Nota:
Gracias por sus reseñas, no quiero leerme necesitada ni nada pero es bueno tener validación de otras personas. Dentro de sus reseñas habían algunas preguntas que temo no se van a contestar en este capítulo ni en los próximos 3 o 4, creo. Sin embargo como autor(a) aveces uno puede contestar una que otra por el bien de sus lectores (dentro de lo razonable). Para quien preguntó si habrá una disputa entre padre e hijos por Bella, la respuesta es no, al menos no como se lo imaginan, entre Carlisle y Bella no hay ni habrá nada romántico o sexual. Lo quiero aclarar porque esa idea los(as) puede distraer del verdadero tema de esta historia. Uff no estoy acostumbrada a escribir tanto y si no leyeron esto los entiendo.
Lamento no poder responder a todas sus reseñas (reviews) pues están anónimas, pero reitero de igual manera las aprecio a todas y a cada una aunque sólo me digan que me leen y están ahí.
Twilight le pertenece a Stephenie Meyer
Capítulo 4
Madrugada del Viernes después del día de Gracias 2007
La casa Cullen estaba en completo silencio, y dependiendo en que parte de la casa estuvieras podías escuchar rechinidos propios de pesadillas infantiles, pero si estabas en el porche, además de escuchar los grillos podías escuchar el titiritar de dientes de Bella Swan con un cigarro en mano.
Bella decidió dejar de fumar hace tres meses cuando Jasper comentó sin tono de reclamo o para hacerla sentir mal como le preocupaba la cantidad de cigarrillos que fumaba su hermano. Su fuerza de voluntad duró exactamente tres meses hasta que vio a Edward Cullen fumar en su Chevy. Toda la noche mientras abrazaba a Jasper y el tocaba sus senos y ella su verga, pensaba en el cigarrillo que escondía en sus botas; mientras exhalaba se convencía que no estaba engañando a Jasper, que sólo lo haría esta vez, sólo esta vez porque el idiota de su hermano fumaba su marca favorita y no puedes hacer eso por tres horas en un lugar tan confinado a un ex-fumador y esperar a que no se destruya su resolución.
Mientras su cigarrillo se consumía, Bella creaba analogías de su vida con el cigarrillo, ella pensaba que el tiempo que tenía para decidir sobre qué hacer con su vida era proporcionalmente al que tenía para disfrutar su cigarrillo. Esto la llevó a pensar en sus padres y como casi le retiran el dinero por ese cambio tan inmaduro y poco planeado de carrera. Si ellos retiraban su apoyo no tendría más remedio que buscar un trabajo y dejar la residencia. Jasper le dijo que no tenía mucho pero podía vivir con él y compartir gastos.
Cuando Bella pensaba en Jasper fuera el tema que fuese su corazón se sentía tibio y protegido; Jasper era una ráfaga de aire limpio y puro que llenaba su vida, él era increíblemente atractivo, dulce y la trataba como si fuera la mujer más increíble del mundo. Jasper no era perfecto, era un poco distraído, tendía a tomarse las cosas muy a pecho y era un poco más sensible que el resto de los hombres, pero era de ella, era su Jasper, y si no fuera por él, ella estaría perdida. Sin embargo en contra de ella misma cuando pensaba en Jasper su mente por una fracción de momento pasaba a su hermano, el misterioso y taciturno Edward. Bella no sabía cómo es que dos personas tan distintas eran hermanos, pero sabía que Edward cuidaba de Jasper y que había dejado de ir a la universidad para pagar la carrera de su hermano. Eso hacía pensar a Bella que Edward no era ese hombre duro y sarcástico que conoció hace tres meses u hoy. Si ella tenía que soportar a Edward para que Jasper fuese feliz, lo haría.
Con esa resolución en mente, Bella terminó su cigarro y se dirigió a los tibios brazos de su novio. Esa noche mientras estaba entre dormida y despierta Bella creó un hombre, una quimera en verdad, que era parte Edward y parte Jasper, por fortuna no lo recordaría al otro día.
