Odio y confusión

Nos encontrábamos justo frente a la plataforma para abordar el avión. Mis padres despidieron a mis tíos primero para después tomarse su tiempo conmigo.

-Rose, recuerda darle de comer por lo menos dos veces al día – dijo Bella a Rose frenéticamente – y agua, no le gusta tomarla pero tendrás que…obligarla – añadió mi madre haciendo énfasis en la última palabra.

-Claro, Bella tranquila –repetía Rose una y otra vez.

-La carne no la adereces, no le gusta y recuerda que debe dormir – dijo hablando con rapidez – No dejes que coma tantas galletas, y que no suba a los árboles por favor, podría caerse.

De pronto comenzó a hablar mucho más rápido de lo habitual dando instrucciones mientras Rose asentía a cada instante. Yo escuchaba con atención a escasos centímetros de ellas.

-Bella está bien, oye – dijo tomándola de las manos, mi madre se detuvo al instante – Tenemos a Renesmee desde que nació, se perfectamente al igual que tú que necesita, no permitiré que le suceda nada, la cuidaré y la traeré de nuevo, a salvo ¿de acuerdo? – musitó en tono serio.

-De acuerdo – dijo mi madre asintiendo mientras la miraba.

-Bien – dijo abrazando a Rose y después a Emm – adiós chicos.

-¡Adiós! - dijeron al unísono mientras se alejaban para despedirse de mis abuelos. Alice y Jazz se acercaron hacia mi madre.

-Alice, Jazz – dijo volviéndose hacia ellos mirándolos con ansia – se las encargo mucho, sé que esto es ridículo, Rose sabe exactamente qué hacer, porque lo hace igual que yo, hasta el más mínimo detalle, pero Alice se que tú la protegerás de… confío en ti Alice, completamente y…

-Bella, mi hermana, mi mejor amiga, todo estará bien – dijo con seguridad aferrando a mi madre entre sus brazos. – La protegeré con mi vida – añadió mientras me acercaba a ellos con paso lento. Esto parecía ser bastante difícil para mi madre.

-Lo sé – dijo mi madre abrazándola con fuerza, luego abrazó a Jazz – Que tengan buen viaje.

-Ahora…quiero que repitas conmigo – dijo Alice señalándola con el dedo – Nessie estará bien, no le pasará nada.

Mi madre la miró con el ceño fruncido luego asintió.

-Nessie estará bien, no le pasará nada. – dijo con un suspiro.

-¿Lo ves? - continuó Alice sonriendo – ¡Así me gusta! ¡Adiós Bella! – añadió y luego se marcharon.

-Mamá – dije con cautela.

-¿Tienes todo? – preguntó Bella, abrochando los botones de mi chaqueta.

-Todo – dije suspirando con voz cansina – No soy una niña mamá – agregué mirándola.

-Eres mi niña – dijo guiñándome un ojo.

-Lo sé – le sonreí mientras la abrazaba.

Mi padre se acercó hasta nosotras y nos abrazó, nos apretó fuerte contra su pecho de piedra mientras me daba un beso en la frente.

-Papá me… ahogas, no…puedo – dije en tono de broma – Respirar – añadí cuando me desprendí de su abrazo.

-Mi princesa – dijo Edward suspirando – Te extrañaremos – agregó.

-¡Ay no papá! no te pongas así, si van a estar lamentándose tanto – dije mirándolos con una sonrisa - Entonces es mejor que me quede.

Me miraron con nostalgia mientras yo ponía una mano en mi frente con dramatismo. Ya todos estaban listos solo esperaban por nosotros observando la embarazosa escena. Me incliné para darles un beso mientras suspiraba.

-Nos veremos en unos días – musité.

-Te amamos – dijo Bella.

-Yo también los amo.

Jake venía hacia nosotros, parecía un poco avergonzado por interrumpirnos, avanzó con cautela sin despegar un ojo de mi padre.

-Ness, debemos irnos – dijo tomándome de un brazo. – Adiós Bella…Edward – añadió sin mirar a mi padre.

-Adiós – dijo papá, creí notar cierta hostilidad en su voz.

-Adiós Jake, ¿cuídala si? – dijo mamá dándole un beso en la mejilla.

-Lo haré.

- Vamos – dije ya habíamos empezado a caminar para encontrarnos con los demás.

Todos se despidieron, de nuevo, al mismo tiempo intercambiando abrazos y besos. Me despedí de mis abuelos y de mis padres otra vez. Mientras avanzaba por la plataforma para abordar el avión.

Me acomodé en los mullidos puestos de primera clase junto a Jake que parecía algo adormecido y cansado, antes que el avión comenzara a elevarse por los aires, Jake ya había entrado en un sueño profundo. Me esperaba un viaje casi de ocho horas hasta Suiza para después dirigirnos en auto hasta el Edén.

Jake roncaba a mi lado parecía realmente agotado, supuse que sería por todo este lío del vampiro que había entrado a la Push, se les había escapado y empezaba a creer que Jake había partido en la madrugada y no ésta mañana como había dicho Bella. Seguro que Sam necesitaría a la manada cerca ahora que no sabían si volvería, Jake tendría que irse a patrullar con los demás haciendo guardias y se ausentaría por muchos días. Esto me angustiaba pues no sabría si estaría a salvo o en peligro. También me preocupaban los chicos, Leah y Seth, sobretodo Seth. Jake estaría más preocupado que yo, tenía una manada por la que velar y había venido a pasar unos días conmigo, esto estaba mal y máxime cuando la gente de la reserva, su gente, necesitaba de su protección.

-Ness, ¿quieres algo? - preguntó Emm desde el asiento trasero, inclinándose hacia mí, señalando la aeromoza que pasaba por los asientos del frente con una bandeja en las manos.

-¿No tienes hambre cariño? – dijo Rose que se encontraba a su lado.

-Eh, quizá un refresco– inquirí – Y eh… unas galletas – añadí mientras me llegaba un olor a galletas recién hechas desde la cocina en el fondo del pasillo.

-Claro – dijo Emm mientras llamaba a la aeromoza haciéndole señas.

Pasaron unos minutos hasta que la aeromoza regresó poniendo en la mesita que tenía frente a mí una bandeja con un refresco y un plato lleno de galletas de chocolate. Comencé a comerlas con lentitud, por supuesto, no eran como las de mi abuela Esme, fruncí el ceño intentando encontrar el sabor del azúcar, tragué con dificultad mientras tomaba el vaso de refresco y comenzaba a beber a tragos.

-Están horribles – dije moviendo solo los labios mirando a Emm que comenzó a reírse en voz baja

-¿Quieres que pida otra cosa? – preguntó Emm entre risas.

-No gracias, estaré bien – dije volviéndome en mi asiento.

Jake aún dormía profundamente, emitiendo ronquidos sonoros. Rebusqué en el bolsillo de mi chaqueta el reproductor de música colocando los pequeños audífonos en mis oídos. Mi repertorio era variado pues escuchaba todo tipo de música desde las muy estruendosas y bien movidas hasta las más tranquilas y relajantes. Había crecido con la educación musical, pues mi padre, mi abuelo y mi tía Rose eran buenos músicos, tocaban muy bien el piano, pero yo había aprendido a tocar no solo el piano sino la guitarra y el violín. Sentía atracción por otros instrumentos como la guitarra eléctrica y la batería, sabía tocarlas muy bien, nunca tomé clases solo algunos videos en internet y algunas sugerencias de Emm. Al cumplir los tres años mi padre me había regalado todos estos instrumentos que descansaban en su antigua habitación de la mansión, junto con un mezclador y otros aparatos de sonido que también me había obsequiado Alice quien gozaba de una voz extraordinaria y una perfecta sincronización al tocar el piano, así que tenía prácticamente un estudio de grabación en casa.

La canción llegó a su fin mientras se reproducía la siguiente pista, la nana que me había compuesto mi padre resonaba en mis oídos, empezaba a tener sueño, así que al cabo de unos minutos me quede dormida.

-¡Ness, oye despierta!

La voz de Jake me trajo de nuevo a la conciencia, estaba soñando pero no recordaba nada.

-¿Te piensas quedar aquí, dormilona? – Dijo la animada voz de Alice – ¡Despierta! – agregó revolviéndome el pelo.

-¿Llegamos? – pregunté a media voz abriendo los ojos de golpe mientras me quitaba los audífonos y guardaba el reproductor en mi chaqueta.

-Sí, vamos levántate – dijo Jake ayudándome a levantar del asiento.

Aún adormecida y bostezando, rentamos dos autos que nos esperaban a la salida del aeropuerto internacional de Ginebra.

-¡Bonne nuit! – dijo el señor que rentaba los autos abriendo la puerta para que yo entrara. – ¡Bon voyage! - agregó el hombre.

-¡Merci! – respondí con voz amable.

-¡Jolies femmes!– dijo con asombro mirándonos a Rose a Alice y a mí.

-¡Merci beaucoup! – respondió Rose.

-¿Je sais où ils vont à ces belles dames? – preguntó el hombre posando la mirada en Rose observándola con admiración.

-¿Qué dice? – preguntó Jake mirándolo con hostilidad. Emm tomó a Rose de la mano mientras le abría la puerta del auto, tras echarle una mirada de advertencia al hombre.

-Quiere saber a dónde nos dirigimos – dije mirándolo, Jake parecía enfadado.

-¡Adentro, Ness! – dijo Emm tomándome del brazo y metiéndome en el auto donde ya estaban Alice y Jazz.

Preferí no mirar a jazz quien iba al volante.

-Monsieur, vous avez une Bonne nuit - dije, Jake subió y se sentó a mi lado enfurruñado.

-Merci – dijo el hombre mientras yo subía la ventanilla del auto.

Emm ya había encendido el coche, mientras avanzaba con lentitud debido al tráfico, Jazz hiso lo propio mientras yo abrochaba mi cinturón. El hombre rodeó el auto con rapidez y tocó la ventanilla cerrada del copiloto donde estaba Alice. Mi tía bajó el vidrio ahumado.

-¿Vous volez? – dijo Alice con amabilidad. Pero sin sonreír.

-¿Qué dijo? – preguntó Jake mirando fijamente al hombre que parecía hipnotizado.

-¿Que desea?…eso dijo – respondí suspirando.

-Caray, no sabía que todos hablaban francés– dijo aún mirando al hombre.

Me encogí de hombros.

-Vega moi, joil dame – dijo el hombre mirando fijamente a Alice con gesto poco caballeroso y osado – ¡Belle femme, belle femme!

De pronto todo sucedió muy rápido, Jazz abrió la puerta de golpe saliendo del auto rápidamente. Rodeó el coche y tomó con brusquedad al hombre por la pechera de la camisa con una mano, mientras que con la otra le apretaba el cuello tirándolo en el piso de un tirón.

-¡Jasper, suéltalo! – Dijo Alice saliendo del auto – vamos Jasper, ¡déjalo! – añadió con autoridad.

Emm detuvo el auto saliendo de él mientras corría hasta nosotros, Rose lo siguió igualmente de rápido.

-¡Tía Alice! – Dije intentando salir del auto forcejeando por soltar mi cinturón.

-Nessie, no – musitó Jake tomando mis muñecas.

-¡Déjame Jake! – dije haciendo el esfuerzo por soltarme de las manos de Jake.

-¡No dejes que salga del auto! – dijo Rose a Jake asomándose por la ventana.

-¡No! ¡Jake suéltame, déjame…salir! – dije retorciéndome en sus brazos.

-Tranquila Ness, por favor quédate…quieta.

La gente comenzaba a aglomerarse alrededor mirando la escena, todos parecían realmente sorprendidos, pues nadie se atrevía a acercarse a nosotros.

-Vamos, suéltalo hermano – dijo Emm tomando a Jazz por el brazo obligándolo a soltar sus manos del cuello del hombre que ya estaba azul.

-¡Maldita sea! – Dijo Alice alzando la voz - ¡hazlo Jasper!

Jazz aflojó las manos, aún con el rostro crispado del odio mientras el hombre se retorcía en el piso tosiendo con violencia y agarrando su garganta con las dos manos.

-Vámonos de aquí – dijo Rose. Emm cogió a Jazz por los brazos obligándolo a levantarse del suelo.

-¡Jake conduce! – exclamó Rose desde fuera, al mismo tiempo Jake atravesaba el espacio desde el puesto trasero sentándose frente al volante.

Emm y Rose se alejaron mientras subían a su auto, la gente alrededor se apartó mientras pasaban por el medio. Estaba inmóvil en mi lugar sin saber qué hacer ni que decir, nunca había visto a Jasper perder el control de esa forma, no así, no en mi presencia. Jazz era como un excelente ejemplo de tolerancia, tranquilidad, despreocupación y paciencia, el hecho de que reaccionara de esta manera me hacía pensar que realmente no conocía al verdadero Jasper que se escondía bajo ese cuerpo colosal y esa expresión serena.

-Ness, deja que me siente con Jasper - dijo Alice sonriéndome algo nerviosa. Sin titubear hice lo mismo que Jake y salté al asiento del copiloto mientras abrochaba mi cinturón, Jake encendió el motor avanzando con rapidez entre los humanos expectantes, dejando al hombre tirado en el piso frente a la entrada del aeropuerto.

Empecé a sentir algo extraño, algo nuevo y muy poderoso un sentimiento de odio que se filtraba por mi cuerpo causando espasmos, empecé a sudar frio mientras que mi pulso se aceleraba, mi cabeza comenzó a arder, estaba furiosa de un momento a otro y no sabía por qué, mis ojos se llenaron de lágrimas al mismo tiempo que soltaba un gemido. Jake, a mi lado, temblaba con violencia aferrando el volante con sus grandes manos.

-¡Jazz basta! – Dijo Alice desde el asiento trasero – ¡Mírame! mira a Nessie… ¡cálmate por favor! – añadió suplicándole.

Solté un gemido más sonoro que el anterior, Jake me miraba angustiado. Subí las piernas al asiento, las rodeé con mis manos y apoye mi cabeza en ellas, empezaba a sentir mareo y nauseas. Ahora sabía hasta qué punto este aparentemente inofensivo don de Jazz podía dañar a una persona fácilmente, nunca había sentido tanto odio en mis cinco años de vida porque tampoco era algo que sintiera a menudo. Estuvimos en silencio por un largo tiempo que me parecieron horas mientras nos alejábamos de la ciudad por otro camino hacia el sur de Ginebra. Comencé a ver árboles por doquier, Jake condujo siguiendo el auto de Emm por un camino estrecho, solo se veía la vegetación.

-Jake, detente a la entrada del sendero – dijo Alice con voz nerviosa - Jasper y yo bajaremos aquí – añadió.

Tan rápido como pude me volví hacia el asiento trasero, Jazz descansaba su cabeza en el hombro de Alice mientras que ésta le acariciaba la mejilla. Pronto empecé a sentirme mejor ya no tenía nauseas y los espasmos se habían calmado.

-¿Tía que…?

-Jazz y yo bajaremos aquí – repitió de nuevo mirando a Jazz - Necesitamos estar un momento… a solas.

-Pero aún no hemos llegado – dije mirando a los lados para ver si divisaba una casa en algún lado. Solo veía árboles aunque estaba oscuro podía ver a unos metros más allá que se abría paso un camino, como un carretera.

-Jake sigue a Emm, no se detengan hasta que lleguen al Edén – exclamó sin mirarme – Estaremos en casa después de la media noche, no me esperes despierta – añadió mirándome arqueando las cejas.

-Pero…

-Jake aquí, detente – dijo Alice.

Jake detuvo el auto donde le había dicho Alice, la miré como abría la puerta del auto y salía seguida por Jazz que cerró la puerta tras de sí. Me giré en mi asiento dándole la espalda a la ventanilla mientras cerraba los ojos, tras mirar a Jake que parecía aún consternado. Sentí que la pequeña y fría mano de Alice me tocaba la espalda, giré mi cuerpo hasta quedar frente a ella, metió su cabeza por la ventanilla y me besó en la frente.

-¿Volverás? - pregunté bajando la mirada hasta mis manos.

-Claro que lo haré Ness - dijo como si fuera muy obvio mientras me sonreía con dulzura.

-¿Todo está bien? – pregunté alzando la mirada. Sus ojos dulces me observaban con una nota de nerviosismo.

-Todo está perfecto – dijo guiñándome un ojo.

-Bien, te veré luego.

Miré hacia al frente algo aturdida, Alice corrió hacia el auto de Emm. Rose estaba fuera recostada sobre la puerta, al llegar, Alice la abrazó mientras le decía algo al oído.

-No dejes que Nessie me espere – dijo separándose de ella - y discúlpenme por…

Alice parecía avergonzada.

-Oh, Alice no te preocupes – dijo Rose tomándola de las manos – Él te necesita ahora – añadió bajando ligeramente la voz.

Alice asintió echando un vistazo a Jazz que la esperaba recostado de un árbol, miró hacia nosotros y luego se giró de nuevo hacia Rose, metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y le entregó lo que parecía ser las llaves de la casa. Pude ver como se alejaba mientras cruzaba el bosque frente a nuestro auto, tomó a Jasper de la mano y en un abrir y cerrar de ojos desaparecieron en la oscuridad. Rose subió al auto, Jake encendió el motor y comenzamos el camino de nuevo.

Suspiré.

Jake me miraba de reojo a cada minuto como si esperara que gritara, llorara o hiciera algún berrinche porque Alice se había ido. Nunca en mi vida estuve lo suficientemente separada de mi familia por mucho tiempo. Cuando salíamos lo hacíamos todos o a veces solo mis padres y yo. Cada año íbamos de vacaciones a diferentes lugares, pero nunca en grupos separados. Ahora empezaba a afectarme que mi madre no estuviera aquí, ya los echaba de menos pero no iba a ser tan patética como para llorar o pedirle a Jake que me dejara subir al otro auto donde estaban los que, por estos días, serian como mis padres. Emm y Rose eran los perfectos padres sustitutos, al igual que mis abuelos, encajaban en el rol, haciéndolo a la perfección como lo hacían mis verdaderos padres.

Alice era como esa persona de la nunca esperas separarte por mucho tiempo, alguien que necesitas más que a nada, lo era todo, pero no estaban, se habían ido y no sabría cuando volverían. Ahora entiendo los miedos de mi abuela cada vez que ellos venían al Edén

Pero no tenía tiempo para estar pensando en echarme a llorar a los brazos de Rose cuando llegáramos al Edén simplemente porque sentía que extrañaba a mi madre y porque aún estaba conmocionada por lo sucedido y asustada por la forma en que Jazz había reaccionado en el aeropuerto y por si fuera poco haber sentido toda esta horda de odio en mi cuerpo. Esto era ridículo así que decidí que lo mejor era hablar. Pero Jake se me adelantó.

-Di algo – dijo desviando la mirada del sendero.

-Algo – dije sonriéndole.

Jake sonrió al notar mi buen humor mientras volvía la mirada al frente.

-Que graciosa – dijo al cabo de unos segundos.

-dijiste que dijera…algo.

-Me refería a algo de…algo.

-Bien eh, ¿sabías que el mar muerto tiene diez veces más salinidad que los demás océanos? – dije mirándolo con expectación arqueando las cejas.

-Eh…no lo sabía - exclamó frunciendo el ceño algo confundido – Tampoco sabía que hablabas tan bien el francés – añadió.

Sabía cuatro idiomas porque mi padre y mi abuelo me los habían enseñado. En mi niñez no jugué con muñecas ni otros juguetes solo leía libros, muchos libros. Sabía muchas cosas, más de las que debería saber una niña de cinco años. Mi abuelo decía que no hacía falta que me inscribiera en un instituto pues era bastante inteligente y no necesitaba de grados de instrucción ni en preparatoria y universidades pues sobrepasaba los niveles de estudios académicos exigidos. Pero la escuela aún me llamaba la atención.

-No contaba con el francés dentro de los idiomas que ya conocías – dijo apartando la vista de la carretera para mirarme – Español, Italiano, Alemán, Ruso y… Francés… ¡guau! – agregó sorprendido.

-No hablo alemán.

-¡Caray! pero Carlisle si, el te había estado enseñando… ¿No? – preguntó mientras daba un curva hacia un camino nuevo.

Los árboles se dispersaban a medida que íbamos avanzando hacia un claro, mientras que un lago inmenso se extendía a sus anchas mientras seguíamos aproximándonos hacia lo que parecía ser…

-El Edén – dije mirando a los lados, ignorando la pregunta de Jake – ¿Llegamos?

-Eso parece – dijo Jake suspirando.