Hola chicos y chicas que leen este fic, la verdad como no estoy muy segura de tener tiempo durante el día para subir el capitulo se los dejo de una vez, ahora si que se los actualizé temprano aquí son las 4 de la mañana , pero bueno como les dije no sé si durante el día tendré chanza así que se los dejo de una vez para no fallarles,bueno sin nada más que decir más que agradecerles por su tiempo y sus reviews nos leemos el siguiente viernes ;) chao!

Aclaración: Digimon no me pertenece. T_T

11

Desmayo

Era de mañana, Matt llegó hasta la casa de Mimi, pasó la reja que estaba abierta y tocó el timbre de la puerta de los Tachikawa, no sabía muy bien porque estaba ahí, pero sus pies solitos lo habían llevada hasta ese lugar, tenía ganas de verla, de ver sus pequeñas escenas de berrinche que solía armar cuando el le decía algo que no le agradaba, y de ver nuevamente esos ojos color miel que aunque le costara aceptarlo le encantaban, eran simplemente hermosos. Sabía que en cuanto lo viera ella le gritaría y lo querría sacar a patadas de su casa, pero eso no le importaba, ese era parte de su encanto.

Volvió a tocar el timbre de los Tachikawa esta vez se oyó la voz de una mujer que avisaba que enseguida abriría, esperó unos minutos y la puerta se abrió para dejar ver a una mujer de cabellos cortos cafés y ojos negros.

- Hola ¿Puedo ayudarte?

- Buenos días Sra. ¿Se encuentra Mimi?

- Sí, se está terminando de arreglar. Pásale ahí afuera te vas a morir de frío.

Matt obedeció y pasó, observó la casa con detenimiento, era un lugar lindo y acogedor y de la cocina emanaba un delicioso aroma a café.

- Enseguida le hablo. ¿No quieres un café mientras Mimi baja?

- No, muchas gracias así estoy bien.

- Bueno toma asiento, iré por Mimi no ha de tardar en bajar.

Matt se sentó en el sillón y observó como la mujer subía las escaleras y una vez que desapareció de su vista examinó con su mirada cada lugar de la casa, en la sala había muchas fotos familiares y muchas de Mimi, se entretuvo viéndolas mientras esperaba, en todas salía ella con una amplia sonrisa en sus labios, parecía que la chica tenía una vida feliz, lastima que él no pudiera decir lo mismo.

Mimi se encontraba peinándose frente al tocador de su recamará, cuando de pronto entró a su habitación su madre notoriamente emocionada, aunque no sabía porque su madre se miraba así, estaba segura de que se lo diría en cuestión de segundos así que espero a que su madre hablara.

- Mimi hija…

- ¿Si mamá?

- Un joven muy apuesto te esta esperando en la sala.

Aquellas palabras captaron por completo la atención de la castaña quien dejó de hacer lo que estaba haciendo y miró a su madre con una cara de extrañeza.

- ¿Qué? ¿No te dijo quien era?

- No. Pero es un muchacho rubio de ojos azules.

Aquella descripción le bastó a Mimi para cavilar que se trataba de Michael, seguramente había ido por ella para que fueran a la escuela juntos ya que el día anterior no había tenido oportunidad de acompañarla, no podía negarlo Michael era un chico muy atento.

- Debe ser Michael.

Gritó Mimi emocionada y corrió al encuentro de su amigo pasando por un lado de su madre que sonrió y decidió quedarse arriba para no estar de más entre los muchachos. Mimi bajó las escaleras lo más rápido que sus pies se lo permitían y con una enorme sonrisa en su rostro saludo al rubio que la esperaba en la sala.

- Buenos días Micha…

Mimi no pudo terminar su saludo, ya que se interrumpió así misma al ver que el que la esperaba en la sala no era el rubio de sus sueños sino el rubio de sus pesadillas. Mimi se detuvo en seco al ver a Matt parado viendo una de las tantas fotos que había en su sala, la sonrisa de la chica desapareció y comenzó a bajar las escaleras con más calma, pero ¿Qué demonios hacía él en la sala de su casa?

- ¿Tú que haces aquí?

Preguntó Mimi de forma grosera a lo que Matt solo la vio y sonrió, sabía que ella reaccionaría así cuando lo viera.

- ¿No es obvio? Vine por ti. Pero al parecer esperabas a alguien más.

- Claro que no.

Contestó Mimi bajando el último escalón y cruzándose de brazos en forma de molestia, ese era un gesto muy común de ella cuando se enojaba.

- Y luego dices que no te gusta Michael.

Dijo Matt con una sonrisa burlona en su rostro, sabía que a la castaña le enfurecía que pusiera en evidencia sus sentimientos por Michael.

- Ya déjame en paz. Eso es algo que a ti no te importa.

- Como quieras.

- Bueno ya vámonos.

Dijo Mimi molesta pasando por un lado del chico y tomando su mochila del sillón para después avisar a su madre que ya se iba, la señora Tachikawa contestó desde arriba que estaba bien y los dos se dirigieron a la puerta, Mimi tomó su suéter de la escuela que estaba colgado en el perchero al lado de la puerta y salió junto con Matt.

Llevaban alrededor de cinco minutos caminando, ninguno de los dos había dicho nada solo caminaban con la mirada hacia el frente hasta que Matt decidió romper el hielo.

- ¿Y ahora que te pasa? Vienes muy seria.

- Nada.

- ¿Te molestó que fuera por ti?

- No.

Contestó Mimi secamente y continuó caminando, no sabía porque pero no se sentía muy bien, se sentía algo mareada y un poco débil. Matt la miró fijamente por unos segundos examinado su rostro, estaba muy seria, no había ni una pizca de la alegría que la caracterizaba ¿A caso le incomodaba tanto que él hubiera ido a su casa a recogerla para que se fueran juntos a la escuela?

- Si quieres ya no vuelvo a ir por ti.

- Ya te dije que no me molestó.

Contestó Mimi sin fuerzas y enseguida tropezó y estuvo a punto de caer sino hubiera sido por Matt que la sostuvo con delicadeza de la cintura para que ella no cayera.

- Hey, hey ¿Te sientes bien?

Mimi sintió como las manos de Matt rodeaban su cintura e inmediatamente sintió un leve rubor en sus mejillas.

- Ya te dije que estoy bien.

Dijo la chica en un tono un poco agresivo y molesto intentando ocultar su vergüenza y safándose del agarre del chico para continuar su camino lo más rápido posible para que así Matt no notara el tenue color carmesí en su mejillas. Matt no dijo nada, solo la observó preocupado mientras ella se alejaba lo más rápido que podía, sabía que algo le ocurría a la chica aunque no lograba comprender que era.

Mimi se paró al sentir que él no la seguía, se dio media vuelta y lo vio parado con su mirada fija en ella.

- ¿Qué te vas a quedar ahí parado?

- eh? Voy.

Matt reaccionó y caminó a encontrarse con la chica, pero sin quitarse de la mente de que algo le ocurría a la castaña.

Ambos llegaron temprano a la escuela, Matt acompañó a Mimi hasta su salón y después se fue al suyo, como era temprano aun no había llegado nadie, se sentó en su escritorio junto a la ventana y observó el paisaje sin prestarle mucha atención, estaba preocupado por Mimi, estaba seguro que aunque ella no se lo había querido decir no se sentía muy bien, tal vez le iba a dar un resfriado o tal vez… Matt no pudo continuar con sus pensamientos ya que se vio interrumpido por la voz de Sora saludándolo desde la puerta.

- Buenos días Matt.

- Buenos días Sora.

Contestó serio el chico y sin mirar a su amiga en su mente solo había espacio para su preocupación por Mimi. Aquel gesto de preocupación en el semblante de Matt no pasó inadvertido por la chica que una vez que dejó sus cosas en su escritorio se sentó en el mesabanco frente al chico.

- ¿Pasa algo? Te noto preocupado.

- Estoy bien Sora.

Contestó el rubio aun sin mirar a su amiga. Sora sonrió ese era un rasgo característico de él, nunca le gustaba preocupar a los demás con sus problemas, pero esta vez Sora no dejaría las cosas así como lo hacía siempre, esta vez seguiría el consejo de su madre y por medio de sus acciones haría entender a Matt que lo quería y más importante aun lo haría sentir que podía contar con ella, tal vez así ella pudiera acercarse más a él.

Tomando valor de quien sabe donde Sora tomó la mano de Matt lo que provocó que el chico volteara a verla confundido y asombrado a la vez, Sora sonrió por ese gesto y por lo bien que se sentía tomar la mano de Matt entre las suyas, a pesar de que hacía frío sus manos estaban tibias a diferencia de las de ella que parecían un témpano de hielo y que se fueron calentando al contacto con el chico. Sora pensó en lo maravilloso que sería sentir todo él cuerpo de Matt alrededor del suyo para calentarla en el invierno y lo dulce que se sentiría que aquella mano que sujetaba entre las suyas la acariciaran con ternura, esa era una sensación que esperaba sentir algún día.

- Sabes que puedes contar conmigo en lo que sea.

Dijo al fin la chica, Matt no dijo nada solo la observó detenidamente pero ¿Qué era lo que estaba pasando? Sora no solía comportarse así, podría jurar que su amiga le estaba ¿Coqueteando? Pero no podía ser, Sora no era como las demás chicas, ella no le lanzaba indirectas, ni lo presionaba para tener una relación más allá de la amistad, ellos eran simplemente amigos, y eso era lo que le gustaba de Sora, que ella no se lanzaba sobre el como las demás o le coqueteaba descaradamente, con ella todo siempre estaba bien, con ella no tenía que preocuparse de ser acosado o algo así, con ella podía hablar como lo hacia con Tai sin esperar algún coqueteo o indirecta por parte de la chica, pero entonces ¿Por qué lo tomaba de la mano y lo miraba de esa manera tan extraña, y tan sugerente?

Sora no planeaba más que darle su apoyo a Matt y una leve indirecta de que lo quería, pero el sentir su mano entre las suyas, sus ojos clavados en ella y toda su atención puesta en ella la hizo desear ir más allá, a atreverse a decírselo, decirle que lo amaba y que estaba locamente enamorada de él desde que entraron a la secundaria, sabía que esa era la oportunidad perfecta y esta vez no la dejaría escapar. Sintió como sus mejillas se empezaron a encender de la vergüenza pero aun así estaba decidida a hacerlo.

- Matt yo…

Comenzó a decir Sora con un hilo de voz y desviando su mirada tímidamente para después clavarla en el chico nuevamente, para repetir ahora con más firmeza y seguridad lo que iba a decir.

- Matt yo…

- Buenos días chicos.

Tai abrió la puerta interrumpiendo sin querer la confesión de Sora quien inmediatamente soltó la mano de Matt y volteó hacia el castaño un tanto asustada.

- Buenos días Tai.

Dijo apenada la pelirroja y con un fuerte sonrojo en sus mejillas.

- ¿Interrumpí algo?

Preguntó Tai con curiosidad al ver el rostro de su amiga, se miraba avergonzada y ambos se habían quedado muy callados cuando él llegó.

- No, para nada.

Contestó Sora tratando de disimular y a la vez calmar sus nervios, sentía que el corazón se le iba a salir. Tai miró a la chica, sabía que le mentía pero no quiso indagar más por el momento, giró su vista ahora a su amigo este había volteado su rostro hacia la ventana y se miraba pensativo pero sobre todo preocupado.

- ¿Te pasa algo Matt? Te ves preocupado.

- Estoy bien.

Dijo simplemente el chico y continuó con su vista en la ventana, claro que estaba preocupado, estaba preocupado por Mimi, sabía que no se sentía bien, algo dentro de él lo hacia sentir una angustia terrible a pesar de que ella le había asegurado que estaba bien, algo en su rostro esa mañana le había dicho que no, estaba un poco pálida y muy callada, además de que casi cae, por un momento pensó que se iba a desmayar pero no fue así, tenía que asegurarse que realmente estaba bien, pero eso sería hasta la siguiente hora, sus compañeros de clases estaban empezando a entrar y tras de ellos su profesor de algebra.

Las clases en el salón de Mimi también habían comenzado sin embargo, no podía poner atención en nada de lo que decía la maestra y esta vez no era por que se estuviera durmiendo, sino que tenía un fuerte dolor de cabeza y se sentía cada vez más débil.

Yumi la había estado observando, desde que Mimi había llegado esa mañana con Matt la notaba rara, al principio pensó que estaba molesta porque Matt la estaba molestando como decía ella que siempre lo hacia, pero no, esta vez ella no le había gritado, ni le había dicho que se fuera como solía hacerlo, tampoco lo había ofendido, solo había llegado, se había sentado en su lugar y se había recostado en la paleta del pupitre, Matt tampoco había dicho nada solo se había ido con el rostro preocupado.

- Mimi ¿Estas bien?

Preguntó la chica a su amiga preocupada, Mimi esbozó una sonrisa con dificultad y le pidió a Yumi que no se preocupara, que estaba bien, pero aun así Yumi no se quedó tranquila y siguió observando a su amiga constantemente.

La clase en el salón de Mimi terminó, y la castaña suspiró cansada el dolor de cabeza había bajado un poco pero aun así se sentía débil y sin energías, vio como varios de sus compañeros salían del salón y pensó en que Matt no tardaría en aparecer en la puerta, sabía que lo había dejado preocupado en la mañana, así que ahora tenía que lucir lo más normal posible para que él no se diera cuenta que aún no se sentía muy bien.

Tal y como Mimi lo había predicho Matt no tardó en entrar por la puerta del salón, en cuanto había terminado su clase salió prácticamente corriendo para verla, tenía que estar seguro de que estaba bien.

- ¡Buenos días Matt!

Se oyó la voz de Yumi decir con emoción al ver al rubio entrar al salón, Mimi lo vio y puso una sonrisa en su rostro, no quería que siguiera preocupado por ella así que tenía que actuar lo más normal posible.

- Buenos días Yumi.

- ¿Cómo amaneciste hoy?

- Muy bien, muchas gracias por preguntar.

Agradeció Matt con una sonrisa las atenciones de la chica, gesto que la hizo sonrojarse y apenarse.

-No tienes porque agradecérmelo.

Contestó Yumi moviendo su cuerpo de un lado a otro en forma de nerviosismo y vergüenza.

- Espero que tu también hayas amanecido bien.

- Yo sí, pero al parecer Mimi no, a estado muy callada.

Lo último lo dijo en voz baja susurrándoselo al oído a Matt.

- Voy a verla.

- Claro.

Matt caminó hasta donde estaba Mimi y se sentó en el escritorio frente a ella de tal manera que el respaldo de la silla quedó en su pecho, observó a Mimi que en cuanto lo vio dejó de guardar sus cosas y lo miró.

- ¿Te sientes bien?

Preguntó Matt sin rodeos. Mimi suspiró, sabía que le preguntaría eso.

- Por décima vez ya te dije que sí.

- Pues en la mañana no lo parecía.

- Yo estoy muy bien, el que se preocupa de más eres tú.

Matt no pudo contestarle ya que en ese preciso momento llegó Michael saludando a los dos chicos y con un paquete de galletas en las manos.

- Hola Michael.

Contestó Mimi sonrojada al ver al chico.

- Hola chicos, ¿Quieren?

Preguntó Michael ofreciéndoles del paquete de galletas que traía.

- Yo no gracias.

- ¿Y tú Mimi? Tú no puedes decirme que no.

- Esta bien

Mimi tomó una y Matt no pudo evitar notar el sonrojo en las mejillas de Mimi y la emoción que causaba Michael en ella, realmente a ella le gustaba mucho Michael, no comprendió porque pero aquello le molestó y bastante. Se puso de pie, se despidió diciendo que se tenía ir y se fue, no soportaba estar ahí y ver que el centro de atención de Mimi era Michael.

- Adiós Matt.

Dijo el chico al ver que Matt se iba. Mimi no dijo nada solo lo miró, era extraño que él se fuera sin hacerle algún comentario sobre Michael, o molestarla y así tan de repente ¿ acaso ahora él era el que se sentía mal?

Matt llegó a su salón, se sentía molesto, y no sabía porque, Mimi no había hecho nada para que se molestara, ni siquiera lo había ofendido esta vez, pero había odiado la forma en que ella le sonreía a Michael, como le miraba, como… ¡pero que demonios! A él eso debía darle igual a penas y la conocía, no debería darle tanta importancia a lo que ella hacía o dejaba de hacer, pero aun así el sabía que había algo en ella que le hacia sentir que la conocía de toda la vida y que la hacia especial.

Matt se dejó caer pesadamente en su mesabanco y pasó sus manos sobre su cabello en señal de frustración, ¿por qué ella era tan diferente a las demás? ¿Por qué le era tan especial? ¿A caso tendría algo que ver con ese extraño sueño? Matt no pudo seguir cuestionándose todas esas dudas que lo inundaban respecto a Mimi ya que frente a él aparecieron los ojos color chocolate de su mejor amigo.

- ¿Ya volviste tan pronto? Todavía nos quedan 10 minutos de receso.

- Lo sé pero…

Matt no pudo continuar con lo que iba a decir, Sora apareció al lado de Tai diciendo algo de que no había entendido algo de la tarea de algebra, y que le había preguntado a Tai pero que tampoco sabía así que él era su salvación. Matt suspiró divertido, no le asombraba que Tai no supiera, siempre había sido un cabeza hueca para las matemáticas o cualquier materia relacionada con números. Sacó su cuaderno y comenzó a explicar con paciencia a sus dos amigos el problema y mentalmente agradeció a sus amigos que aunque fuera por un momento lo distrajeran y quitaran de su mente ese mundo de preguntas que lo atormentaban en su mente respecto a la castaña.

Matt regresó a la siguiente hora al salón de Mimi, pensó que estaría solo puesto que no veía a nadie en los pasillos y tampoco se escuchaban voces pero ahí estaba ella, guardando sus cuadernos al mismo tiempo que tosía, se miraba pálida, lo sabía ella no se encontraba bien.

- ¿Estas bien?

Mimi se sobresaltó a oír la voz de Matt tan cercas de ella, ni siquiera lo había escuchado entrar.

- Lo estaba hasta que llegaste tú.

Matt sonrío por el comentario, tal vez eran figuraciones suyas y ella estaba bien puesto que ya lo estaba ofendiendo como era su costumbre.

- Veo que ya te sientes mejor.

- ¿Por qué lo dices?

- Porque ya me estas ofendiendo como de costumbre.

- Tú eres el que empieza siempre.

- Yo solo te pregunte si estabas bien, tú eres la agresiva.

- Tú…

Mimi no supo que decir, Matt estaba en lo correcto, él solo le había preguntado como se encontraba y ella le había contestado de forma agresiva como era su costumbre, pero simplemente era algo que no podía evitar, era como un tipo de mecanismo de defensa que usaba para protegerse ya que siempre que estaba con él se sentía de cierta forma venerable, y odiaba sentirse así.

Matt sonrió al ver que Mimi se había quedado sin palabras y se sintió victorioso de ganar una más de esas constantes peleas que tenían.

- Ves, por todo te enojas y se nota que no sabes perder.

- Ya déjame en paz.

- Como quieras, después de todo no tarda en venir tu querido Michael ¿Verdad?

- ¿Ya vas a empezar otra vez? Ya se me hacía raro que hace rato no hubieras dicho nada.

- Por cierto ¿Dónde está Michael?

- Acompañó a Yumi a la cafetería.

- ¿Y tú porque no fuiste con ellos?

- Estoy esperando a Izzy para decirle que nos cambiaron el laboratorio por la clase de deportes.

Matt no pudo evitar soltar una gran risa, realmente no se podía imaginar a Mimi haciendo alguna clase de deportes, se miraba que era de esas chicas que siempre llegaban en último lugar y que era enemiga del sudor y por lo tanto de los deportes también.

- ¿Tú hacer deportes? Te aseguro que eres la más lenta.

- Eso no es cierto.

Gritó Mimi molesta, odiaba que se burlara de ella sin conocerla aún.

- Ni tú te la crees.

Mimi no pudo contestar ya que llegó Izzy preguntando donde estaba todo el salón.

- Izzy, nos va tocar deportes horita y a la siguiente laboratorio.

- Ah! Hola Matt, perdona no te había visto.

- No hay problema.

- Con tú permiso, voy a mi clase de deportes. ¿Nos vamos Izzy?

Dijo Mimi levantándose de su escritorio y pasando por un lado de Matt hasta llegar a Izzy.

- Solo no llegues en último lugar.

Dijo Matt en tono burlón y Mimi no hizo más que enseñarle la lengua y seguir con su camino, Matt sonrió, adoraba ese gesto tan infantil y tan particular de ella.

Mimi llegó a las canchas deportivas en compañía de Izzy, ambos ya tenían su uniforme puesto, ella llevaba puesto un mini shorts color azul marino, una blusa de manga corta ajustada al cuerpo, tenis y su cabello agarrado en una cola alta, dejando solamente dos mechones libres al frente de su cara. Izzy traía puesto un shorts largo hasta arriba de las rodillas del mismo color que el de Mimi, una camisa blanca un poco holgada y unos tenis deportivos color blanco. En las canchas ya los estaba esperando Yumi que vestía igual que Mimi solo que esta seguía con su cabello suelto.

- Por fin llegaste Mimi.

- Lo siento pero Izzy no llegaba.

- Perdona Yumi pero estaba en el laboratorio.

- No te preocupes Izzy. Además te aseguro que Mimi no solo te esperaba a ti.

Contestó Yumi con una sonrisa picara en su rostro que rápidamente alteró a Mimi.

- ¿Que? Pero… ¿A que te refieres Yumi?

- ¿Para que te haces Mimi? Se muy bien que también esperabas a Matt.

Mimi no pudo evitarlo y se sonrojó notoriamente por el comentario de Yumi ya que muy en su interior sabía que había algo de verdad en sus palabras.

- Eso no es cierto Yumi.

- Claro que sí.

- Claro que no. ¿Cómo me va a gustar si es odioso?

Alegó Mimi poniéndose cada vez más roja de la vergüenza.

- Te pusiste roja. Además yo nunca dije que te gustaba.

- ¡Ya cállate!

Gritó Mimi y comenzó a corretear a su amiga por el lugar, estaba segura que si la atrapaba la iba a estrangular para que no siguiera poniéndola en evidencia.

- jajajajaja Vamos acéptalo Mimi te gusta Matt.

Dijo Yumi corriendo para que Mimi no la alcanzara.

- ¡Eso no es cierto!

Alegó Mimi corriendo tras de Yumi, tenía que callarla antes de que alguien más la oyera. Sin que las chicas se dieran cuenta Michael llegó y se paró al lado de Izzy, que al igual que él observaba como las dos chicas correteaban alrededor de ambos.

- Izzy ¿Qué hacen Yumi y Mimi?

- Ni idea, supongo que cosas de chicas.

Yumi llegó de regreso a donde estaban sus amigos y se escondió tras de Michael para que Mimi no la alcanzara.

- Acéptalo Mimi te mueres por él.

- Ya te dije que a mi me gusta…

Mimi no pudo terminar con lo que iba decir ya que vio que Yumi no estaba escondida atrás de Izzy sino de Michael, así que en cuanto lo vio se frenó en seco y se sonrojo a más no poder.

- ¡Michael! No te había visto ¿Tiene mucho que llegaste?

- No acabo de llegar. ¿Qué les pasa?

- Bueno pues…

Comenzó a explicar Yumi pero Mimi no la dejó continuar y le tapó la boca con ambas manos.

- Nada ¿Por qué preguntas? Ya sabes que a Yumi le afecta mucho el sol, empieza a delirar y dice muchas cosas sin sentido.

Dijo Mimi nerviosa, y Yumi trató de refutar lo que su amiga decía pero las manos de Mimi en su boca no se lo permitían, y para suerte de Mimi el profesor de deportes llegó avisando que la clase de deportes de ese día se llevaría dentro del gimnasio.

En la planta baja del edificio en el salón de cocina se encontraba Sora esperando a que su pastel saliera del horno, ese día lo había hecho especialmente para Matt, había decidido seguir el consejo de su madre y haría hasta lo imposible para que Matt se diera cuenta que lo quería y se fijara en ella, después de todo había un famoso dicho que decía que al corazón de un hombre se llega por el estomago. Aunque sabía que todas las de su clase le daban de su pastel a Matt y eso tal vez ya lo tenía un poco harto, pero no importaba ella sabía que él no rechazaría un pastel hecho por ella, después de todo eran muy buenos amigos.

Sora giró su vista alrededor del salón de cocina y vio como todas las chicas de su clase se esmeraban en sus pasteles, le ponían el nombre de Matt y corazones, y alguna hasta declaraciones hacia el rubio, pero eso no importaba, ella sabía que Matt nunca les hacia caso, y también sabía que ella tenía la ventaja sobre todas puesto que era una de las mejores amigas de Matt. Giró su vista al horno donde estaba su pastel y lo observó hornearse por unos minutos hasta que la campana sonó avisando que él pastel estaba listo, Sora lo sacó del horno y sonrío al oler lo bien que olía, lo dejó en una mesa para que se enfriara y comenzó a sacar las cosas que ocuparía para adornarlo, ella al igual que sus demás compañeras pondría su mejor esfuerzo para que ese pastel fuera perfecto y fuera el mejor.

En el gimnasio era el turno de Mimi para dar las marométas que había indicado el profesor, las realizó sin problema alguno y el profesor la felicitó por su buen desempeño, Mimi sonrío complacida, y pensar que el tonto de Matt le había dicho que no servía para los deportes , ya se moría por presumirle lo bien que le había ido en su clase de deportes, así el rubio se tragaría sus palabras y le imploraría perdón por haberse burlado de ella. Mimi caminó hasta Yumi con una enorme sonrisa de satisfacción en su rostro, moría por ver que cara pondría Matt cuando supiera que la habían felicitado en deportes.

- Vayan a cambiarse ya terminó la clase.

- ¿Me acompañas al tercer piso Mimi?

- Sí, ¿Para que?

- Es que el superior tiene mi cuaderno de matemáticas, como me estaba explicando algo sin querer se lo quedó.

Matt se encontraba en el segundo piso rodeado por sus compañeras de clase que se empeñaban en obligarlo a comer de los pasteles que habían preparado en su clase de cocina.

- Gracias chicas, sus pasteles están deliciosos.

Decía Matt probando una gran cantidad de pasteles, no le gustaba ser grosero con las chicas así que probaba todos aunque después sabría que le dolería el estomago. Esa vez había decidido escabullirse a los pasillos del segundo piso para que ninguna de sus compañeras lo viera, pero había sido inútil aun así lo habían encontrado.

- Matt ¿Te encuentras bien?

Preguntó Sora una vez que todas sus compañeras se hubieran ido.

- Si gracias ya estoy acostumbrado.

Dijo Matt tocándose el estomago, realmente se sentía lleno y no creía que ningún otro pastel cupiera en su estomago.

En los pasillos del tercer piso Mimi y Yumi estaban por entrar al salón del superior Joe cuando Mimi notó que le faltaba algo, había dejado su botella de agua y su toallita para el sudor en alguna de las bancas del gimnasio.

- ¡Deje mi toalla en el gimnasio! Espérame aquí Yumi iré por ella.

- Sí, yo por mientras hablaré con el superior.

Mimi corrió con dirección al gimnasio, ¿cómo la había podido olvidar? Su botella no le importaba pero su toalla significaba mucho para ella, su madre se había esmerado en coser su nombre en ella y la adoraba, así que esperaba que siguiera ahí.

Sora rió al ver lo lleno que se sentía Matt después de comer tanto pastel, ambos caminaban hasta su salón a paso lento ya que Matt juraría que si caminaba más a prisa le pegaría una indigestión.

- Siempre te acosan.

- No te burles.

Protestó Matt al ver que su amiga se divertía con su desgracia.

- Lo siento.

Se disculpó Sora y cuando estaban a punto de subir las escaleras para subir al tercer piso ella se detuvo, su semblante se miraba un poco triste, ella había esperado hasta él último para darle de su pastel a Matt porque no quería ser como las demás chicas que lo acosaban pero no contaba con que el rubio quedaría tan lleno que no le cabría ningún otro.

- Supongo que ya estas lleno.

Dijo tímidamente Sora, con el trozo de pastel en sus manos. Matt vio que la chica cargaba un trozo de su pastel y supo porque el rostro de la chica había cambiado tan drásticamente, ella quería darle de su pastel pero temía que él ya estuviera harto de tantos pasteles.

- Algo, pero todavía me cabe uno más.

Dijo Matt con una sonrisa, después de todo uno más no lo mataría. Sora sonrió por el comentario del chico y le ofreció de su pastel y Matt lo aceptó probando un pedazo.

Mimi iba bajando las escalera y se detuvo al ver a Matt comiendo del pastel que una chica le ofrecía. La castaña sonrió ahora tenía armas para molestar al chico como el la molestaba respecto a Michael.

- mmmmm esta deliciosa Sora, de todos los pasteles que he probado este es el más rico.

Dijo Matt aun sin darse cuenta de que era observado por Mimi quien sonreía ampliamente, definitivamente lo molestaría con eso.

- ¿Enserio?

- Sí.

Afirmó Matt con una sonrisa y Sora sonrió al ver que se había manchado con un poco de merengue en la mejilla, lo limpió con una servilleta y Mimi supo que ese era el momento perfecto para intervenir y hacer que el rubio se avergonzara.

- Si comes demasiado vas a engordar.

Matt de inmediato reconoció la voz de la chica y volteó hacia donde la castaña estaba y quedo casi con la boca abierta cuando vio que la chica no traía su uniforme de siempre sino que traía el de deportes que le ajustaba a la perfección y la hacia ver hermosa.

- ¡Mimi!

Exclamó el rubio sin poder evitar verla de arriba abajo.

- No sabía que tenías novia, te felicito tienes muy buenos gustos es una chica muy bonita.

Dijo Mimi bajando el último escalón y dándole unas palmaditas en el hombro a Matt que seguía embobado viendo lo bien que se miraba la castaña con ese mini shorts y esa blusa entallada a su cuerpo.

- Espera, te equivocas no somos novios.

Reaccionó Sora al ver que Matt no lo hacia.

- ¿A no?

Preguntó Mimi desconcertada y deteniéndose al ver que la que había respondido había sido la chica y no Matt, que parecía no reaccionar, pero ¿Qué le pasaba así no era divertido molestarlo? Tenía que enojarse, decirle que se equivocaba que no había nada entre esa chica y él o algo por el estilo, no quedarse callado viéndola como un tonto.

- No.

- Perdona es que lo parecían. Entonces retiro lo dicho.

Mimi iba continuar su camino, pero la voz de Matt la detuvo al parecer por fin había reaccionado.

- ¿Y llegaste en el último lugar?

Una sonrisa de satisfacción se dibujo en el rostro de Mimi al oír aquella pregunta, había esperado buen tiempo para eso, era el momento perfecto, le presumiría a Matt que el profesor la había felicitado y él se tragaría sus palabras, y se humillaría pidiéndole una disculpa.

- Pues para tu información el profesor me felicitó.

Contestó Mimi volteándolo a verlo con una sonrisa victoriosa.

- No me digas, te felicitó porque por fin pudiste llegar a la meta, lo más seguro es que siempre te quedas a la mitad.

Dijo Matt en tono burlón y Mimi volteó a verlo enfurecida con una vena saltando en su cabeza y apretando sus manos en forma de puños, lo quería matar, se supone que el debería estarle pidiendo perdón no burlándose de ella de nuevo.

- No me felicitó por eso, si no porque soy muy buena en las maromas.

Matt no pudo evitarlo y soltó una risita burlona, sabía que estaba furiosa y eso le divertía mucho.

- ¿Entonces no llegaste a la meta?

- No porque no corrimos.

Contestó Mimi perdiendo la poca paciencia que le quedaba, las cosas no habían salido para nada a como ella las había imaginado.

- Y aunque corrieran dudo que llegaras.

Mimi sintió ganas de lanzarse sobre él y callarle la boca a golpes pero se contuvo, esa no era manera de comportarse de una señorita y a cambio se dio la vuelta indignada y le volteó la cara a Matt.

- Hum, ya me voy, contigo solo paso malos ratos.

Dijo Mimi y se fue del lugar dejando a Matt y a Sora nuevamente solos.

- Adiós.

Dijo Matt sonriendo y despidiéndose con la mano de la chica, nuevamente salía victorioso.

- ¿Quién era ella?

Preguntó Sora curiosa al ver con la familiaridad con que se trataban esos dos.

- Una de las amigas de Joe.

- Es muy bonita.

- Sí.

Contestó Matt sin pensarlo con su mirada fija en Mimi, Sora lo volteó a ver sorprendida, nunca antes había escuchado que Matt dijera que una chica era bonita por lo general cuando Tai le preguntaba el simplemente decía que no sabía.

Matt notó la mirada curiosa de Sora sobre él y se sonrojó notoriamente sin querer había dicho lo que pensaba.

- Digo no, bueno sí, lo que quiero decir es que tú también eres muy bonita.

- ¿Tú crees?

Preguntó Sora sonrojada olvidando por qué había surgido ese comentario.

- Claro eres una de las chicas más bonitas que conozco.

- Gracias.

- No hay porque, yo solo dije la verdad.

Mimi bajaba las escaleras furiosa, pero quien demonios se creía que era, siempre se burlaba de ella y la dejaba en ridículo. Mimi se paró repentinamente se apoyó en el barandal y sintió como todo a su alrededor daba vueltas, su vista se tornó borrosa y llevó una de sus manos a su cabeza, aquel dolor estaba regresando.

Tai iba subiendo las escaleras y vio a Mimi recargada en el barandal estaba pálida y no se miraba bien, Tai se acercó a ella sin reconocerla aún.

- Hey, hey ¿Te sientes bien?

Dijo Tai sosteniéndola para que no se cayera.

- Me mareé un poco.

Dijo la chica levantando la mirada para ver al chico que la sostenía. En cuanto vio sus ojos Tai supo que se trataba de la chica del camerino, reconocería esos ojos en cualquier lugar.

- ¿Ya te encuentras mejor?

Preguntó Tai al sentir que ella se soltaba de su agarre.

- Sí.

Dijo Mimi sin reconocer a Tai y el moreno se dio cuenta de ello.

- Gracias Taichi ya me siento mejor.

Dijo Mimi continuando su camino aún un poco mareada.

- No fue nada.

Contestó Tai subiendo las escaleras y después de unos segundos se detuvo, ¿aquella chica le había dicho Taichi? Volteó a ver a Mimi pero esta ya no estaba, se preguntó internamente como es que ella sabía su nombre, aunque bueno tal vez Matt se lo había dicho aunque él nunca le decía Taichi. El moreno decidió no darle mucha importancia al tema y continuó su camino.

Mimi llegó al gimnasio, ya se sentía mejor el dolor se había ido y el mareo también. Vio su toalla en una banca y corrió hasta alcanzarla.

- Mimi ¿Aún sigues aquí?

Mimi volteó a ver a Michael que estaba tras de ella con una botella de agua en las manos.

- Sí, es que se me olvidó mi toalla.

- Tienes suerte que el profesor no la haya llevado a los objetos perdidos.

- Lo sé.

Contestó Mimi con una sonrisa.

Tai llegó hasta donde estaban sus amigos que se encontraban afuera de su salón de clases, él chico saludó a sus amigos con la mano y con la sonrisa que lo caracterizaba.

- Hola chicos, los estaba buscando.

- ¿Dónde te habías metido Tai?

Preguntó Matt al ver llegar al moreno

- Estaba en las canchas.

- Con razón no te encontraba.

- Acabo de ver a tu amiga, no se miraba muy bien.

- ¿Quién Mimi?

Preguntó Matt alarmado sintiendo una punzada en el pecho.

- Sí creo que se sentía algo mareada.

- No otra vez.

Matt no dijo más y salió corriendo en busca de Mimi, aunque no sabía muy bien a donde ir.

- ¡Matt! ¿No vas entrar a clases?

Preguntó Sora al ver que el rubio se iba a toda prisa.

- Lo dudo mucho.

Dijo Tai más para si mismo que para Sora, pero aun así la chica lo alcanzó a escuchar.

Matt bajaba las escaleras a toda prisa, ¿por qué no le había dicho que se sentía mal? Ella ya le había dicho que se sentía bien, ¿por qué le había mentido? Tenía que encontrarla lo más pronto posible. Matt llegó al gimnasio y vio a Mimi y a Michael parados platicando, y se detuvo antes entrar, no estaba seguro que entrar fuera la mejor idea.

- No te había dicho pero creo que... Creo que te ves muy linda con tu uniforme de deportes.

Se animó a decir Michael, bastante sonrojado y apenado.

- e, e… ¿Enserio lo crees?

Tartamudeó Mimi sonrojada y bastante apenada, no sabía bien como reaccionar ante el comentario de Michael.

- Sí…

- Ammm… gracias… pero creo que deberíamos ir a clases.

Dijo Mimi alejándose del chico, quería salir de ahí lo más rápido posible, se sentía muy nerviosa y quería escapar.

- Mimi yo…

La detuvo Michael tomándola de la mano, tenía que decirle lo que sentía y ese era el mejor momento.

- ¿Si?

Volteó sonrojada Mimi al sentir a Michael reteniéndola.

- Yo…

Comenzó a decir Michael nervioso, pero se vio interrumpido por Matt quien sin poder soportarlo más entró al gimnasio interrumpiendo lo que de seguro sería una declaración de amor.

- ¿Qué hacen chicos? Veo que ya te sientes mejor.

Dijo Matt conciente de lo que había interrumpido y con una sonrisa burlona en los labios, Mimi por su parte lo fulminó con la mirada, odiaba cuando se burlaba de ella, y odiaba más aun que siempre llegaba en el momento menos oportuno arruinando sus momentos románticos con Michael.

- ¿Tú que haces aquí si se puede saber?

- Nada yo solo pasaba por aquí.

- Bueno te espero en el salón Mimi.

Mimi observó decepcionada como Michael se iba a su salón y regresó su vista de nuevo a Matt a quien fulminó con su mirada.

- ¿Por qué siempre tienes que ser tan inoportuno?

- ¿Acaso interrumpí algo?

- No para nada.

- Entonces ¿Por qué dijiste que era inoportuno?

- Por nada.

- Por algo debiste haberlo dicho.

- Ya te dije que no es nada, y ya me tengo que ir a cambiar.

- Yo iré contigo.

- No es necesario.

- No estoy diciendo que lo sea.

- Como quieras.

Mimi no dijo nada más, solo se dio la media vuelta y trató de ignorar a Matt, pero este la seguía a tan solo unos pasos más atrás. Matt la observaba, al parecer ya se sentía mejor pero aun así no creía conveniente dejarla sola. Mimi observó de reojo que Matt seguía tras ella y aquello la ponía nerviosa.

- No me digas que vas a entrar al vestidor de chicas.

Dijo Mimi una vez que se dio cuenta que habían llegado a la entrada del vestidor.

- Claro que no, te esperare aquí afuera.

- Haz lo que quieras.

Mimi entró al vestidor dejando a Matt a fuera, no sabía porque pero el estar cercas de Matt la ponía muy nerviosa y odiaba sentirse así.

- Mimi tardaste mucho.

Reclamó Yumi que se encontraba enfrente de su casillero guardando sus cosas y con su uniforme de diario ya puesto.

- Lo siento es que pasó algo.

- ¿Qué pasó?

- Luego te cuento.

Yumi la miró con sospecha, pero tampoco quería presionar a su amiga a decirle, después de todo si le iba contar, solo que tardaría un poco en hacerlo, así que decidió que lo mejor era esperarse.

- Esta bien, bueno yo por mientras iré con Izzy, necesito que me explique algo, te espero en el salón

- Esta bien.

- Ah! Por cierto la siguiente hora la vamos a tener libre, el profesor no vino.

- A OK Gracias por avisarme.

Yumi salió del vestidor y se sorprendió al ver a Matt recargado en la pared junto a la puerta, seguramente esperaba a Mimi, ahora entendía porque su amiga había tardado tanto en llegar.

- Matt ¿Qué heces aquí?

Mimi oyó a Yumi hablar con Matt y para sus adentros renegó de la terquedad del chico, había pensado que se iría cuando viera que ella no salía. Matt por su parte se veía muy tranquilo, la paciencia era una de las tantas virtudes que tenía el rubio.

- Nada, solo espero a Mimi.

Contestó Matt con calma.

- A ya veo

Contestó Yumi con una sonrisa y se despidió del chico, ahora sí Mimi no podría negar que él estaba interesado en ella sí hasta la esperaba afuera de los vestidores.

Después de unos diez minutos aproximadamente Mimi salió del vestidor anunciando que ya estaba lista más para sí misma que para alguien más ya que creía que Matt se había ido hace rato puesto que no escuchaba ningún ruido.

- Pero como tardaste.

Dijo Matt recargado en la pared y Mimi volteó a verlo sorprendida, estaba segura que se había marchado cuando llegó la hora de entrar a clases.

- ¿Aún sigues aquí?

- Claro.

- ¿Qué no tienes clases?

Matt miró su reloj e hizo un cálculo mental rápido de cuanto tenía la clase.

- Hace quince minutos que entré lo mas seguro es que el profesor no me deje pasar.

- Y ¿Por qué no entraste?

- Porque te estaba esperando.

Contestó Matt con sencillez, y Mimi se sorprendió por la respuesta no entendía por qué él estaba tan empeñado en acompañarla, lo más seguro era que planeaba algo o quería algo por qué eso de que solo la acompañaba porque sí no se la creía.

- ¿Y se puede saber a que viniste? Porque eso de que solo pasabas por ahí ni tú te la crees.

- Tai me dijo que te sentías mal.

- ¿Tai?

- Sí te topaste con él en las escaleras, es el chico que se burlo de ti en el camerino.

- ¿Era él?

- Sí. ¿Qué no te diste cuenta?

- La verdad no.

- O eres muy distraída o en realidad estabas mal.

Mimi pareció meditarlo un momento, realmente no se había dado cuenta que el chico que la había ayudado en las escaleras era el mismo que se había burlado de ella en el camerino. Lo pensó un poco más y entonces entendió porque Matt estaba tan empeñado en seguirla y una sonrisa se dibujó en su rostro.

- Entonces estabas preocupado por mi.

- ¿Qué? Yo no dije eso.

Contestó Matt sonrojado, él nunca había admitido que alguien le preocupara y mucho menos una chica.

- Pero lo insinuaste.

- Claro que no.

- Entonces ¿Por qué estas aquí?

- Por…

Matt comenzó a tartamudear pensando en que decir para no delatarse así mismo de que en efecto se preocupaba por ella, una chica a la cual tenía pocos días de haberla conocido y es que aquella preocupación no era normal, era una preocupación un tanto exagerada que hasta a clases había decidido faltar por estar cerca de ella, ni siquiera por Tai hacia eso, y él era su mejor amigo al cual conocía desde hace años, entonces ¿Por qué le preocupaba tanto ella?

- Porque estabas preocupado por mi, acéptalo.

Dijo Mimi con orgullo al ver que Matt no sabía que contestar, por fin le había tocado ganar una de sus tantas peleas. La castaña comenzó a caminar con dirección al patio, Matt le siguió, no dejaría las cosas así, tenía que dejar intacta su imagen de chico fuerte que no se preocupa por nada, no podía dejar que ella conociera su lado débil, pero al parecer ya era demasiado tarde para eso.

- Ya te dije que no es por eso.

En el salón de Matt llevaban ya más de veinte minutos que habían empezado las clases y todos ponían atención a las instrucciones del maestro de geografía que explicaba algo de un trabajo, pero Sora no tenía cabeza para eso, miró por cuarta vez el escritorio de Matt vacío y se preocupó por él, o más bien se preocupó por la relación que tenía con esa chica, nunca antes lo había visto llevarse de esa manera con una chica, y parecía tenerle un aprecio muy especial y eso le preocupaba, porque aquello no podía ser bueno para ella, por primera vez se sentía en desventaja para llegar al corazón de Matt.

Tai vio como Sora volteaba de nuevo a ver el escritorio de Matt, sabía que aquella chica había despertado los celos de Sora, pero también sabía que aquello era inevitable, a Matt le interesaba demasiado la chica de los ojos color miel como para que Sora no se llegase a enterar nunca, así que pensó que era mejor que Sora se enterara de una vez de la existencia de esa chica en la vida de Matt a que de pronto Matt le llegara con la sorpresa de que aquella chica era su novia y la noticia le cayera como bomba a Sora, porque de algo que estaba seguro Tai era que Matt terminaría haciéndose novio de esa chica, ya que el rubio tenía un gran encanto con las mujeres, y no creía que Mimi fuera diferente a las demás que caían rendidas a los pies del rubio, después de todo había ido a buscarlo a su camerino así que solo era cuestión de tiempo para que Matt se animase a pedirle a aquella chica que fuera su novia , para que ella casi instantáneamente dijera que sí, sintiéndose orgullosa de ser la novia del famoso Yamato Ishida.

- ¿Por qué te cuesta aceptar que estabas preocupado por mi? ¿Por qué otra razón estarías aquí?

Insistió Mimi que caminaba hasta la banca que estaba bajo la sombra de un frondoso árbol.

- Porque aun no pierdo las esperanzas de que me digas que soñaste.

Contestó Matt encontrando por fin un pretexto por el cual decir que la seguía.

- Ya te dije que no te voy a decir.

Dijo Mimi continuando su camino y Matt sonrió, por fin había encontrado la forma de invertir los papeles y sabía que lo que iba a decirle la enfurecería, pero era la mejor manera de hacer que ahora ella fuera la que pareciera interesada en él y no él en ella.

- Ya veo, eso quiere decir que no soñaste nada y que solo lo dijiste para llamar mi atención, como lo dijo Tai.

Mimi detuvo su andar, ¿cómo se atrevía a decirle eso? Ella lo había hecho porque sentía que debía hacerlo no por llamar su atención como él aseguraba, es más ella ni sabía de su existencia hasta que comenzó a tener esas extrañas visiones.

- ¿Qué? ¿Estas insinuando que inventé lo del sueño solo para hablar contigo?

Preguntó Mimi Furiosa volteando a ver a Matt quien sonreía, había dado justo en el clavo.

- Por supuesto, es lo más seguro, no cualquier chica se resiste a mis encantos

Contestó Matt con vanidad y orgullo y sin quitar esa sonrisa burlona que Mimi tanto odiaba.

- Ja! Por favor, no te creas tan importante que ni encantos tienes.

- Eso no es lo que piensan las demás.

Contestó Matt acercándose peligrosamente a ella, haciendo que Mimi retrocediera un paso notoriamente sonrojada.

- Pues yo no soy como las demás, y como te lo dije aquella vez en el camerino, si quieres creerme bueno, sino…

Mimi no pudo continuar con lo que iba decir ya que repentinamente cayó desmayada en los brazos de Matt quien la alcanzó a sostener.

- ¡Mimi! Mimi despierta.

Le pidió Matt preocupado, pero ella no despertó solo susurró nuevamente el nombre de Yamato.

Siguiente capitulo: La preocupación de Matt. - Publicación:Viernes 10 de junio del 2011

Mimato196

Mayo 2007