Hola! :D ¿Que dijeron? a esta ya se le olvidó de nuevo que era viernes pues NOooo! he estado consiente de que es viernes pero no había tenido oportunidad de subir el fic por que lo que empezó como un lindo día tranquiló terminó siendo de lo más estresante cuando llegaron mis hermana y mi mamá, y ya después se normalizó pero ya no tuve acceso a internet hasta ahorita y he decir en mi defensa que aquí donde vivo son las 8 de la noche así que sigue viernes pero de igual manera perdonen la demora, seben que los quiero, aquí les va el siguiente capitulo, disfrutenlo :)
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Dos citas y un te quiero.
Había sido un día sumamente divertido, desde que Tai había ido por ella a su casa para cumplir con su deuda de llevarla al cine los dos se la habían pasado de maravilla empezando su día lleno de risas sinceras.
Primero habían ido al cine alrededor de las diez de la mañana y Sora y Tai estuvieron peleando por las palomitas, pero no eran peleas en serio, eran peleas en juego donde la pelirroja lo acusaba de ser un troglodita devora palomitas y él se defendía haciendo pucheros que desprendían verdaderas sonrisas en la chica de lo ojos color ámbar.
Durante la función afortunadamente y como era de mañana los dos tuvieron la sala del cine para ellos solos y ambos se la pasaron de lo más entretenidos criticando la película que más que acción, resultó ser comedia.
Cuando salieron del cine después de dos horas ambos continuaron su camino aún comentando y riéndose de algunas escenas de la película y así siguieron hasta que llegaron a un pequeño establecimiento de comida rápida y se sentaron a esperar su orden.
-Tenía mucho que no reía tanto, hasta me duele el estomago.
Se quejó la pelirroja con una sonrisa en sus labios y mirando a su amigo que al igual que ella tenía una sonrisa dibujada en sus labios.
-Es que hace mucho que no salías con el buen Taichi.
Expresó el moreno orgulloso de sí mismo y ensanchando la sonrisa ya dibujada en sus labios. Sora lo miró con burla, su amigo nunca cambiaría era un egocéntrico y creído de lo peor, pero si en algo tenía razón Tai era en que hacía mucho tiempo que ellos no pasaban tanto tiempo juntos como solían hacerlo de niños, se habían distanciado poco a poco. ¿Por qué?
-Eres un creído Taichi.
Tai no pudo evitar sonreír de nuevo, esa era su Sora, la Sora que el tanto amaba era divertida y disfrutaba regañarlo y decirle sus verdades. Era una lástima que a esa Sora ya sólo la miraba en contadas ocasiones, ahora Sora siempre se tornaba seria intentando tomar las cosas con la mayor madurez posible, ocultando y dejando cada vez más en el olvido a la auténtica Sora que era divertida y aventurera igual que él.
-Aunque tienes razón en algo, - Continuó hablando la pelirroja- hace mucho que no salíamos juntos como cuando éramos niños, ¿Por qué?
Esa sí era una buena pregunta, pero la verdad era que ni Tai conocía la respuesta. ¿Por qué se habían distanciado tanto? ¿Cuándo fue que ellos empezaron a separarse y no divertirse juntos?
-No lo sé, supongo que crecimos y ambos cambiamos.
Respondió Tai con nostalgia, extrañaba aquellos tiempos de antaño donde los dos eran inseparables, y cuando los dos pasaban todo el día juntos.
-Supongo que fue eso.
Dijo Sora con voz queda, ella al igual que Tai no encontraba otra explicación al distanciamiento entre ambos y como el moreno ella también extrañaba y añoraba aquellos viejos tiempos.
-Que tiempos aquellos.
-Sí los extraño.
-Yo también.
Finalizó la chica y ambos se miraron a los ojos y en cuanto hubo ese contacto de ámbar con chocolate fue como si en ese momento algo dentro de ellos los conectara uno con otro, permanecieron en silencio contemplándose mutuamente y sintiendo aquella conexión entre ambos.
Tai la miró y cuando se perdió en esos hermosos ojos como el ámbar sintió como todos los recuerdos de aquellos ojos viéndole y sonriéndole se le acumulaban en la mente, era como si por un momento ambos hubieran retrocedido en el tiempo y volvieran a ser aquellos niños inseparables de antes, ella era la Sora divertida y aventurera que tanto amaba y él era el intrépido y juguetón Tai que no podía pasar ni uno de sus días sin ver a su preciada amiga, su mayor tesoro.
Sora lo miró y pudo ver reflejado en aquellos ojos color chocolate, al viejo Tai, divertido, intrépido y valiente que no le temía a nada y a nadie. Recordó aquél sentimiento que alguna vez experimentó estando cercas de él, y que negó decidiendo enterrarlo en lo más profundo de su ser por vergüenza, ya que cuando lo sintió ella apenas era una niña de ocho años, a la cual se suponía no le gustaban los niños. Sin embargo Sora en ese instante que miró a Tai y a ese niño convertido ya en un hombre sintió como ese sentimiento salía de su escondite y la hacía ver al joven frente a ella con otros ojos que no eran los de la amistad sino los del amor.
-Aquí esta su orden.
Dijo una voz sacando a los dos repentinamente de sus pensamientos y haciendo que aquel contacto entre ambos se perdiera y quedara de nuevo en el olvido.
-¡Que bien la comida!
Festejó Tai fingiendo que aquella conexión entre ambos nunca pasó y disponiéndose a devorar su comida.
-Gracias.
Contestó Sora tomando su plato y dirigiéndole una sonrisa amable a la mesera quien le devolvió la sonrisa para después marcharse. Una vez que la mesera se fue dejándolos solos, Sora miró su plato y después miró con curiosidad a su amigo que no dejaba de devorar su comida ¿Por qué había sentido de nuevo aquel olvidado sentimiento?
Eran las tres de la tarde cuando el timbre de su puerta sonó anunciando que había llegado alguien, Kari se paró del sillón de la sala donde se encontraba viendo la televisión y caminó hasta la puerta de entrada donde se encontró a su mejor amigo parado frente a ella y con una amplia sonrisa.
-T.K no te esperaba hoy.
El rubio al ver la sorpresa de la chica, hizo una mueca de descontento, ¿es que acaso Kari lo había olvidado?
-¿Qué pasa por que me miras así?
Preguntó la chica al ver que su amigo no la miraba con buenos ojos.
-Tú me lo pediste.
Se quejó el chico de ojos azules esperando que con esa pequeña pista ella recordara lo de su cita, bueno no era una cita aunque a él le gustaría que lo fuera, pero sabía que Kari no lo miraba así aunque aún así esperaba que la chica recordara que le hizo prometer que la llevaría al cine ese fin de semana.
-No sé de que me hablas T.K.
Kari era una olvidadiza de lo peor, ¿cómo era posible que no lo recordara? Si fue ella la de idea. T.K llevó la palma de su mano hacia su frente y se golpeó levemente para después deslizar su mano por todo lo largo de su cara y miró con desaprobación a su amiga.
-El cine…
Kari abrió los ojos sorprendida ¡lo había olvidado! Nunca pensó que T.K lo tomara enserio, ella lo tomó como una broma pero al parecer su amigo no y eso le alegraba ya que la salvaría de ese aburrido sábado en casa.
-Cierto lo olvidé., además no pensé que lo tomaras enserio.
-Prácticamente me obligaste.
Se quejó el chico y ahora la que había puesto cara de molestia fue Kari a quien no le pareció para nada el comentario de su amigo, ella no lo había obligado, bueno tal vez sí pero no pensó que T.K lo viera como una obligación.
T.K se dio cuenta que había usado las palabras equivocadas al ver la cara de desagrado que se formó en su amiga, ahora tenía que encontrar una forma de arreglar las cosas.
-Si no querías ir hubieras dicho que no y ya.
-No Kari, es sólo que…
No sabia que decir para que las cosas no empeoraran y fue entonces que pudo escuchar en su cabeza la voz de Tai que lo aconsejaba "dale por su lado" le había dicho una vez el moreno cuando Kari parecía molesta con él y había dado resultado, lo único que tenía que hacer era decirle algo halagador a la chica y ella cedería.
-Sabes que me gusta estar contigo.
Dijo al final T.K con la esperanza de que aquellas palabras borraran la molestia en la cara de su amiga, aunque eso no significaba que fuera mentira ya que una de las cosas que más adoraba T.K era estar al lado de su mejor amiga Hikari.
Kari torció la boca y miró con reproche a su amigo, él sí que sabía como contentarla, le había bastado una frase para hacerla ver el mundo de color de rosa de nuevo y esbozar una sonrisa que intentó inútilmente disfrazar de mueca.
-¿Enserio?
Maldición, había caído y ella lo sabía pero es que simplemente no había podido evitarlo, no si era él quien le decía aquellas palabras.
-Lo juro.
Afirmó el rubio alzando su mano derecha en forma de juramento en donde decía la verdad y nada más que la verdad.
Kari no pudo contener más su sonrisa y la esbozó a todo lo ancho de su cara y dedicó una de sus miradas más tiernas a su amigo y las cuales sólo tenía guardaras para él.
-En ese caso vamos, sólo iré por mi bolsa.
T.K sonrió, a la par que miraba a Kari desaparecer por uno de los cuartos, era un alivio que las cosas no hubieran pasado a mayores y la sensación que sintió cuando Kari le sonrió y lo miró de esa forma era simplemente indescriptible, no cabía duda, se había enamorado de su mejor amiga.
-Estoy lista.
Anunció la castaña, saliendo de uno de los cuartos para después colocarse al lado de su amigo y con algo que le pertenecía a él.
-Es mi gorro.
-Lo sé.
-¿Cuándo me lo regresarás?
-Cuando se acabe el día.
Kari le sonrió a T.K y a él no le quedó de otra que corresponder a esa sonrisa que tanto amaba.
"Te veo en el parque a las cuatro" Cuando recibió ese mensaje en su celular hace media hora había cambiado de ánimo tan radicalmente y tan rápido que resultaba difícil saber que era lo que había sentido primero.
En cuanto vio que había recibido un mensaje de Matt sintió como su corazón palpitaba fuertemente y por un momento sintió miedo de verlo, pero aun así dio clic en el botón que decía leer, una sonrisa se formó en su rostro al leerlo y su corazón que había estado palpitando fuertemente ahora le había dado un vuelco y sintió maripositas en su estomago, ¡Lo vería! Ese día vería a Matt a pesar que no era día de ir a la escuela, pero ¿Qué se iba a poner? Tenía que verse linda, giró su vista al reloj que descansaba en el buró del cuarto y la histeria se apoderó de ella, ¡media hora! ¡Sólo tenía media hora para arreglarse! ¿Qué se iba a poner?
Se paró de su cama tan rápido como pudo y se dirigió a su armario, ¿qué ropa sería la mejor para usar? ¿Un vestido? No, hacía frió afuera, aunque podría usar medias, bueno esa opción no estaba descartada, ¿un pantalón? No, no se vería tan femenina como quisiera, ¡Dios que difícil! ¿Que se iba a poner?
Quince minutos pasaron y ella literalmente había sacado todo lo que había en interior de su armario sin tener una idea todavía de que era lo que se iba a poner de ropa.
Se dejó caer en el suelo, resignada y soltó un suspiro, ¿qué se iba a poner?, echó un vistazo a su alrededor y vio el desorden que había hecho en unos cuantos minutos, toda su ropa estaba tirada por toda su habitación y ella seguía sin saber que ponerse, miró la ropa sobre la cual estaba sentada y tomó con sus manos una prenda que no le pareció nada mal, buscó rápidamente el conjunto de la ropa y sonrió al encontrarlo, ya sabía que era lo que se iba a poner de ropa.
El reloj marcaba las cuatro de la tarde y Mimi salió de su baño cambiada y peinada, lucía radiante, se había puesto una falda larga de tela Levis, con las orillas rosa tierno, unas botas largas negras que hacían juego con la blusa de cuello de tortuga y manga larga que se encontraba bajo un chaleco sin mangas del mismo tipo de tela que su falda y con las mismas terminaciones a la orilla color rosa tierno, su cabello se encontraba planchado y sostenido por un broche rosa y su cara ligeramente maquillada resaltando las hermosas y delicadas facciones de su rostro. Era la ropa perfecta, justo lo que buscaba, algo femenino, coqueto y que no la hiciera pasar por mucho frío y además elegante, no se podía quejar había encontrado el atuendo perfecto.
Las cuatro quince y Mimi aún no llegaba, aunque eso no era de extrañarse la castaña siempre solía llegar tarde y para él ese día era mejor que Mimi tardara ya que aún no podía encontrar la excusa para haberla llamado y citado en el parque, era obvio que no podía decirle la verdad, eso sólo haría más obvio su ya evidente interés en ella, además que no se miraba así mismo diciéndole que la había citado ahí sólo por el simple hecho de que necesitaba verla, que todo dentro de él le había exigido a gritos verla y él en un momento de debilidad había enviado aquel mensaje donde la citaba en el parque, eso lo haría ver como un loco y un cursi enamorado que no podía vivir sin su amada cercas de él, aunque deteniéndose un momento a pensarlo si era un cursi enamorado que no podía estar sin ver a su amada, sino él no estaría ahí y no le hubiera mandado aquel mensaje pero eso era algo que Mimi ni nadie debía saber, se bastaba con verse así mismo como un cursi y patético chico enamorado.
Caminaba hacia el parque, estaba nerviosa, sentía que su corazón latía a mil por hora, y de en vez en cuando sus piernas amenazaban con fallarle, pero nada de ella delataba los nervios que sentía por dentro, no podía perder el estilo, además era Matt, su amigo que le encantaba molestarla y hacerla enojar, no tenía porque ponerse nerviosa. Sólo porque había aceptado que ella lo quería no tenía por que ponerse nerviosa ¿o sí? ¡Claro que sí! Ya no lo veía con los mismos ojos y el sólo hecho de estar cercas de él le aceleraba el pulso ¿cómo se suponía que le haría para actuar como antes?
Lo miró recargado en un árbol y sólo entonces una duda la asaltó ¿Por qué Matt quería verla ese día? Los nervios se apoderaron más de ella y nuevamente sintió que sus piernas le fallarían, al verlo, sintió como su corazón palpitaba y todo en ella se estremecía, él aún no la miraba por que se encontraba con los ojos cerrados como si estuviera meditando algo, caminó hasta él olvidando todos sus temores y se paró frente a él, sonrió al ver que él aún no se había percatado de su presencia, debía estar muy concentrado en lo que pensaba para que no se diera cuenta que ella estaba ahí.
Aún no sabía que excusa utilizaría como pretexto para hacerla venir al parque, nada bueno se le había ocurrido en los quince minutos que llevaba esperando y al parecer nada se le ocurriría ya que en lo único que pensaba era en ella, no en excusas ni nada por el estilo, sólo pensaba en ella, en su sonrisa, en su mirada, en su voz y en su dulce aroma que podía percibir con sólo recordarlo, esperen… realmente estaba percibiendo la fragancia de ella, abrió los ojos y se encontró con aquel bello rostro mirándolo divertida, no pudo evitar sonrojarse a más no poder y los nervios se apoderaron de él.
- ¡Mimi!
Exclamó nervioso al verla, ella reía divertida de su reacción, era evidente que no la esperaba aún.
-¿Te asusté?
Preguntó entre risas la castaña y dedicándole una mirada coqueta a su amigo.
-No te esperaba.
Contestó Matt ya recuperando la cordura y la tranquilidad.
- Me di cuenta.
Ella volvió a sonreír y el se relajó sonriéndole de igual manera para después volver a sus nervios una vez que Mimi hizo la pregunta para la cual él aún no tenía respuesta.
-¿Para que me pediste que viniera?
-eee… aaa yo…
Tartamudeo aún no sabía que pretexto inventar pero cualquiera que fuera tenía que inventarlo rápido.
-Estaba aburrido y Tai no estaba en su casa y T.K tampoco así que pensé en invitarte a comer.
Mimi se miró sorprendida por la respuesta del chico pero pareció no molestarle ni en lo más mínimo es más sonrió complacida. Matt por su parte suspiró aliviado, no había sido la mejor escusa de todas pero le había servido, Mimi se miró conforme con su respuesta y él no se miró como el patético chico enamorado que se consideraba.
Su comida había empezado algo extraña con esa confusión de sentimientos que tuvieron al principio pero terminó de lo más divertida, Sora y Tai olvidaron lo sucedido al principio y ambos se dedicaron a disfrutar el momento y a divertirse en compañía uno del otro.
-Por eso te digo que siempre debes seguir los consejos del gran Taichi.
Alardeó el moreno con una amplia sonrisa a lo que Sora solamente hizo una mueca, ella más que nadie sabía que seguir los consejos de Tai no siempre era bueno aunque no podía negar que muchas veces el moreno estaba en lo correcto.
-Yo no estaría tan segura.
-¿Qué quieres decir con eso Sora?
Protestó él chico y Sora rió divertida pero antes de que la pelirroja tuviera oportunidad de quejarse se vio interrumpida por un compañero de su clase que saludó a Tai y le dedicó una mirada pícara a ella.
-¡Hey Yagami!
-Hey que tal Inao.
Saludó el moreno volteándose al igual que Sora a ver a su compañero. El chico de cabellos negros y ojos azul oscuro miró a Tai y después miró divertido a Sora quien se vio cohibida por la mirada de su compañero.
- ¡Lo sabía! Ustedes terminarían saliendo tarde o temprano.
-eh?
Tai se miró confundido pero Sora entendió de inmediato la insinuación de su compañero de clase y se sonrojó notoriamente bajando su mirada, tal vez antes un comentario así le hubiera causado gracia y lo hubiera negado pero la verdad era que había momentos en los que hasta ella creía que aquello era una cita, la mejor cita que un chica podía pedir.
-No te hagas el desentendido Yagami, es bueno que tú y Takenouchi por fin tengan una cita.
-¿Qué? ¿Nosotros?
El asombro y el sonrojo en Tai eran tan evidentes que Inao no pudo evitar reír estaba seguro que había dado justo en el blanco y lo mejor era dejar a los dos tórtolos solos para que siguieran con su cita.
-Bueno, suerte con tu cita Yagami y nos vemos luego Takenouchi.
Se despidió el pelinegro sin borrar su sonrisa de su rostro, Sora asintió apenada a forma de despedida mientras que Tai trataba de recuperar el habla, tenía que aclarar las cosas, no podía dejarlas así, Sora podría molestarse con el por no aclarar las cosas.
-¡Espera Inao nosotros no…!
Trató de detenerlo Tai pero se vio interrumpido por Sora que lo miraba con una suave sonrisa en los labios.
-Déjalo Tai, a mi no me molesta.
Habló con voz suave la pelirroja y Tai volteó a verla sorprendido, ¿realmente a Sora no le molestaba que pensaran que era una cita? Sora se puso nerviosa y se sonrojó más al ver la cara de asombro de su amigo, era evidente que Tai no esperaba ese comentario de su parte, así que lo mejor para ella era aclarar las cosas.
-Bueno… - Continuó la pelirroja bastante nerviosa y retorciendo entre sus manos un pedazo de servilleta- lo que quise decir, es que, es fácil confundirlo con una cita ¿No crees?
-Bueno yo…
-A mi no me molestaría que lo fuera.
Tai estaba más que confundido ¿Cómo debería tomar las palabras de Sora? ¿Cómo una oportunidad para él?
Sora sintió que su cara estaba tan roja como un tomate cuando vio a Tai mirarla de esa manera tan llena de confusión, ¿pero que demonios estaba diciendo? No debería dejar que su subconsciente y confusiones hablaran por ella, debía saber controlarse.
-Sora yo…
-Pero somos grandes amigos así que no hay que pensar en esas cosas.
Dijo de repente la chica matándole todas las esperanzas a Tai, ella había querido no quedar mal frente a su amigo pero lo único que había logrado era lastimarlo nuevamente.
Tai asintió y miró con decepción a la pelirroja, ¿por qué había pensado que ella se fijaría en él? Era un tonto, él sabía que Sora al que quería era a Matt así que no debía hacerse más ilusiones con Sora eso sólo lo lastimaría más de lo que ya estaba.
Cita esa palabra le había estado dando vueltas en la cabeza desde que salieron de su casa y aunque sabía que no era una cita puesto que su acompañante no lo miraba de esa manera ella no podía quitarse la idea de que aquella salida con T.K era como una cita, ya que harían todo lo que se hace en una cita, comerían algo en el centro comercial, irían al cine, y tal vez después de ahí ambos darían un paseo por el parque, el problema era que T.K sólo miraba aquella salida como un día con su mejor amiga no como una cita.
-¡Aquí hay una libre!
Habló T.K sacando de sus pensamientos a Kari e indicándole una mesa donde ambos podrían sentarse para después ir a comprar algo de comer.
-¿Qué se te antoja comer? Yo invito
Preguntó T.K con una amplia sonrisa y tomando asiento en una pequeña mesa para dos. Kari al igual que T.K tomó asiento pero esta rodó su vista por todos los establecimientos que rodeaban las mesas del área de comida.
-¿Qué te parece una pizza?
-Me parece perfecto. - Contestó T.K poniéndose de pie- Enseguida regreso.
Kari asintió y observó a su amigo irse hacia la pizzería y después paseó su vista por el lugar observando a las personas que se encontraban al igual que ella sentados en las pequeñas mesas, algunos ya comiendo y otros esperando su orden, había unos que venían en grupo de amigos como solían hacerlos ellos cuando iban todos juntos, otros era un grupo de puras chicas de secundaria, otras era un par de amigas que platicaban y también había parejitas almorzando, sabía que eran parejitas porque se miraban mutuamente con ojos de amor y se le hacía muy tierno, fijó su mirada en una parejita frente a ella, los dos se miraban sumamente enamorados y se preguntó si a ella y a T.K los percibían de la misma manera, ¿Los verían como una pareja o como un par de amigos? Suspiró de seguro todo mundo los vería como un par de amigos y los más observadores se darían cuenta que ella suspiraba por su amigo, pero no los verían jamás como una pareja, porque no lo eran y por consecuente no actuaban como tal.
-¿En que piensas?
Kari al oír la voz de T.K cerca de ella se volteó a verlo y miró a su amigo sentarse frente a ella, él le sonreía y la miraba divertido y a ella no le quedó de otra más que admitirlo para si misma a ella y a T.K nunca los confundirían como una pareja por que él nunca la había visto con ojos de amor.
-En nada.
Contestó ella esbozando una sonrisa y formando una mueca de desacuerdo en los labios de su amigo.
-Mentirosa.
La acusó el rubio y a Kari no le quedó de otra más que reír al ver el puchero en la cara de su amigo.
-No era nada importante, pero dime ¿Dónde está mi pizza?
-Somos el número 17, hay dos pedidos antes que el nuestro.
-Ya veo.
Contestó la chica con una sonrisa que no convenció mucho a T.K, la miró fijamente intentando adivinar que pasaba por la mente de su amiga pero eso le resultaba sumamente difícil, y era obvio que ella no quería hablar del tema, por lo menos con él, tal vez era algo de chicas, como sea ella se lo diría cuando estuviera lista y a él pues no le quedaría de otra más que esperar y tratar de subirle el ánimo a su amiga con una de sus bromas ya que si había algo que odiara T.K eso era ver a Kari triste o desanimada, y la Kari que tenía enfrente en esos momentos se miraba algo nostálgica.
Tenía que actuar igual que siempre sino quería que T.K sospechara algo de su desanimo debido a su frustración de que T.K sólo la miraba como su mejor amiga, así que tendría que sonreír aunque realmente no sabía porque se sentía tan desanimada, tal vez era porque miraba aquella salida con T.K como la cita que nunca podría tener con él.
-Davis se va morir de la envidia cuando se entere.
- ¿De que hablas?
-De Davis, que no lo va soportar cuando sepa.
-¿Qué sepa qué?
T.K hizo una pausa, sonrió juguetonamente y miró fijamente a los ojos de Kari, sabía que estaba arriesgando su amistad, pero una sutil indirecta no le caería mal a Kari, después de todo no sabía cuanto tiempo él podría seguir callando sus sentimientos hacia ella, así que era mejor irle mandando pequeñas pistas a su despistada amiga, además como decía el dicho, el que no arriesga no gana.
-Que tuve una cita con la chica más linda de la escuela.
Kari sintió como los colores se le subían al rostro, ¿Había oído bien? ¿T.K había dicho cita? ¿Él también lo consideraba una cita?
-¿Cita?
Repitió incrédula la castaña sin darle mucho crédito a lo que sus oídos escuchaban. T.K sonrió, algo así esperaba de Kari y no podía negar que su amiga se miraba adorable con su carita llena de asombro y casi tartamudeando.
-¿No estaría mal no crees?
- ¿Qué?
-Que tú y yo tuviéramos una cita.
Ahora no había podido controlado del todo aunque su voz había sonado de lo más natural, estaba seguro de que un leve carmesí se había pintado en sus mejillas, sólo esperaba que no fuera tan evidente como para que Kari lo notara.
-Supongo que no estaría mal.
Respondió ella arriesgándose también a que sus sentimientos se hicieran evidentes, pero que más daba, después de todo T.K ya había dado el primer paso.
-¿Entonces podemos tomarlo como eso?
-¿Co… Como una cita? ¿a… ahorita?
Las palabras salían con dificultad de su boca y es que estaba más que nerviosa además de que no podía creer que aquello realmente estuviera pasando. Miró a T.K y el asintió en forma de respuesta por lo cual ahora le tocaba responder a ella.
-No veo porque no.
Contestó ella con una tímida sonrisa y a T.K le brillaron los ojos como quien se entera que acaba de ganar la lotería y es que aquello era mejor que la lotería, era una cita con la chica de la cual él estaba enamorado.
-Entonces esta es nuestra primer cita oficial.
-Sí.
-Eso debe quedar grabado para prosperidad, así que tomémonos una foto.
Dijo T,K colocándose al lado de su amiga para después tomar una foto con su celular, aquella fotos sin duda alguna sería un lindo recuerdo pero más que nada había sido una estrategia para aligerar el ambiente entre ambos, Kari se miraba bastante desconcertada y no la culpaba, además que él se sentía demasiado nervioso así que lo mejor era actuar de la manera más natural con su bromas que lo ayudarían a relajarse un poco.
T.K tomó la foto y no sabía bien que haría después para que Kari se sintiera cómoda ya que se veía que aún estaba algo, ¿nerviosa?. Miró la foto y sonrió al ver que su amiga sonreía en ella pero un leve color carmesí pintaba sus mejillas mientras que él por su parte sonreía ampliamente.
-Está linda.
Dijo T.K extendiéndole su celular a Kari para que mirara la foto y justo en ese momento la voz de la cajera con su pedido llegó a sus oídos y él se puso de pie para dirigirse al establecimiento y recoger su pedido.
Kari miró a T.K irse y después miró la foto en el celular de su amigo y no pudo evitar sonreír, se miraban bien juntos y eso la hacía feliz, pero no tanto como el hecho de que esa fuera su primer cita con T.K.
Ella y Matt habían ido a comer a un pequeño restaurante pero extrañamente desde que habían salido de este Matt había estado algo raro, se miraba molesto aunque Mimi no sabía si con ella, puesto a lo que ella sabía no había hecho nada que pudiera molestarlo, pero de repente Matt se puso muy serio aunque trataba de disimularlo.
-Te llevaré a tu casa.
Dijo Matt en cuanto salieron del pequeño restaurante, Mimi lo miró pero no dijo nada, en cambio asintió levemente y lo siguió ahora estaba más convencida de que Matt estaba molesto pero no sabía porque.
No quería molestarla, por eso le dijo a Mimi que la llevaría a su casa, no tenía porque reclamarle por algo que sucedió cuando él la alejó de él, pero no podía evitar sentirse mal, y molesto.
-¿Te pasa algo?
Escuchó a Mimi preguntarle y él se maldijo mentalmente, ¿por qué tenía que ser tan evidente? Él no quería que Mimi se diera cuenta de su molestia pero al parecer ya era muy tarde para eso.
-Nada.
Respondió sin verla, Mimi lo miró molesta e hizo un puchero, Matt le estaba mintiendo, lo sabía y podía sentirlo.
-Mentiroso.
-No te estoy mintiendo.
-sí lo haces.
Mimi se paró y se cruzó de brazos molesta, quería saber porque Matt estaba molesto y no pensaba conformarse con un nada por respuesta.
Matt suspiró ahora Mimi no lo dejaría en paz hasta conseguir una respuesta convincente por parte de él.
-No es nada, vamos a tu casa.
-No iré, no si no me dices que es lo que te pasa.
Lo sabía, el sabía que Mimi no se iría sino obtenía una respuesta convincente de su parte, pero nadie podía culparlo por intentarlo, él no quería pelear de nuevo con ella por lo mismo no quería hablar del tema pero por lo visto no tenía opción.
-Esta bien, sino quieres no iremos a tu casa, vamos al parque.
- Pero hablaremos ¿Cierto?
-Vamos.
Matt tomó su mano y la condujo hacia el parque, Mimi al sentir que él tomaba su mano no dijo más y se dejó llevar por él, un simple contacto de él había hecho que todo en ella se estremeciera, fue como una descarga eléctrica dentro de ella ¿Desde cuando Matt podía hacerla temblar con sólo tocar su mano?
-¿A dónde vamos Tai?
Preguntó Sora mientras miraba por la ventana del autobús, Tai la había convencido de subirse pero no le había dicho a donde iban por que según él era una sorpresa pero la curiosidad la estaba matando, el camino le era sumamente conocido pero no tenía ni idea de a donde la llevaba su amigo.
-Ya lo veras cuando lleguemos, en la siguiente parada bajaremos.
-¿En la siguiente?
Sora giró nuevamente su vista hacia la ventana, no cabía duda que conocía ese lugar pero ¿Qué hacían ahí?
El autobús se detuvo en la parada y ella y Tai bajaron, ella sonrió, hacía mucho que no iba a ese lugar, pero aún no entendía por que Tai la había llevado ahí.
-¿Vamos a la primaria?
-Te dije que lo adivinarías.
-Pero lo más seguro es que esté cerrado.
- Por eso no hay problema, siempre podemos brincar el cerco.
-¿Qué dices brincarnos el cerco? Nos pueden regañas si nos atrapan.
-¿Acaso Sora Takenouchi tiene miedo? Además ¿Qué nos pueden hacer? ¿Expulsarnos? Lo dudo.
Sora lo miró retadora su yo aventurero había salido al flote además, nadie le decía a ella que tenía miedo, ella no era una cobarde y se lo iba a demostrar a Tai.
-Podrían meternos a la cárcel por invadir propiedad privada.
-Exageras Sora, no seas miedosa.
-No lo soy. Y para que veas iré contigo.
-Entonces vamos.
Tai sonrió satisfecho sabía que con picarle un poco el orgullo a su amiga ella terminaría cediendo ante sus provocaciones y la convencería de entrar de contrabando a la escuela.
Ninguno de los dos había tenido complicaciones para saltar el cerco de la escuela, los dos seguían teniendo una excelente condición física que el atravesar aquel cerco no significó un gran obstáculo para ellos.
Tai guió a Sora hasta las canchas de entrenamiento de futbol y un ola de recuerdos comenzó a invadir a ambos con sólo mirar a aquella vieja cancha en la cual alguna vez se pasaron el día completo entrenando o jugando futbol ellos dos solos.
-¿Por qué me trajiste aquí Tai?
Preguntó la pelirroja con un tono de nostalgia en su voz y sin despegar su vista de la cancha aun recordaba como aquel lugar fue su refugio para olvidarse de sus problemas por muchos años, podía verse a ella misma siendo una niña de once años corriendo y jugando futbol con sus compañeros a pesar que sus madre se lo había prohibido, también recordó como al final de cada partido ella volteaba hacia el público en busca del rostro de su madre con la esperanza de que ella fuera a poyarla, pero su madre nunca fue, nunca la apoyó.
-Para recordar los viejos Tai.
Contestó Tai sin voltear a verla, el moreno estaba muy entretenido tratando de forzar la cerradura del cuarto de pelotas que no se había percatado que su compañera había empezado a derramar lágrimas silenciosas debido a la ola de recuerdos que la invadían.
-Listo.
Festejó Tai una vez que la puerta cedió y logró abrirla. Entró al pequeño cuarto y tomó una de la pelotas de futbol para después dirigirse a Sora.
-Bien Sora que te parece un juego como en los viejos tiempos.
-Sí esta bien.
Contestó Sora sin voltear a verlo, no quería que la viera llorar, de seguro Tai pensaría que era una ridícula pero es que tenía sentimientos encontrados, por una parte sentía felicidad de regresar a aquel lugar que significó tanto para ella pero por otra los recuerdos tristes también la acompañaban.
-¿Sora estás llorando?
Preguntó Tai curioso y buscando el rostro de su amiga que lo escondía de él y trataba inútilmente de borrar la evidencia de su llanto.
-No sólo me entro algo en el ojo.
Dijo a su defensa la chica tallando sus ojos para limpiar sus lágrimas.
-Lo siento Sora yo sólo quería animarte y recordar los viejos tiempos, no pensé que venir aquí te traería malos recuerdos.
-Perdóname tú a mí Tai, soy una exagerada es que me entró nostalgia.
-Si quieres podemos irnos ya a casa.
-No claro que no, juguemos.
Dijo Sora arrebatando el balón de las manos de su amigo y corriendo hacia la cancha de futbol, Tai la vio correr y vio que ella sonreía, ella realmente estaba sonriendo de una manera sincera así que no tardó mucho en que el se uniera a ella y también corriera con dirección a la cancha.
-¿No me vas a decir que es lo que te pasa?
Volvió a insistir Mimi una vez que ella se había logrado tranquilizar su nerviosismo, Matt aún sostenía su mano caminando con ella por el parque, cualquiera diría que parecían un apareja y eso a ella no le molestaba en lo más mínimo, lo que le estaba molestando era que Matt no le quisiera decir por que había cambiado de humor, tan de repente y al aparentemente sin motivo alguno.
-Ya te dije que no me pasa nada.
-Y yo te dije que mientes sé que te pasa algo, ¿qué es?
-Mimi…
Matt se volteó a verla, iba a convencerla de que todo estaba bien pero en cuanto la vio supo que aquello no sería fácil, ella se soltó de su mano y lo vio molesta, eso era precisamente lo que él quería evitar que se molestara con él, pero al parecer sus intentos estaban haciendo el efecto contrario, pero aún así no quería hablar del tema, quería mantener alejado de su mente a Andrew lo más posible.
-No me mientas y dime que es lo que pasa o ¿es que no confías en mí?
-Sabes que confío en ti es sólo que…
-¿Qué no quiero hablar de eso?
-¿Hablar de qué? Matt desde que fuimos a comer al restaurante has estado callado y de mal humor ¿Qué es lo que pasa?
-Perdón por no ser la perfecta compañía para ir a comer como Andrew, con él si te la pasaste bien ¿no?
Listo, ya, lo había dicho, le había dicho lo que tanto le molestaba, que al entrar al restaurante había recordado que ella y Andrew habían tenido una cita, tal vez hasta en el mismo lugar y que eso no había dejado de rondarle en la cabeza desde que se vio en aquel restaurante con ella y pensó que eso era lo más cercano a una cita que había tenido con ella, llevándolo a recordar el asunto de Andrew.
-¿Andrew? ¿Andrew qué tiene que ver en esto?
Preguntó Mimi confundida, la verdad es que no sabía de que demonios hablaba Matt, pero realmente parecía molesto pero ¿Por qué? Si ella no se había acordado del pelinegro en todo el día ¿Por qué Matt sí?
-Sé lo de tu cita con él.
¿Cita? ¿Cuál cita? Ella no recordaba haber tenido una cita con Andrew, lo único que había hecho era aceptar una invitación a comer por parte de él pero ella nunca lo vio como una cita, para ella una cita era mucho más que ir a comer, era ir a cenar después de haber visto una película romántica, caminar por el parque bajo la luz de la luna tomados de la mano y al finalizar la cita al despedirse con un suave pero tierno beso al pie de su puerta, eso era una cita, no que con Andrew sólo había ido a comer, y hablado mientras que ella se sentía de pésimo humor pensando en que Matt… esperen, ella no había tenido la cita, el que había tenido la cita era Matt con esa odiosa francesa, y ¿aún así se atrevía a reclamarle?
-Yo no tuve una cita con Andrew, pero tú sí.
-¡¿Qué? Pero yo ni siquiera lo soporto ¿Cómo iba a tener una cita con él?
-No con Andrew tonto, pero sí tuviste una cita.
-Sí cita le llamas a ir a comer con Tai y Sora entonces sí lo admito tuve una cita con mis dos mejores amigos y me fui a mitad de la cita.
-No me refiero a ellos me refiero a la francesa esa pelos de elote.
-¿Catherine?
-¿Pensaste que no me enteraría cierto? Pues tu amiguita se encargo de embarrármelo en la cara.
-¿De que hablas yo no he salido con ella, ni siquiera la he visto?
-Entonces ¿Por qué me dijo que tenía una cita contigo?
-Yo no sé, tal vez sólo quería molestarte.
Mimi se quedó callada por unos segundos, su cara demostraba incredulidad, por una parte quería creer a lo que decía Matt pero por otra parte no comprendía porque Catherine le había mentido, tal vez Matt tenía razón y la rubia sólo quería molestarla y sí que lo había hecho.
-Mimi créeme que si hubiera tenido una cita con Catherine ya toda la escuela lo supiera y no te hubieras enterado sólo por ella.
Mimi lo miró, en eso Matt tenía razón, toda la escuela se hubiera enterado de la supuesta cita y sería el chisme de toda la escuela y no era así, por lo tanto Matt le estaba diciendo la verdad, pero entonces ¿Por qué Catherine le había mentido?
-Supongo que eso es cierto.
-Pero tú sí tuviste una cita con él.
-Dime algo Matt, ¿Consideras que lo de hace rato fue una cita?
-¿De que hablas?
-Fuimos a comer ¿Eso fue una cita para ti?
Matt se sonrojó levemente, si bien había pensado que aquello era lo más cercano a una cita que había tenido con ella tampoco la consideraba oficialmente una cita, puesto que solo era una salida a comer entre amigos nada más, pero ¿Qué tenía que ver eso con su cita con Andrew?
-No sólo fuimos a comer algo y sólo somos amigos.
-Exacto, eso es lo mismo que paso con Andrew, sólo fuimos a comer como amigos, él pensó que estaba deprimida y que necesitaba salir por eso me invitó a comer.
-Pero él…
Iba a decir que Andrew estaba interesado en ella pero ese mismo caso se aplicaba en él y su salida a comer no había sido una cita, por más que él lo hubiera deseado.
-Perdón es sólo que… lo siento.
No iba admitir que estaba celoso, pero lo mínimo que podía hacer era pedirle una disculpa por actuar como actuó.
-No tienes por que preocuparte por mí, Andrew no es malo, no me hará daño.
Dijo Mimi acariciando con su mano la mejilla del rubio quien se dejo consentir por la caricia de ella, tomó su mano con sutileza y deseó besarla más no lo hizo, sólo la miró fijamente a los ojos, provocando con aquella mirada que todo dentro de ella se estremeciera y Mimi más que nunca quiso decirle que lo quería, abrió sus labios para decir algo pero las palabras no salieron de ellos y el que habló fue él y no ella.
-Yo no confío en él.
-Pero…
-Mimi te fallé una vez, no estuve ahí para defenderte de él y no quiero que eso vuelva a pasar, no quiero perderte de nuevo.
El la abrazó, por primera vez hizo caso primero a sus sentimientos que a su razón y la abrazó sin importarle las consecuencias, tuvo miedo de que ella se alejara de él pero para su sorpresa ella también lo abrazó parecía no querer apartarse de él, Matt sonrió al sentir que ella le correspondía, y deseó que ese momento no terminara nunca.
-Te quiero.
Sin darse cuenta las palabras salieron de sus suaves labios, Matt abrió los ojos sorprendido al oír aquellas palabras dichas por Mimi, ¿Había oído bien? ¿ella le había dicho que lo quería? ¿Era eso una confesión? La apartó sutilmente de él y buscó su mirada, pero ella se negaba a verlo, estaba demasiado apenada, aún no podía creer que lo hubiera dicho.
-¿Qué dijiste?
Preguntó Matt sin salir de su asombro. Mimi se sonrojó aún más y se separó de él dándose la vuelta para encaminarse a su casa, quería huir de ahí, aún no estaba lista para decírselo a la cara, así que tenía que decir lo sea por escapar de ahí.
-Nada, sólo que ya debería ir a casa.
-Mimi espera, dime que fue lo que dijiste.
-Que hay que ir a casa.
Contestó ella volteándose a verlo y dibujando una sonrisa en sus labios con la cual trataba de ocultar su sonrojo y nerviosismo. Matt comprendió que ella aún no estaba lista y sabía que no debía de presionarla, pero no pudo evitar dibujar una amplia sonrisa en sus labios.
Los dos se dejaron caer exhaustos sobre el césped con amplias sonrisas en sus rostros, ya era de noche y los dos dirigieron su mirada al cielo ya estrellado y después se voltearon a ver sonriéndose con sonrisas cómplices.
-Fue un gran día.
Dijo Sora volteando a ver a su amigo. Tai también volteó a verla y ella sintió como mariposas revoleteaban en su estomago haciendo que ella se sonrojara levemente, no entendía porque estaba sintiendo todo eso al lado de Tai, en todo el día no había dejado de experimentar sensaciones parecidas cada vez que el le sonreía o le dedicaba alguna mirada exclusiva para ella, era como si ella estuviera enamorada de él, pero ella no lo estaba, él sólo era su mejor amigo, ella estaba interesada en Matt ¿o no?
-Me alegra que te la hallas divertido, hace mucho que no lo hacías.
-Tienes razón, hace mucho que no me divertía tanto.
-Aún no puedo creer que hallamos quedado en empate, pensé que sería pan comido ganarte, después de todo hace mucho que no juegas futbol.
Sora sonrió complacida y divertida por el comentario de su amigo, era cierto ella dedicaba su tiempo libre al tenis pero lo que no sabía Tai era que el futbol nunca había dejado de ser su pasión.
-Te digo un secreto.
-¿Cuál?
-No he dejado de jugar futbol.
-¿Qué?
Dijo Tai asombrado y sentándose de golpe para poder ver a su amiga mejor, él aseguraba que hacía años que Sora no jugaba futbol. Sora sonrió y también se sentó mirando a la cara de su amigo.
-Pero pensé que ya no te interesaba el futbol.
-Amo el futbol y lo práctico a veces en las canchas de la escuela cuando ya todos se han ido y la escuela está cerrada.
-¿Por qué no me lo habías dicho? Yo me hubiera quedado a jugar contigo.
-No lo sé, no quería que nadie se enterada, después de todo el futbol no es considerado un deporte para chicas, mi mamá me lo dejó muy claro desde niña, en cambio el tenis es más femenino.
-Tú sabes que yo no soy como tú mamá, yo no creo que el futbol sea exclusivo de los hombres, ¿por qué no confiaste en mí?
-No quería que tú y Matt me vieran como a un chico, quería que pensaran que era femenina.
-Sora, yo nunca podría verte como a un chico.
Dijo Tai con una amplia sonrisa y voliéndose a recostar sobre el césped, Sora sonrió e imitó a su amigo. Los dos permanecieron en silencio por unos segundos, observando simplemente las estrellas.
-Tai.
- mmm
-¿Quién es la chica?
-¿Chica? ¿De que chica hablas?
Tai volteó a ver a Sora, ella seguía con su vista en el cielo a pesar de que sabía que él la estaba mirando.
-La chica de la que estás enamorado, cuando nos peleamos dijiste que tu también tenías un amor no correspondido.
Tai desvió su vista de Sora y la dirigió de nuevo hacia las estrellas, ¿qué se suponía que debía de hacer? ¿mentirle como siempre lo había hecho o decirle de una vez por todas toda la verdad a Sora?
-ah esa chica…
Contestó sin ánimos Tai, intentando no darle mucha importancia al asunto, a pesar de que sabía que Sora no dejaría el tema así de simple.
Sora volteó a verlo, tal parecía que Tai no quería hablar del tema, pero sobre todo parecía que a Tai le dolía hablar del asunto y ella se sintió culpable, si ella no hubiera sido tan egoísta enfocado toda su atención a su frustrante amor no correspondido, ella se hubiera dado cuenta que su amigo sufría de un mal de amores y lo hubiera apoyado no que lo dejó solo todo el camino, pero es que ella nunca había notado que Tai tuviera algún interés en alguna chica.
-Es una amiga, no la conoces.
-¿Cómo se llama?
Tai guardó silencio por unos segundos pensando en un momento en el nombre perfecto para su amor ficticio que decidió tenía que ser parecido a la verdadera dueña de su corazón.
-Sound.
-Significa nube veloz.
-Tan veloz que no la puedo alcanzar.
Susurró Tai pensando en que Sora le resultaba inalcanzable para él, por más que se esforzara el no podía dejar de ser solamente su mejor amigo.
-¿Qué dijiste?
Sora había escuchado perfectamente a su amigo pero quería oírlo de nuevo para convencerse a sí misma de lo importante que era esa chica para él ya que por la forma en que lo había dicho Tai lo delataba que aún le dolía que esa chica no le correspondiera.
-Nada, que Sora significa cielo, son parecidos ¿No crees?
Tai se sintió estúpido al decir aquello, tan desesperado estaba que inconscientemente le hacía insinuaciones a Sora de que ella era la chica por la cual el suspiraba, pero Sora no parecía darse cuenta que él se moría por decirle que era ella y continuó preguntando sin percatarse de que aquella había sido una indirecta.
-¿Dónde la conociste?
-En un campamento.
-¿En el mismo campamento en que nos conocimos nosotros?
- No, fue en otro, en uno que hice con mi familia.
-¿Y desde cuando la quieres?
-No lo sé, supongo que desde siempre.
Sora miró el cielo y sonrió amargamente, por un momento sintió envidia de aquella chica, no cabía duda que era una chica sumamente afortunada si había logrado ganar el amor de Tai quien era un chico único y especial.
-¿Por qué no me lo dijiste?
-¿Qué cosa?
-Que estabas enamorado de ella.
-Porque no tenía caso, ella sólo me ve como un amigo y está interesada en alguien más, además tú tienes muchos problemas con lo de Matt para agobiarte con más problemas.
-Pero soy tu amiga.
Protestó Sora molesta y sentándose para ver a su amigo con severidad, se sentía herida por la falta de confianza de Tai.
Tai también se sentó y sonrió ampliamente poniendo su mano sobre el hombro de ella.
-La mejor que he tenido.
-Entonces por que no confiaste en mí.
-Confío en ti Sora, pero era algo que tenía que superar yo sólo
-Yo te pude ayudar.
-Estoy bien Sora no te preocupes.
-Pero yo… soy una pésima amiga.
-Claro que no, Sora tu eres como mi Dublín, no te cambio por nada, ni si quiera por una chica.
Sora no pudo evitar reír por la ocurrencia de su amigo y le dio un sutil golpe en el pecho.
-Eres un tonto.
-Pero aun así me quieres ¿Verdad?
-Claro que sí.
-Bueno en ese caso, ¿qué te parece si vamos a casa? Ya está empezando a hacer frío.
Sora sonrió y asintió, ambos se pusieron de pie y se dirigieron a casa de la pelirroja.
Había sido su primera cita y había resultado mejor de lo que se la había imaginado, adoraba pasar tiempo con T.K, él siempre lograba divertirla y era como si ambos se complementaran. Había disfrutado la comida, en la cual se la pasaron hablando y riendo, en el cine habían visto una película romántica y ambos se dedicaban miradas fugaces que la hicieron sentir que era correspondida, al salir del cine pasearon un rato por el centro comercial hablando de diferentes cosas, estar con el era simplemente maravilloso, era una lástima que como todo lo bueno su cita con T.K tenía que terminar y ahora ambos se encontraban al pie del edificio donde vivía Kari pero ninguno de los dos se miraba con ganas de despedirse.
-Fue un buen día.
Dijo T.K con esa sonrisa característica de él.
-Tienes razón, lastima que ya terminó.
-Sí es una lástima.
Respondió T.K como si no supiera que más decirle, pero la verdad es que tenía un sinfín de palabras guardadas sólo para ella, pero no se atrevía a decírselas.
-Sí lo es… supongo que ya tengo que entrar a casa, ya es algo tarde.
-Espera Kari, creo que olvidas algo.
-¿Qué es?
Preguntó Kari con la ilusión de que T.K le dijera algo, que la quería, algo, cualquier seña que le diera la certeza a ella de que el sentía lo mismo que ella pero a cambio sólo recibió una seña de T.K que le indicaba que había olvidado darle su sombrero.
-Oh! Tienes razón, ya me había acostumbrado a traerlo.
-Tal vez te compre uno. -Dijo T.K a la par que se ponía el sombrero sobre su cabeza- Por fin en casa, te extrañé amigo.
Le habló T.K a su sombrero una vez que lo sintió de nuevo descansando sobre su cabeza. Kari por su parte no pudo evitar reír divertida, T.K tenía una afición muy grande por su sombrero.
-Bueno los dejaré solos creo que están teniendo un momento muy íntimo.
Bromeó Kari haciendo que su amigo hiciera un puchero, Kari se estaba burlando de él.
-Muy graciosa.
-De todas maneras ya tengo que entrar.
-Sí tienes razón.
Kari sonrió y se dio la vuelta para dirigirse a su edificio pero la voz de T.K la volvió a detener.
-Kari espera.
Kari se detuvo y T.K caminó hasta ella, estaba nervioso, pero aún así lo haría, se arriesgaría por ella.
-¿Qué pasa?
-No es lo único que olvidaste.
- ¿Qué más olvidé?
T.K sonrió , la tomó de los brazos y se acercó a ella.
-Esto.
Susurró antes de besarla y después depositó sus labios sobre los de ella, al principio temió que ella lo rechazara pero Kari no lo hizo, ella correspondió al beso y rodeó con sus manos el cuello de él, sin lugar a dudas había esa cita había resultado mejor de lo que se esperó.
Siguiente capitulo: Circulo vicioso. - Publicación: viernes 20 de enero del 2012
Mimato196
Mayo 2007
