Holaaa a todas (os). GRACIAS! por sus comentarios. lamento no haber escrito antes, pero prácticamente soy automática con estas cosas, subo el documento, lo edito, y lo publico. todo así de rápido! XD. Mil gracias de nuevo, me siente muy emocionada por sus comentarios tan interesantes y atractivos.
Este capi es un poco básico, no se si llamarle así! perO si sé quieren saber mas DE DOS PERSONILLAS POR AHÍ jejeje pero paciencia chicas. lo bueno se hace esperar!
Con cariño, Gi.
PD: espero sus coments, ya saben que pueden decir lo que sea, lo que quieran! gracias.!
Mía, te veo por allí! ;)
¡¿Y A ESTO COMO LO LLAMAMOS?
Leah dio unos pasos más y se desplomó en la tierra fría del bosque de la Push cuando por fin logramos llegar y allí comenzó a gemir. La miré por unos segundos intentando soportar su llanto, me desesperaba verla así. No sabía cómo se encontraba físicamente pues no habíamos parado de correr ni un segundo desde que dejamos atrás a A Ka'Wi. Los oídos aún me retumbaban del dolor, casi podía sentir la sangre agolpándose en mis tímpanos, las costillas rotas y los rasguños del cuerpo me dolían hasta el punto de querer soltar el llanto.
Era imposible mermar el recuerdo de las últimas palabras del anciano, eso dolía más que mis costillas reventadas.
Leah, cálmate ¿sí?
No entendía por qué le estaba pidiendo que se calmara después de todo lo que nos había pasado. Nunca había visto algo similar.
¿Estás herida?
Pregunté, golpeándola con mi hocico delicadamente por el hombro para verla mejor pero un dolor punzante me atravesó el pecho. Me dolía respirar, así que me tumbé en el suelo, a su lado y relajé el cuerpo y la espalda, no estaba listo para salir de fase pues sentía que las costillas me bailoteaban cada vez que me movía. Leah siguió llorando.
¿Estás herida?
Mi p-pierna.
Estarás bien, pediré ayuda.
Las risas, la música y un montón de voces se escuchaban claramente así que supuse que entre toda esa gente que bailaba y disfrutaba en esa fiesta en la playa estarían los chicos. Me incliné un poco y solté un aullido que salió de lo más profundo de mi cuerpo rogando porque alguno lo escuchara. Eso bastaría.
Necesitamos ayuda.
Caí en la tierra sin más fuerzas, tal vez no estaríamos seguros pero el anciano no se atrevería a pisar la Push con once lobos cerca. Aunque eso no cambiaba el hecho de que pudiera acabar con todos.
Cerré los ojos.
Esperé unos minutos más aguardando la llegada de alguien pero no aparecieron por allí. Cada vez respiraba más lento, Leah había dejado de llorar, lo único que se escuchaba era el murmullo de voces, la música, el sonido de las olas.
¿Jake? ¿Eres tú?
Abrí los ojos con lentitud y vi la tenue luz que provenía de las farolas de la playa. Entonces comprendí que me hablaban en mi mente.
Apenas pude escucharlo, su voz de niño asustado.
¿Alan?
Estoy de guardia. ¿Oye, estas bien?
No, ayúdanos por favor.
Voy en camino Jake.
Miré a Leah. No sabía si estaba inconsciente o tan adolorida como para no pensar en nada, pero su mente estaba en blanco.
¿Ella está bien?
No lo sé. ¿Leah?
Está desmayada.
Apresúrate Alan.
Ya voy, ya voy.
El chico llegó unos segundos después visiblemente mas asustado. Inspeccioné a Leah con la mirada. Su cara estaba en calma, pero de sus ojos se deslizaron unas lágrimas que desaparecieron luego en los pelos de su hocico peludo.
Demonios, ¿qué sucedió?
Larga historia.
Aquí voy, mi primer aviso de ayuda.
Alan soltó un aullido tremendo. Si no lo escuchaban a él con semejante alarido entonces estaban realmente sordos y se las verían conmigo luego. Entonces, a los pocos segundos un conjunto de bramidos provenientes de algún lugar me hicieron relajar los músculos. Mis hermanos venían por nosotros.
Vamos en camino Jake. Aguanten.
Sam, Quil y Seth se unieron en mi mente. Ellos corrían muy rápido hacia nosotros.
Gracias Alan.
Fue lo último que dije antes de caer rendido.
Renesmee, ¿Cómo estarás mi cielo? Te extraño, te necesito.
Fue lo primero que pensé. Me di cuenta que estaba despierto y no soñando porque Sophi no dejaba de llorar. Me reventaba oírla llorar, me desesperaba no poder ayudarla cuando lloraba de esa forma. ¿Dónde diablos andará Becky? Casi la escuché diciendo lo mismo que repetía cada vez que Sophi hacía esto – "Los niños lloran lágrimas, no sangre. Es normal que lloren demasiado, lo que pasa es que la tienen malcriada. Tu más que nadie Jake"- Al diablo con todo eso. Tuve el impulso de levantarme para irla a buscar como siempre lo hacía cada vez que mi sobrina lloraba pero un dolor tremendo me paralizó y no solo el dolor que me quebraba, sino las vendas apretadas que sujetaban mi torso entero hasta la cintura. Estaba molido. Fui abriendo los ojos con lentitud, la luz me lastimaba las pupilas. ¿Acaso era de día? Cuando los abrí completamente, me di cuenta que no era la claridad de la mañana la que me fastidiaba, sino el bombillo de mi habitación que estaba encendido, la luz blanca y fría que siempre me pareció acogedora, ahora casi quemaba. El reloj de pared indicaba que eran menos de las tres treinta de la madrugada.
Escuché voces, muchas, afuera. Billy estaba allí y Sam. También estaban Rach, Becky, Paul y Los chicos, Collin, Brady y Alan. Buen chico. Tendría que agradecerle por lo que hizo. Si no hubiera sido por él, quizá nos hubieran encontrado peor y al día siguiente. Entonces Leah se me vino a la mente. ¿Cómo se encontraría? Pobre, no quisiera saber qué cosas le habrá hecho ver A Ka'Wi como para lograr aterrorizarla de ese modo.
Suspiré.
Quise subir un brazo y cubrir mis ojos con él, pero también estaba inmóvil y sujeto a mi pecho con mil vendas. ¿Cómo era posible que utilizaran tantas cosas y tan solo para tener que retirarlas un día después? No estaba tan grave como la última vez, momento que no quise recordar, pero Carlisle solo había fijado los huesos de mi cintura por unos pocos días, luego retiró las vendas completamente, los huesos ya estaban soldados.
Reí con amargura.
Ya habían pasado tres semanas y media y seguía ansiando que Nessie estuviera aquí. Probablemente acariciándome como solo ella lo sabe hacer, o besándome. Nuevamente recordé sus labios, sus ojos. Sonreí. Me gustaba pensar en ella de ese modo. Hermosa, inteligente, terca pero sobre todo la mujer a la que mas amaba en este mundo. ¿Cuándo regresará? Era una pregunta que me hacía millones de veces. Ahora mismo la necesitaba, necesitaba ori su voz, sentir su piel, sus manos, todo en realidad porque solo ella podía darme todo. Un sentimiento de tristeza me invadió. No estaba bien sentirme mal sintiéndome ya peor, pero era difícil caer en la cuenta de la realidad.
Arrugué el gesto.
Tenía que levantarme. Debía resolver este asunto de mi "ancestro vengativo" antes que todo resultara peor. No quería darle más vueltas pues mis pensamientos tomarían otro rumbo y no quería pensar en eso. Debía ponerme en pie lo antes posible. Observé la puerta cerrada de mi habitación y luego miré mis condiciones físicas para levantarme de la cama, pero el dolor era tan fuerte que no me permitía siquiera moverme de donde estaba. Solté un bufido con enfado. Lo intenté de nuevo, esta vez me apoyé del codo de mi brazo bueno, pero la punzada en el costado me tumbó. Entonces escuché que alguien se acercaba.
-Por lo menos unas tres semanas para que sane, como mínimo – dijo el doctor Gerandy cuando abrió la puerta – Claro, si es que no intenta levantarse de la cama – añadió mirándome con desaprobación.
Luego hizo ademán con ambas manos para que volviera a recostarme.
-Amigo, tienes cuatro costillas fracturadas y una fisura generosa en tu húmero. Es mejor que guardes reposo.
Billy entró después.
-¿Jake como te sientes, hijo? – preguntó con la expresión preocupada.
Hice como si estuviera analizando mi condición como si fuera un simple rasguño y luego sonreí.
-En dos días estaré como nuevo Billy, no te preocupes.
Gerandy rio.
-¿Dos días? Le estaba comentando a tu padre que mínimo tres semanas para que sane y se suelden completamente tus costillas.
Billy sonrió no muy convencido, pero sabía de lo que hablaba. Si Carlisle estuviera aquí, me habría permitido levantarme siquiera y dándome tres días para estar en perfectas condiciones. Si Nessie estuviera aquí, no me habría permitido levantar la cabeza de la almohada. Me mataba extrañarla tanto.
-Probablemente te sientas un poco mareado y confundido por los sedantes. Pero te apliqué morfina para el dolor, te dará sueño en unas horas y dormirás tranquilo toda la noche – inquirió el doctor al notar mi expresión de dolor.
-Gracias doctor. Muchas gracias – dijo Billy.
-Por nada Billy. Ahora debo ir a ver a tu sobrina, Leah.
-¿Cómo esta ella? – pregunté al instante.
-Se partió el fémur – dijo confundido - No lo entiendo. Parece que se hubieran encontrado con un oso gigante y este los hubiera aplastado. ¿Cómo es que dicen que pasó?
Me miró extrañado.
Miré a mi padre a la vez sin saber que decir pues no sabía que versión de la historia le habían dado al doctor.
-Ellos, cayeron de un árbol. Cosas de chicos. Vamos Gerandy, te acompañaré hasta la puerta.
-Bueno. Adiós Jake. Cuídate.
-Adiós doctor, gracias.
Nada de esto podía esperar un segundo más. Tenía que levantarme de la cama de alguna forma. Necesitaba reunirme en este mismo instante con el concejo pero no podía traerlos a todos a mi habitación. Comencé a levantarme despacio utilizando como apoyo mi brazo bueno, dolía, pero conseguí sentarme en el borde de la cama. Lo demás fue fácil.
Salí de mi habitación dando traspiés, mis piernas estaban adormecidas y pesadas imaginé que producto de los sedantes que ya estaban abandonando mi sistema nervioso. Cuando salí a la sala todos voltearon a mirarme.
-Sam podrías – él me miró con atención – Solicito una reunión con el concejo. Ahora mismo.
-Jake no me parece – musitó Becky desde la cocina.
-Sam podrías ir por el viejo Uley y Ateara. Deja a Sue con Leah. Le informaremos luego – dije ignorando a mi hermana.
Sam asintió una sola vez y Salió rápidamente de la casa acompañado por Quil.
-Ustedes, vayan por los demás. Todos deben estar aquí. – dije observando a los chicos quienes en seguida se pusieron en marcha y salieron en busca de los otros.
Billy estaba mudo frente a mí.
-Becky – me volví para mirarla – Tú y Sophia se van mañana de regreso a Hawái a pri…
-No iremos a ningún lado - dijo con expresión de extrañeza.
-Es lo mejor.
-Estaremos bien, de verdad.
-Becky…
-No, Jake. Billy me necesita y tu también. Mírate.
-Pero…
-Soy tu hermana mayor Jacob y si digo que me quedo así será.
Sentí rabia.
-No lo entiendes – dije conservando la paciencia.
-Créeme que no – dijo con sinceridad – Pero estaremos bien.
Resoplé.
-Estaremos bien Jake – repitió.
-Solo…no salgan de casa.
Asintió y luego dio media vuelta y siguió en lo suyo en la cocina.
De algún modo iba a hacer que se fueran. No están seguras, claro que no.
-Todos deben estar por venir Jake – dijo Billy con la voz áspera – Pero antes debo decirte algo.
-Adelante.
Mi padre parecía preocupado, pero suspiró y movió la silla de ruedas hacía el sofá. Luego me invitó a sentarme cerca del él. Hice lo que me pidió y me senté con cuidado en el sofá.
Lo miré. En sus ojos no había rastro de ese Billy, el Billy de las historias frente a la luz de una fogata. Había frialdad y miedo en sus ojos. Algo que me sorprendió.
-La historia de los fríos – se detuvo - Siempre fue la más escuchada de todas. A través del tiempo, cada vez que me tocaba contarla, solo veía las caras de miedo de los más chicos que se estaban iniciando en la adolescencia y en la licantropía. Pero cometimos un grave error.
Bajó la vista.
-Hay una parte de la historia que decidimos ocultar los que una vez nos enteramos por casualidad. La historia de la tribu no está, de algún modo, bien contada. Mi abuelo, fue el último en confesarnos a los que hoy somos miembros del concejo, la verdadera historia del pueblo, lo que en verdad sucedió antes que los fríos llegaran y desataran su masacre.
Decidí que era mejor poner toda mi infinita atención a lo que Billy me iba a decir pero Nessie no dejaba de aparecerse en mi mente mientras mencionaba la palabra "fríos."
"- A Ka'Wi, el único hermano de Taha Aki, era el mayor, fuerte y valiente. Profesaba la paradójica idea de que su espíritu había sido bendecido por los dioses ancestros en el momento de su nacimiento. Kanira, que significa Semilla, lo trajo al mundo rodeado de curiosidades, que en aquellos tiempos, si no sabían de su procedencia los tildaban como maldiciones. Kanira o Kara como le decían, fue la única mujer capaz de traer al mundo a los dos hombres que algún día se convertirían en lobos.
Mis ojos estaban como platos. No podía dar crédito a sus palabras.
"El embarazo de A Ka'Wi se mantuvo en secreto hasta el día que Kara dio a luz, y solo porque el padre del bebé nunca apareció. Unos aseguraban haberlo visto. Otros simplemente preferían guardárselo. Pero ese hombre nunca apareció. El chico creció con grandes habilidades para la caza y la pesca que era como sobrevivían en tiempos de crisis y así fue ganando jerarquía en la tribu. Kara volvió a casarse y después de un tiempo tuvo a su segundo hijo. Los hermanos parecían llevarse bien, eran los preferidos de la tribu y de su madre que los adoraba, pero el padre de Taha Aki no podía soportar que A Ka'Wi fuera más que su propio hijo o que él mismo. De allí vinieron las peleas, los celos y discusiones por parte del hijo mayor de Kara y aunque Taha Aki era muy pequeño aún y no entendía de jerarquías ni le importaba el poder, siempre tuvo fe en su hermano. Pero esa fe se vio derrumbada tras una riña que le costó la vida a su padre. Todo el mundo en la tribu silenció su muerte."
"Después de un tiempo, Kanira murió en misteriosas circunstancias, una tarde la encontraron a orillas del rio. A Ka'Wi cayó en una depresión por la muerte de Kara, dejó de cazar para la tribu y se sumió en el ciego dolor de la depresión. Entonces, huyó incapaz de soportar un día más el lugar donde había crecido su madre. Taha Aki, quizá no bendecido por la fuerza y la valentía, pero si consagrado con el don de la sabiduría y el perdón, terminó por ser el mentor de la tribu, era más que un mentor, era la perfecta imagen de un verdadero jefe. Entristecido por la pérdida de su hermano, envió guerreros a buscarlo, pero sin resultados."
"Después de unos años cuando todo parecía estar bien, A Ka'Wi regresó. Su hermano lo recibió con los brazos abiertos sin hacerle preguntas sobre su partida, era demasiado bueno para reprocharle el haber dejado la tribu. Les presentó a su esposa e hijos pequeños y le dio un lugar a su lado. A Ka'Wi, le confesó a su hermano que mientras estuvo ausente descubrió que poseía el don de abandonar su cuerpo en espíritu y que la primera vez fuera de su cuerpo había logrado introducirse en el de un gran lobo blanco. La tribu Cheyenne le llamaba Ma'heo'o."
-¿Qué significa? – pregunté recordando que Leah había dicho lo mismo en nuestro encuentro con A Ka'Wi.
-Espíritu Sagrado – dijo Billy.
Espíritu sagrado, para variar.
-Pero el ansia de poder – continuó – Y la envidia de ver que su hermano estaba rodeado de amor, de una familia y de una buena posición, lo llevaron al borde de la locura. Más aún cuando descubrió que Taha Aki también podía abandonar su cuerpo en espíritu, decidió alzarse contra él, lo retó, le pidió que lucharan como lobos y que solo el mejor lograría quedarse con el titulo de jefe, con la tribu y como A Ka'Wi estaba convencido de ganar, le juró que si perdía, le quitaría también a su esposa. Taha Aki por supuesto no aceptó pero siempre había querido demostrar sus dotes de lucha, así que por unos días incursionó en la duda, hasta que aceptó.
"A Ka'Wi terminó por ganarle la batalla a su hermano, por ser más fuerte y experimentado en la lucha, dejando a Taha Aki adolorido y casi al borde de la muerte. Pero al volver al pueblo, su gente le dio la espalda y con odio lo señalaron como asesino, esta vez recordándole fríamente que él mismo había matado al padre de Taha Aki. Decidieron irse de donde estaban pues no veían razón para quedarse si no estaba su jefe Taha Aki. Se llevaron con ellos al moribundo, lo cuidaron y esperaron que sanara para que volviera a tomar su puesto y así llevar de nuevo la armonía a la tribu. A Ka'Wi, al verse solo decidió volver alegando estar arrepentido, pero su hermano, haciendo lo contrario a la primera vez, lo condenó al destierro y lo envió lejos, impidiéndole regresar a casa y a su propio cuerpo quedando así como un lobo derrotado y maldito para siempre."
Billy no podía mirarme a los ojos.
Me quedé en silencio analizando aquel retacito de historia, tan corta pero tan primordial e importante.
-Cómo es que ha pasado tanto tiempo y ustedes, "los miembros del concejo" – lo dije como si fuera una palabrota – Nunca nos dijeron nada. ¿Por qué Billy?
-Fue un grave error. Lo siento hijo.
-¿Ahora qué pasará? – pregunté con enfado.
-Debemos proteger a Leah, él vendrá por ella y no descansará hasta que la tenga – musitó con pesar.
-¿Pero… por qué?
-¿Jake, nunca te has preguntado la razón por la que tenemos a una única "Hembra" en la manada?
-No, nunca – admití.
Billy suspiró.
-Las líneas genéticas se vieron fragmentadas hace muchos siglos cuando sucedió esto. Está claro que Leah representa un punto muerto genético para la licantropía, pero según la historia, esta mujer debía ser adorada y hasta venerada. Cosa que Kara nunca supo o le ocultaron. Jake – dijo como si fuera algo grande alzando los brazos – Leah es una segunda Kanira, es más fértil que la tierra arada, es capaz de sustentar una progenie numerosa de lobos, pero solo con aquel que active su sistema – Billy se detuvo - Que podría ser cualquiera.
Casi me ahogué con mi propia saliva.
Ahora entendía el experimento de "una para todos y todos para una" Leah no intentaba vivir en "el pecado" estaba lidiando con él para conseguir a ese alguien que pudiera embarazarla. Alguien que, como había dicho Billy, activara su sistema. Mi mente retrocedió hace cinco años cuando por una vez Leah estuvo de acuerdo con Rosalie en cuanto el nacimiento de Renesmee. Ahora me doy cuenta de las cosas que se atrevería a hacer una mujer para tener hijos.
-¿Espera, me estás diciendo que A Ka'Wi la quiere para procrear? – dije con asco.
No lo podía creer.
-Es…lo único que se me ocurre Jake.
-Ella lo sabe.
-Solo a ella se lo confesamos una vez, si.
Con razón, Leah reconoció en seguida al Ma'heo'o.
-No entiendo algo Billy. Si el padre de A Ka'Wi activó el sistema de Kanira, entonces el padre de Taha Aki… ¿también?
-No necesariamente. El padre de A Ka'Wi puedo haberlo hecho.
Fruncí el ceño. Estaba eufórico con lo que acababa de escuchar. Pero era ese tipo de euforia por la que podría salir corriendo. Esto daba miedo.
-Hay que proteger a Leah pero…
Lo pensé por unos segundos.
-¿Y si a Ka'Wi no es ese hombre? – pregunté.
-A Ka'Wi es el Ma'heo'o y Leah la Hē'e de la tribu Jake, ¿qué te dice eso? ¿Y qué importa? De todos modos hay que protegerla, no esperes que dejemos que se la lleve.
-Eso está claro papá pero – insistí - ¿Qué posibilidades hay de que Leah pueda tener los hijos de A Ka'wi?
Billy me miró con la respuesta en sus ojos. Esto no podía estar pasando.
-¡Maldición! – dije entre dientes.
-Todo puede pasar Jake, yo solo estoy lanzando flechas a ver a cuál de ellas atino. Puede que lo que te digo no sea del todo convincente pero sé las razones por las cuales A Ka'Wi volvió y no es precisamente a tomar el té.
Hubo una pausa.
La expresión de Billy se parecía mucho a una que nunca olvidaría. Era la misma expresión cuando nos dijo a mis hermanas y a mí que mamá ya no iba a estar más con nosotros y que solo íbamos a ser nosotros cuatro. Era atemorizante recordarlo y aunque seguía doliendo, no era para nada comparado con el miedo que empecé a sentir. Si A Ka'Wi había regresado para reclamar su lugar que le fue quitado hace tanto tiempo, eso quería decir que no venía agitando una banderita blanca sino con toda la intención de eliminar al que se le atravesara a sabiendas de que nosotros, como miembros y protectores para la tribu, íbamos a oponer resistencia contra lo que fuera. Esto era peor de lo que hubiera imaginado.
-Billy – dije mirándolo con fijación – Dime que sucede, por favor.
El miedo volvió apoderarse de Billy. Sus manos se enroscaban con nerviosismo en su camisa y temblaba con ligereza. No pude evitar pensar lo peor.
-Papá – me incliné como pude y lo tomé de las manos – ¡dímelo!
Billy inspiró profundo y luego tragó saliva.
-Solo el jefe verdadero de la tribu y el alfa de la manada podrá enfrentarse con A Ka'wi.
No necesitó decir más.
Me quedé en silencio procesando aquellas palabras. "Solo el jefe verdadero de la tribu y el alfa de la manada podrá enfrentarse con A Ka'wi." Lo único que podía mover eran mis párpados pues los ojos se secaban con rapidez. Todo mi cuerpo estaba paralizado por el miedo. Sabía que no tenía opción, tenía que asumir mi puesto en la tribu. ¿Cómo es que nunca lo acepté y ahora me toca hacerlo para salvar la vida de todo el pueblo? de mis hermanos, de mi padre. De la mujer que amaba.
-¿Qué pasará con Nessie? - Alcancé a decir – ¿Papá que sucederá con ella?
Lo miré.
-Jake, ahora solo debes concen…
Se detuvo en seco y me observó con los ojos como platos.
-Tú…tú no le habrás mostrado a Nessie a ese anciano – se detuvo y me miró con precaución – ¿verdad?
Mi vida se fue en aquella pregunta.
Llevé el brazo bueno a mi cabeza y comencé a halarme el pelo con rabia, sentía impotencia y ganas de llorar. Nessie no, por favor, Nessie no, Nessie no. Repetía una y otra vez en mi cabeza.
-Oh, Jake –se lamentó Billy con la voz quebrada.
Hasta ese momento no me había querido dar cuenta que por más que yo no hubiese querido, Nessie hubiera aparecido en mi mente. Pensaba en ella consciente e inconscientemente. A Ka'Wi había estado atento la mayor parte del tiempo que estuvo allí a cualquier cosa que pasó por mi cabeza en ese instante.
-Debemos decírselo a los Cullen – me informó con la voz apagada.
-Iré por ella ahora mismo – me levanté de un salto ignorando el dolor en mi cuerpo.
-¿A Denali?
Caminé cojeando hasta la puerta pero Billy se me adelantó.
-Espera Jake, ¿piensas correr hasta Alaska en ese estado?
-¡Está en peligro! – vociferé.
Becky me observaba desde la cocina con el rostro crispado del miedo.
-Jake, se que la amas, pero debes…
-Sé lo que tengo que hacer papá – dije poniendo la mano en la puerta.
En ese instante tocaron desde el otro lado, se oía el murmullo de gente. Abrí la puerta de golpe y mis hermanos me devolvieron las miradas con desaprobación.
-Gracias por recibirnos en la puerta Jake – dijo algo divertido Paul – Muy cortés de tu parte.
-¿Qué haces levantado Jake? – preguntó Seth tomándome del codo con delicadeza. Los demás comenzaron a entrar.
Me llevó al sofá y me obligó a sentarme.
-¿Como está Leah? – pregunté.
-Acaba de despertar – musitó.
Intenté zafarme de los brazos de Seth, tenía algo que hacer.
-Debo ir por Nessie Seth.
-Tú no iras a ningún lado, ellos ya están aquí.
Mis ojos se clavaron en los suyos.
-Qué bueno que están aquí, mi hijo…tiene algo que decirles – comenzó Billy.
Todo el mudo me miró pero yo parecía estar en otra parte.
-¿Jake? – dijo papá.
Seth me dio un codazo en el costado para que reaccionara pero preferí ignorarlo. Los Cullen estaban aquí. Nessie está aquí. El alma regresó a mi cuerpo.
-Yo…
Los miré a todos sin saber que decir. No sabía cómo hacer esto. Pero más allá de tener que tomar mi posición y darle una explicación a mis hermanos, Renesmee era lo único que me importaba ahora. No podía concentrarme si sabía que estaba aquí, a solo unos kilómetros de distancia.
-Lo siento – dije levantándome del sofá – Discúlpenme, lo siento.
-Jake…
-Lo siento papá, pero tienes una historia que contrales primero. Los veo mañana a primera hora chicos. – me despedí con un mano y abandoné la sala.
Caminé despacio a mi habitación, entré y cerré tras de mí. Allí, a oscuras me senté en el borde de la cama y respiré con calma y profundo, intentando así concentrarme. Mi respiración se hizo más rápida y el corazón casi se salía de mi garganta. Estaba a punto de explotar. No sabía si sentirme feliz por su regreso o sentirme aterrado. ¿Que era peor? ¿Tenerla tan cerca o tan lejos? Acaso había alguna diferencia. Mi Nessie seguía estando en peligro.
Debía ir por ella.
Pero… ¿cómo hacía eso? Afuera había un montón de gente y seguramente me impedirían salir de casa. La única solución era…miré a un lado y estudié con detalle aquel cuadrado bloqueado por un vidrio de cristal. La ventana. Iba a ser difícil salir con las costillas rotas pero…lo que sea por ella.
En el preciso momento cuando me disponía a salir sonó la puerta tras de mí.
-¡Maldición! – dije entre dientes.
-¿Ibas a salir por la ventana Jake? – preguntó Sam a mi espalda.
Me volví con lentitud sacando despacio mi torso del marco. La habitación se iluminó.
Sam rio.
-Muy típico de un enamorado. Escaparse por la ventana a ver a su amante ¿no? Por cierto, Nessie está aquí, pero eso ya lo sabes.
-Nessie no es mi amante – dije moviéndome con dificultad pues una de las vendas quedó atrapada en el alfeizar – ¿Me ayudas?
Sam se carcajeó de nuevo. Se acercó hasta mí y tiró de la venda de mi brazo dejándome libre.
-Ni siquiera es mi novia – dije con la voz áspera.
-Vamos Jake, no seas tan negativo. Algo bueno debe pasar.
Lo miré casi ofendido.
-Algo bueno. Si claro – dije poniendo los ojos en blanco.
-Olvídalo ¿sí? No saldrás de aquí. Nessie, ahora debe estar dormida, en paz. Sin saber absolutamente nada de lo que está pasando. Déjala descansar por unas horas más.
Me senté en la cama molido.
-Tú también necesitas descansar Jacob. Tienes que recuperarte, no desaproveches el tiempo que se tomará A Ka'Wi para regresar.
Fruncí el ceño.
-¿Qué?
-Bueno, el necesitará más que su propia fuerza y entereza para enfrentarse a los licántropos.
-Sam, ese tipo es espeluznante. ¿Qué te hace pensar que se dará su tiempo? – inquirí.
-No lo sé, pero mientras esperamos…recupérate ¿sí?
Mi mente se desvió a otra cosa.
-Dijiste "esperamos" – negué con la cabeza – No hay un "esperamos" seré yo quien…
-Eso no lo decidiremos ahora Jake – me interrumpió - Además, necesitas estar en tu forma lobuna para tomar tu posición como alfa.
-Pero no para tomar la del jefe de la tribu – me acerqué a él y lo tomé de cuello fraternalmente – Sam…
El rostro de Sam se contorsionó. Esto debía ser sencillo, tal y como había sucedido cuando tomé mi puesto como alfa de la manada. Solo debía sentirlo, sentir la grandeza que me profería tener a cargo una responsabilidad tan grande y arrastrar con ella la línea estrecha que me unía con Taha Aki.
-No Jake.
-Exijo el derecho…
-No lo consentiré Jacob – dijo tomándome del brazo.
-Que me fue otorgado desde mi nacimiento...
-No es el momento.
-Ahora mismo.
Lo miré con fijación. Nuestros ojos quedaron conectados por unos segundos en los que sentí que nuestras pupilas se dilataron hasta tomar la forma del iris. Lo dejé desprenderse de ese sentimiento de pertenencia poco a poco. Solo faltaba algo.
-Prometo – suspiré – Juro proteger la tribu pase lo que pase y cuidar de ustedes por sobre todas las cosas como una vez lo hizo Taha Aki. Quiero Sam, que confíes en mí y me des la oportunidad de hacer lo que debo siendo alfa y jefe de la tribu Quileute. Yo Jacob Black, asumo con total responsabilidad los buenos y malos tiempos que se avecinan.
Sam asintió una sola vez.
-Tienes…tienes mi aprobación – dijo.
Abracé a mi hermano.
-Ve y ten hijos con Emily Sam. Es una orden.
Se echó a reír.
-Gracias Jake. Muchas gracias. – Dijo con alivio – Pero no creas que estas solo. Tienes a tus hermanos que al igual que tú, harán lo que sea por la tribu.
-Lo sé.
Acababa de firmar mi sentencia de muerte.
Sam y yo hablamos por un par de minutos más y antes de irse me hizo acostarme en la cama. Luego cerró la puerta de mi habitación tras apagar la luz. Decidí dejar para dentro de unas horas más mis ganas de ir a ver a Nessie. La verdad era que necesitaba dormir un poco.
Suspiré.
Ya no había vuelta atrás. A partir del momento en que decidí tomar mi palabra como el jefe de la tribu, se creó una especie de idea, si se podía llamar así, que debía hacerme responsable por mucha gente, era el jefe ahora. Le había quitado un gran peso de encima a Sam, pero estaba seguro que él habría hecho lo mismo por mí.
Alcé mi brazo bueno en la oscuridad, afortunadamente era allí donde Nessie había amarrado su mechón de pelo, así que lo llevé hasta mi nariz e inspiré profundo y cerré los ojos deseando que las horas pasaran rápido.
Quizá quieran saber... La tribu cheyenne.
El nombre de cheyenne provenía de Sha Hi´yena, "pueblo de una lengua extranjera". Los franceses les llamaban los "Perros".Los cheyenne provenían de lo que ahora es Minnesota Central, pero emigraron al oeste a fines del s. XVII, estableciéndose a lo largo del río Cheyenne. Vivían en casas de tierra y cultivaban. Los ojibwa los echaron en 1770 y emigraron a las praderas.
Los conflictos aumentaron con la matanza de hombres, mujeres y niños pacíficos por parte del ejército de E.E.U.U. en 1864 (Sand Creek). Custer los derrotó en Washita en 1868. Aliados con los sioux oglalas, hunkpapas y santees, se vengaron en Little BigHorn (25 de junio de 1876).
Tras su rendición en 1877 fueron reubicados por el gobierno en el Territorio Indio (Oklahoma), donde sufrirían hambre y enfermedades. Actualmente quedan entre 5 y 6000 cheyennes, ubicados en una reserva de Montana y otra en Oklahoma con los arapahoes. El idioma forma parte de la familia de las lenguas algonquinas y es uno de los pocos idiomas algonquinos de las praderas que desarrolló características tonales. Los idiomas más próximos al cheyenne son el arapaho y el ojibwa (chippewa).
Algunas palabras y/o nombres son originarios de la tribu como lo es Ma'he'o o Hē'e que significan "espiritu sagrado y hembra" respectivamente. Otro de los nombres mas comunes en la tribu son Kanira y A Ka'Wi.
