Aprendiz

Subí las escaleras y atravesé el pasillo hasta la habitación de Alice y jazz que se encontraba en penumbra y me dirige hacia el baño. Al salir de la ducha, el vapor se desvaneció en cuanto abrí la puerta. Me recosté en la cama y allí me quedé sumergida en mis propios pensamientos.

Jake estaba en su habitación ahora, sentado en la cama sin poder mover ni un musculo. Había notado su expresión hace unos minutos, algo nervioso tal vez y muy asustado. Recordé la escena del beso en el bosque, se dibujó en mi mente con más claridad que cuando estaba sumergida en el lago. Sus manos cálidas sujetando mis mejillas, su pecho muy cerca de mí con la temperatura corporal cerca de los cuarenta y cinco grados, sus ojos llameantes y con ese brillo excepcional del que nunca termino de saciarme. Su sangre, algo prohibido para mí, pero ahora, su aroma podía olerlo con más intensidad que antes obligándome a no inspirar, lastimaba mi garganta causándome un dolor casi irresistible pero aún, deseaba probarla y beber hasta saturarme de ella, colmar todo mi ser hasta perder la noción.

No podía entender como deseaba tanto su sangre en estos momentos. Me vi aplastada contra las sábanas sometiendo mi impulso casi obsesivo de atravesar esa puerta, no me importaba si estallaba en pedazos, también rompería la de la habitación de Jake. Me lanzaría en su cama y me arrojaría directo a su garganta reventando su yugular donde saldría a chorros esa sangre que tanto deseaba probar. El fluido caliente, viscoso y dulce recorrería mi garganta con rapidez. El placer, era lo que más necesitaba sentir, ese placer que se siente cuando la sangre llega al cuerpo. No es como la sangre de los alces o los pumas, tampoco la de los osos, la sangre de Jake saciaría mi sed y bebería hasta la última gota.

Volví a la realidad en cuestión de segundos. Con una nota de horror en mi rostro, por mis inminentes pensamientos, comencé a masajear mis sienes.

-¡Maldición! ¡Qué te está pasando Nessie! - pensé. Cerré los ojos apretando los parpados con fuerza y me recliné entre las almohadas. – no está bien pensar eso…acaso… ¿quieres matarlo? – negué con la cabeza con horror mientras me cubría con las sábanas hasta la cabeza.

La sangre humana tenía un significado diferente para mí.

Desde que nací me vi en la obligación de considerarla algo prohibido pero a la vez la estimaba de manera absurda. Mi punto era muy sencillo de explicar pues, si no bebía sangre humana entonces no era una verdadera vampira, fuimos creados para eso, solo que los Cullen tomaron decisiones distintas de llevar la vida. Tampoco podría defraudar a mi abuelo, no así. Pero existía el hecho de que también era humana, mi madre me había regalado eso, entonces si la bebía me vería como un monstruo devorador de personas que no tenia respeto alguno por la vida, un gran conflicto. Lo cierto era que no me molestaba ingerir la sangre de animales, me sentía satisfecha, fuerte, veloz y mis sentidos no fallaban nunca, pero aún así, sentía atracción por la sangre de una sola persona.

Me deshice de ese pensamiento pues era realmente repulsivo. Jake era mi amigo, así habíamos quedado en el bosque, amigos, solo eso. No tenia porque estar enfadada con él, también carecía de sentido estar tan ansiosa y feliz por lo que había sucedido. Tenía derecho a sentirme así.

Suspiré.

Mi teléfono sonó estruendosamente en la mesita que estaba a un lado de la cama. Me sobresalté al mismo instante en que lo tomaba y lo acercaba a mi oído, pues reconocía ese sonido a la perfección y la canción que sonaba estaba programada para las llamadas entrantes.

-¿Hola? – dije. Mi voz sonaba cansada.

-¡Hola corazón! – la voz de mi abuela Esme resonó en mi oído. Salté de la cama y comencé a dar saltitos de alegría.

-¡Abuela! – Grité.

-¿Como estas cielo? – preguntó entre risas.

-Estoy…bien – musité con ánimo – que bueno escucharte.

-Mi pequeña…yo también me alegro de escucharte.

-Te extraño mucho – dije con sinceridad.

-Yo también te extraño cielito.

-¿Están todavía en Atlanta?

-Todavía – dijo con nostalgia.

-Mamá y papá también llamaron – le anuncié.

-Deben extrañarte mucho.

-Si, así es.

-Edward se ha comunicado conmigo estos días – inquirió con dulzura refiriéndose a su hijo pródigo.

-Eso imaginé – puntualicé sonriendo, pues mi padre también extrañaba a su madre estos días - ¿Te dijo que me encantó el Edén?

-Y también me dijo que me había ganado unos cuantos puntos – reímos al mismo tiempo.

-Veinte puntos – señalé – Abuela…esto es magnífico, una verdadera obra de arte…todo es hermoso aquí.

-Gracias cielo, sabía que te gustaría.

-Alice y Jazz parecen recién casados. Se nota que son muy felices aquí.

-Si…se que quisieran… pasar más tiempo allá – murmuró con nostalgia. Mi abuela tenía claro que sus hijos deseaban con todas su fuerzas volver a vivir en el Edén, pero yo también sabia, que les costaría mucho dejar a su familia y mas a Esme.

-Ellos…son felices…

-Lo serían aún mas…si vivieran en ginebra – dijo con tristeza.

La puerta sonó al abrirse de golpe, Alice atravesó el umbral de la puerta seguida de Jazz, Emm y Rose.

-Disculpa que entre así…podrías… - Alice extendió su mano hacia mí, con el rostro compungido.

-Claro…si…toma – dije acercándole el teléfono. Alice lo tomó con rapidez y puso el auricular en su oído.

-¿Madre? – Alice se sentó al borde de la cama y comenzó a hablar con rapidez. – Quiero que sepas que sí, soy feliz pero con todos los que quiero junto a mí.

-Oh, Alice…cielo…no quería que pensaras que…

-Lo sé, Esme lo sé, pero mi vida y la de Jasper no tendría sentido si no estuviéramos con ustedes, son nuestros padres y siempre lo serán…

-Alice, hija…

-No…Esme, escucha…el Edén es…tan solo un lugar más al cual iría pero en compañía de los que amo. Quiero… poder disfrutar de eso toda mi vida - la voz de Alice se quebró. Jazz se acercó a ella y la tomó de las manos.

-Para siempre – concluyó Esme. – Siempre seremos una familia y escucha bien…no importa a donde vallan y tampoco si quieren vivir en ginebra… siempre serán mis hijos.

-Creo que estoy empezando a sentir celos – dijo Emm en tono de broma. Todos empezaron a reír a carcajadas, incluyéndome.

- A todos los amo por igual Emm - la voz de mi abuela resonó en la habitación. No me había dado cuenta que habían puesto el altavoz.

-¿Y si viviera en filipinas…. con Rose? – dijo Emm con una media sonrisa, inclinándose hacia el teléfono que ahora reposaba en la cama.

-¿A dónde mas crees que iríamos Carlisle y yo? – preguntó Esme con dulzura.

-Bien, ya no estoy tan celoso – musitó Emm riendo de nuevo. Todos lo imitaron.

-Además, no te gusta filipinas – inquirió Esme.

-Es cierto – señaló Rose entre risas.

La escena era realmente conmovedora. Ver a mis tíos allí, con la expresión compungida, extrañando a sus padres, me hiso sentir extrañamente feliz de ser parte de esa hermosa familia, Mi familia. Sabía que el estar lejos iba a ser incomodo para todos. Mis padres en Washington, sus padres en Atlanta y nosotros en Ginebra. Reí para mis adentros pues me parecía gracioso. Parecía una despedida, como si nunca volverían a verse mas, eso y la sola idea de pensarlo me causaba risa, porque hablando a las claras era estúpido siquiera pensar en la posibilidad. Seriamos una familia por la eternidad. Los observé con una sonrisa en mis labios mientras se pasaban el teléfono uno a uno para saludar a su madre y luego a Carlisle.

Pensé en Jake, estaba en su habitación, intranquilo, caminando de un lado a otro, había estado así desde que subí las escaleras, imagino que pensando en lo sucedido. Imaginé que también extrañaría a Billy, sus hermanas, hasta los chicos de la manada, tendría que prestarle mi teléfono para que hiciera unas cuantas llamadas.

-¡El Edén extraña a su creadora! – dijo Emm.

-Tenemos que planear visitar el Edén de nuevo todos - la voz de mi abuelo me sobresaltó.

-Por supuesto, como en la boda de Alice – dijo Rose.

-Bien chicos, me alegra haberles hablado - dijo Carlisle con el insuperable tono sincero de su voz - ¿Alguien podría comunicarme con mi nieta? – alcé la vista y sonreí.

-Claro – dijo Emm – Está aquí.

-¿Abuelo? – dije sonriendo con ánimo.

-Hola cielo, ¿Cómo estás?

-Bien, muy bien.

-¿Las lecciones?

-Eh…pues…

Miré a Rose y a Emm quienes a su vez me lanzaron una mirada fugaz y asintieron al mismo tiempo esbozando una sonrisa amigable. Sonreí con euforia y luego les guiñé un ojo en señal de agradecimiento.

-Las lecciones están en proceso - dije a modo de broma – Mis tíos quieren realizar…algo así como… un ritual de iniciación…

-Sí, haremos un sacrificio – dijo Rose señalándome con su dedo índice, mientras salían de la habitación entre sonoras carcajadas.

-Sí, sacrificarán a alguien y luego comenzaremos…

Pude escuchar las risas ligeras de mi abuela a través del auricular.

-Te sacrificarán… - corrigió mi abuelo entre risas.

-¿Lo harán? – pregunté con una nota de horror en mi rostro.

-¿De veras lo haremos? – preguntó Emm desde el piso de abajo. Mis sentidos no fallaban, aún más, cuando trataban de no hacerse escuchar.

-No, no lo harán – dijo mi abuelo riendo aún más.

-¡Es un alivio! – dije suspirando.

-Bueno cielo, tengo que irme…

-¡Adiós abuelo!

-Adiós cielo, ¡nos vemos pronto!

Suspiré.

Mis padres tampoco tardarían mucho en llamar así que guardé el teléfono celular en mi bolsillo y me dispuse a bajar. Cuando llegué al rellano de las escaleras, todos me esperaban en el pasillo de cristal para salir al campo. La adrenalina que drenaba mi cerebro, rápidamente invadió cada espacio de mi cuerpo en instantes, y casi sin permiso mis extremidades comenzaron a moverse, así que corrí hacia ellos y juntos salimos hacia el pasillo donde estaban las escaleras de caracol. En medio segundo estuvimos atravesando el jardín a toda velocidad. Mi cabello revoloteaba alrededor de mi cabeza en todas direcciones obstaculizando mi visión, recordé a Jake que siempre apartaba un mechón de pelo de mis ojos. ¿Qué estaría haciendo ahora? ¿Me observaría desde algún lugar del pasillo donde yo no pudiera verlo? Intenté no mirar atrás, ahora tenía que concentrarme.

-Aquí está bien – anunció Emm, mientras nos deteníamos en silencio en medio del campo.

– Renesmee, necesito que observes a tu alrededor – musitó Jazz.

Pronunció mi nombre completo y eso indicaba que estaba hablando en serio. Casi nunca utilizaban mi nombre con todas sus letras, así que asentí y observé en completo silencio.

-El espacio donde te encuentras es de suma importancia en un encuentro masivo – murmuró Jazz que se encontraba justo en frente de mi.

Miré a mí alrededor, me encontraba exactamente en medio del campo, a unos cuantos metros del muelle y a otros cuantos de la casa, pero además de eso el suelo era irregular, algunos árboles se situaban a corta distancia unos de otros con grandes ramas y el viento soplaba fuerte hacia mi cara, algo muy importante, pues mis ojos humanos eran sensibles, tal vez no tan sensibles pero esto podría representar un problema.

-Creo que necesitaras recoger tu cabello – continuó Jazz haciendo señas con sus manos.

-Es cierto. – dijo Alice acercándose a mi espalda mientras tomaba mi cabello entre sus manos y los retorcía. Mi cabello quedó recogido, no sé como, por las hábiles manos de Alice.

-Bien – murmuró Alice tras de mí.

-Sigue observando – intervino Emm con aplomo.

Asentí de nuevo, pero me parecía absurdo, ¿que más debía observar? Los árboles, el muelle, el extenso lago, la casa, más allá el sendero y me encontraba allí, sola y rodeada de…vampiros – pensé.

-Regla número uno – dijo Alice tras de mí. Me volví hacia ella y la miré con cautela. - Nunca, le des la espalda a un vampiro.

Me sorprendí por la forma en que Alice me acechaba con la mirada, no moví ni un músculo y detuve mi respiración para escuchar con atención los latidos de mi corazón y los sonidos a mí alrededor. No tenía miedo, pero estaba incómoda pues tenía otros tres vampiros a mi espalda así que comencé a girar en círculos observando los rostros de los vampiros que me contemplaban. ¿Como pretendía que la mirara sin darle la espalda a los otros tres?

-Como voy a…

-Es precisamente lo que quiero que hagas. Debes enfocarte Nessie, no te distraigas – me interrumpió Alice como si hubiera leído mi mente. – No tienes ocho ojos, pero posees un perfecto sentido auditivo, eso es más que suficiente. Utiliza tus sentidos más agudos, ojos y oídos.

Asentí con lentitud mientras agudizaba mi oído. Esto me hizo recordar lo que mi padre me dijo cuando telefoneó, - "utiliza tus sentidos más dominantes."

Jazz, Emm y Rose se encontraban a mi lado y a mi espalda respectivamente.

Jazz me observaba pero no movía un músculo, Emm hacia lo mismo pero un leve movimiento en el aire me hizo volver la cara hacia su posición. Me concentré en Rose, silenciosa a mi espalda. Mi instinto me hizo girar con lentitud en la misma posición, debía mantenerme en movimiento.

-Regla número dos – señaló Emm – No lo pienses demasiado, si debes atacar hazlo, si debes huir… hazlo, si te superan en cantidad, por favor no intentes acabar con todos.

Eso lo tenía muy claro, pero nunca pensé que debía huir y más aún si me lo decía alguien como Emmett Cullen, que siempre estaba dispuesto a todo y para todos. Asentí de nuevo con seguridad.

-Regla número tres y esto es algo muy básico – intervino Rose – Eres igual de rápida que Edward, no hagas ataques frontales, los de costado serán más efectivos. ¿Lo entiendes?

-Sí.

Debía utilizar mis sentidos mas dominantes pues estos me ayudarían para un enfrentamiento en masa. No pensar demasiado en las cosas, solo hacerlas, esto era muy al estilo de Emm. Recordé una de las tantas conversaciones cuando era apenas una bebé, generalmente las charlas sobre este tema las hacían en privado o cuando yo no estaba cerca pero siempre mencionaban algo así –"Bella es una gran luchadora "– y otras en las que Emm se quejaba – "Edward y Alice son tramposos, Rose se niega a hacerlo porque se le arruina el cabello y a Esme no le gusta vernos luchar" – definitivamente hablaban de lo que les encantaba hacer. Creo, que después de mi nacimiento dejaron de jugar a matarse. Pero soy veloz y al parecer tengo más oportunidad de sobrevivir si muerdo directamente en el costado del enemigo, ¿y ahora qué?

- Por último, pero no menos importante – dijo Jazz adelantando dos pasos. – Confía en tu instinto – añadió.

Luego se abalanzó sobre mí.

Todo sucedió muy rápido. Mis brazos bloquearon el cuerpo de Jazz, pero no fue suficiente. Mi tío se abalanzó sobre mí al mismo tiempo que caía de espaldas en la tierra con un golpe seco.

-¡Te tengo! – dijo victorioso.

-¿¡Q…qué! – Grité - regla número tres, ¡nada-de-ataques-frontales! – dije haciendo énfasis en cada palabra.

- No podrás decirle las reglas a…

-¡Lo sé, lo sé! - dije poniéndome en pie. – Quiero… intentarlo de nuevo - Jazz me ofreció una mano para que me levantara.

Suspiré.

-¡Canaliza tu fuerza Nessie! – dijo Alice.

-¿Y cómo hago eso? – pregunté con desesperación pues Jazz había comenzado a rodearme de nuevo.

-¡Concéntrate! – musitó Rose.

Entorné los ojos y lo intenté de nuevo. Comencé por detallar la distancia que había entre Jazz y yo, unos cuatro metros. Desvié la mirada hacia el árbol más cercano que se encontraba justo detrás de mí. Por último, intenté hacer lo que Alice me dijo. En mi vida, había tenido que utilizar toda mi fuerza. Algunas veces, cuando utilizaba mi fuerza de verdad no lo tenía que pensar demasiado. Mis actividades cotidianas no necesitaban de tanta energía, claro si no estaba subiendo un árbol o cazando salvajes osos y pumas. Para los humanos, hacer estas cosas sería algo así como, una súper fuerza o fuerza sobrehumana, pero yo, Nessie Cullen, no era humana…no del todo.

-No estoy segura de poder hacerlo tío Jazz – murmuré con vergüenza – Necesito tu ayuda…podrías…ya sabes…

Jazz se irguió de nuevo asintiendo. Con menos inseguridad me sentiría mejor.

-¿No confías en tus habilidades? – preguntó Jazz con voz tranquila frunciendo el ceño, como si la sola pregunta fuera demasiado estúpida y sin sentido.

Me encogí los hombros confundida. Comencé a sentir que mi cuerpo se relajaba, la tención de mis músculos desapareció y una sensación de tranquilidad y seguridad colmó mi cuerpo en segundos. Mi mente, ahora despejada y bastante clara me permitió reflexionar la pregunta que había hecho Jasper.

Suspiré.

-Aún necesito saber con exactitud cuáles son mis verdaderas habilidades – dije con serenidad – Pero…supongo que confío en mi misma.

Jazz asintió con el ceño fruncido.

-¿Mejor? – preguntó al cabo de un segundo.

-¡Estoy lista! – murmuré. – confiaré… en mi instinto.

Que difícil era confiar en mi instinto cuando tenía frente a mí el vampiro mejor entrenado y con una experiencia admirable que haya conocido jamás. Además de ser mi tío. ¿Cómo debía hacerlo si ni siquiera sabía cómo empezar?

-¡No me digas que tendrás un ataque de pánico y comenzarás a hiperventilar como lo hacía tu madre! – dijo Alice acercándose a mí con el rostro contrariado.

-¡No! – Dije con expresión de horror – ¡Estoy bien!...y…nunca he hiperventilado, ¡ni siquiera sé si eso puede pasar en mi cuerpo! – añadí enfurruñada.

Nunca en mi vida había enfermado antes así que no tenía por qué preocuparme por una suposición de ataque de pánico. Lo peor de todo era que no sentía pánico.

-Bueno – dijo Alice encogiéndose de hombros.

-No es pánico, es… extraño – dijo Jazz. Todos giraron el rostro hacia Jazz que ahora parecía estar cavilando en mis emociones. – Es una mezcla de… miedo bizarro, si es que existe ese concepto – señaló con una sonrisa en sus labios.

-¿Miedo bizarro? – preguntó Emm confundido.

-Es increíble…siente miedo, pero a la vez tiene la certeza de que es capaz de hacerlo…se siente valiente. – continuó Jazz sin despegar la mirada de mis ojos.

Esto parecía ser más complejo de lo que pensé. Y definitivamente no existía ese concepto.

-¿Estás lista Nessie? – preguntó Jazz. Asentí con seguridad una sola vez – Quiero que hagas todo lo posible… ¡inténtalo! ¿De acuerdo? – añadió, inclinándose ligeramente arqueando su columna.

-Bien – murmuré.

Me sentí acechada de nuevo, pero ya había sido lo suficientemente cobarde pidiéndole a Jazz que interfiriera en mis emociones así que respiré hondo y adopté la misma posición de mi tío.

Rose, Emm y Alice se alejaron hasta dejarnos el espacio libre. Miré fijamente a Jazz sin parpadear pues sabía lo rápido que podíamos desplazarnos los vampiros aún más cuando se era tan ligera. Asentí de nuevo con seguridad arqueando los hombros hacia atrás mientras me preparaba para dar el primer salto.

Esta vez fui yo la que tomó la iniciativa. Lo primero que se me vino a la mente fue correr. Cuando estuve frente a él, mi cuerpo se movió deliberadamente hacia un lado esquivando las manos de Jazz al mismo tiempo que cerraba sus brazos abrazando el aire. Sorprendida por la fluidez de mis movimientos, me detuve en seco frente a mi tío quien esbozó una sonrisa de satisfacción. En ese mismo instante, comenzó una especie de danza en la que nuestros cuerpos se desvanecían con cada movimiento, con perfecta sincronía. Además de no poder dejar de pensar en Jake, no sabía lo que hacía, tampoco si lo estaba haciendo bien, de lo único que estaba segura era de mi cuerpo revoloteando, no precisamente como una mariposa, alrededor de Jazz. Me cercioré de lo elemental que era moverse antes de pensar en el próximo movimiento, pues una vez que eludía los brazos de Jazz, reaparecía de nuevo en su espalda y después a su lado. Sin embargo tenía muy claro que él era más rápido. Me impulsé de nuevo hacia adelante y luego rodeé con mis brazos su espalda para luego terminar nuestra danza con mi boca muy cerca de su garganta.

-¡Bien! – murmuró Alice.

-¡Bien hecho Nessie! – Exclamó Jazz eufórico.

-Me dejaste ganar – dije con serenidad

Mis tíos ya se habían acercado a nuestra posición en silencio.

-¿Por qué dices eso?

-¡Porque es verdad! – Dije riendo.

-¿Estás loca o es simple modestia? – preguntó Alice con una media sonrisa.

-No estoy segura – dije volviéndome hacia Jazz para chocar nuestros puños.

-No solo lo intentaste, lo hiciste muy bien - dijo Jazz con tranquilidad – ¿Por qué piensas que te dejé ganar si hiciste exactamente lo que te pedí que hicieras?

-Quiero intentarlo de nuevo – lo miré suplicante ignorando sus palabras. - ¡Por favor!

-¿Jazz me permites? - intervino Rose a mi lado.

-¡Por supuesto! – dijo Jazz sin pensarlo demasiado.

Estaba lo suficientemente emocionada como para hacerlo de nuevo, esta vez quería ganar de verdad. Rose comenzó a hablar mientras yo la escuchaba pacientemente.

-Es importante que no concibas un concepto errado de todo esto– dijo con seriedad. –No es lo primero que se te venga a la mente, sino la conducta que adquieras para la conservación de tu propia vida. ¿Lo entiendes Nessie?

Rose me miró con el ceño fruncido. Asentí con seguridad para infundirle confianza pues parecía estar algo preocupada por este asunto. Mis tíos asintieron en señal de aprobación, de un momento a otro habían cambiado sus rostros alegres y despreocupados a unos serios y casi sombríos.

-Ahora solo es algo divertido que puedes hacer con tus tíos – dijo mirándome con severidad – pero si algún día te encuentras en una situación real, en lo único que pensarás es… en seguir con vida.

Tenía entendido que con mi familia de vampiros y la otra de lobos me mantendría siempre segura, sin nada que pudiera turbar mi vida aburrida, pues eso lo había escuchado de boca de mi abuelo y mi padre, además de la promesa de Jake de que nunca se separaría de mí y me protegería de todo lo que pudiera dañarme. Nunca estaría en una verdadera situación de peligro rodeada de vampiros y hombres lobo. Pero entendía a la perfección el punto que quería dejar claro Rose y es que llegué al Edén con la idea de que podría divertirme unos días, además había convencido a Bella de que debía aprender a hacer esto por mi propia seguridad y supervivencia y así fue como mi madre cedió y me dejó venir. Mi padre, desde un principio supo mis intenciones y la verdadera razón por la que quería venir, solo por diversión, sin embargo estaba seguro, y esto lo confirma, de que mis tíos harían lo correcto. Decidí que lo mejor para mí y para mi familia, más por Bella, era tomar esto en serio.

-Entiendo – dije al fin mirándola a los ojos.

- Acabas de luchar y lo hiciste bien para ser la primera vez y sin que te lo hayamos mostrado primero. – dijo Rose.

-Pero es verdad lo que dices…confié en lo primero que se me vino a la mente.

-Y eso es precisamente lo que la mayoría hacemos – intervino Emm sonriendo.

-¿Pero como pensar coordinadamente lo que harás, justo en el momento en que se te vienen encima? – pregunté confundida.

Miré a Rose con incredulidad, pero fue Jazz quien habló primero.

-La experiencia, es lo que mide la capacidad de un vampiro – dijo poniendo una mano en el hombro de Rose – Y es la misma experiencia la que nos revela que los de nuestra especie no poseen puntos débiles, al menos no físicamente.

-Solo los destrozas y ya – intervino Emm.

Mis labios se curvaron conteniendo una carcajada pues Emm nunca fue cuidadoso con las palabras, incluso cuando era una niña despotricaba y lanzaba maldiciones. Jake me tapaba los oídos y mi madre le lanzaba miradas de advertencia.

-¡Emmett! – lo reprendió Rose con una mirada significativa.

-¿Qué? - preguntó Emm con una media sonrisa.

-¿No es cierto? – Dije con el ceño fruncido – ¿hay que destrozarlos no?

-Eh…si - continuó Jazz - Pero eso no quiere decir que no tengamos un talón de Aquiles. ¿Sabes a que me refiero?

Lo que decía Jazz tenía sentido pues la única forma de matar un vampiro era destrozar su cuerpo y luego, como si eso fuera poco, quemar sus restos. En cierto modo no se podía herir o inhabilitar a un vampiro para después matarlo, porque incluso sin piernas un vampiro podía matar.

- Es cuestión de técnica y de saber exactamente dónde y que parte del cuerpo se debe morder – dije sin pensar. – Nuestro talón de Aquiles… somos nosotros mismos – añadí asombrada por mi rápida conclusión.

Sorprendidos, mis tíos me observaron con regocijo.

-¡Excelente! – dijo Jazz tocando mi mentón con el puño de su mano.

-¡Perfecto, cielo! – inquirió Rose con dulzura.

-Eres…increíble – musitó Emm con los ojos entornados.

-¡Esa es mi pequeña saltamontes! – exclamó Alice con una sonrisa radiante.

-¡Gracias!- Sonreí con timidez.

-Escucha esto Nessie – dijo Jazz retomando su expresión seria y definitivamente más vehemente – Pelear es muy fácil incluso más fácil de lo que crees…. Para matar necesitas seguridad y una madurez mental para hacerlo. Físicamente, estás preparada.

-¿Entonces todo depende de cómo lo haga? – pregunté enarcando un ceja.

-Es lo más acertado – dijo Jazz asintiendo.

-Técnica… "nada de ataques frontales, los de costado serán más efectivos" – dije con el mismo tono de voz que usó Rose – ¿no, tía Rose?

Todos rieron al unísono.

-¡Efectivamente! - musitó Rose entre risas.

-Solo debes conocer a quién te enfrentas y si sabes exactamente qué hacer todo será fácil. – dijo Alice aún sonriendo.

-¿Y si nunca antes los he visto? – dije confundida.

-No hablo de ese conocimiento en especifico – señaló Alice con serenidad – puedes descifrar como es ese alguien en fracción de segundos.

Esto me confundió un poco, ¿cómo podría conocer a una persona si ni siquiera la he visto antes? Arrugué el ceño y abrí la boca para hablar pero Alice me interrumpió.

-Miradas, expresiones, movimientos, hasta la forma de caminar, por decir algo – dijo con tranquilidad – lo sabrás en ese preciso momento.

-Claro –Dije, pero otra pregunta se formuló en mi mente, esta vez hablé antes de que Alice me interrumpiera de nuevo, anticipándose a mis pensamientos. Típico de Alice - ¿Qué debo hacer en estos casos? Sé que... con vampiros como ellos, llevo todas las de perder – añadí con una sonrisa señalando con mi dedo índice a Jazz y Emm quienes me devolvieron la sonrisa con expresión divertida.

-Pues…Jazz es algo terco y perfeccionista en esta cosas – dijo Alice mirando a Jazz con el ceño fruncido – Supongo que a veces hay que dejar que todo fluya - dijo con la misma expresión. Jazz intentó revolverle el cabello con tal rapidez que no me di cuenta hasta que vi su brazo atrapado en las manos de Alice. Los dos sonrieron con complicidad.

-Emm, no lo piensa demasiado y por lo general hace lo que quiere – continuó Rose observando a su esposo - Si se está divirtiendo, está bien para él. – agregó Rose guiñándole un ojo a Emm quien sonrió con regocijo.

-Y si de verdad nunca lo has visto… ¡sedúcelo! – dijo Emm con tranquilidad. – Supongo que puedes practicar eso con Jake…

-¡Emmett! - Exclamó Rose.

Todos se volvieron hacia él con expresiones sorprendidas. Lo miré divertida por unos segundos curvando mis labios lentamente hasta convertirlos en una sonrisa, imaginándome a mi misma seduciendo a Jake.

Agucé mi oído, necesitaba saber donde estaba, que estaba haciendo. La banda elástica de mi oído, se expandió hasta atravesar las paredes de la casa, buscando cualquier sonido que se produjera en ese momento. La tv estaba encendida, no presté mucha atención a la mujer que hablaba, supuse que Jake estaría en el sofá frente al televisor, pero sin prestar atención a lo que sucedía detrás de la pantalla. Escuché su corazón latir con rapidez, como siempre y su respiración, apresurada. Luego, escuché el crujir del sofá y después los pasos intranquilos y ansiosos, de un Jake preocupado.

-Es una opción - dijo Emm riendo – Cuando se habla de géneros, las mujeres suelen ser bastante letales en estos casos…yo que te lo digo – concluyó guiñándome un ojo mientras chocaba su puño con el de Jazz.

-¿Por decir algo?– dije riendo de nuevo.

-Si, por decir algo. – dijo Emm cruzando los brazos sobre su enorme pecho con la mirada ausente.

-Edward los va a matar, cuando se entere de esto - dijo Rose negando con la cabeza pero sin dejar de sonreír.

-Querrás decir…si se entera – dijo Emm soltando una carcajada. Jazz lo imitó, al mismo tiempo que volvían a chocar sus puños.

-No los delataré – dije con seriedad fingida.

Rose puso los ojos en blanco.

-¡Vamos! – dijo chasqueando los dedos para atraer mi atención. - ¡hagámoslo de nuevo!

Mis lecciones de práctica culminaron, por este día, y con un final satisfactorio, pues había logrado emboscar a Rose tres veces de las cinco acordadas. En medio de todo esto, descubrí que soy buena para el factor sorpresa y perfeccioné mis movimientos corporales, así como los ataques de costado y lo más esencial, el lugar exacto donde debía morder y al mismo tiempo desgarrar, Costillas y cuello. Jazz me felicitó por lo rápido que aprendí la primera lección y alegó estar convencido de que, con las prácticas de mañana estaría lista, mientras que Emm en un ataque de euforia, no dejaba de hablar sobre las lecciones del día siguiente las cuales serían, Evaluadas y llevadas a práctica por él. Toda esa emoción acumulada, saldría a flote por la mañana pues le había dado rienda suelta a su imaginación al decir que todo debía ser más real, sabía exactamente lo que quiso decir con eso y a juzgar por las miradas fulminantes de Rose y Alice, con frustración y casi con tristeza, cambió drásticamente de idea, por desgracia. Pero luego imaginé que sería más sano para mí que Emm se atuviera al plan inicial, aunque me habría gustado saber qué cosas estaban pasando por su mente en ese momento. El tema del talón de Aquiles me hiso reflexionar sobre mis verdaderos límites, no podía saber exactamente hasta donde podía llegar, pero Alice no dejaba de mencionar que yo misma lo sabría, algún día.

Cuando llegamos a casa, el sol ya se había ocultado dejando la pequeña salita en penumbra. Todos se dedicaron a diferentes cosas. Rose y Alice comenzaron a hacer la cena, mientras que Emm y Jazz platicaban sobre un juego de beisbol, los escuché por un rato, con la mirada ausente. Jake estaba en su habitación más agitado que antes pues justo cuando decidimos volver a casa, había subido casi volando por las escaleras para luego encerrase en su habitación. Pensé en entrar y hablar con él pero no me atrevía a hacerlo, decidí esperar a mañana. Como era de imaginar, no bajó a cenar así que yo tampoco lo hice. Las chicas no me pidieron explicaciones cuando aparté mi plato de comida y me levanté de la mesa dando las buenas noches a todos, tampoco subieron a mi habitación, no solo porque no comí, pues siempre lo hacía, sino también por lo sucedido en la tarde. Después de estar como una hora o más, escuchando los latidos del corazón de Jake y su respiración pausada, no pude contener el cansancio y en cuestión de segundos caí en un sueño profundo.