El último día
Después de lavar los platos junto a Jake, subí a la habitación de Alice y Jazz para tomar un baño. Me encontré a mi misma pensando en pedirle a Jake que cantara para mí esa noche, después de todo era el último día en el Edén y quería pasarlo junto a él. Todos estos recuerdos me hicieron extrañar más lo que hace un tiempo tuve, pues quería sentir de nuevo esa sensación de seguridad que los brazos de Jake me daban, además de la dicha que representaba para mí volver a escuchar su voz cantando mi nana. Estaba convencida que esta vez sería diferente porque además de ya no ser una niña, no podía ver a Jake igual que antes.
Al salir de la ducha, lavé mis dientes y me desenredé el cabello, lanzando maldiciones, como siempre. Me senté en la cama esperando el mejor momento para entrar a la habitación de Jake, quien acababa de salir de la ducha. Impaciente y quizá algo nerviosa, comencé a caminar en círculos por la habitación, atenta a cualquier sonido que se produjera en la habitación de enfrente. Mientras, pensaba en la mejor forma de hacerle mi petición a Jake, no sería tan difícil pues ya él me lo había ofrecido. Pensé en llamarlo pero me pareció muy estúpido, era algo así como – ¿Jake puedes venir a cantar mientras duermo? – definitivamente no haría eso, Tampoco tocaría su puerta con la sábana entre mis manos para que me diera un lugar en su cama.
-¿Qué hago? –murmuré a nadie en particular aún sin dejar de dar vueltas.
Los nervios ya estaban en su tope pues comencé a respirar entrecortadamente y podía escuchar el corazón de Jake latir con toda su fuerza dentro de su pecho. Lo mejor era hacerlo de una vez, era una cobarde y si tardaba mas en tomar una decisión nunca atravesaría esa puerta.
Con un suspiro salí de mi habitación, atravesé el pasillo y con decisión abrí la puerta de la habitación de Jake. La habitación estaba en penumbra, pero mi perfecta visión ubicó la silueta de Jake en la cama, boca arriba con los brazos en la cabeza. Se tensó al verme, pero no se movió ni dijo nada.
Nos quedamos en silencio por unos segundos mientras avanzaba hacia la cama. Subí a gatas con lentitud, Jake estallaría en cualquier minuto así que recliné mi cabeza en su pecho con delicadeza y suspiré con alivio, ya lo peor había pasado.
-"¿Puedo dormir contigo?" – pensé con seguridad apoyando mi mano libre en el pecho de Jake.
Jake besó mi frente con labios dulces y algo nerviosos aferrando su brazo en mi espalda. Bien, eso era un sí.
-"Disculpa por entrar así a la habitación, es que pensé que si…"
Jake rió despacio, pero no habló.
-"¿Qué es tan gracioso?" – pensé aún con mi mano en su pecho.
-Nada.
Lo miré ceñuda. Jake comenzó a acariciar mi brazo con sus dedos, el roce me hiso estremecer, pero de placer.
-¿De qué te ríes? –pregunté con impaciencia.
-No es nada Renesmee, es solo que desde hace mucho que no te tenía en mis brazos, fue una risa de alegría.
-No es cierto, siempre estoy abrazándote.
-Quise decir, desde hace tiempo que no dormía contigo.
-Oh.
-¿Quieres que comience a cantar ya? – Preguntó con nerviosismo fingido – No sé como saldrá ahora, no lo he hecho en mucho tiempo.
Lo miré sorprendida.
-¿Quieres deshacerte de mi tan rápido como para empezar a cantar ya y solo para que te quedes dormido primero que yo?
Jake me miró alarmado.
-¡No, por supuesto que no! – su expresión cambió un poco. Si antes parecía feliz ahora lo estaba más. - ¿Qué quieres hacer?
Eso era una buena pregunta, porque si no quería dormir entonces debí pensar antes qué haría en ese caso. Dije lo primero que se me vino a la mente.
-Hablar, quiero hablar.
-Hablemos entonces – dijo Jake sonriendo – Elige un tema.
Fruncí el ceño. Tantos temas que podríamos discutir y yo solo pensaba en uno. Lo mejor sería no sacar a colación el tema de lo sucedido en el bosque eso podría incomodar más a Jake.
-¿Y bien? – dijo Jake.
-El calentamiento global, eso puede ser un buen tema para… - mi voz se desvaneció ante la expresión de Jake, medio divertido medio confundido.
-Bien…eh – musitó Jake con el ceño fruncido.
-No, no, creo que no…
-Claro, lo que quieras – dijo Jake al instante.
-¿Quizá, la fauna? – pregunté perdiendo la paciencia por mi falta de concentración. – Hay mucha fauna en el bosque de Ginebra y yo solo cacé un oso y…
-Claro, pertenezco a la fauna salvaje – dijo Jake chasqueando los dedos, como si lo que se me había ocurrido era una gran idea.
-Jake solo habla, di algo. Lo que sea. – dije con algo de angustia.
-Bien eh…cuando lleguemos a casa ¿podrías ir conmigo a ver a Seth?
Mis ojos se detuvieron en los suyos llenos de satisfacción y algo de confusión. Jake era increíble, ¿cómo podía manejar tan fácilmente mis momentos de locura y hacerlos sencillos con tan solo decir una palabra? Sonreí, ahora más tranquila pues el tema del bosque no llegó muy lejos a pesar de mis intentos por no hablar de ello.
-Claro que si – dije asintiendo.
-También puedes ir a la reunión del concejo, si quieres – dijo con cautela.
-¿En serio? – Pregunté con interés – creí que las reuniones solo eran para los miembros de la tribu, los ancianos y las manadas y más cuando se discuten estas cosas.
-Eso es cierto.
-¿Entonces como es que podré ir?
-Porque lo digo yo – dijo Jake encogiéndose de hombros.
-Po entiendo, ni siquiera pertenezco a la tribu y soy una - me callé en el mismo instante en que Jake ponía expresión de enfado.
Así como a mí me incomodaba el tema de mi edad lo mismo pasaba con Jake cuando hablaba sobre mi especie y más si me comparaba de esta forma con su familia. Para él yo era una Quileute más.
-Soy el alfa de la manada.
-¿Sam también lo es, no? – pregunté aún sabiendo la respuesta.
-En cierta forma, si.
-Pero tú eres el único y verdadero alfa.
-Y eso me da privilegios. Soy un Black.
-¿Qué clase de privilegios además de llevarme deliberadamente a la reunión del concejo?
Jake dudó por unos segundos.
-Muchas cosas más.
-¿Cómo qué? – insistí.
-Confórmate con saber que puedes ir conmigo cuantas veces quieras.
Arrugué el ceño mas confundida que antes.
-¿Y eso que quiere decir?
-Carlie…
Lo miré con enfado. Jake sonrió ante mi expresión.
-No me llames así. – dije enfurruñada. Jake rió aún más fuerte - Así me dice el abuelo Charlie y no me gusta para nada.
-A mí me gusta.
Lo miré ceñuda intentando disimular una sonrisa. Me apoyé del codo para impulsarme hasta la altura de su rostro y hablé con determinación, pero mis labios se curvaron en una sonrisa.
-A mí no.
-Lo siento pero a mí sí.
La proximidad de nuestros rostros me hiso retroceder.
-¿Por qué no solo me dices Nessie? – alcé mi mano hasta su cabeza y enterré mis dedos en su pelo. – Fuiste tú quien me llamó así desde que nací.
Jake comenzó a hacerme cosquillas en el estomago con su mano libre.
-¡No! – Grité riendo con ganas – ¡Jake no!
Nuestras risas se unieron en perfecta armonía.
-¿Te rindes?
Jake seguía moviendo sus dedos en mi estomago.
-¡Jake…no!
-¡Ríndete entonces!
Intenté zafarme de sus manos pero solo logré que me cayera encima todo el peso de su cuerpo. La mano libre de Jake sostuvo mis muñecas hacia arriba, una a cada lado de la cabeza. Las risas cesaron. Un cosquilleo que ya conocía, bajó desde mi columna hasta mi vientre. Podía sentir su respiración forzada, su diafragma subía y bajaba encima de mi pecho. Nuestros rostros quedaron a un centímetro de distancia y nuestras miradas se encontraron furtivamente con intensidad.
-Me…rindo – dije a media voz al cabo de unos segundos.
Sin dejar de mirarme, Jake soltó mis muñecas con lentitud.
-No te rendías tan rápido. – dijo posando su cabeza de nuevo en la almohada.
Me quedé en la misma posición, inmóvil, Mirando hacia el techo. Nos quedamos en un silencio profundo por unos segundos. No sabía que pasaba por la mente de Jake en ese instante pero estaba segura que la mía estaba en blanco.
Nos quedamos en silencio de nuevo por unos minutos. Lo único que se escuchaba en la habitación eran nuestras respiraciones y afuera el sonido del movimiento de las aguas del lago.
-La pasé bien aquí – dije con seguridad.
-Igual yo– dijo Jake. Pude notar la sinceridad de sus palabras.
Algo de lo que quería hablar con Jake se me vino a la mente en ese instante.
-Jake quería hablarte de algo.
Jake me miró con los ojos entrecerrados a modo de sospecha.
-¿Qué será? – preguntó con cautela.
Esperé unos segundos pensando en la mejor forma de formular mi frase.
-Estos días…eh, bueno – mi voz sonó áspera – Sabes lo que ha pasado estos días.
-Lo sé –musitó Jake bajando la mirada.
-Bien yo…
No quería herir sus sentimientos pero como no hacerlo si lo que le pediría le partiría el corazón. Tenía que buscar una solución para esto, ahora mismo.
-Mira Jake, he intentado mantener a Alice fuera del radar, no ha insistido demasiado y no creo que lo siga haciendo, pero igual, creo que lo mejor es que nadie sepa nada.
Jake alzó la mirada con expresión incrédula.
-¿No ha insistido en qué? – Preguntó arrugando el ceño – ¿Qué es lo que nadie debe saber?
-Tú lo sabes Jake.
Mis ojos se detuvieron en los suyos. Jake cayó en la cuenta al instante en que supo de lo que estaba hablando.
-Oh – dijo bajando la vista de nuevo.
-Escucha sé muy bien cómo controlar mi mente pero necesito proteger la tuya, mi padre no debe saber nada…
-¿Espera, me estás diciendo que soy débil de mente?
-No dije eso Jake.
-Entonces qué…
-Solo creo que no podrás mantener esto fuera de tu mente.
Jake parecía avergonzado.
-Claro que podré – señaló con aplomo.
-No, no podrás.
-¿Cómo estás tan segura?
-Bien, sé que no soy en lo único que piensas pero creo lo mejor es…
-¿cómo puedes decir eso? - su expresión se tornó sombría.
-Pero es cierto, a lo mejor estoy exagerando.
Me incorporé y me senté cruzando las piernas. Jake se irguió para recostarse en el cabecero de la cama con la misma expresión.
-Nessie últimamente he pensado que ha sido un error pensar en ti demasiadas veces, eso me ha traído algunos problemas con Edward, pero creí que a ti te gustaba.
-¿Gustarme? Yo…
-¿Qué es lo que quieres pedirme realmente? porque creo que la única forma de evitar que tu padre se entere es que no vaya más a tu casa. ¿Es eso lo que quieres?
Mi postura se fue al diablo al escuchar las palabras de Jake, pero de mi boca no salían más que palabras mudas. Llegué a imaginar que Jake había estado pensando en lo mismo, pues era exactamente lo que quería decirle.
-¿No quieres verme mas, después de que volvamos? – musitó Jake ejerciendo presión en sus palabras.
- No, solo no quiero que vuelvas. –puntualicé con seguridad. Jake me miró con ojos heridos – Pero si no te molesta, entonces quisiera ser yo la que te visite.
Bajé la mirada hasta mis manos. Estaba aturdida pero aliviada por lo que acababa de pedirle.
-¿Qué quieres decir? – preguntó Jake suavizando la expresión.
-Que… si no te importa, prefiero ir a la Push a verte. – dije con vergüenza.
Jake me observó por unos segundos analizando mis palabras. Aproveché esos segundos de silencio para aclarar algunas cosas.
-Nunca quise que pensaras que me molesta o me incomoda que pienses en mí, yo también pienso en ti y no creo que sea algo malo, me gusta que lo hagas. Lo había estado pensando, pensé demasiadas veces en la mejor forma de mantener a mi padre y a todos fuera de esto, y creo que estamos de acuerdo en que lo mejor es que no te acerques por allá – lo miré con cautela para ver su expresión, Jake tenía el rostro sereno – pero nunca pensé en no verte mas, eso lo dijiste tú y no entiendo cómo puedes pensar tal cosa si es imposible para mi estar lejos de ti. – Me detuve un segundo para tomar aire – Quiero…seguir viéndote, pero en la Push.
Al terminar, Jake me miró con ojos dulces.
-Lo siento Nessie, lo siento tanto, de verdad. No quería que esto sucediera, nunca fue mi intención hacerlo, ni siquiera lo planeé, y siento que las cosas hayan tomado este rumbo.
Me acerqué a él para abrazarlo. Estuvimos así unos minutos, en silencio, Jake me aferró entre sus brazos escondiendo su rostro entre los mechones de mi cabello, bañándolos con su aliento.
-No hay nada que lamentar. – dije con determinación al terminar nuestro abrazo. – Así que no quiero oírte más decir lo siento. ¿Entendido?
-Entendido – Jake sonrió y yo le devolví la sonrisa con afecto.
-Quiero pedirte algo más.
-¡Oh, no! – dijo Jake con expresión de miedo.
-Solo quiero que me digas por qué el pensar en mi te ha traído "algunos" problemas con mi padre.
Enarqué la ceja a modo de pregunta.
Jake lo pensó por unos momentos.
-Ya conoces a Edward, se cree que es el único que puede hacer algo por ti.
-¡Jake! – Lo reprendí con suavidad – Sabes que eso no es cierto.
-Claro que lo es. Él es el único que puede pensar en ti, hablar contigo, protegerte, llevarte a cualquier lugar, traerte de vuelta, hacer tu comida, hacerte regalos y cree de verdad que serás su pequeña bebé para toda la eternidad.
-¡Jake! – esta vez alcé la voz, no era justo lo que decía. – Tiene todo el derecho. Es mi padre. – añadí. Jake puso los ojos en blanco.
Lo miré con el ceño fruncido por unos segundos y algo se me vino a la mente en ese instante.
-Jake tú… ¿no estarás celoso, verdad?
-Claro que no, el celoso es él – dijo a la defensiva – ¿Que no te das cuenta?
-Pues, no lo sé.
-Tu padre está celoso de mí, porque ahora tú quieres pasar más tiempo conmigo.
-¡Oye, eso tampoco es cierto! – Dijo sorprendida de que Jake llegara a esa conclusión tan acertada - bueno…no del todo.
Jake enarcó las cejas y se cruzó de brazos.
-Me gusta estar contigo pero eso no quiere decir que con Edward no sea igual.
Tal vez mi padre se mostraba un poco a la defensiva en lo que a Jake se refería, pero siempre me pareció algo muy normal. Entendía a la perfección la aptitud de Edward, pero se me hacía difícil imaginar a mi padre como un padre distante y recio, algo que por supuesto iba contra todas las leyes de un Cullen. Fui criada bajo los conceptos de amor, la confianza, comunicación y la armonía familiar, a pesar de lo que éramos, mi abuelo forjó demasiado bien los lazos que unían nuestro vinculo. El mejor ejemplo que seguía mi padre era el de mi abuelo Carlisle, los dos eran buenos padres, pero Jake tenía razón en algo, Edward estaba celoso de él.
Había algo más, algo que impulsaba a Edward a mantenerse siempre alerta y a la espera de que algo sucediera en cualquier momento, Algo que pasaría inevitablemente. ¿Pero que podría ser? Jake no pudo haber planeado besarme en el bosque ni siquiera antes de decidir venir al Edén pero podía imaginar que mi padre lo había sospechado.
Suspiré.
-Tal vez tengas razón Jake, ¿pero porque habría de estar celoso? ¿Por qué ahora?
Jake bajó la vista por unos segundos escondiendo su mirada de la mía.
-Tu padre es muy complicado. El no quiere entender que ya creciste, que no eres una niña, que ya puedes tomar tus propias decisiones y hacer lo correcto sin tener que pedir opinión de nadie.
-¡Gracias Jake! – Dije entornando los ojos con una sonrisa de satisfacción.- Por el cumplido.
Jake se encogió de hombros.
-Lo que digo es la verdad.
-Creo que para ellos es más difícil aceptar que ya no soy una niña.
-Lo sé – dijo Jake con asintiendo con lentitud.
-Pero sería más fácil para mí serlo.
-¿Que quieres decir?
-A veces pienso cómo habría sido si mi cuerpo no hubiera sufrido este crecimiento acelerado – dije con vergüenza – Tal vez ahora Rose estaría dándome de comer en la boca con una pequeña cucharita o tu estarías arrugando el rostro cada vez que te mordiera y tal vez estaría en los brazos de mi padre.
Jake tomó mi mano y comenzó a acariciarla.
-Lo siento – dijo Jake a media voz con el rostro compungido.
-Te dije que no dijeras eso.
-¡Lo siento! – dijo Jake al instante. – ¿Pero como podrías ganarle a esa mente tan brillante que tienes? Eso sí que sería raro, una niña de cinco años que sabe cuatro idiomas, toca varios instrumentos y es mas lista que cualquier otra niña de su edad.
Bajé la mirada con vergüenza.
-¿Supongo que tengo que aceptarlo, no? – dije desviando la mirada hacia el ventanal.
-Pensé que lo habías hecho desde hace un tiempo – dijo Jake a modo de pregunta.
-Estoy segura que no puedo cambiar las cosas y que debo seguir con mi vida.
-Eso es suficiente, para una persona como tú.
-¿Y cómo soy yo?
-Inteligente, muy inteligente.
-Vaya Jake, hoy has estado elogiándome demasiado – dije sonriendo.
- Todo lo que he dicho es cierto –musitó tocándome la nariz con su dedo índice – Pero si pudiera elogiarte de verdad, no lo haría de esta forma.- agregó buscándome con la mirada.
-¿Cómo lo harías entonces? – pregunté apartando la mirada de sus ojos.
Jake rió por lo bajo con la cabeza gacha, como si se estuviera burlando de sus propios pensamientos.
-¿Puedo preguntarte algo? – preguntó al cabo de unos segundos. Asentí arrugando el ceño– ¿Solo por curiosidad, como lograrás que tu padre te de permiso para verme en la Push?
Su pregunta me tomó desprevenida haciéndome olvidar todo el lio de los elogios.
-Creo que…tendrá que hacerlo.
-¿Ah sí?
-Ajá.
-Ilumíname entonces porque no creo que tu padre lo apruebe – inquirió Jake con una media sonrisa.
-No lo sé – dije negando con la cabeza. Realmente no lo sabía - Pero tendrá que guardarse todas sus palabras para cuando regrese de la Push cada día, también puedo escabullirme…sé hacer eso.
Jake comenzó a reír, me uní a sus risas de complicidad por unos segundos en los que pensé que estábamos ideando el plan perfecto.
-Te irás directo a la Push en lo que bajemos del avión. – dije entre risas tímidas.
Jake se calló al escuchar mis palabras.
-¿Qué? – Preguntó ensimismado con el ceño fruncido – ¿por qué?
-Porque quiero decirle esto a Edward sin anticipaciones y con un poco más de tiempo – dije señalándome la sien con el dedo índice.
-Ah. – Dijo Jake suspirando mientras bajaba la mirada hasta sus manos-¿cómo haremos eso?
-Ya se me ocurrirá algo.
Alcé mi mano hasta su rostro y la puse bajo su mentón para que me devolviera la mirada.
-¿Estás listo? – pregunté con suavidad sonriendo en la oscuridad.
Jake alzó la vista al instante y tomó mi mano con la suya.
-¿Tu lo estás?
Asentí al mismo tiempo que me inclinaba de nuevo hacia Jake. Abrió sus brazos y me envolvió en ellos con algo de torpeza. Apoyé mi cabeza en su pecho caliente y al instante el sonido de su corazón, latiendo con furia, golpeó mis oídos. Comencé a acariciar su abdomen con mis dedos, Jake hiso lo mismo en mi cabello. Después de unos segundos empezó a tararear mi nana, hacía pausas entre nota y nota como si no estuviera seguro de estar haciéndolo bien.
Suspiré.
No tenia sueño para nada, pero no necesitaba ganarme una discusión con Jake, estaba intentando evadir cualquier cosa que nos llevara a eso y más porque estaba convencida de lo fácil que se nos daba ahora discutir por cualquier cosa. No tenía idea de cómo iba a hacer para que Jake no se encontrara directamente con mi padre cuando bajáramos del avión, tal vez exageraba pero no podía imaginar otra escena tan incómoda como ese día en el aeropuerto y eso que Jake me había aclarado el por qué mi padre se mostró tan duro al escuchar sus pensamientos, no quería imaginar si se enteraba entonces que Jake me había besado. -Bueno, solo fue un besito, casi no sentí sus labios. - Reí para mis adentros con vergüenza por el juego de palabras que acababa de utilizar. Jake seguía tarareando mi nana, sumido en sus propios pensamientos. Cerré mis ojos para apreciar con más detalle ese hermoso sonido que salía desde su pecho. Un sentimiento de añoranza me invadió por completo, era como si volviera a ser una niña, pero con más sentimientos encontrados y definitivamente más consiente de ellos.
Supe el momento en que Jake se quedó dormido, pues su voz comenzó a atenuarse hasta convertirse en un susurro. Sonreí en silencio mientras cerraba los ojos para intentar conciliar el sueño, pero no lo logré. Mis tíos ya debían estar de regreso pues ya había pasado un buen rato desde su partida. Jake comenzó a roncar, alcé la mirada y lo observé por unos minutos. Se veía relajado y sereno, perdido en sus sueños y con la mente en ese lugar donde podía encontrarse tranquilo, libre de todas sus preocupaciones. Supuse que estos días, en este lugar, le habían concedido eso, el poder sentirse de alguna forma alejado de lo que realmente tendría que afrontar cuando volviéramos.
Lo había disimulado muy bien pero aún le preocupaba, que el vampiro que había entrado a la Push, pudiera regresar. Además de la responsabilidad con la manada y los problemas que al parecer estaba causando Seth al concejo. Sentía miedo por Billy y su estado de salud, pero ya no iba a tener que dejar la Push para estar conmigo, yo le facilitaría eso, ahora podríamos pasar más tiempo en la reserva y cerca de Billy si fuera necesario cuidarlo y no tendría que guardarse ningún pensamiento para no molestar a mi padre.
-Todo irá bien Jake, lo prometo – susurré.
Jake ladeó la cabeza a un lado y aferró su brazo a mi espalda como si no quisiera dejarme ir, pronto comenzó a roncar de nuevo. Bien, ahora sí que no podía moverme, no quería molestarlo, pero necesitaba liberar el otro brazo, que ya comenzaba a adormecerse. Intenté moverme a un lado pero el brazo de hierro de Jake me mantenía unida a su torso como si estuviera pegada a él.
Suspiré.
Después de unos minutos, el sonido de las llantas de un coche desplazándose por el sendero, llegó a mis oídos como un susurro. Quizá les faltaban algunos kilómetros por recorrer, pero sabía como conducía Emm, así que me apresuré e intenté de nuevo zafarme de Jake.
-¡Demonios! – dije en voz baja.
Jake se movió con lentitud y luego alzó su cabeza mirándome aún adormecido.
-¿Qué sucede? – preguntó somnoliento.
-Nada, sigue durmiendo. – dije sonriéndole empujándolo con mi mano, suavemente, para que se recostara de nuevo.
Recliné mi cabeza en su pecho de nuevo, esperando que volviera a dormirse. Como lo había imaginado, Emm estuvo en menos de lo que esperaba estacionando el auto afuera. Jake comenzó a roncar de nuevo, lo que quería decir que ya estaba sumergido en sus sueños.
Abajo, la puerta de la casa sonó al cerrarse y con horror escuché los pasos de Alice aproximarse hacia las escaleras.
-¿Qué hace allí? –murmuró Rose siguiéndola.
-No lo sé. – dijo Alice en voz baja.
Supuse que hablaban de mí.
-¡Alice, ven aquí! – Susurró Rose.
Alice abrió la puerta en silencio y asomó su pequeña cabeza.
-¡Alice, ayúdame a salir de aquí! – dije mirándola haciéndole señas con la mano libre.
-¿Cómo llegaste allí? – preguntó en tono de burla.
-¡Shh! Lo despertarás – dije con un hilo de voz – Larga historia.
-¿Quieres que te lo quite de encima? – preguntó avanzando hacia la cama.
-¡No, no, no!
-¿Qué hago?
-Solo…dame tu mano – dije buscándola con la mirada.
Alice extendió su mano hacia mí procurando no tropezar la cama.
-Espera – dije tomando la mano de Jake con delicadeza para liberar mi cuerpo. Con lentitud, la puse en su pecho y esperé unos segundos. Jake no se movió, así que aproveché, me volví par tomar la mano de Alice y me impulsé hacia un lado y salté de la cama sin mucho esfuerzo.
-Salgamos de aquí – dije moviendo los labios. Alice asintió y salió de la habitación en silencio. Tras echarle un último vistazo a Jake cerré la puerta con sumo cuidado.
Me volví hacia las escaleras donde Alice me esperaba con expresión divertida.
-¿Que fue todo eso? – preguntó ya bajando las escaleras. – Ah, no me digas, se quedó dormido primero que tú cantando la nana.
-Y mi brazo se adormeció – concluí apretando mi brazo con la otra mano. – ¿Cómo estuvo la cacería?
-Divertida. Lo mejor de todo es que ya no tengo sed.
