hOLA chicos y chicas esta vez no habrá comentarios porque voy de salida, nos leemos el próximo viernes BYE!

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Sueños del pasado.

Japón año 1605

Había pasado exactamente un mes desde que la princesa Sora había llegado al castillo y por desgracia para ella no podía decir que había sido el mejor mes de su vida, al contrario era el peor mes que había vivido hasta la fecha y todo por la presencia de la prometida de Yamato en ese lugar, ya que no sólo tenía que soportar verlos juntos constantemente hablando de quien sabe que cosas sino que además Yamato no había tenido la gentileza de darle una explicación sobre su relación con la princesa Sora, siempre que ella intentaba abordar el tema él se negaba a hacerlo diciendo un "No te preocupes yo sé lo que hago" para después cambiar el tema por otro más trivial, así que para ella era totalmente desconocido lo que Yamato sentía por la princesa Sora, es más ni siquiera sabía si aceptaría el compromiso y eso era más que frustrante.

Continuó su camino por uno de los largos pasillos, se dirigía al jardín para ver si encontraba a Hikari para hablar con ella y desahogar su frustración, la pequeña Yagami era con la única que podía hablar sobre sus sentimientos hacia Yamato ya que era la única que los conocía y ese día necesitaba urgentemente una terapia por parte de Hikari después de ver a Yamato y a la princesa Sora platicando en uno de los balcones sin que ellos se dieran cuenta los había visto riendo y hablando tan amenamente que sintió nauseas debido al fuerte coraje que le causaba esa situación.

Pasó por la sala principal y se detuvo al oír la voz del señor Ishida que hablaba, giró su mirada hacia donde provenía la voz y miró que la puerta estaba ligeramente abierta y por esa pequeña abertura pudo ver las silueta de Yamato y la princesa Sora, también había alguien más que no conocía y entonces lo recordó que los padres de Yamato y la princesa les habían dado un mes para decidir el asunto de su compromiso y si sus cálculos eran correctos ese día se cumplía exactamente un mes desde que la princesa Sora había llegado a ese lugar, eso quería decir que él hombre al lado del señor Ishida era el padre de Sora y los cuatro se encontraban ahí para hablar sobre el compromiso.

Sabía que estaba mal espiar conversaciones ajenas pero ese era un tema que le interesaba bastante así que se pegó a la pared y con mucho cuidado se dedicó a escuchar lo que se hablaba en el interior de aquel salón , sólo esperaba que nadie la descubriera espiando ya que sería sumamente vergonzoso.

-¿Entonces que han decidido?

Preguntó el señor Takenouchi observando fijamente a los dos jóvenes parados frente a él y su viejo amigo.

- Hemos decidido aceptar el compromiso.

Habló Yamato con voz firme y tomando la mano de su prometida que sonrió satisfecha. Los dos hombres mayores sonrieron complacidos esa era la respuesta que querían oír.

-Nos casaremos dentro de un año.

Habló esta vez Sora abrazándose al rubio de forma amorosa provocando festejos por parte de los padres de los chicos que se comenzaron a felicitar entre ellos y abrazarse mutuamente, ¡Por fin! Los Takenouchi y los Ishida serían familia.

Sora y Matt se voltearon a ver y se sonrieron mutuamente al ver que habían logrado convencer a sus padres con su farsa y sin darse cuenta de que ellos no eran a los únicos que habían convencido con aquella farsa sino que tras la puerta y casi sin aliento se encontraba Mimi con sus ojos empañados y cubriéndose la boca para no estallar en llanto, la había destrozado oír aquella respuesta, pero más aún la forma en que Yamato y Sora se habían tratado. Cuando sintió que no podía controlar más su llanto salió corriendo de aquel lugar a toda prisa tenía que irse de ahí lo antes posible no quería seguir en el mismo lugar en donde estaban esos dos, se sentía traicionada y herida pero no había nada que pudiera hacer al respecto más que llorar por su desgracia.

Sus pies la condujeron rumbo al jardín donde casi atropella a Andrew que se dirigía hacia el palacio pero que se detuvo al ver que Mimi pasaba junto a él sollozando. Siguió a la chica que se dirigió hasta un enorme árbol de cerezo, sabía que ese era el lugar favorito de Mimi así que no le extrañaba que se hubiera dirigido hacia ese lugar.

- Mimi ¿Qué pasa?

Preguntó dulcemente el chico de cabellos negros que se puso de cuclillas frente a ella para llegar a la altura de Mimi que se encontraba sentada abrazando sus piernas mientras lloraba desconsoladamente.

Mimi alzó su vista y miró al chico frente a ella que la miraba preocupado, sorbió su nariz y giró su mirada aún empapada en lágrimas hacia otro lado y apoyando su mejilla sobre sus rodillas flexionadas.

-Él aceptó el compromiso.

Respondió Mimi sin voltear a verlo, le avergonzaba que la viera llorar. Andrew miró entristecido a Mimi, sabía que la chica estaba enamorada de Yamato desde antes que él y Sora aparecieran en sus vidas y que la chica sentada frente a él en esos momentos estaba destrozada y eso lo destrozaba a él ya que en el poco tiempo que llevaba de conocer a Mimi él había quedado encantado con su persona y sin darse cuenta se había enamorado de ella.

- Lo lamento.

Dijo limpiando con su mano una de las escurridizas lágrimas que rodaba por las mejillas de Mimi.

-No es tu culpa.

Respondió Mimi volteándose a verlo y Andrew le dedicó una tierna sonrisa.

-No me refería al compromiso de Sora y Yamato, me refería a que lamento no saber que hacer para animarte y hacer que olvides lo sucedido.

Mimi sonrió, no se había dado cuenta antes pero Andrew en realidad era un chico muy tierno.

-Gracias.

Dijo la castaña sin borrar la sonrisa enternecida de su rostro.

-¿Por qué si aún no he hecho nada?

-Por preocuparte por mi.

Andrew la vio sonreírle de aquella manera tan tierna y verlo con esos ojos tan puros y hermosos que había amado desde que los vio que no pudo resistirse más y las palabras escaparon de sus labios.

-Te quiero.

Le confesó sin apartar su mirada de ella. Mimi lo miró tan atónita que apenas y pudo articular un "¿qué?" que se vio respondido por un suave beso de los labios de Andrew que se posaron sobre los de ella dejándola paralizada y sin saber que hacer.

Mimi quedó congelada sin responder aquel beso pero tampoco sin apartarse de el hasta que oyó un carraspeó de garganta tras de ella que la hizo reaccionar y alejarse de Andrew al mismo tiempo que el pelinegro se apartaba de ella de seguro también por la misma causa.

Mimi se volteó y miró Yamato que la miraba furioso aunque él rubio concentraba su rabia en Andrew a ella también le tocó gran parte de esa mirada que la acusaba de alta traición, aunque después de lo que había oírlo decir en la sala principal Yamato no tenía ni un derecho de reclamarle lo sucedido. Lastima que Mimi en esos momentos se encontraba tan confundida y estupefacta que lo que pensaba no salió de su boca.

-¿Interrumpí algo?

Preguntó Yamato con un tono de voz severo y fulminando con su mirada a los dos chicos en especial a Andrew.

-eee

Balbuceó Mimi sin saber que decir, su cabeza estaba hecha realmente un caos en ese momento, la confesión de Andrew la había tomado de sorpresa, estaba molesta con Yamato por lo de su compromiso y aun así una parte de ella se sentía terriblemente mal porque Yamato la había visto besándose con Andrew aunque ella no había respondido al beso pero eso Yamato no lo sabía. Miró a Andrew en busca de una respuesta ya que ella no sabía que responder y se sorprendió al ver que Andrew no estaba para nada intimidado por la furiosa mirada de Yamato, es más lo miraba desafiante y a la vez molesto.

-No para nada.

Respondió Andrew sin el menor titubeo, no le importaba que se tratara del príncipe al que se estaba enfrentando él no se iba dejar intimidar por la furiosa mirada de Yamato que parecía querer matarlo aunque eso a Andrew no le importaba en lo más mínimo mucho menos en ese momento en que se encontraba más que furioso con Yamato por dos razones, una por haberlo interrumpido cuando besaba a Mimi y dos y mucho más importante que la anterior por haber hecho llorar a Mimi, eso jamás se lo perdonaría.

- Que raro, yo pensé que había llegado en mal momento.

Respondió Yamato con sarcasmo descargando su mirada furiosa totalmente sobre Andrew quien no retiró su mirada desafiante ni un segundo.

- Pues lo hiciste.

Yamato se giró sorprendido a ver a Mimi al darse cuenta que era ella quien había dicho aquellas palabras y que ahora en vez de verlo confundida como al principio Mimi ahora lo miraba molesta.

Sin poderlo evitar el coraje le había ganado a Mimi de sólo recordar la causa de su llanto, estaba furiosa con Yamato por su compromiso con la princesa que no pudo evitarlo y habló sin medir las consecuencias.

-Perdón no volverá a pasar.

Yamato se marchó más que herido por aquel comentario hecho por Mimi y ella lejos de sentirse mejor se sentía ahora peor, ahora no sólo tenía que soportar el compromiso de Yamato sino que ahora por su imprudencia Yamato estaba molesto. Suspiró resignada ahora tendría que hablar con Yamato para aclarar las cosas.

Andrew miró como Mimi bajaba su mirada y suspiraba seguramente arrepentida por lo que había dicho y el pelinegro se sintió mal por eso, al parecer sin querer le había complicado las cosas a Mimi cuando lo que quería era ayudarla, tal vez debía a aprender a no ser tan impulsivo.

-Disculpa Mimi yo no quería…

-No te preocupes Andrew no fue tu culpa, yo debí controlarme.

Dijo Mimi poniéndose de pie y sacudiendo su vestido para después irse. Andrew la imitó y antes de que ella se fuera la sostuvo sutilmente del brazo y la miró fijamente.

-Mimi lo que te dije hace un momento era real, yo te quiero.

Mimi bajó su mirada apenada y a la vez entristecida por lo que le iba a responder al chico, sabía que eso le rompería el corazón a Andrew que había sido tan gentil con ella pero no podía darse el lujo de jugar con los sentimientos de él así que más valía ser sincera con él.

-Lo siento yo no puedo corresponderte, por lo menos no ahora.

Andrew la soltó y sonrió entristecido, ya se esperaba una respuesta parecida.

-No te preocupes ya sabía que responderías algo así, sólo quería que supieras lo que siento.

Mimi lo miró por un segundo y después volvió a desviar su mirada.

-Perdón.

Respondió la chica para después alejarse de él.

Japón año 2007

Abrió los ojos de golpe y miró a su alrededor, para después fijar la vista en su reloj, no lo podía creer aún faltaba una hora para que se tuviera que levantar y ella ya estaba despierta. Dirigió su vista a la ventana y observó como estaba oscuro aún, eso era pecado para ella, despertarse antes de que su reloj sonará y cuando afuera estaba oscuro todavía, todo por culpa de esas visiones extrañas que tenía, ya se estaba cansando de ellas.

Se giró para quedar acostada sobre su otro lado y acomodó su cobija para volver acurrucarse en ella y poder dormir un poco más antes de tener que levantarse de nuevo pero en vez de cerrar sus ojos se quedó con su mirada fija hacia ningún punto en específico recordando su visión de esa ocasión, a diferencia de las anteriores esta no se trataba de ella y Matt sino de ella y Andrew. Recordó lo sucedido en aquella visión y quedó un poco confundida siempre había pensado que Andrew era una persona vil, y egoísta pero el Andrew que se había mostrado en esa visión era un chico dulce y amable, entonces ¿Por qué había hecho lo que hizo en el pasado? ¿Qué había hecho que él cambiara tanto?

Cerró los ojos una vez que se hizo esa pregunta mentalmente, todo se estaba volviendo muy confuso y no quería seguir pensando en algo que todavía no entendía, sin darse cuenta poco a poco se quedó dormida nuevamente pero aún con la pregunta rondándole en su mente ¿Qué le había pasado a Andrew en aquel entonces para que cambiara tanto?

Faltaban diez minutos para que dieran las siete de la mañana y ambos caminaban hacia su escuela con tranquilidad, faltaba poco para que llegaran y durante todo el camino Matt había notado como Mimi lo miraba de reojo como si quisiera decirle algo pero no se atreviese a hacerlo.

-¿Pasa algo?

Preguntó Matt mirando a la chica que en ese momento lo estaba viendo. Mimi se sonrojó notoriamente y desvió su mirada hacia el lado contrario de seguro Matt se había dado cuenta de que lo estaba viendo desde hace rato y conociendo lo egocéntrico y molesto que podía llegar a ser el chico lo más seguro era que creyera que lo miraba por que estaba enamorada de él o algo por estilo.

-No es nada.

-¿Estás segura?

Preguntó el chico mirándola detenidamente como si estudiara los gestos de la chica. Mimi no respondió sólo asintió levemente y fingió ignorar la mirada de Matt sobre ella, dirigió su mirada al frente y comenzó a recordar su visión de ese día respiró hondamente y sin poderlo evitar volvió a desviar su mirada hacia Matt, no estaba segura que decirle sobre su visión de ese día, el día anterior le había contado las visiones que había tenido y el había sonreído era como si una parte de él aún recordara aquellas anécdotas, pero esa vez las cosas eran diferentes, esa visión no estaba muy segura de que le agradara a Matt, es más temía que se molestara y más si le decía que una parte de ella creía que el Andrew que se encontraba en el presente no debía ser tan malo y que tal vez debían darle una oportunidad. Suspiró resignada, era seguro que Matt se molestaría si le decía eso y no lo culpaba su experiencia con Andrew en su vida pasada no había sido muy buena.

-¿Estas segura de que estás bien?

-Sí estoy bien.

Respondió Mimi con una sonrisa con la cual intentó tranquilizar al chico pero él la conocía muy bien, sabía que Mimi le escondía algo aunque también era obvio para él que Mimi no se lo quería decir y eso era lo que le preocupaba, ¿qué podía ser tan malo para que Mimi no se lo quisiera decir, cuando ella ya no tenía secretos con él? bueno por lo menos no relacionados con las visiones de su pasado.

- Eso me dijiste la vez que te desmayaste y ya viste que pasó.

-Esta vez no es nada, no te preocupes.

-Sabes que puedes decirme lo que sea.

Mimi sintió remordimiento con esa última frase de Matt, ella sabía que podía confiar en Matt más que en nadie pero aquella situación que había revivido en su visión sabía que no iba a ser del agrado del rubio por eso no se atrevía a decírsela.

- Lo sé.

Respondió ella con su mirada llena de remordimiento dirigida al suelo y con una voz tan queda que fue una suerte que Matt alcanzara a oírla. Aquella actitud de la castaña hizo que Matt se convenciera más de que algo no andaba bien y temía que Mimi hubiera descubierto algo no muy bueno sobre su pasado ya que él al igual que Mimi se podía imaginar que su historia de aquel lejano tiempo no había terminado para nada bien.

Ambos subieron al segundo piso, dieron la vuelta rumbo al salón de Mimi y la castaña pudo notar una larga melena dorada que acababa de entrar al salón, se detuvo en seco al recordar a quien pertenecía aquella cabellera y se giró a Matt que la miraba extrañado por esa manera de frenarse tan de repente como si hubiera visto un fantasma.

-Detente.

Exigió Mimi y Matt obedeció casi al instante.

-¿Qué te pasa el día de hoy?

-Yo puedo ir a mi salón sola.

-Pero yo siempre…

- De ahora en adelante nos veremos en las escaleras.

-¿Qué? ¿por qué?

- Por que tú no quieres que vaya a tu salón y yo no quiero que vayas al mío así que lo más justo para los dos es que nos veamos en las escaleras.

Dijo Mimi con sus brazos cruzados y actitud sería y Matt no pudo evitar sonreír sabía a la perfección porque Mimi le proponía eso y era porque no quería que él se encontrara con Catherine aunque claro Mimi ocultaría sus verdaderas intenciones diciéndole que sólo lo hacía porque era lo justo para los dos, y bueno a él no le incomodaba y no podía negar tampoco que era lo más justo para los dos.

-Estoy de acuerdo contigo, pero ¿Qué haremos a la hora del almuerzo? Siempre comemos todos en la cafetería incluyendo a Tai y a Sora y lo más seguro es que ese par inviten a Andrew y a las hermanas esas y que Michael lleve a Catherine.

Mimi pareció meditarlo si bien Mimi sentía cierta curiosidad por Andrew pero aún no se sentía muy lista para enfrentarlo debía conocer un poco más de él antes de aventurarse a conocerlo en el presente y respecto a Catherine por nada del mundo permitiría que almorzara con Matt, eso sólo haría que a ella no le cayera bien la comida.

-En ese caso comeremos tú y yo solos en el patio.

Contestó Mimi sin darle mucha importancia a la situación pero a Matt se le iluminó la cara en cuanto oyó esa respuesta, sin lugar a dudas esa era la mejor solución que Mimi le pudo haber dado y no desaprovecharía la oportunidad que se le había presentado.

-Aunque sino te parece podríamos…

-Por mi esta bien.

La interrumpió con calma ocultando tras su desinterés toda huella de entusiasmo y felicidad.

- Bien en ese caso nos vemos luego.

Se despidió la castaña con una sonrisa en sus labios, aunque ella también lo había disimulado muy bien se sentía emocionada de almorzar a solas con Matt aunque eso nunca lo aceptaría ni siquiera para si misma.

Matt la observó marcharse y se dirigió escaleras arriba esbozando por fin la sonrisa que había ocultado para que Mimi no viera su emoción por la idea de almorzar solos, ya en otras ocasiones había hecho evidente ante ella cuanto le interesaba pero ella simplemente se negaba a darse cuenta de que él la quería como algo más que una amiga.

Abrió la puerta de su salón y pudo ver en la esquina sentado frente a su escritorio a un Tai que aparentemente se encontraba dormido, puso los ojos en blanco y suspiró eso ya no era novedad en el moreno, era un perezoso de lo peor, caminó hasta su escritorio y dejó su mochila sobre su mesa, afortunadamente aún no había llegado el trío insoportable para él y tampoco Sora miró a Tai y se sorprendió al ver que su amigo no estaba dormido como el pensó al principio, estaba despierto o eso creía al menos que Tai hubiera aprendido a dormir con los ojos abiertos no cabía duda de que el moreno estaba despierto sólo que parecía no estar en ese mundo, es más se parecía a Mimi cuando esta tenía sus visiones, tenía la mirada perdida y ajeno a todo lo que pasaba a su alrededor.

-Tai ¿Te encuentras bien?

Preguntó el rubio apoyando la mano sobre el hombro de su amigo quien sacudió su cabeza y giró su vista hacia él preocupando aún más a Matt, la mirada de Tai parecía triste aunque él le sonreía.

-Sí, sólo no dormí bien.

Matt lo miró preocupado, Tai no solía ser así, el siempre era despreocupado y alegre, algo muy serio le debió pasar a su amigo para que tuviera esa cara.

Sora entró al salón y Matt pudo notar como la chica también tenía la misma cara deprimida que su amigo al parecer ese era el día de preocupar a Matt, primero Mimi que parecía ocultarle algo, después Tai que fingía estar bien cuando era más que evidente que no y ahora Sora entraba con un semblante más que decaído pues ¿Qué había pasado, alguien había muerto y el no se había enterado? ¿O qué?

-Hola Sora.

-Hola Matt.

Saludó la chica con voz suave para después dirigir su mirada hacia Tai, los dos se miraron y parecían molestos el uno con el otro pero ninguno dijo nada y Tai volteó su cara con indiferencia y Sora tomó asiento ignorando por completo al chico. Este gesto por parte de los dos no pasó desapercibido por Matt, era obvio que esos dos se habían peleado y no sabía por qué, pero por lo menos eso explicaba el terrible semblante depresivo de ambos.

- ¡Hola chicos!

Saludó una entusiasta chica de cabellos rosados que se colocó al lado del rubio quien intentó ignorarla como lo hacía siempre con esos tres pero Kaira posó su cara enfrente de la de Matt quien alejó su rostro al ver que la chica se le había acercado demasiado.

-Dije hola.

Insistió Kaira mirando alegremente a Matt y a este no le quedó de otra más que saludarla aunque de mala manera.

-Hola…

-Vez no te cuesta nada saludarme.

Respondió la chica con una linda sonrisa en su rostro y se alejó de Matt quien miró de reojo a Andrew que pasaba por su lado para tomar asiento, sus miradas se encontraron por un segundo, Matt lo fulminó con la suya y Andrew sonrió amablemente ignorando el mal gesto del rubio.

Kaira se quedó de pie, posó sus manos sobre sus caderas y miró a su alrededor con desaprobación, todos parecían estar de malas ese día, de Matt y su hermana no le extrañaba esos dos siempre tenían cara de pocos amigos, pero Andrew, Sora y hasta el alegre de Tai parecían estar deprimidos, ¿qué era lo que les pasaba? Quien sabe, pero ella se encargaría de animarlos un poco.

-Pero ¿Qué les pasa chicos? ¿Por qué esas caras largas?

-No es nada.

Contestó Tai sin voltear a verla, bueno por lo menos el le había contestado ya que los demás ni eso habían hecho, pero que mal educados eran. Infló sus cachetes molesta y miró con desaprobación a todos estaba apunto de abrir su boca para reclamarles pero para suerte de los chicos el profesor de algebra llegó y a Kaira no le quedó de otra que tragarse sus palabras y tomar asiento.

La hora del receso llegó, Mimi y Matt caminaban por el patio trasero de los salones hasta que ambos tomaron asiento bajo la sombra de un árbol. Era un día hermoso, no hacía mucho frío y soplaba una suave brisa que refrescaba sus rostros, el cielo estaba despejado y no había ningún rastro de la nevada del día anterior, para ellos era un día perfecto.

-¿Qué trajiste de almuerzo?

Preguntó Mimi curiosa echando un vistazo al bento que descansaba sobre las manos del rubio.

-Arroz con un poco de sushi, ¿Quieres?

-¿Lo hiciste tú?

Preguntó Mimi con su carita ilusionada con la esperanza de que Matt le diera una respuesta afirmativa, el día anterior que se había quedado a comer en casa del rubio había quedado encantada con la deliciosa comida pero lo que más le asombró es que esa comida había sido hecha por Matt.

Matt asintió con una sonrisa en los labios, el día anterior la chica no había dejado de halagarlo por lo bien que cocinaba así que estaba seguro que se alegraría al saber que él hizo su almuerzo.

-¿Puedo probar?

Preguntó Mimi con sus palillos ya en mano y una cara a la que muy difícilmente se podría decirle que no. Matt sonrió y extendió su bento hacia la castaña quien tomó con sus palillos un poco de sushi y lo llevó a su boca para después anunciar con emoción que estaba riquísimo. Matt rió por ese hecho, siempre había oído que para llegar al corazón de un hombre se hacía por medio de la comida pero en esa ocasión el dicho parecía un poco diferente "Para llegar al corazón de Mimi se llega por medio de la comida" Rió sin poderlo evitar, y Mimi detuvo su festejo para verlo un poco extrañada.

-¿Qué es tan gracioso?

-Tú, haces mucho alboroto por un simple sushi.

-Es que está delicioso, no me puedes culpar por eso, además deberías tomarlo como un halago hacia tu persona.

-Y lo tomó de esa manera, es sólo que es gracioso ver lo feliz que te hace un platillo.

- Me gusta disfrutar la comida, así que deja de burlarte de mi.

-Esta bien, ya no me burlaré de ti. ¿Tú que trajiste de comer?

-Veamos.

Mimi tomó su bento de color rosa y lo abrió para encontrarse con un platillo que parecía toda una obra de arte, unos pequeños oniguiris con caritas, una sopa enrollada en forma de corazón y acompañada por unos brócolis bien acomodados al lado de su sopa.

-Wau hasta da lástima comerlos.

Dijo Matt al ver el amor con que había sido preparado aquel almuerzo.

-A mi mamá le gusta adornarlo, dice que así seré más feliz cuando me los coma porque sabré que los hizo con amor.

-De eso no cabe duda, tu mamá es toda una artista.

Dijo Matt sin apartar su vista del almuerzo de la chica.

-Sí una vez cuando iba en el jardín de niños me hizo uno con la cara de hello kitty, recuerdo que lloré porque me daba lástima comerlo.

Matt rió por la anécdota de Mimi conociéndola no lo dudaba ni un poquito.

-¿Quieres?

Matt asintió y tomó un pequeño oniguiri que le sonreía y hasta tenía pequeños pies brazos, ahora comprendía a Mimi cuando lloró por su almuerzo de Hello kitty, en verdad era difícil comer algo que te sonreía tan alegremente y parecía querer darte un abrazo.

-¿Qué pasa?

Preguntó Mimi al ver que Matt miraba el pequeño oniguiri sin comérselo.

-Es difícil comerte algo que te sonríe de esa manera.

Mimi rió por el comentario del rubio quien no dejaba de ver al oniguiri.

-Sólo cierra los ojos y muérdelo.

Matt hizo lo que Mimi le pidió y cerró los ojos para después llevarse al oniguiri a la boca y comerse más de la mitad con tan sólo una mordida.

-¡Esta delicioso!

Exclamó Matt a la par que abría los ojos y miraba el oniguiri.

-¿Qué es lo que tiene? No sabe como los demás oniguiris que he probado.

-El ingrediente secreto de mi mamá, a ella le gusta experimentar con la comida y hay veces que le queda muy buena como en esta pero como es secreto no puedo decírtelo.

-Con ese sabor hasta el remordimiento de comerlo se me ha quitado.

-¿En verdad nunca habías comido un bento decorado?

Preguntó Mimi dirigiéndole una mirada curiosa mientras que Matt terminaba de devorar el oniguiri y acto seguido dirigía sus ojos hacia arriba de forma pensativa.

-No que yo recuerde, desde niño he vivido con mi papá solamente y él no tiene tiempo para esas cosas, y Sora me ha dado de su almuerzo algunas veces pero nunca lo ha traído tan decorado y Tai creo que tampoco, así que el tuyo es el primero que me da lástima comer.

Matt volteó a verla en cuanto terminó de decir las últimas palabras y le sonrió como a muy pocas personas le sonreía de hecho sólo T.K y ella habían logrado desprender esa sonrisa de él. Mimi por su parte río divertida y ambos siguieron comiendo y platicando divertidamente sin darse cuenta que desde uno de los edificios un chico de ojos café los observaba atentamente.

Afortunadamente para él se encontraba solo en el salón, Kaira y Keira habían ido a comprar algo y Sora y Tai habían dicho que irían a almorzar al igual que sus demás compañeros ausentes. Agradecía tener un poco de tiempo para pensar, estaba algo confundido a pesar de que al llegar a esa ciudad estaba completamente seguro de lo que quería y tenía que hacer sin embargo el ver como estaban las cosas lo había hecho dudar.

Caminó hasta la ventana y miró hacia el cielo para después conducir su mirada al verde pasto y clavarla en una parejita que se encontraba disfrutando del almuerzo, aquella era una escena muy familiar para él, en incontables veces había visto en sus sueños una imagen muy parecida de esos dos sentados bajo un árbol, hablando y divirtiéndose simplemente con la compañía del otro era como si las cosas debieran de ser de esa manera, parecía tan natural que hasta estaba llegando a creer que él estaba equivocado y debía dejar el pasado atrás.

Suspiró y tomó una piedra que pendía de una cadena de plata sujetada a su cuello y la miró atentamente, desde que Kaira le había entregado aquella misteriosa piedra él había comenzado a revivir su pasado entre sueños.

En aquel entonces él parecía estar perdidamente enamorado de una chica llamada Mimi, la misma Mimi que podía ver en ese momento a través del vidrio, pero ella estaba enamorada de un tal príncipe Yamato y para desgracia de Andrew a Yamato también lo podía ver en ese instante a través del vidrió acompañado de la chica que el había amado y de la cual por medio de sus sueños se había enamorado nuevamente y no sólo por que fuera increíblemente hermosa ante sus ojos sino porque su personalidad era encantadora, inocente y divertida que era imposible no enamorarse de ella

Japón año 1605

Él y Sora habían llegado a la sala principal de aquel desconocido palacio, el padre de Sora lo había recomendado como consejero del padre del futuro prometido de la princesa y él había aceptado agradeciendo la oportunidad que el feudal le había ofrecido.

Miró a Sora la joven princesa se notaba molesta y algo nerviosa sabía que a diferencia de él ella había sido obligada a venir, era una lastima que no le permitieran elegir con quien casarse pero por desgracia no había nada que el pudiera hacer para ayudarla más que apoyarla y darle ánimos.

-Vamos princesa, quite esa cara o espantará a su prometido.

-Es fácil para ti decirlo, tú no vienes para ser casado en contra de tu voluntad.

- Lo sé pero tampoco creo que sea tan malo, puede que el príncipe sea de su agrado.

-Nadie que no sea él será de mi agrado.

Andrew suspiró resignado ya conocía esa historia a la perfección, la princesa Sora estaba encaprichada con un chico al que sólo había visto en una ocasión cuando era niña y a pesar de que él había intentado hacerla entrar en razón diciéndole que era casi imposible que encontrara a ese niño que para ese entonces ya debía ser un hombre, la joven princesa seguía convencida de que algún día lograría encontrarlo.

No quería pelear con ella y mucho menos en ese momento ni en ese lugar así que guardó silencio y ambos quedaron en silencio por unos minutos hasta que entraron por la puerta el feudal de aquel palacio acompañado de un joven moreno de mirara alegre.

Él se presentó y presentó cortésmente a la princesa ubicada al lado suyo y que no dejaba de ver al moreno pero no le dio mucha importancia a ese hecho y prestó oído a las palabras del señor feudal.

El feudal los saludó con entusiasmo a ambos y le pidió a Andrew que lo siguiera ya que le presentaría a alguien que le mostraría el castillo mientras que la princesa era presentada a su prometido.

Caminó acompañado del feudal por un largo pasillo hasta llegar a un hermoso jardín a lo lejos pudo ver a dos jóvenes que estaban sentados en una banca platicando hasta que el feudal llamó al joven que por el nombre Andrew supo que se trataba del príncipe que estaba acompañado de una joven.

"Hermosa" esa fue la palabra que le vino a la mente en el instante en que la vio, para sus ojos esa chica era la más hermosa de todas y tenía una mirada tan dulce que le hizo sentir mariposas en su estomago cuando ella fijó su mirada en él.

- ¿Recuerdas que te dije que vendría un consejero?

Dijo el Señor Ishida al ver que su hijo y Mimi ya estaban lo suficientemente cercas para escucharlo.

- Sí.

- Pues aquí lo tienen, el es Andrew, tiene 20 años y será mi nuevo consejero.

- Mucho gusto.

Dijo Andrew una vez que el feudal terminó con su presentación hizo una reverencia al príncipe y se aventuró a tomar la mano de la bella joven y besarla como él sabía se acostumbraba en las clases altas de Inglaterra.

-Es un placer señorita-

-El placer es mío.

La chica se ruborizó por el gesto lo cual la hizo ver más adorable ante sus ojos pero también pudo sentir una mirada fulminante sobre él, se trataba de la mirada del príncipe, pero no le dio mucha importancia.

- Hijo ven, te tengo una sorpresa. Mimi no te molestaría enseñarle el palacio a Andrew.

- Claro que no Sr.

- Me alegra que tan bella joven vaya ser mi guía en este castillo.

Dijo con galantería y después ofreció su brazo a la hermosa castaña que lo miraba aún un tanto apenada pero que aceptó respetuosa y con una tímida sonrisa para después despedirse del príncipe diciéndole que lo vería luego y encaminarse con él hacia el jardín.

Ambos caminaron por buen rato visitando varios lugares del palacio como el jardín, la caballerizas y la biblioteca mientras que hablaban de cada uno, ella le había contado que era hija del ama de llaves principal del palacio y muy buena amiga de los dos príncipes. Él por su parte le había contado que era hijo del consejero del padre de la princesa Sora y ahora que él consejero del señor Ishida había enfermado, el señor Takenouchi lo había recomendado a él como consejero y por tal motivo viviría en el castillo. A ella pareció agradarle la idea y sonrío de forma dulce convenciéndolo a él de que esa chica no era solamente hermosa por fuera sino también por dentro.

-Te mostraré la sala principal.

Dijo Mimi cerrando las enormes puertas de la biblioteca para después guiarse con él por un largo pasillo hasta llegar a la sala donde él y Sora habían estado antes.

- Y este es el recibidor.

Dijo ella acompañada de su hermosa sonrisa que se borró al darse cuenta de que había interrumpido.

- Perdonen no sabía que estaban aquí.

Se disculpó Mimi al ver que todos fijaban su mirada sobre ella, Andrew por su parte podía ver la manera en que lo miraba el príncipe parecía que quería matarlo con la mirada, al parecer el joven príncipe tenía un interés más allá de la amistad en Mimi y no lo culpaba la chica era más que perfecta.

- No te preocupes Mimi, ven.

Habló el feudal haciendo un ademán con la mano para que la chica se acercara, ella obedeció y comenzó a caminar hacia donde estaban el feudal acompañado de la princesa, Tai y Yamato.

-¿Qué pasa?

- Quiero presentarte a la prometida de Yamato.

Mimi se detuvo en seco y dirigió su mirada acusadora al joven príncipe esa mirada fue suficiente para que Andrew se diera cuenta que el interés del príncipe hacia Mimi era correspondido por ella.

Japón año 2007

Andrew suspiró y dejó de sostener entre sus manos aquella misteriosa piedra, aquel había sido el primer sueño que había tenido y el que había desatado toda aquella serie de sueños que parecían formar una película en su mente, una película que no tenía un final feliz para nadie.

Guió su mirada hacia la pareja de nuevo y no pudo evitar sonreír con amargura, desde un principio el había tenido claro que Mimi no correspondía a sus sentimientos pero el se había encaprichado con ella tanto que no sólo había intentado matar a Yamato sino que además con ayuda de Kaira que en aquel entonces tenía un gran dominio de sus poderes él había hecho a Mimi suya sin su consentimiento haciéndola creer que se trataba de Yamato en vez de él y después la había obligado a casarse con él teniendo como resultado la muerte de ella.

Apretó sus puños al recordar aquel suceso de su pasado y miró de nuevo hacia la pareja que estaba riendo en el patio, ahora que había analizado las cosas estaba convencido de que había hecho mal y estaba convencido de dejar todo atrás, tomó la piedra que colgaba de su cuello y estaba dispuesto a arrancársela cuando la puerta se abrió y apareció Kaira quien vio con malos ojos lo que intentaba de hacer Andrew.

-¿Qué haces Andrew?

Preguntó la chica acercándose al chico de ojos cafés y cabellos negros, quien al verla soltó la piedra dejándola reposar en su pecho nuevamente.

-Nada yo sólo…

Andrew giró con tranquilidad a la ventana restándole importancia al suceso pero sabía que eso no bastaría para escapar del interrogatorio de Kaira.

-¿No estarás dudando? ¿o sí?

-La verdad es que sí.

Respondió con sinceridad y apoyó con frustración sus dos manos sobre el marco de la ventana.

-Todo lo que pasó en el pasado fue por mi culpa, ella murió por mi culpa y no quiero que eso vuelva a pasar, no quiero lastimarla de nuevo.

Andrew se giró hacia Kaira y se cruzó de brazos, recargando su espalda en la ventana para poder tener a la chica de cabellos rosados de frente.

-Eso no volverá a pasar, no venimos aquí para lastimarla sólo para hacer que las cosas sucedan como debieron de suceder.

-¿Y cómo debieron de suceder según tú?

Andrew se estaba empezando a molestar y sin poderlo evitar le gritó molesto a la pelirosada que no se intimidó al contrario frunció el seño y miró molesta al chico, pero se tranquilizó al segundo después, sabía que si quería que las cosas sucedieran como ella quería debía tener a Andrew de su lado. Caminó hasta Andrew y posó su mano en el hombro del pelinegro en señal de apoyo.

-Ella debió estar contigo.

-Ella estaba enamorada de Yamato.

Kaira sonrió fingiendo ternura y tomó con una de sus manos la piedra que descansaba sobre el pecho de Andrew y la miró fijamente.

-Ella estaba equivocada, ella debía y debe estar contigo.

La piedra comenzó a brillar de un color morado a la par que Kaira pronunciaba aquellas palabras, los ojos de Andrew se tornaron ausentes.

-Ella debió y debe estar conmigo…

Repitió el chico ajeno de lo que decía, Kaira sonrió complacida y escondió la piedra bajó la ropa de Andrew.

-No dejes que Keira miré este collar.

- No lo haré.

Respondió el pelinegro aún con su mirada perdida, Kaira volvió a sonreír y dio unas palmaditas en el pecho de Andrew justo en el lugar en que se encontraba la piedra.

-Eres un buen chico.

Dijo con una sonrisa.

La puerta se abrió y apareció Keira que miró molesta la cercanía de su hermana hacia Andrew, cerró la puerta con un fuerte golpe demostrando así su enfado para después mirar con furia a su hermana, ya tenía suficiente con tener que cuidarse de Mimi como ahora tener que hacerlo de su hermana que últimamente estaba mostrando un interés en Andrew que a ella no le agradaba ni en lo más mínimo.

El golpe de la puerta lo despertó de ese trace hipnótico y de inmediato se llevó su mano hacia su frente "maldición" dijo en voz alta, aquel extraño e insoportable dolor de cabeza le había regresado, no era la primera vez que le pasaba ya en más de una ocasión lo había atacado lo que no lograba comprender era por qué, ya había ido a consultar a más de un doctor y no sabían la causa pero aquellos dolores le estaban empezando a preocupar.

-Andrew, ¿Te encuentras bien?

Preguntó preocupada Keira acercándose de inmediato al chico. Andrew cerró los ojos con fuerza tratando de alejar el dolor pero no lo consiguió, apartó con sutileza a Keira de él y se dirigió a la salida.

-¿A dónde vas?

Preguntó Keira.

-A la enfermería necesito una pastilla.

-Yo iré contigo.

-No es necesario.

Le contestó Andrew a la chica de cabello corto que lo miraba preocupada y salió del salón aún sin soportar ese fuerte dolor. La puerta se cerró y Keira dirigió su mirada molesta a su hermana.

-¿Qué le hiciste?

Preguntó de manera acusadora a su hermana gemela quien la miró sorprendida y fingiendo inocencia.

-¿Yo? ¿Por qué piensas que yo le hice algo a Andrew?

-Porque esos dolores sólo le dan cuando está a solas contigo, ¡dime Kaira! ¿Qué le hiciste a Andrew?

-Hermanita, tú sabes que sería incapaz de hacerte algo malo a ti o a Andrew, nosotros sólo platicábamos.

- Entonces explícame ¿Por qué siempre que Andrew está a solas contigo le pasan esos dolores de cabeza?

-No lo sé, simple casualidad.

Respondió Kaira encogiendo sus hombros y desviando su mirada de su hermana que la reprendía muy severamente con la suya.

-Tú y yo sabemos que las casualidades no existen y que todo pasa por alguna razón y estoy segura que tu sabes cual es la razón de esos dolores de cabeza.

-Keira deja de decir que yo le hice algo a Andrew porque eso no es cierto, yo nunca haría algo que le perjudicada a él, Andrew es como un hermano para mi y lo sabes, además ya te dije que sólo platicábamos.

-Y de que platicaban si se puede saber.

-De ellos.

Kaira dirigió su vista al patio que estaba a través de la ventana, Keira siguió la mirada de su hermana y se encontró con una parejita muy conocida para ella que comían y hablaban amenamente.

Keira frunció el seño al ver a Mimi, Yamato no le molestaba en lo más mínimo pero odiaba a la castaña que estaba sentada bajo aquel árbol, la odiaba porque por culpa de ella Andrew había cambiado y se había alejado de ella para sólo tener en mente a esa odiosa de Mimi.

-Deberían dejar las cosas como están y dejar el pasado atrás, no por nada se llama pasado.

Dijo Keira sin apartar su mirada inquisidora de la chica de ojos color miel. Kaira por su parte sonrió al oír aquellas palabras de los labios de su hermana sabía que aquel tema era el talón de Aquiles de su hermana que estaba enamorada de Andrew desde que era una niña.

-Del pasado se aprende hermanita, y nosotros ya aprendimos, ahora es momento de hacer que las cosas sucedan como debieron pasar, Andrew debe estar con Mimi y Yamato…

-¿Contigo?

Preguntó burlesca la gemela de cabellos cortos azules y borró con eso la sonrisa burlona de su hermana, sabía que Kaira estaba interesada en Yamato ya que en el pasado ella se había enamorado perdidamente de él.

-No sería una mala idea, pero creo que debe estar con Sora, después de todo estaban comprometidos ¿Qué no?

Respondió Kaira fingiendo que no le interesaba Yamato cuando en el fondo ella sabía que nuevamente se había enamorado de aquel atractivo chico rubio de ojos color zafiro y como no hacerlo si Yamato tenía una personalidad impresionante que haría suspirar a cualquier mujer incluyéndola a ella.

Keira rió con burla por la respuesta de su hermana, sabía que mentía y que Kaira realmente no pensaba permitir que Yamato se quedara con Sora una vez que lograra separarlo de Mimi, conociendo a Kaira la pelirosada no iba dejar de insistir hasta que Yamato estuviera con ella.

-Esa ni tú te la creíste Kaira, ambas sabemos que Yamato te interesa y mucho.

-Esta bien lo confieso, quiero a Yamato para mi pero no le veo nada de malo.

-Entonces no finjas que tú y Andrew sólo quieren que las cosas sean como debieron de haber sido cuando nadie sabe que hubiera pasado si nosotros no nos hubiéramos entrometido.

- Tienes razón no sabemos que pudo haber pasado pero algo es seguro Yamato y Mimi no iban a terminar juntos, ya sabes lo que pasó cuando lo intentaron ambos murieron eso quiere decir que lo suyo no estaba destinado hacer así que qué tiene de malo que Andrew que esta perdidamente enamorado de Mimi se quede con ella y yo con Yamato, sería un lindo final para todos y evitaríamos más muertes.

-Si ellos murieron fue porque intervenimos.

-Tú misma lo has dicho hermana todo pasa por una razón, y nosotros intervenimos por que así debía de ser, ellos no pueden ni deben estar juntos.

Keira guardó silencio, su hermana la había silenciado con sus propias palabras, miró molesta a Kaira quien sonrió victoriosa al ver que Keira se había quedado sin argumentos.

-Están jugando con fuego, te recuerdo que en el pasado no sólo murieron Mimi y Yamato sino también Andrew y nosotras nos quedamos sin poderes, él pasado se puede repetir de nuevo aquí después de todo las cosas no son tan distintas a como lo eran antes.

-Hermanita deja de ser tan pesimista y de hablar de cosas tan complicadas harás que me duela la cabeza al igual que Andrew, ya te dije que del pasado se aprende y de eso yo ya aprendí.

Respondió Kaira con su mirada fija en la pareja que se encontraba en el patio y sonrió al finalizar sus palabras, claro que había aprendido del pasado y por eso se encontraba haciendo las cosas diferentes a como las había hecho antes, esta vez no iba a dejar que Yamato y Mimi estuvieran juntos.

Mimi y Matt reían después de la anécdota de Matt de cuando le había dado a su padre de su súper salsa secreta que había hecho que el señor Ishida se atragantara con la comida y gritara llamando a los bomberos corriendo por toda la cocina para terminar empinándose la jarra de agua de un sólo golpe mientras que Matt se moría de la risa.

-Que malo eres.

Dijo Mimi secando con su mano la lágrima que había escapado de uno de sus ojos debido a la prolongada risa, la chica se había imaginado claramente al padre de Matt corriendo y llamando a los bomberos eso si que debió ser cómico.

-Fue divertido además mi papá no es una blanca palomita que digamos, él también me hace bromas.

-¿Cómo cual?

Matt estaba por comenzar a contarle a Mimi sobre la vez que su padre le había adelantado el reloj una hora mientras dormía y él se había levantado a toda prisa pensando que llegaría tarde al colegio mientras que su padre divertido sentado en el sillón veía como el corría de un lado a otro por toda la casa echando maldiciones por quedarse dormido pero antes de que el rubio empezara con su anécdota Tai apareció frente a los dos chicos y seguía con su cara de deprimido.

-Por fin los encontré los he estado buscando en todas partes.

Los reprendió Tai sin mucho ánimos y tomando asiento al lado de los chicos.

-¿Dónde está Sora?

Preguntó Matt, con intenciones de averiguar un poco de lo que pasaba entre sus dos amigos.

-No sé ni me interesa.

Respondió Tai un tanto molesto.

-¿Pasa algo?

Preguntó Mimi extrañada, era raro que Tai hablara de esa manera cuando se le refería a Sora, la castaña sabía que esos dos era muy buenos amigos así que le extrañaba que Tai se expresara de esa manera de su amiga.

-No es nada, es sólo que no sé dónde está.

-¿Están peleados?

Preguntó Mimi imaginando que por eso se expresaba de esa manera aunque al chico le apenaba aceptarlo ya que pudo ver el sonrojo en las mejillas del moreno al oír su pregunta.

-No claro que no.

Dijo Tai de una manera poco convincente para sus amigos que lo miraban incrédulos, Tai pudo notar la mirada de ambos sobre él y no le quedó de otra más que aceptar los hechos después de todo terminarían por darse cuenta tarde o temprano.

-Bueno si peleamos pero no es nada grave.

-¿Seguro que todo está bien?

Preguntó esta vez Matt clavando su mirada sería sobre su amigo que se encogió de hombros en un intento de no darle mucha importancia al tema lo menos que quería Tai en esos momentos era hablar sobre su discusión con Sora.

-Supongo que sí, no te preocupes ya verás que todo se solucionará.

Respondió sin darle mucho crédito a sus palabras pero aún así él quiso creerlas.

-Mejor cambiemos de tema no quiero hablar de eso.

-¿Quieres un oniguiri?

Preguntó Mimi extendiendo hacia el moreno su bento, Tai asintió y tomó uno con intenciones de llevarlo a su boca pero se detuvo, su oniguiri le estaba sonriendo, ¿cómo esperaban que se comiera algo que le sonreía? eso sería muy cruel. Sintió como las lágrimas se acumulaban en sus ojos no podía comérselo, él sólo ver la manera en que ese oniguiri le sonreía y le estiraba los brazos como si quisiera un abrazo de su parte lo hizo sentir como un monstruo por el simple hecho de haber tenido las intenciones de comérselo.

-¡No puedo es demasiado lindo!

Dijo Tai frotando el pequeño oniguiri contra su rostro mientras lloraba a chorros por la monstruosidad que estaba apunto de cometer en contra de ese feliz oniguiri, no porque el no pudiera ser feliz significaba que le arrebataría la felicidad a ese sonriente oniguiri.

-Te lo dije, no es sano comer cosas que te sonríen de esa manera tan amigable.

-Pero no es para que llore.

-Tú lloraste con tu Hello kitty.

-Yo tenía cuatro años, Tai tiene 17.

-Pero Tai esta sensible por su pelea con Sora además es muy dramático.

Los dos se giraron a ver a Tai quien lloraba a mares y restregaba constantemente el oniguiri contra su mejilla.

-Prometo que yo velaré por tu felicidad, no dejaré que tú borres tu sonrisa como yo lo hice, yo me encargaré de que tú si puedas ser feliz…

-¿No crees que deberíamos hacer algo?

-Yo sé que hacer.

Matt le quitó el pequeño oniguiri a Tai y se lo comió haciendo que él moreno abriera los ojos como platos aterrado al ver como su amigo devoraba su oniguiri como si de un monstruo hambriento se tratase hasta podía jurar que el pequeño oniguiri le pedía ayuda.

-¡¿Cómo pudiste? ¡Eres un monstruo!

-Una vez que los pruebas se te quita el remordimiento.

Dijo Matt y Mimi rió divertida por la divertida escena esos dos a pesar de ser muy diferentes se llevaban de maravilla.

-¡Eres un asesino! ¡Lo mataste! Pobre Oni.

-¿Tenía nombre?

-Si, le prometí que yo me encargaría de que fuera feliz.

-Era un oniguiri.

-Y que eso no le iba a impedir ser feliz pero tú acabaste con él, eres un monstruo Matt.

-Cállate y prueba uno.

Matt zambulló sin previo aviso un nuevo oniguiri en la boca de Tai a quien no le quedó de otra más que morderlo y una vez que dio la primera mordida quedó fascinado con el sabor y comenzó a disfrutar del sabor.

-Esta delicioso.

Dijo Tai aún con la boca llena.

-Te lo dije.

-¿Tienen más?

Mimi extendió su bento al moreno quien tomó los tres oniguiris restantes y se los comenzó a devorar sin piedad mordiendo uno y luego otro con tal ferocidad que ahora el que parecía monstruo devorador de oniguirs era él ya que no terminaba uno cuando empezaba a morder otro. Mimi y Matt rieron divertidos por la actitud de Tai y a ambos les alegraba el haber podido distraer un poco a Tai para que se olvidara de sus problemas.

Había ido a comprar algo de comer a la cafetería pero sólo había terminado con un pan en su mano y es que en realidad ni animo de eso tenía, le afectaba mucho ver a Tai y saber que por culpa de ella ambos estaban distanciados y se sentía molesta consigo misma por ser tan orgullosa y no atreverse a pedirle perdón a su amigo que sólo quería ayudarla.

Abrió la puerta y se encontró con las hermanas Matsumura que parecían discutir por algo pero ella no le dio mucha importancia y se dirigió a su escritorio.

-¿Te pasa algo Sora? Te vez deprimida.

Dijo Kaira al ver el deprimente rostro de la chica que sonrió levemente y movió con suavidad su cabeza en forma de negación.

-No te preocupes Kaira, estoy bien, gracias por preocuparte.

-¿Por qué no estás con Tai y con Matt?

Preguntó esta vez Keira ella al igual que su hermana había notado que la pelirroja se encontraba algo deprimida.

-Los perdí de vista y no tengo ganas de ir a buscarlos.

Mintió Sora esperando que eso sirviera para detener el interrogatorio de las dos hermanas pero lo que obtuvo como respuesta fue mucho peor que el interrogatorio.

-Están allá abajo.

Kaira apuntó con su dedo hacia donde estaban los tres chicos, Sora se puso de pie y se dirigió a la ventana al ver que la chica de cabellos rosados apuntaba hacia afuera donde ella misma pudo ver con sus propios ojos como Tai acompañado de Matt y Mimi reían divertidos al parecer ella no les hacía falta, sintió una fea sensación que le estrujó el corazón al ver aquella escena, Tai no sólo se había apartado de ella sino que la había remplazado por Mimi, antes ella era la solía divertirse con ellos dos y ahora estaba Mimi en su lugar y ambos parecían más felices que cuando ella estaba.

Sintió unas tremendas ganas de llorar y salió corriendo del salón con dirección al baño tenía que buscar un lugar donde poder llorar sin ser molestada y sabía que ese era el lugar perfecto.

Ambas hermanas Matsumura vieron extrañadas como Sora había salido casi llorando del salón y ambas se sintieron apenadas por la chica así que decidieron ir a ver que le pasaba a la pelirroja.

Los tres reían por la anécdota que se encontraba contando Tai sobre su cumpleaños de hace cuatro años donde Sora le había horneado un pastel y él sin querer lo había arruinado.

- Y para mala suerte en el momento en que patee la pelota Sora venía con un pastel en sus manos y la pelota cayó justo en el centro del pastel salpicando a Sora quien me quiso matar puesto que ese pastel lo había horneado exclusivamente por mi cumpleaños, ¿Lo recuerdas Matt?

-Claro que lo recuerdo, tú intentaste disculparte con Sora y ella en respuesta te embarró pastel en la cara y yo comencé a reír, tú me embarraste a mí y empezó la guerra de pastel, fue divertido debo admitirlo.

-Sí, extraño a Sora ella de seguro me hubiera vuelto a regañar por su pastel arruinado.

Habló Tai en voz alta, aquella frase no tenía pensado decirla pero sin darse cuenta escapó de sus labios, su subconsciente lo había traicionado esa vez.

-A todo esto, ¿por qué pelearon tú y Sora?

Tai se sonrojó notoriamente no quería que nadie se enterara de la causa de su pelea con Sora pero sabía que Matt no dejaría de insistir así que no le quedaría de otra más que decir que fue de algo sin importancia en lo que se le ocurría una buena excusa que inventarle a Matt.

-Nada importante, ya pasará.

Dijo Tai y a Matt no pareció convencerle la respuesta ya que hizo una mueca de descontento pero no insistió más esperaría a que Tai se lo quisiera decir después de todo no creía que Tai soportara mucho sin decirle ya que el moreno era un libro abierto y lo más seguro es que tenía que desahogarse con alguien y él era su mejor amigo así que Matt estaba seguro que le contaría tarde o temprano.

Sora se encerró en unos de los cubículos del baño y comenzó a llorar sin consuelo, oyó como la puerta se abría y se cerraba para después oír unos pasos e intento tranquilizarse peros leves sollozos seguían saliendo de ella. Tocaron en la puerta y oyó la voz de Kaira que le hablaba.

-Sora ¿Te encuentras bien?

Preguntó la chica y esperó a oír una respuesta, Sora sorbió su nariz y tomó aire para poder hablar.

-Sí no se preocupen.

-Si estuvieras bien no estarías llorando ¿Qué es lo que pasa?

Esta vez era Keira la que había hablado, Sora se dio cuenta que no tenía salida y que su llanto había sido más que evidente así que no le quedó de otra que abrir la puerta de su cubículo para ver a las dos chicas y contarles lo que le pasaba después de todo necesitaba que hablarlo con alguien y que alguien le diera un buen consejo.

Sora les había contado toda la verdad a las dos hermanas que escuchaban con atención la historia de la chica y la comprendían en cierta forma ambas se encontraban en la misma situación el chico que les gustaba tenía sus ojos puestos en Mimi y las tres miraban a Mimi como su enemiga hasta Sora lo estaba empezando a hacer ya que si Mimi no hubiera aparecido en su vida ni en la de Matt su situación sería muy diferente y ella no se encontraría en esa situación y tampoco hubiera discutido con Tai.

-Tranquila, todo se arreglará.

Dijo Keria sobando con cariño la cabeza de Sora como si consolase a una niña pequeña.

- Además puedes contar con nosotras.

Habló esta vez Kaira, la pelirosaba sabía que le convenía tener a Sora de su lado si quería que las cosas salieran como ella esperaba además que no podía dejar de sentir cierta empatía respecto a la situación de Sora.

-Gracias chicas.

Dijo Sora limpiando las últimas lágrimas que salían de sus ojos al parecer de todo aquello había salido algo bueno, había encontrado unas nuevas amigas, las cuales sabía no la cambiarían por Mimi tal y como lo hicieron Tai y Matt.

Siguiente Capitulo: Reconciliación Publicación: Viernes 11 de noviembre 2011

Mimato196

Mayo 2007