Hello mis queridos lectores y lectoras de este fic como cada viernes les traigo un nuevo capitulo de este Fic además de que como podrán ver hemos pasado ya los 100 reviews y eso hay que festejarlo wiii por eso les tengo una pequeña sorpresa porque nunca hubiera llegado a los 100 reviews sin ustedes así que en esta ocación no sólo les traigo un nuevo capitulo de esta historia sino que les publicaré además un nuevo fic, aunque este sólo es de un capitulo espero que sea de su agrado al igual que el capitulo presente. Mi otro Fic se llama "Tinta rosa" los invito a que pasen a leerlo y que disfruten el capitulo 18 de "Un destino que nos une" sin más que decir los dejo para que lean y muchas gracias por su apoyo y por seguir leyendo, hasta el próximo viernes, BYE!

Aclaración: Los personajes de Digimon no me pertenecen y blablabla, disfruten su lectura ^^

18

Las visones de Kari

Japón año 1603

Una Hikari de once años y una Mimi de trece años se encontraban en el jardín del palacio sentadas en una banca mientras la chica de ojos color miel contemplaba una rosa que tenía en sus manos y que dibujaba en ella una sonrisa que le era imposible disimular.

- ¿Y esa rosa?

- Me la dio Yamato por mi cumpleaños.

- Es muy lindo de su parte, en mi cumpleaños Takeru me regaló esta cadena.

Dijo Hikari mostrándole la cadena que colgaba de su cuello y en la cual estaban grabados los emblemas de la luz y la esperanza.

- Que bonita. ¿Qué significa?

- Pues Takeru dijo que el solecito con la montaña representaba la esperanza y la estrella la luz. También me dijo que, para que haya esperanza es necesario que aunque sea un pequeño rayo de luz brille y también…

Hikari se sonrojó notoriamente al recordar las palabras de su amigo y bajó su mirada tratando de ocultar su sonrojo ante su amiga que sonreía por la actitud vergonzosa de la castaña.

- …Que yo era su luz.

Mimi sonrió, no cabía duda que T.K también era muy tierno. Miró la pulsera de oro que colgaba de su mano y de cual pendían dos dijes el emblema de la sinceridad y el de la amistad y sonrió.

- Ese Takeru, Como se nota que él y Yamato son hermanos.

- ¿Por qué lo dices?

- Porque cuando cumplí diez años Yamato me regalo algo muy parecido.

- ¿Algo muy parecido?

- Sí. Una pulsera, esta.

Mimi le mostró a Hikari la pulsera en su mano y la menor observó atenta la joya que le enseñaba la chica de ojos color miel.

- También tiene unos signos muy extraños.

- Sí. La gotita significa sinceridad y el otro amistad. Me dijo que para tener una verdadera amistad era necesaria la sinceridad, y que eso era algo que tenía nuestra amistad. Que los dos teníamos una amistad sincera.

Mimi se quitó la pulsera y la volteo para enseñarle a Kari lo que tenía grabado por detrás.

- Y por atrás le escribió esto.

- "Por una amistad sincera" Es muy parecido a lo que me regaló T.K.

- Aunque dudo que Yamato le haya dicho a Takeru algo, nadie sabía excepto nosotros.

- Ya veo. Entonces a pesar de que Yamato ya lo había hecho antes, esto fue obra 100% de Takeru.

- Sí es lo más seguro. Conozco a Yamato y a él no le gusta demostrar sus sentimientos a los demás.

- Que curioso que los dos hayan hecho lo mismo inconscientemente.

- Sí es muy curioso, por algo son hermanos, y sabes que es lo más bonito.

- No, ¿Qué?

- El significado que le puso cada uno.

Hikari sonrió y miró su cadena, Mimi tenía razón lo más bonito de ese regalo era el significado que su amigo le había puesto. Mimi miró a su amiga sonreír y no pudo contener la pequeña risita que se escapó de sus labios y que llamó la atención de la menor.

- Hikari ¿Tú sientes algo por Takeru?

Hikari se sonrojó a más no poder, al parecer había sido muy obvia al quedarse viendo la cadena que su amigo le había regalado con esa sonrisa de boba enamorada y ahora no podría escapar del interrogatorio de Mimi ya que aunque se lo negara a su amiga ella había sido demasiado obvia como para que Mimi pudiera sacar conclusiones por si misma.

- Bueno yo… yo… Sí, la verdad es que aunque no me atrevo a demostrárselo abiertamente, ni decírselo si siento algo muy especial por el. ¿Y tú Mimi?

- Pues quiero a Takeru como un hermano pero…

- No me refería a él, Sino a Yamato.

Mimi miró su pulsera y sonrió con suavidad.

- Hemos sido amigos tanto tiempo, que no sé si lo que siento por él sigue siendo solo amistad o algo más, pero de lo que sí estoy segura es de que lo quiero mucho y de que es la persona más importante para mí.

- Ya veo entonces sí sientes algo por él.

Mimi se sonrojó, había pensado en voz alta y ahora no había como echarse para atrás aunque no tenía caso seguir negando lo que sentía por su mejor amigo.

- Talvez…

El escenario cambió y ahora se encontraba una Hikari de 16 años buscando a su hermano mayor que se encontraba platicando con una chica de cabellos rojizos a la cual no conocía, se acercó una vez que identificó a su hermano y lo llamó.

- Hermano.

- Bueno, nos vemos luego Sora

- Sí, nos vemos Taichi. Con permiso

Se disculpó educadamente la pelirroja y se fue con una sonrisa en su rostro.

- ¿Me estabas buscando hermano?

- Ah! Sí.

- ¿Quién era ella?

- ¿Ella? Es la princesa Sora. La prometida de Yamato.

- ¡Que! ¿Yamato esta comprometido?

- Si lo sé, yo también me quede igual de sorprendido y Yamato ni se diga.

- Y ¿Yamato esta de acuerdo?

- No lo sé, no lo creo. Porque el esta enamorado de otra persona desde niño, pero el muy tonto no se ha atrevido a decírselo.

- ¿De quien esta enamorado?

- No seas curiosa Hikari.

- Bueno ya que no me quieres decir, creo que me iré a comer yo sola este rico y delicioso chocolate.

Dijo mostrándole a su hermano una bolsa con varias bolitas de chocolate que casi siempre la pequeña Yagami traía consigo por si necesitaba sobornar a su hermano que sabía adoraba el chocolate.

- Que compré en el pueblo y que casualmente es de almendras y mmmmmmmm

Hikari tomó una de las pequeñas bolas de chocolate y la introdujo en su boca saboreándola frente a su hermano el cual trataba de no verla para no caer en la tentación, Hikari había aplicado ese truco miles de veces en él y esta vez no pensaba caer.

- MMM y también hay de caramelo.

- Esta bien, te lo diré Hikari.

Hikari sonrió complacida y le extendió la bolsa de chocolates a su hermano quien se la arrebató molesto consigo mismo por ser tan débil.

- Yamato siempre ha estado enamorado de Mimi. ¿Contenta?

- Gracias por la información hermano.

Hikari se dio la media vuelta dispuesta a irse pero cuando había avanzado ya unos cuantos pasos la voz de su hermano la detuvo haciéndola voltear.

- ¡Hey Hikari!

- ¿Sí?

- Ninguna palabra de esto a Mimi o a Takeru, entendido esto sólo queda entre tú y yo.

Hikari hizo una cara de puchero y aceptó a regañadientes, ¿por qué su hermano siempre le quitaba lo divertido a las cosas?

- Esta bien.

Hikari se marchó y Taichi volteó a ver la bolsa de chocolates que sujetaba en una de sus manos.

- No puedo creerlo, que bajo he caído, me vendí por unos chocolates.

Sacó un chocolate y lo mordió no pudiendo evitar soltar un largo mmmmm de satisfacción, aquel era el mejor chocolate del mundo.

- De almendra mi favorito.

Hikari se dirigía al castillo pensando en lo que su hermano le había dicho y se preguntó si la pobre de Mimi ya sabría algo del compromiso de Yamato, y como si la hubiera invocado la chica de ojos color caramelo apareció saliendo del palacio acompañada de un chico de cabellos negros y de muy buen ver.

- Bueno creo que ya es todo.

- Gracias, fue un placer recorrer el castillo, con tan bella guía.

Mimi sonrió y el joven de ojos cafés tomó la mano de su bella acompañante y la besó ocasionando un fuerte sonrojo en la chica.

- Nos vemos pronto.

Andrew se retiró y Mimi suspiró pero no por el chico que se acababa de ir si no más bien por lo que tendría que aguantar ahora que Yamato estaba comprometido, tal vez debería ir poniendo sus ojos en otra persona que no fuera su amigo de toda la vida, aunque aquello se le hacía algo imposible, ya que amaba demasiado a Yamato como para fijarse en otra persona.

- ¡Mimi!

- Hikari, no te había visto.

- ¿Quién era?

- Ah! Es Andrew el nuevo consejero del rey. Vino con la "La princesa Sora"

Las últimas palabras Mimi las mencionó con cierta molestia que le hizo ver a su amiga que ya estaba al tanto de todo.

- Veo que ya sabes del compromiso de Yamato.

- Sí, y el muy tonto no me había dicho.

- Pero tengo entendido que él no sabía nada tampoco.

- Pues entonces no le desagrado para nada la idea, porque muy amablemente se ofreció a mostrarle el castillo a la princesita.

- ¿Estas celosa?

- No.

- ¿Segura?

- Bueno talvez un poco. Es que no es justo, ¿Por qué tenía que estar comprometido? Y luego al parecer el tonto ese esta más que de acuerdo con el compromiso, y lo peor de todo es que…

Mimi se sentó en un escalón y apoyó su cara en ambas manos que a su vez estaban apoyadas sobre sus rodillas.

- …la princesa es muy bonita, no tengo oportunidad contra ella; es una princesa es bonita y también se nota que es muy buena gente, no culpo a Yamato por enamorarse de ella.

Hikari se sentó al lado de su amiga que en esos momentos necesitaba más que nunca de su apoyo.

- Yo no creo que este enamorado de ella.

- Pues si no lo esta ahorita, pronto lo estará, solo es cuestión de tiempo.

- Tú también eres muy bonita hasta creo que más que ella, y también eres muy buena persona, talvez no seas una princesa, pero tú sabes muy bien que eso nunca le ha importado a Yamato.

- Lo sé, pero si hubieras visto como el muy tonto… ¡Uy! hasta le ofreció su brazo para acompañarla a ver el castillo.

- Vamos Mimi, no te desesperes, lo más seguro es que lo haya hecho por cortesía, recuerda que él es el príncipe, por lo tanto debe ser cortés.

- O lo hizo para quedar bien con ella porque le gustó.

Hikari no pudo decir nada porque cuando estaba apunto de hablar la voz de Yamato se oyó tras de ellas llamando a la chica de ojos color miel. Mimi al igual que Hikari volteó hacia donde provenía aquella voz tan familiar y contestó de una manera un tanto brusca, aun estaba demasiado molesta con él como para actuar como si nada hubiera pasado.

- ¿Qué quieres?

- ¿Estas molesta?

Preguntó Yamato extrañado por la rudeza con la que su amiga le había contestado.

- ¿Por qué debería de estarlo?

- No lo sé, se me figuró.

Yamato caminó hasta donde estaban las dos chicas colocándose enfrente de Mimi quien alzó su mirada molesta para verlo.

- Lo estas imaginando.

- Claro, como podrías estar molesta teniendo un admirador como Andrew ¿Vedad?

- ¿De que estas hablando?

- Vamos Mimi, no seas modesta, es más que obvio que le interesas a ese sujeto.

- Al igual que es obvio que a ti te gustó la princesa.

- Bueno yo iré a buscar a Takeru, creo que me estaba buscando.

Mintió Hikari y se alejó de ese lugar lo antes posible ya que no quería ser parte de esa discusión sin embargó se quedó observando desde adentro del palacio como sus dos amigos peleaban. Mimi se paró y trató de irse y alejarse de Yamato lo antes posible pero este la siguió, como era de esperarse él no dejaría las cosas así.

- ¿De donde sacas eso?

- ¿De donde sacas tú que le gusto a Andrew?

- Por favor Mimi se le notó, no más te vio y casi se queda sin habla.

- Y tu muy acomedido con la princesa ¿Verdad? Hasta le ofreciste el brazo.

- Ya veo. Con que estas celosa.

Dijo Matt en forma burlona. Mimi detuvo su andar, estaba segura de que esta vez si lo iba a matar, ¿cómo se atrevía a burlarse de ella de esa manera?

- ¿Celosa yo? Por favor Yamato, ni un perro te celaría.

Mimi se cruzó de brazos y le dio la espalda, no estaba dispuesta a mostrarle lo sonrojada que estaban sus mejillas. Yamato cautelosamente se acercó al oído de la chica y le susurró.

- Talvez un perro no, pero tú sí.

Mimi volteó furiosa dispuesta a gritarle pero se detuvo al verlo tan cerca y se sonrojó más de lo que ya estaba ocasionando una sonrisa en Yamato que parecía disfrutar el hacerla enojar.

- ¿Qué te hace pensar… eso?

- Tú actitud.

- ¿Qué actitud?

Protestó Mimi cruzándose nuevamente de brazos y volteando su rostro hacía otro lado en señal de enfado. Yamato tomó con delicadeza la barbilla de la chica y hizo que volteara a verlo, acercándose peligrosamente a ella.

- Esa actitud de niña caprichosa que pones siempre que estás molesta.

Mimi tomó la mano de Yamato e hizo que la soltara, algo que odiaba la castaña era que la llamara caprichosa.

- Ya te he dicho que no soy caprichosa.

- Esta bien, como digas.

- No soy caprichosa.

- ¿Y yo que dije?

- A parte el que esta celoso eres tú.

Matt se apartó de ella y un leve sonrojo se pintó en sus mejillas.

- ¿Qué? ¿Yo celoso? ¿De quien podría estar celoso yo?

- De Andrew.

- ¿De ese sujeto? ¿Por qué estaría yo celoso de él?

- Vez, ni siquiera lo llamas por su nombre.

- Solo se me olvidó su nombre. Eso no significa que este celoso, además tú y yo solo somos amigos ¿Por qué estaría celoso?

- Tienes razón Yamato, tú y yo solo somos amigos, a ti que mas te da si llega a pasar algo entre Andrew y yo. Con permiso, tengo cosas que hacer.

Mimi aventó Yamato quitándolo de su camino, él la miró irse y unos segundos después ya se encontraba caminando tras de ella tratando de detenerla.

- Mimi espera yo…

Hikari que había observado todo desde el palacio recargada en una pared no pudo evitar sonreír, siempre era lo mismo con aquellos dos, no cabía duda de que los dos se querían mucho, solo esperaba que eso de la prometida de Yamato no les trajera complicaciones aunque conociendo a Yamato podía estar segura que él lucharía por Mimi.

Una voz al lado de ella llamándola la hizo sobresaltarse y se volteó para encontrarse con unos hermosos ojos azules viéndola.

- ¡Takeru! Me asustaste

Takeru sonrió y Hikari pudo sentir mariposas en el estomago pero trató de controlarse, no podía ser tan obvia frente a Takeru.

- Lo siento no fue mi intención. ¿Qué hacías?

- Nada, solo pensaba.

- Perdón por interrumpirte, pero ¿Qué te parece si seguimos practicando con la espada? Antes de que vayan a practicar mi hermano y Taichi.

- Sí vamos.

- oye Hikari ¿Por qué quieres aprender a usar la espada?

- No lo sé, me gusta, además uno nunca sabe cuando la pueda necesitar.

- En eso tienes razón.

Hikari acompañó a Takeru con una sonrisa en sus labios hacia el salón de entrenamiento, realmente solo le había pedido al rubio que le impartiera esas clases para pasar un poco más de tiempo con él, ya que realmente no le interesaba mucho aprender a usar la espada y mucho menos creía que algún día la llagara a necesitarla, pero si el aprender a usarla le iba a permitir estar más tiempo con su amigo, valían la pena las incesantes horas de practicas que llevaba acabo con su hermano para poder impresionar a T.K durante la clase.

Ambos chicos llegaron al salón de entrenamiento, Takeru tomó una espada y le mostró a su amiga un movimiento de defensa que para suerte de la menor de los Yagami ya lo había practicado con su hermano, así que ya no parecería tan torpe frente a los ojos del chico.

- Para evitar los ataques haces este movimiento.

- Ya veo.

- Ahora yo te voy atacar y tú trata de contrarrestarlo.

Takeru hizo un sutil movimiento con su espada y Hikari logró detenerlo, haciendo que una sonrisa se dibujara en el rostro de su amigo.

- Eres muy buena Hikari.

- ¿Tú crees?

Preguntó una sonrojada Hikari y Takeru asintió sin borrar la sonrisa de su rostro.

-Ahora veamos el ataque, para eso haces este movimiento.

Ahora Hikari no podría parecer tan experta ya que su hermano no le había enseñado aun ningún movimiento de ataque solo de defensa, así que tragó saliva nerviosa y como pudo imitó el movimiento que Takeru le acababa de mostrar.

- ¿Cómo? ¿Así?

- Es un poco más abajo.

Takeru se acercó a ella y la tomó por detrás y junto con ella hizo el movimiento suavemente. Hikari se sonrojó a más no poder, tal vez era mejor parecer torpe si con eso lograba que Takeru se acercara a ella de esa manera, era como si la estuviera abrazando y podía percibir a la perfección el perfume varonil que desprendía la piel del joven y que la hacía divagar.

- Así… Eres muy buena.

- Gracias.

Hikari se giró y quedó de frente a Takeru y por un momento se quedó perdida en aquellos maravillosos ojos color zafiro que la miraban, hasta que una voz familiar se escuchó entrando al salón y los dos jóvenes se separaron a más no poder.

- Al parecer no han empezado.

Dijo Mimi entrando en compañía de Andrew que le había pedido que lo acompañara a ver como entrenaba el príncipe con Yagami el hijo del jefe de seguridad. Mimi miró a sus dos amigos separarse en cuanto ella y el chico de cabellos negros habían llegado y temió haber interrumpido algo importante, de seguro Hikari la iba a querer matar cuando estuvieran solas.

- Perdonen chicos ¿Interrumpimos algo?

- eh? No, nada.

- Para nada, solo le enseñaba a Hikari a usar la espada. Y ¿Ustedes que hacen aquí?

Preguntó Takeru nervioso, y Mimi no pudo evitar sonreír al ver lo sonrojados que se encontraban los dos chicos frente a ella, sin duda alguna había sido inoportuna, pero ¿que podía hacer? Lo hecho, hecho está.

- Ah! Es que Andrew quería ver como practicaban.

-Mi hermano y Taichi aun no llegan. No creo que tarden mucho.

- Bueno si no les molesta nosotros esperaremos sentados en las gradas.

- No, para nada, nosotros ya casi terminamos.

Mimi caminó junto a Andrew hacia unas gradas, el chico de ojos cafés vio de reojo a la pareja para después preguntarle en susurros a Mimi si no habían interrumpido algo, Mimi sonrió y miró al chico.

- Espero que no.

Mimi y Andrew se sentaron y casi de inmediato entraron Taichi y Yamato listos para practicar.

- Muy bien, ¿Listo para practicar Yamato?

- Claro Taichi.

- ¿Qué te parece si continuamos mañana? Al parecer la hora se nos pasó volando el día de hoy.

- Esta bien.

Hikari asintió y ella y el menor de los rubios se encaminaron a sentarse con Mimi y Andrew.

- Chicos ¿Qué hacen aquí?

Preguntó extrañado Taichi al ver a su hermana y a Takeru y después mirar a Mimi y Andrew sentados en las gradas.

- Venimos a ver como practicaban.

Respondió Takeru para después irse junto con Kari hacia donde estaban Mimi y Andrew.

- Al parecer tendremos público Yamato.

Yamato giró su vista a las gradas y vio a Mimi sentada al lado del sujeto ese, ¿por qué demonios tenía que estar con él? ¿Qué no les había sido suficiente con su paseo matutino?

- Sí ya me di cuenta.

Taichi ignoró el tono molesto de su amigo y desenvaino su espada sin imaginarse la que le esperaba.

- ¿Empezamos?

- Sí.

Yamato comenzó a atacar con fuerza a Taichi a quien se le dificultó responder a los ataques de su amigo, nunca se le había complicado pelear con Yamato, pero al parecer esta vez su amigo estaba demasiado molesto y estaba descargando toda su furia contra él.

- Tranquilo Yamato. ¿Qué te pasa?¿ Estás molesto?

- ¿Molesto? ¿Yo? ¿Por qué debería estar molesto?

Contestó Yamato atacando con más empeño a su amigo que hacía lo posible por que Yamato no lo cortara con el filo de su espada.

- No lo sé.

Respondió Taichi contrarrestando otro ataque por parte de Yamato.

- El príncipe es muy bueno con la espada.

Comentó sorprendido Andrew al ver la agilidad que tenía el príncipe con la espada y la fuerza de los ataques de Yamato que estaba poniendo en problemas a Taichi.

- Sí, lo es.

Contestó Mimi igual de sorprendida, Yamato nunca era tan agresivo al momento de entrenar con Taichi.

- Mi hermano, parece estar muy concentrado hoy.

Comentó Takeru sorprendido.

Taichi intentó responder los ataques de Yamato, pero le estaba resultando casi imposible, nunca había imaginado que Yamato fuera tan bueno en la espada, siempre quedaban a la par cuando entrenaban, pero al parecer esta vez lo estaba haciendo trizas ya que lo único que podía hacer el moreno era defenderse para que el rubio no lo llegara a cortar con la espada.

Yamato atacaba a Taichi con insistencia pero realmente su mente no estaba concentrada en su contrincante sino en la parejita sentada frente a él ¿Qué demonios tenía que hacer Mimi con ese sujeto? Mimi rió por un chiste que le había contado Andrew en el oído y aquello aumentó el coraje en Yamato quien comenzó atacar a Taichi con más fuerza.

- jajajajaja Andrew pero que ocurrente eres.

- Yamato tranquilo.

Se quejó Taichi cuando vio que Yamato por cuestión de milímetros estuvo apunto de hacerle una herida en su brazo. Yamato no contestó y siguió atacando a Taichi, pero para suerte del moreno, la princesa Sora llegó buscando al príncipe Yamato.

Mimi volteó a ver a la pelirroja y después miró al rubio quien volteó a verla y sonrió de medio lado al darse cuenta que Mimi lo miraba no muy contenta.

- Disculpen. Yamato te estaba buscando, quería preguntarte algo.

- Claro Sora, porque no vamos hablar en un lugar más privado. Practicamos luego Taichi.

Yamato aventó la espada a su compañero quien le cachó en el aire y Yamato sonrió al ver de reojo que Mimi lo fulminaba con la mirada, caminó hasta la princesa y le ofreció su brazo para encaminarse con ella fuera del salón de entrenamiento.

- Princesa.

Sora tomó el brazo de Yamato y sonrió para irse con él fuera del salón y Mimi apretó los puños con fuerza, Yamato era un idiota.

Hikari volteó a ver a su amiga y sonrió al ver como esta apretaba con sus manos la falda de su vestido arrugándolo. No cabía duda que a esos dos les gustaba ponerse celosos entre ellos.

La escena cambió de nuevo, y esta vez era de noche y Hikari se encontraba sentada en una banca del jardín, esa noche era la boda de Mimi con Andrew y aunque había intentado hacer entrar a Mimi en razón, ella insistió en casarse con alguien a quien no amaba.

- Hikari ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en la boda de Mimi?

Preguntó Takeru al descubrir a Hikari sentada en una banca del jardín.

- No quiero ver como mi mejor amiga hecha a perder su vida.

- Lo sé, Mimi es como una hermana para mí, y ver que se va a casar con alguien a quien no ama realmente, no es muy agradable.

- No entiendo, por qué se va a casar con Andrew, si Yamato la ama y ella a él.

- Yo tampoco, pobre de mi hermano, se miraba destrozado.

Hikari bajó su mirada dolida, se imaginaba como se debía sentir el pobre de Yamato, él estaba enamorado de Mimi y ver que se casaría con otro de seguro lo destrozaba por dentro.

Se oyó la voz de Mimi gritar, al parecer discutía con alguien, Hikari y Takeru se acercaron a donde provenía la voz y desde los arbustos pudieron ver la figura de Mimi vestida de novia corriendo, al parecer quería escapar de alguien.

- ¡Ya Yamato, déjame, quiero estar sola!

- Mimi ¿Qué haces aquí? ¿No deberías…?

Yamato la sujetó de la mano y ella se detuvo pero sin voltear verlo.

- Sí lo sé, debería estarles dando el sí a Andrew en estos momentos, pero no pude, soy una tonta, una cobarde.

Mimi se giró y abrazó a Yamato que se quedó estático al ver la reacción de la chica que ahora lloraba sobre su pecho.

-Perdóname Yamato.

Yamato la abrazó, no entendía bien a que se refería Mimi pero le alegraba saber que no se había casado con Andrew.

- Tranquila pequeña, perdonarte ¿Por qué?, sí es la mejor noticia que pudiste darme.

- Porque por mi culpa Andrew va querer matarte.

Yamato la apartó de él y buscó la mirada de la chica sin darle mucho crédito a lo que sus oídos escuchaban.

- ¿Qué? ¿Por eso ibas a casarte con él? Porque me iba a matar.

Mimi no contestó solo asintió con la cabeza, y Yamato no pudo evitar abrazarla.

- Yo no quería que él te lastimara.

- Me hubieras dicho, él no puede hacerme nada por que…

- En el brindis estuvo apunto de envenenarte, sólo que yo cambie las copas.

Mimi se apartó de él y lo vio con sus ojos llorosos, Yamato sonrió con ternura y acarició el rostro de ella con una de sus manos.

- Aun así, con que me dijeras lo que planeaba era más que suficiente. Hubiera tenido más cuidado o lo hubiera mandado a encerrar, pero no tenías por qué sacrificarte tú.

- Pero él tiene a esas brujas de su parte y ellas podrían…

- Prefiero estar muerto a estar vivo y tener que verte en brazos de otro.

- Pero

- Shhh, Te amo, y nada ni nadie va a separarme de ti.

Yamato besó a Mimi con amor y ella respondió a ese beso de igual manera sin percatase que alguien más había llegado al lugar y había observado la escena, queriendo matar al rubio que besaba a la chica de ojos color miel. En los arbustos Hikari y Takeru habían visto y escuchado todo, y ambos se vieron sorprendidos.

- Eso quiere decir que…

- Que Andrew había amenazado a Mimi con matar a mi hermano, si no se casaba con él.

- Lo sabía, Mimi no podía estar enamorada de Andrew…

Una voz femenina se escuchó tras los dos chicos que voltearon para encontrarse con una chica de cabellos azules observándolos con burla.

- Pero que niños tan curiosos, no deberían meterse en conversaciones ajenas.

- Keira…

Susurró Hikari y la chica de cabellos azules sonrió de medio lado al ver la cara de asombro de sus dos víctimas y antes de que pudieran hacer o decir algo los dos jóvenes frente a ella los encerró en una especie de burbuja.

- ¿Qué haces?

Le reclamó Takeru al verse encerrado en esa extraña burbuja junto con Hikari.

- Sólo le evito problemas a Andrew.

- ¡Déjanos salir!

Protestó Hikari golpeando con fuerza la burbuja.

- ¿Qué piensan hacer? Saquéenos de aquí.

- Keira, ten cuidado con esa niña, tiene un poder muy especial.

Dijo apareciendo una chica de cabellos rosados al lado de su hermana gemela.

- ¡Déjenos salir!

- ¡Déjenos salir!

- No se preocupen solo estarán ahí unos minutos, mientras arreglamos las cosas, por mientras observen la escena, se pondrá interesante.

Dijo Kaira con una sonrisa maliciosa, provocando un mal presentimiento en los dos jóvenes.

- ¿Qué?

Murmuró Takeru y él y Hikari voltearon hacia donde se encontraban Yamato y Mimi y vieron que a la escena se había integrado un nuevo personaje, Andrew había aparecido y parecía discutir con Yamato.

- ¿En verdad estarías con una mujer que ya fue de otro?

- Maldito…

Mimi sostuvo a Yamato de la mano tratando de que el rubio no cayera en las provocaciones del chico de cabellos negros.

- Yamato…

Murmuró Mimi preocupada de que Yamato se dejara llevar por las provocaciones de Andrew.

- Porque te recordare que Mimi ya fue mía, en cuerpo y alma, y tú fuiste testigo de eso.

- No me importa, yo la amo y no permitiré que la apartes de mí, haya sido tuya o de otro. Su corazón siempre me perteneció.

Hikari se encontraba desesperada, tenía que salir de esa burbuja lo antes posible, ya que sentía un fuerte mal presentimiento respecto a lo que estaba sucediendo.

- Tenemos que hacer algo Takeru para salir de aquí.

- Lo sé pero…

Takeru golpeó el interior de la burbuja con su espada pero nada parecía romperla.

- Nada funciona.

- Takeru tenemos que hacer algo, tengo un mal presentimiento.

La lluvia comenzó a caer y un mal augurio se agregaba a la lista, Takeru observó las gotas de agua que caían y al igual que Hikari sintió que las cosas no terminarían bien, trató de nuevo romper la burbuja con su espada pero no resultó, ni siquiera un rasguño le había ocasionado.

- Lo sé yo también tengo un mal presentimiento.

La voz de Yamato gritando desesperado el nombre de Mimi los hizo voltear al él y a Hikari para encontrarse con una escena que nunca pensaron ver, Mim yacía inconsciente en los brazos de Yamato quien lloraba desconsoladamente mientras trataba de hacer reaccionar a la castaña que se encontraba entre sus brazos.

- ¡No Mimi!

Gritó desesperada Hikari al ver a su mejor amiga inconsciente en los brazos de Yamato, y un una luz comenzó a inundar a la pequeña Yagami, la luz se fue extendiendo hasta lograr reventar aquella burbuja que parecía indestructible.

Yamato abrazaba con fuerza a Mimi, cubriendo con una de sus manos la herida en el vientre de la chica que no dejaba de sangrar.

- Mimi…. Resiste pequeña pronto estarás bien.

Andrew miraba desconcertado a Mimi y a Yamato, él nunca había querido lastimar a Mimi, el quería que ella estuviera con él, sus ojos se comenzaron a llenar de lágrimas y volteó a ver furioso a la culpable de que la mujer que amaba se encontrara en aquella situación.

-¿Por qué lo hiciste?

- Porque por ella han sido todos estos problemas, y por que por su culpa tú no puedes ver que yo te amo.

Le respondió Keira bastante alterada.

- ¿Cómo pudiste? Yo la amo…

Keira iba a contestar pero se vio encerrada por su hermana en una burbuja igual a donde había encerrado a Hikari y a Takeru.

- No te preocupes Andrew, Keira no nos ocasionara más problemas.

Yamato lloraba desconsolado tratando de hacer reaccionar a Mimi, pero la chica seguía inconsciente.

- Mimi pequeña, abre los ojos dime algo.

Mimi abrió los ojos con dificultad y Yamato sonrió al verla reaccionar.

- Yamato…

- Mimi…

Mimi sonrió al ver a Yamato, alzó una de sus manos y con ella secó las lágrimas que se deslizaban por el rostro del rubio.

- Te amo…

Susurró Mimi con dificultad y Yamato dejó de sonreír entendiendo que aquel Te amo era una despedida por parte de la chica.

- Mimi no…

Mimi besó los labios de Yamato dando su último suspiro en aquel hermoso beso. Yamato quedó paralizado al sentir como la vida de Mimi se iba en ese beso y caía totalmente inconsciente entre sus brazos.

Yamato la abrazó con fuerza y comenzó a llorar desconsoladamente, por primera vez en su vida no le importaba aparentar ser débil, no se preocupaba por querer aparentar ser frío solo le importaba la chica sin vida que yacía entre sus brazos.

- No Mimi, vuelve, Mimi… No me dejes solo.

Yamato sintió una mano posarse en su hombro, se trataba de Takeru que al igual que Hikari había logrado salir de aquella burbuja y había corrido lo más rápido posible hacia donde estaban su hermano y Mimi, pero por desgracia ya era demasiado tarde.

- Hermano ella…

- No lo digas Takeru. Ella no puede estar muerta.

- Yamato…

Lo llamó la pequeña Yagami, que no parecía ser la misma Hikari de siempre, la chica brillaba con una luz que parecía desprender de su cuerpo.

- ¿Quieres estar con ella?

Yamato volteó a verla y asintió para regresar su vista a Mimi.

- Más que nada en el mundo.

- Para eso tú tendrías que morir.

Advirtió la pequeña castaña y el menor de los rubios palideció al oír lo que su amiga acababa de decir, miró a su hermano que miraba con devoción a la chica en sus brazos que se encontraba sumida en el sueño eterno y pudo predecir cual sería la respuesta de su hermano mayor, apretó los puños en señal de impotencia ya que no le quedaba de otra más que aceptar la decisión de su hermano.

- No me importa lo que tenga que sacrificar así sea mi propia vida. Yo solo quiero estar con ella.

- Lo que puedo hacer es que ustedes en su siguiente vida se vuelvan a encontrar, que ustedes estén destinados a estar juntos, pero para eso tú tienes que morir ahora.

- No me importa.

- Hermano…

Yamato miró a su hermano menor que empezaba a derramar lágrimas silenciosas, sabía que esa era la despedida, pero también sabía que ellos se volverían a encontrar.

- No te preocupes Takeru y no quiero que estés triste, porque yo estaré con la persona que amo.

Yamato regresó su mirada a Mimi y la miró con ternura retirando un pequeño mechón del rostro de la chica.

- Porque yo quiero estar con ella.

Takeru asintió secándose las lágrimas y aceptando la decisión de su hermano mayor, Hikari sonrió y empezó a mandar una luz hacia el mayor de los rubios y hacia Mimi.

Andrew al igual que Kaira y Keira había escuchado todo y no estaba dispuesto a dejar que eso pasara, Yamato y Mimi nunca estarían juntos, porque Mimi debía estar con él. Desenvainó su espada y se acercó amenazante hacia Hikari tratando de evitar que la chica siguiera mandando esa extraña luz hacia Yamato y Mimi, pero antes de que pudiera llegar a la joven Yagami, el menor de los príncipes se interpuso en su camino, desenvainado su espada.

- Ya me quitaste a mi hermano, no permitiré que le quites a él la última oportunidad de ser feliz.

- Esto no es asunto tuyo Takeru, quítate, no quiero lastimarte.

- No, tendrás que vencerme si…

- Como quieras.

Andrew estaba dispuesto a irse sobre Takeru pero la voz de Kaira lo detuvo.

- Andrew espera, hay otra forma de que ellos no puedan estar juntos.

- ¿Qué?

- Sí me lo permites, puedo lanzar un hechizo y hacer que la historia se repita en su siguiente vida y ellos no puedan estar juntos de nuevo.

- Hazlo.

- ¡Pero si haces eso Andrew morirá también!

Gritó desesperada Keira, luchando por salir de la burbuja y evitar que Andrew cometiera una locura al igual que Yamato.

- No me importa, no permitiré que ellos estén juntos.

- Como digas.

Kaira empezó ha hacer unos movimientos raros con sus manos haciendo el conjuro, Hikari al ver que Kaira estaba dispuesta a lanzar el conjuro, liberó todo su poder al mismo tiempo que el conjuro de Kaira había sido lanzado, una luz blanca iluminó todo el lugar uniéndose con un extraño símbolo negro con destello morado que se había logrado filtrar entre la brillante luz.

Todos quedaron sin poder ver nada por unos segundos y cuando la luz se desvaneció Takeru abrió sus ojos encontrándose con los cuerpos de su Hermano, Mimi y Andrew inertes, las dos brujas habían desaparecido y Hikari…

Buscó a Hikari con la mirada y encontró a la chica inconsciente en el suelo a unos metros de él, corrió hacia donde se encontraba la joven y la tomó en sus brazos temiendo lo peor.

- Hikari…

- Estoy bien Takeru.

Contestó Hikari recobrando el conocimiento y Takeru sintió como la sangre le volvía a circular por sus venas, por un momento había pensado que Hikari se había sacrificado también.

- Pero esa bruja arruinó todo.

Dijo Takeru observando a su hermano y a Mimi para después guiar su vista hasta Andrew que estaba sin vida. Hikari sonrió y negó con la cabeza para después ponerse de pie junto con Takeru.

- No. En el último momento le di a Mimi un poder especial, para evitar que la historia se repita.

- ¿Un poder?

- Sí, podrá ver lo que pasó, y así ella y Yamato, podrán evitarlo.

- Eres asombrosa.

Dijo Takeru con una sonrisa pero se desconcertó al ver que Hikari seguía brillando, y miraba hacía un punto donde él no miraba a nadie sin embargo Hikari parecía hablar con alguien.

Hikari miraba a la Kari del presente que al igual que ellos había presenciado todo lo sucedido.

- Pase lo que pase ellos no deben saber lo que sucedió, debes dejar que la historia trascurra por si sola.

- Hikari. ¿Con quien hablas?

La Kari del presente asintió y susurró un "Lo entiendo" para después comenzar a desvanecerse mientras la Hikari del pasado asentía.

- Estoy segura de que ellos podrán lograrlo. Y podrán estar juntos al fin. Adiós, ya es hora de que regreses a nuestra vida actual.

La Kari del presente desvaneció con lágrimas en los ojos, mientras la Hikari del pasado dejaba de brillar y caía desmayada siendo atrapada por Takeru.

- ¡Hikari!

Takeru tomó a Hikari en brazos y observó como la chica solo estaba dormida, de seguro había gastado todas sus fuerzas y solo necesitaba descansar.

- Hikari…

Japón año 2006.

Kari dejó de brillar, y regresó en si aún con su mano sobre el árbol.

- Kari, reacciona por favor.

- ¿Cómo pudieron hacerles eso?

Susurró Kari con lágrimas en los ojos, sintió como T.K trataba de hacerla reaccionar y giró su vista hacía su amigo para sonreírle.

- T.K...

- ¿Qué fue lo que pasó?

- Ellos están destinados a estar juntos.

Le contestó Kari con una sonrisa y dejando a T.K sin comprender a que se refería, pero algo dentro de él le decía que era algo relacionado con su hermano y Mimi.

Capitulo 19: ¡No es una cita! - Publicación Viernes 29 de julio del 2011

Mimato196

Mayo 2007