La saga pertenece en su totalidad a StehpM. La historia y algunos otros personajes me corresponden como autora de la misma.
Hola chicasss como estan? espero que muy bien.!
Aqui les dejo el capi.
Espero que les guste.
Un besooooo, se les quiere.!
Con cariño, Gi.
Infusiones de té y…Tanya.
Desperté en la madrugada sobresaltándome por un fuerte golpe en la cabeza acompañado de una sensación de vacío en mi estomago. Jadeé, después de abrir los ojos en medio de la oscuridad y tardé casi medio segundo en darme cuenta que no estaba en casa. El suelo frio de la habitación me hizo estremecer, porque no era mi habitación donde me encontraba. Intenté recordarme a mi misma como había llegado hasta Denali y por qué, por más raro que fuera, había aterrizado en el suelo. Nunca antes me había caído de la cama.
Lentamente me levanté tomando las sábanas y la almohada que cayó junto a mí y me instalé de nuevo en la cama refunfuñando. Cerré los ojos y permanecí tranquila por unos segundos queriendo encontrar una respuesta a mi caída, pero no la había. Entonces caí en la cuenta de lo que había sucedido. Estaba soñando.
Tomé una larga bocanada de aire.
Para mi pesar lo recordaba todo. Me encontraba en uno de esos sueños donde se visualiza todo de una forma paralela, desde un plano distinto. Jake se encontraba allí, lo veía a medias pues un resplandor blanquecino no me permitía verlo mejor. Estaba allí, de pie frente al mar, su lugar favorito para mirar el atardecer. Intenté acercarme a él, pero mientras lo hacia él mas se alejaba de mi. Era doloroso que también en mis sueños Jake estuviera tan lejos. No recordaba que había pasado después, solo reaparecí en otro lugar. Estaba sucia de lodo y empapada, acurrucada en un viejo y oxidado remolque. No podía ser cierto, yo estuve allí.
Aquel bosque, en mi sueño no era distinto. Me parecía increíble lo que se puede lograr traer del sub consciente con un fuerte trastazo en la cabeza. Vi a esos niños, los mismos que había estado observando jugar en la aldea Makah, pero algo extraño estaba ocurriendo en los árboles. Forcé mi mente por recordar que había visto entre la maleza pero lo único que recordaba era…
Contuve un grito con mis manos.
Negué con la cabeza varias veces para deshacerme de ese recuerdo. Sí había visto algo, algo que vigilaba a esos niños de la aldea, allí sentado había un gran lobo plateado que casi brillaba. Pero… no puede ser, es…así lo describió Jake cuando me contó la historia. Un enorme lobo plateado, no podía ser más que…
Parpadeé.
-A Ka'Wi – murmuré.
Mis ojos se llenaron de lágrimas por el repentino miedo que empecé a sentir. No podía ser real, esto no podía estar pasando, no podía estar ocurriendo y si… ¿y si A Ka'Wi me había seguido hasta aquí? No. Eso era imposible, él no estaba allí. No estaba allí, no estaba. Subí mis piernas pegándolas mucho de mi pecho y abracé las rodillas con mis brazos hundiendo la cabeza en ellos. Intenté mantener la respiración acompasada pero era difícil. A Ka'Wi no pudo haber estado allí esa noche, no había visto a nadie más que a esos niños, era imposible.
Respiré profundamente.
No se atrevería a seguirme hasta este lugar. Además, las chicas lo habrían percibido al instante que llegué aquí. ¿Y si me estuvo vigilando toda la noche? ¿Y si se había acercado al remolque mientras dormía? No. no puede ser. Porque habría olido su efluvio, pero... ¿qué digo? Llovió toda la noche. Toda la maldita noche. Tal vez él se acercó y se acercó demasiado, pensé que ese olor era el montón de animales de la aldea pero no puede ser… no. no, no, no. Nunca estuvo allí, me habría matado. A menos que…me quisiera viva. Él no vigilaba a esos niños, me estuvo vigilando a mí.
Sacudí la cabeza.
-Fue una pesadilla, muy mala – dije a media voz – Solo una pesadilla…
Entonces, unos pasos apresurados se acercaron por el pasillo hasta mi habitación. Alguien tocó tres veces la puerta.
Mi respiración se detuvo por un segundo. Luego Tanya asomó su cabeza por la puerta.
-¿Todo bien?
Asentí en la oscuridad.
-Si pues, hace un minuto no lo parecía.
-Tuve una pesadilla – dije al instante.
-¿Y siempre te caes de la cama? – preguntó en tono burlón.
No contesté. Mientras, intentaba mantener la respiración.
Tanya se acercó y se sentó a la orilla de la cama.
-¿Estás bien Nessie? – preguntó en tono serio.
-Si tía Tanya.
Sequé el rastro de lágrimas de mi rostro con una mano.
Ella me observó por unos segundos como si estuviera resolviendo un problema de matemáticas.
-Iremos de caza. No te importa quedarte sola por unas horas ¿verdad?
Negué con la cabeza.
-Aunque Carmen dice que es mala idea. ¿Te dejan sola en casa cuando salen? Ja, pero que digo, claro que no. No salías de aquí si no era con una de tus tías o tu madre pero creo que eso es estúpido porque…
-Estaré bien Tanya.
Me miró con el ceño fruncido.
-¿Quieres venir…con nosotras?
Bajé la mirada incapaz de mirarla con mis ojos enrojecidos. Tanya dudó un instante con la expresión contenida.
-No. estaré bien – dije con la voz apagada.
-Por lo menos dime por qué lloras niña.
No pude contener el llanto así que cubrí mi rostro con las manos y lloré desesperadamente por unos segundos. Tanya se quedó inmóvil sin saber que decir. Cuando dejé de sollozar y me calmé todo pareció volver a la normalidad. Me di cuenta que necesitaba llorar con fuerza para sentirme un poco mejor.
Di una bocanada de aire.
-¿Todo bien allá arriba? – preguntó Kate desde el salón.
-Sí. Vayan ustedes me quedaré con Nessie – dijo Tanya por encima de su hombro.
-¿Nessie está bien? – preguntó Carmen.
Tanya me miró con fijeza.
-Estará bien.
-No tienes por qué quedarte yo…
-No habrá discusión – soltó con determinación.
Asentí.
Tanya siempre me había parecido de las cuatro y después de Irina, la más espeluznante y a eso se le retribuía la gran belleza de su apariencia vampírica que daba miedo y muy poco sentido del humor. Además de la falta de tacto. ¡Vamos Nessie! Tanya no es Rosalie Cullen - pensé. No la culpaba, no tenía por qué ser comprensiva y dulce conmigo.
Juntas esperamos en silencio a que Carmen y Kate salieran de la casa, hasta desaparecer por completo de nuestro alcance auditivo.
-Lo más seguro es que en estos momentos me estés odiando.
-No yo no…
-Rosalie te habría dado un abrazo, Alice...te hubiese dado un regalo…Esme hubiera hecho tus galletas preferidas si es que las tienes y Bella– sollocé cuando dijo su nombre – Tu madre probablemente habría pasado la noche contigo.
-No pretendo que...
-Sin embargo – dijo interrumpiéndome de nuevo – Te pido disculpas por…
Tanya me miró con una expresión de disculpas.
-Está bien. Solo… Dame un abrazo ¿sí?
Tanya alzó una ceja.
-Cuando alguien se siente mal debes darle un abrazo – inquirí.
Extendí los brazos hacia ella.
-Lo sé es solo que pensé que no querrías un abrazo de mi parte – ella parecía sorprendida.
-¿Y por qué no? – dije y me abalancé sobre ella.
Tanya respondió a mi abrazo y envolvió sus brazos en mi espalda.
-Todo estará bien – dije dándole palmaditas en el hombro.
Ella se separó de mí.
-Oye yo estoy bien. Y soy yo la que debería estar dándote palmaditas a ti ¿no crees?
Reí con amargura.
-Lo estás haciendo bien.
-Gracias pero esa es una buena forma de decirme que no es cierto.
Puse los ojos en blanco.
-Tanya te comprendo, no necesitas ser alguien más solo porque se trata de mí. – Le guiñé un ojo.
-¿Oye crees que nunca consolé a mis hermanas cuando mamá murió? – dijo con aire ofendido.
-Sí, pero… ¿quién te consoló a ti?
Alcé una ceja.
-No tengo por qué darte explicaciones sobrina.
-Entonces no me pidas a mí que lo haga tía.
-Estas en mi casa y si piensas quedarte debo saber que sucede.
-Buen punto.
Suspiré derrotada.
Nos quedamos en silencio de nuevo hasta que Tanya habló.
-¿Podrías decirme? ¿Por favor? Si te fugaste de casa, tuviste una discusión con Edward o…
-Deseo que solo hubiera sido eso.
-¿Entonces? – preguntó con frustración.
Desvié la mirada hacia la ventana. ¿Qué le iba a decir? Bueno, me había fugado de casa, pero la pregunta era ¿por qué? Tanya no dejaba de mirarme con ojos martilleantes de curiosidad.
-Renesmee, yo sé que no es fácil hablar con una persona como yo. Suelo intimidar demasiado – dijo eso último como si se tratara de un elogio.
Esperé unos segundos para pensar en lo que le iba a decir. Tanya no era la típica chica comprensiva que se detenía a pensar todo con mucho tacto. Así que ¿para que hacer esto mas difícil? Si de todas formas se enterarían luego.
-Mi único problema Tanya es que – hubo una pausa – Estoy enamorada.
La vampira frunció el ceño con expresión de extrañeza.
-¿Enamorada?
Asentí con la mirada perdida.
Tanya vaciló por un instante perdida en sus pensamientos. ¿Qué le estaría pasando ahora mismo por la cabeza? ¿Que yo era una loca maniática? O que me había escapado de algún manicomio local.
-Enamorada – repitió para sí misma.
Alcé una ceja. Ya estaba bueno de misterios.
-¡Claro! Eso explica todo.
-¿Todo de qué?
-Pues, que estas pasando por una etapa de rebeldía. ¡Está claro! - dijo sonriendo como si hubiera hecho un gran descubrimiento.
Cerré los ojos intentando mantener la paciencia.
-No, Tanya. No estoy atravesando ningún cuadro de rebeldía típico de la edad.
-Entonces dime que te sucede – dijo transformando su expresión serena a una dominante y excesiva.
-Quería estar sola, pensar... ¿Despejarme? – Solté un suspiro de melancolía – No lo sé.
Me sentí repentinamente cansada.
-Tu enamorado es Jacob ¿verdad?
-Sí. Mi novio también. Bueno…al menos lo era hasta hace un par de días.
-¿Rompiste con él?
-No, bueno si, pero…No verbalmente.
Tanya me miró como si me estuviera volviendo loca.
-¿Rompiste o no con él?
Negué con la cabeza gacha.
-Y me dices que escapaste de casa porque estas enamorada del pulgoso – rompió a reír a carcajadas. Su risa era melodiosa.
-Jacob – maticé.
-Eso es lo más estúpido que he oído en mis cinco siglos de vida – dijo parando de reír al momento.
Eso me enfureció.
-Me fui de casa porque mi novio me dijo que había estado enamorado perdidamente de mi propia MADRE – dije alzando la voz a una octava. – ¿Eso te parece una estupidez?
Las lágrimas inundaron de nuevo mis ojos. Tanya no se inmutó ni tenía la más mínima expresión de disculpas en su rostro.
-Y tampoco puedo evitar llorar, lo siento.
La chica se levantó de la cama y me lanzó una mirada de desaprobación.
-Iré por unas hierbas – y sin más, salió de la habitación con gracilidad silente.
Ella sí que era digna de un manicomio. Yo, llorando, totalmente deprimida y ella solo pensó en "ir por unas malditas hierbas." Dispuesta a no quedarme allí sola, me levanté con rapidez y me vestí. Cuando estuve lista, salí de la habitación con paso decidido y bajé las escaleras. Al llegar a la cocina, Tanya se encontraba con una tetera de té en una mano y en la otra un montón de matitas verdes.
-Hierbas – dijo sonriendo con simpleza – Las mejores del huerto. Haré un té para ti.
A veces Tanya me resultaba muy dura y fría pero lo compensaba de alguna manera. En silencio observé como separaba las hojas de los tallos y las colocaba en un cuenco, completamente trituradas por sus dedos.
-¿Qué son? – pregunté con curiosidad.
-Valeriana, limón y Flor de Azahar. Hace años que están aquí. Mamá las sembró una primavera. Nunca han dejado de crecer.
La tetera empezó a sonar con un pitido indicando que el agua ya estaba en su punto de ebullición. Tanya la retiró del fuego y abrió la tapa, el vapor salió disparado haciendo círculos ascendentes, entonces tomó el cuenco con las hierbas y las depositó dentro.
-Dicen que tienen buenas propiedades – musitó removiendo el líquido humeante.
Vi como vertió el té en una taza de vidrio con algunas inscripciones en latín y luego la colocó frente a mí.
-Bébelo – dijo más como orden que como petición.
Tomé la taza sin titubear y le di un pequeño sorbo.
-Está bueno – dije.
Ella se apoyó en la barra y me observó beber el té por unos minutos sin hablar. Cuando por fin terminé, ella complacida, me sonrió y se encaminó hacia la salita contigua. La seguí hasta el sofá y me senté frente a ella. Tanya hizo lo mismo.
-¿Siempre tomas infusiones de té?
-La verdad, esta es mi primera vez.
Se encogió de hombros.
-Siempre hay una primera vez.
Tanya se reclinó del espaldar de su sofá preferido y colocó una pierna sobre la otra.
-Gracias – musité.
Sonrió.
-¿Por cierto, que propiedades tienen?
-Relajante, calmante, tranquilizante, somnífero, sedante…
Ella me lanzó una sonrisa entre divertida y culpable.
-Tanya…que… ¿estás loquita? – Dije con una risa fingida – ¿Me diste tres tipos de sedantes naturales?
-Te harán dormir mejor.
-No tengo sueño.
-Lo tendrás.
Le lancé una mirada furibunda.
-Tranquila, no te di un Valium.
Resoplé.
Qué bien, ahora "esto" me pondría a dormir en cualquier momento, si bien no era un Valium, creí escuchar a mi madre una vez que el té ayudaba mucho a las personas nerviosas. ¿Tanya me había visto morder mis uñas o halarme el cabello desesperadamente para pensar que necesitaba un té? ¿Quien dijo que necesitaba dormir? Esta mujer estaba completamente loca.
-Ahora si – dije poniéndose mas cómoda en el sillón – Explícame lo de tu novio.
Bajé la mirada avergonzada.
-Bueno, ya te lo expliqué. Todo sucedió así. ¿Tú sabías algo de eso?
-No demasiado. Pero te diré algo, los vampiros solemos enamorarnos solo una vez, apasionada e intensamente, pero debes darle una segunda oportunidad nena. No es lo mismo compartir juntos sesenta años que toda una eternidad. Él merece explicarse.
-Sí pero, eso no cambiará nada.
-Así funciona el amor mi querida. ¿Lo amas?
-Claro lo amo pero mis padres…
-Oh, espero que las hiervas empiecen a hacerte efecto rápido. Dices muchos "peros" en una frase – me interrumpió.
Sonrió con condescendencia.
-Nessie, los padres siempre protegen a sus hijos de cualquier manera. Así tengan que ocultarles cosas importantes. Nuestra madre pagó un precio muy alto por protegernos. ¿Quien dice que Bella y Edward no han sufrido ese secreto estos años? No menosprecies la decisión de ellos de ocultarte lo que sucedió. Solo, te querían proteger.
-Lo sé.
-Bueno entonces no sufras – dijo con dureza.
Recosté mi cabeza del sillón.
-¿Tanya porque todo es tan fácil para ti? ¿Siempre has sido tan ácida? – dije sin pensar.
Su rostro se volvió súbitamente precavido. Imaginé que no se esperaba que le dijera tal cosa, así que lo disfruté al máximo.
-Te diré algo jovencita…
Hubo una pausa. La vampira sopesó un instante lo que iba a a decir luego se acomodó el cabello y miró mas allá de mi.
-Yo también estuve enamorada una vez. Se llamaba Joshua – ella sonrió con melancolía – Lo amaba tanto.
-¿Que le pasó?
-Murió a manos de los Vulturi la misma época en la que murió también mi madre. Estaba realmente enamorada de él – dijo con la mirada perdida en sus pensamientos – Créeme Nessie no querrás pasar los últimos quinientos años de tu vida llorando sin lágrimas, como yo.
No supe que decir.
Gracias...
Gracias por leer y por sus coments!
Este capi lo realicé en mi trabajo por lo que lo considero una travesía! XD
Ya no encontraba en que momento escribir y escondía las hojas con mis anotaciones cada vez que pasaba mi supervisor frente a mi lugar!
Una canción linda...(Bust your Windows de jasmine sullivan)
Se acerca el fin...! :(
Espero que les haya gustado, cuidense y como siempre digo, lean mucho!
