Hola a todos!!

Seguramente os sorprenderéis de que ya esté de vuelta, pero este capi me ha salido casi solo, aunque sea el más largo de todos los que llevo, y como en una semana lo más seguro es que no pueda actualizar (a lo mejor un poco más). Lo dejo aquí ya. No creo que a partir de ahora actualice tan de seguido pero os aseguro que los reviews animan bastante (aunque en mi caso sean poquitos TT), así que gracias de corazón a los que habéis dejado alguno. Un besazo a todos, se os quiere!

Contestaciones:

Entre Leones y Serpientes

Camila: mente organizada?? jaja que va, mi mente esta hecha un caos, aunque se hace lo que se puede y espero no dejar demasiadas cosas sueltas por ahí. Un besazo y gracias guapa!

LilyEvansss: hola!! bienvenida a mi fic jaja, si, la verdad que es una lástima lo de Robert siempre hay alguien que lo estropea todo. Un besiito y espero que te guste el chap!!

Jusse: hola otra vez!! sabes? creo que ya no actualizare más en Potterfics, me da muchos problemas, asi que a partir de ahora solo subiré capitulos aquí. El grito de Lily fue de rabia y pobres de los que se cruzaron con él!! y Ada si, es misteriosa, ya veremos por donde anda. Tus dudas se resolverán pronto jaja. Un besoo y gracias por estar ahíi.

En cuestión de segundos

Evasis: y tanto que no es justo, a mi me da no sé que de pensar lo que podía haber sido y no es, pero en fin, la vida a veces es así de injusta. Un beso y gracias por el review.

Minerva Tonks Black: siento que te hayas puesto mal! la verdad es que no es agradable. A mí también se me hizo muy duro ese capi del libro, también terminé a lágrima viva. Un beso.

eetta: muchas gracias por el review. un besazo grande.

Por siempre juntos

saralpp: yo también los prefiero vivos, y menos mal que rowling no hizo de las suyas y acabaron bien, aunque más de una vez leyendo el 7º temí por la vida de los dos. Ese mini fic lo escribí antes de leer el último, y menos mal que quedaron todos vivitos y coleando. Un beso guapa cuidate.

En fin, espero que os guste este capi y me lo hagáis saber (tanto si sí como si no).

Disclaimer:...lo de siempre. La mayoría de los personajes pertenecen a Rowling, la Warner...y yo no gano ni un euro con esto.

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Capítulo seis: "Una madre loca, un diablo con lazo y un trol de regalo"

-Estás francamente horrorosa- dijo Estelle conteniendo un escalofrío.

-¡Gracias! Que me digas eso hoy es un gran honor- respondió risueña la joven que tenía frente a ella. Ésta tenía la piel blanca y nívea como el mármol. Unas ojeras negras, profundas y con muy mal aspecto rodeaban los hundidos ojos, que ahora tenían un color azul pálido realmente tétrico. De las comisuras de los labios rojos oscuro corrían dos hilillos de sangre que se perdían siniestramente en la barbilla, y dos colmillos largos y afilados, con las puntas ensangrentadas, sobresalían de forma espeluznante de la boca de la joven- aunque personalmente pienso que soy una vampiro muy sexy- presumió dando una vuelta sobre sí misma coquetamente. Llevaba una túnica negra de falda muy corta y con vuelo, complementada con un corsé granate de encaje muy ceñido que le hacían un generoso escote y dejaban su pecho casi descubierto. Calzaba unas botas negras y altas de tacón largo y fino. En el cuello llevaba un fino rosario negro cuya cruz se perdían en el estrecho canalillo. La capa negra y corta ondeó en el aire cuando Yasmine giró sobre sí misma.

-¡Sexy si te pones una bolsa en la cabeza!- gritó Lily desde el baño, donde llevaba más de media hora encerrada preparando su disfraz.

-¿y estropearme el peinado?- replicó alegremente tocándose con cuidado el elegante moño que se alzaba majestuosamente en su cabeza, dejando caer algunos mechones oscuros que ella misma se había rizado- ¡ni hablar!

-No te preocupes, no creo que Henry se moleste en mirarte a la cara, lo vas a tener ocupado mirando otras partes de tu cuerpo- bromeó Estelle.

Henry Bitterman había sido, al fin, el afortunado chico que llevaría a Yasmine al baile de Halloween. La joven gryffindor había rechazado a numerosos alumnos deseosos de pasar la noche con ella, hasta que Henry se presentó y le dijo a una sorprendida Yasmine: " No soy como todos los demás, te vas a sorprender". Ninguno de los anteriores le había dicho semejante frase directa, y como además, en palabras de la gryffindor: "estaba muuuuuy bueno", aceptó la cita de buen grado. Aunque sí que le sorprendía e intrigaba bastante ya que a pesar de ser muy admirado entre las chicas apenas se le conocían un par de novias y era muy tímido, y no era la clase de chico que Yasmine pensara que podía soltarle semejante frase- bomba para que fuera al baile con él.

Henry era hijo de muggles, compañero y amigo de Adrien, la pareja de Estelle, y cazador del equipo de quidditch de Ravenclaw. Era un muchacho alto y fornido, con una hermosa melena corta color cobre y ojos negros de mirada intensa. Su rostro poseía facciones un tanto duras, pero que en conjunto le hacían poseer un encanto y atractivo inusual. Yasmine ya se había fijado en él en un par de ocasiones, y desde que el chico le pidió la cita para el baile ya habían compartido miraditas breves y chispeantes durante las comidas, clases y recreos, y ante un Sirius Black cuyos instintos básicos animales y asesinos rugían con la intención de conseguir la cabeza de su enemigo de trofeo, y que le estaban causando una temprana úlcera de estómago. Yasmine se engañaba a sí misma cuando negaba en su interior que pillar al merodeador en plenas miradas asesinas con Henry no le causaba una gran satisfacción, pero ya estaba decidida a disfrutar de aquella noche y a olvidar momentáneamente sus muchos y oscuros problemas (en ambos sentidos), ser una joven más, con la única preocupación de bailar, beber y pasar la noche con sus amigas y un chico guapo y cariñoso que no le causaran tantos disgustos como el merodeador de ojos grises.

-¿No querrás que te muerda no?- preguntó amenazadoramente Yasmine entreabriendo los labios y mostrándole a Estelle los afilados colmillos- mira que me los he arreglado con magia y he decidido darles uso antes de que vuelvan a encoger.

-Dales uso con Henry, ¡no conmigo!- chilló Estelle mientras corría por la habitación perseguida por Yasmine que alzaba los brazos por delante suya de forma bastante cómica.

-O con Black- dijo la voz de Lily, que acababa de salir del baño. Estelle se paró de golpe mirando de hito en hito a la otra pelirroja y Yasmine se golpeó contra ella bruscamente, aunque también se había quedado sin palabras.

-¡Liy! ¿Estás loca no?¿No irás a salir así?- gritaron las dos jóvenes a la vez. Hasta Yasmine había olvidado que su amiga acababa de nombrar al merodeador.

-¿Y darle el gusto a James Potter de ir hecha un zombi horroroso con pústulas en la cara al baile? ¡quiero que vea lo que se pierde!- gritó tozuda e indignada Lily. Tal vez resultara irónico, pero su disfraz era el de una bruja, una bruja tal y como lo percibían los muggles aunque para nada terrorífica. Llevaba una túnica larga y negra también. Las mangas eran largas y amplias con adornos naranjas en los bordes, al igual que en los bajos del vestido, que arrastraban por el suelo ocultando los tacones de vértigo que se había puesto. La falda de la túnica en cuestión tenían una larga raja que dejaba la pierna izquierda de la pelirroja al aire casi hasta la cadera. El escote era igual de generoso o más que el de Yasmine, y dejaba muy poco a la imaginación. Ni siquiera llevaba verruga, sino que iba maquillada llamativamente de forma que resaltaba sus facciones al máximo. El pelo lo llevaba muy liso y suelto, y se había puesto un gran gorro puntiagudo de color negro con adornos naranjas. Las uñas las lucía largas y rojas brillantes. En una palabra, estaba espectacular.

-Me siento fea- murmuró bajito Yasmine, de modo que solo pudo oírlo Estelle, que ahogó una risita algo histérica y dijo apesadumbrada:

-Veréis cuando me veáis con mi vestido, me vais a dejar en ridículo.

-¡Pero Lily!- exclamó Yasmine sin dejar de mirarla de arriba abajo- ¡Todos los años intentando hacer un Halloween decente con trajes horripilantes y originales y vas tú y te vistes de princesita!

-Pero esto es por fuerza de causa mayor- dijo Lily mirándose en el espejo, y sintiéndose menos segura que antes de vestirse- además no voy de princesita- Se tocó la pequeña nariz con la punta de la varita y de inmediato se formó una fea verruga oscuro que adornó su rostro- ¡ups! se me había olvidado la verruga- dijo más para sí que para sus amigas.

-¿qué fuerza de causa mayor?- preguntó curiosa Estelle.

-Veréis- dijo Lily volviéndose hacia ellas y poniendo las dos manos con las palmas hacia arriba, como si sostuviera una caja invisible.- aquí está James Potter, y su estúpido orgullo y egocentrismo- bajó la mano derecha como si un James Potter de unos 30 centímetros se hubiera aparecido sobre ella, sonriendo a Yasmine y Estelle seductoramente- y aquí está el idiota unineuronal de Begson- dijo bajando la otra mano como si el muchacho en versión mini se hubiera materializado en ella, tocándose extasiado sus voluminosos bíceps y pasando por completo de las gryffindors- Después de duras y largas reflexiones conmigo misma, decidí pasar de vestirme de muerta en pleno proceso de putrefacción a atractiva brujita muggle con verruga en la nariz incluida. ¿qué creéis que le daría más rabia al ego de Potter? El zombi asqueroso o la bruja bomba sexual?- dijo bajando al máximo la mano en la que supuestamente sostenía al muchacho de gafas que ahora la miraba alternando muecas de enfado y placer al verla vestida así- La balanza se compensa sola.

-Lily últimamente estás siendo demasiado retorcida- le advirtió severamente Estelle mientras se dirigía al cuarto de baño para vestirse ella. Pero no pudo ocultar una sonrisa divertida.

-Si, pero he de reconocer que tu plan es excelente- dijo Yasmine mirándola con orgullo casi maternal- cuando James te vea así vestida colgada del brazo de Begson se va a querer tirar al lago con pesas atadas a los tobillos.

-Lo sé, aunque creo que primero tirará al idiota de Robert- Lily se frotó las manos sonriendo ampliamente satisfecha- pero ahora, Yas, nuestro otro plan- dijo bajando la voz- Estelle no debe enterarse, no quería que lo hiciéramos. Y cuando dije que lo haríamos en Halloween no puso muy buena cara.

-Se va a enterar igual- replicó Yamine encogiéndose de hombros. Su amiga asintió resignada.

-Bueno, no importa. Tú distraes a sus amiguitas y yo le echo la poción en la copa a Gladys.

-Creo que nuestro plan tiene muchas lagunas, Lily, si tuviéramos una capa invisible o algo parecido al menos… como nos equivoquemos y durmamos a otra persona nos la cargamos.

-Me haré un hechizo desilusionador, Yas, no te preocupes. Con tanta gente espero que no reparen mucho en mí.

-Peter Grace ya se encargará de ello, creo que ha estado importando whisky de fuego de Hogsmeade.

Lily puso los ojos en blanco pues a pesar de que aquella noche iban a transgredir unas cuantas muchas normas y leyes su espíritu de responsable exprefecta y premio anual vigente seguía siendo inflexible.

-Bueno, toma tú otro frasco de poción por si algo falla y yo no puedo dársela, recuerda que con un par de gotas basta para tenerla dormida y bien calladita una temporada- dijo la pelirroja tendiéndole un frasquito a Yasmine lleno de un líquido negro- pero no lo uses si no es contra Gladys- le advirtió mirándola duramente unos segundos. Parecía haberle leído el pensamiento a Yasmine, que ya se imaginaba a Claudy White dormida apaciblemente en una vitrina acristalada cual Bella Durmiente en su séptimo sueño.

-Vale- accedió la chica vampiro de pega a regañadientes.

Lily se guardó el frasco en un bolsillo de la túnica y Yasmine se lo escondió en el escote guiñándole un ojo a la pelirroja pícaramente.

En ese momento la puerta del baño se abrió estrepitosamente y ambas chicas se volvieron con rapidez intentando borrar de sus rostros la culpabilidad que sentían, y no les fue difícil pues nada más ver a Estelle esa culpabilidad fue sustituida por una mueca de incredulidad que también se esforzaron por omitir en cuestión de segundos.

-Estelle estás…original- dijo Yasmine con una sonrisa titubeante en el rostro.

-¿Vas de calabaza gigante?- Lily fue más directa.

-¿No os gusta? Bueno, como soy pelirroja y tal, es una tontería, pero como mi hermano siempre me decía calabaza de pequeña me hizo gracia. – No les contó que durante su estancia en la enfermería Gladys había pasado con sus amigas a reírse de su aspecto con el ungüento naranja después de ser ella misma la que había provocado las quemaduras a la gryffindor. La habían llamado calabaza de forma mucho menos cariñosa que su amiga y esa era su particular manera de decirle a Gladys que le importaba bien poco el aspecto que pudiera tener para ser feliz. Pensó que Lily y Yasmine no entendería aquel tipo de venganza y que el dato del recochineo de Gladys no haría más que enfurecerlas más y animarlas a cometer la locura que le habían comentado y a la que ella se había negado.

Ahora Estelle vestía lo que parecía una enorme cáscara de calabaza gigante y redonda, con sus protuberancias y arrugas incluidas. La cara se la había pintado de un naranja suave y llevaba purpurina en labios y ojos. El pelo se lo había tintado de verde mediante magia aunque aún quedaban unos retazos pelirrojos, y sus piernas estaban cubiertas por unas mallas naranjas. Calzaba unos tacones color verde esmeralda con brillos muy bonitos que eran la parte del traje que más gustó a sus amigas.

-Está hasta dura…- se asombró Yasmine golpeando el disfraz de la pelirroja de pelo rizado.

-¿Y con eso piensas salir por el agujero del retrato?- preguntó incrédula Lily- no creo que puedas salir ni de la habitación.

-Necesitaré un poco de ayuda, pero sí- dio Estelle empezando a notar los inconvenientes de su disfraz.- pero tranquilas, debajo llevo una túnica, no pienso ir metida aquí toda la noche que esto da mucho calor.

-Espero que no sea una mini túnica de las tuyas, Estelle Simons…

-Lily, no te comportes como mi hermano y ayúdame a salir de aquí anda…

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Los alumnos de Gryffindor mayores de catorce años, que iban a asistir a la fiesta de Halloween, esperaban impacientes a que los relojes de la sala marcaran las ocho. De forma un tanto misteriosa y siniestra, los Premios Anuales habían sugerido que fueran por grupos correspondientes a cada casa al Gran Comedor, sin revelar la verdadera necesidad de cumplir esta orden, de modo que allí estaban, a cinco minutos de cumplir el plazo de hora limitado y lanzando de vez en cuando breves miradas al Premio Anual que estaba presente, y que parecía mucho más nervioso que todos ellos juntos, aunque por distintas razones.

-Remus, ¿no crees que das mucho el cante, amigo?- preguntó preocupado un James Potter casi invisible.

Un chico con mucho pelo en la cara y las manos, que presumía de sus largos y puntiagudos dientes y de unas uñas amarillas y afiladas le lanzó una lobuna mirada de superioridad.

-¿me vas a decir que mi disfraz es malo? Habla el que va disfrazado de fantasma.- se burló el licántropo.

- No sería malo, Moony…en otras circunstancias.- replicó el merodeador de gafas sin borrar la preocupación de sus transparentes facciones.

- Está genial, Prongs, es muy…irónico- dijo la cabeza de Sirius Black, después de soplar hacia arriba para apartar de los ojos grises un rebelde mechón de pelo negro que caía elegantemente en su rostro. Desde hacía un tiempo estaba empezando a defender a su amigo por todo y a intentar volver a ganarse su amistad, perdida por culpa de Claudy. Él consideraba un avance que el licántropo solo lo llamara "pelota de mierda" y no desistiría hasta que no le perdonase del todo. Aunque tal vez se olvidaba de la parte más importante, "dejar a Claudy" . En esta ocasión fue completamente ignorado por su amigo, que no se molestó en darle las gracias por defenderlo.- seguro que es más cómodo que ir de decapitado, esto de no tener la cabeza en su sitio marea un poco.- dijo mientras sus manos la cogían y la intentaban poner sobre sus hombros sin mucho éxito- lástima que hasta media noche no pueda volver a pegármela.

- Eso por no hablar del disgusto que le has dado a Nick casi decapitado, Sirius, lo he oído lamentarse de lo mal educados que son los jóvenes de hoy en día, que se ríen de uno en sus propias narices o algo así…- dijo Shyne mientras se acercaba al grupo de amigos. Era la pareja de Remus e iba vestida a conjunto con él, de mujer lobo, también muy peluda y llena de arañazos, vestida con ropas andrajosas. Sonrió al licántropo que la miraba divertido.- vaya, Remus, parece que tenemos muchas cosas en común esta noche.

- Yo os recuerdo que hay ciertas gryffindors peligrosas y muy inteligentes que no verán nada divertido tu traje, Rem- insistió James.

- ¿Qué gryffindors peligrosas, James? ¡Remus! Bonito disfraz, es muy original- dijo Estelle alegremente, que acababa de bajar de la habitación seguida y ayudada por Yasmine y Lily.

James, Remus, Sirius, Shyne, y Peter, que acababa de llegar e iba vestido de la Muerte, una Muerte regordeta, bajita y para nada escalofriante, miraron asombrados a la calabaza gigante.

-Tu traje sí que es original, Estelle- repuso Remus con sinceridad- eres una calabaza preciosa- añadió consiguiendo sacar los colores de la joven.

Estelle le sonrió agradecida e intentó acabar con el inexplicable gusanillo que le estaba empezando a agujerear el estómago al ver a Shyne cogida del brazo de Remus, y sintió una nueva y profunda antipatía hacia la guapa muchacha con la que siempre se había llevado bien.

-Pues a mí sí que me parece divertido tu traje, Remus, creo que eres un licántropo muy atractivo. – opinó Lily dedicándole una sonrisa aduladora al chico. James apretó los puños, pero le dio más miedo lo que podía significar la frase de la pelirroja, y maldijo interiormente a Remus por ser tan descuidado e irresponsable, novedad aquellos días, ya que Remus era el rey de la discreción y la responsabilidad. Pero pronto sus preocupaciones se le olvidaron porque vio su venganza servida en bandeja de plata ante el comentario de Lily de inmediato.

-Bueno bueno bueno, ¿qué tenemos aquí? ¡Pero si es mi preciosa pareja de baile!

Todos los presentes se giraron y vieron venir a Michelle Roberts, hermana de Yasmine, ataviada con un ajustado traje de cuero rojo. En el pelo rubio oscuro y rizado llevaba dos pequeños cuernos y una larga cola roja ondeaba tras ella. Señaló a James con el tridente que llevaba y éste lanzó una llamarada de fuego que rodeó al merodeador, que lo acarició con las manos sin quemarse.

-¿¡qué?!- gritaron Lily y Yasmine a la vez. Lily intentó recuperarse y se puso a toser intentado ocultar su asombro, cosa que no consiguió con éxito, pero Yasmine miraba a su hermana como si se planteara seriamente cogerla en brazos encerrarla en algún armario para escobas toda la noche.

-¿Estás seguro de querer ir al baile con una diablilla peligrosa?- bromeó Michelle acercándose al grupo. Aquel comentario puso mucho peor a su hermana, que ahora se pensaba si mandarla por correo urgente a casa con sus padres.

-¡Michelle!- exclamó Yasmine.- ¡quítate eso ahora mismo!- gritó haciendo un ademán protector y cubriendo el cuerpo de su hermana con el suyo propio.- además, ¿tú no tenías novio?- dijo lanzando una desconfiada a James.

- No le des órdenes a tu hermana, Roberts, en mi opinión está increíble- replicó Sirius para picar a la joven.

-Que no te oiga tu noviecita decir eso, Black- le espetó ésta.

- Hazle caso, Yasmine, no me des órdenes…y no me hables de mi novio- intervino Michelle en esta ocasión apartándose de ella- además, tú no eres la más apropiada para quejarte, no vas de monjita precisamente- se defendió observando a su hermana de arriba abajo.

Lily no sabía si ponerse a maldecir a James y a Michelle, a la que estaba cogiendo una manía peligrosa, o ponerse a gritar y llorar desesperadamente. Durante toda la semana había soportado escenitas de chicas rogándole al merodeador ser su pareja para el baile (parecía que tenía un imán para presenciar aquellas incómodas situaciones y no le gustaba un pelo), y cómo éste se zafaba de ellas elegantemente prometiéndoles una cita futura (pero la pelirroja se encargaría de que eso no sucediera, por el bien de la interesada), pero jamás se le ocurrió pensar que la negativa del chico podría ser porque ya tuviera pareja, y mucho menos que ésta fuera la hermana de su mejor amiga. James ni siquiera la había mirado, a pesar de que ella había hecho todo lo posible por estar impresionante, y empezó a echar de menos su traje de zombi putrefacto.

-¿Por qué demonios tenemos que ir todos los gryffindors juntos al gran comedor?- preguntó Michelle, que todavía era víctima de las miradas de censura de Yasmine y de rencor de Lily, pero que no se daba por aludida.

-Porque el camino va a ser terrorífico- explicó James- pero yo estoy aquí para protegerte- dijo cariñosamente y haciendo que Lily se pisara un pie con uno de sus tacones para concentrarse en otra cosa que no fuera aquella imagen y contener los celos y la rabia que la estaban invadiendo.

-Si….deberíamos irnos ya, son las ocho- dijo Remus mirando a su alrededor, e intentado evitar ningún derramamiento de sangre innecesario.

James se dirigió a la salida de la sala, al hueco del retrato, y Lily le siguió por detrás. Ambos se colocaron uno al lado del otro y James silbó con fuerza para atraer la atención de todos mientras Lily le susurraba:

-¿Qué demonios significa esto, Potter?

-¿El qué?- preguntó inocentemente.

-¡Michelle!- gritó Lily en un desesperado susurro.

-Michelle es mi pareja, no significa nada raro.

Lily no insistió, recordó su pareja de baile y le dieron ganas de ponerse mala de repente y encerrarse toda lo noche, o un mes entero si hacía falta, en su habitación. Como el año anterior.

-Bien, saldremos todos juntos de la sala común y nos seguiréis Lily y a mí por los pasillos que os indiquemos, ¿de acuerdo?- dijo James dirigiéndose a todos sus compañeros.

Hubo un murmullo de asentimiento general y empezó el movimiento. La salida de la sala fue rápida, sólo ralentizada por el hecho de que Estelle se quedó atrancada y Lily tuvo que hacer un potente hechizo de desatasque para sacarla de allí, pero Estelle no estaba ni mucho menos acomplejada sino que salió riendo a carcajada limpia y diciendo que aquel hechizo provocaba unas cosquillas increíbles.

-Que simpática que es esta chica- se asombró Sirius mirándola admirado- cualquiera se hubiera puesto a llorar de vergüenza por quedarse atascada y no habría salido de su habitación en un año, y ella se echa a reír, sencillamente genial.

-No todas somos como tu novia y sus amigas, Black- comentó con voz cantarina e inocente Yasmine cuando pasó por su lado. El merodeador le dio la razón interiormente pero no dijo nada más sino que fue corriendo detrás de la morena y le agarró por la cintura con uno de sus brazos, mientras que con el otro sostenía su propia cabeza.

-¿Sabes que me encantas con ese vestidito de vampiresa, Yas?- preguntó con un tono seductor y meloso que encendió todas las alarmas en Yasmine.

-A mí me encanta que por primera vez hable contigo y no tenga que mirarte a tu cara, cariño- respondió la joven igual de melosa ocultando su nerviosismo.

-Porque no quieres- Yasmine se giró un segundo nefasto (o maravilloso) en el que el merodeador había puesto su cabeza a escasos milímetros de la de la chica y al girarse se habían rozado los labios en un fugaz beso que puso muy contento al merodeador y aún más alerta a Yasmine.

-¿Qué pasa si cuando termine el hechizo no estás al lado de tu querida cabeza, Black?- preguntó ella fingiendo una curiosidad que logró asustar al merodeador. Unas manchas rosadas podían dejarse ver en las pálidas mejillas de Yasmine, fruto del anterior encontronazo.

-Pues…- el animago no sabía si contestar o no.

-Porque sería maravilloso encerrar tu cabeza en uno de esos armarios cutres y solitarios, y ver tu cuerpo, que me gusta más que tu cerebro por cierto, danzando por ahí sin saber a dónde ir- dijo como si fuera la cosa más graciosa que había oído en su vida.

-No serás capaz…- el cuerpo de Sirius puso la cabeza a sus espaldas protectoramente.

-Sabes que sí- y dicho esto y antes de que el merodeador pudiera evitarlo se coló entre un hueco que dejaron dos alumnos delante suya y se perdió de vista.

-Esta chica siempre me deja igual- se lamentó Sirius.

El primer pasillo que atravesaron fue relativamente tranquilo, tan solo saltaron unas cuantas arañas del techo hacia los alumnos y un par de chicas echaron a correr histéricas mientras se las quitaban de encima. El comentario de James sobre si volverían a verlas…vivas no alivió mucho al resto de sus compañeros, que se agruparon haciendo una piña humana y asustada.

Pero justo y cuando un gallito alumno de cuarto se quejó de lo soso que estaba siendo todo aquello, las luces del pasillo en el que se encontraban en ese momento se apagaron y la más densa oscuridad se cernió sobre ellos. El chico que se había quejado lanzó un grito despavorido y todos oyeron una especie de chasquido y como éste se caía al suelo y empezaba a dar vueltas sobre sí mismo.

-¡James! ¡Has sido tú!- le regañó Lily reconociendo la maldición que hacía que una persona no pudiera mover las piernas a voluntad sino como el mago que lo había hecho quisiera.

-No tienes pruebas- le recriminó el mago.

-Te he oído- se irritó Lily.

- Pues pruébalo.

Lily se giró ofendida, aunque no sabía exactamente hacia qué lugar porque en aquel pasillo había un encantamiento de oscuridad total, de modo que decidió quedarse quieta mientras el agobio empezaba a cundir entre sus compañeros, que no sabían qué hacer y que esperaban las órdenes de los Premios Anuales. Esperaban órdenes porque además de la oscuridad que se había apoderado de ellos, se encontraban aislados en aquel lúgubre pasillo, ya que había aparecido una fuerte barrera mágica que les impedía seguir hacía delante o volver hacia atrás en su recorrido. Tan solo algunos parecían no prestar mucha atención a la oscuridad y a la inmovilidad en la que se hallaban. Entre ellos estaban Sirius, que bostezaba aburrido(o mejor dicho, su cabeza bostezaba aburrida, porque su cuerpo estaba apoyado elegantemente en una de las paredes, separado del resto pero cerca de Estelle, a la que si quería podía tocar el disfraz con tan solo alargar un poco el brazo), y Remus, que hablaba en susurros con Shyne. Estelle estaba asustada pero aquella cáscara de calabaza gigante le hacía sentirse protegida. Yasmine iba tocando de uno en uno a los alumnos buscando a sus amigas y ya había metido el dedo en más de un ojo a un asustado muchacho que creía que era algún espíritu vengador, hasta que dio con la gran calabaza de Estelle.

-Quiero llegar ya al Gran Comedor- susurró Estelle a Yasmine cuando ésta llegó a su lado y se lo hizo saber.

-Acabamos de salir casi de la sala común, queda un rato todavía.

-Odio la oscuridad, Yas.

-Somos gryffindors valientes, Estelle- repuso ella apretando la mano de su amiga para calmarla y sonriendo divertida, aunque también estaba un poco harta de aquella oscuridad tan…oscura.

Muchos empezaron a gritar "lumos" sin mucho éxito, y cuando James pensó que ya se había divertido bastante con sus asustados compañeros y Lily se lo hizo notar de mala manera, se dispuso a seguir la marcha, pero antes de que nada de eso ocurriera, el pasillo se vio invadido por una fuerte ráfaga de viento que venía arrastrando ruidos escalofriantes y maldiciones terroríficas. Los alumnos se agarraron entre ellos, a Yasmine la cogieron fuertemente de la cintura y la chica intentó desasirse sin mucho éxito, temiendo que fuera Sirius, pero desistió al tocar una cabeza donde tenía que estar y de que la estatura era mucho más pequeña que la del merodeador, además de su que perfume era distinto y… de todas formas quien fuera parecía que no pretendía soltarla por los siglos de los siglos. En el fondo hubiera deseado que fuera él, pero se alejó rápidamente de aquel pensamiento porque sin previo aviso el suelo que pisaba se vino abajo y la oscuridad se acrecentó aún más si podía, dejándola mareada y desorientada por momentos. En un tiempo que le parecieron horas cayó sobre una superficie dura y se levantó pesadamente aún con la persona que rodeaba su cintura agarrada fuertemente y ahora lloriqueando nerviosamente.

-¡Lumos!- gritó al aire. De inmediato un conjunto de diminutas lucecillas rosadas se hicieron dueñas de la estancia en la que se encontraban. Miró a su acompañante, que estaba envuelto en una vaporosa túnica negra y que sostenía en una de sus manos temblorosas una hoz larga y aparentemente afilada. Era Peter Pettigrew. Pero además, una voz femenina carraspeó y Yasmine descubrió en la esquina de la habitación a una Michelle Roberts que la miraba como si la culpara de todos sus males- Genial.- murmuró sarcástica en un suspiro. Iba a ser una noche muy larga…

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Lily maldijo en esos momentos a quien se lo hubiera ocurrido poner aquella trampa como obstáculo de camino al gran comedor, y lo maldijo aún más cuando una voz conocida y odiada dijo en voz alta ¡ Lumos! y una docena de esferas de color dorado y rojo alumbraron la pequeña habitación en la que estaban y que parecía un armario para escobas. James Potter la miraba con la confusión y la incredulidad pintadas en el rostro, y una mueca incómoda se hizo presa de sus facciones al ver con quien compartía armario en aquellos momentos.

-¿a quién demonios se le ha ocurrido semejante idea?- preguntó Lily culpando con la mirada al merodeador.

- A mí no me mires…- se defendió el semitransparente chico de gafas.- seguro que ha sido una de esas ideas retorcidas de los sly…o Gladys o Snivellus.

- ¡No le llames así!- saltó Lily de inmediato recordando a su ex amigo.

-¿cómo quieres que le llame?- preguntó James con una nota de acero en la voz- Severus, ¿tal vez? Eso te lo dejo a ti, solo tú podrías llamar por su nombre a una asquerosa serp…

No pudo acabar, ya que el bofetón de Lily resonó en el estrecho habitáculo.

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-Guau, que pasada…- se maravilló Sirius cuando se había recuperado del mareo con la ayuda de Estelle, que le daba aire agitando una mano. Para desgracia del merodeador, su cabeza había escapado de sus manos justo y cuando caían, y el mareo que cualquier persona normal habría sentido se había multiplicado por mil, además del golpe que se había metido al caer en el suelo duro.

-¿Estás bien?- preguntó Estelle con la cabeza del merodeador apoyada en el pecho del cuerpo de éste, que movía las manos y las piernas intentando levantarse.

-Si…pero créeme, eso del decapitado ha sido la peor idea que he tenido nunca.- le dijo divertido y mareado a la vez.

-A mí me gusta, aunque debe ser incómodo- repuso Estelle sentándose en el suelo como pudo.-¿cómo vamos a salir de aquí?

-Buscaremos una compuerta o algo por el estilo por aquí- dijo Sirius como quien se queda encerrado en una habitación sin salida todos los días- ya me ha pasado alguna vez.-añadió encogiéndose de hombros y mirándola pícaramente.

Acto seguido los dos jóvenes comenzaron a tocar las paredes con las varitas en busca de algún ladrillo que al ser pulsado les llevara a algún lado, como la entrada del callejón Diagon.

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-De acuerdo, ¿estoy soñando o nos acabamos de quedar solos en medio de un pasillo lleno de gente?- preguntó Remus atónito a Shyne, que estaba a su lado agarrada de su brazo y con la misma cara de sorpresa. Al pasillo habían vuelto unas tenues luces que lo alumbraban escasamente, pero lo suficiente como para adivinar que no había resto de sus compañeros.

- Será mejor que nos larguemos de aquí antes de que se vuelva a activar el hechizo de oscuridad total- dijo su compañera tomándolo del brazo y avanzando a rápidos pasos por el pasillo. Las barreras habían desaparecido y podían avanzar libremente.

-¿Dónde estarán?- preguntó Shyne al cabo de un rato.

-Ni idea, seguramente sería idea de James o algo, le habría parecido muy divertido.

- Si pero él también se ha esfumado.

- Shyne…

- No creo que si él hubiera organizado esto se hubiera ido el también.

- Shyne.

- No es lógico.

-¡Shyne!

-¿qué, Remus?- preguntó irritada la joven mirándolo con los ojos claros entrecerrados. No le gustaba que interrumpieran sus cavilaciones.

- que a no ser que te guste ser aplastada por un troll gigante en mitad de un pasillo mejor que nos demos la vuelta y corramos.

Delante de dos chicos y con cara de tener muchas ganas de usar la porra gigante que sostenía, los miraba un troll de cuatro metros que ocupaba el pasillo entero y que no parecía ser de aquellos que si se lo pedías amablemente podía apartarse del camino sin problemas. Los había localizado y se había levantado lentamente. Ahora estaba a menos de dos metros de ambos, que se habían mirado pensando que más les valía a los Premios Anuales irse escondiendo antes de que los pillaran porque a ellos también se les ocurrían muchas cosas que hacer con aquella porra gigante.

-Calma, Remus ,calma- dijo Shyne que se había quedado petrificada y que parecía mucho más nerviosa que su…¿amigo?.

- ¡Corre!- gritó éste cogiéndola del brazo y arrastrándola. No llegaron muy lejos puesto que justo a la entrada del pasillo en el que habían sufrido la oscuridad se alzó ante ellos una barrera de humo negro que no les cortó completamente el paso.

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-Podíais ayudar para variar, no tendría que hacerlo yo todo sola- se quejó Yasmine mientras seguía tocando su varita uno a uno todos los bloques que formaban la pared de la habitación. Michelle se había rendido hacía un buen rato y Peter estaba en una esquina, encogido de miedo.

- Es inútil, ya lo hemos probado todo y aquí no ha pasado nada- replicó Michelle de mal humor.- vamos a pasar un bonito Halloween.

- Bueno, si tú quieres quedarte aquí toda la noche es tu decisión, ¿y a ti que te pasa, Peter?¡para de una vez! Me estás poniendo nerviosa- el muchacho hipaba de vez en cuando y miraba lloroso a las dos jóvenes.

- ¡que yo soy el amigo tonto de tres buenos merodeadores que siempre muere!- exclamó casi al borde de la histeria.- ¡voy a morir!- y acto seguido enterró la cabeza entre las piernas y se puso a respirar ruidosamente. Michelle lo miraba de hito en hito preguntándose como un tío tan idiota podía haber llegado al último curso de Hogwarts y Yasmine se estaba pensando si ir y darle dos buenas bofetadas para espabilarlo y de paso desahogarse ella.

- No va a morir nadie, Peter- le dijo secamente- ¿es que no sabes estar ni cinco segundos separado de tus amiguitos?

- Podrías tener más personalidad, ¿sabes?- le dijo Michelle al enano como si fuera un consejo en lugar de un insulto.

Peter no contestó pero siguió respirando ruidosamente. Al cabo de unos minutos, Yasmine se dejó resbalar por la pared abatida y miró a su alrededor aburrida.

-Henry debe estar esperándome- dijo apesadumbrada.

-¿Henry?- su hermana la miraba curiosa- ¿el cazador de ravenclaw?

Yasmine hizo una señal de asentimiento y Michelle bufó.

-¡¿Pues ya podías habérmelo dicho no crees?!

-Claro, como si tú me lo contaras todo.- replicó enfadada Yasmine.

-Tú no me has preguntado nada.

-Hay cosas que no hacen falta preguntar, Mich, deberías saberlo.

Michelle sonrió lacónica ante el diminutivo que había empleado su hermana, hacía mucho que no la llamaba así.

-No has estado muy receptiva, Yas.-dijo con suavidad.

Yasmine guardó silencio. Desde que había llegado a Hogwarts sus preocupaciones la habían absorbido por completo y apenas había hablado un poco con su hermana, como antes solían hacer.

-He estado ocupada…con cosas- respondió ante la mirada interrogante de la chica de pelo rizado.

-¿Qué cosas?

-Ya sabes, estudios…cosas así.

-¿Y qué haces yendo al baile con Henry en lugar de con Sirius? No me digas que lo prefieres antes que a él- dijo como si fuera lo más absurdo que podía oír.

-Aclaremos dos puntos: a) no te metas con Henry, b) Sirius tiene novia, c) aunque no tuviera novia no me interesa lo más mínimo.

-Eso son tres puntos- replicó Michelle con una sonrisa divertida.

-Ya…

-Y bien, ¿qué quieres saber?- preguntó esta vez Michelle.

-Pues…¿qué ha pasado con tu novio?

-Mi novio ha pasado a la historia- respondió haciendo un juego de palabras.

-¿Por qué?

-Supongo que al principio todo es muy bonito hasta que él decide que una de las cosas que tiene que hacer antes de morir es acostarse con una de las amigas de su novia.- dijo intentando no llorar.

-¿Y James…?- preguntó Yasmine para no tener que interrogar a su hermana sobre si se había acostado ella o no con su ahora ex novio. Ya abordarían ese tema más tarde.

-James me ha ayudado mucho, Yas. Es una gran persona y me ha apoyado en todo desde que se enteró. Nos llevamos bien, es majete. Además, en cuanto le dije que me quedaba sin pareja para el baile él se ofreció a ir conmigo.

-Yo también podía haberte ayudado, Mich, si me lo hubieras contado.

-Has estado muy ocupada.

-Para eso nunca estaría demasiado ocupada- replicó Yasmine, esta vez era ella la que tenía los ojos anegados en lágrimas.

Aunque hubiera sido de aquella manera, había conseguido tener la primera conversación casi civilizada con su hermana en dos meses que llevaban en el mismo castillo, y aquello la llenó de una gran desesperanza, ¿tan metida en su mundo había estado? No es que no tuviera motivos, pero no había estado al lado de Michelle cuando ella la había necesitado. A partir de aquel día todo cambiaría. Volvería a ser la misma Yasmine de antes, aunque aún le quedaran algunos problemas y gordos por resolver, con el tiempo encontraría alguna solución para ellos.

-Mich, prométeme que si te encuentras mal, o algo te pasa, me lo contarás, y yo te ayudaré en todo lo que sea posible- esta vez no se molestó en ocultar sus lágrimas, y ambas hermanas se fundieron en un lloroso y emotivo abrazo.

Sin previo aviso, las paredes de la habitación comenzaron a vibrar violentamente y Peter dio un salto en la esquina donde se encontraba. Comenzaron a oírse de nuevo los gritos escalofriantes y antes de que las luces que Yasmine había producido se apagaran vieron como Peter corría despavorido a esconderse en un cesto de mimbre que había en la esquina de la pequeña habitación antes de que a ninguna de las hermanas les diera tiempo a advertirles de que antes ese cesto no estaba ahí. En un breve suspiro resignado que ambas hicieron de forma idéntica siguieron al chico cuyos gritos ahora se escuchaban muy lejanos…

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-No era necesario que hicieras eso, Evans- dijo al cabo de un rato James Potter, aún con la mano en una sonrosada mejilla.

-Y tú no tenías porque haber insultado a Snape, Potter- dijo la pelirroja tozudamente. – pero lo siento.- añadió en voz baja.

Ambos estaban sentados con las piernas encogidas, aunque aún así casi se rozaban los pies.

-¿Tanto te importa él?

-No es él, James, es… es por ti.- no reparó en que acababa de llamarlo James de nuevo, aunque el aludido sí que lo hizo.

-¿Por mí?

-No quiero que seas como él.

-Lily…- el joven habló con una dulzura muy parecida a la que había empleado en Hogsmeade. Ella alzó la mirada y sus ojos se encontraron con los de él. Notaba su corazón galopando salvajemente en su pecho, nervioso, incontrolable. – tenías que haber venido al baile conmigo.

Otra vez, siempre tenía que estropearlo todo en los mejores momentos, no podía haber guardado su rencor ni cinco segundos.

-No entraba en mi competencia, te lo dije, y no me creíste.- la calidez había desaparecido del ambiente.

-Podías…

-No, no podía. El día que quieras creerme estaré aquí como siempre lo he estado, mientras tanto…aunque no creas que tengo mucha paciencia.- ¿por qué esas ganas de besarlo, olía su aroma, estaban tan cerca, lo más natural para ella en ese momento era lanzarse a sus brazos y dejarse abandonada al torrente de pasión que sentía en ese momento y que James también sentía, ella lo sabía, aunque no sabía cómo.

James suspiró y la contempló unos segundos. Se había puesto tan guapa…aunque le gustaba más al natural, no podía negar que aquella Lily despampanante no despertaba todos sus sentidos, y menos en aquel lugar tan estrecho. Aún no se explicaba cómo podía haberse contenido tanto tiempo en vez de lanzarse y hacer lo que hacía tanto tiempo deseaba hacer: besarla. Aquellos pensamientos le hicieron concentrarse unos segundos y, no con poco esfuerzo, se dispuso a pronunciar las palabras mágicas:

-Lily, yo te…

Pero entonces la habitación empezó a vibrar y a moverse como si la hubieran metido en una lavadora gigante. Del techo comenzó a caer polvo y arena y los ruidos fantasmales que habían oído en el pasillo volvieron a resonar con fuerza. La oscuridad se hizo presa de ellos y Lily, sin poder evitarlo, se abrazó fuertemente a James, que a su vez abrazó protector a la pelirroja mientras todo daba vueltas a su alrededor.

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-Realmente es la habitación más rara en la que he estado nunca- declaró Sirius mientras se acariciaba su preciada cabeza con ambas manos. Estelle y él ya lo habían probado todo, y nada había dado resultado. Seguían igual de encerrados que hacía media hora.

-El baile va a comenzar…-se lamentó Estelle abatida.

-La verdad que a mí eso me da bastante igual- le confesó Sirius sentándose a su lado. Ella lo miró interrogante.

-¿Por qué?

-Porque será otra noche aburrida hablando de los romances más recientes de Hogwarts, de criticar vestidos y chicas y todo ese rollo…

-Que aburrimiento- opinó Estelle.- Lily, Yasmine y yo nos lo pasamos bastante bien. Bailar, beber un poco y ligar con chicos guapos.

A Sirius se le retorció el estómago cuando se imaginó a Yasmine coqueteando con un atractivo desconocido.

-Claro que siempre están vuestras bromas para darle el toque de gracia a la noche- repuso la joven pelirroja mirándolo divertida.- a saber que haréis este año…

-En realidad, nada, estamos bastante liados y no hemos planeado nada este año- dijo Sirius con aire melancólico, recordando viejos tiempo.- de verdad, a quien se le ocurriera esta bromita se lució…

Y sin previo aviso se repitió la misma operación que en las otras habitaciones. Las paredes retumbaron, los ruidos llegaron, y por arte de magia apareció un cesto de mimbre en una esquina de la habitación. Sirius cogió a Estelle de la mano antes de que el techo comenzara a desprenderse y la ayudó a meterse en el cesto (donde milagrosamente cupo con su voluminoso disfraz) y él la siguió, como si fuera algo a lo que estuviera acostumbrado a hacer todos los días.

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Yasmine aterrizó secamente tras Michelle, y ésta después de Peter, que seguía encogido de miedo y sin querer mirar hacia delante. Se encontraban en una sala amplia, pero muy oscura, con gruesas raíces y ramas esparcidas irregularmente por el suelo, y con una luz azulada muy tenue procedente de una trampilla que había en el techo. Olía a humedad y podrido, y a pesar de que no estaban completamente a oscuras, no podían ver con claridad lo que había ante ellas.

-Esto es cada vez mejor- dijo Yasmine sarcástica, tras sacudirse el polvo del traje y observar donde estaban.

-Voy a morir, voy a morir…¿dónde están Sirius, James y Remus?- repetía Peter una y otra vez.

-Mira enano gordinflón- le espetó Michelle cogiéndolo de la túnica negra y haciendo que se levantara- como no dejes de repetir que vas a morir y sigas haciéndonos sentir como unas inútiles te dejamos aquí solo.- le amenazó. Peter farfulló algunas disculpas que ni él entendió, pero dejó de hablar y eso relajó a las hermanas.

-Bien, si atravesáramos la habitación tal vez…

-No- dijo Yasmine simplemente- escucha bien.

-No oigo nada, Yas- dijo Michelle al cabo de unos segundos.

-Shhh…

-Tengo miedo- susurró Peter mientras escuchaban caer gotas de agua en algún lugar de la estancia.

-Por ahí puede haber un pasadizo.- dijo Michelle esperanzada.

-Callaos los dos- esta vez Yasmine habló con tono autoritario. Ambos obedecieron sin poner ninguna pega.- aquí hay algo más. ¿de verdad no lo oís?

Peter y Michelle no contestaron, pero hicieron gestos negativos con la cabeza.

-Yas, creo que deberíamos…

Y entonces una de las raíces se movió y cogió a Peter del tobillo, que empezó a gritar como un cerdito asustado a punto de ser sacrificado. Otra rama se dirigió a Michelle, que se enrolló con fuerza a su alrededor y la arrastró hacia el centro de la habitación. Yasmine fue más rápida y esquivó unas cuantas raíces que pretendían apresarla.

-¡Es un lazo del diablo!- gritó Michelle casi sin aliento.

-¡Lo sé! ¡Os dije que oía algo! ¡INCENDIO!- gritó Yasmine con fuerza, de su varita emergió un fuerte haz de luz dorada seguida de grandes llamaradas de fuego que iluminaron toda la estancia. Escucharon un grito ensordecedor y la planta soltó a sus víctimas, que cayeron al suelo rodando estrepitosamente. Pero el Lazo del Diablo había muerto y el suelo estaba temblando, empezando a resquebrajarse por muchos sitios. Yasmine vio a su hermana levantarse trabajosamente y a Peter tumbado en el suelo, inmóvil, mientras la estancia comenzaba a llenarse de humo por el hechizo.

-¡Tenemos que salir de aquí!- gritó desesperada. Corrió a trompicones por la habitación, esquivando raíces que aún se movían y saltando tramos de suelo que se estaban desprendiendo a un oscuro vacío. Llegó al lado de Peter, donde Michelle ya la esperaba, y entra ambas cogieron al chico que farfullaba cosas sin sentido acerca de que iba a morir. El suelo temblaba descontroladamente y como pudieron, tropezando y cayéndose, ambas hermanas corrieron al otro extremo de la habitación donde vieron un pequeño agujero a través del cual se filtraba una luz anaranjada. Sin pensárselo dos veces, Michelle saltó al agujero y Yasmine metió a Peter tras ella, y en el último segundo se desprendió el trozo de suelo que quedaba firme y que Yasmine consiguió saltar milagrosamente metiéndose ella también en aquel pequeño hueco.

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-¡Remus!- Shyne había tocado aquella pared de humo oscuro y había salido volando por los aires al primer contacto, pasando por encima del troll que la miró desconcertado y se centró en su enemigo principal al no tener a la otra víctima a la vista.

Remus vio a Shyne caer casi al final de aquel pasillo inmóvil, tras ellos, y deseó con toda su alma que no le hubiera ocurrido nada grave, pero ahora era él el que estaba solo ante el peligro.

-Hola… esto…amigo- dijo forzando una inocente sonrisa que despistó momentáneamente al gigante troll. Remus era un buen mago, y no era un crío, pero en aquel momento las ideas le escaseaban y pensó que era mejor no moverse, no dar un paso en falso que pudiera ser fatal. Se llevó disimuladamente su mano al bolsillo de detrás del andrajoso pantalón que llevaba y palpó su varita, pero antes de que pudiera cogerla el troll había alzado el mazo por encima de su cabeza y lo había dejado caer encima del licántropo pesadamente, momentos después de que éste se apartara ágilmente. Vio que estaba a unos tres metros del troll, y pensó que tal vez la próxima vez no tendría tanta suerte, así que encomendándose a Merlín hizo lo único que se le ocurrió en aquel momento. Tocó la pared de humo al igual que había hecho Shyne y de momento notó como una fuerza tiraba de él hacia arriba dando vueltas, víctima la misa propulsión que la muchacha había experimentado. Pero él ya estaba prevenido y cayó limpiamente en el suelo apoyando una mano para no resbalarse por delante de su amiga, con tan mala suerte que en el vuelo su varita cayó lejos de donde se encontraba en ese momento. El troll se estaba mosqueando, siempre estaba acostumbrado a aplastar con el mazo todo lo que se le pusiera delante, y aquel ser molesto estaba poniéndolo muy nervioso. Así que se dio la vuelta y se dirigió a toda velocidad hacia los dos jóvenes. Remus se interpuso entre el monstruo y Shyne, que estaba despertando de su breve desmayo. El gigantesco troll volvió a dejar caer la maza con fuerza y Remus cerró los ojos esperando un golpe que nunca llegó. El licántropo miró hacia arriba y vio como la maza chocaba contra un escudo invisible que relampagueó con el violento golpe. Miró hacia atrás y vio a Shyne concentrada al máximo. Pero el hechizo no iba a durar mucho más ya que la joven estaba algo débil por su brusca caída. Le lanzó una mirada de disculpa a su…¿amigo? Mientras el troll seguía golpeando cada vez más insistentemente el escudo, que empezaba a acusar los impactos. En la que parecía que iba a ser la última gran sacudida, mientras el trol alzaba la maza por encima de su cabeza poniéndose hasta de puntillas, Remus abrazó a Shyne protectoramente en sus últimos segundos de vida, y entonces oyeron un fuerte chasquido y algo pesado cayó encima del troll que dejó suelta la maza encima del convaleciente escudo protector. Ésta salió despedida por los aires hasta el otro extremo del pasillo, y el troll cayó hacia delante, donde cinco segundos antes habían estado Remus y Shyne.

-¡Me ha roto el vestido!- gritó Lily en mitad del pasillo mientras hacía un rápido hechizo para arreglar la tela estropeada.

-No te quejes, que tú has caído en blando. Maldita cabeza dura tenía el bicho ese.- dijo James resoplando mientras se levantaba aturdido tras la pelirroja.

-No tengo la culpa de que tú fueras antes que yo.

James no pudo contestar porque Remus le dio un abrazo de oso que lo dejó sin respiración.

-¡Siempre tan oportuno, Prongs!- gritó alegremente olvidando momentáneamente que era uno de los Premios Anuales que habían preparado todo aquel lío.

-¡Por aquí, chicos!- gritó Shyne con urgencia. En la pared había aparecido un panel grande de los que solían guardar pasadizos y atajos en el castillo. Los cuatro gryffindors corrieron y se metieron tras aquel tapiz, que desapareció segundos antes de que el troll, recuperado del golpe, se chocara contra la pared con tanta fuerza que volvió a quedar inconsciente.

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Sirius cayó elegantemente en la nueva habitación, y esperó a que Estelle llegara tras él para ayudarla a incorporase. La nueva estancia estaba iluminada tan solo por la resplandeciente luz de una media luna que los observaba burlona a través de unos amplios ventanales.

-¿dónde estamos ahora?- preguntó Estelle en un susurró que retumbó en la estancia. Estaba realmente sorprendida del dominio de la situación que parecía tener el animago.

- No lo sé, pero mira a tu alrededor.

En las paredes de aquella habitación había numerosos armarios, y en mitad de la misma, había un baúl de madera bastante viejo que se movía de vez en cuando violentamente y lanzaba extraños susurros y lamentos al aire.

-¿qué crees que hay ahí dentro, Sirius?- preguntó asustada Estelle, acompañando al merodeador hacia el misterioso baúl. Sirius lo miraba con los ojos entrecerrados (su cabeza seguía sujetada por uno de sus brazos).

- Habrá que comprobarlo- dijo al cabo de unos segundos- Estelle, retírate por favor- y caballerosamente puso un brazo extendido entre ella y el baúl. Cuando consideró que ella estaba fuera del área de peligro, cogió su cabeza con una mano y con la otra alzó la varita y dijo suavemente:

- Alohomora- el cerrojo hizo un suave "click" tras el chorro de luz azulada que desprendió la varita y la tapa se abrió haciendo mucho ruido. Sirius acercó su cabeza para mirar el interior del baúl pero no vio nada, estaba realmente oscuro, hasta que una sombra salió de él rápidamente apartando al animago que no se cayó al suelo de milagro y aterrizó cerca de Estelle.

La joven observó aquella sombra unos segundos desconcertada, sin saber qué hacer. Miró a Sirius pero éste tenía la vista fija en aquel ser insustancial que sin previo aviso empezó a convulsionarse y cambiar de forma a la velocidad de la luz.

-Es un boggart- dijo Sirius, pero Estelle ya no le escuchaba.

Delante de ella apareció un hombre de mediana edad. No era ni alto ni bajo y tenía el pelo claro, con algunas canas tempranas adornando sus cabellos. Miraba a Estelle con simpatía, casi con agrado, aunque sus ojos eran fríos, y la vida en ellos estaba totalmente ausente. Pero no fue aquello lo que más sorprendió al merodeador, no. Fue la cara ensangrentada del hombre, los rasguños, las heridas y la sangre que adornaban todo su cuerpo. Pero vio a Estelle, que miraba a aquel hombre con el rostro desencajado, pálido, y un escalofrío recorrió su cuerpo cuando la oyó hablar.

-Papá…- murmuró como si estuviera hipnotizada, paralizada en el sitio. El hombre siguió acercándose poco a poco a Estelle, y cuando estaba a un metro de ella, lanzó a la joven una mirada acusadora, y una risa sardónica salió de su garganta.

-Tú me dejaste morir solo- dijo con voz aguda, fantasmal.

Estelle cayó de rodillas, hundida por el propio peso de su desesperanza. Sirius pensó que aquella imagen que tenía frente a él era cruel, mezquina. Una muchacha vestida de calabaza arrodillada ante un hombre moribundo, que al parecer era su padre, y se dijo que ya era bastante por aquella noche. Había conseguido mantener la compostura delante de Estelle para no ponerla nerviosa ni asustarla, pero aquello ya era demasiado. Se acercó a la extraña pareja y cogió a Estelle de un brazo. Ella no opuso resistencia y se dejó llevar por el animago al otro extremo de la habitación. Entonces Sirius se encaró al boggart, que volvía a cambiar rápidamente de forma.

Sirius observó unos segundos a su madre. Walburga Black era una mujer alta y estilizada. Tenía el pelo negro adornado con algunos mechones blancos, recogido en un moño estirado colocado en la nuca. A pesar de que se notaba que era bastante mayor, seguía manteniendo intacta una elegante belleza, que Sirius había heredado. Tenía unos ojos oscuros, inquisidores, pero la mueca de desagrado y desdén que dominaban sus facciones la hacían parecer aún más vieja y mucho menos agraciada de lo que realmente era. Vestía una larga túnica negra ajustada en el pecho y en la cintura, y tenía las manos de dedos largos y elegantes juntas por delante de su cuerpo. Miró a su hijo con desprecio, con odio, mientras de su boca empezaron a brotar insultos y terribles maldiciones. Sirius la contempló unos segundos y durante un breve momento una triste nostalgia pareció atravesar sus bellas facciones. Después sacudió la varita y murmuró silenciosamente "Riddíkulo", su madre apareció vestida con unos vaqueros y una chaqueta muggle, con unas deportivas blancas, y la mujer se miró asustada y comenzó a gritar de nuevo improperios, o por lo menos lo intentó, ya que en su rostro no había rastro de boca alguna, había desaparecido dejando tan solo una fina piel. El merodeador lanzó al aire una sonrisa sin alegría alguna y vio como su madre se volatilizaba delante de sus narices. El boggart se ocultó raudo y veloz en uno de los armarios de la habitación, esperando a que sus siguientes víctimas lo encontraran y él pudiera volver a encarnar sus más terribles miedos y desesperaciones.

-¿Estás bien?- le preguntó Estelle, que ahora estaba a su lado y le había puesto una mano en el hombro para tranquilizarlo, a pesar de que él no daba muestras de agitación alguna.

Era curioso, se dijo a sí mismo Sirius, él pensaba que debía consolarla a ella, que estaba pálida pero parecía recuperada, y no al revés. Su madre le había dejado un extraño vacío en su interior.

-Sí, lo estoy, ¿Tú cómo…?

-Bien, estoy bien- respondió ella antes de que él terminara de hacer la pregunta.

Sirius notó las ganas de la pelirroja de no hablar del tema.

-Sirius…

-¿Sí?

- ¿Me harías un favor?

-Claro.

-Por favor, no le digas a nadie lo de…lo de… lo de mi boggart.

- No hay problema, ¿harías tú lo mismo por mí?

- Por supuesto- ambos se sonrieron plenamente seguro de que sus secretos estaban a salvo.

- Mira, Estelle- Sirius señaló al baúl, que seguía abierto pero que ahora desprendía una luz azulada. Fue ella quien esta vez le cogió de la mano y ambos se metieron dentro del baúl, desapareciendo de aquella siniestra habitación, cuya única compañía era la del boggart del armario y la sonrisa burlona de aquella media luna de octubre.

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Estelle y Sirius aterrizaron con suavidad en una nueva estancia, pero la reconocieron pronto y también a todos los que estaban en ella.

El vestíbulo estaba adornado con telarañas enormes y parecía abandonado y descuidado, aunque estaba adornado de forma muy estudiada y para nada natural. Las luces eran doradas, brillantes, y el ruido de la música y el ambiente llegaba hasta sus oídos. Estaban sentados a los pies de una compuerta pequeña con forma de arco, y Sirus notó un golpe a sus espaldas.

-¡Muévete! ¡Estás obstruyendo el paso!- le gritó un alumno de Hufflepuff que conocía de vista.

Sirius se apartó desconcertado y se colocó al lado de Estelle.

-¡Hola, Pad!- gritó James alegremente cuando lo vio. Sirius vio que tenía el pelo revuelto semitransparente cubierto por una capa de polvo y arenilla. A su lado estaba Lily, con cara de pocos amigos. Remus y Shyne también estaban allí, ambos tenían algunos morados en los brazos y en la cara.

-¡Tú!- gritó una voz femenina muy cabreada. Yasmine tenía un feo corte en la mejilla y sus ojos desprendían tanta rabia que parecían soltar chispas. Sirius pensó que se refería a él, para no variar, pero la joven pasó como una centella a su lado y se dirigió con un dedo amenazador en alto a James- ¡y tú!- gritó mirando también a Lily.- ¿A quién se le ocurrió la magnífica idea del lazo del diablo?- gritó como si estuviera loca. Michelle se acercó a ellos con el ceño fruncido y la cara llena de hollín, ayudando a un Peter que farfullaba cosas sin sentido sobre una muerte y el amigo tonto y débil de tres magníficos merodeadores.

-¡Sí!- exclamó Remus, que parecía haber recordado que Lily y James eran los Premios Anuales- ¿y lo del magnífico troll quién, eh?- Shyne se puso a su lado con el ceño fruncido.

-¿y el boggart?- preguntó Sirius con un tono tranquilo muy peligroso.

-¿y la banshee?

-¿y los duendecillos malignos?

Un grupo cada vez más numeroso de alumnos comenzó a agruparse en torno a los dos Premios Anuales, gritando indignados las penurias que acababan de pasar y Lily y James se miraron asustados, temiendo por sus vidas.

-¡Esperad!- gritó entonces la pelirroja cuando parecía que todos los alumnos iban a sacar sus varitas y a vengarse sin piedad de ellos.- ¡nosotros también desaparecimos, no lo planeamos!- gritó a la desesperada. -¡yo también me pregunto quién ha hecho todo eso, como vosotros!- James asintió nerviosamente a su lado.

-¿Entones no os ha gustado mi terrorífica sorpresa?- Albus Dumbledore miraba a sus alumnos con una sonrisa inocente y un deje de decepción por no haber causado la emoción que pretendía. Los jóvenes de hoy en día se asustaban con cualquier cosa…- ¡Es Halloween!

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Próximo capítulo: el baile de Halloween... ¿matarán los alumnos a su director?¿que ocurrirá con Gladys?¿habrá reconciliación total entre Lily y James?...

¿os ha gustado?

¿qué os ha gustado más? ¿y menos?

¿que os parecen los disfraces de los chicos: originales, cutres...?

En fin, comentad que un review no hace daño!! un besoote grande sabor melón.

Roxy