Twilight pertenece a Stephenie Meyer
Capítulo 12
Noche del sábado, dos días después del día de gracias 2007
Edward temblaba, en ira o miedo, no lo sabía, él simplemente era un cuerpo en posición fetal sobre una cama sucia y varias botellas de vino sin abrir. Cuando abría los ojos era sólo para verificar si era ya de noche o si seguía vivo.
Cuando cerraba sus ojos veía la cara de Bella aterrorizada y llorando lágrimas negras, sentía su cuerpo temblar igual o más de cómo estaba temblando él ahora, luego sentía un escalofrío por todo su cuerpo de pensar que Jasper o Carlisle se enteraran de lo que había hecho y de pronto quería vomitar nuevamente. El ciclo era repetido constantemente en su mente como un disco de vinyl gastado.
Para Edward la culpabilidad era algo familiar, la consideraba una forma de civilización moderna y había encontrado que ésta era el símbolo de toda felicidad enfermiza cosa que cultivaba ya varios años. Mientras reflexionaba el nivel de culpabilidad que sentía hacia lo que le había hecho a Bella pensaba también en su madre y la cantidad de culpabilidad que sentía hacia ella, hacia Alice, hacia cualquier mujer que ha tocado su vida. A veces sentía esa serenidad de que algún día podía remediar su situación, de regresar a como era antes; pero Edward era un artista de la sensibilidad y de la insensibilidad, él sentía hasta dejar de sentir y con un sólo roce volvía a sentir, tímidamente como cuando era niño en brazos de su madre.
Él se había rebajado hasta el lodo, diciendo y haciendo lo peor en su vida adulta, a gente que amaba, hacia él mismo, manipulando e hiriendo a la mujer que más había amado, a su madre. Si Edward sabía de algo, si era experto en algo, era en culpabilidad pero eso no lo hacía un experto en redención, pero si en la auto flagelación, es por eso que él se rehusaba en dormir, en comer o beber hasta sentir que había expulsado todos sus demonios.
Bella Swan no era una mujer religiosa, sin embargo en este momento tenía la necesidad de rezar y pedir un milagro, el milagro de que algo o alguien la sacara de esta mesa y la llevara lejos, muy lejos de aquí, de preferencia a su dormitorio en Seattle.
-Bella, has estado muy callada toda la cena, ¿sucede algo?-Pregunta Carlisle en su tono amigable y coqueto a la vez.
-Si, no… es decir no sucede nada- Bella quería darse de frente contra la mesa y gritar.
-¿Segura?-Esta vez en Jasper tocando su mano bajo la mesa. Ella voltea y le sonríe lo mejor que puede, el resultado es una mueca más o menos parecida a una sonrisa.
-Aja-Dice insegura y tomando su tenedor con un poco de pollo parmesano.
-Tengo que decir que este pollo es lo mejor que he probado, con todo respeto a Esme- Dice Carlisle al cielo y levantando sus manos en gesto. Jasper ríe, Bella repite su mueca que se asemeja a una sonrisa.
-¿Encontraste todos los ingredientes en la tienda?-Bella no sabe si preguntó Jasper o Carlisle, está muy ocupada evitando vomitar el poco pollo que ha comido. Imágenes de Edward aplastando su garganta pasan por su mente.
Con manos frías y sudorosas Bella toma su vaso de agua para evitar vomitar en la mesa.
-Si- Dice después de tomar un trago.
Jasper la mira y sabe que Bella no está bien, que algo la preocupa, en su juvenil mente él lo asume a lo que pasó la noche pasada, a que Bella está dudando sobre su relación con él. Jasper siente en ondas inmensas la incomodidad de Bella al estar en la casa y junto a él. Desde ayer en la noche cuando tuvieron su primera relación sexual ella lo ha evadido y hasta ha evitado tocarlo o cuando él la toca encuentra rigidez y tensión en el cuerpo de Bella, es como si no soportara que él la tocara.
Cuando la cena termina y Jasper se ofrece como voluntario a lavar los trastes Bella corre al cuarto de Jasper y se cambia a sus pijamas. Éste proceso mientras que es automático también es simbólico. En la mente de Bella sus pijamas la protegen de todo contacto físico con Jasper y entre más capas de ropa, la barrera será más dificil de atravezar.
Concientemente Bella no allá una conexión, en realidad no la busca, en realidad ni siquiera sabe que se está alejando más y más de su novio y está entrando en una crisis interna tan grande que en las próximas horas cometerá el peor error de su vida y el acto que cambiará todo lo que conocía respecto a los hombres, el amor y el sexo en sí, es un acto que aunque es un error, ella jamás se va a arrepentir de haberlo cometido.
