Hola a todos mis queridos lectores y lectoras como cada viernes les traigo un nuevo capitulo de este fic, ahora si lo subí temprano jajaja y espero que sea de su agrado y quiero agradecerle a todos los que toman un poco de su tiempo para leer este fic y tambien a los que me dejan review creanme que son los que me inspiran a seguir :D Bueno ya no los entretengo más y los dejo con el siguiente capitulo, espero les guste :)
Aclaración: Para mi desgracia los personajes de digimon no me pertenecen, son de quien los inventó y arruinó la serie con su final de parejas más disparejas que no tenían nada que ver, sí hablo de Akiyoshi hongo, si quieren culpar a alguien de que no halla mimato, taiora ni takari, culpenlo a él, yo en lo personal lo culpo por el serio trauma que me causo al terminar la serie con el Sorato T_T lo odio por eso, pero ya no los entretengo más y continuemos con el siguiente capitulo.
14
Vidas pasadas
Era de mañana Matt caminaba rumbo a su escuela, y tal como se lo había pedido Mimi no había pasado por ella esa mañana así que iba solo con sus audífonos puestos y continuó así por unos segundos más hasta que una voz familiar se filtró por sus oídos y lo hizo voltear para ver a su mejor amigo acercarse a él.
- Se te esta haciendo costumbre levantarte temprano.
Dijo Matt viendo un poco asombrado de que el moreno fuera temprano a la escuela.
- Es que quería hablar contigo.
Confesó Tai asombrando aun más a Matt, ¿qué podía ser tan importante que hiciera que Tai se levantara temprano?
- ¿Conmigo?
- Sí, es que quería preguntarte algo sobre Mimi.
Matt se detuvo y se quitó los audífonos, gesto que provocó una sonrisa picara en su amigo.
- ¿Sobre Mimi?
- Vaya, veo que solo su nombre te desconcentra.
- Imaginas cosas.
- Es la verdad, no más dije Mimi te paraste y hasta creo que comenzaste a ponerme atención.
- No seas exagerado Tai, sí te estaba poniendo atención.
- Sí, ajá. Bueno, como sea, quería preguntarte ¿Si tú alguna vez le has dicho a Mimi mí nombre?
- Pues creo que una o dos veces te he mencionado.
- Pero, ¿Le has dicho que me llamo Taichi?
- No, ni siquiera yo te digo Taichi ¿Por qué lo preguntas?
- Es que la vez que me encontré con ella en las escaleras, que se sentía mal, pensé que no me había reconocido pero cuando se iba me dijo gracias Taichi.
Dijo Tai pensativo con una mano en su barbilla y sus ojos mirando hacia arriba recordando aquel suceso.
- Pero ella no te reconoció.
- ¿Qué? ¿Cómo lo sabes?
Preguntó Tai mirando sorprendido dirigiendo su vista ahora al rubio frente a él que también parecía tomar muy enserio el tema de la castaña.
- Porque después hablé con ella, y le dije que te la habías topado y ella ni en cuenta de que eras tú quien la ayudo.
- Esa chica es extraña.
- Sí, lo sé, ayer que estábamos en la enfermería me dijo algo que me desconcertó mucho.
- ¿Qué te dijo?
- nada en especial.
- Sabes, esto me esta comenzando a asustar.
- Lo más extraño es que lo hace de forma inconsciente, estoy seguro que no recuerda lo que me dijo en la enfermería.
- ¿Te acuerdas que había dicho que soñó que estabas en peligro?
- Sí como olvidarlo.
- ¿No sabes que fue lo que soñó? Porque con todo esto talvez hasta tenga razón.
- La verdad no lo sé. No ha querido decirme.
- Ya veo, creo que en cierta parte es mi culpa.
Matt no contestó, la voz de Sora lo interrumpió, la chica había visto a sus dos amigos platicando y había decidido correr un poco para alcanzarlos.
- Hola chicos, ¿qué hacen aquí parados?
- hablábamos.
Contestó Tai volteando a ver a la chica.
- ¿Y de que hablaban?
Preguntó Sora temerosa de que Tai le hubiera comentado algo de sus sentimientos por el rubio, confiaba en Tai pero muchas veces era muy imprudente.
- De nada en especial, cosas de la escuela.
Contestó Matt tranquilizando a Sora y Tai asintió con la cabeza apoyando a su amigo, Sora sonrió y los tres reanudaron su camino a la escuela.
Habían llegado media hora antes de que empezaran las clases así que los tres decidieron quedarse un rato en los patios de la escuela para charlar un poco antes de ir al salón. Los tres se habían sentado bajo un árbol y platicaron sobre varios temas por unos minutos, de la banda de Matt, de los problemas de Sora con su mamá, de que Kari siempre levantaba a Tai porque hacía mucho ruido al arreglarse, sobre las clases, en fin sobre varias cosas hasta que hubo un momento donde Sora sacó de su mochila un chocolate que resultó ser el favorito de Tai quien se lo arrebató a la chica y lo vio como si fuera lo más maravilloso del mundo, Sora se lo pidió de vuelta para dividirlo entre los tres pero Tai se negó a dárselo, se paró y salió corriendo, no tardó mucho en que Sora saliera corriendo tras de él gritándole que le devolviera el chocolate, pero al moreno parecía divertirle que Sora lo correteara por el patio así que no se dejaría atrapar tan fácilmente. Matt sonrió al ver a sus dos amigos jugando, sabía que Tai seguía enamorado de Sora, y esperaba que algún día la chica correspondiera a los sentimientos de su amigo, ya que no había nadie que quisiera más a Sora que Tai. Se recargó en el árbol tras de él, poniendo sus manos tras su nuca y cerró los ojos por un instante.
Japón año 1606
- Y ella merece a alguien que la ame y a alguien a quien ella ame. Y ya que todos saben lo que pienso acerca del amor y del matrimonio, creo que pueden deducir que…
Yamato se detuvo por un instante y miró a Mimi de reojo, por fin la había encontrado entre la multitud y continuó.
- Yo nunca me casaría con alguien a quien no amo y mucho menos me casaría con alguien que no me ama.
Dijo Yamato enfatizando sus últimas palabras y clavando su mirada en la castaña que no lo soportó más y salió del lugar, deseándole suerte a Yamato en su nueva vida al lado de la mujer que amaba. Yamato vio como Mimi se había marchado del lugar, pero aun así continuó con su discurso, eso era algo que tenía que terminar en ese momento.
- Es por eso que a pesar de que la princesa Sora es una chica maravillosa, yo no puedo casarme con ella, porque yo no la amo y ella no me ama.
- ¿Qué dijiste Yamato?
Preguntó asombrado y alarmado el Sr. Ishida mirando con desaprobación a su hijo, la señora Ishida en cambio no hizo más que sonreír y beber un poco de su copa, aquello era algo que veía venir ya que sabía que su hijo no estaba enamorado de la princesa Sora.
- Lo que oíste papá, yo no estoy enamorado de la princesa y ella no esta enamorada de mi.
- Pero… ¿Y la boda? Ya esta todo listo.
Tartamudeo el señor Ishida tratando de asimilar las palabras que su hijo le decía.
- Lo sé papá, y no te preocupes que si va a ver boda. Taichi, sal de ahí, sé que estas ahí te conozco.
Dijo Yamato viendo hacia el pasillo, de donde salió un asombrado Taichi. Todos los invitados giraron sus vistas hacia donde apuntaba la del príncipe Yamato para ver al moreno que al parecer tampoco entendía lo que pasaba. Sora sonrió al verlo, y murmuró el nombre del chico.
- Damas y caballeros les presento al futuro esposo de la princesa Sora
- ¿Qué?
Exclamó Taichi notoriamente alarmado y sorprendido para después sentir en su regazo a la joven que había corrido hasta él para abrazarlo.
- Taichi.
Taichi bajó su vista para ver a la chica que le sonreía y correspondió el abrazo de la pelirroja junto con una sonrisa para después dirigir su vista hacia su amigo.
- Pero no entiendo.
- Yo tampoco entiendo nada.
Reclamó el señor feudal dirigiendo una mirada molesta a su hijo.
- Es muy sencillo papá. Sora y Taichi siempre han estado enamorados, es por eso que en vez de que yo me case con la princesa Sora mañana se casara Taichi con ella.
- ¿Quién? ¿Yo?
- ¿No quieres Taichi?
Preguntó con tristeza la chica aun aferrada al regazo de Taichi que la volteó a ver con una mirada dulce y le susurro un "claro que quiero " para después acercarse lentamente a ella y besarla provocando aplausos acompañados de un "awww" por parte de los espectadores conmovidos por la escena.
- Hay hijo un día de estos me vas a matar de un infarto, pero aun así estoy orgulloso de ti.
Comentó el señor Ishida aplaudiendo a la vez que le dirigía una mirada a su hijo.
- Gracias papá y si no es molestia quisiera retirarme.
- Claro, puedes irte.
Japón año 2006.
Matt abrió los ojos un poco confundido, al parecer se había quedado dormido por unos segundos y su mente le había proyectado aquel sueño tan extraño que más que un sueño parecía un recuerdo. Buscó a sus amigos con la mirada y vio como Tai se metía a la boca todo el chocolate para que después Sora lo agarrara del cuello y lo estrujara con fuerza notoriamente molesta.
Sora y Tai regresaron a donde estaba Matt, Sora con cara de molestia y Tai con un enorme chichón en la cabeza y deprimido.
- Ni siquiera pude disfrutar mi chocolate.
Se quejó Tai con lágrimas en los ojos que le recorrían las mejillas como cascadas.
- No era tuyo, yo pensaba compartirlo entre los tres y tú te lo comiste todo.
Matt rió por la escena de sus amigos sin duda alguna ese par eran el uno para el otro, solo esperaba que Sora se diera cuenta de ello pronto. Se puso de pie y les dijo a sus amigos que lo mejor era entrar a clases ya que no tardaban en empezar. Tai y Sora lo imitaron y al igual que Matt tomaron sus mochilas del suelo para seguir al rubio que se dirigía al salón.
La primera hora de clases para el grupo de Mimi había terminado, tenía más de 15 minutos que el profesor se había retirado del lugar dejando al grupo solo en el laboratorio de computo dejando que los alumnos aprovecharan la ausencia del profesor y se pusieran hacer todo menos el trabajo que les había encargado.
- Ven Mimi, ¿No quieres saber que fuiste en tu vida pasada?
Preguntó Yumi a la castaña que estaba platicando con Izzy en otra mesa. Mimi se apartó del pelirrojo y se cercó a su amiga que tenía su mirada fija en el ordenador.
- ¿De que hablas que hablas Yumi?
Preguntó Mimi parándose atrás de Yumi mientras sostenía un cuaderno entre sus manos y observaba lo que había en la pantalla de la computadora.
- Mira encontré una página de Internet en donde pones tu fecha de nacimiento, y aparece que fuiste en tu vida pasada.
- ¿En verdad crees que funcione?
Preguntó Mimi dudosa.
- No lo sé, pero hay que hacerlo por diversión, talvez salga que fui una hermosa princesa.
Dijo Yumi riendo y acto seguido puso su fecha de nacimiento en el cuadro en que solicitaba, dio clic en aceptar y comenzó a leer en voz alto lo que aparecía en la página de Internet sobre su vida pasada.
- Vivías en Inglaterra, eras hija de un respetable duque. Eras una joven hermosa llena de ilusiones y sueños, estabas comprometida con el hijo del rey de esa época, aunque tu corazón le pertenecía a un joven panadero que vivía en el pueblo. Con el pasar del tiempo el amor entre ese joven y tú se hizo más intenso y se veían a escondidas. Una noche tú decidiste dejarlo todo y se escaparon juntos y vivieron felices. Tuvieron 2 hijos un niño y una niña. Vaya que romántico.
Exclamó Yumi con un suspiro y se echó para atrás en la silla.
- No puedo creerlo eras Inglesa.
- E hija de un duque no se te olvide, aparte de hermosa. Por lo menos en mi vida pasada si tuve amor.
- Pues te diré que tuviste una historia muy romántica.
- Sí, me fugue con el amor de mi vida, pero que romántico, como quisiera que algo así me pasara en mi vida actual.
Dijo Yumi con una actitud soñadora y Mimi soltó una risita divertida, no cabía duda de que cuando se trataba de amor Yumi era caso serio.
- Pongamos tu fecha haber que dice.
Dijo Yumi despertando de su ensoñación e inclinándose más hacia la computadora para escribir la fecha de nacimiento de Mimi, dio clic en aceptar y comenzó a leer en voz alta para su amiga.
- Eras una hermosa joven codiciada por más de un hombre. Vivías en Japón y eras la mejor amiga del príncipe, quien era tu amigo de la infancia, pero esa amistad con el tiempo comenzó a ser algo más. Los dos se amaban en secreto y cuando los dos por fin habían aceptado sus verdaderos sentimientos la desgracia terminó con esa felicidad que no duro más de una noche, puesto que fueron víctimas de un terrible engaño que tenía como propósito terminar con su amor y alejarlos para siempre. A pesar de los enormes obstáculos que tuvieron que enfrentar su amor nunca murió, y ustedes lucharon para salvarlo, pero la envidia de una mujer y la obsesión de un hombre terminaron con tu vida en un intento de proteger al hombre que amabas. En tus últimos instantes estuviste en sus brazos sintiendo por última vez el calor de su cuerpo, mientras sus lágrimas caían sobre ti. Su amor nunca llegó a concluirse e indudablemente fue una trágica historia de amor, pero el amor de los dos era tan grande que lo más seguro es que en esta vida estén destinados a encontrarse y poder concluir con ese amor y hacer que la historia cambie…
Japón año 1606
Mimi había salido del brindis lo más rápido que pudo, ya había oído suficiente y no quería oír como Yamato le prometía amor eterno a Sora frente a sus ojos, así que escapó de ese lugar lo antes posible y llegó hasta el cerezo donde ella y Yamato solían verse desde que eran niños, se sentó en el suelo y comenzó a llorar amargamente, duró unos minutos así hasta que oyó unos pasos acercarse hasta ella, levantó la vista y vio a Yamato parada frente a ella.
- ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en el brindis?
Preguntó Mimi secándose las lágrimas y poniéndose de pie.
- El brindis terminó.
- Entonces deberías estar con tu futura esposa.
Yamato no dijo nada, solo apartó su vista de ella y apretó los puños con fuerza, permaneció unos minutos en silencio en los cuales Mimi lo observaba, no estaba segura de hablar con el sobre lo sucedido con Andrew, pero tenía que aclarar las cosas no podía dejarlas así.
- Sobre lo que pasó hace unos momentos en la habitación de Andrew yo…
Comenzó a decir Mimi un poco temerosa de la reacción de Yamato, pero este ni siquiera volteó a verla y apretó los puños con más fuerza.
- No me interesa.
Dijo Yamato sin mirarla, Mimi sintió una punzada en su pecho, le dolía que Yamato la tratara con tanta indiferencia.
- Pero pensé que tu querrías saber lo que sucedió realmente y yo quería aclarar las cosas y…
Mimi no pudo continuar, Yamato volteó a verla con una mirada fría pero a la vez llena de dolor acompañada de una sonrisa cínica que le dolió hasta el alma a Mimi.
- ¿Realmente crees que me interesa con quien se acuesta la hija de la sirvienta?
Mimi sintió como su corazón se rompía con aquellas palabras, Yamato nunca le había hablado de aquella forma, había un tono de desprecio en sus palabras que caló en los más profundo de ella, sabía que Yamato jamás la perdonaría. Sus ojos se comenzaron a humedecer aunque ella trataba de evitarlo le resultaba imposible, le dolía demasiado la forma en que Yamato la estaba tratando.
- Somos amigos y yo pensé…
- Eso ya no más -La interrumpió Yamato- Tú y yo ya no somos nada así que no me interesa nada de ti.
- Pero solo escúchame yo…
- ¿Qué quieres que escuche? ¿Qué te acostaste con ese sujeto?
- No, yo solo…
- Niégamelo, dime que no te acostaste con él.
Le gritó Yamato molesto tomándola por los hombros en forma de reclamo, pero con la esperanza de que ella le dijera que no, que ella y Andrew no habían tenido nada que ver. Mimi estaba empapada en llanto y desvió su mirada a otro lado, sabía que lo que había pasado entre ella y Andrew no había sido su culpa, pero no podía negar el hecho de que ella y Andrew habían estado juntos.
- Yo no puedo negar eso.
Dijo Mimi con una voz suave y llena de dolor. Yamato la soltó lentamente, aquello lo había destrozado más que lo que había visto en la recamara de Andrew esa misma tarde, miró por unos segundos el suelo, segundos en los cuales Mimi mantenía su vista apartada de él, la soltó y caminó alejándose lo más que pudo de ella, pero la voz de Mimi que había alcanzado a reaccionar lo detuvo.
- Tú también me engañaste, me hiciste creer que me querías cuando siempre estuviste enamorado de otra.
Gritó Mimi al ver que Yamato se marchaba, el se detuvo y la escuchó, apretó de nuevo sus puños en señal de impotencia pero no dijo nada solo siguió su camino dejando a una Mimi sola y destrozada que se tiró al suelo a llorar desesperadamente.
Japón año 2006
Yumi: Pero que feo, eso si que fue trágico. Creo que tuviste una historia muy trágica ¿No crees Mimi?
Dijo Yumi sin percatarse de que desde que había empezado a leer su amiga había quedado encerrada en ese trance hipnótico que la perseguía. Mimi reaccionó al oír la voz de Yumi hablándole, sintió sus mejillas mojadas y se llevó una mano a su rostro descubriendo el rastro que las lágrimas habían dejado sobre sus mejillas.
- Vamos Mimi tampoco es para que llores, lo más seguro es que esto no sea real solo lo hacen para entretener a la gente, no te lo tomes tan apecho.
Dijo Yumi al descubrir las lagrimas en los ojos de Mimi.
- Lo siento Yumi tienes razón, creo que exageré.
Comentó Mimi fingiendo saber de que hablaba su amiga, pero la realidad era que no tenía ni idea de que era lo que había leído Yumi ya que se había perdido en las primeras oraciones.
- Bueno, una vez saciada nuestra curiosidad sobre el pasado, ¿qué te parece si buscamos como se hace un pastel de tres leches? He oído que es el favorito de Izzy y quiero hacerle uno para su cumpleaños.
Yumi comenzó a buscar en el páginas relacionadas con recetas de pasteles sin darse cuenta de que nuevamente la vista de Mimi se había perdido en el tiempo y que su amiga ya no se encontraba precisamente en aquel lugar.
Japón año 1606
- ¡Yamato! ¡Yamato!
Gritaba una Mimi de diez años al mismo tiempo que corría hacia su amigo con un pequeño paquete en sus manos.
- ¿Qué pasa Mimi?
- Te estaba buscando.
Contestó Mimi con una sonrisa que provocó el sonrojo en su amigo.
Japón año 2006
- ¿Crees que sean muy obvios mis sentimientos si le hago un pastel?
Preguntó Yumi sin quitar su mirada de la computadora, pero al no oír respuesta por parte de su amiga volteó a ver a la castaña y se percató de que tenía una mirada perdida y que su mente aparentaba no estar ahí sino en otro lugar.
- Mimi… Mimi reacciona.
Dijo Yumi preocupada al ver que Mimi no hacía nada, se puso de pie frente a su amiga y pasó su mano frente a los ojos de la castaña para ver si así reaccionaba.
- Mimi me estas asustando.
- Yumi ¿Pasa algo?
Preguntó Matt que acababa de entrar al salón y que había visto como Yumi pasaba una de sus manos frente a los ojos de Mimi y esta ni se inmutaba.
- Mimi no reacciona, esta como ausente, ya intente hablarle pero no me hace caso.
- ¿Qué?
Matt la tomó de los hombros y comenzó a llamarla en un intento de hacerla reaccionar pero la chica de ojos color miel no hizo gesto ni movimiento alguno, permaneció parada sin moverse.
Japón año 1606
- ¿Pasa algo?
- Es que hice unas galletas y quería que las probadas.
Dijo Mimi apenada y le mostró al rubio las galletas que tenía en vueltas en un pañuelo blanco, Yamato sonrió por el gesto tímido de la chica y tomó una de las galletas sin imaginarse del gran error que estaba cometiendo.
- Claro, con mucho gusto.
Yamato llevó la galleta a su boca y no tardó mucho en que su cara hiciera una expresión de desagrado y casi a la fuerza terminó de ingerir la galleta.
- Mimi…
- ¿Te gustaron?
Preguntó Mimi ilusionada.
- Creo que deberías tomar clases de cocina.
- ¿Qué?
Yamato notó rápidamente la molestia en la cara de su amiga y nervioso rápidamente intentó arreglar las cosas, sabía que cuando Mimi se enojaba podía resultar muy peligrosa.
- No digo que estén malas, es solo que te hace un poco más de practica.
- Eres un…
Comenzó a decir Mimi tratando de contener su coraje, pero su esfuerzo fue inútil, la chica terminó estrellando su puño en la cara de Yamato.
- ¡Tonto!
Yamato cayó al suelo pensando que hubiera sido mejor no haber dicho nada y haber aguantado la indigestión que seguro le daría por comer unas galletas como esas. Mimi por su parte comenzó a caminar rápidamente con intención de marcharse de ahí lo antes posible, Yamato era un grosero, ¿cómo se atrevía a decir eso de sus galletas? cuando ella se había esmerado mucho en hacerlas por el cumpleaños del rubio, había pasado horas en la cocina horneando, había repetido la receta unas diez veces antes de decidir que esas galletas no estaban tan malas como las anteriores y se había quemado en más de una ocasión ¿Todo para que? ¿Para que Yamato dijera que eran un asco y que ella no servía para la cocina? Nunca más se esmeraría en cocinarle algo a ese mal agradecido.
Yamato se levantó del suelo y corrió hasta Mimi con intención de arreglar las cosas pero lejos de mejorarlas las empeoró aun más.
- Mimi espera.
- ¿Qué quieres?
- No quiero que te enojes, ni tampoco quería ofenderte, es solo que talvez deberías practicar un poco más.
- Mejor cállate Yamato, sino quieres empeorar las cosas.
- No estaban tan malas, solo están un poco duras y saladas, también tenían demasiado chocolate, y eran casi imposibles de digerir, sin olvidar que estaban deformes y…
Mimi no lo soportó más y esta vez en vez de golpear con el puño al rubio le dio una gran patada que terminó por mandar al chico varios metros lejos de ella.
- ¡Ya cállate! Como se ve que no tienes ni la más mínima idea de que porque las hice ¿Verdad?
- ¿Qué?
Preguntó Yamato confuso levantándose del suelo para volver a caminar hasta donde estaba su amiga.
- Eres un tonto, yo que me esforcé tanto en hacerlas porque era tú cumpleaños y tú no tuviste ni la mínima sutileza de fingir que te gustaban es más casi me las escupes en la cara.
- Mimi estas exagerando, yo no las iba a escupir.
- ¡Ya déjame en paz!
- Lo siento en realidad no era mi intención ofenderte, si quieres me las como.
Dijo Yamato llegando hasta ella y tomando el pañuelo con galletas que ella sostenía entre sus manos para tomar otra de las galletas.
- ¿Cómo podrías hacerlo? Saben espantoso.
- Por ti lo haría.
Mimi volteó a verlo con curiosidad ¿en realidad se las iba a comer?
- Después de todo las hiciste para mi.
Dijo Yamato con una sonrisa, miró la galleta que había tomado como si comerla se tratara de un gran reto, tragó saliva y llevó temeroso la galleta a su boca. Mimi lo vio por unos momentos y después se cruzó de brazos y miró molesta a su amigo.
- No tienes que hacerlo sino quieres.
Dijo Mimi al ver la cara de sufrimiento que tenía Yamato cuando se llevaba la galleta a su boca.
- Si las masticas bien no saben tan mal.
Dijo Yamato haciendo un esfuerzo sobrehumano por pasarse la galleta y olvidarse de aquel sabor. Mimi sonrió emocionada al ver que Yamato se había comido la galleta.
- ¿Estas hablando en serio?
- Sí, es la verdad.
Mimi no se pudo contener más, abrazó a Yamato con fuerza provocando un sonrojo en el chico quien pensó que por un abrazo como ese se comería hasta cien de esas galletas.
- Feliz cumpleaños Yamato.
Le dijo Mimi al oído y Yamato sonrió correspondiendo al efusivo abrazo de su amiga.
Japón año 2006
- Mimi reacciona.
Volvió a insistir Matt con sus manos puestas aún en los hombros de Mimi. La chica pareció reaccionar y cerró los ojos para después abrirlos lentamente, otra vez tenía migraña. Abrió los ojos y vio a Matt parado frente a ella tomándola por los hombros, recordó lo de su visión y no pudo evitar sentirse ofendida con él.
- Mimi…
Murmuró el chico al ver que ella reaccionaba, vio como los ojos de la chica se abrían y se estabilizaban lentamente para después verlo y cambiar su cara por una de enojo. Mimi se soltó del agarre de Matt levantó su cuaderno en alto y lo estrelló en la cabeza del rubio con furia.
- ¿Con que debo tomar clases de cocina eh?
Dijo la chica a la par que estrellaba su cuaderno en Matt para después retirarse del lugar furiosa dejando a un Matt y a una Yumi totalmente desconcertados por la reacción de la castaña.
- ¿Qué? ¿Me perdí de algo?
Preguntó Matt sin entender de que hablaba la chica. Miró a Yumi y esta se miraba igual de perdida que él, la pelirroja parpadeo un par de veces tratando de asimilar lo que había sucedido, para después susurrar un "No lo sé"
Matt al comprobar que Yumi tampoco entendía que era lo que había sucedido, decidió ir tras Mimi, le debía una explicación, esa niña no podía ir golpeando gente cada vez que quisiera. Corrió hasta la puerta de salida donde se encontró a una Mimi ruborizada frente a Michael, "El chico perfecto" pensó Matt molesto. Miro a Mimi, la chica se miraba notoriamente nerviosa, pero ¿Por qué se ponía tan nerviosa? Michael era solo un chico, no era para tanto, y tampoco era tan perfecto como ella creía.
- Oye Mimi ¿Te sientes bien? Te noto algo extraña.
Preguntó Michael a la chica.
- eh? Sí estoy bien gracias por preocuparte eres muy lindo.
Contestó Mimi tímidamente y con su mirada al suelo.
- No soy el único que se preocupa por ti Matt también lo hace.
- Sí, lo sé. No se porque se preocupa tanto.
- Bueno supongo que es por que te…
- ¿Por qué me pegaste?
Intervino Matt antes de que Michael terminara con lo que iba a decir, ¿pero que pretendía aquel chico diciendo cosas que no le incumbían? Lo que sentía por Mimi era algo que solo debía preocuparle a él y a nadie más.
- Ah! ¡Matt!
Dijo Mimi sorprendida de ver que el rubio estaba tras de ella. Michael los miro, eran una linda pareja y no estaba seguro de poder ganar esa batalla.
- Y bien, me podrías decir por que me pegaste.
- Bueno… lo que pasó…. es lo que pasó …fue que… fue algo tan gracioso…
Dijo Mimi con una risa nerviosa, no podía decirle a Matt que lo había golpeado por reflejo de lo que una de sus extrañas visiones le había mostrado, conociéndolo inmediatamente el rubio le haría una cita con el loquero más cercano que tuviera para cerciorarse de que la chica no tuviera ninguna enfermedad mental.
- ¿Y bien? Estoy esperando una explicación.
- Pues…
- ¡Michael, te estaba esperando!
Interrumpió la pelirroja librando a su amiga del interrogatorio al cual era sometida por parte del rubio que también desvió su atención al oír el grito de Yumi tras de si, Mimi agradeció mentalmente la llegada de su amiga y suspiró aliviada de no tener que explicar más aquella situación, bueno eso era lo que creía.
- ¿Qué pasa Yumi?
- Ocupo que me prestes algunos apuntes de algebra, ¿crees que puedas?
- Claro los tengo en el salón ¿Vamos?
- Sí, nos vemos chicos.
- Nos vemos.
Dijo Michael despidiéndose con la mano. Matt notó como el rostro de Mimi cambiaba a uno de desilusión al ver que Michael se iba con Yumi y no pudo evitar sentirse molesto por eso ¿Qué tenía Michael que lo hacía tan especial ante los ojos de Mimi?
- ¿Qué pasa? ¿Querías ir con el?
Preguntó Matt de una forma un tanto molesta, pero a Mimi no le importó mucho el tono con que le había preguntado sino más bien lo que le había preguntado, se sintió descubierta, ¿a caso era tan obvia?
- Eh? No ¿Por qué lo dices?
- Se me a figuro que querías ir con él.
- ¿Crees que prefiero estar con el que contigo?
Preguntó Mimi con una sonrisa maliciosa en su rostro, Matt por lo original se burlaba de los sentimientos de Mimi hacia Michael, pero esta vez había sido diferente, en realidad parecía molesto ¿sería que tal vez Matt estaba celoso?
- No, bueno…
- Sabes, deberías quererte un poco más a ti mismo.
- No es cuestión de que yo me quiera sino de que tú…
Matt se detuvo en seco al darse cuenta de lo que estaba apunto de decir.
- ¿De que yo que?
- Nada ya se me olvido.
- Vamos no se te puede olvidar tan rápido, que es lo que ibas a decir.
- Nada importante.
- Vamos no me vas a decir.
- No.
- ¿Por qué?
- Porque no es nada ya te dije.
Dijo Matt y comenzó a caminar tratando de huir de la chica, pero no le sería tan fácil ya que Mimi había decidido seguirlo hasta que le dijera que es lo que estaba apunto de decir, aunque más bien lo que quería era fastidiarlo, muy pocas veces se le presentaban ocasiones buenas para molestarlo, y ahora que se le había presentado una, no la desaprovecharía.
Michael y Yumi llegaron a su salón, Michael sacó de su mochila uno de sus cuadernos y se lo tendió a Yumi sin poder evitar suspirar.
- ¿Qué te pasa Michael?
Preguntó Yumi tomando el cuaderno.
- No es nada.
- ¿Cómo que nada? Tú siempre estas muy alegre y solo mírate.
- Es que.
- No me digas, problemas del corazón.
- Pues algo hay de eso.
- ¿Y no quieres contarme?
- No es que no quiera es solo que…
- Bueno sino quieres contarme tú, lo adivinare yo. A ver veamos.
Dijo Yumi al mismo tiempo que llevaba su dedo índice a su barbilla de manera pensativa y parecía analizar la situación por unos segundos.
- No tendrá que ver con una personita llamada Mimi.
- ¿Cómo supiste?
- Intuición femenina por así decirlo.
- Sí es por ella. La verdad es que desde que la conozco he sentido algo muy especial por ella y nunca me he atrevido a decírselo y ahora que…
- ¿Que , Qué?
- Que esta Matt con ella, la siento cada vez más lejos de mí, y no puedo hacer nada para evitarlo.
- Talvez podrías evitarlo diciéndoselo
Le aconsejó Yumi muriéndose de ganas de decirle a Michael que Mimi también lo quería, pero debía respetar la confianza de su amiga y guardar silencio.
- No sé, siento que ella esta enamorada de Matt.
- ¿Por que lo dices?
- Por como lo mira. Cuando aparece él se le iluminan los ojos. Aunque trate de ocultarlo diciéndole cosas o peleándose con él. Y estoy seguro que él también la quiere y mucho.
- No te voy a negar que esos dos a veces parecen novios, pero creo que lo que hay entre ambos es solo una buena amistad.
- Yo no estoy tan seguro de ello.
Comentó Michael con una mirada triste, Yumi miró a su amigo y se entristeció de no poder hacer nada para ayudarlo, se acercó a él, puso su mano en su hombro y le sonrió, Michael entendió que la chica intentaba darle apoyo y de igual manera le sonrió a su amiga.
- Vamos, dime que es lo que ibas a decir.
Insistió Mimi por vigésima quinta vez mientras seguía al rubio por los patios de la escuela.
- Ya te dije que no era nada.
- Matt te estaba buscando.
Dijo Sora acercándose a Matt con una sonrisa en su rostro sin percatase de que el rubio estaba acompañado.
- ¿Qué pasa Sora?
Preguntó Matt volteando a ver a Sora quien alcanzó a ver a Mimi que la miraba curiosa, Sora por su parte desapareció la sonrisa en su rostro y su semblante se torno serio.
- Ah hola Mimi no te había visto.
- Hola…
- Ah! Matt Tai y yo vamos ir a comer ¿No quieres venir con nosotros?
Matt volteó a ver a Mimi dudoso, no quería que la chica sintiera que la cambiaba, pero Mimi al ver la duda en su rostro sonrió.
- Anda, ve. Yo tengo clases en cinco minutos.
- Enseguida voy Sora.
- Sí. Adiós
- Adiós.
Mimi observó como Sora se iba y dejaba a ella y a Matt solos, esperó a que la chica se hubiera alejado lo suficiente para hablar.
- Creo que no le caigo muy bien.
- ¿Por qué lo dices?
- Se le nota.
- ¿Por qué no le caerías bien?
Mimi sonrió con picardía, no podía creer que Matt fuera tan despistado, pero esa era una arma que podía usar a su favor para molestar al chico.
- ¿Y todavía lo preguntas? Es obvio que se pone celosa porque estoy contigo, y te diré que hacen una linda pareja ustedes dos.
- Ya te dije que ella es solo mi amiga.
- Y cuantas veces te he dicho que Michael es solo mi amigo.
- Pero lo tuyo es más que obvio, pareces gelatina cada vez que lo ves.
- eso no es cierto.
Protestó Mimi sonrojada.
- Sí lo es.
- No lo es. A demás no sé para que te haces, se muy bien que a ti también te gusta.
- ¿Michael?
Preguntó Matt con una sonrisa e hizo que Mimi riera por su ocurrencia.
- No tonto, Sora.
- Pero que terca eres. Dime alguna vez te he dado alguna razón o motivo para que creas eso.
- Pues la vez que estaban con el pastel se miraban tan lindos. Y a ella no le dijiste que tomara clases de cocina.
Dijo Mimi diciendo la última oración entre dientes y en un tono más bajo pero aun así, Matt la alcanzó a escuchar a la perfección.
- Otra vez con eso. ¿Qué es lo que traes con las clases de cocina? ¿Qué fue lo que viste?
- Nada.
Dijo Mimi volteándose a otro lado molesta, al parecer Sora si era buena en la cocina y eso le molestaba, aunque no quería que Matt se diera cuenta de su molestia.
Matt se acercó a ella sin que Mimi se diera cuenta, sabía que era arriesgado lo que iba a decirle y no sabía que tipo de reacción pudiera ocasionar en Mimi pero aun así quería comprobar sus sospechas.
- No habrá tenido algo que ver con Andrew.
- ¿Qué? Tú como…
Mimi volteó a verlo con asombro ¿Cómo es que sabía de Andrew si ella no le había dicho nada?, lo miró tratando encontrar un respuesta en los ojos de Matt pero este solo la miraba atento a cada reacción de ella. Mimi se sentía incomoda de que Matt supiera lo que había pasado en aquella vida, se puso notablemente nerviosa, y decidió que lo mejor era irse lo antes posible.
- Debo entrar a clases.
Dijo Mimi como excusa para irse de ahí lo antes posible, Matt no intentó detenerla, sabía que hablar de aquello era algo muy fuerte para Mimi, pero tenían que hacerlo, tarde o temprano tendrían que hablar.
- Aunque no quieras tarde o temprano tendremos que hablar de eso.
Murmuró Matt viendo como Mimi corría hacia el edificio y una vez que la figura de la chica se perdió de su vista se dio la media vuelta y se fue al encuentro de sus amigos que lo más seguro es que se encontraran esperándolo en el salón.
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Publicación: Viernes 1ro de Julio del 2011
Mimato196
Mayo 2007
