La saga pertenecen en su totalidad a StehpM. La historia y algunos otros personajes me corresponden como autora de la misma.
holaaaaa chicas como están? mmm espero que bien. Lamento no haber podido publicar, si ya se que fue bastante tiempo. Mil disculpas, en serio.
Bueno espero que les guste.
Mil gracias por leer y mil gracias a las chicas que pusieron Atardecer como historia favorita.
Un Besoooo, cuidense y lean mucho!
"LA MOTIVACIÓN ES LO QUE TE HACE EMPEZAR, EL HÁBITO ES LO QUE TE HACE CONTINUAR"
La visita
Después que crucé la frontera de los Makah, ya no sabía a dónde mas ir.
Aún escuchaba los gritos de Jake a mi espalda pidiéndome que regresara, era doloroso, pero mientras más me lo pedía mas aceleraba el paso. Hubo un momento en que deseé que él continuara corriendo, que me hubiera alcanzado y me hubiese obligado a volver a casa.,
Pero ahora estaba sola, completamente sola y con el corazón hecho mil pedazos. Me había alejado ya lo suficiente de casa como para que pudieran rastrearme aunque mi olor estaba fresco, caían carámbanos del cielo y lo más seguro era que mi efluvio desapareciese por completo en pocos minutos. Jake, tampoco podía acercarse a la frontera de los Makah. Recuerdo que en una ocasión me había contado que eran tan celosos con su tribu como lo eran ellos en la Push, pero no conocía a nadie allí así que lo mejor era esconderme en algún lugar.
Mientras me adentraba más en "su bosque", preferiría llamarlo así, evitaba pensar demasiado en las cosas que habían pasado en los últimos minutos, probablemente porque no quería que las partes rotas de mi corazón se astillaran aun mas, entonces tendría una especie de viruta allí dentro. Pero… ¡demonios! Que difícil era no recordar sus palabras, que atravesaron mi cerebro como balas, fulminando todo a su paso. "Amé a tu madre. Estaba enamorado de Bella Nessie." ¿Por qué?... era la única pregunta que pasaba por mi mente. Estaba dolida, confundida y lo peor de todo es que era con mi madre. ¿Cómo es que Jake estuvo enamorado de ella? Eso me parecía absurdo y… asqueroso. Pero mas allá de eso, de lo que pudo haber sucedido antes de yo nacer, me hacía añicos la vida que todos lo sabían, todos siempre lo supieron y no se atrevieron a confesármelo. Ni siquiera Bella, en quien confié todo… esta, sería la segunda vez en mi maldita vida que sentiría el odio con tanta fuerza en mi cuerpo. Era el sexto pecado capital en carne y hueso. Pero no sabía a quién dirigir esa ira. Eso también era asqueroso.
La ira que sentía se quedaba corta en la escala, pero también sentir odio me ponía del otro lado de la balanza. Ira y odio, en este caso la balanza estaría más alta en la ira y más baja en el odio, pero luego se iba a poner peor. El odio, quedaría en segundo lugar ahora si contaba del diez al uno, en este caso estaría en diez, pero la ira descendería un poco mas…hasta el cinco quizá.
Reí.
Maldita sea, no me podía engañar. No odiaba a mi madre, ni a Jake, ni a nadie. Me odiaba a mi misma por lo débil que era, lo estúpida y débil e inocente que siempre fui. De otra manera, mis padres o Bella en este caso, me lo hubieran dicho antes. Pero eso no justificaba su farsa y su mentira. Claro que me sentía engañada y traicionada por los seres que más quería en mi vida pero no podía ignorar el hecho de que seguía amando a Jake y esos seres seguían siendo mi familia, mis padres. Lo amaba con locura pero dolía. Todo era tan irreal, no podía creer todavía lo que había oído. ¿Pero Jake? ¿Acaso era la razón por la que mi tía Rosalie lo odiaba tanto? No, eso no era posible. ¿Entonces mi padre estaba celoso de Jake por esto? está bien, eso ya me lo había planteado y según lo que pude entender, mi padre estaba furioso con Jake porque él no me había sido honesto. ¿Pero como demonios iba a serme honesto contándome precisamente eso? Que confundida me encontraba, odiaba estar así y mas porque desde esa tarde mi mente parecía entender todo a la perfección. Esa tarde le había dicho "si" a mi novio. ¿Y donde quedaba lo de "la imprimación"? ¿Qué demonios significaba? Creí haberlo escuchado alguna vez, en uno de esos días de fogata. Ahora me arrepiento no haber prestado demasiada atención y no haber obligado a Jake que me lo explicara.
Bufé.
Sentía tanta confusión ahora que se me había olvidado seguir llorando. Caminé por una hora más en medio del irregular suelo lodoso del bosque Makah, totalmente empapada y ya empezaba a tener hambre pero me pareció estúpido pensar en cazar justo ahora cuando me encontraba fuera de mi territorio, siempre me gustó pensar que no me pertenecía puesto que en la Push eran muy meticulosos en cuanto a esto, que hasta pánico me daba alimentarme de los animales de su bosque. Así que continué caminando hasta que llegué a un claro. Vacilé entre los árboles buscando con la mirada algo que me indicara que estaba en peligro, pero en peligro de ser vista, porque claro está, los humanos de ese lugar no me podrían hacer demasiado daño, aunque quisieran.
Adelanté unos cuantos pasos, me di cuenta que me encontraba frente a un arrollo en el cual aguas tranquilas y silenciosas atravesaban una pequeña ladera hacia lo que parecía ser la aldea de los Makah.
Parpadeé.
Por mucho tiempo creí que era un lugar diferente, algo muy parecido a las casitas de madera en la Push, frente a una playa y una inmensa vegetación arbórea. Pero lo que estaba viendo no era para nada un pueblecito, claro que en la Push aun conservaban algunas reliquias de sus antepasados. Intenté no acercarme a la claridad de las fogatas crepitantes que estaban a una distancia, me acurruqué detrás de un remolque abandonado totalmente corroído por el oxido y el moho visualizando la escena.
Un montón de chozas o algo parecido a cabañas se amontonaban una a la otra en varias hileras, no eran totalmente antiguas pero las casitas estaban hechas de alguna especie de barro y arcilla, podía olerlo. Tenían allí cualquier tipo de animales, gallos y gallinas, cerdos, ovejas y muchos perros. El olor de la sangre de esos animales no me parecía atractivo pero tenía que alimentarme. No sabía qué hacer, estaba asustada y necesitaba sacarme toda esa ropa empapada y quizá darme un baño a medias en el arrollo.
Suspiré.
Caminé sigilosa hacia el riachuelo y me incliné sobre unas piedras. Con mis manos comencé a lavar mi cara y luego cada brazo recordando por qué me encontraba tan llena de lodo. Jake debía estar igual. Mientras mojaba mi cabello recordé con un agonizante dolor en mi pecho la razón por la que me encontraba lejos de casa o el por qué no estaba cazando alces o pumas en mi bosque.
-Extraño mi cama – me lamenté en voz baja con lágrimas queriendo salir de mis ojos.
Realmente no era la comodidad de mi cama ni lo calentita que hubiera estado conmigo sobre sus sábanas, extrañaba realmente dormir en casa, con mis padres en la otra habitación cuidando mi sueño o Jake a mi lado.
Una lágrima bordeó de mi nariz.
-¿Por qué? – Susurré – ¿Acaso era tan difícil ser sincero conmigo? Caray, pensaba que en mi mundo…bueno creí que sería fácil contigo Jacob, ¡pero no! Siempre hay una maldita cosa que lo hecha a perder siempre es así, la ley de la vida.
Tomé una piedra y la lancé al arrollo con todas mis fuerzas como si el agua tuviera la culpa de lo que me estaba pasando. Tampoco hablar sola ayudaba, pero quería sacar todo eso de mi cabeza, todo lo que me estaba comiendo desde adentro. Era penoso imaginar todo lo que yo imaginé una vez al lado de Jake, las tardes bonitas, tomados de la mano, las vacaciones en cualquier lugar, las noches lluviosas en sus brazos ¿para qué? ¿Para que después me dijera todo esto? entonces lo nuestro nunca funcionó de la manera más correcta y que realmente sus sentimientos hacia mí no eran verdaderos aunque él me haya mostrado una cosa distinta.
Debería odiarlo por lo que hizo, pero… ¿por qué lo seguía amando así? Como si nada hubiera sucedido, como si se tratara de una simple y pasajera discusión. La primera discusión de novios. Pero no, él simplemente me había confesado que una vez en su vida había amado a mi madre, la había besado y quien sabe que cosas más. Seguía amando a Jacob como la primera vez y eso me estaba volviendo loca, porque aunque dijo la frase en "pasado" ahora empezaba a sentir que mi madre estaba más presente en su vida que yo misma. Pero no quería averiguar eso. Miré hacia la aldea, unos niños jugaban con pequeños cachorros, me hizo recordar a Nieve. Los pequeños corrían tras los perros y estos a su vez intentaban alcanzar unos pollitos que, con sus pequeñas patas, escapaban de los perros dando débiles zancadas.
Suspiré.
Me acurruqué detrás del remolque abrazando las rodillas con mis brazos y hundiendo el rostro en ellos. Escuchaba ruidos por todas partes, ruidos de animales, de gente hablando, los árboles, los insectos, mis lágrimas cayendo poco a poco en mis pantalones.
Di un respiro con dificultad. ¿Qué estarían haciendo ahora mis padres? Bella, probablemente desesperada, mi madre era así cuando se trataba de mi, si fuera humana estaría vomitando la cena y sudando a causa de los mareos. Imaginé lo enfadada que ahora estaba con Edward porque a primera instancia él fue quien provocó todo esto. ¿Hasta que punto puede llegar a ser un padre completamente celoso? ¿Cómo estaría Edward? Intentando calmar a Bella por supuesto, pero dentro de él, algún asomo de culpa. No recriminaría a mi padre pero…es tan difícil aceptar que tu propio padre te haya llevado a la ruina existencial. Esme debe estar destrozada, ni hablar de Rose. Tía Ally no perdía la cabeza en diversas situaciones, pero no quería pensar como habría reaccionado ante esta. Jacob…me dolía pensar en Jake, pero sé la tortura que estaba pasando al yo haber escapado. No necesitaba tener a dos manadas y a una familia de vampiros y probablemente otra de humanos buscándome por todas partes, tampoco quería que los Vulturis se dieran cuenta que los vampiros se estaban movilizando hacia otro lugar y además era un blanco fácil para A'Kawi.
No sabía exactamente a qué lugar iría al amanecer, pero… por algo se me ocurrió que Canadá sería apropiado. Canadá estaba perfecto, tal vez pasaría por Denali a saludar a Tanya y Carmen, pero no era una simple visita, quizá me quedaría allí por un tiempo. Tal vez…y si no hacían demasiadas preguntas. Pero debía ir rápido, si no quería que me alcanzaran. La verdad era que no quería que Jake me encontrara.
A la mañana siguiente volví a usar los suministros abundantes del rio para lavarme la cara y después de cazar un pequeño ciervo emprendí la marcha hacia el norte dejando atrás el remolque que me había salvado de dormir en suelo lodoso y también a la reserva Makah. Con mucho cuidado de no ser vista por los forasteros y cazadores, corrí a grandes velocidades por el bosque hasta llegar a Seattle, luego al caer la tarde ya pisaba suelo canadiense cerca de Anchorage. No sabía que explicaciones decir al llegar a casa de Tanya pero imaginé que me recibiría igual que siempre, después de todo era su "su sobrina preferida" teniendo en cuenta que solo tenía una.
Toqué la puerta de la mansión con una nota de nerviosismo. El lugar permanecía igual que siempre, cubierto por árboles y un inmenso jardín de flores que, cada vez que Esme venía, lograban encantarla aun más. Escuché los pasos apresurados de Tanya acercarse a la puerta.
-¡Oh por dios! querida ¿qué haces aquí? – dijo al abrir.
Sus ojos grandes y dorados me miraron de arriba abajo con horror.
-Hola Tan…
-¿Estás bien? – Preguntó al instante tomándome del brazo para llevarme dentro – ¿Qué te sucedió Nessie? Cielo santo… ¡Kate ven aquí! – dijo observándome de nuevo.
-Estoy bien Tanya, oye…estoy bien – dije mientras me arrastraba hacia el salón.
Kate apareció enseguida.
-¿Nessie? – preguntó con incredulidad.
Sonreí con amargura.
-Hola Kate – dije sin ánimo.
-¿Qué demonios haces aquí? Tus padres llamaron hace un momento…
-¿Mis padres llamaron? – la interrumpí.
Ella asintió mirándome como lo había hecho Tanya.
-¿Dónde estabas? Ellos – hizo una pausa - Bella está desesperada.
Kate sacó el teléfono celular de su bolsillo dispuesta a hacer una llamada a Forks.
-Oye Kate…no lo hagas, por favor, por favor te lo suplico. ¡No llames!
-Pero ella…
-Si lo sé. Pero por favor no lo hagas. Les explicaré todo – la miré con ojos suplicantes.
Kate miró a su hermana pidiendo apoyo. Entonces, Carmen apareció de la nada atravesando el umbral de la puerta.
-¿Renesmee? – dijo con voz dulce.
-Sí, Carmen, por favor diles que no lo hagan. Por favor – le pedí intuyendo que ya había escuchado todo.
Carmen avanzó hacia mí con ojos confundidos. Se detuvo y me sonrió.
-Está bien mi preciosa niña. Puedes quedarte.
-Pero Carmen... – comenzó Kate.
-Está bien Kate. Dejémosla que coma algo y que tome un baño. Te ves cansada cielo. Necesitas dormir, vamos.
Me tomó de la mano y comenzó a llevarme hacia las escaleras dejando a Kate y Tanya con los ojos como platos.
-Gracias Carmen.
-No te preocupes corazón. Todo está bien. Todo va a estar bien – me prometió.
Carmen no cambiaba, siempre que me hablaba incluía en sus frases palabras como "corazón, cariño, querida, preciosa, hermosa niña" menos mal que había dejado de llamarme "mi precioso bebe." Carmen siempre me miraba con ojos maternales, ¿pero quien de ellas no lo hacía? A veces pensaba en lo bueno que hubiera sido tener un hermano o hermana. Toda la atención no sería solo y exclusivamente para mí y ya no existirían esas disputas por, "quien hará la cena de Nessie hoy." Sin embargo, las chicas de Denali eran tan divertidas pero a veces me daba cuenta que eran solo vampiras siguiendo patrones y asimilando conductas. Lo que realmente necesitaba era estar con mi madre, ella era la única que podía hacerme sentir bien.
Bajé la mirada con los ojos llenos de lágrimas.
-Oh, Nessie querida, ¿estás bien?
-Si Carmen es solo que…estoy un poco - me encogí de hombros – Desanimada.
Llegamos al pasillo principal del primer piso donde había un montón de puertas que probablemente nunca habían sido abiertas, siempre era extraño estar allí.
Probablemente la mansión del clan de Tanya llevaba unos cuantos años de construida. 1818 decía en cada cuadro de lienzo desgastado que había en esa casa. Lo sabía porque mi abuelo Carlisle me había enseñado historia de las artes y creí haber visto pinturas como esas en uno de los libros que tenía en casa. Toda la decoración era antiquísima y le daba un aspecto sepulcral y siniestro a la gran casona, desde muebles de tipo antaño, las cortinas de terciopelo rojo que cubrían los enormes ventanales, el piano viejísimo que tenían en el salón hasta la última baldosa del piso y los candelabros que iluminaban cada rincón de la casa, me fascinaba venir aquí. Retrocedía por lo menos dos siglos o más, casi escuchaba la música clásica y un montón de gente bailando el vals con máscaras, largos vestidos y copas de vino en sus manos.
Pero lo que más me sorprendía cada vez que entraba a esa casa era un enorme cuadro que se encontraba en el gran salón. En la pintura había cuatro personas, tres conocidas por mí, Tanya Kate e Irina. Justo en medio, sentada en un elegante sillón, su madre. Una mujer de rostro blanco e impecable, hermosas facciones y con una mirada recia, de ojos dorados, que daba miedo. Vestían pesados trajes tradicionales de la época de la colonia, grandes y de tonos oscuros. Tanya a la izquierda con el cabello recogido en un moño ondulado y mechones salientes de color amarillo, Kate del otro lado mientras que Irina, tan hermosa como la recordaba, justo a los pies de la entonces, viva e inmortal Sasha. Las tres chicas humanas y adolescentes aún, me devolvían la mirada.
-Escoge la que querías cariño. Voy por unas toallas – dijo Carmen señalando las habitaciones.
-Gracias – susurré volviendo de mis pensamientos.
Miré hacia los lados pensado que todas debían tener lo mismo, lo que me importaba era lo principal, una cama. Di unos cuantos pasos y abrí la misma habitación que había ocupado en mi estancia durante la boda de Kate. Estaba idéntica.
Mientras corría las sábanas a un lado escuché los pasos acelerados de Tanya y Kate subiendo por las escaleras. Estaban discutiendo con Carmen sobre lo que harían conmigo.
-Sus padres están preocupados Carmen, no podemos dejar que se quede así nada más.
-Kate tiene razón Carmen, ¿por qué no llamamos a Bella?
-Ella no quiere que hagan eso.
-Pero no podemos dejarla aquí. Quiero decir, es una niña es humana y nosotros nunca hemos tenido ese tipo responsabilidad Carmen, por favor reconsidéralo ¿sí?
Hubo una pausa.
-Ella estará bien – dijo Carmen al final.
-No, no puede estar bien. Ella necesita comida, necesita cuidados…necesita todo lo que su madre le puede dar, pero en Forks – concluyó Tanya.
Kate se le unió.
-Carmen, escucha, se que Nessie te agrada ¿de acuerdo? Pero nunca lo podremos hacer como lo hacen Rosalie o Alice. ¿Entiendes lo que quiero decir?
Al oír los nombres de mis tías, entró una ola de tristeza en mi pecho. Si, ellas sabrían que hacer, que decir, como actuar. Era terrible pensar que me estarían odiando por huir de casa y también sabía a quien mas estaban odiando, sobre todo Rose.
-Chicas, no pretendo ser Alice Cullen, pero a Carlisle le hubiera gustado que recibiéramos bien a su nieta. ¿Entienden lo que quiero decir?
Tanya y Kate quedaron sin argumentos.
-Chicas en serio, no tienen por qué hacerlo – dije abriendo la puerta.
Ellas me miraron como si todo fuera diferente ahora que Carmen había puesto a Carlisle en medio de todo el problema. Adoraban a mi abuelo y lo querían como un padre, por eso vi en sus ojos el cambio drástico de decisión.
-Puedes quedarte Nessie.
Asentí.
-Gracias tía Tanya. No les daré muchos problemas, se hacer todo yo sola. Además, solo necesito dormir un poco.
Kate suspiró aliviada.
-Gracias al cielo. Ninguna sabe cocinar.
-De todas formas corazón, estaremos aquí por si necesitas algo – matizó Carmen.
-Gracias y por lo de la comida, no hay problema, se…
Ellas alzaron una ceja al mismo tiempo.
Quería decir "cocinar" pero eso era completamente falso.
-En fin, no necesito nada por ahora – concluí.
Me sonrieron aliviadas de no tener que sufrir por hacer la comida de un humano.
-Bueno, que descanses Nessie – dijo Kate dándome un abrazo.
-Buena chica – le concedió Carmen.
-¡Gracias key! ¿Oye y Garrett? – pregunté.
-Está con Eleazar de caza.
Tanya se acercó.
-Nessie, querida, eres mi sobrina y sé que Carlisle estaría contento de saber que estas aquí, pero si es tu decisión que no lo sepan, entonces lo respeto, pero debes decirnos qué diablos sucedió.
Alzó una ceja esperando una respuesta de mi parte.
-Yo me fui de caza porque…pues, quería despejarme.
Tanya vaciló.
-Está bien – dijo al fin no muy convencida – Me lo dirás luego. Anda a dormir.
Me abrazó.
-Gracias tía Tanya.
Entré a la habitación y sorprendida de que no hicieran mas peguntas me di un baño y me recosté en las sábanas limpias de la cama.
Me despido...
Espero con sinceridad que les haya gustado!
Este capitulo lo realicé comiendo helado de galleta y viendo fotos de "mansiones fantasma" en google... y seguidamente una buena dosis de Pretty Little Liars! buena serie.
Las dejo con una de mis citas favoritas de Gabriel García Marquez:
"La sabiduria nos llega cuando ya no nos sirve de nada"
Y es muy cierto, cuando una persona esta en su lecho de muerte es cuando mas piensa en las cosas buenas de la vida que dejó pasar. Así que chicas vivan cada momento como si fuera el último.!
