Hola yo aquí de nuevo, soy feliz porque ya iniciaron mis vacaciones y podré leer y escribir sin preocupaciones así que a gozar :)
Por cierto muchas gracias por apoyarme y seguir leyendo mi fic, espero que este capitulo sea de su agrado y nos leemos el próximo viernes :)
Aclaración: Los personajes de digimon no me pertenecen y el fic es sin fines de lucro.
39
Un regalo especial.
Era lunes por la mañana, llegó a su salón y caminó hasta su escritorio ignorando por completo los saludos coquetos de sus compañeras de clase y se desplomó en su asiento soltando un cansado suspiro, esa mañana había tenido que luchar contra si mismo y hacer uso de su mayor fuerza de voluntad para no pararse frente a la casa de los Tachikawa y esperar a que Mimi saliera para irse juntos a la escuela como solían hacerlo siempre, aquella vez se había pasado de largo la casa de los Tachikawa a pesar de que sus propios pies se empeñaban a ir hacia la casa de Mimi, él los había tenido que obligar a seguir adelante y continuar con su camino, no había sido una pelea fácil consigo mismo, en más de una ocasión se había detenido con intensiones de regresarse, pero siempre lograba recuperar la razón y continuar adelante, hasta que por fin llegó a su escuela.
Cerró los ojos pesadamente y suspiró, aquel iba ser un día largo y horrible y más si sabía que Andrew podría acercarse a Mimi y él no podía hacer nada para evitarlo.
Iba temprano a clases, era extraño caminar el camino a la escuela sin la compañía de Matt, era más que evidente que lo extrañaba pero no podía hacerle caso a sus sentimientos, ella tenía que seguir adelante como si nada pasara y continuar, después de todo era por el bien de ambos.
Suspiró y alzó su vista al frente encontrándose con el enorme edificio que era su escuela, aquel día iba ser muy largo, ver a Matt y no hablarle como siempre no iba a ser tarea fácil, pero lo tenía que intentar.
Caminó hacia la entrada de la escuela repitiéndose que aquello era por el bien de los dos, atravesó las puertas del colegio y casi al instante se encontró con Catherine y Michael, al parecer los dos chicos también acababan de llegar.
-Bueno días Mimi.
Saludó Michael cortésmente y con esa sonrisa que nunca se borraba de su rostro en especial cuando miraba a Mimi.
-Buenos días.
Contestó Mimi sin el brillo que la caracterizaba desconcertando así a los dos rubios que se miraron entre sí para que después la chica proveniente de Francia se acercará a la castaña para hacer un intento por que la chica de los ojos color miel volviera a ser la misma.
-¿Dónde está chico rubio? ¿Ya decidió que prefiere acompañarme a mi?
-No lo sé.
Respondió con una voz baja y desganada para después irse, esa sin lugar a dudas no era le reacción que esperaba Catherine, la francesa esperaba que Mimi le gritara diciéndole cualquier cosa de que a Matt no le gustaban las francesas o algo por el estilo, no esa respuesta tan deprimente, así no era divertido molestar a la castaña.
-¿Qué le pasa a chica de ojos bonitos?
Preguntó preocupada la rubia, sabía que su relación con la castaña no era la mejor, pero aún así la estimaba y le preocupaba que la chica estuviera tan desanimada.
-No lo sé.
Respondió en un murmullo el rubio y sin apartar su vista de Mimi que seguía su camino, con ese aire de tristeza que la rodeaba, sea lo que sea que le pasara a Mimi estaba seguro de que tenía que ver con Matt.
Estaba por entrar por el edificio cuando una voz poco familiar la llamó por su nombre, ella se giró y se encontró con los ojos color café de Andrew quien le sonreía amablemente.
-Hola Mimi.
-Hola Andrew.
-Vaya sí recuerdas mi nombre.
Dijo Andrew con una alegre sonrisa que hizo que Mimi se sonrojara y bajara su mirada apenada, se suponía que ella apenas y lo conocía y aún así lo trataba con mucha familiaridad, de seguro el joven de cabellos negros pensaría que era una llevada.
-Sí, es sólo que creo que es un lindo nombre.
Contestó haciendo más evidente su sonrojo, Andrew sonrió complacido, no esperaba esa respuesta pero sin lugar a dudas le había encantado, por lo menos ya había algo que a ella le gustaba de él.
-¿Vas a tu salón?
- Sí.
-¿Puedo acompañarte?
-Claro.
Mimi sonrió y junto con Andrew se dirigió hacia el interior del edificio.
Se había levantado de su escritorio y dirigido hacia la ventana para despejar su mente un poco, necesitaba un poco de aire y dejar de pensar en Mimi, pero las cosas le habían salido contraproducentes, apenas y había fijado su vista en los estudiantes que llegaban a la escuela pudo ver la silueta de una chica que se dirigía a la entrada del edificio y la cual se vio detenida por un chico de cabellos negros que al parecer la llamó, ella se detuvo habló con el chico de algo, le sonrió y después ambos entraron al edificio. Sentía su sangre hervir, sabía que eso pasaría si dejaba a Mimi sola, Andrew aprovecharía cualquier oportunidad para acercarse a ella aunque realmente nunca pensó que la aprovecharía tan rápido, apretó los puños y se quedó pensativo por unos segundos, sabía que tenía que aguantarse pero las ganas de querer salir e ir hasta a Mimi y alejar a Andrew de ella le estaban resultando incontrolables, se sentó de nuevo en su escritorio pensando que así se calmaría más pero casi al instante en que se había sentado se puso de pie y se dirigió fuera del salón, no podía dejar las cosas así.
Los dos habían estado hablando de lo que habían hecho en su fin de semana para después pasarse a los motivos por los cuales él y las hermana Matsumura habían decidido ir de intercambio a esa ciudad, Mimi estaba sorprendentemente más animada que cuando llegó, la conversación de Andrew la había hecho reír y le había levantado un poco el ánimo, al parecer el chico de cabellos negros seguía siendo tan divertido y amable como ella lo recordaba en sus visiones.
-Y por eso decidimos venir aquí, más que nada fue para apoyar a Kaira, a ella le encanta viajar, pero sus padres no la dejarían sola, y como yo las conozco prácticamente desde que nacimos me pidieron que las acompañara.
-Entonces eres como un hermano mayor para ellas.
-Algo así.
Respondió el chico con una sonrisa percatándose que desde las escaleras que conducían al tercer piso una chica de ojos cafés los observaba, se trataba de Keira se miraba molesta por la situación y seguramente estaba acompañada de Kaira sólo que a esta última no logró encontrar con su mirada.
-Espero conocerlas pronto, por lo que dices las dos son muy agradables.
-No te preocupes, supongo que las conocerás algún día.
Respondió Andrew desviando su mirada de la chica de ojos color café, para dirigirla hacia Mimi y sonreír amablemente a la chica para después ambos continuar su camino al salón de Mimi que ya se encontraba cercas.
Matt estaba por bajar por las escaleras para dirigirse al salón de Mimi y alejarla inmediatamente de aquel insoportable sujeto pero antes de que pudiera poner un pie en el primer escalón apareció frente a sus ojos Kaira con una enorme y amplia sonrisa en su rostro.
-¡Buenos días Matt!
Saludó la chica de cabellos rosas emocionada, la pelirrosada se imaginaba que Matt se dirigían hacia donde estaban Andrew y Mimi por lo cual decidió intervenir para darle más tiempo al pelinegro de estar con la castaña y si era posible hacer que Matt se quedara con ella por lo menos hasta que Andrew regresara, aunque era extraño que Matt no hubiera llegado con Mimi, eso sería algo más que tendría que averiguar y aprovecharía ese momento para hacerlo.
-Buenos días Kaira, pero discúlpame tengo prisa.
Matt le sacó la vuelta a Kaira y comenzó a bajar la escaleras dejando a la chica sola quien frunció el ceño molesta, ¡Que mal educado era Matt! Mira que dejarla allí parada y hablando sola, pero las cosas no se iban a quedar así, Matt no se le iba a escapar tan fácilmente.
-Es muy temprano para que tengas prisa ¿no crees?
Kaira volvió a aparecer frente a Matt haciendo que este se detuviera.
-Deberías tomar la cosas con más clama.
Finalizó la pelirrosada con una hermosa sonrisa dibujada en su rostro. Matt clavó su mirada en ella, estaba perdiendo la paciencia, pero que chica más terca era Kaira ¿Qué acaso no le había quedado claro que tenía prisa y que necesitaba bajar en ese momento?
-Tal vez otro día, hoy en serio necesito arreglar eso.
Matt intentó sacarle la vuelta a la chica nuevamente pero esta no se lo permitió en cuanto Matt había dado un paso a un lado, ella también lo había dado impidiéndole nuevamente el paso al rubio.
-¿Arreglar qué?
Matt intentó tranquilizarse, Kaira lo estaba llevando a su límite si de por si la chica ya estaba en su lista negra, ahora la encabezaría si no lo dejaba pasar.
-Dudo que sea de tu incumbencia.
Respondió con rudeza pero eso a Kaira no le afectó ni en lo más mínimo, es más adoraba ese lado rudo del chico.
-Pero que grosero eres Matt, esa no es manera de tratar a una señorita, te aseguro que no le hablas así a la chica con la que siempre estás. ¿Es tu novia?
-No.
Quería golpearla y hacer que lo dejara ir pero era una chica y sabía que no podía hacerlo pero eso no quitaba el hecho de que le fuera insoportable.
-¡Me alegra saber eso! Quiere decir que aún tengo una oportunidad, pero entonces ¿Por qué siempre están juntos?
-Kaira en realidad ocupo irme.
Matt tomó a Kaira de los hombros y la hizo a un lado para poder pasar.
-Matt no seas tan brusco.
Se quejó la chica haciendo una mueca, Matt la miró con severidad y después suspiró resignado.
-Lo siento pero en realidad, ocupo irme.
-Sólo una pregunta más Matt.
Dijo la chica tomando a Matt del brazo para detenerlo. Matt se detuvo usando todo su autocontrol para no gritarle o golpearla.
-¿Qué quieres Kaira?
-¿Por qué hoy no viniste acompañado de tu amiga se pelearon?
Matt se soltó con brusquedad, aquello era algo que no le incumbía a Kaira y no tenía por que responderle, así que se desprendió del agarre de la chica y continuó su camino sin responder aunque su silencio había sido más que suficiente.
Kaira sonrió sabía que ese silencio había sido un sí, y su sonrisa se ensanchó más al ver que Matt se había topado al final de las escaleras con Andrew quien tenía una amplia sonrisa en el rostro al parecer sí había logrado retener a Matt el tiempo suficiente para que Andrew regresara sin ser interrumpido por el rubio.
Bajó el último escalón y se topó con Andrew que ya se dirigía a su salón, ¡Maldición! No había podido llegar a tiempo para dejarle las cosas claras y todo por culpa de Kaira que lo había entretenido y lo peor era que Andrew tenía una sonrisa de oreja a oreja que le dieron ganas de borrársela a golpes pero no lo hizo y sólo lo miró de manera fulminante.
-Buenos días Ishida.
Lo saludó el idiota con esa sonrisa estúpida en su rostro que quería borrarle a golpes. Él no respondió al saludo y en cambio siguió al pelinegro con la mirada hasta que el chico llegó hasta donde estaba Kaira, ambos hablaron de algo y Kaira volteó a verlo, le guiñó el ojo coquetamente y él se volteó molesto, estaba seguro que la chica lo había entretenido a propósito.
La hora del descanso llegó, Tai había notado que durante todas las clases su mejor amigo había estado de muy mal humor ese día y lo más extraño era que no había ido ni una sola vez a ver a Mimi eso si que era extremadamente extraño aunque tal vez eso explicaría el mal humor de su amigo.
Vio que Matt salía del salón a ¿Dónde? Quien sabe, pero parecía que quería matar a cualquiera que se pusiera en su camino, miró hacia el asiento donde se sentaba Andrew y temió lo peor, sabía que Matt traía algo en contra de ese chico así que conociendo lo impulsivo que era el rubio lo más seguro era que quisiera golpearlo ya que algo que notó además del mal humor que traía Matt era que el rubio fulminaba con su mirada a Andrew cada vez que tenía oportunidad.
Salió corriendo del salón gritándole a Sora que enseguida regresaba. Sora se quedó desconcertada y no hizo más que quedarse viendo como su amigo se iba ¿Ahora que le pasaba a Tai?
Corrió por el pasillo atropellando a cualquiera que se cruzara en su camino tenía que salvar al pobre de Andrew del energúmeno de su amigo, Matt no podía ir desquitándose con todo aquel que le caía mal, bajó el primer tramo de las escaleras en el cual se encontraban siempre Matt y Mimi y como imaginó no estaba ninguno de los dos, estaba dispuesto a bajar el segundo tramo cuando alzó su vista y vio que Matt se encontraba recargado en el barandal, con su mirada fija a la nada, se miraba triste y perdido en sus pensamientos, Tai se sintió mal de verlo de esa manera, la única vez que recordaba verlo tan triste, fue cuando el rubio se enteró que sus padres se iban a divorciar, desde entonces no había visto ese semblante de tristeza en su amigo. Subió las escaleras y se colocó al lado de su amigo que ni siquiera volteó a verlo, pero a eso a Tai no le molestó, él sabía que su amigo necesitaba apoyo y él se lo daría.
-¿Qué es lo que pasa?
-Nada.
Tai sonrió de medio lado por la respuesta que le dio su amigo, ya se esperaba algo así.
-No mientas, sé que algo te pasa, además nos has ido ir a ver a Mimi en todo el día, eso no es normal en ninguno de los dos.
-Decidimos distanciamos por un tiempo.
Tai abrió los ojos sorprendido, ¿por qué decidirían eso?, miró a su amigo y él rubio había perdido el brillo en sus ojos, Matt estaba peor de lo que se imaginó.
-¿Te le declaraste?
Matt negó con la cabeza en forma de respuesta, Tai lo miró y torció la boca, ese era el único motivo que se le ocurría para que ambos hubieran acordado distanciarse.
-¿Entonces por qué?
-Sólo lo acordamos.
- Debe de haber una razón dudo que sólo porque sí hallan acordado eso.
- Pasábamos mucho tiempo juntos.
-Sí claro y eso te molestaba tanto que decidieron distanciarse.
Dijo Tai con sarcasmo, sabía que su amigo le mentía, y no pensaba dejar de molestar a Matt hasta que este le dijera que había sucedido , a lo largo de los años había aprendido que si presionaba lo suficiente al rubio este le diría lo que le pasaba aunque también corría el riesgo de ganarse un puñetazo en la cara pero ese era un riesgo que estaba dispuesto a correr.
- Pues créelo esa es la verdad.
-Vamos Matt debe de haber otro motivo.
-Nos vemos luego Mimi.
Dijo la voz de Andrew que subía por las escaleras y que al parecer había estado con Mimi. Matt apretó los puños al verlo y lo quería matar con su mirada , Andrew sintió la mirada del rubio y volteó a verlo para después sonreírle, Tai giró su vista a Matt y vio como su amigo hacía todo lo posible por contenerse y no irse encima de Andrew, ahora comprendía por que a Matt le caía tan mal Andrew, el también lo odiaría si estuviera coqueteando con la chica de la cual él estaba enamorado. Aunque eso no explicaba el porque Matt lo odiaba desde el primer día, ¿Acaso se habían conocido antes?
Andrew no le dio importancia a la mirada asesina de Matt y siguió su camino no sin antes dedicarle una amable sonrisa a sus dos compañeros. Tai miró de reojo a su amigo estaba listo para interponerse si era necesario pero afortunadamente Matt logró controlarse y en vez de irse sobre el chico lo único que hizo fue voltearle la cara.
Tai agradeció mentalmente el autocontrol de su amigo que nuevamente había dirigido su mirada al vacío.
-¿Me puedes decir de una vez que es lo que pasa?
-Ya te dije que no es nada.
-No soy idiota Matt, sé que algo pasó y no voy a dejarte en paz hasta que me digas que pasó. Así dime que pasó, ¿Tiene que ver con Andrew? ¿Mimi está interesada en él?
- ¡No vuelvas a decir eso ni de broma!
Gritó tomando a Tai del cuello de la camisa de manera imprevista, Tai abrió los ojos sorprendido y desconcertado no entendía por que Matt había reaccionado de esa manera, miró a los ojos de su amigo y vio como este lo miraba con rabia el comentario que había hecho sí que lo había molestado.
-Entonces ¿Qué es lo que pasa?
-Ella dijo que no podía quererme ¿contento?
Matt soltó a Tai con brusquedad y regresó a su lugar en el barandal, fijando su mirada nuevamente en el vacío. Tai caminó de nuevo hasta su amigo sólo que esta vez apoyando su mano en el hombro de su amigo.
-Lo siento amigo.
-Yo le dije que lo mejor era distanciarnos un tiempo y ella aceptó.
Matt apretó los puños, realmente estaba arrepentido de haberle pedido aquello a Mimi, hubiera sido mejor seguir siendo solamente amigos, ahora comprendía un poco más por que Tai temía perder la amistad de Sora, aunque ella no lo viera como algo más que un amigo, él tenerla cercas aunque sea sólo como amigos era un consuelo.
-Dime algo Matt ¿Eso mejoró las cosas?
-No, sólo las empeoró.
-Eso me imaginé.
-Ahora te comprendo un poco más, es mejor tenerla sólo como amiga a tener que distanciarse.
Tai sonrió con amargura por el comentario de su amigo, él tampoco había hecho lo mejor al mantener su amor en secreto, eso también lo lastimaba, pero ¿Qué era lo que se hacía con un amor no correspondido?
-Que te vea sólo como amigo tampoco es muy agradable que digamos, hay veces que quieres gritarle a la cara todo lo que sientes por ella pero tienes que callar porque sabes que su amistad llegaría a su fin, y terminas guardando todo.
-Al parecer es una situación sin salida.
-Así parece.
Los dos se miraron y sonrieron mutuamente, el amor los había puesto en una situación difícil a ambos pero por lo menos contaban con el apoyo uno del otro.
-Ven vamos al salón, Sora debe estar preocupada porque los dos salimos corriendo.
-Ese sujeto estará ahí.
Se quejó Matt siguiendo el paso de Tai.
-¿Qué tienes en contra de Andrew?
- Es una larga historia, tal vez luego te la cuente.
Tai sonrió, ese ya era un avance por lo menos ahora tenía la esperanza de que Matt le contaría lo sucedido con Andrew.
Sora estaba decidida ir a buscar a Tai, hacía ya más de media hora que el chico se había ido y aún no regresaba, si lo seguía esperando más era seguro que no alcanzarían a almorzar ya que sólo quedaban 20 minutos para que la hora del descanso acabara.
Se paró de su escritorio dispuesta a dirigirse a la puerta sino fuese por que la voz de Kaira la detuvo . Sora volteó hacia su compañera y vio como esta acompañada por su hermana entraban por la otra puerta, la pelirrosada le hizo una seña a Sora para que se acercara y la pelirroja se regresó en sus pasos para ahora ir hasta las dos hermanas que tomaron asiento en sus escritorios.
-¿Qué pasa chicas?
Preguntó Sora sentándose en su propio escritorio frente a Kaira.
-Queríamos darte algo, ¿No es así Keira?
Keira sólo asintió sin decir nada, sabía que era lo que su hermana le iba a dar Sora y no estaba muy de acuerdo con ello puesto que la pelirroja era una de las pocas personas que le agradaban pero también sabía que por el momento no le convenía contradecir a su hermana, por el momento era mejor hacerla creer que contaba con su apoyo aunque sus planes eran diferentes.
-Es en forma desagradecimiento, eres la única persona aquí que nos ha hecho sentir como en casa.
Dijo Kaira con una sonrisa en los labios y extendiéndole a Sora una pequeña caja, la pelirroja la tomó entre sus manos y la abrió quedando asombrada con su contenido, era un hermoso collar de plata del cual pendía una piedra morada muy hermosa.
-Es hermoso chicas, no debieron.
- Claro que sí, eres la única aquí que consideramos nuestra amiga.
Aquello no era mentira del todo, Sora era la única chica que les caía bien a las dos hermanas Matsumura, sin embargo aquella amistad que apenas se estaba forjando entre las tres chicas aún no era lo suficiente fuerte para detener a Kaira y sus planes de usar a Sora para separar a Matt y a Mimi.
Sora sonrió conmovida por la respuesta de la chica de cabellos rosas, ciertamente ella tenía amigos muy valiosos como Tai y Matt, pero nunca había tenido muchas amigas mujeres y eso la hacía sentirse un poco sola si bien contaba con Kari y Yolei, pero a ellas las miraba muy poco y la confianza no era la misma que se tiene con una amiga que se ve siempre, Tal vez Kaira y Keira podrían ser ahora las amigas que siempre quiso en su infancia, aquellas a las cuales les cuentas todos tus secretos, con las que vas de compras y hablas de chicos. Sintió unas tremendas ganas de llorar pero se contuvo.
-Póntelo.
La animó Kaira, Sora sonrió y asintió para después rodear su cuello con la cadena plata.
-¡Se te ve hermoso! ¿No es así Keira?
Keira miró a Sora quien sonreía feliz por su regalo, y se sintió terriblemente culpable pero aún así sonrío, ella realmente apreciaba a Sora y no le agradaba mucho la idea de que su hermana la usara, pero por el momento no había nada que ella pudiera hacer al respecto, sólo esperaba que Sora se lo perdonara algún día.
Mimi regresó a su salón, en su camino a la cafetería para ir comprar una botella de agua se había encontrado nuevamente con Andrew, parecía maldición, ahora que ella y Matt se habían distanciado ella se encontraba con Andrew en todas partes.
Suspiró y se sentó en su escritorio, tomó un poco del agua que había comprado y volvió a suspirar perdiéndose nuevamente en sus pensamientos hasta que una persona se paró frente de ella y la miró con severidad, Mimi sintió la mirada molesta sobre ella y alzó su mirada para ver de quien se trataba y se encontró con una Yumi cruzara de brazos que la miraba con reproche.
-¿Quién es ese chico?
Exigió saber la pelirroja, Mimi la miró desconcertada por unos segundos, no lograba comprender porque Yumi se miraba tan molesta.
-Su nombre es Andrew.
-¿Dónde lo conociste y por qué sonreías con él?
-¿Qué? Yumi, ¿De que hablas?
-No me has respondido.
-Yumi ¿Qué te pasa?
-Respóndeme Mimi.
Exigió la pelirroja con una mirada inquisidora que hizo que Mimi sintiera escalofríos, no sabía que le pasaba a su amiga pero lo mejor por el momento era contestarle.
-Lo conocí en la enfermería el día que me desmayé y ¿Qué acaso tengo prohibido sonreír?
-¿Engañas a Matt con él?
-¡¿Qééééé?
-Ya me oíste, ¿qué si engañas a Matt con él?
-¿De que demonios hablas Yumi? Para engañar a una persona es necesario que sea tu pareja y Matt y yo ya no somos ni amigos.
-¿Qué?
Yumi quedó sorprendida por las palabras de su amiga, sospechaba que las cosas entre Mimi y Matt no andaban muy bien y que eso era la causa de la tristeza de su amiga pero nunca pensó que estuvieran tan mal como para que ni amigos fueran ya.
-¿Qué pasó?
Preguntó Yumi tomando asiento en el escritorio frente a la castaña.
-Nada, sólo decidimos que pasamos mucho tiempo juntos y que lo mejor era estar cada quien por su lado.
-¿¡Qué! Mimi eso no tiene sentido, ¿Cómo se van a separar sólo por que pasaban mucho tiempo juntos? Si lo pasaban juntos era por algo.
-Fue lo mejor, la gente siempre creía que éramos algo más y eso lo perjudica a él con su banda.
-No me mientas Mimi, tiene que haber algo más, Matt no es de los que termine una amistad sólo por el que dirán de las personas el te quería y…
Yumi permaneció callada asombrada y a la vez aterrada de que sus suposiciones fueran correctas y si lo eran estaba segura de que mataría a su amiga por tonta y cabeza dura.
-No me digas que lo rechazaste.
Mimi bajó su cabeza entristecida y eso le bastó a Yumi para dar su pregunta como respondida, no podía creerlo, ¡Mimi había rechazado a Matt! Eso ameritaba que golpeara a su amiga por tonta, ¿cómo se atrevía a rechazar al chico más perfecto en la faz de la tierra?
-No puedo creerlo, ¡Lo hiciste! ¡Lo rechazaste! Matt se te declaró y tú lo rechazaste, Mimi como puedes ser tan…
-No se me declaró.
Yumi detuvo su insulto y miró desconcertada a su amiga, entonces que había pasado, ¿por qué Mimi afirmaba haberlo rechazado y ahora decía que Matt no se le había declarado? Aquello era confuso.
-Entonces ¿Qué fue lo que pasó?
-Yo le dije que no podía quererlo.
-¿Qué? ¿Por qué?
-No lo sé, estábamos discutiendo de si yo estaba celosa o no y entonces salió, le dije que no podía quererlo y él dijo que lo mejor era distanciarnos por un tiempo.
-Claro, le rompiste el corazón, pero no te preocupes, no es algo que no se pueda solucionar, sólo le diremos a Matt que fue un mal entendido, que tú dijiste eso porque te sentiste presionada y acorralada, pero que eso no significa que sea verdad, ya verás que Matt entenderá él es un chico muy compresivo.
Yumi se puso de pie dispuesta a ir a arreglar el mal entendido entre sus amigos pero la mano de Mimi la detuvo.
-¿A dónde vas?
- ¿Qué no es obvio a hablar con Matt para que arreglen las cosas?
-No quiero que lo hagas.
-¿Qué? ¿por qué?
-Creo que fue lo mejor para los dos.
-¡¿Qué? ¿acaso te has vuelto loca Mimi? ¿Cómo va a ser lo mejor?
- Matt debería estar con otra persona y yo también.
- Por favor Mimi, no me salgas de nuevo con que Matt debe estar con Sora porque eso no es cierto, Sora, es agradable y muy buena chica, pero simplemente él no la quiere él te quiere a ti.
Mimi se sorprendió por aquella última frase dicha por su amiga y no pudo evitar sonreír algo dentro de ella se alegraba de oír aquello, pero aún así sabía que no podía permitirse quererlo.
-Aún así creo que es lo mejor.
-¿No tendrá algo que ver con ese chico que acabas de conocer?
-No por supuesto que no, Andrew no tiene nada que ver en esto.
-Entonces no entiendo Mimi, ¿qué te impide estar con Matt?
-No lo entenderías, sólo confía en mí Yumi, es lo mejor.
Yumi infló sus cachetes molesta, se cruzó de bracos y miró con desaprobación a su amiga, ella no estaba de acuerdo con lo que le decía Mimi y no pensaba dejar las cosas así.
-¡No puedo creerlo! ¡Chica de ojos bonitos engaña a chico rubio!
Gritó una francesa bastante molesta parada frente al mesabanco de la castaña que alzó sus ojos para ver a la chica que la miraba con desaprobación y con sus brazos cruzados mientras movía un pie constantemente en espera de una respuesta por parte de la castaña.
-¿De que hablas?
Preguntó Mimi sin muchas ganas de pelear con la francesa.
-Afuera me dijeron que te vieron con un chico que no era Matt, ¿Lo estás engañando?
-Yo no lo estoy engañando, Andrew es sólo un amigo.
-Catherine, no creo que ese sea asunto nuestro.
Habló esta vez Michael, tomando del brazo a Catherine para llevársela lejos de la castaña, conocía a Mimi y sabía que ella en esos momentos no se encontraba de ánimos para contestar y que aquellas acusaciones sólo la lastimaban más.
-Eso quiere decir entonces que yo tengo el camino libre con chico rubio.
Dijo Catherine mirando de manera desafiante a Mimi, sabía que eso sacaría de sus casillas a la chica y que volvería a ser la misma chica que se la pasaba gritándole cada vez que mencionaba a Matt, pero para sorpresa de la rubia Mimi no le grito si no que hizo todo lo contrario.
-Claro puedes hacer lo que quieras.
Esas palabras no sólo asombraron a Catherine, sino también a Michael y Yumi. A Mimi le había dolido decir aquellas palabras pero sabía que era lo mejor tenía que ir desprendiéndose de Matt poco a poco.
Catherine se acercó a Mimi y tocó su frente para después tocar la suya y comparar las temperaturas, la castaña debía estar enferma o algo, de cualquier otra forma no le hubiera dejado el camino libre con Matt.
-¿Estas enferma?
-No sólo quiero estar sola.
Mimi se puso de pie y se dirigió a la salida bajo la mirada desconcertada de sus amigos. Salió del salón y estaba dispuesta a irse a cualquier lugar lejos de ahí pero sintió una mano que tomó la suya y la detuvo. Se volteó y se encontró con Michael que la miraba preocupado.
-Mimi ¿Te encuentras bien?
Mimi sonrió con desgana y asintió levemente, sabía que sus amigos estaban preocupados por ella pero aquello era algo con lo que ella sola debía lidiar.
-Estoy bien Michael no te preocupes, sólo quiero ir al baño.
-Entiendo.
Michael asintió y soltó a Mimi quien se fue por uno de los pasillos, Michael la observó irse y se sintió terrible consigo mismo, le desesperaba no poder hacer nada para ayudarla.
La hora de salida llegó, se levantó de su escritorio desganada y salió del salón sin decirle adiós a nadie. Yumi al igual que Izzy, Michael y Catherine vieron preocupados a la castaña que había estado perdida en sus pensamientos durante todo el día ajena de lo que pasaba alrededor de ella.
Bajaba el último escalón cuando oyó una voz que la llamaba, se trataba de Andrew que iba acompañado de dos chicas que ella recordaba como las brujas de sus visiones.
-Ah hola Andrew ¿Qué pasa?
-¿Ya vas para tu casa?
Mimi asintió y Andrew sonrió.
-¿Puedo acompañarte?
Aquella pregunta sorprendió a Mimi, sabía que aún no podía confiar ciegamente en Andrew pero ella misma había dicho que le daría una oportunidad y si no dejaba que la acompañara era como contradecirse a si misma después de todo ¿Qué podía pasar si Andrew la acompañaba?
-ee claro, no hay problema.
Contestó la chica no muy convencida y mirando a las dos chicas que iban con Andrew y de las cuales podía jurar que una de ella quería matarla con su mirada.
-Ellas son Kaira y Keira son las chicas de las que te hablé, te dije que las conocerías pronto.
-Mi nombre es Mimi Tachikawa.
-Mucha gusto.
Respondió Kaira con una amplia sonrisa e imitando la reverencia de la chica, en cambio Keira sólo susurró hola y después desvió su mirada hacia otra parte.
-Espero que seamos buenas amigas, Andrew supongo que te veremos en casa.
-Claro.
Contestó Andrew y sonrió para después ver a Kaira y Keira irse.
-¿Nos vamos?
Preguntó galantemente el chico, Mimi le sonrió y juntos se fueron con dirección a casa de Mimi sin percatase ninguno de los dos que eran vigilados por la mirada molesta de Matt que los había estado viendo desde que Andrew le habló a Mimi. Para su mala suerte cuando se dirigía hacia a la salida, oyó que Andrew llamaba a Mimi se volteó y vio como este se acercaba a ella, sintió un tremendo impulso de ir hasta ahí y alejarlo de ella, pero se controló, asombrosamente logró controlarse y permitió que Mimi se fuera con Andrew.
-¡Matt! Que bueno que te veo, supe que ahora no acompañarás a chica de ojos, bonitos, ¿Puedes acompañarme a mí?
Preguntó Catherine apareciéndose atrás de Matt quien se sorprendió por la presencia de la chica, ni siquiera había sentido que ella estaba atrás de él, estaba tan concentrado en controlarse por no ir a golpear a Andrew que no se dio cuenta que Catherine estaba ahí.
-ah Catherine, perdona no te había visto, ¿qué dijiste?
-¿Qué si esta vez si puedes acompañarme a mi casa?
- Lo siento Catherine, estoy ocupado será otro día.
Matt se fue y Catherine soltó un suspiró de decepción ya se había imaginado que esa sería la respuesta de Matt pero aún así tenía la esperanza de que Matt no estuviera tan deprimido como Mimi pero al parecer ambos estaban igual de deprimidos.
-Estoy listo Catherine, vámonos. ¿Pasa algo?
Preguntó Michael al ver que la chica miraba decepcionada hacia la salida.
-Le pedí a Matt que me acompañara a mi casa, pero no quiso.
Michael frunció el ceño molestó ¿Catherine pensaba irse mientras el iba a comprar? Catherine sonrió al ver el gesto de su amigo había podido leer lo que sus expresiones le habían dicho sin palabras.
-No seas celoso Michael, no pensaba irme sin ti sabía que Matt me diría que no, además si me decía que sí iría por ti, tu eres mi fiel compañero.
-No estoy celoso.
Se quejó el chico bastante sonrojado, por el comentario de su amiga quien rió divertida al ver como el se había ruborizado.
-Será mejor que vayamos a casa.
Dijo la chica con una amplia sonrisa en los labios que a Michael le pareció adorable, no se había dado cuenta antes pero Catherine era muy linda y más cuando sonreía de esa manera, ahora entendía porque tantos chicos estaban interesados en ella.
La caminata hacia su casa había sido entretenida, Andrew tenía una platica muy interesante, durante todo el trayecto los dos chicos habían estado hablando de los viajes de Andrew al extranjero así como también los viajes que Mimi había hecho en temporadas de vacaciones como la vez que ella y su familia fueron a Hawai y se había bronceado de más y la semana posterior a esa se la había pasado adolorida.
Andrew río divertido por la anécdota de Mimi y le contó a la chica sobre la vez que viajó a Paris junto con su familia y las hermanas Matsumura y como él y las dos hermanas se habían perdido en uno de sus paseos y cómo Keira insistía en que estaban perdidos mientras que él y Kaira se negaban a aceptarlo hasta que vieron que habían estado dando vueltas gracias a una marca que había dejado Keira sobre una banca. Los tres chicos estallaron en risas una vez que llegaron a su hotel y después de preguntarle a más de diez personas sobre la ubicación de su hotel.
Los dos chicos rieron y llegaron a casa de Mimi, se despidieron y Mimi entró a su casa, observó por la ventana como el chico se iba y no pudo evitar soltar un suspiro, se la pasaba bien con Andrew pero simplemente no era lo mismo que cuando estaba con Matt, con aquel molesto chico las cosas eran más divertidas y se sentía más cómoda que con cualquier otra persona, con Matt ella podía ser ella misma, suspiró nuevamente, al parecer extrañaba más a Matt de lo que se esperaba.
Esperó a que Andrew se fuera y una vez que vio que el chico de cabellos negros se había ido decidió entrar a la residencia de los Tachikawa para ir hasta la puerta de los Tachikawa y tocar el timbre, sabía que no debía estar ahí, el mismo le había pedido a Mimi que se distanciaran pero simplemente no podía permitir que Andrew se acercara tanto a Mimi, tenía que advertirle a la castaña que era peligroso que estuviera tanto con Andrew sin saber aún si recordaba el pasado o no, si su aparición había sido casualidad o planeada, simplemente Mimi no podía tomarse las cosas tan a la ligera.
Tocó el timbre y esperó a que abrieran, oyó la voz de Mimi que había anunciado que enseguida abría para después de unos segundos tener a la castaña parada frente a él. Cuando la vio quiso abrazarla y decirle que olvidara todo y pedirle que las cosas volvieran a ser como antes porque no sabía si soportaría estar así por mucho tiempo, pero no lo hizo, se guardó todas aquellas palabras y en cambio miró a la chica con seriedad.
Mimi quedó sorprendida de que Matt estuviera frente a ella realmente no lo esperaba, cuando lo vio pudo sentir como su corazón dio un vuelco de alegría y tuvo que contener las ganas de querer abalanzarse sobre él y decirle que le alegraba verlo, sabía que tenía que permanecer distante y fría y así lo hizo.
-¿Qué haces aquí?
Preguntó Mimi después de un prolongado momento de silencio entre ambos, Matt solamente estaba parado frente a ella viéndola y eso la ponía nerviosa pero tenía que controlarse.
-No quiero que estés hablando con Andrew.
Dijo sin rodeos y de manera ruda, al principio había decidido hablar sobre el tema de manera calmada pero al abrir la boca sus palabras salieron sin poderlas contener y supo que habían salido más agresivas de lo que el había querido y que ese tono no le iba a agradar a Mimi.
-Dijiste que le daríamos una oportunidad.
-Me retracto.
-¿Por qué?
Mimi se miraba molesta y eso lo molestaba aún más no sabía si la chica estaba molesta por como le había hablado o por el hecho de que no le dejará ver a Andrew y temió que ésta última fuera la causa de la molestia de Mimi. Permaneció en silencio por unos segundos ante la pregunta de Mimi, pensando cual sería la mejor respuesta para darle ya que no pensaba decirle la verdad, la cual era que ahora se retractaba porque él no estaba con ella para protegerla ni cuidarla de ese sujeto, tenía que decirle cualquier otra cosa convincente ya que su orgullo no le permitía decir la verdad.
-Sabes muy bien porque, él te puede lastimar como lo hizo en el pasado.
-Gracias por preocuparte pero yo sé cuidarme sola.
- ¡Mimi ¿cómo puedes darle una oportunidad después de lo que te hizo en el pasado! ¿Eres tonta o qué?
Aquella última pregunta sabía que no lo ayudaría mucho, tampoco el modo en que le había gritado a Mimi, pero es que simplemente lo había sacado de sus casillas, no lograba comprender como después de lo sucedido en el pasado Mimi podía confiar en ese sujeto, era simplemente ilógico.
-No soy tonta. -Dijo con firmeza, estaba molesta, más que molesta y eso Matt lo podía notar a simple vista pero no le importó, él también estaba molesto. - Todas las personas merecen una segunda oportunidad y más cuando a pasado toda una vida de por medio, la gente cambia Matt.
Quería golpear cualquier cosa que tuviera en frente Mimi lo estaba desesperando y bastante, Cómo era posible que la chica parada frente a él no entendiera que no era bueno confiar tanto en las personas y menos cuando tienen un mal antecedente como lo tenía Andrew, Mimi tenía que dejar de ser tan inocente y noble, tenía que salir de esa burbuja en la cual podía confiar en todos.
-¡No! ¡La gente no cambia Mimi! bájate de esa nube, Andrew ya te hizo daño una vez y puede volver a hacerlo.
-Tú no conocías al Andrew del pasado y tampoco conoces a este Andrew, ¿cómo puedes asegurar que él es malo si no lo conoces?
-Me basta con lo que te hizo.
Mimi bajó su mirada, odiaba recordar ese suceso del pasado en dónde se encontraba confundida en la recamara de Andrew, pero a pesar de ese hecho algo le decía que Andrew no era malo, que algo había pasado para que cambiara tanto ya que el Andrew que ella recordaba era un Andrew gentil que era su amigo y respetaba el hecho de que ella estuviera enamorada de Yamato.
-Él cambió de repente, algo debió haber pasado para que actuara como lo hizo, él antes era mi amigo y era muy bueno.
Matt respiró hondo tratando de controlarse, Mimi era tan terca cuando se lo proponía que a él sólo le quedaba armarse de paciencia.
-¿Y esperarás hasta que algo le pase de nuevo y vuelva a lastimarte? Mimi aléjate de él ahorita que todavía no es tarde.
-Matt, no pienso negarle mi amistad a alguien que es amable conmigo, sólo porque unas tontas visiones que ni sabemos si son reales dicen que él es malo.
-Te estás arriesgando demasiado.
-Esa es decisión mía y ya no quiero hablar de esto, así que por favor vete.
-No me voy a ir hasta que me digas que ya no verás a Andrew.
-No voy a dejar de hablarle sólo por que tú no quieres que le hable.
-No lo hagas por mí, hazlo por ti.
- Ya sabes cual es mi respuesta.
- ¡Maldición Mimi! ¿¡Eres estúpida o que! Andrew sólo…
No pudo terminar con lo que iba a decir ya que Mimi le había cerrado la puerta en la cara, prácticamente en las narices afortunadamente esta vez no se las había roto. Tocó con insistencia la puerta pero la chica no le abrió y al parecer los papás de Mimi tampoco estaban porque ninguno salió a callarlo, a pesar de que ya casi tiraba la puerta a golpes y gritaba molesto exigiéndole a Mimi que le abriera.
Pateó la puerta con coraje y frustración sabía que Mimi no le abriría pero no pensaba dejar las cosas así tenía que hacerla entrar en razón ya fuera por las buenas o por las malas, caminó el pequeño trayecto del caminito hasta el cerco de la casa de Mimi y cuando se encontraba apunto de salir dio un último vistazo a la casa y enfocó su vista al cuarto de la chica, estaba seguro que era ese, había visto la sombra de la chica pasar y las cortinas rosas la delataban, así que no cabía duda aquel era el cuarto de Mimi y bajo de ese había una enredadera que llegaba hasta el balcón de la habitación de la chica.
Una idea cruzó su mente al ver aquella enredadera, la planta le podía servir de escalera para entrar a la habitación de la chica sin tener que usar la puerta, después de todo la ventana parecía estar entreabierta. Se dirigió hasta la frondosa enredadera y comenzó a treparla, sabía que no era del todo correcto entrar de esa manera a la habitación de Mimi pero se había decidido a hacerla entrar en razón y cómo lo había dicho antes no importaba si fuera por las buenas o por las malas.
Mimi estaba furiosa, Matt había sido muy grosero con ella y la había hecho llorar aunque no estaba segura si lloraba por el coraje o porque le dolió que Matt le hablara de esa forma, ¡Era un estúpido! Aventó el cojín que tenía en sus manos con fuerza y se dejó caer en la cama bocabajo, su día había sido pésimo y se sentía terriblemente mal sin contar con las tremendas ganas que tenía de llorar, pero no, ella ya no era tan débil ni infantil como lo era antes, así que se aguantaría y no lloraría por una tontería como esa.
-Yo no necesito que me protejan, pudo protegerme solita.
Se dijo así misma y acto seguido se puso de pie y se dirigió al baño, necesitaba un baño caliente para relajarse y olvidar lo sucedido.
¡Por fin! ¡Lo había logrado! Había podido llegar hasta el balcón de la habitación de Mimi, había sido difícil pero lo había logrado, su frente sudaba por el esfuerzo que había hecho, su corazón palpitaba y respiraba de manera agitada además de que sus mejillas estaban sonrojadas, pero eso no importaba, había logrado subir a la cima. Se puso de pie y miró hacia abajó dibujando una sonrisa victoriosa en su rostro lo había logrado.
Mimi salió del baño envuelta en una toalla, tenía la mala maña de siempre olvidar algo en su cuarto y siempre terminaba entrando y saliendo del baño alrededor de cinco veces antes de bañarse, esta vez había olvidado su pijama, se dirigió hacia el ropero que se encontraba al lado de la ventana y comenzó a hurgar en los cajones buscando su pijama.
Echó un vistazo a la habitación antes de entrar, se miraba vacía, tal vez Mimi había bajado de nuevo a la sala o a la cocina, pero eso no importaba, él esperaría a que la chica llegara, deslizó con cuidado la ventana corrediza tratando de hacer el menor ruido posible, escaneó con su mirada la habitación y se encontró con que a su derecha la puerta del ropero estaba abierta y podía ver las piernas de Mimi que salían por debajo de la puerta, se acercó sigiloso y movió la puerta del ropero de la chica llamado así la atención de la castaña.
-Aún no hemos terminado de hablar.
Dijo cerrando la puerta del ropero y sin percatase de que Mimi estaba en toalla solamente. Mimi alzó su vista para verlo, el sonrojo en las mejillas de Mimi se hizo evidente casi de inmediato y Matt supo que algo no andaba bien, bajó su mirada y recorrió de arriba abajo el cuerpo de la chica cubierto solamente por una toalla, ahora no sabía si Mimi se había sonrojado por pena o por que estaba tan molesta que quería matarlo.
- Mimi espera… puedo explicarlo yo…
Era evidente que Mimi estaba apunto de gritar y Matt entró en pánico, si el papá de Mimi estaba en la casa de seguro lo mataría por entrar al cuarto de su hija de esa manera y más cuando ella se encontraba cubierta sólo por una toalla. Tapó la boca de Mimi con su mano antes de que esta gritara y trató de explicarle las cosas pero la chica luchaba por protestar y gritar, retrocedieron unos pasos hasta que ambos tropezaron con el cojín que Mimi anteriormente había aventado al suelo y los dos cayeron al suelo estampándose un beso en los labios al momento de caer y quedando en una pose bastante comprometedora en la cual Matt estaba sobre Mimi.
Matt se apartó de ella bastante sonrojado y sus miradas permanecieron en contacto por unos segundos, Matt no podía creer lo hermosa que se miraba Mimi y más de algo se movió dentro de él al sentirla tan cerca y más aún por la pose en que ambos se encontraban, quería besarla y su cuerpo le pedía algo más pero tenía que controlarse.
-¿Qué tanto miras?
Preguntó Mimi bastante roja, y sin dejar de sostener su toalla, sabía que ambos estaban en una situación comprometedora y la forma en que Matt la miraba en esos momentos no era nada buena, quien sabe que estaba pensando el pervertido ese, pero no quería averiguarlo.
-Mimi puedo explicarlo.
Intentó explicar Matt bastante nervioso pero sin apartarse ni un solo centímetro de la chica a la cual veía cada vez más molesta.
- Quita tu mano de ahí.
Dijo entre dientes la castaña y evidentemente molesta, más que molesta se miraba furiosa. Matt dirigió su vista hasta donde estaba su mano y sintió como su sangre se le había ido hasta los pies cuando vio que su mano estaba sobre uno de los pechos de Mimi, ahora sí sería hombre muerto pero ¿En que momento había llegado su mano ahí?
Se apartó de Mimi como si quemara y miró con temor a la chica, Mimi se puso de pie y lo miró furiosa.
-Puedo explicarlo Mimi fue un accidente.
Balbuceó nervioso al ver que la chica se acercaba a él de forma amenazante y ahora traía un bat entre las manos ¿De dónde había sacado ese bat?
- ¡Te voy a matar!
Gritó la chica dando su primer golpe que Matt afortunadamente logró esquivar un poco más y no lo lograba, pero ese no era el momento de relajarse todavía, Mimi parecía que no se iba a detener hasta que lograra estrellar ese bat en su cabeza. Matt comenzó a correr por todo el cuarto intentando explicarle a Mimi las cosas pero la chica no escuchaba, en esos momento ella estaba enfocada en matar a aquel maldito cretino que la había manoseado.
-¡Esta vez si me la vas a pagar no te me vas a ir vivo!
Gritaba la castaña persiguiendo a Matt con su bat por toda la habitación.
-¡Espera Mimi! ¡Puedo explicarlo! ¡No era mi intensión…!
El bat le rozó la mejilla izquierda, un poco más y ya no se encontraría en el mundo de los vivos, tragó saliva nervioso, Mimi no entendía de razones en ese momento así que lo mejor que podía hacer era escapar por donde había entrado aunque eso podría provocar que Mimi lo tirada por el balcón y el muriera de la caída, ok esa no era una opción así que sólo le quedaba una salida, el baño. El baño de Mimi era su salvación así que lo único que tenía que hacer era llegar hasta él y encerrarse bajo llave hasta que Mimi se tranquilizara.
Corrió hasta el baño de Mimi el cual era su objetivo, estaba apunto de llegar cuando tropezó con una pantufla y calló de narices al suelo para después sentir que algo caía sobre él y ver cómo el bat salía disparado, se volteó y vio a Mimi sobre él, la chica apenas estaba dándose cuenta de la situación cuando él se volteó para verla haciendo un movimiento que provocó que Mimi se desequilibrara y estampara su cara sobre el pecho del chico, Matt bajó su mirada al sentir el golpe sobre su pecho y se encontró con unos hermosos y confundidos ojos color miel que apenas se estaban levantando para verlo.
-¿estás bien?
Preguntó preocupado de que ella se hubiera lastimado, pero lejos de tranquilizarse la castaña se enfureció más y levantó su puño amenazante, ahora sí, Matt podía darse por muerto.
-Te voy a…
-¡Hija ya llegamos! ¡Voy a entrar!
-¡Mi mamá!
Gritó levemente la chica bastante asustada, de seguro su mamá no vería con buenos ojos la situación en la que estaba, tenía que hacer algo para evitar que su mamá viera a Matt en su habitación, se puso de pie rápidamente y corrió hacia la puerta antes de que su mamá la abriera. Se recargó en ella cerrándola completamente y asegurándose de poner el candado para después hacerle señas a Matt de que se escondiera.
-Hija ¿Todo está bien?
Preguntó la señora Tachikawa al notar que la puerta estaba cerrada con llave y Mimi no le abría.
-Sí mamá es sólo que no estoy cambiada y no encuentro mi pijama. ¡Escóndete!
Protestó Mimi levemente, al ver que Matt no se escondía, el chico entró en pánico y comenzó a correr por todas partes preguntando "donde" Mimi golpeó con la palma de su mano su frente, a ese paso los dos serían descubiertos.
-¡Escóndete de una vez!
Protestó la chica aventándole a Matt el bat que se encontró en el suelo, pero eso lejos de arreglar las cosas sólo las empeoró, Matt había quedado inconciente a la mitad de su cuarto ¿Ahora que iba a hacer?
- No puede ser.
Se quejó la chica al ver al rubio inconciente, se alejó de la puerta con cuidado y arrastró al inconciente chico hasta meterlo bajo la cama, después corrió al armario, tomó la primera pijama que vio y se cambió en el baño lo más rápido que pudo, perfumó su cuarto con uno de sus perfumes para borrar toda presencia de Matt y después fue a abrirle a su mamá con una enorme sonrisa en sus labios fingiendo que todo estaba bien.
-¿Está todo bien?
Preguntó la señora Tachikawa mirando con extrañeza a su hija que le sonreía, sin embargo había algo extraño en esa sonrisa, reflejaba nerviosismo, algo raro debía de haber estado pasando.
-Sí es sólo que no hallaba mi pijama.
Contestó Mimi encaminándose a su cama y dejando que su madre entrara para que se pudiera cerciorar de que todo estaba bien, ya que podía leer en el rostro de su madre la sospecha de que algo pasaba, así que lo mejor era actuar como si nada después de todo Matt estaba inconsciente bajo la cama. Dirigió su vista hacia el lugar donde el rubio estaba escondido y pudo ver como una mano de Matt había quedado afuera así que lo más rápido que pudo llegó hasta su cama antes de que la vista de su madre llegara al escondite y se paró sobre la mano del rubio quien soltó un "auch" lo que llamó la atención de la mayor de las mujeres.
-¿Qué fue eso?
Preguntó la mujer girándose a ver a su hija quien sonrió nerviosa y se giró a tomar a uno de sus peluches en la cama.
-Es mi nuevo peluche, un gatito que cuando lo aprietas hace "auch"
Mimi pisó con mayor fuerza la mano de Matt haciendo que el rubio emitiera otro "auch" a la par que Mimi apretaba con sus manos irónicamente el gatito de peluche que él le había regalado en navidad.
-Yo lo llamo Mattie
Finalizó la chica con una sonrisa convenciendo a su mamá quien dibujó en su rostro una sonrisa de oreja a oreja.
-Como se nota que te gusta tu amigo, hasta tus peluches se llaman como él.
Mimi sintió como los colores se le subían a la cara había mentido en el hecho de que su gato hiciera "auch" cuando lo apretaba pero no había mentido en el hecho de que su gato se llamaba Mattie de hecho esa parte era real ese era el nombre de su gato, pero no le había puesto así porque le gustara Matt sino porque él se lo regaló, además ella tenía prohibido enamorarse de Matt, así que tenía que quitarse de la cabeza esa idea.
-Eso no es cierto mamá, no me gusta Matt.
-Como digas querida, iré a hacer la comida.
Dijo la mujer entre risas señal de que no le había creído ni una palabra respecto al hecho de que a Mimi no le gustaba Matt. La castaña bufó una vez que vio la puerta de su cuarto cerrada, su madre ya miraba cosas donde no las había.
Corrió hacia la puerta y cerró con llave antes de que alguien más entrara a su habitación, sacó a Matt aún inconciente de debajo de la cama y lo miró detenidamente, le dio unos golpecitos en la mejilla para que el rubio reaccionara pero no obtuvo respuesta entonces pensó lo peor, ¡con aquel golpe había matada a Matt! ¡O lo había dejado en estado de coma! ¿Ahora que iba hacer? ¿Cómo le explicaría a sus padres que tenía en su cuarto el cadáver de un chico? ¡Dios! ¡Era muy joven para ir a la cárcel, además de bella!
-¿Qué voy hacer? ¿Qué voy hacer?
Se repetía la chica mientras caminaba de un lado a otro pensando en todas la consecuencias que podía haber por haber matado a un chico en su habitación.
- Au, mi cabeza.
Matt se sentó y sobó con una de sus manos su cabeza adolorida. Mimi al ver que Matt había reaccionado detuvo su caminata de un lado a otro dentro de su cuarto y sus ojos se le iluminaron, ¡Matt estaba vivo! Fue hasta el chico y lo abrazó provocando que el rubio soltara otro "auch" al sentir cómo de golpe la chica caía sobre él.
-¡Matt estás vivo!
Festejó la chica abrazándolo pero después recordó la situación en que estaban los dos así que se separó de él y lo miró molesta.
-¿Qué haces aquí?
Preguntó molesta y con una mirada inquisidora, aquella no había sido la mejor manera en que Matt pudo entrar a su cuarto.
- No hemos terminado de hablar.
- Y no terminaremos de hablar aquí, será mejor que te vayas antes de que mi madre venga de nuevo.
-Sólo dime que ya no verás a Andrew y me iré.
- Yo no voy a buscarlo me he encontrado con él por casualidad, y no puedo hacer nada por eso y no pienso ser grosera.
-Mimi…
-Es mi última palabra.
-Esta bien, has lo que quieras.
Matt se puso de pie y se dirigió hacia la ventana sin siquiera mirarla, Mimi sintió ganas de llorar, odiaba que Matt se enojara de esa manera con ella pero tampoco podía retractarse, así que permaneció sentada en el suelo y lo observó partir.
-Nos vemos luego Sora.
Se despidió el chico de cabellos cafés con una sonrisa en su rostro, la pelirroja se paró en el marco de la puerta y despidió al chico con una sonrisa en sus labios, aquella tarde se había quedado a comer en su casa y ambos se la habían pasado de maravilla.
-Hasta luego Tai.
Contestó la chica, Tai se volteó a verla y le sonrió ampliamente pero algo llamó su atención, algo en el pecho de Sora brillaba, había visto aquel collar desde que habían salido de la escuela, pero no había tenido oportunidad de preguntarle de donde lo había sacado.
-Oie Sora, y ¿Ese collar de dónde salió?
-Ah, te refieres a este. Me lo regalaron las hermanas Matsumura.
-¿Las gemelas? Oh Dios! ¡No puede ser! ¡olvidé tu cumpleaños de nuevo ¿verdad?
Sora rió aún faltaban dos semanas para su cumpleaños, pero se le hacía adorable la forma en que su amigo se preocupaba por ello aún recordaba como el año pasado Tai lo había olvidado y más de un mes le estuvo rogando a la chica para que lo perdonara, aquello había sido muy gracioso.
- No Tai, aún no es mi cumpleaños.
-¿Entonces por qué te lo regalaron?
-Dicen que es por que he sido buena amiga y las he ayudado a adaptarse, es muy tierno de su parte verdad.
-Sí.
Respondió el chico sin darle mucha importancia aunque había algo que lo hacía desconfiar de aquellas dos chicas, pero decidió no preocupar a Sora con sus presentimientos, además que Sora se miraba muy feliz con sus nuevas amigas y sin duda alguna aquel regalo había sido muy especial para Sora, podía verlo en su rostro así que no quiso preocuparla y cayó sus malos presentimientos.
Siguiente capitulo: Hechizo- Publicación Viernes 23 de diciembre 2011
Mimato196
Mayo 2007
