La saga pertenece en su totalidad a StehpM. La historia y algunos otros personajes me corresponden como autora de la misma.
Holaaa chicas como estan? ANTES DE HABLAR DEL CAPI QUIERO QUE ENTREN AQUI Y VOTEN POR KRIS Y ROB EN MEJOR BESO Y EN TODAS LAS DEMAS CATEGORIAS DONDE ESTAN NOMINADOS. .com/ontv/movieawards/2011/best-kiss/
A quien no le gustaria ver a Rob y kris besandose despues de "medio" haber confirmado su noviazgo con ese beso en publico? arriba las TEAM ROBSTEN.
Ahora si... como están? espero que realmente bien. Yo me encuentro de lo mejor despues de haber celebrado el cumple nro 25 de mi amor verdadero Robert Pattinson. Lo amo. TEAM EDWARD!
Este capi se lo dedico a mi Robert bello, como suelo decirle, y a todas las que lo aman igual que yo. QUE VIVA EL AMOR. Xd! 3
Espero que les guste un monton.
Besossss lectoras!
MIEDO
La puerta sonó estruendosamente al cerrarse.
-Nessie no es para tanto…
-¡Por supuesto que no! para una vampiresa insensible ¡por supuesto que no! – grité a través de la puerta de la habitación.
-Puedo derribar la puerta – dijo Kate con una vocecita nerviosa.
-No te atrevas – dijo Tanya.
Mi pulso se había acelerado en cuestión de segundos, más cuando pensé que saldría humo de mis orejas. Estaba molesta.
-Renesmee, no seas niña. Podemos solucionar esto de la mejor forma.
-Como se atreven. Confié en ustedes, por eso me quedé y ahora me salen con ¡Esto!
-Lo entiendo preciosa pero las cosas sucedieron tal y como te lo dije.
-Si claro, según tú solo una pequeña aventura ¿no?
-Tu padre nunca me quiso. ¡Ya te lo dije! – Exclamó Tanya – Nunca fui suficiente para él.
-No puedo creerlo. ¿De qué cosas más debo enterarme? Mi novio salía con mi madre y mis tías querían algo con mi padre. ¿Qué demonios es esto? ¿Cómo se supone que debo sentirme con esto Tanya?
-Bueno, no metas a Rosalie en esto – dijo con voz cansada.
-Tú no debiste meter a mi tía Rosalie en esto – musité.
Tanya soltó un suspiro con cansancio.
-¿Sabes qué? Duerme un poco, piénsalo y luego hablamos.
Las escuché alejarse por el pasillo hacia las escaleras.
Solté un grito de desesperación. Ahora si parecía una desquiciada. Me senté en la cama con la mirada totalmente perturbada, incapaz de encontrar la manera de calmarme pues Tanya no me había facilitado el trabajo con su "Te diré algo, pero no vayas a pensar demasiado en eso. Pasó hace mucho." ¡Maldita sea! No podía imaginar a Rosalie coqueteando con papá, aunque hubiese pasado hace mil años, no me lo imaginaba. ¡Es su hermana! y eso se podía ver a leguas. Además no pasaba un día en que no le notara a Rose en el rostro que amaba a Emmett casi tan desesperadamente como mi Bella a mi…padre.
Inspiré profundamente.
Tal vez Tanya quería ayudarme, tal vez me puso el ejemplo de Rose ella y Edward para que yo lo pudiera ver desde mi propio punto de vista. Ahora bien, ¡odiaba con toda mi alma a Tanya en este momento! Pero en toda la confusión, la rabia y la sensación de que todo el mundo me había traicionado, no podía negar que si eso pasó en verdad, todos lo habían dejado en el pasado en algún momento de sus vidas, ¿por qué yo no lo iba a hacer? Quería creer que Tanya me estaba mintiendo, pero no era así, los vampiros no mienten, los humanos sí, porque es algo natural, un mecanismo de defensa, pero había visto decir la verdad a muchos vampiros de los cuales había querido olvidarme desde hace mucho tiempo. Aunque "la verdad" de Tanya no iba a traer de Italia a los vampiros de la realeza para matarnos. Decimos la verdad porque nos es más fácil enfrentarla, cuando se es de nuestra condición, los vampiros consumados se sienten fuertes y se tornan agresivos por sus propias condiciones. Irina nunca pensó que al decir la verdad todo el peso de la misma recaería en ella. Había dicho que yo era una "niña inmortal" creada por los Cullen, lo cual no era cierto y ya no quería recordar todo lo que había sucedido ese día en que casi morimos.
Quise pensar que fueron tiempos difíciles para la familia Cullen, tenía entendido que Edward fue el primer hijo de Carlisle y Esme, y el único por mucho tiempo hasta que encontraron a Rosalie, bueno era obvio que ella iba a intentar atraer a mi padre, no eran familia, perfectos extraños con hermosa masculinidad y feminidad, solos y tristes por su pasado. De acuerdo ¿por qué no? ni se imaginaban que las cosas iban a cambiar tanto. Rose encontró a Emmett y papá solo y sin ganas de querer. Recordé que una vez me había dicho que venían de vacaciones de navidad a Denali, pero nunca mencionó que la sobrina política de Carlisle y mucho mayor que él, hoy en día mí querida tía Tanya, iba a echarle ojo. Me reí para mis adentros. Tanya era realmente hermosa, ¿por qué papá se habría negado ante semejante oportunidad? Lo cierto era que si él no se hubiese negado yo no estuviera aquí y mamá probablemente estaría casada con otro hombre. Me estremecí.
La situación no era del todo distinta con Jacob, la cosa había pasado casi igual, solo que no con unos cien años de antigüedad. Cinco años, para mí no era suficiente tiempo para olvidar, quizá porque crecía demasiado rápido. Sin embargo, alguna vez pensé en el pasado de Jake, nunca le pregunté si se había enamorado, si había tenido una novia o si le había gustado alguien. Me pareció extraño que él tampoco me la haya contado, porque a fin de cuentas Jake me lo decía todo…bueno no todo.
Me recosté en la cama y abracé las almohadas que tenía cerca cerrando los ojos con cansancio. Malditas hierbas.
Por un instante me sentí tranquila de que esto no perduró como un secreto por más tiempo. Habría sido más difícil para ellos decírmelo pero más fácil para mí dejarlo atrás. Seguía amando a mis padres, los amaba tanto por la forma en que me hacían sentir segura por el amor que se tenían, algo que se sentía en el aire. Entonces no podía culparlos por no decirme estas cosas, estaba casi segura que ellos, alguna vez, lo discutieron, él le habló de Tanya y ella de Jake, estaba segura que lo habían enfrentado juntos y por eso no necesitaba seguir pensando en lo que pudo o no haber sucedido. Ellos se amaban, igual que Rose y Emm, Ally y Jazz, igual que mis abuelos. Mientras, yo seguía queriendo a Jake, lo necesitaba, pero no sabía porque seguía pensando que él no había olvidado a mi madre del todo.
Sonaba estúpido, porque siempre sentí los besos de Jake tan reales, sus abrazos y hasta la manera en que me decía que me amaba. Creía en el amor eterno, lo podía ver todos los días, haciendo mi cena o trabajando en su despacho, jugando juntos en el garaje, regresando a casa felices después de ir de compras o sonreír feliz cuando observan a su hija comer o dormir la siesta junto a ellos. Creía en ese amor puro, hasta el punto de sufrir la soledad por largos siglos como Tanya o consolidar el amor con votos como Kate y Garrett. Debía existir amor entre los que tienen juntos milenios como los Vulturi y sus esposas, me estremecí de nuevo. Lo imaginaba igual con las dos personas que había visto más felices desde que tengo uso de razón, Sam y Emily, también en el inicio de una nueva vida juntos, Charlie y Sue.
Había descubierto el amor observando a estas parejas por largos momentos, pero descubrí lo que realmente se sentía cuando Jake me besó por primera vez. No fue necesariamente un beso de película, pero fue el momento más hermoso de mi vida, el día en que mas sentí miedo y confusión pero fue el día que supe que algo en mi estaba creciendo, se alimentaba con sus abrazos con sus cálidas palabras y terminó de consolidarse con sus besos. Amaba a Jake con toda mi alma, pero era estúpida y mecánica, era humana. Supongo que eso pasa cuando una mujer se enamora, creer y pensar todo de la forma más estúpidamente enamorada posible. Los humanos se vuelven mecánicos en cuestiones del amor y eso nos vuelve más y más estúpidos. Yo era una completa y total estúpida, me cegaban los celos y me cegaba la ira, pero también el deseo de amarlo. Jake se merecía una segunda oportunidad, yo me merecía una segunda oportunidad con él porque lo amaba con todo mí ser pero…
Siempre hay un pero… y las hierbas hicieron su efecto.
Jake me devolvió la mirada con un rastro de lágrimas en sus ojos. Como odiaba verlo llorar.
-¿Que sucede?- le pregunté
Él cayó frente a mí de rodillas con los brazos caídos.
-¿Por qué lloras?- dije.
Me incliné a su lado y le tomé las mejillas con mis manos.
-Te amo – murmuró con voz débil.
Sollocé.
-Yo también.
-Y lo siento tanto Nessie.
Jake tosió de forma violenta y su postura se debilitó.
-Jake…
Lo sostuve en mis brazos para no dejarlo caer al suelo. Lo abracé y lo apreté en mi pecho y lloramos juntos. Jake volvió a toser descontroladamente. Entonces, un hilo de sangre salió desde su boca hasta la mejilla y luego se deslizó hasta su cuello.
-Jake – dije con terror.
Sus brazos cayeron flácidos y todo el peso de su cuerpo se derrumbó hacia el suelo, fue allí cuando me di cuenta que nos encontrábamos en un bosque, porque miré a los lados en busca de ayuda. Su espalda estaba repleta de sangre, olor que ignoré por completo presa del pánico. A través de ese fluido rojizo había tres rasgaduras como de garras, que descendían hasta la parte baja de su espalda.
-¡Auxilio! – Grité – Aguanta Jake, aguanta. Te sacaré de aquí.
Empecé a llorar desconsoladamente. No sabía qué hacer. Jake estaba muriendo y no sabía a dónde ir.
-Jake…ayúdenme por favor – dije llorando sosteniendo su cabeza – Jake no te mueras.
Había demasiada sangre. No se cerraban sus heridas y sus ojos no veían la luz. Su pulso comenzó a decaer con más rapidez, hasta que su corazón, mi corazón, dejo de latir.
-No – dije con un hilo de voz.
Mis lágrimas bañaron su rostro.
-¡No! , no, no, Jake no por favor no…
Mi corazón palpitaba con furia cuando desperté. Había estado llorando y gritando también.
-Es un sueño, es un sueño, es un maldito sueño – me dije a mi misma sin poder contener las lágrimas.
Lloré por unos minutos entre las almohadas. Fue un sueño muy vivido y terriblemente amenazador. El peor sueño de mi vida. Me incorporé y sequé las lágrimas de mi rostro. Necesitaba salir a tomar aire así que me levanté y corrí hacia la ventana, la abrí, saqué mi torso y respiré profundamente. No era suficiente. Abrí el cristal por completo y saqué mis piernas, luego sin pensarlo salté.
Aterricé en la tierra y eché a correr en dirección oeste. No sabía a qué dirección ir, si regresar a casa por el oeste e ir por Jake o correr unas millas hasta la reserva Makah, iba a matar al maldito A Ka'Wi. Algo me decía que estaba allí, no confiaba en los sueños pero mi instinto depredador no me fallaba. Iba a encontrarlo y a matarlo con mis propias manos, antes que él decidiera ir por Jake. A fin de cuentas ellos tenían que pelear hasta que alguno de los dos muriera a manos del otro. Eso no lo iba a permitir.
Empecé a correr por donde había llegado, lo mejor era que amenazaba con llover así Tanya ni las chicas podrían seguirme. Bueno no por mucho tiempo, eran expertas cazadoras. Alguna vez Irina las había enseñado. A medida que avanzaba hacia la reserva, más iba sintiendo miedo. Pero movida por el deseo de matar a A'Kawi, avancé lo más rápido que pude y casi en una hora estuve pisando suelo Makah.
Me detuve mirando hacia atrás para cerciorarme que nadie me estaba siguiendo. Miré el suelo, allí había una línea invisible que decía claramente que si la cruzaba, ya no estaría del lado de la frontera del clan Denali, sino del de A Ka'Wi. Instintivamente capté un olor irreconocible, pero definitivamente no humano.
Arrugué la nariz.
Di unos cuantos pasos más olvidándome de la línea divisoria y caminé hacia la aldea. Era una locura, pero seguí el camino que se dibujaba en la tierra hasta la entrada. El corazón comenzó a bombear sangre con rapidez. Estaba nerviosa y me sentía sumamente incómoda. Obvio, no estaba en casa. Frente a mí se extendía una verja casi como la de una granja, que se enredaba entre los árboles. Me acerqué sigilosa inspirando profundo la cantidad de aromas que estaba oliendo en ese instante. Animales, los mismos que había olido antes, olía a madera quemada, humanos, grandes y chicos. Podía escuchar sus risas. Me concentré en encontrar algo que me dijera que él estaba allí así que me acerqué un poco más.
Me oculté detrás de un montón de leña dispuesta a esperar que apareciera. Allí estuve durante las próximas dos horas sin resultados. Comenzaba a creer que estaba obsesionándome con esto. Todo se veía normal allí, la gente caminaba de un lado a otro, visitaban las casas de sus vecinos y se reunían en la pequeña plaza. Allí había una fiesta, algún tipo de celebración que requiera cocinar un gran trozo de carne en una gran fogata. Un cumpleaños tal vez.
Suspiré derrotada.
Justo cuando decidí levantarme para regresar, un murmullo se extendió en el gentío. La música se detuvo y todo el mundo quedó en silencio. Algunas mujeres tomaron a sus hijos y corrieron a sus casas, otros simplemente se quedaron paralizados ante lo que acababan de ver. Mi corazón palpitó de nuevo con violencia. No podía ver nada pues todo el mundo estaba de espaldas a mí observando ese algo que había llegado. Un olor fuerte a madera y matas húmedas impregnó el lugar. Era un aroma como a bosque, a musgo y tierra. Era el olor típico de los licántropos. Aunque yo sabía que olores correspondían a mis licántropos, este me parecía totalmente extraño
Arrugué de nuevo la nariz
-Bienvenido mi señor – dijo alguien que no alcancé a ver.
Todos parecían asustados, pero más el hombre que acababa de hablar. Todo el mundo le abrió paso "al señor" si es que era humano. Algo no estaba bien.
-Le ofrecemos la carne de nuestro mejor cordero, para agradecerle habernos salvado la vida de uno de los fríos aquel día. Aún estamos en deuda.
-¿Qué? – dije en voz baja.
-En nombre de toda la reserva. Yo, Arateva, jefe del tribu Makah le quiero agradecer por su valiosa presencia esta tarde, Ma'heo'o.
Un momento, había dio Ma'heo'o. conocía muy bien ese…nombre. Mis ojos se abrieron como platos al entender aquellas palabras.
-¡Oh, no! – murmuré.
La gente de la aldea se abrió paso para dejarlo pasar. Él no estaba solo. Cuando se apartaron por completo abriendo un espacio entre ellos, lo vi.
Me llevé las manos a la boca conteniendo un grito.
Allí estaba, con su voluptuosa melena plateada y tan grande como los lobos de la Push, quizá más grande. A Ka'Wi, el Ma'heo'o. Escoltándolo habían tres lobos mas, blancos y tan enormes como él. La gente aterrorizada se apartó de los lobos y de la carne para que ellos se dieran su banquete. Los observé por unos minutos comer, devorarse la carne, su regalo de agradecimiento. Entones cuando empecé a levantarme para regresar, A Ka'Wi alzó la mirada de su comida y fijó la vista en mi dirección soltando un gruñido.
Me sobresalté.
Sin detenerme a mirar atrás, salí corriendo de allí con el corazón queriendo salirse por mi boca. Pasé como un bólido entre los árboles rogando para que ninguno de esos animales me estuviera persiguiendo. Fue aterrador sentir su mirada en mí, sus dientes filosos y toda su silueta habían logrado espantarme. Avancé unos kilómetros más a toda velocidad o lo que me permitía mi cuerpo. Alguien venía tras de mí, pero no podía detenerme siquiera a verlo, me alcanzaría en un segundo si decidía mirar. Apartaba de mi cara las ramas y saltaba con facilidad las raíces de los árboles agradeciendo a dios las tantas veces que mi padre me enseñó a correr feliz de que hubiera heredado su misma destreza. Constantemente escuchaba unas pesadas patas que rozaban el aire, pues casi que ni tocaba el suelo. Cuando por fin vi la vereda de la casa de Tanya me sentí segura. La ventana seguía abierta, la misma por la que había salido, así que subí a uno de los árboles y cuando estuve a la altura de la ventana salté.
Caí dentro haciendo estruendos en la madera que estaba a mis pies, por un momento creí que iba a caer en el piso de abajo. Con casi cien respiraciones por minuto y sin atreverme a mirar por la ventana salí de la habitación. En ese momento sonó la puerta. Alguien había llegado. Pero no me detuve, bajé las escaleras y corrí al salón donde se encontraban todos. No sabía quién podía ser a estas horas pero necesitaba decirles a las chicas que estábamos en peligro. Cuando por fin llegué a la sala, todo el mundo se había levantado de sus asientos mirando con expresiones preocupadas y de alerta hacia la puerta. Mis ojos se detuvieron en el umbral y él me devolvió la mirada.
Parpadeé.
-Nessie – dijo un Jake agotado y asustado.
Comencé a hiperventilar, mis ojos se nublaron y sentí que me desvanecía poco a poco hasta caer en un hoyo oscuro.
Espero que les haya gustado mucho...tardaré de no tardar tanto en publicar.
Cuídense y lean mucho.
Gracias de nuevo por sus valiosisimos comentarios.
Y ahora otra de mis citas favoritas. Esta la encontré una vez cuando buscaba una linda frase para llenar un huequito de mi historia.
Se las dejo...
"Al contacto del amor todo
el mundo se vuelve poeta"
Platón
Fue una mirada,
un frenesí de besos,
una lujuria de sentimientos.
Fue un instante sin fin,
sin tiempo para soñar.
Y entonces desperté,
... y siguo amándote mi amor.
Robert te amo!
Chaitoooooo...!
