Buenoo, hola a todoss!! últimamente estoy actualizando muy deprisa y no sé cuanto tiempo esto va a poder ser así!! jeje sobre todo porque me deprimo de los poquitos reviews que me encuentro!! pero gracias a los que habéis dejado vuestra opinión que la valoro mucho y me anima un poquito más a escribir.
Camila: jaja muchas gracias!! en realidad el encuentro de Yasmine y Voldemort es un recuerdo de ella del final de aquel verano, ya ha ocurrido y ha salido ilesa (al menos por ahora). Voldemort la quiere utilizar para algo y ya veremos para qué...no hay que fiarse ni un pelo del loco demente!! lo puse en el capitulo dos. Un besote y muchas gracias de veras!!
Criiis: gracias a ti también y me alegro de que te guste, espero que este también sea de tu agrado jeje. un bessoooo
De los otros fics cortos, gracias a Haley Grint y hg-rw-4ever ("Por siempre juntos") y a keniliz ("Si tan solo me mirara") Sois los mejores!! jeje besotes grandesss.
Disclaimer: todo pertenece a Rowling la warner y nada es mío (algo si que si eh?? jeje)...
Capítulo cuatro. Hojas de otoño secas
Aquel sábado de mediados de octubre las hojas marrones de los árboles habían formado una gruesa y uniforme capa en los jardines del castillo. Era un día nublado, y el sol filtraba sus débiles rayos entre las nubes dando al paisaje un mágico ambiente otoñal. Lily sonrió al salir a la fría mañana intentado recoger toda la esencia de aquel día. James la contemplaba a cierta distancia con aire soñador. Era tan hermosa, con ese pelo rojo ondeando al viento, esa piel blanca que ansiaba acariciar y esos ojos verdes, comunicativos, vivos…no quería morir sin haberla mirado profundamente y haberle dicho todo lo que sentía. Una extraña aprensión se apoderó de él en ese momento, pero sacudió la cabeza despejándose y se reunió con Remus, que charlaba con Anaïs en la entrada del castillo. Vio a Lily perderse tras las grandes puertas y sintió gran alivio al pensar que pronto estarían juntos, aunque fuera con cinco molestos Premios Anuales más.
-¡Hola James!- dijo la ravenclaw con una radiante sonrisa- le estaba preguntando a Remus por Sirius, tengo que hablar con él. ¿no lo habrás..?
-¿Visto? No sé, estaba desayunando con Claudy- vio la leve arruga que había aparecido en el sonriente semblante de Anaïs y sonrió para sus adentros- hoy pasaban el día juntos- le comunicó con extraña satisfacción. Claudy no le gustaba, pero Anaïs tampoco era santo de su devoción, y se preguntó de dónde había heredado Sirius su mal gusto para las mujeres.
-Vaya…-murmuró Anaïs- bueno, ya lo buscaré por ahí, nos vemos en la reunión, James- y se alejó despidiéndose de ellos con la mano.
-No me gusta Anaïs- declaró James a Remus.
-¿Por qué? no parece mala chica, excluyendo el año pasado claro, aunque creo que se arrepiente, si no no estaría tan pendiente de Yasmine y Sirius- dijo distraídamente Remus, parecía buscar a alguien con la mirada.
James lo miró perplejo pero decidió dejar para más tarde la conversación en la que hablaban de la pérdida grave de intuición propia de Remus, ya que éste no parecía estar muy por la labor de pensar en esos momentos.
-¿y dónde vais hoy?- preguntó James sacando de su ensimismamiento a Remus, que miraba con los ojos levemente entrecerrados como Adrien le daba la mano a Estelle pomposamente al salir del Gran Comedor, haciendo sonreír a la joven, y la acompañaba cogida del brazo hasta el exterior. Al pasar por su lado, Estelle le lanzó a James, Remus y Peter, que acababa de unirse a los jóvenes, una sonrisa a modo de saludo, que al licántropo le costó mucho devolver. Luego dirigió sus profundos ojos dorados a James y le dijo:
-He quedado con Shyne para ir a tomar algo y dar un paseo, cómo tú ibas a estar ocupado y Peter al final consiguió una cita con una hufflepuff, me busqué un plan.
En ese momento una guapa chica de unos dieciséis años se acercó por detrás al grupo de amigos y tapó los ojos de Remus con unas pequeñas manos de afiladas uñas pintadas de azul eléctrico y les dirigió a los otros una etérea sonrisa.
-Y aquí está mi cita- dijo Remus sonriendo y olvidándose momentáneamente de Estelle y Adrien. El joven se volvió y le dio un fuerte abrazo a la gryffindor de sexto. Siempre se habían llevado muy bien, y, a excepción de sus amigos, era la única chica que conocía su secreto. Esto se debía a que ambos, en parte, compartían una misma raíz semihumana. La abuela de Shyne había sido mordida en su juventud por un licántropo, desarrollando la enfermedad, y estando embarazada de la madre de la joven. Su abuela no superó el ataque y, al estar el embarazo en un estado muy avanzado, la madre de la gryffindor sobrevivió heredando el lobuno legado de la abuela de Shyne, aunque no podía considerarse una licántropo plena, pues no se convertía en loba las noches de luna llena y simplemente se encontraba más irascible de lo normal en esos días, oía y veía a personas a largas distancias y había desarrollado desde chica una rapidez y agilidad sobrehumanas. Todas estas características, aunque en menos proporción, fueron legadas a su hija Shyne, que en cuanto vio a Remus supo que había algo de él que habitaba dentro de ella, y el sentimiento fue de inmediato mutuo.
Cuando Shyne iba a cuarto y Remus a quinto curso, ambos comenzaron una relación sentimental, y aunque se dieron cuenta al poco tiempo de que no funcionaban como pareja, se buscaban sexualmente hablando cada vez que necesitaban descargar tensiones o simplemente disfrutar un rato, siempre y cuando no estuvieran ligados a otra persona. Aquel era uno de esos días, y Remus notó esa atracción animal y ese deseo de huir de las presiones que lo agobiaban al mirar a los ojos claros de la joven, que le devolvió una mirada de entendimiento.
-¿nos vamos?- preguntó la joven de pelo oscuro mirando a Remus con cariño y apretándole una mano suavemente.
-Vámonos- respondió Remus ejerciendo el también presión sobre la mano de la chica.- James, Peter. Luego nos vemos- y con una sonrisa lobuna descendió los escalones de piedra que llevaban a los jardines.
James se quedó observando a la pareja y luego se volvió a Peter, pero éste ya estaba baboseando con su cita y James alzó los ojos al cielo resignado. Ya creía que tendría un agradable paseo a solas a Hogsmeade cuando una voz gritó su nombre a sus espaldas y se giró. Era Sirius, y corría hacia él para darle alcance.
-¿Vas a Hogsmeade solo?- preguntó el moreno de ojos grises cuando llegó a su lado.
-Tenemos reunión de Premios Anuales, pero es dentro de hora y media- respondió el joven de pelo revuelto- ¿y Claudy?
-Ha ido a arreglarse- dijo Sirius lanzándole una mirada de soslayo- ¿ya no te enfadas conmigo por salir con ella?- preguntó desconfiado el animago.
James se encogió de hombros y le respondió:
-Eres mayorcito para saber lo que hacer con tu vida amorosa/sexual, sabes que soy tu amigo y que te apoyaré en lo que sea, aunque no me gusta Claudy demasiado, me recuerda a…tus padres- concluyó James, observando la mueca de disgusto que hizo Sirius- claro que es muy probable que me equivoque, aunque esa obsesión por la pureza de sangre…no me gusta ni un pelo.
-Los ataques están siendo cada vez más numerosos, están desapareciendo cada vez más personas y el grupo de mortífagos de Voldemort está aumentado. No sabía que había tanta gente obsesionada por la pureza de sangre y esos rollos- dijo Sirius volviéndose repentinamente serio- y no son solo Slytherins, ya no sabes en quién puedes confiar. Estoy deseando salir de Hogwarts y combatir de verdad, acabar con toda esta mierda, o por lo menos ayudar en lo que pueda- dijo haciendo con las manos un gesto de impaciencia.- esto ya no me vale, ya no somos niños.
-Y lo haremos, amigo, juntos, como siempre- James apretó con fuerza el hombro de Sirius y le sonrió con una confianza y seguridad mayor de las que sentía. Sabía que se exponían a la muerte al acabar Hogwarts, y aquello no lo asustaba o acobardaba, pero simplemente el hecho de perder a sus amigos, o a…Lily, le hacían marearse y perder el control de sus emociones. No iba a permitir que nada malo les pasara nunca.
-En ese momento llegaron a un pequeño puente de madera que atravesaba el camino a Hogsmeade. Allí descansaban Lily, Kate e Iona, mirando la grisácea superficie del agua del río que el puentecillo sorteaba.
Los jóvenes las observaron a la vez que se acercaban, Kate e Iona parecían estar discutiendo y Lily sonreía divertida ante la escena.
-Hola chicas ¿qué ocurre? ¿por qué discutís?- preguntó James a la vez que notaba como el corazón le daba un vuelco al ver a Lily sonriéndole.
-Iona dice que ha visto un espíritu del agua, ¡cómo si eso fuera posible!- exclamó mosqueada Kate- y ahora quiere que nos quedemos a ver si aparece de nuevo. ¡sencillamente ridículo!- se lamentó la rubia alzando los brazos hastiada.
-Por su parte, Iona la contemplaba con el entrecejo fruncido sin creerse el comportamiento de su amiga, y lanzaba breves miradas a la superficie en movimiento del agua.
-¿por qué demonios es tan ridículo?- preguntó dolida por el comentario de Kate.
-Por la misma razón que lleva intentando explicarte Lily en los últimos diez minutos, Iona- respondió Kate con dureza, se cruzó de brazos y se dio la vuelta, dando por terminada la conversación. Iona se giró hacia Lily, que la miraba con un deje de infinita paciencia y sin desdibujar la sonrisa divertida de su rostro.
-Iona, los espíritus del agua no habitan en cutres riachuelos mal regados- explicó la pelirroja- y mucho menos se presentan a los humanos con facili…
-¿¡Pero y si se despistó!?- replicó la joven morena interrumpiéndola- ¿no es posible?
-¿Por qué te interesan tanto esos bichos?- preguntó cansada Kate dándose la vuelta y encarándosele.
-Yo… no es que me interesen Kate, y no son bichos- protestó la morena sin desvelar su verdadero interés.
-Dicen que si ves algún espíritu del agua, te conceden el deseo más ferviente de tu corazón- respondió Sirius mirando a Iona con tranquilidad. Ésta le devolvió una mirada insegura, algo asustada, y Kate relajó el rostro y miró a su amiga con extrañeza.
-Los espíritus del agua habitan en los lagos del norte, mucho más al norte de lo que nosotros estamos, Iona, no ha podido ser eso lo que has visto- insistió Lily, mirándola con cariño.- ¿qué ha pasado? ¿qué es lo que no nos has contado?
En ese momento la joven se derrumbó, cayó al suelo de rodillas y comenzó a llorar desconsoladamente, las convulsiones recorrían su cuerpo como descargas y Kate se arrodilló a su lado, abrazándola, con lágrimas en los ojos.
-Calma, Iona, calma. ¿qué ha pasado? ¿qué te ha pasado?
Tras unos momentos, en los que Iona pareció haber recuperado la compostura, y se había dejado arrastrar por James hacia un lado del camino donde habían convocado una silla de madera en la que la joven se sentó, Iona tomó aire y los miró con los ojos rojos y las mejillas llenas de lágrimas. Al pasar por el camino, los alumnos rezagados se quedaban mirando al grupo con curiosidad, pero James los hizo seguir su camino sin muchos miramientos.
-Es…es mi abuelo- dijo sonándose con un pañuelo que Lily le tendió- lleva unos tres días desaparecido, y nadie sabe donde puede estar…yo..yo creí, que si…el espíritu del agua… ya sabéis- añadió soltando una carcajada incrédula y triste.- no quiero que haya sido víctima de Quién-Vosotros-Sabéis. Están habiendo tantas desapariciones, y todos aparecen muertos bajo esa horrible marca…Tengo miedo.- y volvió a sollozar descontroladamente.
-Creo, creo que será mejor que me vaya a Hogwarts con ella. Lo siento Lily- dijo Kate con la voz tomada.
-No te preocupes, ve con ella, iré al castillo en cuanto pueda escaparme de la reunión- prometió Lily a la joven rubia.
-No es necesario, Lily, disfruta de tu salida por nosotras, por favor- contestó Kate. Lily asintió y le dio un beso a una desconsolada Iona y las dos gryffindors se alejaron lentamente de ellos tres, camino del castillo.
Lily, Sirius y James se quedaron solos a un lado del camino. Ninguno supo que decir mientras observaban alejarse a las gryffindors, y cuando se perdieron de vista, James resopló y golpeó con rabia el tronco de un árbol, que se estremeció y unas cuantas pequeñas hojas marrones cayeron de él y quedaron atrapadas en el revuelto pelo del chico sin que éste se diera cuenta.
-¡Maldito hijo de puta! –gritó con rabia.- no me puedo creer que se pueda estar tan jodidamente loco.
-Vamos, Prongs, tal vez no haya sido…
-Pad, tanto tú como yo sabemos qué ha sido del abuelo de Iona- espetó James cabreado.
Lily contempló sorprendida el ataque del chico y una lucecita se encendió en su pecho, admiración, respeto, cariño…no sabía especificarlo porque eran una mezcla extraña de sentimientos que la aturdieron. Pero pronto se recuperó y se acercó a James, que la miraba con los ojos entornados, aún destilando rabia por todos sus poros. Su rostro se relajó en cuanto la pelirroja puso una mano blanca y pequeña en su brazo, y le dio un suave apretón. James la miró a sus ojos, y aquellos ojos verdes le transmitieron una calidez y una paz que nada ni nadie le había dado nunca. Se sintió abrumado por la cantidad de sensaciones que lo embargaron en ese momento, perdido en aquella mirada esmeralda.
-Todo saldrá bien, James, tanto mal, tanto dolor, no pueden triunfar siempre- le dijo hablándole con seguridad, con cariño- os sonará cursi- dijo lanzando una breve mirada a Sirius, que sonreía sorprendido por la escena- pero yo siempre he creído en el amor, la amistad ante todas las cosas, y creo que siempre triunfarán por delante de la maldad y el odio- añadió bajando la mirada azorada.
James pensó que no podía haber nadie más inocente, más tierno que Lily en el mundo. La miró como nunca antes la había mirado, sorprendido, y, hasta un poco asustado, más asustado de lo que la había mirado nunca. Aquel sentimiento de miedo a la pérdida que había experimentado en su conversación anterior con Sirius volvió a él con más fuerza que nunca.
-Eso…eso es muy bonito- dijo James atropelladamente. Lily rió abiertamente, con una risa clara, alegre, que era música para los oídos de James.
-O no…Es una empalagosería, ¿verdad, Sirius?- preguntó la joven al animago de ojos grises, que fue sorprendido por ella aguantando la risa a duras penas.
-¿Eh? ¡No! Lily, no me reía de lo que habías dicho- se excusó el moreno rápidamente- en realidad me río de la cara de empanado que se le ha quedado a James.
El aludido salió de momento de sus ensoñaciones y miró ceñudo a su amigo, que ahora no se molestaba en ocultar su risa. Lily le acompañaba, se acercó más a James y se puso de puntillas, alzando una mano para quitarle las hojas de la cabeza sin dejar de reír.
-El señor Potter nunca está atontado, ¿verdad? Tiene que estar ojo avizor para rescatar a alguna damisela en apuros- se burló Lily mirándolo a los ojos. James no supo que contestar pero sonrió. Pensó que estaba quedando como un idiota pero verdaderamente la pelirroja le había dejado sin palabras por el gesto.- pero ahora la damisela en apuros soy yo, y tengo dos estupendos guardianes que me acompañarán a Hogsmeade, ¿no es así?- preguntó cogiendo a Sirius cariñosamente de un moflete, como una abuela demasiado cariñosa.
-De eso nada- dijo el moreno muy serio apartándose de la joven- ¿o es que no sabes que las pelirrojas dan mala suerte? Yo no voy a ningún lado con ninguna pelirroja- sentenció Sirius cruzándose de brazos.
Lily se hizo la ofendida mientras le daba una colleja cariñosa al animago, y mientras James los contemplaba bromear sin saber si sentirse bien o sentirse mal. Todas sus dudas se disiparon en cuanto vio a Lily sonreírle y cogerse de uno de sus brazos, aunque del otro fuera colgada de Sirius, en ese momento, James se consideró el hombre más feliz sobre la faz de la tierra.
Estelle se sentía cómoda con Adrien, aunque verdaderamente no habían llegado a hablar de nada especial, tan solo de las clases, los profesores y el quidditch. Adrien era el buscador de ravenclaw, y era bastante popular entre las chicas por ello. Estelle ignoraba las miradas celosas de muchas jovencitas mientras caminaba enganchada del brazo del joven, y sonreía ante las bromas de éste. Ella siempre sonreía, siempre sinceramente, aunque se preguntó qué sería de ella si dejara de sonreír, si se mostrara ante alguien como verdaderamente era, si demostrara su dolido corazón, si alguien conseguía sacarle una sonrisa detrás de todo el sufrimiento que llevaba escondido en el pecho. Por su mente pasó la imagen de Remus, sonriéndole, también se sentía muy a gusto con él, le transmitía algo, no sabía exactamente qué, pero sabía que él, al igual que ella, tenía el corazón y el alma lastimados.
-¿Estelle? ¿Me estás escuchando?- la voz de Adrien y el apretón que le dio en el brazo la hicieron sonreír automáticamente.
-Perdona, me he quedado un poco colgada- se disculpó- ¿qué me decías?
-Te estaba preguntando por tus amigas. Os veo siempre juntas, sois tres en una- bromeó el ravenclaw- ¿cómo son Lily y Yasmine?- preguntó con interés. Tal vez era que la mayoría de la conversación la había dirigido él y quería oír hablar a su acompañante un rato.
Estelle sonrió ampliamente al recordar a sus amigas y lo miró con los ojos chispeantes.
-Son lo mejor- respondió radiante- ellas me han ayudado mucho siempre. Lily es especial, tiene algo, indescriptible. Te hace sentirte bien nada más que con que sonría un poco, pero cuando se pone dura… -hizo un gesto con la mano que daba a entender que era mejor agarrarse para pasar la tormenta -Pero siempre saca lo mejor de todos, a veces me siento…no sé, siento que ella sabe todo lo que pienso, pero que lo guarda celosamente hasta que yo misma decido contárselo. Y Yasmine…bueno Yasmine es una rebelde. Ella se considera la oveja negra de su familia, aunque en realidad están muy unidos todos. Son cuatro hermanos, ¿sabes? Ella, antes de ser amiga nuestra, no había tenido mucha suerte con sus amistades.-dijo sin especificar- y en el fondo creo que es la más débil de todas, y esconde esa debilidad tras un muro inquebrantable de orgullo, sarcasmo e ironía. Aunque es muy cariñosa y un trozo de pan. Las quiero un montón- concluyó con otra enorme sonrisa.
-Vaya, suena genial- dijo Adrien con sinceridad- y tú ¿cómo eres?
Estelle se quedó helada ante aquella pregunta. ¿cómo era ella?
-Eso lo irás descubriendo tú mismo- dijo eludiendo la respuesta. Por suerte a Adrien pareció bastarle y no volvió a insistir.
-Bueno, bella pelirroja…hemos llegado- comunicó satisfecho Adrien. Estelle se paró sorprendida ante la puerta de un pequeño y coqueto establecimiento.
-¿El salón de té de madame Tudipié?- preguntó con una sonrisa precavida.
-Es lo más romántico que he encontrado en Hogsmeade- se excusó el ravenclaw- ¿pasamos?
Estelle lo miró y asintió, y se perdieron en el interior del pequeño y cálido establecimiento.
-
Yasmine contemplaba el techo del dosel rojo de su cama, y miró el pequeño reloj de pulsera por enésima vez. Pareció estar satisfecha de la hora que era porque se levantó de la cama y comenzó a vestirse. Se puso unos ajustados vaqueros, un largo jersey negro de lana de escote redondo, que cubrió con una bufanda roja y amarilla, colores de su casa. Se peinó el largo cabello distraídamente y se calzó unas altas botas oscuras. Por último cogió su gruesa capa negra y se la echó a los hombros, apretando el cierre de plata con un suave "clic". La nueva carta recibida hacía una semana lo decía con claridad:
A la salida de Hogsmeade, a las una en punto, en la cueva de la montaña que hay tras la casa abandonada.
En realidad no tenía ni idea de dónde era, pero confió en orientarse debidamente en cuanto entrara en el pueblecito. No podía haber salido antes pues sus amigas la habrían visto, así que esperó un par de horas hasta que estuvo segura de que ellas ya estaría lejos y ocupadas. Salió de la Sala Común y bajó hasta el vestíbulo intentado evitar a todos los estudiantes posibles, cogiendo atajos y bajando la cabeza cada vez que se cruzaba con alguien. Una vez fuera, en los jardines de Hogwarts, tomó el camino a Hogsmeade pero lo hizo a un lado, ocultándose entre los árboles por si algún alumno se había rezagado o volvía demasiado temprano y la reconocían. Vio a Kate abrazando a Iona en el camino de vuelta al castillo y se alegró de haber tomado aquella decisión. Aunque la alegría le duró más bien poco. En realidad, desde que había aceptado aquella orden del Señor Oscuro, se sentía despreciable, se odiaba a sí misma y sentía que traicionaba a todo el mundo. Sintió un fuerte mareo y se paró, apoyándose jadeante en un árbol. El miedo, la inseguridad y la culpabilidad se hicieron presa de ella, pero en cuanto recordó la amenaza de Voldemort reanudó el paso a más velocidad.
Eran cerca de las una cuando, a las afueras de Hogsmeade, distinguió una casa un poco más alejada del resto y con peor aspecto que las demás. Detrás de ella comenzaban a alzarse unos pocos árboles, y a medida que subía la linde de la montaña la espesura se iba haciendo cada vez mayor. El silencio que la rodeaba era casi irreal, y el vello se le erizó al escuchar ruiditos que podían ser animales hambrientos o bien criaturas completamente inofensivas. Se armó de valor y siguió ascendiendo la montaña, ignorando los ruidos y gritos animales que la rodeaban. Cuando llegó a una zona donde los árboles empezaban a escasear y la montaña se hacía cada vez más abrupta y escarpada, Yasmine tenía la capa algo rasgada y los vaqueros manchados del verdín de los troncos de los árboles. Miró hacia arriba y distinguió un saliente en la montaña, trepó con agilidad hacia él y ante ella se alzó la entrada de una lúgubre cueva.
-Pasa- dijo una voz femenina, ronca y profunda.- ya ha llegado.
Yasmine entró intentando dominar el miedo que sentía y, cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, distinguió la figura de una mujer alta, de pelo largo y moreno, y muy atractiva, que la observaba con altivo desdén y desprecio en unos ojos oscuros y profundos. Era Bellatrix Black, Lestrange en breve tiempo, prima de Sirius, y Yasmine la recordaba de Hogwarts, ya que hacía menos de un año que la mortífaga había terminado su último curso en el castillo.
A su lado, un hombre alto, corpulento y rubio, que rondaría los 25 años, observó a Yasmine con una avidez y lascivia que la hicieron estremecerse.
-¿ es una sangre limpia, Bellatrix?- preguntó pasándose la lengua por los agrietados labios.
- ¿Y eso que más da ahora, Rowle? aunque parece ser que sí- respondió la mujer con fiereza- pero es una gryffindor, es un león- dijo, pasando de la ira a la burla en un milisegundo- es una leoncilla atrapada de Dumby que pasará a ser una serpiente traicionera.
A Yasmine se le revolvieron las tripas con el comentario de Bellatrix.
-Jamás seré una sucia serpiente como vosotros- espetó con rabia.
En un segundo Bellatrix había alzado la mano y le había golpeado la mejilla con fuerza, arañándola con sus largas uñas negras. Aquella expresión de fiereza y locura habían vuelto a su mirada.
-Jamás vuelvas a ser tan insolente, maldita niñata. Y qué no te oiga nuestro amo, porque si no recibirás una a una las cabezas de tus papaítos y tus hermanitos, ¿me has oído?- gritó tironeándole del pelo. Yasmine asintió débilmente y se llevó una mano al arañazo de la mejilla, que comenzó a hincharse y sangraba profusamente.
-Bien hecho, Bella, me encanta esa manera que tienes de imponerte- dijo el otro mortífago admirado, pero tan sólo se ganó una mirada despectiva de su compañera.
-Cállate estúpido- chilló la morena mortífaga- por tu culpa casi nos pillan, idiota. Mira que dejarte ver en ese bar, ¡las órdenes eran claras! ¡ocultos en las montañas, borracho de pacotilla!
En la mente de Yasmine resonaron las palabras de Iona: "Dicen que han visto un par de mortífagos en las afueras del pueblo, rondando por las montañas"
Bellatrix se dio la vuelta y se encaró a la joven. Ya no había solo burla en sus ojos, había rencor, odio, desprecio y maldad.
-Nuestro señor está muy seguro de que realizarás con éxito la misión, por tu propio bien, está más que claro, y si el no duda yo tampoco lo hago- dijo con orgullo, y a continuación se dispuso a explicarle la maléfica orden de su malvado amo.
Shyne vibraba, tal y como el lo hacía, le estaba clavando las largas uñas en la espalda y aquello hizo que la adrenalina, la pasión que había entre ellos, aumentara con creces. Estaban en una cama de matrimonio en una habitación en penumbra alquilada en uno de las tres tabernas del pueblo, "El dragón dormido", no tenía el lujo de las Las Tres Escobas pero era muy superior a las camas con chinches de "Cabeza de Puerco". Al cabo de un rato, el joven se dejó caer pesadamente al lado de Shyne, cuya mirada clara relampagueaba y desprendía un brillo especial.
-Te he echado de menos este verano, Remus- dijo respirando entrecortadamente- casi había olvidado lo liberador que era hacer el amor contigo- reconoció entre sonrisas dulces. Se incorporó y besó al animago apasionadamente.
-No tienes límites, Shyne- se asombró con una sonrisa el licántropo, devolviendo un nuevo beso aún más ardiente.
-Es por eso que aún no he encontrado al amor de mi vida, Remus- replicó la joven- ni siquiera un hombre que sepa ponerme en mi sitio. El licántropo gruñó ante el comentario, y ella rió abiertamente- excepto tú claro- dijo acariciándole el rostro suavemente.
-Es una pena que no funcionara, ¿no?- dijo el licántropo mirándola profundamente con aquellos ojos dorados, hipnóticos. Shyne alzó la mirada y suspiró.
-No es día para hablar de cosas tristes, Remus- cortó la joven con delicadeza. Él no sabía que ella seguía enamorada de él y aquello le causaba un doloroso pinchazo en el corazón.-además- miró el pequeño reloj que reposaba en una sencilla mesita de noche- aún nos queda tiempo para divertirnos- y con una sonrisa traviesa se abalanzó hacia el joven, que prevenido, le agarró las muñecas y la puso bajo su cuerpo.
-Eres toda una lobita peligrosa- regañó el licántropo cubriendo de besos la piel desnuda de la joven gryffindor, que sonreía halagada.
La reunión estaba siendo mortalmente aburrida. Lily tamborileaba los dedos con desesperación en la mesa de la posada "Las Tres Escobas", mientras oía las aburridas peroratas de la hufflepuff Bonnie Katlemore sobre lo importante que era hacer una fiesta clásica con vestidos de princesita y de principitos. Además, pensó que sería mucho más agradable bañarse en pleno invierno en pelotas con el calamar gigante que seguir soportando las miradas de asco de Gladys Rise, que tenía la nariz fruncida como si evitara respirar el mismo aire que Lily, y los penetrantes ojos de Snape que recorrían una y otra vez el rostro de la gryffindor como si quisiera verle las muelas, los músculos y el cerebro sin necesidad de rayos X. Por lo menos, pensó aliviada la joven, James, Peter Grace y Anaïs parecían tan aburridos como ella. Peter le caía bien, y le hacía reír a menudo con los irónicos y a veces de tan sinceros, dolientes comentarios que le hacía a la hufflepuff, que no se daba por aludida, y la slytherin, que, al no enterarse de lo que el joven le decía, se reía sin gracia y seguía mirándole con esa mueca de asco permanente en sus perfectos labios de sangre limpia. El gen del humor sarcástico estaba completamente perdido en ambas chicas.
-¡Basta!- gritó Lily, pensando que ya habían perdido demasiado tiempo de aquel precioso día. Dirigió una mirada de disculpa a Bonnie, que había alzado su naricita, muy parecida a la de un cerdito, en señal de disguto y una cargada de desagrado a Gladys, que giró la cabeza acentuando su mueca de asco.- lo siento chicos, pero me niego a pasar un Halloween tan aburrido como los de todos los años. Parece mentira la falta de imaginación que hay últimamente en Hogwarts. – Lily miró a sus compañeros, y por primera vez parecieron prestar un poco de atención. James le sonrió mostrándole su apoyo- es una fiesta de miedo, terror, ¡fantasmas, momias, hombres lobo (James perdió un poco el color del rostro pero se repuso rápidamente, ignorando la mirada de suficiencia que Snape le mandó desde la otra punta de la mesa, pero que no pasó por alto Lily), vampiros, demonios!- Lily se dio cuenta de que se estaba emocionando demasiado- disculpad, es que es mi fiesta favorita- se excusó enrojeciendo levemente ante las risas de sus compañeros y el resoplido de desagrado de Gladys.
-Entonces- dijo James dirigiéndose a Lily- propones que hagamos una fiesta de disfraces…terroríficos.
Lily asintió entusiasmada.
-¡¡Podemos encantar el gran comedor, las armaduras, los jardines del castillo…!!- exclamó Anaïs demostrando un entusiasmo quizás un poco exagerado. Lily asintió rápidamente.
-Yo me encargo de las bebidas, claro- dijo Peter sonriendo ampliamente con su gran boca llena de dientes grandes y blancos y prestando atención por primera vez en toda la mañana. Todos sabían que eso era lo que más le entusiasmaba de todo, y Lily se lo imaginaba a menudo montando una cadena de pubs nocturnos (y diurnos, por qué no) al salir de Hogwarts.
-Está bien- concedió Lily. Sin saber cómo se había convertido en la organizadora de la fiesta.
-Supongo que yo puedo encargarme también de la decoración- dijo Bonnie aprobando por primera vez la idea de Lily.
-Y Adrien y yo podemos hablar con Dumbledore para que nos deje contratar algún grupo de música- colaboró James- mis padres nos pueden ayudar, les escribiré en cuanto Dumbledore nos de el permiso.
-¡Genial! Tenemos la música, las bebidas, el tema (disfraces de terror), la decoración…- todos se giraron y miraron interrogantes a los dos slytherins, que aún no habían abierto la boca.
-Supongo que Gladys y yo podemos ayudar en la decoración y organización- dijo Snape secamente fulminándolos con la mirada. Gladys dio una brusca cabezada y se levantó con un rápido movimiento. Se acarició el largo cabello y dijo con su característica voz aguda:
-Si ya hemos terminado, me voy, tengo cosas mucho mejores que hacer que compartir mi tiempo con chusma como vosotros.
-¿Ah, si? ¿cómo qué?- preguntó Peter sonriendo ampliamente e ignorando por completo el insulto. Gladys arrugó la nariz y se perdió tras la puerta del bar.- ¡ah! ¡claro! ¿Cómo no se me había ocurrido? Va a la pocilga a oler el fantástico aroma de los cerdos para que no se le quite esa expresión tan preciosa de asco que tiene- explicó el joven arrancando carcajadas de todos. Incluso Snape pareció torcer los labios en una sonrisa, que rápidamente se convirtió en una mueca de desdén. Él también se fue de allí, y lo siguió Bonnie, que ahora parecía mucho más entusiasmada con la idea del baile. Allí quedaron Anaïs, Peter, James y Lily.
-¿os hace otra cerveza?- preguntó Peter, los demás asintieron. Se fue a la barra y James lo acompañó.
-Uff,no me cae nada bien Gladys- declaró Anaïs mirando a Lily con aquellos ojos astutos. Lily le sonrió pero no contestó- es una clasista de mierda llena de prejuicios- siguió la joven.
-Por desgracia hay muchas personas así hoy en día- dijo Lily mirando distraídamente por la ventana.
-Creo que has tenido una idea genial- le dijo Anaïs, intentando ser halagadora con la pelirroja- ya es hora de que nos lo pasemos bien de una vez en Halloween, ¿no crees? También podíamos hacer que se fueran por parejas, aunque claro si no se quiere se puede ir sola- propuso la ravenclaw. Lily asintió sin pensarlo demasiado.- oye, ¿sabes si Sirius iría con Claudy?- preguntó Anaïs de forma casual. Lily la miró un poco sorprendida.
-No sé por qué debería saberlo yo- cortó de inmediato, aunque se dio cuenta de lo dura que había sonado su respuesta- quiero decir, supongo, no lo sé, es su novia, ¿no?
-Te lo preguntaba porque últimamente se te ve mucho con James, y cómo es su mejor amigo…además hay rumores de que ellos dos no están demasiado bien, Sirius vino el otro día a hablar conmigo y está destrozado- dramatizó Anaïs, hablando con un tono simpático y dulce- pero perdona si te ha molestado, no lo pretendía.
-No, no me ha molestado- dijo la pelirroja, que no recordaba haber visto a Sirius destrozado aquella mañana- es que no lo sé, lo siento.
-No pasa nada Lils- repuso la morena cogiendo la mano de Lily aceptando sus disculpas. Lily intuyó en ese gesto y en el hecho de que la había llamado por su diminutivo más peligro que si le hubiera contestado de mala manera.
En ese momento llegaron James y Peter, y James alzó la jarra de cerveza por encima de sus cabezas.
-Por la mejor fiesta de Halloween que nunca ha habido y nunca habrá- dijo teatralmente. Sus compañeros brindaron animadamente y charlaron y bebieron durante el resto de la tarde.
Estelle no podía comprender cómo Adrien podía haber fallado tanto en lo referente a sus propios gustos: ¿el salón de te de madame Tudipié? Se preguntó desilusionada. A ella no le gustaban esa clase de cursilerías, y mucho menos en su primera cita, y tampoco pensaba que esa era la imagen que daba, de niña cursi y repeinada. Adrien era guapo, inteligente y divertido, y un caballero y tal vez no propuso ir a otro lugar menos…empalagoso, para no herir sus sentimientos, y decidió darle una segunda oportunidad, pero su reticencia al lugar quedaba clara, pues sus risas eran menos abundantes y más forzadas que las anteriores.
-Estelle…- la joven dirigió su celeste mirada a Adrien, que la miraba incómodo- esto, yo…te ¿Te gustaría venir al baile de Halloween conmigo?
Estelle sonrió abiertamente por primera vez en la última media hora, y suspiró aliviada.
-Claro que sí, Adrien, iré contigo al baile- aceptó ella. A partir de ese momento empezó a pensar que Adrien la había llevado a aquel lugar para ganar su confianza, y que podía alegrarse de que por primera vez no la hubieran llevado a un lugar solitario para ir directamente al grano. Tal vez Adrien era aquel chico amable, y cariñoso que llevaba esperando tanto tiempo…
--
Sirius miró el reloj por milésima vez aquella mañana. Se había separado de James y Lily a la entrada de Hogsmeade, y había esperado en la pequeña placita del pueblo a que Claudy llegara. No solo le hacía esperar una eternidad allí solo, sino que además, cuando la vio acercarse, la vio rodeada de sus inseparables y selectas amigas, lo cual sólo podía significar una cosa:
-Nos vamos de tiendas, amor- sentenció la rubia dándole un breve beso en los labios. Sus amigas le sonrieron aduladoras y con cierta petulancia. Y allí estaba él, en mitad de aquella tienda de túnicas viendo una y otra vez el pase de modelos de su novia y las demás chicas, siendo consultado para luego ser ignorado, y aburrido hasta la locura. ¡si ni siquiera les podía ver un poco de piel! Eran tan estiradas que se cambiaban detrás del biombo y las túnicas eran tan clásicas y sosas que le dejaban totalmente frío. ¡a él!¡ a Sirius Black! Para colmo a Claudy no le pareció buena idea eso de montárselo en uno de los probadores, y eso que era una de las fantasías sexuales que Sirius quería cumplir. La joven le rechazó con un fuerte manotazo y una mirada que decía "¿Qué te crees que estás haciendo?" cuando el animago la abrazó sugerentemente por la espalda. Después de las túnicas les toco el turno a los zapatos, y después a los bolsos, y después a las plumas…y llegó a la hora de comer mareado y con la cabeza llena de telas, tacones de diversos tamaños y plumas de todos los colores. Se descubrió a sí mismo preguntándose como sería pasar una mañana en Hogsmeade con Yasmine, y a partir de ese momento la guapa morena no salió de sus pensamientos. Y de nuevo allí estaba él, quedaba muy poco para volver al castillo, y lo estaba deseando, sentado en aquella pequeña silla del salón de té más cursi que nunca había visto, con Claudy cogiéndole la mano y hablando sin parar de un futuro que ni mucho menos pensaba compartir con ella, pensando en la chica que lo traía de cabeza y jurándose y perjurándose no volver a poner los pies en el establecimiento de esa pequeña mujer de pelo negro y moño apretado.
Por suerte para él, a Claudy pareció servirle lo suficiente que los vieran juntos en un lugar público para acallar los rumores de ruptura de la pareja, se levantó y lo cogió con firmeza y sin una chispa de cariño de la mano, y salieron de aquel pequeño y agobiante lugar. Pasaron al lado de Estelle y Adrien y el chico la saludó con un guiño juguetón que para nada le gustó a Claudy.
-Me encantaría que dejaras de hacer esas cosas- le dijo fríamente una vez fuera del local.
-La estaba saludando nada más, no seas paranoica- le espetó Sirius. Empezaba a pensar que aquello se le estaba yendo de las manos.
-Ya- contestó con dureza la ravenclaw, echando a andar a paso ligero, agitando su larga melena.
Sirius suspiró hastiado y la siguió sin saber muy bien por qué. No le apetecía nada hablar con ella en ese momento.
--
James y Lily salieron de "Las Tres Escobas" un rato antes de las 7, hora de regreso al castillo. Habían pasado una tarde agradable y Lily decidió darle una oportunidad a Anaïs que no hacía más que intentar agradar a la pelirroja. Al final habían acabado teniendo una divertida conversación feminista delante de dos machos cabríos que fueron fácilmente ofendidos. Sin darse cuenta el tiempo había pasado rápidamente. Habían comido con Anaïs y Peter y se habían quedado toda la tarde charlando, jugando a las cartas y gastando bromas.
Ahora estaban allí solos, y James vio el gesto de frío que la muchacha hizo al salir del local. Se quitó su capa y se la echó a Lily sobre los hombros.
-Se te ha olvidado la capa, pelirroja despistada, y luego vas por ahí predicando en contra de los hombres unineuronales- bromeó el joven. Lily hizo ademán de devolverle la prenda pero James le puso con suave firmeza las manos sobre los hombros- los hombres seremos más tontos, pero aguantamos mejor el frío.
Lily sonrió y la aceptó, la verdad es que estaba tan helada y nerviosa que agradeció que estuviera anocheciendo para que James no pudiera ver su sonrojo. Pero, aprovechando que estaban solos, recordó que tenía una duda pendiente con el animago.
-James…¿Por qué te ha mirado Snape así cuando he dicho lo de los disfraces? Tú has parecido palidecer y él te ha mirado…no sé…raro- dijo la pelirroja mirando precavida al joven, que parecía haber vuelto a perder el color. Luego la miró y le sonrió amablemente.
-Cosas de Snivell…digo de Snape Lily, ni yo entiendo la mente retorcida de los slytherins a veces- respondió con soltura, tocándose nerviosamente el pelo. Lily no insistió, cuando el tuviera que decirle algo, que saliera de él mismo.
-Lily…
-¿Sí, James?
-Yo…esto… te…te. Bueno es igual.
-¿Qué si me que?- preguntó Lily parándose y obligando a mirarle a los ojos.
-Yo…me preguntaba que si tú, y yo,bueno los dos, que si querrías…
-Me encantaría ir al baile contigo, James…- respondió la pelirroja mirando al chico con sinceridad.
-¿Pero?-preguntó él con voz ahogada.
-Pero…pero nosotros somos los organizadores, y me temo que tendremos poco tiempo para disfrutar- respondió Lily algo decepcionada consigo misma.
-Entiendo…- respondió James abatido.
-James…lo siento de veras, pero, de todas formas vamos juntos ¿no? Como organizadores pero juntos- dijo la pelirroja intentado animarlo.
-No importa, y por lo menos un baile me concederás, ¿no?- preguntó guiñándole un ojo provocativamente.
-Uno y mil más, James Potter- respondió sonriendo la joven. Entonces, como algo natural, sin pensarlo siquiera, se enganchó del brazo del joven y apoyó la cabeza en su pecho. James la rodeó con el otro brazo y ambos caminaron lentamente hacia Hogwarts, perdiéndose entre los últimos rayos de aquel anaranjado sol otoñal.
--
Yasmine llevaba llorando horas, echada de nuevo entre las ramas de aquel sauce, testigo de los momentos más duros de la joven. Tenía los ojos enrojecidos y la cara inusualmente blanca, surcada de lágrimas y llena de pequeñas manchas rojas. Estaba agotada, hambrienta y deprimida, y sin embargo ni soltar un río de lágrimas la harían sentirse mejor, ni podría entrarle una gota de comida en el cuerpo. Había pensado en tirarse al lago y morir de una pulmonía, en beberse el caldero entero de la poción del Filtro de los Muertos o en saltar desde lo alto de la torre de Astronomía, pero una y otra vez acudían a la mente las palabras de Bellatrix: recibirás una a una las cabezas de tus papaítos y tus hermanitos.
Si algo malo les pasaba a ellos, jamás, jamás se lo perdonaría. Sabía que no podría vivir con ello el resto de su vida, y sus opciones eran claras: u obedecía las órdenes, o mataban a su familia. De ambas formas salía perdiendo. Sabía que Voldemort la mataría en cuanto cumpliese su cometido, y que además se llevaría por delante a gente buena, gente inocente, así que ambas posibilidades eran igual de malas.
Volvió a maldecirse, una y otra vez, por aquella estúpida decisión de acudir a una cita con un desconocido sin ser consciente de lo que podía pasar, lo único que pensaba es que prefería que la hubiera matado allí mismo que tener que soportar la tortura de temer por su familia y amigos y caminar lentamente hacia su propia muerte.
No sabía como iba a ser capaz de mirar a sus amigas a la cara, a sus compañeros, sin que en ella se despertara el terrible monstruo del arrepentimiento y la deslealtad, no sabía como iba a aguantar más tiempo así, porque para nada podía mentirles, y hacerles daño de la manera en que se las iba a hacer, porque las palabras de Voldemort, en boca de Bellatrix, le ponían el vello de punta cada vez que sonaban, limpias y claras, en su mente: atraer al león más valiente, más puro, más leal de la casa de los leones, a las mortíferas fauces de la serpiente letal. Pues solo la sangre derramada del más verdadero de los leones, podrá darle la fuerza más grande, más terrible, a la más astuta y poderosa de las serpientes.
--
En fin, cuarto capítulo finished! actualizar actualizaré la semana que viene algun día de ella. Por favor, opiniones, críticas, lo que queráis, no os pido dinero ni la vidaa!! solo un pequeño y maravilloso review si os ha gustado. un kiss de limonada fresca para este caluroso verano.
Roxy
