Hola a todos, yo aquí como siempre reportandome como cada viernes para traerle un nuevo capitulo de este fic. Esta vez si tengo comentarios que decir en primero que agradezco sus reviews claro como siempre y también les agradezco que se tomen tiempo de leer aunque no dejen review y en segundo pues que le tenga paciencia a Mimi que yo creo tal vez los saca de quicio un poquito otra vez :S Bueno creo que es todo, me despido y que disfruten su lectura :)

Aclaración: Los personajes de digimon no me pertenecen y este fic es sin fines de lucro. (T_T ¿ya les dije que odio poner esto? sino les había dicho se los digo odio ponerlo además que me da flojera pero ni modo)

27

Feliz Navidad.

Matt llevó a Mimi hasta una parte más retirada del parque que se encontraba totalmente desabitada aunque realmente había batallado para llevarla hasta ahí ya que la chica seguía pataleando y luchando para que la bajara.

-¡Suéltame Matt!

Gritaba furiosa Mimi pero Matt la ignoró sabiendo que si la soltaba lo más probable era que la castaña se quisiera ir a buscar a Sora para "darle su merecido" como decía ella. Se paró cuando consideró que ya estaban suficientemente lejos de los demás y bajó a Mimi para después tomarla de los hombros.

-Tranquilízate Mimi.

Dijo con seriedad el rubio, Mimi lo miró con reproche y no pudo evitar sentir como los ojos se le humedecían nuevamente, el sólo verlo la había hecho recordar el beso de él y Sora en el camerino y en consecuencia su llanto nuevamente amenazó con salir.

Matt la miró, los ojos de Mimi estaban brillosos, era evidente que quería llorar aunque se negaba hacerlo sus ojos la delataban. Estaba toda despeinada y revolcara además de que tenía algunos rasguños, seguramente por cortesía de Sora, si tan sólo hubiera llegado antes la chica no hubiera pasado por ese mal momento.

-Mírate como quedaste.

Dijo Matt con ternura estirando su mano hacia Mimi intentando acomodar un poco el desordenado cabello de la chica, pero apenas y Mimi lo vio acercarse ella alejó con rudeza la mano del rubio dejando a Matt bastante sorprendido por su reacción.

-¡No me toques! ¡No quiero que me toques! ¡Vete! ¡Quiero estar sola!

Dijo Mimi volteándose al lado contrario para empezar a caminar sin una dirección fija, pero apenas y había dado tres pasos Matt la detuvo del brazo haciéndola voltear nuevamente hacia él.

-No te voy a dejar sola ya es muy tarde.

-¡No importa! Quiero estar sola y tú ni siquiera deberías estar conmigo, deberías estar con Sora.

-¿De que hablas?

Por un segundo había olvidado lo del beso con Sora, pero al ver la mirada de reproche que le dirigió Mimi lo recordó de inmediato.

-De nada solo vete.

Contestó Mimi soltándose de Matt para después dirigirse hacia un enorme y grueso árbol, pero ¿qué demonios le pasaba? Estaba montándole a Matt una escena de celos como si fuera su novia cuando no era más que su amiga, tal vez Sora si tenía razón después de todo y ella estaba ocupando un lugar que no le correspondía. Confundida se llevó sus manos a su cabeza y se recargó en el árbol, ¿qué demonios le pasaba? ¿Por qué estaba tan molesta? ¿Acaso estaba celosa? No ella no podía estar celosa, por que eso significaba sólo una cosa y eso era que ella si sentía algo más por Matt que una simple amistad y eso no era cierto, a Matt sólo lo miraba como un amigo ¿o no?

Matt observó a Mimi que caminó hasta recargarse en un grueso árbol de cerezo y sonrió al reconocer aquel viejo árbol, ese árbol era el mismo que aparecía en su sueño sobre su vida pasada, al parecer aquel lugar junto a ese árbol era un lugar especial para ellos. Miró a Mimi nuevamente y se preocupó al ver el semblante de la castaña, ella ya no se miraba molesta sino que se miraba confundida parecía que algo la atormentaba. Se acercó a ella y se paró frete a la castaña, apartó con delicadeza las manos de Mimi que sujetaban su cabeza y la miró con dulzura.

-¿Qué te pasa?

Le preguntó con voz suave, Mimi levantó su mirada para verlo, ella se miraba confundida pero también triste lo cual le rompía el corazón a Matt.

Mimi miró a Matt, sabía que estaba preocupado por ella, y se sentía culpable de causarle aquella angustia a Matt, ¿por qué simplemente no podía aceptar que ella sentía algo por él? Bajó su mirada al suelo recordando el beso de Matt y Sora, tal vez no se atrevía a aceptarlo porque en el fondo temía que la historia se volviera a repetir y Matt le volviera a romper el corazón cambiándola por Sora como en el pasado, a pesar de que Matt le había dicho que él y Sora nunca habían tenido ninguna relación en aquel lejano tiempo y que todo había sido una farsa ella no podía dejar de sentir miedo, después de todo aunque no sabía bien como habían terminado su historia en aquel tiempo estaba segura de que juntos no habían terminado, lo cual era una clara señal de que tampoco en esta nueva vida debían estar juntos o por lo menos eso temía y por eso se negaba a pensar en cualquier tipo de relación con Matt en la cual seguramente sólo terminarían destrozándose el corazón el uno al otro.

- Lo que viste en el camerino no es lo que tú crees.

Dijo Matt tomando con su mano la barbilla de Mimi para que ella lo mirara directo a los ojos, pero Mimi desvió su mirada hacia otro lado.

-No tienes porque darme explicaciones.

- Pero yo quiero explicarte lo que pasó, Sora fue la que me besó yo no la bese a ella, es más ni siquiera le correspondí.

Mimi se quedó callada por unos segundos con su mirada fija en el suelo. Matt la observó paciente, sabía que ella estaba tratando de asimilar lo que le había dicho pero lo que no entendía era porque se miraba así, tan confundida. Mimi alejó con sutileza la mano de Matt de su rostro, sin siquiera voltear a verlo.

- Solo vete.

Susurró con una voz casi inaudible y con los ojos humedecidos por el llanto que luchaba por salir de ellos, estaba confundida y necesitaba estar sola para aclarar lo que sentía por él y sus temores con respecto al pasado.

Matt negó con la cabeza y apoyó sus manos en el árbol acorralándola entre él y el grueso árbol. Mimi lo miró sorprendida, debió imaginarse que Matt no se iría tan fácilmente.

-¿Qué es lo que te pasa?

- Solo vete.

- No lo voy hacer, dime ¿Qué es lo que te pasa?

-No quiero lastimarnos.

- ¿Cómo lo harías?

Preguntó Matt acercándose más a ella clavando su mirada en los ojos de Mimi que se habían levantado a verlo cuando él se acercó más a ella pegándola completamente contra el árbol y dejando entre ellos solo unos cuantos centímetros.

- No lo sé, estoy confundida.

Respondió Mimi aún más confundida y bajando su mirada nuevamente al suelo la cual fue obligada a ver a Matt nuevamente cuando él tomó con una de sus manos su mejilla acariciándola con suavidad.

-Yo no estoy confundido.

Susurró Matt cerrando los ojos para después acariciar con la punta de su nariz la de ella aspirando el perfume que la piel de Mimi desprendía. Mimi cerró los ojos dejándose llevar por unos segundos por las caricias de Matt quien poco a poco se acercaba a su boca buscando besarla pero a la cual sólo toco con un leve rose de sus labios para después llevar estos mismos hasta uno de los oídos de Mimi.

-Hay algo importante que tengo que decirte.

Le dijo con voz suave al oído, Mimi no pudo evitar sentir un escalofrío al sentirlo tan cercas y oír su varonil voz hablándole al oído, era hinoptizante y por un momento deseó dejar que las cosas ocurrieran, que Matt le dijera que la quería sin importarle lo que con ellos había pasado en el pasado pero de nuevo los miedos comenzaron a invadirla de nuevo, ellos habían sido separados en el pasado por alguna razón y no encontraba ninguna otra razón más que el hecho de que ellos no debeían estar juntos.

-Quiero irme a casa, estoy cansada.

Susurró ella provocando que Matt se apartara y volteara a verla confundido, ¿por qué no había querido escucharlo? ¿Por qué no le había permitido continuar? La miró buscando una respuesta en su rostro pero ella no hizo más que sonreírle de manera melancólica y a él no le quedó otra opción más que asentir y esbozar una suave sonrisa igual de melancólica que la de ella.

- Antes necesito ir por mis cosas al camerino.

Mimi asintió y ambos se encaminaron hacia el lugar en el que había sido el concierto sin siquiera hacer algún tipo de mención sobre lo sucedido hacía tan sólo unos minutos.

Sora se había desmayado en sus brazos sin previo aviso después de estar repitiendo sin parar que odiaba a Mimi. Tai la miró preocupado, sabía que su amiga ese día no había sido la misma chica linda de siempre que él conocía sino más bien parecía una persona distinta y estaba llegando a temer que el asunto de Matt empezara a afectar a la pelirroja más de lo que él se pudo haber imaginado.

Retiró uno de los mechones del rostro de Sora y observó preocupado a la pelirroja ¿Qué podía hacer para ayudarla?

Sora comenzó a abrir los ojos lentamente y lo primero que vio fue unos ojos color chocolate observándola para después visualizar completamente el rostro de su mejor amigo que esbozó una sonrisa al verla despertar.

-Tai… ¿Qué fue lo que pasó?

Preguntó confundida la chica, sentía un terrible dolor de cabeza y no recordaba mucho de lo sucedido esa noche.

- ¿Te sientes bien?

- Me duele un poco la cabeza, pero ¿Qué pasó?

- ¿No lo recuerdas?

Sora se sentó y comenzó hacer memoria de todo lo que había pasado ese día y una tras otra se fueron proyectando en su cabeza imágenes de lo sucedido aquella noche, desde su llegara al lugar del concierto, su declaración a Matt , hasta su pelea con Mimi. ¿pero qué había hecho?

- No puede ser, Tai dime que no me le declaré a Matt y después me fui sobre Mimi a golpes.

- Bueno no fue inmediatamente después pero sí, Matt y yo las encontramos tiradas en el piso peleándose.

Sora se llevó sus manos hacia su rostro cubriéndoselo de la vergüenza, no podía creer lo que había hecho, ahora Matt debía de odiarla y Mimi ni se diga.

- No puede ser…

- Sora ¿Qué fue lo que te pasó? Tú no eres así.

- No lo sé Tai, de repente mis emociones se salieron de control y no supe lo que hacía, que vergüenza.

Tai miró atento a Sora, la chica realmente se miraba arrepentida y confundida, al parecer ni Sora sabía que era lo que le había pasado. Se puso de pie y extendió su mano a su amiga que seguía lamentándose por sus actos.

-Será mejor que vayas a casa, hoy no fue un buen día, ya mañana te sentirás mejor.

Sora levantó su vista hacía Tai y asintió aún bastante apenada por lo que hizo, pero Tai tenía razón ya mañana sería otro día y podría arreglar las cosas con Mimi y Matt. Tomó la mano de Tai para levantarse y pudo notar varios rasguños en el brazo de su amigo, soltó rápidamente a Tai y miró preocupada las heridas en el brazo del chico.

-¡Oh por Dios! ¿Tai que te pasó?

Tai miró su brazo, ni siquiera se había dado cuenta de que Sora lo había rasguñado, estaba demasiado preocupado por ella como para preocuparse por él mismo.

- Supongo que me encajaste las uñas cuando querías soltarte.

- Tai cuanto lo siento, perdóname.

- No te preocupes Sora todo esta bien, no es nada que con un poco de agua no se cure.

Contestó Tai con una amplia sonrisa y apoyando su mano en el hombro de su amiga que sonrió un poco más tranquila al ver que su amigo no estaba molesto con ella.

-Ahora vamos a tu casa ya es tarde.

Sora asintió con la cabeza y ambos se fueron con dirección a casa de Sora.

Llegaron al lugar donde había sido el concierto, por suerte para Matt aún no lo habían cerrado pero estaban apunto de hacerlo así que él y Mimi tuvieron que apresurarse a ir por las cosas de Matt sino querían que los dejaran encerrados.

-Será mejor que te des prisas sino quieres que nos dejen aquí encerrados a los dos.

Dijo Mimi asomando su vista por la puerta mientras que vigilaba que él guardia siguiera ahí y no se fuera olvidándose de ellos.

-Ya voy no te preocupes, dudo que se atreva a dejarnos sabiendo que estamos aquí.

-Pero se le podría olvidar.

- No lo creo después de que le repetiste como mil veces que no se olvidara de nosotros.

Contestó Matt mientras tomaba una mochila para guardar la gran cantidad de dulces y chocolates que le habían dejado sus admiradoras. Abrió la mochila para guardar sus regalos y vio en su interior el pequeño gato de peluche que había comprado para Mimi. Lo tomó y lo sacó de la mochila preguntándose si sería buena idea dárselo. Giró su vista hacia Mimi, ella aún seguía cuidando que el guardia no se fuera dejándolos encerrados, suspiró no tenía caso que se lo diera, después de todo ¿De que le serviría? Además pensaría que era un cursi, ni siquiera sabía como se le había ocurrido comprarlo.

-Matt date prisa.

Dijo Mimi volteándose hacía Matt quien de inmediato escondió el peluche tras de sí cuando vio que Mimi se había girado hacia él, este gesto no pasó desapercibido por la castaña quien de inmediato vio de manera acusadora al rubio y se acercó hasta él examinándolo.

- ¿Qué traes ahí?

- Nada…

Contestó Matt nervioso y girándose hacia Mimi mientras escondía tras de si el peluche esperando que Mimi no lo fuera a descubrir.

-No me digas que nada vi que escondiste algo.

Insistió Mimi intentando ver detrás de Matt para ver que escondía el chico, pero el rubio se movió evitando que la castaña pudiera ver tras de él.

-Ya te dije que no es nada.

-No me mientas sé que escondes algo.

Mimi se estiró lo más que pudo intentando ver tras del rubio pero este de inmediato se movió impidiéndole a Mimi que viera que escondía tras de sí, Mimi colocó sus manos en sus caderas y miró a Matt con reproche, aquello ya era personal y ella averiguaría que había tras de Matt costara lo que costara. Una pelea silenciosa entre los dos comenzó, Mimi se movía y se apoyaba en Matt intentando ver que era lo que escondía el rubio mientras que este nervioso se movía y esquivaba a la castaña con tal de que ella no descubriera el pequeño gatito de peluche que estaba tras de él.

-¡No es justo Matt quiero ver!

Protestó Mimi dando con su pie un golpe en el suelo en señal de enfado, Matt la miró y no pudo evitar sonreír olvidando por un momento su preocupación de que Mimi lo fuera a descubrir.

-Ya te dije que no es nada, mejor vámonos antes de que cierren.

- No me iré de aquí hasta que me muestres que es lo que escondes.

- Pero ya te dije que no es nada.

-Sé que escondes algo.

Mimi intentó nuevamente ver tras de Matt pero este retrocedió resbalando al momento de pisar, alzó las manos aventando el muñeco y en un intento de sostenerse se llevó a Mimi consigo quien pegó un grito al sentir que caía.

Mimi y Matt abrieron los ojos después de sentirse en el suelo, fueron milésimas de segundos las que sus miradas se encontraron, sus mejillas estaban sonrojadas y sus corazones palpitaban a mil por segundo por el sólo el hecho de tenerse cercas.

Mimi estaba sobre Matt viéndolo fijamente al igual que él estaba bajo ella mirándola hasta que ella desvió su mirada al sentir que algo golpeaba su cabeza. Mimi giró su vista hacia lo que la había golpeado y sus ojos brillaron de la emoción al ver un hermoso gato de peluche color blanco de patitas y orejitas cafés que la miraba con unos enormes, tiernos y hermosos ojos color azul zafiro.

Mimi se quitó de sobre el rubio y fue hasta el pequeño peluche que yacía en el suelo viéndola con una mirada suplicante como si le pidiera que lo recogiera del suelo.

Matt cerró los ojos una vez que sintió que Mimi se quitó de sobre él y respiró profundamente intentando controlarse, el tenerla de esa manera tan cerca de él le había descontrolado todo y no podía dejar de sentir como su corazón latía desbocado.

- ¡Es hermoso!

Exclamó la castaña abrazando entusiasmada el pequeño peluche. Matt se sentó aun sin poderse controlar bien, giró su vista hacía Mimi al oír lo que la castaña había dicho y Matt palideció al ver lo que la chica sostenía entre sus brazos, era el pequeño gato de peluche que había comprado para ella y el cual no estaba muy seguro de entregarle. Se paró con dificultad, fingiendo no haber oído lo que la chica dijo, caminó hasta donde estaba su guitarra y su mochila para después girarse hacia la puerta.

-Será mejor que nos vayamos.

Dijo Matt encaminándose a la puerta ya con sus cosas en las manos y con un fuerte sonrojo que ocultaba al no dirigir su mirada hacia ella.

Mimi aún se encontraba sentada en el suelo, alzó su vista al oír que Matt le había dicho que ya se fueran y se le quedó viendo por unos segundos.

-¿Para quién es?

Preguntó curiosa la castaña. Matt sintió como el color rojo se apoderaba de su rostro haciéndolo sudar frío de los nervios.

-Quédatelo.

Fue lo único que dijo sin animarse a verla. Mimi se puso de pie y sacudió su falda para después acercarse a él con un gesto de reproche.

-Es de mala educación regalar lo que te han regalado, no sabes cuanto pudo haber batallado la persona que te lo regaló en escogerlo para ti.

-No me lo regalaron.

Contestó Matt aún sin atreverse a verla, se sentía totalmente avergonzado nunca pensó que darle aquel obsequió de navidad fuera tan difícil y tan humillante.

Mimi lo miró confundida y después bajó su mirada al peluche que sostenía en sus manos ¿no se lo habían regalado? Entonces ¿Qué hacía Matt con aquel peluche? No creía que Matt fuera admirador de los gatos o de los peluches lo cual sólo la llevaba a una sola respuesta, él lo había comprado para alguien en especial.

Matt miró de reojo como Mimi observaba el pequeño gato de peluche, de seguro ella pensaría que lo había comprado para alguien en especial y así era, pero conociendo a la chica parada al lado de él, Matt podía asegurar que Mimi ya se había inventado una historia en su cabeza en donde él estaba enamorado de alguna chica misteriosa a la cual miraba en secreto o tal vez la pequeña cabeza de la castaña ya estaba maquinando que aquella chica no fuera secreta sino que se trataba de Sora, cualquiera que fuera su idea estaba seguro que no se imaginaba ni un segundo que ese peluche fuera para ella, Mimi era tan despistada que estaba seguro que ni con lo que acababa de pasar hace unos pocos minutos en el parque se podía imaginar que era para ella.

-Es para ti, dijiste que te gustaban más los gatos.

Contestó Matt notoriamente sonrojado, Mimi abrió los ojos de la sorpresa, ¿Era para ella?

-¿Qué?

Murmuró aún sin creerlo, Matt volteó a verla y clavó su mirada en ella provocando que Mimi se sonrojara notoriamente.

-El otro día en el parque de diversiones dijiste que te gustaban más los gatos que los osos de peluches.

Mimi sonrió conmovida, recordaba a la perfección haber dicho aquello cuando Matt le había preguntado por qué había hecho que el oso se lo diera a Sora, pero nunca pensó que el rubio fuera a recordar algo tan casual y mucho menos que le fuera a regalar uno.

-Gracias.

Contestó ella con una sonrisa tan dulce que hizo brincar de alegría el corazón de su acompañante, al parecer después de todo si había valido la pena dárselo.

-Feliz Navidad.

Dijo Matt con su mirada en el suelo tratando de ocultar el fuerte sonrojo que hacía arder sus mejillas. Mimi lo miró sorprendida nuevamente, ¡Era navidad! Lo había olvidado, y ella no le había comprado nada, ¡Oh Dios! Que vergüenza, ahora se sentía una insensible que no toma en cuenta el día de navidad, bueno en su defensa podía decir que ella no esperaba ningún regalo por parte de Matt, si ella hubiera sabido que él le había comprado algo, ella hubiera corrido inmediatamente a la tienda dispuesta a encontrar el mejor regalo para el chico pero la verdad es que nunca lo vio venir, sólo esperaba que se vieran en el concierto, felicitarlo, tal vez ir a tomar algo y regresar a su casa, aunque claro ese día no había salido para nada como lo imaginó.

Mimi comenzó a ver hacia todos lados, buscando algo para darle al chico pero claro no encontraba nada, ¿cómo iba a encontrar algo si estaba en el camerino de Matt y no en una tienda departamental? Matt alzó su vista y miró con extrañeza como la chica se giraba desesperada hacia todos lados en busca de algo pero no sabía de que.

-¿Pasa algo?

Preguntó Matt. Mimi detuvo su búsqueda y miró completamente apenada y entristecida al rubio.

-Es que yo no te compré nada.

Dijo con un leve puchero de tristeza en su rostro y viendo con vergüenza al chico que esbozó una sincera sonrisa y colocó su mano sobre la cabeza de la chica.

- No te preocupes, con que hallas venido es más que suficiente para mí, ahora vamos a llevarte a tu casa ya es tarde.

Mimi asintió y siguió a Matt quien se dirigió a la salida en donde ambos se despidieron del guardia que les deseó una feliz navidad y los dos comenzaron su camino hacia la casa de la castaña

-Esta nevando.

Dijo Mimi al sentir el primer copo de nieve caer sobre su nariz, Matt volteó a verla y no pudo evitar sonreír al ver lo feliz que Mimi se miraba al ver que comenzaba a nevar, regresó su mirada hacia el frente y vio que estaban a punto de llegar al parque haciéndolo recordar lo que había sucedido hacía tan sólo unos momentos en aquel mismo parque, ¿por qué Mimi no le había permitido decirle lo que sentía por ella y había preferido interrumpirlo diciendo que quería irse a casa? Tal vez esa era una señal de que ella no lo quería y que él debía rendirse, pero no quería rendirse, quería intentarlo hasta lo último con tal de no perderla de nuevo como la había perdido en aquella vida lejana.

Mimi miró a Matt de reojo y después miró su peluche, se sentía culpable por no haberle regalado nada a Matt y ahora quería regalarle algo lo que sea, pero no se le ocurría nada, miró a su alrededor y no miraba nada, todos los locales de la ciudad estaban cerrados, volvió a mirar al suelo preguntándose qué podría regalarle, lo que fuera tenía que encontrarlo antes de que llegaran a su casa.

Tai y Sora caminaron en silencio hasta llegar a casa de la pelirroja, Tai no quería incomodar a la chica y por eso no decía nada y Sora estaba demasiado avergonzara por lo que había hecho que no se atrevía a hablar.

-Llegamos.

Dijo Tai al ver que ya se encontraban frente a la casa de la pelirroja, quien alzó su vista y vio su casa con las luces apagadas, de seguro su mamá aún no había llegado de la fiesta de noche buena que se hacía en casa de su abuela cada año por lo cual iba a poder tener tiempo de pensar un rato sobre lo sucedido antes de que su madre llegara.

-Muchas gracias Tai.

Dijo Sora girándose hacia su amigo, quien le sonreía con una suave sonrisa.

-Es todo un placer señorita.

Dijo Tai de manera juguetona haciendo una reverencia ante Sora como si se tratara de una princesa. Sora rió ante el gesto de su amigo, él siempre sabía como hacerla reír hasta en los peores momentos, se le quedó mirando unos segundos y no pudo evitar preguntarse ¿Por qué no se había enamorado de Tai en vez de Matt? Tai siempre estaba con ella y la apoyaba en todo, entonces ¿Por qué no pudo enamorarse de él?

-¿Qué pasa Sora? ¿Por qué me miras así?

Preguntó Tai nervioso al ver que la chica no quitaba su mirada de él. Sora sonrió y negó suavemente con su cabeza al mismo tiempo que cerraba sus ojos al hacerlo.

-No es nada es sólo que pensaba que eres el mejor de los amigos que puedo tener.

Tai se sonrojó notoriamente y rascó una de sus mejillas con su dedo índice en señal de vergüenza.

-Tú también eres una gran amiga Sora.

- Claro que no, yo no he hecho nada por ti y en cambio tú has hecho tantas cosas por mí que a veces me pregunto ¿Cómo es que aún me sigues brindando tu amistad?

-No digas eso Sora, tú también has hecho muchas cosas por mí, recuerdas aquella vez que olvidé mi almuerzo y tú me diste del tuyo, sino fuera por ti de seguro ese día hubiera muerto de hambre.

- No es lo mismo.

Dijo Sora con tristeza sabiendo que nada de lo que había hecho ella por Tai se comparaban ni siquiera un poco a todo lo que él había hecho por ella, él la había apoyado en sus peores momentos, el había secado sus lágrimas en incontable número de ocasiones, la había hecho reír cuando lo único que quería era llorar, él había hecho tanto por ella que se avergonzaba de hacerse llamar su mejor amiga cuando ella lo único que había hecho era traerle problemas y preocupaciones.

-Claro que sí, también está aquella vez que Matt me quería matar porque toqué su guitarra sin permiso y tú valerosamente te interpusiste para que no me golpeara haciéndolo entender que estaba exagerando. ¿Lo recuerdas?

Sora bajó la mirada y sonrió entristecida mientras asentía levemente, aquella tristeza en el rostro de Sora no pasó desapercibido por Tai quien de inmediato comprendió que no debió haber mencionado al rubio.

-Lo siento Sora yo sólo intentaba…

-Está bien, lo sé Tai, tú sólo intentabas darme ánimos y te lo agradezco de veras.

Tai sonrió y Sora se giró hacia su casa con intenciones de entrar, se despidió de Tai deseándole buenas noches y caminó hacia la puerta de su casa, tomó con su mano la perilla y se giró para ver a su amigo una última vez antes de entrar y lo vio sonriéndole como siempre lo hacía, en ese momento no lo pensó dos veces y regresó sobre sus pasos hasta llegar hasta su amigo que la vio sorprendido y antes de que él le pudiera preguntar que pasaba Sora lo besó en la mejilla deseándole una feliz navidad.

Sora regresó a su casa con una amplia sonrisa en los labios y se despidió de Tai con una seña de mano antes de entrar y cerrar la puerta. Tai correspondió a la despedida con otra seña de mano igual a la de Sora, pero a diferencia de la pelirroja este no tenía una amplia sonrisa en los labios, sino que tenía una cara de confusión y aún sujetaba su mejilla con una de sus manos por la impresión.

Tai observó a Sora entrar a su casa, él moreno aún no daba crédito a lo que acababa de suceder y sonrió al darse cuenta que aún sentía la sensación de los suaves labios de Sora sobre su mejilla, tal vez Matt tenía razón y él tenía que luchar por conquistar a Sora.

Eran alrededor de las dos de la mañana cuando llegaron a la casa de Mimi, la castaña se detuvo en el porche decepcionada de sí misma, ya habían llegado a su casa y no había logrado encontrar nada que regalarle a Matt ni tampoco se le había ocurrido alguna idea original para algún regalo que recompensara el hecho de que ella no le hubiera comprado nada. Giró su vista hacia su acompañante, durante todo el camino no habían hablado de nada ni dicho nada ninguno de los dos.

-Llegamos.

Dijo Matt parándose frente a la puerta de la casa de la castaña esperando a que ella se despidiera y entrara para él poder irse a su casa tranquilo pero la castaña no entró.

-¿Qué pasa?

Preguntó Matt al ver que Mimi se había quedado parada frente a la puerta sin moverse.

-Perdí mi llave.

-¿La perdiste?

- Se me debió haber caído cuando me pelee con Sora.

Contestó Mimi buscando en la bolsa de su saco pero sólo encontró ahí su teléfono celular.

- ¿y tus papás?

- No están en casa, fueron a casa de mis tíos para festejar la navidad no regresaran hasta dentro de una hora o más.

Mimi hizo un puchero y se recargó en la puerta, no le quedaría de otra más que esperar a que sus papás llegaran, aunque también podría llamarlos para que fueran a abrirle pero le remordía la conciencia sacarlos de la fiesta que de seguro estaban disfrutando.

Matt para sorpresa de Mimi no dijo nada sólo se sentó en los pequeños escalones frente a la casa e hizo una seña con la mano a Mimi para que se sentara a su lado.

- Entonces esperaremos.

-No tienes por qué quedarte, yo podría quedarme aquí, no me pasará nada.

Contestó Mimi a la par que tomaba asiento al lado del rubio que la miró con desaprobación al escuchar lo que le decía.

- Estas loca si crees que te dejaré aquí sola.

-Pero ya es tarde y tú.

-Por eso mismo no pienso dejarte sola, no me gustaría que nada malo te pasara.

- No me va a pasar nada, cerraré el cerco.

-No está a discusión, me quedaré contigo hasta que lleguen tus papás.

-Pero hace frió, podrías enfermar.

- Por eso no hay problema.

Dijo Matt con una sonrisa en los labios que desconcertó a Mimi, se puso de pie bajo la atenta mirada de Mimi y se colocó tras ella sentándose de tal manera que Mimi quedó protegida entre sus brazos. La castaña se sonrojó notoriamente al sentir como Matt se colocaba tras de ella y la abrazaba, una parte de ella le decía que aquello no era correcto y que debía quitarse o hacer algo, pero otra mucho más fuerte le decía que se quedara ahí y disfrutara del momento.

Matt se colocó tras de Mimi sabiendo el riesgo que corría, estaba conciente que ella podía rechazarlo y quitarse alejándose de él y empeorando más la situación entre los dos, pero él ya lo había decidido, lo había estado pensando todo el camino y había decidido pelear por ella y hacer hasta lo imposible para demostrarle a Mimi cuanto la quería, para que así ella pudiera alguna vez fijarse en él.

-¿Qué haces?

Preguntó Mimi evidentemente nerviosa por la cercanía de Matt sobre ella, pero él no le contestó, Matt sólo sacó de su chamarra unos guantes negros que guardaba en uno de los bolsillos, tomó una de las manos de Mimi y le puso uno de los guantes provocando una sonrisa por parte de la chica que se dejó consentir. Matt tomó la otra mano de Mimi y colocó el guante que faltaba para después tomar las manos de Mimi con sus dos manos y proporcionarle calor a la castaña.

-Así nos calentaremos los dos.

Habló por fin Matt causando un sonrojó aún mayor en la chica que sintió un escalofrió recorrer su cuerpo cuando oyó la voz del chico tan cerca de su oído. Mimi no pudo ni siquiera hablar de los nervios sólo asintió torpemente y fijó su mirada en la nieve que caía frente a sus ojos.

Matt sonrió al ver que la chica no lo había rechazado y recargó su cabeza en el hombro de ella cerrando los ojos para permitirse disfrutar de la adorable fragancia que el cabello de Mimi desprendía y capturar en su memoria aquel momento que lo llenaba de una paz y una tranquilidad inexplicable.

Llevaban alrededor de dos horas sentados en el piso afuera del departamento Yagami, los padres de Kari habían ido a festejar la noche buena con sus familiares y con el alboroto de hace unas horas Kari había olvidado que el que traía la llave de su casa era su hermano y no ella motivo por el cual ahora ella junto con T.K se encontraba sentada afuera de su departamento esperando que llegara el mayor de los Yagami.

-Si quieres puedes irte a casa mi hermano no ha de tardar en llegar.

-Sabes que no me iré hasta que llegue Tai.

Contestó el rubio con su mirada fija en el cielo estrellado, aunque Kari pensara que para él era una molestia estar en esos momentos acompañándola, la verdad era que T.K no se podía imaginar una mejor manera de pasar la noche buena, estar con Kari siempre había sido divertido y se la pasaban muy bien juntos, pero él sabía que las cosas ya no eran como antes, hacía unos cuantos meses que habían dejado de ser como antes y él había empezado a ver a su amiga de la infancia como algo más que a una amiga, y momentos como ese eran los que lo hacían convencerse de que su lugar era junto a ella, no faltaban las palabras para que los dos se la pasaran bien, el sólo hecho de estar junto a ella lo hacían sentir bien.

-Pero has de estar preocupado por tu mamá, aún no se recupera bien.

-Mi mamá está bien, mi tía fue a visitarnos y ella se encargará de cuidarla, de todas maneras mi mamá sabía que llegaría tarde.

Kari vio como el rubio se giraba a verla y le dedicaba una de sus tiernas sonrisas que inevitablemente la hizo sonrojarse, bajó su mirada un tanto apenada pero sin poder evitar sonreír, T.K siempre tenía ese efecto en ella.

-¿Acaso me estas corriendo?

Preguntó a manera de broma el rubio desprendiendo una sonrisa más amplia en su amiga que rió divertida por su comentario.

-Claro que no, es sólo que pensé que tal vez ya estabas aburrido de estar aquí.

-Nunca es aburrido estar contigo.

Kari no pudo evitarlo y sonrió al escuchar las palabras de T.K, giró su vista hacia su amigo y sintió el sonrojo en sus mejillas, no sabía desde cuando, y a veces llegaba a creer que desde siempre pero estaba convencida de que quería T.K como algo más que un amigo, lo único malo es que no estaba segura de que él la viera de aquella forma y ella era demasiado cobarde cómo para decirle lo que sentía por él.

-Qué manera de pasar la navidad, aquí sentados porque mi hermano se quedó con las llaves.

Se quejó la chica tratando de ocultar el nerviosismo que provocaba el rubio en ella.

-Es original y me gusta, creo que es una buena forma de pasar la navidad, después de todo la estoy pasando al lado de mi mejor amiga.

Dijo T.K con una amplia sonrisa que fue correspondida por su amiga quien intentó ocultar su decepción tras aquella sonrisa, le alegraba que T.K disfrutara estar con ella, pero le decepcionaba que él siempre la viera como su mejor amiga, al parecer T.K, no sentía por ella algo más que una bonita amistad. Si tan sólo él la viera de otra forma tal vez las cosas entre los dos serían diferentes.

Llevaban esperando alrededor de una hora a que llegaran los papás de Mimi, pero el lo había sentido como si hubieran sido unos escasos minutos, no habían hablado de nada, ninguno de los dos contaba con el valor para hacerlo, Mimi se sentía muy avergonzada de la situación que hasta muda se había quedado pero no podía negar que la disfrutaba y no quería que Matt se separara de ella, y Matt por su parte temía arruinar el momento y que Mimi se alejara de él cuando el se encontraba disfrutando de la cercanía de ella y del olor a lavanda que desprendía el cabello de ella, no podía evitarlo, el estar con ella lo hacía sentir bien, lo hacía sentir que estaba con quien debía estar y se preguntaba si ella sentiría lo mismo que él.

El celular de Mimi sonó, rompiendo el mágico momento entre ambos, Matt se separó un poco de ella permitiéndole a ella moverse y contestar el teléfono, Mimi sacó su celular de su bolso y vio el número escrito en la pantalla, el cual la hizo sonrojarse y pararse de golpe, ¡eran sus papás! ¿Qué hubiera hecho si ellos hubieran llegado y la hubieran encontrado así con Matt? De seguro su padre les daría un sermón a ambos, ¡Oh por Dios! A la otra la pensaría dos veces antes de dejarse llevar por sus sentimientos.

-hola mamá… sí ya estoy en casa, sólo que olvidé mis llaves…

Matt suspiró resignado al verla alejarse de él para contestar el teléfono, el momento mágico entre ambos se había terminado y estaba seguro que las cosas entre los dos volverían a ser igual que siempre, él sería el amigo que disfrutaba molestarla y ella la chica que lo golpeaba y le gritaba porque él le decía cosas. Miró como Mimi se golpeaba la frente con la palma de la mano y después le decía algo a la otra persona al lado de la línea que él podía asegurar era la mamá de Mimi para después colgar el teléfono.

Mimi caminó hasta Matt con una mueca de descontento en sus labios, maldiciéndose internamente por su torpeza.

-¿Qué pasa? ¿Por qué tienes esa cara?

-olvidé que hay una copia de las llaves bajo una de las masetas.

-Vaya que eres torpe.

Dijo Matt con una sonrisa que fue correspondida por una mirada asesina por parte de la chica de ojos color miel.

-No soy torpe, sólo tengo mala memoria.

Mimi caminó hasta la maseta que estaba al lado de la puerta de su casa y tal y como su mamá le había dicho encontró una copia de las llaves de su casa, se giró hacia la puerta e insertó la llave abriendo la puerta.

-Y pensar que pudimos ahorrarnos el frío.

-Yo no pasé frío.

Contestó Matt y Mimi se sonrojó al recordar en como se encontraban los dos antes de que llamara su mamá, alzó su vista hacia Matt quien la miraba fijamente analizando cada uno de sus gestos.

-Será mejor que entre, gracias por todo.

- Que descanses.

Respondió Matt y se giró para irse, Mimi lo miró y pudo ver en el chico un rasguño que corría a lo largo de su mejilla y que por las diferentes circunstancias que habían pasado los dos esa noche no se había detenido a observar.

-Matt espera.

Matt se giró y vio a Mimi quien caminó hasta él tocando su mejilla.

-¿Qué te pasó aquí?

- Auch, Sora debió rasguñarme cuando quiso pegarte.

-Lo siento sino hubieras…

- Esta bien no hay problema.

-Ven entra.

Dijo Mimi jalándolo de la mano para que la siguiera y entrara con ella a la casa.

-Espera no crees que tus padres se molesten si llegan.

-No te preocupes, tardarán en llegar, además sólo pienso curarte, no haremos nada malo.

Matt cedió y terminó entrando con Mimi a la casa, tomó asiento en el sillón de la sala mientras que la chica se dirigió al baño en busca de un botiquín.

-Aquí esta.

Anunció Mimi saliendo del baño y dirigiéndose hacia Matt con una pequeña bolsa de primeros auxilios, se sentó al lado de Matt y comenzó a buscar entre las cosas hasta que encontró el alcohol y un algodón.

Matt abrió los ojos como platos cuando vio que Mimi vaciaba sobre el algodón un poco de alcohol, él solo había esperado un curita y ya, no que la chica fuera a ponerle alcohol, eso le iba a arder.

-No pensarás echarme alcohol ¿Verdad?

- Claro que sí.

-¡¿Estás loca?

-Tengo que desinfectar la herida.

Dijo Mimi como si se tratara de lo más natural del mundo, Matt la vio aterrado y se puso de pie alejándose de ella lo más posible.

-Con agua es más que suficiente, aleja esa cosa de mí.

- No seas cobarde.

Protestó Mimi poniéndose de pie al igual que Matt.

- Será mejor que me vaya.

Dijo Matt dirigiéndose hacia la puerta, pero antes de que pudiera llegar hasta esta Mimi se interpuso en su camino impidiéndole el paso, la chica lo miró molesta diciéndole que no lo dejaría ir sino le permitía curarlo antes, Matt la miró nervioso, la castaña se miraba decidida y sabía que no escaparía tan fácilmente.

-Vamos Matt, sólo es un poco de alcohol.

-Que me va a arder.

-No exageres, no duele tanto.

-Eso dicen todos.

Contestó Matt retrocediendo unos pasos, Mimi caminó de manera amenazante los pasos que él había retrocedido, ambos se miraron, ella se miraba convencida a plantar ese algodón empapado en alcohol en la mejilla de Matt y Matt no se miraba dispuesto a cooperar. Matt retrocedió un paso y Mimi lo caminó, ninguno desvió su mirada, ambos tenían una pelea silenciosa que ninguno pensaba perder.

Matt cortó el contacto visual entre ambos y aprovechando un descuido de Mimi salió corriendo logrando llegar hasta atrás del sillón al cual puso de barrera entre él y Mimi.

- ¡Matt no seas cobarde!

Gritó Mimi al verlo correr, ella también corrió tras de él y ambos comenzaron una persecución alrededor del sillón, Mimi le gritaba a Matt que no fuera un cobarde mientras que este a su vez seguía alegando que no se dejaría poner alcohol.

Los dos dieron varias vueltas alrededor del sillón hasta que Mimi estuvo apunto de atraparlo pero ambos cayeron al suelo justo atrás del sillón.

- Auch…

Se quejó Mimi levantándose y sobándose la cabeza, Matt también se quejó y se sentó en el suelo, sobó su nuca y miró a Mimi de reojo pero antes de que pudiera tan solo decir algo Mimi aprovechó la distracción de Matt y colocó el algodón con alcohol en la mejilla de Matt quien soltó un grito al sentir el ardor en su mejilla.

- ¡Soplale! ¡Soplale!

Se quejó Matt echándose el mismo aire con la mano en un intento de parar el ardor, Mimi le sopló suavemente poniendo sus ojos en blanco, Matt era un llorón, no creía que fuera para tanto aunque no podía negar que se miraba lindo haciendo ese berrinche de niño chiquito.

-Listo.

Dijo Mimi con una sonrisa y poniendo una gasa sobre la mejilla del rubio que volteó a verla de reojo, y no pudo evitar sonreír al sentir que aunque sea un poco Mimi se preocupaba por él.

- Mimi hay algo que quiero pedirte.

Mimi sintió recorrer un escalofrío por su espalda al escuchar esas palabras, no quería que Matt se le declarara, aun no estaba lista y se sentía bastante confundida respecto a lo que debía pasar entre ellos.

-¡El alcohol! ¿Dónde dejé el alcohol?

Dijo Mimi como excusa a la par que se ponía de pie para tratar de desviar el tema pero cuando estuvo apunto de ponerse de pie, Matt la tomó de la mano obligándola a sentarse nuevamente para que lo escuchara.

-Escúchame primero.

Mimi volvió a tomar asiento al lado de Matt y bajó su mirada apenada al suelo, no sabía que era lo que tenía que hacer si Matt se le llegara a declarar, ¿qué es lo que le iba a decir?

Matt la miró y pudo imaginarse lo que Mimi pensaba y suspiró resignado sabía que aunque en esos momentos lo que más quería era decirle a Mimi lo que sentía por ella, la castaña aún no estaba lista para escucharlo así que lo mejor era esperar el momento adecuado para decírselo.

-Esta bien, ¿qué pasa?

-Quería pedirte que no le guardaras rencor a Sora por lo sucedido.

Mimi lo miró sorprendida realmente no se esperaba eso, pero le alegraba que Matt no hubiera dicho nada de que la quería o algo por el estilo, porque entonces realmente no sabría como contestar, es más tal vez hasta eran imaginaciones suyas y él sólo la miraba como una amiga.

-Sé que lo que hizo Sora no estuvo bien, pero también sé que ella no es así, por eso te pido que la perdones, en realidad no sé que le pasó a Sora.

-No te preocupes, yo tampoco debí haber reaccionado como lo hice, supongo que es culpa de ambas.

- Gracias.

Mimi sonrió, Matt era lindo cuando se lo proponía y al parecer se preocupaba mucho por sus amigos, y ese era un gesto simplemente adorable ante los ojos de Mimi. Vio como la gasa que había puesto sobre la mejilla del rubio se movió un poco, se acercó a él y la volvió a acomodar provocando una sonrisa en Matt.

-Ya está, se te había movido un poco.

-Eres tierna cuando te lo propones, ¿Qué te cuesta ser siempre así?

Mimi sintió como los colores se le subían a la cara, y bajó su mirada apenada, ¿por qué Matt le decía eso? Ella siempre era tierna, bueno con él por que no se lo merecía después de cómo la trataba.

-Tal vez lo sería sino te la pasaras molestándome

Matt rió al ver la expresión molesta de Mimi, se miraba tan linda tratando de ocultar su vergüenza por medio de un falso enojo.

-Tampoco lo dije para que te molestaras.

Mimi cruzó su brazos en forma de berrinche, y Matt soltó otra risita burlona que molestó aún más a la castaña que lo fulminó con su mirada.

-Eres odioso.

-Sé que en verdad no piensas eso.

Dijo Matt con una sonrisa triunfante a la par que se ponía de pie, Mimi lo miró atenta y él le sonrió diciéndole que ya era tarde y era mejor que ya se fuera, Mimi asintió y lo acompañó hasta la puerta.

-Nos vemos luego.

Se despidió Matt girándose para irse, Mimi sonrió y antes de que se fuera Mimi lo tomó del brazo provocando que Matt volteara a verla pero justo en el momento en que se giró apenas y pudo reaccionar cuando sintió los labios de Mimi sobre los suyos en un rápido y fugaz beso que apenas y alcanzó a responder cuando ella se apartó de él con una suave sonrisa en los labios.

Matt la miró confundido, ¿Mimi lo había besado? No lo podía creer, se hubiera esperado todo menos eso, aunque no podía negar que le había encantado aquel fugaz beso, y si por él fuera la seguiría besando en esos momentos, pero Mimi se había apartado de él tan rápido que ni oportunidad le dio de corresponderle, al primer movimiento de sus labios ella ya se encontraba apartándose de los suyos dejándolo deseando más.

- ¿Eso que fue?

Preguntó Matt atónito.

-Es tu regalo de navidad, feliz navidad Matt, nos vemos luego.

Dijo Mimi con una sonrisa para después cerrar la puerta y dejar a Matt aún sin creer lo que había pasado, Matt sacudió su cabeza y sonrió al recordar aquel beso, sin duda alguna aquella noche había terminado como la más feliz de todas las navidades que había vivido.

Siguiente Capitulo: Disculpa - Publicación:Viernes 30 de septiembre

Mimato196

Mayo 2007