Hola, hola a todos como cada viernes les dejo un nuevo capitulo de este fic, espero que lo disfruten. Bye

Aclaración los personajes de digimon no me pertenecen y esta historia es sin fines de lucro.

34

Reconciliación.

Era jueves y el tercer día que llevaba sin hablarle a Sora y a pesar de que él fingía estar bien esos días habían sido un infierno, era difícil verla y tener que hacer como si ella no existiría y no sabía si resistiría pero tenía que hacerlo por lo menos hasta que terminara el ciclo escolar ya después podría ser que no les tocara en el mismo salón o el podría solicitar cambio pero por mientras él tendría que resistir aunque no le estaba yendo muy bien con eso, el día anterior no lo había soportado y le había contado todo a Matt y se sentía un poco mal por eso ya que Matt no sólo se había incomodado con la situación sino que además se había sentido culpable y le había pedido disculpas, claro que él no las aceptó porque Matt no tenía la culpa de nada, aquel era un problema de él y Sora y nadie más que ellos tenía la culpa de lo que pasaba en su relación.

Matt entró al salón y tomó asiento atrás de él le preguntó como estaba y con el rubio no fingió más después de todo Matt ya sabía lo que pasaba, así que de nada le servía mentir.

-Igual que ayer.

-Tal vez deberías hablar con ella.

-¿Y qué quieres que le diga?

- No lo sé pero no pueden seguir así, después de todo ustedes siempre han sido grandes amigos.

-No lo sé, tal vez ella tenga razón y es mejor que nos hallamos apartado.

Dijo Tai no muy convencido de sus palabras, sabía que aquello era cierto y que lo mejor para él era alejarse de Sora pero no quería hacerlo aunque ya no tenía opción, Sora se lo había pedido y así lo haría.

- ¿Cómo puede ser mejor?

-Durante años he estado enamorado de Sora, pero ella no importa lo que haga siempre me ha visto como su mejor amigo, y yo no he podido olvidarla porque siempre estoy con ella y ahora que nos distanciamos será más fácil para mí, tal vez eso debí hacer desde un principio, alejarme de ella para poder continuar adelante.

Matt se quedó callado no tenía nada que objetar a esa lógica, sabía que en cierta forma Tai tenía razón, el moreno no podía seguir encadenado al recuerdo de Sora y tenía que superarlo y tal vez la mejor solución era la distancia entre Tai y Sora.

-Supongo que tienes razón.

Respondió Matt en un suspiró era difícil ver a sus dos mejores amigos en esa situación, pero no había nada que pudiera hacer al respecto.

-Además parece que ella ya lo superó.

Dijo Tai viendo como Sora entraba por la puerta riendo acompañada por las hermanas Matsumura y Andrew, al parecer Sora ya los había cambiado por aquellos tres y eso le molestaba a Tai y no sólo a Tai a Matt tampoco le agradaba la idea y sentía que ese trío podía usar a Sora para conspirar contra él y Mimi aunque tal vez estaba siendo algo paranoico ya que ni siquiera sabía si aquellos tres recordaban algo del pasado.

Sora saludó a Matt y tomó asiento en su escritorio ignorando por completo la presencia de Tai, Matt le respondió a Sora con un "hola" y acto seguido guió su mirada hacia su amigo que fingía leer con tal de no ver a Sora.

-¡Hola Matt!

Saludo entusiasta Kaira parándose frente al rubio, Matt la miró y no le quedó de otra más que saludarla aunque como siempre de mala manera, no entendía por qué esa chica se esforzaba por agradarle cuando era más que obvio que él no quería tener ni un tipo de relación con ninguno de ellos tres.

Kaira sonrió una vez que obtuvo el saludo de Matt estaba segura de que poco a poco se lo iría ganando y después saludó a Tai quien la saludó pero esta vez con su característico entusiasmo ausente pero a eso no le dio mucha importancia.

Sora miró de reojo y discretamente a Tai cuando saludó a Kaira y casi de inmediato regresó su mirada a la mesa de su escritorio, ella fingía estar bien y reía en compañía de las hermanas Matsumura y Andrew pero la verdad era que estar con ellos no era lo mismo que estar con su amigo de toda la vida, en compañía de Tai y Matt las cosas no solamente eran diferentes sino que eran mejores puesto que los tres tenían buena química y aunque agradecía el esfuerzo que hacían las dos chicas y Andrew por animarla, sabía que no era lo mismo, pero tampoco estaba dispuesta admitirlo.

La primera hora de clases había terminado y Mimi se dirigía hacia las escaleras para encontrarse con Matt como lo hacía últimamente pero cuando estaba a punto de llegar a la puerta Yumi se paró frente a ella y la detuvo.

-¿A dónde crees que vas Mimi?

- Ammm a ver a Matt, ¿Por qué?

-¿Qué hay entre ustedes?

Yumi se había convencido en los últimos días que Matt y Mimi tenían una relación en secreto y le indignaba que su amiga no le hubiera dicho nada así que se había decidido a sacarle toda la información.

-Nada sólo somos amigos.

-No me mientas Mimi, soy tú mejor amiga y sé que entre ustedes hay algo, no puedo creer que no me hallas tenido la confianza para decírmelo.

Dijo Yumi con sus ojos humedecidos y haciendo todo un drama frente a su amiga que la miraba confundida, ¿por qué demonios Yumi creía que había algo entre ella y Matt?

-¿De que hablas Yumi? Matt y yo sólo somos amigos.

-Entonces contéstame las siguientes preguntas, ¿por qué Matt ya no viene y se encuentran secretamente en las escaleras? ¿Por qué almuerzan solos? Y ¿Por qué fuiste a su casa el otro día cuando habías dicho que irías a la mía?

Mimi suspiró cansada, más de una vez le había explicado a Yumi que no había ido a su casa porque se le había olvidado y había terminado en casa de Matt porque se había desmayado pero su amiga no parecía querer creerle y al parecer seguía ofendida por haber olvidado que iría a visitarla.

-Ya te lo dije Yumi, olvidé por completo que iría a tu casa, ese no había sido un buen día para mi y cuando iba a mi casa me desmayé por eso Matt me llevó a la suya no quería asustar a mi mamá.

-Es cierto ya me lo habías dicho.

Respondió Yumi pensativa y con una mano en su barbilla la cual retiró una vez que recordó aquellas palabras y volvió a ver a su amiga de manera inquisidora.

-Pero aún así te quedan tres preguntas por responder, porque ya no viene Matt a visitarnos y se miran a escondidas en la escalera, tienen un romance secreto ¿verdad?

-¡Por supuesto que no Yumi!

Mimi gritó alterada, que terca era Yumi con esa idea de que ella y Matt tenían una relación secreta, ¿Cómo iban a tener una relación secreta si ni siquiera ella sabía que era lo que sentía por el rubio?

-Entonces responde ¿Por qué se miran en las escaleras en secreto?

-No nos miramos en secreto, si nos miráramos en secreto no lo haríamos en las escaleras donde todo el mundo nos ve, nos vemos ahí porque es un acuerdo al que llegamos Matt y yo, él no quiere que vaya a su salón y yo no quiero que venga al nuestro.

-Claro porque entonces se vería con Catherine y ella te quitaría toda su atención, ahora todo tiene sentido.

-¡No tiene nada que ver con Catherine!

Mimi sentía sus mejillas arder pero no sabía si era por coraje o porque se sentía avergonzada porque muy en el fondo sabía que Catherine era la razón por la cual ella no quería que Matt siguiera yendo a su salón, simplemente no soportaba ver como esa francesita se le insinuaba y le tiraba indirectas al rubio.

-Sí claro, no te molesta que Catherine coquetee con Matt y por eso querías estrellarle un mesabanco en la cabeza el otro día.

-Se lo tenía merecido.

-Claro que no, acéptalo Mimi quieres a Matt y te dan celos al ver que Catherine se le acerque.

-¡No es cierto!

Protestó la castaña intentando callar a Yumi y a la voz interna en su cabeza que le decía que su amiga tenía razón.

-Sí no es cierto ¿Por qué ya no te interesa Michael? Antes hacías cualquier cosa por estar cerca de él y ahora difícilmente pasas tiempo con él, además que no te molesta que se la pase con Catherine y a Matt no lo dejas ni que la mire.

-Es que yo…

Mimi no sabía que decir, no había visto las cosas de esa manera pero Yumi tenía razón, su interés por Michael había desaparecido, estaba tan ocupada tratando de alejar a Matt de Catherine que se había olvidado de Michael.

-No entiendo por qué no lo aceptas, ¿a que le tienes miedo?

Mimi se quedó callada sin responder, aquella pregunta la había dejado pensativa y Yumi se dio cuenta así que decidió dejarla sola para que lo meritara un rato.

¿A que le tenía miedo? Eso mismo quería ella saber, sabía que quería Matt y su cariño hacia él era más que un cariño de amigos, pero no se atrevía a aceptarlo, ¿por qué? Porque como había dicho Yumi ella tenía miedo, miedo a que su historia del pasado se volviera a repetir, ella sabía que el pasado no había terminado muy bien para ellos dos a pesar de que sus visiones no le habían dado todavía todas las piezas de aquel rompecabezas, algo dentro de ella le decía que no era un final feliz y por eso tenía miedo de enamorarse del rubio.

Sacudió su cabeza fuertemente e intentó echar abajo todas esas ideas que se habían formado en su cabeza aunque no tuvo un éxito completo, miró su reloj y vio que ya era tarde, Matt de seguro debía estar impaciente y estaba segura de que sino se apuraba ella en ir él iría a buscarla y eso si que no lo iba a permitir ya que eso significaba que el rubio se podía encontrar con la odiosa de Catherine.

Miró su reloj por quinta vez, llevaba cinco minutos ahí parado y todavía era hora de que Mimi no se aparecía por ningún lado ¿Pues qué estaba haciendo esa niña? Estaba decidido a ir a buscarla cuando pudo distinguir entre los demás estudiantes esos hermosos ojos color miel que tanto amaba y que lo miraban a él siempre acompañados por esa hermosa y tierna sonrisa característica de Mimi.

-¿Por qué tardaste tanto?

Preguntó Matt fingiendo desinterés, ya no quería ser tan obvio con sus sentimientos hacia ella así que hacía lo posible para controlarse y no sonreír como bobo cada vez que la miraba y en cambio adoptaba su pose "cool" de que nada le preocupaba o le interesaba.

-Yumi me entretuvo, ¿puedes creer que ella cree que tenemos una relación en secreto?

-Vaya que tontería.

Respondió sin ningún asomo de emoción por el comentario de la castaña aunque en verdad la idea no le había desagradado del todo. Mimi frunció el ceño al oír la respuesta de Matt, ella sabía que Matt y ella no tenían ningún tipo de relación pero tampoco creía que fuera una tontería.

-Yo no creo que sea una tontería.

Protestó Mimi viendo con reproche al chico que la miró sorprendido, no creyó que esa respuesta le fuera a molestar a Mimi, él sólo no quería incomodarla demostrándole de nuevo sus sentimientos, pero al parecer con ella siempre le salían las cosas al revés.

-¿qué?

Preguntó aún incrédulo de lo que había oído, ¿eso quería decir que Mimi también sentía algo por él?

-Bueno… los dos somos buenos amigos y bueno… digo no sería raro, lo que quiero decir es que no sería una locura, digo podría ser algo real, ¿Tu sabes lo que quiero decir, no?

-Eso creo.

Matt miraba atento a Mimi, la chica estaba sonrojada y tartamudeaba intentando aclarar un poco sus ideas antes de hablar y parecía algo nerviosa ¿Cómo se suponía que debía interpretar eso? ¿Debía pensar que ella también lo quería? ¿O debía ignorar el comentario y hacer como si nada hubiera pasado? Estaba confundido y eso no podía ser bueno, no para él que intentaba actuar como sino tuviera un interés más que amistad sobre Mimi, sólo para que ella no se sintiera incomoda o presionada a tener que corresponderle.

La campana sonó y ambos agradecieron mentalmente que los diez minutos entre clase hubieran terminado, ya que ambos se habían quedado en un silencio incómodo mientras intentaban aclarar sus ideas. Matt y Mimi se despidieron y cada quien se fue a su salón con varias dudas acosándolos respecto a sus sentimientos y lo que debían demostrar, por suerte para ellos a la siguiente hora Tai estaría con ellos y ambos podrían actuar como si nada hubiera pasado.

La hora de salida había llegado y para ella al igual que los demás días ese día había sido una tortura, miró disimuladamente como Tai le decía a Matt que no se iría con él porque tenía algo que hacer, Matt asintió y Tai salió por la puerta, Sora suspiró, Tai solía esperarla y acompañarla a su casa pero ahora que no contaba más con la compañía del moreno el camino hacia su casa se le hacía eterno.

Terminó de guardar sus cosas y miró a su alrededor Kaira, Keira y Andrew se habían marchado ya y Matt salía por la puerta en esos instantes, tal vez si lo alcanzaba él podría acompañarla a su casa, aunque lo más seguro era que Matt se fuera con Mimi, así que pedirle eso tal vez no sería tan buena idea. Lo pensó por unos minutos y decidió que valía la pena arriesgarse, tomó su mochila y se dirigió a la salida si se daba prisa podría intersectar a Matt antes de que se encontrara con Mimi y estaba casi segura de que Matt no se negaría a ir con ella si le decía que tenía que hablar con él de algo importante, y después de todo era verdad quería hablar con él sobre lo sucedido el día de noche buena.

Bajó las escaleras y vio a Matt recargado en la pared al parecer esperaba a alguien seguramente a Mimi a la cual no miraba por ningún lado lo cual quería decir que había llegado a tiempo.

-Matt que bueno que te encuentro.

Dijo la pelirroja con una sonrisa y bajando los escalones lentamente, el rubio se volteó a verla y dejó su mirada fija en su amiga.

-Sora ¿Qué pasa?

Preguntó con calma, y Sora bajó el último escalón hasta llegar al rubio.

-Yo…

- Ya estoy lista.

Habló una voz femenina que hizo voltear a los dos, se trataba de Mimi que se encontraba al otro lado del rubio con una sonrisa en su rostro y sin darse cuenta aún de la presencia de la pelirroja. Sora miró como el rostro de Matt se iluminaba al ver a la castaña al lado suyo y notó como una sonrisa se dibujaba en los labios del rubio y comprendió que no tenía caso hablar con él sobre lo pasado en noche buena, Tai tenía razón y Matt estaba enamorado de Mimi de eso no cabía duda.

-Sora hola no te había visto.

Saludó la castaña sonriendo y Sora despertó de sus pensamientos esbozando una sonrisa forzada hacia la chica.

-Hola Mimi. Disculpen yo ya me tengo que ir.

-Pensé que querías decirme algo.

Dijo Matt deteniendo el andar de la pelirroja que se marchaba por uno de los pasillos, Sora se volteó a verlo y se topó con la mirada fría de Matt, sonrió con melancolía, a ella no la miraba como miraba a Mimi, cuando miraba a la castaña lo hacía de una forma dulce y calida y cuando la miraba a ella… cuando la miraba a ella era como si mirará a cualquier otra persona, definitivamente ya no tenía caso decirle sobre sus sentimientos después de todo él ya los conocía y no había hecho nada al respecto.

-No era nada importante olvídalo.

Respondió la pelirroja con una sonrisa triste y se giró para continuar con su camino.

-¿Qué le pasa?

Preguntó Mimi preocupada y viendo al igual que Matt como la figura de la chica de ojos color ámbar desaparecía al dar vuelta por uno de los pasillos.

-No lo sé.

Susurró Matt igual de preocupado que Mimi. Por desgracia en esos días no había tenido oportunidad de hablar con Sora puesto que la pelirroja se la pasaba con el trío de insoportables que eran su repelente, pero sabía que la chica necesitaba hablar, tal vez al día siguiente hablaría con ella, después de todo Sora también era su amiga.

-¿Nos vamos a casa?

Preguntó Matt con una suave sonrisa y Mimi asintió correspondiendo a la sonrisa del chico para luego ambos dirigirse hacia la salida.

Sora caminaba lentamente y con su mirada en el suelo, con tal de salir lo antes posible del pasillo había rodeado para llegar a las escaleras que se encontraban en el extremo contrario pero eso no le importó de hecho fue mejor para ella puesto que quería estar sola en esos momentos.

Llegó a las escaleras vacías pero no tenía ganas de bajarlas, eso sólo haría que llegara más pronto a su casa y lo único que hacía últimamente al llegar a su casa era sumergirse en una profunda tristeza encerrada en la soledad de su habitación.

Dejó su maleta en el suelo y se recargó en el corto pedazo de barandal que medía de ancho alrededor de un metro. Fijó su mirada al vació para después dejar escapar unas lágrimas las cuales limpió para después sonreír con amargura, Tai había tenido razón, Matt estaba enamorado de Mimi y el empeñarse en decirle lo que sentía por él cuando Matt ya lo sabía sólo era un dolor innecesario puesto que ella conocía a la perfección la respuesta que le daría el rubio. Y lo peor de todo era que ahora ni con el apoyo de su mejor amigo contaba y todo por su terquedad.

Comenzó a derramar lágrimas silenciosas, afortunadamente para ella no había nadie a su alrededor así que no tenía que preocuparse porque la vieran llorar o por lo menos eso creía. Escondida por uno de los pasillos se encontraba Keira observándola, la peliazul había ido por unos libros a la biblioteca y cuando regresaba para irse vio a Sora recargarse desanimada sobre el barandal de las escaleras para después comenzar a derramar lágrimas silenciosas.

A la chica de ojos color café le apenaba ver a la pelirroja en ese estado, sabía que Sora era una buena chica y no estaba muy de acuerdo en que su hermana la utilizara para sus fines que siendo sincera ni Keira terminaba de comprender aún, sólo sabía que Kaira ocupaba alejar a Mimi de Yamato.

Mimi… por culpa de esa chica era todo ese embrollo, tal vez lo mejor y más fácil para solucionar todos los problemas era desaparecer a Mimi y hacer que en la mente de todos esa chica nunca hubiera existido, así Yamato se fijaría en Sora o en su hermana, le daba igual en quien, y Andrew tal vez se podría fijar en ella o por lo menos volverían a ser tan unidos como lo eran antes de que los recuerdos de Mimi llegaran a la memoria del pelinegro.

Ese era su plan, por eso constantemente se la pasaba leyendo libros para ver si podía lograrlo y al parecer si era posible, sólo le hacía falta recuperar por completo sus poderes. Apretó los libros contra su pecho emocionada y una sonrisa se dibujo en su rostro, ya faltaba poco para que recuperara sus poderes por completo y entonces sería como si Mimi nunca hubiera existido y el mundo y la vida sería más fácil para todos.

Keira alzó su vista de sus libros y vio a Tai que caminaba por el pasillo frente a ella, giró su vista hacia Sora y supo que era el momento preciso, le daría una ayudadita a Sora y a Tai para que se pudieran reconciliar.

Sora tenía su mirada fija en el vacío que se formaba hacia abajo, había sido una tonta al creer que Matt llegaría a corresponderle sólo porque ella se le confesara nuevamente, limpió unas de sus lágrimas y de repente sintió como si una fuerte ventisca la empujara y la hacía caer, pegó un gritó y afortunadamente alcanzó a tomarse del barandal miró hacia abajo y vio que su caída sería larga y de seguro la mandaría a urgencias así que tenía que hacer algo para lograr subir de nuevo, sabía que no había nadie que pudiera ayudarla así que no se molestó en pedir ayuda, intentó subir pero estuvo apunto de soltarse provocando que soltara un nuevo gritito, Sora volvió a ver hacia abajo y a su mente sólo vino el nombre de una persona que deseaba que la ayudara en ese momento como siempre lo hacía y ese era Tai.

-Sujétate de mi mano Sora.

Sora alzó la vista al oír aquella familiar voz llamándola y sintió como las lágrimas inundaban sus ojos, era Tai el que estaba ahí intentando ayudarla como siempre lo hacía.

-Toma mi mano Sora.

Insistió Tai al ver que la chica no le hacia caso y parecía estar más asombrada por el hecho de que la estaba ayudando que por el hecho de que ella se encontraba colgando desde el segundo piso hacia una caída que podría matarla. ¿Acaso Sora lo creía tan cruel? Era cierto que estaba molesto con ella pero tampoco era para dejarla a su suerte cuando su vida pendía de un hilo.

Sora sacudió su cabeza para borrar todos sus pensamientos de su mente cuando volvió a escuchar la voz de Tai pidiéndole su mano, reaccionó y tomó la mano del moreno y fijo su vista en los ojos de Tai llenos de esa energía y fuego que siempre lo habían caracterizado y casi en el instante en que sus ojos vieron los de Tai que mostraban su lucha y su esfuerzo por subirla, un recuerdo llegó a su mente, aquella no era la primera vez que se encontraban en una situación similar.

Japón año 1999

Era el primero Agosto hacia un calor que era todavía tolerable, y ambos se encontraban trepados en la ramas de un frondoso árbol, habían subido ahí por que Tai la había retado diciéndole que él subía más rápido que ella hasta aquella rama que se encontraba a una altura bastante alta y al final resultó cierto, por cuestión de un minuto el moreno había logrado subir antes que ella pero aún así se había ganado su respeto al casi igualarlo en velocidad.

Ahora los dos se encontraban sentándoos en aquella rama, oyendo los ruidos del parque, la chicharra que sonaba insistentemente escondida tras las hojas de un árbol, los mormullos lejanos de personas que pasaban cercas del lugar, el sonido que producían al pasar los autos o los gritos y risas de niños que pasaban corriendo por la acera. También disfrutaban del viento húmedo que acariciaba sus rostros y admiraban las enormes nubes con forma de algodón de azúcar.

Sora se encontraba sentada con sus piernas colgando y sus manos apoyadas en la rama, mientras que Tai recargaba su espalda en el grueso tronco mantenía una pierna estirada a lo largo de la rama y la otra flexionada con su pie a la altura de la rodilla de su otra pierna y sus manos se encontraban descansando tras su nuca en una pose relajada mientras mantenía los ojos cerrados y parecía dormir.

Sora movía sus pies colgantes hacia enfrente y hacia atrás como si se columpiara sólo que a un ritmo disparejo, mientras uno de sus pies iba enfrente el otro se encontraba atrás y cuando el de atrás regresaba para el frente su pie que se encontraba enfrente se iba para atrás tal y como lo hiciera una niña pequeña. La pelirroja observaba entretenida las enormes nubes en el cielo y pensó en que aquel era un lindo día, guió su vista hacia su amigo y rió al ver que el chico parecía estar dormido, Tai no tenía remedio siempre se quedaba dormido donde sea.

La pelirroja subió sus pies a la rama y se puso de pie para después arrancar una fina rama con hojas del árbol y acercarse cautelosamente a su amigo para no despertarlo, una vez que se vio lo suficientemente cercas pasó la rama con hojas sobre las narices de su amigo quien no hizo más que arrugarlas y fruncir el ceño para después pasar su mano sobre su cara como si espantara a un mosquito pero sin abrir los ojos. Sora tapo su boca con su mano libre y rió silenciosamente ante ese gesto de su amigo y volvió a pasar la rama sobre las narices de su amigo que repitió su acción pasada; esta vez la risa traviesa de Sora escapó de sus labios y Tai abrió los ojos asustándose y pegando un grito al ver la rama tan cerca de él.

-¡Sora!

Reclamó el moreno a su amiga que sujetaba su estomago muerta de la risa por fortuna los dos tenían buen equilibrio sino ya hubieran caído ambos desde hace rato.

-Yo no le veo lo divertido.

Protestó Tai al ver que Sora no dejaba de reír.

-Hubieras visto tu cara.

Respondió la chica levantando su mirada aún con su sonrisa dibujada en su rostro y limpiando las lágrimas que habían salido de sus ojos por tanto reír. Aquella imagen de la pelirroja sonriéndole fue adorable para Tai y no pudo hacer otra cosa más que reír con su amiga hasta que la campana de un vendedor de helados ambulante llegó a sus oídos, Tai bajó su vista y vio como el heladero era detenido en la acera de frente por unos niños.

-¿Qué te parece si vamos por un helado?

Dijo Tai con una sonrisa adornando su rostro a la par que se ponía de pie, Sora asintió y ambos decidieron bajar del árbol pero Sora dio un mal paso y cayó pero afortunadamente logró sujetarse de la rama.

-¡Tai ayúdame!

Gritó la pelirroja asustada Tai se giró y de inmediato tomo con fuerza una de las manos de la chica. Sora miró a Tai quien luchaba por subirla y por ese momento amó la determinación que brillaba en sus ojos, él chico estaba decidido a subirla así fuera lo último que hiciera.

Tai la jalaba con fuerza y Sora buscaba apoyo en sus pies para ayudar a Tai quien se las estaba viendo negras para subirla pero sus pies no encontraban donde apoyarse. Vio cómo los pies de Tai eran arrastrados hacia la orilla por la fuerza que hacía para subirla y por un momento pensó que los dos caerían pero sin saber como ni de donde Tai sacó la fuerza que necesitaba para subirla y ella logró apoyar su pie en el tronco y ayudó un poco a Tai.

La pelirroja se sintió segura una vez que se vio sentada sobre la rama, su respiración era agitada debido al esfuerzo, miró hacia abajo y por un instante se pudo imaginar como hubiera sido su caída si Tai no hubiera estado para ayudarla, volteó a ver al moreno y él también se miraba cansado y su respiración era acelerada.

-Eso estuvo cerca.

Dijo Tai aún sin poder controlar su aliento, Sora no tuvo palabras sólo atino a asentir y mirar a su amigo, aún estaba muy asustada por lo sucedido. Tai la vio y comenzó a reír a carcajadas.

-Ahora deberías ser tú quien miré su cara, estás pálida del susto.

-Pude morir Tai, yo no le veo lo gracioso.

- Claro que no ibas a morir estabas conmigo, el buen Taichi siempre te protegerá ahora vamos por una nieve antes de que se vaya el señor de los helados.

Sora sonrió y asintió, Tai al ver la respuesta afirmativa de su amiga se puso nuevamente de pie y comenzó a bajar del árbol con calma, Sora lo miró bajar por unos segundos y no pudo imaginar tener a un mejor amigo que Tai, sabía que aquellas palabras dichas por Tai no quedarían en el aire y que eran ciertas y él siempre estaría protegerla y así fue, él siempre estuvo cuando más lo necesitó.

Japón año 2007

El recuerdo terminó de inundar su mente y sintió como Tai la subía hasta dejarla a salvo en el piso, la fuerza de Tai había aumentado considerablemente, esa vez no había batallado tanto en subirla como cuando eran niños. Sora se dejó caer y se sentó en el suelo tratando de recuperar el aliento se había llevado un buen susto.

Tai se colocó de cuclillas frente a ella y la observó intentando recobrar él aliento, él también necesitaba recobrarlo pero lo haría en otro lado, estar cercas de ella sólo lo lastimaba más de lo que ya estaba, en esos momentos se estaba muriendo por abrazarla pero no lo hizo en cambio tomó la mochila de ella y se la dio.

-Ten más cuidado a la próxima.

Dijo con voz fría y dándole su mochila para después ponerse de pie e irse, tenía que alejarse de ella lo antes posible sino quería perder el control de si mismo y abrazarla para así poder ahuyentar el miedo que había sentido al pensar que la perdería.

Sora tomó su mochila sin decir nada y sólo asintió ante la recomendación de Tai, estaba demasiado atónita para poder hablar o hacer algo. Lo vio marcharse y se sintió nuevamente sola, con las ganas de llorar asechándola nuevamente, Tai la había salvado como siempre lo hacía pero esta vez había sido frío y se marchaba lejos de ella nuevamente, quería detenerlo, que no se fuera y que ambos volvieran a hacer los mejores amigos pero su orgullo no le permitía avanzar, ¿Cómo iba a hacer eso después de todo lo que le dijo? Miró al suelo y apretó sus puños con fuerza arrugando la tela de su falda a la par que derramaba más lágrimas de sus ojos.

Permaneció en esa pose alrededor de un minuto, recordando todos los momentos que había vivido con Tai y entre más recordaba más se odiaba así misma por haberlo alejado. Sorbió su nariz y pasó uno de sus brazos sobre sus ojos para limpiar el resto de sus lágrimas derramadas, ya eran suficientes lágrimas por una situación que tenía una solución fácil, se puso de pie y su mirada no era la mirada triste de antes sino una mirada decidida y llena de valor. Sora sabía muy bien lo que tenía que hacer, ¡Al diablo el orgullo! Ella no pensaba perder a su mejor amigo sólo por orgullo, Tai era el mejor amigo que había tenido en su vida y no sólo lo necesitaba a su lado sino que lo quería a su lado, así que su orgullo se podía ir a la basura, no importaba siempre y cuando Tai regresara a su lado.

Tomó su mochila y bajó las escaleras lo más rápido que pudo para poder alcanzar a Tai, estaba decidida a arreglar las cosas con Tai.

Keira salió de su escondite y observó orgullosa a Sora marcharse seguramente en busca de Tai, por un momento hasta ella había creído que Sora no haría nada y dejaría a Tai marcharse pero una vez que vio la actitud que Sora había tomado al final, estaba convencida de que la pelirroja se dirigía a arreglar las cosas con Tai y eso le alegraba, ahora sólo le quedaba desearle suerte a Sora aunque estaba casi segura que Tai la perdonaría, aquellos dos eran muy buenos amigos como para que Tai no la perdonara.

Llego prácticamente corriendo a las puertas de la escuela, se paró volteó hacia ambos lados en busca del moreno al cual pudo ver que tomaba el camino habitual a casa, sonrió al verlo y corrió nuevamente esta vez gritando el nombre de Tai.

Tai se detuvo al escuchar que lo llamaban y se volteó encontrándose a Sora que corría hacia él, esperó a que la chica llegara y se quitó los audífonos que traía puestos, miró atento a la pelirroja que trataba de recobrar el aliento para poder hablar.

-Necesitamos hablar.

Dijo Sora con su semblante serio, Tai la miró enmudecido por unos segundos para después voltearse y colocarse de nuevo los audífonos.

- Creo que ya nos hemos dicho todo el otro día.

Respondió Tai con frialdad y reanudando su camino a casa tratando de ignorar a la pelirroja que dejaba tras de él. Sora sintió como sus lágrimas nuevamente amenazaban con salir al ver que Tai se alejaba nuevamente de ella, pero no podía dejar las cosas así, y no lo iba hacer, ella había ido hasta ese lugar para conseguir el perdón de su amigo y lo iba a lograr así le costara toda una vida conseguirlo.

-¡Lo siento!

Gritó la pelirroja casi al borde del llanto, Tai se detuvo y permaneció así durante unos segundos con tan sólo dos palabras Sora lo había desarmado por completo y su base de firmeza que se había formado para no sucumbir ante Sora tambaleaba peligrosamente. Pero el permaneció callado a la espera de que Sora continuara, a pesar de que quería correr a abrazarla.

Sora dio unos pasos hacia al frente al ver que había logrado captar la atención de Tai y sonrió para sus adentros aún tenía una oportunidad de conseguir su perdón.

-Yo fui una tonta, hablé sin pensar las cosas, me sentí traicionara y no supe lo que dije en aquel momento y yo lo siento… quiero que sigamos siendo amigos Tai, estos tres días han sido horribles sin ti, me la paso llorando y cuando llegó a casa lo único que hago es encerrarme en mi cuarto a llorar… Tai te extraño.

Aquellas últimas palabras dichas por Sora habían llegado hasta lo profundo de su corazón, y las ganas de llorar también lo estaban embargando a él, pero se controló, tomó aire y se giró para ver a Sora de frente.

-Yo también te extraño Sora…

Dijo con una voz casi inaudible pero que aun así Sora logró escuchar, la pelirroja sonrió ampliamente y estaba apunto de correr a abrazar a su amigo cuando fue la voz de este mismo quien la detuvo.

-Pero eso no va a cambiar las cosas.

Continuó Tai deteniendo a la pelirroja y haciendo que el rostro de Sora cambiara drásticamente a uno de incomprensión total.

-¿De que hablas Tai?

Alcanzó a articular con leve voz antes de que el llanto se adueñara de ella, Tai cerró los ojos tomando aire y después la miró fijamente, su mirada era fría pero también estaba llena de dolor.

-Tú estas enamorada de Matt y no quiero que me malentiendas eso no me molesta siempre lo he sabido y lo he aceptado, pero lo que no pienso aceptar es ver cómo tu misma te lastimas a ti misma en tu insistencia por decirle a Matt lo que sientes y que yo quede con los brazos cruzados cuando me hago llamar tu mejor amigo, eso no lo voy a permitir así que como dijiste antes lo mejor para los dos es estar distanciados, así tu no tendrás a nadie que te impida decirle lo que sientes a Matt y yo no tendré que verte destruirte a ti misma, así que creo que es mejor que dejemos las cosas como están.

Dicho esto Tai se giró para reanudar su camino nuevamente pero la voz de Sora llamándolo lo volvió a detener y se giró para verla nuevamente, la chica caminó los pasos que le faltaban para llegar hasta él y lo miró fijamente por unos segundos para después bajar su mirada avergonzada.

-Yo ya no pienso insistir con Matt, hoy descubrí que lo que dijiste era cierto y él esta enamorado de Mimi así que lo mejor es que deje de insistir, tú estabas en lo correcto decirle a Matt lo que siento es un dolor innecesario así que he decido olvidarlo pero no puedo hacerlo sola.

-Cuenta conmigo.

Dijo Tai con una sonrisa en sus labios y apoyando su mano sobre el hombro de su amiga en señal de apoyo. Sora levantó su vista al oír las palabras de Tai y cuando lo vio sonreírle como siempre lo hacía no pudo evitarlo y se abalanzó hacia el moreno para abrazarlo con fuerza.

-¡Tai te he extrañado!

Dijo la chica ocultando su rostro empapado en lágrimas en el regazo de su amigo quien no pudo contenerse más y correspondió al abrazo de su amiga con amor, sabía que el volver a ser amigo de Sora podía ser perjudicial para él pero la quería tanto que la necesitaba cercas de él no importara que fuera solamente como amigos.

Sora sonrió al sentir el calor del cuerpo de Tai rodeándola, se sentía tan bien estar entre sus brazos que no podía borrar la sonrisa que adornaba su rostro empañado de lágrimas de alegría por haber recuperado a su amigo. Sintió como él la abrazaba y correspondía a su brazo haciéndola sentir una sensación diferente a las demás veces en que había abrazado a su amigo, esta vez su corazón comenzó palpitar con fuerza al sentir que sus brazos la rodeaba y no quería separarse de él quería permanecer así junto a él siempre.

-Yo también te he extrañado Sora.

Le dijo él al oído y ella no pudo evitar sonrojarse y ensanchar su sonrisa al oírlo decir aquellas palabras, era inexplicable pero se sentía muy bien el volver a ser amiga de Tai.

Duraron unos segundos más abrazados y después se separaron lentamente aún cuando ninguno de los dos quería terminar con aquel abrazo, se vieron por unos segundos y después rieron divertidos, realmente ambos se habían extrañado más de lo que se pudieron imaginar.

-¿Te acompaño a tu casa?

Preguntó Tai con su sonrisa habitual, Sora sonrió y asintió felizmente.

-Sería todo un honor.

Respondió la pelirroja de manera juguetona y Tai sonrió ante eso, para después juntos emprender el camino a casa de Sora.

Cuando llevaban unos cuantos pasos de camino Tai miró con curiosidad a Sora quien se sintió nerviosa por la mirada que le echaba su amigo lo cual era extraño ya que nunca se sentía nerviosa estando con Tai, pero Sora decidió no darle mucha importancia a esa sensación de nerviosismo y le preguntó a Tai si pasaba algo.

-Sora ¿Qué hacías colgando del segundo piso? ¿Intentabas suicidarte o algo por el estilo?

Preguntó Tai y Sora sintió como el color rojo inundaba sus mejillas ¿Cómo se le ocurría a Tai semejante cosa? Estaba bien que se sentía un poco deprimida pero no era para tanto.

-¡Por supuesto que no Tai!

Gritó la pelirroja saliéndose un poco de sus casillas, Tai ni se inmutó ante la exagerada reacción de Sora, él la conocía a la perfección y sabía que siempre le gritaba cuando ella consideraba que él había dicho una tontería, aunque realmente eso era lo que parecía.

- ¿Entonces que hacía colgando del segundo piso? Dudo que ahora seas acróbata y si lo eres, eres una muy mala.

Sora no pudo evitar sonreír ante la respuesta de su amigo, no cabía duda de que Tai era único, sólo a él se le podían ocurrir esa clase de cosas.

-No soy acróbata. Es sólo que… en realidad no sé lo que pasó supongo que me incliné de más en el barandal.

-Que alivió pensé que iba tener que estar cuidando de que te quisieras lanzar de las escaleras para hacer tus acrobacias.

-Claro que no, Tai eres un tonto.

Dijo Sora entre risas por la absurda idea de su amigo quien también rió al verla reír eso era precisamente lo que quería lograr que Sora se riera y olvidara todo.

-Yo no soy el que se inclinó de más en el barandal del segundo piso.

-¡Oie!

Protestó Sora dándole un pequeño golpe en el brazo a su amigo quien se quejó con un "auch" y después rió al ver el ceño fruncido de su amiga.

-Pero no tienes de que preocuparte Sora siempre estará el buen Taichi para salvarte.

Sora miró a Tai asombrada por unos segundos recordando a un pequeño Taichi que le decía unas palabras muy similares. "Siempre estará el buen Taichi para protegerte" le dijo aquel recuerdo de Tai en su mente y Sora no pudo evitar sonreír.

-Tienes razón.

Respondió Sora con una amplia sonrisa para después continuar su camino al lado de su mejor amigo quien sonrió complacido por la respuesta, después de todo era verdad, Tai siempre estaba ahí para protegerla o salvarla hasta de si misma.

Siguiente capitulo:Reencuentro . Publicación: Viernes 18 de noviembre 2011

Mimato196

Mayo 2007