Los personajes de la saga pertenecen en su totalidad a StehpM. La historia y el desglose de algunos otros personajes me corresponden como autora de la misma


holaaaaaaaaaaaaaaaa chicas como están? una inmensa disculpa por no haber actualizado, de verdad que pensé que esto seria muy facil cuando acepté mi trabajo y ahora con las clases mmm es complicado!

Pero aqui estoy, gracias al cielo y a todas mis nueve musas (Calíope, Clío, Erato, Euterpe, Mélpomene, Polimnia, Talía, Terpsícore y Urania)! (si es que existen) XD

Todos creemos en una locura...! así como yo creo en las musas y en que algún día un hombre (parecido a Edward Cullen) se interponga entre una camioneta y yo para salvarme la vida, ustedes también pueden hacerlo.

Este capitulo es muy complicado, pero cual no lo es? espero que no quieran asesinarme luego de leerlo, ni que terminen por odiar a uno que otro personaje por allí...!

Una vez mas, quiero agradecerles por leerme y comentar.! eso siempre será de gran ayudita para mi.!

Se les quieres lectoras.!

Con cariño Gi.


¿Qué es más difícil? Vivir o…vivir sin él.

-Gracias por este día Jake.

Otro atardecer más junto a mi Jake. El astro rey comenzaba a descender lentamente, dominando por completo la panorámica vista que ofrecía en el cielo. Me ponían sentimental las puestas de sol, no sabía por qué, pero me sentí feliz en ese momento de saber que, mi repentina emoción, la pudiera vivir cada vez que quisiera, con el hombre que amaba. Entonces así, no me inquietaba tanto que al llegar la tarde sus brazos terminaran donde siempre deseaba que estuvieran. Mi cuerpo agradecía eso, y yo también. Con toda el alma.

-Cuando quieras.

-Siempre quiero – dije con sinceridad.

Mi cuerpo se estremeció cuando ocultó su rostro en mi cabello.

Estaba disfrutando realmente el momento. Era como si nunca antes me hubiera sucedido algo similar, y aunque si pasaron esos detalles repetidas veces, sentía como si cada uno fuera único y con una carga de emoción, de pasión y locura, mucho más intensas que la anterior. El sol dio su último suspiro y se ocultó dejándonos casi a oscuras.

-Que hermosa vista – dije maravillada.

-No tanto como la mía.

Sonreí.

Si Jake me hiciera delirar con su voz más que con sus labios, estaría ahora viendo Ángeles, hadas, ninfas y luciérnagas bailando una dulce melodía en medio de un jardín lleno de flores hermosas y un lago cristalino. Acaricié la piel de sus brazos con mis dedos y sucumbí ante la poderosa y omnipotente razón de que lo amaba, que me estaba muriendo por él, ya no podía ocultarlo más. No podía seguir ignorando por más tiempo el verdadero significado de sus besos, de sus caricias, de sus abrazos y sus miradas apasionadas. No podía seguir dándole la espalda a lo que realmente estaba sucediendo en ese momento y de lo que antes nunca quise darme cuenta. Amaba al hombre que estaba junto a mí y siempre lo supe. Ese amor fue creciendo y se fue intensificando cada vez que me acercaba más y más a la adolescencia. Cuando ya no podía mirar su cuerpo sin desear tocarlo, cuando ya me hablaba y no podía evitar observar sus labios en cada movimiento, cuando me dejé llevar por el pánico del primer momento, del primer beso, cuando en Denali lo había extrañado con todas las ansias que pude aguantar dejando caer lágrimas silenciosas. Cuando ya ni me importaba lo que pensara mi propio padre.

Estaba enamorada.

Él lo era todo para mí, sin saberlo. Lo que sentía llegaba más lejos del límite de lo increíble, más allá de lo desconocido y tan inmenso como el espacio, donde la gravedad no existe y que solo se puede flotar y sentirse seguro de no caer. Allí se encontraba él, mi espacio exterior, mi apoyo, la fuerza extraña que me permitía estar segura en medio de la nada, en medio de mi vida que no tenía sentido. Pero que equivocada estaba, al menos en lo de la gravedad.

Pero… ¿Qué es el amor? ¿Un sentimiento o una necesidad? ¿Algo de lo que dependemos? ¿Nos une o nos desune? ¿Tiene que ver con nuestro destino? O es el amor una sensación placentera cuya experiencia es cuestión de azar, algo con lo que una tropieza, si se tiene suerte.

Tenía entendido que amar poseía muchos significados, pero para mí, Nessie Cullen, la palabra "amor" consistía probablemente en la perfección. ¿Pero, cómo un ser perfecto puede amar? ¿Cómo sentir anhelo sin sentir ambición? ¿Deseo sin convertirlo en un capricho? ¿Cómo sentir pasión sin sufrir el ardor del frenesí como la sangre tibia al recorrer mi garganta? No podía existir tal excelencia en los términos del amor tomando en cuenta que se ama reunimos todas las mejores propiedades de las cosas más maravillosas y perfectas que consideramos en el mundo olvidando por completo todo lo demás, sin importar nada en absoluto. Pero si debía existir ese sentimiento puro y real, algo innato en su totalidad, del que sin palparlo saber que tiene forma, sin saborearlo saber que es dulce, que sin verlo saber que está allí.

Ignoraba todo lo referente al amor, pero siempre tuve la certeza que estuvo dentro de mí, buscando salir y expandir sus alas como una mariposa preparada para su primer vuelo. Pero era la necesidad que sentía hacia él la que me atraía más a su cuerpo, a sus ojos, esa mirada. Ahora existía la gravedad, vaya que si, solo que en vez de atraerme hacia el centro terrestre toda esa fuerza se confabulaba para conducirme a una sola dirección, a una sola persona.

Él sostuvo su mano con la mía por unos segundos en los que pensé que no iba a poder estar de pie por más tiempo. Solo su pecho caliente, su aliento, sus ojos oscuros, me permitían estar segura de que él existía, que estaba parado frente a mí y que era mío, solo mío, porque así lo exigía todo mi ser. Recorrió su mirada por mi rostro dejando que yo diera el primer paso. De un momento a otro sus brazos bordearon mi cintura atrayéndome a su abdomen perfecto, me sentí segura, confiada y por primera vez no tuve miedo de mis pensamientos ni de las sensaciones imposibles que ahora ahogaban mi delgado cuerpo. Me alcé de puntillas y crucé mis brazos en su cuello llevando mis labios cerca de su oído, me sorprendí de las pocas ganas que tenía mi garganta de emitir sonido alguno, pero hice un esfuerzo y susurré.

-Te necesito.

-Aquí estoy – murmuró en medio de un jadeo.

Me acerqué a él y en palabras mudas que salieron desde mi pecho le pedí que me besara. Era como si me hubieran puesto "mute" con un control remoto. Pero más que mi incapacidad de seguir hablando, fue la cobardía la que hizo presencia en mi cuerpo inhabilitándome por completo. De igual forma lo miré, rogando que mis ojos hablaran por si solos, que le dijeran lo que no me atrevía a confesar en palabras.

Sin embargo…

-"Te amo" – dije en mi mente.

Eso era lo más acertado que podía decir en ese momento. Quizás siempre lo pude haber dicho, pero era un "Te amo" con muchos significados, íntimos y sentimentales que cambiaron mi forma de pensar en los últimos dos años de mi vida que pasé con Jake. Sentía, en ese momento, que era la única persona por la que pudiera decir aquellas palabras con tanto fervor y aunque solo eran unas simples letras, no dejaba de invadirme un sentimiento extraño y masivo cada vez que lo miraba a los ojos. Jake me dejaba claro que correspondía a ese sentimiento. No podía creer lo idiota que había sido. Solo lamentaba no haber tenido las agallas de haberlo dicho antes, pero podía remediarlo, tal vez no repetiría – Te amo- cada diez veces por segundo pero sí tenía otra forma de decirle a Jake que lo amaba, lo que dijera o pensara no era suficiente para explicar lo que en realidad estaba sintiendo. No había una mejor forma de describir todo un futuro con él, toda una vida, así quería que fuera, los dos juntos por siempre porque no comprendía ni anhelaba un mundo en donde no pudiera estar con Jake y aunque él sabía que lo adoraba con todo mí ser, solo podía decir una cosa.

-"Quiero estar contigo."

-Y yo mi cielo – dijo silenciando mis labios y pactando nuestro amor con un beso.

-Dilo de nuevo ¿¡Que tú y Jake qué! – gritó Alice.

-¡Shh! Cierra la boca tía Alice – dije horrorizada.

-No lo puedo creer – canturreó Rose lanzándole una mirada sarcástica a su hermana.

-De acuerdo no la agobien ¿sí? – declaró Esme.

-Sí, no me agobien.

Mi madre entró a mi habitación cerrando la puerta tras de sí lanzando su teléfono celular a un lado.

-¿Y bien? – pregunté.

-Tu padre viene en camino.

Sentí una presión en el estomago.

-¿Y? – dije con impaciencia.

-Él ya lo sabe Nessie – dijo mamá con expresión de horror.

-¿Se lo dijiste Bella? – chilló Rose.

-No, claro que no. ¿Acaso oíste que le dije algo Rosalie?

-¡Bueno ya! – Dije levantándome de la cama – Iré a hablar con Jake. Y ustedes, se quedan aquí.

-¿Que haremos con Edward?

-Yo le explicaré todo.

No sé por qué tenía el presentimiento de que algo, bueno o malo iba a suceder.

Abrí la puerta de la habitación y caminé a la salita donde me esperaba mi novio. Desde que llegamos a casa, Jake se había mantenido con el firme propósito de explicarle todo a Edward pero por un milagro de dios, los chicos se habían ido de caza por la tarde al bosque de Olimpia y por los momentos no regresarían hasta dentro de unos escasos treinta minutos. En cambio las "nenitas" como les decía Emmett, excluyendo a su madre, se habían reunido en mi casa para platicar de quien sabe qué cosas en una tarde fría donde ni té podían tomar. Me hubiera gustado llegar y decirle solo a mi "Madre" y no a las que se peleaban por serlo, que Jake y yo ya éramos novios. Fue como – "mamá, tías…abuela, Jake es mi novio." Como me hubiera gustado habérselos dicho por separado, tantas preguntas y expresiones al mismo tiempo me iban a volver loca. ¿Qué? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿De verdad, quiero decir…en serio? Y un ligero resoplido de Nieve que descansaba a mis pies, feliz de verme. Todo fue muy rápido, llegamos, abrí la puerta, Jake casi se muere de vergüenza pues entramos tomados de la mano y en medio de un beso, las miradas sorprendidas de mis tías mi abuela y mi madre. ¿Cómo le decía que había gente en casa? no pude pensar bien en ese instante ni anteriormente, además, mi boca estaba ocupada.

-Lo siento – fue lo que dije.

No me di cuenta hasta que ya estábamos dentro. Lo demás, no fue más fácil pero menos complicado, no hizo falta decirlo con todas sus letras pero Alice parecía no terminar de comprender el significado de "somos novios." Mamá ya lo esperaba, Esme ni hablar y Rose no dejaba de lanzar miradas terroríficas hacia la puerta de mi habitación. "¿Qué hacemos?" decía una y otra vez como si se tratara de una película de terror donde las criminales escondían el cuerpo se victima en el armario de la habitación mientras escuchaban las sirenas de los policías acercarse.

-No es para tanto – decía por enésima vez.

Gozaba de muy poco tiempo para convencer a Jake que regresara a casa, pero es que era tan terco. Todo había resultado muy lindo en el parque, como para echarlo a perder con una discusión. Ya estaba hecho, éramos novios y nada de lo que dijera o hiciera papá lo iba a cambiar. Pero por otro lado me encantaba que Jake insistiera en quedarse, me hacía sentir valiente y segura aunque mi lobo no se sintiera igual.

-¿Cielo, seguro que quieres quedarte? Viene en camino – pregunté sentándome a su lado.

Asintió mirándome con expresión segura.

-Todo va a estar bien – me aseguró – ¿Estamos juntos en esto no?

-Siempre – dije dándole un beso en los labios.

Entonces oí que con rapidez se acercaban por el bosque.

Inspiré profundo.

-Aquí vienen – susurré levantándome del sofá. Jake me imitó.

Nieve salió corriendo de mi habitación seguida de las chicas que parecían más nerviosas que yo. Les pedí calma con un ademán de manos y nos quedamos en silencio esperando que hicieran su aparición por la puerta.

Jake me tomó de la mano y le dio un leve apretón.

La puerta se abrió y mi padre seguido de sus hermanos y mi abuelo entraron en tropel por el umbral de la puerta riendo y hablando entre sí, goteando agua por todas partes. Todos nos miramos en silencio.

-¿Reunión familiar? – preguntó Emmett en tono burlón.

Mi mirada captó la de mi padre quien no despegaba los ojos de nuestras manos unidas.

-Así que es cierto ¿no? – preguntó Edward sin mover un músculo de su cuerpo.

Antes que pudiera decir algo Jake dio un paso adelante y asintió.

-¿Que somos novios? Si, es cierto Edward.

Mi padre le sostuvo la mirada por un segundo y luego me miró. Yo asentí.

-Supongo que ya lo sabías…

-Cierra la boca Black – soltó Edward.

-¡Papá!

Me solté con brusquedad de la mano de Jake y avancé hacia él.

-Ahora es mi novio y si no te molesta…

-Nessie – murmuró Jake.

-Y si no te molesta – dije ignorándolo – Espero que de ahora en adelante no le hables de ese modo. Papá…es parte de mí ahora, siempre lo ha sido porque lo amo y muero de vergüenza por decirlo frente a ustedes pero por si no se han dado cuenta soy una mujer, que piensa y siente diferente. No sé cuantas veces he dicho esto pero es cierto. Necesito que lo aceptes, tú y los que piensen igual que tú – añadí lanzándole una mirada de advertencia a Emmett, luego a Jazz y por último a mi abuelo.

Nos miramos fijamente por unos segundos. Le pedí, le supliqué con la mirada que lo entendiera porque estaba decidida a salir de esa casa con Jake si se ponía muy difícil.

-Edward, la amo viejo.

Dio un paso adelante.

-Nunca le haría daño, porque es lo más importante en mi vida como lo es Bella para ti.

-No compares.

-¿Qué hace mejor tu amor hacia Bella que el mío hacia Nessie? ¿Cuál es la maldita diferencia Edward? ¡Dímelo! ¿O acaso crees que no la puedo amar como tú a tú esposa?

Repentinamente mis ojos se llenaron de lágrimas.

Mi padre lo miró con rabia.

-Creo que nosotros no vamos – dijo Rose haciendo señas a los demás para que se movieran.

Todos se fueron sin decir una palabra mientras que mi padre y mi novio se retaban con la mirada. Bella se acercó a mi espalda con sigilo.

-Yo sé si cual es la diferencia. El problema es que tú no quieres admitirla. Yo nunca le mentí a Bella.

Fruncí el ceño.

-No – dijo Jake con un hilo de voz – Sabes que no lo hice porque quise.

-Pero lo hiciste Jacob.

-Edward por favor – le pidió mamá.

-¡Como te hago entender que haría lo que fuera por ella! Es mi vida y tú lo sabes maldición, sabes lo de la maldita impronta. Lo sabes todo. ¿Esto era lo que querías? pues que ella lo sepa no va a hacer la diferencia ¿Si lo aceptaste desde el principio porque ahora no puedes? ¿¡Por qué maldita sea!

-¿Qué? – pregunté incrédula.

Jake salió disparado hacia la puerta, la abrió de golpe y salió corriendo. Lo seguí sin titubear dejando a mis padres en medio de la sala.

-¡Jake regresa! – le pedí.

-¡Vete a casa!

Todo estaba completamente oscuro e inundado de agua que caía con fuerza sobre los árboles. Estaba confundía por lo que acababa de pasar. Y asustada. Jake no dejaba de correr alejándose de mí.

-¿Por qué? ¿Ya no quieres estar conmigo? – Enrosqué mis brazos en mi cuerpo protegiéndome del frio aunque no valiera la pena – ¿No quieres una novia problemática con un padre celoso no es así?

Jake se detuvo a unos metros de distancia de mí.

-Está bien. Entiendo perfectamente que te hayas aburrido de todo esto, pero te amo – el cielo se iluminó seguido de un poderoso trueno – Te amo y ya no creo que eso se pueda arreglar, pero… ¿qué se puede arreglar en mi? – reí con amargura.

-Vete a casa Nessie.

-No.

-Es peligroso estar aquí.

-No me importa.

La lluvia nos tenía completamente empapados.

-Me pediste que fuera tu novia y acepté, ¿ahora que somos? ¿Ahora qué quieres que sea?

Mis lágrimas se confundían con las gotas de lluvia que bañaban mi cara.

-Podemos hablar después – vino hasta mí y me tomó de los brazos – Estás empapada, mírate. Vete a casa ¿sí?

-No quiero hablar después. ¿Que mas tengo saber? Dímelo Jake por favor, ¡ahora! – mi voz sonaba débil.

Consciente de la lluvia, los tormentosos truenos de la noche y teniendo claro que muchos oídos estaban escuchándonos le exigí a Jake con mi mente y mis manos en su piel que me lo dijera todo.

-¿Por qué papá dice que me estas mintiendo?

Lo miré fijamente estudiando su expresión. Jake estaba asustado, lo podía ver en sus ojos. Pero se acercó a mí y con un fiero abrazo me llevó a sus labios. Nos besamos con furia. No sé porque sentí más ganas de llorar.

-Te amo – dijo tomándome de las mejillas – Necesito que lo sepas. Te amo con todas mis fuerzas y nada hará que eso cambie. Ni lo que haya pasado antes, ni ahora va a cambiar eso, porque desde hace mucho tiempo que eres mi mundo, mi esperanza y mi vida entera, y no puedo ni quiero…vivir sin eso.

-¿De qué me hablas Jake? yo también te amo…

Algo andaba mal.

-¿Que sucede?

-Antes que nacieras yo…yo – eran lágrimas las que empezaron a caer de su rostro no agua de lluvia – Amé a tu madre. Estaba enamorado de Bella Nessie.

Mis brazos cayeron flácidos a los lados. Por un momento creí que mi respiración se había paralizado y que toda el agua que caía a mí alrededor y en mi cuerpo había traspasado mi piel inundando mis venas ahogando mi sistema.

-No – dije con la voz contenida.

Jake intentó tomarme de los brazos pero me sacudí con fuerza.

-No, no.

Busqué apoyo de un árbol, repentinamente me sentí mareada y con nauseas, el dolor en mi pecho no desaparecía, quería recostarme en algún lugar. Mi cabeza era muy pesada ahora para que mi cuerpo la soportara. Jake se acercó a mí de nuevo pero le dejé bien claro que no quería que se acercara. Por su seguridad más que por mi rabia.

-¿Que pasó entre ustedes? – le exigí.

-Tu padre la había abandonado. Intenté ayudarla a salir de su maldito encierro mental. Parecía enferma Nessie, no sabes lo mal que eso me ponía…

-¿Y por qué no solo la ayudaste y ya? Tenías que enamorarte de… ¡mi madre Jacob! ¡MI MAMÁ!

-Yo…

Bajó la vista.

Rompí a llorar. Me sentía traicionada, engañada como a una niña. Caí al suelo llenándome por completo de barro. Jake hizo lo mismo arrastrándose hacia mí con dificultad pues sus pantalones mojados le impedían hacerlo con mas movimiento. Lloré descontroladamente por unos minutos, no había nada en este mundo, ahora, que pudiera consolarme.

-Bella estaba mal, yo solo…

-No me importa la maldita historia – dije quitándome el cabello mojado de la cara – ¿Dime que pasó entre ustedes? Y será mejor que lo escupas todo Jacob Black porque te juro que esta será la última vez que tú y yo hablemos.

-Nessie, por favor – intentó tocarme.

-Déjame – dije entre sollozos.

Jake me miró con ojos heridos.

-¿Por qué Jake? ¿Por qué me dices esto ahora? – Sollocé – ¿Por qué me partes el corazón de esa manera? ¡¿Por qué! – grité.

-Nunca fue mi intención herirte cielo.

-Suéltame. No me toques – dije de nuevo apartando sus manos de las mías.

-Nessie, por favor…

-Papá tenía razón Jake. Con sus celos… Siempre lo supo también. Y mi madre…en quien yo confié todo…mi vida…es un desastre. Todos me mintieron, de nuevo. No sabes cómo deseo… en este instante nunca… haber nacido.

-No digas eso.

-¿Y por qué no? – Reí con amargura – Hubiera sido más… fácil para ti seguir con la farsa. De no haber nacido, nunca me hubiera sentido tan asqueada…de odio hacia ti… porque – alcé la vista y lo miré – Te odio. A ti y a todos los odio.

Jake lloraba de dolor, pero yo también lo estaba haciendo. Así que estábamos a mano.

No dejaba de llover y mi mente ya no podía razonar como un apersona normal.

-Solo…dime algo más – le dije con frialdad - ¿La besaste?

-No hagas esto Renesmee por favor.

-¿Lo hiciste?

Jake asintió cubriendo su rostro con sus manos.

Asentí para mí misma y me levanté con lentitud. Ahora no sabía a dónde ir, porque a casa no lo haría nunca más.

-No te quiero ver más nunca en mi vida Jacob – dije llorando.

-¿A dónde vas?

-¡No te importa maldita sea! – Solté – Voy a un lugar donde ni tu ni nadie me pueda encontrar.

-No, Nessie ve a casa…

-No es una gran idea Jake. Mejor ve tú y diles que…no me sigan.

-Es peligroso Ness…

-¡Se cuidarme sola!

Lo miré por última vez. Mi corazón estaba hecho trozos.

-¿Sabes qué Jake? – Dije sin poder controlar el llanto - Te amo y creo que nunca podré amar a nadie más como te amo a ti. Porque, creo que ya no vale de nada decirlo pero…me hubiera gustado pasar mucho más tiempo contigo, toda mi vida, pero ya ves…lo bueno siempre dura poco.

-Perdóname, perdóname, perdóname, por favor – me pidió.

Me tomó de las manos y esta vez no pude apartarlo. Dejé que me abrazara porque yo también quería sentir su cuerpo, su calor, aunque fuera por última vez. Lloramos los dos, con agonía. Mis ojos ya no daban para más, los sentía hinchados y adoloridos, pero no tan adoloridos como lo estaba mi corazón, mi cuerpo, mi mente. Mis manos aferraron su cabello con dolor y rabia porque eran los sentimientos que tenia presente en ese instante.

-Perdóname.

Tomó mi rostro y buscó mis labios, también dejé que me besara. ¿Era tan débil? Si lo era. Moví mis labios con lentitud entre los suyos sin darle importancia al agua que se filtraba en nuestras bocas. Con desesperación lo besé, para nunca más sentir esa sensación tan placentera y extraña que me ofrecían sus labios y su cuerpo junto al mío.

-No te vayas no…

-Estaré bien Jake. Vete a casa.

-No, Nessie, no.

-Adiós – susurré.

Con todas mis fuerzas eché a correr por el bosque, lejos de casa, lejos de mi amor. Lejos de donde creí que algún día sería feliz con esa persona que me hizo sentir el amor por primera vez.

-Te amo Jacob. Te amo.


Como siempre, espero que les haya gustado! y para compensar un poco todo esto les dejo otro pedazito del baúl de los recuerdos!

Nota: este capitulo lo escribí escuchando una canción muy linda y comiendo galletas "oreo" (un montón de ellas) se llama Ain't no Way de Aretha Franklin!

Aqui se los dejo.

Se les quiere un monton!

Bye!

Actualizaré pronto, no se pierdan, cuídense y lean mucho.!


Rio por lo bajo.

Sentí ese ya familiar cosquilleo.

-Que por cierto, y si no tienes inconveniente en explicármelo ahora, debo decirte que me gustó – dije esto último con timidez.

Jake parpadeó.

-¿En serio? – dijo con los ojos llenos de extraña emoción.

-A cualquier chica le gusta ¿no? El primer beso.

Vi desaparecer cualquier rastro de emoción en sus ojos.

-Claro. Pero a mí no me importa el primer beso de cualquier chica.

Las mariposas de mi estomago inundaron mi garganta.

Reclinó la cabeza en el asiento y cerró los ojos.

-¿Por qué reaccionaste de esa forma, si te gustó? – dijo sin abrir los ojos.

Se hizo una gran pausa mientras pensaba en lo que diría. Ese beso Provocó en mí una extraña sensación que aún no lograba descifrar, no tenía un nombre para lo que sentía por el que fuera mi hermano, mi amigo.

Al ver que no respondía abrió los ojos y me miró.

-Me asusté. Todo fue extraño para mí, pero me di cuenta que no es necesario sentirme así. Te conozco desde que nací Jake y por extraño que parezca ese beso no tiene por qué ser algo de lo que debamos escondernos siempre.

-¿Qué estás diciendo Nessie?

Di un suspiro.

-Bueno no fue un gran beso.

-Pero dijiste que te había gustado.

-Por supuesto.

-No lo entiendo– farfulló. Se veía cansado.

-Digamos que tendrías que hacerlo de nuevo y mejor para estar más segura de que fue un beso verdadero. Un primer beso.

Se echó a reír.