Hola a todos perdonen por subirlo un tanto tarde pero como excuasa tengo que aqui donde vivo son las 6:30pm osea que no es tan tarde y sigue siendo viernes, muchas gracias por sus reviews y por leer, espero que este capitulo sea de su agrado, nos leemos el proximo viernes.

Aclaración: Los personajes de digimon no me pertenecen. :(

13

Destino

- Mimi dame tu mochila, yo la llevo.

Se ofreció Michael a ayudarla una vez que se habían despedido de Yumi e Izzy y se disponían a ir a su casa.

- no es necesario Michael, estoy bien.

- Quiero hacerlo.

Dijo el chico con una amplia sonrisa y extendiendo su mano para que Mimi le entregara su mochila y finalmente Mimi accedió.

- Esta bien. Pero creo que te preocupas de más.

- Cuando quieres a alguien es normal que te preocupes por esa persona. ¿No crees?

Mimi volteó a verlo sorprendida y notoriamente sonrojada, ¿a caso aquello era una confesión de amor?

- Michael tú…

- No era el único preocupado, eso quiere decir que hay muchas personas que te quieren, y eso es porque eres una chica muy linda, graciosa y sobre todo sincera y eso es algo que me gusta mucho de ti.

Michael notó como Mimi se sonrojaba cada vez más a cada palabra suya y sonrió ampliamente para ella.

- No tienes por que apenarte si es la verdad.

- En realidad… ¿Eso es lo que piensas de mi Michael?

- Sí, y no creo que sea el único que piense eso.

- ¿Por qué me estas diciendo todo esto?

- Porque quiero que sepas que para mi eres alguien muy especial.

Mimi no preguntó más y continuó su camino junto con Michael, durante el trayecto ambos hablaron y rieron de varias cosas, ambos disfrutaban estar en compañía del otro y eso era algo que se podía notar con solo verlos.

- Bueno ya me tengo que ir.

Dijo Michael una vez que habían llegado a la casa de Mimi, la castaña asintió con una sonrisa y Michael se acercó para darle un fugaz beso en la mejilla y después salir corriendo despidiéndose con la mano. Mimi llevó su mano a su mejilla, sentía arder su cara por el sonrojo causado por aquel beso, sonrío para sí misma y susurró un "Hasta mañana"

Una hora más tarde Tai y Sora se encontraban caminando con dirección a casa de la chica. Tai había notado que en todo el camino Sora había estado muy sería, de seguro ha de estar pensando en Matt, pensó para si mismo, dijo algo de que hacia mucho frío solo para sacarle un poco de platica a la chica y hacer que olvidara lo sucedido.

- Sí, hoy es uno de los días más helados.

- Hasta puedo sacar humito de la boca, mira.

Dijo Tai sacando vapor de su boca como si fuera chimenea, para después sonreír al ver que había logrado el efecto esperado en Sora y hacer que esta riera divertida por la ocurrencia del chico.

- Hay Tai.

- Yo creo que ahora talvez nieve.

- ¿Tú crees?

- Si. Tanto frío no es normal, siento mi nariz congelada, hasta creo que parezco Rodolfo el reno, con la nariz roja.

Sora rió nuevamente por el comentario de Tai no cabía duda que el castaño sabía como hacerla sentir mejor, por un momento se había olvidado de todas sus preocupaciones y había reído como hace mucho no lo hacía.

Matt caminaba con rumbo a su casa, durante el trayecto no había hecho más que pensar en la posible causa del desmayo de Mimi, la enfermera le había dicho que era la segunda vez que eso ocurría y eso no era normal, tal vez ella estaba enferma y no se lo había querido decir para no preocuparlo, o tal vez era algo más, ella murmuraba su nombre cuando dormía y la primera vez que había despertado se miraba ajena a lo que hacía y con una mirada perdida. Recordó cuando ella despertó y lo abrazó llorando, el no pudo evitar abrazarla también y aunque le costaba admitirlo le había gustado ese abrazo, nunca antes había sentido un sentimiento tan calido al estar cercas de una persona y ese sentimiento era algo que solo le nacía cuando estaba con ella.

En casa se Mimi esta llevaba más de tres minutos sentada en su cama observando solo su mano, la que le había tomado Matt cuando estaba en la enfermería. Recordó cuando la enfermera la felicitó por tener un novio tan lindo y la sola idea de pensar en Matt como un novio hizo que los colores se le subieran a la cara, nunca se había imaginado a Matt como un prospecto a novio, al único que se había imaginado así era a Michael. Recordó también el momento en que Matt le había tomado la mano diciéndole que él la hubiera cuidado mejor y sus mejillas se volvieron a teñir de carmesí, pero ¿Qué le estaba pasando? ¿Por qué no dejaba de pensar en él? Se acostó en su cama poniéndose una almohada sobre la cara, ella no debería estar pensando en él, debería estar pensando en Michael que la había besado en la mejilla. Quitó la almohada de su cara una vez que se encontraba más calmada y se preguntó Por qué Matt se preocupaba tanto por ella, se volvió a sentar y volvió a ver su mano, aunque no estaba muy dispuesta admitirlo, había sentido muy bonito cuando él tomó su mano, sonrío para si misma y continuó viendo su mano unos minutos más recordando como Matt se había preocupado por ella aquel día.

Estaban a punto de llegar a casa de Sora, los dos habían estado hablando de diferentes cosas y Tai había intentado a toda costa evitar el tema de Matt o Mimi pero eso era algo que Sora no se había podido quitar de la cabeza en todo el día.

- Tai. ¿Tú crees en el destino?

Preguntó la chica agarrando desprevenido a Tai, esa no la había visto venir.

- Pues a veces si, y a veces no.

- ¿Cómo?

Preguntó confundida Sora, ¿cómo estaba eso de que a veces sí y a veces no? A lo que ella respecta esa respuesta no era válida, o creías o no creías, no había lugar para el a veces.

- Pues sí mira, por ejemplo, no creo en el destino cuando dicen que alguien esta destinado a ser un fracasado o a tener éxito, yo creo que en eso cada quien hace su propio destino, pero si creo en el destino cuando conoces a esa persona especial.

- ¿A esa persona especial?

- Sí, Yo creo que tarde o temprano tendrás que encontrarte con esa persona que será el amor de tu vida. Te amara y la amaras sobre todas la cosas, y no solo con esa persona, si no que también creo que estas destinado a conocer a ciertas personas que marcaran tu vida, talvez no tanto como la primera, pero si la cambiaran aunque sea un poco. ¿Por qué lo preguntas Sora?

Sora tardó unos minutos en responder, estaba asombrada de la contestación de Tai nunca se hubiera imaginado que él moreno le diera una respuesta tan profunda, pero al parecer eso del destino era algo que le interesaba bastante al chico. Meditó por unos segundos la respuesta de su amigo y su semblante cambió a uno de profunda tristeza ¿Es que acaso aquellos dos estaban destinados?

- Es que… esa chica… Mimi. Se me hace muy extraño que aunque no conocía a Matt, ella pronunciaba su nombre inconscientemente sin conocerlo, y pensé que talvez ellos dos…

- ¿Estaban destinados?

- Sí.

- ¿Sabes? Esa chica es muy extraña. Cuando me la tope en las escaleras, estoy seguro que no me reconoció y sin embargo cuando se iba me dijo gracias Taichi.

- ¿Sabe tu nombre?

- Eso es lo extraño, yo nunca le he dicho como me llamo, ni siquiera he hablado con ella.

- Talvez Matt se lo dijo.

- Sí, yo también lo pensé, pero él nunca me dice Taichi, si acaso le hubiera dicho que me llamo Tai pero ¿Taichi?

Sora: Que extraño. Y ¿Por qué dices que no te reconoció? ¿Ya se habían encontrado antes?

Tai se rascó la nuca dudoso de que responder, no podía decirle a Sora que ella había llegado al camerino de Matt diciendo que había soñado que el rubio estaba en peligro, eso solo alimentaría la idea de Sora de que ellos dos estaban destinados así que cambió un poco la historia.

- Porque me había visto en los camerinos.

- Bueno, talvez como salió muy molesta no se fijó.

- Tienes razón lo más seguro es que ni siquiera me haya visto.

Contestó Tai con una gotita atrás de su nuca, si tan solo Sora supiera que él era el que la había hecho enfadar tanto, comprendería que ella tuvo que verlo a fuerzas.

- Aunque si es muy extraño que dijera tu nombre.

Dijo pensativa Sora al mismo tiempo que llegaba al edificio donde vivía.

- Y ¿sabes? Aunque sé que Matt le tiene un cariño muy especial a ella, no me cae mal, sí me dan un poco de celos y me entristece saber que Matt la acaba de conocer y aun así la quiere un poco más que mi. Pero aun así no me desagrada, hasta creo que me cae bien.

Dijo Sora con una sonrisa triste.

- ¿Por qué dices eso Sora?

- Porque se le nota. Aparte él mismo me lo dijo. Dijo que ella era muy especial.

- No creo que Matt lo haya dicho de esa manera, aparte tú también eres muy especial para él, estoy seguro.

- Pero no tanto como ella…

Respondió esta vez Sora con la voz quebrada.

- No te compares con ella Sora, cada una tiene lo suyo y no porque Matt muestre un interés especial en ella quiere decir que tú eres menos. Estoy seguro de que si te lo propones vas a poder hacer que Matt se enamore de ti. Eres una chica muy linda y cualquiera quisiera que le entregaras tu corazón como se lo quieres entregar a él. Estoy seguro que si en verdad le demuestras que lo quieres y le entregas tú corazón él sabrá apreciarlo, solo es cuestión de que se de cuenta de que lo amas.

Dijo Tai abrazando a Sora con sutileza, sabía cuanto estaba sufriendo ella, ya que él también era víctima de un amor no correspondido y aunque le dolía el solo imaginarse a Sora con Matt, él sabía que tenía que ser fuerte y tragarse todo el dolor que estaba sintiendo por ella. Sora agradeció a Tai el gesto y sonrió con suavidad para después separarse lentamente del abrazo de su amigo.

- Gracias Tai. En verdad te lo agradezco.

- Prométeme que vas a estar bien.

Dijo Tai con una suave sonrisa en sus labios al ver que Sora ya se encontraba mejor.

- Te lo prometo.

Contestó respondiendo a la sonrisa del chico y secando las pocas lágrimas que habían logrado salir.

- Hasta mañana.

Se despidió Tai y continuó su camino, Sora también se despidió y entró a su casa cerrando la puerta lentamente. Tai era un chico muy lindo, ¿por qué no se había enamorado de él en vez de Matt? Sora soltó un suspiro al pensar en aquello, el amor es algo inexplicable se dijo para si misma la chica y se dirigió a su cuarto a dejar sus cosas.

En la casa de Matt el rubio se encontraba viendo la tele, pero a pesar de que su vista estaba fija en el televisor, sus pensamientos estaban en otra parte, inconscientemente había empezada a recordar cuando Michael estuvo a punto declarársele a Mimi, porque eso era lo que iba hacer, estaba completamente seguro de ello, pero entonces ¿Por qué intervino él? No lo sabía, sus pies habían caminado solos hasta ese lugar y cuando menos se lo imaginó ya se encontraba ahí interrumpiendo la que seguro sería una declaración de amor. Apagó la televisión y se dirigió a la cocina tenía que dejar de pensar en eso y entretenerse en otra cosa.

Caminó hasta la cocina y abrió la puerta del refrigerador para buscar algo de comida pero nuevamente se vio atrapado en otro recuerdo, ahora recordó como Mimi había actuado y se había sonrojado cuando Michael había llegado con ellos a ofrecerles galletas, ¡Dios! Eso le enfurecía, que Michael tuviera una gran facilidad para lograr ese brillo en los ojos de Mimi y él no. Cerró la puerta del refrigerador y se recargó en el para después pasarse sus manos por su rubia cabellera en señal de desesperación pero ¿Qué le pasaba?, Él no era así, a él no debería importarle el tipo de relación que tenía Mimi con Michael, pero le importaba y mucho, entonces llegó a él un último recuerdo y el que más le calaba, Mimi se había ido con Michael aquella tarde ¿Qué tal que el chico se había atrevido a confesarle sus sentimientos a Mimi? Y ¿Qué tal si ella había correspondido a ese sentimiento? , pero a él que más le daba, no era asunto suyo y no debía importarle. Se fue a la sala con intención de prender la televisión de nuevo y olvidar el asunto, la vida de aquella chica que acababa de conocer, era algo que no debía importarle.

Eran alrededor de las siete de la tarde, en casa de Mimi sonó el timbre y Mimi que estaba en la sala viendo la televisión anunció que ella abriría. Caminó hasta la puerta y cuando la abrió se encontró con unos conocidos ojos color zafiro que la observaban, Mimi lo miró sorprendida ¿Qué hacía Matt en su casa a esa hora y con ese frío?

- Matt ¿Qué haces aquí?

Matt se hacía la misma pregunta en su interior, ¿qué demonios hacía en casa de ella?, por un instante se arrepintió de haber ido, pero sabía que si se iba sin decir nada, preocuparía a la chica y lo más seguro es que ella saldría tras de él.

- Solo quería saber si ya te encontrabas bien.

- Si. ¿Quieres entrar? Hace mucho frío afuera.

Dijo Mimi aún confundida por la visita de Matt.

- No, yo… ya me iba. Adiós.

Respondió Matt dándose la media vuelta para regresar a su casa, pero Mimi lo sujetó del suéter diciéndole que esperará avisó que saldría un momento, tomó uno de los abrigos que colgaba del perchero y salió cerrando la puerta tras de si.

- ¿Qué haces? Te va a hacer daño.

- Tengo ganas de dar un paseo, vamos.

- ¿Estas loca? ¿Con este frío?

- ¿Y? Tú también debiste estar loco para venir, solo para ver como estaba.

- Pero…

- Pero nada, y vamos a caminar.

Finalizó Mimi con un tono autoritario y tomó a Matt del brazo, gesto que provocó que el rubio se sonrojara notoriamente, pero Mimi no lo notó ya que ella se encontraba con su vista al frente.

En el parque a pesar de que hacia un frío tremendo dos amigo se encontraban jugando, el rubio perseguía a una chica de cabello color café claro que sujetaba un sombrero blanco entre sus manos y reía a la par que corría para escapar de su amigo.

- Vamos T.K que lento eres.

- Hey Kari, no seas tramposa dame mi gorro.

Protestó el chico que corría unos cuantos metros atrás de su compañera, ella solo volvió a reír y le enseñó la lengua a su amigo en señal de burla.

- Vamos T.K, quítamelo.

-No es justo Kari me agarraste desprevenido.

Dijo T.K por fin capturando a su amiga por la cintura que se detuvo al sentir el agarre del rubio.

- Esta bien. Esta vez ganaste.

Dijo Kari volteando hacia T.K para ponerle el gorro y sonreír.

- Tardaste mucho para atraparme.

-Talvez el no quería hacerlo.

Dijo T.K aun sosteniendo a Kari y viéndola fijamente.

- Y ¿Por qué no que?

- Porque yo…

Contestó T.K acercándose cada vez más al rostro de la chica que al igual que él sentía como su corazón se aceleraba a cada centímetro que él se acercaba a ella.

- ¿Tú qué?

Murmuró ella con la esperanza de que T.K le dijera aquello que tanto había anhelado oír de los labios de su mejor amigo pero lo cual no estaba segura si alguna vez oiría esas palabras de él, miró fijamente los tentadores labios de su amigo que estaban a cada segundo más cercas de los de ella.

- Yo…

Murmuró T.K con una voz casi inaudible y cerró los ojos para besar a la chica frente a él, ella también cerró sus ojos dispuesta a recibir el beso de su amigo, pero cuando sus labios ya se estaban rozando un balón de futbol cayó sobre la cabeza del rubio que en vez de besar a la chica soltó un ¡Auch! Y se alejó de Kari rápidamente para ver que lo había golpeado.

- T.K. ¿Estas bien?

Preguntó Kari preocupada viendo como su amigo se sobaba la cabeza y buscaba con la vista el objeto que lo había golpeado.

- Creo que sí.

Contestó T.K recogiendo el balón y entregándoselo a un niño que se había acercado a ellos pidiendo una disculpa.

- Solo ten más cuidado a la próxima.

El niño asintió con la cabeza y tomó su balón para después irse. T.K volteó a ver a Kari que le sonreía amablemente y el chico contestó a su sonrisa con otra igual.

- Hace frío ¿Qué te parece si vamos por un chocolate caliente?

- Vamos.

Contestó T.K sin dejar de sonreír y ambos se marcharon con dirección a una cafetería cercana que se encontraba frente al parque.

No muy lejos de ahí se encontraban caminando Matt y Mimi, ella aun seguía tomada de su brazo y ambos habían estado platicando de temas sin importancia como el frío que hacia o que pronto nevaría, pero en todo el camino Matt no había podido sacarse la duda de ¿Qué había pasado entre Michael y Mimi después de la escuela? Pero no hallaba la forma de preguntárselo a Mimi sin que aparentara muy interesado y mucho menos celoso aunque realmente si lo estaba por más que le doliera admitirlo estaba celoso.

- ¿Y que? ¿Cómo te fue con tu amorcito hoy?

Preguntó Matt en tono burlón, esperando que Mimi se enojara y empezara a gritarle como era su costumbre pero la reacción de ella fue una muy diferente a la que esperaba, ella solo sonrío y se sonrojó levemente.

- Muy bien.

Dijo Mimi y Matt la miró de reojo ella tenía una amplia pero tímida sonrisa en su rostro parecía que disfrutaba el recordar aquel momento, Matt no pudo evitar que se le hiciera un nudo en el estomago, tenía tantas ganas de golpear algo para sacar la frustración que tenía , pero estaba con ella así que debía controlarse.

- Entonces ya son novios.

Afirmó Matt con frialdad deseando oír una contradicción por parte de la chica. Mimi volvió a sonreír.

- No pero es muy lindo, estaba preocupado por mi y dijo que era un chica muy linda.

- ¡Que lindo! Es un amor ¿Verdad?

Exclamó Matt en forma burlona y sarcástica al mismo tiempo en reía divertido, eso seguro sí la iba a molestar.

- No te burles.

Dijo Mimi molesta soltándose del brazo de Matt.

- No me estoy burlando.

- Pero que malo eres.

- ¿Por qué? Porque yo no creo que eres una chica linda.

- Si lo crees.

- Eso no es cierto. ¿Por qué lo dices?

- Porque tú mismo lo dijiste. ¿Qué ya lo olvidaste?

- No es cierto.

Negó Matt desviando su mirada notablemente sonrojado, claro que recordaba que lo había dicho pero nunca pensó que aquellas palabras serían usadas en su contra.

- Claro que lo es. El otro día que me acompañaste a mi casa dijiste que creías que era linda.

- Eso lo dije, solo para que no te sintieras tan mal, después de que dijiste que era un guapo cantante de rock.

Mimi detuvo su camino notablemente molesta y conteniendo el coraje que sentía ¿Así que todo había sido una mentira?

- Así que solo lo dijiste por eso.

- Claro, no creerás que lo dije enserio. Por favor, tengo a todas las chicas de la escuela enamoradas de mí, sería ilógico que me fijara en una niña tan inmadura como tú, teniendo…

- Con que eso es lo que piensas. ¡Entonces deja de ir a buscarme!

Gritó Mimi furiosa propinándole un fuerte golpe en la cara con el puño que dejó inconsciente al rubio por unos segundos, para después darse la media vuelta y dirigirse a su casa totalmente furiosa.

- Auch…

Se quejó Matt en el suelo, miró como Mimi se alejaba y se levantó para detenerla.

- ¡Mimi espera!

- Déjame en paz.

-¿A dónde vas?

- Adonde más, a mi casa.

- Mimi, vamos no te enojes. Ves como si eres inmadura.

- Pues entonces vete con tu amiguita del pastel al parecer ella si es lo suficiente madura para ti.

- ¿Sora? ¿Qué tiene que ver Sora en esto?

- Que ella si te gusta. Así que vete con ella y deja de meterte en mi vida.

- Hey Mimi espera.

Dijo esta vez Matt sosteniéndola del brazo para que se detuviera.

- Suéltame ¿Quieres?

- No, no quiero.

Dijo Matt serio y tomó a Mimi por los hombros para que volteara a verlo.

- Mírame.

Le ordenó Matt a la par que empezaba a nevar suavemente. Mimi volteóo a verlo, con una mirada molesta y con reproche.

-¿Qué?

- ¿Tú crees que si me gustara Sora estaría aquí contigo?

Preguntó Matt clavando su azulada mirada en los ojos miel de ella que se suavizaron al oír la pregunta del chico.

- No lo sé.

- Por supuesto que no.

Respondió Matt y sin pensarlo con mucha delicadeza tomó con ambas manos el rostro de Mimi, lo que provocó que ella se sonrojara y se comenzara a poner nerviosa.

- Mimi… Tú… tú…

Comenzó a decir Matt acercándose a ella y mirando con insistencia los labios de la chica que a cada segundo estaban más cercas de lo suyos. Mimi no sabía como reaccionar, pensaba que debía detenerlo pero una parte de ella no quería, ella quería recibir ese beso, cerró los ojos y esperó a que Matt se acercara a ella para besarla, sintió el aliento del chico cerca de su rostro y sintió como su piel se ponía como gallina, solo faltaban unos escaso centímetros podía sentirlo.

T.K y Kari caminaban por la acera, solo les faltaba unas dos cuadras para llegar al la cafetería así que no les importó que empezara a nevar.

- Esta nevando.

- Si que bonito…

- Creo que la nieve hace el paisaje perfecto para ir por un chocolate caliente.

Dijo T.K con una sonrisa en los labios.

- Tienes razón

Contestó Kari para después pararse en seco al ver lo que tenía enfrente de ella.

- Oye T.K…

Dijo Kari sorprendida de lo que sus ojos miraban.

- Si, ¿Qué pasa Kari?

- ¿Matt tiene novia?

- No que yo sepa. ¿Por qué preguntas?

- Por eso.

Dijo la chica apuntando a una parejita que se encontraban frente a ellos a punto de besarse. Cuando T.K los vio, abrió los ojos como platos y su barbilla casi fue a parar al suelo de la impresión, no tenía ni idea de que su hermano tuviera novia.

- ¿Es mi hermano?

- Creo que si.

Contestó la chica para después oír tras de sí una voz muy familiar, era su hermano el que se encontraba tras de ellos y que los había saludado con un eufórico hola.

Matt alcanzó a oír la voz de Tai, diciendo el nombre de T.K y Kari acompañado de un hola, el rubio de inmediato reaccionó y se alejó de Mimi para girar la vista hacia donde provenían aquellas voces tan familiares.

Mimi abrió los ojos al sentir que Matt se apartaba de ella sin besarla ¿acaso se había arrepentido? Miró al rubio que tenía su vista puesta en tres jóvenes que platicaban.

- ¿Los conoces?

- Sí

T.K sintió la intensa mirada de su hermano y volteó a verlo y ahí estaba el viéndolo con cierta molestia, al parecer sin querer habían arruinado su momento con aquella chica.

- ¡Matt! ¿Tú también estas aquí?

Preguntó Tai asombrado al ver al rubio que los miraba.

- Lo mismo pregunto

Contestó con frialdad el chico que veía como su hermano y sus dos amigos se acercaban a donde estaba él.

- Íbamos por un chocolate caliente ¿Quieren venir?

Preguntó Kari con una sonrisa. Matt volteó a ver a Mimi como pidiéndole permiso a lo que ella contestó que no tenía ningún problema.

Tai miró a Mimi por unos segundos, era la chica del camerino no se podía equivocar, ¡lo sabía! aquella chica ya era víctima de los encantos de su amigo y al parecer Matt estaba más que interesado en ella, ya que nunca antes lo había visto salir con ninguna chica. Matt notó la mirada de Tai sobre Mimi y rápidamente se apresuró a presentar a la chica.

- Ella es Mimi, una amiga.

- Mucho gusto, soy T.K.

- Él es mi hermano menor.

- Mucho gusto.

- Yo soy Tai.

Dijo Tai con una sonrisa que Mimi no le correspondió en cambio lo vio con reproche ahora sí lo había reconocido, era el chico que se había burlado de ella en el camerino de Matt.

- Sí, aún me acuerdo de ti.

Dijo Mimi un poco molesta y eso causó una risa en el moreno, ahora sí lo había reconocido.

- Veo que no te caigo muy bien.

- Supongo que a ti tampoco te caería muy bien alguien que se burla de ti en tu cara.

- Disculpa fui muy grosero contigo, pero que te parece si empezamos otra vez del principio

Dijo Tai extendiendo su mano en señal de amistad. Mimi pareció pensarlo un momento pero al final aceptó la mano que le extendía el chico y esbozó una amable sonrisa, después de todo el chico no se miraba tan malo.

- Esta bien

- Espero que ahora si nos llevemos bien.

- Yo también.

Dijo Mimi aún sujetando la mano del chico. Tai sintió una fría mirada sobre él y levantó la vista para encontrarse con los penetrantes ojos azules de su amigo que lo fulminaban con la mirada, al parecer Matt era bastante celoso y le había molestado que Tai aun siguiera sosteniendo la mano de Mimi.

- Ella es mi hermana menor Kari.

Se apresuró a decir Tai poniendo a su hermana menor enfrente de él para cambiar de tema y para usarla como protección en caso de que Matt se le quisiera ir encima sabía que el rubio nunca le haría daño a Kari y también que T.K se interpondría antes de que algo le pasara a Kari así que su hermana en esos momentos era el mejor escudo.

- Mucho gusto.

- Mucho gusto.

- Y qué les parece si vamos al café, por un chocolate caliente.

Volvió a sugerir la menor de los Yagami.

- Sí, ya está nevando un poco más fuerte.

En la cafetería T.K, Kari y Mimi se encontraban sentados en una mesa mientras esperaban a Tai y a Matt que se encontraban en el mostrador, Tai había pedido cinco chocolates calientes y él y el rubio esperaban a que les dieran su orden.

- Oye Matt, No sabía que eras tan celoso.

Dijo Tai examinado la reacción de Matt que lo miró sin saber bien de que le hablaba.

- ¿Qué? ¿De que hablas?

- De que te molestó que le tomara la mano a Mimi.

- Eso no es cierto.

Protestó Matt desviando su mirada hacia otra parte lo que hizo sonreír a Tai.

- Vamos Matt, Si la miradas mataran yo ya no estaría aquí en estos momentos.

- No seas exagerado Tai, además no tenías porque estarle tomando la mano.

- yo solo lo hacía como una prueba de amistad. Y ves como si eres celoso.

Matt ya no pudo decir más ya que la cajera llegó con su orden y distrajo la atención de los dos chicos que se olvidaron del tema.

Tai y Matt caminaron hasta donde se encontraban platicando Mimi, T.K y Kari, a pesar de que los dos últimos acababan de conocer a Mimi los tres hablaban como amigos de toda la vida, en ese momento T.K se encontraba relatando su anécdota de cómo el profesor de Matemáticas lo había regañado por llegar tarde esa mañana. Los tres jóvenes soltaron una carcajada al oír finalizada la anécdota del rubio.

- ¿Enserio te dijo eso?

Preguntó Mimi entre risas.

- Sí, es enserio.

- Es cierto, yo soy testigo.

- No lo puedo creer. El profesor Futaka si que es caso especial. A mi también me daba en la secundaria, recuerdo que casi todos los días me daba un sermón porque llegaba tarde. Aun lo recuerdo: Señorita Tachikawa, es que acaso no ha oído el dicho de quien madruga Dios lo ayuda. Debería levantarse más temprano, no ve que si se levanta más temprano puede aprovechar más el día. Y hasta puede que ponga más atención a la clase, y tener mejores calificaciones… Y un chorro de cosas más, casi duraba media clase regañándome.

Contó Mimi imitando los gestos y la voz de su antiguo profesor que ahora parecía darle clases a los dos menores.

- Sí, A mi también me regañó el otro día por llegar tarde: Señorita Yagami ¿Qué le pasó hoy? ¿Por qué llega a esta hora? Me ha decepcionado, usted que era una alumna modelo y nunca llegaba tarde, ahora se ha hecho una perezosa al igual que su hermano. No, ya que llegan una vez tarde, empiezan a llegar tarde todos los días. Duro como media hora regañándome.

Los tres volvieron a reír y Tai y Matt llegaron con una charola que contenía los cinco vasos con chocolate caliente.

- Veo que se llevaron muy bien.

Dijo Tai sentándose a un lado de su hermana y dejando el chocolate caliente en la mesa.

- Si se miran muy contentos

Lo apoyó Matt que se sentó aun lado de Mimi.

- Es cierto te acabamos de conocer y estamos platicando contigo como si fuéramos viejos amigos.

Comentó Kari viendo a Mimi que le soplaba a su chocolate y esbozó una sonrisa al oír el comentario de Kari.

- Sí, Yo también sentí lo mismo.

La apoyó T.K.

- Sí, a mi también me cayeron muy bien, incluso tú Tai.

Dijo Mimi con una sonrisa la cual hizo sonrojar al moreno y rió apenado.

- Sí, aunque no empezamos muy bien estoy seguro que seremos buenos amigos.

- sí, eso espero.

Finalizó Mimi con una sonrisa y los cinco chicos continuaron hablando por un rato de diferentes temas y anécdotas.

Tai, T.K y Kari caminaba a casa de los Yagami, habían durado alrededor de una hora en la cafetería y como había comenzado a decender más la temperatura habían decidido regresar a sus casas. Tai había estado pensativo todo el camino, el comentario de Kari y T.K de que sentían que conocían a Mimi de toda la vida lo habían dejado pensativo respecto a lo que Sora le había preguntado esa misma tarde sobre el destino ¿En realidad Mimi estaba destinada a conocerlos?

- Y ¿Qué les pareció la amiga de Matt?

Preguntó Tai intentando aclarar un poco sus dudas respecto a esa chica.

- Pues a mi me cayó muy bien, es muy extraño es como si ya la conociera.

Respondió Kari con una amplia sonrisa.

- Sí, yo también sentí lo mismo. Aparte de que es muy simpática.

- Sí lo es.

Tai se quedó nuevamente pensativo, él también había sentido conocerla desde siempre y además estaba lo acontecido en las escaleras aquella mañana ella había dicho su nombre sin conocerlo, todo era muy extraño, ya hasta estaba empezando a preocuparse con respecto a lo que Mimi había dicho de que Matt estaba en peligro, aquella chica no era muy normal al parecer.

- Hermano, ¿Por qué Mimi dijo que te habías burlado de ella?

- No, por nada en especial, solo un pequeño mal entendido.

- Oye hermano ella y Matt ¿No son novios?

Tai se paró sorprendido por la pregunta y dirigió una mirada de extrañeza a su hermana.

- No. ¿Por qué Kari?

- No por nada en especial, es solo que se me ocurrió que hacían una linda pareja.

- ¿Tú crees Kari?

- Sí, creo que se miran lindos juntos.

Dijo Kari parándose en la entrada del edificio en el cual vivían ella y su hermano.

- Y, ¿Tú que piensas T.K?

Le preguntó Tai al rubio buscando otra opinión. T.K se quedó pensativo y después de unos segundos de meditarlo contestó con una amplia sonrisa.

- Pues ella si me gustaría para cuñada.

Contestó T.K con una risa traviesa que le contagió a Kari.

- ¿Y Sora?

T.K pareció sorprenderse por la pregunta de Tai y dejó de reír para poner un rostro más serio y pensativo, si bien Sora no le desagradaba pero nunca se le había hecho la chica ideal para su hermano.

- Pues Sora me cae muy bien, pero la verdad no creo que sea la indicada para mi hermano. Pero eso es algo que él va a decidir.

- En eso tienes razón T.K.

- ¿Por qué lo preguntas hermano?

- No por nada en especial. Saben ya tengo sueño yo ya me voy a meter, adiós T.K, Kari no te metas muy tarde.

Se despidió Tai cambiando el tema lo más rápidamente posible, sabía que había sido demasiado indiscreto y que T.K empezaba a sospechar así que lo mejor era irse de ahí para no decir algo de lo que luego se pudiera arrepentir.

- Parece que Tai no sabe nada.

Dijo T.K una vez que vio que Tai ya había entrado al edificio y no podía oírlo.

- Sí, eso parece aunque aun así creo que trama algo o que sabe más de lo que dice.

- ¿Tú crees?

- No lo sé, no estoy segura pero algo me lo dice.

- Bueno de todas formas después le preguntare a mi hermano.

- Sí, se miraban muy sospechosos.

- Bueno, nos vemos mañana, sino Tai va venir a correrme.

Bromeó T.K haciendo reír a Kari.

- No lo creo.

- Bueno hasta mañana.

- Hasta mañana.

Dijo Kari quitándole nuevamente el gorro a su amigo.

- Hey! ¿Otra vez Kari?

- Te lo daré mañana.

Contestó Kari poniéndose el gorro y guiñándole un ojo a su amigo para después dirigirse al edificio en el que vivía. T.K no hizo nada solo sonrió y se encamino a su casa mañana se las cobraría cuando fuera a la escuela.

Mimi estaba por entrar a su casa cuando volteó nuevamente a donde estaba Matt.

- Ah! por cierto, ni se te ocurra venir en la mañana.

- ¿Por qué? ¿Va venir tu amorcito?

Dijo Matt divertido, sabía que aquel comentario la molestaría.

- No. Mañana entro tarde y no pienso levantarme temprano.

- Pero si nunca te levantas temprano.

- No seas mentiroso, cuando entro a las 7 si me levanto temprano.

- Sí, por eso siempre llegas tarde.

- He estado llegando temprano a la escuela.

Dijo Mimi cerrando la puerta que había abierto decidida a aclarar las cosas con el rubio, no iba permitir que siguiera diciéndole que era una floja.

- ¿Enserio?

- Sí.

Contestó Mimi retadora y acercándose a Matt bastante molesta.

- Vamos ambos sabemos que lo tuyo no es levantarte temprano.

- Huy, ¿Por qué siempre te gusta hacerme enojar?

Refunfuñó Mimi molesta dando un golpe en el suelo con su pie que provocó que resbalara pero cuando creía que iba sentir el suelo, sintió como las manos de Matt rodeaban su cintura sosteniéndola y acercándola a él. Abrió los ojos al no sentir el golpe y se encontró con los profundos ojos azules de Matt que la miraban y que provocaron que se sonrojara.

- Ten cuidado.

Le dijo Matt con una voz que a Mimi se le hizo más que seductora y que provocó que un escalofrió recorriera su cuerpo, haciéndola reaccionar. Mimi se apartó de Matt rápidamente y le grito molesta tratando de ocultar el nerviosismo que el le hacia sentir.

- ¡Fue tu culpa!

- Yo no soy el que anda dando zapatazos al piso resbaloso.

- Pero tú me hiciste enojar siempre lo haces.

- Eso no es cierto.

- Sí lo es, te gusta hacerme enojar.

- ¿Por qué lo dices?

- Porque es la vedad, te la pasas molestándome.

- ¿Qué es lo que te hago?

- Me dices cosas y te burlas de mí.

- No vas a negar que es divertido.

Dijo Matt con una sonrisa que hizo molestar más a Mimi.

- Pues para ti lo será, pero para mí no.

- ¿No?

- Claro que no.

- Tú también te burlas de mí.

- No es cierto.

- Sí lo es y me dices cosas.

- ¿Cómo que cosas?

- Veamos… Estaba muy bien hasta que llegaste tú.

- Pues, es la verdad, soy sincera.

Contestó Mimi cruzándose de brazos y volteando su mirada a otro lado en señal de enfado y a la vez de berrinche.

- entonces debo suponer que estas mejor si yo no estoy.

- Pues…

Mimi volteo a verlo un poco arrepentida de lo que había dicho tal vez había sido muy dura con sus palabras.

- Por lo tanto ya has de querer que me vaya

Dijo Matt dándose la media vuelta.

- No. Espera…

Lo detuvo Mimi jalándolo de la chaqueta arrepentida de lo que había dicho. Matt volteó a verla y vio a Mimi que miraba al suelo avergonzada y hasta pudo notar el sonrojo en las mejillas de la chica.

- No quise decir eso.

Murmuró Mimi apenada sin atreverse a mirar a Matt a los ojos, era demasiado vergonzoso y malo para su orgullo arrepentirse de lo que había dicho, pero tampoco quería estar peleada con Matt que se había portado muy bien con ella cuidándola cuando se desmayó.

- Pues, fue lo que me diste a entender.

Dijo Matt volteando por completo hacia la castaña que al ver que el se giraba hacia ella levantó su vista para verlo y encontrarse de nuevo con aquellos profundos ojos color zafiro.

- No era mi intención, no quiero que te enojes.

- No estoy enojado.

Contestó Matt con una sonrisa que hizo que Mimi se relajara y le contestara con otra sonrisa.

- Pero aun así. Ya es muy tarde y esta haciendo frío deberías meterte a tu casa.

- Te preocupas de más.

- No me preocupo.

- Eso me dijiste antes de que me desmayara y ves como si lo estabas.

- Pero…

- Deberías ser más sincero contigo mismo.

Matt sonrió sabía que ella tenía razón, aquella mañana se había preocupado como nunca, pero eso era algo que no admitiría tan fácilmente y menos frente a ella.

- Hablando de lo que pasó en la escuela, ¿Qué…?

Matt no pudo terminar lo que iba preguntar ya que sintió los labios de Mimi sobre su mejilla que lo dejaron congelado sin saber que hacer, solo escuchó que Mimi le deseaba las buenas noches y acto seguido corrió hasta su casa y entró. Matt se llevó una de sus manos a su mejilla y sonrió sin saber bien porque lo hacia, sin duda alguna Mimi Tachikawa lo confundía y mucho.

Siguiente capitulo: Vidas pasadas - Publicación: Viernes 24 de Junio

Mimato196

Mayo 2007