Hola chicos y chicas les dejo este capitulo de contrabando porque se supone que debería estar trabajando ahorita pero más tarde no podre así que se los dejo ahorita que no ha llegado mi jefa, bueno me despido que lo disfruten y pasen un lindo día =)

Los personajes de digimon no me pertenecen :(

23

Ayudando al destino.

Ya estaba atardeciendo y los chicos se sentaron en unas mesas largas de madera que se encontraban en el área verde del parque diversiones ubicada al frente de los puestos de comida y algunos juegos.

-Estoy exhausta.

Se quejó Yolei dejándose caer en una de las bancas al igual que varios de los demás chicos.

-Pero que rápido se cansan chicos, Izzy y yo tenemos planeado ir a la casa de los espejos, ¿No vienen con nosotros?

- Yo los acompañaré Yumi.

-¡Perfecto superior Joe ya somos tres!

-Yo también iré.

-¡Y yo!

Yolei se levantó recuperando toda su energía al ver que Michael y Ken se habían anotado para ir, esa era su oportunidad para acercarse a uno de los dos chicos y no pensaba dejarla pasar.

-Yo también voy, vamos Codey.

-Pero Yolei.

Codey no tuvo oportunidad de oponerse, a pesar de estar agotado se veía obligado a seguirle el paso a su eufórica amiga que de la nada había recuperado todas sus energías.

-¿Tú no vienes Mimi?

Preguntó Michael al ver que la chica no tenía intensiones de moverse.

-No yo estoy muy cansada, los esperaré aquí.

Michael sonrió y asintió para después alcanzar a Yumi y a Izzy que le llevaban la delantera. Mimi lo observó irse, sabía que la casa de los espejos era una excelente oportunidad para acercarse a Michael, pero en esos momentos no tenía cabeza para eso, desde que había hablado con Tai en la casa de las muñecas lo dicho por el moreno le había estado rondando en la cabeza, tal vez Tai tenía razón y Matt y Sora no estaban destinados después de todo. Sacudió su cabeza, no, ella en sus visiones siempre había visto que Sora y Matt estaban comprometidos y hasta vio a Matt pedirle matrimonio a la pelirroja, entonces ella no podía estar equivocada ellos debían estar juntos aunque Matt se negara, pero y si ¿Sora también se negaba? No había considerado eso, tal vez debía de hablar con la pelirroja antes de seguir con su plan.

- Mimi ¿Estas bien?

Le preguntó Matt al verla tan callada, de la nada Mimi se había quedado muy pensativa.

-Sí es sólo que estoy cansada.

- Y como no ibas a estarlo si te la has pasado corriendo por todos lados.

Mimi sonrió pero después bajó su mirada al suelo, se suponía que ayudar a Matt a ser feliz al lado de Sora debía alegrarla, pero cada vez que lo miraba o hablaba con él entraban en ella las dudas y se preguntaba si estaba haciendo lo correcto, ya que una parte de ella aún se negaba a dejarlo ir.

Matt miró que Mimi bajaba de nuevo su mirada al suelo, algo le pasaba a Mimi, ella siempre estaba sonriendo y ahora se miraba triste.

- Kari y yo iremos por algo de tomar.

- Yo voy con ustedes.

Dijo de inmediato Davis, por nada del mundo pensaba dejar a ese par solo, no entendía como le hacía Takeru para lograr siempre estar con Kari, hasta cuando era al azar a esos dos les tocaba estar juntos pero ya no más, ahora sería él el que no se apartaría del lado de Kari.

- Yo también iré.

Habló esta vez Tai.

-Iré contigo.

Matt también se había anotado para ir por algo, no quería que estando solo con Mimi y Sora la castaña hiciera algún otro teatrito o lo pusiera en otra situación comprometedora, así que por el momento creía estar más seguro cercas de Tai o de los demás chicos.

- ¿Ustedes no vienen?

Preguntó Tai al ver que sólo se quedarían Mimi y Sora.

- Yo estoy cansada.

-Yo me quedaré a hacerle compañía a Mimi para que no se quede sola.

Matt miró a las dos chicas, ahora estaba llegando a pensar que tampoco era muy seguro dejar sola a Sora con la castaña, Mimi era muy capaz de meterle ideas erróneas a Sora en la cabeza y eso era lo que menos quería, pero por otra parte si se quedaba igualmente Mimi podía meterlo en problemas.

- Matt me traes una soda.

Dijo Mimi al ver a Matt dudar, de seguro el rubio estaba planeando quedarse y si lo hacía ella no podría hablar con Sora.

Matt salió de sus pensamientos y asintió ante la petición de Mimi.

- ¿De que sabor la quieres?

- De la que sea, la misma que tú.

- Sora ¿Tu quieres algo?

- Una soda estará bien.

- ¿Algún sabor en especial?

- De naranja es su favorita.

Dijo Tai con una sonrisa y Sora también sonrió, no cabía duda de que el chico la conocía muy bien no por nada era su mejor amigo.

- Me conoces muy bien Tai.

- Claro, eres mi mejor amiga.

Sora sonrió y los chicos se fueron, Mimi observó a Sora y a Tai, ambos parecían llevarse muy bien, inclusive parecía que Sora tenía más cosas en común con Tai que con Matt.

-Sora…

- ¿Qué pasa Mimi?

- ¿Podría preguntarte algo?

-Claro ¿Qué es?

- Pero es algo personal.

- mmm… bueno pregunta.

-¿Tú sientes algo por Matt?

Sora se sorprendió por la pregunta y se puso notoriamente roja, pensaba que no era muy obvia respecto a sus sentimientos por Matt pero al parecer Mimi la había descubierto.

-Bueno él, es uno de mis mejores amigo…

-Pero ¿No sientes nada por él?

Sora comenzó a jugar con sus manos por el nerviosismo.

-Sssí.

Dijo al fin la chica, ni siquiera ella sabía porque le había confesado algo tan personal a Mimi que apenas la conocía, tal vez era porque una parte de ella esperaba que con aquella confesión la castaña se alejara del rubio y le dejara el camino libre.

Mimi bajó su mirada, dentro de ella había querido que Sora le dijera que no, pero al parecer después de todo Sora y Matt debían estar juntos.

- ¿Y tú Mimi sientes algo por Matt?

Mimi alzó su vista sorprendida, esa era la misma pregunta que ella misma se había hecho muchas veces y para la cual aún no tenía respuesta. Miró a Sora, la pelirroja todavía estaba esperando una respuesta pero ella no sabía que era lo que tenía que contestar.

- Yo…

- ¡Ya llegamos chicas!

Anunció Tai que venía acompañado de Matt y los demás chicos.

-Ten Sora, tu soda de naranja como la habías ordenado.

- Gracias Tai, ¿cuánto te debo?

-No es nada Sora, esta es cortesía del buen Tai.

Sora sonrió y abrió su lata de soda para después girar su mirada a la castaña, los chicos habían llegado antes de que ella le pudiera dar una respuesta, pero ya podía adivinar cual era, estaba casi segura que Mimi sí sentía algo por Matt y eso la ponía en desventaja, después de todo Matt le había dicho que ella era especial, talvez la que debía alejarse de Matt era ella y no Mimi, después de todo Matt parecía sentir algo por ella.

-Aquí tienes Mimi.

Dijo Matt extendiéndole su bebida a la chica que la tomó sin muchos ánimos, Matt la miró, estaba preocupado por ella, desde ayer en la noche cuando fue a visitarla ella había estado cambiando de animo y constantemente mostraba esa mirada triste que tenía en esos momentos, ¿qué le pasaba a Mimi?

-¿Cuánto es?

Preguntó Mimi levantando su vista hacia el rubio.

-Así déjalo.

Matt tomó asiento al lado de la castaña y miró al cielo, la tarde estaba por desaparecer y se podían ver las primeras estrellas aparecer en el cielo.

Mimi se sintió nerviosa al tenerlo cercas, lo miró de reojo y se preguntó por qué no había podido responder aquella sencilla pregunta, tiempo atrás hubiera dicho que no y hubiera gritado a los cuatro vientos que quería a Michael, pero las cosas habían cambiado, a pesar de que tenían poco tiempo de conocerse Matt había logrado confundirla y la había hecho sentir cosas que ningún otro chico la había hecho sentir ni siquiera Michael y eso era lo que la confundía, cuando estaba con Matt se sentía protegida, pero aquello no podía ser, Matt no era para ella, era para Sora, y ella tenía que hacer lo posible por que ellos fueran felices juntos.

Bajó la mirada al suelo nuevamente, ¿por qué era tan difícil? Aunque en realidad no era difícil, su lógica era sencilla, ella tenía esas visiones porque tenía que hacer que Matt y Sora estuvieran juntos, a pesar de que Tai la había hecho dudar, la respuesta de Sora le había abierto los ojos, la pelirroja estaba enamorada de Matt como en el pasado y esa era una clara prueba de que el pasado se debía repetir y ellos debían estar juntos, y como lo había hecho ella en el pasado, ella tenía que aceptarlo y ayudarlos a estar juntos ya que siempre deseo la felicidad de Yamato y ahora en el presente aún seguía deseando que Matt fuera feliz. En teoría era sencillo, lo difícil era aceptarlo.

Matt miró a Mimi, nuevamente ella tenía ese semblante triste, las ganas no le faltaban para abrazarla y consolarla de cualquiera que fuera el problema que la atormentaba, pero sabía que no era el momento, Tai, Sora, T.K, Kari y Davis estaban ahí con ellos y él nunca había sido de los que se ponía como pañuelo de lágrimas de alguien, él siempre era indiferente auque con ella le era casi imposible ser indiferente.

- ¿Qué es lo que te pasa?

Le preguntó sin voltear a verla y con su mirada fija aun en el anaranjado cielo. Mimi volteó a verlo y sin saber porque se sonrojó así que tuvo que desviar su mirada, tomó un poco de aire y se relajó tenía que ser la misma Mimi de siempre y sonreír.

-Nada, ¿por qué crees que me pasa algo?

Matt volteó a verla, ella estaba sonriendo pero esa sonrisa era falsa, por más que tratara de disimularlo a él no lo engañaba, Mimi estaba preocupada por algo.

- Has estado muy callada.

-Es sólo que estaba cansada, pero ya verás que con la soda que me trajiste me animaré un poco.

- ¡Ya llegamos chicos!

Anunció Yolei emocionada, en la casa de los espejos había podido acercarse un poco más a sus dos amores y hasta se había perdido con Ken durante unos minutos en la casa de los espejos, los dos solos, aquello había sido como un sueño hecho realidad, el chico de cabellos oscuros había sido atento con ella durante el tiempo que se vieron perdidos sin encontrar la salida ni a sus amigos, era una lastima que Izzy los hubiera encontrado sino ella aún podría estar disfrutando de la compañía del guapísimo de Ken, y Michael no se quedaba atrás, cuando la vio regresar le preguntó si se encontraba bien, no cabía duda de que Michael era todo un caballero y eso lo ponía en empate con Ken, OH! ¿Por qué era tan difícil elegir?

- ¿Por qué tardaron tanto?

Preguntó Davis al ver llegar a sus amigos que tenían alrededor de una hora que se habían ido a la casa de los espejos y hasta en esos momentos regresaban.

- Lo que pasa es que el superior Joe se perdió en la casa de los espejos.

Contestó Yumi intentando ahogar la risita que luchaba por salir de sus labios de sólo recordar lo difícil que había sido hallar al superior Joe y lo histérico que este se encontraba al salir de ahí.

- Ni siquiera los encargados lo encontraban.

Dijo Izzy que al igual que su novia se encontraba conteniendo por no reírse frente a Joe.

- ¿Pues dónde te metiste Joe?

Preguntó Tai divertido, conociendo a Joe lo más seguro era que había hecho un escándalo cuando se vio perdido y cuando salió de ahí.

- Ellos tienen la culpa por no poner indicaciones, cualquiera se perdería en ese lugar.

-En eso tiene razón Joe, también Yolei y Ken se perdieron.

Dijo Codey apoyando un poco al chico de lentes que aún se miraba molesto por lo sucedido.

-Sí pero Izzy nos encontró muy rápido.

Protestó Yolei cruzándose de brazos, su comentario había parecido más que nada reclamo y no era para menos el pelirrojo la había sacado de su sueño cuando los encontró a ella y a Ken.

Los que acababan de llegar se sentaron en la larga mesa junto con sus demás amigos para descansar un poco, después de todo eso de andar buscando al superior Joe por toda la casa de los espejos había sido algo desgastante, así que necesitaban descansar un poco antes de continuar.

Matt y Mimi que hasta el momento habían estado sentados dándole la espalda a la mesa se giraron y se sentaron correctamente para poder tener a sus amigos de frente.

- Que bonita pulsera Mimi.

Comentó Kari reconociendo la pulsera que Mimi llevaba en esos momentos, era la misma que en sus visiones había aparecido y había sido un obsequio de Yamato para la castaña.

- Gracias Kari.

- ¿Me la prestas?

- Por supuesto.

Mimi se quitó la pulsera y se la extendió a Kari que pareció examinarla.

Kari miró la pulsera, no podía estar equivocada, era la misma pulsera que había visto en sus visiones.

-¿Dónde la compraste?

Preguntó T.K, él recordaba que Kari le había comentado algo de una pulsera que aparecía en sus visiones y al parecer era esa.

- No lo recuerdo, ni siquiera recuerdo que me la hallan regalado, pero es lo más seguro.

Mimi sonrió, ahora que lo pensaba era extraño que esa pulsera regresara a ella después de haberle pertenecido hace tantos años atrás.

- Déjame verla Kari.

Kari extendió la pulsera a Matt, ese pequeño accesorio había llamado su atención en la rueda de la fortuna cuando empezó a brillar y estaba casi seguro que había sido el causante de otra de las visiones de Mimi. Tomó la pequeña pulsera entre sus manos y la vio con detenimiento, leyó en voz alta la inscripción en ella "Por una amistad sincera" y como relámpago su memoria le proyecto imágenes de él regalandole esa pulsera a una Mimi de diez años que no pertenecía a ese tiempo sino que más bien era del pasado.

La voz de Matt al leer aquella inscripción resonó fuertemente en la mente de Mimi, ahora comprendía porque esa pulsera había vuelto a ella después de tanto tiempo, aquella pulsera era un recordatorio de lo que tenía que hacer y de la realidad, ella y Yamato eran sólo amigos, no tenía porque pensar que entre ellos podía existir algo más, siempre había sido así, ellos eran sólo amigos nada más.

-Ten.

Matt regresó la pulsera a su dueña y sonrió él le había regalado esa pulsera años atrás y aquel obsequio había regresado a ella de forma misteriosa, era como si una parte de él hubiera regresado con ella.

Mimi tomó su pulsera y se la puso de nuevo, la observó por unos segundos y volteó a ver a Matt y a Sora, estaba decidido, ayudaría al destino y uniría a Matt y a Sora.

-¡Ya estoy lista! ¿Qué les parece si vamos a ver los puestos?

Propuso Yolei una vez que se vio descansada y sintió sus pilas recargadas. Ya estaba anocheciendo y aún les faltaba mucho por ver.

-Sí no tarda en oscurecer.

La apoyó Sora y todos se pusieron de pie y se encaminaron hacia los puestos. Kari y T.K iban más atrás que los demás, la pequeña Yagami había estado observando a Matt y a Mimi desde hace rato y pudo notar que no estaban tan unidos como siempre y Mimi parecía un poco triste por lo cual pensó que era el momento de intervenir y ayudar al destino un poco, lo que necesitaban esos dos era un momento a solas.

- ¡Mimi!

Gritó la pequeña castaña que volteó a guiñarle un ojo a T.K que de inmediato entendió la indirecta.

Mimi se paró y volteó hacia Kari, la menor corrió hasta ella y le pidió que la ayudara a buscar un arete que se le había caído y que no encontraba por lo cual las dos chicas regresaron a la mesa.

T.K por su parte también hizo lo suyo, fue hasta Matt y le preguntó si había visto su celular a lo cual el mayor de los rubios respondió que no, T.K hizo una cara de puchero que le dio a entender a su hermano que lo había perdido, Matt lo miró con severidad, T.K siempre era muy descuidado y distraído sólo no perdía la cabeza por que la traía pegada. Matt propuso ir a buscar a la mesa donde habían estado sentados y T.K asintió con una sonrisa triunfante.

-Ahorita te alcanzo hermano iré a preguntarle a Davis si no lo ha visto.

Matt asintió y se encaminó a la mesa donde estaban sentados. ¿Cuándo aprendería T.K a no ser tan descuidado con sus cosas? Desde niño siempre perdía todo.

- Mimi ahorita vengo, iré por T.K para que nos ayude a buscarlo.

-OK.

Respondió Mimi que se encontraba bajo la mesa gateando con la esperanza de que por ahí se encontrara el arete de Kari, y lo peor era que en el césped resultaban más difíciles de encontrar y más siendo tan pequeños como el que le mostró Kari.

Gateó hasta llegar al fin de la mesa donde su cabeza chocó con algo.

Matt bajó su mirada al sentir que algo chocaba con sus piernas y se encontró con un gorro verde muy familiar para después encontrarse con unos ojos color miel que lo miraban confundidos.

Mimi alzó su mirada al sentir que su cabeza había chocado y se encontró con los ojos color zafiro de Matt que la miraban curiosos.

-¿Qué haces ahí abajo?

-¡Matt!

Repentinamente Mimi sintió como el nerviosismo se apoderaba de ella y quiso escapar de ahí pero en cuanto se levantó del suelo su huída se vio impedida por un nuevo golpe, ahora Mimi se había golpeado con la mesa provocando que la castaña se quedará en el suelo sentándose para poder sobar su cabeza.

-Auch! Dolió.

Se quejó Mimi quitándose el gorro para poder sobar su cabeza adolorida.

-¿Estas bien?

Matt se puso de cuclillas y posó su mano en la cabeza de Mimi sobre las manos de la chica que se sobaba.

-Sí solo me dolió un poco.

Contestó Mimi bajando sus manos y levemente sonrojada, otra vez estaba sintiendo esa sensación y su corazón estaba empezando a palpitar nervioso. Miró a Matt que aún sobaba su cabeza golpeada y no pudo evitar sentir maripositas en el estomago, era absurdo, ¿por qué se tenía que sentir así estando con él? Él debería estar con Sora no con ella. De nuevo aquel recuerdo la invadió, ellos sólo eran amigos y siempre sería así, siempre había sido así, apartó con sutileza las manos de Matt diciendo que estaba bien y Matt le sonrió provocando que un nuevo sonrojo se apoderara de ella. Tenía que controlarse.

- ¿Se puede saber que hacías ahí abajo?

- Buscaba el arete de Kari, lo perdió y pensé que tal vez podría estar por aquí.

- ¿Y lo encontraste?

- No.

Desde lejos T.K y Kari observaban como su plan marchaba a la perfección inclusive mejor de lo que se esperaban ya que ellos sólo habían deseado dejarlos solos un rato pero al parecer el ambiente entre ellos sin querer se había puesto un poco romántico.

-Al parecer nuestro plan funciona.

Dijo T.K con una amplia sonrisa.

-Sí mejor de lo que esperábamos. Aunque creo que ese golpe le dolió a Mimi.

- Pero tal vez valió la pena.

- Tienes razón.

Los dos rieron y se encaminaron hacia donde estaban los demás que le llevaban ya bastante ventaja, lo mejor era dejar solos a Mimi y a Matt.

- Ya te dije que estoy bien.

- Solo quería estar seguro, ese golpe fue muy fuerte.

Dijo Matt poniéndose de pie para después ofrecerle su mano a Mimi y ayudarla a levantarse. Mimi tomó la mano de Matt y se puso de pie de tal modo que al pararse quedó muy cercas del rubio.

Los dos se miraron a los ojos y por un momento ambos sintieron como sus corazones se aceleraban, Matt estaba luchando por controlarse, tenía tantas ganas de besarla que no sabía si esta vez iba a poder evitarlo. Mimi lo miraba, no era para nada la misma sensación que sentía con Michael, con Matt siempre era diferente, con él era tan calido el sentimiento que estaba llegando a creer que lo que sentía por Michael era sólo un capricho, simplemente la ilusión del primer amor, pero con Matt era tan real que parecía el verdadero amor.

No se pudo contener más, tomó con suavidad el rostro de Mimi y la acercó a él con la clara intensión de besarla, tenía que hacerlo, todo su cuerpo y su corazón se lo pedían a gritos.

Mimi se sonrojó al sentir a Matt acercarse a ella, sin embargo no se movió ni un centímetro, ella también lo quería, quería que la besara y volver a sentir aquella hermosa sensación que sintió la primera vez que lo besó. Sintió como una mano de Matt se posaba en su mejilla mientras que la otra rodeaba su cintura. No pudo evitarlo y sonrió al tenerlo cercas y sentir su aliento acariciando su rostro, posó una de sus manos en el pecho del rubio y entonces la vio, el recordatorio de que ellos no podían ser más que amigos, aquella pulsera que colgaba de su muñeca y que le recordaba que era lo que ella tenía que hacer. Ella tenía que alejarse de él y dejarlo ser feliz con Sora.

Cuando sus labios estaban por rozarse y unirse en un beso Mimi bajó su rostro y recargó su cabeza en el pecho de Matt dejándolo a él besando el aire.

- ¿Qué pasa?

Preguntó un tanto decepcionado de que Mimi lo hubiera rechazado y se hubiera quitado antes de recibir el beso.

- Vamos con los demás.

Fue lo único que dijo y se apartó de Matt para dirigirse hacia donde se habían ido sus demás amigos. Matt la miró y apretó los puños con furia, se sentía tan estúpido, ya era más que obvio que Mimi no quería nada de él y aun así una parte de él le pedía a gritos no renunciar y seguir luchando por ella a pesar de que cada vez la miraba más lejana.

- ¿No vas a venir?

Preguntó Mimi volteándose a verlo cuando notó que él no la seguía.

-Sí.

Contestó con voz fría y cortante, sólo con ella había logrado bajar esa capa de frialdad que siempre usaba y ahora hasta con ella había tenido que usarla.

- ¡Mira que bonito oso de peluche Davis yo lo quiero!

Gritó emocionada Yolei al ver en el aparador del juego de los aros un encantador oso de peluche color morado.

-Tienes razón es excelente.

Dijo Davis y pidió jugar, Yolei lo miró sorprendida tanto que su mandíbula fue a caer al suelo, ¡No podía creerlo, el odioso de Davis iba a intentar de ganar aquel oso de peluche para ella! Al parecer el moreno ese no era tan odioso después de todo.

Davis se sentó frente al juego y comenzó a lanzar aros intentando colocarlos en alguno de los palitos correspondientes. Yolei se acercó un poco tímida y sonrojada a él, ella siempre se comportaba muy grosera con Davis y aun así él se encontraba en el juego intentando ganar aquel peluche para ella, de ahora en adelante la chica ya no sería tan grosera y respetaría más a su amigo que después de todo era un buen amigo.

- emmm Davis…

-¿Qué quieres?

-Se que no me he portado muy bien contigo, pero quería agradecerte este gesto.

- ¿De que hablas Yolei?

Preguntó Davis sin apartar su vista del objetivo y tirando otro aro que no logró caer donde debía.

-De que es muy amable de tu parte que ganes ese oso para mí y aunque no logres ganarlo yo…

- ¿De que hablas? el oso no es para ti.

-¿Qué?

-Es para Kari.

- Pero si yo te dije que lo quería.

-Sí y eso significa que es un buen regalo para una chica, gracias Yolei.

Odioso, eso era lo que era Davis un odioso, ahora se retractaba de todo lo que había dicho, lo seguiría fastidiando y no se sentiría mal por tratarlo así, después de todo se lo tenía merecido. Apretó su puño con fuerza dispuesta a golpearlo, aquello había sido una humillación hacia su persona, pero antes de que lo hiciera una voz masculina tras de ellos la detuvo, salvando a Davis de un tremendo golpe.

- Davis ¿No deberías rendirte? Llevas ya cuatro rondas.

Comentó Ken que se encontraba parado atrás de Davis.

- No importa, yo lo ganaré para Kari.

- Dudo que puedas ganarlo.

Dijo Yolei con burla humillando a su amigo que la fulminó con la mirada.

-Si eres tan buena porque no lo intentas tú.

-Claro veras que yo si puedo.

Yolei pagó al encargado y se sentó al lado de Davis dispuesta a ganar, aquello ya era cuestión de orgullo además de que no quería hacer el ridículo frente al guapísimo de Ken. Se relajó los hombros y recibió los aros por parte del encargado, miró decidida su objetivo y lanzó el primer aro y falló, sintió como la presión aumentaba, Davis la miraba con burla y además Ken también la miraba, tenía que impresionarlo. Lanzó el siguiente aro y volvió a fallar, ya solo le quedaban 8, la presión estaba a lo máximo, se puso de pie y comenzó a lanzar los aros como una desquiciada asustando tanto al vendedor como a Davis y a Ken que miraban como un aura roja rodeaba a Yolei y como la chica desprendía fuego de su mirada lanzado aro tras aro.

Terminó cansada, todos los aros en su mano habían desaparecido, miró hacia los palos donde los aros debían quedar incrustados pero no había ninguno, ninguno de sus aros había caído en el lugar correcto. Suspiró decepcionada era igual o más mala que Davis, que humillante y Ken la había visto enloquecer, más humillante aún.

-Eres pésima Yolei.

-Cállate Davis.

- Yo lo intentaré.

Dijo Ken tomando asiento al lado de la pelimorada, Yolei volteó a verlo, Ken se miraba relajado y calmado, tomó los aros que le dio el encargado y como si nada comenzó a lanzar lo aros, logrando colocar cada uno en un palo diferente, ¡Era asombroso! Ken lo hacía ver tan fácil.

Yolei y Davis parpadearon sorprendidos Ken había logrado insertar todos lo aros en el lugar correcto como si se tratase de lo más sencillo del mundo mientras que ellos ni uno solo habían logrado colocar en su lugar.

-Ten.

Dijo Ken extendiéndole el peluche a la chica que lo miró incrédula.

-¿Para mi?

- Lo querías ¿No es así?

- Sí, muchas gracias.

Yolei tomó el peluche viendo a Ken con ojos en forma de corazón, era tan encantador el chico, eso definitivamente lo ponía a la delantera en su indecisión entre él y Michael.

- No fue nada.

Contestó Ken con una sonrisa que hizo literalmente derretir a Yolei sobre su asiento, Ken era tan perfecto.

- ¿Vas a seguir intentándolo Davis?

Preguntó Ken poniéndose de pie.

- Sí, no pienso rendirme hasta que gane ese oso para Kari.

- Bueno nos vemos.

Ken se fue y Davis se concentró en su juego hasta que oyó un carraspeo tras de él.

- Mira quien tiene un osito y sin tu ayuda.

Le presumió Yolei orgullosa paseando el pequeño peluche frente a los ojos de Davis. Davis sonrió y le quitó el oso a la chica.

-Buena idea, le daré este a Kari.

- Olvídalo este es mío, tú consigue el tuyo.

Respondió Yolei arrebatándole el oso a Davis para después noquearlo con un puñetazo que lo dejó tendido en el suelo. Ahora ese oso era intocable quien se atreviera a tocarlo se las tendría que ver con Yolei Inoue.

No sabía que lo hacía sentir peor, si el hecho de que Mimi hubiera rechazado su beso cuando por un segundo la había visto sonreír y acercarse a él para corresponder el beso o el hecho de que ahora la castaña estuviera con Michael riendo y platicando como si nada hubiera pasado. Odiaba verla con él, era una tortura silenciosa la que sufría cada vez que la veía sonreír con él, claro que no estaban solos también estaban Izzy y Yumi con ellos platicando pero eso no quitaba el hecho de que estuviera con Michael, y lo peor de todo es que aún sentía esas tremendas ganas de querer besarla.

Mimi rió por el chiste de Michael, aunque estaba con el chico que siempre había sido el hombre se sus sueños, ahora no se sentía igual que antes, no sentía lo mismo que sentía cuando estaba con Matt. Volteó a ver al rubio que platicaba con Sora y Tai, suspiró resignada, así era como debía ser, ella debía estar con sus amigos, y él con Sora que era la chica con la que debía estar.

-Mimi ¿Pasa algo?

Le preguntó Michael al verla suspirar con tristeza.

-No es nada, sólo necesito ir al baño.

Contestó Mimi poniéndose de pie y encaminándose a los baños que no se encontraban muy lejos de donde ellos estaban.

-¿Quieres que te acompañe?

Preguntó Yumi a la par que se ponía de pie.

- No, esta bien puedo ir sola.

Yumi se volvió a sentar un poco extrañada por la respuesta de su amiga, era extraño que Mimi no quisiera que la acompañara al baño cuando era ella la que siempre le rogaba por que fueran juntas, pero al parecer ese día algo le preocupaba a su amiga, pero ese no era el momento de hablar con ella.

Michael vio a la castaña alejarse, había estado intentando toda la tarde hacerla sonreír y aunque lo lograba sabía que esas no eran sonrisas sinceras, y que ella sólo sonreía porque no quería mostrar que algo le preocupaba. Giró su vista hacia donde la había tenido Mimi antes de verla suspirar y vio que se encontraba ahí Matt junto con Tai y Sora. Bajó la mirada dolido, así que era por él que Mimi estaba tan triste, debió imaginarlo.

Matt vio a Mimi dirigirse sola a los baños y supo que era su oportunidad para aclarar las cosas con ella, quería una respuesta a ese rechazo y no iba a descansar hasta que la tuviera, se excusó con Tai y Sora diciendo que iría a comprar algo y se puso de pie para dirigirse a los baños a esperar a que la chica saliera.

Se mojó la cara con el agua fría del lavamanos, tenía que volver a ser la misma, tenía que volver a sonreír para no preocupar a los demás. Se secó la cara y se vio en el espejo esbozando una sonrisa, se miraba tan falsa, tenía que hacer algo para mejorarla si no quería tener sobre ella a Yumi o a Matt interrogándola sobre que era lo que le pasaba. Matt… él siempre se preocupaba por ella.

Caminó hasta la salida con su mirada puesta en su pulsera, aquella pulsera el recordatorio de lo que tenía que hacer y eso era ayudar al destino a unir a Matt y a Sora.

- Ellos deben estar juntos.

Murmuró para si misma cuando salía del baño sin darse cuenta que alguien la esperaba afuera. Matt estaba recargado sobre la pared esperándola y había alcanzado a huir el murmullo de la chica.

-Necesitamos hablar.

Dijo Matt clavando su mirada sobre ella. Había ido ahí con la clara intención de preguntarle a Mimi porque lo había rechazado, quería que lo bajara de su nube de una vez si es que ella no sentía nada por él, pero aquel murmullo había sido más que suficiente para él, Mimi no lo había besado porque seguía con su errónea idea de que él y Sora estaban destinados o por lo menos quería creer que por eso no lo había besado. Ahora tendría que hablar con ella sobre eso y aclararle de una buena vez que él y Sora no se habían casado en el pasado ni tampoco habían estado enamorados, por lo tanto no era posible que ahora ellos, él y Sora estuvieran destinados a estar juntos cuando entre ellos nunca había habido nada, sólo una buena y fuerte amistad nada más.

- ¡Matt me asustaste!

Protestó la castaña, por un momento había sentido que él corazón se le salía cuando oyó la voz de Matt tan cercas.

- Necesitamos hablar.

Repitió Matt ignorando el comentario de la chica, debía dejar las cosas claras y si le seguía la platica de seguro terminaría desviándose del tema.

- ¿De qué?

Mimi continuó su camino, tenía que alejarse de él sino quería otra reprimenda del rubio, ya se podía imaginar de que quería hablar Matt.

- De lo que siempre hablamos y de lo que aparentemente te niegas a entender.

- No sé de que me hablas.

Dijo Mimi fijando su vista en todos lados menos en Matt. Sonrió al ver como Ken le daba un oso de peluche a Yolei que lo miraba con ojos de enamorada. Aquella escena le había dado una idea, tomó la mano de Matt y lo jaló hacia los juegos.

- Ven Matt.

- Mimi espera.

Protestó Matt, quería hablar con ella y ella parecía no tomarlo enserio, en cambio se lo llevaba casi arrastras a quien sabe donde.

- Quiero ese osito de peluche.

Dijo Mimi parándose frente al juego de los aros y apuntando un oso de peluche color rosa.

-Mimi en realidad necesito hablar contigo después jugaré a lo que quieras, pero ahorita ocupo hablar contigo.

-Ah! Ya veo, no puedes, entonces le diré a Michael.

Matt sintió como se le pusieron los cabellos de punta de sólo oír el nombre de Michael, él no se iba a dejar ganar por Michael, ganaría ese oso de peluche y después hablaría con Mimi.

- No es necesario yo lo ganaré.

Matt le pagó al encargado y comenzó a lanzar los aros sin lograr posicionarlos en alguno de los palos donde debían de caer. Mimi sonrió, era perfecto ahora sólo tenía que poner en marcha la segunda parte de su plan.

¡Por fin! Después de tres rondas fallidas en la cuarta lo había logrado, había logrado ganar el oso de peluche que quería Mimi. Sonrió satisfecho cuando le dieron el peluche y se lo dio a la chica que estaba al lado de él.

-Ten.

- Muchas gracias Matt.

Contestó una Sora notoriamente sonrojada, Matt abrió los ojos como platos al ver que la que se encontraba al lado suyo era Sora y no Mimi. Volteó a todos lados buscando a la castaña que no logró ver por ninguna parte.

-So… So… Sora.

Balbuceó sorprendido Matt, estaba tan concentrado en el juego que ni siquiera se había dado cuenta de que era Sora la que estaba al lado de él y no Mimi.

-Es muy bonito.

- Pero ¿Dónde está?

- ¿Quién Mimi?

- Sí.

-Fue con Michael, creo que él le pidió que lo acompañara a comprar algo. Dijo que me habías hablado para darme algo. ¿No era para mi?

Preguntó Sora un poco decepcionada.

-Claro que era para ti Sora, es sólo, que que que era una sorpresa.

Dijo Matt nervioso, no quería lastimar los sentimientos de Sora, pero tampoco quería crearle falsas ilusiones, ¡Maldición! Sabía que debía hablar con Mimi antes de que ella intentara otro de sus planes para unirlo con Sora.

- Eres muy lindo Matt.

Sora sonrió y vio contenta a su peluche, tal vez después de todo sí tenía una oportunidad con Matt.

-¡Kari! ¡Kari! Mira lo que gane para ti.

Gritaba Davis emocionado mientras corría hacia la castaña que se encontraba sentada en una banca junto con T.K. Después de más de 20 intentos Davis había logrado ganar el oso de peluche morado que tanto quería para Kari.

- Gracias Davis es muy lindo.

Dijo Kari con una sincera sonrisa al recibir el oso por parte de su amigo que sonrió victorioso al ver la sonrisa de la joven, haber si T.K podía superar esa.

- ¿Enserio te gusto?

- Claro esta igual de lindo que el que me dio T.K, es más será su hijo.

-¿eh? ¿T.K también te dio uno?

-Sí, T.K me dio este.

Kari puso frente a Davis un enorme oso que medía alrededor de un metro y que al igual que el de Davis era de color morado.

- ¿Puedes creerlo? En el juego del tiro al blanco le dio a todos en el centro.

- No fue nada, sólo fue suerte.

Dijo T.K con modestia y el rubio y Kari comenzaron a reír divertidos. Davis por su parte bajó la cabeza decepcionado, nuevamente había sido humillado, aplastado y superado por T.K.

- Hey Sora, Matt, ¿dónde estaban?

Preguntó Tai sentado en una banca junto con Joe con quien había estado platicando antes de ver a sus dos amigos acercarse hacia ellos.

- ¡Mira Tai lo que me regaló Matt!

Dijo emocionada Sora mostrándole el peluche a su amigo que lo tomó entre sus manos para después ver con desconcierto al rubio que ni siquiera lo miraba y que parecía estar buscando algo.

- Esta muy bonito.

Contestó Tai regresando el peluche a su amiga que sonreía.

- Matt necesito preguntarte algo, nos disculpan.

- Claro.

Contestó Sora sin borrar su sonrisa y tomando asiento al lado de Joe que sonreía al ver lo feliz que se miraba su amiga por el obsequio que Matt le había dado. Y él que había pensado que Matt estaba interesado en Mimi, ahora podría sentirse más tranquilo sabiendo que Matt sentía algo por Sora.

- ¿Qué es lo que pasa Tai?

Preguntó Matt una vez que él y Tai se encontraban lo bastante retirados de Sora y Joe como para que alguno los oyera.

-Eso es lo mismo que quisiera saber yo, ¿qué pasa contigo? ¿Por qué le diste ese oso a Sora? Pensé que ya no querías crearle falsas ilusiones a Sora o es que has decidido darle una oportunidad.

- No fui yo, fue Mimi.

- ¿Mimi?

- Sí ella me tendió una trampa, me pidió el oso para ella y cuando voltee a dárselo ya no era ella sino Sora, no podía decirle a Sora que no era para ella.

- Vaya que astuta, pero pensé que ya no lo haría después de lo que le dije.

Pensó Tai en voz alta alarmando a Matt quien temió que Tai le hubiera dicho a Mimi algo de sus sentimientos hacia ella.

- ¿Qué fue lo que le dijiste?

-Nada que no debiera, sólo le dije que si Sora y tú no estaban juntos era por algo y pareció quedarse muy pensativa, pensé que ya no intentaría emparejarte con Sora, porque esas eran o son sus intenciones ¿no es así?

-Sí

- ¿Tú sabes por que?

- Creo saber porque, pero si es por lo que yo creo ella está confundiendo las cosas.

- ¡Matt!

Gritó Mimi dirigiéndose al rubio con una amplia sonrisa.

- ¿Dónde andabas?

La regañó Matt por haberlo dejado solo con Sora e irse sin avisarle nada.

- Acompañé a Michael por unas cosas.

- ¿Se puede saber por qué lo hiciste?

- Porque él me lo pidió.

Contestó Mimi desconcertada, nunca pensó que a Matt le molestara tanto que acompañara a Michael.

-No me refiero a eso, me refiero al oso de peluche, ¿por qué hiciste que se lo diera a Sora? Dijiste que era para ti no para Sora.

- Ah! Eso, pensé que te referías a Michael, pues a mi me gustan más los gatitos de peluche que los osos, además sólo ayudaba un poco al destino.

- Pues deja de hacerlo, sólo me estas complicando las cosas.

- ¿complicando? Si te las estoy facilitando, ustedes tienen que estar juntos.

- ¡Qué no! ¡Entiéndelo de una vez nosotros no estamos destinados ni nada por el estilo.

-Oigan, ¿qué es todo eso del destino?

Intervino Tai, tenía una leve idea de que hablaban aquellos dos pero aun así se sentía perdido en la platica no entendía que tenía que ver el destino en todo eso.

- No es nada.

Contestó Matt, para después dirigir su mirada a Mimi, que en un momento de berrinche se había cruzado de brazos y volteado su cara hacia otro lado.

- Y tú Mimi por favor deja de…

- ¡Algodón de azúcar!

Gritó emocionada al ver a un señor que vendía algodones de azúcar.

-¿Qué?

- Quiero uno, ven Matt, cómprame uno.

Dijo Mimi tirando del brazo del rubio para dirigirlo hacia donde estaba el vendedor. Tai no se quiso quedar atrás así que también fue hacia donde se dirigían sus amigos.

- Me da cuatro algodones de azúcar por favor, dos azules y dos rosas.

- ¿Cuatro? ¿No te hace daño tanta azúcar?

Preguntó Matt alarmado de la cantidad de azúcar que estaba por ingerir la castaña.

- No todos son para mí, uno es para ti, otro para Tai y dos para mi.

- Aun así dos se me hacen muchos para ti sola, es pura azúcar.

- No te preocupes estaré bien.

Dijo Mimi tomando los cuatro algodones para después repartirlos.

- Muchas gracias Matt, eres tan lindo, sabía que siempre piensas en mí.

Dijo Tai con burla al recibir su algodón de azúcar.

-Cállate que si por mi fuera no te hubiera comprado nada.

Le contestó Matt a la par que pagaba los algodones.

- Vamos no seas amargado, mi estomago te lo agradece, aunque creo que Mimi lo volvió a hacer,

- ¿De que hablas?

- De eso.

Matt se volteó hacia donde apuntaba Tai y pudo ver a Mimi que le daba uno de los algodones a Sora mientras le decía algo que hacía sonrojar a la pelirroja. Matt se golpeó con la palma de la mano la frente y negó con la cabeza, ¿cómo podía ser tan tonto como para caer en el mismo truco dos veces?

- No cebe duda que el amor ciega, era para que en cuanto Mimi pidió los cuatro tú hubieras sospechado que haría algo así, pero estas tan ocupado complaciéndola y quedando bien con ella que no te diste cuenta de sus intenciones, mira hasta yo salí ganando.

Finalizó Tai dándole un mordisco a su algodón de azúcar para después continuar.

-Vaya nunca pensé que a ti te fuera a pegar el amor tan duro y menos con una chica como Mimi, siempre pensé que las chicas como ella eran tu repelente.

- Ya cállate Tai.

- ¡Listo!

Dijo Mimi llegando a donde estaban los dos chicos.

- Lo volviste hacer.

Le dijo Matt en cuanto la vio llegar.

- Tú dijiste que me haría daño tanta azúcar así que compartí uno con Sora, aunque claro, le dije que tu se lo mandabas.

- Mimi por favor deja de hacer eso, Sora y yo sólo somos amigos, entiéndelo de una vez.

- Pero yo sólo trato de ayudarte.

-Pues sólo estas empeorando las cosas, por favor Mimi, te lo suplico deja de hacer eso que estas haciendo.

- Matt tiene razón Mimi, sé que no lo haces con mala intención pero con lo que haces podrías lastimar a Sora.

Mimi vio con cara de puchero a ambos chicos, no había pensado en eso, Tai tenía razón, Matt se negaba a aceptar que quería a Sora y si por culpa de ella Sora se hacia ilusiones y Matt al final no terminaba cediendo como ella esperaba la única perjudicada era Sora, así que tal vez lo mejor era detenerse además que no podía negar que una parte de ella a la cual había decidido ignorar le reclamaba molesta que debía de dejar de hacer eso, pero su idea de que ella debía a ayudar a que ellos estuvieran juntos era más fuerte y por eso lo hacía pero ahora con lo que le había dicho Tai, lo mejor era detenerse por el bien de Sora.

-Esta bien, ya no haré nada.

Dijo Mimi un poco arrepentida y con su mirada en el suelo.

- Créeme Mimi es lo mejor. Bien chicos que les parece si vamos con los demás.

Sugirió Tai con una sonrisa y encaminándose hacia donde estaban sus demás amigos. Mimi suspiró resignada, tanto que se había esforzado en idear sus planes y llevarlos acabo, además de que se había tenido que convencer de que aquello había sido lo mejor ¿y todo para que? Para nada, no había ganado nada más que auto torturase así misma cada vez que ponía en marcha alguno de sus planes.

Mimi estaba por seguirle el paso a Tai cuando sintió una mano posarse sobre su cabeza y los labios de Matt cercas de su oído.

-Gracias pequeña.

Le susurró Matt haciendo que Mimi se sonrojada notoriamente y ella se quedara estática mientras que él se le adelantaba unos pasos.

Siguiente capitulo- El tunel del amor Publicación: Viernes 2 de Septiembre del 2011

Mayo del 2007

Mimato 196