Hello, lo sé es algo tarde ya para unas personas pero creanme el tiempo se me fue de las manos con decirles que se me olvidó que hoy tenía clases XD sí así como lo leen me pintie mis clases el días de hoy por olvidariza, pero ya que, ni modo así es la vida jajaja

Bueno aquí los dejo con el siguiente capitulo, disfrutenlo :)

Aclaración: Ya todo mundo lo sabe los personajes de digimon no me pertenecen por desgracia :(

49

Recuerdo perdido

-Ayúdame…

Le suplicó la voz de aquella joven de la cual sólo podía apreciar su silueta, era delgada, de estatura media y cabello largo un poco ondulado, pero nada más podía distinguir de aquella chica, su rostro, sus facciones, sus ojos todo aquello que le pudiera permitir distinguirla se le hacía borroso y a pesar de eso él sentía que la conocía y que era importante para él, su corazón se lo decía.

-Matt por favor ayúdame.

Le volvió a suplicar la dulce voz de la chica y esta vez Matt vio claramente el movimiento de los labios de ella que le pedían ayuda, era como si los hubiera leído antes que la voz de ella hubiera llegado directo a sus oídos.

Matt abrió los ojos y se levantó asustado, su corazón palpitaba rápidamente y estaba sudando frío, ¿qué era lo que pasaba? Aquella no era la primera vez que tenía ese sueño, desde el viernes en la noche había estado soñando con aquella chica era como si ella lo llamara, pero ¿Quién era ella?

Miró el reloj, las 2: 30am, pasó sus manos sobre su cabello e intentó tranquilizarse, tenía que dormir aunque sea un poco, después de todo aquel sólo era un sueño, nada de que preocuparse ya que él no conocía a una chica que se pareciera a la que aparecía en sus sueños.

Volvió a acostarse y se tapó con la cobija, más tarde tendría clases así que lo mejor era dormir y no hacerle caso a ese extraño sueño. Cerró los ojos pero inmediatamente después los volvió abrir ¿Y si no era sólo un sueño? ¿Sí a esa chica realmente la conocía? Volvió a cerrar los ojos, estaba exagerando, si la conociera lo más probable es que la recordaría, así que no había de que preocuparse, aquel sólo era un juego que su mente le estaba jugando.

Lunes.

Era la mañana del lunes, había tenido una pésima noche, después de despertar de aquel extraño sueño no había hecho más que darle vueltas al asunto, por más que se había tratado de convencer de que aquel era un sueño sin importancia algo dentro de él le seguía insistiendo que no.

Se levantó en cuanto su alarma sonó anunciando que era la hora de despertarse y dio inició a su rutina diaria, se metió al baño y tomó una ducha, se cambió, y se dirigió a la cocina para encontrar algo de comer y al no encontrar nada optó por un cereal, se sentó en la mesa y prendió el televisor para ver las noticias pero su atención se vio atraída por su sillón, por un momento llegó a él la imagen borrosa de una chica durmiendo ahí, pero tan rápido como llegó esa imagen desapareció. Matt no le dio importancia a lo sucedido aquello de seguro sólo eran alucinaciones suyas, debería de dejar de pensar en ese sueño y en esa misteriosa chica.

Terminó su cereal y se levantó de la mesa para dejar los trastes en el fregadero, se dirigió al baño para lavarse los dientes y por último apagó la televisión para salir de su casa rumbo a la escuela.

Era una mañana soleada, el sol brillaba y no hacía ni frío ni calor era un hermoso clima templado, todo parecía indicar que aquel era un día perfecto pero para Matt no lo era, por más que se esforzara en olvidar su sueño no lo conseguía y la sensación de vacío lo seguía asechando, sentía que algo le faltaba pero no sabía que.

Continuó su camino tratando de no darle importancia y de repente casi por inercia se detuvo frente a una casa, la casa de los Tachikawa, volteó a ver el lugar y permaneció viéndolo por unos minutos, esa casa le resultaba tan familiar y no entendía porque sus pies se habían parado automáticamente ahí, como si fuera algo natural, algo que hacía siempre. Miró a la entrada y una nueva imagen borrosa llegó a él, por un instante se vio a el mismo parado frente a la puerta esperando que le abrieran y de pronto una chica abría, le sonreía y lo besaba.

Matt llevó una mano a su frente, esas extrañas imágenes le estaban causando jaqueca, decidió continuar su camino, aquello se estaba volviendo una locura, debía dejar de pensar en esa chica y en ese sueño.

Llegó a su escuela, tomó asiento en su escritorio y suspiró, aún le dolía la cabeza, miró al frente y vio como tres chicos entraban por la puerta, Andrew y las hermanas Matsumura, no recordaba porque pero sabía que ese sujeto no le agradaba al igual que las gemelas, pero en ese momento no tenía ánimos de pelear con nadie, le dolía demasiado la cabeza para hacerlo.

Cerró los ojos tratando de hacer que el dolor desapareciera pero este se vio aumentado cuando escuchó la escandalosa voz de Tai llamándolo.

-¿Qué quieres Tai?

Contestó de mala gana el rubio y abriendo los ojos para ver a su escandaloso amigo que le sonreía.

-Al parecer hoy estás de malas, ¿qué pasa? ¿No tuviste un buen fin de semana?

-Me duele la cabeza.

-Deberías ir a la enfermería por unas aspirinas.

Dijo esta vez Sora, Matt la miró fijamente, sentía que el ver a Sora le recordaba algo, sentía que había peleado con ella pero no recordaba porque. Tonterías de seguro aquella sensación era parte de esa paranoia que lo había estado asechando desde que se levantó.

-Tienes razón Sora, iré a la siguiente hora.

Sora sonrió satisfecha y tomó asiento. Matt la miró nuevamente y esa extraña sensación volvió a él, pero ¿Por qué pelearía con Sora? Aquello no tenía sentido, decidió no darle importancia al asunto y puso atención a la clase que estaba por comenzar.

La clase terminó, Matt se quedó sentado en su lugar pero tenía la sensación de que tenía que ir a una parte, pero no sabía a donde.

-Oie Matt ¿Qué haces aquí?

Preguntó Tai asombrando al rubio, ¿Acaso si tenía que ir a alguna parte?

-¿Qué?

-Lo siento es que de pronto pensé que saldrías en cuanto la clase terminara.

-¿Por qué lo haría?

-¿Qué no siempre lo haces?

-¿Para que?

-Olvídalo, no sé es que de repente me dio la impresión que siempre al terminar una clase te ibas pero no recuerdo porque.

Matt miró a Tai fijamente, eso quería decir que él no era el único que sentía eso, el al terminar una clase siempre iba a una parte pero no recordaba a donde ni por qué.

Sin que se dieran cuenta unos escritorios más atrás, Keira se encontraba atenta a la conversación de los dos chicos y había estado observando a Matt desde que llegó, necesitaba comprobar que Matt también había olvidado a Mimi y aquello había quedado más que comprobado con aquella pequeña conversación, su plan había sido un éxito de eso no había duda, sonrió satisfactoriamente, no podía estar más orgullosa de si misma.

Las clases terminaron, para Matt aquel había sido un día aburrido como cualquier otro, sin nada interesante, se despidió de Tai y Sora a la salida y se dirigió a su casa, había sido un día normal pero extrañamente sentía que algo le faltaba. Sacó su celular de la bolsa de su pantalón y observó la pantalla en blanco, desde que había visto esa pantalla en blanco el viernes había sentido esa sensación de que algo le faltaba y no había cambiado la pantalla porque tenía la esperanza de recordar que era ese algo que había perdido si miraba la pantalla, pero nada, por más que se esforzaba nada llegaba a su mente. Guardó su celular y caminó de regreso a su casa solo, tal vez todo aquel sentimiento de vacío era porque había caído en la rutina y necesitaba algo que lo sacara de esa rutina o tal vez todo estaba en su imaginación.

Martes

Otro día más y él seguía en la misma situación, se sentía deprimido y no sabía por que. Ese día él y sus amigos habían decidido almorzar afuera, era un lindo día para hacerlo, pero ni lo perfecto del día lo inspiraba a esbozar una sonrisa. Miró su almuerzo, ni ganas de comer tenía ¿Pero que demonios le pasaba?

-Oie Matt ¿No piensas comer?

Preguntó Tai al ver que Matt hacía su plato a un lado.

-No tengo hambre.

-¿Te encuentras bien?

Preguntó esta vez Sora, la chica estaba preocupada por Matt, desde el día anterior había estado algo melancólico y al parecer esa melancolía iba en aumento.

-Sí, supongo.

-¿Cómo que supones?

Preguntó Tai apropiándose del almuerzo de su amigo, no porque Matt no lo quisiera significaba que se tenía que desperdiciar aquella deliciosa comida.

-Es sólo que siento que he olvidado algo, algo muy importante.

-¿Cómo qué?

Sora lo miró atenta, no se podía imaginar que fuera tan importante como para poner al rubio en ese estado tan depresivo. Matt suspiró y miró al cielo, eso mismo quería saber él, ¿qué era eso tan importante que había olvidado y que lo hacía sentir incompleto?

-No lo sé.

Sora y Tai vieron a Matt preocupados, él chico realmente se miraba mal.

La hora del almuerzo terminó y los tres chicos se dirigieron a las escaleras para ir a su salón, pero cuando llegaron al segundo piso Matt se detuvo y volteó al pasillo, era como si esperara ver a alguien y por un segundo lo hizo, apareció en su mente la imagen borrosa de aquella chica, ella le sonreía pero después desapareció.

-¿Pasa algo?

Le preguntó Sora al verlo quedarse parado viendo hacia la nada.

-Nada, no es nada.

Respondió el rubio y subió las escaleras junto a sus amigos, se estaba llegando a convencer que la imagen de aquella chica no eran imaginaciones suyas sino que realmente esa chica existía, pero ¿Dónde estaba? ¿y por que le pedía ayuda a él?

Miércoles.

Un nuevo día había llegado y para Matt las cosas seguían igual que los demás días vacías.

Se encontraban en clase de historia y su profesor les había encargado un trabajo para el lunes en parejas, a él le había tocado trabajar con Kaira una de las hermanas Matsumura que siempre que podía le coqueteaba, al principio maldijo mentalmente que le tocara con la chica, no sabía porque pero en un principio la idea le desagradó por completo pero después de no encontrarle una razón a su desagrado lo pensó mejor y decidió trabajar con la chica sin protestar y no había sido tan malo, es más la chica era agradable y hasta divertida.

-¿Qué te parece si continuamos el trabajo mañana en mi casa?

Propuso la chica con una sonrisa en los labios una vez que terminó la clase, Matt la miró y asintió sin darle más importancia al asunto. Ella sonrió complacida y se dirigió a su asiento para guardar sus cosas.

-Eso es Matt, salir con una chica te ayudará a distraerte un poco y a olvidarte de que algo te falta.

Dijo Tai en forma de carilla y pasando su brazo por los hombros de su amigo que se encontraba de pie guardando sus cosas.

-No saldré con ella sólo iré a su casa para poder terminar un trabajo.

-Se nota que le gustas.

Continuó el moreno ignorando por completo lo que Matt le había dicho.

-Tal vez puedas intentar algo con ella.

-Ya te dije que no me interesa, sólo iré a terminar un trabajo, no es una cita ni nada que se le parezca.

-Es una lástima, creo que salir con una chica te haría bien y bueno Kaira es linda.

Finalizó Tai apartándose de su amigo para dirigirse ahora a Sora y hablar sobre el trabajo mientras que Matt terminó de guardar sus cosas y alzó la vista, vio a Kaira y ella le sonrió de manera coqueta, él también le sonrió, tal vez Tai tenía razón y salir con una chica le ayudaría a olvidarse de aquella extraña sensación de vacío que lo había estado persiguiendo desde hace días.

Era tarde, Keira se encontraba en su cuarto leyendo un libro con una sonrisa en sus labios, aquella había sido la mejor semana que había tenido, todo para ella había vuelto a la normalidad, Andrew y ella habían vuelto a ser muy unidos, se iba a casa juntos, charlaban, la invitaba a comer y hasta habían ido al cine y lo mejor de todo es que ni mención de Mimi había hecho el chico, Andrew la había olvidado completamente y aquello era más que perfecto.

Dejó su libro a un lado y miró sobre su buró la pequeña prisión donde tenía a Mimi prisionera, la tomó entre sus manos y la miró detenidamente con una sonrisa en sus labios, Mimi nunca saldría de ahí, de eso estaba segura.

Tocaron la puerta y Keira dejó con cuidado la prisión de nuevo en su buró, le pidió a la persona que pasara y vio a Andrew en la puerta.

-Kaira dice que la cena está lista.

Le dijo con una sonrisa y Keira no pudo evitar sonreír, caminó hacia el chico y se dirigieron a la cocina para cenar, lo más perfecto de su hechizo era que no sólo Andrew había olvidado a Mimi sino también su hermana, Tai y Sora, los amigos de Mimi también la habían olvidado y hasta Matt lo había hecho, no había nadie en la tierra que conservara algún recuerdo de Mimi y eso era lo mejor para todos, así desde la perspectiva de Keira todos serían felices en especial ella.

Matt estaba en su habitación tocando su guitarra, últimamente la tocaba todos los días ya que lo ayudaba a olvidarse de esa sensación de vacío que sentía pero en esta ocasión aquella sensación se vio en aumento cuando encontró la última canción en su cuaderno de canciones, la leyó y un gran sentimiento de nostalgia lo invadió por completo, él había escrito esa canción para alguien, pero no recordaba para quien.

Cerró el cuaderno molesto, estaba harto de sentir que alguien más debería estar en su vida, de sentir que algo le faltaba, tenía que dejar de pensar en esa chica que aparecía en sus sueños y sobre todo debía dejar de soñar con ella. Dejó su guitarra en su cama y salió de su habitación para dirigirse a la sala, mirar la televisión lo ayudaría a olvidar todo.

Jueves.

Otro día y por más que se había dicho así mismo que debía olvidarse de aquel sueño, nuevamente había soñado con la chica misteriosa y nuevamente había sentido esa sensación de vacío y ya se estaba cansando de esa situación, no podía disfrutar de ningún día porque siempre sentía que debía disfrutarlo con otra persona a su lado pero esa persona no existía, él mismo se lo había dicho muchas veces pero una parte de él seguía insistiendo que esa chica existía y debía recuperarla.

-Nos vemos en la tarde Matt.

Se despidió Kaira con una sonrisa en los labios y de manera coqueta del rubio que se dirigía a la salida junto con Tai y Sora.

-Claro.

Le contestó él con una media sonrisa y Kaira se fue junto con Andrew y su hermana que caminaban más adelante que ella.

- ¿Y que me dices Matt? ¿Ya pensaste en lo que te dije?

Le dijo Tai moviendo sus dos cejas de arriba abajo y en forma de carrilla, estaba seguro que la chica de cabellos rosas era una buena candidata para ser la novia de su mejor amigo.

- No lo sé, no estoy seguro que sea buena idea.

-Vamos Matt, no te hagas del rogar Kaira es una buena chica, bonita, divertida y lista, es perfecta para ti, yo digo que es una buena oportunidad y podrías aprovechar ahora que irás a su casa.

-¿De que hablan chicos?

Se acercó Sora a ellos, aquellos dos habían estado murmurando sin tomar en cuenta que ella se encontrara ahí.

-De nada Sora, sólo una duda que tenía sobre la clase de historia.

Le respondió Tai con una sonrisa desvergonzada a la chica, Sora lo miró y frunció el ceño, estaba segura que Tai le mentía descaradamente.

Eran las cinco de la tarde, Matt se encontraba acostado en el techo con su mirada fija en el techo, toda la tarde había pensado en lo que le había dicho Tai al salir de la escuela y su razonamiento le decía que aquello era lo mejor, salir con una chica y divertirse pero la mayor parte de él contradecía a su razón y le decía que había otra chica esperándolo. "La chica de mis sueños" pensó y acto seguido tomó su celular y vio la pantalla en blanco, por alguna extraña razón esa pantalla en blanco le recordaba a aquella chica misteriosa, pero no tenía por que ¿o sí?

Dejó su celular a un lado y cerró los ojos con fuerza, debía dejar de pensar, miró el reloj y este marcaba las 5:10 pm, lo mejor era que se fuera de una vez a casa de Kaira para terminar temprano con el proyecto.

En casa de las hermanas Matsumura y Andrew, Kaira se encontraba de lo más feliz en la cocina horneando unas galletas, quería impresionar a Matt cuando llegara y poner en evidencia sus dotes culinarios era una buena forma de impresionarlo, después de todo al corazón de un hombre se llegaba por el corazón ¿Qué no?

-¿Haces galletas?

Preguntó Keira parada en la entrada de la cocina, Kaira volteó y vio a su hermana que la miraba un poco extrañada.

-Así es, son para Matt.

Respondió Kaira con una amplia sonrisa que desprendió otra de los labios de su hermana gemela, Kaira se miraba feliz a pesar de que gracias a Keira las cosas habían cambiado y la verdad eso la hacía sentir bien, eso era lo que ella quería, que todos fueran felices y al parecer lo había logrado con la desaparición de Mimi.

-Mmm que bien huele ¿Son galletas?

Preguntó Andrew entrando a la cocina y mirando sobre la barra una bandeja con galletas.

-Sí, pero no son para ti.

Kaira le dio un manotazo al chico cuando lo vio con intenciones de tomar una de sus preciadas galletas que con tanto amor había hecho para Matt.

-Auch!, ¿Entonces para quien son?

Preguntó Andrew sobándose la mano y mirando con reproche a la chica de cabellos rosas que se encontraba quitándose su mandil.

-Son para Matt, vendrá hoy para avanzar con el trabajo de historia, y ustedes tienen prohibido bajar, hoy podría ser el día y no quiero que lo arruinen.

Sentenció la pelirosada viendo a los dos chicos de manera amenazante.

-¿De que día hablas?

Kaira miró a su hermana y sonrió ampliamente, era tan evidente, no podía creer que Keira fuera tan despistada.

-Que hoy puede ser el día en que pase algo entre Matt y yo, ya sabes, lo he estado pretendiendo desde que llegamos y puede que hoy sea el día en que me acerque a él.

-Oh! Era eso.

-Pero que entusiasmo hermanita, deberías apoyarme.

-Lo hago, pero la realidad es que no creo que sea para tanto.

-Por esa actitud es que quiero que tú y Andrew se mantengan arriba mientras que yo y Matt trabajamos en nuestra tarea y sobre todo ¡aléjense de mis galletas!

Kaira se volteó y le dio otro manotazo a Andrew quien aprovechando que Kaira estaba dándole la espalda para hablar con Keira había decidido robar unas cuantas galletas de la charola pero Kaira lo atrapó en el intento.

-Auch! Kaira no deberías ser tan egoísta, dudo que Ishida se las acabe todas, son muchas.

-Nadie toca mis galletas mas que Matt entendido.

Kaira tomó la charola y se fue con ella hacia su habitación, sabía que si las dejaba ahí Andrew y su hermana se las terminarían.

-¿A dónde vas con las galletas?

Preguntó el pelinegro al ver que la chica se llevaba la charola.

-A mi habitación, me iré a cambiar y no confío en ustedes.

Andrew hizo un puchero y Keira sonrió al ver lo infantil que se miraba su amigo, hacía mucho que no veía a Andrew actuar de esa manera tan infantil que a ella se le hacía sumamente tierna.

-Ni modo tendrás que esperar a que Ishida te deje sus sobras.

Dijo Keira divertida y acercándose al chico.

-Eso crees tú.

Andrew sonrió de manera maliciosa y le enseñó a Keira cuatro galletas que había logrado robar de la charola antes de que Kaira lo descubriera.

-¿Quieres una?

Keira sonrió y tomó una de las galletas y la probó, estaban deliciosas.

-Oie Keira ya que estamos castigados y no podemos bajar hasta que Ishida se vaya, ¿qué te parece si pedimos una pizza y vemos una película en mi habitación?

Keira no pudo evitar sonreír al oír la propuesta del chico, comer pizza y ver películas era algo que siempre hacían antes y que desde que Mimi había aparecido en la vida de ellos habían dejado de hacer.

-Claro.

Contestó con una sonrisa la chica y los dos se dirigieron a la habitación de Andrew corriendo y con risas traviesas, como si de un par de niños se tratase.

Eran las 5:30pm cuando el timbre sonó, Kaira bajó corriendo de su habitación y se dirigió a la puerta de seguro era Matt quien había llegado para hacer el trabajo, antes de abrir Kaira se miró en un espejo que estaba en el pasillo y se dio una arregladita para después dirigirse a la puerta y abrirla.

Tal como lo esperaba Kaira, Matt estaba ahí esperándola. Kaira le sonrió en cuanto lo vio y se sonrojó al ver aquellos penetrantes ojos azules fijos en ella.

-Hola Matt, llegas temprano.

-Quiero terminar pronto el trabajo.

Respondió Matt con seriedad, Kaira lo hizo pasar y mientras Matt se quitaba los zapatos Kaira se dirigió a la cocina para darle un poco de agua el chico, no quería que Matt pensara que ella era una mala anfitriona.

"Matt ayúdame"

Matt alzó la mirada al escuchar aquella voz, era la misma voz de la chica que aparecía en sus sueños, buscó con su mirada de donde provenía aquella voz pero no había nadie cercas, al menos que hubiera sido Kaira.

-¿Kaira dijiste algo?

Preguntó Matt una vez que entró a la sala. Kaira salió de la cocina con un vaso de agua en su mano y se dirigió a Matt para entregarle el vaso de agua.

-No ¿Por qué?

-Se me figuró oír que me hablabas.

-No.

Contestó la chica un poco extrañada, ella no había dicho nada, no sabía porque Matt pensaba que ella le había hablado.

-Olvídalo y empecemos con el trabajo.

Los dos chicos tomaron asiento y comenzaron a trabajar con su proyecto de historia, Matt buscaba concentrado la información que necesitaba en los libros mientras que Kaira se la pasaba más observándolo a él que buscando lo que necesitaban para su trabajo y es que Matt se miraba adorable tan concentrado en el trabajo que hasta la hacía suspirar.

"Matt"

Aquella dulce voz volvió a llegar a sus oídos y Matt alzó su mirada pensando que Kaira le había hablado, pero la chica se encontraba leyendo.

-¿Me hablaste Kaira?

Kaira alzó su vista y miró a Matt sonrojada, ella no le había hablado pero si había estado pensando en él, ¿Acaso Matt leía sus pensamientos?

-No.

-Oh!, perdona no quise interrumpirte.

Matt regresó su vista al libro continuó leyendo sin dejarse de preguntar sobre aquella voz que había estado oyendo ¿Era su imaginación? Kaira permaneció con su mirada fija en Matt y una sonrisa se dibujó en sus labios, al parecer Matt no sabía como hacerle conversación, pero no había de que preocuparse ella le daría la oportunidad perfecta para entablar una buen conversación y tal vez su relación diera el siguiente paso.

-Matt ¿Qué te parece si tomamos un descanso? Hornee unas galletas y me gustaría que las probaras ¿Qué te parece?

-Por mi esta bien.

Respondió Matt alzando su vista a la chica, Kaira sonrió ampliamente y se puso de pie, estaba segura que sus galletas le encantarían a Matt.

-Ok, iré por las galletas espérame aquí.

Kaira se puso de pie y se dirigió a su habitación por sus galletas mientras que Matt permaneció en la sala, dejó de leer y miró al techo, estaba seguro que había oído aquella voz llamándolo pero aparecer sólo había sido su imaginación, no quería creerlo pero al parecer se estaba volviendo loco, hasta escuchaba voces, tal vez era esquizofrénico o…

"Matt ayúdame, aquí estoy"

Matt desvió su mirada del techo y miró a todas partes, no eran alucinaciones suyas, realmente había escuchado que lo llamaban.

"Matt arriba"

Matt se volteó a donde creía provenía la voz y miró las escaleras, ¿Arriba? ¿Aquella voz quería que subiera? O bien podía ser Kaira pidiéndole ayuda. Se puso de pie y subió las escaleras, se topó con el primer cuarto, tocó la puerta pero nadie le respondió.

"Matt ayúdame"

Volvió escuchar aquella voz y podía jurar que provenía de esa habitación, posó su mano en la manija de la puerta y a pesar de que sabía que estaba mal entrar de esa manera giró la manija y abrió la puerta con cuidado, debía saber de donde provenía aquella voz que lo había estado llamando.

Abrió la puerta con cuidado y se encontró con un cuarto femenino pintado de lila, tal vez era la habitación de Kaira o de Keira, no lo sabía, sólo sabía que había oído aquella voz en ese cuarto y el cuarto estaba vacío no había nadie, no cabía duda, se estaba volviendo loco.

Se dio la media vuelta para regresar de nuevo a la sala cuando escuchó de nuevo la voz de Mimi pidiéndole ayuda, regresó su vista a la habitación y esta vez se encontró con que un adorno de cristal brillaba en uno de los burós que se encontraban al lado de la cama, caminó hasta ahí y vio un hermoso reliquiario que se le hizo sumamente familiar, él lo había visto antes de eso estaba seguro, lo tomó entre sus manos y lo abrió pero este estaba vacío, lo dejó de nuevo en el buró y observó ahora la pequeña pieza de cristal que brillaba, ¿por qué brillaba? ¿Era acaso una lámpara? Lo volteó y lo revisó por todas partes pero no tenía ni un interruptor ni nada, era solamente cristal, entonces ¿Cómo era posible que brillara?

"Matt ayúdame"

Matt abrió los ojos sorprendido, estaba seguro que la voz de aquella chica provenía de ahí pero ¿Cómo?

-¡¿Matt donde estás?

Escuchó que le hablaba Kaira y supo que tenía que irse de ahí lo antes posible sino es que quería que la chica lo tachara por ladrón o algo parecido, dejó el adorno de cristal en donde estaba y salió de la habitación sin ser visto, para cuando Kaira lo vio el se encontraba de nuevo en la sala leyendo el libro de historia.

-Matt ¿Dónde estabas? Te estaba buscando.

-Lo siento Kaira es que recibí una llamada urgente de mi padre y me tengo que ir, ¿qué te parece si dejamos el trabajo para después?

-Oh! Ya veo, es una lástima, y yo que quería que probarás mis galletas, pero si es urgente lo entiendo.

-Puedo llevarme algunas.

Respondió el chico con una sonrisa que hizo que hasta el último cabello de Kaira se sonrojada.

-¡Claro las envolveré para ti!

Kaira se dirigió corriendo a la cocina en busca de algo para envolver las galletas mientras que Matt guardaba sus cosas, había inventado lo de su papá para poder dejar el trabajo pendiente y poder volver a casa de Kaira estaba seguro que ese adorno de cristal no sólo era un adorno, y que podía ser la respuesta a su extraño sueño.

-Kaira ¿Qué te parece si terminamos el trabajo mañana?

-Mañana no podré Matt, pero podría ser el sábado.

Respondió Kaira desde la cocina con una sonrisa en los labios, sabía que el sábado era el día perfecto, no les faltaba mucho para terminar el trabajo así que al acabarlo podrían salir juntos y divertirse.

-El sábado me parece bien.

Matt en cambio no tenía los mismo planes que Kaira, a él le había parecido perfecto el sábado porque pensaba investigar todo lo que pudiera sobre ese extraño adorno de cristal y averiguar que ocultaban en esa casa.

-Entonces el sábado en la mañana nos vemos ¿Te parece bien a las diez?

Preguntó Kaira con una sonrisa y entregándole el paquete de galletas al rubio que sonrió complacido, más por el hecho de que tendría tiempo de investigar un poco que por el hecho de que Kaira le regalara las galletas.

-Perfecto.

Respondió él y Kaira casi sintió desmayarse cuando vio la sonrisa en el rostro de Matt, estaba segura que el sábado la relación entre ambos cambiaría y ella podría acercarse más al perfecto rubio.

Matt salió de la casa de Kaira convencido de que no estaba loco y que en realidad una chica le estaba pidiendo ayuda, pudo sentirlo cuando tomó aquella pieza de cristal entre sus manos, sólo tenía que esperar hasta el sábado para averiguarlo.

Viernes

Era viernes, Matt se encontraba en camino a la sala de computación para buscar un poco sobre aquel extraño adorno de cristal, el día anterior no había tenido tiempo para hacerlo puesto a él le había tocado hacer la cena y T.K había llegado de visita, por lo cual el tiempo se le había ido de las manos, pero esta vez no sería así, aprovecharía el descanso y buscaría un poco de información en Internet.

Abrió la puerta de los laboratorios de computo y se encontró con una parejita de pelirrojos que se le hicieron sumamente conocidos, pero no le dio importancia, seguramente los había visto en los pasillos.

-Viste Izzy, es Matt Ishida, ¿qué hará aquí?

Le susurró la chica a su novio que se encontraba entretenido leyendo un articulo en la computadora.

-No lo sé Yumi, tal vez necesita hacer una tarea o algo.

Respondió el chico sin apartar su vista de la pantalla, Yumi lo miró, y después miró al rubio que tomaba asiento en una de las computadoras de hasta el fondo, por un momento ella había sentido que ella y Matt eran amigos pero aquello no tenía lógica no había nadie que los vinculara, el superior Joe se lo había presentado una vez pero de ahí no habían vuelto a hablar.

Matt tomó asiento en una de las máquinas que estaban hasta el fondo, abrió el explorador y se quedó viéndolo fijamente, ¿cómo se suponía que lo tenía que buscar? ¿Cristales que brillan? ¿Cristales que hablan? Aunque pensado bien en su última pregunta tal vez debería buscar principios de esquizofrenia o algo por el estilo.

"Cristales mágicos" escribió en el ordenador, dio un enter y apareció frente a sus ojos un sinfín de páginas, al parecer encontrar algo sobre aquel cristal iba a ser algo difícil más sino sabía bien que era lo que buscaba. Le dio clic a imágenes tal vez apareciera alguno que se pareciera al que estaba en casa de Kaira. Esperó a que la pagina que se cargara y vio con decepción que ninguno de los que aparecían se parecían al que el había visto, tal vez aquello era una locura y en serio tenía que ponerse a buscar los principios de la esquizofrenia.

Le dio para abajo y cambiar de página, ya había revisado más de cincuenta páginas y estaba pensando en rendirse cuando entonces lo encontró, una pequeña foto de un dibujo muy parecido al cristal que había visto en la casa de Kaira, dio clic en la imagen y apareció frente a él una gran cantidad de letras, hablando sobre aquel extraño cristal, por fin había encontrado lo que buscaba.

Siguiente Capitulo: La prisión de cristal se rompe

Publicación: Viernes 2 de marzo del 2012

Mimato196

Mayo 2007