Twilight le pertenece a Stephenie Meyer.

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IMPORTANTE: LEER LA NOTA FINAL.

Capítulo 11

Tarde del sábado, dos días después del día de gracias 2007

Si Edward tenía un lema era "de tus opciones siempre escoge la peor" esto significaba que en vez de pedir comida a domicilio prefirió ir al único súper mercado de Forks a comprar licor, algún tipo de carbohidrato con efedrina y leche. Ese no era el problema, el problema era que estaba tan drogado de diazepam que tardó 15 minutos llegar al súper mercado cuando normalmente le hubiera tomado 5 minutos manejando.

El súper mercado no tenía un nombre específico o si lo tenía era ignorado por los habitantes de Forks pero para Bella era importante saber el nombre, cuando Jasper le dio indicaciones nunca pensó que el lugar fuera tan visiblemente comercial pero extrañamente no tuviera nombre o tan siquiera la etiqueta de "súper mercado", ignorando este hecho Bella con lista en mano para ingredientes de pollo parmesano entró al extraño local. Lo primero que vio fue que parecía como cualquier súper de Seattle, felizmente tomó su carrito y fue paseándose por pasillos hasta que llegó al área de los panes. Mientras examinaba la cantidad de gluten de cierto paquete vio la espalda de Edward Cullen al mismo tiempo él voltea pero sin darse cuenta que ella esta ahí. De esa distancia Edward parecía un hombre común, se podría decir que hasta de buena actitud y gentil, obviamente justo cuando uno piensa eso de alguien esa persona te demuestra lo contrario.

Edward al fin levanta su mirada y cuando ve a Bella sabe que Forks no sólo es un pueblo pequeño, es el nuevo círculo del infierno que a Dante se le olvidó mencionar en la divina comedia. O a la mejor era una alucinación creada por tanta pastilla para dormir.

-¿Te gusta el vino tinto?- Pregunta Bella apuntando con su mirada a las 6 botellas de vino tinto barato que están en el carrito de Edward, junto con dos donas de chocolate y un cereal.

-No, estaba en especial- Era verdad, Edward no era fan de el vino tinto, prefería el blanco.

-Oh…-Bella también era una maestra de la elocuencia al igual que Edward en situaciones incómodas.

-¿Carlisle te envió?-Eso desconcertó a Bella un poco.

-No…-Ella contestó bajando el paquete de pan integral a su carro.

-¿Por qué haría eso?-

-No lo sé, él se digna de ser un hombre educado pero mandarte aquí a hacer sus compras no es lo que se llamaría buena hospitalidad- Bella ríe y se acerca a Edward hasta que está a un lado de su carro y a unos centímetros de él.

-No, yo me ofrecí, de hecho casi le rogué a Jasper que me dejase venir sola, me estaba muriendo de aburrimiento ahí dentro-Edward asintió y dio un paso hacia atrás, Bella sin darse cuenta siguió su movimiento de tal manera que estaba más cerca de Edward.

Hay pocas cosas que Edward podía considerar peligrosas, Bella Swan era una de ellas, no porque era hermosa o porque él la deseaba sino porque ella podía tener a quien quisiera y lo sabía. Edward es un hombre débil, pero dentro de esa debilidad hay tanta miseria y desamor propio que su único mecanismo de defensa que le quedaba era la violencia. Bella no entendía eso, no, nunca lo podría entender, ella no entendía que un corazón roto es ciego y abrasivo.

-¿Edward, estás bien?- Edward tomó su carro y lo puso entre él y Bella.

-Nunca mejor- Musitó, pero sus manos aún estaban congeladas en la manija del carrito. Bella entendió que Edward no era un hombre común y que lo mejor era dejarlo sólo y en paz.

-Bien…okay, voy a …comprar y eso- Bella retrocedió de espaldas y cuando Edward no se movió de su lugar volvió a hablar.

-¿Edward, seguro que…-

-Necesito hablar contigo-Dijo Edward sin mirarla pero con una extraña expresión.

-Okay, ¿sobre qué?- Bella permaneció en su lugar, quieta y expectante.

-Jasper-Dijo Edward aún congelado en su lugar y con mirada perdida.

-¿Qué hay con Jasper?-Preguntó Bella dirigiéndose a su carrito, cuando volteó Edward seguía con esa mirada extraña.

-Edw…-Bella no alcanzó a terminar la frase, la causa: una mano masculina en su tráquea; el acto fue tan sorpresivo y completamente de la nada que no sabía si lo estaba imaginando, sin embargo el poco aire que pasaba por su garganta era factor suficiente para saber que no estaba imaginando nada.

-Escúchame bien, ve mis ojos y escucha lo que te voy a decir-La cara de Edward era iracunda, ojos grandes semi-dilatados, vena sobresaliente, aliento agitado, pero lo único que Bella notó fue la voz grave y terrible que le daba instrucciones. Cuando ella lo vio directamente, él la soltó de la garganta pero la aprisionó entre su cuerpo y el estante a su espalda. Luego se acercó a su cara de tal manera que sus ojos formaran otro tipo de prisión.

-Sé que eres una puta, sé que media fraternidad te cogió, y sé que detrás de toda tu fachada punk y adolescente incomprendida eres sólo una cabrona que necesita el poder sobre un hombre, entre más incrédulos mejor, entre más inocentes y dóciles mejor. No eres la primera, ni la última que recrea fantasías de hombres cuando usas minifaldas y luego se indigna cuando la violan en un pasillo. Pero te juro que si te jodes a Jasper…-Edward tomó su cintura crudamente pero desde lejos parecían dos amantes manoseándose -…iré a buscarte, haré un hoyo en el lugar más remoto y te meteré ahí. No me importa que seas mujer, ¡no me importa un carajo! ¿Entiendes lo que te digo?-El cuello de Bella estaba lleno de líneas negras que habían formado la mezcla de lágrimas y rímel, sus ojos apenas podían distinguir entre tantas lágrimas al hombre frente a ella, su nariz escurría y sentía como cada parte de su cuerpo era como un cable eléctrico de ira y terror que la hacían temblar incontrolablemente. El temblor era fácilmente confundible con el gesto que haces cuando asientes. Luego cerró los ojos, cuando los abrió Edward ya no estaba.

Afuera en el estacionamiento agachado detrás de un contenedor de basura Edward vomitaba lo poco que había ingerido en el día, justo cuando sentía que no podía vomitar más; su cuerpo lo obligaba a doblarse y a repetir. Pero Edward aceptaba el dolor y la distracción, con una opresión en el pecho cayó al piso semi-sentado. Su vista era una pared de concreto con posters de anuncios, luego los anuncios eran menos nítidos, hasta que no eran nada, hasta que los ojos de Edward estaban tan llenos de lágrimas que estas rebosaban sin control. Si alguien hubiera pasado hubiera visto a un hombre destrozado, sollozando desconsoladoramente sobre su propio vómito y muy lejos de la redención.

Verán, la esperanza es como una enfermedad, porque el síndrome del hombre promedio es perder lo que sabe que no puede recuperar para luego pasar el resto de su vida buscando algo que no lo haga caer en la marginalidad de ser uno más y sentirse especial. Pero Edward no era un hombre promedio solamente, era un hombre práctico y sabía que lo que acababa de hacer tendría consecuencias, no que le importaran, así que después de cierto debate con su cuerpo Edward llegó a su auto y tomó su abrigo cubriendo las manchas de vómito, mientras tomaba una toalla vieja que estaba en su Chevy desde que lo compró.

Mientras clínicamente removía pedazos de comida podía sentir el debate interior que lo obligaban a sentir remordimiento por haber violentado a Bella, como una señal, vio en ese momento a Bella salir de súper mercado. Confundido hizo cálculos, no habían pasado ni 15 minutos desde que salió nauseabundo de la tienda. Pensó que Bella ya estaría muy lejos de ahí.

Lo que no sabía Edward es que Bella era una mujer fuerte, que había sufrido rechazo, abuso verbal y psicológico de su padre, y eso la había convertido en una criatura con cicatrices callosas que la amalgamaban de tal manera que un triste y patético hombre con problemas de ira no la iban a destrozar. Con cabeza alta y su abrigo puesto Bella movía su carro de compras al mismo tiempo que Edward hacía lo impensable.

Él empezó a dirigirse a ella lentamente, tan lento que Bella no lo vio venir, al menos no al principio, pero Edward quería ser notado y vaya que lo fue.

Cuando Bella vio a Edward gritó, ¿tu no harías lo mismo?

-¡Aléjate de mí!, ¡oh por Dios, estas desquiciado!-Bella gritaba histéricamente, afortunadamente no había nadie cerca, al menos eso pensó Edward.

-No...¡deja de gritar maldita sea!-Gritó Edward.

-Hijo de la gran puta, tal vez me agarraste desprevenida dentro-Dijo Bella con su dedo taladrando el pecho de Edward – ¡pero esta vez no voy a dejar que me pongas las manos encima animal!-

-No voy a hacerte nada Bella, lo juro, no era mi intención… - Bella no escuchó eso, sólo hizo lo que cualquier mujer con un poco de clases de defensa personal encima haría. Le dio un puñetazo a su atacante, en la nariz.

Edward soltó un grito mudo y tocó su nariz, no sabía si estaba quebrada pero ahora era una fuente de sangre. Bella estaba más sorprendida por el resultado que el hecho de que tuvo los cojones de defenderse por primera vez en su vida de un hombre, no sólo físicamente sino verbalmente.

-No debí de haber hecho eso ¿ok?, lo siento, no tienes idea de cómo lo siento, no he dormido bien, y tomé unas pastillas para dormir, varias pastillas para dormir, pero te juro que jamás había tocado a una mujer así, no…no le digas a Jasper, te lo ruego…-Bella procesó la información que Edward balbuceó

-¿Cuántas?- Edward aún tapaba su nariz con su mano y trataba de diagnosticar el daño mientras terminaba de suplicar cosas imposibles.

-¿Cuántas que?- Su voz sonaba gangosa y Bella apenas pudo entenderle.

-¿Cuántas pastillas tomaste?-Edward al fin quitó su mano de la nariz y Bella hizo un gesto facial de sorpresa.

-No sé, 5 o 6-

-¿De que tipo?-

-Para dormir-

-Fórmula activa-Exigió Bella, Edward la miró extrañado.

-Diazepam-Edward se dio cuenta que Bella quería saber si no estaba inventado eso como excusa para comportarse como un inestable mental, no que hiciera alguna diferencia; una vez que su respuesta satisfago su incredulidad notó su obra.

-Dios, tu nariz…-Bella no podía dejar de mirar la mancha roja en el centro de la cara de Edward.

-Está bien, no creo que esté quebrada-Cuando Bella no dijo nada Edward la volteó a ver y se dio cuenta que la chica estaba en estado de shock.

-Bella estoy bien, en serio-Bella reaccionó a su estúpido comentario.

-Poco me importa si estas bien, lo que no puedo creer es que las clases de defensa personal funcionaran-Dijo en sorpresa con una sonrisa de satisfacción en la cara.

Edward hizo un gesto para acercarse a Bella que estaba a dos pasos de distancia.

-¡Aléjate de mi o juro que llamo a la policía!-Bella empezó a buscar su celular en la bolsa.

-Okay, no voy a acercarme y no me tienes que ver más, sólo no le digas a Jasper-Bella paró su búsqueda frenética y luego en tono de incredulidad habló.

-¿Crees que no tengo ganas?, pero no le haría eso a Jasper, no voy a decirle que su hermano es un sociópata con problemas de ira y que ataca a mujeres en súper mercados, no soy la mujer que piensas Edward-Edward no dijo nada, sólo agachó la cabeza.

-Carlisle-Dijo en voz baja.

-¿Qué con tu padre?-Edward apretó su quijada al escuchar el parentesco.

-No le digas, te lo ruego, él…no le digas ¿okay?-Bella asintió lentamente.

-Gracias-Dijo Edward.

-No lo hago por ti-

-Lo sé-

NOTA:

Varios puntos que deseo aclarar

1)Las pastillas que toma Edward son recetadas y son para dormir y ansiedad, entre otros padecimientos, es importante recalcar que POR NINGÚN MOTIVO SE DEBEN INGERIR ESTAS PASTILLAS SIN PREVIA RECETA MÉDICA, INGIRIENDO SU RESPECTIVA DOSIS Y SIN MEZCLARLA CON ALCOHOL. Sin embargo Edward porque es un estúpido autodestructivo lo hace, no lo imiten :)

2)Las cosas se van a poner peor, me refiero al realmente muy mal para estos dos, pero como en todo, después viene la calma y la felicidad. Tengan paciencia y tendrán su recompensa.

3)Manden sus dudas a un PM o por review para aclarar cualquier cosa, si su review es anónimo me temo que no podré contestarles inmediatamente, pero si para el próximo capítulo; haré un apartado al final para preguntas y respuestas que me hayan llegado y que pueda contestar sin arruinarles la trama.

4)También me pueden agregar a FB el cual está en mi perfil.

Es todo, un abrazo.

Eve