Hola a todos :) aquí de nuevo reportándome de nuevo con un nuevo capitulo que espero sea de su agrado, hoy no tengo mucho que decir así que no los entretengo mucho y me despido :)

Aclaración: Los personajes de digimon no me pertenecen la historia es sin fines de lucro :)

50

La prisión de cristal se rompe.

Era sábado por la mañana, Matt se encontraba en un autobús con dirección a casa de Kaira, estaba impaciente después de haber leído el día anterior lo de la famosa prisión de las doce cristales se había convencido de que aquella chica que aparecía en sus sueños había sido arrebatada de su lado por aquel hechizo sin que él se diera cuenta y ella debía ser muy importante para él para que después de aquel hechizo el siguiera teniendo recuerdos aunque fueran borrosos de ella.

Miró por la ventanilla del autobús, aunque no conocía la razón por la que habían alejado a aquella chica de él, estaba seguro que eso había pasado, no había otra manera de explicar aquellos extraños sueños, ni las imágines borrosas de aquella chica que aparecían en su mente de vez en cuando ni mucho menos la voz que lo había guiado hasta aquella pieza de cristal que era igual a la prisión de los doce cristales de la cual había leído.

-O puede que me esté volviendo loco.

Susurró sin despegar su vista de la ventana, por su bien esperaba que sus suposiciones fueran correctas ya que sino eso significaba que estaba cayendo en la locura, así que tenía que averiguar si lo que suponía era cierto, aunque aún no sabía como demostrar sus sospechas.

Pidió la parada y se levantó de su asiento para dirigirse hacia la salida del autobús. Bajó en la parada del autobús, se puso sus audífonos y se dirigió hacia la casa de las hermanas Matsumura y Andrew.

Llegó alrededor de las diez con cinco minutos, tocó el timbre y no tardó mucho en que Kaira abriera y lo saludara con su característico entusiasmo.

-Buenos días Matt, ¿cómo amaneciste?

-Hola Kaira.

Saludó sin mucho entusiasmo Matt, estaba más preocupado en pensar en como hacerle para entrar de nuevo aquella habitación en donde se encontraba la prisión de los doce cristales que en parecer entusiasta frente a la chica.

-Pero no te quedes ahí Matt entra.

Kaira tomó del brazo a Matt y lo jaló para que entrara, una vez en el recibidor el rubio se quito los zapatos mientras que Kaira se dirigía a la cocina diciendo algo de que había preparado más galletas.

-¿Estas sola?

Preguntó Matt entrando a la sala y echando un vistazo rápido con su mirada a la casa, no parecía haber nadie más que ellos.

-Así es, Keira y Andrew salieron de paseo.

Respondió Kaira apareciendo en la sala con una charola de galletas. Matt la miró y sonrió, aunque no por el hecho de que ella hubiera aparecido sino mas bien porque le alegraba que sólo estuviera Kaira en casa, eso quería decir que sólo tenía que distraerla a ella con algo para él poder escabullirse a la habitación donde se encontraba la prisión, el problema era que aún no sabía que haría para distraer a Kaira.

-¿Te gustaron las galletas que te hice la otra vez?

-Sí estaban muy ricas.

Mintió, ni siquiera las había probado, las había dejado en la mesa y al día siguiente habían desaparecido seguramente en el estomago de su padre.

-Entonces estas te encantaran.

Kaira puso la charola sobre la mesa y le sonrió ampliamente, Matt tomó una de las galletas y la probó, para después sacar sus libros y empezar el trabajo.

Habían pasado ya dos horas, estaban por terminar el trabajo y a Matt aún no se le ocurría nada para hacer desaparecer a Kaira del lugar por unos minutos y él poder ir a aquella habitación tomar la prisión e irse.

"Matt…" "ayúdame…"

Matt apretó su pluma al oír de nuevo la voz de aquella chica pidiéndole ayuda, su voz se oía más débil que la vez anterior, eso quería decir que estaba perdiendo fuerza, acaso ella estaba… ¿muriendo? tenía que pensar en algo para distraer a Kaira pronto pero ¿Qué?

-Oie Matt- Comenzó a hablar Kaira- ¿Qué te parece si cuando terminemos el trabajo vamos a dar un paseo.

-¿Un paseo?

-Sí, tu sabes, ir a comer algo y tal vez al cine o a cualquier parte.

Matt la miró fijamente, aquella no era tan mala idea, tal vez si le decía que sí ella tendría que ir a buscar su bolsa o algo y el podría aprovechar esa oportunidad.

-Claro.

Kaira sonrió ampliamente, todo estaba saliendo como lo había planeado, tendría una cita con Matt o por lo menos podría salir con él, y él podría empezar a verla con otros ojos y eso era genial.

-Bueno entonces hay que apurarnos.

Pasó otra hora y el trabajo ya estaba listo, por fin habían terminado. Kaira se puso de pie y se estiró.

-¡Por fin!

Miró el reloj, era la una de la tarde, la hora perfecta para salir a comer algo con Matt, aunque claro no podía ir en esas fachas, se cambiaría primero. Volteó su mirada hacia Matt, él guardaba sus cosas con calma, ella podría aprovechar ese momento para ir a ponerse algo mejor que ese shorts negro y esa blusa verde que traía, tal vez un lindo vestido.

-Matt ¿Te molesta si me cambio de ropa antes de irnos?

-Claro que no, es perfecto.

Kaira sonrió y se dirigió a las escaleras para después ir a su habitación. Matt la observó irse esperando a que no entrara a la habitación donde estaba la pieza de cristal, cuando ella desapareció de su vista él de inmediato dejó sus cosas a un lado y se puso de pie para dirigirse a aquella habitación.

Abrió la puerta con cuidado a pesar que Kaira le había dicho que estaban solos no estaba de más ser cuidadoso. Se asomó por la pequeña abertura y vio la habitación vacía, entró y cerró la puerta tras de si, se dirigió con pasos silenciosos al buró y tomó primero el hermoso reliquiario lo observó y lo dejó de nuevo en su lugar para después tomar ahora la prisión de los doce cristales en sus manos, la observó detenidamente, ¿cómo se suponía que comprobaría que una chica estaba ahí adentro?

-¡Matt tardaré un poco no te desesperes!

Gritó Kaira desde su habitación y Matt sintió un sobresalto al escuchar la voz de la chica que por un segundo pensó que soltaría la prisión, pero afortunadamente no fue así.

-Estuvo cercas.

Susurró al ver que había logrado mantener aquella pieza de cristal intacta entre sus manos. La miró nuevamente, la volteó por todas partes, pero no supo que era lo que tenía que hacer para liberar a la chica, claro si es que había una chica ahí. La acercó a su vista para ver si podía ver algo en el interior de aquella pieza de cristal conformada por doce picos pero justo cuando la tenía a escasos centímetros de sus ojos esta comenzó a brillar y nuevamente se oyó la voz de aquella chica pidiéndole ayuda.

Cegado por el brillo, Matt alejó la prisión lo más que pudo de él, el cristal rompiéndose sonó por toda la habitación, Matt había soltado accidentalmente el cristal cuando lo alejó de él. Miró con miedo y decepción el cristal roto, ahora nunca podría comprobar sus sospechas y los más probable era que había terminado con la vida de aquella chica que ahí se encontraba prisionera. Se acercó para recoger los pedazos del cristal cuando dio un paso atrás, el cristal comenzó a brillar y la silueta de una chica se empezó a formar en el suelo, ella estaba sentada con sus piernas flexionados hacia ambos lados y sus manos apoyadas en el suelo, estaba empapada de lo que parecía nieve, Matt se acercó confundido a ella, la estaba viendo y aún no lograba recordarla.

-¿Estás bien?

Le preguntó acercando su mano hacia ella para tocarla y comprobar que aquella chica era real pero cuando estuvo a punto de tocarla ella alzó su mirada y Matt retrocedió sintiendo como una ola de recuerdos se amontonaban uno tras otro en su mente.

La chica levantó su mirada del suelo y lo vio por unos segundos para después susurrar el nombre de Matt y casi al instante desmayarse.

-¡Mimi!

La alcanzó a sostener antes de que ella cayera al suelo, por fin había recordado todo, había encontrado lo que le faltaba.

Tomó a Mimi entre sus brazos, estaba totalmente fría y a pesar de que se había desmayado ella aún titiritaba de frío, tenía sacarla de ahí y buscar alguna manera de estabilizar su temperatura.

-Tranquila estarás bien.

Le dijo a la par que se ponía de pie con ella en brazos y salía de la habitación a toda prisa no sin antes tomar el reliquiario y guardarlo en el bolsillo de su pantalón.

Bajó las escaleras esperando no ser visto por Kaira, se dirigió a la sala, dejó a Mimi en el sillón por un instante, guardó sus cosas lo más rápido que pudo y tomó nuevamente a Mimi en brazos para salir azotando la puerta.

Kaira se encontraba probándose uno de sus tantos vestidos, cuando oyó el golpe de la puerta de entrada, aquello le extrañó y salió de su habitación cuando de repente una punzada en su cabeza la detuvo y una gran cantidad de recuerdos se comenzaron a acumular dentro de su memoria.

Bajó la mano que había llevado a su frente cuando el dolor desapareció, pero estaba más que confundida, ¿qué había pasado? Hace unos momentos estaba con Matt sin saber de la existencia de Mimi y al siguiente un sinfín recuerdos que le recordaban la existencia de Mimi llegaron a su mente, ¿qué significaba eso?

-Matt, ¿Estas aquí?

Buscó al chico en la sala pero él ya no estaba ahí y tampoco sus cosas se había ido. Kaira apretó sus puños con fuerza, no sabía que había pasado pero sea lo que sea había arruinado su día perfecto. Tomó molesta las galletas que había horneado y estaba por dirigirse hacia la cocina cuando vio la puerta de la habitación de Keira abierta, dejó las galletas nuevamente en la mesa de centro y se dirigió a la habitación de Keira.

Entró con cuidado a la habitación de su hermana y se encontró en el piso con una pieza de cristal rota en el suelo, no comprendía que era lo que pasaba pero por lo menos ya sabía a quien pedirle una explicación.

Corrió con Mimi en brazos hasta llegar a la parada del autobús donde sentó a Mimi, tenía que hacer que reaccionara un poco para poder llevarla a su casa y ahí estabilizarla, podía llevarla en brazos pero la gente pensaría que le había hecho algo y podrían llamar a la policía y entonces si no sabría como explicar lo sucedido.

-Mimi despierta.

Le pidió con ternura y tomando con su mano la mejilla helada de ella. Mimi abrió los ojos con pesadez pero casi de inmediato los volvió a cerrar, estaba muy débil para poder despertar.

Matt miró decepcionado como ella volvía a cerrar los ojos y quedar inconciente de nuevo, era obvio que ella no despertaría pronto, así que tendría que buscar otra solución. La abrazó mientras pensaba en algo, tenía la esperanza de que el calor de su cuerpo nivelara su temperatura un poco pero ella estaba muy helada aún.

-Piensa Matt, debe de haber una forma de llevarla a casa.

Duró alrededor de cinco minutos pensando, cuando la solución llegó a él, sacó su celular y marcó el número de su hermano.

-Hola T.K soy Matt, necesito tu ayuda ¿recuerdas que hace un año te enseñé a manejar? Necesito que tomes el carro de mamá y vengas… no mamá no puede venir necesito que vengas sólo… créeme T.K no te pediría esto si no fuera realmente una emergencia, así que toma un lápiz y anota la dirección que te daré… ¿Kari? Esta bien Kari puede venir pero no más y ahora anota la dirección que te daré.

Matt le dio a T.K la dirección y colgó el teléfono para después rodear con sus brazos nuevamente a Mimi quien seguía fría.

-No te preocupes pronto te llevaré a casa

Le susurró a Mimi besando los labios fríos de la chica que seguía inconsciente. Matt la miró preocupado, sólo esperaba que T.K no tardara mucho en llegar.

Había sido una mañana increíble al lado de Andrew, los dos se habían divertido como en mucho tiempo no lo habían hecho fueron a desayunar algo y de ahí se dirigieron al centro comercial para dar la vuelta, estaba segura que la vida no podía ser mejor.

- ¿Tú que vas a pedir Andrew?

Preguntó Keira mirando el menú de la pequeña cafetería a la cual habían entrado para comer algo.

-No lo sé en realidad no tengo mucho apetito.

Keira alzó su vista del menú y observó al chico, algo raro había pasado con él, en un de repente su estado había cambiado estaba muy bien cuando entraron a la cafetería y hasta había asegurado que se moría de hambre.

-¿Pasa algo?

Preguntó la chica temiendo que algo no estuviera bien.

-Sólo quiero regresar a casa.

Keira lo miró fijamente, ese Andrew que estaba enfrente de ella no era el mismo Andrew de antes, se parecía más al Andrew que se la pasaba de mal humor pensando solamente en Mimi, ¿Acaso su hechizo había…?

-¿Es por Mimi?

Preguntó para comprobar sus sospechas, él la miró y su mirada triste la hizo sentir que sus sospechas estaban comprobadas.

-No quiero hablar de ella en este momento, ordena lo que vas a pedir.

-Yo mejor lo pediré para llevar.

Keira volvió a dirigir su vista al menú, sólo que esta vez lo apretaba con fuerza mientras su mirada no se enfocaba en la letra que nombraban los platillos sino que su mirada se encontraba perdida entre su coraje y frustración, estaba segura que algo había salido mal en su hechizo, o alguien lo había roto, pero ¿Cómo?

Su mamá se encontraba en la cocina lavando los trates y T.K sabía que si le pedía el carro ella no se lo prestaría e insistiría en llevarlo a donde quiera que quisiese ir, así que tenía que tomar las llaves que se encontraban en el bolso de su mamá sin que ella se diera cuenta pero ¿Cómo? La bolsa su mamá se encontraba en la mesa de la cocina donde su mamá se encontraba lavando los trastes.

Entró a la cocina de la forma más natural posible aunque por dentro se estaba muriendo de los nervios, el siempre se había caracterizado por ser un buen hijo de los que siempre ayudan a su mamá y la obedecen no de los que hurtan las llaves del auto para irse sin saber muy bien como se maneja, pero ahora gracias a su hermano estaba por convertirse en la oveja negra de la familia, sabía que a su mamá se le rompería el corazón si se enteraba de lo que tenía planeado hacer, y su castigo más probable sería ir a un reformatorio para chicos problemas, de ahí todas las escuelas le cerrarían las puertas por considerarlo un mal ejemplo para los demás alumnos, se ganaría una reputación de buscas pleitos y su vida se iría en picada para bajo, todo por ayudar a su hermano que quien sabe en que líos se encontraba metido.

-Mamá ¿Tendrás dinero para el autobús? Kari vendrá en unos minutos y no acompleto.

-Claro hijo toma de mi bolsa, está en la mesa.

Justo como lo había imaginado su inocente madre confiaba en él y le había dicho que tomara el dinero de su bolsa sin imaginarse que el delincuente de su hijo estaba por hurtarle el auto, el sólo pensar en eso lo hacía sentir más culpable y más nervioso de lo que ya se sentía.

Con sumo cuidado y sin hacer ruido tomó las llaves y las guardó en la bolsa de su pantalón, de ahí fingió buscar en la cartera de su mamá, la volvió a guardar y justo cuando cerraba la bolsa se oyó que tocaban el timbre haciendo que T.K diera un sobresalto.

-Esa debe ser Kari.

Dijo aún algo nervioso e intentando controlarse.

-Me voy mamá.

-Esta bien hijo que te vaya bien.

Aquella despedida de su madre, con aquella sonrisa lo hizo sentir el peor hijo del mundo pero aún así salió con la frente en alto.

-¿T.K que es lo que pasa?

Preguntó Kari en cuanto lo vio salir, estaba pálido y la voz que tenía cuando la llamó era de asustado.

-Ven, en el auto te explico.

-¿El auto? ¿sabes manejar?

-Shhh te pueden oír.

T.K tomó a Kari del brazo y la llevó lejos de su departamento, mientras se dirigían al estacionamiento T.K le explicó a Kari lo que sucedía y ella también se extrañó por lo que Matt le pedía a T.K y más que nada no estaba muy segura de que aquella fuera una buena idea ya que T.K sólo había practicado en lugares sin tráfico y no le había ido muy bien, no quería imaginar como manejaría con carros a su alrededor.

-¿Estas seguro?

Preguntó Kari mirando preocupada a T.K sabía que aquello era una locura pero no pensaba dejar a T.K solo, él necesitaba su apoyo y ella se lo iba a dar aunque por dentro estaba aterrada.

-Sí lo haré, mi hermano me necesita.

Respondió T.K con sus dos manos fijas en el volante pero sin prender el auto, estaba nervioso, demasiado nervioso pero echarse para atrás no era una opción, Matt le había pedido ayuda y él tenía que responder a su pedido T.K sabía que su hermano no le pediría eso si realmente no lo necesitara, así que armándose de valor, giró la llave del carro y que Dios los bendijera para poder llegar a su destino a salvo.

Habían pasado ya veinte minutos y T.K no llegaba aún, ¿Pues que demonios estaba haciendo? Miró a Mimi, ella aún estaba fría, demasiado fría a pesar que él la abrazaba para darle calor, aquello no parecía ser suficiente pero ¿Qué le había pasado? Cuando la liberó de aquella prisión estaba cubierta de rastros de nieve que mojaron su ropa y una de las razones por las cuales no lograba estabilizarla ya que su ropa seguía mojada.

-¿Pues donde te tenían?

Le preguntó mirándola preocupado, sabía que ella no le respondería pero aún así la duda salió de sus labios, miró de nuevo su reloj, ¡maldición! ¿Por qué T.K no llegaba?

Dando frenones y como pudo llegó al lugar donde Matt le había pedido que lo recogiera. Durante el trayecto más de uno le había recordado a su mamá diciéndole una sarta de groserías, había detenido el tráfico más de una vez y durante todo el camino le habían pitado pero aquello que importaba al fin de cuentas había llegado a su destino.

Bajó del auto para ver que pasaba con su hermano pero Matt ni tiempo le dio de hablar, en cuanto lo vio llegar se puso de pie con Mimi en brazos y se dirigió directo al auto.

-¿Por qué tardaste tanto?

Le reclamó el mayor de los rubios mientras metía a Mimi en el asiento trasero del auto.

-¿Qué pasa con Mimi?

Preguntó ignorando el reclamo de su hermano, en ese momento le preocupaba más saber que pasaba que relatarle a su hermano todo lo que sufrió para llegar hasta ahí.

-No hay tiempo sube al auto.

Matt prácticamente metió a empujones a T.K en el asiento trasero junto con Mimi y él se dirigió al asiento del conductor, a diferencia de T.K él sí sabía manejar, su padre lo había enseñado desde que era chico por si algún día lo necesitaba, así como si nada prendió el auto y arrancó a una velocidad considerablemente alta, en esos momentos lo único que quería era llegar a su departamento para poder estabilizarla.

T.K colocó la cabeza de la inconsciente chica entre sus piernas y de inmediato pudo sentir la diferencia de temperatura entre él y la chica, ¿Pues que demonios había ocurrido?

-¿Qué le pasa a Mimi?

Preguntó Kari preocupada y viendo a la chica, se miraba pálida.

-Está muy fría, hermano ¿Qué fue lo que sucedió?

Matt apretó el volante con sus manos y sin despegar su vista del camino, todo aquello era su culpa, sí el la hubiera cuidado mejor, sino hubiera permitido que Andrew y esas brujas se acercaran a ella nada de eso hubiera pasado, no que ahora Mimi seguramente se encontraba en un peligro de muerte.

El autobús se detuvo en la parada unos minutos después de que Matt había arrancado del lugar. Keira y Andrew bajaron ninguno de los dos era la sombra de lo que habían sido en la mañana, aquella mañana ambos había subido al autobús con sonrisas en su rostro, pero ahora ambos bajaban serios y sin una sonrisa que iluminara sus caras.

Los dos chicos se dirigieron hasta su casa, en cuanto entró Keira se dirigió a su habitación y se encontró con la prisión de los doce cristales rota, esparcida en miles de pedazos en todo el piso de su habitación, eso explicaba todo, el hechizo se había roto pero ¿Cómo? ¿Quién había roto la prisión?

-Creo que tienes algo que explicarme hermanita.

Habló Kaira desde la puerta, recargada en el marco y viendo a su hermana con ojos molestos. Keira volteó a ver a su gemela con alguna de las piezas del cristal entre sus manos y los ojos llorosos.

-¿Tú lo hiciste?

Le preguntó tratando de controlar el llanto de frustración que se asomaba en su cara.

-No, pero me puedo imaginar quien.

-¿Quién fue?

-No te lo diré hasta que me expliques que hiciste, porque había olvidado a Mimi y de un de repente recordé que ella existía.

Keira bajó su mirada, no quería que su hermana se enterara que ella también había recuperado sus poderes pero al parecer no tenía escapatoria.

-Yo lo hice, era un hechizo para que todos olvidaran a Mimi y funcionó hasta que… ¿Quién fue?

Preguntó la chica viendo de nuevo a su hermana gemela, estaba furiosa, todo era perfecto había arreglado su vida y la de los demás y de repente alguien llegaba y echaba todo a perder arruinando su mundo perfecto.

-Matt estuvo aquí.

Respondió la pelirosada sabiendo que con eso Keira entendería todo, Keira la miró sorprendida, ¿Matt? ¿Cómo Matt había podido llegar a saber lo de la prisión? Se suponía que él no recordaba a Mimi ¿entonces como? ¿Había sido casualidad?

-¿Lo metiste a mi habitación?

-Yo no lo dejé entrar, fui a mi cuarto para cambiarme y él debió aprovechar para entrar y liberar a Mimi.

- ¿Pero como lo supo?

Kaira sonrió, entró a la habitación y tomó asiento en la cama de su hermana, al parecer Keria aún no lograba entender lo poderoso que podía ser el amor.

-Hay hermanita, hermanita, no sé como pensaste que las cosas serían tan fáciles - Dijo Kaira sonriendo con burla, cruzó su pierna y prosiguió ante la mirada interrogativa de su hermana- No he de negar que fue un buen plan, hasta yo caí en él pero subestimaste el amor, el amor que se tienen Matt y Mimi no es un amor pasajero sino un amor verdadero por lo cual es prácticamente indestructible.

-Pero él la olvidó, ¿Cómo podía amar algo que no existía?

Murmuró Keira, aún no comprendía lo que su hermana intentaba decirle si ella ya sabía todo eso, sabía que el amor no se podía destruir por eso decidió el olvido, ¿en donde estaba su error entonces?

-Y ese fue tu error hermanita.

-¿Qué?

Keira alzó su vista y miró confundida a su hermana. Kaira sonrió al ver la duda en el rostro de su geméla, al parecer Keira aún no le entendía.

- Al provocar el olvidó en Matt y desparecer a Mimi dejaste un vacío en él por lo cual su corazón se aferró a que algo le faltaba eso por una parte y por otra Mimi estaba encerrada pero ella no olvidó por lo cual lo más seguro es que estuviera deseando con todas sus fuerzas que Matt la ayudara y como los dos son almas gemelas lo más seguro es que las súplicas de Mimi llegaron a Matt de alguna forma, eso más el hecho de que Matt sentía un vació provocó que el estuviera a la espera de cualquier indicio por encontrar lo que le faltaba y aferrarse a él hasta encontrarlo y dio como resultado esto, Matt de alguna manera supo que Mimi estaba ahí y la liberó, ¿cómo lo supo? no sé ¿Cómo la liberó? Tampoco lo sé, pero ahí tienes tu explicación.

Keira permaneció con su vista fija en su hermana, meditando cada una de las palabras de la pelirosada, no cabía duda que su hermana tenía todo estudiado, nunca imaginó que Kaira fuera tan astuta.

-Ya veo.

Respondió Keira poniéndose de pie y sentándose al lado de su hermana, todo su esfuerzo había sido para nada.

-Soy una tonta.

-No eres tonta, sólo que no pusiste atención en los detalles, ¿por qué crees que yo he tardado tanto en aplicar mi plan? He estudiado cada uno de los detalles.

Kaira se puso de pie y se paró frente a su hermana que se encontraba con su mirada en el suelo.

-Sin embargo, - Continuó Kaira hablando- Puede que tu hallas echado a perder mis planes, Matt y Mimi ahora seguro sospecharán de nosotros y no nos dejaran acercarnos y todo por tu culpa.

Le reclamó la pelirosada a su hermana, aquello era frustrante, tenía meses planeando todo para que ahora por culpa de su hermana todo se fuera por el caño.

-Lo siento…

Susurró la chica, aunque realmente no lo lamentaba, lo único que lamentaba era que su plan no hubiera funcionado.

-¿Crees que una disculpa basta? He durado meses planeándolo para que tu lo arruines todo no es justo.

-¿Justo? Tú ni siquiera sabes lo que es justo.

Keira también gritó esta vez, se puso de pie y enfrentó a su hermana, estaba harta de que su hermana fuera tan egoísta, que sólo pensara en ella y que aún así le hablara de justicia cuando ella era la más injusta de todos, usaba a todos a su conveniencia sin importarle lo que sentían o a quien lastimaba.

-¿a sí? ¿Se te hace justo que yo llevó meses preparando todo y tú de la nada llegues y eches todo a perder? ¿Por qué no pensaste en que me podías afectar? ¡Haz arruinado todo!

-¡Tú también lo arruinaste, no debiste haber traído a Matt aquí!

-¡Tú no debiste hacer las cosas sin consultarme antes, eres una egoísta Keira sólo pensante en ti y en estar con el estúpido de Andrew!

¡Paz! el sonido de una cachetada inundó la habitación y un silencio sepulcral gobernó entre las dos chicas, Kaira llevó su mano a su mejilla enrojecida y sintió como las lágrimas comenzaban a inundar sus ojos, Keira nunca antes le había pegado, las dos siempre habían sido muy unidas, ella era su hermanita, la niñita frágil a la cual siempre defendía de los abusivos y por la cual siempre había velado viendo por su bienestar y ahora Keira le había dado la espalda, después de todo lo que ella había hecho por ella su hermanita la golpeaba.

-No metas a Andrew en esto.

Murmuró Keira desafiando a su hermana con la mirada, al igual que Kaira ella tenía los ojos vidriosos pero no pensaba llorar, no frente a Kaira, estaba decidida a demostrarle a su hermana que ella también era fuerte.

Kaira apretó sus labios que temblaron en el esfuerzo por no llorar, miró a su hermana furiosa más no hizo nada más bajó la mano que sostenía su mejilla adolorida y se dio la media vuelta para marcharse.

-Yo no he pensado sólo en mí, también pensé en Andrew y si tu lo quieres tanto también deberías pensar en él y dejarlo ser feliz con la persona que quiere.

Dijo Kaira antes de salir por la puerta y azotarla tras de sí. Keira permaneció viendo la puerta por donde se había ido su hermana y después de unos segundos el llanto en ella se desató, se tiró en su cama y lloró de rabia, de dolor por haber discutido con Kaira pero sobre más que nada de frustración porque todo se había arruinado.

Siguiente capitulo:Recuperación - Publicación: 9 de marzo del 2012

Mimato196

Mayo 2007