Capítulo Dieciocho: De amores y amigos.

-Pad, creo que deberíamos darle un respiro a Peter, se está poniendo un poco blanco- señaló Sirius mientras Remus ayudaba al joven regordete a levantarse. Peter apenas se mantenía por su propio pie.

-Ha sido él quien ha insistido- se excusó James mientras se autocriticaba por su expelliarmus tan "flojo", que había lanzado a su amigo contra la dura pared de piedra en cuestión de segundos.

-Sí, pero aún así no creo que pueda aguantar uno de tus hechizos ni una vez más- dijo Remus mientras apoyaba a su confuso amigo contra la pared.

-¿Pero qué dices? Si esto no es nada…- James sacudió la varita impotente haciendo que saltaran unas chispas doradas de ella.

-Poco a poco, Pad, no hay que agobiarse- Remus golpeó amistosamente el hombro del chico de gafas, pero éste solo le devolvió una mirada de incomprensión y malas pulgas. Hacía una semana que habían regresado a Hogwarts, y aquella era una de las primeras sesiones de entrenamiento contra las artes oscuras que los cuatro merodeadores estaban haciendo en la sala de los menesteres.

-Me voy a ver a Lily- dijo James con brusquedad- nos vemos luego- y sin mediar más palabra alguna, salió de la Sala de los Menesteres dejando a sus tres amigos en ella.

-Últimamente es lo único que sabe decir- se lamentó Sirius apoyándose en la pared y dejándose caer al lado del maltrecho Peter.

-Bueno, déjalo, sabes las ganas que tenía James de estar con ella, lo estará disfrutando.- dijo Remus sentándose hábilmente al lado de su amigo.

-Lo sé, lo sé, no quiero ser egoísta, pero es que…

-No te preocupes, James sigue siendo el mismo de siempre, solo que ahora, son James y Lily.- por la cara que Sirius puso, aquello no pareció animar su decaído ánimo.

-¿Qué hora es?- Sirius pareció acordarse de algo de repente y se levantó de un salto.

-Las siete y media, casi la hora de cenar… ¿adónde vas?- preguntó el licántropo mientras veía a Sirius cruzar la habitación corriendo.

-A solucionar un asunto de una vez por todas- dijo al vuelo. Sin saber por qué, la imagen de una guapa y últimamente demasiado taciturna morena llegó a la cabeza de Remus.

-Otro que quiere complicarse la vida…- el chico suspiró cansado, sabiendo que su propia vida amorosa no era especialmente brillante, y, ayudando a Peter a levantarse, decidió ir a llenar su vacío estómago con una suculenta ración de cordero en salsa.

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James corrió a toda prisa por los pasillos hasta llegar a la puerta de la biblioteca. Se asomó rápidamente y vio a su guapa pelirroja estudiando junto a Yasmine, Estelle y Kate. Como si la pelirroja hubiera intuido la presencia del chico, levantó la cabeza y una sonrisa se dibujó en sus labios. Susurró unas palabras a sus amigas, que al ver a James en la puerta dibujaron en sus rostros una mueca de escepticismos a lo que Lily les dijo, pero pronto volvieron a su lectura. La pelirroja se apresuró a recoger sus libros y en menos de un minuto James la recibía con un caluroso y largo beso.

-Te he echado de menos, princesa- le susurró al oído haciendo reír a Lily.

-¡Estate quieto! ¡Me haces cosquillas!- la pelirroja se retiró un poco pero él la volvió a atraer hacía sí abrazándola por la cintura. La besó en la cara y Lily se giró hasta que sus bocas volvieron a encontrarse.

-¿Vamos a cenar?- preguntó James sugerentemente. Lily rió nerviosa y lo miró alarmada.

-Claro que sí, ¿no?- James le devolvió una torpe sonrisa y asintió rápidamente.

-Claro, me muero de hambre.- volvió a besar a la pelirroja, y ambos se dirigieron al gran comedor.

--**..

Y mientras la joven pareja bajaba la escalinata del vestíbulo haciendo mimos como si nada hubiera sucedido, Sirius atravesaba corriendo el pasillo que ambos acababan de abandonar sin cruzárselos por un segundo. El muchacho de pelo azabache, cosechando diversas miradas de deseo de distintas féminas con las que se cruzaba, logró llegar a la puerta de la biblioteca sin chocarse milagrosamente con nadie. No tuvo que esperar demasiado para ver cruzar el umbral a su adorada morena. Yasmine iba inmersa en la laboriosa tarea de guardar un enorme libro en su pequeño bolso cuando el joven gryffindor la agarró de un brazo y la llevó casi en volandas a una de las habitaciones ocultas que había tras un falso tapiz.

-Como no, Black, tú y tu costumbre de llevarme a estos sitios sin mi permiso- soltó la chica cuando se hubo repuesto del susto.

-Tú y yo tenemos asuntos pendientes- Sirius fue directo al grano, pero la morena tan solo levantó una ceja ofendida.

-Tú y yo no tenemos ningún asunto en común- replicó ella.

-Llevas desde Noche Buena evitándome, si no fuera porque sé que soy un dios del sexo creería que fui el peor de tus amantes- dijo con desesperación.

-Olé por el rey de la modestia- dijo Yasmine aplaudiéndole falsamente.

-No es eso, pero… ¿qué es lo que te pasa?- Yasmine apartó la mirada de aquellos ojos grises que acababan de tomar un aspecto demasiado tierno y triste para que ella pudiera soportarlo.

-Lo que hicimos estuvo mal…- dijo tras un largo suspiro- fatal. Por Claudy- Sirius bufó con incredulidad- y por tu hermano.- ahí sí que había dado en la diana, lo supo por la mueca de la cara del chico, una mezcla de angustia y pesar.

-Mi hermano es mayorcito para saber lo que hace- replicó él.

-No, no lo es. Y lo peor es que lo sabes. Y tienes que ayudarle- "ayudarle antes de que se encuentre tan atrapado como yo, si no lo está ya" su mente terminó las palabras que ella había omitido.

-No voy a casarme con Claudy- negó Sirius en rotundo. Yasmine sonrió, sabiendo que aquel nudo en el estómago eran puros celos de imaginarse a Sirius con la rubia esnob.

-Creo que a tu madre le basta con que no andes conmigo- opinó Yasmine sonriendo con tristeza- y aunque no sea por el mismo motivo que tu ella, creo que es mejor así.- sin darse cuenta, Yasmine se había acercado al chico hasta estar a poca distancia de él, y casi inconscientemente, su dedo índice había trazado un suave recorrido atravesando el abdomen del chico, recorriendo por encima del jersey la cicatriz que Lord Voldemort le había dejado de recuerdo.

-¿Qué quieres decir con eso?- preguntó Sirius casi conteniendo la respiración, sintiendo el contacto del dedo de la joven como si no hubiera ropa entre él y su piel. Recibió una mirada extraña de aquellos enormes ojos cafés.

-Es mejor así… ¿amigos?- tendió la mano que había usado para acariciarlo y la interpuso entre ambos.

-Sirius la observó unos instantes. En esos momentos estaba tan exaltado que lo normal en él hubiera sido cogerla en volandas y hacerle el amor contra la fría pared de la habitación no una, sino mil veces. Sin embargo, era consciente de que cualquier paso en falso lo alejaría aún más de la chica. Así que tendió la mano hasta la joven y la sacudió fugazmente.

-Amigos- sonrió tan seductoramente como siempre y Yasmine sintió como su corazón luchaba por salir al galope de su pecho. - ¿te gustaría cenar conmigo? Como amigos, claro…- Yasmine sonrió con un esfuerzo enorme.

-Lo siento, pero la verdad es que no tengo demasiada hambre…- y desapareció a toda velocidad tras el falso tapiz que los ocultaba.

-Mierda- dejando a un desbocado Sirius destrozándose los nudillos contra la pared.

..**..

-Ya están otra vez- rió Remus mientras volvía a servirse un plato de estofado y tomaba asiento junto a Estelle, que acaba de llegar a la cena.

- Me alegra verlos así.- respondió la pelirroja echando una mirada fugaz a la parejita de enamorados, que cenaban lengua animadamente.

-Ya era hora- opinó Remus- han dado demasiadas vueltas.

- La mayoría de las veces las personas optamos por tomar el camino más largo y difícil hasta llegar a donde queremos.- soltó distraída Estelle mientras jugaba con sus plato de verduras.

-Guau- Remus la miró sorprendido- eso es muy profundo- dijo señalándola con el tenedor.- me ha gustado. – Estelle sonrió sonrojándose al instante.- y creo que tienes razón.- la miró unos segundos a los ojos color océano. Unos segundos que Peter estropeó al tirarse un gran eructo justo delante de ellos.

- Extraordinariamente oportuno, Pet- murmuró Remus enfadado- maldito traidor, si lo sé te dejo allí solo toda la noche.- Estelle no oyó al chico, pero Peter le lanzó una mirada confundida.

-¿Qué es lo que he hecho Moony?

- Olvídalo- Remus volvió a centrarse en su estofado mientras Estelle se levantaba de la mesa discretamente y huía literalmente del Gran Comedor. Aunque ella no lo vio, Lily no tardó en seguirla con urgencia.

..**..

-¡Mierda, mierda y mierda!- gritó Lily dándose cabezazos contra la puerta de madera de su habitación.

Estelle se estaba terminando de poner el camisón y Yasmine estaba tumbada en su cama mientras echaba una ojeada a una revista de moda sin prestarle verdadera atención. Ambas levantaron la cabeza rápidamente al ver a su amiga autolesionándose.

-¡Lily! ¡Estate quieta!- chilló Estelle arrastrando rápidamente a la pelirroja al centro de la habitación.

-¡Soy un desastre!- gritó la chica de ojos verdes llevándose las manos a la cabeza con desesperación.

-¿Qué es lo que ocurre?- preguntó Yasmine echando a un lado la revista y sentándose al borde de la cama.

- Me da miedo acostarme con James- soltó la pelirroja de golpe. Sus dos amigas se quedaron sin habla.

-¿Qué?- consiguió decir Yasmine al fin.

-¡Eso! ¡Me da pánico! Y no es que me falten ganas, pero de verdad que me muero de pensar que no pueda gustarle, o que piense que no soy lo suficientemente buena para él… ¡o yo que sé!

-O tal vez pienses que él tiene mucha más experiencia que tú.- tanteó Yasmine. Lily la miró sin entender, aunque finalmente suspiró compungida.

-Tal vez… ¿Pero y si no le gusto lo suficiente? ¿Y si no soy lo que él busca? ¿Y si no le gusto… desnuda?

- Creo que eso está más que claro Lily, tú eres el culmen de sus expectativas, no tienes que preocuparte por eso.- razonó Estelle.

-Lo dices porque eres mi amiga- protestó la pelirroja.

-Lily…- Yasmine puso los ojos en blanco y se levantó de la cama. Cogió a la pelirroja de la mano y la situó delante del enorme espejo de cuerpo entero que había en la habitación. Hizo un gesto que abarcaba su cuerpo entero y sonrió.- Mírate. ¡Hasta este insulso uniforme te queda de lujo! ¡Pareces una modelo, maldita! Y nosotras te hemos visto desnuda… no vas a defraudar a James en ese aspecto, créeme.

Lily se contempló indecisa. Luego bajó la cabeza y los hombros derrotada.

-No quiero que lo nuestro se estropee…- susurró con tristeza.

-¿Y piensas que un poco de sexo con amor lo va a estropear?- preguntó la morena incrédula.

-En todo caso lo mejorará- intervino Estelle- creo que no tienes verdadera complicidad con un chico hasta que te acuestas con él- declaró con soltura. Sus dos amigas la miraron fijamente. -¿qué? Yo pienso así- se defendió la chica- lo sé por experiencia- añadió inoportunamente.

Ninguna de las dos pudo evitar romper a reír a carcajadas, pues en la puerta, abierta sigilosamente, estaban James, Sirius y Remus, con los ojos abiertos como platos.

-Así que en realidad no tienes complicidad con ninguno de nosotros tres, ¿verdad?- preguntó Sirius malignamente. No había terminado de girarse Estelle cuando su rostro más parecía un gran tomate maduro que un rostro en sí. James se retiró rápidamente de su amigo con las manos en alto y miró a Lily alarmado.

-Que conste que lo ha dicho él- dijo rápidamente, aunque se relajó cuando vio una sonrisa ancha en el rostro de su novia. Yasmine se giró bruscamente intentando no saltar al moreno de ojos grises como buenamente se merecía, y se volvió a tumbar en la cama.

-¿Qué hacéis aquí?- preguntó la joven con voz falsamente tranquila- es un poco tarde, ¿no creéis?

James miró a Lily con una sonrisa de cachorrito bueno y se acercó a ella, dándole un mimoso abrazo. Pero Estelle y Remus seguían tan inmóviles como estatuas, ella mirándola completamente colorada y él aún con los ojos desorbitados.

-Creo que me habéis malinterpretado.- consiguió decir al fin- por Merlín, que vergüenza…- se giró y se metió en el cuarto de baño con las manos en la cabeza. Por su parte, Sirius se sentó en el borde de la cama de Yasmine, mientras Remus se decidía entre seguir a la pelirroja, o sentarse en un baúl cercano. La primera idea no le pareció demasiado adecuada, por lo menos con Lily y Yasmine delante, así que se sentó en el baúl de Estelle, casualidades del destino.

-¿Qué estás leyendo?- preguntó el chico de ojos grises a Yasmine, que contenía la respiración aunque exteriormente parecía apaciblemente tranquila.

-Una revista de moda.- dijo relajadamente. – salen muchos tíos buenorros- añadió como quien no quería la cosa.

-Y brujitas apetecibles- replicó el chico echando un vistazo por encima de la cabeza de Yasmine.

-Déjame leer la revista tranquila- la chica pasó una página bruscamente y se giró, sin darse cuenta de que Sirius estaba demasiado cerca. Sus frentes chocaron con fuerza y del impulso y al llevarse las manos a la cabeza, Yasmine perdió el equilibrio y se cayó de la cama.- ¡Idiota!- gritó desde el suelo.

-Si me dejaras leerla contigo- se excusó el chico mientras la cogía de la cintura para ayudar a levantarla.- los amigos hacen eso, ¿no?- añadió intencionadamente.

-Sé levantarme sola.- dijo acalorada la morena- y sí, los amigos hacen eso, pero tú estás empezando a ser un poco plasta.- cogió la revista y se metió en el cuarto de baño con rudeza. A los pocos segundos salió Estelle y los miró sin entender.

-¿Qué ha pasado?- preguntó. Lily y James estaban demasiado ocupados. La pareja se había recluido en la cama de Lily, y tenían los doseles echados. Remus miraba el suelo aún alucinado y Sirius se había puesto repentinamente de mal humor.

-Estos dos, que quieren tomarle el relevo a James y Lily- dijo Remus al ver que Sirius no contestaba. Se escucharon cuatro voces protestando.

-¡Nosotros no queremos tomarle el relevo a nadie!- gritó Yasmine asomando la cabeza por la puerta del cuarto de baño.

-¡No hay ningún relevo que tomar!- añadió Lily- tampoco nos llevábamos tan mal.

-Noooo, claro…- contestaron con bastante ironía los demás.

-¡Ey!- protestó James dolido- Lily déjalos, no nos entenderán nunca.- y arrastró a la pelirroja de vuelta al nido de amor.

-¿Y bien? ¿Nada más que habéis venido a hacer una visita de cortesía?- preguntó Estelle para cambiar de tema y evitar que los ánimos se calentaran aún más.

-Oh, el motivo de nuestra visita- Remus sonrió lobunamente- queríamos preguntaros si os gustaría que practicáramos unos días a la semana defensa contra las artes oscuras.

-¡Ey! ¡Qué buena idea!- exclamó Estelle.

-Sí, creo que podría enseñarte unos cuantos trucos, como amigos, claro- dijo Sirius a Yasmine, que había vuelto a asomar la cabeza por la puerta del cuarto de baño interesada.

-Tú no tienes que enseñar… - respiró hondo durante un segundo y luego lo miró con una sonrisa artificial y falsa en su rostro- quiero decir, claro que sí, será de gran ayuda.- no pensaba seguirle el juego a Sirius. Mientras más la picaba él, más lo deseaba ella. Sabía que Sirius lo sabía, y era un juego demasiado peligroso como para atreverse a jugarlo. La vida de él y de todos sus seres queridos estaban en peligro, casi pudo notar la pequeña culebra chivata reptando por su piel, recordándole de que ahora su vida no le pertenecía, y de que por mucho que quisiera, acercarse a Sirius supondría despedirse de él, y de todos. Sin embargo, su mejor amiga y el mejor amigo de él, eran novios. No podía evitarlo, es más, ese afán suyo por no encontrarse con él los haría sospechar, así que tendría que tener una interesante charla con el señor oscura. Ya era hora de que ella misma empezara a imponer sus condiciones… o por lo menos a intentarlo.

-¿Y para qué queréis entrenar defensa contra las artes oscuras?- preguntó Lily mirando a James con desconfianza.

-Lily, ¿crees que realmente nos preparan para defendernos de un ataque como el que tuvimos en noche vieja? Si les hubiera parecido, podrían habernos matado a todos- respondió James como si no entendiera la pregunta de la pelirroja.

-No sé, no es que vayamos a volver a ver al loco ese mañana o pasado- dijo la pelirroja con sequedad.

-No puedes saberlo- replicó James.

-¡Claro que sí! ¡Estamos en Hogwarts! ¡Aquí no nos va a pasar nada, está Dumbledore!

-Por Merlín, Lily, nos quedan como mucho seis meses aquí. ¡Estamos en guerra! ¿Verdad, chicos?- pero nadie contestó, ya que todos habían desaparecido al comenzar la discusión por miedo a sufrir daños colaterales.

..**..

-¡Uf! Nos hemos librado por los pelos- Remus fingió limpiarse una gota de sudor de la frente.

-Ya lo creo- rió Estelle- ¿y ahora qué?

-Yo me voy a darme una vuelta- dijo Yasmine alejándose de ellos rápidamente.

-Yo me voy con ella.- se apresuró a decir Sirius.

-¡Pad! ¡Déjala tranquila!- le regañó Remus, pero su amigo lo ignoró por completo.

-No sé que se traen esos dos entre manos la verdad- Estelle se quedó mirando pensativa el lugar por el que Sirius había desaparecido, y luego sintió como los nervios se apoderaban de ella al darse cuenta de que estaba a solas con Remus.

-Bueno…- el chico se acarició la nuca incómodo.

-No voy a volver ahí dentro.- dijo Estelle riendo.- yo sola al menos no.

-¿Te apetece hacerle una visita a los elfos domésticos de la cocina?- preguntó el licántropo.

-¡Claro! Seguro que tienen chocolate por ahí…- la pelirroja sonrió al muchacho, y ambos desaparecieron por el hueco de la escalera.

..**..

-¡Sirius! ¡Deja de perseguirme! ¡Los amigos no hacen eso!- protestó Yasmine al borde de la desesperación al sentir tan cerca la presencia del moreno. Estaban en mitad de uno de los oscuros y solitarios pasillos del castillo, y la morena entendió que él no pensaba ponérselo fácil. No hasta averiguar si ella sentía o no lo que él decía sentir.

-¿Tú crees que un amigo haría esto?- el muchacho aprovechó que Yasmine se giraba para cogerla de la cintura y arrinconarla contra la pared. Dejó sus labios a un escaso milímetro de los de la chica, mirándolos intensamente con los ojos entrecerrados. Yasmine sintió las fuertes manos de Sirius en su cintura, en su espalda. Notó el cálido aliento del chico y el dulce y atrayente olor de su boca tan cerca, que no pudo resistirse. Hizo desaparecer la escasa distancia que separaba sus labios y los besó con brusquedad, con una pasión desmedida que llevaba reteniendo tanto tiempo. Notó como su cuerpo se envolvía en una espiral de miedo, deseo, atracción y pasión que podían con ella, que podían con su resistencia, con el remordimiento. Por su parte, el corazón de Sirius pareció explotar de alegría al sentir los labios de Yasmine, acarició su cuerpo, apretándola contra el suyo, temiendo que se esfumara de un momento a otro. Quería retenerla para siempre. No quería ser su amigo, no quería conformarse con eso, la quería a su lado. Quería poder hacer aquello siempre que le apeteciese, sin esconderse, no es que creyera en el amor, pero la morena se estaba convirtiendo en una droga para él. La necesitaba. Y no le había pasado aquello con ninguna chica hasta que ella había aparecido en su vida, o al menos hasta que ella había decidido intervenir en ella. Y una vez la había probado, no quería dejar de saborearla.

..**..

-¡Tengo miedo, James!- gritó al final Lily tras el sinfín de reproches sin sentido que habían intercambiado en los últimos diez minutos.- ¡No quiero perderte!- sollozó la muchacha agachando la cabeza. Aquel arranque había pillado a James tan de sopetón que al principio no supo que contestar. ¿Así que era eso? No quería que se arriesgara.

-Pero Lily… - el chico hizo que su novia levantara la cabeza y lo observara. De aquellos diamantes verdes salían dos ríos de lágrimas que se perdían en su barbilla.

- No quiero perderte…- volvió a repetir la pelirroja.

- No vas a perderme…- James la atrajo hacía él, estrechándola entre sus brazos, palpando el mismo sentimiento que ella. Él tampoco quería perderla. Y había sido tan egoísta para pensar que aquello solo lo atañía a él. Que podía hacer lo que quisiera con su vida cuando ahora esa vida era compartida con alguien.

- James…- Lily alzó la cabeza y miró a los ojos castaños del chico, quien a su vez la miraba como si entendiera a la perfección como se sentía. Lily nunca había mirado así a nadie. Nadie la había mirado así nunca. Nunca había sentido esa perfecta armonía que ahora estaba experimentando con James.- no quiero que hagas ninguna locura- susurró la chica.

James no contestó, se acercó a ella lo suficiente como para besarla. Un beso lento, pacífico, lleno de una dulzura que solo experimentaba con Lily. Lily enroscó sus manos alrededor del cuerpo de James, y éste se inclinó sobre ella, tumbándola en la cama. El joven la miró unos segundos, sabiendo que si ella no se detenía, no habría marcha atrás. Pero Lily solo sonreía. Estaba tan hermosa, con aquella carita blanca empapada en lágrimas, y esos dos ojos esmeraldas brillando más intensamente que nunca. Esta vez el beso fue desesperado, intenso… y sobre todo… correspondido.

La ropa de ambos, incluida la interior, salió volando de los doseles de la cama… por fortuna era viernes, y al día siguiente… no tendrían que madrugar.

..**..

-¿Qué es lo que te ha pasado?- preguntó Remus mientras la muchacha se reía con la boca llena de chocolate de una de las últimas bromas del licántropo.

-¿Cómo?- Estelle casi se atragantó con la pregunta del chico. ¿Por qué tenía que estropearlo ahora que lo estaban pasando también?

-Ya no me tienes miedo…- murmuró Remus dándose cuenta de que estaba estropeándolo todo en cuestión de segundos. Estelle no respondió, se limitó a marear el helado con la cuchara sopera que les habían dado los elfos.

-No te tenía miedo- contestó ella ausente. Remus la miró con una ceja alzada.- no me mires así.

-Estelle… no querías ni estar cerca de mí…- le recordó Remus dolido.

-La experiencia no fue precisamente agradable- replicó ella repentinamente seria.

-Y sabes que me arrepentiré de ello el resto de mi vida… si llego a morderte… yo… -agachó la cabeza, y ambos reprimieron un escalofrío por lo que podía haber pasado.

-No pasó- dijo ella.

-Eso no es suficiente…

-Tú… no lo elegiste… supongo…

-¿Supones?- Remus alzó la cabeza sorprendido. No se esperaba un "supongo" en ese tema y por parte de ella aún menos. No después del sufrimiento que había pasado toda su vida por aquella maldición que le había sido impuesta.- ¿Supones?- repitió empezando a enfadarse por lo que implicaba aquella palabra.- entonces también podrías suponer que lo adoro y es lo que más me gusta del mundo. Que disfruto cuando pierdo el control de mi mismo y me transformo en una bestia que mata animales y personas. Supones que estoy tan seguro de mi mismo, que temo tan poco que me rechacen, que tengo miles de novias y miles de amigos. Supones también que me encanta ser un paria social y que me encanta saber y darme cuenta de que este verano, cuando salgamos de Hogwarts, no me van a querer trabajando en ningún lado por mi condición. Pues si supones así, Estelle, supones mal.- a Remus nunca le habían llamado demasiado las escenitas melodramáticas, pero la furia y la incomprensión hervían tanto en su interior, le quemaban tanto la sangre, que dejó a la pelirroja allí plantada mientras el abandonaba la cocina raudo y veloz. Esta vez, había sido ella la que había metido la pata. Esta vez, era ella la que tenía que elegir… aunque como ella misma decía… las personas tendemos a escoger siempre el camino más largo para llegar al destino final.

..**..

-Ejem…- un carraspeo de una insidiosa y conocida voz los interrumpió cuando el asunto estaba llegando a mayores. Las camisas de ambos habían volado pronto por los aires, y Yasmine ya desabrochaba con urgencia el botón del pantalón de Sirius mientras él buscaba debajo de la falda del uniforme de ella. La molesta voz tuvo que volver a carraspear para que los dos entregados amantes se dieran cuenta de su presencia.- ejem ejem…

Sirius dejó de besar a Yasmine, que se giró alarmada y se encontró de cara con Severus Snape. El merodeador dio un fuerte puñetazo contra el muro de piedra y lanzó una maldición en forma de rugido.

-Serpiente asquerosa, te juro que como no te des la vuelta en este preciso instante no me voy a andar por las ramas cuando decida partirte esa fea y sucia cara.- susurró con el peligro cortando en cada sílaba. No esperó oír la risa suave y ladina del slytherin. Desde luego su noche se había visto claramente alegrada al interrumpir al merodeador con una de las tareas que más le gustaba.

-No creo que estés en posición de amenazar… Black. Por cierto, bonita cicatriz.- dijo el chico sonriente.

-¡Maldito ca…!

-¡Petrificus totalus!- pero los reflejos de Snape eran buenos, y si no hubiera sido por Yasmine, Sirius se hubiera dado un buen golpe en el suelo.

-¿Qué haces?- chilló Yasmine agachándose y haciendo fuerza para que el cuerpo del moreno no cayera tieso por completo. La muchacha hizo un rápido contrahechizo y liberó a Sirius de su inmovilidad.

-¡Cabrón!- Sirius se lanzó contra el slytherin, pero un escudo invisible se alzó entre ellos.

-¡Basta!- gritó Yasmine. Sirius gritó de rabia y golpeó el escudo con fuerza. Casi se agarró al suelo para no caer hacia atrás.- para…- Yasmine lo agarró del brazo y tiró de él- vámonos por favor- le suplicó.

-Esto no va a quedar así, maldito bastardo- amenazó el moreno de ojos grises señalándolo peligrosamente- te acordarás de esto.

-Lo espero con ansiedad… Black- Snape prácticamente escupió el apellido del gryffindor.

-Vete, Sirius, intentaré hablar con él para que no nos delate- dijo Yasmine mientras recogía la ropa del suelo y metía prisa al merodeador.

-No te voy a dejar sola con él- se negó Sirius.

-¿No querrás que nos echen, verdad?- le recriminó la joven.

-No te voy a dejar sola con ese capullo.

-Sirius. Vete- Yasmine lo empujó con fuerza- a mí si me importa seguir en el colegio.- Al ver que no aceptaba más réplica, Sirius se dio la vuelta y se marchó a regañadientes. Pensaba esperarla en la sala común el tiempo que hiciera falta.

Yasmine y Snape esperaron unos segundos en silencio, dando tiempo a que el merodeador se alejase lo suficiente. Después el chico de pelo grasiento hizo un hechizo de insonorización y la miró acusadoramente.

-No es eso lo que te pedimos que hicieras- dijo con voz helada.

-Snape, ¿no te ha gustado nadie en tu vida tanto como para olvidarlo todo?- le preguntó la joven con curiosidad.- ¿de verdad eres tan frío como aparentas?

-Cuando luchas por tus ideales, no debes comprometerte con nada que pueda hacer que fracases.

-Hay veces en los que es imposible evitarlo- suspiró la joven.- ojalá yo pudiera hacerlo.

-Debes hacerlo. O sabes que lo matarán. No es que me dé una pena especial, es más, por mí puedes llevarlo directo a la muerte si quieres, pero no es lo que mi amo tiene pensado.

-Snape…das pena… no tienes personalidad… estás metido en una secta.

-Una secta de la que ahora tú también formas parte, involuntariamente o no- replicó el chico sin abandonar el tono helado de su voz.

-Te estaba buscado, de todas formas, no tenía planeado que sucediera… lo que iba a suceder.

-¿A qué te refieres?¿A tirarte a Black en un pasillo del colegio? No sabía que las gryffindors eráis tan fáciles, supongo que Lily también se habrá quedado a gusto con Potter- escupió el chico.

-Será mejor que no te metas con mis amigas, Snape- le avisó ella- de todas formas, de eso quería hablarte. James y Lily con pareja. Sirius es el mejor amigo de James. Y yo soy amiga de Lily. Si tu querido amo pretende que me aleje de él, debe saber que eso causará aún más sospecha que el hecho de que me comporte como una persona normal, que tolera a los amigos de los novios de sus amigas. ¿Queda claro?- Snape la observó unos segundos. Sabía que había pensado mucho aquello. Sabía que tenía razón, pero muchas veces su amo no atendía a razones.

-Eso no implica un acercamiento como el que he tenido el gusto de presenciar esta noche.- dijo cortante. Yasmine suspiró tristemente.

-Por desgracia, no va a poder suceder más- dijo lacónica.- me olvidé por completo del tatuaje que tu querido compañero Malfoy me hizo en el hospital… si Sirius viera eso… créeme, sería mi final.

-¿tatuaje?- Snape no estaba al corriente de aquello, pero alzó una ceja sorprendido al ver la pequeña serpiente reptando por la cadera de la joven, que se había levantado la blusa para mostrársela.- no confían mucho en ti…- opinó el slytherin.

-Soy una gryffindor, Snape- sonrió Yasmine- aunque no creas que me siento demasiado satisfecha conmigo misma en estos momentos. ¿se lo dirás a tu amo?- preguntó esperanzada.- no pueden hacerle daño tan solo porque hable con él.

-Lo haré…- accedió el chico finalmente.- aunque mi consejo es que te busques un novio y te alejes de Black lo máximo posible.

-Lo intentaré… y gracias- la joven sonrió agradecida al slytherin, y se marchó por el mismo sitio por el que minutos antes se había marchado Sirius.

..**..

Mientras tanto, en la habitación de las chicas…

-Ha sido lo más maravilloso que me ha pasado en la vida- James acarició la mejilla de Lily con el dorso de la mano.- ha sido… increíble.- dijo extasiado y sonriente. Lily rió alegremente. La verdad es que ella misma se sorprendía de lo mucho que había tardado en probar aquello tan maravilloso que le esperaba con James… no había sido como con otros chicos… había sentido en cada momento y con cada fibra de su ser el cuerpo del chico, sus manos acariciándola… sus labios besándola…

-No me puedo creer que tardáramos tanto en probar esto- reconoció la chica sin dejar de reír. James la besó fugazmente en los labios.

-Bueno… ya tenemos un deporte más para practicar, ¿no, Lilian?- preguntó el chico mientras plagaba el cuello de su chica de besos.

-¿Y podemos seguir practicándolo ahora?

-Ahora y siempre- y ambos volvieron a la tarea que los había tenido ocupado desde que sus amigos le habían dejado la habitación para ellos solos.

..**..

Estelle llegó a la Sala Común, y sintió una punzada de esperanza al ver una sombra reflejada en la pared. Sin embargo su esperanza se fue por las nubes al ver a Sirius con expresión seria sentado en frente de la chimenea.

-¿Has visto a Remus?- preguntó la muchacha cabizbaja.

- Se ha ido corriendo a la habitación- le dijo el joven.

- Joder… no paro de meter la pata con él, Sirius…- se lamentó la muchacha sentándose al lado del joven en el sofá y apoyando la cabeza en su hombro.

- Sea lo que sea, lo entenderá… Remus es así.

- Creo que esta vez la he cagado por completo.

Cuando Sirius iba a preguntarle qué había pasado, el ruido del retrato al abrirse los interrumpió. Era Yasmine. La morena puso una cara rara ante la estampa, pero no dijo nada al respecto.

Snape no va a decir nada… creo que me voy a dormir, estoy cansada…- y subió las escaleras hacia el cuarto de las chicas. Sin embargo, esperó unos segundos antes de abrir… los ruidos que salían de la habitación no invitaban a nadie a interrumpirlos. Pensó en la suerte que había tenido Lily de que Iona y Kate estuvieran de visita a otras casas aquella noche…

-Mierda… - suspiró cansada y volvió a la sala común. Para entonces, Estelle estaba sola.

-Sirius se acaba de ir- le dijo la pelirroja- y por tu media vuelta me parece que a nosotras nos toca dormir aquí hoy…

-Lily no ha perdido el tiempo…- Yasmine se sentó junto a su amiga y se apoyaron la una sobre la otra…

-No hay quien entienda a los tíos…- se quejó Estelle.

-Y que lo digas…

Y allí, junto a la chimenea, ambas se quedaron dormidas mientras Lily y James descubrían aún más facetas agradables de su lado Lily y James.

..**..

Capítulo 18 no demasiado emocionante pero para ir cogiendo carrerilla no viene mal. Gracias a todos los que dejáis opinión!!y a los que leéis!!Dudas, críticas (buenas y malas) todo es bien recibido. un besazoo.

justweasley: muchas gracias!! a Yasmine aún le queda un poco para hablar, y si pobre James, aunque Lily siempre etará ahí. Gracias, nos leemos. :-*

macabre-wolf: hola!! me alegro de que te guste^^. La verdad que si, Lily y James son únicos!! un besaazoo

julya-84: hola!! muchas gracias me alegro de que te haya gustado, un besoo nos leemos!

Y hasta dentro de un par de semanitas!!