Hola a todos y todas :) Lo prometido es deuda, les dije que actualizaría el sábado y aquí me tienen :) aunque saben este capitulo debí subirlo hasta San valentin para que fuera de acuerdo a la temporada pero no creo que ustedes quisieran esperar hasta San Valentin para la actualización del fic así que tendrán San valentin adelantado, disfrutenlo y espero que el capitulo sea de su agrado.
Aclaración: Los personajes de Digimon no me pertecen :( pero ni modo que le vamos hacer :( Disfruten el capitulo.
46
Beso sabor a chocolate.
Habían pasado ya varias semanas y las cosas seguían igual sin cambio alguno, Matt y Mimi seguían teniendo su extraña relación que más que amigos parecían pareja aunque no lo eran y Matt había logrado calmar su presentimiento que aquel extraño sueño le había causado pero aún así se mantenía muy al pendiente de la chica y de cualquier cosa extraña que hicieran Andrew o las gemelas.
-Repíteme de nuevo ¿Por qué tengo que ser yo tu conejillo de indias?
Se quejó Matt desde la mesa que se encontraba en la cocina de Mimi. Aquel día Mimi lo había llamado pidiéndole que le ayudara con algo, lo que nunca pensó fue que lo utilizaría como conejillo de indias para su nueva receta de chocolate, al parecer a la mamá de Mimi no era a la única que le gustaba experimentar con la comida.
-Porque tú eres un experto en chocolates, todas la chicas te regalan cada año y debes de saber cuales son los mejores.
Matt apoyó su cara sobre su mano y miró a Mimi con aburrimiento.
-Que me los den no significa que me los coma, la mayoría de ellos van a parar al estomago de Tai.
-Pero Tai no está aquí así que tu lo probarás.
Sentenció la chica y metió sin previo aviso la cucharada llena de chocolate en la boca del chico a quien no le quedó de otra que probar el chocolate de Mimi.
-¿y bien? ¿Qué te parece?
-Esta rico, sabe igual que todos los chocolates.
Mimi no pareció contenta con aquella respuesta ya que frunció el ceño y arrebató la cucharada de la mano de Matt y se dirigió a donde estaban todos sus ingredientes, algo le faltaba, pero ¿qué?
-¿Qué pasa? Dije que estaba rico.
-Dijiste que sabía igual que todos los demás.
-Pero dije que estaba rico, eso debe contar.
-Yo no quiero que mi chocolate sepa igual que los demás, se supone que debe de ser especial.
Matt se le quedó viendo sin protestar, la castaña realmente se miraba preocupada porque su chocolate saliera bien, lo que lo llevó a preguntarse para quien sería aquel chocolate, ya que el chocolate que estaba preparando Mimi no era cualquier chocolate era "Hommei choco" (Chocolate verdadero) ese chocolate las chicas se lo regalaban a los chicos que quieren o que son sus novios, y como Mimi no tenía novio era seguro que se lo regalaría a alguien a quien ella quisiera, además no lo regalaría cualquier día, lo regalaría al siguiente día que era el día de san Valentín así que era seguro que ella se lo regalaría a la persona de la que estaba enamorada, pero ¿a quien? ¿Sería a caso Michael? Pero Mimi ya le había dicho que Michael ya no le interesaba, ¿a él? Lo dudaba ya que Mimi más de una vez le había dejado claro que sólo eran amigos por mas que le doliera aceptarlo esa era la realidad, entonces ¿Quién sería el afortunado?
-¿Para quién es?
Preguntó Matt sin poder contener su curiosidad, Mimi se tensó y se sonrojó evidentemente al escuchar la pregunta y por nada del mundo volteó a verlo en cambio comenzó a echar ingredientes a su mezcla para tener un pretexto y no voltear a verlo aunque no sabía que estaba haciendo ella comenzó a mezclar todo lo que tenía al alcance de su vista.
-Para alguien.
Matt alzó una ceja y miró a Mimi con incredulidad, ¿realmente creía que con esa respuesta le era suficiente?
-Que específica -Dijo con sarcasmo- ¿Es para Michael?
-No, ya te había dicho que ya sólo lo miro como un amigo.
-¿Entonces para quien es?
-Para un chico que me gusta desde hace tiempo.
"Auch" aquellas palabras le habían dolido bastante sin embargo la curiosidad en el había crecido, ¿Quién era ese chico? Quería saberlo, tenía que saberlo y no dejaría de preguntar hasta averiguar de quien se trataba.
-¿Y quien es?
-Un chico que conocí en la biblioteca, no lo conoces.
Mimi comenzó a batir su mezcla con fuerza, las respuestas se le estaban acabando y el parecía no creerle ya que la miraba con seriedad y su mirada penetrante la hacía ponerse más nerviosa no cabía duda que era una pésima mentirosa.
-¿Cómo se llama?
Preguntó con su mirada clavada en ella, Mimi fingió no escucharlo y tomó con su dedo un poco de la mezcla y la llevó a su boca para así tener un pretexto para no contestar y pensar.
Los ojos de Mimi se abrieron cuando el sabor llegó a sus papilas gustativas, estaba delicioso, no sabía que le había echado a su mezcla pero sabía delicioso.
-Pruébalo.
De nuevo Mimi volvió a meter en la boca de Matt la cuchara sin previo aviso. Los ojos de Matt se abrieron sorprendidos al probar el chocolate en su boca, sacó la cuchara y la lamió, aquella mezcla estaba deliciosa, intentó tomar un poco más de la mezcla pero Mimi la alejó de él en cuanto vio que él intentaba robar un poco más de su deliciosa mezcla.
-No es para ti.
Alegó la chica alejando de él a mezcla y quitándole la cucharada, Matt la miró he hizo un puchero, Mimi si que era cruel, primero le daba de probar aquella delicia y ahora le prohibía probar un poco más.
-Sólo un poco.
-No.
Matt torció la boca y se cruzó de brazos mirando con reproche a la chica.
-¿Por lo menos me dirás para quien es?
-No.
Matt frunció el ceño y observó como Mimi vaciaba la mezcla sobre un molde en forma de corazón, sabía que Mimi no le pensaba decir para quien era aquel chocolate pero el se encargaría de averiguarlo.
Era miércoles 14 de febrero y el amor rondaba por el aire o por lo menos eso era lo que le parecía a Tai y a Sora ya que durante todo el trayecto a la escuela habían visto a varias parejitas de enamorados o a varias chicas hablando de que a quien le regalarían sus chocolates.
Los dos chicos llegaron hasta su salón y Tai sonrió al ver que en su escritorio lo estaban esperando varios chocolates, adoraba ese día por eso, porque recibía chocolates.
-¡Que bien! ¡Adoro este día!
Dijo Tai yendo ha su escritorio y tomar todos los chocolates que había recibido, ¿acaso podría haber un día mejor?
Sora miró como Tai se debatía por cual chocolate devorar primero y algo se removió dentro de ella al ver que su amigo tenía una gran cantidad de admiradoras, tal vez no tantas como Matt que tenía su escritorio repleto pero tampoco eran pocas, por lo menos eran unas quince.
-¿Cuál crees que deba comer primero?
Le preguntó el moreno a Sora y la chica no hizo más que fruncir el ceño, por alguna razón ese día había amanecido de mal humor.
-Como sea.
Contestó de mal humor la pelirroja y tomó asiento, Tai se le quedó viendo extrañado pero no le dio mucha importancia y volvió a su dilema de cual de todos los chocolates comer primero.
Matt entró al salón y fue directo hacia su escritorio repleto de chocolates y comenzó a buscar entre todos aquellos presentes alguno que tuviera forma de corazón, aún tenía la esperanza de que el chocolate que Mimi había hecho fuera para él pero al parecer no lo era.
-Oie Matt ¿Cuál crees que deba comer primero? ¿este en forma de corazón? ¿o los que tienen forma de tortuga.
-El que sea.
Contestó Matt sin dejar de buscar entre sus chocolates.
-¿Qué buscas?
Preguntó el moreno dejando de lado su dilema sobre sus chocolates.
-Nada.
-No me digas, estas buscando alguno que sea de parte de Mimi ¿verdad?
Matt se sonrojó al oír el tono de burla de su amigo, al parecer su desesperación había sido algo obvia.
Tai sonrió al ver que el color carmesí había pintado las mejillas de su amigo, al parecer había dado en el clavo, pero había algo que no entendía, ¿cómo si Mimi siempre llegaba con Matt él esperaba encontrar un chocolate de parte de ella ahí?
-Pero ¿Qué no llegaste con Mimi? No le has dado oportunidad que venga a traértelo.
-No ella se vino antes.
-¿Qué? ¿Por qué?
-No lo sé, llegué a su casa y su mamá me dijo que ya se había ido.
-Ya veo, por eso pensaste que te había traído algo.
-Fui un tonto.
Dijo Matt dejándose caer en su escritorio, ya estaba comprobado el chocolate que Mimi había hecho no era para él.
-Vamos Matt, no te desanimes los más seguro es que Mimi no vaya a regalar ningún chocolate.
-Ayer lo hizo.
-¿Cómo sabes?
-Yo estaba con ella.
-Sí que eres masoquista, ¿qué hacías haciendo con Mimi el chocolate que le regalará a otro?
-Mira quien me lo dice el masoquista número uno.
Dijo Matt indicando con su mirada a Sora que hablaba con otra compañera y Tai se sonrojó levemente al entender a que se refería Matt con aquellas palabras.
-Además ella me pidió que le ayudara, no podía decirle que no.
-Te entiendo, es muy difícil, pero dime algo Matt ¿No te gustaría saber para quien es ese chocolate?
Matt vio la sonrisa de su amigo y supo que algo no muy bueno vendría con aquella sonrisa, conociendo a Tai el chico tenía planeado algo, una locura de seguro y lo peor era que él estaba tan desesperado que era seguro que terminaría haciendo cualquiera de las locuras que estuviera pasando por ese momento en la cabeza de su amigo.
Había tardado días por no decir que meses tratando de escribir la carta de amor perfecta para entregársela a Michael ese día, había acabado con todo un cuaderno en el intento pero sólo había terminado entregándole un pequeño papel con una línea escrita y un chocolate, no cabía duda que era un fracaso para las confesiones amorosas, ¿De que le había servido escribir cartas enteras si al final sólo le entregó una línea y anónima?
Catherine se golpeó levemente con su cuaderno y miró su chocolate junto con su nota, aún tenía tiempo de quitarla del escritorio de Michael antes que este llegara pero para cuando ella lo quiso hacer la puerta se abrió y Michael entró, saludó a Mimi y a los chicos y después la saludó a ella.
-Buenos días Catherine.
Le dijo con aquella imborrable y amable sonrisa que siempre tenía en su rostro, Catherine se sonrojó pero aún así lo saludo y casi de inmediato fingió que se ponía a leer un libro.
Michael no notó el extraño comportamiento de la chica y tomó asiento en su lugar para descubrir en su asiento la pequeña caja de chocolates que estaba acompañada de una pequeña nota. Michael tomó entre sus manos la nota y la abrió para encontrarse con un bello mensaje escrito con pluma morada.
"Michael me gustas mucho" decía aquella nota, el chico sintió como sus mejillas se teñían de un leve carmesí y levantó su vista esperando encontrar a la dueña, alguna chica que lo estuviera viendo indicando que ella era la autora de aquella nota que no estaba firmada pero para su desgracia, nadie parecía verlo. Mimi platicaba con Yumi e Izzy, Catherine leía y ninguna de sus demás compañeras parecía tener puesta su atención en él.
Un tanto decepcionado de no encontrar un indicio que le indicara quien era su admiradora secreta, tomó la pequeña caja de chocolates e introdujo la pequeña nota en esta y acto seguido guardo con cuidado la caja de chocolates en su maletín.
Catherine fingía estar muy interesada en el libro frente a sus ojos pero la realidad era que la atención de la chica no se encontraba perdida en las palabras de aquel libro, sino que se encontraba enfocada en cada uno de los gestos y movimientos de Michael, lo había estado viendo de reojo y había visto como el buscaba a la que le había dejado aquel chocolate y por un instante sintió que sería descubierta y fingió más que nunca estar leyendo aunque cuando la mirada del rubio se posó en ella sintió como su corazón palpitaba a mil por hora y bombeaba sangre con fuerza y rapidez, sin embargo esto Michael no pareció notarlo ya que la descartó casi de inmediato.
Había estado hablando con Izzy y Yumi para distraerse un poco pero la verdad es que se sentía muy nerviosa y el chocolate que se encontraba guardado en su mochila era la causa de ello. Quería dárselo a Matt y por fin confesarle lo que sentía por él pero no encontraba el valor para hacerlo, primero por miedo a su pasado pero después de meditarlo bastante tiempo, un mes entero para ser exactos, había decidido dejar el pasado atrás y enfocarse solamente a lo que ocurría en su presente sin embargo había otro obstáculo que se interponía en su camino y ese era el miedo al rechazo y ese obstáculo aún no lo había podido superar ¿Qué iba hacer si Matt le decía que sólo la miraba como una amiga? En la mañana había llegado temprano con la idea de dejar su chocolate en el escritorio de Matt y así evitar la pena de dárselo ella misma pero cuando llegó al salón de Matt vio como el escritorio de este estaba repleto de regalos, al parecer no era la única que había preparado un chocolate para Matt y aquello era tristemente decepcionante, de seguro con esa gran cantidad de chocolates Matt ni siquiera notaría el suyo así que sólo le quedaba entregárselo ella misma aunque la sola idea la aterraba.
La hora del descanso había llegado y Mimi se encontraba en el cuarto piso ya que habían tenido laboratorio y a pesar de que habían salido hace quince minutos ella aún no se animaba a bajar las escaleras porque sabía que estaría Matt esperándola y ella se había propuesto darle el chocolate en la hora del descanso pero en vez de bajar para acabar con todo aquello de una buena vez, Mimi se encontraba en el pasillo frente a su salón caminando de un lado a otro pensando en la mejor manera de decirle a Matt lo que sentía por él, pero ¿Cómo se lo iba a decir? ¿Le daría el chocolate y luego le diría? O ¿Lo haría simultáneamente? O ¿Primero le diría y luego le daría el chocolate? ¡AAH! Aquello la estaba volviendo loca.
-Esta bien Mimi cálmate, no puede ser tan difícil, te paras enfrente de él, le das el chocolate y le dices que lo quieres, es fácil sólo tienes que bajar esas escaleras y hacerlo.
Se dijo así misma tratando de encontrar el valor para hacer aquello que sus palabras hacían sonar tan fácil pero no lo consiguió, el valor nunca llegó a ella y los nervios se apoderaban cada vez más de ella.
-¿Piensas dárselo a Matt?
Preguntó una voz detrás de ella, Mimi se asustó y escondió el chocolate tras de sí avergonzada y volteó a ver a su interlocutor.
Andrew la había estado viendo desde hace rato y por un momento había sentido una gran furia cuando se imaginó para quien era ese chocolate, pero supo controlarse, aunque le había resultado casi imposible había logrado controlarse, después todo como le había pedido Kaira el necesitaba ganarse la absoluta confianza de Mimi y que le tuviera cierto cariño para que el plan de Kaira funcionara y era seguro que montándole una escena no lograría nada de eso, así que como pudo reprimió todo aquel odio, coraje y frustración y se acercó a ella con la mejor de las sonrisas.
-¡Andrew! No te había visto.
-Perdona si te asusté no era mi intención.
-No hay problema.
Contestó Mimi con su mirada en el suelo y bastante sonrojada, no tenía cara para verlo a los ojos ya que lo más seguro es que Andrew hubiera visto su ridículo ensayo de cómo le haría para cuando le entregara aquel chocolate a Matt.
-Es para Matt ¿cierto?
-amm sí.
Contestó sin levantar su mirada y poniéndose totalmente roja. Andrew sonrió al verla, tal vez podría utilizar aquella situación a su conveniencia y causar un mal entendido entre ambos, Matt de seguro estaba esperándola abajo y al ver que ella no llegaba él de seguro subiría a buscarla y sería entonces cuando el aprovecharía, estaba seguro que Matt no se molestaría en preguntar ni nada, sólo se alejaría de Mimi y aquello era más que perfecto para él.
-¿Por que no ensayas conmigo? Será más real para ti.
-¿Qué?
Mimi lo miró confundida, ¿A que se refería Andrew con aquello?
-Ensaya tu declaración a Matt conmigo, sí lo practicas conmigo te será más fácil que lo hagas cuando estés con él ¿No crees?
Mimi lo miró entre perpleja y confundida por unos segundos, pero después vino a ella la imagen del Andrew del pasado, aquel que siempre la apoyaba y la consolaba en el pasado y por un segundo pudo ver a su viejo amigo reflejado en este nuevo Andrew.
-Sí .
Dijo con una amplia sonrisa, estaba convencida de que el Andrew que tenía en ese momento frente a ella era el mismo Andrew del pasado antes de que se volviera malo.
Miró su reloj, llevaba ya diez minutos esperando a Mimi y esta aún no bajaba, sabía que le tocaba laboratorio y que a veces tardaba pero ya había tardado más de lo normal, tal vez lo mejor sería ir a buscarla, ya que si la seguía esperando de seguro la hora del almuerzo terminaría, además que había estado algo rara. Subió las escaleras decidido a ir a buscarla pero lo que vio no le gustó ni un poco, ahí parada frente a él estaba Mimi, pero no estaba sola, Andrew estaba con ella, vio como ella le extendía la caja de chocolate tímidamente y Andrew recibía la caja con una sonrisa en los labios y en ese momento Matt sintió como todo su mundo se vino abajo, quiso irse de ahí para no ver lo que seguía pero su cuerpo no reaccionó permaneció ahí parado viendo a los dos chicos.
-Te quiero.
Leyó los labios de Mimi antes de que las palabras llegaran a sus oídos y entonces sintió romperse por completo. Lo que tanto había querido evitar había sucedido, Andrew le había quitado a Mimi.
Bajó las escaleras lo más rápido que pudo, tenía que tomar un poco de aire sino quería perder la cabeza, se dirigió al patio trasero hasta llegar atrás del gimnasio estaba seguro que ahí nadie lo encontraría, alzó su mirada al cielo tratando de detener las lágrimas de dolor que querían salir de sus ojos, tomó aire, debía calmarse, debió imaginarlo, debió imaginar desde un principio que Mimi no era para él, nunca lo había sido y nunca lo sería.
-¡Hey Matt! Que bueno que te veo, averiguaremos quien es ese chico misterioso muy pronto, ya tengo todo listo.
Dijo Tai con una sonrisa, el moreno cargaba en uno de sus brazos una soga , dos cachuchas en su mano libre y de su cuello pendían unos vinculares.
Matt tomó aire, borró rápidamente con el dorsos de su mano el rastro de las lágrimas que nunca salieron de sus ojos y se volteó a ver a Tai con mirada fría.
-Ya no es necesario.
-¿De que hablas? ¿Acaso no quieres saber quien es? Porque yo sí.
-Ya sé quien es, es Andrew.
Tai dejó caer de la impresión las cosas al suelo, no daba crédito a lo que escuchaba ¿Andrew? ¿El chocolate que había hecho Mimi era para Andrew? ¿Cómo era eso posible?
-No voy a poder Andrew.
Se quejó Mimi, aquella era como la quinta vez que lo intentaba y siempre le pasaba algo, o se trababa, o se quedaba petrificada de sólo imaginarse que Andrew era Matt, sólo una vez le había salido bien y después de decirle "Te quiero" ya no supo que más hacer, además que sintió que se desmayaría.
Andrew sonrió, ya no importaba que siguieran practicando ya que Matt los había visto, Andrew había logrado verlo poco antes de que Mimi le dijera que lo quería y justo cómo lo había planeado el pelinegro el rubio se había creído todo y se había marchado sin aclarar las cosas.
-Mimi ya sólo queda media hora del receso, será mejor que vayas con Matt antes de que se te acabe el tiempo, verás que todo saldrá bien.
La apoyó el chico y ella sonrió convencida, después de todo lo había practicado varias veces.
Andrew sonrió al ver a Mimi bajar las escaleras, él sabía que las cosas no saldrían bien para ella pero después de todo el siempre estaría a su lado para consolarla.
Mimi bajó las escaleras con prisa esperando encontrar a Matt todavía esperándola pero él no estaba, sacó el celular de la bolsa de su falda y vio que ya habían pasado veinte minutos, eso explicaba porque Matt no estaba ahí, pero ¿Por qué no había ido a buscarla? siempre lo hacía, miró el chocolate que estaba en sus manos y se armó de valor, lo buscaría, le daría el chocolate y le diría que lo quería. Sí eso haría.
Su búsqueda había resultado un rotundo fracaso, no había encontrado a Matt por ninguna parte, y aquello la decepcionaba ya que lo más seguro sería que el valor que le había surgido se desvanecería pronto, pero al parecer no tenía opción, faltaba menos de un minuto para que el descanso acabara y no había visto ni una seña de Matt así que al parecer no le quedaría de otra más que esperar a la hora de salida.
Matt entró a su salón junto con Tai, durante todo el descanso los dos habían estado hablando y Matt había llegado a la conclusión de que lo peor que podía hacer era dejar a Mimi sola, sabía que Andrew no la lastimaría si ella le correspondía pero de quien no se fiaba era de las gemelas en especial de Keira quien parecía tener cierto interés en Andrew y podría querer lastimar a Mimi cuando se enterará de la confesión que Mimi le había hecho a Andrew.
Era el primer receso de diez minutos después de la hora del descanso y Mimi se extrañó al no ver a Matt esperándola como siempre en las escaleras, pero supuso que algo se le había atravesado al chico y que no tardaría en llegar así que decidió esperarlo pero él nunca llegó y a Mimi no le quedó de otra más que regresar a su salón, después de todo ese día saldrían temprano y la siguiente era la hora de salida, estaba segura que ahí sí lo miraría y entonces se lo diría.
Sabía que había dejado a Mimi esperándolo pero no había tenido el valor de ir sabiendo que ella le diría que su confesión había sido un éxito y probablemente Andrew se encontraría con ella ya que él tampoco estaba en el salón. Suspiró, seguir siendo amigo de Mimi en esas circunstancias iba a ser difícil, lo sabía y también iba a ser doloroso pero tenía que cuidar de Mimi, aunque fuera de lejos ya que era claro que ellos pasarían menos tiempo juntos ahora que Mimi sería novia de Andrew, para empezar él ya no la acompañaría a su casa y entre clase era lógico que ella prefiriera pasar tiempo con Andrew que con él y en el receso ni hablar, ¿A qué horas la miraría él? No lo sabía pero no iba a dejarla sola, por dos sencillas razones: porque el debía protegerla y porque no quería alejarse de ella.
-¡Que bien me dejaron más chocolates!
Festejó el moreno al ver en su escritorio nuevas cajas de chocolate, al parecer aquella provisiones de chocolate le durarían todo el mes y eso era genial porque él amaba el chocolate.
-¿Dónde estaban?
Se quejó Sora con el ceño fruncido, y con sus manos en su cadera, toda la hora se había pasado buscando a Tai y no lo encontró por ninguna parte.
-Lo siento Sora es confidencial.
Alegó el chico viendo sus nuevas cajas de chocolate, había algunas que se miraban deliciosas. Sora frunció el ceño y miró con severidad a su amigo y después miró a Matt, el rubio se miraba afligido y pensativo, era claro que algo le pasaba y eso preocupó a Sora ¿Se habría peleado con Mimi de nuevo? Aquella idea no le desagradó ni un poco y llegó a dibujar una sonrisa torcida en sus labios, esperando que sus suposiciones fueran correctas.
-¿Qué le pasa a Matt?
- Eso también es confidencial Sora.
Contestó Tai sin apartar la vista de la caja que contenía un gran chocolate en forma de oso y que intentaba abrir pero no podía, parecía que la habían sellado. Sora lo fulminó con la mirada, Tai no le estaba siendo de mucha ayuda ese día…
-¡Sí por fin! Ven con papá.
…Y todo por esos malditos chocolates.
Tai miró con ilusión el oso de chocolate que tenía en sus manos, se miraba simplemente delicioso, lo sacó de la caja con sumo cuidado y lo contempló por unos segundos para después abrir su boca grande y dirigir el chocolate hacia ella, pero para su desgracia su boca nunca llegó a disfrutar el sabor de aquel chocolate ya que justo antes de que lo metiera a su boca Sora se lo quitó de sus manos y se lo comió ella disfrutando la cara de frustración de su amigo.
-Estaba delicioso.
Le dijo Sora con una sonrisa burlesca y Tai no supo si llorar o matar a su amiga por privarlo de aquella delicia, aunque la segunda opción se miraba más factible.
-¡Sora que te pasa era mío!
Alegó el chico, lo peor que le podían hacer a Tai era quitarle alguno de sus preciados chocolates.
Sora lo volvió a fulminar con su mirada y Tai sintió como un escalofrío de terror recorría su columna vertebral, Sora se miraba más molesta que él, aunque no sabía porque estaba molesta.
-Te lo tenías merecido.
Le dijo la chica con una mirada asesina y Tai no protestó más, en esos momentos le daba más miedo contradecirla, sí ella le decía que lo tenía merecido lo mejor era asumir que sí lo tenía merecido aunque no supiera porque se lo merecía.
Sora tampoco sabía porque Tai se lo tenía merecido, pero sabía que estaba molesta con él, odiaba ver como su amigo era repleto de chocolates y que él los aceptará felizmente, ¿es que acaso pensaba corresponderle a alguna de esas chicas? Por su bien más le valía que no.
La hora de salida llegó, Matt a diferencia de siempre no fue a esperar a Mimi sino que se dirigió a la salida, aún no tenía el valor de que Mimi lo pusiera al tanto de su relación actual así que lo mejor era irse a casa lo antes posible.
-¡Matt espera!
Le gritó Kaira al verlo salir del edificio, Matt se detuvo y volteó a ver a la chica, no sabía de donde había salido Kaira pero ella parecía estarlo esperando o por lo menos esa sensación le daba.
-¿Qué pasa?
Preguntó de manera osca. Kaira sonrió, Andrew ya la había puesto al tanto de la situación así que ya se imaginaba a que se debía el mal humor del chico.
-Feliz San Valentín.
Dijo extendiéndole una caja de chocolate y con una amplia sonrisa en sus labios. Matt la vio y sintió desconfianza, tal vez estaban envenenados o algo por estilo pero no podía darle razones a Kaira para que sospechará de él así que tomó la caja diciendo un seco gracias.
-No tienes porque dármelas, lo hice porque me interesas.
Una vez que dijo esto Kaira se dio la media vuelta y con una sonrisa en sus labios entró al edificio. Matt la observó marcharse y después observó la caja de chocolates, tal vez no estaban envenenados pero no confiaba en Kaira, así que lo mejor sería no probar esos chocolates, tomó la caja y la metió en la bolsa de plástico donde tenía los demás chocolates, con los años había aprendido que en ese día tenía que llevar más de una bolsa de plástico para poder guardar todos los obsequios que le daban por el día de San Valentín.
Mimi pasó por el salón de Matt y vio que este no estaba, de nuevo no la había esperado y aquello era extraño, ya hasta estaba llegando a creer que el destino no quería que se le declarada ya que era sumamente extraño que él no la esperara y se fuera sin avisar, bajó las escaleras rápidamente y se dirigió a la salida si se daba prisa tal vez aún lo alcanzaría a mitad del camino.
Keira miró hacia el escritorio vacío que estaba a su lado, Andrew había recibido varios obsequios por San Valentín, sin embargo él no les dio importancia y se fue a casa dejándolos olvidados, miró su mochila, ahí guardaba unos chocolates que había comprado para él y se alegró de no haberlos dejado en el escritorio de Andrew aunque no estaba muy segura de que su obsequió no sufriera el mismo destino que los de sus demás compañeras y que Andrew no le diera importancia y lo aventara al olvido. Apretó la mochila contra su cuerpo, era casi seguro que ese sería el destino de su regalo, Andrew no le daría importancia porque no era de Mimi y a él no le importaba nada que no viniera de esa odiosa chica.
-¡Mira Andrew dejó todos sus chocolates! ¿Crees que me los pueda llevar?
Sora golpeó con la palma de su mano su frente, Tai no tenía remedio era un monstruo devorador de chocolates sin remedio.
-¿Por qué no le preguntas a Keira?
-Oie Keira, ¿Crees que Andrew quiera sus chocolates?
-No, es un idiota.
Respondió la chica molesta y se puso de pie para dirigirse hacia la salida. Tai y Sora miraron a Keira perplejos, al parecer Andrew y Keira tenían problemas ya que la chica se miraba sumamente molesta cuando salió.
-Eso quiere decir que me los puedo llevar.
Dijo Tai con optimismo y colocando los chocolates en su mochila, aquello era genial, esos chocolates compensarían el que se había comido Sora.
Sora puso sus ojos en blanco cuando vio a su amigo meter los chocolates de Andrew a su mochila, lo había dicho antes y lo volvería a decir, Tai no tenía remedio.
Mimi salió de la escuela a toda prisa pero no logró ver a Matt en ningún lado, aquello era extraño, definitivamente el destino parecía no querer que se le confesara pero ella quería hacerlo, miró su mochila y se armó nuevamente de valor, talvez camino a casa se lo encontraría. Y así fue, a mitad del camino unos pasos más adelante que ella caminaba Matt a paso lento y con sus audífonos puestos.
¿Qué le pasa? Se preguntó Mimi mentalmente, Matt había estado actuando muy extraño y hasta había llegado a pensar que se escondía de ella. ¿Acaso se habría enterado de que ella se le pensaba declarar y por eso le huía? Sintió como su corazón le palpitaba fuertemente a cada paso que daba, ¿qué tal que sí era cierto, que él lo sabía y por eso huía de ella? El valor que la había inundado anteriormente se iba desvaneciendo a la par que cortaba la distancia entre los dos.
"Vamos Mimi ¿Cómo podría saberlo?" se dijo así misma en un intento de convencerse que él no huía de ella, pero era sumamente extraño que él no la esperara.
-Matt…
Dijo con un hilo de voz cuando estuvo cercas de él y lo jaló levemente de la chaqueta para que volteara.
Matt se detuvo y se volteó al sentir que lo jalaban de la chaqueta y se sorprendió al ver a Mimi parada frente a él, se miraba tímida y levemente sonrojada, seguramente porque no sabía como decirle de su relación con Andrew. Se quitó los audífonos y la miró fijamente.
Mimi sintió que todo le temblaba cuando volteó a verla, primero parecía sorprendido de verla ahí pero después era como si con su mirada la acusara de alta traición. El nerviosismo en ella despareció y dio paso a la confusión, ¿qué pasaba con Matt? ¿Por qué la miraba de esa manera? ¿Había hecho o dicho algo que le molestara?
-¿Pasa algo?
Preguntó temerosa de la respuesta, Matt debió darse cuenta que la estaba asustando ya que suspiró y suavizó su mirada aunque esta seguía siendo rara, si bien no la acusaba de alta traición ahora se miraba triste.
-No es nada.
-¿Por qué te viniste sin mí?
-Pensé que alguien más te acompañaría.
Mimi se tornó aún más confundida ¿alguien más? ¿Quién más podría acompañarla? No cabía duda ese día Matt estaba más raro de lo normal.
En lo que Mimi se perdía en su confusión Matt aprovechó para irse quería evitar que ella le diera la grandiosa noticia de que era novia de Andrew así que apresuró el paso entre más rápido llegaran a casa de Mimi mejor.
Mimi volteó hacia Matt y vio que se había alejado de ella pero ¿Qué le pasaba? Tal vez no era buen momento para darle el chocolate ya que estaba muy extraño, pero sino lo hacía en ese momento ¿Cuándo lo haría? "nunca" se respondió así misma y nuevamente se dio ánimos para atreverse a darle el chocolate a Matt.
-Matt espera, hay algo tengo que decirte.
Matt sintió terror al oírla decir aquello y apresuró el paso, no quería escucharla, no quería que le dijera que era novia de Andrew.
-Mimi tengo prisa.
-Pero es importante.
Contestó ella igualando el paso de su amigo que realmente la hacía sentir que huía de ella.
- Será mejor que me lo digas después.
- Pero no tardaré mucho.
Dijo Mimi desesperada, se encontraban a una cuadra de su casa y Matt no se detenía si seguía así no podría darle el chocolate y mucho menos decirle que lo quería.
-En realidad tengo mucha prisa será mejor que hablemos mañana.
Mimi se detuvo al ver que Matt se iba casi corriendo, pero ¿Qué le pasaba? ¿Por qué tenía tanta prisa? Que importaba, el caso era que ya no le iba a poder dar el chocolate y dárselo al día siguiente ya no tenía sentido y lo más seguro sería que se acobardaría y no le diría lo que sentía por él. Suspiró decepcionada, tal vez aquello era lo mejor, después de todo por algo sucedían las cosas.
T.K se encontraba sentado en la sala de los Yagami mientras disfrutaba los chocolates que su linda novia le había regalado, estaban deliciosos, tenía suerte de tener una novia que hiciera tan ricos chocolates.
Kari salió de su alcoba y sonrió al ver a T.K sentado devorando sin piedad los chocolates que ella le había regalado, al parecer sí le habían gustado y eso le agradaba, bajó en silencio las escaleras y se colocó tras el sillón donde estaba T.K, se agachó y dejó su rostro justo a la altura del oído de T.K.
-¿Te gustaron?
Preguntó con una sonrisa en los labios, T.K se sobresaltó e hizo una mueca al ver que Kari se burlaba de él.
-Me asustaste.
- Lo siento no pude resistirme.
Kari rodeó el sillón y se sentó a la lado de T.K aún sin borrar su tierna sonrisa.
-Mi mamá no se encuentra en ningún lado, creo que salió, aunque no recuerdo que halla dicho que saldría, es extraño.
- Eso quiere decir que estamos solos.
Dijo T.K con una sonrisa picara que se vio correspondida por la de su novia que tomó unos de los chocolates que le había regalado a T.K y se lo comió.
-Oie son míos.
Protestó el rubio y Kari rió.
-No me dijiste si te habían gustado.
-Están deliciosos.
-¿Más que los otros que te dieron?
-Por supuesto.
- Veamos probemos uno.
Kari tomó una de las varias cajas de chocolates que le habían regalado a T.K y comió uno de los chocolates.
-Rico.
-¿Enserio?
-Pruébalo tú mismo.
Kari puso el chocolate en su boca dejando la otra mitad del chocolate afuera, el chico sonrió y se acercó a su novia para probar aquel tentador chocolate, Kari sonrió al sentir los labios de T.K sobre los suyos y los dos se besaron suavemente al principio para después aumentar la intensidad del beso.
-¡Ya llegué!
Se oyó la voz de Tai desde la puerta, T.K y Kari se separaron rápidamente pero del susto el rubio no alcanzó a pasar bien el chocolate y comenzó ahogarse.
-¡¿T.K estás bien?
Tai y Sora entraron a la sala y vieron como Kari le daba pequeñas palmadas en la espalda a T.K quien parecía ahogarse con algo.
-¿Qué pasa?
Preguntó el moreno, mientras veía como T.K hacía un esfuerzo sobre humano para pasarse el chocolate que se había atorado en su garganta.
-Ya…
Dijo T.K aliviado de que el chocolate hubiera pasado, sus ojos estaban llorosos y su cara roja por el esfuerzo, pero había ganado la batalla con aquel chocolate.
-¿Qué le pasaba?
-Se estaba ahogando con un chocolate.
Respondió Kari a su hermano quien rió divertido, ¿quién se ahogaba con un chocolate? Sólo a T.K le pasaban esas cosas.
-Hay T.K eso te pasa por no ser un experto devorador de chocolates, mírame a mí, he comido chocolates todo el día y no me ha pasado nada.
Dijo Tai con una sonrisa y acto seguido sacó de una pequeña caja una bolita de chocolate la aventó al aire y la cachó con su boca.
-Vez intacto.
-Deja de hacer eso Tai o tú también terminarás ahogándote.
Se quejó la pelirroja, durante todo el día Tai no había dejado de comer chocolates y si seguía así estaba segura que a su amigo no le durarían ni un día todo el montón de chocolates que cargaba en su mochila.
-Vamos Sora no es para tanto.
-Al paso que vas no te durarán ni un día tus chocolates.
-Exageras son muchos, por lo menos me durarán dos días.
Tai vació su mochila sobre la mesa de centro y dejó caer la gran variedad de chocolates que había recibido. T.K y Kari se sorprendieron al ver el montón de chocolates que traía el moreno y Sora sólo se cruzó de brazos y puso sus ojos en blanco, ahí iba de nuevo Tai a hablar de sus chocolates.
-Vaya, no sabía que tenías tantas admiradoras Tai.
Dijo T.K sorprendido de la cantidad de chocolates que tenía Tai. Sora al escuchar lo que dijo T.K sobre las admiradoras del moreno sintió como la sangre le hervía y no pudo evitar delatar a su amigo.
-No todos son de él, le robó a Andrew los suyos.
-Oie no se los robé, Andrew nos los quiso y yo no podía dejarlos ahí, se miraban muy tristes.
T.K y Kari rieron por el comentario del chico y Sora no hizo más que reprenderlo con la mirada.
El timbre sonó llamando la atención de los cuatro chicos que cesaron sus risas.
-Debe ser la pizza.
-¿Pizza?
Preguntó Kari extrañada, ella no recordaba haber pedido pizza y tampoco vio a su hermano hacerlo.
-Sí como invité a Sora a comer decidimos comer pizza, la pedimos desde su casa, ven T.K ayúdame que pedí dos cajas grandes.
T.K y Tai desaparecieron por el pasillo dejando a las dos chicas solas, Kari miró a Sora curiosa y la pelirroja sintió la mirada de la chica.
-¿Pasa algo Sora?
-No ¿Por qué lo preguntas?
-Parece que estás molesta.
-eh? No, no es nada Kari no te preocupes.
-Yo pensé que estabas celosa porque mi hermano había recibido muchos chocolates.
Sora se sonrojó notoriamente al oír el comentario de la chica, no lo había pensado pero a como había estado actuando sí parecía celosa, aunque no podía estarlo ya que Tai era sólo su amigo, así que no eran celos ¿o sí?
-No yo…
-¡Listo chicas! ¡Siéntense a comer que la pizza se enfría?
Anunció Tai entrando con dos cajas grandes de pizzas y dos refrescos. Sora agradeció que Tai hubiera llegado puesto que no sabía que responderle a la pequeña Yagami, sin embargo la duda ya estaba clavada en ella.
Estaba acostada en su cama viendo hacia el techo, junto a ella se encontraba la pequeña caja de chocolates que le había comprado a Andrew y la cual no se había atrevido a dársela pues sabía que Andrew no le daría importancia sino era de parte de Mimi y lo más seguro era que terminaría en el cesto de basura.
Giró su cabeza hacia su izquierda y vio los chocolates ¿Andrew sería tan cruel como para menospreciar su regalo? Años atrás hubiera apostado que no pero ahora ya no estaba tan segura, él había cambiado mucho, y no era el único ella también y lo sabía.
Regresó su vista al techo y cerró los ojos, recordó a un Andrew que le decía que sus chocolates favoritos eran los que tenían sabor a menta, justo de los que ella había comprado, abrió los ojos y se puso de pie, tomó los chocolates y salió de su habitación.
Se encontraba leyendo en su habitación cuando oyó que tocaron la puerta, seguro sería alguna de las gemelas y la verdad era que ese día no estaba para recibir reclamos y últimamente eso era lo único que hacían aquellas dos, Kaira le reclamaba por no acercarse a Mimi y Keira por que se le acercaba a Mimi, ¿Pues quien las entendía? Cerró el libro con pesar y caminó hasta la puerta tratando de adivinar con cual de las dos chicas tendría que lidiar esta vez.
Abrió la puerta y se sorprendió al no ver a nadie, ¿habría sido su imaginación? Ahora además de estar de mal humor al parecer también estaba paranoico, estaba a punto de cerrar la puerta cuando su mirada se dirigió al suelo. Frente a él estaba una pequeña caja de chocolates, la tomó y leyó la pequeña nota que decía "Feliz San Valentín" una sonrisa se dibujó en sus labios al leer la pequeña nota, abrió la caja y supo de inmediato de quien era aquel obsequio.
-Keira…
Murmuró sin borrar la sonrisa de sus labios y cerró la puerta. Desde su escondite en el pasillo Keira pudo apreciar a la perfección la sonrisa del chico y se sintió complacida, tal vez aún quedaba algo del viejo Andrew que ella recordaba.
Ya era de noche y ella seguía sin poder dejar de ver el chocolate en forma de corazón que estaba sobre su tocador, era como si el chocolate le reclamara por no haberlo entregado a su dueño, pero ella no tenía la culpa, Matt no la había dejado hablar y parecía que huía de ella, así que toda la culpa era de él y no de ella ¿Entonces porque se sentía insatisfecha?
"Por que te rendiste muy fácil" le dijo una voz en su cabeza, era la voz de su consciencia que le decía que ella pudo haber hecho más. Pero ¿Qué podía hacer? él no la dejó hablar y no iba a seguirlo hasta su casa y… ¡Eso era! Podía ir a casa de él y acabar con todo ese tema de una vez, aunque tal vez aquello no era una buena idea, se iba a ver desesperada, no mejor se quedaba en su casa y olvidaba el asunto del chocolate y la confesión, además sino había podido hablar con él era porque no debía, no por nada se le habían presentado todos esos obstáculos.
"Sólo un último intento" Le habló de nuevo su conciencia y ella empezó a dudar, que era lo que tenía que hacer.
No sabía ni como se había animado a ir, pero ahí se encontraba ella, frente a la puerta del departamento de Matt esperando a que le abrieran pero parecía no haber nadie.
-Será mejor que me vaya.
Se dijo así misma Mimi y se giró para regresar a casa y una parte de ella se sentía aliviada ya que no sabía que iba a hacer o decir cuando lo tuviera enfrente.
Apenas y se giró para irse la puerta del departamento de Matt se abrió y oyó la voz del padre de Matt tras de ella.
-¿Se te ofrece algo?
Preguntó el señor Ishida aún sin reconocerla puesto que ella se encontraba dándole la espalda, Mimi sintió como todo en ella tembló y se giró hacia el hombre con una sonrisa nerviosa en sus labios.
-¿Está Matt?
Preguntó evidentemente sonrojada y la sonrisa que esbozó el señor Ishida no la ayudó ni un poco a clamarse, al contrario la puso más nerviosa de lo que ya estaba.
- Sí ¿Quieres pasar?
Mimi negó con la cabeza, sabía que entrar la pondría más nerviosa y más si el señor Ishida estaba ahí, es más estaba pensando en ejecutar la retirada en cuanto el señor Ishida desapareciera de su vista.
-Lo esperaré aquí.
-Ok, enseguida le hablo.
Hiroaki entró con una amplia sonrisa en sus labios y se dirigió a la habitación de su hijo, al parecer dentro de poco tiempo a Matt se le quitaría el mal humor que traía desde la tarde.
Abrió la puerta del cuarto de Matt y se encontró con el rubio tocando su guitarra. Matt interrumpió la melodía en cuanto vio a su padre entrar y fijo su mirada en él, su papá se miraba extraño y tenía una sonrisa burlona en los labios.
-Te esperan en la puerta.
-¿Quién?
Preguntó Matt extrañado, no esperaba a nadie y Tai no le había avisado que iría a verlo así que no se podía imaginar quien más lo pudiera estar buscando.
-¿Por qué no vas y lo averiguas tú mismo?
La respuesta de su padre no sólo lo dejó con la duda de quien podría ser sino que además le entró curiosidad por saber de quien se trataba, no por nada su padre sonreía de esa manera.
-Yo estaré en mi cuarto.
Matt dejó la guitarra a un lado y se puso de pie ignorando el comentario de su padre. Se dirigió a la puerta y abrió los ojos sorprendido al ver de quien se trataba, Mimi estaba ahí esperándolo y sintió miedo, de seguro venía a decirle lo de su relación con Andrew, tal vez hubiera sido mejor no haber salido.
Estaba seriamente pensando en irse, tal vez era mejor dejar el chocolate y marcharse, ya que no sabía ni que decir, ¡Diablos! Si lo había practicado mil veces con Andrew, pero no, no podía, estaba muy nerviosa, mejor se iba.
-¿Qué pasa?
Mimi sintió un escalofrío al oír la voz de Matt, ¡Maldición! Justo cuando se pensaba ir él aparecía ahora ya no tenía escapatoria.
Mimi alzó su mirada hacia Matt y sintió un miedo terrible, el chico se miraba serio y parecía de mal humor, al parecer no había elegido el mejor día para decirle lo que sentía.
-Matt hola, yoo… tengo algo que decirte.
Sentía como sus mejillas ardían y su corazón palpitaba a mil por hora ya había dado el primer paso.
Matt salió y cerró la puerta tras de sí, se recargó en ella, se cruzó de brazos y suspiró con pesar, era mejor terminar con aquello de una vez, que Mimi le dijera que el chocolate era para Andrew, que se lo había entregado y que ahora eran una feliz pareja.
-Dilo.
Mimi tragó saliva nerviosa, definitivamente había elegido el peor día para decirle a Matt lo que sentía por él, tomó aire intentando tomar así un poco de valor pero no lo consiguió cuando vio la manera en que él la miraba sintió que todo su valor se esfumaba, se miraba molesto, más que molesto y eso la aterraba, maldita la hora en que se le ocurrió ir a casa de Matt.
-Te estoy esperando.
No sólo la miraba de manera inquisidora, sino que además sus palabras eran rudas y sin tacto, además que su pose de total negación dejaba mucho que desear, tal vez era mejor irse a casa, pero ¿Cómo iba hacerlo si lo tenía frente a ella? Era su oportunidad no podía dejarla ir, ¿aunque que le costaba a Matt habérsela puesto más fácil y haberla recibido con una sonrisa en vez de esa cara de pocos amigos?
Ni modo ya no había marcha atrás, se mordió los labios y tomó aire para darse valor era ahora o nunca.
-Yoqueríadarteesto.
Sus palabras salieron atropelladas unas por otros que fue difícil entender lo que había dicho, pero el gesto de extender el chocolate en forma de corazón hacia Matt había dicho todo por ella.
El rubio se desconcertó al ver aquel presente frente a él y tomó una pose más relajada, tomó la caja con el chocolate y miró aún sorprendido a Mimi, ella estaba totalmente ruborizada y lo miraba con temor, él apartó su vista de ella y abrió la caja, en efecto ahí estaba el chocolate en forma de corazón que Mimi había hecho el día anterior, ¿qué significaba eso?
-¿Es para mí?
Preguntó aún incrédulo y Mimi asintió varias veces aún nerviosa, todavía le faltaba la parte más difícil, decirle lo que sentía por él.
-Pensé… pensé que era para Andrew.
Dijo bastante confundido y es que aún no terminaba de comprender las cosas, él había visto como Mimi se lo daba a Andrew, ¿Acaso ella había hecho dos?
-¿Andrew?
Por un momento Mimi olvidó su nerviosismo y miró a Matt confundida ¿Qué tenía que ver Andrew?
-Vi cuando se lo diste esta tarde.
Mimi se quedó en silencio un segundo y sintió como toda la sangre subía a su rostro, creía saber a que se refería Matt con aquello, pero ¿Cómo le iba a decir que estaba ensayando para decirle a él que lo quería?
-Sí, bueno yo…
Mimi bajó su mirada para que Matt no se diera cuenta de lo roja que estaba aunque ya era muy tarde para eso.
-Yo… él…
¡Dios aquello era tan difícil, sentía que él corazón le explotaría en cualquier momento! Hizo un mechón de su cabello hacia atrás de su oreja e intentó continuar, aunque aquello le estaba resultando imposible y más con Matt viéndola con su mirada tan intensa, esperando a que ella continuara.
-…me estaba ayudando a ensayar para dártelo.
- Le dijiste que lo querías.
- Sí… bueno eso era parte del ensayo.
Mimi comenzó a jugar con uno de sus largos mechones y lo miró a él tímidamente esperando a que él dijera o hiciera algo.
Matt estaba perplejo, abrió la boca para decir algo pero nada salió de su boca, cuando sintió la tímida mirada de Mimi sobre él todo su piso se movió, sintió una sensación extraña en su estómago, y su corazón comenzó a palpitar como loco ¿Aquello era lo que él creía que era? ¿Estaba soñando o realmente Mimi estaba frente a él en un intento de declaración amorosa? No lo sabía pero tenía que averiguarlo, tenía que convencerse de que él no estaba malinterpretando las cosas, que aquello era real y ella le correspondía.
-Dijiste que era para un chico que conociste en la biblioteca.
-Sí… bueno, mentí.
-También dijiste que era para un chico que te gustaba desde hace tiempo.
-Eso… eso era verdad.
Matt permaneció en silencio, viéndola aún incrédulo.
¡Dios! ¿Qué era lo que pretendía Matt? ¿matarla de los nervios? Sentía que iba a morir de la vergüenza y él no hacía más que verla como esperando a que continuara y tal vez era lo que tenía que hacer, para terminar con aquello de una buena vez.
Abrió la boca y batalló para que las palabras salieron de su boca pero al final lo dijo.
-Matt te quiero.
Matt sintió que el corazón se le detuvo al oírla decir aquello, parecía estar en un sueño y si lo era no quería despertar de él.
Mimi lo miró esperando algo, cualquier cosa, que hiciera o dijera algo pero Matt no hizo nada aún estaba muy perplejo como para hacerlo, sin embargo Mimi vio aquello como una mala señal y sintió como los nervios se apoderaban de ella y la voz de su cabeza le gritaba que se fuera de ahí antes que las cosas empeorarán.
-Bueno sólo quería que lo supieras, y ya lo sabes así que me voy.
Mimi se giró dispuesta a irse pero en cuanto dio el primer paso Matt la detuvo tomándola de la mano, ella se volteó para verlo pero cuando lo hizo sintió como él la jalaba hacia él para después apoderarse de sus labios.
Mimi abrió los ojos sorprendida, y lo que sintió después fue indescriptible, era una emoción que nunca antes había experimentando. Poco a poco cuando fue saliendo de su asombro ella correspondió al beso de Matt, era suave y tierno pero también apasionado, se sentía en las nubes y casi soltó un quejido de decepción cuando él cortó el beso.
Matt tomó con su mano la mejilla de ella y la miró con ternura, sonrió al verla sonrojada, se miraba simplemente adorable.
-Yo también te quiero.
Le dijo con voz suave y volviendo a besar los labios de Mimi, aquello era simplemente algo que se podía pasar haciendo toda la noche, las 24 horas del día si era posible, describir lo que sentía al besarla era simplemente imposible, era como si todas sus emociones se volvieran una sola dentro de él y sentir como los labios húmedos de ella se movían entre los suyos, era como una muerte lenta pero placentera. Los besos de ella eran como el chocolate, dulces y deliciosos.
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Mimato196
Mayo 2007
