Disclaimer: La mayoría de los personajes y lugares pertenecen a Rowling, la warner...bla bla y más bla.
Adhara Ajdar: yo también estoy muy muy indignada jaja, es cierto, aunque vamos, has conseguido sacarme los colores!! Sinceramente, me gusta escribir, y creo que aunque no tuviera ni un solo review seguiría haciéndolo (tal vez con menos ganas), pero bueno, el tuyo del capi anterior me vale por mil. Muchas gracias guapísima, creo que algún review más como el tuyo y lloro y todo. Espero que te guste y que lo difrutes. Un besazoo muyyy grande.
Carla (En cuestión de segundos): muchas gracias! a mí tampoco me gusto el final que han tenido Lily y James, la verdad, pero en fin. un beso!
amo Ron y Hermione (por siempre juntos): es triste si, en realidad el contexto del fic es una misión de la orden de Ron y Hermione, y suponiendo que Harry estaba ocupado en otra misión o en otro lugar, no pudo ayudarles. Gracias a Rowling que al final les dio un buen final no? un beso!
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Capítulo siete: "La balanza se compensa sola"
-¿Entones no os ha gustado mi terrorífica sorpresa?- Albus Dumbledore miraba a sus alumnos con una sonrisa inocente y un deje de decepción por no haber causado la emoción que pretendía. Los jóvenes de hoy en día se asustaban con cualquier cosa…- ¡Es Halloween!
- ¿Es que tiene demasiados alumnos y se quiere librar de unos cuantos o qué?- le preguntó Yasmine descargando su furia en el sonriente profesor. Algunos alumnos se habían retirado intimidados o habían perdido el interés al enterarse de que había sido el anciano director el de la gran bromita y no los Premios Anuales.
- ¡Pero si ha sido muy divertido!- exclamó este sin inmutarse por el tono de Yasmine y las miradas homicidas que le estaban mandando el reducido grupo de alumnos que se habían quedado.
- ¡No! ¡Es que quería deshacerse de los Premios Anuales! ¡quería que nos mataran!- esta vez fue Lily la que saltó, intentando adentrarse en la retorcida mente de su director.
- Claro…- dijo James con frotándose el mentón pensativo.- ¡es eso!- decidió al cabo de unos segundos.
- Os equivocáis, como muchas otras veces- dijo Dumbledore sin dejar de sonreír- os acabáis de enfrentar académicamente a unos cuantos retos mágicos que forman parte de vuestro aprendizaje- les dijo ahora serio- y además…creo que tal vez algunos de vosotros habéis resuelto vuestras diferencias en el camino- añadió lanzándoles una mirada escrutadora.
Yasmine y Michelle se miraron y se sonrieron tímidamente. Sirius apretó con fuerza una mano de Estelle, Remus y Shyne se dieron un cariñoso achuchón y Lily y James…seguían siendo Lily y James, tan cabezotas como siempre.
-Se va a tener que buscar una excusa mejor- sentenció la pelirroja. Y sin ni siquiera despedirse, se marchó aireando su melena dignamente.
-¿James?- preguntó Dumbledore al muchacho de gafas. El aludido se encogió de hombros y siguió a la pelirroja. Michelle suspiró y se despidió de sus compañeros, caminando lentamente tras su pareja de baile.
-Qué disfrutéis de la noche- les deseó el director a los demás dedicándoles un guiño amistoso. Después se adentró al Gran Comedor, y los gryffindors vieron su gran sombrero puntiagudo perderse entre la multitud de alumnos.
-Está como una regadera- declaró Shyne frotándose un moratón que tenía en la mejilla.
-No, solo es algo extravagante- la corrigió Estelle notando de nuevo ese gusanillo inexplicable en el estómago al verla tan cerca de Remus.
-Sea lo que sea, ha conseguido asustarnos aunque sea un poquito, y esa es la esencia de un buen Halloween- opinó Remus, que ya casi se había olvidado de que un troll de cuatro metros había estado a punto de hacerlo papilla hacia menos de una hora.
-La verdad es que sí- le apoyó de nuevo Sirius. El licántropo le dirigió una seria mirada y se giró hacia Shyne.
-¿Nos vamos?- la joven asintió y ambos entraron también en el Gran Comedor.
-Mirad, por ahí vienen los ravenclaws- dijo Estelle señalando la escalera del vestíbulo. Un grupo variopinto de alumnos bajaba las escaleras con pinta de haber pasado los peores momentos de su vida. Todos excepto un muchacho de cabello cobrizo que se reía estruendosamente y que contrastaba con todos los demás.
-¡Henry!- exclamó Yasmine. Su cara se iluminó y se dirigió corriendo al sonriente chico.
-Que idiota…- murmuró por lo bajo Sirius lanzando una despectiva mirada a la pareja de Yasmine. Estelle sonrió divertida y le dijo:
-Allí esta Claudy, Sirius.
El merodeador puso los ojos en blanco cómicamente y cogió una mano de la pelirroja.
-Ha sido un placer compartir un boggart contigo- le besó la mano caballerosamente y se fue hacia su estirada novia.
-¿Estelle?- una voz conocida la llamó por detrás. Ella se dio la vuelta y vio a Adrien disfrazado de un pirata elegante. Tenía un ojo morado y la joven intuyó que no era maquillaje.
-Si, soy yo. ¿Qué te ha pasado en el ojo?
-Antes de nada, decirte que te tienes un disfraz muy … original- puso una cara extraña y Estelle creyó que iba a decir raro en lugar de original, como si esperara otra cosa por parte de la pelirroja- ahora puedo contarte nuestra aventura con la terrible araña gigante.
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-Hola mi encantadora vampiresa- dijo con voz alegre Henry Bitterman besando la mano de la chica como momentos antes había hecho Sirius con Estelle.
-Que caballeroso el señor…- ladeó la cabeza y entrecerró los ojos intentando poner nombre al disfraz de su pareja.
-Señor capitán Bitterman- dijo rápidamente- yo pensaba disfrazarme de muerto viviente o algo así, pero Adrien me convenció de que me disfrazara de pirata. A cambio yo sería el capitán y él mi tripulante. Además, estoy tuerto.
-¿qué?
-Que me he quitado el ojo.
-Venga, vamos. ¿en serio?
-¿quieres verlo?
-¡No!
-Era para hacerlo más realista.
-Oh, interesante- dijo Yasmine con una seductora sonrisa. Se acercó al chico como si fuera a besarlo, y él, desprevenido, no supo cómo reaccionar, de modo que antes de que se diera cuenta ella ya había dejado al aire un ojo negro, hipnótico, pero intacto. Sonrió a Henry que suspiró fingiendo indignación.- ¿Qué tal si entramos?
Henry asintió y ella se enganchó de su brazo coquetamente mientras se dirigían con algunos alumnos rezagados al interior del Gran Comedor.
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-¡Claudy!
La muchacha, que iba de princesa medieval perfecta, se giró y se quedó mirando al cuerpo sin cabeza que se dirigía hacia ella en esos momentos. Su cara era un poema. Una mezcla de incredulidad y asco.
-¿y tu cabeza?- pudo preguntar al fin haciendo un gran esfuerzo.
-Aquí- el chico la cogió en alto con las dos manos y le sonrió orgulloso.
-¿te parece divertido?- le preguntó irritada.
-¿El qué?- el merodeador estaba confundido.
-Tu disfraz.
-A mí sí.
-¿a ti y a quien más? No contestes, a tus amiguitos, Potter, el enano gordinflón y el pobretón de Lupin. Seguramente a la idiota de Roberts, a Evans y Simons también, y a todos tus compañeros, pero a mí no. Pégate la cabeza. El traje está bien- dijo mirando de arriba abajo la elegante túnica negra que llevaba su novio.
-No puedo pegarme la cabeza, Claudy.- Sirius no solía quedarse sin palabras, pero su novia lo había dejado completamente KO con el comentario anterior, que para nada se esperaba.
-¿y piensas ir toda la noche así?
-Solo hasta las doce.- replicó él, ya estaba empezando a mosquearse por la actitud de su chica.
-Pues entonces hasta las doce.
Y dicho esto se dio media vuelta y se fue con su grupo de estiradas amigas dejando a Sirius más solo que la una.
-Mejor para mí- farfulló el animago adentrándose solo al Gran Comedor.
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Cuando todos los alumnos llegaron al Gran Comedor, cosa que tardó un buen rato en pasar dado que algunos incluso tuvieron que ir a la enfermería víctimas de ataques de pánico donde una enfermera Pomfrey muy cabreada les esperaba maldiciendo las homicidas ideas que tenía el director del colegio, el banquete dio comienzo.
La decoración del Gran Comedor, frente a la del resto del castillo, era espectacular. No tenía nada de terrorífico, aunque estaba decorada exquisitamente y todos tuvieron que reconocer en ella el buen trabajo de los Premios Anuales.
Del techo de la sala, cuyo cielo era límpido y estrellado, colgaban numerosas esferas doradas con ligeras cintas transparentes que rozaban a los alumnos cuando caminaban por el salón. Las cuatro mesas habituales de cada casa habían desaparecido, sustituidas por una veintena de mesitas circulares repartidas estratégicamente, dejando frente a la mesa de los profesores un amplio espacio circular donde se realizaría el baile. Corrían rumores de que habían contratado al grupo de música "La caverna del Troll", cosa que hizo mucha gracia a Remus y Shyne, y James les confirmó aquella misma noche el rumor a sus amigos. Él, Adrien y los padres de James habían convencido al grupo para que fueran a tocar sus temas al baile Halloween. De modo que todos los alumnos estaban pendientes de que llegara el momento en que los profesores se levantaran de sus asientos y cambiaran la larga mesa por un escenario con sus estrellas del momento.
-A mí la vegdad no me emosiona demasiado. En Fgansia hay muchos ggupos mejogues que este.- farfulló Robert Begson, sentado al lado de Lily, que estaba intentando insonorizarse los oídos unos minutos pero que no encontraba el momento de hacerlo. Ambos estaban sentados en una mesa junto con Yasmine, Estelle, Henry y Adrien, que habían aceptado ir a la mesa que sus parejas prefirieran. Fue en principio un alivio para Lily, quien pensó que ya no tendría que soportar las aburridas peroratas del año de Begson en Francia, pero que se equivocaba completamente. Al chico, como siempre, no parecía importarle en absoluto que hubiera alguien más presente que él mismo. Además, Yasmine parecía muy entretenida y Estelle ya empezaba a reír casi por todo lo que le decía Adrien, aunque no lo hubiera ni oído. Y eso que Peter Grace aún no había comenzado a repartir el famoso whisky de fuego.
-No para de mirarla, ¿podría sacarle los ojos?- preguntó James Potter a Michelle, que a su vez observaba como en una mesa cercana, una de sus amigas cenaba la lengua de su ex.
-¿y la lengua? ¿podría yo cortarle la lengua?
Ambos se miraron y se echaron a reír.
-Podríamos probar a divertirnos un rato esta noche- propuso James.
-Vosotros lo tenéis fácil- les espetó Sirius, sentado al lado de Remus y Shyne- mi novia no me quiere porque estoy decapitado.
-Bueno, tú no la quieres a ella, y no está decapitada.- Remus miró a su amigo y por primera vez en mucho tiempo le sonrió comprensivo. -¿Cuándo vas a hacer lo que debes?
Sirius lo miró sorprendido por el extraño acercamiento de su amigo.
-Pronto, Rem, te lo prometo- ambos amigos se sonrieron y, levantándose rápidamente, se dieron un emotivo abrazo.
- Son como niños- dijo Shyne con lágrimas en los ojos. James asintió pensando que tal vez la noche no estuviera tan mal.
-Y ahora…tengo que hablar con vosotros dos- el merodeador de gafas se levantó y arrastró a sus dos amigos a una esquina solitaria, excusándose a Shyne y Michelle, y aprovechando que los alumnos se encaminaban en masa delante del improvisado escenario esperando a sus ídolos rockeros.
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-¡Vamos a bailar! ¡Vamos a bailar!- exclamó Estelle con las mejillas sonrosadas y los ojos azules chispeantes. La música había empezado a sonar con fuerza y la primera canción era movida y con un tono pegadizo.
-¡Síííííííííííí!- gritó Yasmine, también con las mejillas coloradas y una alegría extrema.
Lily también se levantó, seguida de Henry, Adrien y Robert.
-No, no, no- Estelle se acercó a su pareja y le puso un dedo en el pecho- el primer baile siempre es para nosotras…solas.- la pelirroja, además, cogió su varita, y golpeó la cáscara de calabaza de su disfraz, que sorprendentemente al momento se desprendió y desapareció, dejando a la vista el cuerpo de la muchacha cubierto con una túnica de color verde esmeralda oscura, muy corta y con un generoso escote. Por suerte llevaba las medias naranjas, pensó Lily, que puso los ojos en blanco, pero así era Estelle y no cambiaría nunca.
Yasmine reía y Lily también. Adrien puso las manos en alto con las palmas hacia afuera atónito y a modo de disculpa. Y se sentó en la mesa junto con los otros dos muchachos, esperando el espectáculo. Robert se sintió decepcionado de no ser esta vez el centro de atención.
De camino a la pista, Lily observó a James, Sirius y Remus hablando solos apartados del bullicio, cosa que el pareció absolutamente extraña, pero se olvidó en cuanto Yasmine la cogió de una mano y Estelle de otra y comenzaron a bailar entusiasmadas.
Estelle bailaba, reía, se divertía con sus amigas. Volvía a ver los rostros sonrientes de Yasmine y Lily y se abandonó, como siempre hacía, al vaivén de la música, alejándose por completo de la tensión, los miedos y la rutina diarios. Entraba en una especie de trance donde lo único que importaba era bailar, reír y sentir la euforia que solo el alcohol podía causar corriendo por sus venas. No estaba borracha, pero aquel punto de felicidad que a menudo sentía que le faltaba venía a ella raudo y veloz, embriagándola, inhibiéndola. Sentía la mirada fija de Adrien en su cuerpo, de los chicos y chicas que las rodeaban observándolas entre curiosos y envidiosos por su falta de complejos, por ese entendimiento y esa libertad de la que las tres disfrutaban.
A Lily no le gustaba beber, la primera vez que había bebido en una fiesta de fin de año a la que había ido con Estelle acabó vomitando y jurándose que nunca más volvería a probar el alcohol. Aunque la experiencia no hubiera terminado bien, podía recordar aquel punto de gracia que daba al principio, que la hizo hablar sin ninguna clase de reparos con el chico que le gustaba por aquel entonces. El hecho de que el chico ni le hiciera caso tal vez fuera determinante en que lo que era nuevo para ella terminara haciéndole daño. Se sintió estúpida por haber llegado a ese punto, y aunque de vez en cuando tomaba alguna copa cuando salía de fiesta con sus amigas, nunca jamás volvió a emborracharse ni sintió ningún deseo de desinhibirse como entonces.
Yasmine, en cambio, podía considerarse un punto medio entre ambas, o tal vez ni siquiera se parecía un poco a alguna de ellas. Mientras que Estelle, cada vez que salía de fiesta con ellas, NECESITABA un par de copas, y Lily apenas si probaba un trago, ella bebía si le apetecía. Había noches en las que si le acercaban una copa salía huyendo del alcohol y no quería ni olerlo. Sin embargo, otras veces el cuerpo se lo pedía, y aunque la mayoría de las veces sabía controlarse y conocía hasta que punto podía llegar, también algunas Lily había tenido que hacer de madre de ambas y al día siguiente de lo que habían disfrutado era de un buen y gordo resacón.
Pero ahora, lo único que les importaba era la música. Estelle comentó en voz alta y entre risas que James y Adrien habían sabido elegir bien, y ellas les habían dado la razón y habían seguido bailando como si nada ni nadie en el mundo existieran a su alrededor.
Al cabo de un rato, Adrien, Henry y un aburrido Robert Begson se les acercaron y se les unieron al baile. Lily no duró mucho más, no entendía como no le había cortado la mano a Robert desde el primer momento en que se le había ocurrido ponerla en su cintura. Así que alegando que iba a por bebidas porque tenía mucho calor se alejó del grupo no sin antes lanzarle una elocuente mirada a Yasmine, recordándole que aún tenían que hacer algo aquella noche, y que debían darse prisa.
Llegó a la mesa en la que servían las bebidas y se encontró con Connor, que iba vestido de troll, y a Axel de esqueleto. Lily les saludó alegremente y pidió un vaso de zumo de calabaza fresco.
-¿no te apetece mejor un chupito de whisky de fuego, Lily?- le preguntó desde detrás de la barra Peter Grace, que sonreía aún más ampliamente que de costumbre con su gran boca.
-Como te pillen, Peter…- dijo Lily, Peter hizo un gesto quitándole hierro al asunto.
- No es para tanto, no va a pasar nada.
Lily lo dudó mucho pero no replicó. Cogió su vaso de zumo de naranja y se dio la vuelta, cuando a menos de un palmo de su nariz apareció Robert, que la cogió de un brazo con demasiada fuerza y le sonrió. Su aliento apestaba a alcohol.
-Robert…
- Lilian, queguida… ¿pogqué no vamos fuega?- preguntó entrecerrando los ojos.
-Ahora, Robert.
-Ahoga, tú lo has dicho, mi amog- la presión aumentó y Lily intentó zafarse sin éxito. Fue entonces cuando vio a James hablando con Leslie Bell, la pareja del chico del año pasado, y durante una fracción de segundo en el que el moreno de gafas se giró y la miró, Lily actuó como si se hubiera bebido de golpe tres barriles del famoso whisky de fuego: besó a Robert. Fue un beso para nada romántico, hosco y sin sentimiento, coreado por una oleada de murmullos de asombro de las personas que los rodeaban. Al cabo de lo que parecieron millones de años, Robert se separó de ella. James ya no la miraba, pero se despidió de Leslie y se fue a la mesa con sus amigos, Shyne y Michelle, que la miraba como si pensara que era tonta. Tan tonta como se sentía.
-¿Vamos fuega ahoga?
- Sí, Robert, pero antes tengo que hacer algo, si no te importa- y deseando que la tierra la tragase, Lily consiguió desviar lo suficiente la atención del francés para librarse de su mano- espérame fuera, en los asientos que hay en frente de la gárgola de los jardines.- dicho esto se dio la vuelta y antes de que pudiera andar mucho más otra mano la cogió con fuerza y tiró de ella hacia un lado.
-¿¡estás loca?!- era Yasmine, que la miraba enfadada- ¿qué haces besando a Begson?
- No lo sé, no lo sé- Lily se llevó la mano a la cabeza, recordando a James hablando con Leslie.- ha sido una gilipollez.
- Ni que lo dudes- la regañó su amiga.
-No me eches el sermón ahora, Yas, ¿Qué quieres? Henry está allí solo.
- Nuestro plan.
-¿qué?
-¡Gladys!- exclamó exasperada Yasmine- está sola, y tiene su copa a su lado. Ahora o nunca. Y Estelle está con Adrien, así que no se dará cuenta.
- Bueno, allá vamos.
- Lily, he pensado que es mejor que la despistes tú. Contigo se concentrará más que conmigo, te odia más.- se encogió de hombros ante la mirada ofendida de la pelirroja- es verdad, yo seré traidora de sangre, pero tú eres hija de muggles. Además, yo puedo usar la poción que me diste- explicó la morena sacándose la botellita de líquido negro del escote, donde permanecía milagrosamente intacto. Lily asintió resignada, tal vez una pelea con la slytherin le aclarara las ideas.
Mientras caminaban por el borde de la estancia, evitando que la gente las viera, Yasmine murmuró unas palabras y se golpeó la cabeza con la varita. Lanzó un pequeño gritito al sentir como si un huevo se le rompiera en la cabeza, pero cuando Lily la miró tan solo pudo percibir una leve distorsión en la pared. El hechizo era bastante bueno, y a Yasmine ya no era posible diferenciarla entre el gentío.
-Suerte, Lily- le susurró su amiga, antes de dirigirse por delante de ella a la mesa en la que estaba sentada Gladys.
Lily llegó unos segundos después, ella sí podía ver dónde estaba Yasmine, o tal vez sólo lo intuía, pero el caso es que allí estaba ahora, cara a cara con Gladys Rise.
-¿querías algo, sangre sucia?- le espetó cuando la vio allí callada. Arrugó aún más la nariz que de costumbre.
-Sí- contestó la pelirroja con firmeza. Una firmeza que le habían dado la estupidez que había cometido y que la incentivaban a hacer una locura.- quería preguntarte algo.
Gladys la miró con asco, pero Lily pudo percibir un rastro de curiosidad en sus serpentinos ojos.
-Quería saber…- dijo tomando aire- si esa cara de asco la tienes siempre, o si tienes que ir a oler cerdos a la pocilga para que se te note más.- pronunció cada palabra regodeándose en su significado, recordándolas de cuando Peter Grace las dijo en las Tres Escobas. Vio cómo la slytherin la miraba, entendiendo poco a poco el significado de sus palabras- no te favorece nada, ¿sabes?- añadió con desdén.
Gladys se levantó de su silla, tenía la cara blanca como la tiza, y las manos estiradas, con los puños cerrados. Lily vio como la distorsión del ambiente que ahora era Yasmine se acercaba a la mesa, y como un par de gotas negras caían a la copa de su enemiga y se disolvían, sin dejar rastro. Lo que no vio fue la mano de Gladys, tan solo sintió un dolor punzante en su mejilla, y oyó los gritos e improperios que le estaba lanzando la chica como si vinieran de muy lejos. Algunos alumnos se habían acercado a curiosear, pero Lily no les dio tiempo de ver nada más. Miró a Gladys sin ninguna emoción en sus ojos y desapareció tras la puerta del comedor, camino de los jardines.
La slytherin seguía gritando, aunque la pelirroja ya no estuviera delante. Y Yasmine se materializó a su lado de repente, con la copa de la chica en las manos.
-¿qué calor, no? ¿no tienes sed?- le preguntó inocentemente. Gladys cogió el vaso sin percatarse si quiera de quien le hablaba, y bebió violentamente de él. Tan solo pudo hacer una mueca de asco más antes de caer al suelo completamente dormida.- vaya, no sabía que hacía efecto tan rápido- se preocupó Yasmine. Después se encogió de hombros y usando la varita disimuladamente colocó el cuerpo dormido de Gladys en la silla, con la cabeza apoyada en la mesa y manchándose su bonito cabello del zumo de calabaza que había derramada en ella.
- ¿No deberías estar con tu novio, Roberts?- le preguntó al oído una voz muy conocida y en un tono que la hizo derretirse hasta los huesos. Suspiró pacientemente antes de darse la vuelta y hacer como si no le afectara nada que estuviera tan cerca de ella.
- Black…Henry no es mi…¡vaya! Pero si ya tienes cabeza- exclamó soltando una carcajada. No entendía por qué aquello le hacía tanta gracia, pero para ella tenía algún sentido extraño.- tengo calor, creo que voy a por más bebida.- decidió en un momento pensando que los encantos de Sirius podían esperar. El animago la siguió desconcertado.
- Yasmine, ¿estás bien?
- Nunca he estado mejor, ¿y tú?
- Yo diría que estás un poco…
- ¿loca?
- No, bueno sí, pero…
- ¿buena?- dijo soltando una carcajada y agarrándose a una silla con la que por poco se choca.
- Si, lo estás, pero no era…
- Un momento- de repente lo miró como si lo entendiera todo- tú lo que quieres es ligar conmigo- de nuevo otra carcajada.- después de mi whisky de fuego, y ponte a la cola, cariño, Henry estaba antes- y antes de que el merodeador pudiera seguir a Yasmine alguien lo cogió con fuerza de la túnica y lo arrastró. Era James, Remus le acompañaba.
- Lily ha salido a los jardines, donde la esperaba Begson, es nuestro momento, si llegamos antes que ella- le informó de corrida.
-Sí, pero Yasmine…
- Está con Henry, Pad, déjala por hoy- le contestó su amigo.
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Lily no sabía porque había besado a Begson, bueno, en realidad si lo sabía. Había notado esa punzada de celos extraña cuando vio a James hablando con Leslie. ¿Por qué le tenía que pasar aquello? ¿Es que no había un tío en el mundo que no fuera James Potter y que la hiciera sentirse igual que él? Ella jamás se enamoraría de alguien así, iba en contra de sus principios… Iba metida en sus tribulaciones cuando una voz algo distorsionada la llamó desde detrás de unos setos. Se asomó curiosa y vio a Begson, que le señalaba el banco para que se sentara a su lado. "está bien" pensó Lily, "ya es hora de empezar a hacer las cosas bien de una vez". Se acercó al chico y se sentó a su lado, lo más alejada que pudo de él.
-Robert, verás, tengo que decirte algo.
-Hay mucho tiempo paga hablagg, pego ahoga no, Lilian de mi cogasón- dijo cogiéndola fuertemente de ambos brazos y acercando su cabeza a la de ella.
-¡Robert! ¡Para! ¡ Estate quieto!- gritó la pelirroja empezando a asustarse e intentando zafarse.
-¡Tú me besaste, Lilian, fuiste tú!- chilló extasiado el francés, obligándola a repetir lo que unos momentos antes había hecho ella. Lily no sabía qué hacer, el chico la tenía inmovilizada y ahora notaba su aliento apestando a alcohol tan cerca que la mareaba. El muchacho intentó meter la lengua en su boca mientas una de sus manos buscaba ansiosa la raja de la túnica de la chica palpando sus muslos sin ningún cuidado. La pelirroja estaba desesperada, así que mordió con fuerza el labio inferior del chico, que profirió un alarido de dolor, y, con los ojos inyectados en sangre, le dio una bofetada que la lanzó fuera del banco y la dejó en el suelo, dolorida y con la cabeza dando vueltas. Y todo aquello hubiera acabado mucho peor si alguien, que venía corriendo de algún lugar, no se hubiera lanzado encima del francés y le hubiera dado un puñetazo que lo despistó por segundos.
-¡Maldito cabrón!- gritó James Potter fuera de sí.- ¿cómo te atreves?- pero Begson ya estaba más espabilado y se lanzó al joven de gafas, propinándole otro puñetazo que puso un ojo morado a James. La pelea hubiera seguido y seguramente ambos hubieran acabado muy mal si no fuera porque Sirius y Remus aparecieron de momento después de su amigo, y ambos lanzaran a la vez un hechizo aturdidor al francés, que cayó hacia atrás estruendosamente.
Lily había contemplado la pelea con los ojos abiertos de par en par, echada en el suelo y con la mano en la mejilla dolorida. Se levantó como pudo y se acercó a James, que les gritaba a sus amigos por no haberle dejado acabar con el francés él solo.
-James…- Lily no sabía que decir, quería darle las gracias, pero él la miró con sus ojos castaños entrecerrados, con odio.
-¿estás contenta ya?- le espetó.
-Yo…
-¡Ha estado a punto de hacerte mucho daño, Lily!- gritó el moreno, y por primera vez Lily notó como su voz temblaba.
-Yo, lo siento…gracias, James.
-¡No me las des! ¡Tú le besaste a él! Si no fuera porque le vi hablando con un capullo de slytherin acerca de si esta noche serías suya, ahora mismo…- no pudo acabar la frase.
-Pero…- Lily no pudo aguantar ni un segundo más, las lágrimas caían solas por sus mejillas, y sentía las manos temblorosas por todo lo que acababa de vivir en unos segundos, por todo lo que James había hecho por ella y lo poco que se lo había agradecido, se sintió sucia, ruin.
-Lily…- de nuevo escuchó, aunque parecía muy lejano, aquel tono cariñoso y preocupado que le había oído en Hogsmeade. Notó como el chico la abrazaba y ella apoyó la cabeza en su pecho, notando una calidez y comodidad que nadie le había dado nunca con un simple abrazo. Y en aquel momento, y a pesar de todo, deseó con toda su alma besarle, oler para siempre su aroma y oír su voz susurrarle al oído- ya pasó, Lily…
Pasaron unos minutos, que a ambos se le antojaron segundos, cuando una voz nerviosa carraspeó interrumpiendo el momento. James miró a Sirius, que le devolvía una mirada incómoda.
-James…tenemos que darnos prisa o…
-O se despertará- dijo Remus.
-¿qué…?- empezó a preguntar Lily, pero se cayó ante la sonrisa divertida que al chico de gafas se le había dibujado en el rostro, y siguió su mirada hasta el cuerpo de Begson, tumbado en el suelo.
-¿no te importará, no?- preguntó James desconfiado.
-¡James!- exclamó Lily mirándolo como si estuviera loco.- ¡menuda pregunta! Pero antes…- la pelirroja comenzó a buscar algo en su túnica, y al poco sacó una botellita transparente llena de un líquido negro.
-¿no será…?- comenzó a preguntar Sirius, quien también empezaba a sonreír divertido.
-¿Filtro de los Muertos?- preguntó Lily- sí, lo es, y se va a tragar la botella entera.
-¡Pero puede estar dormido años!- exclamó Remus alarmado.
-¿y a alguien le importa?
-En realidad no…- respondió el licántropo encogiéndose de hombros, pero aún algo preocupado.
Aún así, Lily ya se había acercado a Begson, y con algo de miedo y repugnancia, le abrió la boca y le introdujo el líquido entero en la boca. Un hilillo negro resbaló de la comisura de los labios del chico…
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-¿qué te crees que haces con mi novio, Roberts?- preguntó una petulante voz segundos después de que Sirius fuera arrastrado por sus amigos.
Yasmine se giró sobresaltada y miró con aburrimiento a Claudy White.
-¿yo? Nada, querida, no te preocupes. Si te preocupas es tu culpa, por ser la novia de un merodeador- le respondió ella imitando el tono altanero de la ravenclaw. Siguió caminando hacia donde servían las bebidas, pero Claudy no se dio por vencida y la siguió.
-Tienes razón, Roberts.- le dijo mientras la morena pedía con una sonrisa un chupito de whisky de fuego.
-¿ah, sí? ¿en qué, exactamente?- preguntó la aludida fingiendo interés, y bostezando descaradamente.
-En lo de que no debo preocuparme.- dijo ignorando las señales de aburrimiento de la gryffindor. Yasmine asintió dándole la razón efusivamente.
-Ahora ya puedes irte a buscar a tu noviecito y pasarlo bien los dos, White, y también puedes dejarme a mí en paz de paso- dijo empujando a la joven suavemente.
- No debo preocuparme porque un hombre como Sirius jamás se fijaría en alguien como tú. – dijo Claudy dándose la vuelta y mirándola astutamente.- él es un gran mago, sangre limpia y atractivo, inteligente. ¿y tú?. Solo eres una mocosa que le interesó por un tiempo, pero que serías como un juguetito nuevo con el que entretenerse unos días. Eres sangre limpia pero… en fin, Sirius jamás podría tener nada contigo, él mismo me dijo todo eso el otro día.
Yasmine se quedó paralizada unos segundos, asimilando la información. Por una parte no quería creer lo que la chica que tenía delante le decía. No quería creer lo del juguetito y jamás pensaría que a Sirius le importaría ni un poco la clase de sangre que pudiera tener, pero con sus palabras, Claudy había conseguido herirla en lo más profundo de su orgullo.
-¿Qué quieres decir exactamente, White?- dijo fríamente. Toda la euforia que el whisky le había dado aquella noche se había evaporado rápidamente.
- Qué no eres lo bastante buena para él, cariño- dijo con voz afectada la ravenclaw- lo siento, por mucho que te esfuerces jamás podrías estar con alguien como Sirius…y yo sí.- se giró de forma teatral pero no dio ni un paso cuando Yasmine la llamó de nuevo.
-¡Claudy!- la muchacha se giró aún con la satisfecha sonrisa bailándole en el rostro de porcelana.- tal vez yo no sea tan buena como tú y tu novio, pero no voy por ahí con la ropa sucia.
-¿qué quieres decir? ¡mi túnica no está sucia!
- ¡Ahora sí!- y le lanzó el líquido rosado y pegajoso que había en un gran vaso encima de la barra, manchándola de arriba abajo.
- ¡Roberts!- gritó la ravenclaw agitando las manos para sacudirse el ponche de encima.
-¿qué ha pasado? ¡Claudy!- Sirius acababa de llegar corriendo y se encontró con semejante imagen. Su novia completamente mojada y pringosa y Yasmine con un gran vaso en la mano, mirándola con odio.
- ¡Ha sido ella!- gritó Claudy alzando un dedo acusador hacia Yasmine- ha dicho que estaba harta de que estuviéramos juntos, que deseaba ser yo, y que me odiaba por ello.- comenzó a llorar mientras se abrazaba al animago que la miraba sorprendido.
-¿Yasmine?
-¡¿qué?!- escupió ella, mirándolo con rabia- ¡yo no soy el juguete de nadie, Black!- sorteó a la pareja y se fue derecha hacia Henry, mientras intentaba con todas sus fuerzas no llorar.
-¿Nos vamos?- preguntó al chico con voz temblorosa. Éste la miraba sorprendido.
-¿a dónde?
- A dónde sea- contestó con la voz extrañamente aguda Yasmine.- Me da igual, a un lugar más íntimo.
- Ha sido Black, ¿verdad?- dijo él duramente. Yasmine lo miró sorprendida- vamos, Yas, ¡todo el mundo sabe cómo es! Vámonos.- y cogiendo a la joven de la cintura ambos se marcharon del gran comedor antes de que comenzase el gran lío de verdad.
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Cuando James, Sirius, Remus y Lily llegaron al Gran Comedor, se preguntaron por qué los profesores aún no habían dado por terminada la fiesta, viendo el desmadre en el que se había convertido el baile de Halloween. Realmente Peter Grace había tenido éxito con las bebidas, pues una gran mayoría de alumnos cantaban, reían y hablaban como si se hubieran hecho el hechizo "sonorus". Claro que los profesores no se quedaban atrás, Dumbledore bailaba salsa con
Ada Millow, y McGonagall lanzaba gorgoritos al aire acompañada de Hagrid. Filtwick levitaba a divertidos alumnos y Sprout tenía el sombrero de hierbas calado hasta las orejas, sin darse si quiera cuenta. Nada más entrar, Sirius había salido corriendo hacia un lado al distinguir a Claudy y a Yasmine discutiendo a pleno pulmón, y al ver como la morena le lanzaba un gran vaso de ponche a la rubia encima. James fue a otro lado ya que había divisado a Michelle, que se reía junto a Shyne descontroladamente mientras hacían un potente hechizo de las lenguas unidas al ex de la hermana de Yasmine y a su amiga traidora. Ambos jóvenes intentaban separarse sin mucho éxito mientras sus lenguas permanecían firmemente unidas.
Lily y Remus se quedaron solos a la entrada, pero el licántropo rápidamente se separó de la pelirroja porque había visto algo que no le gustó un pelo.
Estelle hacía un largo tiempo que apenas veía, sentía ni sabía dónde estaba. Remus la vio rodeando con los brazos a un Adrien que la miraba lujuriosamente y no paraba de manosearla sin importarle que ella estuviera en condiciones o no de decir qué prefería. Estaban en un rincón solitario, aparentemente bailando, pero el licántropo ya se había percatado de las intenciones del ravenclaw y se dirigió como una bala hacia la pareja.
-Ejem…Adrien- llamó el chico. El aludido le devolvió una mirada de mala gana- creo que Estelle debería irse a la cama- dijo con firmeza.
-Estelle está donde debe estar, Lupin, no te metas- le espetó el joven de ojos verdes.
-¡Remus!- gritó Estelle con la voz distorsionada por el alcohol.- hola, cadiño…
Estelle se intentó soltar del ravenclaw, pero casi se cae de bruces.
-Será mejor que me la lleve de aquí- dijo el chico aún mirándola libidinosamente.
-No, creo que es mejor que la lleve yo a la enfermería, Wilkinson.- replicó Remus.
-¡quieres meterte en tus asuntos, Lupin!- gritó Adrien perdiendo la paciencia- tanto tú como yo sabemos lo que ella quiere, ¿verdad? Ella es así- dijo intentando mirar con complicidad a Remus, que le devolvió una mirada de asco.
-¿y luego qué? ¡Vas a destrozarle el corazón! Además, no puedes saber si ella quiere o no, ¡está borracha!
-¿corazón? ¿borracha? En todas las fiestas está borracha, Lupin, y una chica con corazón no andaría liándose con el primer tío que se le pone a tiro, es una pu…
-¡Cállate!- gritó el licántropo con los ojos dorados fijos en los verdes de Adrien- no la insultes.
-Vaya, vaya… así que tenemos un merodeador enamorado- dijo mofándose el ravenclaw.- no quieres que me acueste con Simons- era una afirmación, no una pregunta.
-¿ya no es Estelle?
-Ahora no me escucha. – y no se equivocaba, la pelirroja reía sin parar sin mirar a un punto fijo.
Y todo ocurrió en un momento, Remus aprovechó un segundo de despiste de Adrien y se movió como una centella, cogiéndolo del pañuelo de pirata que llevaba alrededor del cuello y estampándolo contra la dura pared.
-Déjala- dijo con una calma que precedía a la tempestad- o te arrepentirás.
-Esto no quedará aquí, Lupin- aseguró Adrien mientras se zafaba del puño del chico con brusquedad.
-Cuando quieras y cómo quieras- repuso el licántropo.
El viernes, a las 11, en la torre norte. Quien gane, se lleva a Estelle.
Remus hizo un breve gesto de asentimiento y el ravenclaw se marchó. Estelle lo miraba divertida.
-¿vais a jugar a algo?- preguntó sin dejar de sonreír.- ¿por qué se ha ido Adrien?
- No, ahora no, ven conmigo Estelle- la pelirroja se levantó y enganchó al brazo del licántropo, que la miraba más perdido que nunca.
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James llegó al lado de Lily tras entender que no podía hacer nada con Michelle y con Shyne, que se habían hecho muy amigas. La pelirroja contempló al moreno unos segundos y luego pensó que mientras les explicaba a sus amigas el motivo de su disfraz, dijo algo en lo que llevaba toda la razón: "la balanza se compensa sola", y James se lo había confirmado. No podía ir por ahí pensando que ojalá encontrara a otro chico que la hiciera sentir como él, porque ese chico era él. A partir de ahora podía hacer dos cosas: volver a ser amiga de James y dejar que todo surgiera solo, o seguir ignorando sus sentimientos y no disfrutar de lo que realmente podía pasar, que podía ser o bien maravilloso o un completo desastre, pero ahí estaba la emoción: la incertidumbre de lo desconocido, mantener la esperanza intacta y la ilusión brillando con fuerza en su corazón.
-Lily…¿crees que ya?- preguntó el chico de gafas. La pelirroja rió con ganas.
-¿qué mejor momento que este?- dijo mirando a su alrededor.- tal vez incluso pongamos algo de cordura en todo este caos.
-Lo veo difícil- opinó James. Lily le dio la razón.- en fin, a la de una, a la de dos…y a la de tres.
Ambos alzaron sus varitas a la misma vez y las luces del Gran Comedor se apagaron de repente. Un grito ahogado de todos los alumnos en común quedo suspendido en medio de la oscuridad, que duró unos segundos. Se oyó un fuerte chasquido, y cuando las luces se encendieron, en mitad de la pista de baile había algo que antes no estaba allí.
Robert Begson, o por lo menos lo que parecía ser una estatua de cera del chico, se encontraba petrificado en una extraña posición. Abrazaba a un espantapájaros muy feo y llevaba puesto un tutú rosa que le quedaba perfecto. Tenía dos largas orejas de burro (idea de Remus), los labios pintados de un rojo muy llamativo y el pelo cortado al cero (idea de Sirius), y un bonito rabito de cerdo que hacía conjunto con el tutú rosa (idea de Lily y James).
Los gritos de asombro rápidamente se convirtieron en risas ahogadas y más tarde en carcajadas estruendosas. Todos los alumnos señalaban al chico, que parecía profundamente dormido y ajeno a las risas que estaba causando.
Y la tal vez la imagen de aquel muchacho en una situación tan vergonzosa como ridícula hizo de detonador para que la cordura regresara a la mente de los profesores. McGonagall ordenó a voces a los alumnos que volvieran a sus habitaciones, que ya era demasiado tarde, y Dumbledore, mientras se iban, movió su varita haciendo desaparecer a Robert al momento. Muchos juraron ver como al director se le escapaba una sonrisa más que divertida, y ni siquiera a Filtwick, jefe de ravenclaw, casa de Robert, pudo reprimir la carcajada. En cinco minutos las únicas personas que quedaban en la sala eran los profesores y Gladys Rise, apaciblemente dormida en su silla con su inmaculado cabello mojado y pringoso. Dumbledore sonrió entre nostálgico, alegre y desesperado preguntándose si sus queridos merodeadores habían vuelto a la carga tras un tiempo de vacaciones...
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Próximo capii, la semana que viene si es posible. Ya véis, si os animáis y queréis dejar algún review, por mí de fábula!!
Roxy
