Hola mis queridos lectores porfin han llegado las vacaciones wiii (bueno para mi no sé si para ustedes tambien) y como cada viernes les traigo un nuevo capitulo, espero que sea de su agrado y muchas gracias por tomarse el tiempo de leer este fic y por su apoyo:) bueno no los entretengo más y les dejo el siguiente capitulo.

Aclaración: Digimon ni sus personajes me pertenecen :(

12

La preocupación de Matt

Japón año 1606

Mimi despertó, abrió los ojos lentamente y pudo ver la figura de Yamato que sujetaba con furia a Andrew contra la pared.

- ¿Yamato?

Preguntó Mimi algo adormilada aún y vio como Yamato soltaba a Andrew para dirigirle una mirada fría llena de dolor y decepción.

- Yamato…

Volvió a repetir esta vez más despierta y sentándose pero sin quitarse la sabana, de encima.

- Tienes razón. Yo no tengo porque meterme en sus vidas privadas

Dijo Yamato con una mirada acusadora sobre Mimi, ella no entendía que pasaba, ¿por qué Yamato la miraba de esa forma?

- Yamato ¡Espera!

Gritó Mimi, intentó levantarse al ver que Yamato salía de la habitación azotando la puerta, pero algo la detuvo, pudo sentir su piel desnuda que rozaban las sabanas, pero ¿Qué pasaba? ¿Por qué no traía su ropa puesta? Miró a Andrew que aun tenía la vista fija aun en la puerta y observó la habitación, era el cuarto de Andrew ¿Qué hacía ella desnuda en el cuarto de Andrew? No recordaba nada, lo último que pudo recordar fue a una de las brujas echándole un polvo en la cara y después nada, no recordaba nada después de eso.

- Andrew ¿Qué fue lo que pasó?

Preguntó Mimi confundida al no recordar nada, Andrew volteó a verla, se sentó en la orilla de la cama y posó una de sus manos en los castaños cabellos de la chica que lo miraba confundida.

- ¿Qué acaso no lo recuerdas? Si fuiste tan dulce.

-Recordar, qué?

Preguntó Mimi quitando la mano de Andrew con brusquedad y con los ojos humedecidos por las lágrimas que luchaban por salir de ellos, sospechaba que era lo que iba a decirle Andrew pero ella no lo podía creer, ella no pudo haber hecho eso con alguien a quien no amaba.

- Que fuiste mía.

- Eso no es cierto… ¿Dónde esta mi ropa?

- ¿Dónde más? Donde la dejamos, en el suelo.

Mimi no pudo contener más sus lágrimas, aquello debía ser una mentira, un mal sueño, ¿cómo era posible que no recordara algo así? Miró al suelo y en efecto ahí estaba su ropa tirada, pero ¿Qué había hecho?

- ¿Qué fue lo que me hiciste?

- Yo nada que tú no quisieras, no entiendo porque no lo recuerdas.

Mimi se quedó con la mirada perdida, trataba de recordar lo sucedido pero su memoria estaba en blanco, no recordaba nada, absolutamente nada. Andrew sonrió al ver la mirada confundida de la chica, sabía que intentaba recordar pero no lograba hacerlo, se acercó a ella aprovechando su ensimismamiento y rozó los labios de Mimi.

- Pero si quieres podemos repetirlo para que lo recuerdes.

- No, suéltame.

Se alcanzó a apartar Mimi de él antes de que la besara y se paró de la cama aún con la sabana enrollada a su cuerpo.

- Pero ¿Qué te pasa amor?

- No me digas amor.

- ¿Por qué estas tan molesta? Hace rato, tú me dijiste que me amabas.

- Eso no es cierto.

Gritó Mimi desesperada tapándose los oídos con ambas manos, no quería escucharlo, aquellas palabras no podían ser ciertas, ella nunca se hubiera entregado a un hombre al cual no amaba.

-Sí lo es.

Dijo Andrew con firmeza y llegando hasta ella para quitar las manos de Mimi de sus oídos y hacer que lo escuchara, pero esta se soltó bruscamente y de nuevo se volvió a apartar de él.

- Vete de aquí, quiero estar sola.

Gritó Mimi alterada.

- Esta bien, pero ni creas que vas a poder salir del cuarto.

- ¡Ya lárgate!

Andrew no dijo nada, solo salió del cuarto, sabía que debía dejar que se tranquilizara, después la haría recordar lo sucedido, pero por el momento era mejor dejarla así.

- Cuiden que no salga.

- Si señor.

Contestó Keira, la joven bruja de cabellos azules que había sujetado a Mimi.

Mimi cerró la puerta con candado en cuanto Andrew salió, no quería ver a nadie, quería estar sola, se recargó en la puerta y se dejó caer rompiendo en llanto, no podía creerlo, no quería creerlo, ella no pudo haber hecho eso que Andrew decía, pero todo indicaba que era verdad.

Japón año 2006

Matt estaba sentado en una silla junto a la camilla de la enfermería en donde se encontraba Mimi, parecía que la chica no la estaba pasando bien a pesar de estar inconsciente, se quejaba constantemente y se movía como queriendo despertar pero sin lograrlo, Matt recordó la escena de su sueño cuando la Mimi de ese tiempo que apenas tenía diez años y era presa de una grave fiebre, su otro yo de ese tiempo había tomado la mano de la niña y ella había dicho que así sentía mejor, tal vez si él tomaba la mano de Mimi ahora podría calmar esas pesadillas que estaba teniendo, así que Matt tomó con suavidad la mano de Mimi y miró con preocupación a la chica.

- Mimi despierta por favor.

En el salón de Matt, Tai y Sora se estaban empezando a preocupar por la ausencia del rubio, ya había terminado la hora de clase y Matt aún no aparecía por ningún lado. Sora desesperada por saber con quien estaba Matt le propuso a Tai que lo fueran a buscar y Tai accedió aunque se imaginaba que Matt no regresaba por estar con Mimi. En el salón de Mimi la ausencia de la castaña también ya se estaba empezando a notar, Michael preocupado se acercó a Yumi y le preguntó por la chica pero Yumi no supo decirle donde se encontraba.

- Hace rato estaba con Matt, Pero ya debería estar aquí.

- Ya veo… Oye Yumi, Mimi y Matt son…

- ¿Novios? Pues no que yo sepa. Oye Michael a ti…

Yumi no pudo continuar ya que se vio interrumpida por la repentina llegada del superior que llegó saludando a los dos chicos.

- Buenos días chicos.

- superior, buenos días otra vez.

- Buenos días Yumi.

Saludó Joe mirando a su alrededor como buscando a alguien.

- ¿Busca a alguien superior?

- Bueno esperaba ver a…

- Vamos dígalo superior, ya se que esta buscando a Mimi.

- Eh? No como crees.

Se defendió Joe notoriamente sonrojado, no esperaba ser tan obvio.

- Joe te pusiste todo rojo.

Dijo esta vez el joven pelirrojo sentado atrás de Yumi, y que se encontraba con su vista fija en la pantalla de su computadora, pero que aun así se encontraba muy al pendiente de lo que pasaba a su alrededor.

- ¿Qué? Eso no es cierto

Se defendió Joe y antes de que pudieran decir más, la puerta del salón se abrió y se vio la figura de Tai y Sora que al parecer buscaban a alguien.

- No esta aquí.

Dijo Tai recorriendo con su mirada todo el salón.

- ¿Ese no es Joe?

Preguntó la pelirroja al identificar la figura alta de su amigo parado frente a un grupo de tres jóvenes.

- Si es Joe, talvez él sepa donde esta Matt. ¡Joe!

- Tai ¿Qué haces aquí?

- Estamos buscando a Matt. ¿No lo has visto?

- ¿Aquí? Pues no, no lo he visto.

- La última vez que lo vi estaba afuera del vestidor de mujeres esperando a Mimi, lo más seguro es que siga con ella.

Habló esta vez Yumi confirmando las sospechas de Tai de que el rubio se encontraba en alguna parte junto con esa chica de ojos color miel.

- Si, es lo más seguro.

- Pero no lo hemos visto por ninguna parte.

Dijo Sora preocupada, más para si misma que para los demás, pero aun así, lo dijo lo suficientemente fuerte para que todos los chicos la escucharan.

- Si quieren los ayudamos a buscarlos.

Se ofreció Joe al ver la preocupación en el rostro de su amiga, además que él también quería saber que clase de relación tenían Matt y Mimi ya que se le hacía muy raro que el rubio estuviera pasando tiempo con alguna chica que no fuera Sora que era su mejor amiga, además que algo en su interior le decía que aquella relación entre Matt y Mimi no podía ser buena para él, ya que conocía a la perfección lo afortunado que era el rubio con las mujeres y si le interesaba Mimi, era más que seguro que la castaña caería rendida a sus pies.

- Sí por favor.

Contestó Sora con una sonrisa.

Matt seguía en la enfermería, Mimi aun no despertaba y aquello lo estaba empezando a preocupar y para acabarla la enfermera había salido a comer y no regresaría hasta dentro de una hora.

Japón año 1606

Mimi ya tenía su ropa puesta y se encontraba sentada en el suelo al costado de la cama llorando, aún no podía creer lo que había pasado, es que aquello tenía que ser una mentira, ella jamás habría hecho algo así, algo debieron haber hecho esas brujas cuando le aventaron ese polvo, no encontraba otra explicación para lo que había sucedido.

Andrew entró de nuevo a la habitación, Mimi vio como él se dirigía hacia ella y rápidamente se puso de pie para enfrentarlo, él le debía una explicación y se la iba a dar.

- ¿Ya lo recordaste?

- Déjame en paz.

- ¿Pero que te pasa Mimi? Si fuiste tú la que me lo pidió.

- No es cierto.

- Si lo es y tú lo sabes.

- Tuviste que haberme hecho algo.

- ¿Por qué dices que te hice algo?

- Porque yo no pude haber estado contigo, porque yo no te amo.

Andrew sonrió y se acercó a Mimi peligrosamente, sabía que aunque ella aparentaba ser fuerte, aún estaba demasiado confundida para entender lo que había sucedido. Mimi retrocedió al ver que Andrew se acercaba a ella, hasta que chocó con la pared y no le quedó de otra que mirar a Andrew fijamente. Andrew recargó sus dos manos en la pared acorralando a Mimi, se acercó al oído de la chica y le contestó en susurro.

- Pues eso no fue lo que me dijiste.

La puerta se abrió y entró Keira quien no vio con buenos ojos la situación en que estaban Andrew y Mimi y con una voz fría y molesta le avisó a Andrew que el brindis estaba por comenzar, Andrew contestó que ya iba y una vez que Keira cerró la puerta volvió su vista a la castaña y sonrió.

- Hagas lo que hagas, no puedes cambiar lo que pasó.

Dijo Andrew y depositó un beso en la mejilla de la castaña, se apartó de ella y caminó hasta la puerta.

- Nos vemos.

Mimi estaba paralizada, sentía como su corazón latía con fuerza, había tenido tanto miedo que hasta sin habla se había quedado, recordó las palabras de Keira cuando entró a la habitación, y entonces lo recordó, en el brindis Andrew pretendía envenenar a Yamato.

- ¡El brindis! Yamato.

Mimi corrió hasta la puerta he intentó abrirla pero era inútil, la puerta estaba cerrada con llave, pateó con coraje la puerta diciendo una maldición, tenía que salir de ahí y llegar lo antes posible al brindis si quería salvar a Yamato, pero ¿Cómo llegaría? ¿Cómo lograría salir de ahí a tiempo? Se quedó pensando unos segundos y entonces vio la ventana, después vio la sabanas de la cama y rogó al cielo que el cuarto de Andrew no estuviera muy alto.

Mientras tanto en uno de los cuartos del palacio se encontraban Taichi, Hikari, Takeru y Sora preocupados por la ausencia de Yamato, el brindis estaba por comenzar y no habían rastro del rubio por ninguna parte.

- Iré a buscarlo.

Dijo Takeru decidido y Hikari lo acompañó dejando solos a Taichi y a Sora.

- ¿Estas nerviosa?

Preguntó el moreno mirando lo nerviosa que estaba Sora.

- Sí, algo.

- Bueno creo que es normal que te pongas nerviosa, las chicas siempre se ponen cuando están apunto de casarse. Te deseo mucha suerte Sora.

Dijo Taichi retirándose del lugar, tenía que irse de ahí antes de cometer una locura, y confesarle a Sora que estaba perdidamente enamorado de ella, pero no podía hacerlo, ella sería la mujer de su mejor amigo y el jamás traicionaría a Yamato de aquella manera, por más que le doliera separarse de Sora tenía que hacerlo, tenía que poner tierra de por medio.

- Espera, ¿No piensas ir al brindis?

- No, tengo muchas cosas que hacer nos vemos luego Sora, digo su alteza.

Contestó Taichi con frialdad, para después hacer una reverencia a Sora y alejarse de ese lugar lo antes posible, Sora intentó detenerlo pero la fría voz de Yamato tras ella la detuvo.

- ¿Ya estas lista?

Sora volteó a verlo y asintió con la cabeza, aunque quería salir corriendo tras de Taichi sabía que no era el momento.

- ¡AAAAAAAH!

Mimi cayó al suelo afortunadamente a un arbusto, se levantó adolorida pero poco le importó el golpe que había recibido, tenía que encontrar a Yamato lo antes posible o por lo menos evitar que lo envenenaran.

En el comedor ya se encontraban todos los invitados al brindis sentados en sus lugares, Yamato se encontraba a la izquierda de su padre, y Sora al lado de él, buscó con su mirada a Mimi pero no la vio por ninguna parte, en cambio se encontró con Andrew sentado a unos cuantos lugares de él susurrándole algo al oído a Kaira, ¿cómo se atrevía a presentarse en ese lugar después de lo que había hecho? Andrew debió sentir la furiosa mirada de Yamato sobre él ya que volteó a verlo y le sonrió complacido, lo que hizo enfurecer más al rubio.

Kaira entró a la cocina donde se encontraba la madre de Mimi moviéndose de un lado a otro verificando que todo saliera como estaba planeado. Kaira se ofreció a ayudar y la señora Tachikawa le pidió que sirviera las copas de vino a los invitados, Kaira aceptó y aprovechó para vaciar el contenido de un pequeño frasco en una de las copas.

Mimi acababa de entrar a la cocina vio como Kaira vaciaba el líquido en la copa, se acercó sin que la viera y aprovechando que Kaira se había volteado para servir más copas, tomó la copa con veneno y la cambió por otra.

Kaira salió con la charola en sus manos y segura de que ella tenía la copa envenenada, una vez que vio que Kaira se había ido se levantó del suelo y quiso escurrirse al comedor pero en su camino se encontró con su madre.

- Mimi ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en el comedor? ¿Y que haces con esa copa?

- Hola mamá, si ya iba para allá, yo solo vine por mi copa.

- ¿Por qué no esperaste a que te sirvieran?

- Porque esta copa es una copa especial.

- Y ¿Se puede saber que tiene de especial?

- Pues… pues… es…más redonda y más gruesa, si eso es, tiene un vidrio más grueso.

- Hay hija a veces eres tan extraña, anda ve a sentarte que la reina estaba preguntando por ti.

- Si mamá ya voy.

El brindis estaba por comenzar, el Sr. Ishida se encontraba al pie de la cabecera de la mesa pidiendo silencio a sus invitados para poder comenzar con su discurso.

- Estamos aquí reunidos, porque el mayor de mis hijos mañana contraerá matrimonio con la princesa Sora. Todos alcemos nuestras copas y brindemos por la felicidad de mi hijo, su futura esposa y por todo el reino. ¡Salud!

- ¡Salud!

Andrew al igual que todos alzó su copa y brindó por la felicidad de Yamato y con una sonrisa en los labios comenzó a beber el líquido de su copa, era una lastima que el príncipe Yamato no llegara a su noche de bodas. Separó la copa de sus labios y miró con malicia al rubio que también bebía de su copa, paseó su mirada por los invitados y entonces la vio, ahí estaba Mimi de pie mirándolo fijamente y con una sonrisa en los labios, le enseñó la copa y derramó el líquido en una maseta al lado suyo. Andrew apretó con fuerza su copa, el mensaje de Mimi le había llegado claro, pero lo que no comprendía era ¿Cómo Mimi había logrado salir de su recamara?

La voz de Matt se comenzó a oír en todo el salón captando la atención de Mimi quien miró al rubio con una sombra de tristeza en sus ojos.

- Antes que nada quiero agradecerle a todos por estar aquí en un día tan importante. Se que todos esperan que diga algo acerca de mi próxima boda o de mi futura esposa.

Mimi no se atrevió a mirarlo, solo escuchó con pesar las palabras de Yamato, él nunca la había amado, siempre había querido a la princesa Sora, por eso nunca se atrevió a romper su compromiso con ella.

- Pero yo quisiera comenzar diciendo el significado del amor, ya que creo que es algo muy importante para que dos personas contraigan matrimonio, pues sin el su matrimonio sería solo una ilusión y estarían condenados a vivir una unión que más que alegría, traería disgustos y tristezas. Para mi, el amor es querer a una persona con cada parte de nuestro ser, a esa persona la amas sin importar sus defectos, es saber que naciste para estar con ella, aunque a veces el destino no lo quiera o ella misma no lo quiera, pero sin importar eso cuando amas a una persona solo quieres que sea feliz aunque no sea a tu lado. Para mi eso es el amor y se que cada quien tiene su propia forma de pensar acerca del amor, pero creí adecuado decir lo que para mi es el amor, para así dar paso a lo que en realidad quiero decir. Sora, mi futura esposa aquí presente.

Mimi sintió como una lagrima había logrado escapar de su ojo derecho, se la limpió rápidamente y concentró su vista en Yamato, no debía llorar, tenía que ser fuerte, al fin de cuentas ella sabía que ese día llegaría.

- Es una joven muy hermosa, cariñosa, compresiva y sobre todo con un gran corazón. Y estoy seguro que ella es capaz de hacer feliz a cualquier hombre.

Mimi no era la única que sufría con aquel brindis, también Taichi que a pesar de haber dicho que no asistiría estaba en el pasillo recargado en la pared escuchando todo y con el corazón destrozado. Nunca se había atrevido a decirle a Sora que la amaba y ahora se arrepentía de eso ahora que era demasiado tarde.

- Y ella merece a alguien que la ame y a alguien a quien ella ame. Y ya que todos saben lo que pienso acerca del amor y del matrimonio, creo que pueden deducir que.

Yamato se detuvo por un instante y miró a Mimi de reojo, por fin la había encontrado entre la multitud y continuó.

- Yo nunca me casaría con alguien a quien no amo y mucho menos me casaría con alguien que no me ama.

Dijo Yamato enfatizando sus últimas palabras y clavando su mirada en la castaña que no lo soportó más y salió del lugar, deseándole suerte a Yamato en su nueva vida al lado de la mujer que amaba.

Japón año 2006

Mimi abrió los ojos , pero su mirada aun se miraba perdida, Matt se acercó a ella y aún tomando su mano le preguntó como se encontraba, ella no le contestó nada, solo lo abrazó fuertemente y comenzó a llorar amargamente.

- Yo no dormí con Andrew, te lo juro, fue un trampa.

- ¿Qué?

Matt no comprendía de que le estaba hablando Mimi, hasta que recordó una de las escenas de su extraño sueño donde él encontraba a Mimi en la cama de un sujeto llamado Andrew, abrazó a Mimi con delicadeza e intentó consolarla, no sabía bien que había pasado en ese tiempo y en ese lugar pero sabía que había sido real y no un simple sueño como creyó al principio.

- Shhh, shhhh.. Tranquila todo va estar bien.

Pasaron unos minutos y la enfermera llegó de su almuerzo, en la dirección le habían avisado que Tachikawa se encontraba inconsciente así que se apuró en regresar a la enfermería donde encontró a Matt sentado en una silla y a Mimi dormida en una de las camillas.

- ¿Ya despertó la Señorita Tachikawa?

- Hace un rato se despertó, pero se volvió a quedar dormida.

La mujer se acercó a Mimi y le tomó la temperatura, Matt la miró, se miraba preocupada y eso lo estaba preocupando más de lo que ya estaba.

- Que extraño.

- ¿Pasa algo?

- No, esta perfectamente bien. Lo que pasa es que es la segunda vez que me traen a la señorita Tachikawa por desmayo.

- ¿Qué?

- ¿No lo sabías? Él lunes antepasado también se desmayó y varios de sus amigos la trajeron.

- No, no me lo habían dicho

Susurró Matt volteando a ver a Mimi que aún dormía. Entonces lo recordó, ese era el mismo día en que él había sentido ese extraño presentimiento, y recordó a los chicos que salían de la enfermería cuando se iba con Joe, eran Yumi, Michael, e Izzy, así que ese extraño presentimiento era debido a ella, no cabía duda que estaban conectados de más de una forma ella y él y que ella era demasiado especial.

- Era ella.

Murmuró Matt inmerso en sus pensamientos olvidando por completo que la enfermera aun estaba ahí.

- ¿Pasa algo?

- No, no es nada.

Sora, Tai, Joe, Yumi, Michael e Izzy habían buscado a Matt y a Mimi por toda la escuela y ninguno había hallado rastros de los dos chicos. Izzy hizo notar que el único lugar que les faltaba era la enfermería de la escuela así que Tai dijo que no perdían nada con ir a buscar en ese lugar aunque realmente no creía encontrarlos.

- Disculpe en enfermera. ¿No están aquí una joven llamada Mimi y un chico llamado Matt?

Preguntó Sora asomándose por la puerta de enfermería.

- Ah! Si, El joven Ishida trajo hace una hora a la Señorita Tachikawa. Al parecer se volvió a desmayar.

- ¿Qué? ¿De nuevo?

Preguntó Michael preocupado y Matt se asomó al oír las voces de los chicos y se asombró con encontrarse a los amigos de Mimi y a sus amigos en ese lugar.

- Chicos ¿Qué hacen aquí?

- Los estábamos buscando.

Contestó Joe a la par que se acomodaba sus lentes.

- ¿Y Mimi?

Preguntó Yumi notoriamente preocupada.

- Se encuentra descansando.

Contestó Matt.

- ¿Puedo verla?

- Claro Yumi, entra.

- ¿Qué fue lo que pasó?

Preguntó esta vez Tai viendo detenidamente a su amigo que clavó su mirada en él cuando lo escuchó hablar.

- Fue muy extraño estábamos hablando y de repente se desmayó.

- Ya es la segunda vez que le pasa eso.

Observó Izzy preocupado apoyando una de sus manos en su barbilla de manera pensativa.

- Le dije que desayunara.

Habló esta vez Joe.

- Pero ha estado desayunando todos los días.

- ¿Estas seguro Michael?

- Claro, yo mismo me he encargado de que desayune a la hora del receso.

- Es cierto, además Mimi dijo que su mamá la había estado obligando a desayunar.

Corroboró Izzy haciendo que el superior se preocupara aún más por la situación de la castaña.

- Pues que extraño que se desmaye así de la nada.

Dijo Sora viendo a Matt que dirigió su mirada hacia el lugar donde se encontraba la chica.

- Lo sé.

Yumi salió de la habitación donde estaba Mimi y su cara no ayudo en nada para tranquilizar a los chicos.

- ¿Qué pasa Yumi? ¿Está bien?

Preguntó Michael preocupado al ver la cara de preocupación de Yumi cuando salió.

- Si, sigue dormida, aunque otra vez está pronunciando el nombre de Yamato.

Al oír lo que Yumi había dicho, Sora y Tai voltearon automáticamente a ver a Matt como esperando una respuesta por parte del rubio, pero Matt tampoco entendía que era lo que pasaba.

- ¿Otra vez?

- Si.

- Me pregunto ¿Quién será Yamato?

Preguntó Izzy al aire.

- La otra vez también estaba mencionando ese nombre.

Dijo Michael en forma de respuesta a lo que el pelirrojo había preguntado.

- Pero ya le pregunte a Mimi y dijo que no conocía a ningún Yamato.

- Oye Matt ¿Qué no tu nombre es Yamato?

Habló esta vez Joe causando que todos voltearan al rubio que se miraba igual o más confundido que todos los presentes en ese lugar.

- Si.

- ¿Queeeeee? ¿Te llamas Yamato?

Gritó Yumi notoriamente asombrada.

- Sí, pero la primera vez que se desmayó, yo no la conocía.

- Esto si que es extraño.

Comentó Izzy realmente asombrado por la situación.

- Jóvenes será mejor que vayan a clases yo me encargare de la señorita Tachikawa.

- ¿No podría quedarme con ella?

Preguntó Michael y Matt volteó a verlo molestó como si se estuviera atribuyendo un derecho que no le correspondía, pero la verdad era que tenía tanto derecho como él sino es que más ya que tenía más tiempo conociéndola.

- Lo siento, pero ustedes deben ir a sus clases. No se preocupen la señorita Tachikawa va estar bien.

- Vamos Michael, ella estará bien.

Dijo Yumi llevándose consigo a su amigo.

- Voy por mi chaleco lo dejé con Mimi.

Matt regresó por su chaleco mientras los demás se iban a sus clases, solo Sora y Tai se quedaron para esperar a Matt que saliera. Matt entró a donde se encontraba Mimi, ella aun seguía dormida, tomó su chaleco que colgaba de la silla y se acercó a Mimi y acarició su mejilla.

- Volveré más tarde.

Le dijo Matt con dulzura y salió de la enfermería para encontrarse con Tai y Sora esperándolo. Durante todo el trayecto al salón ninguno de los tres había pronunciado nada de lo sucedido, pero los celos y la duda se estaban comiendo a Sora por dentro.

- Matt, le tienes mucho cariño a esa chica ¿verdad?

Preguntó la chica sin poder evitarlo, Tai la volteó a verla asombrado, nunca hubiera esperado una pregunta tan directa por parte de Sora.

- ¿Por qué lo preguntas Sora?

- Es que se nota que estas muy preocupado por ella.

- Es mi amiga y creo que es normal que este preocupado por ella. ¿No crees?

- Si pero, no tiene mucho que la conoces para que estés tan preocupado.

- Es que… ella es muy especial…

Finalizó Matt entrando al salón y dejando a sus dos amigos atrás, Sora se detuvo en seco al oír las palabras de Matt y bajó la mirada al suelo conteniendo las ganas de llorar, aquellas palabras le habían dolido más de lo que se había imaginado.

- Entiendo.

Susurró Sora con su mirada en el suelo aún, Tai posó su mano en el hombro de la chica y susurró su nombre en señal de preocupación por ella, Sora tomó aire y levantó su rostro con los ojos humedecidos.

- No te preocupes Tai, estoy bien.

Dijo Sora tratando de aparentar que estaba bien, se secó las lágrimas que amenazaban por salir y entró al salón. Tai no la detuvo solo la vio dirigirse a su mensabanco y sentarse con su vista a la ventana, sabía que su amiga estaba sufriendo y le dolía no poder hacer nada para ayudarla.

La clase había terminado, Matt se dirigió a la enfermería lo más rápido que pudo, necesitaba saber como estaba Mimi y quería estar ahí cuando ella despertara. Cuando llegó, vio a la enfermera sentada en una silla leyendo un libro, le preguntó por Mimi y le dijo que aún no despertaba y le permitió pasar a verla.

Tanto Tai como Sora, al igual que los amigos de Mimi habían decidido ir a ver como estaba la chica, claro que no iban tan apresurados como Matt que arrolló a todo el que se le puso enfrente.

- Hola chicos ¿Y Matt?

Preguntó Yumi extrañada al no ver al rubio entre los dos chicos.

- Supongo que ya esta adentro, se vino antes que nosotros.

Contestó Tai.

- ¿Y como esta su amiga?

- No lo sabemos apenas íbamos a verla. Pero gracias por preocuparte… ammm

- Sora, me llamo Sora.

- Yo soy Yumi, mucho gusto, ellos son Michael e Izzy.

- Mucho gusto.

Contestó el rubio con una suave sonrisa en su rostro.

- El gusto es nuestro, yo soy Sora y el es Tai.

- Hola.

- Creo que será mejor que entremos.

Habló esta vez Izzy obteniendo como respuesta un asentimiento por parte de todos y los cinco chicos entraron a la enfermería.

Mimi abrió los ojos lentamente y Matt sonrió al verla reaccionar, miró al rubio y le preguntó que había pasado.

- Mimi, ¿Ya te sientes mejor?

- Si.

Contestó la chica sentándose en la cama mirando todo el lugar para identificar en que lugar se encontraba.

- ¡Tonta! Te pregunte si te sentías mal y me dijiste que no ¿Por qué no me dijiste que no te sentías bien?

- Lo siento… no quería preocuparte.

Dijo la castaña un poco avergonzada.

- Pues me tenías más preocupado así, si yo no hubiera estado cuando te desmayaste… Pudo haberte pasado algo.

La regañó Matt sin imaginarse que su voz molesta se oía hasta el pasillo y que sus amigos se encontraban escuchando todo lo que decían.

- Matt está muy molesto.

Susurró Yumi un tanto asustada por los gritos de Matt.

- Estaba preocupado.

Contestó Tai quien conocía a la perfección todos los estados de animo de su amigo y sus ataques de ira.

- Si me hubieras dicho…

- No hubieras podido evitarlo.

- Pero hubiera estado contigo.

Dijo Matt un poco más tranquilo y calmándose.

- Y no te hubiera dejado sola, para que nada malo te pasara.

- Sabes muy bien que no hubieras podido estar conmigo todo el tiempo, tú tienes clases y yo también.

- Pero te hubiera cuidado mejor.

Dijo con ternura Matt y tomando la mano de Mimi lo cual provocó que ella se sonrojara un poco.

- ¿Cómo se siente señorita?

Preguntó la enfermara animándose a entrar una vez que los gritos de Matt habían desaparecido de la habitación.

- Ya me siento bien.

- ¿Ha estado desayunando?

- Si.

- Te voy a esperar afuera.

Dijo Matt y salió para encontrarse con sus amigos afuera de la enfermería.

- ¿Cómo está tu amiga?

Preguntó Sora un tanto molesta.

- Ya se siente bien.

- Me alegra oír eso.

- ¿Ya va poder salir?

Preguntó esta vez Michael.

- Sí, no ha de tardar.

Yumi Sonrió aliviada y festejó abrazando a Izzy quien se sonrojó notoriamente.

Mimi miraba su mano aún ruborizada por el contacto que había tenido con el rubio, Matt realmente se miraba preocupado por ella pero no comprendía por qué, si apenas lo conocía, aunque no podía negar que se le hacía un gesto sumamente tierno por parte del rubio.

- Te voy a dar unas vitaminas, tomate una todas las mañanas ¿Entendido?

Dijo la mujer acercándose a Mimi y entregándole un frasco de pastillas en la mano, Mimi las tomó y se levantó para guardarlas en la bolsa de su falda, agradeciéndole a la enfermera su ayuda.

- Te felicito, tienes un novio muy lindo, se ve que te quiere mucho, pobrecito estaba muy preocupado por ti.

Dijo la enfermera cuando vio que Mimi ya se iba, Mimi volteó a verla notoriamente sonrojada.

- ¿Quién? ¿Matt?

- Si, el joven Ishida, estuvo todo el tiempo cuidándote.

- No es mi novio.

- Perdona, creo que fui algo indiscreta entonces.

- ¿Ya me puedo ir a mi casa?

Preguntó Mimi tratando de cambiar el tema lo antes posible, ya que aún sentía como ardían sus mejillas por el comentario de la mujer.

- Claro, solo no se te olvide tomarte las vitaminas.

- No se preocupe enfermera.

Respondió Mimi saliendo de la enfermería para encontrarse con sus amigos esperándola.

- Mimi ¿Te sientes bien?

- Si Yumi, no te preocupes, ya me encuentro bien.

Contestó Mimi con una gran sonrisa dirigida a su amiga.

- Chicos ya debemos ir a clases.

Sugirió Sora viendo el reloj en su muñeca.

- Nosotros ya salimos ¿Verdad?

Preguntó Mimi dirigiendo su mirada a sus amigos.

- Si.

Contestó Izzy con una sonrisa, sabía que eso alegraría a Mimi.

- Ten Mimi, te traje tus cosas.

- Gracias Michael, eres muy amable.

- Matt, ¿No vas entrar a clases?

Preguntó Sora al ver que él chico no tenía intenciones de irse a pesar de que para ellos ya era algo tarde.

- yo…

Comenzó a decir Matt dudoso, pero Mimi lo interrumpió sabía que estaba preocupado y que planeaba acompañarla a su casa.

- Yo voy a estar bien ve a tu clase.

- ¿Y si te vuelves a desmayar?

- No te preocupes Matt, Yo me encargare de que Mimi llegue bien a su casa.

Dijo Michael intentando de convencer al rubio y dejarlo más tranquilo con ese comentario, pero tuvo un efecto totalmente contrario ya que a Matt no le agradaba para nada la idea de que Mimi y Michael se fueran juntos.

- Lo ves, voy a estar bien. Ve si no te van a regañar.

- Esta bien.

Matt se fue con Tai y Sora a su salón, pero no muy tranquilo ahora estaba más preocupado por el hecho de que Michael acompañaría a Mimi a su casa que por el que Mimi se fuera a desmayar de nuevo.

Mimi observó como Matt se iba con sus amigos y le agradeció mentalmente su preocupación por ella, para después volver a la platica con sus amigos.

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Mimato196

Mayo 2007