Hola chicos y chicas traigo prisa pero no quería retrasarles más el capitulo así que aquí se los dejo de rapidín :)

Los personajes de digimon no me pertenecen ya todo mundo sabes eso :( La canción tampoco es de mi autoría es del grupo de camila y tengo entendido que su autor y compositor es Mario Domm si no es así por favor corrijanme

Link de la canción para que la escuhen: .com/watch?v=y1bIGWiYlXM

58

Cuando el corazón llora.

Las clases habían terminado y Mimi se dirigía a la salida para irse a su casa pronto, aquel día se encontraba más deprimida de lo normal, la noticia que le habían dado T.K y Kari el día anterior le había afectado bastante, ni siquiera había puesto atención a las clases sólo podía pensar en la partida de Matt y en que ya no lo iba a ver, aunque sabía que era lo mejor para él no podía dejar de sentirse triste ante la noticia pero era lo mejor para ambos de eso estaba segura.

Salió de su salón y estaba por bajar las escaleras cuando Michael la llamó, ella se detuvo y volteó a ver al chico de cabellos rubios que la miraba serio.

-¿Pasa algo?

Preguntó Mimi un poco sonrojada, el verlo le había recordado la confesión y el beso que el chico le había dado el día anterior.

-Quiero mostrarte algo ¿crees que puedas acompañarme un momento?

Mimi asintió un poco confundida no se podía imaginar que era aquello que le quería mostrar Michael, pero no iba a negarse así que se dio la media vuelta y se dirigió al salón junto a Michael.

Era el último que quedaba en su salón, Matt se había ido en cuanto el profesor los dejó salir, el rubio había estado muy extraño, más de lo normal pero no tuvo oportunidad de preguntarle que le pasaba ya que él estaba más concentrado en arreglar las cosas con Sora pero por más que lo había intentado la chica siempre lograba escapar de él, justo hacía unos segundos se acababa de marchar diciéndole que tenía prisa y sin darle a él la oportunidad de hablar. Suspiró, eso era justo lo que siempre había tratado de evitar, que Sora se alejara de él y ahora por no poder controlar sus sentimientos se le había confesado a Sora y ella lo evitaba.

Suspiró nuevamente, esta vez fijando en su vista en el único cuaderno que le faltaba por guardar, lo tomó con pesar y estaba por guardarlo cuando una pequeña hoja blanca cayó de él y se deslizó hasta el suelo, Tai la miró extrañado, él no recordaba haber metido nada en su cuaderno, guardó el cuaderno en su mochila y se puso de pie para recoger la pequeña nota, la tomó entre sus manos y la leyó detenidamente.

"El collar de los corazones negros PN4775G65"

Aquella era una nota muy rara que no había sido escrita por él y le daba la sensación de que aquella nota había sido dejada en su cuaderno intencionalmente, pero no sabía de que se trataba, lo pensó por varios segundos mientras se dirigía a la salida de su salón ¿Quién le había dejado esa nota y para que? Bueno era una pista para algo, pero no sabía para que, ¿a él que demonios podía importarle un collar? Él ni siquiera usaba collares, ni que fuera una chica.

Cerró la puerta de su salón tras de sí y se dirigió a la escalera sin poder quitarse de la mente aquella inquietante y misteriosa nota, "El collar de los corazones negros" pensó confundido y entonces la respuesta llegó a él, a penas y había bajado el primer escalón la respuesta que estaba buscando lo iluminó como un rayo; claro que él estaba interesado en un collar, el collar que Sora tenía puesto, ¿A caso alguien sabía algo sobre aquel collar y sabía que él estaba buscando información? Aquello era bastante irreal, ¿cómo iban a saber que él estaba interesado en ese collar? Pero no le hallaba otra explicación a aquella misteriosa nota, la sacó de su pantalón y la leyó nuevamente, si aquella nota se refería al collar que tenía Sora lo buscaría pero ¿Qué significaban aquellos números? Los miró insistentemente esperando que ellos le dijeran que significaban pero no lo hicieron por lo que a Tai no le quedó de otra que reanudar su camino y seguir pensando en aquellos números mientras que se iba a casa.

Mientras bajaba las escaleras unas chicas de segundo años pasaron al lado de él hablando entre ella al parecer sobre una tarea que les habían dejado pero no fue hasta que una de ella mencionó la biblioteca que supo lo que significaban aquellos números, eran la clave para encontrar un libro o por lo menos eso creía así que sin pensarlo dos veces se dio la vuelta y se dirigió a la biblioteca en busca de la información que tanto deseaba conocer.

Cuando entró al salón tras Michael pensó que ahí se encontraría con lo que el chico quería enseñarle pero no fue así, al parecer Michael sólo había entrado por sus cosas y después ambos salieron del salón para dirigirse a uno de los tantos pasillos de su escuela.

Un silencio incomodo los acompañaba a los dos, desde que habían salido del salón ninguno había dicho nada, Mimi sólo seguía a Michael pensando en el sin fin de razones por la cual Michael quería que lo acompañara mientras que el rubio no estaba muy seguro de lo que iba a hacer pero estaba seguro de que era lo correcto aunque aquello significara que Mimi y Matt arreglaran sus problemas y él perdiera su oportunidad con ella para siempre.

-Mimi, sé que no quieres hablar de esto pero ¿Por qué terminaste con Matt?

Le preguntó esperando que la respuesta de ella lo detuviera, quería oír que Mimi le dijera que Matt le había roto el corazón o que sólo había jugado con ella para así detenerse, pero la respuesta de ella sólo lo convenció de que debía mostrarle a Mimi que Matt estaba sufriendo al igual que ella y persuadirla para que arreglara las cosas con el rubio.

-Era lo mejor para los dos.

-¿Por qué?

Insistió Michael, aquella respuesta no le era suficiente, necesitaba saber más para después no arrepentirse de lo que iba a hacer.

-Porque lo quiero y quiero que él esté bien.

Aquella respuesta Mimi la había dicho más para si misma que para Michael pero aún así el chico alcanzó a oírla y quedó convencido de que ayudar a que Mimi y Matt se reconciliaran era la mejor decisión que pudo tomar.

Michael asintió levemente en cuanto escuchó el casi susurro de Mimi y guió decidido a la castaña hasta el salón de música, estaba seguro que Matt estaría ahí y quería que Mimi lo oyera cantar para convencerla de que lo mejor para ambos no era estar lejos sino volver a estar juntos.

Estaban a unos cuantos salones de distancia del salón de música cuando se comenzó a oír una suave y tierna música procedente del piano que se encontraba en el aula de música. Michael sonrió al parecer habían llegado justo a tiempo y Matt a penas iba a empezar a interpretar aquella triste melodía que le conmovió el corazón.

-¿Qué es eso?

Preguntó Mimi desconcertada al oír la música, Michael se volteó a verla y le sonrió suavemente.

-Acércate y verás.

Mimi miró a Michael confundida pero aún así le hizo caso al chico y se dirigió a paso lento hasta el salón de música que era donde provenía aquella triste melodía.

El sonido suave de las teclas comenzaron a inundar con su triste melodía el salón, Matt se encontraba sentado frente al piano tratando de desahogar todo aquello que tenía dentro, cerró los ojos y dejó que la música lo inundara para empezar a interpretar aquella triste canción que le había salido de su corazón ahora que se sentía solo y abandonado.

Mimi se paró en seco en cuanto reconoció la voz que comenzó a cantar, era Matt no necesitaba verlo para saber que se trataba de él, dudo por un momento en continuar su camino pero lo hizo, caminó hasta la puerta y sin hacer ningún ruido se recargó en la pared y observó al chico frente al piano que era iluminado por los rayos del sol que entraban por los ventanales del salón.

Estoy a punto de emprender un viaje

Con rumbo a lo desconocido

No sé si algún día vuelva a verte

No es fácil aceptar haber perdido.

Por más que supliqué no me abandones

Dijiste no soy yo es el destino

Y entonces entendí que aunque te amaba

Tenía que elegir otro camino.

Mimi sintió que se le rompía el corazón en cuento escuchó la letra de la canción, Matt estaba describiendo lo que pasó entre ellos la noche del festival y la situación que ahora ambos vivían, sin poderse contener más dejó que las lágrimas salieran de sus ojos podía sentir el sufrimiento de Matt y le dolía ser la causante de aquel sufrimiento, se recargó en la pared para poder mantenerse pie y no derrumbarse en ese lugar, llevó su mano hacia su boca para silenciar su llanto que le estaba resultando imposible controlar.

De que me sirve la vida

Sino la vivo contigo

De que me sirve la esperanza

Si es lo último que muere

Y sin ti ya la he perdido.

De que me sirve la vida

Si eres lo que yo pido

Voy detrás de tu ternura

Pero no me queda duda

Que me deja sin tus besos.

-Mimi, él te quiere.

Le dijo Michael con voz queda y viendo con tristeza como la chica se desmoronaba frente a sus ojos y sin que él pudiera hacer algo para ayudarla.

-No sé que es lo que pasó entre ambos, pero con sólo verlos sé que ustedes deben de estar juntos.

-Pero no puedo.

Murmuró ella, Michael, no sabía a que se refería con aquellas palabras pero Mimi se comprendía perfectamente y no esperaba que Michael lo hiciera ya que ella era la única que conocía el motivo que la separaba de Matt.

-Mimi… él te quiere y tu lo quieres, lo que sienten ambos es especial no puedes darte por vencida, no sé que es lo que te impide que estés con Matt pero no puedes darte por vencida.

-No es tan sencillo.

Respondió la chica y Michael apretó sus puños con frustración, él intentaba hacerla reaccionar pero ella parecía ignorar sus palabras, Mimi no salía del no puedo.

-Cuando quieres a alguien quieres que sea feliz y Matt no es feliz, no entiendo ¿Por qué lo dejas sufrir de esa manera si tu también lo quieres?

-No espero que me entiendas.

Michael la miró molesto, ahora entendía porque Yumi decía que Mimi era terca, parecía que no había poder humano que lograra hacerla cambiar de opinión, ni siquiera viendo a Matt era capaz de cambiar de opinión.

-Es tu decisión pero piensa que tomaste una decisión que le correspondía tomar a los dos y condenándote a ti lo condenaste a él también.

Dicho esto Michael se dio la media vuelta y se fue, sabía que Mimi necesitaba estar sola para pensar las cosas y reflexionar las cosas aunque viendo lo terca que era la chica se podía imaginar que las cosas no cambiarían mucho.

Mimi bajó su mirada, ella sabía que había tomado aquella decisión que le correspondía a ella y a Matt por si sola pero ella ya conocía cual sería la respuesta de Matt y por más egoísta que pareciera ella no estaba dispuesta a perderlo, prefería mil veces alejarlo de ella a que él diera su vida por ella, eso era algo que jamás permitiría.

Se recargó en la pared y se abrazó a si misma para después observar al chico en el piano que se encontraba cantando el coro de aquella canción, dejó que las lágrimas silenciosas salieran de sus ojos y se permitió observarlo aunque sea de lejos quería estar a su lado, estaba dispuesta a convertirse en su ángel guardián que velara por él sin que él lo supiera.

Un puente musical llegó en la canción y por un momento sólo el sonido de la melodía inundó el salón de música, Matt continuó tocando las teclas en el piano sólo que esta vez sus movimientos eran más lentos a diferencia de los latidos de su corazón él sabía que Mimi estaba ahí viéndolo, no necesitaba verla para sentir que ella estaba ahí, podía sentir su tierna mirada sobre él y su dulce aroma había llegado con el viento, pero a pesar de que él sabía que Mimi estaba ahí, no pensaba detenerse, Matt quería que Mimi oyera lo que su corazón quería decirle, quería que supiera que su corazón estaba llorando por ella pero aún así que el la seguía amando y la amaría por siempre así que tomó aire y continuó con la siguiente parte de la canción que aún no tenía hecha y que salió de ese momento de su corazón que lloraba a gritos por ella.

Escucha bien amor lo que te digo

Pues creo no habrá ocasión

Para decirte que no me arrepiento

De haberte entregado el corazón.

Por más que supliqué no me abandones

Dijiste no soy yo es el destino

Y entonces entendí que aunque te amaba

Tenía que elegir otro camino.

De que me sirve la vida

Sino la vivo contigo

De que me sirve la esperanza

Si es lo último que muere

Y sin ti ya la he perdido.

De que me sirve la vida

Si eres lo que yo pido

Voy detrás de tu ternura

Pero no me queda duda

Que me deja sin tus besos

Matt dejó de pasear sus manos por el teclado de aquel viejo piano y terminó aquella melodía con un triste suspiro, permaneció con sus manos sobre el teclado un momento y con su vista perdida en las teclas, sabía que ella seguía ahí pero no sabía que decirle, había tantas cosas que quería que Mimi supiera que no sabía por donde comenzar.

-No te vayas.

Le dijo en cuanto vio que ella estaba por irse, no sabía que decirle pero tampoco quería que se fuera, quería sentir su presencia un poco más, sentir que ella estaba con él aunque fuera por un momento.

Mimi se detuvo y abrió los ojos sorprendida cuando escuchó a Matt pidiéndole que no se fuera, no pensó que él supiera que ella estaba ahí viéndolo, no había hecho ningún ruido y cuando habló con Michael lo había hecho en susurros casi inaudibles que se veían opacados por la canción, ¿cómo era posible que Matt supiera que ella estaba ahí?

-Lo siento, no quise molestarte.

Fue lo único que se le ocurrió decir y sin atreverse a verlo, no tenía el valor para hacerlo, no después de que ella era la que le había pedido que se alejaran.

-¿Te gusto la canción?

Le preguntó sin levantar su vista, si la miraba sabía que terminaría corriendo hacia ella para abrazarla y no dejarla ir de su lado.

-Sí… aunque es muy triste…

Susurró ella y Matt sonrió con amargura claro era triste era el llanto de su corazón que sabía que ya no podría tener a Mimi a su lado.

-Dudo que en estos momentos sea capaz de componer algo diferente.

Mimi guardó silencio, un silencio que gobernó el lugar por unos segundos que parecieron eternos y que hicieron que la tensión y la tristeza se hicieran palpables en el aire.

-Será mejor que me vaya.

Dijo Mimi después de unos segundos de silencio y Matt apretó sus puños con fuerza tantas cosas que tenía para decirle y ninguna había salido de sus labios, Mimi lo miró por primera vez como si esperara que él la detuviera pero Matt no lo hizo y permaneció con su vista perdida en las teclas del piano, ella despegó su mirada de él dispuesta a irse cuando la voz de él la detuvo.

-Siempre te amaré…

Fue lo que salió de los labios de él cuando la vio apunto de partir y por primera vez el se atrevió a verla, vio como Mimi se detuvo y volteó a verlo haciendo que sus miradas se encontraran por unos segundos en los que se transmitieron con sólo verse todo aquel amor que permanecía guardado en sus corazones.

-Yo también.

Fue lo que escapó de los labios de Mimi y Matt abrió sus ojos sorprendidos no esperaba que ella le correspondiera, creía que ella se iría sin decirle nada pero no fue así aunque sea por instante ella no puso barrera entre los dos y le dijo lo que realmente sentía.

Mimi se maldijo mentalmente por permitir que sus labios la traicionaran y antes de que las cosas se complicaran más se fue corriendo, ya había dicho suficiente, se suponía que debía hacerle las cosas fáciles a Matt pero con aquello sólo haría que Matt se rehusara más a dejarla ir.

Matt permaneció estático por unos segundos frente al piano, sin saber que era lo que debía de hacer, él sabía que dejarla que se fuera era lo más prudente pero todo dentro de él le gritaba que no permitiera que ella se alejara de él más de lo que ya estaba, así que sin poderlo evitar se puso de pie y corrió tras de ella, simplemente no podía dejar las cosas así.

Llegó a la biblioteca y buscó entre los estantes la numeración que había en la nota pero no encontraba ninguna serie que empezara con PN, tal vez aquella serie no era el código de un libro, tal vez era algo más. Se acercó a la chica encargara de la biblioteca y le preguntó por aquella extraña combinación de números y letras, la chica de cabellos rubios miró la nota y le indicó a donde se tenía que dirigir.

Tai agradeció la ayuda y se dirigió hacia donde la chica había señalado, caminó entre varios estantes pero no encontraba lo que buscaba hasta que llegó al último librero que parecía ocultarse entre las sombras, puesto que era al único al cual no llegaba ni un rayo de luz, se acercó a paso lento y revisó con su vista los códigos de los libros hasta que encontró el indicio que tanto buscaba, una gran cantidad de libros con el comienzo PN comenzaron a aparecer en fila uno tras otro, Tai sonrió al encontrar lo que buscaba y siguió la fila de números hasta que entró la combinación de números y letras que había estado buscando tomó el libro entre sus manos y vio que se trataba de un volumen muy viejo, lo tomo con cuidado y le dio una ojeada para después sentarse en una de las mesas individuales destinadas al estudio de los alumnos.

Sin darse cuenta Tai había sido observado desde que llegó a la biblioteca, escondida tras uno de los tantos libreros que había Keira había estado vigilando cada uno de los movimientos del moreno que en esos momentos se encontraba leyendo aquel viejo libro de hechizos. Ella había sido la que había dejado la nota en el cuaderno Tai, y a pesar de que al principio dudo que Tai pudiera descifrar su pequeña pista le alegraba saber que al fin de cuentas el moreno no era tan tonto como ella creía y que sin ningún problema había logrado descifrar aquel pequeño indicio que le había dejado para poder ayudar a Sora, lo demás ya dependía de él.

Una vez que Keira vio que su trabajo había sido hecho se dio la media vuelta y se dirigió a la salida de la biblioteca, ahora todo lo dejaba en manos de Tai ella ya lo había ayudado bastante para llevarlo hasta aquel viejo libro que lo ayudaría a liberar a Sora antes de que la piedra terminara de consumir los sentimientos buenos de la chica.

Tai abrió el libro y comenzó a leer la primera página, al parecer era un libro de hechizos o algo así, se preguntó en que podría ayudarle a él un libro de hechizos y volvió a sacar la nota que había encontrado en su cuaderno "El collar de los corazones negros" era la otra pista que le habían dado, tal vez debía buscar en ese libro alguna pagina que tuviera ese título.

Comenzó a pasar página por página creyendo que aquello era un locura y que no encontraría lo que buscaba en ese libro, después de todo ya llevaba la mitad de libro y no había encontrado más que cosas raras, hechizos con nombres muy extraños difíciles de pronunciar y objetos con poderes que parecían sacados de un cuento de hadas, dio la vuelta a otra hoja y su decepción se vio en aumento, ahí tampoco se encontraba lo que estaba buscando, continuó con la siguiente hoja y esta vez se tuvo que detener al ver la imagen de un collar dibujado a todo lo largo de la página, los ojos de Tai se abrieron sorprendidos y sintió que el aliento se le fue cuando vio aquel dibujo, aquel era el collar que traía Sora, de eso no cabía duda. Guió su vista a la página que contenía la información de aquel dibujo y justo como se lo esperaba se encontró con el título "El collar de los corazones negros" justo como lo decía la nota, por fin había encontrado lo que había estado buscando.

Corrió hasta la azotea no sabía porque había ido hasta ahí pero ese lugar era a donde sus pies la habían llevado sin pensar, se dirigió hasta la orilla y miró hacia abajo, su respiración era agitada, y sus ojos estaban llorosos y confundidos, debió irse directo a casa y nada hubiera pasado, no hubiera visto a Matt, no hubiera reavivado las heridas que aún seguían abierta y no le hubiera dicho a Matt que ella también lo amaría siempre. Se abrazó a si misma y dejó que el suave viento secara sus lágrimas, ¿por qué era tan débil? ¿Por qué no pudo irse en vez de permanecer viendo a Matt en el salón de música? ¿Por qué le correspondió a ese siempre te amaré? Era débil ella lo sabía pero también sabía que por el bien de Matt no debía serlo, en cambio debía ser fría y distante, o tal vez lo mejor era desaparecer.

Matt llegó hasta la azotea imaginando que Mimi estaría ahí y sí, justo como lo había imaginado la puerta de la azotea se encontraba abierta y Mimi se encontraba con su vista fija al suelo como si quisiera aventarse pero ella no lo haría ¿o sí?

Se acercó a paso lento a ella intentando hacer el menor ruido posible para no ser descubierto, cuando estuvo lo suficientemente cercas pudo ver como varias lágrimas escapaban de los ojos de Mimi y sintió ganas de abrazarla para consolarla pero no estaba seguro de que aquello fuera lo mejor.

"Soy demasiado débil para soportarlo" Escuchó que Mimi se reprendía así misma y seguida de aquella frase que se reprochó así misma comenzó la lluvia de lágrimas en el rostro de Mimi. Matt no pudo soportarlo más y sin que ella se diera cuenta caminó los pasos que le faltaban para llegar hasta Mimi y la abrazó con fuerza, Mimi no era débil ella estaba llevando por si sola una carga que le correspondía llevar a los dos y él solamente se lo estaba haciendo más difícil.

-No tienes que cargar con todo tu sola.

Le susurró al oído a la par que la abrazaba, Mimi abrió los ojos sorprendida, no se había dado cuenta que Matt estaba con ella pero una parte de ella agradecía que así fuera. Permitió por un instante que el calor de Matt la inundara para darle fuerza pero no dejó que ese momento se alargara eso sólo hacía más difícil las cosas.

-¿Qué haces aquí?

Le preguntó a la para que se soltaba del abrazo y se limpiaba las lágrimas intentando inútilmente ocultar su evidente llanto.

-¿Por qué no confías en mí? ¿Por qué no me dices lo que realmente sucede?

Mimi desvió su mirada de él, no podía decírselo, sería muy impactante para él saber que moriría si permanecía a su lado, además era algo con lo que ella sola tenía que lidiar, ella era la causante de ese problema, así que ella lo solucionaría.

-Ya te lo he dicho todo.

-No me has dicho nada, lo único que has dicho es que es lo mejor pero no me has dicho porque.

-Y será mejor que las cosas sigan así.

Mimi fue fría en sus palabras y para terminar con la plática decidió que lo mejor era retirarse de ahí, pasó por un lado de Matt con su frente en alto y se dirigió a la salida, huyendo como siempre de él.

-Me iré dentro de unos meses.

Le dijo para intentar retenerla y le dio resultado Mimi se detuvo más no volteó a verlo, Matt se volteó hacia ella y vio como había logrado captar su atención así que continuó.

-Nos ofrecieron una gira de un año y francamente no sé si regrese.

Finalizó el chico con la esperanza de que ella lo detuviera, una sola palabra de ella y él cambiaría todos sus planes, cancelaría la gira y se quedaría a su lado pero Mimi no pensaba retenerlo, ella sabía que lo mejor era dejarlo ir y así lo haría.

-Será lo mejor.

Fue lo único que dijo con voz fría y se fue de ahí, Matt apretó los puños y miró el suelo con frustración y decepción había tenido la esperanza de hacerla reaccionar cuando le dijo que se iría pero no fue así, Mimi se mantuvo firme y lo dejó en total libertad.

Salió corriendo le la biblioteca prácticamente atropellando a todo el que se interpusiera en su camino, después de haber leído lo que el collar ese hacía había decidido ir en busca de Sora y quitarle ese collar aunque fuera a la fuerza.

Llegó hasta el departamento de Takenouchi, estaba sudado después de haber corrido a toda potencia para llegar hasta ahí y su respiración era agitada pero ni el cansancio ni la falta de aire le habían quitado la desesperación que sentía por ver a Sora y quitarle ese maldito collar. Comenzó a tocar el timbre desesperadamente, y cuando vio que nadie respondía a su llamado con la rapidez que el deseaba, comenzó a golpear ahora la puerta gritando a su vez el nombre de Sora.

-¡Sora abre!

Sora estaba por ir a ver quien tocaba de esa manera la puerta de su departamento pero se detuvo al oír la voz de Tai llamándola, un escalofrío recorrió su cuerpo y un miedo incontrolable se apoderó de ella.

-¿Qué pasa Sora? ¿Quién toca de esa manera?

Preguntó la madre de Sora a la par que aparecía en el pasillo y se encontraba con su hija petrificada frente a la puerta.

-Es Tai.

-¿Y por que no le abres?

La reprendió su madre y se dirigió a la puerta dispuesta a abrirle al moreno pero Sora la detuvo.

-No mamá.

Le gritó antes de que la señora pudiera llegar a la puerta, la madre de Sora volteó a verla desconcertada y Sora bajó su mirada apenada.

-No quiero verlo…

Murmuró la pelirroja y su madre la miró sin comprender que pasaba, Sora y Tai siempre habían sido los mejores amigos, no entendía porque su hija ahora se rehusaba a verlo.

-Sólo dile que no estoy.

Prosiguió la pelirroja al ver que su madre la interrogaba con la mirada.

-Pero Sora.

-Sólo hazlo mamá.

Dijo la chica y se escondió desapareciendo del pasillo para que el chico no la viera cuando su madre abriera la puerta.

La señora Takenouchi miró como su hija se escondía para no ser vista y suspiró con resignación, al parecer tendría que mentirle al pobre chico que se oía desesperado. Abrió la puerta y se encontró con un Tai totalmente desalineado, sudado y bastante agitado.

-Señora Takenouchi ¿Podría hablarle a Sora?

-Lo siento Tai, ella no está, salió.

Tai la miró fijamente por unos instantes como si asimilara las palabras de la mujer frente a él, Tai sabía que la mamá de Sora estaba mintiendo, la mujer siempre había sido una pésima mentirosa.

-Es realmente importante.

Insistió el chico teniendo la esperanza de que así la mujer se retractara y le permitiera ver a Sora pero lo único que hizo la mujer fue bajar su mirada y disculparse nuevamente.

-Lo siento Tai ella no está en casa.

Dijo nuevamente la mujer y cerró la puerta. Tai se quedó inmóvil por unos momentos pensando que era lo que podía hacer, era obvio que Sora no quería verlo, pero él necesitaba quitarle ese collar cuanto antes estaba seguro que así recuperaría a la antigua Sora la que era su amiga sobre todas las cosas.

Sacó su celular y comenzó a llamar al celular de la chica a pesar de que sabía que probablemente ella no le contestaría. Marcó tres veces más pero la respuesta fue la misma Sora no respondió, así que optó pos su última alternativa, mandarle un mensaje de texto aunque sabía que ella no saldría por lo menos lo leería de eso estaba seguro, guardó su celular una vez que había terminado de enviar el mensaje y esperó unos segundos con la esperanza de que Sora saliera pero no fue así por lo que no le quedó de otra más que irse, hablaría con Sora al día siguiente y se aseguraría de que la chica no escapara de él.

Sora salió de su escondite y caminó silenciosa a la puerta, sintió como algo vibraba en su shorts y sacó celular para encontrarse con la llamada de Tai, afortunadamente su celular estaba en modo de silencio debido a las clases sino Tai la hubiera descubierto. Se recargó en la puerta y miró con pesar la insistente pantalla de su celular que le avisaba que Tai la estaba llamando.

Sora apretó el teléfono, le daba miedo hablar con Tai, no quería lastimar los sentimientos del chico más de lo que ya lo había hecho, además estaba confundida, Tai la hacia confundirse, ella siempre había estado segura que estaba enamorada de Matt pero había veces que Tai superaba a lo que ella sentía por Matt y la hacía creer que al que quería realmente era a su mejor amigo de toda la vida pero su obsesión por Matt no desaparecía cada día se sentía más hundida en ella y aunque había veces que Tai era su salvavidas ella siempre terminaba hundiéndose más entre la desesperación y el odio que se habían llegado a convertir en sentimientos permanentes en ella. Sora cerró los ojos y suspiró ¿Cuándo fue que ella cambió tanto? Había veces en que pensaba que ya no había ni una pizca de la Sora de antes que sabía divertirse y disfrutar aunque sea un poco la vida.

Su celular dejó de vibrar y Sora pensó que Tai por fin se había rendido pero no tardó mucho en que un mensaje de parte de él llegara a su celular y nuevamente iluminara la pantalla del celular de la chica.

"Es realmente urgente lo que tengo que hablar contigo, así que por favor deja de huir de mí"

Leyó Sora en su mente y se mordió los labios, sabía que Tai no la dejaría hasta que lograra hablar con ella pero ella no se sentía lista, ni siquiera sabía que era lo que realmente sentía por él, sólo sabía que la confundía. Recargó su cabeza en la puerta y miró al techo iba a ser realmente difícil para ella el día siguiente.

Llegó a su casa más tarde de lo normal, Michael se sentía realmente exhausto ese día no es que hubiera hecho ejercicio o algo pero el cansancio mental de ese día había sido demasiado, primero estaba el asunto de Mimi y Matt, no sabía que había sucedido con aquellos dos pero él había hecho lo que estuvo en sus manos para que aquellos dos arreglaran las cosas, pero realmente no creía que hubiera sido suficiente, Mimi era demasiado terca. Y después estaba el asunto de Catherine ella ni siquiera había ido a la escuela y eso le preocupaba, había querido llamarla o ir a su casa pero no tenía el valor para hacerlo, no después de la confesión de ella que él no supo como responder, suspiró con cansancio, había sido un pésimo día.

Se dirigió a la cocina y se encontró con una nota en el refrigerador, al parecer sus padres habían salido lo que lo dejaba a él sólo en la casa, revisó el refrigerador donde su madre le había dejado la comida lista pero realmente no tenía hambre, así que lo cerró y se dirigió hasta su habitación donde se dejó caer de espaldas sobre la cama, miró el techo pensativo y después abrió uno de los cajones al lado de su cama y sacó la nota que le habían dado el día de San Valentín "Michael me gustas mucho" leyó en su mente y la imagen de cierta chica francesa llegó a él y Michael no pudo evitar sonreír al recordar a su amiga y fue entonces que descubrió que Catherine no le era tan indiferente, nunca lo había sido.

Salió de la escuela con el ánimo por los suelos, se había sentido terriblemente mal cuando tuvo que decirle a Matt que el que él se fuera se sería lo mejor, sabía que él había esperado otra respuesta por parte de ella, sabía que se lo había dicho por que él buscaba en ella una razón para quedarse pero Mimi también sabía que ella no podía darle esa razón, no podía ilusionarlo más y tenía que cortar la relación de raíz y eso era lo que estaba dispuesta a hacer.

Siguiente Capitulo:Transferencia de amor

Publicación:Viernes 5 de Mayo

Mimato196

Mayo 2007