Acuerdos
De pronto recordé que Leah vendría por mí en cualquier momento.
Bajé a la sala con mi padre y mis tíos. Esme se quedó arriba terminando algunas cosas en los planos en los que llevaba trabajando desde hace poco, ignoraba completamente el contenido. Mi madre llegó a la mansión casi al mismo tiempo que Leah.
-¡Buenos días! – dijo Leah saludando con una mano desde la puerta.
Mi familia respondió al mismo tiempo el saludo.
-¿Qué hay? – la saludé.
-¿Nos vamos? – dijo con una sonrisa.
-Sí, claro.
Me levanté del sofá y tomé las llaves del auto de mamá.
-No tan rápido jovencita – dijo Bella desde el sofá.
Leah y yo nos detuvimos a medio camino. Me volví para mirarla.
-No regreses tarde ¿de acuerdo?
-De acuerdo.
-Y conduce despacio ¿sí?
-Seguro.
-Saludos a Sue de nuestra parte Leah – dijo Edward sonriendo.
-Claro.
Nos despedimos con un gesto de la mano y subimos al auto que ya estaba estacionado afuera. ¿En qué momento lo sacaron de la cochera? Necesitaba estar más atenta a lo que sucedía a mí alrededor. Me estaba convirtiendo en una vergüenza para los vampiros.
Conduje a la Push lo más rápido que pude impulsada por el deseo de ver a Jake. Él estaría en su casa, con Billy, también podía estar en la playa o en el bosque con sus hermanos.
-¿Donde crees que esté Jake? ¿Te dijo donde iba a estar? – pregunté.
-Tú tienes más probabilidades de saber donde puede estar que yo de salvarme de la reunión del concejo hoy.
Leah bajó la vista.
-Creo que iré a casa de Billy. ¿Quieres que te lleve a algún lugar?
-No, está bien. De todas formas tengo que entregarte en sus manos – dijo riendo.
Hubo una pausa.
-Todo saldrá bien Leah.
Leah me miró y asintió no muy convencida.
-Gracias.
Aparqué el auto frente a la casita roja y bajamos. Antes de que pudiera cerrar la puerta, Jake salió disparado de la casa y corrió hacia mí con una sonrisa de oreja a oreja, cuando estuvo cerca rodeó mi cintura y me alzó en vilo.
-¡Viniste!
-Te lo prometí.
Jake tomó mi rostro entre sus manos y besó mi frente luego, como si eso fuera poco, besó mi mejilla dos veces. Nos miramos por unos segundos interminables. Pasé mis brazos por su cintura y lo abracé fuerte, Jake respondió de la misma forma.
-¿Que pasó ayer? Por lo que veo no te castigaron ¿o sí? ¿No te habrás escapado de nuevo? Nessie…
-No, no me castigaron – dije interrumpiéndolo.
-No sabes lo preocupado que estaba, casi tuve el impulso de ir hasta allá.
-Qué bueno que no lo hiciste – dije.
Me besó la frente de nuevo.
-Te juro que por poco me da un infarto cuando tu padre llamó a Carlisle para preguntarle si estaba contigo, menos mal que ya ibas en camino Nessie y que yo estaba en casa cuando el doctor llegó.
-Sí, menos mal. Leah llegó antes que yo.
Miré a donde se encontraba la chica, medio escondida, en completo silencio.
-Hola Leah – dijo el lobo poniendo su mentón encima de mi cabeza.
Me sentí culpable. Nos habíamos olvidado completamente de la presencia de Leah.
-Hola Jake – respondió en un murmullo.
-Gracias por ir a casa de Nessie ayer.
-No me lo agradezcas, lo habría hecho de todas formas.
La chica nos sonrió con pesar y luego caminó hasta el porche de la casa y se sentó en el primer escalón.
-¿No se puede hacer nada por Seth? – dije separándome de Jake sin dejar de mirar a Leah.
-Estoy intentando hacer todo lo posible – se lamentó.
-Eso no es suficiente.
Jake se reclinó de la puerta del auto y me atrajo hacia él pasando un brazo por mi espalda.
- Tienes que hacer algo, ella lo está pasando muy mal.
-Lo sé.
Desvió la vista hacia el porche, luego me miró.
-Vamos.
Me tomó de la mano y caminamos hacia la casa.
-¿Y Como está mi Beta? – dijo Jake medio sonriendo cuando pisamos el porche.
Leah se encogió de hombros.
-¿Sin novedades?
-El perímetro está limpio, No hay rastros recientes de humanos ni de vampiros en el área. Todo está bien.
-No hablaba de eso Leah, aunque gracias por hacerme el favor.
-Por nada – murmuró sin mirarlo.
-Vamos Leah, todo irá bien. No hay nada de qué preocuparse. – dijo Jake
Leah rió con sarcasmo.
-Es a mi hermano al que van a juzgar hoy.
-Oye también es mi hermano. ¿Acaso no sabes lo que ese chico significa para mí? – dijo Jake con enfado.
-Jake…
-¿Si tanto significa para ti por qué no lo ayudas? – respondió Leah.
Jake abrió la boca pero la cerró de nuevo con frustración.
-Dejarás que Sam tome la decisión, porque tú no quieres ser el jefe y porque no te importa lo que le pase – Leah estaba a punto de llorar.
-¡No tengo la culpa Leah! – se defendió Jake.
-Por supuesto que no.
Leah enjugó una lágrima silenciosa que cayó por su mejilla.
-Leah, te juro que haré todo lo que esté en mis manos. Pero debe ser Sam el que tome esta decisión, no yo.
Le sostuvo la mirada por unos segundos y luego asintió.
-Nos vemos luego – dijo reprimiendo otra lágrima.
-Leah, espera – dije casi al instante.
La loba se detuvo pero no porque quisiera sino por mi mano que sostenía su codo.
-Tranquila Nessie. Esto no es asunto tuyo.
-Claro que lo es, ustedes son mi familia. Jake dile que todo estará bien, por favor.
Lo miré con ojos suplicantes. Jake bajó la vista sin poder decir nada.
-Hará todo lo que pueda. Te lo prometo Leah – solté.
-Nos vemos luego – repitió.
Solté su codo y esta salió disparada hacia el bosque. La observé mientras atravesaba los árboles y luego casi al momento entró en fase.
Jacob se acercó a mi espalda en silencio.
-No puedo creer que la hayas dejado ir así.
-Vamos adentro ¿sí? Está empezando a lloviznar y no quiero que…
-Jake prométeme que harás algo, por favor ¡por favor!
Me volví y lo miré fijamente mordiéndome el labio.
-Te lo prometo – dijo con sinceridad.
-Gracias
Suspiré.
-Vamos.
La pequeña llovizna se convirtió en seguida en una violenta precipitación así que corrimos hasta la casa, la puerta estaba abierta así que pasamos casi al trote goteando agua por todas partes. Todos voltearon para mirarnos.
-¡Hola todos! – dije paseando la vista por el sofá.
-¡Hola Nessie! – Billy fue el primero en saludarme.
Caminé hacia el padre de Jake y me incliné para dejar que besara mi mejilla.
-Tu abuelo estuvo aquí. Me encontró en perfecto estado de salud.
Jake hizo un sonido de reprobación.
-¿De verdad? Cuanto me alegro Billy.
-Cielo santo Nessie, ¿hasta dónde vas a dejar que crezca tu cabello? – dijo Rachell desde el sofá, a su lado estaba Paul.
-Eh…
¿Estaba tan largo? Pasé un brazo por mi cuello y traje todo el cabello hasta mi hombro. Lo miré y fruncí el ceño. En verdad necesitaba un corte, si esperaba un poco mas llegaría más abajo de la cintura.
-Creo que tienes razón Rachell.
Se echó a reír.
-Menos mal que viniste Nessie. Así mantienes a Jake ocupado – intervino Paul.
Se carcajearon, incluyéndome.
-¡Cállate Paul! – Jake pasó por mi lado pero antes se detuvo para susurrarme al oído – Tu cabello se ve hermoso.
Bajé la mirada para esconder mi risa nerviosa. Jake tomó mi mano y me llevó con él a la cocina donde Rebecca se encontraba haciendo el almuerzo.
-Hola Becky.
-Hola Nessie – me respondió con una sonrisa.
Sophi se encontraba en una silla para bebés mordiendo algo. Jake le besó la frente con dulzura. Se notaba que la había extrañado todo este tiempo, después de todo tenía casi dos años sin ver a su hermana y sobrina.
-¿Como están tus padres Nessie? – preguntó la hermana de Jake.
-Bien.
-No los vi el día de la barbacoa.
-Es que…vine sola.
Jake no despegaba la mirada de mí. Podía sentir sus ojos, hermosos, reclamando todo la atención. Yo también deseaba mirarlo pero Rebecca se instaló en una conversación.
-Menos mal que estás aquí así Jake dejará a Sophi por un buen rato. Ya mi padre empezaba a quejarse de no poder tenerla aunque sea por unos minutos. Cuando Jake escuchó tu auto casi deja a Sophi en el piso por las prisas de ir a verte.
-¡Oye, eso no es cierto! – se defendió Jake.
-Claro que lo es. Eres la única que ha podido despegar a Jake de Sophi, Nessie.
Sonreí.
-¿Quien va a querer despegarse de ti, ah? – dije acariciando la mejilla de la niña.
-Tía nezi – dijo la bebé.
Rieron.
Mientras jugueteaba con las manitas de Sophia, Jake me observaba con una sonrisa en sus labios. Tenía una rara expresión en su rostro, como si estuviera perdido en sus pensamientos, pero sus ojos eran la única cosa que lo hacía parecer consciente y cercano. Jake no dejaba de observarme con un brillo frenético en su mirada. Por un momento lo imaginé cuando tuviera hijos. Sería un padre excepcional, el mejor. Sin olvidar lo afortunada que sería aquella mujer con la que él decidiera tenerlos.
Esa mujer debía ser buena, cariñosa, sensible y honesta. Alguien que lo amara de verdad, que lo hiciera feliz y le fuera fiel para toda la vida. Una mujer perfecta en todos los sentidos, formas y maneras porque él lo merecía. Podría ocuparme de ello, se harían filas y filas interminables de mujeres en cola para entrevistarse conmigo y ninguna cumpliría con los requisitos y condiciones para obtener la dicha de quedarse con mi Jake, de llevárselo de mi lado, de mi vida. Y sí, consagraría mi eterna existencia para intentar hallar a esa muchacha que yo considerara a duras penas, la mejor. También debía ser bonita, pues Jake era hermoso, hasta lo extremo del ridículo. Además tenía que ser experta en el arte de la cocina, a mi lobo le encanta comer y por ninguna razón iba a permitir que, esa joven que yo aprobara, no supiera cocinar. En fin, esta mujer debía cumplir con mis propios requerimientos para pretender a Jake como su esposo y como el padre de sus hijos.
Me sentí estúpida.
Una punzada de dolor atravesó mi pecho. Me sentí fatal al pensar en eso. Nunca antes me había preocupado por el día en que Jake tuviera que irse para hacer su vida. Tener hijos, casarse, tal y como lo había hecho su hermana. Sentí rabia por la infelicidad que eso me produciría y celos por esa mujer que se llevaría a mi Jake. Pero esto tarde o temprano pasaría y yo no podía hacer nada al respecto. Absolutamente nada.
Bufé.
Al parecer notó mi expresión por lo que frunció el ceño. Giré la cabeza y lo miré. Jake desvió la mirada hacia la ventana donde se veía el taller y entonces devolvió sus ojos a los míos. Caí en la cuenta al instante y asentí.
-Ya volvemos Rebecca – dijo apartándose de la barra.
-Bien.
Le sonreí a la niña y me despedí con la mano de Rebecca, quien no pudo evitar lanzarle una mirada cargada de satisfacción a su hermano. Este le sonrió y supe en seguida que Becky se había dado cuanta de todo. Incluyendo las miradas que habíamos estado intercambiando Jake y yo.
El taller estaba como siempre, solo que mas abandonado que antes. Jake se la pasaba muy poco en este lugar pues dedicaba su tiempo solo para estar conmigo.
-La última vez que estuvimos aquí tenias unos pocos meses. ¿Lo recuerdas?
-Ajá, cuatro meses – suspiré - Mi bici, mi pobre bici.
Él rió con suavidad.
-¿Cuántas veces la reparamos?
Jake se reclinó de su viejo auto y cruzó los brazos sobre su pecho con gesto pensativo.
-Unas cuatro…
-Ocho veces – terminé la frase.
-Ocho veces antes que diera el último suspiro.
Me dejé caer en una de las sillitas que había allí y estiré las piernas recordando las tardes felices que pasaba junto a mi familia, con mi bici y Jake corriendo detrás de mí.
-¿Dónde está? – pregunté.
-En el mismo lugar en que la dejaste – señaló un rincón con la cabeza.
Me levanté de la silla y caminé hacia el lugar que me había indicado.
-No puedo creer que aún la tengas – musité.
Me incliné sobre el bulto cubierto por una desgastada tela llena de polvo y la tiré a un lado. Allí estaba, con las ruedas desgastadas, los pedales idénticos y la pintura roja dejando ver un leve rastro de óxido en los tubos. La cesta donde tantas veces llevé flores para mi madre. Mi bici o la "mini Ducati" como le gustaba llamarle Emm.
-¿Por qué habría de tirarla?
Jake se sentó a mi lado y pasó un brazo por mi hombro.
Sonreí. Eso se sentía bien.
-Es basura – dije titubeando.
Bajé la mirada.
Recordaba con exactitud el día que Jake había llegado a casa, después de una larga espera, con la bici en sus manos. Un enorme lazo, amarrado por él y una plaquita que decía mi nombre que luego instalé en uno de los manubrios. Casi en seguida me vi a mi misma en este mismo taller con cara de desolación y Jake con la bici destrozada entre sus brazos.
-Te compraré otra – decía Jake una y otra vez intentado sacar de mi cara esa expresión de tristeza que tanto lo asustaba.
-No quiero otra Jake. Quiero esta.
-Mi Nessie, no te pongas triste. Puedo repararla de nuevo.
-Las cuerdas están desgastadas Jake y estas – dije dándole un golpecito a las ruedas – ¿cuántos parches mas tendremos que ponerle?
Jake me besó la mejilla como tantas veces.
-Si la pones de nuevo en marcha no tardará demasiado en caer en pedazos.
Frunció los labios. Siempre buscando una solución a todo.
-¿Quieres tirarla?- preguntó cerca de mi oído.
Sacudí la cabeza.
-Podemos dejarla aquí, si así lo prefieres.
Sonreí y asentí.
Jake me acercó una tela blanca y tras echarle un último vistazo a mi querida bicicleta arrojé la manta sobre ella.
-Vamos a casa Jake – dije con nostalgia.
Jake me alzó en brazos y salimos del taller dejando atrás mi primera y única bici.
-¿Basura? – Preguntó entornando los ojos – Amabas este pedazo de lata.
Se echó a reír.
-Este pedazo de lata me dio momentos muy felices. No es de ninguna forma basura. Solo que lleva un buen tiempo aquí.
-Ese día me pediste que no la tirara.
Llevé mi mano a su mejilla y delineé su mentón con mi dedo índice. El lobo se estremeció. Ya empezaba a oscurecer por lo que el taller quedó en penumbra y nuestros rostros, muy cerca el uno del otro, quedaron iluminados por un rayito de luz proveniente del farol que se filtraba por una rendija.
-Es parte de mí, de los dos.
-Lo sé.
-Por qué no la reparas para Sophi. Ella está creciendo y estoy segura que tendrá un gran maestro. Como lo tuve yo.
Le sonreí.
-Por supuesto que sí. Lo haré en cuanto pueda.
Me sentí mal por él. Tenía tantas cosas en la cabeza, tanto en que pensar y demasiado por resolver. Imaginé que, por el tiempo que se quedara su hermana y su sobrina, le dedicaría toda su atención y reparar mi vieja bici para Sophi les vendría bien a los dos.
-¿Sabes que pienso? – pregunté.
-¿Qué?
-Que Sophi crecería sumamente feliz si pasara más tiempo contigo.
-¿Tú crees?
-Por supuesto. Lo único que puede desear una niña es tener un tío consentidor y divertido que le enseñe a montar bici, como tú.
-¿Crees que sea un buen tío?
-Claro que sí.
Sonrió.
-También serías un buen padre.
Me miró al instante.
-¿Un buen padre?
-¿Nunca has pensado en tener una familia? – musité repentinamente.
Jake carraspeó.
-Quieres decir, familia como…hijos…
-Una esposa.
Jake dudó por unos segundos.
-Lo he pensado, si.
Pude notar sinceridad en sus palabras pero por alguna razón su expresión se tornó sombría. Otra punzada de dolor atravesó mi pecho.
-¿Qué pasa?
-Nada.
-Puedes decírmelo.
-Lo sé.
-¿Entonces?
Esperé.
-¿Tú…te has preguntado lo mismo?– Jake parecía ansioso.
-¿Yo?
Asintió.
-Nunca.
Jake bajó la mirada.
-No me veo en un futuro próximo ni lejano con esposo e hijos.
-¿Por qué no?
-Porque no.
-¿Ni siquiera alguien con quien compartir? – dijo con desesperación.
-Comparto con mucha gente.
-¿Quiero decir, alguien con quien quieras estar…ni eso?
-¿A dónde quieres llegar Jake?
Se tensó a mi lado.
Unos golpes metálicos nos sobresaltaron, provenían de la entrada. En ese momento, Leah asomó su cabeza por la puerta del taller.
-Siento interrumpir. Es hora Jake – dijo con una voz áspera.
-Dame un minuto Leah. Enseguida estaremos allí.
Leah desapareció y Jake volvió la mirada hacia mí. Esto me pareció extraño pues tenía una reunión importante, ¿En ese momento que podría ser más urgente que ir por la defensa de Seth?
-Nessie, quisiera que tuviéramos un momento para hablar de esto. Aún tengo muchas cosas que aclararte y de verdad quisiera hacerlo porque no sé si tendrás tiempo después.
-¿Por qué lo dices?
-La boda de Kate.
-Eso será en un mes.
-Perfecto.
Frunció el ceño.
-¿Que pasa Jake?
-Te lo explicaré, lo prometo. Ahora vamos…
-Espera – lo sostuve por la muñeca.
-¿Todo está bien?
Afuera se empezó a escuchar un murmulló de voces y pasos de personas que caminaban aquí y allá por el porche.
-Solo quiero explicarte lo que sucedió en el Edén.
-Me besaste – afirmé para darle a entender que sabía de lo que me hablaba.
-Quiero explicártelo.
Lo comprendí en ese instante.
Asentí.
Jake me tomó de la mano para salir juntos del taller.
-Una cosa más – se detuvo y habló en voz baja – Todo lo que digan allí a ti no debe importarte ¿De acuerdo? Sea lo que sea.
-De acuerdo – dije no muy convencida. ¿Qué habrá querido decir Jake con eso?
Cuando salimos visualicé un grupo de gente que se encontraba fuera de la casa, sentados en sillas, comiendo y hablando entre ellos. Cuando llegamos allí supe que se trataba de la familia de Jake que había salido de la casa pues era allí donde se realizaría la audiencia y donde imaginé que no podrían estar.
-Hola Nessie, hola Jake – Dijo Emily desde una de las sillitas. En sus brazos estaba Sophi, mas dormida que despierta.
-Hola Emily – respondí con una sonrisa.
-¿Ya están dentro? – preguntó Jake dándome un apretón en la mano que sostenía con fuerza.
-Solo falta Seth.
-¿Dónde está?
-Leah fue a buscarlo – dijo señalando el bosque.
Jake me miró con frustración.
-Genial. Ahora falta que Seth no se quiera presentar – murmuró apartándome del grupo y de la claridad de los faroles que iluminaban la estancia.
-Debe estar muy asustado – musité.
-Espero que esto sea rápido.
Imaginé a Seth como un reo de la edad media quien después de su audiencia y sentenciado a muerte caminaba hacia la guillotina, personificada por Sam, para su ejecución. Estaba segura que Jake haría algo.
-¡Jake! – Susurró una voz en la oscuridad – ¡Nessie!
Jake y yo nos volvimos y vimos a Leah hacernos señas desde la parte trasera del taller.
Con discreción caminamos hacia ella rogando porque Emily o Rachell no se hayan dado cuenta. Al llegar, nos encontramos con la chica y con Seth.
-Hola chicos – dijo mirando con cautela a Jake.
Les sonreí.
-¿Qué haces aquí? Todo el mundo espera por ti allá adentro.
-Lo sé, oye amigo esto es difícil para mí – dijo en tono divertido.
Por extraño que pareciera Seth no parecía para nada asustado más bien estaba sonriente y bromista.
-Seth – dijo Jake en tono de advertencia.
-¿Solo escucha algo si?
-Vamos Jake escucha lo que tiene que decirte – le ordené.
Jake me fulminó con la mirada.
-Bien. ¿Qué pasa?
-Verás, no he entrado en fase desde que regresé de la reserva de los Makah, pero necesito que tú sepas mi versión de la historia.
-Seth sabes que eso no va a funcionar.
-Espera Jake – dijo Leah.
-Lo que necesito es que entres en fase ahora y veas lo que sucedió.
-Eso ya lo hicimos, solo un montón de porquerías y no creas que no vi lo de la fiesta en la playa…
-Oye, Oye – lo interrumpió Seth ruborizándose.
-¿Que pretendes Seth?
-Solo quiero que mires algo en particular, por favor, solo será un minuto.
Jake indeciso, miró por encima de su hombro al grupo y luego miró a Seth.
-Vamos allá. – Dijo señalando los árboles - Leah quédate con Nessie.
Los vimos desaparecer en la oscuridad y mi perfecta audición me indicó que tan pronto estuvieron cubiertos entraron en fase.
Pude distinguir una aroma diferente, muy distinto al de Seth y Jake o de Leah que se encontraba a mi lado con la mirada nerviosa. Inspiré más profundo para identificar esa persona que se encontraba en el bosque además de los chicos.
-No están solos –dije en un susurro.
Cuando decidí avanzar hacia la dirección donde Seth y Jake se encontraban Leah me detuvo tomándome del brazo. La miré extrañada.
-Hay alguien…
-Lo sé.
Se escuchó un leve gruñido por parte de Jake y mis ojos se detuvieron en los árboles.
-Tranquila – dijo Leah.
-¿Que están planeando?
-Ya lo verás. Espero que funcione.
Después de unos minutos los chicos regresaron, Jake un poco mas esperanzado y como si nada hubiera pasado entramos a la casa. En la salita todo estaba normal, salvo por la expresión de Sue quien parecía estallar del nerviosismo. En el sofá de la esquina se encontraban los miembros del concejo, el viejo Quil, El viejo Sam y Sue quien sostenía la mano de Billy.
-Empecemos con esto – dijo Seth quien le lanzó una mirada a su madre cargada de inquietud.
-Yo voy de salida – dijo Leah casi al instante haciendo ademán de salir.
-De hecho, Leah – Jake la miró. La chica se detuvo – Tú te quedas. Ella es hermana del chico y la segunda al mando de la manada – añadió mirando a los demás.
Jake me sostuvo de la mano con decisión.
-Y Nessie viene conmigo.
-De acuerdo – dijo Sam – Creí que lo que se diría aquí sería confidencial.
-Claro que lo es, pero me parece justo que al menos una representante de la familia Cullen esté aquí y más cuando hay información "confidencial" que tiene que ver directamente con su especie – dijo Jake pronunciando la última palabra con incomodidad.
-No hablo de Nessie – dijo Sam y señaló con la cabeza hacia la puerta.
Se produjo un murmullo entre los miembros del concejo cuando una chica, de aspecto joven y con una melena negra que le caía por las mejillas, entró a la sala. Por sus facciones supe de inmediato que se trataba de una chica de la reserva. Seth le hizo señas para que entrara pero la chica se quedó estancada en la puerta.
-¿Quien es la chica? – preguntó Billy.
Seth se aclaró la garganta pero fue Jake quien habló primero.
- Es Alehya. De la reserva Makah.
Se tornó un silencio que casi aturdía.
La muchacha paseó la mirada por los miembros del concejo, cuando miró a Seth torció el gesto con pesar. Sus ojos se detuvieron en mí pero los apartó al instante como si estuviera obligada a hacerlo. Ese aroma que percibí afuera pertenecía a esta chica.
-Bienvenida Alehya, nos complace tenerte aquí – dijo Billy con amabilidad.
-Gracias.
La chica clavó la vista en el piso.
-Jake sabes que ella no puede estar aquí – intervino Sam.
-Lo único que pido es que la chica esté aquí y que les explique lo que pasó. De otra forma tendré que pedirles que pospongan la fecha de la audiencia – dijo Jake en tono serio.
Sam asintió una sola vez.
-De acuerdo Jake, primero informemos a los demás miembros de la tribu lo que sucedió – dijo Billy alzando la voz – Y agradezco mantener la calma hermanos.
Billy miró a Seth.
-Sabemos Seth lo que ha estado sucediendo desde hace unos meses hasta la fecha, sin embargo tengo la impresión de que no estamos enterados del todo. Eso nos lo explicaras luego. Ahora se pronunciaran los cargos por los cuales se te acusa. ¿Sam?
Todos dirigieron la mirada al entonces miembro jefe de la tribu. Seth bajó la vista y esperó.
-Se te acusa de revelar los secretos máximos de la tribu a una chica de los Makah, Alehya. De compartir anécdotas que ponen en riesgo la identidad de tus hermanos de camada, los licántropos – Todos escuchábamos en silencio mientras Seth cerraba los ojos con fuerza cada vez que Sam hacia una pausa – También por mostrarte en fase lobuna a un hombre y por descuidos imperdonables en el perímetro establecido.
-¿Qué? – saltó Jake incapaz de contenerse.
Me aferré de su mano. Jake me miró y luego rodeó mi hombro con su brazo.
-Tranquilo hermano – dijo Seth.
-Jake por favor, deja que Sam termine – dijo Billy con voz imponente.
-Es mi perímetro y mi manada Sam, no puedes acusar a Seth de descuidar el perímetro cuando Leah es la que está a cargo de él – musitó Jake ignorando a su padre.
-Jake tú estabas de viaje cuando esto sucedió. En suiza, con Nessie. Y Leah no estaba a cargo.
Jake abrió la boca y luego la cerró. No podía refutar pues era cierto lo que decía Sam. Jake estaba conmigo en Suiza para ese entonces. Una punzada de culpa atravesó mi estomago, con razón Jake me había dicho unos minutos antes que no tenía por qué importarme lo que dijeran aquí.
-Del chico me encargo yo – dijo Jake con severidad.
-Soy el jefe de la tribu y como tú no te opones a eso, Hermano, entonces seré yo el que tome las decisiones. Tú no estabas pero Leah sí. Ella es la responsable de Seth y la segunda al mando.
-No metas a Leah en esto. Ella seguía mis órdenes.
Seth dio un paso adelante.
-Sam no soy un niño, y me hago totalmente responsable de mis actos. Ellos no tienen nada que ver en esto. Fui yo el que decidió ir.
-¿Que fue lo que hiciste allá, Seth? – dijo Sue, pero no hablaba su madre sino una miembro del concejo.
Seth no se atrevió a mirarla por vergüenza.
-No voy a negar los demás cargos por los que se me acusa, pero si tengo una razón por la cual procedí de esa forma.
Miró a Alehya.
Otro murmullo de voces se produjo en la sala mientras Billy miraba al viejo Ateara con incredulidad.
-Habla muchacho – lo instó Ateara.
Hubo una pausa.
-Eh…Steve, lo recuerdan. Si, Steve estuvo hace unos meses en la reserva de los Makah y creo que hizo más que yo en unas semanas de lo que se me acusa a mí en meses. Probablemente sea lo mismo pues la chica, Alehya me lo dijo.
-Maldito - murmuró Leah.
Otro murmullo de voces.
-De Steve nos encargaremos después – intervino Sam.
-Por supuesto que sí – dijo Leah con las mejillas encendidas.
- ¿Que tiene que ver la chica en esto? – preguntó el viejo Uley.
-Pues ya saben, Steve causó revuelo más que yo, cabe resaltar, en los Makah. Enamoró a Alehya y luego se fue, Ella ya lo sabía, además de crecer con la leyenda el idiota ese le confirmó la historia, solo que no tenía como probárselo.
Todos miraron a la joven.
-Fue entonces cuando vi al vampiro, está bien, desobedecí las órdenes de Leah pero creí que lo mejor sería revisar mi propio perímetro, así que fui yo solo. Su Tío – me señaló con la cabeza – Jasper, me escuchó y salió en mi defensa. Corrimos tras él y el muy cobarde huyó. Fue entonces cuando entró a la Push y creemos que luego se fue a la reserva de los Makah buscando no se qué.
Así que lo poco que supe de ese día que el fulano vampiro entró a la Push no fue totalmente cierto puesto que solo me enteré de una pobre versión "disfrazada" por parte de Jake. Ahora todo encajaba, un día antes de irnos al Edén, Jake tuvo que irse de casa en la mañana antes que yo despertara, supuestamente para hacer las maletas cuando en realidad estaba con Seth y Leah peinando el perímetro, luego se dirigieron a la Push. Así que me escondieron la mitad de la historia, tanto así que no me contaron la parte donde Jasper entraba en acción. Por supuesto mi madre estuvo más tranquila al saber que no estaría aquí con ese vampiro suelto y Jake alegó haber "dejado instrucciones" a la manada. Y yo, no me di cuenta de nada, que idiota.
-Todo eso pasó después de mis visitas a la reserva Makah.
Seth bajó la vista.
-¿Qué pasó entonces? – dijo Billy.
-Fue un error, estábamos en una de esas fiestas y llegó un tipo que se llevó a Alehya a rastras hasta su casa, los seguí. Este hombre comenzó a – se detuvo y se mordió los labios con odio – Yo intervine y comenzamos a discutir, luego el me pegó y comenzó una pelea. Allí se destrozaron muchas cosas, que debo pagar se lo prometí a la chica. Entonces ese hombre me apuntó con una escopeta y a mí no me quedó más remedio que entrar en fase. Eso es todo.
Todos se quedaron en silencio por unos minutos y luego Billy se aclaró la garganta.
-Bien Seth…eh, fue muy valiente de tu parte salvar a esta chica ¿pero tienes alguna forma de demostrarlo?
Seth asintieron a la vez.
-Yo lo vi. El me lo mostró – dijo Jake – ¿Quieren más pruebas o prefieren hacer hablar a la chica? – añadió señalándola.
Nadie dijo nada.
-Entonces – Jake miró Alehya – Puedes irte, gracias por estar aquí.
-Yo solo quería decir la verdad de lo que sucedió – musitó Alehya.
-Claro, en verdad te lo agradezco.
La chica salió de la casa sin atreverse a mirar a Seth ni este a ella.
Seth respiró con alivio, igual que Leah.
-Pero aún así debes pagar por lo que has hecho. Salir de tu perímetro, con un vampiro extraño cerca es un error grave, lo sabes ¿verdad? – dijo Sam que parecía incómodo.
Seth se tensó.
-Lo sé.
Hubo una corta pausa.
El silencio se impuso en la sala mientras Sam pensaba en la sentencia de Seth.
-Deberás quedarte bajo mi tutela, en la Push y en mi manada – dijo acentuando la última palabra – Y espero Jake, que tampoco te opongas a eso.
Jake perdió la postura de su cuerpo.
-Es imposible, no podemos coordinarnos si no oigo los pensamientos de los demás – Dijo Seth con expresión de horror.
-Tendrás que cooperar y tú sabes cómo – continuó Sam.
-No puedes obligarme…
-Yo no, pero Jake si – Sam miró a Jake – Puedes hacerlo cuando quieras, lo dejo en tus manos, pero no tardes demasiado.
Jake no dijo una palabra. Su rostro parecía cincelado en piedra.
-¿Qué significa eso? – dije a media voz cerca del oído de mi lobo.
-Tengo que darle la orden como alfa para que abandone la manda, lo demás queda de parte de Seth – me dijo Jake en un susurró.
Sam continuó.
-Quedarás bajo estricta vigilancia y por ningún concepto abandonarás tu perímetro. No podrás ver más a Alehya, lo que quiere decir que tienes prohibido visitar la reserva de los Makah y harás guardias cada noche mientras que por la mañana te encargarás del entrenamiento de los nuevos, hasta que se cambien las rutinas.
Seth asintió una sola vez.
Sue parecía más tranquila, pero Jake y Leah parecían compartir los mismos pensamientos en ese momento.
-¿Todos…están de acuerdo? – Dijo Sam con voz inexpresiva.
-¿Billy?
-Sí – dijo con un suspiro.
-¿Ateara?
-Sí.
-¿Uley?
-Sí.
-¿Sue?
Hubo una pausa.
-Sí.
-¿Jake tu lo estás?
-Solo tengo una petición que hacer – musitó Jake.
Sam arrugó el ceño.
-Lo que quiero es que expandas un poco más "tu sentencia" y no hablo de tiempo sino de espacio, de área, para que Seth pueda ir a casa de su madre en Forks y a casa de Nessie, su familia. Entonces así estaré de acuerdo.
-¿Sam? – preguntó Billy observándolo.
-De acuerdo – murmuró.
-Bien, todos están de acuerdo con la decisión tomada el día de hoy – Todos miraron a Billy -Desde esta misma noche Seth se encargará de realizar su primera tarea importante, el entrenamiento de los chicos y su riguroso seguimiento por ser estos muy jóvenes, imprudentes e impulsivos. A partir de mañana Jake tendrás unos días para darle la orden a Seth a menos de que este decida abandonar la manada por voluntad propia. Esto es todo.
Seth salió disparado de la sala seguido de Leah. Jake tomó mi mano y casi me arrastró hasta la puerta sin despedirse y sin darme la oportunidad a mí de hacerlo. Cuando salimos todos nos miraron extrañados. No supe a donde se fueron Leah y Seth, pero Jake y yo íbamos en dirección al auto de mamá.
-Sube – me ordenó.
Sin ánimos de decir una palabra subí al auto.
-¡Maldita sea! – dijo golpeando el volante con una de sus manos.
Me sobresalté.
Jake condujo por la carretera en silencio con los labios contraídos y el ceño fruncido.
-Detente Jake – dije con suavidad después de unos largos minutos en los que solo lo miraba de reojo pensando que en cualquier momento estallaría.
Jake dio un suspiro y detuvo el auto a un lado de la carretera.
-Todo es mi culpa – dijo pegando la cabeza del volante.
-Claro que no – le aseguré.
-Ahora Seth tendrá que irse de la manada, por mi culpa y no pude hacer nada ¡nada!
Jake estaba al borde de la desesperación. Nunca lo había visto así.
-¿Que hubiera sido peor? – pregunté.
-Ya es bastante malo que tenga que obligar al chico a abandonar la manada.
Puse cara de horror.
-¿No estarás exagerando Jake?
-Créeme que no.
Bufó.
-¿Y…como crees que esté Billy?
-Probablemente igual que Sue, o como yo. Estoy preocupado por él Nessie. No dejó que entrara a la habitación cuando Carlisle lo revisó. Sé que está enfermo, lo sé. Pero no entiendo el empeño por aparentar que no tiene nada es…
Se frotó los ojos.
-Tienes muchas cosas ahora en la cabeza, no puedes abarcar todo al mismo tiempo, vas a explotar un día de estos – dije en tono de angustia.
Me tomó de la mano y comenzó a juguetear con mis dedos.
-Qué bueno que estás aquí, así recogerás los pedazos.
Jake me miró y luego curvó los labios en una sonrisa intentando parecer gracioso pero esa sonrisa no duró mucho. Aún se sentía culpable por no haber podido hacer más por Seth.
-Ven aquí – dije atrayéndolo hacia mí para consolarlo.
El se reclinó en mi pecho y suspiró.
-La última vez que dijiste eso te besé. ¿Lo recuerdas?
Me estremecí.
-Ajá – dije débilmente.
No sé por qué recordé una de esas películas de romance adolescente que pasaban en la tv, las típicas historias de amor. Todo comenzaba tras una mirada ¿amor a primera vista le dicen? Luego venía el gran reto de pedirle a la chica una cita, y entonces el primer beso. El beso del que todas se enamoran y con ello también del chico. Pero es solo una forma de expresión corporal que muchos se atreven a catalogar como la base de toda relación, como el principio de un todo, no es que pensara lo contrario, besarse también es símbolo de amor pero llegué a creer que el beso que me dio Jake pudo no significar demasiado para mí si no hubiera un montón de sentimientos en medio, ni significativas sensaciones inexplicables. De lo contrario le hubiera devuelto el beso sin remordimientos y hasta le habría pedido que lo hiciera de nuevo pero solo por hacerlo.
Ignoraba el placer de un beso pero estaba segura que tarde o temprano me iba a rendir y complicaría más las cosas si terminaba pidiéndole a Jake que me besara porque, hablando a las claras, ni yo entendía lo que estaba sucediendo en mi mente, tampoco quería llegar a conclusiones precipitadas antes de siquiera saber lo que se paseaba por la cabeza de Jake.
Mientras iba de vuelta a casa en el auto de Bella, Jake tuvo que volver de inmediato posiblemente para evitar una pelea entre Leah y Steve, en mi mente se deslizaron algunas preguntas y es que me estaba acostumbrando a regresar a casa por esta misma carretera con la cabeza llena de interrogantes, pero si de algo servía, entonces lo iba a hacer tantas veces fuera necesario. Fuera lo que fuere, algo y digo "algo" porque debía existir un motivo, Jake se mostró impaciente y ansioso por "aclararme" algunas cosas, cuando estábamos en el taller. ¿Qué era eso tan importante que tenía que decirme? ¿Y por qué bastaría el tiempo antes de irme a Denali? La boda, había dicho, eso pasaría en un mes pero regresaría de nuevo o es que él pensaba que me iba a ir con los novios a la luna de miel.
Una vez más la carretera se hizo extensa pero no bastó para responder a mis preguntas y dudas. No era tan simple como pensar en una excusa por escaparse de casa, ahora debía meterme en la mente de Jake e investigar en cada recoveco por una respuesta.
Me asustaba la forma en que lo veía, siempre ansioso, algunas veces nervioso. Me hubiera encantado poder decirle que todo iba a estar bien que no tenía por qué sentirse así, tan a la espera de que algún día suceda algo o dejara de suceder.
Él iba a estar muy sensible esta semana, tenía a partir de hoy unos días, una semana como máximo para despedir a Seth de la manada, obligarlo a irse con Sam y eso era horrible. Solo la voz del alfa y su peso en una orden podría hacer que Seth, con todo y su temperamento, se marchara. Leah iba a estar enojado con él desde luego, ella lo culpa por no tomar el mando siendo el jefe de la tribu dejando que Sam lo haga por él. Pobre mi Jake, cuando lo vi desaparecer entre los árboles de regreso a casa me sentí terrible, culpable por no haber hecho lo suficiente para que se sintiera mejor porque, por si fuera poco, mi "ven aquí" tampoco es que lo dejó mas aliviado. Y yo con mis pensamientos extraños no lo ayudaba demasiado.
Sentí unas ganas irrefrenables de regresar por el camino e ir hasta donde él se encontraba, abrazarlo fuerte y decirle cosas alentadoras, cosas lindas como él lo hacía conmigo cuando lo necesitaba, pero yo no lo hacía tan bien como él, Acariciarle el cabello, la mejilla y dejarlo descansar en mis brazos porque sabía que a él le gustaba, permitirle por unos segundos olvidar todo y dejarlo dormir muy cerca de mí. ¿Pero unos segundos bastarían? ¿O serían tan rápidos como lo que tarda en derramarse un vaso de agua o caminar de un lugar a otro? bueno, eso se aplicaba directamente a mí considerando que soy vampira y que lo puedo hacer en una fracción de segundo. ¿O serían tan dulces como un beso silencioso, los segundos que transcurrieron cuando Jake me besó?
Eso bastaría, aunque estaba dispuesta a hacer lo imposible por hacer sentir bien a Jake, la idea de besarlo refulgió en mí como el sol cuando inunda con su brillo las copas de los árboles.
