Hola! Antes de que se me vuelva a pasar subirlo como el viernes pasado (lo sé soy de lo peor U_U) les dejo el siguiente capitulo, espero que lo disfruten y que sea de su agrado, nos leemos el próximo viernes, y Gracias por sus reviews :)
Aclaración: Los personajes de Digimon no pertenecen U_U y la historia es sin fines de lucro.
22
Rivales.
- Mimi, ¿Qué quisiste decir con eso?
Preguntó Matt a la par que se bajaba de la rueda de la fortuna y seguía a Mimi hasta que ambos salieron del juego.
-Mimi contéstame, ¿qué quisiste decir con que…?
Matt no pudo terminar con lo que decía ya que de la nada Mimi comenzó a llorar llamando la atención de todos los que se encontraban alrededor.
-Mimi ¿Qué te pasa? ¿Te sientes mal?
Preguntó Matt preocupado, pero la chica no cesó su llanto, al contrarió comenzó a llorar con más intensidad.
- Buaaaa que malo eres Matt, sino querías que viniera me hubieras dicho en vez de estarme diciendo cosas, buaaaa!
-¿¡Que! ¿Pero de que hablas Mimi?
Matt notó como la gente se les quedaba viendo y murmuraban cosas, de seguro pensarían que él le había pegado o algo, tenía que hacer algo para callar a Mimi.
- shh, shh Mimi cállate la gente nos está viendo.
Mimi lo ignoró y siguió llorando a mares, Matt no sabía que hacer la gente se estaba comenzando a reunir alrededor de ellos y no lo estaban viendo con buenos ojos.
- Esta bromeando, no le hagan caso.
Dijo Matt nervioso a los espectadores que se habían reunido alrededor de ellos y que lo miraban con malos ojos.
-Mimi deja de llorar ¿Qué te pasa?
La regañó Matt entre dientes, no sabía que hacer para que la chica dejara de llorar.
- Buaaa si querías estar a solas con Sora me hubieras dicho, o podías haberle cambiado a Tai, en vez de estarme reclamando en la cara que yo había echado a perder tus planes, eres muy malooo Buaaaa.
- ¿Qué? Mimi cállate, shhh, shhh. Pero que tonterías estás diciendo.
- Si quieres a Sora deberías decírselo.
Dijo Mimi con inocencia y secándose las lágrimas que habían salido de sus ojos. Matt sintió que los nervios se le ponían de punta, ¿cuándo entendería Mimi que él no sentía nada por Sora?
-Ya te dije que las cosas no son así.
Le gritó Matt desesperado olvidando por completo que la gente los miraba y que ahora el estaba como el malo de la película.
- Buaaaa ¡No me grites!
Mimi comenzó a llorar de nuevo atrayendo a más espectadores, Matt miró a su alrededor y ya eran varias las personas que se habían parado a verlos. Tomó a Mimi del brazo y la jaló para llevársela a un lugar donde no hubiera tanta gente viéndolos.
- Ven, tú y yo tenemos que…
-Alto ahí Matt.
Lo detuvo Yumi poniendo su mano en señal de alto frente a los ojos del rubio que se detuvo casi al instante.
-¿Qué te dije Matt?
-Yumi no es lo que tú crees.
-Te dije que si hacías llorar a Mimi te las verías conmigo.
Yumi se tronó los dedos de las manos en señal de que se preparaba para darle una paliza al rubio. Matt tragó saliva nervioso, Yumi ya antes lo había amenazado y se miraba que la chica era de armas tomar así que más le valía aclarar las cosas antes de que él saliera lastimado.
-Pero yo no le hice nada, ella empezó a llorar de la nada.
- ¿Por qué va a llorar sólo porque sí?
- No lo sé, eso quisiera saber.
- Mira Matt…
Yumi alzó su dedo amenazante y apuntó a Matt con el.
- … si Mimi vuelve a llorar por tu culpa te las veras conmigo.
Sentenció la pelirroja con rudeza.
-Pero… pero…
Balbuceó Matt sin poder defenderse.
-Vente Mimi ya no llores.
Yumi apartó a Mimi de Matt y se encaminó con ella lejos del rubio.
-Pero yo no le hice nada.
Protestó el rubio, Yumi volteó a verlo y le hizo una seña llevando dos de sus dedos a sus ojos, para después con uno de esos dedos apuntar a Matt en señal de que lo estaría vigilando.
-Pero…
Volvió a balbucear Matt confundido. Mimi se volteó para ver al rubio y le sonrió guiñándole un ojo a la vez que le mostraba su lengua en señal de que se había salido con la suya.
-¿Qué le pasa?
Se preguntó Matt para si mismo cuando vio la risita y el guiño de Mimi, la castaña se traía algo entre manos pero no sabía muy bien que, aunque podía imaginar a donde iba, de seguro Mimi estaba poniendo en marcha algún tipo de plan macabro para unirlo con Sora.
-Si querías estar con Sora me hubieras dicho, sabes de sobra que te hubiera cambiado de lugar, no tenías porque regañar a la pobre de Mimi.
Matt se volteó al oír aquella voz tan familiar y se encontró con la sonrisa burlona de su amigo.
- Yo no le dije nada.
- Vamos Matt, nadie se pone a llorar de la nada no mas porque si, algo debiste haberle dicho.
- Ya te dije que yo no le he dicho nada.
Dijo Matt molesto y se fue. Tai sonrió, era tan divertido molestar a Matt, aunque ¿Por qué Mimi se había puesto a llorar de la nada? la castaña se traía algo entre manos y el iba averiguar que era.
Ya todos se encontraban de nuevo juntos y ahora habían llegado a la decisión de subirse a unas lanchitas que también eran en parejas.
- Oye Matt, no quieres que te cambie, antes de que vuelvas hacer llorar a Mimi.
Sugirió Tai al rubio.
- ¡No! Tengo que hablar con esa niña.
Dicho esto Matt fue hasta la castaña y la jaló del brazo para subirse con ella a una de las lanchas y poder hablar con ella sin que nadie los interrumpiera.
-Ven Mimi, vamos a subirnos, necesito hablar contigo.
- No me jales me lastimas.
- ¡Matt!
Matt se detuvo y volteó para ver a la dueña de aquella voz que lo miraba con cara de pocos amigos.
-Te estoy vigilando.
Lo amenazó Yumi y le volvió a hacer la misma seña anterior de que estaría cuidando cada movimiento del rubio.
-Ya te dije que yo no le hice nada.
Protestó Matt molesto y volvió a jalar a Mimi.
-Ves lo que haces Mimi, ahora Yumi me quiere golpear por tu culpa.
- Auch! Pero yo no hice nada.
- ¿Nada? ¡Se te hace nada el teatrito que montaste hace rato?
- Pero si apenas iba empezando.
Se quejó Mimi con inocencia y Matt la miró con desaprobación, tenía que hacer algo para que la chica no siguiera haciendo más teatritos como el anterior.
Sora y Tai se encontraban dando el paseo en una de las lanchas, la pelirroja miraba a una pareja no muy lejos de ellos que parecía pelear, bueno la cara de Matt era de molestia, mientras que Mimi aparentemente lo ignoraba viendo los peces en el agua.
Tai por su parte se encontraba recostado en la lancha con sus dos manos tras su nuca y con lo ojos cerrados, aparentemente dormido, aunque en realidad estaba tratando de descifrar que motivos podía tener la castaña para querer unir a Matt y a Sora, porque eso era lo que estaba haciendo, él no caía en su juego de que Matt le había gritado por querer estar con Sora, él conocía a Matt y sabía que él rubio nunca haría eso porque Matt estaba más que interesado en Mimi, así que era ilógico que Matt regañara a Mimi por querer estar con Sora cuando lo menos que quería Matt era que Sora se hiciera más ilusiones con él. Entonces ¿Por qué Mimi quería unirlos?
- Tai te estoy hablando.
Dijo por tercera vez la pelirroja en un intento por despertar a su amigo.
-Eh? ¿Qué pasa Sora?
Sora sonrió al verlo despertar sin percatase de que aquella sonrisa había ocasionado un leve rubor en las mejillas de su amigo que adoraba verla sonreír.
- Pensé que te habías quedado dormido.
-ajajá no ¿Cómo crees Sora? Sólo pensaba.
- ¿En qué?
-En nada en especial.
- Ya veo, oie Tai ¿Tú sabes por qué Mimi lloraba hace rato?
Tai no sabía que contestar, sabía que lo que había oído por parte de la castaña era mentira y que Mimi se tramaba algo entre manos, por lo que consideró más conveniente callar hasta conocer las razones por la cual la chica se empeñaba en unir a Matt y a Sora.
-No, no tengo ni idea.
- Que extraño, ¿qué le pudo haber dicho Matt para que ella se pusiera a llorar?
- No lo sé, pero ya se les pasara, siempre es así.
-Tienes razón.
Mimi se encontraba observando los peces en el agua, ignorando por completo todo lo que Matt le decía, bueno si lo estaba escuchando pero fingía no hacerlo para no tener que contestar a su interrogatorio que ya veía venir.
-Mimi te estoy hablando.
- Y te estoy escuchando… ¡Mira brincó uno!
Dijo Mimi emocionada y Matt rodó los ojos molesto. ¿En verdad lo estaba escuchando? Parecía estar poniéndoles más atención a esos peces que a él.
-Me puedes decir que fue todo el show que hiciste hace rato.
- ¿Pues que más? Te dije que te ayudaría con Sora.
Mimi se volteó a verlo y Matt no supo si reír o llorar, ¿cuántas veces no le había dicho que entre él y la pelirroja no había nada, y que él no sentía nada por Sora? Pero Mimi era muy terca y parecía no querer entenderlo, entonces ¿Qué tenía que hacer él para que la castaña lo entendiera y dejara ese asunto por la paz?
-Otra vez con eso. Cuantas veces quieres que te diga que no me gusta, ella es sólo mi amiga.
- Vamos Matt, eso ni tú te la crees, además ustedes están destinados.
- Ya deja de decir eso, nosotros no estamos destinados.
- Si lo están.
Alegó Mimi acercando su rostro al de él en señal de reto.
- No lo estamos.
Matt también se acercó a ella retándola, ambos se quedaron así desafiándose con la mirada por unos segundos en los cuales ninguno parecía querer ceder, hasta que Matt se alejó de ella y se recargó en la lancha con una pose relajada, tenía que separarse de Mimi antes de que sus ganas de besarla se hicieran más fuertes que él y terminara haciendo algo que dejara al descubierto sus sentimientos por ella, suficiente había tenido con lo que dijo en la rueda de la fortuna y que afortunadamente Mimi no había escuchado.
- Además no necesito de tu ayuda para conquistar a una chica.
- Pues yo creo que sí ¿Por qué no aceptas que te gusta?
- Porque no me gusta. Como se nota que no oíste nada de lo que te dije en la rueda de la fortuna.
- ¿Qué me dijiste?
- Nada olvídalo.
Contestó Matt desviando su mirada apenado hacia otro lado, el sólo recordar todo lo que había dicho lo hacia avergonzase de nuevo.
- Como sea, aunque no quieras, yo me encargare de que seas feliz con la mujer que amas.
- Creo que estas equivocada de persona, ella no es la persona a la que amo.
Dijo Matt serio y sin voltear a verla, Mimi lo miró por unos segundos, Matt parecía hablar en serio y muy convencido de sus palabras y una parte de ella quería creerle pero otra, la más consiente de ella le decía que Matt y Sora debían estar juntos y ella debía ayudar a que ellos estuvieran juntos por eso ella había tenido esas visiones.
-Entonces ¿Quién es?
-Eso no te incumbe.
Mimi hizo una mueca de descontento, esa no era la respuesta que ella esperaba oír.
- Pues no te creo, y te guste o no yo haré que tú y Sora puedan estar juntos.
Matt no dijo nada y sólo volteó a verla de reojo, Mimi se miraba molesta y había girado su vista a los peces nuevamente, Matt dejó de verla y enfocó ahora su vista al agua, tal vez hubiera sido mejor que Mimi escuchara lo que le dijo en la rueda de la fortuna.
T.K y Kari se encontraban en otra lancha, ambos chicos se encontraban relajados disfrutando de la tranquilidad que les brindaba el ambiente.
- Pero que relajante.
Comentó Kari con una sonrisa en sus labios.
- Tienes razón, oye Kari ¿supiste por qué Mimi estaba llorando?
- La verdad no tengo ni la menor idea, creo que Matt le dijo algo, pero no se qué.
- Que extraño.
- T.K ¿ Que te parece si le damos una ayudadita al destino?
- Pero dijiste que no podíamos entrometernos.
-Lo sé. Pero no nos vamos a entrometer, solo le daremos una ayudadita al destino para que estén juntos. Sin que ellos se den cuenta.
Dijo Kari guiñándole un ojo a su amigo que no se miraba muy convencido.
-¿Estas segura que podemos hacer eso?
- ¿Por qué no? Se supone que lo único que no debemos hacer es contarles toda la historia ni meternos cuando aparezca Andrew, pero ahorita sólo los ayudaremos a estar juntos, después de todo el destino así lo quiere.
Kari sonrió de manera traviesa y con eso bastó para que T.K se uniera a su plan y sonriera igual de animado que ella.
-Bueno sólo será una pequeña ayudadita.
- Sí.
Ambos chicos rieron y se pusieron a pensar en como hacer para unir aún más a Matt y a Mimi.
-Buaaaa ¡Que malo eres Matt!
- Otra vez no por favor.
Susurró Matt resignado, al parecer Mimi no desistiría de su plan.
- Solo querías subirte conmigo para regañarme, eres muy malo, buaaaaaaa
- Mimi cállate si Yumi te oye me va a…
Apenas y la había nombrado y parecía que Matt la había invocado, Yumi apareció atrás de él con un aura de irá a su alrededor.
- Matt…
- Espera Yumi no es lo que parece, ella…
- ¿Ahora que le hiciste Matt?
Preguntó Davis llegando junto con los demás chicos.
- ¡Nada! ¡Yo no le hice nada!
-¿Qué te pasa Mimi?
Preguntó Sora preocupada al ver que la chica no paraba de sollozar.
- Vamos Matt díselo.
Dijo Mimi aventando a Matt frente a Sora.
- ¿Decirme qué?
- Que…
Mimi no pudo continuar ya que Matt le tapó la boca y la jaló para llevársela de ahí antes de que la chica dijera una imprudencia más.
- Nada, que necesita un poco de aire eso es todo, enseguida regresamos.
- ¡Alto ahí Matt! Ni creas que voy a dejar que la vuelvas hacer llorar.
Habló esta vez Yumi interponiéndose en el camino del rubio.
-Pero yo no le hice nada ella…
- ¡Miren la casa de las muñecas!
Exclamó Yolei emocionada, y Mimi se soltó rápidamente del agarre de Matt, la casa de las muñecas era su juego favorito.
-Es mi juego favorito, hay que ir.
Dijo Mimi igual de emocionada que Yolei y estaba apunto de irse corriendo, sino fuera por que recordó que tenía una misión, unir a Matt y a Sora, así que ideó un plan rápido y lo puso en marcha.
- Yo quiero subirme con Tai.
Dijo Mimi tomando al moreno del brazo y provocando que un gran ¡Queee! Escapara de los labios de Matt, Sora y por supuesto de Tai.
-¿Conmigo?
Preguntó Tai sonrojado viendo como la chica sujetaba su brazo y lo miraba con cara de borreguito.
- Sí, Matt me regaña mucho.
- ¡Eso no es cierto!
Exclamó Matt molesto.
-Sí lo es. Tú súbete con Sora, es lo que querías ¿o no?
Dijo Mimi con una sonrisa maliciosa en sus labios. Matt la miró y sintió ganas de ahorcarla, Mimi le estaba complicando las cosas.
-¿Querías subirte conmigo Matt?
Preguntó Sora sonrojada captando la atención del rubio que la miró sin saber que hacer, no quería crearle más falsas ilusiones a Sora, pero tampoco quería ser grosero con ella.
- Yo… yo… yo…
Balbuceó Matt sin saber que decir, Sora lo miraba con una cara de ilusión, que no tenía corazón para decirle que no.
- Vamos, díselo que no te de pena.
Mimi aventó a Matt para que se acercara a Sora y el rubio no supo que más hacer, Mimi estaba empeorando las cosas.
- Pero que lindos se miran juntos.
- Ya deja de decir esas cosas.
Dijo Matt molesto, pero Mimi lo ignoró y en cambió tomó a Tai de la mano y lo jaló hasta la casa de las muñecas.
-Vamos Tai, hay que hacer fila.
- ¿Van tomados de la mano?
Preguntó Sora sorprendida de la confianza con que Mimi trataba a su mejor amigo.
-Sí.
Contestó Matt molesto y cruzándose de brazos viendo como Mimi y Tai reían de sabe que cosas.
-¿Y Mimi?
Preguntó T.K que acababa de llegar junto con Kari a donde estaban sus amigos.
-Pregúntale a Tai.
Contestó Matt molesto sin apartar su vista de la parejita, ¿por qué Tai no había hecho nada y se había dejado llevar por Mimi?
-¿A mi hermano? ¿Dónde está?
- Allá.
Contestó Sora apuntando hacia la fila para entrar a la casa de las muñecas. Kari y T.K guiaron su mirada hacia donde apuntaba la pelirroja y vieron a los dos jóvenes riendo, y T.K y Kari voltearon a verse mutuamente.
-Al parecer ahorita no podremos hacer nada.
Dijo T.K clavando su mirada en Kari.
- Esto será más complicado de lo que pensaba.
- Me temo que sí.
Después de un rato de hacer fila Mimi y Tai por fin se encontraban dentro de la casa de las muñecas, la castaña miraba admirada las muñecas de diferentes países que bailaban al compás de la música.
Tai observaba a Mimi como tratando de leer la mente de la chica para saber los motivos por los cuales quería unir a Sora y a Matt, pero por más que la miraba no encontraba ninguna respuesta lógica.
- ¡Que bonitas!
Comentó Mimi fascinada por las muñecas hawaianas que movían sus caderas con gran agilidad. Tai la miró y sonrió, Mimi parecía muy tierna con esa faceta de niña chiquita emocionada, de hecho ella era todo lo contrarió a lo que él imaginaba como gustos de Matt, siempre pensó que cuando Matt se enamorara de alguien sería de una chica centrada y madura como Sora, pero al parecer no era así, Matt se había enamorado de una chica infantil y caprichosa, al parecer eso de que los polos opuestos se atraen era verdad, y no había mejor prueba que Matt y Mimi, aunque no estaba muy seguro de que Mimi sintiera algo por Matt.
- ¿Pasa algo Tai?
Preguntó Mimi al sentir la insistente mirada del moreno sobre ella.
-Nada, sólo pensaba que tú y Matt son muy diferentes y aun así se llevan muy bien, al parecer es cierto eso de que los polos opuesto se atraen.
Dijo Tai con una sonrisa, no estaba de más echarle una ayudadita a su amigo haciendo ver a Mimi que los dos podían ser una pareja.
- Igual que tú y él, los dos son muy diferentes y aun así son muy buenos amigos.
Esa Tai no se la esperaba, pero que agilidad tenía Mimi para desviar las indirectas, pero Tai no se iba aquedar atrás.
- Sí, bueno, pero Matt y yo somos hombres y sólo podemos ser amigos en cambio ustedes podrían ser algo más ¿no crees?
- Yo pienso que Matt queda mejor con una persona como Sora, es bonita, madura y amorosa, creo que estaría mejor con una chica como ella. ¿No crees?
Tai había dado en el clavo, eso era lo que había estado tratando de descifrar desde hace rato, el por qué Mimi se empeñaba tanto en unir a Matt y a Sora.
- No deberías dejarte guiar solo por las apariencias, esos son sólo estereotipos, en la vida las personas siempre terminan con quien menos se lo esperaban.
-En eso tienes razón.
-Además si Sora y Matt no son novios actualmente es por algo, tal vez ambos tienen que estar con otras personas y no juntos.
- Pero…
Murmuró Mimi pensativa, tal vez debía dejar que las cosas siguieran su curso por si solas, después de todo si el destino los quería juntos a Matt y a Sora así sería ¿Qué no? Pero por otra parte no por nada tenía esas visiones, y ella era la encargada de unirlos, era cierto que el destino los quería juntos pero muchas veces el destino necesitaba de una ayudadita y ella sería la que le diera esa ayudadita.
Tai sonrió, al parecer había logrado dejar pensativa a Mimi, Ja! Matt le debía una.
Unas dos lanchas después de la de Tai y Mimi, se encontraban Matt y Sora. Sora se entretenía viendo a las muñecas que bailaban aunque de vez en cuando miraba de reojo a Matt que no parecía muy entretenido con el espectáculo y que en cambio se encontraba con cara de pocos amigos y con los brazos cruzados sin prestarle atención a lo que estaba a su alrededor.
- Matt ¿Era cierto lo que dijo Mimi?
Preguntó Sora un tanto apenada pero a la vez triste, había estado observando a Matt y al contrario de lo que había dicho Mimi él no se miraba muy contento de que estuvieran juntos, es más ni le prestaba atención, estaba más bien pensativo, parecía más preocupado por el hecho de que Mimi y Tai estaban juntos.
Matt volteó a verla sorprendido, no se esperaba esa pregunta de Sora, si bien estaba molesto porque Mimi había preferido a Tai que a él, tampoco había querido incomodar a Sora, ella no tenía la culpa de que Mimi fuera tan terca.
- Sora, Mimi…
-Aaaah!
Sora gritó y se abrazó de Matt, los dos habían caído por una inmensa cascada que los llevó de golpe de nuevo a ese ambiente tranquilo que los rodeaba.
- No me la esperaba.
Susurró Sora aún abrazada al cuerpo de Matt y con una sonrisa en sus labios, el sentirlo cercas de ella era una sensación muy agradable y el perfume que desprendía el cuerpo del chico era simplemente embriagador. Cerró los ojos deseando permanecer un poco más así, pero la voz de Matt la despertó de su ensoñación.
- Ya pasó Sora no te preocupes.
Sora se apartó de él y sonrió sonrojada. Matt la miró y también le sonrió sólo que Matt no estaba sonrojado sino más bien preocupado, no quería que Sora se siguiera haciendo más ilusiones con él.
Mimi y Tai ya habían salido y se habían encontrado con Michael y Joe que habían decidido no subir porque el superior se mareaba con los botes además que era claustrofóbico y un lugar cerrado como la casa de las muñecas lo hacían sentirse mal y Michael se había quedado a hacerle compañía.
- ¿Te gustó la casa de las muñecas?
Le preguntó Michael a Mimi cuando la vio bajar con una amplia sonrisa en sus labios.
- ¡Me encantó! ¿Por qué no subiste Michael?
-Me quedé con Joe a hacerle compañía, se marea con los botes, y no le gustan los lugares cerrados.
- Que lastima. ¿Qué te parece si nos subimos al carrusel en lo que salen los demás?
Propuso Mimi con una sonrisa a la cual Michael no supo decirle que no y se dejó llevar por Mimi que lo sujetaba de la mano y lo jalaba hasta el carrusel.
-Parece niña chiquita.
Dijo Tai con una sonrisa en sus labios viendo como Mimi y Michael se subían en el carrusel.
- Tienes razón.
Contestó Joe también con una sonrisa.
-Además es linda.
Comentó Tai más para si mismo que para los demás pero aun así logró ser escuchado.
-¿Quién?
Preguntó una voz molesta tras de él. Tai se giró temeroso sabiendo a la perfección a quien pertenecía esa voz y se encontró con un rubio de brazos cruzados que lo fulminaba con la mirada. Tai pasó saliva, tenía que aclarar las cosas antes de que Matt se le fuera encima y quisiera matarlo a golpes.
-¡Matt! No te había visto.
- No sabía que te interesaba Mimi, Tai.
Comentó Sora viendo con reproche a su amigo, ahora Tai no sólo tenía que lidiar con un Matt celoso sino que también con una Sora molesta por no haberle dicho sobre su interés por Mimi, pero si él no tenía ningún interés sobre Mimi, el sólo había dicho que era linda y bueno, eso era verdad, Mimi era linda pero eso no significaba que él estuviera interesado en ella.
- ¡No! Yo solo dije que se me hacia una chica muy linda. Pero sólo la veo como una amiga, una muy buena amiga, sólo eso nada más. ¡Te lo juro!
Dijo Tai viendo a Matt que dejó de fulminarlo con la mirada y se giró para ver ahora a la parejita que paseaba en el carrusel, Mimi parecía muy contenta al lado de Michael y eso le hacía dudar de que él tuviera una oportunidad con ella.
T.K y Kari al igual que los demás habían bajado de la casa de las muñecas e ido a donde estaban sus amigos y ahora esperaban a que Mimi y Michael llegaran de su paseo en el carrusel. Kari miró a Matt recargado en un poste de luz con sus brazos cruzados y cara de pocos amigos viendo a Mimi y a Michael que regresaban de su paseo.
- ¿Qué pasa Kari?
Preguntó el chico al ver sonreír a su amiga.
-Que desde siempre Matt y Michael han sido rivales.
Contestó Kari viendo como Matt fulminaba con su mirada al rubio que llegaba junto con Mimi.
-¿Por que dices eso Kari?
- Porque cuando vi todas esas visiones, en unas aparecía Michael. El vivía en el pueblo, era hijo de un famoso herrero que venía desde América y era un buen amigo de Mimi, ella siempre lo iba a buscar cuando nos mandaban a comprar.
Japón año 1605
Mimi y Kari caminaban por el pueblo como lo hacían cada martes en la mañana. La mamá de Mimi siempre enviaba a las dos jóvenes por víveres y ambas chicas aprovechaban su salida para dar un paseo por el pueblo.
- Hikari que te parece si vamos a visitar a Michael antes de regresar al palacio.
Propuso Mimi mientras caminaba por el mercado al lado de Hikari cargando entre sus manos una canasta llena de fruta.
-Si tú quieres ir ve, Yo tengo que ir por un regalo para Takeru, enseguida te alcanzo.
Contestó la menor que traía entre sus manos otra canasta pero a diferencia de la de Mimi la suya estaba llena de pan.
-Es cierto mañana es el cumpleaños de Takeru.
Recordó la chica de ojos color miel y le sonrió a su amiga para después irse.
-Te veo en un momento.
Gritó Kari al ver a Mimi dirigirse a una herrería que se encontraba cercas del mercado.
Mimi llegó a la herrería y entró buscando a su amigo, pero parecía no haber nadie en el lugar.
- Buenos días. ¿Michael estas aquí?
Preguntó la chica al ver vacío el lugar.
-Buenos días Mimi.
Saludó una voz atrás de ella que la hizo pegar un brinquito del susto.
- Michael me asustaste.
Dijo Mimi girándose para encontrarse con un chico de ojos color azul cielo y mirada dulce que le sonreía ampliamente.
- Perdona no era mi intención. ¿Qué te trae por aquí?
-Solo vine a visitarte, ¿qué no puedo?
Michael sonrió por el comentario de la chica y caminó hasta una mesa donde dejó un fierro que traía en su mano.
-Claro que sí, y siempre es un honor recibirte.
Mimi sonrió satisfecha y caminó hasta la mesa donde se encontraba el rubio para tomar asiento frente a él.
En uno de los tantos puestos que había en el mercado Hikari se encontraba pagando un pequeño obsequio que había elegido para T.K. tomó la caja envuelta entre sus manos y sonrió satisfecha con su presente.
-Es perfecto.
- ¿Qué es perfecto?
Preguntó una conocida voz detrás de ella que hizo que la sangre se le congelara, ¿qué hacía Takeru en ese lugar?
-¡Takeru! ¿Qué haces aquí?
Preguntó la chica volteándose a verlo y escondiendo el regalo tras de ella.
- Vine a unos encargos de mi padre junto con Tai y mi hermano y como te vi aquí decidí entrar.
-Ah! Ya veo.
Contestó Hikari nerviosa.
-¿Qué traes ahí?
Preguntó curioso Takeru y tratando de ver que era lo escondía su amiga tras de si.
- ¿En donde?
Preguntó Hikari retrocediendo unos pasos para poder llegar a su canasta y guardar su presente sin que Takeru la descubriera.
-Atrás de ti.
Insistió Takeru aún tratando de ver que era lo que escondía la chica.
Hikari lo había logrado, había topado con la canasta de pan y discretamente escondido el regalo de Takeru entre los panes para después mostrarle sus manos limpias al rubio.
-Nada yo no tengo nada.
Dijo Hikari mostrándole las palmas de las manos al rubio quien hizo una mueca de descontento, no le creía a la chica y sabía que algo había escondido pero si Hikari no quería mostrarle sea lo sea que había escondido él no la iba a presionar para que lo hiciera.
-¿Dónde esta Mimi?
Preguntó el rubio buscando con su vista a la castaña de ojos color miel pero en ninguna parte la encontró.
- En la herrería con Michael.
- Ya veo.
Respondió Takeru preocupado, no era que le molestara que Mimi fuera a ver a Michael, lo que le preocupaba era que su hermano mayor la viera con él ya que eso solo podía significar una cosa y eso era problemas.
- Y el tonto de Yamato está comprometido.
Dijo con molestia la chica haciendo un puchero.
-¡El príncipe está comprometido! Eso no lo sabía.
Contestó asombrado el rubio, era raro que en el pueblo aun no se oyera nada del compromiso del príncipe, de seguro aquella noticia no tardaba en ser la comidilla del día.
Michael miró a Mimi, la chica se miraba triste aunque trataba de disimularlo aquella noticia la había afectado y no era para menos, desde que había conocido a Mimi, él había sentido algo muy especial por ella, es que simplemente la chica era adorable y perfecta para él, pero ella siempre había mostrado un interés especial por el príncipe Yamato y él en ella, por eso él nunca se había atrevido a confesarle a Mimi sus sentimientos porque sabía que ella lo rechazaría, sin embargo él príncipe ahora estaba comprometido y tal vez ahora él tenía una oportunidad con Mimi, una puerta que siempre había visto cerrada se abría ante él y no podía dejar ir esa oportunidad.
- Apenas ayer acaba de llegar la princesa Sora por eso muy pocos lo saben.
- Ya veo y tú… ¿estas bien?
Mimi se sorprendió por la pregunta de su amigo, la verdad es que había tratado de disimular su molestia respecto al compromiso de Yamato con la princesa Sora pero al parecer no había tenido éxito en disimularlo ya que Michael se había dado cuenta de su molestia.
-Sí claro, ¿por qué no debía de estarlo?
Michael sonrió, Mimi nunca aceptaría abiertamente que estaba enamorada del príncipe y menos ahora que él estaba comprometido.
-Sabes que puedes contar conmigo.
Mimi sonrió con ternura, Michael era un chico muy tierno, se acercó a él y lo besó en la mejilla en señal de agradecimiento por su apoyo.
Yamato y Taichi pasaban montados en cabello frente a la herrería. Yamato iba revisando una lista mientras que Taichi miraba hacia todas partes distraído.
-Creo que ya es todo lo que nos encargaron.
Dijo Yamato guardando la lista que su padre le había dado con los encargos.
-Oie Yamato. ¿Esa no es Mimi?
Yamato volteó hacia donde apuntaba Taichi y vio como Mimi se inclinaba hacia Michael para darle un beso en la mejilla. Yamato sintió como la sangre le hervía ¿Qué quería decir eso? ¿Por qué Mimi besaba a Michael? ¿A caso tenían una relación? Sin pensarlo dos veces se bajó de su caballo y se encaminó a la herrería, estaba furioso y estaba seguro de que mataría al rubio ese a golpes.
- ¿A dónde vas?
Preguntó Taichi arrepintiéndose de haberle dicho a Yamato sobre Mimi, pero es que nunca pensó que la chica besaría a Michael en la mejilla, pues ¿en que estaba pensando Mimi? Ahora Yamato estaba que echaba chispas y conociendo lo impulsivo que era el joven príncipe, no dudaba ni un tantito que se le fuera encima al pobre de Michael, ya que Yamato no sólo era impulsivo sino también celoso.
Michael sintió como sus mejillas se teñían de rojo al sentir los labios de Mimi sobre su mejilla. La chica se apartó de él y le sonrió ampliamente.
- Eres un gran amigo Michael.
- Mimi yo…
Estaba decidido, Michael se lo diría, le diría que la amaba no importaba la consecuencias, aquel beso lo había hecho decidirse y era ahora o nunca.
-Ahora veo porque te gusta venir tanto al pueblo.
Dijo Yamato apareciendo atrás de ambos chicos con una cara de pocos amigos.
-¡Yamato que haces aquí?
-Vine por unos encargos de mi padre y tú.
- Hikari y yo venimos por fruta y pan.
- Pues creo que te equivocaste de puesto.
-También vine a ver a Michael.
- ¿Y Hikari? ¿Qué no venías con ella?
- Fue a comprar algo.
- Mientras tanto tú aprovechaste.
-¿Hay algo que quieras decirme?
Preguntó Mimi molesta, ya se estaba cansando del interrogatorio sin sentido del rubio, si Yamato quería decirle algo que se lo dijera de una buena vez en vez de estarle dando tantas vueltas al asunto.
-No, para nada, yo no tengo por qué meterme en tu relación con Michael.
- ¿Cuál relación? Michael y yo sólo somos amigos.
-Vamos Mimi para que lo niegas, es más que obvio que entre tú y Michael hay algo más que amistad.
- Su alteza, espere está mal interpretando las cosas.
- Y si así fuera ¿Qué?
Lo retó Mimi mirándolo fijamente. Yamato sonrió con burla y clavo su mirada en ella.
- No me importa, después de todo yo estoy comprometido con una linda princesa.
- Ya lo sé perfectamente, no tienes por que recordármelo.
Aquello había sido demasiado, Mimi no lo soportaba más tenía que salir lo antes posible, se giró hacia la mesa tomó su canasta y se despidió de Michael para después dirigirse a la salida.
- Nos vemos luego Michael, y tú quítate de mi camino.
Le dijo Mimi molesta a Yamato empujándolo para que se moviera y la dejara pasar. Yamato cerró los ojos ¿Qué había hecho? Esta Mimi no se la perdonaría tan fácilmente y conociendo lo orgullosa que era la chica duraría días sin hablarle.
-¡Mimi espera!
Gritó Yamato dirigiéndose a la salida, tenía que arreglar las cosas con ella, no podía dejarlas así y también tenía que aprender a controlarse.
-¿Mimi a dónde vas?
Preguntó Taichi viendo a la castaña pasar al lado de él furiosa, de seguro Yamato la había hecho enojar de nuevo, sabía que si Yamato entraba a la herrería nada bueno saldría de ahí.
-A casa.
Contestó la chica sin detenerse.
-¿Y Yamato?
- No sé ni me importa.
Taichi comenzó a seguir a Mimi en su caballo, ella no parecía querer detenerse y él quería enterarse de lo sucedido así que no le quedó de otra que seguir los veloces pasos de la chica montado en su caballo.
- ¿No me digas que se pelearon de nuevo?
- Esta bien, no te lo diré.
-¿No quieres que te lleve?
- No, Puedo irme perfectamente yo sola.
Taichi detuvo a su caballo era más que obvio que Mimi no quería compañía en esos momentos y aún le faltaba averiguar si Yamato no se encontraba en la herrería matando a Michael a golpes, se regresó a la herrería y cuando llegó vio a Yamato salir de esta.
- Taichi ¿Dónde está Mimi?
Preguntó Yamato montándose a su caballo para seguir a la castaña.
-Dijo que se iría a casa ¿Qué le hiciste ahora Yamato?
- Nada.
Yamato jaló las riendas de su caballo que se hecho a correr al sentir el jalón por parte de su amo.
-No tiene remedio
Susurró Taichi para si mismo, con Yamato siempre era lo mismo, hacia enojar a Mimi y después estaba corriendo tras de ella pidiéndole perdón, ¿cuándo aprendería su amigo a controlar su boca?
-Taichi.
-Takeru.
- ¿Y mi hermano?
- Fue a buscar a Mimi.
- No me digas que de nuevo se pelearon.
-Me temo que sí.
Takeru negó con la cabeza, imaginó que algo así pasaría cuando Hikari le dijo que Mimi se encontraba en la herrería junto con Michael, lo sabía, si su hermano llegaba a ver a Mimi junto con Michael. Yamato no se iba poder controlar y le montaría una escena de celos a la castaña y al parecer no se equivocó.
Dentro de la herrería Hikari entró buscando a Mimi pero al único que encontró fue a Michael que se encontraba trabajando en una espada.
- Buenos días Michael, ¿No estaba Mimi aquí?
- Sí tiene poco que se fue con el príncipe.
-¿ Yamato estuvo aquí?
- Sí y se volvieron a pelear.
-¿Te pasa algo?
Preguntó Hikari al ver que Michael no había esbozado ninguna de sus características sonrisas.
-¿Ella lo quiere verdad Hikari?
- ¿A que te refieres?
-Mimi está enamorada del príncipe. ¿No es así?
- Me temo que sí.
Contestó Hikari con tristeza y bajando su mirada, hacia mucho que ella sospechaba de los sentimientos de Michael hacia Mimi y le dolía tener que ser ella la que le pusiera los pies en la tierra al chico.
- Me lo suponía.
- Tú la quieres verdad…
- Si, pero sé perfectamente que ella está enamorada del príncipe, y por eso ella nunca va a corresponder a mis sentimientos por más que yo la quiera.
- Michael…
- No te preocupes Hikari, se perfectamente que ella no es para mí y que tarde o temprano aparecerá una chica que si lo será.
Hikari sonrío con tristeza, Michael era muy maduro, pero aun así sabía que estaba sufriendo.
-Nunca pierdas la esperanza Michael.
Le dijo la chica con una suave sonrisa que fue correspondida por Michael que sonrió con tristeza.
Llevaba ya varios minutos siendo seguida por el tonto de Yamato que la seguía montado en su caballo.
-Vamos Mimi yo te llevo.
-No gracias me sé perfectamente el camino.
-No seas tan terca y déjame llevarte.
-No lo soy y no me pienso ir contigo.
Yamato jaló las riendas de su caballo y lo hizo adelantarse para interponerse en el camino de la castaña que se detuvo al ver su camino bloqueado.
- No te enojes Mimi, no fue mi intensión molestarte.
-¿Por qué debería estar molesta? Si dijiste la verdad, te vas a casar con una linda princesa.
- Entonces, ¿Por qué no quieres que te lleve?
-Porque no se me da la gana.
Mimi le sacó la vuelta al caballo y continuó su camino dejando a Yamato atrás.
-Con que esas tenemos.
Murmuró Yamato y se bajó de su caballo para dirigirse hacia a Mimi y tomarla por sorpresa.
-Vas a venir conmigo quieras o no.
Yamato cargó a Mimi sobre su hombro decidido a subirla a su caballo, él no estaba para cumplirle sus caprichitos y berrinches a la castaña y ella se iba ir con él quisiera o no.
-¡Yamato! ¿Qué haces? ¡suéltame! ¡Auxilio, me quieren raptar! ¡Ayúdenme!
-Vamos Mimi no va funcionar, todo mundo te conoce y me conoce, saben a la perfección que yo no te haría nada.
-¡Yamato, suéltame! ¡Bájame ahora!
- Puedes gritar, llorar lo que quieras, nadie te va ayudar, y menos porque saben que somos amigos.
-¡Suéltame Yamato!
Mimi gritó y pataleó intentando soltarse pero nada funcionó Yamato no tenía planeado bajarla y no lo haría hasta que ella aceptara irse con él.
- Ya deja de gritar.
Le dijo Yamato a la par que la sentaba en la silla del caballo.
-Eres un abusivo.
-Y tú muy terca.
Yamato subió a su caballo y se sentó frente a Mimi.
-Sostente si no te vas a caer.
-No quiero.
Yamato rodó los ojos, Mimi si que era terca, suspiró cansado de la actitud tan infantil de la chica, se volteó hacía ella y tomó sus manos para ubicarlas alrededor de él como si lo estuviera abrazando, para después voltearse hacia el frente.
-Ahora sostente y deja de ser tan terca.
Mimi se sonrojó al ver que Yamato había hecho que lo abrazara para que se sostuviera.
-¿Por qué siempre tiene que ser lo que tú dices?
- No siempre.
-Entonces ¿Por qué no me dejas irme sola?
-Porque no quiero que sigas molesta conmigo.
- Me molesta más que me lleves a la fuerza.
Yamato detuvo el caballo y se bajó de él para después dirigirse hacia Mimi.
-Está bien, bájate.
Dijo Yamato extendiendo sus brazos hacia ella dispuesto a ayudarla a bajar.
-Pues ahora no quiero.
Respondió Mimi cruzándose de brazos y girando su rostro hacia otro lado en señal de desacuerdo. Yamato contó hasta mil, tenía que calmarse, él tenía la culpa por cumplirle siempre todos sus caprichitos.
-Pues quien te entiende, primero me dices que quieres irte tu sola y ahora no te quieres bajar.
-No me voy a bajar cuando tú quieras
-Esta bien como quieras.
Yamato subió a su caballo y le pidió a Mimi que se sostuviera, Mimi lo obedeció y rodeo con sus brazos el cuerpo de Yamato causando un fuerte sonrojo en el chico y la famosa sensación de mariposas en el estomago.
-Veo que ya se te paso el coraje.
Dijo Yamato con una sonrisa en su rostro.
-Sólo no me hables que aún sigo molesta contigo.
-¿Qué? Pero si ya te dije que no fue mi intención…
- Te dije que no me hablaras.
Yamato no dijo más, sintió como Mimi recargaba su cabeza en su espalda y no pudo evitar sonreír al sentirla tan cercas de él, la miró por el rabillo del ojo y vio como ella tenía sus ojos cerrados y también sonreía disfrutando aquel momento. Yamato regresó su vista al frente deseando que el camino se hiciera más largo para poder durar más tiempo así, tan cercas de ella.
Japón año 2006
-Paso el tiempo, y Michael sufrió mucho por la muerte de Mimi, pero después conoció a una chica que venia que venía de Francia, se enamoraron y se casaron.
Finalizó Kari con la anécdota que T.K había estado escuchando atentamente.
-Ya veo.
Murmuró T.K dirigiendo su vista hacia Mimi y Michael que hablaban muy amenamente sin darse cuenta que eran fulminados por la furiosa mirada de Yamato que no soportaba verlos juntos. Al parecer después de todo la historia si se estaba repitiendo pero de diferente manera.
Siguiente capitulo: Ayudando al destino - Publicación Viernes 26 de Agosto del 2011
Mimato196
Mayo 2007
