Hola chicos y chicas, estaba contestando sus reviews pensaba terminar de contestarlos sino es que llegaron a secuestrarme así que los terminaré mas tardecito en la noche, lo prometo :) pero antes de que suceda algo inesperado y se me haga tarde les dejare el fic de una vez :) espero lo disfruten.

Ah! lo olvidaba les tengo una mala noticia, cha cha, cha chaaaaan ya no continuaré con el fic... AAAA y que los asusto con eso jajaja, esa era broma muajajaj soy mala. Bueno ya hablando enserio y sin bromas la mala noticia es que no podré actualizar el viernes que sigue y actualizaré el sábado, es que tengo un compromiso y dudo poder actualizar pero el sabado sin falta lo haré, ahora me despido BYe nos leemos el sabado que viene

45

La prisión de los doce cristales.

Estaba en total oscuridad, no sabía donde se encontraba y se sentía perdido, miró a su alrededor y no vio a nadie, aquello era extraño ¿Dónde se encontraba? Pero en ese momento antes de que el miedo se apoderará de él por completo escuchó el sonido de un cascabel sonar, volteó hacia donde provenía aquel ruido y se encontró con Mimi sonriéndole, todo alrededor de ambos era oscuridad pero ella brillaba y se imaginaba que él también pues podía ver que sus manos desprendían el mismo brillo que ella. La llamó pero ella no hizo más que sonreír para después desaparecer frente a sus ojos, él corrió hasta donde estaba ella y de pronto ya no estaba más en aquella oscuridad, ahora se encontraba en el patio de su escuela y en un segundo se vio rodeado por los demás alumnos de la escuela que caminaban con rumbo al edificio, algunos apurados y otros con calma, unos con compañía y otros solos, parecía un día normal en la escuela nadie parecía notar nada extraño sólo él se sentía raro. Buscó a Mimi con su mirada y la encontró unos pasos más al frente caminando tranquilamente hacia el edificio, él la llamó pero ella no hizo nada, continuó con su camino como si no lo escuchara, y tal vez era así. Matt intentó abrirse paso entre los demás estudiantes para alcanzarla pero parecía como si más y más alumnos se interpusieran en su camino para no permitirle alcanzarla, él le volvió a gritar pero ella continuó sin voltear atrás, el paso se le dificultaba cada vez más a Matt y por un momento quiso aventar a todos los que se interponían en su camino pero no lo hizo la continuó llamando pero ella en ningún momento se detuvo, cuando por fin se abrió paso entre todos y estuvo a sólo unos cuantos pasos de ella la volvió a llamar, ella se detuvo y él sonrió pero cuando ella volteó aquella sonrisa desapareció de sus labios, Mimi ya no le sonreía como antes, ella se miraba triste, y pudo leer en sus labios la palabra ayúdame aunque en ningún momento la escuchó decirla y así cómo si una ventisca se la llevara ella desapareció frente a sus ojos sin darle la oportunidad a él de reaccionar.

Matt se despertó sobresaltado, aquello había sido una pesadilla, miró su reloj y este marcaba las cuatro de la mañana, pasó sus manos por sus cabellos, la sensación que tuvo en aquel sueño había sido horrible, realmente sintió a Mimi perdida, pero todo había sido un sueño así que tenía que tranquilizarse pero no lo conseguía, necesitaba saber que ella estaba bien, tomó su celular y pensó en marcarle hasta ya había encontrado el número de ella en la agenda de su teléfono pero no lo hizo, sabía que era una imprudencia llamarla sólo por un simple sueño además ella lo mataría por interrumpir lo que ella consideraba lo más sagrado y eso era su hora de dormir, así que no le quedó de otra que guardar el celular y tranquilizarse, después de todo sólo era un sueño, se volvió a acostar pero sin poderse quitar la sensación de que algo no muy bueno estaba por pasar y que Mimi corría peligro.

Eran ya casi las doce del medio día y el seguía con esa frustrante sensación de que Mimi se encontraba en peligro a pesar de que ya la había visto en la mañana y entre clase y que sabía que ella se encontraba bien no podía dejar de recordar aquel extraño sueño, sentía que lo había tenido por alguna razón, como si fuera una advertencia, pero no sabía de que. Despegó su mirada desinteresada de su maestro de historia que no había parado de hablar en toda la hora y la fijó por una fracción de segundo en Andrew que parecía estar pensativo y con su mirada hacia la ventana ¿Acaso Andrew estaría planeando algo?

Despegó su vista del pelinegro y nuevamente vio con desinterés a su profesor de historia, ¿qué podría ser aquel presentimiento? ¿En que clase de problema se encontraría Mimi? Y lo más importante ¿Qué podía hacer él para protegerla? En ese momento como respondiendo a su pregunta un sonido llegó a sus oídos, era un cascabel, justo como el que había escuchado en su sueño, volteó hacia donde provenía aquel ruido y se encontró con la gemela de cabello corto y la cual tenía en su cabello un broche con un cascabel, ¿qué significaba aquello? ¿Keira tenía algo que ver con su sueño?

-¡Maaaatt!

Le gritó Tai al ver que su amigo no había respondido a sus dos llamados anteriores.

-Eh? ¿Qué pasa?

-¿Qué pasa contigo? La clase ya terminó y tú sigues ahí sentado, es hora del almuerzo, vamos.

-Hoy sí almorzarás con nosotros ¿Verdad?

Fue esta vez Sora la que habló, Matt la miró y vio como los ojos de Sora le pedían a gritos que dijera que sí, pero aún así lo dudo, adoraba comer sólo con Mimi pero tampoco podía dejar a sus amigos en el olvido así que acepto.

-Sí pero iré por Mimi primero después los alcanzó.

Tai asintió con una sonrisa, ya esperaba una respuesta así, pero en cambio Sora no había podido evitar molestarse, sintió ganas de decirle que no quería a Mimi con ellos, que sólo quería que fueran los tres como en los viejos tiempos, pero no lo dijo, guardó silencio y se controló a pesar de que sus facciones delataban cierta molestia en ella.

-Sora ¿Todo está bien?

Preguntó Tai al reconocer esos gestos de enojo en su amiga, y a pesar de que se imaginaba y comprendía que Sora estaba molesta porque Matt había decidido buscar a Mimi primero pero no dejaba de parecerle raras ciertas actitudes de su amiga.

-Sí todo está bien, vámonos Tai.

Tai asintió y siguió a la pelirroja hacia la puerta sin percatarse que ambos en especial Sora habían sido observados por Kaira quien sonrió con malicia. ¨Perfecto" todo estaba saliendo perfecto y de acuerdo a sus planes, el collar que tenía Sora estaba haciendo su trabajo y guardando los rencores de Sora que Kaira sabía en algún momento se harían insoportables y la pelirroja estallaría en contra de Mimi. Dejo de ver a Sora cuando esta salió del salón junto con Tai, y decidió ahora ver a Andrew que miraba hacia la ventana y su sonrisa no hizo más que ensancharse, el pelinegro no era más que otra parte de su plan que estaba saliendo a la perfección, la piedra que traía Andrew en el pecho también estaba haciendo su trabajo, el chico se miraba cada día más frustrado y Kaira estaba segura que muy pronto a Andrew no le importaría pasar por quien sea con tal de tener a Mimi a su lado y eso era más que perfecto.

Ahora Kaira miró a su hermana quien leía un libro, al principio había temido que ella se interpusiera en sus planes pero después de su platica del día anterior estaba segura que Keira no haría nada, por el simple hecho de que no quería lastimar a Andrew, aquella idea mantuvo la sonrisa en los labios de Kaira, mantener a Keira al margen era otro elemento que aseguraba el éxito de su plan, ahora sólo le faltaba distanciar a Matt y a Mimi aunque sea por un breve tiempo, pero ese breve tiempo tenía que ser en el momento preciso, cuando todo estuviera listo para llevar acabo su plan.

-Iré por algo de comer, ¿Ustedes se quedarán aquí?

Preguntó Kaira levantándose de su asiento y viendo a Andrew y a Keira, ellos tres eran los únicos que quedaban en el salón.

-Enseguida te alcanzo.

Respondió Keira sin apartar la mirada de su libro y Andrew no respondió ni hizo nada a lo cual Kaira interpretó como que él no iría.

-Bueno, entonces yo me iré yendo.

Kaira se dio la media vuelta y se dirigió a la salida de su salón, lejos de sentirse ofendida porque ninguno de los dos la hubiera acompañado, la pelirrosada estaba más que conforme, así tendría tiempo de observar sin que nadie se diera cuenta a Matt y a Mimi y pensar en una forma de separarlos.

Keira esperó a que su hermana se fuera para bajar de su vista el libro que leía, sabía que Andrew y ella estaban solos y no pensaba dejar ir a aquella valiosa oportunidad para volver a acercarse al pelinegro. Keira volteó hacia Andrew y vio como este no apartaba su vista del cielo, algo debía estarlo preocupando y bastante ya que Andrew había estado así durante toda la mañana y para desgracia de Keira ya sabía que era ese algo o mejor dicho ya sabía quien era la que tenía así a Andrew, la estúpida de Mimi. Desde que esa odiosa chica y Matt habían vuelto a ser amigos o lo que sean que fuesen, Andrew, su Andrew había estado así, ausente, frustrado y de mal humor, todo por culpa de esa odiosa castaña, como quería que Andrew se olvidara de Mimi y de lo sucedido en el pasado para que ellos dos volvieran a ser tan unidos como antes, pero Andrew había cambiado desde que llegaron a ese lugar, ahora sólo le importaba Mimi y tal vez ella también había cambiado ya que siempre andaba de mal humor y eso era algo que Andrew le reclamaba constantemente, tal vez si ella volvía a ser la de antes, si volvía a ser la Keira que él conocía y con la cual podía hablar, tal vez él se olvidaría de Mimi, tal vez su relación volvería a ser la de antes y sólo tal vez Andrew dejaría el pasado atrás.

Keira se paró de su escritorio y se dirigió al de Andrew, lo observó por unos segundos y con la más sincera de las sonrisas ella le sonrió esperando que el recordara a la Keira de antes.

-¿Vamos a comer?

Esperó por unos segundos la respuesta de Andrew sin borrar su sonrisa de sus labios, pero él ni siquiera volteó a verla, se puso de pie y caminó hacia la salida.

-No tengo hambre y quiero estar solo.

Dijo poco antes de salir y cerró la puerta tras de sí, Keira permaneció estática, sin borrar la sonrisa de sus labios pero a diferencia de al principio lágrimas silenciosas recocerían sus mejillas, la sonrisa en sus labios se fue desapareciendo poco a poco hasta que nada quedó de ella y dio paso al enojo. ¡Ni si quiera se había dignado a verla! ¡Era un idiota! Apretó sus puños con fuerza enterrándose sus propias uñas en sus manos, se sentía estúpida y humillada pero ella no iba a permitir que las cosas siguieran así, ella iba a ser algo al respecto y haría que todo volviera a ser igual que antes, que su Andrew volviera a ser el mismo de antes y Keira sabía que la única manera de logar eso era deshaciéndose por completo de Mimi y su recuerdo.

Tenerla a su lado lo hacía sentir más tranquilo aunque la sensación producida por su sueño seguía, hasta creía que se había vuelto un paranoico ya que podía jurar que Sora miraba con odio a Mimi, pero aquello era imposible, Sora no era capaz de matar ni a una mosca mucho menos hacerle daño a Mimi, aunque pudiera que estuviera celosa y por eso miraba a Mimi de aquella forma, pero aquello tampoco le parecía viable, ya que Tai le había dicho que Sora había decidido dejar lo de sus sentimientos hacia él en el olvido, así que no creía que Sora viera a Mimi con odio si se suponía ella ya no se fijaría en él, todo seguramente era producto de su paranoia producido por aquel sueño.

-¡Te gané Tai!

Festejó Mimi, ella y Tai habían estado jugando a quien comía más rápido y sorprendentemente ella le había ganado al troglodita de su amigo, aquello era irreal, la fina y delicada Tachikawa le había ganado al troglodita de Yagami en ver quien comía más rápido su comida, ¿Cómo era eso posible?

-¿Qué? ¡ no puede ser!

Protestó Tai indignado, nunca antes había sido vencido en una carrera de quien comía más rápido, pero no cabía duda Mimi había ganado, se estiró para ver el bento de la chica y estaba vacío mientras que el de él estaba a la mitad. Tai tomó la pequeña caja rosa y la puso al lado de la suya para comparar tamaños, eran del mismo tamaño, con la misma profundidad, revisó que no tuviera algún compartimiento secreto pero no todo parecía normal, ¿Cómo era posible que Mimi le ganara? Miró a la castaña y esta sonreía de manera divertida y sospechosa a la vez, estaba seguro que algo le ocultaba, aquella delicada y esbelta chica no le pudo haber ganado a comer ¿o sí?

-Ya dilo Mimi ¿qué fue lo que hiciste?

-Yo no he hecho nada, sólo me comí mi comida.

-Eso es imposible, nadie me gana a mí en una carrera de quien come más rápido, ni siquiera Matt me gana.

-Pues ya hubo alguien.

Contestó orgullosa la chica y sin borrar su sonrisa traviesa de sus labios, esa sonrisa que le decía a Tai que algo no andaba bien y que ahí había gato encerrado, ¿Sería que acaso que la comida decorada de Mimi tenía un ingrediente secreto para que se comiera más rápido? Naaa imposible, algo más debía ser, la castaña debió de haber hecho algo más mientras él comía ¿pero qué?

-Aceptalo Tai ella te gano.

Dijo Matt divertido mientras su amigo trataba de encontrarle una lógica a lo sucedido y aunque el tampoco entendía como Mimi le había ganado a Tai, no le dio mucha importancia al hecho y decidió empezar a comer el su comida.

-¿Qué? ¿Por qué tengo tanta comida?

Se quejó Matt y Mimi comenzó a reír a carcajadas, los tres eran unos distraídos, Tai por estar comiendo a toda velocidad no se había dado cuenta que ella había pasado su comida hacia el bento de Matt y este por estar pensando en la inmortalidad del cangrejo tampoco se había dado cuenta cuando ella tomó su bento y se lo regresó con el doble de comida y Sora, bueno ella no había estado muy atenta desde el principio y se miraba de mal humor.

Matt tomó con sus palillos una pieza de brócoli que le sonreía felizmente y de inmediato supo que aquella no era su comida sino la de Mimi y seguramente más en el fondo se encontraba la comida de él. Volteó a ver a Mimi de manera acusadora y ella rió divertida.

-¡Lo sabía! ¡Hiciste trampa!

Gritó Tai emocionado y al igual que Mimi riendo.

-¡Eres una tramposa Tachikawa!

Dijo el moreno sin dejar de sonreír, había vuelto la confianza a él ahora que sabía que seguía invicto. Mimi no hizo más que enseñarle la lengua y los dos comenzaron a reír.

Matt miraba con una sonrisa en sus labios a los dos chicos, no se podía imaginar como sería su vida si Mimi no hubiera aparecido en ella y no quería imaginárselo, el sólo hecho de verse en un futuro sin Mimi a su lado aunque sea como amiga le aterraba y eso hacía que le tuviera más miedo a aquella pesadilla que más que un sueño parecía una premonición.

Sin ser vista y oculta tras uno de los tantos árboles que había en el patio se encontraba Kaira observando a los cuatro chicos que se encontraban en la mesa riendo y lo que vio no le gustó, Sora parecía de malas, seguramente por el efecto del collar y eso era perfecto, Tai jugaba con Mimi y con eso tampoco tenía problema, lo que realmente le molestaba era la forma con que Matt miraba a Mimi, eran miradas de amor, y más aún le molestaba como ella le regresaba aquellas miradas y aquello no podía ser bueno para ella y su plan así que tenía que pensar en algo para separarlos, pero ¿Qué?

-Tranquila Kaira, todo es cuestión de paciencia y ya verás que todo saldrá bien.

Se dijo así misma la chica y se fue de ahí justo como había llegado, sin que nadie la viera.

La hora de deportes había terminado y T.K era el encargado de guardar las pelotas de basquetbol que habían utilizado en el entrenamiento, arrastró el saco de pelotas hasta la bodega y se detuvo para abrir la puerta.

-¿Quieres que te ayude?

Dijo una voz femenina muy conocida por él, T.K volteó y se encontró con Hikari viéndolo con una sonrisa en sus labios, el rubio también sonrió al verla.

-Pensé que ya te habías ido al salón.

-Quería estar un momento a solas con mi novio.

Kari se acercó a T.K y besó con ternura al rubio quien soltó el saco de pelotas de sus manos y las utilizó para rodear la estrecha cintura de su novia. Duraron así por unos segundos hasta que escucharon la puerta del gimnasio abrirse para después oír la voz de Davis llamando a T.K.

Cuando Davis entró T.K se encontraba solo guardando el saco de pelotas. Davis caminó hasta el chico que le sonrió al verlo pero Davis no regresó la sonrisa sino que lo miró con molestia y con su brazos cruzados.

-Quiero hablar contigo T.K.

-¿Qué pasa Davis?

Preguntó el chico sonando de lo más natural y girándose para ver al moreno de frente.

-¿Qué te traes con Kari?

Davis fue directo al grano, sospechaba y estaba seguro que algo raro pasaba entre sus dos amigos y él estaba decidido a averiguarlo.

-¿De que hablas Davis?

-Sé que algo se traen tú y Kari, pero te dejaré las cosas claras T.K, Kari es mi chica así que no te metas con ella.

T.K sonrió con burla, él más que nadie sabía que Kari no era para nada la chica de Davis y por un momento se sintió tentado a decirle que en realidad Kari era su chica y no de Davis pero se guardó sus palabras, sabía que no era la forma de poner a Davis al tanto de la relación que tenía con Kari, además Kari quería hablar con Davis primero así que hizo lo mejor y guardó silencio con ese asunto aunque tampoco iba a dejar que Davis anduviera diciendo que Kari era su chica cuando no lo era.

-Ambos sabemos que Kari no es tu chica Davis.

Davis miró furioso al rubio, T.K tenía una sonrisa burlona en sus labios que lo hacían querer golpearlo pero sabía que no debía, aquello sólo le bajaría puntos con Kari si es que ella se enteraba así que lo mejor era controlarse e irse pero no sin antes dejarle las cosas bien claras a T.K y advertirle que se mantuviera lejos de su Hikari.

-Te lo advierto Takaichi, mantente alejado de Kari.

Dijo Davis de forma amenazante y se fue con pasos furiosos, T.K lo observó y suspiró resignado él y Kari tenían que hacer algo con Davis pronto.

-No me queda de otra mas que hablar con él.

Hablo Kari apareciendo de su escondite tras los caballos de gimnasia que se encontraban guardados en la bodega junto con el saco de pelotas que T.K había guardado.

T.K volteó hacia la chica y la miró con seriedad.

-Entre más pronto creo que será mejor.

Dijo el chico y Kari asintió, ninguno de los dos podía negar que el asunto de mantener su relación en secreto había sido divertido pero a como estaban las cosas con Davis lo mejor era aclarar todo cuanto antes.

-Aunque aún no sé como se lo diré.

Kari guió su mirada al suelo, la chica estaba preocupada, sabía que Davis no se tomaría las cosas bien y temía a su reacción aunque sabía que era algo que tenía que hacer.

-¿Quieres que yo le diga?

Kari negó con la cabeza, aquello era algo que le correspondía hacer a ella, además si T.K era el que hablaba con Davis, sabía que la reacción del moreno sería peor y estaba seguro que hasta en golpes terminarían esos dos y eso era lo que Kari menos quería.

-No, yo lo haré, creo que lo tomará mejor si se lo digo yo.

-Supongo que tienes razón.

T.K sonrió y extendió su mano hacia su novia para ayudarla a salir, Kari la tomó y salió con dificultad de sus escondite hasta llegar a su novio quien la miró fijamente una vez que la tuvo cercas y la besó sin previó aviso. A Kari no le molestó aquel gesto, le enloquecían los besos de T.K y sonrió al pensar que una vez que hablara con Davis aquellos besos ya no tendrían que ser más un secreto y que podría besar a su novio cuando ella quisiera y de ser posible todo el día.

La hora del receso estaba por terminar y ella lo sabía, sus minutos de disfrutar la compañía de Michael para ella sola estaban llegando a su fin y terminarían cuando alguien abriera la puerta. Era extraño al principio Michael para ella sólo había sido su amigo y había estado segura de que sólo eso era, hasta ayer por la tarde que fue a comer con él, en ese tiempo que pasaron juntos y divirtiéndose sin que nada más les importara algo dentro de ella había cambiado definitivamente, días antes había tenido sospechas de una atracción por el rubio pero después del día anterior en donde había disfrutado de la compañía de Michael como con ningún otro todo quedó definido, ella se había enamorado de su amigo, aunque le resultaba difícil decírselo puesto que ella sabía muy bien que el chico de rizos dorados estaba más que interesado en otra chica.

La puerta del salón se abrió llamando la atención de los rubios y entró por la puerta una campante Mimi que se miraba de muy buen humor, Catherine sabía que ella era la culpable de que sus sentimientos hacía Michael no pudieran ser correspondidos pero eso no significaba que odiara a la castaña, es más la chica de ojos color caramelo le agradaba y mucho y de cierta forma entendía porque Michael estaba tan interesado en ella.

-Hola chicos, ¿qué hacen aquí solitos?

Dijo Mimi lanzando su pregunta con un tono de carrilla que provocó que Michael se sonrojara notoriamente a diferencia de Catherine quien era toda una maestra en el arte de ocultar sus sentimientos.

-Sólo queríamos darles a Izzy y a Yumi un tiempo de pareja, necesitan estar solos de vez en cuando.

Mimi escuchó atenta la escusa de Catherine y tomó asiento en su escritorio, ¡Diablos! La excusa de la rubia era tan buena que no tenía como refutarla y continuar con su ya iniciada carrilla.

-¿Y tú donde estabas?

Preguntó la chica de lindos ojos color cielo, Mimi la miró y sonrió ampliamente, seguramente Catherine se moriría de la envidia cuando supiera que ella había estado almorzando con Matt, además que eso le dejaría claro a la francesa que Matt estaba fuera de su alcance.

-Almorcé con Matt.

Catherine dibujó en sus labios una sonrisa al oír el comentario de la chica, la verdad es que ya se esperaba esa respuesta, y también sabía que Mimi sospechaba de su interés por Michael y por el momento Catherine no quería que nadie supiera o sospechara así que decidió seguir fingiendo interés por Matt, eso de seguro molestaría a Mimi y la haría olvidar cualquier sospecha, además que era realmente divertido hacer enojar a la castaña.

-A ya veo, estabas con mi Matt ¿No preguntó por mí?

Mimi sintió que la sangre le hervía, empuñó las manos y sintió como una vena comenzaba a palpitar en su cien, su instintos asesinos se estaban despertando de nuevo y todo por Catherine, ¿cuándo entendería la francesa que Matt no era y nunca sería de su propiedad sino que era propiedad de Mimi Tachikawa, al parecer tendría que colgarle a Matt un letrero que tuviera la leyenda de "aléjese, propiedad de Mimi Tachikawa" aunque pensándolo bien Matt no era oficialmente de su propiedad puesto que no era su novio pero ella era la que más tiempo pasaba con él, además la mamá de Matt se lo había encargado a ella así que tenía más derechos que cualquiera sobre él.

-Por supuesto que Matt no preguntó por ti, además él no es de tu propiedad.

Respondió Mimi conteniéndose para no irse sobre la rubia que sonrió divertida, Mimi era tan predecible.

-Pero pronto lo será.

Ahora sí que la iba a matar, le arrancaría cada uno de sus pelos rubios y trapearía el suelo con ella ¿Cómo se atrevía a decir que Matt pronto sería suyo? ¡Eso nunca! ¡Ni en un millón de años!

-Ni en tus sueños.

Respondió Mimi y estaba decidida a irse sobre la rubia sino fuese porque entraron Izzy y Yumi y seguidos de ellos los demás compañeros de sus clases, eran demasiados testigos y Mimi no podría silenciarlos a todos así que le convenía calmarse por el momento.

-¿Qué les pasa?

Preguntó Yumi al ver la cara e pocos amigos que tenía su mejor amiga y la sonrisa burlona de Catherine.

-Están peleando de nuevo.

Respondió Michael viendo sin remedio a Catherine, la francesa sí que disfrutaba molestar a Mimi.

Era la hora de la salida y Mimi se encontraba corriendo por los pasillos echando chispas. ¡Un segundo! Sólo se había distraído volteándose un segundo por que Yumi le había hablado y esa odiosa francesa se había llevado consigo a Matt ¡A su Matt! Pero se la iba a pagar, esta vez no la dejaría viva, Catherine Dómine se iba arrepentir de haberse metido con Mimi Tachikawa.

No sabía que pasaba, él sólo sabía que ni tiempo había tenido reaccionar cuando Catherine se lo llevó prácticamente corriendo por todos los pasillos de la escuela hasta llegar a la salida, ¿qué le pasaba a la chica?

-Catherine espera, no tan rápido, algo entró en mi zapato.

Se quejó el rubio haciendo que la chica de cabellos rubios se detuviera, después de todo le llevaban bastante delantera a Mimi.

-¿qué es lo que pasa?

Preguntó Matt cuando los dos se detuvieron y logró tomar un poco de aire.

-Quería pasar un tiempo a solas contigo, y sabía que Mimi no nos dejaría, por eso corrí.

Contestó la chica pegándose al cuerpo de Matt quien se puso nervioso por la cercanía y se sonrojó evidentemente al ver que la chica se le estaba insinuando sin ninguna inhibición.

- amm… tengo algo en el zapato, ¿sostienes mi mochila?

Dijo Matt tratando de evadir la insinuación de la chica y se alejó de ella poniendo la mochila de por medio, además que no era mentira, al parecer una piedrita había logrado colarse y lo estaba molestando.

Catherine miró al rubio y sonrió, era evidente que quería mantener la distancia entre ambos y la verdad no le molestaba, todo aquel circo que había hecho llevándose a Matt corriendo era por que le gustaba molestar a Mimi y por que más que nada quería evitar cualquier sospecha de sus sentimientos hacia Michael y sabía que fingir interés por Matt le sería de mucha ayuda, además que como lo había dicho antes, era divertido y aún faltaba la mejor parte, que llegará Mimi furiosa, eso sí que sería divertido.

- ¡Vámonos Matt!

Dijo Mimi jalándolo hacia donde ella iba, tanto Matt como Catherine quedaron sorprendidos por la repentina presencia de la chica, nunca creyeron que Mimi llegara tan rápido, ¿Pues a que velocidad había corrido la chica para lograr alcanzarlos tan pronto?

-Mimi espera…

Se quejó el rubio y la castaña se detuvo volteándolo a ver con cara de pocos amigos.

-¿Acaso quieres quedarte con ella?

-Ella tiene mi mochila.

Mimi volteó y vio como la rubia le enseñaba con una sonrisa en su rostro la mochila de Matt. Mimi la miró con severidad y se acercó a ella dispuesta a quitarle la mochila sin embargo Catherine logró quitarla de su alcance antes que ella la tomara.

-Sólo se la daré a Matt.

Dijo la chica sin borrar la sonrisa de sus labios, Mimi empuñó sus manos, eso sí que no, ella no iba permitir que Matt se acercará a esa francesa.

-Ya empezaron de nuevo.

Se quejó Yumi quien llegaba a la escena junto con Izzy y Michael, esas dos no tenían remedio.

No muy lejos de ahí Sora y Tai acompañados de las dos gemelas y Andrew salieron del edificio principal de la escuela y se hubieran dirigido a la salida sino fuese por que Tai vio al pequeño circulo de amigos que se encontraba no muy lejos y entre ellos estaba la hermosa francesa, no podía dejar ir la oportunidad de hablar con ella.

-Miren ahí están Matt y los chicos.

Sora al igual que los demás volteó hacia donde apuntaba Tai y vio como entre aquellos se encontraba la francesita, vio a Tai y Sora podía jurar que el idiota de su amigo ya estaba empezando a babear, seguramente su interés por ir a donde estaba Matt era debido a esa francesa odiosa, tal vez lo mejor era irse.

-Quiero llegar pronto a casa mejor vámonos Tai.

Dijo Sora con la esperanza de que convencer a Tai y evitar así que se encontrara con la francesa pero su plan no resultó ya que no solamente Tai insistió, sino que el moreno se vio apoyado por Kaira y Andrew, sólo Keira parecía que quería irse al igual que ella.

-No tardaremos mucho Sora vamos.

La animó el chico y a Sora no le quedó de otra más que aceptar, total, le saldría peor dejarlo ir solo.

-Está bien.

-Yo me iré a casa.

Dijo Keira deteniéndolos antes de que se fueran y clavando su mirada en Andrew, era como si esperara que el la detuviera, o que se ofreciera a ir con ella pero a Andrew no pareció importarle ya que no dijo ni hizo nada.

-¿Estás segura?

Preguntó Kaira viendo a su hermana, la chica de cabellos azules asintió con la cabeza y no les quedó de otra más que respetar la decisión de la chica.

-¡suéltala!

Le exigió Mimi a la rubia a la par que jalaba hacia ella el maletín de Matt.

-¡No!

Protestó Catherine tomando con fuerza el maletín.

-Mimi, Catherine, van a romper mi maletín.

Se quejó Matt acercándose a las dos chicas dispuesto a separarlas, pero apenas y había dado un paso Mimi volteó a verlo molesta.

-¡Te dije que te quedarás allá!

Le gritó la castaña antes que él se acercara más, no iba a permitir que Catherine aprovechara ese acercamiento para su conveniencia.

-¿Qué es lo que pasa?

Preguntó Andrew cuando llegó hasta donde estaba el grupo de amigos, Matt en cuento lo oyó hablar olvidó por completo la pelea de las dos chicas y dirigió una mirada furiosa al moreno, ¿qué hacía él ahí?

-Lo mismo de siempre Catherine y Mimi están peleando por Matt, a esas dos ya se les hizo costumbre.

Respondió Yumi sin apartar su mirada de las chicas que seguían en su disputa por el maletín de Matt.

-Vaya Catherine también se ve linda cuando se enoja.

Dijo Tai emocionado de ver a la linda rubia, sin embargo su emoción se hizo nula cuando sintió la fría y furiosa mirada de Sora sobre él, parecía que su mejor amiga lo quería matar solamente por ser vocero de la verdad pero aunque fuera la verdad lo mejor sería no provocar a Sora, la pelirroja en los últimos días había estado despidiendo un aura maligna que le daba miedo.

-Quise decir, es una tontería que pelen por un simple maletín.

Intentó Tai arreglar su error pero no le dio resultado, Sora negó con la cabeza y puso sus ojos en blanco indicándole a su amigo que no tenía remedio.

-Que lo sueltes.

-Que no.

Protestó la rubia con mirada retadora.

Kaira suspiró malhumorada aquellas dos ya llevaban diez minutos en la misma situación y parecía que ninguna de las dos quería darse por vencida, así que la pelirrosada terminaría con todo aquel escándalo de una buena vez y ella y Andrew podrían irse a casa.

Kaira volteó hacia ambos lado cuidando que nadie la viera y aprovechando que la vista de todos estaba sobre aquellas dos escandalosas chicas, hizo un rápido movimiento con su mano derecha y esperó a que su pequeño hechizo diera resultado.

-Suelta.

Decían las dos chicas aún prendidas del maletín de Matt el cual de repente se partió a la mitad provocando que todas la pertenencias de Matt quedaran esparcidas en el suelo.

Mimi y Catherine quedaron paralizadas al ver lo que habían provocado y voltearon a ver asustadas a Matt, el pobre rubio estaba boquiabierta viendo como todas sus cosas estaban esparcidas en el suelo.

-No te preocupes Matt yo las recogeré.

Dijo rápidamente Catherine antes de que el rubio dijera algo y se agachó a recoger las cosas.

-Fue su culpa.

La acusó Mimi señalando con el dedo a la rubia que se encontraba en el suelo, Catherine frunció el seño y la miró molesta, aquello había sido culpa de ambas no sólo de ella.

-No mientas y ayúdame a recoger las cosas.

La regañó la rubia, Mimi le enseñó la lengua pero aún así también se agachó para recoger los libros del rubio que afortunadamente no eran muchos.

Kaira sonrió silenciosamente, no cabía duda que sus poderes ya estaban prácticamente restaurados al cien por ciento.

-No deberías hacer ese tipo de cosas en público.

Le dijo por lo bajo Andrew y la chica volteó a verlo sorprendida, estaba segura que nadie la había visto ni siquiera Andrew, ¿entonces cómo supo que había sido ella?

Matt se acercó a la chicas y las ayudó a recoger, Catherine le entregó sus libros y se disculpó apenada, la verdad es que nunca pensó que llegarían a tanto.

-No te preocupes Catherine está bien.

Le contestó Matt con una sonrisa que hizo sonrojar a la rubia y que por supuesto no pasó desapercibida por Mimi quien quiso estrellarle el cuaderno que tenía en sus manos a Matt por estarle sonriendo a Catherine de aquella manera y tal vez sí hubiera estrellado el cuaderno en la cabeza de Matt sino fuera porque el mismo cuaderno la detuvo, ese cuaderno era diferente a los demás, era cocido y de pasta dura y su cubierta era negra, parecía misterioso como si la incitara a abrirlo y eso iba hacer, dejó los demás cuadernos que había recogido a un lado y se decidió a abrir aquel misterioso cuaderno, pero cuando a penas iba a empezar la primera hoja el cuaderno se cerró ante sus ojos y vio la mano de Matt apoyada en la cubierta. Mimi alzó la cara confundida e interrogó a Matt con su mirada.

-No es nada.

Respondió el chico sabiendo que mentía puesto que aquel cuaderno era muy especial para él ya que era ahí donde él escribía sus canciones.

Mimi no tuvo tiempo de quejarse o decir algo ya que Matt tomó con prisas las cosas que le faltaban y se puso de pie.

-Será mejor irnos.

Dijo Matt dando la vuelta y encaminándose, lo menos que quería era que Mimi lo empezara a interrogar sobre el cuaderno.

Mimi permaneció en el suelo viendo como Matt huía de ella, algo había escrito en ese cuaderno y lo iba a descubrir. Desvió su mirada de Matt y estaba decidida a ponerse de pie cuando una mano se ofreció galantemente a ayudarla, Mimi levantó su vista y vio a Andrew que le sonreía amablemente.

-Gracias Andrew.

Matt se detuvo en seco en cuanto oyó la voz de Mimi decir el nombre de Andrew, se volteó y vio al chico ayudando caballerosamente a Mimi a levantarse y en menos de un segundo el rubio ya se encontraba de vuelta al lado de la chica.

-Será mejor que nos vayamos Mimi.

Dijo Matt apoyando su mano en la cintura de la chica para acercarla a él y clavando su mirada furiosa en el chico de cabellos negros que a diferencia de las demás veces Andrew no le sonrió como siempre con su sonrisa falsa de soy buena persona sino que desafió a Matt con su mirada.

Mimi se sintió incómoda por las miradas que se echaban esos dos, miró a los demás chicos y todos se miraban igual de tensos que ella temiendo que Matt y Andrew se pelearan, excepto Kaira, ella sonreía de medio lado parecía que se divertía con la situación.

Mimi regresó su vista hacia los dos chicos y supo que tenía que hacer algo para evitar una pelea así que hizo lo primero que se le ocurrió y se despidió dispuesta a llevarse a Matt consigo para alejarlo del pelinegro.

-Nos vemos luego Andrew.

Dijo ella esbozando su sonrisa más dulce y haciendo que el pelinegro rompiera el contacto visual con el rubio para ahora verla a ella.

-Espero verte pronto Mimi.

Andrew le sonrió dulcemente y ella asintió sin borrar la sonrisa de su rostro, después miró a Matt y vio como este seguía fulminando a Andrew con su mirada, así que decidió empujarlo un poco y decirle que se fueran.

-Vamos Matt se hará tarde, nos vemos luego chicos.

Se despidió de los demás con la mano y dio otro empujoncito a Matt al cual esta vez el rubio sí cedió y se fue con la chica no sin antes dedicarle otra mirada a Andrew que se vio correspondida.

-Estuvo cercas.

Dijo Tai una vez que vio que su amigo se había ido.

-Más que cercas.

Rectificó Izzy, un poco más aliviado de que Mimi se hubiera logrado llevar a Matt antes de que se desatara una pelea entre los dos chicos.

-Chicos nosotros también nos iremos a casa, Keira nos ha de estar esperando.

Se despidió la chica de cabellos rosas y se fue junto con Andrew.

-Que lástima, chica de ojos bonitos se llevó a chico rubio.

Se quejó Catherine en un puchero, Michael la miró curioso y recordó el sonrojo que Matt había logrado teñir en las mejillas de Catherine, no sabía muy bien porque, pero esa reacción de la chica no le había agradado, no le molestaba pero tampoco le agradaba y ahora que la chica se quejaba porque Matt se había ido tampoco le agradaba.

-No te preocupes Catherine, Matt se habrá ido pero aún estoy yo.

Dijo el moreno de manera coqueta y colocándose al lado de la rubia, Catherine rió coquetamente cubriendo con una de sus finas manos su boca y aquella sonrisa le pareció adorable a Tai quien la miró con ojos en forma de corazón.

-Lástima que tú también ya te vas Tai.

Sora lo jaló de la oreja y se lo llevó mientras que Tai se quejaba con un constante "Au, au, au" que hizo casi durante todo el camino a la par que Sora lo jalaba con fuerza.

-No tan recio Sora.

Se quejó Tai y Catherine y los chicos que quedaban rieron ante la divertida escena de aquellos dos.

Ambos llevaban ya buen trayecto recorrido y Mimi se sonrojó al percatarse que durante todo el camino Matt no había soltado su cintura y la aferraba a él de manera posesiva mientras que con su otra mano cargaba sus libros, Mimi volvió a ver aquel misterioso cuaderno y de nuevo sintió curiosidad, ¿qué guardaba Matt en él? ¿Y porque no la había dejado leerlo?

-Matt.

-mmm

-¿Qué hay en ese cuaderno?

Matt se detuvo y miró a la chica, guió su vista al cuaderno y se sonrojó levemente. Mimi aprovechó la distracción del chico y le arrebató el cuaderno y se alejó de él para leerlo. Matt tardó en reaccionar y cuando llegó a la chica ya había alcanzado a leer una de las hojas que había en el cuaderno. Matt le quitó el cuaderno y ella se le quedó viendo fijamente haciendo que él se sonrojara y se pusiera nervioso.

-Son canciones.

-Sí…

Murmuró desviando su mirada de ella y preguntándose cual de todas sus canciones Mimi habría leído.

-¿Tú las escribes?

-Sí, ya mejor vámonos.

Dijo intentando huir del interrogatorio aunque estaba consciente de que Mimi no lo dejaría ir tan fácilmente.

-Espera, ¿para quién era esa canción?

Matt se detuvo y sintió como todo en él se tensaba, cual de todas las canciones habría leído Mimi.

-¿Cuál?

-Creo que se llama sólo para ti.

¡Diablos y más diablos! ¿Por qué de todas las canciones Mimi tenía que haber leído esa, aquella canción de la cual ella misma había sido la musa.

-Para nadie en especial.

-Mientes, no escribes eso sin pensar en alguien en especial.

Protestó Mimi poniendo su cara de berrinche y colocando sus manos sobre su cintura, Matt la miró a los ojos y supo que no tenía escapatoria, Mimi no se iría sin una respuesta convincente aunque tal vez tenía otra salida.

Matt la miró y sonrió con una sonrisa torcida, sabía que lo que diría haría a Mimi explotar pero valía la pena sí lograba que Mimi se olvidara del tema.

-Para ti no es, eso te lo aseguro.

Dijo con una sonrisa burlona y Mimi se sonrojó levemente y cambió su mirada de berrinche a una de reproche.

-Eso ya lo sé, no es necesario que me los digas.

-¿Te hubiera gustado que fuera para ti?

-Es linda, bueno lo que alcancé leer lo era y confieso que no me desagradaría que alguien pensara eso de mí.

-Lástima que no sea para ti.

-¿No me dirás para quien es?

-Para una persona muy importante para mí.

-Eso me queda claro. ¿Y quien es?

-Una linda rubia llamada Catherine.

-¡¿Queee?

Gritó Mimi furiosa, se esperaba cualquier otra respuesta menos esa, ¿En que demonios pensaba Matt?

Matt casi queda sordo por el grito de la chica pero sonrió su plan había dado resultado.

-Tú querías saber.

-Pero no esperaba esa respuesta.

-¿Qué creías? ¿Qué iba a decir que eras tú? Pues te equivocaste pequeña no eres tú, sino la adorable Catherine.

Mimi siguió con su camino ignorando a Matt, trataba de fingir que aquello no le importaba y aunque sabía que Matt bromeaba respecto a lo de Catherine no podía evitar molestarse por las burlas del idiota de Matt.

-No te enojes Mimi, sólo bromeaba.

-Eres un tonto ¿Lo sabes?

-Sí me lo has dicho varias veces, pero no te enojes ya te dije que era broma.

-Sino quieres que me enoje dime la verdad, ¿para quién es la canción?

-Ya te lo dije, para alguien a quien quiero.

-¿Y quien es?

-Mira hemos llegado a tu casa, nos vemos mañana Mimi.

Se despidió Matt huyendo prácticamente de ella. Mimi se le quedó viendo mientras se iba y aunque trataba de evitarlo no podía negar que la duda por saber para quien era esa canción se la estaba comiendo por dentro ¿Matt estaría interesado en alguna chica que ella no conocía? ¿O tal vez le había mentido diciéndole que mentía respecto a Catherine y realmente a Matt le llamaba la atención la francesa? Después de todo le había sonreído aquella tarde con una sonrisa que hizo sonrojar a Catherine.

-Ya Mimi deja de pensar en tonterías y entra.

Se reprendió así misma, dejó de ver a Matt que caminaba hacia su casa y ella entró a la suya, necesitaba descansar un poco en vez de estar pensando en tonterías.

Estaba sola en su cuarto, acostada boca bajo leyendo el último libro que le quedaba de hechizos, había leído más de diez libros y aún no encontraba lo que quería para poder deshacerse de Mimi, dio la vuelta a la hoja y suspiró molesta, había un sinfín de hechizos interesantes pero ninguno lograba lo que ella quería y lo peor es que ya se le estaban acabando las opciones.

La puerta de su habitación sonó y Keira soltó un "adelante" para después voltearse para ver de quien se trataba.

Andrew se encontraba en el marco de la puerta mirándola, ella se sonrojó un poco al sentir su intensa mirada sobre ella pero Keira recordó lo sucedido a la hora del descansó y volvió a molestarse con el chico.

-¿Qué quieres?

Preguntó de manera osca. Andrew caminó hasta ella y se sentó a la orilla de la cama.

-No quiero que estemos peleados, lamento lo que sucedió en la escuela a la hora del descanso, es que no estaba de humor.

-No has estado de humor últimamente.

Andrew se le quedó viendo por unos segundos, él no había estado últimamente de un buen humor pero Keira tampoco era una perita en dulce, desde que habían llegado a Odaiba la chica había estado con humor inclusive peor que el suyo, pero no tenía caso pelear por eso con ella.

-Lo sé y lo siento.

-Todo es culpa de ella.

Aquello Andrew no lo iba a tolerar, soportaría que Keira le dijera cosas a él pero a Mimi no tenía porque involucrarla, no entendía porque Keira se empeñaba en echarle la culpa de todo a Mimi.

-No la metas a ella en esto Keira.

Dijo sin gritarle pero molesto, trataba de calmarse pero odiaba que Keira siempre culpara a Mimi por todo.

-¡Es la verdad! ¡Todo es culpa de ella! ¡Todo lo malo que nos pasa es por culpa de ella!

A diferencia de Andrew, Keira sí había perdido la compostura y había empezado a gritarle a Andrew exteriorizando toda la frustración que sentía.

-¡Por ella tú cambiaste, y…

-¡Ya basta!

Gritó Andrew perdiendo la poca paciencia que le quedaba, Keira guardó silencio y lo miró con reproche conteniendo las lágrimas que querían salir de sus ojos, ambos permanecieron retándose con la mirada el uno al otro por unos segundos hasta que la puerta se abrió de nuevo dejando ver esta vez a Kaira.

-¡La comida está lista!

Canturreó la chica de cabellos largos rosas y miró a los dos chicos dándose cuenta que había interrumpido algo aunque realmente ya lo sabía, había estado escuchando desde el pasillo la conversación que Andrew y su hermana tenían.

-Lo siento ¿Interrumpí algo?

Preguntó fingiendo inocencia. Andrew la miró y se puso de pie para dirigirse hacia la salida del cuarto.

-No.

Respondió el chico sin voltear a ver a Keira quien lo observaba desde la cama con sus ojos aún cristalinos por el llanto que insistía por salir.

Andrew salió de la habitación y Kaira observó a su hermana que había desviado su mirada molesta, la gemela de cabello rosa sintió pena por su hermana pero no por eso dejaría sus planes a un lado.

-¿Qué le hiciste a mi hermanita?

Se quejó la pelirrosada una vez que cerró la puerta tras de sí.

-Nada sólo intenté hablar con ella pero es imposible.

Alegó Andrew a la par que bajaba las escaleras seguido por la chica de cabellos rosas.

-Ya sabes cómo es Keira, deberías tenerle paciencia.

-Le tengo paciencia, ella es la que… ¿Sabes que? mejor olvídalo.

Kaira frunció el ceño, al parecer Keira no era la única insoportable, Andrew también lo estaba, aunque ella sabía a la perfección porque el chico estaba así.

Keira aventó uno de sus cojines con furia y lejos de ella, como deseaba que Mimi desapareciera para siempre , estaba segura que eso arreglaría todos sus problemas. Tomó de nuevo el libro que había estado leyendo y fijó su vista en la hoja que estaba por leer antes de que Andrew la interrumpiera.

Una sonrisa se dibujó en los labios de Keira, por fin la había encontrado, había encontrado la solución a todos sus problemas. "La prisión de los doce cristales"

El hechizo de la prisión de los doce cristales era justo lo que había estado buscando, según ese viejo libro obteniendo la prisión de los doce cristales podría encerrar a Mimi en ella desapareciendola sin dejar rastro y no sólo eso, los doce cristales tenían otra función aparte de mantener a la chica encerrada en un mundo frío y solitario, sino que además que cada uno de los doce cristales representaba un mes y en el se capturaban todos los recuerdos que pudieran haber surgido en ese mes de todos los años de la vida de la chica, logrando así que todos los recuerdos de su existencia desapareciera sin dejar huella y eso era justo lo que Keira ocupaba que nadie recordara la existencia de Mimi, así nadie preguntaría por ella y todo sería perfecto.

Keira cerró el libro y por primera vez en mucho tiempo sonrió de felicidad, por fin había hallado lo que tanto quería y el hechizo se miraba fácil en sí sólo necesitaba conseguir esa tal prisión, un poema que recitaría, unas cuantas velas, algo de Mimi y todos saldría a la perfección.

Siguiente capitulo: Beso sabor a chocolate- Publicación: Sábado 4 de febrero sin falta :)

Mimato196

Mayo 2007