Hola, hola, ¿Como los trata el año bueno? espero que bien, ¿Que creen? yo andaba feliz de la vida sin acordarme que era viernes hasta que por obra divina se me iluminó que era viernes y yo O_O OMG! me toca actualizar jajaja lo bueno es que me acordé que era viernes sino que yo hubiera seguido feliz como si nada pasara y ustedes me hubieran tenido que esperar otro día, pero es que comprendanme son vacaciones y no sé ni en que día vivo jajaja XD. Bueno ya no los entretengo más y aquí le dejo el siguiente capitulo :) espero lo disfruten y nos leemos el próximo viernes :) (Claro si me acuerdo que es viernes jajaj es broma no se crean procuraré acordarme bueno ahora sí Bye)
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Operación Cupido.
Parte 2
Japón, Odaiba Viernes 1:00pm. (5 hrs. Antes)
Su penúltima clase había terminado y él se encontraba caminando por los pasillos, tenía que conseguir antes de la hora de salida una información que le fuera útil para poner celoso a su amigo Matt, aunque ponerlo celoso no era nada difícil, pero aún así necesitaba algo bueno, algo jugoso que no sólo pusiera celoso a Matt sino que lo hiciera rabiar del coraje, pero ¿Qué? ¿Qué podría conseguir o hacer para que su mejor amigo se muriera de los celos?
En ese momento como respondiendo a todas suspreguntas apareció frente a él Andrew quien seguramente se dirigía a su salón. ¡Eso era! Andrew era la respuesta a todos sus problemas, sabía que Matt no lo soportaba y si conseguía que Andrew le dijera a Matt algo sobre su ya evidente interés en Mimi, Matt no lo soportaría y se moriría de los celos dándose cuenta que si seguía como estaba hasta ahorita podía perder a la castaña y esa era la esencia de la primera parte del plan de Yumi, que tanto Matt como Mimi se dieran cuenta de que podían perderse mutuamente si no hacían algo al respecto. Aunque también había la posibilidad de que el celoso e impulsivo de su amigo se fuera sobre el pobre de Andrew para golpearlo, pero esa era una culpa con la cual Tai tendría que vivir sabiendo que él era el culpable de la paliza que recibiría el pobre de Andrew, pero no podían culparlo era para una buena causa, aunque esa causa no le iba a agradar mucho a Andrew pero ni modo, así es la vida, injusta.
El moreno estaba decidido usaría a Andrew para despertar los celos de Matt y que lo perdonara Andrew si es que el pelinegro salía golpeado.
-Hey Andrew, ¿Vas al salón?
-Ah, hola Tai, sí iba para allá.
-Te acompaño yo también iba para allá.
-Bien vamos.
-¿Y de dónde vienes?
-Fui a dejar unos libros en la biblioteca.
-Oh! Yo pensé que habías ido a visitar a Mimi.
-No tuve oportunidad, pero la veré a la hora de la salida.
-Ya veo la acompañarás a su casa de nuevo.
-Sí pero antes iremos a comer.
-¡¿Tienen una cita?
Exclamó Tai bastante sorprendido y hasta deteniéndose para escuchar la respuesta del chico de ojos cafés que sonrió orgulloso al ver la cara de asombro de su compañero.
-No creo que ella lo consideré como una cita.
-¿Y tú?
-No sería mala idea pero no quiero presionarla.
-Ya veo.
Contestó Tai sin poder disimular la amplia sonrisa que se dibujaba en su rostro, no podía creerlo había conseguido más de lo que esperaba y estaba seguro que esa información que acababa de conseguir por parte de Andrew le serviría de maravilla para matar de los celos a Matt.
Japón, Odaiba Viernes 2:00pm. (4 hrs. Antes)
La campana de la escuela sonó anunciando que la jornada de ese día había terminado, Mimi se levantó sin animo y comenzó a guardar sus cosas y hubiera seguido así sino fuera porque la voz de Catherine llamó su atención.
-¡Por fin lo logré Yumi!
Dijo con una amplia sonrisa la rubia, Yumi sonrió y miró a la francesa frente a ella, todo era parte del plan de Yumi.
-¿De que hablas Catherine?
-¡Logré una cita con Matt!
Dijo orgullosa la chica haciendo con esto que Mimi tirara al suelo uno de sus cuadernos que metía a su mochila, ¿Había oído bien? ¿Matt tenía una cita con Catherine? ¿Por eso él ya no quería hablar con ella? Recogió su cuaderno y salió de ahí lo más rápido que pudo, para ella era mejor no seguir oyendo ya suficiente había tenido con lo que le había dicho Matt aquella mañana, él podía hacer lo que quisiera y a ella de ahora en adelante tenía que darle igual.
Yumi y Catherine vieron a Mimi salir del salón bastante molesta, amabas chicas se miraron y se sonrieron mutuamente todo estaba saliendo a la perfección.
Japón, Odaiba Viernes 2:05pm.
Eran las dos de la tarde con cinco minutos y los dos se encontraban bajo la sombra de un árbol esperando a que el tardado de su amigo Tai saliera para irse a comer los tres juntos pero desde que el moreno se había regresado con el pretexto de que había olvidado algo no había regresado y llevaban ya diez minutos esperándolo, tomando en cuenta que habían salido cinco minutos antes de la hora.
-¿No crees que Tai ha estado actuando raro el día de hoy?
- No lo sé ni me interesa, sólo quiero irme ya.
Sora suspiró resignada, había intentado sacarle un poco de plática a Matt pero con el genio que traía el rubio desde la mañana era prácticamente imposible contestaba de manera grosera y fría, todo por culpa de Mimi, si ella no hubiera aparecido en la vida de su amigo, no se hubieran peleado y Matt no estaría tan insoportable como lo estaba en esos momentos.
Japón, Odaiba Viernes 2:06pm.
Primero se había sentido triste y herida por lo que había escuchado que Catherine había dicho, pero ahora se encontraba furiosa, ¿Cómo era posible que el idiota de Matt tuviera una cita con la francesa esa? ¡¿Por Dios una cita? No simplemente la acompañaría a su casa, sino que tendría una cita con ella dándole la posibilidad de una relación, ahora entendía porque el muy idiota le había dicho que no quería hablar con ella, claro que no quería hablar con ella, no quería que se enterará de su cita con Catherine para que no se la arruinara pero que más daba, a ella ya no le interesaba, de ahora en adelante no le iba a importar nada de lo que hiciera el estúpido de Matt.
-¡Nos vemos mañana Mimi y deséame suerte con mi cita!
Dijo intencionalmente la rubia pasándole a un lado a Mimi y sonriéndole con una sonrisa de comercial, eso de seguro haría que la bilis de la castaña reventara del coraje y Catherine no podía negarlo disfrutaba hacerla enojar.
¡Maldita bruja! Todavía tenía el descaro de presumírselo en la cara, la iba a matar eso era seguro. La castaña levantó su maletín dispuesta a aventárselo en la cabeza a la rubia que campantemente caminaba delante de ella con dirección a la salida y se lo hubiera aventado sino fuera porque la voz de Andrew llamándola la detuvo.
-¿Estas bien Mimi?
Preguntó extrañado el chico de cabellos negros al ver a Mimi dispuesta a aventarle su maletín a Catherine, al parecer la chica de los ojos color miel era bastante agresiva, aunque eso no le quitaba lo adorable, hasta enojada era linda.
- ¡Andrew!
Respondió sorprendida la chica y ocultando tras de sí el maletín, que vergüenza, de seguro Andrew pensaría que era una loca desquiciada avienta maletines, lo que no sabía Andrew era que la arpía esa se lo tenía bien merecido.
-Sí yo… sólo estaba haciendo ejercicio, 98, 99, 100, listo así tendré unos brazos fuertes y bien formados.
Dijo la castaña moviendo su brazo con el cual sostenía el maletín en forma de círculo, era un pretexto tonto pero era lo único que se le había ocurrido para explicar porque parecía que aventaría su maletín.
Andrew no pudo evitarlo y rió por la ocurrencia de la chica que se sonrojó notoriamente al ver que el chico se reía, evidentemente Andrew no le había creído y no lo podía culpar sonaba tonto una vez que se ponía a pensarlo.
¿Qué te parece si ya nos vamos?
Preguntó el chico calmando su risa y esbozando una suave sonrisa que tranquilizó a la chica quien asintió y sonrió suavemente al igual que su acompañante.
Ambos emprendieron camino hacia la salida hasta que la voz de una chica llamando al pelinegro los detuvo haciendo que los dos se giraran hacia donde provenía la voz de la chica.
-¿Andrew a donde vas?
Preguntó Keira de forma seria y dedicándole una mirada de odio a Mimi quien por un momento se sintió intimidara, al parecer no le agradaba a esa chica aunque no sabía porque si ella no le había hecho nada.
-Iré a comer con Mimi.
Respondió Andrew con seriedad, le molestaba la manera en que Keira fulminaba con su mirada a Mimi y más aún le molestaba que no se diera la oportunidad de conocer a Mimi, Andrew sabía que la castaña era una buena chica y que podría agradarle a Keira pero la peliazul ni oportunidad le daba, no la conocía y ya les estaba dedicando la peor de las miradas.
Keira desvió su mirada fulminante de Mimi al oír hablar a Andrew y ahora la dirigió hacia al chico pero a él no lo miró con odio sino con reproche, Andrew era un idiota al sólo dejarse llevar por una cara bonita, pero eso pronto cambiaría y Keira se encargaría de hacer que las cosas cambiaran.
La peliazul dejó de sostener la pelea de miradas que había entre ella y Andrew cuando su hermana llegó tras de ella saludando de los más alegré posible ajena a lo que sucedía entre los tres chicos antes de su llegada.
-¡Hola chicos!
-¡Vámonos!
Ni oportunidad tuvo de saber que pasaba cuando sintió que su hermana la jalaba con brusquedad y se la llevaba del lugar sin darle oportunidad de hablar con Andrew o con Mimi, al parecer algo había molestado bastante a Keira.
-¡Auch! Keira no seas tan brusca.
Se quejó la pelirrosada al sentir que su hermana se la llevaba, Kaira se volteó a ver hacia Andrew y Mimi y vio como esta última le preguntaba algo a Andrew para que después él le sonriera, ¿acaso Andrew ya había logrado algo bueno con la castaña?
-¿Qué pasa con Andrew?
-El muy idiota tiene una cita con Mimi.
Kaira abrió los ojos asombrada al oír lo que su hermana le había dicho y no pudo evitar sonreír, ahora entendía porque su hermanita estaba tan molesta, de seguro Keira estaba que se moría de los celos. Miró de nuevo a la pareja y esta vez su sonrisa fue maliciosa, si Andrew seguía así ella pronto lograría su cometido.
-¡Kaira, Keira!
Gritó la voz de Sora y las dos gemelas se detuvieron girando su vista hacia una pelirroja que se encontraba bajo la sombra de una árbol acompañada de un rubio con cara de pocos amigos que ni siquiera se había molestado en voltear a verlas.
-Oh! Sora ¿Qué pasa? ¿Y Tai?
Preguntó la pelirrosada dirigiéndose junto con su hermana hacia donde estaban los dos chicos.
-Eso mismo quisiera saber, pensé que tal vez ustedes lo habían visto o tal vez esté con Andrew.
-Con Andrew no está eso es seguro. Él está muy ocupado en su cita con Mimi.
Contestó esta vez la peliazul con cara de pocos amigos y con sus brazos cruzados, él sólo recordar aquello la ponía de mal humor y le hacía hervir la sangre. Y no sólo a ella le había hervido la sangre Matt que hasta ese momento se había mantenido fuera de la plática de las tres chicas giró de inmediato su vista hacia la peliazul mirándola con un aire de incredulidad y enojo.
-¿Qué dijiste?
Exigió saber el rubio con voz autoritaria y molesta, sin embargo la peliazul no se intimidó ni un poco y clavó su mirada en el rubio.
-Que Tai no está con Andrew.
Contestó la pelirrosada antes de que su hermana contestara, sin embargo Matt no iba a dejar las cosas así.
-Eso no, lo otro.
-Andrew tiene una cita con Mimi.
Dijo la peliazul mirando a Matt con seriedad, él también estaba interesado en Mimi y debía de hacer algo para separarla de Andrew, pero no hacía nada y eso la molestaba ¿Por qué Matt no hacía algo?
Japón, Odaiba Viernes 2:10pm.
¿Dónde demonios estaba Andrew cuando se le ocupaba? Llevaba más de 10 min. Tratando de allár al pelinegro para llevarselo y hablar sobre su cita con Mimi frente a Matt pero tal parecía que a Andrew se lo había tragado la tierra ya que no lo encontraba por ninguna parte, al parecer no podría terminar con éxito la parte que le correspondía del plan ya que no había logrado encontrar a Andrew en ninguna parte.
Dirigió su vista al frente con intenciones de localizar a sus dos amigos que de seguro aún lo esperaban bajo el mismo árbol donde los dejó y sí ahí estaban Matt y Sora pero no estaban solos y Tai esbozó una sonrisa al ver quienes estaban con sus amigos, al parecer su plan no se había arruinado del todo, si bien no se trataba de Andrew y Mimi los que estaban con Matt y Sora, él podría sacarle provecho a la presencia de las dos gemelas que se encontraban ahí, ellas le servirían para sacar a flote el tema de la cita de Andrew con Mimi y así poder hacer que su mejor amigo se muriera de los celos y recapacitara y lo mejor de todo sin que nadie saliera lastimado, al parecer Andrew se libraría de la paliza que de seguro le daría Matt cuando se enterara de la cita.
Sin pensarlo dos veces Tai se encaminó hacia donde estaban los cuatro chicos tenía que llegar ahí antes que las gemelas se le fueran y su plan se fuera por el caño, así que corrió hacia sus amigos con una amplia sonrisa en su rostro que desapareció cuando se dio cuenta de que el ambiente entre sus amigos no era el mejor, vio como Matt apretaba los puños con fuerza y miraba con furia a Keira ¿Qué estaba pasando ahí?
-¿No lo sabías?
Preguntó con burla la chica de cabellos azules, si hacia enojar lo suficiente a Matt lo más seguro era que el rubio no se pudiera contener y fuera a arruinar la cita entre aquellos dos.
-No.
Contestó Matt rechinando los dientes, estaba haciendo lo posible por contenerse y no salir en busca de Mimi y Andrew.
-¡Hola chicos, ya llegué!
Saludó Tai interrumpiendo la plática entre sus amigos al parecer las gemelas ya habían hecho su trabajo ya que Matt estaba que estaba que echaba chispas pero por si sí o si no él se encargaría de enfatizar el tema de la cita cuando las dos gemelas se marcharan.
-¡Tai! ¿Dónde te habías metido?
Protestó Sora mirando a su amigo con desaprobación quien se defendió con su peculiar sonrisa.
-Lo siento, pero no hallaba uno de mis cuadernos.
-Típico de ti.
Se quejó la chica resignada y con su brazos cruzadas.
-Bueno nosotros ya nos vamos, nos vemos luego chicos.
Se despidió Kaira con una sonrisa para después irse con su hermana que no hizo más que asentir en forma de despedida.
-¡Oigan chicas deséenle suerte a Andrew de mi parte!
Gritó Tai al ver que las dos hermanas se alejaban.
-¿Suerte? ¿Por qué?
Preguntó Kaira deteniéndose y girándose a ver al moreno.
-Por su cita con Mimi.
Respondió Tai con una sonrisa en su rostro, había logrado ver de reojo como su amigo se enfurecía de sólo oír lo que había dicho, la misión estaba cumplida, Matt estaba que moría de los celos, sólo espera que Matt al no tener a Andrew para desquitarse no se fuera a desquitar con él.
Japón, Odaiba Viernes 2:30pm.
Llevaban alrededor de 15 minutos en un hermoso y elegante restaurante hablando sobre temas triviales, pero bastantes entretenidos ya que Andrew lograba hacerla reír constantemente.
-Es muy lindo este lugar ¿Ya habías venido antes?
Preguntó la castaña echando un vistazo a la fina y elegante decoración del lugar mientras que ella y el pelinegro esperaban a que trajeran su orden.
-Sí una vez, cuando recién llegamos a esta ciudad Kaira vio este lugar e insistió a que viniéramos a comer aquí, estuvo insistiendo hasta que logró convencer a Keira. A mi en lo particular me gustó mucho y la comida es exquisita por eso te traje aquí.
-Ya veo, ustedes tres son muy unidos ¿cierto?
-Bueno ellas son como mis hermanas.
-Sí me lo habías dicho, aunque creo que a una de ellas no le caigo muy bien.
-¿Lo dices por Keira?
-No sé como se llama la de cabello corto.
-Es Keira, pero no te lo tomes personal, ella es así con todo el mundo.
- Pensé que era algo personal.
Respondió Mimi bajando su mirada, ella realmente estaba convencida de que le caía mal a esa chica, aunque Andrew le había dicho que no era nada personal, Mimi lo había podido ver en los ojos de esa chica, Keira la odiaba y no sabía porque y en cierta forma eso le daba miedo.
- No lo tomes tan enserio, sé que Keira fue muy grosera esta tarde pero no te hará nada malo.
Respondió Andrew levantando con su mano la barbilla de la chica quien alzó su vista y clavó su mirada en el chico que le sonrió tiernamente.
-Todo estará bien.
¿Por qué le había dicho eso? Aquello lo podía poner en evidencia frente a Mimi y delatarse a si mismo de que sabía lo sucedido en el pasado, pero la vio tan indefensa y sus ojos demostraron cierto miedo que no pudo evitar hacerla saber que él la protegería.
Japón, Odaiba Viernes 3:00pm. (3 hrs. Antes)
Tenían media hora que habían llegado a esa pequeña cafetería y él no había probado ni un poco de la comida que había pedido, sólo podía pensar en la supuesta cita entre Andrew y Mimi ¿Pues en que estaba pensando esa chica? ¿Cómo se le ocurría tener una cita con Andrew? Él le había dicho que era peligroso que estuviera tanto tiempo con ese sujeto pero la castaña parecía ignorarlo, ¿qué acaso era tonta o qué? Él podía lastimarla y ella le daba la oportunidad perfecta teniendo esas citas con el pelinegro.
-Oie Matt ¿No te vas a comer tu hamburguesa?
Matt salió de sus pensamientos y giró su vista hacia su amigo que se encontraba frente a él. Desde hace rato que Tai le había echado ojo a la hamburguesa de su amigo que Tai podía jurar le estaba cerrando el ojo para que se la comiera.
-¿Por qué no me lo dijiste?
Preguntó Matt de manera seria y clavado su mirada en su amigo que no dejaba de ver su hamburguesa y eso que el moreno ya se había comido dos, pero al parecer aún le cabía una tercera y por eso no dejaba de ver la que estaba en el plato de Matt.
-¿De que hablas?
Preguntó el moreno sin dejar de ver la hamburguesa en el plato de su amigo, claro que Tai sabía de que le estaba hablando Matt pero no estaba de más provocarlo un poco.
-Sabes de que hablo, de la cita de Mimi con Andrew, ¿por qué no me lo dijiste?
Tai sonrió para si mismo, sabía que Matt había estado callado porque no había dejado de pensar sobre la cita de Mimi con Andrew y eso le satisfacía al moreno ya que eso quería decir que su plan había dado resultado y Matt había estado pensando y seguramente también reflexionando sobre su pelea con Mimi.
-Ah! Eso, me acababa de enterar, además que no pensé que te interesara con eso de que ya no se hablan.
-Tú sabes lo que ella significa para mí y aún así…
-Sí la quisieras tanto como dices ya hubieras dejado tu orgullo a un lado y hablado con ella para arreglar las cosas con ella.
Contestó el moreno agradeciendo mentalmente que Sora en esos momentos se encontrara en el baño y no estuviera presente ya que aquella plática no sería nada buena para la salud mental de su amiga.
Matt se quedó callado después de la contestación de su amigo, no sabía que sentir, tenía sentimientos encontrados por una parte se sentía culpable por haber alejado a Mimi de él y no haber querido escucharla cuando ella intentó hablar con él pero por otra parte estaba furioso, él sólo imaginarse a Mimi y a Andrew juntos le hacia hervir la sangre y sentirse traicionado, ¡Maldición! ¿Por qué Andrew tuvo que aparecer de nuevo en sus vidas?
Matt se puso de pie sin decir ni una sola palabra, sacó dinero de su cartera y lo depositó en la mesa frente a Tai para después murmurar un "me voy" y enseguida irse del lugar.
-¿Oie me puedo comer tu hamburguesa?
Preguntó Tai al ver que su amigo se iba pero no obtuvo respuesta, el rubio continuó caminando sin mirar atrás. El moreno sonrió de medio lado al ver a su amigo irse y tomó la hamburguesa que estaba frente a él y le dio un gran mordisco a la hamburguesa que consideraba su premio por haber hecho un buen trabajo, la primera fase de su participación en el plan de Yumi había sido realizada con éxito ahora le faltaba pensar cómo le haría para la segunda fase del ingenioso plan de Yumi.
-¿Dónde está Matt?
Preguntó Sora al llegar a la mesa donde se suponía estaban ella y sus dos amigos de los cuales sólo quedaba Tai.
-Se tuvo que ir.
-¿Por qué?
-No lo sé, ya vez que ha andado muy raro últimamente.
-Tienes razón.
Contestó la pelirroja con una mueca en sus labios, ella esperaba animar a Matt un poco con una salida a comer como en los viejos tiempos, pero estaba claro que las cosas ya no serían nunca más como en los viejos tiempos y todo por culpa de Mimi
Tachikawa.
-Bien ¿Y que haremos mañana?
Preguntó la pelirroja tomando asiento frente a su amigo quería olvidarse del hecho de que Matt se había ido y que mejor manera de hacerlo que hablando con su amigo Tai.
Tai miró extrañado a la pelirroja, realmente no sabía de que le hablaba la chica, que el supiera el día siguiente era sábado y no habían planeado algo para ese día ¿o sí?
-¿Qué? ¿De qué hablas Sora?
-Dijiste que me llevarías al cine.
-Eso sólo lo dije porque tú me obligaste, parecía que estabas celosa.
Se quejó el moreno y viendo con reproche a su amiga, el sólo recordar que por culpa de Sora no había podido salir con aquella diosa francesa lo hacía sentir ofendido con su amiga.
Sora por su parte se sonrojó levemente al oír el comentario de su amigo ella no estaba celosa, no tenía porque estarlo, "¿entonces por qué no lo dejaste ir con Catherine?" le preguntó la voz de su conciencia, a lo que ella se respondió así misma. "Por que es mi amigo y no lo dejaré caer en manos de esa arpía con cara de porcelana" sin embargo aquella respuesta no la terminó de convencer ni a ella ni a la voz de su conciencia que la llamó "mentirosa" puesto que muy en el fondo sabía que había algo más ahí que no la había dejado permitir que Tai se fuera con aquella rubia, pero ¿Qué era ese algo que la hacía querer a Tai sólo para ella? ¿Acaso era amor?
-Hey Sora no es para tanto, sólo bromeaba.
-eh? Perdona es que me quedé pensativa, pero dime ¿si me llevaras al cine mañana?
Tai torció la boca, le hubiera convenido más dejar a Sora perdida en sus pensamientos, no que ahora tendría que pagar dos entradas al cine más lo que fueran a comer, eso era lo malo de ser hombre, siempre le tocaba pagar, de seguro era genial ser mujer y que te pagaran todo pero ni modo él no lo era además se trataba de Sora, con ella valía la pena gastarse sus ahorros.
-Pensé que sólo era una mentirita blanca.
-Pero yo no quiero que mi mejor amigo sea un mentiroso así que lo mejor será ir al cine.
Tai sonrió, al parecer no tenía escapatoria, aunque en realidad la idea le agradaba bastante, así que no se hizo más del rogar y aceptó ir al cine con Sora sin más pretextos.
-Esta bien, tú ganas Sora.
Sora sonrió satisfecha y orgullosa de si misma por haber logrado su cometido.
Japón, Odaiba Viernes 3:05pm.
Ambos chicos se encontraban en el centro comercial, Kari le había pedido a T.K que la acompañara para buscar unas pilas para su cámara y el rubio había aceptado felizmente la propuesta de su amiga de ir a comer algo al centro comercial para después buscar unas pilas para su cámara y ¿Por qué no? Ir también a dar la vuelta. Salieron de una tienda de electrónicos donde la castaña había conseguido con éxito lo que buscaba y continuaron su camino visitando varias tiendas hasta que T.K se detuvo frente a un elegante restaurante en donde vio a través de la ventana a Mimi y Andrew sentados comiendo y platicando amenamente.
-¿Pasa algo T.K?
Preguntó la chica al ver que su amigo se había quedado atrás de ella.
-Mimi de nuevo está con Andrew.
Kari caminó hasta T.K y fijó su mirada hacia donde se encontraba la de su amigo y sí efectivamente Mimi estaba en aquel restaurante comiendo y riendo en compañía de Andrew y aquello ya estaba empezando a preocuparle, la pelea entre Matt y Mimi ya había durado mucho ¿Qué tal si las cosas ya no volvían a ser como antes y Andrew y esas brujas se salían con la suya?
-Esto no me gusta, ya pasó casi una semana desde que Matt y Mimi se pelearon.
-Lo sé a mi tampoco me agrada y me preocupa que Mimi pase tanto tiempo con Andrew.
-Debemos hacer algo.
Dijo la castaña volteándose a ver a su amigo, sabía que su yo del pasado le había dicho que no se involucrara que dejara que las cosas siguieran su curso pero es que simplemente ella no podía quedarse con los brazo cruzados, tenía que hacer algo para ayudar a sus amigos y volverlos a unir, después de todo no afectaba si no les decía nada del pasado ¿o sí?
-Pero Kari dijiste que…
-Lo sé T.K, pero no podemos quedarnos sólo viendo sin hacer nada.
-Te entiendo, a mí también me desespera esta situación.
-¿pero que podemos hacer?
-Por mientras creo que lo mejor es que hable con mi hermano para tratar de averiguar que pasó y de ahí ya veremos en que podemos ayudar.
Finalizó el chico con una sonrisa que se vio correspondida por su amiga, ella estaba de acuerdo con T.K primero tenían que descubrir cual era la causa por la que Matt y Mimi estaban peleados para después poder ayudarlos a reconciliarse.
Japón, Odaiba Viernes 3:15pm.
Llegó a su casa con un humor de los mil demonios, entró y azotó la puerta con fuerza.
En cuanto Hiroaki escuchó el fuerte golpe de la puerta supo que el mayor de sus hijos no había tenido un buen día. Aunque aquello ya no le extrañaba ni en lo más mínimo ya que esa semana su hijo había estado de muy mal humor pero al parecer aquel día a Matt le había ido más que mal, a lo que la experiencia de Hiroaki le aconsejó tener el menor contacto visual con su hijo ya que cuando Yamato se ponía así hasta parecía que le molestaba que lo mirarán así que a pesar de que Hiroaki sabía que su hijo ya había llegado no despegó su vista del televisor y esperó a que su hijo se fuera a su cuarto y tal y como se lo había esperado Hiroaki, Matt había entrado y atravesado la sala hasta llegar a su cuarto con cara de pocos amigos y sin siquiera tomarse la molestia de ver o saludar a su padre al parecer lo único que quería hacer Matt en esos momentos era encerrarse en su cuarto.
Cerró los ojos en cuanto escuchó un nuevo golpe ahora proveniente de la puerta de la habitación de Matt, Hiroaki suspiró aliviado al ver que el peligro había pasado si se hubiera atrevido tan sólo a saludar a su hijo en ese momento lo más seguro era que sería hombre muerto ya que a lo pudo ver su hijo más que de mal humor estaba furioso, y lo más seguro era que se desquitaría con la persona que tuviera en frente y Hiroaki no quería ser esa persona.
Cerró tras de sí la puerta de su habitación causando así un fuerte golpe que seguramente resonó en toda su casa, pero eso no le importaba en lo más mínimo, él lo que quería era no saber nada de nada, olvidar por completo la dichosa cita de Mimi con Andrew pero por más que lo intentaba no lo lograba. Aventó su mochila lo más lejos que pudo y después pateó con fuerza el bote de basura que se atravesó en su camino, estaba furioso y se sentía frustrado ¿Por qué? ¿Por qué? Era lo único que en su mente había en aquel momento pero por más que se repetía no encontraba una respuesta a su pregunta ¿Por qué Mimi había aceptado aquella cita?
Se sentó en su cama y pasó con desesperación sus manos sobre su dorada cabellera y miró con frustración el suelo, para después echarse para atrás y terminar acostado en su cama ahora con su vista fija en el techo blanco de su habitación. Cerró los ojos y por un instante pudo imaginarse claramente a Mimi junto con Andrew. Abrió los ojos de golpe en cuanto esta imagen se terminó de formar en sus pensamientos y se sentó nuevamente, las cosas se estaban saliendo de control, y era su culpa, nunca debió pedirle a Mimi que se distanciaran sabiendo que Andrew estaba presente y no debió alejarla ese día cuando ella intentó hablar con él, seguramente para arreglar las cosas. Todo era su culpa y él lo sabía pero ¿Qué era lo que debía hacer ahora que ya era demasiado tarde?
Japón, Odaiba Viernes 3:22pm.
Despidió a Andrew desde la puerta y una vez que vio que el chico de cabellos negros había desaparecido de su vista entró a su casa donde se encontró a su mamá en la cocina preparando un postre, seguramente algún nuevo experimento de su mamá que probablemente la Sra. Tachikawa había visto en la tele o en alguna revista de cocina.
-Ya llegué.
Anunció la castaña tomando asiento en la barra de la cocina a la par que miraba como su madre sacaba del horno unas galletas que olían delicioso.
-¿Cómo te fue con tus amigos hija? ¿Te divertiste?
Preguntó la mujer volteándose hacia su hija con una charola en sus manos y con una sonrisa que parecía imborrable en los labios de la Sra. Tachikawa.
-Sí fue divertido.
Contestó la castaña sin ánimo y desviando su vista de su madre para dirigirla a un lugar inespecífico.
-No te oyes muy contenta ¿Sucede algo cariño?
Preguntó la mujer dejando la charola sobre la mesa y viendo con preocupación a su única hija que dirigió su mirada hacia ella y le sonrió levemente diciendo un "estoy bien" para después disculparse diciendo que iría a dormir un poco pues según Mimi le dolía un poco la cabeza.
Satoe observó a su hija irse hasta que esta desapareció de su vista y después dirigió su mirada a su charola de galletas intactas, algo malo debía estarle ocurriendo a su pequeña, ya que Mimi nunca se iba de la cocina sin probar antes su nueva receta.
Mimi entró a su habitación y se dejó caer en su cama miró al techo por unos segundos, no podía negar que se había divertido en su comida con Andrew, el chico tenía una plática muy interesante y divertida, y se la había pasado bien pero aún así no podía evitar extrañar a Matt, por más que lo intentaba no podía alejar a Matt de sus pensamientos y es que a pesar de que sus pláticas con él eran más cotidianas la sólo presencia del rubio la hacían sentir feliz a diferencia de Andrew que sólo lograba sacarle sonrisas fugaces que se extinguían casi al instante.
Giró su vista hacia su derecha y se encontró con "Mattie" el pequeño gato de felpa que Matt le había regalado en navidad, lo tomó entre sus manos y no pudo evitar sonreír, ¡maldición! ¿Por qué lo extrañaba tanto?
-Tal vez es lo mejor para los dos Mattie, así ya no me tendré que preocupar por lo que pasó en el pasado.
Le dijo Mimi a su pequeño gato de peluche que ella podía jurar que la miraba con unos ojos tristes.
-Oh! No me mires así Mattie, además Matt ya no quiere ni hablar conmigo.
Respondió la castaña en defensa a esa mirada triste que le dedicaba su gato de peluche en el cual al parecer ella se estaba proyectando. Dio un suspiró y dejó el gato a un lado era mejor que dejara de hablar con su peluche de seguro eso de hablar con tus peluches no era algo muy normal, además que tenía que dejar de pensar en Matt, así que se puso de pie y caminó hasta la cabecera de su cama donde se sentó, prendió la tele, que mejor forma de olvidarse de todo que escapando al mundo ficticio de la televisión.
Japón, Odaiba Viernes 4:00pm. (2 hrs. Antes)
Llegó a casa de su padre, había oído por boca de Kari que su hermano esa semana había andado de un humor de los mil diablos, seguramente por la pelea entre el mayor de los rubios y Mimi y de la cual nadie sabía con exactitud que era lo que había ocurrido.
Entró y se encontró con su padre preparando las cosas para irse a su trabajo, Hiroaki volteó al oír que la puerta se abría y sonrió al ver al menor de sus hijos entrar, tenía ya casi un mes que no lo miraba y le alegraba el recibir su visita lástima que esa visita se iría en un hola y adiós puesto que el señor Ishida ya se tenía que ir a trabajar.
-Hijo que bueno que viniste a visitarnos.
-¿Ya te vas papá?
Preguntó un poco decepcionado T.K al ver a su padre alistando sus cosas para irse, el menor de los rubios tenía pensado de hablar un rato con su padre antes de tener que entrar al cuarto de su hermano a darle terapia.
-Me hablaron al parecer tienen problemas en la televisora y tengo que ir. Lo siento hijo me encantaría quedarme pero…
-No te preocupes papá entiendo.
-En verdad lo lamento.
- Enserio papá no hay problema además necesito hablar con mi hermano.
-Oh! Que bueno que hablarás con él ha estado de mal humor toda la semana y no sale de su cuarto.
-Sí algo así oí por eso vine a verlo.
- Bueno me tengo que ir nos vemos luego hijo, espero que nos visites más seguido
Dicho esto el señor Ishida salió prácticamente corriendo del departamento. T.K por su parte se dirigió a la habitación de su hermano mayor, tocó la puerta y pudo escuchar como una melodía era interrumpida para después dar paso a la voz de su hermano que le decía que pasara.
Matt volteó a ver a la persona que entró y aunque no esperaba que fuera su hermano no le dio mucha importancia sólo lo miró unos segundos y comenzó a tocar de nuevo su guitarra.
T.K suspiró, al parecer los rumores eran ciertos y su hermano mayor estaba con el ánimo bajo.
-No sabía que ibas a venir.
Dijo Matt sin voltear a verlo.
-Oí que no estabas de muy buen humor.
-Entonces ¿Qué haces aquí?
-Y veo que es cierto.
Respondió T.K caminando hasta la cama de su hermano donde tomó asiento en la orilla.
- ¿Qué es lo que pasa hermano?
-Nada.
Respondió Matt sin verlo y sin dejar de tocar su guitarra, realmente no tenía ganas de hablar con nadie.
-Pensé que tenía que ver con Mimi.
-Ella no tiene nada que ver.
Dijo Matt molesto dejando de tocar su guitarra y mirando molesto a su hermano menor quien confirmó que su hermano mayor estaba así debido a Mimi, pero al parecer su hermano no estaba listo para hablar del asunto.
-Ya veo, no quieres hablar, pero hermano deberías arreglar las cosas con ella no querrás perder una linda amistad por una tontería, además supe que Andrew está de vuelta aquí, podría ser peligroso para ella y no creo que quieras que algo malo le pase.
Una vez que terminó de hablar T.K se puso de pie y se dirigió hacia la puerta sabía que eso dejaría pensando a su hermano así que su trabajo ya estaba hecho. Matt siguió a su hermano con la mirada, maldiciendo el momento en que le contó a T.K sobre las visiones de Mimi ahora su hermano se sentía con el derecho de opinar sobre su relación con Mimi, aunque no podía negar que en cierta forma T.K tenía razón.
Japón, Odaiba Viernes 5:30pm. (30min. Antes)
La televisión se encontraba hablando sola puesto que la dueña del cuarto tenía ya más de una hora que había caído en los brazos de Morfeo y se encontraba pacíficamente dormida en su cama abrazada de el pequeño "Mattie" que la arrullaba con la fragancia del chico que lo compró, hasta que el celular de la castaña comenzó a vibrar despertando a la ahora dueña del pequeño gato.
Mimi abrió los ojos y aún adormilada buscó con su mano el celular que vibraba insistentemente para después dar paso a una de las canciones de Matt la cual era el tono que utilizaba la chica. Mimi al oír la voz de Matt que comenzaba a cantar a través de su celular se sentó en la cama y buscó con su mirada el teléfono hasta que lo encontró, lo tomó con una de sus manos y se fijó de quien provenía para encontrarse el nombre de su mejor amiga escrito en la pantalla.
-Alo.
Contestó con su voz un poco ronca, delatándola así de que se acababa de despertar. La castaña permaneció en silencio unos segundos escuchando lo que la voz al otro lado de la línea le decía.
-¡Examen!
Exclamó preocupada la chica y abriendo sus ojos como platos, ella no recordaba que la profesora de algebra le hubiera dicho algo de un examen, pero si Yumi lo decía tenía que ser verdad, y para su mala suerte de Mimi ella al igual que su amiga había dejado su cuaderno en el salón.
-Yo también dejé mi cuaderno en el salón.
Respondió la castaña después de una breve explicación de Yumi sobre cuando había dejado el examen la profesora.
-Yo iré contigo.
Dijo la castaña, Yumi le había dicho que iría por su cuaderno a la escuela y a ella como también había olvidado el suyo no le quedaba de otra que acompañar a su amiga e ir a la escuela también.
Japón, Odaiba Viernes 5:35pm. (25 min. Antes)
Se había quedado en casa de su papá con la esperanza de que su hermano saliera de su cuarto para hablar con él pero al parecer su breve plática con su hermano mayor no había sido muy productiva porque al parecer no había logrado hacer recapacitar a su hermano ni un poco y tendría que utilizar otra estrategia para hacerlo entrar en razón.
T.K le cambió de canal a la tele y no pudo evitar suspirar al pensar en su hermano, no cabía duda que Matt era un cabeza dura, ni siquiera porque estaba Andrew trataba de arreglar las cosas con Mimi ¿Pues que había pasado entre ellos para que se alejaran de esa manera?
El teléfono sonó y T.K despertó de sus pensamientos, era seguro que Matt no saldría a contestar, así que tendría que contestar él. Levantó la bocina del teléfono.
-Hola Tai, ¿qué pasa?
Saludó T.K al reconocer la voz al otro lado de la línea. T.K permaneció en silencio unos segundos escuchando como Tai le contaba sobre el plan de Yumi y el menor de los rubios esbozó un amplia sonrisa en su rostro, lo que le decía Tai no era para nada una mala idea, es más era excelente y pensaba apoyar el plan de la pelirroja.
-Bueno en ese caso te pasaré a mi hermano.
Dijo T.K una vez que Tai terminó de hablar, el rubio caminó hasta la habitación de su hermano y le dejó el teléfono a su hermano mayor para después sacar su teléfono y llamarle a Kari ella le ayudaría a encontrar una manera de hacer más efectivo el plan de la pelirroja ya que desde su punto de vista le faltaba un poco de romance y de eso se encargarían él y Kari.
Japón, Odaiba Viernes 5:50pm.
"No vayas", era lo primero que le había dicho su mente en cuanto escuchó por teléfono la petición de Tai para que lo ayudara a recoger las pelotas de su entrenamiento las cuales aseguraba el moreno eran un mundo de pelotas con el cual no podría acabar sin su ayuda ya que sus compañeros se habían ido dejándolo con todo el trabajo. Pero para cuando él llegó a la escuela, lo que Tai decía ser un mundo de pelotas resultó ser sólo 4 sacos de los cuales el cargaba dos y su mejor amigo cargaba otros dos.
Miró de reojo al moreno y vio como su mejor amigo tenía una sonrisa de oreja a oreja, ¿por qué Tai estaba tan feliz? El se sentía de un humor de los mil diablos y Tai sonreía como si la vida fuera perfecta. Lo maldijo por vigésima octava vez, por hacerlo ir y por tener esa estúpida sonrisa en el rostro.
-Vamos Matt no es para que te enojes, sin ti no hubiera acabado tan pronto.
Dijo Tai al sentir la furiosa mirada que su amigo le dedicaba a cada rato, era casi como si pudiera escuchar las maldiciones que su amigo le echaba con cada mirada y cuando estaban recogiendo las pelotas, Tai podía jurar que más de una vez Matt estuvo tentado a estrellarle uno de los balones en la cara pero afortunadamente para el moreno, Matt se contuvo y él salió ileso.
-Me hiciste venir por nada.
-No fue por nada, luego me lo agradecerás.
-¿De que hablas?
Tai sonrió ampliamente, causando en Matt la sensación de que su amigo se tenía planeado algo entre manos, pero fuera lo que fuera Matt no se sentía de ánimos para andar soportando las bromas de Tai.
-De nada, sólo que te saqué de tu miseria, eso de estar encerrado en tu cuarto sólo pensando en tu ya sabes quien, no puede ser bueno para tu salud mental. Ven las dejaremos en el cuarto del conserje.
-Pero ¿Qué no van en el gimnasio?
Preguntó un ingenuo Matt a la par que entraba al pequeño cuarto que Tai le había indicado y dejaba los sacos con pelotas en el suelo.
-Ahí estarán bien.
Contestó Tai desde la puerta mientras que miraba como su ingenuo amigo dejaba los sacos en el suelo y antes de que el rubio volteada el moreno cerró la puerta con candado.
Matt se volteó al oír como se cerraba la puerta y vio como en efecto la puerta había sido cerrada pero pensó que a Tai se le había cerrado no que su amigo lo había encerrado intencionalmente.
-Tai ábreme la puerta se cerró.
Gritó Matt desde adentro y golpeando la puerta.
-Lo siento Matt, te tendrás que quedar ahí por un tiempo.
-¡¿Qué?
Ahora sí había perdido los estribos, ¡Lo iba a matar! No importaba que se tratara de su mejor amigo, él se encargaría de cavar su tumba para depositarlo una vez que hubiera terminado de matarlo. Pero ¿¡Qué demonios le pasaba a Tai!
-¡Abre la maldita puerta!
Gritó furibundo y tratando de abrir la puerta desesperadamente, ahora entendía porque guardarían las pelotas en el cuarto del conserje, ese era el único lugar en toda la escuela que tenía una puerta que sólo se abría por afuera. ¡Maldito Tai!
-Lo siento Matt no puedo, pero no te preocupes, pronto te llegará compañía.
Tai rió divertido al oír desde afuera las maldiciones y amenazas que le dedicaba su amigo desde el cuarto, sería hombre muerto cuando Matt saliera de ahí, pero que importaba todo era por una buena causa.
Japón, Odaiba Viernes 5:55pm.
¿Cómo era posible que olvidara su examen de algebra? De por si no tenía un buen historial en esa materia y todavía olvidaba que tenía examen, era la peor alumna del mundo de eso no cabía duda.
Llegó a las puertas de su escuela y se encontró con Yumi esperándola en la entrada, la pelirroja sonrió al verla y ella correspondió con una sonrisa para después quejarse ante la pelirroja del supuesto examen.
-No te preocupes Mimi, a mi también se me olvidó mi cuaderno de apuntes.
-Pensé que estaría cerrada la escuela.
-Lo está, pero Izzy consiguió la llave, ya vez que el tiene contactos.
-Sí se lleva bien con todos los profesores.
-Bueno hay que darnos prisa antes de que alguien nos miré.
Dijo Yumi jalando a Mimi para que la siguiera, tenían que darse prisa, Tai ya le había mandado un mensaje diciéndole que su parte del plan ya estaba realizada lo cual quería decir que sólo faltaba que ella llevará a Mimi hasta donde estaba Matt para así obligarlos a hablar.
-¿Yumi por que la prisa?
Se quejó la chica de ojos color miel al ver que su amiga la llevaba casi arrastras haciéndola sospechar que algo no estaba bien.
-No quiero que nos vean meteríamos en problemas a Izzy.
Aquella respuesta pareció lógica para Mimi quien no preguntó más hasta que a mitad de las escaleras las dos chicas se toparon con una parejita muy conocida para las dos, ¿qué hacían T.K y Kari allí?
Los dos chicos no supieron ni donde esconderse cuando se toparon de frente a las dos chicas que los miraron, Mimi con extrañeza y Yumi con susto aquel encuentro podía arruinar sus planes.
-T. K, Kari, ¿Qué hacen aquí?
Preguntó la castaña, T.K y Kari por su parte se voltearon a ver preocupados ¿Cómo podían justificar su presencia ahí?
La mente de Yumi trabajaba a mil por hora tenía que sacarse un as bajo la manga para poder librar la situación sin levantar sospechas en Mimi.
-Ah… nosotros…
Comenzó a decir T.K aunque en realidad no tenía ni idea de que debía de decir.
-¿Lo encontraste Kari?
Pregunto de la nada la pelirroja haciendo que todas las miraras se fijaran en ella obligándola a continuar con lo decía y poder darle una idea a la pequeña Yagami de que hablaba.
-Me refiero al cuaderno de Tai.
Aclaró la chica dándole a Kari una idea de donde partir para empezar con su excusa para estar ahí.
-¿El cuaderno de Tai?
Preguntó Mimi incrédula, había algo muy sospechoso en sus amigos que la hacía desconfiar.
-Sí mi hermano olvidó su cuaderno de química y me pidió de favor que viniera por él.
-Así es pensamos que estaría cerrado pero por suerte nos encontramos con Yumi en la entrada.
Finalizó el pequeño rubio dándole más credibilidad a su mejor amiga.
-¡Dios estamos en época de exámenes y yo ni en cuenta!
Exclamó alarmada Mimi desprendiendo así una sonrisa de sus amigos quienes se vieron aliviados, Mimi era tan ingenua que a pesar de su evidente nerviosismo ella les había creído cada una de sus palabras.
-Bueno hay que darnos prisa.
Habló esta vez Yumi, antes de que pasara algo más tenían que llevar a Mimi hasta el cuarto de conserje y encerrarla con Matt para que así los dos se vieran obligados a hablar.
-Nosotros los acompañamos.
Se ofreció T.K, las cosas no estaban saliendo como esperaban, y si aparecía algún otro inconveniente él ayudaría a encerrar a Mimi junto con su hermano así tuviera que ser a la fuerza.
Los chicos comenzaron su camino y dieron la vuelta en el pasillo donde se toparon de golpe con Tai. El moreno sintió como la sangre se le iba hasta los pies, se suponía que Mimi no debía verlo ¿Qué se suponía que haría ahora? Y además ¿Qué hacían T.K y Kari ahí?
- ¿Tai?
Preguntó la castaña confundida, ¿qué hacía Tai ahí si supuestamente Kari había ido a recoger su cuaderno? ¿Es que acaso no confiaba en su hermana menor? Sí seguramente era eso.
-¡Mimi!
Exclamó nervioso el chico al encontrarse con los ojos enmielados de la chica y después desvió su mirada hacia su hermana y sus amigos que le hacían señas para que no dijera nada.
-¿Qué haces aquí?
Los nervios lo estaban matando, miró a la chica que esperaba una respuesta de su parte y la presión subió, después miró a sus amigos en busca de apoyo pero no obtuvo gran ayuda, ya que ninguno sabía que decir o hacer.
-Sí… bueno… es que yo…
No lo resistió más tomó la mano de Mimi y se fue con ella corriendo con dirección al cuarto del conserje.
-Tengo que enseñarte algo.
Dijo como pretexto el moreno cuando la tomó de la mano y se la llevó del lugar, Mimi por su parte no tuvo ni siquiera oportunidad de oponerse cuando ya se veía arrastrada por el moreno que corría a mil por hora llevándola a quien sabe donde.
-¿Tai a dónde me llevas?
Se quejó Mimi cuando Tai ya la llevaba a mitad del caminó, no tenía ni idea de a donde quería llevarla el chico y mucho menos de que era lo que quería que viera.
-Espera y lo veras.
Contestó el moreno rogando que su plan funcionara, llevaría a Mimi hasta el cuarto de conserje y la metería ahí sin previo aviso dejándola encerrada con Matt y así su misión estaría más que completa.
Tai sonrió al ver la puerta del cuarto de conserje su plan había sido todo un éxito, frenó de golpe haciendo que Mimi chocara con él, y antes de que la chica pudiera reaccionar abrió con rapidez la puerta del cuarto de conserje y la empujó cerrando la puerta casi al instante.
Mimi no sabía ni que había pasado, todo había sucedido tan rápido que aún no relacionaba los hechos, sólo sabía que Tai la había encerrado en el cuarto del conserje. Se giró al oír que la puerta se cerraba y empezó a golpearla con fuerza pidiéndole a gritos un explicación al moreno.
-No te va a abrir.
Mimi sintió que su corazón dio un brinco al oír aquella varonil voz que se encontraba tras de ella, se volteó lentamente y se encontró a Matt recargado en la pared con sus brazos cruzados y sus atigrados ojos fijos en ella. ¡Dios! ¿En que situación la habían metido?
Japón, Odaiba Viernes 6:00pm.
Mimi pateó la puerta frustrada, estaba decidida a matar a Yumi, a Tai, a Kari y a T.K cuando saliera de ahí, ¿Cómo se atrevían hacerle eso?
Suspiró resignada, era evidente que por más que pateara la puerta no le abrirían, hace unos segundos que había oído como los chicos se retiraban del lugar dejándola a ella encerrada junto con Matt. Recordó con quien se encontraba y sintió como todo en ella tembló, ¿qué se suponía que iba hacer ahora? Ya no podía actuar de manera natural porque el verlo la ponía nerviosa. ¿Qué se suponía que haría ahora que estaba encerrada con él?
Tomó aire e intentó relajarse, sentía como sus piernas temblaban por los nervios y podía asegurar que en cualquier momento le fallarían así que tomó asiento y se recargó en la pared abrazando sus piernas y ocultando entre ellas su cara sonrojada, no quería verlo, estaba segura que si lo miraba se pondría tan roja como un tomate, además que no estaba muy segura de que él quisiera estar con ella en la mañana le había dejado muy claro que no quería hablarle y nada le aseguraba que las cosas ya habían cambiado, ¡Maldita Yumi! La odiaba por haberla metido en esa situación.
-Quiero irme a casa.
Dijo la castaña con una voz queda y casi inaudible pero que aun así Matt alcanzó a escuchar a la perfección. El rubio volteó a mirarla y no pudo evitar dejar su mirada clavada sobre ella, se miraba tan tierna ahí sentadita con su carita oculta entre sus piernas, era obvio que no quería hablar con él, y no era para menos después de que como le había hablado él aquella mañana.
Desvió su vista de la castaña y la dirigió a la pequeña ventana que ya despedía solamente tenues rayos de luz que estaban por desaparecer, lo mejor sería que buscara la vela que T.K le había dicho que había dejado ahí y la prenderla.
Mimi al ver que Matt se movía levantó su vista y la fijo en el chico que parecía buscar algo entre las pocas cosas que había ahí, vio como Matt sacaba una vela y la ponía entre los dos para después prender el fósforo y encender la vela. Mimi no pudo evitarlo y dejó su mirada clavada en el chico, siempre había visto a Matt como el chico enfadoso que le gustaba molestarla, pero ahora que lo miraba con otros ojos y que estaba consciente de que ella sentía algo por él, no podía dejar de notar lo atractivo que era, ahora comprendía porque todas la chicas de su escuelan morían por él, pero ¿Por qué ella no lo había visto antes?
Matt levantó su vista y ella de inmediato desvió su mirada totalmente sonrojada, ¡maldición! Tenía que controlarse, lo miró de reojo y él tenía su mirada fija en la luz que desprendía la vela, parecía pensativo y con su mirada sumergida en sus pensamientos y ella aprovechó para ver mejor las facciones del rubio, y no pudo evitar adorar la forma en que la llama de la vela se reflejaba en sus profundos ojos que parecían inoptizantes para ella que por más que trataba de disimular no podía evitar perderse en aquellos hermosos ojos color zafiro.
Lo había estado pensado y no había marcha atrás, arreglaría las cosas con Mimi aunque no sabía muy bien por donde empezar. Despegó su vista de la vela y la dirigió a la castaña quien dio un pequeño sobresalto a verlo y desvió su mirada de él bastante sonrojada. Matt no pudo evitar sonreír al ver que ella se apenaba, adoraba verla cuando se sonrojaba pero si quería ver aquellos hermosos gestos provenientes sólo de ella era necesario arreglar las cosas antes. Pero ¿Qué era lo que debía decir?
-Lo siento.
Dijo el rubio con su mirada fija en ella, Mimi giró su mirada hacia él y lo miró fijamente, no estaba muy segura de porque Matt le decía que lo sentía y tampoco se esperaba que él le pidiera una disculpa.
- ¿Por qué?
-Por como te hablé esta mañana, no debí… yo sólo no estaba de humor para hacerlo.
Mimi lo miró fijamente por unos segundos y después bajó su mirada al suelo.
-Yo también lo siento.
- ¿Tú por qué?
-Aquel día en el parque yo no debí decir que…
-Esta bien dijiste lo que sentías.
La interrumpió Matt antes de que ella terminara, no quería escuchar de nuevo aquellas hirientes palabras provenientes de sus hermosos labios.
-No… yo… estoy confundida y no quiero lastimarte y…
El llanto se comenzó a apropiar de ella y sus palabras, había tratado evitarlo pero el sentimiento fue más fuerte que ella y empezó a derramar algunas lágrimas, se sentía tan molesta consigo misa por decir aquellas palabras y por no poder superar sus temores del pasado que no pudo evitar llorar.
-No te preocupes, todo estará bien.
Le dijo Matt envolviéndola en un abrazo, Mimi levantó su rostro sorprendida, no se había percatado en que momento Matt se había parado y llegado hasta ella, lo miró a los ojos y él le dedicó la más tierna de las sonrisas, Mimi correspondió a esa sonrisa y se aferró al cuerpo del rubio, fundiéndose con él en un abrazo.
Japón, Odaiba Viernes 8:00pm.
Ya habían pasado las dos horas que le habían dado como límite a sus amigos para que arreglaran sus problemas así que ella en compañía de su novio, de Tai y del par de amigos inseparables que eran T.K y Kari se dirigieron hacia el cuarto del conserje para ver si su plan había dado los frutos que esperaban.
Llegaron hasta el cuarto de conserje donde tenían encerrados a sus amigos y todos escucharon unas risas provenientes del pequeño cuarto, se miraron entre ellos y se sonrieron al parecer su plan había sido todo un éxito.
-Bien tortolitos son libres.
Dijo Yumi con una amplia sonrisa y abriendo la puerta. Matt y Mimi se voltearon hacia donde se encontraba la pelirroja y la miraron con severidad.
-No somos tortolitos.
Se quejó la castaña aunque por dentro no le desagradaba para nada la idea de ser novia de Matt, aunque tal vez todavía no era el momento.
-Yo pensé que ya lo eran, se oían muy felices.
-Somos amigos, además ahora que lo recuerdo tú estás en problemas.
Sentenció la castaña poniéndose de pie para ir tras su mejor amiga quien en cuanto vio que la castaña se había puesto de pie echó a correr, sabía que si Mimi la alcanzaba la mataría.
-¡Ven acá Yumi no te me vas a escapar!
Gritó Mimi corriendo tras la pelirroja y haciendo así que una risa saliera de sus demás amigos que la observaron irse tras la pelirroja.
-Te dije que me lo agradecerías.
Dijo Tai al ver una sonrisa dibujada en el rostro de su mejor amigo quien al igual que los demás miraba como la castaña se había ido tras la pelirroja, sólo que diferencia, de los demás miraba a Mimi con unos ojos de enamorado que le resultaban conmovedores hasta a Tai.
Matt volteó a ver a su amigo con cara molesta y borrando la sonrisa de sus labios, claro que por dentro se lo agradecía pero eso era algo que no era necesario que Tai supiera, además que esas no eran maneras para arreglar las cosas. Levantó su mano y le dio un merecido coscorrón a su mejor amigo quien de inmediato se llevó sus manos hacia su cabeza para sobarse.
-¡Auch! Matt ¿Por qué me pegas? Deberías agradecérmelo no pegarme.
-Esas no son maneras, para hacer que las personas se reconcilien.
-Pues parecía que no lo harían de otra forma.
Se quejó el chico de ojos color chocolate mirando con reproche a su amigo, pero esa mirada de reproche desapareció y se convirtió en sonrisa cuando vio que su amigo no podía evitar sonreír por lo feliz que estaba y comprendió que esa era la forma de Matt para decirle gracias, aunque el rubio debía buscar otra manera de decir gracias sin tener que golpearlo.
-¿Qué les parece si vamos con Yumi y Mimi tal vez se estén matando afuera?
Bromeó Izzy a lo que los demás chicos concordaron con él y se dirigieron en busca de las dos chicas.
Siguiente capitulo: Dos citas y un te quiero Publicación: Viernes 13 de enero del 2012
Mimato196
Mayo 2007
