Hola a los que creían que se me olvidó el capitulo pues les diré que se equivocan no se me olvidó, estaba consciente de que tenía que subirlo pero por ciertas circunstancias no pude pero no se preocupen no fue nada malo, sólo un odioso y terrible examen que dudó desde las 7 de la mañana que nos citaron hasta como las 8 de la tarde que salí, harta con ganas de tirarme del primer puente, pero gracias a Dios ya pasó y una vez ya recuperará del trauma aquí los dejo con el siguiente capitulo y les aviso que esta historia ya va en cuenta regresiva para su final, son 61 capitulos contando el epílogo así que ya sólo nos quedan diez capitulos y se acabará ya la historia (sé que algunos dirán por fin! jajaja pero a mi realmente me ha gustado compartirla con ustedes, y pues mientras esté sigamos disfrutandola) Me despido y cuídense.
51
Recuperación.
Entró a su departamento con Mimi en brazos seguido de T.K y Kari, colocó a la castaña en el sofá y de inmediato se dirigió al baño para prender la luz, tenía pensado meter a Mimi en agua caliente con tal de que la chica recuperara su temperatura normal.
-Kari, llevaré a Mimi al baño, necesito que le quites la ropa y la metas en la tina.
-Sí.
-Y tú T.K ve por unas mantas que están en el cuarto de papá.
-Enseguida.
T.K se dirigió de inmediato a la habitación de su papá mientras que Matt y Kari entraron al cuarto de baño, Matt dejó a Mimi con cuidado en la taza del baño y después miró a Kari, no estaba seguro de que la pequeña Yagami pudiera llevar a Mimi hasta la tina, tal vez lo mejor era quedarse para ayudarla.
-Puedes dejarla en la tina, yo le quitaré la ropa y pondré el agua.
Era como si Kari hubiera leído sus pensamientos, él asintió y dejó a Mimi en la tina aun vacía.
-Te la encargo.
-Claro no te preocupes.
Kari le sonrió a Matt para tranquilizarlo y él esbozo una media sonrisa preocupada aunque trataba de disimularlo aún estaba muy preocupado por Mimi.
Matt salió del baño y se dirigió a su cuarto, buscó en el armario la calefacción y una vez que la encontró la colocó en el piso y la prendió, el cuarto debía de estar caliente para cuando llevara a Mimi ahí.
-Aquí están las cobijas hermano.
-Déjalas en la cama, dudo que Mimi despierte pronto así que la acostaremos en la cama.
T.K asintió y llevó las cobijas hasta la cama de Matt, las de dobló y acomodó las demás cobijas y la almohada para que estuvieran listas para cuando Matt trajera a Mimi. Le echó un vistazo a su hermano, estaba preocupado lo podía ver en su cara y no era para menos, Mimi no despertaba y estaba más que helada, sino fuera por que su hermano le dijo que estaba viva él hubiera creído lo contrario.
-Iré a calentar un poco de té Mimi necesitará tomar algo caliente.
Dijo Matt saliendo de su habitación, T.K sólo asintió y continuó arreglando la cama, deseando que Kari lograra estabilizar a Mimi pronto.
Kari abrió la llave caliente y esperó a que estuviera casi cubierto todo el cuerpo de Mimi para cerrarla y comenzar a echar sobre la cabeza de Mimi pequeñas cantidades de agua con ayuda de un trapo.
-Vamos Mimi, reacciona.
Le pidió la joven pero no obtuvo respuesta y continuó mojando a la castaña con el agua caliente. Mientras la mojaba recordó lo que Matt les había contado, ella sabía que las cosas se complicarían cuando Andrew y esas dos brujas llegaran pero jamás pensó que llegarían tan lejos, habían logrado desaparecer a Mimi del mundo por una semana y ahora debido a eso Mimi se encontraba muy grabe y pudiera que ella…
-Kari…
Susurró Mimi abriendo los ojos con dificultad.
-¡Mimi!
Kari la vio y sonrió aliviada, metió su mano en el agua y tocó el brazo de la chica al parecer Mimi estaba recuperando su temperatura corporal.
-¿Dónde estamos?
-En casa de Matt, no te preocupes ya todo estará bien.
-¿Dónde está él?
- Está en la sala esperando que te recuperes.
-Fue mi culpa me dejé engañar.
Susurró Mimi bajando su mirada entristecida, ella sabía que Matt debía estarse muriendo de la preocupación y todo porque ella era una tonta que no distinguía una trampa ni teniéndola enfrente, ella sabía que era muy sospechoso que le pidieran que fuera sola recoger su reliquiario, sabía que no debía ir sin decirle a Matt antes y aún así lo hizo, fue directo a la trampa. Matt de seguro debería de estar harto de tener que protegerla todo el tiempo, primero con los desmayos, después con la aparición de Andrew y ahora esto, Matt no se lo merecía, él merecía tener una novia más fuerte y que no le causara tantos problemas como ella.
-Tranquila ya pasó, ahora lo que necesitas es descansar para que te recuperes, así Matt podrá estar tranquilo.
Mimi sonrió suavemente al oír el nombre de Matt, Kari tenía razón ella tenía que recuperarse para no causarles más problemas a él. Cerró los ojos nuevamente y dejó que el sueño se apoderara de ella de nuevo, aún estaba muy débil para mantenerse despierta.
Kari sonrió al verla dormir de nuevo, por lo menos ya había reaccionado y su temperatura se estaba nivelando, sólo era cuestión de tiempo para que Mimi se recuperara.
Matt tenía su vista fija en el agua que tenía calentando, en todo el rato no había podido dejar de preocuparse por Mimi, tal vez hubiera sido mejor llevarla a un hospital, ¿qué iba a hacer si no se recuperaba? Que tal que la perdía, sintió como todo en él se estremecía de sólo pensar en aquella posibilidad, mejor era llevarla al hospital, ya después vería que inventar para explicar su estado, en ese momento lo importante era que Mimi se recuperara.
Apagó la estufa y tomó las llaves del auto que estaban sobre la mesa, estaba apunto de dirigirse al baño cuando apareció Kari dándole la grandiosa noticia de que Mimi ya había reaccionado y se había estabilizado. Matt no pudo evitar sonreír al oír la noticia de la pequeña Yagami y una sensación de alivió lo inundó, su preciada Mimi estaba mejorando.
-Necesitaré unas toallas y algo de ropa para cambiarla.
-Enseguida te la traeré.
Matt no tardó ni un minuto cuando apareció de nuevo frente a Kari con todo lo que la chica le había pedido, Kari entró al baño y Matt esperó a que la chica le diera permiso para entrar.
-Esta lista.
Matt entró al baño y encontró a Mimi dormida en la bañera con una de sus camisas negras puestas y un pantalón gris que también era suyo, la ropa le quedaba grande y eso la hacía ver adorable a pesar de que estaba inconciente.
Se acercó a la bañera y tomó a Mimi en brazos, Kari había hecho un gran trabajo cuidándola, todo el interior de la bañera estaba seco seguramente Kari lo había secado para que la ropa no se mojara ahora entendía porque Kari le había pedido tantas toallas y el cabello de Mimi también estaba bien secado aunque un poco húmedo aún. Llevó a Mimi hasta su habitación, la recostó en la cama y la tapó con mucho cuidado para no molestarla, pasó el reverso de su mano sobre la mejilla de ella y sonrió al sentirla tibia, por fin la chica había recuperado su temperatura.
-Será mejor que salgamos.
Le susurró Kari a T.K, el rubio asintió y los dos chicos salieron dejando a Mimi y a Matt solos.
-Perdón por dejar que esto te pasara.
Le dijo Matt con voz queda, estaba sentado en la orilla de la cama, se acercó a ella y la besó suavemente en los labios. El beso fue corto pero dulce a pesar de que sólo uno fue él el que participó en el beso. Matt se alejó lentamente de ella y vio una sonrisa en los labios de la chica, Matt dirigió su vista hacia los ojos de ella y sonrió al verla despierta, Mimi apoyó su mano en la mejilla de él deteniéndolo para que no se alejara de ella, no quería volver a sentirlo lejos de ella.
-Siempre quise que mi príncipe azul me despertara de esa manera.
Matt sonrió al igual que Mimi por el comentario, tomó la mano de ella que sostenía su mejilla y se dejó acariciar, su mano era suave y tibia y sus caricias las más dulces que había sentido, tan llenas de amor y ternura que era difícil no caer rendido ante ellas. Matt tomó la mano de ella y la llevó hasta sus labios, había sentido un terrible miedo de sólo imaginar que la pedería, pero ese temor había desaparecido ahora que ella estaba de nuevo con él, a su lado, sonriéndole con esa sonrisa que sólo ella poseía y mirándolo con esos ojos que él tanto amaba.
-Y yo siempre quise despertar a mi princesa de esa manera.
La sonrisa armoniosa de Mimi llegó hasta los oídos de Matt y él no pudo hacer otra cosa mas que sonreír de igual manera, se acercó a ella y nuevamente la besó en los labios sólo que esta vez el beso fue realizado por los dos.
-Pensé que te perdería.
Le susurró al oído una vez que el besó entre los dos erminót, Mimi cerró los ojos y lo abrazó con fuerza por un momento así había sido.
-Yo también pensé lo mismo.
Mimi se aferró al abrazo, permitiendo sentir el calor del cuerpo de Matt, pero más que eso, ella podía sentir el sentimiento de amor que le transmitía, la hacía sentir cuanto la había extrañado y cuanto la quería, las palabras entre los dos no hacían falta, todo lo que sus corazones sentían se lo podían transmitir con un fuerte abrazo que ninguno de los dos quería romper, sus corazones palpitaban fuertemente queriendo unirse aunque aquello era físicamente imposible.
- No te volveré a perder.
Le dijo Matt alejándose de ella un poco para poder verla a los ojos, Mimi le sonrió y él sintió que se derretiría en sus brazos.
-Acuéstate conmigo.
Matt la miró y parpadeó un par de veces tratando de comprender las palabras de ella ¿Qué era lo que precisamente quería decirle con eso?
-No seas pervertido.
Se quejó Mimi al ver la cara de Matt, con sólo ver la cara que había puesto su novio pudo imaginar que era lo que había pasado en esos momentos por su mente.
-sólo quiero estés a mi lado y me abraces.
Finalizó esta última frase un poco sonrojada y tímidamente, Matt sonrió al verla sonrojarse, debió imaginarse que Mimi nunca le pediría lo que se imaginó, ella era demasiado pura para hacerlo.
-Lo que pida mi princesa.
Le contestó con una sonrisa que Mimi pudo jurar la hizo suspirar. Él se metió entre las cobijas y en unos instantes apareció al lado de ella, la abrazó y besó su mejilla, ella se sonrojó y sintió que su corazón saldría de su pecho al sentir los varoniles brazos de él rodear su cintura.
-¿Así está mejor?
Le susurró el al oído, era embriagador el aroma que ella desprendía de su cuerpo y estaba seguro que ese aroma algún día lo llevaría a la locura pero por el momento disfrutaría del momento.
-Mucho mejor.
Respondió ella evidentemente sonrojada pero con una sonrisa adornando su rostro, tenerlo a él cercas era lo mejor que le había podido pasar.
Había pasado alrededor de veinte minutos, Mimi se había quedado profundamente dormida, él la miró y sonrió, besó su mejilla y con mucho cuidado se apartó de ella y salió de la cama, tenía que prepararle algo de comer para cuando despertara, ella aún estaba débil y comer algo la ayudaría a mejorarse pronto.
Salió de la habitación no sin antes echar una última mirada a la chica que estaba en su cama, Mimi había llegado a su vida cuando menos lo esperaba y había cambiado su vida por completo, llenándola de risas y buenos momentos, ella lo había complementado, ella había sido lo que siempre le había faltado para ser feliz. Sonrió para si mismo al recordar lo que Mimi significaba en su vida, desde que la vio la primera vez supo que ella era especial y no se había equivocado ya que ahora ella era la persona más importante de en su vida.
Cerró la puerta y suspiró salió de sus labios, ella era lo más importante que tenía y se la querían arrebatar, recordó lo que Mimi le contó, lo del la trampa en la azotea de la escuela. Matt apretó los puños, aunque él hubiera estado ahí probablemente no hubiera podido hacer algo para salvarla y eso era lo que más le molestaba que esas dos brujas tenían poderes que el no podía combatir y le aterraba que de nuevo intentaran algo para separarlo de Mimi.
Estaba en su habitación de paredes rosas recordando lo sucedido con su hermana, nunca antes había tenido una pelea con Keira y más que la cachetada que le había dado le había dolido más que Keira pusiera a Andrew sobre ella, sabía que Keira lo quería pero ella era su hermana, debía quererla más a ella ¿Qué no?
Tocaron la puerta de su habitación y Kaira salió de sus pensamientos, se sentó en la cama abrazando su almohada y borró el rastro de lágrimas que había en su rostro para después dejar pasar a la persona tras la puerta.
-Adelante.
La puerta se abrió con timidez y apareció Keira con su vista en el suelo, estaba arrepentida de haber golpeado a su hermana y haberse dejado llevar por sus emociones, así que sentía que le debía una disculpa a su hermana.
-¿Qué quieres?
Preguntó molesta Kaira, aún le dolía el golpe que Keira le había dado.
-Yo quería disculparme. Lo que pasó hace rato, yo no quise… lo siento no debí golpearte, eres mi hermana y yo… y me dejé llevar por mis emociones.
Kaira la miró molesta por unos segundos pero después su mirada se ablandó, aunque quería parecer molesta y hacer que Keira sufriera por lo que había hecho no podía evitar perdonarla, después de todo ella era su hermanita ¿Cómo podía estar molesta con ella? Después de todo ella también se había dejado llevar.
-Yo también lo siento, no debí gritarte.
Dijo Kaira igual de arrepentida que su hermana, por más que quisiera sabía que le resultaba imposible permaneces peleada con Keira.
Keira alzó su mirada y sonrió, Kaira también lo hizo e hizo una seña con su hermana se sentara en la cama a su lado.
-Después de todo supongo que las cosas tienen arreglo.
Dijo con una sonrisa la pelirosada y Keira la miró confundida, sabía que se refería a su plan pero pensó que ella había echado todo a perder.
-¿De que hablas?
-De que no todo está arruinado, supongo que tardaré un poco más de lo que teníha pensado pero todo tiene solución.
-Kaira, ¿Qué es precisamente lo que tienes pensado hacer?
La pelirosada miró fijamente a su hermana, tal vez ya había llegado la hora de que se lo contara a alguien, estaba segura que Keira ya había aprendido su lección y no se interpondría en sus planes, así que contárselo a ella era seguro.
-Una transferencia de amor.
-¿Una qué?
Kaira sonrió ampliamente al ver la confusión de su hermana, estaba segura que Keira estaba sorprendida y que no la entendía muy bien así que prosiguió a explicarle.
-Una transferencia de amor, como ya sabes, el amor no se puede destruir y por lo visto el olvido tampoco es una opción por lo cual yo he pensado en transferirlo, como no puedo hacer que Matt deje de querer a Mimi lo que haré es transferir el amor que le tiene a mi, pero como el amor es algo bidireccional ósea que es de la dos partes no puedo dejar el amor que siente Mimi por Matt en la nada así haré que su amor se redireccione hacia Andrew y así todos seremos felices.
Keira miró a su hermana, aquello se oía bien bueno para Kaira y Andrew pero ¿Por qué no lo había puesto en práctica aún, se oía sencillo, y sabía que su hermana ya había recuperado todos sus poderes y hasta pudiera que los hubiera incrementado.
-Se oye fácil, ¿por qué no lo has hecho?
-Se oye más no lo es, hay varias cosas que no deben faltar para empezar las personas a las que se va transferir el amor deben de estar de acuerdo, y esa parte obviamente ya la tengo, Andrew y yo estamos más que dispuestos, el problema está en que la transferencia se debe hacer en un momento en que el amor de la pareja inicial se encuentre débil para poder transferirlo a la otra persona sino será imposible la transferencia, por eso debo buscar un momento en que Matt y Mimi estén peleados para que su amor no sea tan fuerte y poder llevar acabo el hechizo, además necesito de una pócima y los ingredientes no son fáciles de conseguir.
-Ya veo, pero Matt y Mimi ya han estado peleados antes, ¿por qué no lo hiciste en ese momento?
-Porque no tenía la pócima, ya te dije que los ingredientes no se consiguen fácilmente.
En esto último Kaira había mentido, si había tenido la pócima en sus manos, pero Andrew había empezado a tener dudas y la transferencia podía fallar si el se echaba para atrás por eso había preferido esperar a que la piedra en el pecho de Andrew hiciera su trabajo y convirtiera el amor que Andrew sentía por Mimi en una obsesión para así el chico ya no se arrepintiera.
Entró de nuevo a su habitación, sólo que esta vez con un plato de sopa en la mano, T.K y Kari ya se encontraban comiendo pero él prefería primero asegurarse que Mimi comiera algo ya después él lo haría.
Llevó el plato hasta donde estaba Mimi y lo dejó en el buró junto a su lámpara, llamó a Mimi para despertarla pero ella no lo hizo, primero pensó que tenía el sueño pesado pero cuando la vio intentar abrir los ojos sin tener mucho éxito se preocupó y entonces lo notó, las mejillas de Mimi estaban sonrojadas, tocó la frente de la castaña y esta se encontraba hirviendo, ¡maldición! Mimi tenía fiebre.
Rápidamente salió del cuarto y fue directo al baño para buscar en el botiquín algo para la fiebre pero no encontraba nada.
-¿Pasa algo hermano?
Preguntó T.K desde la mesa al ver que su hermano buscaba desesperado algo en el botiquín de primeros auxilios.
-Mimi tiene fiebre.
Contestó sin detener su búsqueda, tenía que ver algo ahí que fuera de ayuda una pastilla cualquier cosa que le ayudara a bajar la fiebre.
-Puede que yo traiga una pastilla para la fiebre en mi bolsa.
Kari se paró de su asiento y fue hasta el sillón donde estaba su bolsa, ella siempre había sido muy enfermiza y cuando era niña siempre sufría de fuertes fiebres por lo cual siempre procuraba traer un medicamento de emergencia en su bolsa.
-Aquí está.
Kari fue hasta donde estaba Matt y extendió la pequeña caja de pastillas a Matt quien la tomó sin dudarlo.
-Gracias Kari.
-Ponerle pañuelos húmedos en la frente también ayudarán a bajar la fiebre, mi mamá solía hacerlo cuando me enfermaba de niña.
-Yo iré por los pañuelos, tú y ve dale la pastilla hermano.
Matt asintió y fue por un vaso de agua para después entrar a la habitación en donde se encontraba Mimi.
Kari no pudo evitar sonreír, el ver a Matt tan preocupado por Mimi era sumamente tierno no cabía duda de que Matt estaba más que enamorado de ella y Mimi también debía de estarlo ya que a pesar de que se encontraba débil y casi inconsciente por la única persona que había preguntado era por él.
Un teléfono comenzó a sonar, Kari volteó su vista hacia el sillón y vio el teléfono rosa que sonaba con insistencia, seguro era el de Mimi, miró de quien era la llamada y vio que era de la casa de Mimi, seguramente su madre también había recobrado los recuerdos de su hija y estaba preocupada de no saber donde estaba.
Kari tomó el teléfono y recibió la llamada, tal y como lo había imaginado era la señora Tachikawa preocupada por saber donde estaba su hija, y a Kari no le quedó de otra más que decir una mentira blanca diciendo que estaba en el centro comercial y que Mimi no había contestado porque estaba en los baños y que seguramente llegarían en la noche porque aún le faltaban tiendas por recorrer. La señora Tachikawa pareció tranquilizarse con aquella mentira y pidió que Mimi la llamara cuando saliera de los baños cosa que sabía Kari no sucedía pues Mimi estaba en cama con fiebre, pero por lo menos eso le había dado un tiempo considerable antes de que la señora Tachikawa volviera a llamar, tal vez para ese entonces Mimi hubiera recuperado la consciencia y pudiera contestar ella.
Había pasado alrededor de una hora cuando Mimi volvió a abrir los ojos, sintió su frente húmeda y llevó su mano a su frente para encontrarse con un trapo mojado sobre ella.
-No te lo quites, ayuda a bajar la fiebre.
Dijo Matt desde una silla al lado de la cama donde se encontraba Mimi, ella dejó el trapa en su lugar y guió su mirada hacia a Matt quien le sonreía dulcemente. Mimi al verlo bajó su mirada entristecida, estaba cansada de causarle tantos problemas y él seguramente también ya se estaba cansando.
-Perdón.
Matt la miró sorprendido y se acercó a ella, dejó su lugar en la silla y ahora se sentó en la cama para ahora estar más cercas de ella.
-¿Por qué dices eso?
-Sólo te causo problemas.
Respondió Mimi intentando inútilmente contener su llanto pero le fue imposible algunas lágrimas ya habían salido sin que diera cuenta.
Matt sonrió al verla llorar, seguramente estaba sensible por la fiebre, tomó la mano de ella y la besó con ternura.
- Tú nunca me causas problemas.
-Claro que sí.
Protestó ella desviando su mirada de él, Matt sonrió, las mejillas de Mimi aún estaban enrojecidas por la fiebre y sus ojos llorosos la hacían ver tan adorable que él no pudo hacer otra cosa más que sonreír.
-No es así.
-Sí lo es siempre tienes que estarme cuidando y…
-Me gusta hacerlo, me gusta cuidar de ti.
Mimi volteó a verlo y vio la sonrisa en los labios de Matt, sabía que estaba siendo sincero con ella y Mimi se sintió terriblemente conmovida, ¿qué había hecho ella para merecer un novio tan perfecto como él?
- Yo… yo…
Intentó hablar pero nada coherente salía de sus labios, simplemente no sabía que decir, él la miraba con esa mirada tan llena de amor y tan profunda que simplemente la dejaba sin palabras.
-Shhh, esta bien- Le dijo apoyando sus antebrazos a los costados de ella para así poder cortar significativamente entre los dos- No tienes que decir nada- Le susurró al oído, Mimi sintió como mariposas revoleteaban en su estómago de sólo sentirlo tan cercas y desvió su mirada apenada, sentía que explotaría de los nervios o que simplemente su corazón se detendría, sabía que era su novio y que no tenía porque apenarse o ponerse nerviosa, pero es que a pesar de que lo sabía, él seguía despertando en ella un sinfín de emociones con sólo acercarse. Matt hizo que ella volteara a verlo y sonrió, adoraba que ella se siguiera sonrojando sólo con acercársele más de lo normal y él no se quedaba atrás con sólo tenerla así de cerca su corazón palpitaba fuerte deseando ansioso el momento de un beso, de un beso que le dijera lo que él no sabía decirle en palabras, que le demostraba que la amaba y que él era todo suyo, que en el mundo no había nadie más que ella para él y así lo hizo, en cuanto ella fijó sus ojos en los de él, Matt acortó toda la distancia entre los dos y se entregó por completo a en ella en intenso beso lleno de amor.
Era lunes por la mañana, todo había vuelto a la normalidad excepto por el hecho de que Mimi no había ido a la escuela pues desde el sábado tenía un terrible resfriado, pero eso era lo de menos, lo importante era que todo había vuelto a la normalidad, Yumi y sus amigos ya recordaban a Mimi, Tai y Sora también lo hacían aunque bueno su relación con Sora no estaba muy bien ya que ambos recordaron lo del beso que lo metió en problemas con Mimi y al parecer Tai tampoco estaba muy bien con Sora ya que no se habían hablado en toda la mañana, pero eso no le preocupaba, sabía que esos dos no podían durar mucho tiempo peleados así que no había de que preocuparse. Lo que sí le preocupaba a Matt era el trío que se sentaba tras de él habían estado normales como si nada hubiera pasado pero él sabía que no debía confiarse.
Miró su celular para ver la hora y no pudo evitar sonreír al ver la imagen de Mimi como fondo de pantalla en el celular, ahora entendía porque la pantalla en blanco lo hacía sentir que algo le faltaba.
-Auww que tierno Romeo extraña a su Julieta.
Matt guardó el celular al oír la molesta voz de su mejor amigo al lado de él, Tai no desaprovechaba ni una sola oportunidad para molestarlo, pero ya después él se las cobraría, algún día Tai tendría novia y entonces sería el momento de la venganza.
- Sólo quería ver la hora.
-Sí claro, esa sonrisa de bobo enamorado siempre sale cuando uno ve la hora.
Matt se sonrojó notoriamente y apretó su puño con fuerza odiaba que Tai pusiera en evidencia sus sentimientos por Mimi, él ya sabía que estaba perdidamente enamorado de Mimi, no era necesario que Tai se lo recordara en cada oportunidad.
-¿Qué es lo que quieres?
Preguntó molestó y Tai soltó una carcajada, era tan genial cuando Matt se enojaba.
-Vamos sólo bromeaba no es para que quieras golpearme.
-Tú eres el que siempre se lo busca.
-Esta bien pues, pero no quería hablar contigo de tu evidente amor por Mimi sino de Sora.
-¿Sora? ¿Qué pasa con ella?
Matt miró a la chica, desde que había llegado a la escuela Matt se dio cuenta que su amiga estaba de mal humor y no hablaba ni siquiera con Tai, sólo hablaba con las gemelas, él le hubiera preguntado que pasaba pero aún estaba molesto por lo del beso, estaba seguro que Sora lo había hecho apropósito para que Mimi lo viera y eso le molestaba, Sora ya no era la chica que siempre fue su mejor amiga.
-Sé lo del beso.
Le dijo Tai un poco apenado, sabía que aquello no era asunto pero no quería que Matt, Sora y él dejaran de ser el trío dinámico, los tres siempre habían sido muy buenos amigos y sentía como aquella amistad se estaba derrumbando.
-¿Ella te lo dijo?
Preguntó Matt molesto, aún le enojaba que Sora hubiera hecho aquello, se suponía que ella era su amigo, debía de apoyarlo, no tratar de destruir la única relación que lo había hecho sentir completo y que lo hacía feliz.
-No, yo… yo los vi, intenté hablar con ella pero ella…
-Ella esta muy cambiada, no sé que le pasa.
-Esta dolida por tu relación con Mimi, compréndela, ella siempre ha estado enamorada de ti.
-Esta encaprichada, es distinto.
-No lo creo ella…
-Respóndeme algo Tai, ¿Tú le harías a Sora lo que ella me hizo? ¿Intentarías destruir la única relación que la hace feliz?
-Claro que no.
-¿Y por que?
-Porque la quiero y lo más importante es que ella esté feliz.
-Ahí está, ahora me entiendes porque digo que es un capricho.
Tai se quedó callado, comprendía el punto de vista de Matt y sabía que el rubio estaba en lo cierto, si realmente Sora estuviera enamorada de Matt lo dejaría ser feliz con Mimi pero ¿Qué podía hacer él para que Sora entendiera eso?
-Te entiendo, pero Sora está confundida.
-Lo sé y créeme que quiero arreglar las cosas con ella pero primero quisiera que todo con Mimi volviera a la normalidad.
-¿Sigue molesta por el beso? Sé que ella los vio.
-No es eso, es sólo que…
-¿Matt que es lo que pasa? sé que algo no está bien.
Tai estaba consiente de que algo pasaba, la semana anterior todo estaba bien con Sora y de un de repente recordó lo del beso y ella lo evitaba seguramente porque también lo había recordado pero ¿Por qué lo habían olvidado? Aquello se estaba volviendo una locura y estaba casi seguro que Matt tenía la respuesta a todo lo que pasaba.
- No te preocupes Tai, ya todo esta bien, me refería a que esperaré a que Mimi se alivie de su gripe para decirle que hablaré de nuevo con Sora.
-Ya veo, supongo que no le agradará la idea.
-Eso temo pero ella debe entenderme, Sora es mi amiga y no me gustaría que nuestra amistad terminara por algo así. Sé que tu tampoco quieres eso y por eso tratas que entienda a Sora pero sólo necesito tiempo aun sigo molesto por lo que sucedió.
-Te entiendo, de todas maneras yo intentaré hablar con Sora, no puedo dejarla sola.
-Lo sé.
Dijo con una sonrisa, Sora era muy afortunada de tener a alguien como Tai que la quisiera sólo esperaba que ella se diera cuenta pronto.
La hora del receso llegó, Tai esperó a Sora en la puerta a que saliera, sabía que él y ella habían discutido y aunque le molestaba lo que había hecho su amiga él no podía dejarla sola, sabía que Sora estaba confundida y lo necesitaba así que él no podía darle la espalda.
La vio salir, ella caminaba pensativa sin darse cuenta de lo que a su alrededor sucedía parecía triste y eso le rompió por completo el corazón a Tai, simplemente no podía dejarla así.
-Sora.
-¡Tai!
Sora dio un pequeño sobresalto al oírlo, se volteó a verlo pero casi de inmediato bajó su mirada apenada, sabía que lo había decepcionado con lo que había hecho y no tenía cara para verlo a los ojos ni mucho menos hablarle, por eso lo había estado evitando.
-¿Qué es lo pasa?
Preguntó la chica a la par que hacía su cabello tras su oreja y sin mirarlo, no tenía el valor de verlo a los ojos.
-Quiero hablar contigo.
-Tengo prisa.
Intentó escapar, sabía de que le quería hablar Tai y ella no quería hacerlo, no quería decepcionarlo de nuevo diciéndole que odiaba a Mimi y que no deseaba que Matt fuera feliz con ella, que no se arrepentía de lo que había hecho y que lo volvería a hacer si lograba que Matt se apartara de Mimi, sabía que aquellas palabras sólo incrementarían la decepción de Tai, pero eran la verdad, odiaba a Mimi y estaría dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de separarla de Matt.
-Sé que no quieres hablar de lo que pasó y siendo sinceros yo tampoco quiero hacerlo, sólo no quiero que estemos peleados.
Sora volteó a verlo, miró los grandes ojos color chocolate de Tai y supo que su amigo no mentía, él quería arreglar las cosas, aunque no estaba segura de que él soportara a esa nueva Sora que hasta ella desconocía.
-Tai, yo no soy la misma de antes.
Le dijo consciente de que había cambiado y no precisamente para bien pero es que simplemente no podía evitar lo que sentía, odio, rabia y rencor.
- Lo sé.
Dijo con tristeza el chico pero por esa razón era que él no podía alejarse, sabía que dentro de esa chica estaba su antigua amiga esperando a ser rescatada y eso era lo que él iba a hacer.
Sora lo miró entristecida y a la vez conmovida, por él quería dejar de ser esa nueva Sora que parecía más un ogro y recuperar a la otra Sora la que era la inseparable amiga de Tai pero por más que lo había intentado, no lograba dejar de sentir aquellos sentimientos tan negativos que la invadían por dentro.
-Entonces vamos a casa.
Le dijo ella con una suave sonrisa y los dos se dirigieron a casa por el mismo camino de siempre, sin embargo no eran los mismos amigos inseparable de toda la vida que se acompañaban a casa todos los días esta vez ella era la chica que quería ser rescatada de su propio odio y él, el chico decidido a salvarla de ella misma.
Ahora sí eran la pareja perfecta, de aquello no cabía duda, cuando Mimi lo vio llegar y lo dejó entrar supo que él estaba algo extraño pero Matt aseguró que estaba bien y que sólo eran figuraciones suyas y que él estaba mejor que nunca pero el tiempo se encargó de darle la razón a Mimi, no tardó más de unos cuantos minutos para que Matt no pudiera negarlo y aceptara lo inevitable, él también se había enfermado.
Ahora los dos se encontraban sentados en el sillón de la sala de Mimi, tapados con una gran cobija, viendo la televisión y comiendo un gran plato de caldo de pollo que la señora Tachikawa había hecho feliz mente para los dos tórtolos enfermos.
Matt estornudó y Mimi le pasó un pañuelo.
-Te dije que no estabas bien.
Protestó la chica.
-Sí te decía que no me sentía muy bien me hubieras mandado directo a casa para que descansara.
- Era lo más saludable.
-Claro que no, es más saludable estar aquí con mi novia incubadora de un virus y mi suegra que me da caldo de pollo para que me alivie.
- Te dije que no besaras para que no te enfermaras.
-No iba a dejar de besarte sólo por una gripe.
-Entonces no te quejes.
-Yo no me estoy quejando.
-Dijiste que era la incubadora de un virus.
Matt la miró y sonrió divertido Mimi estaba haciendo otros de sus berrinches que ya debía saber ella sólo lo alentaban a seguir molestándola para hacerla enojar.
-Y un virus mortal.
-¡Matt!
Se quejó la castaña aventándole uno de los cojines que casi tira el caldo de Matt.
-Oie tu mamá se molestará si lo tiras.
-Tu tienes la culpa por molestarme.
Respondió Mimi con reproche y enseñándole la lengua a su novio quien rió por el acto tan infantil de la chica que se volteó indignada fingiendo que miraba la televisión.
Matt dejó el plato con caldo sobre la mesa de centro y se acercó a Mimi, le quitó su plato y también lo dejó en la mesa.
-¡Oie aun no acabo!
Protestó Mimi al ver que Matt le quitaba su plato, pero la ignoró y continuó con lo tenía planeado hacer que era contentar a su novia después de haberla hecho enojar.
-Ya no seas enojona, sólo bromeaba con lo del virus mortal yo también lo tengo, además no le has visto el lado positivo.
- Y ¿Cuál es según tú?
Preguntó Mimi cruzándose de brazos, sabía que Matt quería contentarla, pero no tenía pensado dejársela tan fácil.
-Que ahora podemos hacer esto sin riesgo alguno.
Matt tomó la mejilla de Mimi con una de sus manos y la besó intensamente, Mimi no se pudo resistir y correspondió al beso de Matt, odiaba que le resultara imposible resistirse a los besos de él pero amaba que la besara de esa manera tan llena de amor.
Matt se apartó de ella y sonrió al ver que ella no lo miraba con reproche, contentar a Mimi era muy fácil.
-¿No estás de acuerdo conmigo?
Le dijo con una sonrisa traviesa, Mimi imitó aquella sonrisa traviesa de Matt y ahora fue ella la que se acercó a Matt.
-Claro que sí.
Le respondió y ahora fue Mimi quien lo besó pero ambos se tuvieron que separar al sentir ganas de estornudar, los dos estornudaron al mismo tiempo y rieron no cabía duda los dos eran tal para cual.
Siguiente capitulo: Dulce chocolate blanco
Publicación: viernes 16 de marzo
Mimato196
Mayo 2007
