57
Besos robados.
Habían pasado ya tres semanas, tres largas semanas que había estado sin ella, había intentado buscarla pero Mimi lograba evitarlo de una u otra forma, por más que intentaba hablar con ella, la castaña siempre terminaba escapando de él, salía antes de clases, a la hora del almuerzo nunca la encontraba, en la salida parecía que tomaba otro camino a casa o se iba más tarde no estaba seguro, había ido a su casa más de cien veces y ella nunca estaba disponible y la ventana de su balcón siempre estaba cerrada así que le había resultado prácticamente imposible hablar con ella.
Suspiró, no sabía cuanto tiempo soportaría estar en esa situación, la extrañaba y quería que las cosas volvieran a ser como antes pero si no podía hablar con ella era imposible que las cosas volvieran a ser como antes. Había veces que la miraba de lejos, hablando con sus amigos, o en la clase de deportes cuando el grupo de ella entrenaba en las canchas pero aquello no era suficiente para él quería tenerla a su lado, besarla y sentirla entre sus brazos de nuevo, pero Mimi le había dejado muy claro aquella noche en el festival de primavera que todo aquello había terminado.
Flash Back
Mimi lo besó y aunque él sabía que aquel podía ser el último beso que recibiera de los dulces labios de Mimi no lo correspondió ya que hacerlo significaría que él se daba por vencido y aceptaba el adiós de Mimi y eso era algo que definitivamente nunca iba a aceptar, él no se rendiría tan fácilmente, lucharía por ella y la volvería a tener a su lado.
Mimi se apartó de él y miró con tristeza a Matt que la miraba dolido, ella sonrió con melancolía sabía que tarde o temprano el terminaría aceptándolo.
-Perdóname.
Le susurró ella y después se dio la media vuelta para irse del lugar, abrió la puerta y estaba a punto de irse cuando la voz de Matt la detuvo.
-No pienso dejar las cosas así, yo no me voy a dar por vencido.
Mimi lo escuchó, más no volteó a verlo, derramó unas lágrimas silenciosas y salió lo más rápido que pudo de ese lugar.
Matt se quedó con su vista fija a la puerta por donde Mimi había desaparecido, ella ni siquiera había volteado a verlo, pero sabía que ella también estaba sufriendo por la separación, pudo sentir todo su dolor en aquel triste beso de despedida y por eso más que nunca averiguaría que era lo que hacía que Mimi se quisiera alejar de él para poder recuperarla de nuevo.
Fin del Flash Back
Aquella noche Mimi le había dejado claro que ella se había rendido ante lo que sea que la hubiera obligado a separarse de él pero él no lo había hecho, él estaba dispuesto a luchar por ambos para poder estar juntos de nuevo, aunque la razón por la que Mimi se alejó de él aún le resultaba un misterio, pero no importaba, tarde o temprano el lo averiguaría, no importaba que su vida se fuera en ello.
-¡Joven Ishida le estoy hablando!
Lo llamó por segunda vez su profesor de algebra, durante toda la clase Matt había estado con la cabeza en las nubes y su profesor se había dado cuenta de ello y por esa razón intentó llamar la atención del rubio haciéndole una pregunta pero el chico ni se dio por aludido y continuó con su mirada melancólica perdida en el espacio.
Matt volteó a ver desconcertado a su maestro de algebra, al parecer no era la primera vez que le hablaba y parecía molesto porque no le había puesto atención pero eso era algo que no le interesaba a Matt, suficientes problemas tenía ya, como para preocuparse por su maestro de algebra que lo miraba con el ceño fruncido.
-Sí va a estar pensando en la inmortalidad del cangrejo en mi clase -Comenzó a decir el catedrático al ver que tenía la atención de su alumno- le pediré que se salga de mi clase, así podrá pensar mejor en sea lo que sea que estaba pensando joven Ishida.
Finalizó el maestro esperando a que su alumno se disculpara arrepentido por estar distraído pero para el gran asombro del hombre y de los demás alumnos Matt no se disculpó ni mucho menos se miró arrepentido sino que hizo exactamente lo que le dijo su profesor, tomó sus cosas y salió del salón, tenía cosas más importantes en que pensar que en una serie de formulas sin sentido.
El maestro y los alumnos vieron con sorpresa salir al rebelde chico y de inmediato se comenzaron a hacer comentarios entre los alumnos sobre la actitud del rubio, todos ya sabían del rompimiento de Matt y Mimi, había sido la noticia del mes y sabían que desde entonces el chico había estado de mal humor y adjudicaban su actitud rebelde al rompimiento que había tenido con Mimi.
Matt sintió como todas las miradas de sus compañeros de clases se posaban sobre él mientras se dirigía a la salida y sabía que ya habían empezado a rumorar entre ellos, pero eso no le importó, ya sabía de memoria todos los rumores que había sobre su rompimiento con Mimi, pero aquello no le importaba en lo más mínimo, aquello era una situación que sólo les concernía a él y a Mimi así que, qué pensaran los demás le daba igual, es más todo para él había perdido sentido desde que Mimi había decidido terminarlo, así que, qué más daban si hablaban de él o si su profesor de algebra lo reprobaba por su comportamiento rebelde, ya nada importaba, su vida se había ido directo al caño aquella noche en el festival de primavera.
La gran mayoría regresó su atención a la clase en cuanto Matt cerró la puerta tras de sí, el maestro tardó unos segundos en recuperarse de su asombro pero continuó casi de inmediato, no quería que sus alumnos se dieran cuenta que la situación con Ishida se había salido de control, así que carraspeó su garganta para llamar la atención de los alumnos que seguían con su vista en la puerta y continuó con su clase del día.
Kaira al igual que todos había presenciado la escena protagonizada por el rebelde chico, pero ella diferencia de sus demás compañeros no se vio preocupada sino que hasta disfrutó la situación, la actitud de Matt sólo indicaba que las cosas habían salido tal y como las había planeado, seguramente Mimi no pudo soportar más la idea de que Matt muriera y por eso lo había alejado de ella, lo que resultaba perfecto para el plan de Kaira. Sin embargo había algo que le estaba preocupando, la piedra que Sora tenía en su pecho se estaba viendo un poco afectada por los sentimientos que la pelirroja tenía por Tai, al parecer Sora se estaba enamorando del chico y eso afectaba a la piedra, el día del festival que encontró a Sora en el baño, la pelirroja se encontraba luchando contra el poder de la piedra y por un momento estuvo a punto de ganarle, sino fuese por que ella llegó para nivelar el poder de la piedra y envenenar aún más la mente de Sora y por el momento había dado resultado, la pelirroja seguía dominada por la piedra y no sólo eso sino que hasta se había separado de Tai lo cual era perfecto así no tenía de que preocuparse, además, Sora ya no sería de mucha ayuda pero aún así lo mejor era mantenerla controlada.
Tai por su parte aparentaba poner atención a la clase pero de vez en cuando desviaba su vista hacia la puerta por donde se había ido Matt, sabía que su amigo la estaba pasando mal y deseaba poder ayudarlo, pero él mismo tenía bastantes problemas que resolver. Suspiró y fijó su vista ahora en Sora que se encontraba sentada al frente de él, desde que le había confesado lo que sentía por ella en el festival de primavera no había vuelto a hablar con ella, Sora le huía, ya ni siquiera se iban juntos a la hora de la salida, la pelirroja siempre salía corriendo antes de que él pudiera tan siquiera acercársele, volvió a suspirar con pesar, siempre supo que eso pasaría cuando le confesara lo que sentía por ella, sabía que Sora se alejaría de su lado por eso nunca se había atrevido a hacerlo pero simplemente en ese momento no pudo soportarlo más y le dijo lo que siempre quiso decirle y hasta tuvo el privilegio de probar los dulces labios de ella, pero ella no le respondió, aquello era deprimente, ahora ni siquiera como amiga podía tenerla. Bajó su vista entristecida a su cuaderno en blanco, tal vez lo mejor era olvidar el asunto de Sora, después de todo ella ya sabía lo que él sentía y no le había correspondido, así que el debía seguir adelante aunque había algo que le preocupaba, el collar que traía Sora en su pecho, ese collar le daba la sensación de que controlaba a su amiga en más de una forma y aunque había buscado información sobre ello aún no había encontrado nada, pero aún así le preocupaba y a pesar de que pudieran ser sólo paranoias suyas él no dejaría de buscar y una vez que encontrara la respuesta a lo que buscaba, liberaría a su amiga y sólo entonces el podría seguir con su vida, sólo hasta que supiera que Sora estaba fuera de peligro se alejaría de ella, mientras tanto seguiría buscando y velando por ella.
En cuanto salió de su salón tomó rumbo a las canchas de afuera, necesitaba un poco de aire para poder pensar y aclarar la cosas, aunque no había mucho que aclarar, Mimi le había dejado todo muy claro, ella le había dicho adiós y le había pedido que lo aceptara pero él simplemente no podía, no quería dejarla ir.
Bajó el último escalón dispuesto a continuar con su camino pero se detuvo al ver que casi chocaba con alguien, sus ojos se abrieron del asombro y su corazón comenzó a palpitar con fuerza al verla parada frente a él, ella también se miraba sorprendida y por un momento los dos permanecieron inmóviles hasta que ella reaccionó y salió corriendo por uno de los pasillos.
-¡Mimi espera!
Alcanzó a gritar y salió corriendo tras ella pero al doblar en el pasillo ni rastro encontró de la castaña, era como si hubiera desaparecido, se detuvo tratando de imaginar cual de los dos caminos había tomado la castaña, ¿Habría ido directo al patio o habría subido las escaleras? Lo pensó por unos segundos y por último optó por el patio, conociendo a Mimi lo más probable era que la chica se hubiera ido a refugiar bajo un árbol o algo así.
Una vez que se aseguró que Matt ya no estaba ahí, Mimi salió de su escondite, lo primero que se le había ocurrido era ir corriendo al patio para perderlo pero después de pensarlo mejor decidió que lo más conveniente era esconderse y después tomar el camino contrario al de Matt y así lo había hecho, se escondió en el baño de chicas que estaba al lado de las escaleras y desde una pequeña abertura en la puerta había estado vigilando al chico y no fue hasta que Matt se fue que ella decidió salir.
Salió del baño de chicas y se aseguró que Matt no se hubiera regresado y una vez que lo comprobó bajó su mirada al suelo y tocó su pecho, con sólo verlo su corazón se había vuelto loco, por un momento llegó a creer que saldría de su pecho pero ya había vuelto a su ritmo normal, un ritmo realmente doloroso. Retiró su mano, limpió las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos, no debía llorar, debía ser fuerte y ella lo sabía, así que tomó aire para controlarse y comenzó a subir las escaleras para regresar a su salón.
Las escaleras las subió a paso lento, pensando en todo lo que había sucedido en aquellas tres largas semanas que para ella eran como una eternidad, había intentado por todos los medios evitar a Matt y lo había logrado, por más que él intentaba acercarse a ella, Mimi siempre lograba escapar de él aunque siempre terminaba sintiéndose terriblemente mal, se sentía la peor de las personas al ver como él se esforzaba y ella lo único que hacía era alejarse cada vez más, pero era lo que tenía que hacer y eso era algo que Mimi sabía sin embargo no por eso dejaba de ser doloroso, en cada encuentro con él era como si se abriera de nuevo la herida y aunque no quería llorar más siempre terminaba haciéndolo y es que lo extrañaba, había veces que lo miraba de lejos y le destrozaba ver ese semblante triste en él. "Es por su bien" se repetía cada vez que sentía ganas de ir tras él y olvidar todo lo relacionado con aquellas visiones. Y finalmente terminaba convenciéndose que aquella separación era lo mejor para los dos por más que doliese.
Llegó a su salón y entró con la misma cara que la había acompañado desde su rompimiento con Matt, una cara llena de dolor y tristeza. Tomó asiento en su escritorio y se puso a escuchar el sermón de su maestro que se encontraba a media clase.
Desde su escritorio sentado al lado de ella Michael observaba Mimi, él al igual que todos en la escuela estaba enterado que Mimi y Matt habían terminado, no sabía los detalles ni sabía porque pero algo le decía que aquella podía ser su oportunidad, Matt ya había tenido la suya y la había desaprovechado rompiéndole el corazón a Mimi y ahora pudiera que él fuera quien sanara ese corazón roto. Volteó a verla de nuevo y su corazón se estrujó al ver la tristeza marcada en aquel dulce rostro, ya no había dudas, lo había decidido él sería quien salvara a Mimi de su tristeza y curara su corazón para enseñarla a amar de nuevo.
La hora de salida había llegado, todos los compañeros de Mimi comenzaron salir y ella como siempre se quedó sentada esperando a que todos se fueran, desde que había roto con Matt se quedaba una hora más en la escuela para no tener que encontrarse con él camino a casa y siempre se quedaba ahí en su lugar, acostada sobre su pupitre viendo hacia la ventana mientras no dejaba de pensar en Matt, todo se había vuelto gris desde que lo había apartado de ella pero siempre llegaba a ella la misma conclusión que le daba fuerzas para mantenerse firme y no desmoronarse, "Todo era para salvarlo a él"
-Mimi ¿estas bien?
Preguntó la voz de Michael y la chica se volteó a verlo un poco sorprendida, creía que ya todos se habían ido como siempre y que se encontraba sola pero no, Michael estaba ahí mirándola preocupado.
-Sí Michael no te preocupes.
-Entonces ¿Por qué no vas a casa?
- Mis padres no están y prefiero quedarme aquí.
Mintió, aunque no estaba muy segura de si su mentida funcionaría y por la cara que hizo Michael se pudo imaginar que no ya que el chico torció la boca en desacuerdo y la miró con reproche para después sentarse frente a ella en el lugar que correspondía a Yumi.
-Mentirosa.
Le recriminó con cierta ternura y una sonrisita que intentaba darle confianza a Mimi, ella por su lado se sonrojó y bajó su mirada apenada.
-Sé que es por lo de Matt.
Ella no respondió sólo mordió sus labios angustiada hablar de ello le resultaba difícil.
-¿Puedo preguntarte algo?
Mimi no respondió, pero afirmó con su cabeza dándole la oportunidad al chico de seguir.
-¿Por qué terminaron tú y Matt? ¿Te lastimó?
- ¡No!
Respondió ella a la defensiva asombrando a Michael y a ella misma, no pensó que reaccionaría de esa manera pero no querían que pusieran a Matt como el malo de la historia cuando no era así, tanto él como ella eran víctimas de las circunstancias.
- Él no hizo nada… - Continuó un poco más tranquila y arrepentida de su primera reacción- yo sólo… nosotros…
No sabía que decir, no podía venirle a Michael con toda su historia sobre el pasado y sus visiones, eso sólo haría que él creyera que estaba loca, así que lo mejor era dejar las cosas como estaban.
-Simplemente no funcionó.
Dijo con pesar la chica, aquella era la mejor respuesta que se le había ocurrido y esperaba que Michael quedara conforme con ella.
Michael la miró y desvió su mirada de ella un segundo tratando de poner las cosas en orden en su cabeza, aún no sabía que era lo que había pasado para que Mimi y Matt terminaran pero le quedaba claro que ella seguía queriendo a Matt, sin embargo las cosas no parecían tener solución entre aquellos dos, dándole la oportunidad perfecta a él pero ¿Debía tomarla o dejarla ir como había dejado ir otras tantas y esperar a que las cosas se dieran por si solas? Volteó a verla de nuevo y no pudo evitar sentirse enternecido por aquel rostro angelical bañado de tristeza, él quería curar la tristeza que había en el corazón de Mimi y volver a hacerla sonreír pero ¿Aquello era algo que podría hacer? Estaba confundido, realmente confundido a lo que debía o no hacer, quería que Mimi lo viera como miraba a Matt pero no quería presionarla, tal vez debía esperar más tiempo antes de decirle lo que sentía por ella, tal vez debía esperar a que las heridas de ella sanaran más antes de dar ese paso que tenía pensado dar. La miró y ella volteó a verlo con esa mirada triste que la había estado acompañando desde hace semanas y entonces todo se nubló para él, dejó de pensar y su cuerpo se comenzó a mover por si sólo, se acercó a ella y sin previo aviso le robó un suave y dulce beso.
Mimi se quedó paralizada ante la reacción del chico y lo primero que hizo fue apartarse de él y lo interrogó con la mirada. Michael la miró entristecido por la reacción de ella, había tenido la esperanza que aún quedará algo de lo que ella algún día llegó a sentir por él, pero no era así.
-Lo siento.
Le dijo con un susurró, ella lo miró y se mordió los labios, no sabía que debía de hacer o que decir. Abrió su boca para decir algo pero se vio silenciada por la voz de Michael que la miró con ojos suplicantes.
-Pero te quiero.
Los labios de Mimi temblaron, quería llorar, no podía corresponderle y ella lo sabía, ella aún amaba a Matt pero no quería romperle el corazón a aquel chico que tiempo atrás fue su gran y primer amor.
-Yo…
-Mimi te quiero, siempre te he querido, - Dijo a la par que tomaba la mejilla de ella y la miraba con ojos de amor mientras que ella permanecía perpleja ante sus palabras- y sé que fui un cobarde por no habértelo dicho antes, pero las cosas son diferentes ahora, tu ya no estás con Matt y yo quiero ayudarte a que lo olvides.
-No puedo. -Susurró alejando la mano de Michael de ella- Lo siento Michael pero no puedo, no quiero lastimarte, y yo aún no estoy lista así que lo mejor será que sigamos siendo amigos.
Le dijo con ternura y él bajo su mirada dolido, entendía lo que Mimi le decía pero no porque lo entendiera significaba que era menos doloroso.
-Entiendo.
Susurró el rubio con su voz apagada y Mimi lo miró con tristeza, no quería lastimarlo él siempre había sido lindo con ella, pero no podía mentirle a él ni mentirse a sí misma ella aún estaba perdidamente enamorada de Matt para pensar en otra relación, ni siquiera a futuro se podía imaginar con otra persona que no fuera Matt, sabía que nunca llegaría amar a alguien como lo amaba a él.
-Será mejor que me vaya.
Dijo Mimi y recogió sus cosas para irse, Michael asintió más no se movió de su lugar, la decepción se había adueñado de él al parecer ya no tenía ni una oportunidad con Mimi, ella sólo tenía ojos y corazón para Matt por más que eso le doliera aceptarlo, aquella era la verdad.
Mimi salió del salón y se dirigió a la salida, ya habían pasado veinte minutos así que no había de que preocuparse Matt seguramente ya se había ido a su a casa, así que lo mejor era que ella hiciera lo mismo. Bajó las escaleras a paso lento sin poder borrar de su mente lo que había sucedido hacía tan sólo unos minutos con Michael, se detuvo en las escaleras y llevó una de sus manos hacia sus labios al recordar aquel beso, había sido un beso suave y dulce pero no se comparaba ni un poco a los besos que le daba Matt, cuando él la besaba hasta sentía que miraba estrellas, todo dentro de ella se estremecía de la emoción, algunos eran besos intensos, otros besos tiernos, otros llenos de amor, pero no importaba como la besara Matt el resultado siempre era el mismo, todo en ella se estremecía.
Dejó de pensar y continuó su camino, lo mejor era irse a casa, ya no tenía caso seguir recordando los besos de Matt puesto que ella ya lo sabía, ni en un millón de años lograría encontrar a alguien que la hiciera sentir la mitad de lo que sentía cuando estaba con Matt.
Salió del edificio principal y se dirigió a la salida cuando una voz muy familiar la detuvo y Mimi sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, era Matt el que se encontraba tras de ella, sabía que intentaría nuevamente hablar con ella y Mimi sintió como sus ojos se inundaban de lágrimas nuevamente, no sólo acababa de romperle el corazón a Michael con su rechazo sino que ahora también tendría que rompérselo nuevamente a Matt y eso era algo que ya no quería hacer, por eso escapaba de él cada vez que tenía oportunidad.
La vio bajar las escaleras para dirigirse a la salida y supo que era su oportunidad, esta vez no la dejaría ir sin que hablara con él antes, sabía que ella se estaba quedando más tarde en la salida para no encontrarse con él camino a casa, pero era justamente por esa razón que el había decidido esperarse hasta que ella saliera, ya no podía con esa situación quería arreglar las cosas con ella y que todo volviera a ser igual que antes, quería tenerla nuevamente a su lado.
Mimi se detuvo por un momento en lo que asimilaba de quien era aquella voz pero apenas y supo de quien se trataba aceleró su paso hacia la salida, no quería hablar con él, no quería lastimarse más y lastimarlo a él, ya no podía más con esa situación, ella no era tan fuerte, así que como en todos sus demás encuentros decidió huir.
-¡Mimi espera!
La llamó al ver que ella se iba y aceleraba el paso para alejarse lo más posible de él. La volvió a llamar pero ella no respondió continuó con su camino por lo que a él no le quedó de otra más que seguirla y seguir llamándola por su nombre pero entre más se acercaba a ella, Mimi más aceleraba su paso hasta que corrió y Matt también lo hizo, no tenía pensado dejarla ir.
Corrió hasta ella y la tomó del brazo para detenerla, ella se detuvo pero no volteó a verlo, Matt la llamó suavemente por su nombre pero ni así ella volteó su mida hacia él.
-Ya no puedo más…
Le suplicó ella en un susurro y Matt sintió que su corazón se estrujó cuando oyó la voz quebrada de ella.
-Mimi…
-Por favor Matt déjame ir…
Mimi volteó a verlo y Matt la soltó de inmediato retrocediendo un paso al ver que ella estaba llorando, suplicándole porque la dejara en libertad.
-Mimi yo… yo… lo siento…
Dijo al fin no sabía que más decirle, él nunca había querido lastimarla, él sólo quería que ella estuviera a su lado, pero si aquello la lastimaba tanto tal vez lo mejor era rendirse ya que lo que menos quería era que Mimi sufriera por su culpa.
Mimi lo miró con sus ojos entristecidos y llorosos, quería decirle tantas cosas, que lo amaba, que todo era por su bien, que la que tenía la culpa de todo era ella por no poder ser fuerte, pero ninguna de esas palabras salieron de sus labios, sólo se dio la media vuelta y se marchó.
Matt se quedó parado en su lugar, viéndola irse de su lado quería detenerla y aprisionarla en un abrazo pero sabía que si hacía eso sólo la lastimaría más y Mimi ya estaba muy frágil, estaba cargando ella sola con algo que poco a poco la iba quebrando cada vez más y sabía que si él seguía insistiendo ella terminaría quebrándose por completo.
Había pasado poco más de una hora cuando Michael decidió irse a casa, desde lo que había sucedido con Mimi había permanecido en el salón sólo pensando, lamentando el rechazo de la castaña y tratándose de convencer que ella no era para él, pero por más que se intentaba dar consuelo con aquellas palabras no lo lograba y odiaba a Matt porque él teniendo corazón de Mimi no había sabido cuidarlo y lo había roto de tal manera que tal vez el daño ya era irreparable.
Estaba a punto de bajar las escaleras cuando oyó una melodía proveniente del salón de música, pensó en ignorarla e irse a casa pero aquella triste melodía lo llamaba, así que se dio la media vuelta y se dirigió al salón de música. Se acercó a paso lento tratando de no interrumpir a quien cantaba aquella triste canción que lo hacía sentirse identificado de alguna manera pero sin embargo aquella persona parecía sufrir más que él, aquella canción era un llanto hecho música. Se asomó por la pequeña abertura de la puerta y se encontró con que aquella voz era de Matt quien se encontraba frente al piano interpretando aquella canción que Michael estaba seguro de que Matt la cantaba con el corazón, podía sentir el sentimiento y el dolor en cada palabra que salía de los labios del rubio.
Michael se alejó de la puerta y tomó rumbo a la salida, ahora que había visto que Matt también estaba sufriendo ya no pensaba que Matt fuera un miserable que había jugado con los sentimientos de Mimi y que no los había valorado, ahora estaba convencido de que había una razón muy fuerte para que ellos dos se hubieran separado aunque no sabría decir cual era aquella razón ya que para él nada tenía sentido, era claro que Matt y Mimi se amaban y que ambos sufrían por la separación, pero entonces ¿Por qué se habían separado?
Michael caminó hasta su casa, durante todo el camino no había dejado de pensar en Matt y Mimi y por más que lo pensaba no encontraba una razón para que aquellos dos estuvieran separados, todo era sumamente extraño entre ellos, siempre había sido así. Suspiró, tal vez debía dejar de agobiarse con problemas que no eran suyos después de todo Mimi ya lo había rechazado aunque era por ella que le mortificaba tanto aquella situación, él quería que Mimi fuera feliz y era obvio que estando separada de Matt no lo sería.
Alzó su vista poco antes de llegar a donde vivía y se sorprendió al ver a Catherine parada en la puerta de su casa al parecer lo estaba esperando, ¿Desde que horas estaría ahí?
-Catherine ¿Qué haces aquí?
-Estaba preocupada por ti, te llamé varias veces y no contestaste.
Michael sacó de su bolsillo su celular y lo revisó para encontrarse con trece llamadas perdidas de la chica y siete mensajes de textos que le preguntaban donde estaba y si estaba bien.
-Sabía que te le declararías a Mimi.
Continuó hablando Catherine antes de que el chico apartara su vista del celular. Michael la miró sorprendido, él no le había dicho nada sobre lo que pensaba hacer ¿Cómo era que Catherine lo sabía?
-No me acompañaste a casa y por tu comportamiento lo adiviné.
Respondió ella casi leyendo los pensamientos de su amigo que al final esbozó una sonrisa melancólica, Catherine lo conocía bastante bien, no sabía como ella llegó a conocerlo tanto pero estaba segura que era la chica que más lo conocía a pesar de tener relativamente poco tiempo de conocerla.
-Soy muy obvio ¿cierto?
-No, es sólo que te conozco y bien ¿Qué fue lo que pasó?
-No estoy irradiando alegría así que ya te podrás imaginar cual fue su respuesta.
-Ya veo…
Murmuró Catherine bajando su mirada, se sentía mal porque sabía que a Michael le dolía aquella situación pero aún así un rayito de esperanza ya había nacido en ella, tal vez ahora él podría verla como algo más que una amiga.
-Supongo que era de esperarse, después de todo yo sería muy poca cosa para ella, Mimi no estaba saliendo con cualquiera, estaba saliendo con Matt el chico más popular de la escuela y cantante de una famosa banda de rock, ella hubiera caído muy bajo si hubiera aceptado salir conmigo.
Respondió un deprimido Michael y Catherine frunció el entrecejo al oír el deprimente autoconcepto que tenía el rubio, Michael tal vez no era un famoso cantante de rock ni el chico más popular de la escuela pero si era el chico más lindo y noble que ella había conocido y para ella eso contaba mucho más que la fama o cualquier otra cosa y Michael debería valorarse por eso.
-Eso no es cierto.
Se quejó la rubia molesta y Michael la miró sorprendido al ver el tono con que ella le hablaba.
-Tú eres una persona maravillosa y Mimi hubiera sido muy afortunada si te hubiera dicho que sí.
-Lo dices porque eres mi amiga y tratas de hacerme sentir bien.
-Claro que no, yo sólo digo la verdad, eres asombroso, eres muy dulce y detallista además sabes escuchar a las personas y dar consejos, eso es mucho más importante que ser famoso o guapo.
-Catherine seamos honestos, no soy todo eso que dices, nos soy maravilloso ni nada de eso, sólo soy un chico más y ella merece a alguien mejor, por eso ella se fijó en Matt y no en mí porque él…
No pudo continuar, la mano de Catherine estrellándose en su mejilla lo hizo detenerse y abrir los ojos sorprendidos, llevó su mano a su mejilla adolorida y miró a la chica confundido.
-Deja de denigrarte de esa manera, eres un chico maravilloso de buenos sentimientos y eso vale más que cualquier otra cosa.
Le dijo molesta la chica y Michael la miró sorprendido, los dos permanecieron en silencio por unos segundos hasta que Catherine bajó su mirada al suelo y continuó hablando.
-Mimi es muy afortunada al que tú la quieras, muy pocas personas son capaces de amar como tú lo haces, tú la quieres y siempre procuras su felicidad a pesar de que te lastimas a ti mismo al hacerlo y eso es muy admirable y noble y también creo que es maravilloso aunque tú no lo creas, tal vez para ti sea algo normal o algo sin valor pero para mi es algo muy valioso, tú eres una persona muy valiosa he salido con muchos chicos y ninguno ha sido capaz de velar por mí como tu lo haces por Mimi, por eso sé que es afortunada, porque tu la quieres de verdad.
Catherine levantó su mirada y vio al perplejo Michael que de un momento a otro cambio su cara de total asombro a una que miraba con ternura a su amiga que sin darse cuenta había empezado a derramar lágrimas. Michael se acercó a ella y limpió con sus manos las lágrimas que habían salido de los ojos de la rubia que se sonrojó al sentir que el limpiaba sus lágrimas.
-Gracias.
Le susurró el chico, aquellas palabras de Catherine habían sido hermosas y le conmovía que su amiga pensara eso de él y más aún que ella lo apoyara tan incondicionalmente como lo hacia en esos momentos.
Catherine lo miró a los ojos y algo dentro de ella se movió, era la primera vez que lo tenía tan cercas y mirándola con esa mirada tan llena de ternura que ningún hombre le había dedicado antes, sintió como su corazón comenzó a palpitar fuertemente y sus ojos se dirigieron a los labios del rubio, quería besarlo, decirle lo que sentía pero ¿Y si arruinaba el momento? ¿si él se alejaba después? Vio como Michael le sonreía de manera dulce y entonces no lo pensó más, dio un paso al frente y besó los labios de su amigo que no le respondió pero tampoco se alejó, más bien permaneció inmóvil, paralizado por la sorpresa.
-Michael me gustas mucho.
Le dijo la chica una vez que terminó con el beso y se apartó de él, Michael permaneció estático, aún impactado por lo que acababa de pasar y más aún por las palabras que ella le había dicho, esas palabras ya se las habían dicho antes, eran las mismas palabras que había en el regalo de San Valentín que había recibido ¿Acaso Catherine había sido la autora de esa nota?
-Catherine yo…
Michael intentó hablar pero su mente aún no terminaba de procesar todo lo que había sucedido.
-Será mejor que me vaya.
Dijo Catherine al ver que Michael seguía perplejo, ella estaba consciente de que él no le iba a corresponder pues él estaba enamorado de Mimi así que lo mejor era no complicarle más las cosas e irse a casa, además no soportaría un rechazo, ella prefería que siguieran siendo amigos.
-¡Catherine espera!
Le gritó Michael al verla irse corriendo pero ella no se detuvo y el no la siguió, estaba demasiado confundido para hacerlo, primero había sucedido lo de Mimi y su rechazo y después lo de Catherine y si Catherine fuera cualquier otra chica tal vez no se sentiría tan confundido pero algo dentro de él había despertado dentro de él cuando ella lo besó, sintió una emoción que ni siquiera con Mimi había sentido, pero ¿Qué era ese sentimiento?
Eran las tres de la tarde Mimi salió de su casa para ir por unas cosas a la tienda y se sorprendió al ver a T.K y a Kari afuera de su casa, al parecer ambos chicos discutían entre entrar ir a tocar el timbre o no, pero cuando la vieron salir ya no tuvieron más opción y le sonrieron a la chica que los miraba sorprendida de que estuvieran ahí.
-¿Qué sucede chicos está todo bien?
Preguntó Mimi preocupada de que algo malo hubiera sucedido con Matt sin embargo su corazón se tranquilizó al ver que T.K afirmaba con una sonrisa, sin embargo Kari le dio un codazo obligándolo a hablar sobre lo que los había llevado ahí a él y a Kari.
-Bueno no todo, Mimi nosotros…
-Sabemos que no es nuestro asunto pero… -Intervino Kari al ver que su novio no era de mucha ayuda- queremos hablar sobre Matt.
-No hay nada de que hablar, será mejor que se vayan a casa.
Respondió Mimi con seriedad para después reanudar su camino a la tienda, "Vez te dije que se molestaría" oyó que T.K le dijo a Kari y Mimi apretó sus labios, no estaba molesta era sólo que le dolía hablar del tema y quería evitarlo. "Ella debe saberlo" Escuchó que Kari le respondía a T.K y después ambos la siguieron, al parecer la pequeña Yagami no estaba dispuesta a dejar las cosas así.
-Mimi espera.
La llamó Kari trotando unos cuantos pasos para alcanzar a la castaña que no detuvo su paso.
-En verdad no quiero hablar de Matt.
-Pero es importante.
Insistió la pequeña Yagami pero Mimi no se detuvo así que obligó a los dos chicos a seguirla.
-Realmente no quiero hablar de Matt.
-Pero Mimi…
-Kari no insistas por favor.
-Mimi mi hermano se va ir.
Mimi se detuvo al escuchar las palabras de T.K, volteó a verlo y confirmó que el chico no mentía, el rostro triste y serio de T.K le decía que el chico estaba diciendo la verdad.
-¿Qué?
Murmuró desconcentrada, había sentido que su corazón se detuvo cuando escuchó a T.K decirle que Matt se iría, pero a ¿Dónde? ¿acaso ya no lo volvería a ver?
-Le ofrecieron un contrato para una gira de un año y si no hablas con él se irá.
Mimi guardó silencio un momento analizando las palabras dichas por el rubio, le dolía saber que Matt se iría y algo dentro de ella le pedía a gritos que lo detuviera que fuera a su casa y le pidiera que se quedara pero ella sabía que lo mejor para Matt era irse, así él estaría a salvo, así que por más que le doliera lo dejaría ir.
-Lo lamento.
Susurró Mimi bajando su mirada y dándole entender a los dos jóvenes que ella no haría nada para detener a Matt.
T.K miró frustrado a Mimi, ella había sido su última oportunidad para detener a su hermano en una decisión que ya había tomado ya que por más que él había intentado detener y hacer cambiar de opinión a Matt no lo había logrado.
-Mimi…
Salió con una voz casi inaudible de los labios de Kari, la pequeña Yagami podía ver la tristeza en los ojos de Mimi.
-Mimi, mi hermano se irá, ¿eso es realmente lo que quieres?
-No se trata de lo que yo quiera T.K, sino de lo que es lo mejor y en cuanto más lejos esté Matt de mi es mejor para él.
-¿Por qué dices eso Mimi?
Preguntó Kari, aquellas palabras le habían dejado claro que había algo que hacía que Mimi se alejara de Matt.
-Por nada, pero es lo mejor.
-¿Es por tus visiones?
-¡Kari!
Le llamó la atención T.K cuando vio que la chica había hablado de más. Mimi volteó a verla sorprendida ¿Cómo sabía Kari de sus visiones?
-¿Cómo sabes de eso?
-Eso no importa, pero si es por eso que te alejas de Matt estas cometiendo un gran error, si las cosas no terminaron bien en el pasado eso no significa que se repitan ahora, no tienes porque alejarte de él.
Mimi bajó su mirada, tal vez Kari sabía lo de sus visiones y lo de su vida pasada pero eso no quitaba el hecho de que sus visiones del futuro no se cumplirían y era por esas visiones de la muerte de Matt que se alejaba de él.
-No es sólo eso.
-Pero Mimi…
Insistió la chica pero Mimi no la dejo continuar.
-Es lo mejor Kari, los dos créanme, yo sé que es lo mejor, en cuanto más lejos esté Matt de mí será mejor.
-Mimi…
Susurró T.K sintiendo pena por la chica él sabía que Mimi sólo quería lo mejor para Matt.
-Lo siento chicos pero no voy hacer nada para detenerlo, será mejor para ambos que él se vaya.
Eran alrededor de las cinco de la tarde y él lo único que quería era estar en su casa encerrado en su habitación para sólo pensar en ella pero unos minutos después de que se encontrara con Mimi a la hora de la salida había recibido una llamada de Hideki, al parecer a él y a su banda les habían propuesto una gira de un año por Europa y varias ciudades de Japón, aquella no era la primera oferta que recibían para una gira, él y su banda habían recibido varias últimamente pero él las había rechazado porque no quería alejarse de Mimi pero ahora que las cosas habían terminado para los dos tal vez lo mejor era aceptar la gira, lo había estado pensando toda la tarde y creía que era una buena oportunidad para él, el mantenerse ocupado era algo que lo ayudaría a olvidarse de lo sucedido con Mimi, así que después de pensarlo y pensarlo había llegado a la conclusión de que esta vez aceptaría para poder olvidarse de todo y más que nada para darle a ella el espacio y la tranquilidad que necesitaba.
Alzó su vista y se encontró con el edificio de la disquera que los representaba a él y a su banda, dio un suspiro y entró al interior del imponente edificio, ya no había marcha atrás, firmaría los papeles y entonces sería el adiós definitivo.
Siguiente capitulo: Cuando el corazón llora
Publicación: Viernes 27 de abril del 2012
Mimato196
Mayo 2007
