Capítulo Diecinueve: Hogsmeade en llamas

James suspiró compungido mientras el agua caliente caía por su cuerpo desentumeciendo todos sus músculos. No es que no estuviera feliz ni mucho menos. Aquella primera noche con Lily había sido espectacular. Mucho más lejos de sus expectativas. Pero no era aquello lo que le incomodaba, sino la conversación que había tenido con la pelirroja antes de que la pasión dejara atrás a las palabras.

No podía dejar impune el asesinato de sus padres, pero tampoco quería involucrar a Lily en su vendetta personal. Ni siquiera tenía claro que es lo que quería hacer, pero estaba seguro de que o hacía algo o se arrepentiría el resto de su vida.

En realidad, no había pensado realmente en su venganza hasta días después del entierro de sus padres. En concreto en el viaje de vuelta a Hogwarts. Había algo que lo había estado irritando desde la muerte de sus padres. Como un molesto huésped que habitaba en su interior pero que no se dejaba mostrar fácilmente. Fue entonces cuando Adrien cruzó el pasillo y los merodeadores lo vieron pasar por delante de la puerta del compartimento. Fue un instante fugaz, un instante en el que los ojos dorados de Remus se cruzaron con los verdes de Adrien, y una negra energía negativa invadió el ambiente. En los ojos de Adrien se pudo leer a la perfección la palabra venganza, y en los de Remus, ira. Estelle había dejado de ver al ravenclaw. No hablaba demasiado del tema, y James supo por Lily que con ellas tampoco había sido demasiado explícita al respecto. Sin embargo, la pelirroja de pelo rizado pasaba más tiempo con los merodeadores, y el orgullo machista de Adrien no soportaba ver a Remus charlando o paseando con la joven, era su trofeo personal, y por tanto la cabeza de la gryffidor debía estar en su salón de honor. Así de egoísta era Adrien, que siempre estaba acompañado de Lauren Hill, y no se molestaba por ocultar que había algo más que amistad en su relación. Pero volviendo al tema de la venganza, fue en ese instante oscuro lleno de antipatía cuando James entendió que él también necesitaba mirar a alguien así. Es más, ya lo había hecho, pero ahora su cuerpo lo anhelaba tanto que sentía un fuerte pinchazo de desesperación. Necesitaba enfrentarse a Voldemort cara a cara. Solo. Hacerle tanto daño que pagara mil veces el más mínimo dolor que había causado en él. Pero no quería a Lily por medio, y las intenciones de la pelirroja eran claras: juntos, hasta el fin del mundo.

A la misma vez, en la habitación de las chicas, la pelirroja bostezó y se estiró mientras volvía a recordar la noche que había pasado junto a James. No pudo evitar que una sonrisa enorme se expandiera en su rostro. Ahora entendía a Estelle, y estaba ansiosa por decirle que tenía más razón que una santa. Sin embargo James no estaba ahora a su lado. Se incorporó sobresaltada y vio un pequeño trozo de pergamino amarillo en el lugar que el moreno había ocupado toda la noche.

"I don´t want to miss a thing…"

Lily rió olvidando la molestia que le causaba la ausencia del chico, de un salto salió de la cama y guardó el trozo de pergamino en su baúl, dirigiéndose a la ducha para darse un merecido baño. Sin embargo, no había dado dos pasos cuando una sensación de desasosiego la invadió de forma tan brusca y abrupta que acabó arrodillada ante el suelo y conteniendo la respiración, tal y como si le hubieran dado una fuerte patada en el estómago y la hubieran dejado sin aire. El dolor desapareció tan pronto como había llegado, aunque un leve pinchazo y aquella honda desesperanza seguían presentes en todo su cuerpo. Lily no sabía exactamente a qué había venido aquello, solo supo que su repentino e intenso malestar tenía todo y más que ver con James… un James Potter que se duchaba en ese mismo instante en el cuarto de baño de su habitación con negros pensamientos de venganza rondándole en su cabeza.

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Estelle no le había contado a Yasmine su discusión con Remus. Había estado tentada de hacerlo, pero una vocecita asustada le decía una y otra vez que la reacción de su amiga no iba a ser ni mucho menos considerada. De hecho, ni siquiera estaba segura de querer contárselo a Lily. Si antes de Navidad hubiera vendido su alma al diablo a cambio de hacerle tanto daño al merodeador que no quisiera ni acercarse a ella, tal y como había hecho la noche anterior, ahora su corazón sufría un duro gancho de izquierda por su insensatez. Por eso no quería ni tenía fuerzas suficientes para enfrentarse a los reproches de sus amigas ni a las miradas de censura de James y Sirius, aunque sabía que no tardarían en llegar.

Por otro lado, aquel sábado de finales de Enero había salida a Hogsmeade. A pesar de que el ambiente en el mundo mágico estaba cada vez más caldeado y los rumores de una imparable revolución anti-muggles y semihumanos estaba en alza, Dumbledore aún consideraba que la situación no era tan extrema como para vetarles a sus alumnos uno de los pocos entretenimientos fuera de Hogwarts que tenían. De modo que aquella mañana, tras unos cuantos alumnos madrugadores que se dirigían entusiasmados a desayunar, Sirius, Remus, Peter y James bajaron a la Sala Común atractivamente ataviados con ropa muggle. El licántropo vestía unos vaqueros desgastados y un jersey beige con una bufanda marrón. Saludó a Yasmine con una fugaz sonrisa y sin mirar a Estelle, salió por el agujero del retrato con el semblante más serio de lo habitual, seguido de Peter, que llevaba un jersey de renos tejido por su madre y que las saludó tímidamente. La pelirroja se levantó incómoda del sofá que compartía con la morena y antes de que a ésta le diera tiempo a preguntar a qué había venido aquello ya había subido las escaleras hacia la habitación de las chicas. Si James ya estaba vestido y arreglado, significaba que el terreno en su habitación estaba más que despejado.

Sirius se sentó en el sofá junto a Yasmine y James ojeó unos pergaminos que había esparcidos en una mesa, dejándoles una intimidad de forma muy poco discreta. Yasmine maldijo que Estelle se hubiera levantado del sofá. El moreno se había arreglado a conciencia. Llevaba un jersey negro de cuello alto que marcaba su bien torneado torso y unos vaqueros azules que le sentaban de maravilla. Miró a Yasmine sin sonreír, aunque había una mueca burlona en su rostro.

-¿Qué tal ayer con Snivellus?- le preguntó. Yasmine lo miró patidifusa y su corazón se puso a latir desbocado. ¿Qué quería decir?

-¿Cómo?- preguntó lívida. Sirius le lanzó una mirada extrañado.

- Qué cómo conseguiste que no nos delatara.- dijo sin entender la reacción de la muchacha.- ¿estás bien?

- ¡Oh!- exclamó la muchacha… ¿aliviada?- cuando tienes más tacto que un mono salvaje te suelen hacer algún que otro favor- replicó ella malhumorada.

- Te recuerdo que fue él quien me atacó primero- dijo Sirius mosqueado.

- Y si no hubiera sido por mí le habrías hecho picadillo.- atacó ella.

-Si no hubiera sido por ti, ÉL me hubiera intentado hacer picadillo a mí. Aunque claro, no lo habría conseguido- he aquí de nuevo Sirius mostraba su habitual falta de modestia. Pero Yasmine no pensaba precisamente en eso.

- No sabes de lo que Snape es capaz…- murmuró pensando en que era servidor de un mago que enseñaba ante todo artes oscuras tan retorcidas y maléficas que si Snape quisiera, y pillara a Sirius en baja forma, no tendría nada que hacer. Pero el merodeador había escuchado a la joven a la perfección. No sabía si reír esperando que fuera una broma pesada o largarse tal y como había hecho Remus. Solo pudo decir la misma palabra que había dicho ella antes.

-¿Cómo?

- Que no deberías ser tan temerario- le regañó la chica para intentar desviar la atención del chico.

- ¿Y dejar que mueran cientos de personas inocentes?- replicó el chico de ojos grises.- sabes perfectamente cuál es el lugar que ocupa Snape en todo esto… no es que lo vaya ocultando precisamente… Él y sus amigotes no son trigo limpio, Yasmine- dijo muy serio.

-Mira, olvídalo, Sirius. Haz lo que quieras, cuando quieras y como quieras- zanjó Yasmine empezando a levantarse del sofá.

-Para, para, para- el joven la cogió de un brazo y sin ninguna dificultad volvió a sentarla a su lado.- me gustaría saber que tienes pensado hacer hoy.- Yasmine puso los ojos en blanco, y aunque con cierta reticencia, se lo dijo.

-He quedado con Henry.- el merodeador se quedó más helado que un témpano de hielo colgando de una solitaria cueva oscura. Sin embargo, se recuperó pronto.

-¿En serio?

- Sí, creo… creo que estábamos saliendo.- parecía bastante confundida- pero llevo sin hablar con él desde Año Nuevo, pasaron muchas cosas- dijo sonriendo con tristeza- de todas formas sea lo que sea lo que somos, creo que nos vendría bien aclararlo… ¿y qué demonios hago contándote yo esto a ti? En fin, es muy tarde, debería ir a ducharme…

-Bien, nos veremos entonces por Hogsmeade… y de paso te presentaré a mis dos bellas citas. Au revoir, princesa de la confusión- dijo con cierto retintín. Se levantó del sofá, y Yasmine no pudo ver la cara de frustración y celos que lo dominaban en ese momento. James sonrió ante la expresión de su amigo y lo siguió por el agujero del retrato.

- Yas, dile a Lily que la espero en el gran comedor, ¿vale?- la joven asintió sin saber que hacer primero, si pegarse una buena ducha o ir a buscar a las citas de Sirius y dejarlas sin piernas ni brazos disponibles para aquel día.

..**..

-Tú con James, Yas con Henry…creo que hoy me quedaré a estudiar a la biblioteca.- dijo Estelle alicaída.

-Pero qué dices… ¡si estabas deseando ir a Hogsmeade!- exclamó la otra pelirroja- si quieres anulo mi cita con James- aunque por la cara que puso aquello no parecía hacerle demasiada ilusión.

-Ni de broma Lily, no soy tan malvada como para hacerte semejante atentado- sonrió la pelirroja.- además, tengo que empezar a prepararme en serio para los exámenes.

-Aún queda mucho para los exámenes…- dijo decaída Yasmine, que acababa de llegar a la habitación- no te creas que me hace demasiada ilusión ir a Hogsmeade.

-¿Por qué? Se te veía muy ilusionada con la cita con Henry- Lily terminó de secarse el pelo con un chorro de aire caliente que hizo salir de su varita.

-Es difícil de explicar…

-Sencillamente no es Sirius- dejó caer Estelle ante la atónita mirada de Yasmine.

-Pero… ¿por qué no sales con él?- preguntó Lily sin comprender- ya no está con Claudy… está disponible… y claramente interesado por ti…

-No soy el segundo plato de nadie, ¿vale?- y se echó en la cama sin la intención de seguir con aquel molesto tema. Lily y Estelle se miraron sin comprender, pero decidieron no insistir dado el incendiario ánimo de su amiga.

-Bueno… sea como sea espero pasar un buen día con James.- la pelirroja sonrió extasiada al volver a recordar la noche anterior.

-Haz el favor de borrar esa sonrisa empalagosa de tu cara antes de que nos des pie a imaginarnos cosas peores…- le recomendó Yasmine de mal humor. Estelle rió.

-¿Entonces tenía o no tenía yo razón?

-Pues…- a Lily no le dio tiempo a contestar, pues Yasmine se incorporó rápidamente y con una sonrisa maliciosa la interrumpió.

-Esa no es la pregunta adecuada, Estelle- dijo con expectación- la pregunta adecuada es: ¿cómo es James en la cama?- Estelle estalló en una sonora carcajada y Lily se volvió del color de su pelo en cuestión de segundos.

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-¿Y bien?- Sirius le dio un fuerte golpe a James el costado, mirándolo con una sonrisa libidinosa.

-¿Y bien qué?- respondió James, aunque aquella mini sonrisa nerviosa no dejaba lugar a dudas de que el chico de gafas había entendido la pregunta de su amigo a la perfección.

- ¡Sabes perfectamente a qué me refiero! ¿Qué tal con Lily?- preguntó el moreno impaciente.

- Mmmm…- James pareció dudar unos segundos si contestar a su amigo o no- pues… imagina tu mejor noche con la mejor chica que hayas estado… y multiplícalo por mil- Sirius lanzó una carcajada al aire. Nunca había visto a James tan satisfecho, pero en ningún momento pudo imaginar que hubiera sido mejor que la noche que él paso junto a Yasmine. Claro que nadie lo sabía, y por mucho que él se muriera de ganas de contarlo, sabía que eso supondría el alejamiento definitivo de la joven, y ya estaban demasiado alejados para su gusto…

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Estelle dejó a Lily y a Yasmine en el Gran Comedor tras tomar un escueto bol de cereales y se sintió realmente inquieta al no encontrar a Remus por ningún lado en el Gran Comedor. Estaban James, Sirius y Peter, pero ni rastro del ojidorado. No se atrevía a acercarse al muchacho tras lo ocurrido la noche anterior, pero el no verlo a su alrededor tal y como estaba acostumbrada últimamente la hacía sentirse extrañamente sola y abandonada. Caminó desanimada por los pasillos del castillo a contracorriente del resto de alumnos, que bajaban sonrientes a pasar un día fuera de los dominios del colegio. Por fin llegó a su destino: la biblioteca. No es que la entusiasmara la idea de tirarse todo un sábado metida allí, pero pensaba que esconderse en una de las mesas perdidas entre las estanterías la ayudarían a poner en orden sus ideas.

Paso por delante de la señora Pince, que le dedicó una mirada llena de desconfianza y censura. Recordaba a aquella alocada joven, siempre tenía que lanzarle sus más hirientes y desgarradores "¡Shhhh!" para conseguir que cesaran sus insidiosos murmullos. Por fortuna esta vez no iba acompañada por sus amigas, así que volvió la cabeza al libro de devoluciones y empezó a escribir una carta ofendida a un alumno que se había retrasado un día en la devolución de un manual de vuelo.

Estelle notó la fría mirada de la bibliotecaria fija en su nuca, pero no se volvió. La biblioteca estaba desierta, ni siquiera los alumnos de primero o segundo, que tenían vetada la salida a Hogsmeade, se animaban a estudiar aquella mañana. La pelirroja sobrepasó las primeras mesas intentando ocultarse lo máximo posible de la estricta bibliotecaria, lo que no se esperaba ni mucho menos es que en su búsqueda de un poco de soledad, pudiera encontrarse de frente a su lobito favorito devorando con ferviente ansiedad la boca de una extasiada y muy rubia muchacha en una de las mesas ocultas de la vista de la señora Pince. Se cubrió la boca con la mano para ahogar un grito de sorpresa, y pudo jurar que Remus la miró durante unos instantes fijamente a los ojos, pero como no hizo ademán de apartarse de su conquista, Estelle no tuvo más remedio que dar media vuelta rauda y veloz y desaparecer de la biblioteca, ante la mirada de incomprensión y ofensa de la señora Pince, que no podía imaginarse por qué alguien tendría motivos para abandonar su sagrado templo a tal velocidad.

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Yasmine lanzó una apesadumbrada mirada a Henry. Después de la noche anterior, las ganas de pasar el día junto al muchacho y sus miles de propuestas de amor eterno le parecían más difíciles de soportar que nunca. Así que le echó valor y dándole un amistoso beso de despedida a Lily se encaminó a la mesa del Ravenclaw, que desayunaba cerca de Claudy White.

-Hola, Henry- saludó la chica sintiendo la penetrante mirada de Claudy clavada en su rostro.

-Yas…- el muchacho sonrió con honestidad, se alegraba de verla.- ¿preparada para un día de relax?

-Verás… yo…- Yasmine cerró los ojos y lanzó un profundo suspiro. Sabía lo mucho que le iba a doler a Henry, pero aquel día todo lo parecía superior a sus fuerzas- no me encuentro demasiado bien.- dijo finalmente.

-¡Oh!- exclamó el muchacho a la vez que la sonrisa se le congelaba en el rostro- entiendo…

-No es por ti, Henry… es por mí… hoy no es mi mejor día- añadió Yasmine mirándolo arrepentida.

-Oh, bueno, no te preocupes- dijo pensando en la habitación de las Tres Escobas que tenía pensado alquilar para pasar la mañana charlando con tranquilidad y sin pasar frío.

-Creo que necesito descansar, eso es todo- aseguró la joven- ¿me perdonarás?- dijo sonriendo de la forma más adorable que pudo.

Henry sonrió ante el intento de disculpa de la muchacha, le hacía mucha gracia aquella mueca preocupada y pícara a la vez que utilizaba Yasmine en esos momentos incómodos.

-Me debes una comida- le dijo el chico señalándola con un dedo supuestamente amenazador.

-La tendrás- sonrió la chica. Se acercó al joven y le dio un suave y fugaz beso en la mejilla- gracias por entenderlo- le susurró al oído. Henry vocalizó un de nada silencioso mientras la chica se alejaba cabizbaja. Fue entonces cuando un carraspeo lo sacó de su ensoñación. Era Claudy.

-¿Henry? ¿Y qué tenías planeado hacer hoy?- le preguntó con la sonrisa más dulce y acaramelada que pudo conseguir.

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Sirius vio a Yasmine salir con rapidez del gran comedor. No tenía muy buena cara. La había visto cruzar unas cuantas palabras con Henry, tal vez concretando verse en unos minutos en la entrada, pero él tenía que tener unas palabritas con ella antes de invitar a las gemelas Patrow a pasar el día con él en Hogsmeade. Se despidió rápidamente de James, Lily y Peter y salió corriendo detrás de la morena. No vio la mirada de frustración de Henry al verle seguir a Yasmine. "Sirius, cómo no. No sé como competir contra eso" dijo el ravenclaw en su interior. Después se dedicó a desayunar su tostada mientras accedía vagamente y sin ni siquiera prestar mucha atención a la propuesta de la mejor amiga de su prima a pasar el día con él en Hogsmeade.

-¡Ey!- Sirius alcanzó a Yasmine justo y cuando la chica había cruzado el umbral del gran portón de la entrada. La agarró de un brazo y la obligó a girarse y mirarle a la cara.

- Sirius por favor… hoy no- a la chica se le humedecieron los ojos al ver al chico de ojos grises mirándola desafiante.

-No, esta vez no. Vamos a hablar seriamente antes de que te largues con tu querido amiguito- dijo tajante.

- Pero…

-Nada de peros- la arrastró con cierto cuidado hacia uno de los jardines de Hogwarts. Concretamente uno que tenía una fuente con una gárgola muy fea que escupía un chorro de agua congelada.- ¿Qué es lo que quieres?- preguntó con brusquedad.

-¿Cómo?- Yasmine estaba confundida. Además intuía que aquel día acabaría peor de lo que estaba empezando.

-¿Qué es lo que quieres de mí? Joder- Sirius hizo una mueca de rabia no contenida y se mesó el cabello para calmarse- en Noche Buena cenas conmigo, pasamos la noche más maravillosa del mundo (vio como la muchacha se sonrojaba levemente) y al día siguiente te largas- alzó un dedo enumerando el primer hecho- no me llamas hasta que por casualidad nos vemos en la fiesta de fin de año, y después decides comportarte como si fueras la mejor amiga que he tenido nunca- de nuevo otro dedo enumeró ese detalle- anoche me besas como si te fuera la vida en ello, joder- la rabia volvió a su rostro, pero un tercer dedo implacable se alzó junto a los otros dos- y ahora me dices que te vas con Henry a Hogsmeade, cuando estoy deseando locamente que pasemos el día haciendo el amor en una habitación de cualquier taberna de los alrededores… - un cuarto dedo hizo compañía a sus hermanos, pero desaparecieron más rápida y dolorosamente de lo que habían llegado. Yasmine tenía la cabeza agachada de forma que Sirius no pudiera ver su mueca de tristeza. Ella no lo había buscado, pero tal y como lo había expuesto el merodeador, parecía sin lugar a dudas que ella estaba jugando con él. Solo le quedaba una opción. Una opción más dolorosa que cualquier otra que hubiera podido plantear, y sin embargo, la única opción que parecía poner solución a tal problema. Si Sirius quería estar con ella porque de verdad la quería… el único remedio que le quedaba era que la odiara tanto que no quisiera ni acercarse a ella.

-Tienes razón, Sirius- alzó la cabeza y ahora su rostro mostraba un semblante frío y una sonrisa mezquina- tienes razón- dijo lentamente.

-¿Razón en qué?- aunque se hiciera una idea, necesitaba oírlo con sus propios oídos.

- ¡Vamos! ¡Sabes perfectamente a lo que me refiero!- gritó la muchacha al frío aire invernal- siempre has jugado con todas las mujeres, Sirius, siempre las has manejado, embaucado, llevado a tu terreno para luego dejarlas tiradas como una colilla usada- escupió la chica sintiendo como su corazón se hacía girones. Sintió en su piel los exaltados movimientos de la culebra chivata ante tal acto de maldad y se odió por ello, pero no le quedaba otro remedio- lo hiciste conmigo…- añadió lanzando una mirada tan llena de rencor como pudo.- el año pasado… me hiciste creer que estabas interesado por mí… hiciste que pudiera siquiera sorprenderme por ser alguien en quien pudieras fijarte y… ¡zas!... con mi mejor amiga- Sirius la miró sorprendido… ¿así que eso era por lo que Yasmine lo había odiado tanto desde el verano pasado? Ni siquiera él recordaba qué había ocurrido la noche aquella. Solo recordaba que había amanecido semi-desnudo y junto a Anäis (ella más desnuda que él) y que Peter los había pillado de lleno… y claro… las noticias vuelan y no tardaron en llegar a los oídos de Yasmine, pero ni siquiera le había dejado darle explicaciones. La morena fue implacable.- ¡A qué duele que te paguen con la misma moneda!- exclamó la chica blanca como la nieve.- no te quiero, no siento nada por ti. He jugado contigo y con esos sentimientos patéticos que tienes. Me he aprovechado de ti, vengando de paso a todas aquellas que quedaron rotas por tus infidelidades y mentiras. Y se acabó.- Sirius no sabía que decir. Por primera vez en su vida se había quedado sin palabras. Es más, había conseguido sentirse mínimamente avergonzado por aquella chica de largos cabellos castaños y mirada intensa, y aquello era nuevo para él. Sintió como su ego sufría un fuerte pinchazo molesto.

-¿Se acabó?- preguntó con la boca seca.

- Me he cansado de jugar. No quiero seguir viéndote. No quiero seguir teniendo nada que ver contigo. He terminado mi misión. Ya no siento ganas de vengarme de ti, solo quiero que me dejes en paz. Que no me hables, que no me mires, quiero que dejes de existir para mí. No quiero ser tu amiga… ni tu enemiga… ya puedes desenamorarte de mí- el estado de shock en el que Sirius se encontraba impidió que notara la nota de tristeza y agonía que impregnaban cada una de las palabras de su última frase. Tan solo la vio lanzar una última mirada desesperada, suspirar con trabajo y darse la vuelta… la vio alejarse rápidamente, con su larga melena moviéndose al mismo son que sus bonitas caderas vestidas en aquellos pantalones vaqueros… y más que rabia, sintió tristeza… sintió que en realidad se había enamorado de alguien que no existía… la Yasmine Ailann Roberts que él había conocido… estaba completamente muerta, fría y agonizante a sus pies.

- ¡Ni siquiera me había enamorado de ti!- gritó con toda su fuerza, y con un fuerte puñetazo de ira, rompió una de las alas de piedra dejando a la gárgola tan dolorosamente herida como su propio corazón.

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-Te quiero…- Lily apoyó la cabeza sobre el hombro de James, que sonrió ante el suspiro de Lily. La joven ni siquiera prestó atención de las decenas de miradas asesinas que las admiradoras del chico le lanzaban por osarse a abusar del gran James Potter en público de esa manera… sin embargo, tendrían que empezar a acostumbrarse, porque al rato todas suspiraban resignadas al ver al guapo merodeador besando los labios de su novia como si fueran el más idílico fruto que jamás había probado.

-Y yo a ti…- susurró James mientras Lily se deshacía de placer.

-¿Por qué demonios lo haces todo tan bien?- le preguntó más al aire que a su novio. James sonrió alagado.

-Soy James Potter- dijo con suficiencia.

-Creído…- le regañó Lily dando un suave manotazo al brazo de su chico. Sin embargo rió divertida y volvió a apoyarse en él.- ¿dónde vamos a ir?

-Es una sorpresa- James sonrió viendo la cara de curiosidad de Lily, pero antes de que la pelirroja pudiera preguntar de qué se trataba, le selló los labios con un beso.

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- ¡Joder!- gritó Yasmine mientras casi corría por las nevadas colinas de Hogwarts. Sirius la odiaría en esos momentos… no se había imaginado cuanto le iba a doler aquello hasta ese preciso instante. No pudo evitar que lágrimas de rabia, desazón y tristeza bañaran sus mejillas. Necesitaba hablar con alguien, pero sabía que no podía hacerlo con nadie… ella estaba sentenciada a muerte, y lo que debía evitar en aquellos momentos era arrastrar a alguien más tras ella. Pero necesitaba desahogarse, gritar, decirle al mundo lo injusto que era, decirle a alguien que acababa de romper su corazón y el de Sirius en miles de pedacitos irreparables… que su camino hacia el final había empezado… y no había vuelta atrás: necesitaba a Ada.

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- ¿Sirius?- una voz conocida sobresaltó al chico de ojos grises, que se había sentado en la fuente haciendo compañía a la solitaria gárgola herida. Alzó los ojos para encontrarse de frente con Anäis, que lo miraba sonriendo pero con cuidado al comprobar el estado de ánimo del chico- ¿qué te ocurre?

El merodeador agachó la cabeza y sonrió tristemente. Hacía mucho tiempo que no se sentía así. Traicionado, herido… Yasmine lo había hecho sentirse tal y como hacía mucho tiempo su madre lo hizo sentir. Había perdido a dos mujeres importantes de su vida… y solo porque ellas mismas lo habían echado a patadas de la suya.

-Cosas de la vida…- dijo sin especificar.

-Entiendo- Anäis se sentó a su lado, viendo que el joven no estaba enfadado, tan solo bastante melancólico, pero ella sabía por qué.- es por Yasmine, ¿no es así?

-¿Qué?... ¡No!... ¿Cómo lo has…?- Sirius la miró asombrado.

-Porque la he visto salir corriendo de aquí como alma que llevaba el diablo y con cara de pocos amigos- interrumpió la joven antes de que él terminara de hacer la pregunta.- No tienes por qué contármelo pero… ¿estás bien?

-Yo… no lo sé… tal vez… tal vez si… tal vez si necesite contárselo a alguien- Sirius miró a la joven esperanzado, y ella le sonrió. No quería molestar a James, que estaría disfrutando de su reciente felicidad, ni tampoco a Remus, que estaba casi en las mismas condiciones que él… necesitaba justo a la persona que le sonreía abiertamente en esos momentos… y se olvidó por completo de las gemelas Patrow.

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Estelle casi corría apresurada por un pasillo no muy lejano de la biblioteca cuando alguien la sujetó con fuerza del brazo y la paró en seco.

-¿Tienes algo que hacer hoy, nena?- le preguntó Adrien con los ojos verdse entornados amistosamente.

-Seguro que algo más interesante que verte a ti, Adrien-contestó la pelirroja con sequedad.

- Vamos… ¿no estarás cabreada conmigo? Pensé que éramos amigos- dijo el chico aflojando la presión del brazo de la chica.

-¿Amigos? ¿Y donde esta Lauren que no la llevas colgada del brazo?

-Lo mismo podría decirte yo de Lupin- replicó el joven.- Lauren no significa nada para mí.

- Entonces creo que estamos empatadas, Adrien.

- Vamos… no seas así. ¿No te apetece dar una vuelta por Hogsmeade conmigo? Hace un bonito día para quedarse encerrado en Hogwarts.- Estelle miró por encima del hombro de Adrien. Remus apareció a su vista con la chica rubia colgada del brazo y mirándolo tontamente. Sin embargo, Remus solo tenía ojos para la escena que estaba contemplando. Adrien hablando con Estelle. Unos ojos que no auguraban nada bueno, tan solo mostraban una agresividad algo sobrehumana que a la pelirroja le recordó vivamente la noche de luna llena… de hecho, quedaba muy poco para la luna llena de aquel mes, y Estelle se preguntó si aquello guardaría alguna relación.

-¿Sabes qué? Que creo que sí, que me apetece dar una vuelta contigo por Hogsmeade- dijo alzando un poco el tono de voz. Sabía que Remus la habría oído igual aunque lo hubiera dicho más bajo, pero quería asegurarse. Vio a Adrien sonreír satisfecho, pero la mueca de disgusto de Remus quedó aún más patente que aquello.

-¿A qué esperamos?- el joven la cogió de la cintura con poco romanticismo y la condujo hacía los escalones del vestíbulo. Estelle le lanzó una mirada desafiante a Remus. Sabía que ella tenía la culpa, pero la venganza y los celos aplacaron por momentos esa sensación… él no debería haber estado con otra por muy enfadado que estuviera con ella.

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-¿Pero a dónde diablos va Estelle con ese?- escupió James al salir del Gran Comedor cogido de la mano de Lily- la pelirroja observó la extraña escena con la boca abierta.- ¿está loca?

- Mmmm, creo que alguien tiene algo que ver- Lily señaló con la cabeza a Remus y su cita. El chico miraba como un autómata a Adrien y a Estelle, y parecía que se daba bastante prisa para no perderles el rastro- y también creo que alguien no le dejará hacer ninguna locura a Estelle.

-¿Pero por qué hace eso? ¡Ese tío es un capullo!

-Estelle es así, James… y a veces se hacen muchas locuras por amor- le dijo sonriéndole con cariño- pero no te preocupes, está bien vigilada… ¿A dónde vamos?- preguntó con el tono de voz más normal que pudo conseguir. Sin embargo, no engañó a James.

- He dicho que es una sorpresa, pelirroja maleducada- y con un suspiró de frustración de Lily, la pareja siguió al resto de alumnos que se dirigían a pasar un agradable día en Hogsmeade.

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- ¡Ada!- gritó Yasmine aporreando la puerta de la cabaña de la anciana- ¡ábreme Ada!- gritó sollozando. Sin embargo se quedó muda de asombro cuando oyó un par de voces hablando en el interior de la cabaña. Se sonrojó al instante siendo consciente de que fuera quien fuera la había oído gritar y aporrear la puerta como una loca poseída. Escuchó los inconfundibles y saltarines pasos de la profesora dirigirse a la puerta y la vio aparecer tras ella blanca como la cera.

-¿Qué es lo que pasa, muchacha?- preguntó entre preocupada y severa.

- Yo… - miró al interior de la casa y pudo percibir una figura sentada en uno de los mullidos sofás de Ada.- te he interrumpido… volveré más tarde- dijo la chica dándose la vuelta inmediatamente.

- Oh, creo que no- susurró la anciana cogiendo a la muchacha y mirándola fijamente- sea lo que sea lo que te pasa, me lo contarás más tarde, ahora creo que me debes un favor… por lo de los hipogrifos y tal- dijo la mujer alzando la varita y limpiando con un rápido gesto la cara de la chica. – Ahora intenta controlarte, voy a presentarte a alguien.- a Yasmine no le dio tiempo a rechistar, se vio arrastrada por su peculiar amiga dentro de la cabaña y al fin pudo ver al misterioso acompañante.

-Hola.

-Ho-hola.

- Joseph Jonathan Crowl, está es Yasmine Ailann Roberts. Yasmine, Joseph.

- Pero llámame Joe, con Margarite no lo he conseguido, espero que tú sí lo hagas.- era un joven alto y delgado, con una nariz puntiaguda y unas gafas redondas que no tenían montura. Tenía el pelo negro brillante y corto, pudiéndose adivinar unos cuantos rizos en la nuca y un bonito y ondulado flequillo. Yasmine sonrió al joven con los ojos entrecerrados, pues una extraña sensación había recorrido su abdomen al mirarlo a los ojos directamente. Unos ojos castaños, limpios y francos. El chico pareció quedarse prendado de la mirada de Yasmine casi igual que ella.

- ¿Hola?- Ada chascó los dedos y ambos sonrieron a la vez.- Joseph es mi nuevo becario- dijo la profesora.- ha venido a echarme una mano hasta final de curso- informó la mujer con energía.- y estoy segura de que está deseando ir a dar una vuelta por Hogsmeade- añadió intencionadamente.

- Yo… la verdad es que me encantaría, pero no quiero entretenerla, seguro que ella tiene otras cosas que hacer… u otras personas a las que acompañar…- dijo Joe con suavidad.

- Será un placer acompañarte, te pondré al día de Hogwarts.- Yasmine estaba intrigada, había algo en aquel desconocido que le había llamado la atención desde el principio, y quería, casi necesitaba, saber más cosas acerca de él.

-Perfecto, entonces idos, tengo muchas cosas importantes que hacer hoy…- y casi a empujones los echó a ambos de su casa. Ella sabía reconocer cuando dos personas se atraían a primera vista… y estaba segura de que Yasmine necesitaba algo con lo que entretenerse dado el estado de ánimo con el que la había recibido.

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-Hemos pasado las Tres Escobas, Honeydukes-dijo con cierto fastidio Lily- la Casa de los Gritos y el salón de té de Madame Pudipié- añadió esta vez con alivio.- ¿Dónde demonios me llevas?

-¿Acaso me crees con tan mal gusto para llevarte a tomar té?-preguntó James casi riendo, además ya estamos llegando.

-¿Ah sí? ¿A dónde? Porque yo solo veo una taberna vieja, casas abandonadas y el bosque.

- Entonces ya sabes a donde vamos- repuso James sonriendo.

-¿Al bosque?- preguntó Lily extrañada. James negó con la cabeza.

-¿Has comprado una casa abandonada?- dijo aún más extrañada.

-¿Por qué te vas a lo más difícil?- rió James.

-¿Vamos a esa taberna vieja?- preguntó Lily alucinando a todo color y parándose en seco en mitad de la calle.

-No es más lo que se demuestra por fuera… que lo que verdaderamente hay dentro- dijo James enigmáticamente terminando de arrastrarla al interior la taberna "Cabeza de Puerco".

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Mientras tanto, en las Tres Escobas, Estelle se dedicaba a jugar con el borde de su jarra de cerveza de mantequilla mientras Adrien hablaba sin parar del próximo partido de quidditch y de lo muy seguro que estaba de que iban a ganar la copa ese año. Estelle asentía de vez en cuando y decía alguna frase que ni ella llegaba muy bien a entender mientras echaba miraditas de reojo a la mesa en la que Remus estaba con su cita. El licántropo le lanzaba fugaces miradas de advertencia mientras de vez en cuando se dedicaba a prestarle un poco de atención a su rubia pareja, y en esos momentos el nivel de celos que la gryffindor sentía ascendía hasta llegar a niveles bastante peligrosos.

Fue entonces cuando Sirius entró al bar charlando animadamente con Anäis, ante lo cual Estelle, Remus y unas cuantas chicas que se desvivían por el merodeador miraron extrañados a la pareja, y al poco de pedir un par de cervezas de mantequilla estos dos y sentarse en la barra llegó Yasmine acompañada de un joven alto y muy guapo charlando sin parar de reír. Nadie supo muy bien hacia quien fue dirigida la mirada asesina de Sirius, si hacia Yasmine o hacia su acompañante, pero la joven, al ver a Sirius con Anäis, se quedó tan blanca como la cera. Después, como si nada hubiera pasado, se dirigió junto al joven desconocido a la otra punta del bar, bien lejos de Sirius y sus miradas llenas de ira. Tras este breve lapsus de tiempo, el bar pareció volver a la normalidad, pero tanto Estelle como Remus seguían tan perplejos y asombrados como hacía cinco minutos.

-¡Ey, Moony!- exclamó Sirius al ver a su amigo- no sabía que estabas aquí- dijo haciéndole un gesto a Anäis para que los acompañara.- no te importa que nos sentemos, ¿no?- preguntó lanzándole una seductora mirada a la rubia amiga de Remus, que se sonrojó momentáneamente.

-No, claro, pero… ¿te importa echarte un poco para allá? Perfecto- Sirius obedeció a su amigo, que volvió a tener contacto visual directo con la mesa de Estelle. El merodeador de ojos grises se giró siguiendo la mirada de su amigo hasta que dio con la pelirroja y el hufflepuff.

-¿Pero qué hace Estelle con ese cretino?- preguntó Sirius pasmado.

- ¿Y qué hace Yasmine con ese tipo?- preguntó Anäis a Remus, que se encogió de hombros.

- Creí que estaría con Henry- murmuró Sirius recordando la conversación de esa mañana.

- Henry ha salido con Claudy- dijo la cita de Remus saliendo un momento de su constante ensoñamiento.

-¡¿Qué?!- a Sirius le sorprendió más que nadie quisiera pasar un día con la ravenclaw más que qué Henry estuviera con su ex en lugar de con Yasmine.

- Los vi salir juntos de Hogwarts esta mañana- y tras añadir eso, volvió a mirar embobada a Remus.

- Esto es de locos, solo faltaría que Hagrid hiciera un trío con Sprout y Millow- dijo el licántropo. De hecho, en aquel mismo instante, entraron en las Tres Escobas charlando animadamente Hagrid acompañado de la profesora de Herbología y de Ada.

-Aiiish, pero que listo eres- añadió la joven, y esta vez fue la última que se metió en la conversación.

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- James…- Lily habría esperado cualquier cosa menos esa. Habían atravesado una sola y sucia habitación tan mugrienta como una olla llena de grasa sin fregar durante mucho tiempo. El olor del ambiente era rancio y la iluminación lúgubre. Y estaba segura de que las voces y cuchicheos que los habían seguido durante su corto recorrido procedían de personas precisamente no recomendables, aunque no había podido comprobarlo dado que James le había obligado a taparse los ojos con un pañuelo de seda rojo. Después la había conducido por unas escaleras hasta llegar a una habitación que James se aseguró de cerrar adecuadamente. Por lo menos allí no olía tan mal, es más, era un olor ciertamente agradable, sin embargo, el resto de sensaciones habían sido tan negativas que Lily aún no había percibido el cambio en el ambiente-¿Por qué me has traído aquí?- dijo casi a punto de echarse a llorar desanimada.

- Creo que ya es hora de quitarte esto- James se situó detrás de la pelirroja y le quitó el pañuelo con suavidad. Lily no pudo más que reprimir un grito de sorpresa ahogado.

- ¡Jamees!- exclamó maravillada. Y es que si alguien le hubiera dicho que aquella habitación pertenecía a una taberna vieja y mugrienta jamás se lo habría creído. Estaba alumbrada tenuemente por diminutas esferas doradas que brillaban a su alrededor como luciérnagas, y olía… a rosas, a jazmín, a vainilla… una mezcla de deliciosos olores dulces que penetraron en su interior despejándola y haciendo que se sintiera repentinamente reconfortada. No había cama, en el centro de la habitación había una gruesa alfombra de pelo cubierta con una bonita sabana de seda y llena de cojines suaves y brillantes. Había dos copas de champán y una botella de hidromiel situadas a un extremo del improvisado lecho… todo parecía tan perfecto, que Lily no podía creerse que James hubiera preparado todo aquello en una sola mañana. Lo miró boquiabierta sin saber que decir.

- Me hice amigo del tabernero hará un par de años- confesó James frotándose la nuca.

- Pero esto… esto es… perdona por haber dudado de ti, James…- Lily se acercó al chico y lo abrazó, sintiéndose muy culpable.

- Shhh, ahora esto sobra- le dijo el chico con dulzura. Cogió la barbilla de la joven y alzó su rostro hasta encontrar sus labios, fundiéndose en un tierno, lento y dulce beso. Lily rodeó el cuello del chico entrelazando sus dedos entre mechones de pelo negro y rebelde. Mientras, una mano de James desabrochaba la capa de ella y ella hacía lo mismo con él. Al cabo de unos segundos, ambos acabaron echados sobre el mullido lecho, completamente desnudos, entrelazando sus cuerpos llenos de deseo y pasión, un deseo y una pasión guardados demasiado tiempo en una cajita de música recién desempolvada.

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- Creo que nunca me he encontrado en una situación tan incómoda- le confesó Yasmine a Joe mientras observaba las extrañas parejas que se habían formado entre sus amigos.

- ¿Lo dices por ese chico alto de pelo negro, no es así?- Joe señaló con un discreto gesto de cabeza hacia el lugar que ocupaba Sirius- esa mirada que nos ha echado al entrar no ha dejado lugar a dudas- añadió dando un sorbo a su cerveza de mantequilla. Yasmine no contestó, pero se sonrojó y bajó la cabeza- ¡vamos! ¡No te pongas así! Es normal que tengas tantos admiradores- dijo el joven becario con una amplia sonrisa.

- ¿Por qué?- Yasmine lo miró sorprendida.

- Porque eres la chica más guapa que me he encontrado en mucho tiempo- dijo mirándola fijamente, de la misma manera que lo había hecho en la cabaña de Ada.- y no te lo digo por decir, eso te lo puedo asegurar.

- Estás loco…- murmuró Yasmine.

- Sí, creo que me estoy volviendo un poco loco.

-¿Por qué?

- No sé porque me pasa esto, en realidad, creo que nunca me había pasado, pero nunca había conocido a alguien tan poco y había tenido tantas ganas de besarla como a ti.

- Estoy segura de que le dices eso a todas las chicas- dijo Yasmine volviendo a sentir un cosquilleo en el estómago, pero lanzando una breve y arrepentida mirada a Sirius.

- Te puedo asegurar que no- dijo Joe acercándose un poco más a ella. Yasmine sabía que no iba a suceder, que aunque en el fondo deseara que Sirius se levantara y se impusiera, aquello había acabado. Ella misma había matado todo lo que hubiera podido haber entre ellos, lo había roto en miles de pedazos y ahora tenía que aguantarse. Era por su bien, por el bien de la gente a la que quería, y no iba a ser tan egoísta de hacérselo pasar aún peor al merodeador dejándose besar por aquel desconocido en público.

Vio a Estelle levantarse de la mesa y pensó que tal vez le convendría estar acompañada antes de que pudiera dejarse llevar por Joe y aquel extraño e inexplicable arrebato que los había llenado desde el principio.

- ¿Qué te parece si damos una vuelta, y así te presento a una amiga?- dijo apurando la cerveza de su jarra.

- Perfecto- Joe dejó su jarra ya vacía sobre la mesa sin dejar de sonreír y de mirar a Yasmine, que ya se había levantado.

Ambos pasaron junto a la mesa en la que estaban los dos merodeadores con sus respectivas compañeras, Yasmine lanzó un fugaz "hola" general y luego salió rápidamente del bar seguida de cerca por Joe, que miró inquisitivamente a Sirius, descubriendo en el merodeador la misma mirada llena de rabia que había visto antes. Se encogió de hombros y salió al exterior, invadido por el frío aire invernal.

Yasmine se paró en seco. No podía creer lo que estaba viendo. Una veintena, o quizás más, de encapuchados vestidos de negro llegaban de todas las calles por doquier, lanzando maldiciones sin cesar a todo lo que se movía a su alrededor. Venían del bosque y salían de detrás de las casas y calles, rodeándolos, acechándolos.

-¡Socorro!- Yasmine oyó la voz de Estelle rasgando el aire y luego una fuerte explosión. La calle se llenó de humo y la gente empezó a salir a tropel de las Tres Escobas, mientras los que ya estaban fuera salían a refugiarse en las casas y tiendas que les pillaban más cerca.

La gryffindor tardó décimas de segundo en reaccionar, pero corrió al encuentro de la pelirroja seguida de Joe mientras veía como el cretino de Adrien salía corriendo abandonando a su amiga.

Estelle estaba de rodillas en mitad del humo, mientras un encapuchado blandía la varita amenazadoramente y ella se defendía como podía.

-¡¡¡Expelliarmus!!!- gritaron Joe y Yasmine a la vez. La fuerza del conjuro doble hizo que el mortífago se tambaleara hacia atrás y la varita saliera disparada de sus manos rápidamente.

- ¡Estelle!- Remus apareció al lado de ellos y corrió hacia la pelirroja, alzándola en volandas, pero un rayo rojizo atravesó el humo y fue a parar a su espalda, ya que el licántropo tuvo los suficientes reflejos para proteger a tiempo a Estelle con su cuerpo. Decenas de diminutas gotitas de sangre volaron por los aires.

-¡Remus!- gritó Yasmine corriendo hacia el muchacho, que se ladeó unos segundos pero recuperó rápidamente la compostura.

- Es superficial, estoy bien, ¡corre!- dijo mientras otra explosión retumbaba en la calle y un trozo de muro se desprendía a escasos centímetros de ellos. Sirius apareció ante Yasmine lo suficientemente rápido como para darle un brusco y nada delicado empujón que la salvó por unos segundos de morir aplastada por un enorme trozo de pared.

Mientras, Anäis se defendía como podía de un mortífago que lanzaba enormes llamaradas de fuego por la varita.

-¡Aguamenti!- gritaba con energía mientras sus chorros de agua extinguían el fuego de su enemigo. Sirius no tardó en unirse a la pelea para ayudar a la ravenclaw y pronto el mortífago acabó estrellado contra los cristales de una tienda de túnicas de segunda mano.

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-¡Cofringo!

- ¡Joder! ¡Qué coño ha sido…!- pero a James no le dio tiempo a terminar de hablar, pues una explosión descomunal acalló sus palabras.

-¿Qué ha sido eso?- Lily se incorporó asustada mientras James se asomaba a la ventana y ahogaba una maldición.

-¡Vístete, Lily, nos vamos!- gritó poniéndose los vaqueros y la camisa a la velocidad de la luz.

-¿Pero qué está pasando James?- Lily intentaba echar un vistazo por la ventana a la misma vez que se ponía las medias y la minifalda, pero James la había cerrado y estaba terminando de abrocharse la capa y le metía prisa.- dímelo por favor.

-Ahora lo verás con tus propios ojos, pero ten cuidado. – Lily terminó de vestirse como pudo y James la cogió con fuerza de la mano y dándole un fugaz beso la arrastró fuera de la habitación. Atravesaron la taberna, que se había quedado inusualmente desierta, y salieron a las calles de Hogsmeade.

-¡Son mortífagos!- gritó Lily asustada, pero preparando la varita.

-¿Puedes crear un hechizo de protección a nuestro alrededor? Tenemos que llegar pronto a las Tres Escobas.

- ¿Las Tres Escobas?

- Allí es donde siempre se reúnen todos los alumnos de Hogwarts siempre Lily, ¡corre!

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Un mortífago lanzó una silenciosa maldición a una alumna que corría despavorida en mitad de todo el barullo. La chica quedó repentinamente inmóvil y empezó a hacer aspavientos.

-¡Se está ahogando!- gritó Sirius. Sin embargo un rayo azul pasó rozándole una pierna y tuvo que volver a la lucha con su contrincante.

-¡Anapneo!- gritó Yasmine tras abatir al mortífago con el que peleaba con un potente desmaius. – ¡tenemos que irnos de aquí!

Remus peleaba junto a Estelle, que se había despejado y junto a su cita rubia, que parecía tener más manejo de varita de la que nadie hubiera podido esperar, sin embargo, no parecía ser suficiente. Los mortífagos parecían salir de todas las esquinas y sus ataques eran cada vez más crueles.

-¿Dónde está Dumbledore?- preguntó atacada Anäis mientras esquivaba un feo rayo colo verdoso.

- ¡Tal vez no esté en Hogwarts!- gritó James llegado con Lily a la zona y derribando al mortífago que acosaba a la ravenclaw.

- ¡Remus! ¡Estás sangrando!- gritó Lily viendo el jersey del chico empapado en sangre en la zona de la espalda.

-Estoy bien, es un rasguño de nada. Pero tenemos que irnos ya, o pronto no podremos seguir aguantando.

-¡Ah!- en ese momento, un hechizo golpeó a la cita del licántropo por detrás, y calló inmediatamente al suelo inconsciente.

-¡Mierda! ¡Desmaius!- gritó el merodeador de ojos dorados fallando por poco al intentar aturdir al agresor.

-¡Tenemos que irnos James! – gritó Lily aterrorizada corriendo ayudar a su novio, que estaba siendo rodeado por tres mortífagos.

-¡Oppugno!- gritó un mortífago a las espaldas de Yasmine. Un enorme bloque de piedra desprendido de una de las paredes en una de las explosiones atravesó el aire con tal velocidad que a no ser porque Joe saltó sobre la muchacha al verlo a tiempo la hubiera aplastado sin lugar a dudas. El joven becario quedó sobre Yasmine, abrazados, y con los rostros a escasos centímetros el uno del otro.

-Joe…

-¿Estás bien?- preguntó el joven.

-Sí… yo…

-¡¡Lily!!- gritó James. Todos pudieron contemplar al mismo tiempo como la pelirroja era lanzada por un potente hechizo sobre la cristalera de las Tres Escobas, atravesándola con violencia y cayendo en el interior del establecimiento y golpeándose contra las mesas y las sillas. En ese mismo momento, alguien gritó la palabra: Morsmordre, y una calavera que desprendía un brillo verdoso los iluminó por encima de sus cabezas. Sin embargo, nadie prestó demasiada atención a aquel nuevo acontecimiento, pues todos corrieron hacia el bar para comprobar que Lily estaba sana… y a salvo.

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¡Bien! Después del último capi hace no se cuantos millones de meses, os dejo el diecinueve recién salido del horno... mañana me voy de merecidas vacaciones (acabé los exámenes hace dos días) así que por lo menos un respiro me hace falta jajaja pero bueno, no quería irme sin colgar el diecinueve, y aquí lo tenéis!! Espero que os guste, que dejéis algun review que algo ánima, y que en fin, que vayáis mucho a la playita y durmáis más y descanséis más y que seáis muy muy felices!! ¡¡Feliz Verano a todos!! (y nos vemos pronto, que ya tengo más tiempo para escribir!). Bye Bye!!

Admirador (jaja me gustaría saber tu nombre que me da vergu poner eso de admirador, es mucho para mí jajaja): vamos por partes... si, volví por fin a tener un poco de tiempo para escribir, me gustaría tener más tiempo pero es que con tantos exámenes es casi imposible ponerse un rato seguido =S, asi que en vez de agobiarme intento tomármelo con calma y filosofía jaja. Me alegro de que te guste como escribo. La verdad que para mí es gratificante que me lo digas, me gusta transmitir lo que yo siento al leer, e intento plasmarlo cuando escribo. Sé que a veces lo conseguiré más y otras menos, pero me gusta intentarlo y que me lo reconozcan, asi que millones de gracias =). En segundo lugar, estoy intentando encauzar la historia hacia un final. No te voy a decir que sé como va a terminar todo porque según mi estado de ánimo y como corran mis dedos puede acabar de una manera u otra, todo se irá viendo jejeje, pero vamos, que más o menos ya se pueden ir viendo por donde van los tiros. Y por último, en cuanto a Snape... la verdad es que siempre me ha dado una desazón increíble ese personaje. Él querer a alguien como él quería a Lily y no poder ver cumplidos sus sueños es algo tan triste que quieras que no al final debemos acabar entendiendo su carácter algo agrio y amargado. Pero he de reconocer que es uno de mis personajes favoritos y le tengo un cariño especial. En fin, espero que te guste este capi. Me alegra que me comentes ^^ un besazo y hasta la próxima!!!

Laura: las hormonas, las hormonas... deberías saberlo ya! que tú también estás en esa edad =P y a mí me parece que a Remus y a Estelle aún les queda un empujoncito por dar. espero qeu te guste!! besososososos