Varios intentos

Desperté sobresaltada por un sueño que intenté recordar forzando mi mente. Había tenido sueños antes, pero ahora se repetían constantemente y despertaba sin poder recordar absolutamente nada. Solo imágenes vagas lograba traer desde mi subconsciente donde, generalmente, aparecía Jake o…Jake. Algunas veces me preguntaba por qué sucedía esto, solo veía a ese escultural cuerpo suyo color canela y ese rostro tan hermoso iluminado siempre por una sonrisa brillante. Reí para mis adentros imaginando la expresión de Jake si algún día llegara a saber cómo lo describo.

Automáticamente, presté atención a los sonidos que ahora se producían en la casa. Mis tíos se encontraban abajo, platicando con ánimo y entre risas, pude escuchar que pronunciaban mi nombre algunas veces. Por supuesto, Jake no estaba. Busqué con desesperación algo que pudiera mostrarme su posición. Me incorporé en la cama en silencio mientras prestaba más atención a cualquier sonido, pero no funcionó, donde quiera que estuviera Jake, no hacía el menor ruido. La banda elástica de mi oído se expandió y comencé mi inspección de nuevo hasta que un leve sonido, como de algo que cae al agua, algo así como - ¡glup!- Captó mi atención. Me levanté con rapidez de la cama, tropezando con mis propios pies, pues tenía las sábanas anudadas en las piernas, siempre me pasaba esto. Me recliné sobre la ventana y miré hacia el lago. Algunos árboles dificultaban la visión hacia el muelle, pero allí estaba, cabizbajo y arrojando pequeñas piedras al agua.

Comencé a sentirme ansiosa y tal vez con algo de miedo, mientras me vestía lentamente, mi estomago rugió con furia por el delicioso olor de los huevos revueltos y el tocino. Con toda la cobardía que se pueda sentir hasta llegar a la vergüenza, terminé de vestirme y bajé.

Al llegar al rellano de las escaleras, desvié la mirada hacia el pasillo de cristal y miré de nuevo hacia el muelle, Jake aún se encontraba allí.

-¡Buenos días! – Canturreó Alice al mismo tiempo que me volvía hacia ella con una sonrisa cansina - Umm…quizás no – dijo al notar la expresión de mi rostro.

Suspiré.

-Lleva allí unas cuatro horas – murmuró señalando hacia el lago. Seguí su mirada por unos segundos y luego me giré de nuevo hacia ella.

-¿Acaso me oíste preguntar por él? –le acusé.

Alice negó con la cabeza enérgicamente para luego mirarme con gesto sospechoso. Desvié la mirada hacia el suelo, con la esperanza de que mi expresión no resultara tan predecible, pero siempre sucedía, así que…

-¿Qué sucede Nessie? – Preguntó en voz casi audible – ¿Qué sucedió en el bosque? –añadió con el ceño fruncido apartando un mechón de pelo que se deslizó desde mi oreja hasta mi cara.

Comencé a negar con la cabeza gacha y expresión de angustia. Lo que me encantaba de Alice era que nunca intentaba saber algo por solo saberlo, siempre estaba dispuesta ayudarme a toda costa, pero no quería meterla en esto, ni a ella ni a nadie más. Mi don me facilitaba "algunas veces" ocultar algunos pensamientos, así que no arriesgaría a Alice contándole todo pues de solo pensar que Edward pueda leer su mente, me hacia estremecer. Y por si fuera poco, Emm se encontraba cerca y no quería agrandar más las cosas.

-No pasa nada, Ally – murmuré mirándola con cansancio.

Alice asintió y luego se volvió hacia la salita donde se encontraban Jazz y Emm.

-Solo tuve una mala noche – dije siguiéndola – Y por Jake no te preocupes tuvimos una discusión sin importancia – dije sentándome en la mesita de comedor.

Quería dejar claro, a los oídos de todos y más a los de Emm, que no había sucedido nada, que no tenía de que preocuparse, aunque eso no fuera cierto.

-¡Buenos días chicos! – dije un poco más alegre mirando hacia el sofá.

Jazz y Emm me saludaron, agitando los brazos, demasiado distraídos mirando el televisor, beisbol, por supuesto. El único deporte que podía distraer de verdad a un Cullen. Me encantaba jugar al beisbol, y siempre veía los partidos con ellos, pero ahora solo tenía cabeza para pensar en lo que haría las próximas veinticuatro horas.

-Hola cielo, ¡buen día! – dijo Rose saliendo de la cocina con un plato en sus manos que puso frente a mí.

-¡Gracias tía! - Me besó en la frente y luego se fue a sentar al sofá junto a Emm y Jazz. Alice estaba frente a mí con la mirada ausente.

-Deberías llamar a Bella – dijo como si no tuviera importancia, creí notar algo de hostilidad en la frase pero no le puse atención.

-Ajá – dije masticando con rapidez sin mirarla.

-Si –musitó suspirando mientras se reclinaba del respaldo de su silla.

Alcé la mirada y la observé por unos segundos con el ceño fruncido.

-Lo haré luego – dije intentando recordar la ubicación de mi teléfono.

-Ajá – musitó con tono indiferente, desviando la mirada.

Sabía lo que estaba pasando por su mente en este preciso momento, pero no iba a cambiar de idea, Alice no debía enterarse de esto. Terminé mi comida en silencio, Alice no despegó la mirada de la mesa, ni un momento.

-Iré a lavar los platos – dije después de unos minutos.

Me levanté haciendo mucho ruido para captar la atención de Alice pero aún así, se reusó a verme.

Suspiré.

-¿Me ayudas, Al? – pregunté ya avanzando hacia la cocina.

Escuché a Alice levantarse de la mesa y en silencio me siguió hasta la cocina, donde ya estaba lavando los trastos.

-¿Pasa algo, no es cierto? – preguntó demasiado impaciente muy cerca de mi oído.

-Si…digo – murmuré cerrando los ojos con fuerza – Quiero decir, no realmente, luego te explico ¿Sí? – casi le supliqué con la mirada que no siguiera haciendo más preguntas.

-Bien – dijo mas alegre.

Al terminar, me percaté que solo había lavado mi plato. ¿Dónde estaba el de Jake?

-¿Jake tomó su desayuno? – pregunté sin titubear.

-No lo dudes – dijo Alice tomando el plato de mí mano con el pañito de cocina. – le dijo a Rose que no se molestara cuando ella se ofreció para hacerle los huevos y el tocino – desvié la mirada hacia Rose y luego miré a Alice – Comió y luego salió. – concluyó encogiéndose de hombros. Asentí en silencio por unos segundos.

-Estaré arriba – le anuncié mientras salía de la cocina – llamaré a Bella, para saber como están y luego…

Me detuve en medio de la frase. Era deprimente no saber qué haría luego, y más si Jake andaba rondando por ahí. Alice ya se había sentado en las piernas de Jazz, los dos me miraron esperando que terminara de hablar.

-Estaré arriba – dije sin pensar, ya subiendo por las escaleras.

Encontré el teléfono debajo de la almohada, me senté en el borde de la cama y luego comencé a marcar el número. Mi madre respondió después de dos segundos.

-¿Tenías el teléfono pegado al oído? – pregunté en tono burlón.

-¡Mi cielo! - dijo Bella con regocijo.

-Hola mamá – dije sonriendo.

-De hecho, iba a llamarte – dijo con alegría – ¿Cómo va todo?

-Genial – dije casi sin ganas.

- ¿Te pasa algo?– preguntó mi madre con tono preocupado.

-claro que no.

-Ah.

-Es en serio. ¿Y papá? – pregunté al instante para cambiar el tema.

Mi madre dudó unos segundos, luego respondió con un suspiro.

-Fue a dar una vuelta a la mansión, y a llevar unas cosas.

-¿A llevar unas cosas? – pregunté con la mente en otro lado.

-Algunas compras que hicimos en Port Ángeles.

-Claro.

-¿Y los chicos?

-Viendo el beisbol.

-¿Cómo van las prácticas? – preguntó con ánimo fingido.

Sonreí para mis adentros, Bella aún no superaba lo de mi hobby.

-Lo pase en grande mamá, aprendí defensa personal, con métodos vampíricos bastante buenos– dije a modo de broma. Mi madre rió con dulzura.

-Eso está perfecto – dijo más tranquila.

-Sí, están convencidos de que soy una perfecta luchadora.

-Puedo imaginar – dijo entre risas.

-Si…

-Oye…necesito que le des un mensaje a Jake de parte de su padre. - Dijo con rapidez – Fui a ver a Charlie ayer y me encontré a Billy en el camino, así que…

-S- sí, claro. – musité titubeando.

Claro, se lo haría saber a Jake luego de pedirle a Alice que lo hiciera por mí.

-Bien, esto dijo…"dile a ese muchacho que necesito saber de él" – dijo imitando la voz gruesa y majestuosa de Billy - Y que recordara que tenia padre, ah también dijo…"su hermana está aquí"

-Sí, claro se…se lo diré – dije algo insegura.

-Bien, ¡gracias!

-Por nada…

-¿Renesmee?

-¿Sí?

-¿Todo va bien con Jake?

-¿Por qué habría de ir mal? – dije frunciendo el ceño.

-No lo sé, te noto algo…

-Jake está bien, yo estoy bien, todos estamos bien – mi voz sonó enojada – ¿Por qué algo estaría mal?

-No lo sé Renesmee te conozco demasiado bien, dímelo tú. – Su voz se había atenuado y sonaba algo tensa.

Me mordí el labio inferior. La sangre estuvo punto de subir hasta mí cara, pero solo a punto.

-Está bien, solo discutimos, pero nada más.

-Oh.

Instintivamente, mi nariz captó el aroma de Jake y escuché el sonido de sus pasos amortiguados por la escalera.

-Mamá tengo que irme. Te amo. Los amo. – luego colgué.

Escuché a Jake detenerse en medio de las dos puertas. Me levanté de la cama dejando a mi lado el teléfono y con paso lento me acerqué a la puerta de la habitación. Jake avanzó unos pasos más, mi estomago dio un retorcijón que casi hiso que lo sujetara con mis brazos.

Mi mente analizó con gran rapidez todas las posibilidades. Jake estaba a unos cuantos metros de mí, seguramente confundido y con intenciones de tocar mi puerta. Yo, tenía un mensaje que darle y supuse que sería algo bueno para empezar. Pero, qué demonios le diría luego, no me había tomado la molestia siquiera de pensarlo.

Lo escuché suspirar y volver sobre sus pasos hacia la habitación, luego en silencio, entró y cerró la puerta. - ¡no! – pensé al instante.

No me había dado cuenta de que ya tenía una mano en la manilla de la puerta, así que la giré y la abrí de golpe. Pero algo hiso que me detuviera en seco, quizá porque tenía la certeza de que aún no estaba lista para enfrentarlo o simplemente era mas cobarde de lo que había pensado. Sin saber qué hacer, paralizada por la confusión, escuché a Jacob aproximarse de nuevo hacia la puerta, pero esta vez la abrió sin pensarlo dos veces. Tan rápido como pude, incluso más rápido de lo inusual, tiré de la puerta con una mano escondiendo mi cuerpo, maldiciendo en silencio.

Unos segundos más tarde Jacob regresó a su habitación, cerrando de un portazo que me hiso sobresaltar.

-¡Cuando quieras! – murmuró enfadado.

Recliné mi cuerpo sobre la pared, con los ojos fuertemente cerrados Intentando calmar mi repentina ira. Realmente deseaba arreglar las cosas pero Jacob siempre lo echaba a perder.

-¡Eres un niño Jacob! – dije sin prestar atención al tono de mi voz.

La puerta de mi habitación sonó al abrirse de golpe. Giré sobre mis pies con el rostro contrariado. Jake estaba plantado en el umbral de la puerta con los ojos entornados. ¿En qué momento salió de su habitación?

-Toc, toc – dijo haciendo énfasis en cada sílaba al mismo tiempo que golpeaba los nudillos de sus manos contra la puerta -¿Acabas de decir que soy un niño? – preguntó enarcando las cejas.

Nos encontrábamos muy cerca el uno del otro, así que me acerqué más y me alcé de puntillas mirándolo fijamente a los ojos.

-Si – dije arrastrado las palabras – Eso dije – musité desafiándolo con la mirada.

Jake retrocedió y cerró la puerta de la habitación de golpe utilizando su pie derecho.

-¡Sugiero, que te arrepientas de haber dicho eso! – dijo acercándose demasiado hacia mí. La postura de su cuerpo casi me hiso arquear la columna.

-¡Y yo te sugiero que llames a Billy antes de que se enfade!

Jake contorsionó el rostro y parpadeó varias veces. Como pude alcé una mano y puse mi dedo índice sobre su pecho apartándolo de mí.

Me volví y tomé el teléfono, luego se lo estampé en el pecho con una mano.

-¡Llámalo! –Le ordené – Necesita saber de ti y tu hermana está en la Push.

Jake sostuvo el teléfono por unos segundos y luego habló.

-Como…

-Bella me dijo que se lo había encontrado ayer por la tarde cuando iba de visita a casa de Charlie Y me pidió que te diera el mensaje.

Jake suavizó la expresión. Lo rodee sin apartar la mirada de su rostro, abrí la puerta y luego cerré de un tirón.

Cuando llegué abajo los chicos giraron sus cabezas a diferentes lugares. Se nota que habían estado escuchando todo y que habían esperado impacientes, con la mirada fija en el rellano de la escalera.

Suspiré.

-¿Podemos…podemos comenzar ya con las lecciones de hoy? – pregunté sin mirar a nadie en particular.

Emm se levantó al instante con la emoción aflorándole en la cara.

-¡Claro! – dijo asintiendo.

Rose se levantó del sofá y abrió la boca para hablar pero me adelanté.

-Tía Rose, sinceramente, espero que no te opongas a que Emm tome las lecciones de hoy - dije con fastidio. Rose frunció el ceño confundida – Porque me siento comprometida en complacer las necesidades de mi naturaleza y no precisamente la humana. ¡Quiero aprender a matar! – concluí agitando mis manos con euforia mientras miraba de nuevo a Rose.

Cuando dejé de hablar, o gritar sería más acertado, todos me observaban como si estuviera loca.

-Lo siento… ¿ibas a decir algo Rose? - pregunté titubeando.

-Que...Me quedaré dentro…tengo galletas en el horno. – dijo señalando hacia la cocina.

Cerré los ojos con fuerza conteniendo las ganas de gritar. Me moría de la vergüenza.

-Claro…eh – dije inspirando el delicioso olor de las galletas.

-¡Ya, vamos! – dijo Alice avanzando hacia mí para luego empujarme por los hombros hacia el pasillo de cristal seguidas de Emm y Jazz. – ¿O prefieres seguir jugando a lanzar puertas? – añadió divertida.

-¡Ni siquiera lo digas! – dije con vergüenza.

Nos ubicamos en el mismo lugar donde practicamos la tarde anterior. Al llegar allí, los chicos comenzaron a deliberar sobre la mejor forma de iniciar mis lecciones este día. Intenté no pensar en Jake, pero cuando apartaba de mi mente todo lo que podía distraerme, como recordar lo sucedido en el bosque, de la nada, aparecía Jake sonriéndome y una vez más navegaba en mis pensamientos.

Me concentré en lo que discutían, parecían unos niños haciendo planes para después del colegio, solo que esos planes no incluían jugar en el parque. Emm quería tener nuestra primera lucha en el muelle, sería algo emocionante y como había mostrado indicios de querer hacer algo arriesgado y diferente, supuse que la respuesta a todo esto era –una caída segura al lago, por accidente o no – aunque las intenciones de mi tío eran otras – enfrentarnos en un lugar donde no hubieran muchas alternativas para huir. Alice, por supuesto, estuvo de acuerdo con todo esto.

-El muelle me gusta- dije con aire distraído.

Alice me recordó que algunas veces tendría solo una oportunidad para huir y no siempre esto podía suceder, así que debía pensar bien, si ese fuera el caso, maquinar una forma de huida rápida.

-O luchar – concluyó Emm después de que Alice se calló. – Ese es el negocio. Luchar o morir.

Sonaba algo fuerte y en el mayor de los casos, trágico. Pero prefería que dijeran las cosas tal cual y que no estuvieran disfrazándolas por la tonta idea de proteger la niñez que había perdido quizás desde mi nacimiento.

-Emm, no seas tan duro – dijo Alice mirándolo con severidad – Todavía le queda algo de inocencia.

Tal vez sí, pero esa inocencia representaba algo diferente para mí. Jake tenía mucho que ver con esto.

-Es mejor saberlo – inquirí. – ¿Podemos empezar?

-¡Hagámoslo! – dijo Emm ya avanzando hacia el muelle.

Sentí la adrenalina fluir de nuevo por mis venas, mientras avanzaba casi al trote siguiendo a Emm.

-¡Acábalo Nessie! – gritó Alice a mi espalda.

La tarde transcurrió, imperdonable, imponente. No podía creer lo rápido que pasaban los días aquí. Después de varios intentos, de no caerme del muelle, con un gran sentimiento de triunfo derroté a Emm. Todos estuvieron lo suficientemente sorprendidos como para, después de unos segundos en los que pensé que habían abandonado sus cuerpos, empezar a dar gritos de alegría. El hecho era que mi cuerpo era tan liviano, tan diminuto, que me brindaba la oportunidad de moverme más rápido. Jazz y Alice estuvieron en el muelle en medio segundo con la emoción grabada en sus rostros, mientras le hacían bromas a Emm, diciéndole cosas como – "¡quién es el grande ahora!" o "tu sobrina… quien lo iba a creer"- reían con ganas en cada comentario, pero lo más gracioso era la expresión de Emm, quien entre risas, dijo que me había concedido la victoria. Por supuesto, esto no me molestó porque de verdad le había ganado, después de varios intentos, pero lo hice.

-¡Excelente Nessie, excelente! – dijo Jazz

-¡Sabía que lo harías! – dijo Alice guiñándome un ojo. – Mañana podrás contárselo a Edward...

-¿Mañana? – pregunté con rapidez alzando la voz.

-Sí, iba a decírtelo. Esta madrugada llamé a Esme y volverán a casa pasado mañana.

-Bella no me dijo nada – dije con el ceño fruncido.

-Y Jacob tiene que volver…

-¿Jake?

-Él te lo dirá – dijo pasando una mano por mi hombro. – ¿Subimos a empacar?

Eso me hiso recordar algo. Reí para mis adentros.

-¿Al, después de casarse vivieron un tiempo aquí, no?

-Si…como un año – dijo extrañada.

- Tienes un armario pequeño, en comparación con el que está en casa…

-¿A qué te refieres?

-Bueno…conociéndote – Dije comenzando a sonreír –para tu luna de miel, no trajiste mucha ropa...

-Y la poca que trajeron, nunca la usaron– dijo Emm soltando una risotada de las suyas.

Alice abrió la boca con los ojos entornados por la sorpresa, mientras que Jazz cubría sus ojos con su mano, por la vergüenza. Luego todos comenzamos a reír al unísono.

-¿Oye Emm y que me dices tú? – Dijo Jazz en tono burlón - New Hampshire, la lluviosa Inglaterra…

Emm se detuvo en medio de una carcajada, con expresión confundida.

- Polonia, Estocolmo, Egipto, o lo que quede de ella…

-Oye amigo…

-Australia…

-¡Cierra la boca, hermano!

Alice y Jazz comenzaron a reír de nuevo, Emm, algo abrumado, comenzó a sonreír de nuevo con la mirada nerviosa.

-¿Qué es todo eso? – pregunté algo perdida. – Digo, se que son países pero…

-Casas – dijo Jazz con una media sonrisa mirando a Emm con sarcasmo.

-¿Casas? – pregunté mirando a Jazz y a Emm respectivamente.

-Pregúntaselo a Emm – dijo Jazz sonriendo.

-Voy a…

-¡inténtalo! – musitó Jazz al mismo tiempo que esquivaba a Emm.

Alice y yo nos apartamos del lugar entre risas mientras jugaban a matarse. Estuvieron largo rato haciendo esto, cuando al fin decidieron que había sido un empate. El tema de las casas, no lo entendí muy bien, pero conocía las intenciones por las que Jazz lo había mencionado.

-¿Ahora si podemos subir y empacar? – preguntó Alice con voz persuasiva.

- Quiero quedarme un rato en el muelle – dije a nadie en particular.

-¡Oh, está bien! – dijo Alice encogiéndose de hombros.

Repentinamente me sentí triste, no pensé que tuviéramos que irnos tan pronto.

Suspiré.

-Oye, este lugar tiene el poder de dejarte así – murmuró Alice señalándome con la cabeza. Le sonreí con timidez. – Pero puedo asegurarte que volveremos.

-Lo sé. ¡Gracias Al!

-Y…en cuanto a lo de Jake – la miré con rapidez – Todo se arreglará.

Asentí con la esperanza de que todo eso fuera cierto.

-Nos vemos luego – inquirí ya encaminándome de nuevo hacia el final del muelle.

Me quité los zapatos con lentitud, respirando el aire fresco que golpeaba mi cara. Quería nadar un rato para despejar mi mente porque definitivamente había tenido mucho por estos días. Las discusiones con Jake, las evasiones constantes, los sueños, y… el beso, no me dejaban pensar con claridad y mantenían mi cabeza embotada. Cerré los ojos por unos segundos y después me precipité al lago. Nadé por mucho rato bajo el agua sin querer subir a la superficie, sin querer enfrentar lo que me esperaba arriba. - "eres una cobarde"- pensé para mis adentros. Me sentía fatal por no saber cómo arreglar las cosas con Jake. Pero debía hacerlo, tenía que hacerlo, después de todo Jacob también lo deseaba, pero podía entender cómo se sentía, tal vez avergonzado, perturbado, confundido.

No sabía hasta que punto podía ser tan grave lo que había hecho Jake, ni cuáles serían las consecuencias de todo esto, pero al verlo, al notar su expresión de angustia, podía aventurarme a la posibilidad de que esto iba a generar problemas. No quería estar alejada de Jake pero si eso ayudaba a que todo se mantuviera en secreto, lo haría por él y solo por él, nuestras mentes debían estar limpias, por así decirlo, antes de volver a casa.

Por otro lado, me sentía complacida, podría sonar confuso pero así era, me sentía bien por todas y cada una de las cosas que habían sucedido en el Edén estos días, pero debían quedarse aquí, tal y como había dicho Alice con el álbum de fotografías que nunca había visto hasta ese día – "siento que le pertenece a este lugar"- así tenía que ser.

Después de un largo rato en el que imploraba que se abriera un hueco en la tierra bajo el lago y me tragara, ahora que ya tenía claro lo que haría, definitivamente más tranquila y despejada, comencé a nadar lentamente a la superficie. Tampoco quería preocupar a Rose, no me alejé demasiado del muelle por eso. Al salir del agua, me aparté el cabello, ahora todo anudado, de la cara maldiciendo por lo bajo.