Hola a todos, perdonen la tardanza pero mi compu estaba secuestrada pero ya que la han regresado aquí les dejo el siguiente capitulo y espero que sea de su agrado:)
Nota: Digimon no me pertenece ni sus personajes la historia es sin fines de lucro
52
Dulce chocolate blanco.
Aquel día tener que ser perfecto, y no solamente porque era el día blanco sino porque ese día él y Mimi cumplían un mes siendo novios y por eso él se había encargado de hacer todo para que aquel día fuera perfecto para los dos. Primero en la escuela la estaría esperando su primer regalo un rico y delicioso chocolate blanco en forma de gatito, después irían a comer saliendo de clases, pasearían un rato en la feria que hacían en honor a ese día y terminarían con una romántica cena en su casa que Tai le había ayudado a planear y preparar ya que aquella no sería una cena común, en esa cena el se atrevería a decirle lo que ya era innegable para él, le cantaría aquella canción que compuso para ella y lo haría, cambiaría aquellos lindos "Te quiero" por algo más profundo y por fin le diría "Te amo" al principio había tenido miedo decírselo pero se había decidido a hacerlo, sabía que no por mucho tiempo podría retener aquellas palabras en su boca, algún día saldrían solas sin que él lo pensase, así que qué mejor oportunidad para decirlas que cuando ambos cumplían un mes saliendo juntos.
Ya todo estaba listo, había durado semanas planeándolo pero por fin todo estaba arreglado, sólo esperaba que todo saliera de acuerdo al plan.
-Buenos días.
Lo saludó como siempre con una sonrisa en sus labios y con el más tierno de los besos que parecían sólo guardados para él.
-Buenos días.
Saludó él una vez que el beso entre ambos se cortó, ella sonrió satisfecha al ver la sonrisa que su novio esbozaba por aquel corto beso así que decidió darle otro fugaz beso.
-¿Y eso?
Le preguntó divertido, Mimi lo miró y sonrió, colocó su mano tras la nuca de él y lo acercó a para darle otro beso.
-Porque hoy es un día especial, ¿Acaso lo olvidaste?
-¿Cómo podría?
Respondió sabiendo que Mimi se refería a que cumplían un mes saliendo.
-Entonces ¿Por qué no he recibido un beso apasionado a cambió?
-¿Quieres un beso apasionado?
Le respondió con una sonrisa torcida en sus labios y colocando su mano en la cintura de Mimi para después atraerla con fuerza hacia él, ella sonrió complacida.
-Sólo si tú lo quieres.
Dijo Mimi con una sonrisa divertida y una mirada seductora que no le dejó a Matt ninguna duda, tomo con una mano la cintura de Mimi y la otra puso sobre la nuca de la chica para después unir sus labios en un beso intenso, Matt la inclinó al momento de besarla lo que causo que Mimi abriera los ojos sorprendida pero después los volvió cerrar, aquello era como en las películas románticas.
Matt regresó a Mimi a su lugar una vez que el beso terminó, se apartó de ella y sonrió al ver que ella sonría satisfecha.
-Ese ha sido el mejor beso de todos.
Dijo Mimi suavemente sonrojada y con sus manos en el pecho de su novio quien sonrió orgulloso.
-Y aún nos faltan muchos besos más este día.
-Estoy ansiosa por recibirlos.
Ambos sonrieron y antes de que él se apartara de ella Mimi alzó su rostro para darle un último beso antes de que tuvieran que irse a la escuela.
Llegaron al salón de Mimi, por estarse besando llegaron con el tiempo contado y Matt no tuvo oportunidad de quedarse con ella más tiempo por lo cual se despidieron en la puerta del salón.
-Nos vemos en la siguiente hora.
Le dijo Matt una vez que hubiera despedido a su novia como es debido, dándole un tierno beso antes de irse.
-Te estaré esperando.
Matt sonrió al oírla.
A ti algo te espera en tu escritorio.
Le dijo Matt con una sonrisa y Mimi no pudo evitar emocionarse.
-¿Qué es?
-Entra y lo verás.
Matt había pensado que Mimi le insistiría más para que le dijera que era lo que le esperaba en su escritorio pero no había terminado de hablar cuando la castaña entró corriendo emocionada a su salón, Matt no pudo hacer otra cosa más que sonreír, Mimi nunca cambiaría y eso le alegraba ya que él la quería tal y como era.
Mimi llegó a su escritorio y sus ojos se iluminaron y llenaron de lágrimas de emoción al ver la hermosa rosa que descansaba en su escritorio junto con una linda caja. Abrió con cuidado la caja y se encontró un hermoso y apetecible chocolate blanco en forma de un lindo gatito que ella podía jurar tenía los ojos más tiernos que jamás había visto.
Mimi tomó la nota que estaba sobre el hermoso gato de chocolate blanco y la abrió para leerla.
"Este es sólo el regalo del día blanco. Nos espera un inolvidable día y tu otro regalo te lo daré al final día"
Mimi sonrió, volvió a doblar hoja y abrazó con fuerza el regalo de Matt, no podía negarlo tenía el mejor novio del mundo.
La hora pasó rápido, durante toda la hora había estado ansiosa por que se terminara, estaba desesperada por ir con Matt y darle las gracias por su regalo, así que apenas y su maestro dio por terminada la clase ella salió de su salón corriendo lo más rápido que pudo hasta que una voz la detuvo.
-¿A dónde vas con tanta prisa?
Sin darse cuenta había pasado a Matt quien al parecer ya estaba esperándola afuera de su salón.
-Iba a buscarte.
Le respondió apenada, de seguro había lucido como una novia loca desesperada, ¡Dios! Aquello era tan vergonzoso, tal vez hubiera sido mejor que le dijera que iba al baño así él no se daría cuenta de que estaba tan ansiosa por verlo.
-¿Te gustó tu regalo?
Le preguntó con una sonrisa en los labios, Mimi olvidó su vergüenza y se acercó a su novio para recompensarlo, tomó la corbata del uniforme del chico y lo jaló hacia ella para besarlo.
-Me encantó.
-Y eso que aún no te he dado la mejor parte.
Le sonrió él de medio lado y Mimi también sonrió.
-Ya quiero saber que es.
-Tendrás que esperar hasta la noche.
-¿Ah si?.
Mimi lo besó nuevamente, tal vez entre beso y beso podría sacarle la información que quería.
-Sí.
Le contestó él con una sonrisa.
-¿Seguro?
Mimi lo volvió a jalar de la corbata y lo volvió a besar, Matt sonrió, ya se imaginaba que tramaba la castaña pero el no iba a ceder aunque sí disfrutaría de los besos.
-Más que seguro, y no creas que por besarme te diré que es, es una sorpresa.
Mimi se alejó de él, se cruzó de brazos y puso una cara de reproche que soltó una risa de su novio.
-Que malo eres.
-Si te dijera que es, ya no sería sorpresa.
-¿A sí? Pues entonces tú tendrás tu regalo hasta la noche también.
-Esta bien.
Le respondió con una sonrisa que no dejó satisfecha a Mimi, ella quería que él le insistiera como ella a él, pero al parecer Matt no era tan impaciente como ella.
-Vamos no pongas esa cara, sólo son unas cuantas horas.
-Esta bien esperare.
Respondió Mimi borrando su cara de berrinche y adornando ahora su rostro con una sonrisa.
-Ahora ven acá y sígueme besando.
Dijo Matt atrayendo a Mimi hacia él para volverla a besar, ella rodeó con sus brazos el cuello del chico y disfrutó de los labios de su novio.
¡Por fin las clases habían terminado! Había acompañado a Sora a su casa y ahora se dirigía a casa de Matt para hacer la última parte de su misión y dejar todo listo para la cena romántica que Matt había preparado para Mimi. La primera parte de su misión no había sido nada sencilla, le había tenido que dejar la rosa y el chocolate a Mimi en su escritorio, la tarea parecía que era fácil y lo era, sino fuera porque él era monstruo devorador de chocolate, más de una vez había estado tentado a dejar solamente la rosa y guardar a aquel delicioso chocolate blanco en su estomago, ¿Pero que demonios estaba pensando Matt al dejar a su cuidado un exquisito chocolate? Aquello había sido una tortura para él y más porque hasta podía olerlo, pero ya que más daba afortunadamente había logrado controlar sus instintos devoradotes de chocolate y había entregado el regalo de Mimi completo.
Metió la llave que Matt le había dado en la cerradura y abrió la puerta, lo único que tenía que hacer era meter el platillo que Matt había hecho al horno, esperar a que se cosiera y salir del departamento de Matt antes de que llegara con Mimi para no interrumpir la cita romántica de los dos tórtolos enamorados, ¡Dios! Pero que complicado era tener novia, que bueno que él no tenía, ya que no se miraba así mismo haciendo todo esa clase de cursilerías.
Entró al departamento y se sorprendió al ver el lugar impecable, por lo general Matt y su padre tenían un desastre en todo el departamento pero al parecer esta vez Matt se había esmerado y había dejado el lugar reluciente. Una sonrisa se dibujó en el rostro de Tai, ¿quién diría que una chica haría cambiar tanto a su amigo? Aunque se alegraba por él, desde que Mimi había aparecido en la vida de Matt se le miraba más feliz y eso le alegraba.
Habían tenido una comida de lo más alegre, habían ido a un lindo restaurante y platicado sin parar, hasta que Matt decidió que era hora de irse.
-¿A dónde me llevas?
Preguntó Mimi divertida, desde que habían salido del restaurante Matt le cubría los ojos porque según él era una sorpresa el lugar donde pasarían el día.
-Ya casi llegamos.
-Llevas diciendo eso hace una hora.
Matt no pudo evitar reír al oír el comentario de la castaña, Mimi era una exagerada, no llevaban ni siquiera dos minutos, lo que pasaba era que su linda novia no tenía nada de paciencia.
-No seas exagerada, no llevamos ni tres minutos.
-Es que me desespera no poder ver a donde voy.
-Confías en mí, ¿no es así?
-Sí.
-Entonces no tienes de que preocuparte.
Mimi hizo una mueca, odiaba cuando Matt la dejaba sin argumentos, además ya habían caminado mucho, ¿qué le costaba a Matt decirle a donde irían?
-Listo, llegamos.
Matt se detuvo y en consecuencia Mimi también, la castaña llevó sus manos hacia las de Matt intentando quitarlas pero Matt no se lo permitió.
-No seas impaciente -le susurró al oído y Mimi sintió que todo dentro de ella temblaba con sólo oírlo tan cercas de ella.
-Pero dijiste que ya habíamos llegado.
-Sí pero no que ya podías ver.
-¿Entonces cuando podré ver?
-Pues la verdad tenía pensado dejarte así el resto del día.
-¡¿Qué? ¿Por qué?
-Por que así estoy obligado a estar cercas de ti.
Mimi se sonrojó, podía sentir el cuerpo de Matt pegado junto al suyo y él perfume del chico la embriagaba, sintió como su corazón palpitaba fuertemente, había empezado a palpitar con fuerza desde que Matt se colocó tras de ella para taparle los ojos.
-Te quedaste callada.
-¿Ya puedo ver?
Protestó Mimi a la defensiva y Matt rió sabía que la chica odiaba que pusiera sus sentimientos en evidencia siempre se ponía roja como un tomate, un lindo tomate enojón que siempre terminaba gritándole.
-Esta bien, puedes ver.
Matt retiró sus manos de los ojos de Mimi y lo primero que vio la chica fue la entrada de lo que parecía una feria, la feria en honor al día blanco, siempre había querido ir a una pero como nunca había tenido novio para poder asistir nunca había ido.
-¡La feria!
Dijo emocionada Mimi y volteó a ver a Matt, él sabía que le gustaría la sorpresa, Yumi se lo había recomendado y al parecer la pelirroja no se había equivocado puesto su Mimi se veía muy emocionada y eso le alegraba.
-Pensé que te gustaría.
-¡Me encanta!
Mimi se lanzó hacia a Matt y lo abrazó fuertemente emocionada, cada momento lo confirmaba más, tenía al mejor novio del mundo y lo adoraba.
Matt no se había esperado el efusivo abrazo de su novia pero le había encantado de eso no cabía duda.
-Oie Matt ¿Ese no es el restaurante donde comimos?
Preguntó Mimi apartándose del rubio y apuntando a un establecimiento que se encontraba cruzando la calle.
-Sí.
-¿Entonces porque duramos tanto en llegar?
-Ya te dije que no duramos ni cinco minutos, lo que pasa es que eres una exagerada.
Mimi infló su cachetes molesta, ella no era una exagerada, realmente se le había hecho largo el camino seguramente porque iba con los ojos tapados, pero sabía que aunque le explicara eso a Matt él no dejaría de decir que era una exagerada.
-Pero así te quiero.
Matt besó la mejilla de Mimi y la chica se sonrojó levemente, amaba esos pequeños gestos de amor de Matt pero aún no podía dejar de apenarse por esos lindos detalles.
-¿Dime algo nos quedaremos a ver lo fuegos artificiales?
-Si tú quieres.
Mimi tomó el brazo de Matt y juntos caminaron hacia la entrara de la feria, aquel sería un día inolvidable para ambos eso era seguro.
Llevaba ya veinte minutos esperando a que el platillo que Matt había hecho para su cena romántica con Mimi saliera del horno de una buena vez, ya se estaba quedando dormido y a esa cosa todavía parecía faltarle una hora o dos. Bostezó, se encontraba sentado en la mesa de la cocina, ya había visto la tele un rato y había comido un sándwich pero aquello no había sido suficiente para él y la tele ya lo había aburrido, tal vez debería comer otro sándwich, ya que parecía que el platillo de Matt aún tardaría un buen rato en estar listo.
Se levantó de la silla y se dirigió hacia el refrigerador dispuesto a prepararse otro sándwich, buscaba la mayonesa cuando entonces la vio, una caja que se miraba tentadora ¿Qué habría ahí? La tomó y la abrió con cuidado para encontrarse con unos ricos y deliciosos chocolates, estaban intactos, ¿qué hacían ésos chocolates en el refrigerador de Matt? ¿Acaso eran más chocolates para Mimi? Pero si esa chica ya había recibido bastantes con el delicioso chocolate blanco, no era justo, además tanto chocolate le sacarían granos y la harían engordar, ¿qué acaso Matt no había pensado en eso? Para suerte de ambos el buen Tai estaba ahí y se encargaría del asunto comiéndose los chocolates, así Mimi no tendría granos y Matt no tendría una novia que le reclamara que estaba gorda por su culpa.
-Por Mimi.
Dijo Tai alzando en su mano uno de los chocolates para después meterlo en su boca y disfrutar del delicioso sabor a chocolate que estaba acompañado por un delicioso líquido que Tai no supo reconocer muy bien pero que estaba delicioso.
-OH! Pero que buenos están, comeré otro.
Tai tomó otro de los chocolates y lo llevó a su boca, al principio había planeado dejarle unos pocos a Mimi para que Matt no lo regañara tanto pero ahora que había probado aquellos deliciosos chocolates no podía detenerse y que importaba sí Matt quería matarlo esos chocolates valían la pena además él ya no iba a estar para cuando Matt llegara y él negaría todo, sí, no cabía duda, su plan era infalible se comería los chocolates y después negaría saber de la existencia de aquellos chocolates, no cabía duda él era todo un genio.
Perfecto era poco para poder definir el grandioso y maravilloso día que habían pasado y que por desgracia estaba por terminar, toda una tarde de diversión y romance en la feria estaba por terminar con broche de oro, con el gran espectáculo de fuegos artificiales que se hacía cada año en honor a ese día.
-Aquí será un buen lugar.
Dijo Matt llevando a Mimi bajo un árbol frente al agua que rodeaba la isla. Los dos tomaron asiento en el pasto y esperaron ansiosos que empezara el espectáculo de fuegos artificiales.
-Matt…
-¿Qué pasa?
-Quería agradecerte por todo lo que has hecho por mí este día, ha sido fantástico y el mejor regalo de todos.
-Tú regalo aún no termina.
Dijo Matt con una sonrisa en los labios y Mimi lo miró confundida, ¿qué más regalo podía haber además de ese fabuloso día que ella podía decir era el mejor día de su vida?
-Pensé que este era el regalo.
-Falta un detalle, pero será hasta la noche, después de que terminé nuestra cena romántica.
- ¿Preparaste una cena?
-Claro, te dije que este día era especial.
Mimi esbozó una tímida sonrisa, sabía que lo había estado diciendo a lo largo de todo el día pero a cada minuto se convencía más que tenía al mejor novio de todos.
-Hay algo que quiero darte.
Mimi se volteó hacia su maletín y lo tomó para buscar algo en él, buscó unos segundos hasta que lo encontró, una pequeña caja envuelta en papel azul y con un moño plateado.
-T.K me ayudó a escogerlo, dijo que te gustaría.
Mimi extendió la pequeña caja hacia Matt quien no pudo evitar sonreír, para él la compañía de Mimi era el mejor regalo que podía tener, pero le enternecía el hecho de que ella se hubiera tomado la molestia de buscar algo para él, no sabía que era lo que contenía aquella caja pero estaba seguro que se volvería en algo invaluable para él por el simple hecho de que ella lo eligió para él.
Abrió la pequeña caja y sus pupilas se dilataron ante la sorpresa de lo que se encontraba en el interior de la caja, era hermosa y perfecta, tomó la fina armónica entre sus manos y la miró detalladamente, hasta tenía su nombre grabado en ella.
-T.K me dijo que habías perdido la tuya cuando eras niño, por eso creí que te gustaría.
Una sonrisa nostálgica se dibujó en los labios de Matt al escuchar a Mimi, él sabía que su armónica no se había perdido, él la había tirado al mar en un momento de rabia cuando se enteró del divorcio de sus padres y aunque se arrepintió al segundo después de que la había lanzado nunca más la encontró.
-OH! No te gustó.
Se quejó Mimi mortificada al ver la cara tristeza de Matt, al parecer una armónica no era el regalo perfecto, tal vez hubiera sido mejor una camisa o quien sabe, cualquier otra cosa, no era muy buena eligiendo regalos para chicos.
-Claro que me gustó es perfecta.
Matt se acercó a Mimi y besó la frente de la chica para tranquilizarla ya que ella solía exagerar por todo. Mimi se quedó quieta en cuanto sintió el beso de Matt en su frente, alzó su vista y él le susurró un "gracias" con una sonrisa en los labios tan dulce que hizo que Mimi se olvidara de todo por un momento.
-Ya empezaron los fuegos artificiales.
Mimi al igual que Matt alzó su vista para comprobar lo que Matt había dicho y encontrarse con hermosas luces de colores adornando el cielo. Matt despegó su vista del cielo y la fijó en Mimi quien admiraba emocionada los fuegos artificiales, ella era tan hermosa y perfecta que no podía creer que estuviera a su lado, miró la armónica que estaba en una de sus manos y sonrió, ella había escogido el regalo perfecto. Volvió su vista hacia Mimi y comprobó lo que ya sabía estaba enamorado de ella y esa noche se lo haría saber una vez que cantara la canción que había escrito para ella.
Sin previó aviso Matt tomó la barbilla de Mimi y la hizo voltear hacia él para después besarla, Mimi abrió los ojos sorprendida, no se esperaba el beso pero no iba a negar que le había encantado y más porque sentía que con eso Matt le transmitía todo su amor. Tomó con una de sus manos la mejilla de Matt y profundizó el beso entre ambos, ella también quería decirle a Matt cuanto lo amaba y que estaba perdidamente enamorada de él.
Los dos mantuvieron el beso por un largo tiempo bajo la luces fugaces de colores que hacían los fuegos artificiales en el manto de la noche, en ese momento no les importaba nada que no fueran ellos, nada importaba, ni la noche, ni los fuegos artificiales, sólo ellos dos y el amor que se tenían.
Los dos llegaron al departamento, aún era temprano, apenas eran las ocho de la noche y les esperaba una deliciosa y romántica cena.
-No me cansaré de decirlo, este ha sido un día maravilloso.
Dijo Mimi tomada del brazo de Matt poco antes de llegar a la puerta.
-Y falta lo mejor.
Matt tomó a Mimi y la acorraló en la puerta, para después besarla intensamente, Mimi lo besó con la misma intensidad, rodeó con sus brazos el cuello de Matt, disfrutando al máximo de aquel momento, Matt bajó sus manos que tenía sobre la puerta hasta la cintura de Mimi para apegarla más a él quería sentirla lo más cercas posible de él, quería sentir su respiración, su corazón palpitando a la par que el suyo, cada parte de su cuerpo unida a la de él. Subió una de sus manos hasta el cuello de Mimi y devoró sus labios con pasión una y otra vez para después bajar hasta el perfecto cuello de ella al cual comenzó a bañar de besos. Mimi permaneció con sus ojos cerrados, disfrutando las caricias de su novio que la hacían estremecerse y desear que no terminaran y tal vez hubiera permanecido así sino fuese porque un extraño olor llegó a ella.
-Matt…
Matt no respondió, en respuesta al llamado de la chica, subió sus labios hasta los de ella y nuevamente los comenzó a devorar con pasión, Mimi sintió que perdería la razón al sentir los labios del rubio sobre los suyos, pero aquel extraño olor se hacía cada vez más fuerte ¿Acaso Matt no lo notaba?
-Matt espera.
Dijo en un momento en que Matt liberó sus labios.
-¿Qué pasa?
Preguntó Matt sin detenerse y besándola nuevamente, a Mimi se le estaba haciendo difícil concentrarse sintiendo las caricias de Matt sobre ella, pero aquel olor se hacía cada vez más fuerte, no podía simplemente ignorarlo.
-¿Huele extraño?
-¿Qué?
Matt se detuvo y la miró fijamente aquellas no eran precisamente las palabras que esperaba oír, pero ahora que se había detenido había llegado a él aquel extraño olor también, olía a… ¡Quemado! Inmediatamente sacó la llave del bolso de su pantalón y abrió la puerta lo más rápido que pudo para encontrarse con su cocina llena de humo.
-¿Pero que demonios pasó aquí?
Matt entró corriendo a la cocina y se encontró a Tai durmiendo en la mesa, el muy idiota ni siquiera se había percatado del casi incendio en su cocina y se suponía que él iba a cuidar el horno.
Sin pensarlo dos veces Matt se dirigió al baño tomó una cubeta y la llenó de agua para aventarla directo al horno y acabar con el incendio.
-Eh? Hip ¿qué pasa?
Preguntó un aún adormilado Tai.
Matt miró furioso a su amigo, la cena se había arruinado y todo porque el tonto de su amigo se quedó dormido ¿Cómo era posible que Tai tuviera el sueño tan pesado que no oliera el humo?
-¡Casi quemas mi casa idiota! ¿Cómo que qué pasa?
Tai río no parecía mortificado en lo más mínimo es más se miraba raro, sus ojos estaban algo perdidos, sus mejillas sonrojados y apenas y se podía poner en pie ¿acaso a su amigo le había hecho daño tanto humo?
-¡Matt llegaste!
Festejó el moreno de lo más feliz y colgándose del cuello de su amigo.
-¡Oie! Espera ¿Qué te pasa?
Se quejó Matt tratando de quitarse al moreno de encima pero por más que insistía Tai seguía aferrado a él pero ¿Qué le pasaba a Tai? Mimi entró a la cocina y sus ojos se abrieron sorprendidos al ver ¿a su novio abrazado de Tai? ¿Pero que estaba pasando ahí?
-¿Esta todo bien?
-¡Mimi! ¡Tú también viniste!
Tai soltó a Matt y estaba a punto de abrazar a la chica sino fuera porque Matt lo agarró del cuello de la camisa y lo detuvo antes de que llegara a la castaña.
-Mimi ¿Por qué no vas a abrir las ventanas y la puerta?
Mimi asintió y salió de la cocina para dirigirse a la sala y abrir las ventanas.
-Auww Mimi-chan se fue.
-Eh? ¿Mimi- chan? ¿Desde cuando le dices así?
-No sé, hip, se oye lindo. Mimi- chan, Mimi-chan, Mimi- chan…
Tai comenzó a canturrear el nombre de Mimi y Matt supo que su amigo no estaba del todo cuerdo, se golpeó con la palma de la mano la frente mientras que con la otra seguía sosteniendo a Tai quien seguía cantando el nombre de Mimi, al parecer con el humo se le había quemado más de una neurona a su amigo.
-Ya basta Tai, deja de cantar el nombre de Mimi.
-Auww Yama-Kun está celoso.
-¿Yama - Kun?
Tai comenzó a reír sin motivo alguno y Matt comprobó lo que sospechaba, su amigo se había vuelto loco.
-OH, Yama-kun, hip, sólo quieres a Mimi para ti solo deberías compartirla.
Matt sintió que la piel se le erizaba al oír la propuesta, ¿Compartir a su Mimi? ¿cómo se le ocurría eso a Tai? Claro que él quería a Mimi sólo para él, era su novia, ¿por qué tendría que compartirla?
-¿¡De que demonios hablas! ¿¡Por qué debería compartirla!
Matt estaba totalmente alterado, gritando y estrujando a Tai, ¿acaso el bobo de su amigo se había vuelto loco? ¿Cómo se le ocurría que el compartiría a Mimi? ¡a su Mimi! No es que fuera egoísta pero Mimi era su novia no tenía porque compartirla con nadie más.
Tai comenzó a reír nuevamente solo y Matt sintió que estaba al bordo de la histeria ¿Qué le pasaba a Tai? ¿Por qué se reía sin motivo?
-¿Ahora que te pasa?
-Ya te descubrí- Dijo el moreno entre risas y viendo con burla a su amigo quien no entendía que sucedía- Quieres a Mimi-chan para ti solo.
-¡Claro que la quiero para mi solo es mi novia!
-Y querías aprovecharte de Mimi-chan pero el buen Taichi, hip, la salvó.
Ahora sí Tai se había vuelto loco, ¿De que demonios hablaba Tai? ¿Por qué decía que él se quería aprovechar de Mimi?
-¿Qué? ¿eso no es cierto?
-Siiii
-No, claro que no.
-Sí, hip, pensabas darle, hip esos chocolates envinados a Mimi y hip aprovecharte de su inocencia, eres un pervertido Yama-Kun.
Tai comenzó a reír sin control y Matt dirigió su mirada hacia la mesa en donde vio la caja de chocolates envinados que su papá le había encargado cuando fue a comprar el chocolate de Mimi, eso explicaba todo, Tai estaba borracho, se había embriagado con los chocolates envinados que había comprado para su papá, ahora comprendía porque su amigo decía puras tonterías, si estando cuerdo las decía borracho con mayor razón.
-Yama-Kun pervertido, Yama-Kun pervertido.
-¿Pervertido?
Preguntó Mimi desde la entrada de la cocina, aquellos dos habían estado haciendo mucho escándalo hasta en la sala podía oírlos discutir.
-¡Mimi-Chan volviste!
Tai se abalanzó de nuevo hacia Mimi con intenciones de abrazarla pero nuevamente se vio detenido por Matt quien lo sujetó de la camisa mientras que Tai luchaba y protestaba por ir hasta donde estaba Mimi viendo extrañada el comportamiento del moreno que hacía berrinche para que lo soltaran.
-¿Qué le pasa?
-Se comió los chocolates envinados de mi papá y se emborrachó.
Mimi no pudo evitar reír, Tai actuaba como un niño chiquito encaprichado, era adorable, verlo discutir con Matt porque quería abrazarla aunque claro, eso era algo que el celoso de su novio no iba a permitir.
-Quiero ir con Mimi-chan.
Protestó el moreno luchando por que Matt lo soltara, pero eso era algo que el rubio no tenía pensado hacer.
-Deberías soltarlo.
-Ni loco, sólo irá a abrazarte.
-Yo no le veo lo malo.
-Yo sí.
Mimi rió a pesar de que Matt le dedicaba una mirada asesina.
-Sólo entretenlo con algo ya se le pasara.
-Espera, ya sé que lo entretendrá.
Matt metió la mano en el bolsillo del pantalón de Tai y sacó la cartera del moreno para después sacar de ella una foto de Sora, la puso frente a los ojos del moreno y Tai dejó de luchar por soltarse y tomó la foto de Sora para restregársela en la cara a la par que emanaba coranzositos.
-¡Sora!
Mimi y Matt rieron por el cambio tan radical del chico quien le confesaba su amor a la foto de la pelirroja. Mimi caminó hasta Matt y lo abrazó para después darle un cariñoso beso en la mejilla.
-Buena idea.
Matt sonrió y tomó a Mimi de la cintura para después ver el desastre que había en la cocina.
-La cena se arruinó.
-No te preocupes, aún podemos pedir una pizza, además Tai necesita comer algo para que se le baje el alcohol que trae en las venas.
Matt miró a Tai quien seguía sosteniendo una conversación amorosa con la foto de Sora, Mimi tenía razón su amigo necesitaba comer algo para que lo embriagado se le bajara aunque fuera un poco.
-Tienes razón iré por el teléfono para ordenar la pizza.
Los treinta minutos pasaron y para cuando la pizza llegó Mimi y Matt ya tenían la cocina impecable, mientras que Tai seguía hablando con la foto de Sora.
-Iré por unos platos.
Dijo Matt dejando la pizza en la mesa de la sala mientras que Mimi sentaba a Tai en uno de los sillones.
-Tai, deberías comer un poco, yo iré ayudar a Matt.
Tai rió divertido y Mimi se fue con Matt para ayudarlo con los platos.
-Él realmente está enamorado de Sora.
-Sí, pero es muy cobarde para decírselo.
Contestó Matt a la chica que bajaba los vasos de la alacena.
-Es tierno.
-Oie, vas hacer que me ponga celoso.
Matt tomó la cadera de Mimi y acorraló a la chica entre el lava platos y él, tal vez Tai había arruinado la cena pero él aún podía darle un toque romántico a la noche.
-Sólo digo la verdad, Tai es lindo.
-¿Más lindo que yo?
-Eres un engreído.
Dijo Mimi con burla y Matt dibujó una sonrisa torcida en sus labios.
-Pero así me quieres ¿no es así?
Mimi sonrió, rodeó con sus brazos el cuello de su novio y se besaron profundamente, Matt subió una de sus manos hacia la cintura de ella y la otra la guió a la espalda de la chica para obligarla a estar lo más cercas posible de él.
Se separaron cuando el aire les faltó a ambos, Mimi estaba levemente sonrojada y su respiración al igual que la de Matt estaba agitada, últimamente sus besos y caricias se estaban subiendo de tono tal vez debían controlarse un poco aunque aquello era prácticamente imposible.
-Será mejor que vayamos a la sala sino Tai se comerá toda la pizza.
Dijo Mimi en broma para aligerar el ambiente, aún estaba apenada por dejarse llevar de aquella manera, no cabía duda, debía controlarse. Matt sonrió, ella se miraba adorable con sus mejillas teñidas de carmesí y sabía que estaba apenada por el intenso beso de ambos, pero si ella sentía la misma sensación que él cuando la besaba la comprendía que le fuera imposible controlarse ya que para él también lo era, él sólo sentir a Mimi cercas de él lo descontrolaba todo y era como si su razón se perdiera y su cuerpo actuara por si sólo.
-Vamos.
Le dijo y ambos se dirigieron a la sala para ver como Tai se encontraba dormido en el sillón y la caja de pizza vacía, Mimi había dicho aquello como una broma, jamás se imaginó que se haría realidad.
-Se la comió toda.
Dijo Mimi asombrada, mientras que Matt sintió que mataría a su amigo, no sólo había arruinado su cena romántica con Mimi sino que además se había comido el único alimento que quedaba.
-Lo voy a matar, ¡Tai despierta!
-No déjalo, así se la bajará más rápido la embriagues.
-Arruinó todo.
Se quejó Matt dejándose caer en una de las sillas de la cocina, estaba molesto con Tai por haberle arruinado el día que se suponía sería perfecto para él y Mimi, además que se moría de hambre aquello sólo lo ponía de más mal humor.
-Yo no pienso eso.
Mimi tomó asiento en una silla frente a Matt y tomó la mano del chico para tranquilizarlo.
-No lo defiendas.
-Es la verdad, este día me la pasé increíble contigo, y aunque las cosas no salieron como las tenías planeadas al final fue divertido, además lo importante es que todo el día la pasamos juntos ¿no crees?
Matt sonrió de medio lado y tomó la mano de ella, ¿cómo podía decirle que no si lo que más adoraba él era estar al lado de ella? Además que no podía decirle que no cuando ella le sonreía de esa manera tan dulce.
-Claro.
Matt se acercó a Mimi, tomó la mejilla de la chica y depositó en los labios de ella un dulce y suave beso. Mimi con una de sus manos tomó la mejilla de Matt y correspondió con la misma dulzura al beso del rubio hasta que un sonido proveniente del estomago de Matt hizo que ambos se separaran.
-Tienes hambre.
Dijo Mimi entre risas y Matt no pudo evitar sonrojarse al ver que Mimi se burlaba de él.
-Y Tai no dejó ni una migaja.
Se quejó el rubio sosteniendo su estomago, Mimi volvió a reír y se puso de pie para dirigirse a la sala.
-Espera aquí, te traeré algo.
No tardó mucho en que Mimi regresara con la pequeña caja donde venía el chocolate blanco que Matt le había regalado.
-Puedes comértelo.
Mimi colocó la caja abierta frente a Matt quien volteó a ver a Mimi, aquel chocolate lo había comprado para ella no para él, ella era quien debía comérselo no él.
-Pero es tuyo.
- Y quiero compartirlo contigo.
-Mimi yo lo compre para ti y…
-¿Te digo un secreto? El chocolate blanco se disfruta más si lo compartes y cada mordida viene acompañada de un beso de la persona con la que lo compartes.
Matt sonrió.
-Entonces le daremos mordidas muy pequeñas para que halla más besos.
-Me parece perfecto.
Matt tomó un trozo del chocolate blanco y lo llevó a su boca para después esperar ansioso el beso de Mimi.
-Ahora sigue mi beso.
Le dijo una vez que terminó de comer el pedazo de chocolate blanco que había llevado a su boca, Mimi sonrió y se acercó a su novio para besarlo, Matt correspondió al beso de la chica con la misma ternura que ella.
-Ahora me toca a mi.
Dijo Mimi una vez que se apartó de Matt, tomó un pedazo de chocolate y lo saboreó en su boca, Matt sonrió al verla disfrutar del chocolate, por todo lo que había pasado ya no había tenido oportunidad de cantarle la canción que había escrito para ella ni decirle que la amaba, aún podía hacerlo pero quería que ese momento en el que le dijera "Te amo" fuera perfecto, así que mejor esperaría un poco más antes de hacerlo y se lo diría cuando le cantara su canción.
-Matt mi beso.
Matt despertó de sus pensamientos y miró a Mimi quien lo miraba con reproche por estar distraído.
-¿En que pensabas?
-En nada, sólo en que no hay nada más dulce que él chocolate blanco.
Matt se acercó a Mimi y tomó con ambas manos el rostro de ella para después besarla dulcemente, Matt tenía razón, no había dulce que el chocolate blanco.
Siguiente capitulo: Visiones tenebrosas
Publicación: viernes 23 de marzo :)
Mimato196
Mayo 2007
