Disclaimer: todo esto pertenece a Rowling y nada es mío...lo de siempre.

Capitulo tres: "O ellos…o yo"

El viento azotaba con fuerza sus cabellos, que parecían presos de un maleficio y no la dejaban ver con claridad. Notaba las espigas clavándose en sus piernas desnudas y veía como la arena de la playa dibujaba remolinos al son de una antigua canción. El sol estaba descendiendo en el horizonte y pronto se haría de noche. Pero a Yasmine no le daba miedo la oscuridad, ni el viento que parecía obligarla a retroceder, no le daba miedo nada y sin embargo no pudo reprimir el escalofrío que sintió al ver a aquella figura negra y alta, estilizada, cubierta por una capa y un turbante negro que no dejaban ver más que una delgada rendija a través de la cual se dejaban intuir unos ojos rasgados, rojizos e hipnotizadores. Unos ojos que la envolvieron y la atrajeron, que la instaron a dar un paso más mientras su mente se nublaba y no la dejaban pensar con claridad…

-¡No!- gritó Yasmine asustada, incorporándose bruscamente en mitad de la noche, con gotas de sudor perlando su frente.

Lumos!- gritó una voz adormilada. La habitación se iluminó gracias a unas diminutas esferas doradas que flotaban en el aire. Era Iona.- Yas, ¿qué ocurre?

-Nada, no es nada, perdonad si os he despertado, era una pesadilla.

-¿Qué ha pasado?- gruñó la voz de Lily desde su cama.

-Nada, Lily, duérmete.

-Nox- murmuró Iona apagando las luces.

Yasmine se levantó sigilosamente mientras sus amigas volvían a quedarse rápidamente dormidas, y bajó a la Sala Común de Gryffindor que a esas horas estaba totalmente desierta. Le dolía la cabeza y todo el cuerpo, aquellas pesadillas no la dejaban dormir una noche seguida y sentía que cada vez le fallaban más las fuerzas. Se asomó a una de las grandes ventanas de la sala y observó como la gran luna llena se iba alejando cada vez más y como el sol iba despertando perezosamente entre los árboles del bosque prohibido. Miró un rato los terrenos y la casa de Hagrid, y de pronto el corazón le dio un vuelco al ver tres puntos negros saliendo de la linde del bosque con rapidez. Aguzó la vista y pudo distinguir…¿un ciervo? ¿un perro negro con una rata en el lomo? Aquel trío animal no pudo hacerle más gracia y optó por pensar que se lo había imaginado. Se dirigió al sofá y se sentó en frente de la chimenea, en la que quedaban unos pocos rescoldos de la noche anterior. Al cabo de unos minutos no recordaba ni al perro, ni al ciervo ni a la rata, pero un ruido procedente del cuadro la sobresaltó y la hizo incorporarse rápidamente.

Entre risas contenidas y susurros entraron en la sala nada más y nada menos que James Potter, Sirius Black y Peter Pettigrew, que se quedaron paralizados y lívidos al ver a la joven en camisón, con los brazos cruzados en el pecho y una ceja alzada.

-¿Y bien? Dadme una razón para no comunicarle vuestra excursión a McGonagall y lo haré encantada.

-¿De verdad?- preguntó esperanzado James.

-Por supuesto, querido, ¿te hace pensar algo lo contrario?- preguntó hipócrita y dulcemente la joven acercándose cariñosamente a James y agarrándole por el fuerte brazo.-¿Qué os ha pasado?- preguntó fijándose por primera vez en las andrajosas y sucias vestimentas de los chicos- parece que hayáis venido de la guerra- dijo separándose (para gran alivio de Sirius) con una mueca de asco de James.

-Eso no es asunto tuyo, nena, y ¿te parece buena excusa que queríamos pillarte en pijama porque estás buenísima con ese ajustado camisón?- respondió descaradamente el animago de ojos grises mirando de arriba abajo el largo camisón color salmón que se ajustaba al pecho de la joven, mientras arrastraba a sus amigos hacia las escaleras que daban a las habitaciones de los chicos.- aunque seguramente estarás mucho más buena sin él- dijo asomando la cabeza segundos después de haber desaparecido por el hueco.

-¡Serás…!- gritó roja como un tomate Yasmine tirándole un cojín a la cara que falló por muy poco. ¿Cómo se atrevía a decirle que no era suficiente para él y luego se metía con ella de esa manera?

-Fallaste, adiós, princesa- y dedicándole un último y provocativo guiño desapareció escaleras arriba.

-Por los pelos, Prongs- dijo aliviado Sirius tumbándose en la cama del merodeador de ojos castaños conteniendo un bostezo.

-Deberíamos haber mirado el mapa antes de entrar y haber usado la capa.

-No soy yo el que últimamente tiene la cabeza en otro sitio, Prongs, cierta pelirroja te trae loco y no sabes ni donde vives- se burló Sirius.

-¡Ese es el problema! Cierta pelirroja inteligente de más y con una curiosidad innata que puede traernos ciertos problemas. ¿crees que Yasmine no se lo va a contar a sus amiguitas? Tenemos el riesgo de que nos descubran- le explicó alterado en susurros, ya que Connor y Axel estaban durmiendo en la misma habitación.- no podemos dejar que se enteren, debemos ser cuidadosos.

-Ok, captado mon capitain, ahora, me voy a ducharme- y levantándose ágilmente ganó con facilidad a Peter en una carrera a la ducha y se encerró en el baño.

James se tumbó en su cama y contempló el dosel. Lo que menos le apetecía es tener que enfrentarse a Lily en lo referente a ese pequeño secreto de Remus, y no pensaba traicionar a su amigo por nada del mundo.

Esa mañana de un jueves de primeros de octubre, los gryffindor de séptimo compartían su clase de Herbología con los slytherin, y los ánimos estaban caldeados. James no perdonaba a Snape su antigua amistad con Lily, y el desprecio con que éste la había tratado y no hacía más que mandar al pelo grasiento del chico montones de semillas que al romperse desprendían un espeso jugo amarillento y muy maloliente.

-Así sabrá lo qué es un champú- dijo James, coreado por las carcajadas de Sirius y un amago de sonrisa de Remus.

Por otra parte, y tras hacer desaparecer aquel asqueroso jugo, Snape sonreía con malicia mientras observaba como Lily le lanzaba incrédulas miradas a James.

-Creí que había cambiado, chicas- susurró tristemente mientras podaba un clavel con colmillos que había inmovilizado previamente.- pero sigue con sus estúpidas bromas.

-Vamos, Lily, no le juzgues por eso, es divertido- intervino Estelle.

-Y además esa serpiente se lo merece- apoyó Yasmine mientras miraba con odio a Snape. Todos sabían que gryffindors y slytherins no destacaban precisamente por su amistad, pero últimamente la joven mostraba una inquina excesiva hacia los miembros de esta casa.

-Vosotras también no, por favor- se lamentó Lily alzando los ojos al cielo y conteniendo una sonrisa.

-Y lo peor está por llegar, después de Herbología tenemos dos horas de pociones con Slughorn y su casa- dijo Estelle- por lo menos esa asignatura se me da medianamente bien, no tanto como a ti Lily, pero por lo menos espero aprobarla.

-El resto de la clase transcurrió lentamente mientras los alumnos podaban los claveles con colmillos y daban de comer a las plantas carnívoras ratones e insectos muertos.

-Esto es un asco- se quejó Iona alcanzando a las tres amigas al salir del invernadero- cada vez hace más frío, y he oído que a lo mejor suspenden la salida a Hogsmeade.

-¿¡qué?!- se alarmó Estelle- ¡no pueden hacernos esto! ¡necesito salir de aquí!.

-Cálmate Estelle, y no grites, te va a oír hasta el calamar gigante- la reprendió Lily- ¿por qué la van a suspender?

-Dicen que han visto un par de mortífagos en las afueras del pueblo, rondando por las montañas. Han doblado la vigilancia y no saben si nos dejaran o no salir del castillo.

-Al parecer la cosa está jodida- dio Kate, inusualmente callada, uniéndose a la conversación- han desaparecido varias personas del ministerio y están culpando de ellos a los seguidores del Que No Debe Ser Nombrado.- no sabía que esto podía llegar a ser tan serio, pero por lo visto…

-Yo quiero salir…- siguió lamentándose Estelle mientras entraban al vestíbulo del castillo y seguían su camino a las mazmorras.

-¿Salir a dónde, sangre sucia?- preguntó una voz femenina nada educada y chillona. Las jóvenes gryffindors se giraron con rapidez sacando las varitas.

-Gladys…sabes que nunca nos ha interesado lo que tu neurona pueda decir- respondió fríamente Lily aún con la varita en alza.

-Otra sangre sucia más, parece que a todas os hacen pelirrojas-se burló la slytherin.

-Vete a otro con ese cuento, por ejemplo al loco demente y oscuro, y déjanos en paz- espetó Lily dándose la vuelta.

-No sabéis con quien os metéis, no os podéis ni imaginar dónde podéis acabar nada más que por enfrentaros al Señor Oscuro- increpó la joven con voz siseante.

-Si tan oscuro está, Rise, dile que encienda la luz- dijo James Potter llegando por detrás de la joven de serpentino rostro burlonamente.

-Potter…otro traidor de sangre, acabaréis todos muy mal- siguió amenazando Gladys.

-Acabaremos mal, pero tú acabarás en Azkaban, y allí no estarán ni mamá ni papá para llamar al "Señor-no-sé-dónde-está-la-luz" y salvarte el pellejo.- añadió James con un tono cada vez más amenazante.- déjalas en paz.

-Sabemos defendernos solas, James. – dijo Lily mirando con confianza al merodeador- no hace falta que te metas.

-Vosotros si que encontrareis vuestro merecido cuando salgáis de debajo del ala de Dumbledore, donde no pueda protegeros- y lanzando una mirada de asco a todos los gryffindors se giró y entró con rapidez a las mazmorras.

-Uggh, me recuerda a Bellatrix- dijo Sirius conteniendo un escalofrío.- está como un cencerro.

-Es peligrosa.- dijo tan solo Yasmine muy seria entrando detrás de la slytherin en las mazmorras.

Lily le lanzó una mirada de agradecimiento a James y entró al aula seguida de Estelle, Iona y Kate.

-A día de hoy, la poción que realizaremos será la Vigorizante. ¿Alguien sabe para qué se utiliza esta poción? Lily, por supuesto.- concedió con una amable sonrisa Slughorn a pesar de que había algunas manos levantadas, entre ellas la de Snape.

-Como su nombre nos hace pensar, esta poción incremente al máximo la potencia y la fuerza en una persona- dijo solícitamente la pelirroja.

-¡Perfecto! 20 puntos para Gryffindor, Lily, ¡como siempre brillante!- Slughorn no se fijó en la mirada homicida que James le dirigía- pues bien, buscad en vuestro Libro de Pociones Avanzadas y tenéis exactamente hora y media para prepararla.- y con una palmada entusiasta comenzó a pasear por la clase mientras los alumnos comenzaban el trabajo.

-Personalmente prefiero preparar comida, esto de las pociones no me gusta nada- al parecer Yasmine había recuperada su humor normal- ¡qué asco! ¿quién podría tomarse una poción que llevara cucarachas muertas?- dijo la joven mientras sacaba del armario un bote lleno de éstas negras y grandes.

-¿una cucaracha cómo esa que llevas en el hombro, Roberts?- preguntó la vocecilla chillona de Gladys mientras sus amigas sly se reían sin parar. A Yasmine casi se le paró el corazón al ver su túnica cubierta de cucarachas negras que le reptaban por la túnica.

-¡Aaaaah!- empezó a agitarse nerviosamente y a dar brincos por toda la clase, pero antes de que Slughorn se diera cuenta del barullo, Sirius sacudió la varita y las cucarachas desaparecieron del cuerpo de Yasmine.- Gracias, Black- musitó sorprendida la gryffidor. Sirius le lanzó una mirada penetrante y siguió trabajando.

-No entiendo a los tíos.- se quejó al llegar a la mesa que compartía con Lily y Estelle.- son muy raros- dijo lanzando miradas breves a Sirius.

Estelle y Lily cabecearon apoyando el comentario, pero no dijeron nada ya que la poción estaba adoptando una forma viscosa y compacta y las jóvenes estaban demasiado ocupadas dándole vueltas a la masa en el sentido de las agujas del reloj.

-Según esto una vuelta más y se hará un líquido color granate al añadir las cucarachas machacadas- leyó Yasmine mientras sus amigas se limpiaban el sudor de la frente.- ¿quién va a machacar las cucarachas?- preguntó temiéndose lo peor. Las miradas que le lanzaron sus amigas le confirmaron sus temores- que asco.

Al cabo de un rato, la poción estaba de un color muy parecido al granate y había dejado de ser tan sólida.

-Esto casi está, tenemos que dejarla hervir durante un cuarto de hora y después añadir unos cinco gramos de cuernos de bicornio pulverizados, y dejarla reposar 24 horas. – comunicó Lily satisfecha.- somos unas máquinas- añadió en un ataque de orgullo.

-"Sois" unas máquinas, yo solo he espachurrado unas cuantas cucarachas- puntualizó Yasmine.

-Voy a por el cuerno de bicornio pulverizado- Estelle se separó de sus amigas y, sorteando calderos, se dirigió al armario de los ingredientes.

Y en un momento ocurrió todo, Lily se despistó un segundo y lanzó una fugaz mirada a James, descubriendo que el joven la miraba embobado, y de repente algo explotó.

La mazmorra se llenó de un humo amarillo espeso que comenzó a marear a los alumnos, y el líquido hirviendo del caldero de Gladys Rise saltó por los aires y fue a parar a la cara y cuerpo de Estelle, que regresaba con un paquete de cuerno de bicornio en la mano. De inmediato el aula se llenó de chillidos de dolor de la joven que se retorcía en el suelo cubriéndose la cabeza con las manos. Slughorn hizo desaparecer todo el humo con un movimiento de su varita, y Remus, dándose cuenta del estado de la joven, se abalanzó saltando calderos y la cogió en brazos.

-¡A la enfermería! ¡Llévala a la enfermería! – gritó el lívido y alterado profesor. Pero Remus ya sabía lo que tenía que hacer y antes de que el profesor hubiera terminado de gritar ya subía de dos en dos los escalones del vestíbulo.

-¡Todo el mundo a comer! La clase ya ha terminado- ordenó el profesor saliendo rápidamente de la mazmorra, para comprobar el estado de la alumna.

La orden fue acatada de inmediato y la mazmorra se quedó vacía. En ella sólo quedaban Liy, Yasmine, James, y Sirius. Peter se había largado rápidamente ya que decía que estaba muerto de hambre (como siempre).

-La he visto- murmuró Yasmine conteniendo la ira y la rabia que se iban extendiendo por sus venas.- A Rise. He visto como lanzaba una chispa al caldero cuando pasaba Estelle y cómo lo ha hecho estallar por los aires.

-Será zorra- despotricó Sirius.

-Deberíamos ir a ver como esta Estelle- dijo Lily evitando mirar a James.

-Antes haremos otra cosa, Lily. ¿tú sabes como preparar Filtro de los Muertos?- preguntó Yasmine con una mirada de loca que asustó a los otros tres. Lily la miró preocupada, pero de repente una sonrisa se extendió ampliamente en su rostro.

-¿Sabíais que erais unas pequeñas malvadas?- preguntó James alzando las cejas sorprendido.

-De pequeñas nada- protestó Yasmine.

-¿Y nos lo dice un merodeador, rey de las bromas y las venganzas?- preguntó Lily fingiéndose decepcionada- Yas, pásame el asfódelo y el ajenjo, Sirius, ¿serías tan amable de pasarme raíces de valeriana y buscar las judías soporíferas?- preguntó dulcemente la pelirroja.

Sirius se aproximó al estante más asustado por la sonrisa azucarada de la pelirroja que por lo que planeaban hacer.

-James, haz el favor de llenar el caldero de unos tres cuartos de agua- murmuró Lily mientras buscaba un libro entre los estantes del profesor Slughorn.- se va a enterar esa guarra de quienes son los gryffindor y de que nadie se mete con ellos- murmuró más para sí que para los demás malévolamente.

Quemaba mucho, aunque el remedio para quemaduras de madame Pomfrey era eficaz y poco a poco el dolor iba remitiendo. Aunque no estaba segura del efecto que tendría sobre Remus el verla toda llena de aquella pasta anaranjada. Sin embargo observó al muchacho en la puerta, lanzando breves miradas nerviosas hacia la cama en la que se encontraba y sin atreverse a acercarse. Aquel chico le intrigaba. Siempre le había

causado una gran curiosidad, con sus educadas maneras y aquel aura de misterio envolviéndolo continuamente. Además estaban esos ojos, esos ojos dorados que transmitían tantas cosas cuando los mirabas, que te dejaban entre exhausta y para nada impasible. Siempre se habían llevado bien, eran buenos compañeros y ella admiraba y apreciaba mucho su compañía. Sin embargo estaba notando un leve cambio en el comportamiento del joven, por supuesto que se había dado cuenta, pero no se lo iba a decir a Lily, no quería que su amistad se estropeara.

Cuando Remus vio a la joven retorcerse de dolor en el suelo de la mazmorra y se dio cuenta de las carcajadas de satisfacción de Gladys Rise, la rabia lobuna que lo embargaba se desató en su interior. Pero ya habría tiempo de encargarse de la slytherin, estaba seguro de que Yasmine también se había dado cuenta, pues había visto como observaba a la sly con el entrecejo fruncido, ahora lo que importaba era poner a Estelle a salvo y aplacarle el dolor de las quemaduras. Así que sin pensar en nada más, prácticamente voló por encima de los calderos y cogió con delicadeza el menudo cuerpo de la chica echando a correr a la enfermería.

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El Filtro de los Muertos requería unos tres días de reposo, por lo que después de terminar la poción con la ayuda de los dos merodeadores, las jóvenes lo metieron en una botellita y lo guardaron bajo llave en el baúl de Lily, después de borrar por completo todas las huellas del crimen de la clase de pociones. Estelle permaneció toda la tarde en la enfermería, pero sus amigas no podían faltar a las clases de la tarde y no pudieron hacerle compañía, aunque prometieron cenar esa noche con ella, ya que la agobiante enfermera no la iba a dejar salir de allí hasta al día siguiente.

A media tarde, poco antes de que terminaran las clases, Estelle sintió unos pasos acercándose a su cama.

-Estelle…¿estás despierta?- preguntó una suave voz de un joven no especialmente guapo pero con cierto atractivo.

-¡Adrien! ¿qué tal?- Estelle se alegró de que aquella horrible masa anaranjada le cubriera el rostro, pues así su sonrojo pasaba completamente desapercibido, aunque tras pensarlo unos segundos pensó que tal vez no fuera una ventaja y se lamentó de tener aquel horrible aspecto.

-Bien, ¿qué tal estas tú? Me he enterado de tu accidente y…quería ver cómo estabas- explicó el joven sentándose en la cama de enfrente de la joven.

-Bien, estoy bien, un poco cansada de este potingue y de tener estas horribles pintas, pero bien- dijo señalándose el rostro y riendo abiertamente, para intentar ocultar su vergüenza.

-Yo creo que estás genial, con ungüento o sin el- declaró el joven de ojos verdes con sinceridad.

Estelle le sonrió, sin saber que decir.

-Yo…eh, esto…quería saber si aún seguía en pie mi proposición para ir a Hogsmeade- dijo Adrien titubeante.

-¡Por supuesto! – se apresuró a contestar Estelle. – No lo dudes ni un minuto…si tu quieres claro- repuso insegura.

-¡Claro que sí! ¿quién no querría salir con una pelirroja tan guapa y simpática?

-Si tuviera ese potingue en la cara, yo desde luego no- respondió Yasmine detrás del joven con una sonrisa en el rostro.- ¿Cómo estás cielo?- preguntó a la vez que se acercaba a la cama de la chica y le daba un protector abrazo ganándose las protestas de la pelirroja.

-¡que duele Yas!

-Lo siento lo siento lo siento- se disculpó la joven retirándose rápidamente.

-¿Cómo está la quemadita?- preguntó Lily cariñosamente abalanzándose sobre la cama imitando a Yasmine y volviendo a despertar las protestas de la herida.

-Yo…creo que me iré. Luego nos vemos, Estelle, mejórate pronto- y con una seductora sonrisa nacida de la nada el joven ravenclaw abandonó la habitación.

-Mmm, mira la tía, parece una calabaza humana y va y sigue ligando- señaló Lily mirando divertida a Yasmine, que asentía con una sonrisa de admiración en sus labios.

Estelle salió como nueva de la enfermería al día siguiente, el viernes previo a la primera salida a Hogsmeade, que al final no fue suspendida, pero se alertó a los alumnos que fueran siempre en grupos numerosos y no se adentraran en sitios solitarios o las lindes boscosas que rodeaban el pequeño pueblecito. Aquel viernes por la noche, los alumnos de Gryffindor comentaban la salida, nerviosos los de tercero, ya que era la primera vez que lo visitarían, y entusiasmados el resto.

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-Voy a llevar a Claudy a tomar algo a las Tres Escobas- informó Sirius en voz deliberadamente alta a sus amigos, mientras Yasmine, de espaladas a él, fingía sentir una gran indiferencia por la noticia.

-A mí Adrien me ha dicho que me tiene preparada una sorpresa- dijo Estelle para aliviar el tenso silencio que se había extendido entre el grupo de amigas.- estoy impaciente.

-Te ha dado fuerte con ese chico- dijo Lily con una sonrisa.

-Yo tengo planes mañana, no creo que salga a Hogsmeade- informó con sequedad Yasmine sin mirar a sus amigas a los ojos.

-¿qué? ¿eso significa que me dejáis sola? Malas amigas- espetó Lily ofuscada y se enfrascó violentamente en la lectura del libro de encantamientos, ante la mirada de disculpa de ambas jóvenes.

-Siempre te puedes venir con nosotras, Lils- ofreció la rubia Kate, que había escuchado el final de la conversación.

-Si, será divertido, así entre las tres ligamos más- opinó Iona entrecerrando sus pequeños ojos azules en una mueca traviesa.

-Tú siempre pensando en lo mismo- se desesperó Kate poniendo los ojos en blanco.

-Claro, ahora me dirás que tú no, ¿verdad?- dijo Iona dándole un amistoso golpecito en el brazo.

-¿Sabes? Tienes razón, Lily te vienes con nosotras- declaró firmemente mientras los demás reían.

-Pues me parece que no va a poder ser- James se acercó por detrás al grupo y sonrió a las jóvenes.

-¿Y eso?- preguntó Kate con el entrecejo fruncido.

-Porque Lily y yo tenemos una cita- anunció el joven mostrando toda una galería de dientes blancos.

-¿ah si? ¿y como es que yo no sabía nada de nuestra cita, James?- preguntó divertida Lily.

-Porque en realidad es una reunión de Premios Anuales para preparar Halloween, me habéis pillado- rezongó el joven decepcionado- aunque Adrien ya se ha librado, dice que tiene no se qué que hacer pero que se acercará un rato si puede- dijo mirando intencionadamente a Estelle, que enrojeció hasta las uñas de los dedos de los pies- al final tanta inteligencia no va a ser más que astucia, pero en fin, eso nos deja a nosotros dos Lily…

Y a 5 premios anuales más, James- terminó la pelirroja con una sonrisa encantadora.

-Eso se podrá solucionar, ya lo verás.- y dicho esto volvió con sus amigos mientras las jóvenes mirando a Lily interrogantes. Esta vez fue ella la que enrojeció por completo, pero el enfado con sus amigas pareció habérsele pasado súbitamente.

La miraba profundamente, con angustioso interés, penetrando hasta lo más profundo de su mente. Ella misma pudo ser testigo de cómo se paseaba a sus anchas por cada uno de sus recuerdos. Vio a Lily sonriente, colgando una bola en el árbol de Navidad del castillo cuando tenían 13 años, vio a Estelle llorando desconsoladamente tras enterarse de la muerte de su padre, a James embrujando a Snape y a Remus con unas ojeras pronunciadas, cansado, a Anaïs hablando cómplice al oído de Sirius, que sonreía divertido. Pudo apreciar de refilón su primera y dolorosa vez en quinto con su novio de entonces, y la felicidad y el éxtasis al que había llegado con su amante español, Carlos, aquel mismo verano. Entonces vio a sus padres riendo felices, vio a su hermana mayor delgada y deprimida y a su sonriente hermano pequeño volando en escoba. Vio a Michelle riendo feliz con los rizos al viento. Y supo que la tenía, que la tenía a su merced para todo lo que quisiera, que haría lo que fuera con tal de que sus seres queridos no sufrieran ningún daño.

Había caído en la trampa.

Yasmine sabía que estaba sonriendo, una risa malvada y cruel que se reflejaban en aquellos ojos rojos como la sangre, que habían invadido hasta su más profunda intimidad, que la habían dejado completamente desnuda y vulnerable.

-Viniste, tal y cómo te pedí, ¡que temeridad!- exclamó lanzando al aire una carcajada sin alegría. Se acercó un poco más a la joven, que estaba paralizada del pánico, dándose cuenta de lo estúpida que había sido obedeciendo la anónima carta. El cielo se encapotó de repente, envolviéndolos en una densa oscuridad. A lo lejos se oyó un fuerte trueno.- ¿no tienes miedo, Yasmine Ailann Roberts?- preguntó Voldemort, mientras, lentamente, alzaba las manos y se quitaba el turbante. Yasmine ahogó un grito al ver aquel rostro demacrado, inhumano, cetrino, que más bien correspondía a una serpiente que a una persona. El mago oscuro sonrió con crueldad y suficiencia ante la despavorida mirada de la joven.

-¿Vas a matarme?- preguntó Yasmine, sacando las fuerzas de la nada, intentando no desmoronarse y caer de rodillas ante Voldemort. Éste profirió una risa aguda, sin humor, a la vez que sacó la varita en un rápido gesto y desarmaba a la joven, que se había llevado la mano al bolsillo de la falda. Yasmine profirió un alarido, pues había notado una dolorosa descarga en su mano, y observó como su varita saltaba por los aires y aterrizaba entre las espigas, a unos metros de distancia.

-¿Matarte? Es posible- dijo mirándola impasible y sin abandonar aquella sonrisa cruel. Empezó a caminar, rodeándola, apresándola en el centro de un círculo imaginario, como un depredador a su presa.- pero creo que antes me servirás de mucha ayuda- con un gesto de varita la obligó a aproximarse hasta quedar a escasos centímetros de él. A Yasmine se le erizó el vello, y un escalofrío recorrió su espina dorsal, pero lo miró con decisión, el temor se iba desvaneciendo poco a poco.- un león traicionero, te llamaría yo- rió Voldemort haciendo alusión a la casa de Hogwarts de la joven- a Dumbledore le entusiasmará la idea de tener un espía a mi servicio dentro de su propia casa de valientes y leales leoncillos domesticados- alzó los ojos al cielo, satisfecho con la idea que se le presentaba.

-Jamás haré nada a tu servicio- escupió Yasmine. Inmediatamente supo a lo que se exponía. Voldemort movió con rabia su varita y la joven sintió como un puño se clavaba en su estómago, dejándola sin aliento y lanzándola al suelo con brutalidad. Cerró los ojos dolorida y comenzó a respirar con rapidez, con tal de recuperar el resuello, pero Voldemort no la dejó, se acercó raudo a ella, como una sombra, y tomó la barbilla de la joven con sus largos y blanquecinos dedos. Ella se estremeció con el frío contacto y de nuevo se sintió desfallecer.

-Claro que lo harás, jovencita, claro que lo harás- asintió el mago recuperando la sonrisa diabólica.

-Antes muerta- replicó entre jadeos Yasmine.

-¡Todo a su tiempo!- exclamó divertido Voldemort- ya tendremos tiempo de matarte y torturarte dolorosamente… después de que me ayudes. Tu destino se decidió en cuanto decidiste venir a tu cita, Yasmine. ¿No sabías que la curiosidad mató al gato? ¿Qué te pasó? ¿te peleaste con mamá?- preguntó haciendo una deforme mueca burlona con los finos labios- mamá no te quiere ¿verdad? ¿ese es el problema? ¡no te preocupes! ¡Tan solo tengo que aparecerme en tu maravillosa casa y matarlos a todos!- exclamó con maldad el mago tenebroso.

-¡No! ¡No por favor no! ¡Eso no! ¡No les hagas daño!- exclamó la joven asustada, mientras un escalofrío de miedo y terror recorría todo su cuerpo.

-¿ves? Va a ser mucho más sencillo convencerte de lo que pensaba, Yasmine. Tu eliges- levantó una mano y la obligó a mirarle a los ojos- o ellos…o yo.

A partir de ese momento, Yasmine no volvería a ser la misma, su temeridad empezaría a traerle consecuencias nefastas, para ella, y para todo el que la rodease.

Hola a tods!! muchas gracias Evasis por decirme lo de los reviews anónimos, no tenía ni idea la verdad. A ver si así os animáis (y me animáis) y dejáis algún review más!! en fin, la historia es de Lily y James y todo lo que les rodea, amigos, familiares...bla bla bla. Pero Yasmine tiene un papel importante porque será clave en el desarrollo de una de las tramas de la historia, pero ya lo iréis viendo. En fin, que os divirtáis y espero que os guste!!

un besoo enorme

Roxy