Preguntas y respuestas
Me encaminé hacia la puerta que se encontraba al final, abrí la puerta y entré. Definitivamente estaba en un baño de esta época.
Una ducha con puertas de cristal me esperaba justo al frente. Todo era color blanco con accesorios de plata. Caminé hacia la ducha mientras que un espejo descomunal reflejaba mi silueta al pasar. Un encimero redondo de mármol blanco bien elaborado se situaba en medio de la habitación, encima descansaba un jarrón con muchas fresias olorosas y un montón de velas blancas encendidas. Parecía un spa, me sonreí a mi misma al imaginarme a Alice tomando un baño de espumas con esencias.
El agua estaba tibia aunque para mí, las temperaturas no tenían ningún significado pues siempre me mantenía igual, nunca tenía frio ni calor, eso era lo mejor de ser vampira. Me lavé los dientes mientras inspeccionaba mi cabello, Estaba hecho una maraña, pues lo tenía muy largo y en el lago se había anudado completamente.
Me senté en el borde de la cama mientras intentaba peinarme con grandes dificultades pues los rizos ya empezaban a tomar forma.
-No… puedo, con… esto – dije entre dientes intentando desenredar los nudos con el cepillo. – No… ¡Ay! ¡Tía Rose, necesito…ayuda! – grité con desesperación.
Me levanté de la cama rápidamente mientras abría la puerta de golpe, dejando el cepillo encajado en mi cabello.
Jake salió al mismo tiempo. Al parecer mi grito de horror lo hiso salir furtivamente de… la ducha.
-¿Qué… que pasa? ¿Qué tienes Nessie? – Preguntó parpadeando bastante alarmado.
Lo miré con los ojos desorbitados, estaba paralizada, encajada en el umbral de la puerta. Unas gotitas de agua caían desde su cabello recorriendo su cuello y hombros hasta llegar a su abdomen desnudo, mientras que la toalla que lo cubría absorbía el agua que descendía hasta su pelvis.
Rose apareció en la entrada de las escaleras con expresión de espanto en su cara.
-¡Jacob! - exclamó entornando los ojos con sarcasmo.
Jake pareció darse cuenta casi al instante, mientras bajaba la mirada ruborizándose por la expresión de Rose. Se volvió a su habitación cerrando la puerta tras de sí. Pude escuchar que maldecía por lo bajo a la vez que emitía un leve – ¡lo siento! – tras la puerta.
Aún pasmada por la escena me dirige a la habitación de Alice sin parpadear. El chasquido de la puerta me sobresaltó al cerrarse, mientras subía a la cama Rose quitó el cepillo de mi cabello con delicadeza sentándose a mi espalda. Estaba realmente asombrada pues Jake nunca se había permitido que lo viera sin más ropa que sus pantalones cortos y algunas veces con camiseta, pero no era el único pues sus hermanos de camada iban siempre igual, dejando a la intemperie parte de sus grandes músculos, hasta Leah exponía su maravillosa figura usando ropa bastante ligera y pantalones más cortos de lo habitual. Tal vez Rose no se había dado cuenta de mi reacción pero me llevó unos minutos salir de mi ensimismamiento cuando me habló a la espalda.
-¿Estás bien Nessie? – preguntó con extrañeza.
-¿Qué? - pregunté al girarme hacia ella – Lo siento tía ¿qué decías?
-No decía nada solo te pregunté si estabas bien.
-Ah.
-¿Y bien?
-Estoy, perfectamente – dije bajando la mirada.
-Umm – musitó, pasando de nuevo el cepillo suavemente por mi cabello.
Cerré los ojos con fuerza, rogando para que Rose no preguntara nada mas pues al igual que mi madre, solía mentir muy mal. Además no sabría que decirle. Un caudal de nuevas sensaciones afloró en mi cuerpo de forma extraña, las mariposas invadieron mi estomago obligándome a reír. Era chocante mi comportamiento pues no tenía razón de ser. Me iba a volver loca, necesitaba ayuda profesional. Tal vez mi abuelo no haría muchas preguntas si le dijera algún día que necesitaba un diagnostico psicológico rápido por mis reacciones involuntarias en torno a Jake.
De lo más profundo de mi mente surgió una duda que tal vez Rose pudiera aclararme, era la indicada para esto, definitivamente estaba loca si pretendía hacer lo que iba a hacer. Pero de nuevo mi dudoso impulso me hiso actuar mientras que de mi mente se escapaban imágenes. La mayoría era el rostro de Jake. Luego estaba mi padre mirándolo con hostilidad en el aeropuerto y de nuevo aparcería Jake con su hermosa sonrisa. Luego Jake y después…Jake. Decidí que era el momento indicado así que inspiré y luego me aclaré la garganta.
-¿Tía Rose? – pregunté con cautela.
-¿Sí?
-¿Puedo hacerte una pregunta personal? – pregunté en tono serio. Me giré hacia ella para mirarla. Rose vaciló por unos segundos.
-Depende de que tan personal sea - respondió con serenidad arqueando una ceja.
-Pues no es nada del otro mundo – bajé la mirada hacia mis manos – Pero si no quieres responder…está bien, lo entenderé.
Esperé.
Me miró por unos segundos mientras daba golpecitos en la palma de su mano con el cepillo, pensativamente. Se levantó abriendo el cajón de la mesita que tenía a un lado y guardó el cepillo, la seguí con la mirada mientras se sentaba de nuevo frente a mí.
Suspiró.
-¿Qué quieres saber? – murmuró.
Entrecerró los ojos.
Sonreí triunfante, eran muy pocas las veces cuando Rose se resistía a darme algo así que aproveché el momento pensando cual sería la mejor forma de hacerle mi pregunta sin exponer demasiado mis motivos. Lo mejor era hacerlo de la manera más simple. Inspiré mientras me preparaba aclarando mi garganta.
-¿Cómo te enamoraste de Emm?
Rose se quedó inmóvil ante mi pregunta pues la había cogido fuera de base. No cabía la menor duda que la había dejado sorprendida. Se mantuvo en silencio por unos segundos mientras cavilaba su respuesta que imaginé respondería con mucho tacto.
-Pues…eh, ya conoces la historia, sabes que le salvé la vida – murmuró arrugando el ceño. Asentí varias veces haciendo señas para que continuara. – Básicamente, tardé casi un año en descubrir que estaba realmente enamorada de él.
"Al ver a Emm hubo algo que hizo que me abstuviera de… matarlo. Nessie…esto es bastante subjetivo, quiero decir, no a todas las personas les sucede igual. Le salvé la vida, por supuesto, pero para mí no era suficiente, al menos no en ese sentido. Hay… un proceso que está íntimamente ligado a los sentimientos, por ejemplo, Emm si se enamoró de mí al instante, desde el primer momento en que me miró con sus ojos de vampiro. Me necesitaba y allí estuve yo, luchando contra su rebeldía y su instinto digno de un renacido neófito.
"Aunque ya había agotado todos sus recursos para conquistarme incluyendo el hecho de que intentara por todos los medios hacer a un lado su sed, un día solo me tomó de los brazos y me besó. No supe que estaba realmente enamorada de Emmett hasta ese día que vi con más claridad, que él era todo lo que quería y todo lo que podría necesitar."
Suspiró con la mirada perdida.
-"Así que se sintió orgulloso la tarde que le di el sí. Nos casamos en cuanto Esme tuvo listo los preparativos de la boda. Recuerdo que Carlisle me llevó al altar como el verdadero padre que es, feliz de que por fin Emm y yo íbamos a estar juntos el resto de la eternidad. Aunque hemos celebrado ya dos bodas, cumpliremos casi un siglo de casados y aún lo amo igual como la primera vez. Nunca podría…amar a nadie más.
Suspiró de nuevo, parecía más feliz de lo habitual al recordar su pasado. Nos quedamos en silencio contemplándonos la una a la otra.
-Nessie ¿por qué me preguntas sobre esto? - parecía serena pero intuí que sospechaba algo.
Al igual que yo, ella también me cogió con la guardia baja. Me eché hacia atrás acurrucándome entre las suaves almohadas. Rose se mantuvo inmóvil pero arqueó una ceja con impaciencia.
-Solo es una historia que me gustó escuchar – exclamé cerrando los ojos – Gracias por contármelo tía.
-Umm – murmuró. Aún podía sentir su mirada clavada en mí.
Esperé.
-¿Nessie? – preguntó al cabo de unos minutos.
-¿Sí?
-Tiene esto algo que ver con…
La puerta sonó en ese instante con tres golpes secos. Abrí los ojos de golpe. Me salvé en la raya. ¿Tiene esto que ver con Jake? Por supuesto que tiene que ver con Jake, tía Rose. Pero soy una cobarde. No sé ni siquiera que siento - pensé para mis adentros.
-Pasa, Emm – musitó Rose.
Emm abrió la puerta. Tenía un teléfono celular en la mano que extendió hacia mí mientras se acercaba.
-¡Llamada internacional! – dijo con alegría guiñándome un ojo sonriendo.
-¿¡De verdad! - Casi le arranqué el teléfono de la mano mientras lo ponía en mi oído. La voz de mis padres era todo lo que quería escuchar. - Bel… ¿mamá?
-Hola cielo - respondió Bella casi al mismo tiempo - ¿Cómo estas corazón?
-Hola mamá…estoy bien. Pensé que no llamarías.
-Te extraño demasiado, y Edward me iba a volver loca si no lo hacía.
-Oh, mama yo… ¡también los extraño!
-¿Cómo va todo? – su voz sonaba alegre aunque algo ansiosa.
-Perfectamente.
-¿Te estás divirtiendo?
-Pues, aún no ha comenzado la diversión – alcé la vista hacia Emm que reía por lo bajo.
-¿Y tus lecciones? – preguntó extrañada.
-Esa… va a ser mi única diversión – dije riendo.
-¿Ni siquiera has ido al lago?
-Oh si, hace rato me di un chapuzón con Jake.
-Desearía que intentaras dormir.
-Si estuviera dormida, no hubieras podido hablar conmigo.
-Es cierto, aún así…
-Me alegra que lo hallas hecho – exclamé con sinceridad.
-Lo haré las veces que quieras.
-Gracias mamá.
-¿Y Jake?
-Creo que duerme – aventuré.
-Oh, envíale saludos de nuestra parte.
-¡Claro mamá!
-Cielo, tu padre quiere hablarte.
-Está bien. ¡Adiós mamá!
-¡Adiós hija! ¿Cuídate si?
-¡Lo haré! – le prometí.
-¡te quiero!
-¡Yo también!
Alcancé oír como le pasaba el teléfono a mi padre.
-¿Hola corazón como estas?
-¡Hola papá, estoy bien! – exclamé con alegría.
-Pareces bastante contenta.
-Pues, el Edén es acogedor y el lago es hermoso.
-Sí, todo es hermoso allá.
-Dile a mi abuela que se llevó diez puntos por construir la casa y otros diez por escoger este lugar junto a los cerezos.
-Se lo haré saber – dijo riendo.
-¿Donde están ahora? – pregunté extrañada.
-Carlisle tuvo que viajar a Atlanta por cuestiones de trabajo y por supuesto, Esme se fue con él.
-¡Envíale saludos de nuestra parte!
-Por supuesto. ¿Cómo te preparas para las lecciones?
-¡Estoy ansiosa papá, no sabes cuánto!
-Puedo imaginarlo. Solo Jasper podría saberlo a la perfección.
-Si…jazz. – dije con nostalgia recordando a Alice y Jasper que aún no regresaban. ¡Oh oh! Emm negaba con la cabeza con una media sonrisa en sus labios. Miré a Rose con horror, me devolvió la mirada con angustia pues había recordado en ese instante el momento en que Alice y Jasper se habían ido.
-¡Nessie! – exclamó mi padre, su voz se endureció.
-¿Si…papá? – dije con la voz quebrada.
-¿Puedes comunicarme con Rose?
-Si…claro, eh… ¿pasa algo?
-No cielo, por supuesto que no – dijo relajando la voz al notar mi tensión.
-Ah.
-¿Te digo algo?
-¿sí?
-Mañana en tus lecciones, utiliza tus sentidos más dominantes. Así podrás envestir a Emmett con facilidad. – dijo para distraerme.
-Está bien. Lo haré.
-Y eres igual de rápida que yo, así que tienes ventaja.
-Bien – dije con voz ronca.
-Muy bien cielo, ahora…comunícame con Rose – musitó con naturalidad.
-Adiós papá. ¡Te quiero!
-¡Yo también cielo!
-Si…eh, ¿tía Rose? – dije buscándola con la mirada.
Le extendí el teléfono mientras Rose lo tomaba y lo ponía en su oído.
-Hola Edward es Rose – dijo mirándome a la vez que fruncía el ceño.
Agucé mi oído, quería saber de qué hablarían.
-Hola Rose, sal de la habitación – dijo mi padre con serenidad.
-Eh…si – Rose me miró de nuevo guiñando un ojo. Salió de la habitación seguida de su esposo.
Me quedé quieta por unos segundos escuchando como bajaban las escaleras. Luego me abalancé en silencio hacia la puerta entreabierta, para escuchar con más facilidad.
-Bien…estoy en el jardín ¿qué pasa Edward? – murmuró Rose.
-Ve al muelle Rose – le ordenó mi padre con la voz tranquila.
-Que…
-Ve, Rose.
Pues qué bien, mi padre no quería que escuchara su conversación con Rose.
Abrí la puerta con cautela y me detuve en medio del pasillo. Ahora tenía que utilizar el sentido más dominante, mi oído.
-Lo siento papá. ¡Tú mismo lo dijiste!
Las ondas sonoras llegaron a mi oído con facilidad. Escuchaba todo, Desde la brisa que movía los cerezos, hasta el crujir de la vieja madera del muelle bajo el lago. Esto parecía ser más fácil de lo que pensaba.
-Estoy aquí – dijo Rose.
-Bien… ¿ha cambiado algo?
-si… bueno eso creo - dijo Rose titubeando.
-¿Estás segura?
- No lo sé - Rose parecía compungida por la forma en que titubeaba al hablar.
Mi padre empezó a murmurar así que se me hizo más difícil percibir sus palabras. Solo podía escuchar a Rose que hablaba con rapidez en tono normal.
-Edward, lo sé… ¡no, por supuesto que no! Pero…debes entenderlo, ¡no es tan fácil! ¿Y bella?... Edward no creo…es complicado – Rose parecía alterada, intenté extender la banda elástica desde mi oído.
-Bien…comunícame con Emm – dijo mi padre que parecía algo enfadado.
-¡Está bien! – exclamó Rose con fastidio – ¿Emmett?
Emmett tomó el teléfono. La brisa entró por los mechones del Pelo de Rose, mientras me llegaba un olor fuerte a chicle, por lo que deduje que ya venía de regreso.
-Hola hermano ¿qué hay?
-Emm…sabes lo que tienes que hacer.
-Por supuesto.
-¿Lo harás?
-Claro hermano, pero…no será fácil, Ness…
-Lo sé – dijo – inténtalo.
-Bien.
-Gracias Emm, sabes que es importante para mí. – Dijo con fervor - Oye, ¿cuando crees que regresen?
-No lo sé…Alice no dijo exactamente - Musitó Emm -¿Qué te preocupa?
-Nessie.
-Ella estará bien. Aunque… la extraña.
-Rose también… se le nota preocupada. – dijo mi padre con un suspiro.
-Si regresa…te llamaré.
-Por favor – dijo mi padre.
-Está bien, adiós hermano.
-¡adiós!
Me quedé helada en mi posición. ¿Mi padre quería controlarme? No lo puedo creer, le había dado órdenes a Rose pero mi tía no pareció estar de acuerdo por lo que recurrió a su única, otra opción - Emmett – ¡maldición!... ahora bien, ¿por qué, querría mi padre hacer esto? De algo estaba completamente segura y sabía que se trataba de alguien y aunque casi no logré entender de qué hablaban, todo parecía señalar hacia Jake. Me deslicé hacia abajo sentándome en el suelo con las piernas cruzadas y la mirada ausente. Permanecí en silencio, confundida, llena de pensamientos incoherentes y recostada lánguidamente contra la puerta de la habitación.
El chasquido de una puerta me sobresaltó al abrirse. Jake apareció frente a mí con expresión confundida.
-Hola – exclamó frunciendo el ceño inspeccionándome con la mirada.
-Hola.
-¿Te echaron de la habitación? – dijo en tono de burla.
Puse los ojos en blanco.
-Solo estoy tomando aire – dije lo primero que se me vino a la mente.
Me miró ceñudo mientras se acuclillaba, se sentó frente a mí con expresión sombría. Aún tenía la mirada ausente por lo que chasqueó lo dedos para exigir mi atención. Lo miré cansinamente suspirando.
-Te conozco. – musitó con seriedad.
-Yo también.
Esto me hizo reír. Jake se unió a mis risas cubriendo su rostro en sus grandes manos.
-Tonta Nessie, quiero decir, se que te pasa algo.
-Pues qué bien me conoces – murmuré frotándome las sienes.
-¿Nessie?
-¿Jake?
Me miró con fastidio bajando la mirada a sus manos. No quería que siguiera preguntando, ¿además que le diría? – "Jake, mi papá me está controlando – ¡patético!
-Estas enfadada… ¡oh! ¡Ness! – alcé la vista hacia él pues de un momento a otro pareció alterado – Siento lo de antes, nunca quise que me vieras…
-Jake, Jake, Jake oh Jake…no, no hay problema, ¡no pasa nada! – le aseguré para calmarlo.
-Y entonces por qué…
-¿Por qué, qué?
-¿Entonces por qué creo que estas enfadada?
Me miró expectante esperando una respuesta. Dudé unos segundos mientras cavilaba.
-Bella, te envió saludos. – dije cambiando el tema.
-¡Hablaron! – Dijo sorprendido – ¿Y cómo se encuentra?
-Ella está bien, me extraña.
Suspiré.
-Y… ¿tu padre? – preguntó con cautela.
No, maldición Jake. Lo miré sin saber que decir. Sabía que no se refería exactamente a mi padre como tal. Me sentí incomoda por lo que subí mis piernas rodeándolas con los brazos para ganar tiempo.
-Eh…Edward está bien, se preocupa… demasiado.
-Que quieres decir con…demasiado.
-Pues…demasiado como que…
-Te controla – dijo sin mirarme.
-No, es solo que…
-No es cierto, no te controla pero tú crees que sí.
Me tensé ante su sinuoso comentario. Pero Jake estaba en lo cierto, estaba segura que mi padre, de alguna forma, me controlaba.
-¿Que mas podría ser? - exclamé alterándome, alzando un poco la voz.
-Solo se preocupa Nessie, no puedes reprochárselo.
-¿Disculpa? – pregunté apartando un mechón de pelo de mi cara con violencia. Me sorprendí de lo rápido que perdía el control.
-Nessie, es tu padre tiene derecho a preocuparse. – dijo bajando la mirada.
-Jake, no – me callé y luego lo incité. Empezaba a molestarme – ¡no digas eso!
-¿Decir qué? – Dijo entornando los ojos – Nessie, así era con tu madre, quiero decir…
-¿La controlaba? – Pregunté.
-¡No! – Dijo Jake alterándose por el significado equivocado de su frase – Quise decir que…
-¿Qué? – lo incité de nuevo.
-Solo se preocupa… demasiado – dijo, como si tan solo la idea le pareciera horrorosa.
-No es cierto – dije negando rotundamente.
-Sí lo es – me atajó, luego nos quedamos en silencio y después de unos segundos habló de nuevo - Bueno, si no es cierto entonces… ¿por qué crees que lo hace?
Me retó con la mirada. Arqueó una ceja a modo de pregunta. La respuesta estaba frente a mí. Me quedé muda pues no tenía el valor para decirle.
-¿Lo ves? – dijo con voz ronca sin apartar la vista de mi.
Esto me enfureció aún más. Me levanté de un saltó con la mirada fija en Jake, lo miraba con furia. Jake también se levantó, parecía sorprendido por mi reacción. No lo podía creer, como era posible que estuviera de parte de mi padre y compartiendo la misma estúpida idea de "la preocupación impulsiva"
Me molestaba la concepción herrada que tenía Jake cuando debería estar apoyándome. Además de sentirme frustrada porque… maldita sea, Jake – y estaba segura de que así era - había cambiado. Y prácticamente lo negaba en mi cara. Tenía el presentimiento de que se debatía por dentro, pues sabía a la perfección que no era correcto lo que sentía y la única forma de enmendarlo era darle la razón a mi padre y estar de acuerdo con él.
-Tengo mis razones Jake – dije entre dientes.
Jake me observó minuciosamente. Como si tratara descubrir lo que realmente pensaba.
-¿Estaría mal si pensara que tiene que ver conmigo?
Lo sabía. Ahora me lo echaba en cara. Era increíble.
-¿Y aún quieres saber porque creo que me controla? – pregunté con hostilidad.
-No es…eso lo que pregunté – Jake parecía avergonzado.
-Pues entonces quédate con la duda Jake. ¡No tengo porque decírtelo!
-¡No por supuesto que no! pero si piensas que estoy de parte de Edward…
-¡Por supuesto que pienso que estás de parte de él! - iba estallar de la ira contenida.
-Nessie, no es lo que piensas yo…
-¡Jacob! – Jake me miró herido pues era la primera vez que lo llamaba por su verdadero nombre. – Ya déjalo… ¿es que no lo entiendes?
-¡Ilumíname entonces! – gritó con desesperación.
Me quedé helada. Nos habíamos acercado tanto uno del otro que nuestros alientos se rozaban. Nos fulminamos con la mirada. Quería gritarle, abofetearlo, golpearlo. Estaba destrozándome por la confusión que ahora mismo sentía.
Mis ojos se llenaron de lágrimas, para variar.
-Nessie ¡Lo siento! – musitó. Parecía asustado, por mi reacción. – Nessie…
-No…yo - murmuré apartándome de él.
Definitivamente estaba loca.
-Nessie por favor yo…
-¡Déjala!..Jacob.
Emm había aparecido en el umbral de las escaleras, me había olvidado completamente de mis tíos. Parecía desafiante. Emm estaba siguiendo órdenes, claro.
-Nessie lo siento… ¡Nessie! – repitió Jake ignorando por completo a Emm.
Pero ya había entrado a la habitación. Le estampé la puerta en la cara con un portazo. Luego me giré de nuevo para abrirla con violencia. Jake estaba inmóvil en el pasillo. Emm me miró sorprendido.
-Por cierto Jacob – musité con calma. Enjugué una lágrima que caía por mi mejilla. – ¡No intentes ser como mi padre porque no te queda! – entré de nuevo cerrando la puerta tras de mí.
Me descompuse en pedazos. Me abalancé en la cama ocultando mi rostro anegado en lágrimas entre las almohadas. Quería gritar, así que me puse a dar golpes a la enorme cama con los puños de las manos y los pies, esperando que así pudiera drenar la furia y las ganas de ir a golpear a Jake.
-¡¿Estás haciendo un berrinche?
Me quedé inmóvil con la cara aplastada entre las almohadas. La voz de Rose tenía un tono de sorpresa. Se acercó hasta mí sentándose al borde de la cama a la altura de mi espalda.
-No, solo estoy…intentando no matar a ese…lobo.
-¡Oh! ¿Tendría que detenerte?
-Solo si te lo pido.
-Bien. Entonces no lo hagas.
Rose me acarició la espalda luego el cabello. Me volteé para darle la cara.
-¿Escucharon toda esa estupidez?
-Si no hubieras gritado…
-Ya veo.
Giré mi cuerpo hasta quedar de costado. Rose me miraba divertida.
-¿Qué es tan gracioso? – dije entornando los ojos.
-Me parece que deberías dormir, te vez fatal.
Suspiré. No tenía ni pizca de sueño pero no quería llevarle la contraria así que me limité a asentir. Cogió la sábana que tenía a mis pies y la extendió sobre mí.
-¡A dormir! – Dijo mientras se acercaba a la puerta y apagaba la luz.
Bostecé.
– Te veremos en un rato – exclamó y luego se fue.
