Hello, hello, que dijeron a esta mujer le volvió a pasar de noche el viernes, pues noooo, aquí me tienen de nuevo les diría como cada viernes pero debido a mi negro historial diré como casi todos los viernes :S Bueno aquí les dejo un nuevo capitulo espero les guste, y tenganme paciencia si se les hace el fic algo lento, trataré de remediarlo pero lo veo algo difícil tomando en cuenta que ya escrito :S mmm ya veré que hacerle, bueno me despido y disfruten el capitulo.
PD: Una disculpa enorme no he podido ponerme al corriente con los reviews pero intentaré estarlo pronto, aclaró que ya he leído todos los lindos reviews que me dejan sólo no he tenido oportunidad de contestarlos.
Aclaración: Los personajes de digimon no me pertenecen, la historia es sin fines de lucro.
38
El inicio.
- No creo que sea la gran cosa.
Protestó Sora mientras caminaba hacia su casa acompañada de Kari, T.K y Tai, ambas chicas caminaban adelante mientras que eran seguidas por los dos chicos que durante todo el camino no habían dejado de hablar de lo perfecta y hermosa que era Catherine.
-Yo estoy totalmente de acuerdo con Sora, a mi se me hizo una chica completamente normal.
Argumentó Kari con sus brazos cruzados y sin dignarse a ver a ninguno de los dos chicos que la miraban con reproche a ella y a Sora, ¿qué traían esas dos en contra de la perfecta Catherine?
- Claro que es normal, pero además muy pero muy hermosa.
- Además de que se nota de que es una chica refinada y educada.
Dijo por último T.K apoyando así al primer argumento de Tai quien había asentido a cada palabra dicha por el rubio en señal de que él también estaba de acuerdo con T.K., Kari sintió como una vena comenzaba a palpitar en su sien y empuñó su puño decidida a golpear al siguiente que abriera la boca, pero para suerte de los chicos la siguiente en hablar fue Sora.
-¿Qué están tratando de decir? ¿Qué nosotras no lo somos?
T.K vio la cara molesta de la pelirroja y pudo notar también la mano hecha puño de Kari y supo que era el momento de cerrar la boca sino quería desatar la furia de sus dos amigas, aunque para mala suerte del rubio Tai no era tan observador como él y seguía hablando sin darse cuenta que las dos chicas estaban llegando a su límite.
-No para nada Sora, nosotros no quisimos decir eso es sólo que…
-Lo insinuamos.
-Exacto.
Contestó T.K sin darse cuenta hasta ya muy tarde de lo que en realidad había dicho Tai, el moreno lejos de ayudarlo a salir del embrollo sólo había empeorado las cosas molestando más a las dos chicas.
-¡¿Qué?
Gritaron las dos chicas molestas acompañadas por otro ¡Que! De T.K que al fin había captado lo que su amigo había dicho.
-¡No Tai! Deberías ayudarme no…
-Tienes razón, lo siento T.K, miren chicas nosotros no quisimos ofenderlas, pero la verdad es la verdad y ustedes deberían aceptarla como es.
-Y ¿Cómo es la verdad según tú?
Preguntó Sora entre dientes y apretando sus puños con fuerza, la pelirroja ya estaba llegando a su límite.
-Bueno diles tú T.K.
Dijo Tai dándole un codazo al rubio para que comenzara a hablar, T.K por su parte miró nervioso a sus dos amigas que parecían un volcán a punto de estallar esperando cualquier equivocación de su parte para así poder quemarlo en leña verde.
-Bueno que ustedes… ustedes son bonitas, encantadoras, graciosas…
Tai frunció el ceño al oír lo que el pequeño rubio decía eso definitivamente no iba de acuerdo a lo que ellos habían querido expresar, anteriormente.
- ¡Eso no T.K! la otra verdad, que Catherine, es una chica hermosa, refinada y simpática a diferencia de Sora y Kari.
No tuvo tiempo ni de reaccionar cuando sintió dos puños estrellarse en su cara, uno perteneciente a Sora y el otro a su pequeña hermana, ambas chicas lo habían golpeado sin darle tiempo de esquivar ninguno de los dos golpes.
T.K miró a Tai inconsciente en el suelo, y sabía que ese sería su destino si se atrevía a mencionar a Catherine delante de sus dos amigas, así que lo mejor en su caso era guardar silencio por su propio bien, pero no por eso dejaría ir la oportunidad de burlarse de Tai.
- No es por nada Tai pero creo que esta te la tenías merecida.
Dijo el menor de los rubios con una sonrisa y viendo al moreno que sólo soltó un quejido para después quedar completamente inconsciente.
Había corrido hasta adentrarse en el parque, esperaba que Matt no la siguiera hasta ahí ya que en esos momentos quería estar sola. Llegó hasta una banca ubicada bajo un árbol en el centro del parque y se sentó ahí dejando que unas cuantas lágrimas salieran de sus ojos. Ni si quiera ella comprendía porque había reaccionado de esa manera, pero sentía que era demasiado, había sido demasiado en un día, las dos visiones, el encuentro con Andrew, la enfermera acusándola de estar embarazada y para cerrar con broche de oro Catherine insinuándosele a Matt y diciéndole a ella que estaba celosa, aquella había sido la gota que derramó el vaso, se había sentido tan frustrada y tan impotente al no poder contradecir a la rubia que lo único que hizo fue salir de allí lo antes posible y es que se estaba dando cuenta de que se estaba enamorando de Matt y ese era todo su problema, le aterraba la idea de enamorarse de Matt porque eso significaba que el pasado se podía volver a repetir, es más con la llegada de Andrew se podía decir que ya estaba en proceso de repetirse, pero si ella no se enamoraba de Matt pudiera que el pasado detuviera su camino y la historia no se volviera a repetir por eso no quería aceptar que se estaba enamorando de Matt. ¡Maldición! Si por lo menos ella conociera el final de su historia en el pasado…
-No serviría de nada, ya sé que no terminó bien.
Murmuró para ella misma y se limpió las lágrimas que habían logrado escapar de sus ojos, sorbió su nariz y dejó su mirada fija en el suelo, pensativa, ajena de todo lo que sucedía a su alrededor hasta que una voz llegó a sus oídos y la hizo volver al mundo real, maldijo mentalmente la presencia del chico, no quería que la viera así en ese estado en que ni ella se comprendía y se sentía perdida. Alzó su vista y se encontró con aquellos hermosos ojos azules que la habían estado atormentando los últimos días pero de los cuales también se estaba enamorando.
-¿Estas bien?
Preguntó Matt sin saber muy bien que decirle, no comprendía muy bien lo que le pasaba a la chica, pero no pensaba dejarla sola, él la ayudaría a lidiar con cualquier problema que ella tuviera, pero lo que no tomó en cuenta el rubio fue que el problema de ella era él.
-Estoy bien no te preocupes.
Mimi bajó de nuevo su mirada y Matt la miró preocupado, por supuesto que él no le había creído ninguna de esas palabras que le decían que ella estaba bien, él sabía que la chica estaba lidiando con algo pero no sabía con qué. Se puso de cuclillas y tomó sus manos quedando así él a la altura de ella.
-¿Qué es lo que pasa Mimi?
Preguntó con ternura, ella cerró los ojos y tomó aire, tenía que controlarse, pero el oírlo hablarle de esa manera tan tierna y la forma en que él le tomaba las manos de forma protectora la hacían desear irse sobre él y abrazarlo, olvidar por un momento las consecuencias y a la voz en su cabeza que le decía que el pasado se repetiría y todo saldría mal, quería olvidarse de todo y de todos y estar solamente presa en el abrazo de él, pero sabía que debía controlarse y no dejarse llevar, no sabía bien que era lo que tenía que hacer o cómo debía reaccionar pero sabía que no debía amarlo, aunque tal vez ya era muy tarde para eso.
-No es nada.
-No mientas Mimi, sé que algo no anda bien, ¿Es por lo de Andrew?
Mimi se soltó de las manos de Matt y se paró caminando unos pasos lejos de él. Matt también se puso de pie y la observó malinterpretando la reacción de ella, ¿por qué se había alejado de él con sólo mencionarle a Andrew? Aquello lo aterraba ¿Qué tal que Mimi estaba sintiendo algo por ese tipo? ¿Qué tal que al final de la historia él se quedaba con ella? ¿Qué tal si Andrew lograba arrebatársela de nuevo?
-Andrew no tiene nada que ver.
Dijo sin mirarlo, lo que hizo que el rubio se sintiera peor, ¿por qué no lo miraba? ¿acaso era por qué si tenía que ver con Andrew? Cerró los ojos y trató de alejar esos pensamientos de su mente, pero es que la sólo idea le aterraba, si en esos instantes le preguntaran qué era a lo que más le temía, él sin lugar a dudas respondería a que alguien llegue a alejar a Mimi de él.
Mimi se volteó a verlo y le sonrió diciendo que todo estaba bien, que ella estaba bien, pero Matt no le creyó, él sabía que había algo más y estaba decidido a descubrir que era lo que le pasaba a Mimi.
-¿Es por Catherine? ¿te molesta que te halla dicho que estabas celosa?
-¡Yo no estoy celosa!
Protestó perdiendo la compostura, la sólo mención de eso la alteraba. Matt la miró fijamente, ¿todo aquello era por qué Mimi no aceptaba que estaba celosa? Aquello no lo convencía, tenía que ver algo más.
-Mimi, no tiene nada de malo que seas celosa es…
-¡Es que tú no lo entiendes yo no puedo estar celosa porque yo no puedo quererte!
Aquellas palabras hicieron que Matt abriera sus ojos sorprendido para que después sus mirada se tornara dolida, aquellas palabras dichas por ella lo habían bajado de golpe a la realidad, ella le había dicho que no lo quería y no podía quererlo y eso le había roto por completo el corazón.
Mimi se dio cuenta del impacto que habían tenido sus palabras y casi en el instante en que salieron de sus labios ella se había arrepentido de haberlas dicho, giró su mirada preocupada hacia Matt quien ya no la miraba a los ojos sino que se encontraba con su mirada en el suelo sumergido en un dolor intenso.
-Yo…
Murmuró la castaña sin saber muy bien que era lo que tenía que decir, pero sabía que debía decir algo sino quería que Matt mal interpretada las cosas, ella sabía que Matt había entendido lo que dijo de una manera diferente a lo que ella quería expresar, ella había dicho eso porque sabía que no debía enamorarse de él para que ninguno de los dos saliera lastimado pero al parecer Matt había entendido que ella no estaba y nunca estaría interesada en él.
-Déjalo así no hay problema.
Respondió Matt levantando su mirada hacia Mimi, la chica quedó paralizada al ver la forma en que él la miraba, ya no la veía con calidez como siempre lo hacía sino que la mirada del chico ahora se tornaba fría pero sobre todo triste.
-Matt yo no…
-No hay problema entiendo, pero…
Aquello le costaba decirlo, pero tal vez era lo mejor para ambos, así que lo diría a pesar de que sentía que se estaba matando así mismo.
-Tal vez deberíamos alejarnos por un tiempo.
Mimi sintió una terrible punzada en el pecho al oír aquellas palabras y por un momento quiso gritar que no, que ella no quería alejarse de él pero de sus labios no salió nada y simplemente asintió levemente, tal vez él tenía razón y era lo mejor para ambos.
Matt había deseado que ella lo detuviera, que le dijera que no quería apartarse de él pero al contrario de ello recibió como respuesta un leve asentimiento por parte de la castaña que le decía que ella también estaba de acuerdo. Mordió sus labios y la miró fijamente deseando que ella se retractara o él mismo retractarse de lo que había dicho pero ninguno lo hizo, los dos permanecieron en silencio por unos minutos hasta que Matt decidió que no lo soportaría más y se despidió de ella con un "supongo que nos vemos luego" y se fue. Mimi cuando lo vio girarse y alejarse de ella alzó su mano para intentar detenerlo pero de sus labios no salió ninguna palabra y lo dejó ir. Ella sintió como las lagrimas salían de sus ojos y quiso salir corriendo hasta él para abrazarlo y retenerlo a su lado pero no lo hizo, sólo permaneció ahí parada mirándolo alejarse de ella cada vez más.
Desde que habían dejado a Sora en su casa, ella había decidido dejar de hablarle a los dos patanes que caminaban tras de ella rogándole por que les hablara de nuevo, pero eso no sucedería, Kari estaba más que ofendida por los comentarios de aquellos dos que seguían mencionando insistentemente su nombre.
-Ya Kari, ¿Hasta cuando nos vas a hablar?
Se quejó el mayor de los Yagami a la par que miraba a su hermana con desaprobación pero la menor ni volteó a verlo y continuó su camino como si Tai y T.K no estuvieran atrás de ella.
-Kari ya dijimos que lo sentíamos como 20 veces, no fue nuestra intención ofenderte.
T.K se sentía fatal, nunca en su vida Kari había dejado de hablarle o peleado con él y ahora que la chica lo ignoraba se sentía terriblemente, pero por más que le pedía disculpas a la castaña esta actuaba como si él no estuviera ahí y eso era más que deprimente.
-Kari…
Volvió a insistir el mayor de los Yagami, él ya estaba acostumbrado a los berrinchitos de su hermana pero le deprimía el sólo ver la cara de T.K que se miraba más que preocupado por que la menor no le dirigía la palabra a ninguno de los dos.
-Kari…
Insistió esta vez T.K pero no obtuvo respuesta.
-Kari no seas caprichosa.
-Kari por favor, lo siento.
-Lo siento T.K, cuando se pone así no te habla hasta dentro de unas cinco horas.
-¿Qué? ¿Kari no me vas a hablar?
Kari no respondió y los tres llegaron al edificio en el que se encontraba el apartamento Yagami, tomaron el elevador y se dirigieron al apartamento, T.K aún tenía la esperanza de que la chica le hablara al ver que se iba pero no fue así, Kari ignoró la última suplica de T.K y entró a su departamento dejando a los dos chicos afuera.
-No te preocupes T.K, ya se le pasará.
Dijo Tai viendo al chico de ojos azules que miraba incrédulo la puerta cerrada, Kari no lo había perdonado y le había cerrado la puerta en la cara aquello era más de lo que podía soportar.
Tai suspiró, la cara de horror de T.K era más que deprimente, así que posó su mano en el hombro del pequeño rubio y una vez más intentó alentarlo.
-Para mañana ya estará bien.
Dicho esto la puerta del apartamento se abrió y apareció Kari, a T.K se le iluminaron los ojos al verla, de seguro iba a perdonarlo y decir que todo estaba bien pero al contario de lo que se imaginaba el rubio la chica no salió para eso sino para avisarle a Tai que la comida estaba lista, dirigirle una mirada fría a T.K y volver a entrar a su departamento.
-Lo siento T.K. nos vemos luego.
Se disculpó Tai por el caprichito de su hermana y se dirigió hacia la puerta para entrar pero cuando estaba apunto de hacerlo la puerta se cerró en sus narices provocando que el chico soltara un "auch" para después mirar con desaprobación la puerta, su hermanita podía llegar a ser odiosa cuando se lo proponía.
-¿Tai estas bien?
-Sí no te preocupes.
Tai se despidió y entró a su casa, T.K lo miró entrar y no le quedó de otra más que suspirar resignado, tendría que esperar hasta el día siguiente para poder hablar con Kari, se dio la media vuelta y se dirigió al ascensor pero cuando la puerta de este se abrió el rubio frunció el ceño molesto, no podía esperar hasta mañana para que Kari le hablara, tenía que conseguir el perdón de la chica si quería poder dormir esa noche, así que se regresó en sus pasos y tocó la puerta de los Yagami, exigiéndole a Kari que le volviera a hablar.
-¡Kari no me voy a ir de aquí hasta que me hables!
La puerta se abrió y la pequeña Yagami apareció frente a él, pero en vez de hablarle como él esperaba, la chica le colocó una silla en frente y lo miró con severidad para después decirle que la silla era para que se sentara porque se podía cansar de tanto esperar, puesto que ella no tenía pensado hablarle.
T.K miró incrédulo a su amiga, a la otra lo pensaría dos veces antes de hacerla enojar porque a lo que a lo que veía la castaña era difícil de contentar.
-Kari espera yo…
No lo dejó continuar, Kari cerró la puerta sin importarle que T.K estaba ahí. El rubio suspiró y después miró la silla y frunció el ceño, si Kari era caprichosa, él también podía llegar a serlo inclusive más que la castaña y se lo iba a demostrar así que tomó asiento, se iba a quedar ahí sentado hasta que Kari hablara con él.
Los tres se encontraban comiendo en la casa que compartían, después de un día de clases el comer juntos en la mesa era el mejor modo que encontraban para relajarse y olvidarse de todos sus problemas, sólo que esta vez Andrew no había podido olvidarse de ellos, él chico comía en silencio y sin decir nada lo cual llamó la atención de las dos chicas.
-¿Pasa algo Andrew? Has estado muy callado.
Preguntó Keira volteando a ver al chico, durante las clases después de su encuentro con Mimi, Andrew había traído todo el día una sonrisa en su rostro que parecía imborrable pero ahora se miraba pensativo y eso extrañaba a Keira bastante.
-Es sobre Mimi.
Respondió Andrew y Keira hizo una mueca de descontento, estaba cansada de que el mundo de Andrew girara entorno de esa chica que apenas y conocía.
-Debí imaginármelo.
Dijo Keira molesta y regresando su vista hacia su comida, Andrew notó la molestia en la chica pero decidió ignorarla después de todo Keira había estado actuando algo extraña desde hace tiempo.
-¿Qué pasa con ella?
Preguntó esta vez Kaira mirando fijamente al chico cabellos negros que dejó de lado sus palillos y fijó su mirada hacia Kaira quien lo miraba atenta esperando su respuesta.
-Creo que sabe quien soy.
Kaira abrió los ojos sorprendida y dejó de comer para mirar fijamente al chico y preguntarle con su mirada a que se refería con aquello.
-Cuando me la encontré en el gimnasio, ella dijo mi nombre y además se desmayó.
-¿Estas seguro?
Andrew asintió y ella se quedó pensativa unos segundos, a lo que ella alcanzaba a entender ella y su hermana eran las únicas con los poderes para hacer que Mimi y Matt recobraran la memoria, no había otra forma pero si lo que decía Andrew era verdad eso quería decir que Mimi y Matt habían logrado recuperar su memoria de alguna manera pero ¿Cómo?
-Yo no le veo problema a que ella recuerde lo sucedido.
-¿Qué no le ves problema? Keira si Mimi y Matt recuerdan lo que pasó en el pasado ellos jamás nos tendrán confianza y nuestros planes se vendrán abajo.
-Querrás decir tus planes se vendrán abajo, eres la única con un plan aquí.
-Hermanita me haces ver como la villana, además todos saldremos beneficiados.
-Los únicos beneficiados serán tú y Andrew.
Kaira miró molesta a su hermana pero no podía negar que en cierta forma Keira tenía razón los beneficiados directos eran ella que lograría conquistar no sólo al chico más popular de la escuela sino también el chico del cual estuvo enamorada en su vida pasada y al cual quería recuperar en esta vida. Andrew por su parte lograría quedarse con Mimi, la chica de la cual él estaba enamorado.
-A mi en realidad no me preocupa si Mimi y Matt recuerdan lo sucedido, sé que Mimi es muy noble y volverá a confiar en mí, lo que me preocupas es otra cosa.
-¿Qué cosa?
Preguntó Kaira desviando su mirada inquisidora de su hermana para ahora observar a Andrew con detenimiento.
-Lo que me preocupa es que la enfermera dijo que esa era la tercera vez que Mimi se desmayaba, me preocupa que pueda estar enferma.
-Es extraño.
Comentó Kaira pensativa buscándole un lógica a los desmayos de Mimi no encontraba ninguna razonable, sólo la misma que Andrew seguramente estaba pensando y pudiera que la chica estuviera enferma.
- Tal vez Yamato se te adelanto y Mimi esté embarazada.
Dijo Keira con una sonrisa burlona en los labios, Andrew volteó a verla furioso, ¿Cómo se atrevía a decir eso de ella? Le tenía mucha paciencia a Keira porque la quería pero esa vez la peliazul estaba sobrepasando los límites de su paciencia.
-No digas tonterías.
Respondió Andrew molesto, aventando la servilleta en la mesa para después ponerse de pie y caminar con rumbo hacia las escaleras, no estaba dispuesto a seguir con aquella conversación.
-No puedes negar esa posibilidad.
Dijo Keira junto cuando Andrew pasaba atrás de la silla donde la chica se encontraba sentada, el chico de cabellos negros se detuvo y la miró molesto para después agacharse y quedar a la altura del oído de la chica
-Si Mimi tendrá un hijo de alguien será mío, entendido.
Una vez dicho eso Andrew se apartó de la chica y se dirigió a las escaleras para subir hacia su habitación. Keira mordió sus labios con fuerza conteniendo a la vez sus lágrimas, aventó sus palillos en la mesa y dejó de comer.
-Eso te pasa por habladora hermanita.
Habló esta vez Kaira bebiendo con tranquilidad el té que se encontraba en su taza. Keira sintió como las lágrimas rozaban sus ojos y giró su vista hacia otra parte.
-No lo soporto.
Dijo entredientes la chica y luchando contra las lágrimas que insistía por salir de sus ojos.
¡Maldita sea! Se suponía que ahora que Andrew había aparecido él estaría más cercas de Mimi para protegerla, pero él había hecho todo lo contrario y se había alejado dejándole todo el camino libre a ese sujeto para que se pudiera acercar a Mimi.
Abrió la puerta de su departamento y entró azotando la puerta tras de si, su papá se encontraba en la sala leyendo el periódico y volteó a verlo cuando oyó el azote de la puerta, al parecer su hijo había tenido un mal día.
-Al parecer a alguien no le fue muy bien hoy.
-Ahorita no papá no ando de ánimos.
-Ya me di cuenta.
Murmuró para si mismo el señor Ishida cuando oyó como Matt azotaba esta vez la puerta de su cuarto dejándolo a él nuevamente sólo.
Azotó la puerta tras de sí y aventó con coraje su mochila lo más lejos posible, caminó de un lado a otro como león enjaulado y pasó con frustración sus manos por su dorada cabellera, se sentía furioso consigo mismo por haberle dejado el camino libre a Andrew, si tan sólo se pudiera controlar hubiera tomado las cosas con calma no estaría preocupado por lo que pudiera pasar ahora que no estaría cercas de Mimi.
-Mimi…
Susurró el nombre de la castaña y se sentó en la cama recordando con claridad las palabras de la chica, "yo no puedo quererte" le había dicho aquella misma tarde, pero ¿Por qué? ¿Por qué no podía quererlo a él? ¿Qué tenía de malo? ¿Por qué le decía eso ahora que él se sentía más que seguro de que ella le correspondía? ¿Por qué? Las palabras de Mimi siguieron sonando en su mente una y otra vez haciéndose a cada instante más insoportable hasta que llegó a un punto en que su frustración no pudo más y se levantó para dirigirse a su escritorio y tirar todo lo que había en él y después golpear la pared con fuerza, necesitaba liberar toda esa frustración de alguna forma pero por más golpes que daba a la pared no lograba tranquilizarse y como iba a hacerlo si la chica de la cual estaba enamorado le dijo que no podía quererlo y él había sido tan tonto como para dejarle el camino libre al estúpido de Andrew que estaba seguro no desaprovecharía la oportunidad y tal vez lograría apartarla de él para siempre.
Dio un último golpe a la pared pero aún no se sentía tranquilo. Se recargó en la pared y miró hacia el techo para después pasar su vista en su habitación y encontrarse con su fiel amiga que lo esperaba recargada en un rincón. Caminó hasta ella y la sacó de su forro para después dirigirse con ella hasta su cama, su guitarra era única que lo escuchaba y lo comprendía en cualquier momento y la única que lograba tranquilizarlo cuando se encontraba en ese estado. Se sentó en su cama apoyando su espalda en la cabecera y comenzó a dar unos acordes para después comenzar a cantar aquella canción que días atrás había escrito para Mimi y que aún le faltaba algunos detalles pero que lo estaba tranquilizando de una manera impresionante, convenciéndolo de que él protegería a Mimi no importaba lo lejos que se entrara de ella, él la protegería de Andrew y de todos.
Andrew se encontraba en su habitación observando por la ventana el bello jardín que le mostraba como paisaje. El chico de ojos cafés tenía su vista fija y pensativa, se encontraba molesto aunque no lo exteriorizaba, el comentario de Keira lo había hecho enfadar bastante y trataba de tranquilizarse observando el paisaje que le brindaba la enorme y hermosa ventana de su habitación pero aquello no les estaba dando buen resultado, las palabras de Keira seguían presentes en su mente, él sabía que Mimi y Matt tenían una relación muy especial en ese tiempo al igual que en el pasado y sabía que había una posibilidad de que lo que había dicho la chica de cabellos azules sea cierto y él halla llegado muy tarde a la vida de Mimi, después de todo esos desmayos no eran normales aunque también existía la posibilidad de que la chica estuviera enferma.
Se alejó de la ventana y se sentó en su cama apoyando sus brazos en sus rodillas y con su mirada en el suelo preguntándose así mismo como había iniciado todo.
Japón año 1606.
Era un día de enero del año 1606, Andrew se encontraba en uno de los balcones del palacio observando el jardín, observar la naturaleza era algo que le gustaba mucho y lo tranquilizaba, sonrió al sentir una fría ventisca golpear su rostro suavemente, el invierno era una de sus estaciones favoritas del año.
Ese día había sido un día bastante ocupado y había ido a aquel balcón en busca de calma y la había conseguido hasta que identificó a dos figuras pasear por el jardín, eran dos chicos muy conocidos para él, uno era el príncipe mayor de aquel palacio y su rival de amores y la otra era la chica más hermosa que había conocido y que le había robado el corazón, lastima que el corazón de ella perteneciera a alguien más.
Se entristeció al verlos hablar tan amenamente, sabía que ellos dos tenían un lazo muy especial que los unía y eso le dolía, que había llegado muy tarde a la vida de ella, pero aún así un rayito de esperanza alumbraba todavía su camino, el príncipe Yamato estaba comprometido y se casaría a finales de año lo cual le daba a él una oportunidad con Mimi, él la consolaría y lograría que se enamorada de él con su paciencia y amor, sólo que había algo que aún no lo terminaba de convencer, él sabía y estaba seguro que el príncipe Yamato también estaba enamorado de Mimi a pesar de estar comprometido con la princesa Sora entonces ¿Por qué había aceptado el compromiso?
-Él no se va a casar con la princesa.
Dijo una voz femenina tras de él, se giró para ver de quien se trataba y se encontró con una hermosa joven de su edad de largos cabellos rosas y ojos cafés que lo miraban fijamente.
-Ah, eres tú Kaira.
Kaira era una de las dos hermanas que habían llegado hace tres meses, ambas chicas eran hijas de un viejo hechicero amigo de la familia que había heredado sus poderes y conocimientos a sus dos hijas y que antes de morir le había pedido al feudal que cuidara de sus hijas, y este como buen amigo aceptó y llevó a las dos chicas a vivir al palacio. Kaira era la más extrovertida y habladora de las dos mientras que la otra gemela de cabellos azules era más tímida y parecía aún luchar con el duelo de la muerte de su padre.
-¿Qué quieres decir con eso?
Preguntó el chico regresando su vista al jardín en donde enfocó a la hermosa chica de ojos color miel, aunque sea de lejos le gustaba verla imaginando que esas sonrisas y miradas de amor que ella le dirigía al príncipe Yamato eran para él.
-A que él príncipe Yamato no se casará con la princesa Sora.
-Están comprometidos.
-Pero el príncipe Yamato está enamorado de Mimi al igual que tú.
-No quiero ser grosero Kaira, pero creo que ese no es asunto tuyo.
Andrew dejó de ver a la pareja y miró molestó a la chica que sonrió complacida para después apartar su mirada de Andrew y mirar a la pareja que estaba en el jardín.
-Yo sólo quiero ayudarte, puedo hacer que ella te quiera a ti.
Kaira regresó su mirada a Andrew que ya no se miraba molesto sino que se miraba más bien confundido y parecía querer comprender lo que ella le decía.
-No pienso usar ninguno de tus hechizos o lo que sean sobre ella, no quiero que se enamore de mí sólo por un embrujo.
-Que absurda forma de pensar Andrew, el amor es sólo un estado de la mente y es sobrevalorado, pero si no quieres te comprendo, después de todo eres un romántico.
Andrew la miro serio, ella le sonrió y coquetamente se dio la vuelta para dirigirse lejos del chico, avanzó unos pasos y cuando calculó que Andrew ya no la miraba se volteó hacia el chico y lo llamó haciendo que él se volteara a verla de nuevo.
-¿Qué pasa?
Preguntó el chico girándose hacia la chica que le sonrió y caminó hasta él.
-Quería darte esto.
Kaira se acercó al chico y con sus brazos rodeó su cuello para colocarle una cadena de plata que tenía como dije una extraña piedra morada que Andrew podría jurar brilló cuando se la puso pero seguramente sólo se trataba de algún efecto causado por el sol así que no le dio importancia.
-¿Para que es esto?
Preguntó Andrew sosteniendo con sus manos el dije morado que colgaba ahora de su pecho, Kaira se apartó de él y sonrió con una amable sonrisa.
-Es un regalo,
Contestó la chica para después voltearse e irse dejando al chico confundido por aquel extraño presente.
Andrew no le dio mucha importancia a aquel regalo pero desde que lo recibió las cosas comenzaron a cambiar para él, antes podía soportar ver a Mimi enamorada del príncipe Yamato pero ahora le resultaba imposible verlos tan siquiera juntos y un odio incontrolable hacia el príncipe se comenzaba a acumular dentro de él hasta que se salió de su control y decidió eliminar a Yamato y al final terminó dañando a Mimi la persona que él más quería.
Japón año 2007
Sin duda alguna aquel momento de su pasado había sido el inicio del final trágico de aquella historia sin final feliz para nadie. Pero ahora todos se encontraban en una vida nueva donde su vidas eran diferentes pero que al parecer habían sido puestas de nuevo en el mismo escenario. Él había llegado nuevamente tarde a la vida de Mimi, Matt y ella tenían una relación especial y él y las gemelas eran aliados para poder separarlos, no cabía duda la historia se estaba repitiendo pero ¿Cómo había iniciado a repetirse de nuevo?
Se puso de pie y caminó de regreso a la ventana, posó su mano sobre su mentón y se quedó pensativo tratando de recordar en cómo él había empezado a recordar todo y la historia había comenzado a repetirse sin darse cuenta.
Japón año 2004
Se despertó a media madrugada bañado en sudor, nuevamente había tenido aquel sueño en que la silueta de una joven de cabellos largos le sonreía y lo invitaba a seguirla pero siempre que él intentaba acercarse a ella, la joven se desvanecía ante sus ojos y él despertaba de su sueño. Era como quinta vez que tenía ese mismo sueño y como en las demás ocasiones al despertar podía percibir un extraño olor a hiervas combinado con rosas, pero no le dio mucha importancia a aquel olor, era primavera y su cuarto se ubicaba al lado del jardín seguramente el olor provenía de allí, pero lo que no lograba comprender era ¿Por qué tenía el mismo sueño cada noche? Y sobre todo ¿Quién era aquella chica que le sonreía para después desaparecer frente a sus ojos?
Se levantó de su cama y se dirigió hacia la ventana que daba hacia el jardín, debía haber una explicación para que él tuviera ese sueño y estaba seguro de que esa chica misteriosa era alguien especial para él y que tal vez pronto la conocería.
El tiempo pasó, Andrew no logró encontrarle una explicación a ese sueño que tenía cada noche y tampoco se encontró con aquella chica pero no le dio importancia y siguió viviendo su vida sin preocuparse de nada. Terminó la primavera, pasó el verano y el otoño comenzaba a secar las hojas de los árboles cuando las cosas comenzaron a cambiar.
Estaba acostumbrado a tener aquel extraño sueño sin explicación, pero esa vez no sólo había tenido el extraño sueño de la chica que se desvanecía ante sus ojos sino que en esa ocasión había podido al fin conocer el rostro de la dueña de aquella silueta, era una hermosa joven de mirada dulce, ojos y cabellos enmielados y sonrisa adorable y que al parecer correspondía al nombre de Mimi Tachikawa. Lo extraño era que aquella chica no parecía ser de ese tiempo, y él también se encontraba vestido como si perteneciera a un tiempo lejano, ¿Acaso se trataba de su vida pasada? ¿Existían las vidas pasadas?
Se despertó de nuevo en medio de la noche y aquel extraño olor a rosas con hiervas llegó de nuevo a sus narices, se puso de pie, y caminó hasta la ventana, ¿por qué olía a rosas sino era temporada? Abrió la ventana y aspiró el aire fresco de la noche, no olía a rosas ni a hiervas, entonces ¿De dónde provenía aquel aroma?
Alzó su vista al cielo encontrándose con una enorme y blanca luna llena que alumbraba su habitación, recordó la imagen de la chica de su sueños y sonrió, era simplemente hermosa y adorable, la chica más linda que había visto en su vida.
-Mimi…
Susurró con una sonrisa en sus labios, estaba seguro de que algún día la conocería y ansiaba que llegara aquel día. Dio un bostezo y se giró para dirigirse de nuevo a su cama y poder dormir un poco antes de tener que levantarse para ir a la escuela pero cundo estaba a punto de llegar a su cama tropezó con un redondo contenedor de incienso que cayó tirando su contenido, lo levantó y el aroma a rosas mezcladas con hierbas se hizo más fuerte, con que de ahí provenía aquel extraño olor, pero ¿Quién lo había puesto ahí y por qué? Tomó entre sus manos la pequeña esfera y la miró detenidamente, ya sabía de quién era aquel objeto, era de Kaira, pero ¿para qué Kaira pondría eso al lado de su cama? Eso sería algo que le tendría que preguntarle a ella en la mañana cuando la viera.
La mañana había pasado rápidamente y él n había tenido oportunidad de hablar con Kaira hasta que llegó la hora del almuerzo, le pidió a la chica hablar con ella y ambos se fueron hacia los patios bajo la mirada curiosa de Keira.
Llegaron al patio trasero de la escuela ubicándose atrás del edificio de gimnasia, Kaira se ubicó debajo de un árbol y se volteó a ver al chico con una sonrisa en su rostro. Andrew la miró seriamente algo en la sonrisa de la chica hacía creer a Andrew que ella sabía de que quería hablarle.
-Encontré un contenedor de incienso al lado de mi cama.
-Vaya pensé que no lo encontrarías.
Mintió la chica con una sonrisa, aquella vez se había asegurado de colocar el incienso en un lugar visible para Andrew, pero eso era algo que el chico no necesitaba saber, era mejor que pensara que lo había encontrado accidentalmente.
-¿Por qué pusiste un incienso en mi habitación?
-Has tenido unos sueños extraños ¿verdad?
- Sí, ¿cómo lo sabes?
-Es gracias al incienso.
-No entiendo Kaira, ¿Para que querías que tuviera esos sueños?
-Sólo te ayudaba a recordar.
Andrew frunció el ceño y miró confundido a la chica no sabía muy bien que pasaba pero estaba seguro que Kaira se traía algo entre manos.
-No te entiendo Kaira, ¿De que hablas? ¿recordar qué?
-Tu pasado, el sueño que tuviste en la noche fueron recuerdos de tu vida pasada.
-¿qué?
-Sé que es algo difícil de creer, yo misma tuve dificultades para creerlo, pero después de investigar un poco logré recordar todo mi pasado y comprender lo que estaba pasando. Nosotros tuvimos una vida pasada y estamos destinados a conocer a ciertas personas para poder concluir lo que en el pasado no se pudo concluir.
-La chica de mis sueños… ¿ a ella la conoceré?
-Debes referirte a Mimi.
Andrew asintió, y Kaira sonrió complacido, todo estaba saliendo según a su plan.
- A ella la conocerás.
Andrew sonrió, esa era respuesta que quería oír pero aún no comprendía porque Kaira quería que él recordara el pasado.
-Aún no entiendo Kaira ¿Por qué debo recordar el pasado?
-Por que del pasado se aprende Andrew y sino queremos cometer los mismos errores debemos saber que hicimos mal.
-¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué dices que está inconcluso?
-Andrew no te desesperes eso lo entenderás cuando conozcas toda la historia y para eso debes seguir teniendo esos sueños.
-Entiendo.
-¿Seguirás colocando el incienso en las noches?
Andrew guardó silencio por unos segundos, no estaba muy convencido de lo que debía hacer, no sabía que consecuencias podría traer el remover el pasado.
-Así podrás estar con Mimi.
Dijo Kaira con una sonrisa, sabía que con eso convencería a Andrew.
La imagen de Mimi sonriéndole vino a su mente y Andrew no pudo negarse, quería conocerla y estar cercas de aquella hermosa chica.
-Esta bien, lo haré, seguiré colocando el incienso en las noches.
-Perfecto, una vez que recuerdes todo tu pasado entenderás mejor las cosas y estoy segura de que querrás ayudarme a cambiarlo, pero antes ocupo que te pongas esta cadena.
Kaira sacó de la bolsa de su falta una cadena de plata de la cual pendía un dije con forma de una piedra morada, se acercó a Andrew y puso la cadena alrededor del cuello del chico, para después apartarse de él.
-¿Qué es esto?
Preguntó Andrew viendo el dije que pendía de su cuello y que sostenía con una de sus manos.
-Te ayudará a recordar mejor.
Mintió Kaira, la piedra que pendía del cuello de Andrew tenía otra finalidad que era mejor que Andrew no conociera.
-Confía en mi.
Insistió Kaira al ver que Andrew no dejaba de ver aquella piedra con extrañeza. Andrew apartó su vista de la piedra y miró a Kaira para después asentir y fijar su vista en la chica que sonrió complacida.
-Una cosa más Andrew, no dejes que Keira mire esa piedra, ella aún no sabe nada del pasado ni de lo que yo he descubierto, y no estoy segura de que lo apruebe, mi hermana es demasiado... ¿Cómo decirlo? No creo que le agrade la idea de que removamos el pasado ¿me entiendes?
-Claro.
-Bien, entonces esa piedra será nuestro pequeño secreto, no importa que Keira ya recuerde el pasado.
-Pero pensé que la piedra sólo era para recordar, ¿qué tiene de malo que sepa que la uso?
-Keira hará lo posible para que tu no recuerdes, dudo que el pasado sea de su agrado y si te quita la piedra puede hacer que olvides todo y nunca más recuerdes a Mimi.
Mintió de nuevo la chica y Andrew guardó la piedra bajo su camisa donde muy difícil alguien la podría encontrar, por nada del mundo quería olvidar a aquella hermosa chica de ojos color miel y sonrisa dulce.
-Entonces no me la puedo quitar en ningún momento.
-No.
Respondió Kaira con una sonrisa en su rostro, sabía que aunque lo intentará Andrew no se podría quitar aquella cadena por si solo, alguien más tendría que quitársela pero era mejor no comentarle aquello a Andrew eso sólo lo haría desconfiar de la piedra.
El tiempo pasó y Andrew terminó de revivir su pasado en sueños, y sin darse cuenta se enamoró nuevamente de Mimi y comenzó a odiar a Yamato como lo había odiado hace tanto tiempo atrás. Ahora que sabía lo que había pasado, tenía que evitar aquel final que no dejó satisfecho a nadie, y hacer que Mimi se enamorada de él y sabía que Kaira lo podría ayudar en eso y en efecto Kaira ya tenía un plan para que él se pudiera quedar con la chica de ojos color miel y al parecer ella quería estar con Yamato, sólo que para eso tendrían que encontrarlos en el presente y al parecer Kaira ya lo había conseguido aunque aquello realmente no había sido difícil considerando que Yamato era en esa vida un cantante juvenil de rock al cual le estaba yendo muy bien.
Japón año 2007
Para eso habían llegado a Odaiba como alumnos de intercambio, para encontrar a Mimi y a Yamato y dar inicio al plan de Kaira y poder cambiar lo sucesos del pasado.
Andrew miró hacia el cielo el cual se le presentaba estrellado alumbrado por una media luna que le sonreía, a veces se preguntaba si estaban haciendo lo correcto, pero de alguna manera Kaira siempre lo convencía de que sí. El recuerdo de una Mimi del pasado que lo miraba con ojos llorosos y asustada preguntándole por que lo hacía vino a su mente, él no quería lastimar a Mimi y mucho menos que le tuviera miedo, sólo quería que lo amara como él la amaba.
"Aunque lo mates yo no dejaría de amarlo" Le había dicho la Mimi del pasado y él había odiado como nunca a Yamato, pero ahora en el presente aquellas palabras de Mimi lo hacían dudar de si era lo correcto obligarla a enamorase de él. "Cuando amas alguien supongo que sólo te importa su felicidad" Le había dicho una vez Keira y él no comprendía como se podía ser feliz sin estar con la persona amada, pero Keira le aseguraba que era posible, el recuerdo de aquella conversación con su amiga de la infancia lo hicieron abrir los ojos y ver que él y Kaira no hacían lo correcto que no podían obligar a Mimi y a Yamato a amarlos.
Tomó la piedra morada que pendía de su cuello gracias a una cadena de plata y la miró detenidamente. Él no quería dañar de nuevo a Mimi y si seguía con los planes de Kaira era posible que el atroz final del pasado se repitiera en el presente así que por el bien de todos pero sobre todo por el bien de Mimi era mejor que las cosas siguieran su curso sin que él o Kaira intervinieran y lo mejor era olvidar su pasado aunque eso significara olvidar a Mimi, después de todo si el destino quería que ellos terminaran juntos así sería y sino, era que ella no era para él. Jaló la cadena con fuerza intentando quitársela de su pecho, pero esta no se desprendió, la volvió a jalar y el resultado fue el mismo la cadena, permaneció en su cuello. Le dio la vuelta para desabrocharla pero en cuanto intentó soltarla sintió una descarga eléctrica recorrer todo su cuerpo y sin darse cuenta cayó inconsciente.
Ya era tarde, el sol se había ocultado y creía que T.K ya se había ido a su casa así que decidió que lo mejor era meter la silla que había sacado. Abrió la puerta y se quedó sorprendida, su amigo de ojos azules seguía ahí sentado sobre la silla con sus brazos cruzados y viéndola de manera reprobatoria.
-¿Aún sigues aquí?
Preguntó sin poder salir de su asombro, habían pasado alrededor de cuatro horas y T.K seguía sentado en la silla que ella le había sacado en la tarde, pensó que el berrinchito a su amigo le duraría a lo mucho una hora pero ¿cuatro?
-Te dije que no me iría de aquí hasta que me hables de nuevo.
Admiraba la perseverancia y la paciencia del chico pero ella también era perseverante y no pensaba darse por vencida tan fácilmente.
- Entonces creo que seguirás ocupando la silla.
Dijo Kari y se dio la vuelta decidida a entrar de nuevo a su casa pero cuando estaba a punto de hacerlo, T.K la tomó del brazo y la detuvo obligándola a verlo.
-No te dejaré ir hasta que hablemos.
Kari bufó resignada y de manera molesta se cruzó de brazos y miró a su amigo de manera molesta.
-No hay nada de que hablar.
-Sí lo hay, te he pedido más de mil veces disculpas y tú te niegas hablarme, no podemos seguir así.
-Tú y mi hermano tienen la culpa, fueron muy groseros ambos sólo porque estaban emocionados con esa tal Catherine.
T.K sonrió, al parecer su pequeña amiga estaba celosa de la rubia pero eso era algo que no le haría ver por el momento, tal vez después pero por el momento no le convenía.
-Lo siento es sólo que… perdóname por favor no volverá a pasar.
Kari lo miró seria por unos segundos sin decir nada.
-Esta bien.
T.K sonrió antes esa respuesta, pero al ver que su amiga no correspondía a su sonrisa la que él tenía en su rostro desapareció al parecer Kari aún no estaba del todo satisfecha.
-Tengo una condición.
-Esta bien ¿Cuál es?
-Sé que no puedo evitar que te guste Catherine, pero por lo menos cuando yo esté presente no quiero verte actuando como un idiota.
T.K frunció el ceño, él no actuaba como un idiota pero bueno, en ese momento era mejor mantener su boca cerrada.
-Esta bien.
-Y me suplirás lo que resta del año cuando me toque servir la comida en la cafetería.
-¡Oie! Dijiste que sólo era una condición, no dos.
Protestó el rubio y la chica de ojos cafés sonrió maliciosa, ella aún no había terminada con su lista de peticiones que estaba segura su amigo cumpliría al pie de la letra.
-Aún no termino, tómalo o déjalo.
Sentenció la chica, T.K hizo una mueca y bufó molesto al parecer no tenía de otra más que aceptar las condiciones de la chica.
-OK. Continua.
-Después de cada partido de Basketball me invitarás a comer y me dedicarás la anotación ganadora, además de que este fin de semana tendrás que llevarme al cine.
-Acepto.
Dijo T.K con una sonrisa en sus labios, las condiciones de Kari no eran tan malas al parecer.
-Y yo me quedaré con el sombrero hasta el fin de semana.
Kari se acercó a T.K y sin previo aviso le quitó su gorro blanco haciendo que el chico se llevara sus manos a su cabeza al sentirse descubierto.
-¿Qué?
-Es la última condición, pero sino quieres nadie te va a obligar como a mi nadie me obligará a hablarte de nuevo.
T.K torció su boca y vio con descontento a su amiga, sabía por Tai que la pequeña Yagami era una experta chantajista pero nunca se imaginó que él también sería víctima de los chantajes de la aparente inocente Hikari Yagami.
-Esta bien, pero sólo hasta el fin de semana.
Kari sonrió orgullosa de todo lo que había logrado y con una divertida sonrisa extendió su mano hacia su amigo que la miró desaprobatoriamente por unos segundos para después estrechar la mano que su amiga le extendía y ambos terminar en risas.
-Trato hecho.
Dijo la Kari al ver que T.K tomaba su mano cerrando el trato.
Desde que había llegado a su casa se había encerrado en su habitación bajo llave, sólo había bajado para comer porque no quería preocupar a sus padres pero en cuanto terminó subió de nuevo a su habitación diciendo que le dolía la cabeza y dormiría un poco, el pretexto perfecto para que sus padres no la molestaran y desde entonces había estado en su cama, unas veces acostada y otras veces sentada pero siempre recordando lo mismo, su pelea con Matt esa tarde. Aunque realmente no había sido una pelea, había sido un mal entendido que ella por el bien de ambos prefirió no aclarar permitiéndole alejarse de ella.
"Tal vez deberíamos alejarnos por un tiempo" le había dicho y ella había aceptado sin imaginarse lo duro que sería tenerlo lejos de ella. Sintió como las lagrimas recorrían un largo viaje a través de sus mejillas hasta perderse en su sabana color rosa que ya se encontraba húmeda por albergar tantas lágrimas saladas en ella. Toda la tarde había llorado, sentía que su mundo se había venido abajo con ese adiós pero aún así se negaba a aceptar que estaba enamorada de Matt aunque su corazón le gritaba lo contario.
-No puedo estarlo.
Se dijo a si misma y cubrió su cabeza con la sábana como si eso la fuera convencer de lo contrario y como era de esperarse no dio resultado, seguía oyendo esa voz en su cabeza que le decía "si estas enamorada" y que contrastaba con la otra voz que decía "no puedes amarlo, sólo repetirás el pasado y nada saldrá bien" Descubrió su cara y se tomó la cabeza con ambas manos desesperada, quería quitársela para no ir oír esas voces. Miró al techo y suspiró, estaba en un gran aprieto, estaba enamorada de Matt cuando sabía que no debía estarlo, por fin lo había aceptado, ella estaba enamorada de Matt pero no debía estarlo, ella lo sabía y no le quedó de otra más que llegar a una dolorosa conclusión, lejos estarían mejor, así ninguno se haría daño.
La puerta de la habitación de Andrew se abrió el cuarto estaba totalmente oscuro alumbrado solamente por la luz de la luna que entraba con dificultad debido a las nubes que se interponían frente al astro, unos pies caminaron lentamente hasta el cuerpo del chico que yacía inconciente en el piso, se pararon frente al pelinegro y enseguida se vio una frágil mano que tomaba con cuidado la piedra morada que descansaba sobre el pecho del chico, y en seguida la cara de Kaira se vio descubierta por la luz de la luna que se había despejado.
-Andrew ¿Cuándo dejarás de luchar?
Dijo en voz alta la pelirosada como si Andrew la estuviera escuchando aunque sabía que no era así. Sonrió y guardó la piedra bajo la camisa de Andrew para que nadie la viera.
-Este es sólo el inicio Andrew, aún necesito de tu apoyo.
Volvió hablar la chica esta vez acariciando con el reverso de su mano una de las mejillas del chico para después sonreír maliciosamente.
-Es hora de que le de inicio a mi plan.
Siguiente plan: Un regalo especial- publicación:16 de diciembre del 2011
Mimato196
Mayo 2007
