Hola chicos y chicas yo aquí reportandome de nuevo como cada viernes :) Esta vez si tengo que comentarles fijense que cuando estaba leyendo el fic para revisarles de errores de dedo y esas cosas me di cuenta de algo, sin querer había repetido un número de capitulo, es decir tenía dos veces el número 56 lo cual cambiael numero de capitulos que había dicho en lugar de 61 serán 62 capitulos lo que nos da una capitulo más en esta historia espero que la noticia halla sido de su agrado :) Nos leemos pronto ;)

Aclaración: Los personajes de Digimon no me pertenecen :) que triste pero así es la vida ¡Injusta! T_T.

55

Preparativos para el festival de primavera.

Era martes por la mañana, había pasado una noche terrible el día anterior, sólo dándole vueltas al mismo al asunto, su visión de la muerte de Matt y ahora también, la visita de su yo del pasado que le decía que debía alejarse de Matt cuanto antes sino quería que el chico muriera intentando protegerla a ella.

-Definitivamente no quiero que muera.

Se susurró a ella misma, estaba sentada en su escritorio, se suponía que tenían clase de química pero cómo el festival de primavera estaba a un día el profesor les había dado la hora y todos se encontraban con los preparativos para el festival. A su salón le había tocado la casa de los sustos o algo así y todos estaban de un lado a otro con adornos tenebrosos y disfraces espeluznantes, todos en su salón estaban emocionados menos ella, Mimi había preferido quedarse en su escritorio pensando en lo mismo que meditó durante toda la noche ¿Debía o no alejarse de Matt?

-Oie Mimi ¿Te encuentras bien?

Le preguntó Michael, la había estado observando desde hace rato y la chica se miraba algo deprimida y eso le preocupaba, ¿Acaso de nuevo había peleado con Matt?

-Sí, estoy bien, es sólo que no he dormido muy bien y tengo sueño.

Contestó acompañando sus últimas palabras con un bostezo dándole más credibilidad a sus palabras.

-Ya veo.

Respondió Michael tomando asiento al lado de la chica, le creía a Mimi en su excusa de que no había dormido bien y que tenía algo de sueño pero no en que eso fuera lo único que la tuviera tan desanimada.

-¿Y es lo único que te pasa?

Insistió el chico y Mimi trató de convencerlo de que así era pero la cara que tenían Michael le decía que no le creía nada.

-¿En que momento dejaste de confiar en mí?

Se quejó Michael en un suspiro, aquel reproche había sido más para si mismo que para Mimi pero aún así la chica lo alcanzó a oír y se sintió algo culpable.

-Lo lamento Michael no es que no confíe en ti, es sólo que no sé que hacer.

Michael la miró, ella realmente se miraba preocupada quería poder ayudarla, pero si ella no le decía que le pasaba, era obvio que nunca podría hacerlo.

-Mimi, no sé que es lo que te pasa y tampoco pienso obligarte a que me digas, pero recuerda que en los momentos en que tu razón no te puede dar una respuesta es por que a llegado el momento de que escuches a tu corazón, él de seguro tendrá la respuesta que buscas.

Dicho esto Michael se puso de pie y se fue a continuar con su trabajo, Mimi por su parte se quedó pensativa, "Escuchar a mi corazón" pensó detenidamente, su corazón le decía que amaba a Matt, y cuando se ama a alguien siempre se busca el bienestar de esa persona por lo que… Sus ojos se llenaron de lágrimas al pensar en la solución a la que había llegado pero no había otra, si realmente amaba a Matt debía de ver por su bienestar no solamente en el hecho de que ella no quería apartarse de él, había sido muy egoísta al sólo pensar en eso, aunque sabía que lastimaría a Matt separándolo de ella pero esa herida no era nada en comparación a que él perdiera la vida, así que no había vuelta atrás, terminaría con la relación que la unía a Matt y se alejaría de él para salvarlo, ya que nada era más preciado para ella que la vida de la persona a la que tanto amaba.

Sin que nadie se diera cuenta, cerró lo ojos y dejó salir un par de lágrimas, era dolorosa la decisión que había tomado pero no había opción, era lo mejor para Matt. Se puso de pie en cuanto sintió que más lágrimas amenazaban con salir de sus ojos y decidió que lo mejor era ir al baño para intentar controlarse, ya estando más tranquila regresaría al salón.

Tardó alrededor de veinte minutos en tranquilizarse y poder salir del baño sin rastro de su llanto pero aún así se miraba deprimida aunque intentaba ocultarlo ella estaba segura que cualquiera de sus amigos notaría su mal estado de ánimos a kilómetros, pero no había podido hacer más, era demasiado el dolor y la tristeza que tenía dentro para poder ocultarlo.

Salió del baño y se dirigió a su salón, iba muy encerrada en sus pensamientos y estaba por subir las escaleras cuando sintió que chocaba con alguien, levantó su vista y se encontró con la persona que menos quería que la viera con ese estado de ánimo tan depresivo.

-¿Mimi que haces aquí?

Preguntó Matt sorprendido de verla ahí, él pensó que estaba en clases.

-Fui al baño e iba a mi salón.

Matt la miró un poco extrañado, ¿por qué Mimi había ido a los baños del primer piso cuando en el piso en el que ella iba había baños?

-¿Qué haces tú?

Le preguntó ella y Matt olvidó por completo su extrañeza a la respuesta de Mimi y se enfocó ahora en decirle una mentira convincente a la chica, no quería decirle que estaba ensayando con su banda la canción que le dedicaría en el festival de primavera, aquello tenía que ser una sorpresa y entre menos sospechara Mimi mejor.

-Ee, estoy buscando a Tai, ¿No lo has visto?

Mimi negó con la cabeza y Matt decidió que lo mejor era salir de ahí cuanto antes sino quería decir algo que lo delatara.

-Bueno es urgente así que iré a buscarlo, nos vemos.

Se despidió dándole un beso en la mejilla a Mimi quien quedó confundida por la extraña actitud de Matt, no cabía duda que su novio era un pésimo mentiroso, pero por lo menos hacía el intento.

-Por cierto Mimi, ¿Te molestaría regresar a casa sola? Tengo unas cosas que hacer para el festival y saldré tarde.

Mimi en cualquier otro momento hubiera protestado o hubiera dicho que se quedaría con él pero en ese momento lo único que quería era estar sola para pensar bien las cosas, aunque ya no había nada que pensar, la decisión estaba tomada pero aún así quería estar sola así que sólo asintió fingiendo una sonrisa que dejara tranquilo a su novio.

Matt sonrió al ver que ella asentía y le sonreía como dándole su permiso, por un momento pensó que la chica le haría un drama y le exigiría más explicaciones pero afortunadamente para él no fue así ya que temía que en su intento de explicarle las cosas él hablara más de lo que debía.

Mimi regresó a su salón y el día se paso lento para ella, hundida en ese estado depresivo, no había visto a Matt en todo el día porque el chico había estado ocupado en quien sabe que cosas, pero eso por una parte ella lo agradecía ya que el tenerlo cercas sólo le hacía más difícil que tomara su decisión.

La última clase había terminado y esperó a que todos salieran del salón para por fin levantarse y salir, pero en vez de dirigirse a la salida Mimi se dirigió al salón de música que se encontraba en el fondo del pasillo del segundo piso, se fijó que no hubiera nadie, y una vez que se cercioró de que así era entró y cerró la puerta tras de ella.

Se dirigió al viejo piano que era iluminado por la luz del sol que entraba por los ventanales y tomó asiento para empezar a tocar unas de sus teclas sin mucho entusiasmo, tocar instrumentos musicales nunca había sido su fuerte, ella prefería cantar que tocar algún instrumento. Echó un vistazo al salón y se encontró con el reproductor de música, se puso de pie y se dirigió hasta el, tomó la carpeta que estaba sobre el aparato y empezó a revisar las canciones que se encontraban en la memoria del reproductor, todas eran muy hermosas y hablaban de amor, pero lo que menos quería ella en esos momentos era hablar sobre amor, había otras muy alegres pero no estaba de ánimo para cantarlas, cuando estaba a punto de llegar al final de la carpeta se encontró con una canción con la cual se identificó completamente, así era como ella se sentía en esos momentos, era una canción triste y de despedida que encajaba a la perfección con sus sentimientos en esos momentos. Era ya una canción vieja y la había oído varias veces y hasta la había cantado en muchas ocasiones así que no tendría problemas en interpretarla, aunque nunca pensó que algún día aquella triste canción quedaría con ella algún día, nunca imaginó que tendría que decirle adiós a la persona que tanto amaba.

Prendió el reproductor de música, buscó la canción en la memoria del reproductor y una vez que la encontró dejó que sonara la pista y ella se colocó frente al micrófono, siempre que estaba triste le gustaba cantar ya que era una forma en la que sacaba todo lo que tenía dentro.

Esperó a que terminara la introducción de la canción y comenzó a cantar, cerró sus ojos y comenzó a recordar todo lo que había vivido con Matt desde que lo vio la primera vez cuando chocó con él camino a la escuela hasta esa mañana en que lo saludó con un beso, imagines de su vida pasada también comenzaron a pasarse por su cabeza, cuando eran niños en el pasado, cuando bailaron aquel vals en el salón principal, también recordó su primer beso en el presente y como habían peleado después de ese beso, no pudo evitar dibujar una sonrisa en sus labios al recordar aquel día, en aquel entonces ella no sabía que le pasaba y Matt se le hacía el chico más odioso del mundo pero aún así aquel beso había sido mágico para ella, recordó también la vez que ella se le declaró dándole aquel chocolate de san Valentín sin duda la mejor decisión que había tomado en su corta vida, ya que desde entonces su vida había sido completamente color de rosa, bueno hasta que los problemas comenzaron y se involucraron las gemelas y Andrew, Matt siempre había intentado protegerla, la había rescatado de aquella prisión de cristal y la había cuidado cuando se enfermó, él siempre había estado al pendiente de ella cuidándolo y sabía que había llegado la hora de que ella hiciera algo para cuidar de él.

Abrió sus ojos que estaban acompañados de lágrimas silenciosas pero a pesar de que había comenzado a llorar no había parado de cantar la canción, no hasta que vio que no se encontraba sola en el salón. Cerró la boca sorprendida al ver que era observada desde la puerta por la maestra de música que sonreía ampliamente.

-No tenía porque detenerse señorita Tachikawa.

Dijo la mujer entrando y prendiendo la luz para iluminar todo el salón, Mimi dejó el micrófono en su lugar y bajó su mirada apenada, ella sabía que no estaba permitido entrar al salón de música sin permiso, pero había tenido la necesidad de sacar toda aquella tristeza que tenía dentro y la única manera que ella conocía para hacer eso era cantando.

-Lo siento, no debí entrar sin permiso.

Se disculpó la chica apenada, ahora sólo faltaba que la mandaran a la dirección por entrar sin permiso a la sala de música. Pero al contrario de lo que pensó la chica, la profesora no estaba molesta sino que tenía una sonrisa dibujada en sus labios.

-El salón de música esta hecho para aquellos que gustan de tocar algún instrumento o cantar, sólo regaño a los vándalos que vienen a descomponer el equipo, pero al parecer usted no es uno de ellos, y me tiene asombrada señorita Tachikawa, usted tiene una voz hermosa, ¿por qué no la mostró antes?

-No me gusta cantar en público.

Respondió levemente sonrojada, ahora lo que quería era salir de ese lugar cuanto antes.

-Es una pena, es muy egoísta de su parte no compartir tan bello talento con los demás, ¿por qué no canta en el festival de primavera? Aún tengo unos puestos disponibles para el concierto de clausura.

Mimi miró con asombro a su maestra, pero casi de inmediato negó con su cabeza nerviosa ¿Qué parte de que no le gustaba cantar frente a los demás no había entendido?

-Muchas gracias por la oferta maestra pero preferiría solamente disfrutar del concierto y no participar en el.

Respondió la castaña nerviosa a la par que recogía sus cosas, si permanecía más tiempo ahí la maestra de música terminaría convenciéndola de participar en el concierto de clausura y realmente no estaba de ánimos para hacerlo, tenía suficientes problemas ya como para ahora mortificarse por el concierto.

-Si me disculpa me tengo que ir ya es tarde.

Finalizó la chica que prácticamente salió corriendo, la maestra sonrió al ver a su estudiante huir de ella, el talento de Tachikawa era un talento que no se podía desperdiciar, ella era maestra de música y conocía a muy pocas personas que tuvieran una voz tan hermosa como la de Tachikawa así que ella se encargaría de que ese talento no se desperdiciara. Caminó hasta el reproductor de música y buscó en la carpeta el nombre de la canción que Tachikawa había estado interpretando y una sonrisa se dibujó en sus labios al ver de que canción se trataba, una canción muy hermosa, triste pero hermosa al fin de cuentas.

Mimi se alejó del salón de música lo más rápido que pudo, no quería que su maestra la siguiera y la obligara a cantar así que tenía que salir de la escuela cuanto antes, bajó las escaleras lo más rápido que pudo y dio vuelta en uno de los pasillos en donde podía ver una puerta abierta y de ahí salió su novio con una amplia sonrisa en sus labios, parecía que hablaba con alguien.

Matt salió del salón donde habían estado ensayando, necesitaba un poco de agua para su garganta, llevaban horas ensayando y necesitaba un descanso, oyó como Hideki le reclamaba diciéndole que los explotaba y Matt no pudo evitar reír, su amigo tenía razón desde que había decidido que le cantaría a Mimi la canción que escribió para ella no había dejado de ensayar con sus amigos para que aquella pieza saliera perfecta.

-No seas llorón Hideki no es para tanto.

Se defendió el rubio y salió del salón para ir a comprar una botella de agua pero quedó paralizado al ver a Mimi en el pasillo mirándolo un poco sorprendida, ¿Acaso la castaña lo había descubierto y su sorpresa se había arruinado?

-Mimi ¿Qué haces aquí?

Preguntó el chico tratando de lucir lo más normal posible para no levantar sospechas en la chica, aunque no sabía que tanto Mimi había escuchado, talvez ella ya había escuchado la canción y su sorpresa se había arruinado.

-Tuve que hacer unas cosas pero ya me iba a casa.

-¡Matt que haces ahí parado ve por mi agua!

Se quejó Hideki caminando hasta donde estaba su amigo y una sonrisa se ensanchó en sus labios al ver porque Matt se había quedado parado en el pasillo.

-Hola Mimi, no te esperábamos aquí, ¿Ya descubriste tu sorpresa?, no te preocupes, Matt ha estado batallando un poco con el tono pero te aseguro que le saldrá perfecto el día del concierto.

-¿Sorpresa?

Preguntó Mimi confundida y Matt le dio un codazo en las costillas a su amigo que se encontraba recargado sobre él, Hideki era igual o hasta más imprudente que Tai cuando se lo proponía.

-¿A no sabe?

Preguntó confundido el chico y Matt se golpeó con la palma de la mano en la frente si Mimi no se había dado cuenta de la sorpresa antes lo haría ahora gracias a Hideki.

-No es nada Mimi olvídalo.

Mimi lo miró confundida, sabía que Matt le estaba ocultando algo pero en esos momentos no tenía ganas de investigar, lo único que quería era irse a casa y tirarse a su cama para llorar toda la noche.

-Bueno, entonces me iré a casa, nos vemos mañana.

Se despidió la chica un tanto desanimada, Matt frunció el ceño al ver el inusual comportamiento de Mimi, estaba seguro que la chica intentaría sacarle la verdad por cualquier medio pero no fue así y eso era extraño, miró a la ventana y vio que ya estaba atardeciendo, lo mejor sería dar por terminado el ensayo y acompañar a Mimi a su casa ya era tarde para que se fuera sola y estaba seguro que algo le pasaba a la chica.

-Mimi espera, me iré contigo, chicos ensayaremos mañana temprano.

-¿Qué ya te vas?

Preguntó Hideki, según él aún quedaban dos horas más de ensayo.

-No te preocupes Matt puedo irme sola.

Respondió la chica al ver que Matt entraba al salón para recoger sus cosas, ella no había querido para nada interrumpir su ensayo, solamente se lo había encontrado casualmente. Mimi caminó hasta el salón para insistirle a Matt que se iría sola pero cuando entró el rubio ya estaba guardando su guitarra.

-Me iré contigo.

Repitió el rubio al oír que Mimi le insistía en irse sola. Mimi ya no insistió más y esperó a que Matt terminara de guardar sus cosas, les dio unas indicaciones a los chicos y salió del salón junto a Mimi dejando atrás la carrilla de sus amigos que le decían que era un mandilón*.

(*Para los que no saben, mandilón es una expresión que usan aquí en donde vivo (México) para decir que hace todo lo que su novia le dice, es una especie de burla donde se dice que la que lleva el mando en la relación es la mujer y no el hombre.)

-No tenías porque cancelar el ensayo, yo podía venirme sola.

-No lo cancelé, sólo terminé antes, además ya es muy tarde para que vayas sola a casa.

Mimi no pudo evitar sonreír, Matt siempre era muy sobre protector con ella y ese era un gesto que siempre se le había hecho adorable de él, era una lástima que esos momentos tiernos estaban por terminarse.

-¿Qué hacías tan tarde aquí?

Le preguntó Matt a la par que tomaba la mano de ella para juntos encaminarse a casa.

-Me quedé a buscar algo sobre una tarea.

Mintió la chica, no iba a decirle que se quedó en el salón de música llorando su desgracia.

-¿Y tú que hacías ensayando? No sabía que tenías un concierto.

Matt se sonrojó levemente al escuchar la pregunta de Mimi, no estaba seguro de cuanto sabía Mimi pero al parecer aún no estaba enterada de la canción que le cantaría en el festival de primavera así que sólo le diría la mitad de la verdad para no revelar su sorpresa.

-Tocaremos en el festival de primavera.

-¿Y porque no me habías dicho?

-Porque se supone que era sorpresa, nadie sabe que nosotros tocaremos, pero Hideki es igual que Tai y habla de más.

Mimi no pudo evitar reír por la comparación que había hecho Matt, el rubio tenía razón Tai y Hideki eran muy parecidos, y cuando ambos se juntaban eran risas seguras para todos los que estuvieran con ellos.

-Hey reíste eso me alegra.

Mimi paró su risa y miró a Matt apenada y confundida no sabía porque Matt le decía eso si ella siempre reía, bueno en los últimos días no pero por lo general siempre estaba sonriendo.

-¿Por qué dices eso?

-Desde que tuviste esas visiones en casa de Sora has estado algo deprimida, Mimi ya no quiero que te preocupes por esas visiones, son del pasado que las tengas no quiere decir que vayan a suceder.

Matt se detuvo y tomó con ambas manos las mejillas de su novia y la miró fijamente.

-Todo va estar bien, no te preocupes.

Mimi sintió como las lágrimas se acumulaban en sus ojos, ¿cómo no iba a amarlo cuando él siempre era tan dulce con ella? Aquellas palabras de consuelo que había dicho Matt y aquella mirada tan llena de amor que le dedicaba sólo la hicieron convencerse de que tenía que hacer hasta lo imposible porque él estuviera a salvo y bien aunque para eso ella tuviera que lastimar a ambos.

Mimi se acercó a Matt posó sus manos suavemente sobre el pecho del rubio y lo besó dulcemente, Matt correspondió al beso de ella y bajó sus manos hasta la cintura de Mimi para acercarla más a él y poco a poco el beso entre ambos se fue haciendo más profundo y más intenso, Mimi subió sus manos del pecho del rubio hasta su cuello y lo rodeó delicadamente haciendo que Matt sintiera escalofríos, Mimi abrió un poco más su boca y dejó que la lengua de Matt entrara a explorar su interior con caricias suaves y ella hizo lo mismo en la boca de él, Matt subió una de sus manos hasta la nuca de ella y la obligó a profundizar más el beso, quería sentirla lo más cercas posible de él, sentir su cuerpo junto al suyo, su calor, su fragancia, todo lo que la formaba a ella quería que estuviera con él, quería decirle que la amaba y que nunca se alejaría de ella.

-Oie Matt si sigues así te la vas a comer.

Se oyó una voz detrás de la pareja, aquella voz era muy conocida por ambos pero no por eso Mimi dejó de sentirse avergonzada y en vez de dirigir su vista al chico que había hablado, hundió su cara apenada en el pecho de su novio quien la abrazó y bufó molesto por la interrupción, Tai a veces era tan inoportuno que hasta ganas de matarlo daban.

-¿Qué haces aquí?

Le preguntó de manera osca y hablándole sobre su hombro ya que Mimi se encontraba escondiendo su pena sobre el pecho de él.

-Iba a tu casa, necesito hablar contigo.

Respondió el moreno con una sonrisa en su rostro y acercándose a la pareja para poder verlos de frente.

-¿Qué le pasa?

Preguntó Tai al ver que Mimi tenía hundido el rostro sobre el pecho de Matt quien la abrazaba protectoramente. Matt miró a Mimi y pudo ver el sonrojo en su novia, si hasta las orejas de Mimi estaban rojas de la pena.

-¿Tu que crees?

Le dijo Matt con sarcasmo y Tai no pudo evitar reír, Mimi era muy tierna al apenarse sólo porque la vio besándose con Matt, después de todo era normal ellos eran novios.

-No tienes porque avergonzarte Mimi, yo sé que el pervertido es Matt que se está aprovechando de tu inocencia, no te lo dije el otro día pero el día que cumplieron un mes Matt pensaba emborracharte con chocolates y abusar de ti pero para suerte tuya el buen Tai estaba ahí para salvarte del pervertido de Matt.

Mimi no pudo aguantarse más y soltó una risita al oír la ocurrencia del moreno que intentó con éxito hacerla reír y olvidar la vergüenza que la chica sentía.

Matt no pudo evitar sonreír al ver que ella había reído, odiaba verla triste y le agradeció mentalmente a Tai haber hecho que Mimi por un instante olvidara todo lo que le preocupaba aunque no estaba muy seguro que era lo que tanto le preocupaba a la castaña.

Siguiente capitulo: Adiós- Publicación: Viernes 13 de abril del 2012

Mimato196

Mayo 2007