Incertidumbre

Ya no era un secreto. Al menos no para Bella…por ahora.

En cualquier caso, mi más íntimo y anhelado secreto, hubiera perdurado en incógnita por más tiempo si no hubiera sido por el sentimiento de culpa que me embargó, por lo que aún no perdía la inocencia de niña aunque ya no la tuviera en esencia. No me costó más que un llanto incontrolable el haberle soltado todo a Bella cual confesionario, mi sacerdote fue ella, solo que no me envió a rezar un montón de oraciones a mi habitación, me dejó arruinarle su camiseta con mi llanto hasta que me calmé, llenándome de besos y abrazos constantes para consolar mis lágrimas.

No entendía el origen de aquel sollozo que salía desde mi pecho afligido y tampoco comprendí la expresión de mamá al contrale lo que había sucedido tanto en el Edén como en el parque esa tarde. Fue una mezcla de asombro y sorpresa pero lo más confuso de todo fue una media sonrisa que se asomó en sus labios que no intentó disimular. Con mucho cariño en sus palabras y con un tacto tremendo me dijo que no había cometido un "pecado de muerte," que no debía sentirme mal ni tampoco estar avergonzada ni apenada con ella porque era mi madre. Agregó que debía sentirme segura de mi misma y entender que esto no era tan sencillo como respirar, luego me dio un beso en la frente.

Estaba asustada por el rumbo de las cosas, me di cuenta entre gimoteos, que a los cinco años no entendía absolutamente nada de la vida, cuando quería pretender saberlo todo y hasta de más, pero a la vez, la adolescencia me mostró de forma sencilla lo que se me avecinaba. Lo que quería decir todo esto, era que estaba preparada para un cambio. Un cambio sentimental, una trasformación mental y física. Ya no me sentía igual, por lo menos no con Jake, otras veces me dije a mi misma y me repetía que el lobo estaba cambiado pero no me puse a analizar por un segundo que mi "cambio sentimental" conllevó a que pensara diferente sobre él, una cosa llevó a la otra, no lo ponía en duda, tan solo pensar en Jake me producía un montón de sensaciones meramente físicas. De repente y de forma fugaz recordé lo que me había dicho Jacob aquel día en el bosque cuando le pregunté, qué era lo que había cambiado, todo lo que había pensado era cierto, el dijo – "Supongo que ahora te vez diferente."

Mi madre no me pidió más explicaciones y se lo agradecí con el alma puesto que trataba de centrar mi mente pero sin resultados óptimos. Mientras me preparaba para dormir aún con los ojos enrojecidos y los párpados hinchados me hice una pregunta que, de haber sido mejor, ni se me hubiera pasado por la cabeza y menos en ese momento que al parecer cualquier cosa que se tratara de Jake me hacia querer llorar de nuevo. Primero: ese beso fue algo nuevo para mí, algo que no había experimentado y que por ende me sorprendió el efecto que me produjo, ese cosquilleo que ya dominaba, le avisaba a mi cuerpo y a mi cerebro que era Jake a quien tenía cerca de mí, era una especie de conexión inmediata con mis sentidos, aroma-olfato y ahora gusto-labios, sus labios. Pero eso me sucedía cada vez que pensaba en él como me estaba pasando ahora, esa presión en la parte baja de mi estomago que me hacia suspirar.

Por otro lado, Jake era hermoso, demasiado hermoso, guapo y eso era algo que hasta un ciego lo podría notar, ahora me doy cuenta por qué siempre había "chicas" a metros a la redonda de Jake cuando estábamos en la Push, observando, a la espera ¡Rayos! Aunque, si me gustaba el licántropo, no era por aquellos bien formados pectorales ni por sus enormes brazos y su abdomen perfecto y duro como una piedra, se trataba de la combinación perfecta entre su escultural cuerpo y su forma de ser, tan dulce, atento, amable, hermoso, caballeroso, consentidor…De la melodía que se escuchaba a mí alrededor cuando en su rostro había una ancha sonrisa y unos ojos oscuros brillando de alegría o de sus brazos alrededor de mi cintura con su aliento bañando mi cabello. Lo viva que me hacía sentir cuando me decía que me quería y ahora que lo había besado, ese sentimiento, se clavó en mi pecho, en ese músculo vital que latía dentro de mí con euforia cada vez que recordaba sus labios junto a los míos.

La pregunta o las preguntas: ¿Cómo sabía yo, que ese beso significó lo mismo para mí que para Jake? ¿Hasta qué punto mi atrevimiento de esta tarde afectó nuestra relación de amigos? Porque le había dado luz verde a Jake y no me iba a importar besarlo cuantas veces él me lo pidiera porque lo besaría feliz, si él me lo pedía claro está. Y si no, de todas formas lo haría. Pero si en cambio, fuera distinto y Jake sintiera todo lo contrario, mi desilusión sería tal que no tardaría un segundo en desplomarme en pedazos, simplemente eso destruiría mi ilusión. Ahí el por qué de mi llanto.

Me recosté en mi cama con lágrimas queriendo desbordarse de mis ojos. ¿Cuándo vería a Jake de nuevo? Estaba castigada, mi papá estaba enfadado conmigo y con Jake ni hablar. Más allá de lo que hice, más allá de que les desobedecí, al fondo de todo esto, con poca certeza me pareció notar algo de hostilidad en el asunto. Había algo más, de más peso, ¿pero que era? ¿Qué podía ser? Analicé el asunto. Empecé por descifrar la base de todo el problema. Si tenía que ver directamente con Jake, las probabilidades de que algo haya sucedido antes de mi nacimiento, eran enormes.

Tal vez un roce o algún mal entendido. Lo primero que se me ocurrió fue pensar en Rose, era la que se llevaba un poco "diferente "con Jake, pero si eso significaba los constantes chistes pesados que se hacían entre ellos o las burlas con las que se saludaban, entonces no servía de nada poner el ejemplo, no se llevaban tan mal pero no era lo mismo que con Alice quien no veía el momento en que Jake pisara la mansión para jugar en la consola de videojuegos, pero la verdad era que él tenía forma de analgésico gigante para ella. Los dolores de cabeza de mi tía por mi presencia ya no eran tan terribles, a veces casi ni lo notaba pero Jake la mantenía "ciega" y eso para ella era maravilloso pero a la vez la hacía sentir vulnerable.

Mi abuela Esme lo idolatraba, lo creía un hijo más, una de las cosas que también irritaban a Emm, pero de buen modo. Jasper, eran amigos y mi tío siempre se mostró agradecido de que "alguien" pudiera mantener a Alice intacta de dolor. Sonaba grotesco pero así era. Mi abuelo, Carlisle, ni hablar, gran amigo de los Black además de ser el doctor de la manada, le tenía un gran aprecio. Edward y Jake siempre tuvieron una buena relación, casi fraternal si no hubiera otra palabra más exacta con que describirlo, al menos a mis ojos.

Bella, se llevaba mejor que bien con Jake pero podía decir lo mismo de mi padre, hace unas semanas.

Parpadeé en la oscuridad.

Hace unas semanas. ¡Claro! Ahí estaba la clave de todo.

Me incorporé en la cama con lentitud.

Todo esto comenzó la noche en que Jake se quedó en casa, una noche antes de irnos al Edén. Pudo que Jake, inconsciente de todo, haya visto es sueños algo que hizo que papá se enfureciera, algo como nuestro beso. ¿Cómo no lo pensé? Cuando le pregunté a Jake sobre lo que había sucedido en el aeropuerto había dicho muy seguro de si mismo - "Nada que debas preocuparte Ness, mi mente es algo loca" y luego dijo – "solo estaba pensando en ti." Pero papá le había dicho con una mirada casi amenazadora cuando estábamos en el auto en el estacionamiento del aeropuerto – "sabes que lo sabré" - En cierto modo lo supo.

Un vacio aplastó mi estomago. Me sentí nerviosa de nuevo pero respiré con calma para que mamá no se diera cuenta. ¡Papá lo sabía! Siempre supo que iba a suceder en el Edén, por eso las llamadas constantes, las que presenciaba y que contesté yo misma y las que no cuando dormíamos en la madrugada. Por eso todo el enredo, papá realmente estaba celoso desde mucho antes y con razón el afán de acompañarnos al banco. ¿Sería posible que Edward supiera lo que me traía entre manos? ¿O también mis sueños me descubrieron? Pero no recordaba haber soñado estar besando a Jake. Maldición, tenía que explicárselo, merecía saber la verdad como se la había contado a Bella. Entonces recordé que se había ido de la casa furioso.

Eso me entristeció.

Mi madre tocó la puerta de mi habitación sobresaltándome.

-¿Puedo pasar? – preguntó.

-Claro que si mamá – dije.

Bella abrió la puerta y me sonrió al pasar. En seguida la hice espacio en mi cama para que se acostara a mi lado. Cuando estuvo cerquita de mí la abracé y recliné mi cabeza en su pecho donde debió estar un corazón latiendo, pero allí no había nada, solo hielo.

-¿Cómo te sientes?

-Mejor.

Comenzó a alisarme el cabello con una mano.

Por un momento pensé que mamá me haría las preguntas que dejó al aire anteriormente, cuando lloraba en sus brazos, pero no dijo nada, solo se quedó en silencio. Pero el silencio no era mi amigo.

-Los he defraudado mamá – dije abrazándola con fuerza.

-Claro que no Renesmee, no quiero que vuelvas a decir una cosa como esa, ¿de acuerdo? – me reprendió.

Una arruga le cruzó la frente.

-¿Papá lo sabía todo, no es así?

Mamá frunció los labios y luego asintió.

No importaba como se había enterado de todo, el hecho era que, lo que pasó, pasó y yo no podía hacer nada para cambiarlo. De igual forma, le debía una explicación.

-¿Donde crees que esté papá?

Suspiró.

-En la mansión, posiblemente con Esme tal y como estamos tu y yo.

-Sí, eso pensé.

Imaginé a la abuela consolando a papá en el sofá de la salita.

-¿Crees que la está pasando mal?- Comenté.

-Estará bien.

La miré con desesperación.

-Debo hablar con él mamá, lo que menos se esperaba era que yo le mintiera.

Mi madre comenzó a negar con la cabeza.

-Dale tiempo, tu padre va a estar bien. Te lo prometo. Por lo pronto, a dormir.

Se levantó y me cubrió hasta el cuello con la sábana.

-Buenas noches mamá.

-Buenas noches mi cielo.

Me dio un beso y salió de la habitación.

Necesitaba ir de caza, mis ojos se estaban resecando demasiado, parpadeaba más de lo normal y mis ojos ya no eran chocolate sino café oscuro. Sin mencionar el ardor de mi garganta.

Medio dormida, escuché cuando Alice llegó al rato sin Jazz. No me moví. No tenía ganas de hablar con nadie más que no fuera mi padre y seguramente Alice venía con noticias que quería decirnos a las dos. Escuché cuando entró a la casa en silencio, imaginé que mamá le había hecho señas de que ya estaba dormida.

-¿Cómo está? – preguntó mamá

-No lo sé, no he pasado por allí. Se veía furioso Bella. ¿Qué le pasa?

Hubo un silencio.

-Nessie – dijo a media voz.

-Oh.

Otro silencio.

-Llegaron las invitaciones – dijo Alice después de unos segundos cambiando el tema.

Se sentaron en el sofá y escuché como Alice sacaba de su bolsa lo que serían las invitaciones de la boda de Kate y Garrett.

-Están hermosas.

-Sí, hay una sorpresa más, léela. – dijo Alice.

-Esme y Carlisle Cullen – se detuvo – Tienen el honor de invitarlos a la fiesta de compromiso de sus sobrinos Kate y Garrett.

Leyó lo que seguía en silencio.

-¿Qué te parece? – preguntó Alice

-¿Fiesta de compromiso?

-Ajá. Nos iremos antes de lo pensado a Denali, ahora hay que hacer los preparativos de la fiesta de compromiso también.

Suspiró.

-Que bien. Eso esta magnifico Alice – dio mamá sin ánimo.

-Bella – dijo Alice con cansancio por su falta de interés.

-Alice, no es un buen momento.

-Bella, mi amiga, ¿qué sucede con mi sobrina?

Mi madre se incorporó en el sofá y después de unos segundos habló con desgana.

-Jake y Nessie…

La frase quedó en el aire.

Mi madre se levantó del sofá y caminó hasta la puerta, la abrió y salió al porche. Alice se levantó despacio y la siguió, se quedaron en silencio por un rato.

-Vamos Bella, sabías que esto pasaría – musitó Alice.

-Pero no tan pronto.

-Sí, ya sé que es tu bebé.

Alice le dio unas palmaditas a mi madre en la espalda.

-No hablo de eso.

-Sé que esto no se trata de ti Bella, pero Edward, para él es difícil, lo sabes.

-¡Shh Shh!

-Solo, deja que las cosas pasen como deben ser. Nessie es muy lista. – dijo Alice ignorando a mi madre.

-No sé qué hacer. .

-Pues deja que lo piense un poco más, le vendrá bien.

-Es lo único que espero. La fueras visto, la pobre estaba echa toda un confusión, no soporto verla llorar Alice.

Hubo una pausa.

-¿Qué hay de Jake?

-No tengo idea, supongo que se comunicará con Nessie en cualquier momento o hará el intento.

-¿Edward, lo sabe? – preguntó Alice con cautela.

Entonces Alice lo sabía todo también, a estas alturas, en la mansión, también debían estar enterados. Supuse que mi madre asintió puesto que no habló.

-En estos momentos es cuando más deseo ver el futuro – añadió Alice dando un suspiro.

-Es mejor no saber – dijo Bella.

La incertidumbre es el terreno de todas las posibilidades, no cabía duda.

Papá no volvió a casa esa noche. Me quedé despierta hasta tarde esperando que llegara. Quería explicarle todo y pedirle disculpas pero no apareció. Alice se fue a altas horas de la madrugada, no hablaron mas del tema, solo se pusieron a platicar sobe los nuevos preparativos y el próximo viaje a Denali. Caí rendida después de luchar contra mis párpados, no pude más, el cansancio me venció.

No dormí bien, Jake, Jake, Jake, fue en lo único que pensé. Me levanté temprano para ir de caza porque fue lo primero que pensé al abrir los ojos. Me di una ducha y me vestí sin ponerme a elegir lo que usaría, hoy no me importaba, ya no. Jake ocupó mi mente en segundo lugar, de no haber sido por el ardor que subía desde mi esófago, pero lo que más me preocupaba era que el aroma de papá no se mezcló con el de mi madre al filtrarse por mi nariz por lo que caí en la cuenta casi en seguida que papá no había regresado, peor aún, ni siquiera había venido mientras dormía.

Al salir de la habitación me encontré a mamá poniendo mi desayuno en la mesa.

-Hola mamá, buenos días – dije sin ánimo.

-¡Buenos días! – contestó.

Me senté en la mesa sin la menor intención de comer. Solo tomé el vaso de jugo y bebí a tragos. Mi madre me observó por un segundo con el ceño fruncido.

-Necesitas ir de caza – concluyó.

-Sí, ya sé que estoy horrible.

Sonrió.

-Volveré en seguida – dije levantándome de la mesa.

-Espera, Nessie – dijo.

Me detuve. Llevaba la mirada gacha y sin expresión.

-¿Sí?

Mi madre caminó hasta donde me encontraba y me entregó un papel que sacó del bolsillo trasero de su pantalón.

-Lo trajo Leah esta mañana. Me dijo que no te despertara así que…

Miré el papel con angustia pero con un atisbo de esperanza. Era simple, apenas un pedazo de hoja y una frase. Mis ojos, actuando como una cámara, captaron lo que decía aquel papel, caí en la cuenta al instante. Con un leve movimiento guardé la nota en el bolsillo de mi chaqueta.

-Un reporte, el perímetro, ya sabes. Gracias mamá.

No muy convencida Bella me devolvió la sonrisa.

-Nos vemos luego.

-Está bien – dije con naturalidad.

Mientras corría por el bosque con el deseo de beber la sangre de cualquier alce que se atravesara por mi camino, recordé, con una punzada en el estomago, que llevaba una nota en mi bolsillo y que había intentado por todos los medios evitar cualquier atisbo de emoción en mi rostro al ver lo que decía. La nota era de Leah. Me detuve cuando estuve lo suficientemente lejos de la casa y la saqué del bolsillo de mi chaqueta y releí.

Nessie

A doscientos kilómetros al sur, está despejado.

Leah.

-Doscientos kilómetros – repetí releyendo el papel.

Me mordí el labio con nerviosismo. Leah quería que fuera hasta allí, pero estaba castigada. Era la misma dirección que habíamos usado cuando me escapé a la Push para ver a Jake "tomando prestado" el auto de Alice. Eso estaba muy cerca de la carretera, aunque el viento estaba a mi favor. Si papá estaba en la mansión no había probabilidades que percibiera mi presencia en el lugar, pero si descubría a Leah…no, ella sabía por dónde ir. Conocía el bosque mejor que nada y no arriesgaría su pellejo y tampoco el mío. Deliberé.

Miré al sur, con los pies preparados para el primer arranque, pero antes, debía decidir si iba a ir o no. Me estaba alejando de la casa pero técnicamente seguía en el bosque, de caza, no había alces cerca así que me dirige más al sur como otras veces, la nota de Leah fue un reporte del perímetro, así que me la encontré en el camino. Todo listo. Solo esperaba que valiera la pena arriesgarme de nuevo, quería noticias de Jake.

Como una bala, eché a correr en dirección al sur con el corazón latiendo con fuerza en mi pecho. Al llegar reconocí el olor de Leah quien me esperaba sentada al pie de un árbol con los brazos alrededor de sus rodillas, alzó la vista y respiró con alivio.

-Te tardaste – dijo con angustia.

-Lo siento – dije respirando a bocanadas – Corrí lo más rápido que pude.

-Casi creí que se habían dado cuenta de todo, por un momento pensé que Edward iba a venir y no tú.

-Bien, aquí estoy ¿qué sucede? – la insté.

-Tengo un mensaje para ti – sonreí – De parte de Seth.

La sonrisa de mis labios desapareció, Leah enarcó una ceja.

-Y de parte de Jake.

Alcé la vista, la sonrisa en mis labios se hizo más ancha. Leah también sonrió.

-Dime.

Mi corazón se detuvo por un segundo.

-Seth me dijo que te dijera…gracias.

-Ajá… ¿y Jake? – dije con serenidad fingida.

-Jake dijo que, todo estaba bien, que te extrañaba y que no olvidaba lo mucho que te gustaba andar en bici. ¿Significa algo para ti? – preguntó con incredulidad.

Sonreí.

Mis ojos se llenaron de lágrimas errantes.

-¿Nessie? ¿Por qué diablos lloras? – musitó buscando mis ojos.

Enjugué las lágrimas que se desbordaron de mis ojos. Sentí una alegría inmensa, y una paz interior, pero el vacío seguía allí.

-Estoy bien. ¿Es todo?

-También dijo que, no te sintieras mal y que no desobedecieras las órdenes de Edward, "quédate en casa," dijo.

Asentí asimilando aquellas palabras. Jake quería que me quedara en casa, que no desobedeciera a mi padre y que no me sintiera mal. ¿Cómo no?

-Gracias Leah.

-Por nada. ¿Nessie, segura que estas bien?

-Dile a Jake que estoy perfectamente ¿sí? Y que también lo extraño.

-Lo haré – dijo.

-Yo estoy bien, no te preocupes por mí.

Eso no la convenció en lo absoluto pero no insistió.

-Está bien – dio un chasquido en el aire cambiando de expresión - Tengo una sorpresa para ti.

Su sonrisa fue más ancha.

-¿Ah sí? – pregunté abriendo los ojos por completo.

-Ya vuelvo.

Antes que pudiera decir algo, se internó en el bosque de nuevo, no llegó muy lejos. Lo siguiente que escuché fue un jadeo y el resonar de patas que golpeaban las ramas húmedas del suelo.

Esperé con impaciencia.

Al minuto Leah apareció entre los árboles. A su lado y con cautela se sentó un hermoso perro blanco con toda la elegancia de un Lobo, porque era una lobo, esa raza podría reconocerla en cualquier lugar, o eso creía, enorme y con un lazo color rojo demasiado grande colgado del cuello.

No lo podía creer.

Leah se inclinó sobre el animal y le susurró al oído – "Es ella." Por lo que lanzó un ladrido y se levantó del suelo moviendo la cola de un lado a otro. Entonces echó a correr agitando las orejas y el pelaje color blanco. Sonreí y me incliné para abrazarlo, cuando llegó hasta mí, casi caigo de espaldas cuando el lobo se alzó en dos patas y comenzó lamerme las mejillas y el cuello a modo de saludo, no podía creer lo enorme que era.

-Hola pequeño - Dije rascándole las orejas.

-Pequeña, es hembra y es tuya. Es un regalo de Jake – dijo Leah atusándole la melena del cuello.

Mis ojos se clavaron en los suyos con sorpresa.

-¿Es mía?

-Ajá.

-¿De parte de Jake? – el corazón se me arrugó.

De nuevo, observé a la loba que tenía a mis pies con la lengua cayéndole de un lado y jadeando a la espera de que le dijera algo más o que le regalara otra dosis de "rascaditas" detrás de las orejas. Tenía unos hermosos ojos azules dignos del brillo que expedían. Me la había enviado Jake y era un regalo de su parte.

-Es una Alaska Siberiano y es una cachorra, solo tiene ocho meses.

-¿Ocho meses? – Dije con estupefacción – Pues es muy grande para tener solo ocho meses.

La loba ladró con ánimo.

-Pero eres muy hermosa.

-Viene con esto – dijo Leah sacando de su bolsillo un papel doblado.

Me lo entregó.

-Es de Jake.

La sostuve en mis manos con nerviosismo.

-Ya me voy. Espero que te haya gustado la sorpresa.

-Claro que si, gracias, muchas gracias. Por favor dile a Jake que me encantó – la abracé - Ah, también dile a Seth que se cuide.

-Claro. Nos vemos – musitó cuando nos separamos.

-Adiós – dije.

-Hasta luego Nessie, adiós…

Miró a la loba.

-Necesita un nombre – dijo señalándola con la cabeza.

Lo pensé por unos segundos y observé a mi cachorra. Su pelaje brilló cuando un rayo de luz atravesó los árboles. Parecía nieve. ¡Claro! Nieve.

-Nieve. ¿Suena raro? – dije con emoción.

-Nieve – dijo Leah – Me gusta.

-Entonces dile a Jake, que Nieve y yo lo estaremos esperando ver pronto.

-Por supuesto.

-Gracias Leah – dije con sinceridad a mi amiga.

-Por nada. Todo estará bien Nessie.

Asentí con la mirada gacha.

Leah echó a correr hacia la carretera en dirección a la Push, esperaba que llegara pronto para decirle a Jake lo mucho que me había gustado su sorpresa. Ojalá Leah le mintiera un poquito acerca de mí, que le dijera que me vio perfectamente para que no se preocupara. Al menos me alegré por mi nueva mascota, mi cachorrita hermosa, Nieves.

Necesitaba ir de caza, ahora mismo.

-Vamos pequeña, quiero que conozcas el bosque y tu nueva casa.

Echamos a correr por el bosque, Nieve corría bastante rápido, algunas veces se detuvo para olisquear una que otra rama y marcar allí su territorio, mientras la observaba encantada recordando como Jake hacía lo mismo cuando me acompañaba en el bosque.

Un alce pasó cerca de nuestra posición en silencio. Siguiendo sus instintos, Nieve se puso en guardia y como toda una protectora se colocó delante de mí a la espera, con las orejas completamente hacia arriba. Pero mi instinto era más fuerte.

-Quédate aquí – dije con la garganta ardiendo.

Cacé dos alces, por hoy estaba bien. Nieve se había quedado completamente inmóvil mientras me observaba saltar sobre mi presa, pero al parecer eso no la inmutó, en cambio, cuando me acerqué para acariciarle el lomo se levantó del suelo y movió la cola cerrando los ojos de satisfacción. Aquel lazo grandísimo dificultaba un poco la cosa así que se lo quité en seguida. Ella me pasó la lengua por la mano.

-De nada. – dije sonriéndole.

En lugar del lazo, había un grueso cordón de terciopelo azul haciendo juego con sus ojos, y una plaquita dorada en forma redonda. La tomé y observé. Era el símbolo Quileute o más bien el símbolo de la manada igual al tatuaje que llevaban los lobos en el brazo.

-Eres una Quileute – dije.

Giré la plaquita y entonces vi que también estaba grabado, a la perfección, el símbolo de los Cullen, igual al de mi gargantilla.

Sonreí de satisfacción.

-También eres una Cullen – le guiñé un ojo.

Nieve agitó las orejas.

-Vamos a casa – concluí.

Pero antes debía hacer algo importante. Saqué la carta que me había entregado Leah y la desdoblé con manos temblorosos, Respiré hondo y leí.

Mi Nessie:

Una vez me dijiste que me preferías con dos piernas, y que ya no ibas a besar mi hocico peludo. Aquí te envío una pequeña grande amiga para que puedas recordarme al menos cuando estoy en cuatro patas, dejo su nombre a tu decisión. Espero que te guste tanto como a mí, es muy inteligente, tiene instinto de caza y valentía. Te protegerá como si fuera yo. Muéstrale el bosque y hasta dónde puede llegar en los límites del terreno. Te cuidará siempre.

No sabes cuánto te extraño…

Él que te quiere y desea volver a ver.

Tu amigo, Jake.