Hola mis queridos lectores y lectoras antes que nada gracias por su apoyo y sí esta semana ya estuvo mejor aunque aún me quedan algunos pendientes no es nada que no sepueda resolver. Bueno sin distraerlos más aquí les dejo como cada viernes un nuevo capitulo de este Fic, espero que sea de su agrado a mi en lo personal me divierte mucho este capitulo y espero que a ustedes también, bueno nos leemos el próximo viernes y gracias por su apoyo y por tomarse el tiempo de leer este fic.

Aclaración: Amm los personajes de Digimon no me pertenecen son obra de Akiyoshi Hongo y blablablabla (odio poner esta cosa T.T)

10

Matt vs Tai

La segunda hora de clases terminó, Matt se paró rápidamente de su escritorio y se dirigió a la puerta de salida. Sora le preguntó a donde iba, no cabía duda de que sus dos amigos estaban muy raros ese día, ni siquiera se había dado cuenta cuando se había ido Tai y ahora Matt también salía con prisa.

- No te preocupes enseguida regreso.

Le contestó el rubio a la chica al mismo tiempo que se dirigía a la puerta, no sabía que era lo que planeaba Tai pero era mejor salir lo antes posible antes de que el moreno regresara. Matt abrió la puerta y se topó con los ojos color chocolate de su amigo viéndolo fijamente.

- ¿Ibas a algún lado?

- Tai ¿Qué quieres?

- Te dije que no te iba dejar verla así que regrésate.

El rubio estaba a punto de contestarle al moreno cuando vio que Sora se encontraba tras de él viéndolos, se miraba preocupada y lo menos que quería era pelear con Tai enfrente de su amiga, sabía que si lo hacia ella también después lo estaría acosando con preguntas sobre la castaña, y su interés por verla.

- ¿Pasa algo?

- No, no es nada.

Contestó Matt molesto y regresó a su escritorio, sería mejor intentarlo en la siguiente hora. Sora miró como el rubio caminaba molesto hasta su escritorio ¿pero que estaba pasando? Al parecer Tai y Matt discutían por algo pero no sabía muy bien por qué. Sora giró su vista ahora al castaño que tenía una sonrisa victoriosa en su rostro al parecer había ganado la primera batalla, pero no la guerra así que tenía que ponerse a pensar en una nueva estrategia para la siguiente hora, sabía que Matt lo volvería intentar así que tenía que estar preparado. Tai sintió la mirada curiosa de Sora sobre él y le sonrió a su amiga para tranquilizarla.

- No te preocupes Sora todo estará bien, yo me encargaré de eso.

Dijo el chico con una sonrisa y dándole unas palmaditas en el hombro a su amiga que se quedó aun más confundida pero ¿de que demonios estaba hablando Tai? ¿Por qué decía que todo estaría bien? ¿acaso había algo mal? Esos dos definitivamente estaban locos y ella también debería estarlo para ser su amiga. Sora entró al salón después de Tai, se sentó en su mesabanco y observó a sus dos amigos, Matt se miraba molesto e impaciente no dejaba de mover su pie constantemente como signo de desesperación mientras clavaba su mirada en la ventana al mismo tiempo en que escuchaba música ¿En que estaría pensando? Tai por su parte rayaba algo en su cuaderno, parecía estar inspirado, pero que podría ser tan interesante como para tener a Tai totalmente concentrado en ello. Aquello era una locura, estaba de acuerdo en que sus amigos eran algo fuera de lo común, bueno no todos son amigos de un famoso cantante de rock ni de un chico tan entusiasta como Tai pero aquello estaba fuera de control, ella tenía que averiguar que era lo que pasaba y lo tenía que averiguar pronto.

Mimi se encontraba sentada en su escritorio mirando hacia la puerta, observando a su amiga que se asoma constantemente y ponía cara de puchero cada vez que regresaba al salón.

- ¿Qué haces Yumi?

- Esperando que venga Matt.

- ¿Para que?

- Para recibirlo como se debe.

- Como si se mereciera que lo recibieran.

Dijo Mimi molesta mientras se colocaba el lápiz entre la boca y la nariz para jugar con el.

- Que mala eres Mimi. No cabe duda que a los hombres les gustan las mujeres que son malas con ellos.

Contestó Yumi molesta por la actitud tan negativa de su amiga hacia el rubio. A Mimi por el comentario se le cayó el lápiz con el que jugaba y giró su mirada a la pelirroja.

- ¿Qué intentas decir con eso?

- Que lo más seguro es que tú le gustes a Matt.

Contestó con naturalidad la chica y miró a su amiga directamente a los ojos.

- Pero que locuras dices Yumi.

- Por favor Mimi. Es muy extraño que te haya hablado así de la nada, y hasta vino a buscarte al salón y lo más seguro es que cuando vino con el superior Joe era para ver sí te veía. Pero que suerte tienes con los hombres.

Dijo Yumi con un suspiro soñador y continuó.

- Hay hasta envidia te tengo, pero de la buena.

Dijo la chica en tono juguetón y guiñándole un ojo a su amiga que la miraba con los ojos abiertos a más no poder y notoriamente sonrojada, pero que le pasaba a Yumi primero decía que el superior Joe suspiraba por ella y ahora también el antipático de Matt, debía estar viendo cosas porque aquello era imposible, ella apenas y conocía a Matt era imposible que él estuviera interesado en ella.

- Creo que solo fue una casualidad. Además a mi me interesa otra persona.

Se defendió Mimi, a lo que Yumi le contestó con cierto fastidio, sabía que Mimi solo decía eso para escudarse.

- Si, ya lo se Michael. Pero no vas a negar que Matt es un buen candidato.

- Talvez para ti, pero para mi…

- También ¿Para que te haces? Vi que te sonrojaste cuando se te acercó.

Los colores subieron a la cara de Mimi estaba roja como un tomate, sabía que su amiga tenía razón ella misma había sentido el sonrojo en sus mejillas al sentir a Matt tan cercas de su rostro, pero eso no era algo que estuviera dispuesta a admitir y menos frente a Yumi, sabía que lo utilizaría en su contra cada vez que tuviera oportunidad. Yumi miró la reacción de su amiga y rió no cabía duda que a Mimi también le gustaba Matt aunque se negara a aceptarlo.

La siguiente hora de clase terminó, Matt salió prácticamente corriendo del salón esta vez tenía que ganarle a Tai aunque ni siquiera había visto cuando el moreno había salido del salón. Bajó las escaleras lo más rápidamente posible y corrió hasta llegar al salón de Mimi al parecer lo había logrado y sin ningún problema "Toma esto Tai" pensó Matt con una enorme sonrisa de satisfacción en su rostro. Posó su mano en la puerta para abrirla pero en ese momento la puerta del salón de enfrente se abrió y salió Tai con una sonrisa maliciosa al ver a su amigo.

- Chicas ahí está. Les dije que vendría.

Gritó fuertemente Tai y un montón de chicas salieron del salón, Matt no tuvo tiempo de reaccionar y todas las jovencitas cayeron sobre el y empezaron a estrujarlo, jalarlo, besarlo, abrazarlo, y hasta podría jurar que las chicas intentaban quitarle el uniforme.

- ¡Hay es tan guapo!

Gritó una de las chicas emocionadas mientras se abrazaba al cuerpo de Matt.

- Esta vez, no te nos vas a escapar.

- Si. Esta vez no te vamos a dejar ir.

- pero…

- Pero nada tu prometiste que estarías con nosotras un rato.

- Es cierto.

Las chicas se abalanzaron nuevamente sobre Matt esta vez haciéndolo caer y peleando por él. La puerta del salón de Mimi se abrió y ella y Yumi salieron sorprendidas del montón de chicas que se encontraban peleando por algo que no alcanzaban a ver que era. Tai que estaba recargado en la pared disfrutando de la desgracia de su amigo, fijó su vista en la chica de ojos de color miel, no cabía duda de que Matt tenía muy buenos gustos, la chica era muy bonita, no por nada traía a su amigo como lo traía.

- Pero ¿Qué pasa aquí? ¿Por qué gritan tanto?

Preguntó Mimi viendo hacia el montón de chicas en el pasillo.

- Mimi, vamos a comprar algo me muero de hambre.

- Sí vamos.

Yumi y Mimi caminaron en dirección contraría a donde estaba el montón de chicas y Tai agradeció eso, así la castaña no vería que se trataba de Matt. Sino tal vez ella también correría a unirse a la pelea por el rubio o por lo menos eso pensaba Tai.

- ¿Sabes que estaba pasando ahí? ¿Por qué había tantas chicas ahí? Parecía que peleaban por algo.

Preguntó Yumi curiosa.

- Ni idea, pero eran como unas diez ¿Verdad?

- Si que extraño.

- Bueno de seguro debe de haber sido por una tontería.

- Si tienes razón.

Matt alcanzó a ver como Mimi se alejaba e intentó con todas sus fuerzas escapar del montón de chicas que lo tenían aprisionado, pero le fue imposible eran demasiadas para el solo.

- No, Mimi espera…

Dijo Matt al mismo tiempo en que usaba todas sus fuerzas para escapar y al parecer lo lograría ya tenía medio cuerpo de fuera.

- ¿A dónde vas? Tú te quedas aquí…

Dijo una chica que lo volvió a jalar hacía el centro del grupo de chicas.

- Si esta vez no te dejaremos ir con tanta facilidad.

Amenazó otra y Matt quedó perdido entre las chicas. Tai no se pudo aguantar más y estalló en carcajadas, el esfuerzo sobrehumano por salir de Matt al ver a Mimi había sido sorprendente, pero el ver como las uñas de Matt dejaban marcado al piso al intentar inútilmente sujetarse de algo cuando aquella chica de cabellos azules lo jalaba de nuevo al circulo de la muerte como lo llamaría él había sido espectacular, casi de película.

Unos minutos más tarde las chicas desaparecieron y Matt quedó tirado en el suelo hecho añicos, Tai se acercó y le extendió la mano a Matt para ayudarlo a levantarse.

- Te dije que no sería tan fácil.

- Aun no me doy por vencido.

Contestó Matt tomando la mano que le extendía Tai.

- Bueno ¿Por qué no vamos al salón? Mientras planeas tu próxima huída.

- Que gracioso Tai.

- Bueno vamos antes de que llegue el profesor.

La siguiente hora de clase terminó y Matt salió rápidamente del salón de clases y esta vez se encontró con Tai en el pasillo.

- ¿Otra vez? Esta vez no te voy hacer caso.

- Como quieras.

Dijo Tai con una sonrisa en su rostro.

Matt intentó sacarle la vuelta a Tai y se hizo a un lado pero Tai nuevamente se le puso enfrente impidiéndole el paso.

- ¿No me vas a dejar pasar?

- No.

Contestó Tai aún sin quitar la sonrisa de su rostro. Sora salió del salón y vio como Matt intentaba sacarle la vuelta a Tai constantemente pero el moreno se le volvía a poner enfrente impidiéndole el paso. ¿Qué se traen esos dos? pensó la chica mientras los observaba paciente intentando comprender la situación.

- ¡Ya Tai! No estoy jugando.

Gritó desesperado el rubio intentando pasar.

- Pues yo tampoco.

- ¿Qué se traen ustedes dos?

Intervino Sora al ver que sus amigos iban a empezar a pelear de nuevo.

- Nada solo que Tai no me quiere dejar ir a…

- Nada Sora. Matt y yo solo platicábamos.

Tai no dejó terminar a Matt y lo empujó hasta donde estaba Sora para después meter a sus dos amigos al salón. Matt no dijo nada, por fin había logrado comprender porque él moreno hacia todo eso y sí las cosas seguían así no dudaría en encarar a Tai.

- Ustedes están locos.

Protestó Sora mientras era empujada por Tai al salón.

- Si ya nos conoces.

En el salón de Mimi. Yumi se encontraba en su escritorio visiblemente deprimida.

- ¿Qué te pasa Yumi?

- Matt no cumplió con lo que dijo… No ha venido.

- Para que veas que es mentira eso que dices de que yo le gusto.

- ¿Qué le gustas a quien Mimi?

Preguntó Michael que estaba atrás de ella. Los colores se subieron a la cara de Mimi y volteó a ver al chico.

- ¡Michael! No sabía que estabas atrás de mi.

- Perdona te asuste.

- No hay problema Michael.

Mimi no podía sentirse más avergonzada, ahora Michael creería que era una presumida come hombres.

- Oye Michael ¿Tu tienes novia?

Al oír la pregunta de Yumi, Mimi salió de sus pensamientos y posó su mirada en el rubio.

- Pues no, no tengo novia.

- Pero debe de haber alguien que te guste.

- Pues si hay una chica.

Contestó sonrojado Michael.

- ¿Y se puede saber quien?

- Pues creo que se quedarán con la duda. Pero es alguien que ustedes conocen.

Dijo Michael con una sonrisa, aquella había sido más que suficiente información para que las dos chicas empezaran a especular entre ellas, pero conociendo lo distraídas que era sus amigas dudaba que dieran con la respuesta correcta.

El profesor entró al salón y Mimi y Michael se fueron a sus asientos. Mimi observó de reojo al rubio que se sentaba frente a Yumi, así que sí había alguien que le gustaba y ella la conocía, tenía que dar con esa chica a como diera lugar.

La hora de clase terminó, Matt salió rápidamente del salón y se fue en dirección contraría a la que siempre iba tal vez así esta vez no se encontraría con Tai aunque tuviera que rodear más. Bajó las escaleras victorioso al parecer esta vez sí había logrado burlar a Tai, abrió la puerta del salón de Mimi y para su sorpresa este estaba vacío.

- eh? ¿Por qué no hay nadie?

- Lastima creo que están en gimnasia.

Contestó Tai que estaba atrás de él mientras miraba una pequeña libreta que tenía en sus manos.

- ¿Y tú como sabes?

Preguntó el rubio volteando a ver a su amigo.

- Porque tengo su horario.

Contestó Tai con una sonrisa y ensañándole a Matt la libreta.

- Mala suerte Matt.

Matt no dijo nada solo se encaminó molesto a su salón, ¿cómo era posible que Tai fuera tan malo en las clases y para fastidiarlo parecía todo un experto? Aquello era una locura. Tai vio como Matt se dirigía de nuevo a su salón y sonrió victorioso para después anotar algo en la pequeña libreta.

- Tai 4, Matt 0. Bueno creo que debería planear mi siguiente estrategia.

Dijo para si mismo el moreno al mismo tiempo en que se encaminaba hacia su salón.

La siguiente hora de clases terminó, Matt bajó lo más rápido que pudo hasta llegar al salón de Mimi, esta vez parecía que sí lo lograría. Se paró y miró los letreros de los salones, eso de llegar por diferentes lados con tal de evitar a Tai lo confundía. Abrió la puerta que decía primero A y se topó con las chicas que horas atrás lo habían casi matado de tanto amor.

- ¡Es Matt!

Gritó una de ellas eufórica.

- Y vino a visitarnos.

Gritó otra con la misma euforia. Matt cerró la puerta rápidamente ¿Cómo demonios se había equivocado de salón?

- ¿Te equivocaste de salón Matt?

Preguntó Tai burlonamente atrás de Matt y sosteniendo los dos letreros en sus manos.

- Fuiste tú.

Dijo furioso Matt al ver la sonrisa en su amigo.

- ¿Quién más? Pero sí yo fuera tu comenzaría a correr.

- ¡Ahí está!

Gritó una chica abriendo la puerta y señalando a Matt. Matt no tuvo otra opción más que correr por su vida Tai se las pagaría después.

- Que no escape.

Gritó a todo pulmón una chica de cabellos negros que fue tras Matt y tras de ella todo un ejercito de mujeres que corrían enloquecidas hacia al rubio.

Unos minutos más tarde Tai se encontraba muy relajado en su salón con Sora.

- ¿No has visto a Matt?

- No para nada.

Contestó Tai con una sonrisa en su rostro, sentado en su escritorio relajadamente y con las manos en la nuca.

La puerta del salón se abrió y entró Matt totalmente bofeado, con el cabello despeinado, el uniforme desacomodado, con varias marcas de besos de diferentes colores y tamaños en su cara y parte de su camisa y con una mirada fulminante dirigida al castaño, que al ver a su amigo dejó su pose relaja y se sentó bien.

- Pero ¿Qué te pasó Matt?

Preguntó Tai sin poder contener la risa.

- ¿Y todavía preguntas?

- Parece que tus admiradoras te alcanzaron.

Contestó Tai riendo.

- ¿Tú que crees?

Dijo Matt sentándose en su mesabanco.

La hora de clase terminó Matt estaba a punto de levantarse cuando Tai se le acercó lo que provocó que el chico volviera a sentarse.

- ¿Aun no te das por vencido?

- ¿Por qué lo haces Tai?

- ¿Qué?

- ¿Qué acaso tienes miedo de que la lastime?

- Claro que no, es más que obvio que no te atreverías a lastimarla.

- No me refiero a ella, sino a Sora.

Dijo Matt seriamente clavando su mirada en su amigo que se sonrojó notoriamente y volteó su mirada a otro lado recargándose en la ventana.

- ¿Qué? Pero que cosas dices Sora no tiene nada que ver en esto.

- Yo creo que si tiene que ver y mucho.

- ¿Qué? ¿Por qué?

- Porque tu crees que yo estoy enamorado de Mimi y sí eso fuera cierto Sora sufriría. ¿No es así? Por eso no quieres que la vea para que no me enamore de Mimi.

Tai no dijo nada solo bajó su mirada avergonzado, se sentía descubierto, nunca pensó que Matt lograra descubrir sus verdaderos motivos.

- Dime algo Tai. ¿Siegues enamorado de Sora?

- Yo…

Tai no supo que responder, ni él mismo conocía la respuesta a esa pregunta, tiempo atrás hubiera dicho que no, que ya había superado esa etapa pero ahora, no estaba del todo seguro.

- Tai no vas a poder evitar siempre que Sora sufra. No quiero decir que yo quiera hacerla sufrir pero tú no puedes hacer que me enamore de ella.

- Entonces ¿Si te gusta la chica del camerino?

- Yo no quise decir eso.

- Perdóname, quería evitar que lastimaras a Sora, pero veo que eso es imposible ella debe enfrentarlo sola yo… solo puedo estar ahí para cuando ella me necesite.

Dijo Tai con una sonrisa triste en sus labios.

- Me alegra que me entiendas Tai. Además creo que Sora esta enamorada de la persona equivocada.

-Bueno creo que ya puedes ir con tu amorcito.

- ¿Otra vez con eso Tai?

- Vamos, ambos sabemos que ella es especial para ti.

- Eso quiere decir que ya no vas a impedir que vaya a su salón.

- No. Aparte ya es la última hora.

Dijo Tai tomando asiento en su escritorio.

- Buenos días jóvenes.

- Y tendrás que esperar hasta la salida.

Dijo Tai con una sonrisa al ver que su maestro ya había entrado a Matt no le quedó de otra más que sonreír y negar con la cabeza, Tai no tenía remedio.

Las clases terminaron, Mimi festejó con un ¡por fin! Cuando la maestra les permitió salir del salón y comenzó a recoger sus cosas. Matt la esperaba afuera del salón recargado en la pared, miró como varios estudiantes comenzaron a salir pero ninguno era la castaña. Mimi terminó de guardar sus cosas y se encaminó a la salida juntó a Michael.

- Mimi ¿No quieres que te acompañe a …

Michael no terminó lo que iba a decir puesto que vio a Matt recargado en la pared seguramente esperando a Mimi.

- Creo que te están esperando.

Mimi giró su vista hacia donde apuntaba la de Michael y vio a Matt recargado en la pared esperándola.

- ¿Tú?

- Hola ¿Me extrañaste?

Preguntó Matt con una sonrisa picara en sus labios.

- ¿Qué haces aquí?

- Bueno nos vemos mañana Mimi, adiós Matt.

- Adiós.

- ¿Se puede saber que haces aquí?

Preguntó molesta Mimi, su oportunidad de que Michael la acompañara a su casa se había esfumado, y todo por culpa del rubio ese.

- Pero que mala memoria tienes, te dije que me ibas a tener por aquí todas las horas y eso incluye la hora de salida.

- Pero como no habías venido pensé que ya me dejarías en paz.

- Entonces sí me extrañaste.

Dijo Matt ampliando la sonrisa en sus labios.

- Yo no dije eso.

Protestó Mimi sonrojada y bastante alterada odiaba que él tuviera ese efecto en ella, siempre la hacía sentirse avergonzada.

- ¿A quien le gritas Mimi?

Yumi volteó en busca del causante del enojo de su amiga y se encontró con el hombre de sus sueños, ¡Matt había vuelto no lo podía creer! y Mimi como siempre se encontraba gritándole al pobre del rubio.

- ¡Matt, viniste!

Dijo emocionada Yumi y aventó a Mimi a un lado para que no siguiera molestando a Matt.

- Hola Yumi.

- Hola Matt me alegra verte de nuevo.

- A mi también.

- Yumi vamos a ver tu computadora.

Le dijo Izzy saliendo de clases a su amiga pero se detuvo al ver que esta estaba embobada con un rubio recargado en la pared.

- Perdona no sabía que estabas ocupada.

- Por mi no te preocupes. Sí tienen cosas que hacer vayan.

- Nos vemos mañana Matt.

Se despidió Yumi con una voz soñadora y sin despegar sus ojos del rubio.

- Hasta mañana Yumi.

Se despidió Matt con una sonrisa que hizo suspirar de nuevo a la pelirroja.

-Bueno yo me voy a mi casa adiós.

- Espera yo voy contigo.

Dijo Matt alcanzando a la castaña.

- ¿Qué? Ni lo creas.

- Te dije que no te dejaría en paz hasta que me digas que soñaste.

- Pero que terco eres, ya te dije que no te voy a decir nada.

Dijo Mimi empezando a caminar dejando atrás al odioso chico, lo odiaba, y ahora por su culpa Michael no la había acompañado a su casa, el cual era un motivo más para odiarlo y mantenerlo lejos de ella, pero parecía que por más que se esforzara en alejarlo nada funcionaba él seguía caminando tras de ella.

- Además en estos momentos no te conviene estar cerca de mi.

- ¿Por qué?

- Por nada olvídalo.

- ¡Ya se! Es porque tu amigo Michael no te pudo acompañar a tu casa.

- Ni me lo recuerdes.

Dijo Mimi entre dientes y siguió caminando.

Sora y Tai llevaban ya gran ventaja de camino a sus casas, durante el camino habían hablado sobre varias cosas sobre la escuela y las clases y Sora no pudo evitar preguntarle a Tai que era lo que ocurría entre él y el rubio.

- ¿Qué se traían tú y Matt esta mañana?

- Nada ¿Por qué preguntas?

- Estaban muy extraños.

- Creo que fue tu imaginación nosotros no traíamos nada.

Mintió el chico, a pesar de haber aceptado sus verdaderos motivos frente a Matt, no quería que Sora se enterará.

- No sé, creo que ustedes me ocultan algo.

- No ¿Cómo crees Sora?

Dijo Tai tratando de sonar lo más convincente posible para su amiga, aunque no estaba muy seguro de haberlo logrado ya que la chica no dijo nada pero si le mandó una mirada de reproche a su amigo y ambos continuaron caminando.

Mimi caminaba con dirección a su casa y Matt caminaba tras de ella, no lo soportaba, le molestaba sentirse intimidada por aquel chico.

- ¿Aun sigues molesta porque por mi culpa tu amorcito no te acompañó a tu casa?

Preguntó Matt con afán de fastidiarla.

- ¡Que me dejes en paz!

- Pero si ya te dije que no fue mi culpa. No era mi intención arruinar tu cita romántica.

-Ya te dije que él es solo mi amigo.

Dijo Mimi parándose y girando su cuerpo hacia donde estaba Matt.

- Como digas.

- Es la verdad.

- ¿Y yo que dije?

- Eres odioso ¿Sabes?

- Que raro eres la única chica que opina eso.

- Eso es porque las demás chicas están idiotizadas contigo, sólo porque eres un guapo cantante de rock.

Matt sonrió y se adelantó para ponerse frente a la castaña e impedirle el paso, acto que la hizo desconcertarse.

- Entonces crees que soy guapo.

Dijo Matt con una amplia sonrisa de satisfacción que provocó que los colores se le subieran a la cara a la castaña.

- ¡¿Qué? Yo no dije eso.

- Sí lo dijiste.

- Claro que no.

- Claro que si. Dijiste que era un guapo cantante de rock.

- Eso no es cierto tú siempre cambias lo que digo.

Dijo Mimi sacándole la vuelta a Matt y caminando los pocos pasos que le faltaban para llegar a su casa.

- Eso no es cierto, tú dijiste claramente que era un guapo cantante de rock.

Alegó Matt mientras seguía con su vista a la chica. Mimi abrió el cercó de su casa y volteo notoriamente sonrojada.

- Pero… no me refería a… Ya tengo que entrar.

- Esta bien y si de algo te sirve yo también pienso que eres linda.

Contestó Matt con una sonrisa al ver que Mimi se había avergonzado bastante y finalizando su halago continuó con su camino hacia su casa. Mimi se quedó inmóvil, ¿había oído bien? ¿El chico más codiciado de su escuela, el gran Matt Ishida le había dicho que era linda?

Matt continuó su camino sin voltear sabía que ella lo estaba viendo, y que si volteaba notaría el sonrojo en sus mejillas. Era extraño, él no era así, él no era de los que coqueteaba con las chicas de una manera tan evidente como lo hacía cada vez que estaba con ella, tampoco era de los que les decía a la chicas que eran lindas, es más el casi nunca decía lo que pensaba y mucho menos sonreía tanto, el siempre había sido serio pero cuando estaba con ella era imposible no sonreír, los gestos de la chica le causaban gracia y le gustaban y el solo tenerla cercas lo hacía sentir cómodo y extrañamente feliz, incluso en esos momentos iba caminando con una enorme sonrisa en sus labios, pero no podía evitarlo, ese era el efecto que ella tenía en él.

Mimi se dejó caer en su cama, aquel día había sido agotador y poco usual, ya que no estaba acostumbrada a que Matt la estuviera buscando tanto, aquello era algo nuevo que extrañamente y muy a su pesar la hacía sentirse bien, pero que estaba pensando si aquel chico era insoportable, solo se la pasaba molestándola. Cerró los ojos y vino a su mente lo que hacía unos minutos acababa de suceder. Recordó cuando Matt le había dicho que era linda y volvió a sentir como el color carmesí pintaba sus mejillas y abrió los ojos para borrar la cara del rubio de su mente, ¿pero que demonios estaba haciendo? ¿Por qué pensaba en él? Se suponía que debía odiarlo, por su culpa había quedado en ridículo con Michael en más de una ocasión y por su culpa Michael no la había acompañado a su casa, aquellos eran motivos suficientes para quemarlo en leña verde y no para estar pensando en él, como lo hacía cualquiera de sus admiradoras. Se puso de pie y prendió la computadora que estaba en su escritorio, tenía que distraerse con algo y el Internet era una buena alternativa de escape, para no seguir pensando en cosas tan tontas como esas.

Matt llegó a su casa, en la sala se encontraba su papá viendo la televisión, saludó como de costumbre y dejó su mochila y chaleco en el sillón al lado de su padre.

- ¿Cómo te fue hoy Matt?

- Bien no me puedo quejar.

Afirmó el rubio con una sonrisa al recordar su reciente encuentro con la castaña y caminó hasta la cocina. Aquella sonrisa no había pasado desapercibida por su padre que lo había visto sonreír por el rabillo del ojo y que se volteó por completo a dirección de Matt al ver que el chico se dirigía a la cocina.

- Pues yo creo que más que bien, porque vienes de muy buen humor.

- ¿Enserio?

Contestó Matt desde la cocina.

- Sí. Solo mira la cara de felicidad que traes. ¿Pasó algo interesante en la escuela?

- Pues no, nada interesante.

- Pues que extraño que estés tan contento. A mí se me hace que hay algo que no quieres decirme. No me digas que ya tienes novia.

- ¿Cómo crees papá?

Dijo Matt parándose en el marco que dividía la cocina de la sala y dando una mordida a un sándwich que había preparado.

- A mi no me quitas de la cabeza que algo traes.

- No traigo nada.

Contestó Matt con una sonrisa en los labios, su padre lo vio desconcertado, Matt no reía sin motivo, había algo raro en el chico aunque no sabía que era.

- Hijo con esa sonrisa hasta miedo me das.

- Papá estas exagerando.

Dijo Matt esbozando otra sonrisa y esta vez caminando hasta el sillón para sentarse con su padre a ver la televisión. El señor Ishida miró de reojo a Matt que miraba la pantalla de la tele, algo debió haber pasado en la escuela para que su hijo estuviera de tan buen humor, una chica, sí de seguro eso era alguna chica debía de estar provocando ese efecto en su hijo mayor.

En casa de Sora la chica llevaba ya varios minutos sentada en la mesa con su comida enfrente pero no había probado bocado alguno, solo jugaba con su alimento moviéndolo de un lado a otro con los palillos, no podía sacarse de la mente a sus dos amigos, aquellos dos habían actuado raros todo el día en especial Matt, pero no había podido averiguar que le pasaba a los chicos.

- ¿Qué te pasa hija? Has estado muy callada y casi no has comido nada.

- No es nada mamá.

Contestó Sora llevándose por fin un bocado de comida a la boca.

- Vamos Sora. Sé que algo te pasa hija.

- Es que Tai y Matt estaban muy raros hoy.

- ¿Segura que es solo eso Sora?

Sora no contestó, solo se llevó otro bocado de comida a la boca, dentro de ella sabía que había algo más que la ponía de esa manera y eso era el no poder decirle a Matt lo que sentía por él, aquella situación la estaba empezando molestar, parecía maldición cada vez que estaba dispuesta a decírselo algo ocurría que se lo impedía, y Matt era tan ingenuo que no se daba cuenta que ella se desvivía por él y el rubio la seguía viendo como una amiga solamente ¿Qué tenía que hacer para que él se diera cuanta de que lo quería?

- ¿Qué se puede hacer cuando la persona a la que amas no te quiere y te ve solo como una amiga?

Preguntó Sora sin pensarlo, realmente estaba desesperada, nunca hablaba de sus problemas con su mamá pero aquello era demasiado necesitaba hablarlo con una mujer, ya que a pesar de que lo hablaba con Tai y este hacía hasta lo imposible para animarla, no era lo mismo que hablarlo con una amiga, y que mejor amiga que su madre que siempre había buscado y hecho lo mejor para ella.

- Hija amor es una palabra muy fuerte. ¿Estas segura que lo que sientes por Matt es amor?

- Pero ¿Cómo sabes?

Preguntó Sora mirando con sorpresa a su madre que se encontraba sentada frente a ella, nunca pensó que su mamá supiera de sus sentimientos por su amigo nunca le había comentado nada y siempre había tratado de ser discreta al respecto. La señora Takenouchi sonrió al ver la reacción de su hija, tomó un poco de té y fijó su mirada en su hija.

- Soy tu madre y lo sé todo. Pero dime ¿Por qué estás tan segura de que solo te ve como una amiga?

- Pensé que lo sabías todo.

Dijo Sora con una sonrisa que fue correspondida.

- Bueno casi todo. Pero haber dime ¿Por qué piensas eso?

- No lo sé es muy extraño, simplemente lo siento.

- ¿Y tú alguna vez le has demostrado a Matt que te interesa?

- Pues he intentado varias veces decírselo, pero siempre pasa algo y la oportunidad se me va de las manos.

- Entonces talvez sea mejor que se lo demuestres en vez decírselo.

- ¿Qué? Pero ¿Cómo?

- Se mas cariñosa con él y pasa mas tiempo a su lado.

Sora se quedó pensativa, ciertamente varias veces había intentado confesar sus sentimientos al rubio pero nunca había expresado interés hacia él de una forma abierta, talvez había llegado el momento en que la chica fuera más atrevida y expresar sus sentimientos de una manera más directa, para que así Matt se diera cuenta lo que sentía por él en lugar de decírselo directamente.

Siguiente capitulo: Desmayo - Publicación: Viernes 3 de Junio del 2011

Mimato196

Mayo 2007