La saga pertenece en su totalidad a StehpM. La historia y algunos otros personajes me corresponden como autora de la misma.


Bueeeeenossss dias! como estan chicas?

Espero que realmente bien.! xd

Ante todo gracias por sus valiosos comentarios que cada vez aprecio mucho mas.!

Gracias por su tiempo que vale igual de grande! XD

Puessss aqui esta su capitulo chiks, quiero decirles que me ENCANTA cada palabra de él y espero que a ustedes tambien.!

Despues de todo esta cargado de mucho amoorrr y eso es lo que nos gusta verdad?

Hay una cosita alli referente a algo que dijo nessie terminando, se trata de muchas cosas que ella necesita COMPARTIR con Jake. yo se lo que eso significa, pero quisiera que ustedes me dieran su opinión!

De ese modo sabré si puedo escribir eso o no! jeje XD A mi me encantariaaa mucho! y a ustedes?

Bueno ahora siiii, las dejo.

Nuevamente gracias.

Espero que les guste muchoo!


REENCUENTRO

Cuando abrí los ojos mi cara se encontraba aplastada contra la madera del suelo. Tardé un segundo en darme cuenta que acababa de sufrir un colapso. Me costaba creer que me había desmayado, pero sentía un fuerte dolor de cabeza y mis brazos no respondían así que me costó otro segundo más recordar el motivo por el que me había sentido tan mal y agotada como para decaer. Todo lo que veía era el rostro de Tanya sobre mí buscando pulso en mi garganta. Alguien me tomó y me alzó en vilo, unos brazos fuertes. ¿Garrett? O ¿Eleazar? Cerré los ojos y los volví a abrir. Aquel hombre, lo supe por su tono de voz agudo, subió las escaleras corriendo. Me llamaba por mi nombre y parecía asustado. Logré reconocerlo en lo que dijo "Renesmee" esa voz, dulce y nerviosa, pero a la vez tan hermosa e insegura…volví a cerrar los ojos y me acurruqué en su pecho caliente. Al menos así tendría un motivo para hacerlo.

Me recostaron en la cama de alguna habitación que no logré ver pues aun mantenía los ojos cerrados con fuerza. Unas manos frías se deslizaron por mi frente hasta mi mejilla.

-Estará bien.

Logré reconocer la voz de Carmen.

-Por favor, sal de la habitación ¿sí? Ella necesita tiempo.

¡No! necesito aquellos brazos, su calor…maldito dolor de cabeza.

Se produjo un silencio, entonces escuché unos pasos acercarse hasta la puerta, escuché la puerta abrirse y los pasos de nuevo caminar hacia las escaleras. La puerta se cerró al instante.

-¿Nessie? preciosa – Carmen sonaba angustiada – Corazón ¿puedes oírme?

Asentí una sola vez con debilidad.

-¿Cuantos días tienes sin ir de caza? – preguntó.

Un fuego abrazador quemó mi garganta hasta y mi esófago. Despegué la lengua del paladar con dificultad debido a la falta de hidratación. Mis labios parecían de papel.

-Nessie, cuantas entenderás que tu no…

-Necesito agua Carmen, por favor – dije con un hilo de voz.

Ella se levantó de la cama y salió de la habitación.

-Gracias – dije.

Lo podía escuchar. Dando pasos de aquí para allá totalmente nervioso. Él sabía que lo único que nos estaba separando en este momento era una puerta, un simple pedazo de madera rectangular. La única cosa que más deseaba en ese instante era verlo. Tocarlo. Besarlo. Abrazarlo. Oler su riquísimo aroma. Todo eso a la misma vez. Desde el momento que decidí huir de casa, y de él, jamás pensé en un nuevo reencuentro, mucho menos tan cercano y de esta forma. Me había mentalizado por completo a no verlo más, mi mente se había resignado solo al doloroso recuerdo de sus labios y mi alma a la extraña sensación de no tenerlo cerca.

No podía no amarlo a él. Al único y real motivo por el que hoy sufría tanto. ¿Así de masoquista es el amor? No…yo era la masoquista, pero era necesario para mí serlo porque aunque no quisiera, mi mundo le pertenecía a ese hombre, al hombre que por mala suerte del destino, le tocó estar conmigo, verme crecer y convertirme en adolescente y luego en mujer. Pero más allá de eso, de las cosas del pasado y las dificultades del presente, quedaba muy poco tiempo para los dos. Al verlo en el umbral de esa puerta, mi corazón dio un vuelco tan maravilloso que pensé que moriría en ese instante. La alegría de verlo en perfectas condiciones y completo me hizo desvariar. Al menos él se encontraba bien, me gustaba verlo así, no triste e infeliz, pero eso fue lo que vi en sus ojos antes de que los míos miraran a otro lugar. Jake estaba vivo y fue lo único que me hizo regresar de aquella oscuridad. Con eso podía vivir.

Carmen regresó después de un minuto y me extendió el vaso lleno agua. Levanté la cabeza y di unos pequeños sorbos.

-¿Mejor? – preguntó.

-Sí.

Sonrió.

-Tanya quiere hablar contigo. No fue su intención hacerte sentir mal Nessie. Ella está muy mal por lo que…

-Está bien Carmen – dije para calmarla – Hablaré con ella. ¿Tanya?

Tímidamente la vampira que había estado esperando pacientemente, abrió la puerta. Tanya me lanzó una mirada cargada de culpa. Inevitablemente, miré mas allá de su silueta y mis ojos reclamaron a Jake. El también me miró.

Se encontraba allí, frente a la puerta, reclinado contra la pared con la mirada preocupada. Tanya cerró tras de sí y yo volví a la realidad con el golpe suave de la puerta al cerrarse. Sentí una punzada en el pecho. Sabía que Jacob no se iría hasta hablar conmigo y eso me tenía nerviosa y extrañamente aliviada.

Tanya se acercó a mí.

-Nessie, cuanto lo siento…

-Tanya no. No tuviste la culpa, fui yo la que salí corriendo. Quería despejarme. Tranquila.

-Sí pero no debí decirte esas cosas. – musitó con vergüenza.

-Era mejor que lo supiera – dije suspirando – Sabes, entiendo por qué lo dijiste.

Le guiñé un ojo.

Tanya frunció el ceño. Por un momento pensé que no había captado pero luego sonrió y miró hacia la puerta.

-Allí está él – dijo.

-Si – dije con timidez.

-Renesmee Carlie Cullen. Tú no eres como los demás. Eres extraña y complicada a la vez y tú me hablas de que todo es fácil para mí – rio con melancolía – tu chico está allí, esperando verte, y tu probablemente esperando con paciencia a que yo termine de hablar porque también quieres verlo ¿no es así?

Sonreí tímidamente.

-Está bien Tanya yo…

-Lo entiendo.

Hubo una pausa.

-Es que no se qué le diré – musité con una sensación de miedo en mi estomago.

Mis ojos se llenaron de lágrimas.

Carmen me acarició el cabello. Me había olvidado por completo de su presencia.

-Entonces no digas nada. A veces es mejor callar y escuchar.

-Es tan difícil…

-No permitas que eso te aleje de él Nessie. Lo amas y eso es lo único que yo sé.

Sollocé.

-Ya eres una mujer. Debes actuar como tal. – Me tomó el mentón con su mano – Sé una mujer y enfréntalo. ¿De acuerdo?

Asentí.

Ella me observó por unos segundos y luego me abrazó. Cuando nos separamos me tomó de las manos y me dio un leve apretón.

-La magia existe Nessie – inquirió, acariciando la pulsera que Jake me había regalado con el símbolo Quileute – Aunque te parezca raro escucharlo de mí. Si los vampiros y los hombres lobos compartimos el mundo con los humanos, entonces la magia está en todos lados. Yo lo supe cuando me enamoré de Joshua.

Ante aquellas palabras se levantó y le hizo señas a Carmen para que la siguiera.

-Los dejaremos a solas. Vamos a estar fuera hasta el amanecer. Espero que puedan arreglar las cosas.

Inspiré profundamente mientras abría la puerta y salía seguida de Carmen. Me sentí más nerviosa aún cuando ella le pidió a Jake que se quedara conmigo mientras ellos se encontraban ausentes. A través del espacio entreabierto de la puerta pude ver que Jake asentía con la vista clavada en el suelo. Mi corazón palpitaba con furia y yo ya no podía aguantar las ganas de salir corriendo. A los pocos minutos Jake y yo quedamos solos, acompañados por el interminable silencio que se produjo en la toda la casa.

Me recliné de las almohadas que tenía en la espalda y miré en otra dirección, pero sin poder ignorar a Jake justo frente a mí, del otro lado. Su respiración me ponía nerviosa, todo él pero más cuando caminó con decisión hasta la puerta deteniéndose en el umbral. Clavó sus ojos en mí. Amaba la fuerza de espíritu de Jake, cuando la mía daba asco. No podía dirigirle la mirada.

-¿Como estas? – preguntó con voz sumisa.

-Bien.

Él contrajo el gesto como si le hubieran clavado un puñal en el estomago.

Dios que hermoso era cuando ponía esa expresión. Cuando quería decir algo pero no podía. Me vuelve loca. Sin embargo mantuve mi postura y la vista fija en otro lugar.

-¿Puedo pasar?

No quería ser grosera como para encogerme de hombros como si no me importara si él pasaba o no a la habitación. Todo lo que me permitiera estar cerca de él. Que cobarde era.

Asentí.

Jake caminó lentamente hacia la cama. Por un instante pensé que se iba a detener justo al borde pero para mi sorpresa dio unos pasos más y se sentó a mi lado. Yo me encogí estremeciéndome con la cercanía de su cuerpo. Él pareció darse cuenta de mi reacción así que giró el rostro al frente para no hacer contacto visual.

Bajó la vista al suelo como un cachorro.

Los dos observábamos cosas diferentes. Yo un cuadro horroroso que estaba frente a mí y él probablemente contando los hilos sueltos de la alfombra. Era extraña la situación, después de todo Jake siempre tenía algo que decir pero al parecer a los dos nos había comido la lengua el mismo ratón. Mi cuerpo agotado exigía el calor que desprendía el cuerpo de Jake, la comodidad de sus brazos para descansar y dormir y olvidarme de todo mirando sus ojos.

De pronto comencé a llorar desconsoladamente. A veces me preguntaba por qué me pasaba esto tan seguido. Jake me miró al instante con la expresión preocupada y por primera vez lo vi dudar. Él no sabía qué hacer, si abrazarme o dejarme llorar sola, sin su consolación. Intenté aminorar los sollozos y el gimoteo pero no podía detenerlo. Era algo que venía desde muy adentro. No lo pude evitar. Cerré los ojos e inspiré profundo dos y tres veces. Hasta que pude calmarme realmente. Jake seguía mirándome con el rostro contraído y sus manos impacientes, a la espera, como si pensara que iba a desmayarme otra vez.

-No llores…por favor – dijo entrecortadamente.

Entonces una lágrima tímida y silenciosa se desbordó de su ojo.

-No llores porque me mata. Me destroza el corazón.

Otra y otra lágrima.

-Se que todo esto es mi culpa y no sabes cuánto lo siento Ness…

Mis ojos ya estaban inundados de lágrimas de nuevo.

-Jacob – dije incapaz de producir otra palabra en mi boca.

Lloramos juntos.

Un reencuentro de sentimientos se produjo en mi pecho como un huracán. Lo único que sabía era que amaba al hombre que estaba llorando frente a mí. Lo amaba a morir y lo amaba mas en ese momento, observándolo llorar y caerse en pedazos frente a mis ojos. Y no porque lo estuviera viendo sufrir, no. Era por el siempre hecho de que me había brindado la oportunidad de quererlo a mi modo. Siempre con paciencia, con mucho afecto, me hizo saber que me amaba de la forma más hermosa existente en el planeta, con su sonrisa y su mirada que me hacia enloquecer. Ese era Jake, simplemente el hombre de mi vida, el único dueño de mi alma, de mi espíritu, de mi mente y de mi cuerpo.

Me acerqué a él despacio. Dejé que las yemas de mis dedos se deslizaran por su hombro y luego por su cuello. No había olvidado lo cálida y suave que era su piel. Me coloqué encima de él, con mis piernas alrededor de su cintura y lo abracé con fuerza envolviendo mis brazos en su cuello. Jake también me abrazó apretando contra su pecho y abdomen mi delgado cuerpo.

Sollocé en su cuello.

-Lo siento tanto mi cielo. – dijo besando mi hombro derecho.

-No, yo lo siento. Perdóname por lo que hice. Soy una estúpida…

-No, no, no digas eso.

-Es lo que soy.

-No para mí.

Lo abracé más fuerte. Quería hundirme en su cuerpo y quedarme allí para toda la vida.

-Tenemos que hablar – musitó cerca de mi oído.

-Lo se.

Nos miramos.

-Podemos… ¿podemos dejarlo para mas tarde? - pregunté.

Él frunció el ceño.

-Si no te importa, claro – inquirí con una media sonrisa.

-Está bien.

Jake quitó un mechón de cabello de mi ojo y sonrió.

-De acuerdo.

Yo también acaricié su cabello y sin poder resistirlo por un segundo más busqué sus labios. Calientes y suaves como siempre. Fue como morir y renacer de nuevo, pero fue una sensación tan distinta a las demás que sentí ganas de llorar otra vez. Primero, sus besos fueron desesperados, igual que los míos, después fueron bajando de deliciosa intensidad hasta hacerlos totalmente lentos y maravillosos. Me perdí en su boca, en sus brazos que me sostenían fijamente a su abdomen desnudo, mis uñas arañaron su espalda pero él lo ignoró totalmente, solo me mantenía muy pegada a su cuerpo y eso me gustaba, me hacía sentir cosas extrañas en mi estomago y mi vientre. Jake recorrió con su lengua cada espacio de mi boca hasta hacer contacto con la mía.

Mi respiración se volvió un jadeo.

Separé mi cuerpo del suyo un poco y lo tomé de la nuca para atraerlo hacia mí, dejándome caer lentamente en las suaves almohadas de la cama que ahora me parecía inmensa, permití que Jake colocara todo el peso de su cuerpo sobre el mío y dejé agradecida que me acariciara el muslo con sus dedos. Sin pensarlo, mordí su labio inferior y él sonrió.

-¿Que? – pregunté entre sus labios.

-Nada – dijo.

No insistí, pero algo lo había hecho sonreír. Eso me gustó.

Jake siguió con un recorrido de besos desde mi mejilla hasta el cuello y por ultimo plantó un beso en mi clavícula haciéndome estremecer. Lo vi sonreír de nuevo totalmente complacido por mi reacción.

-De acuerdo ¿te vas a reír siempre? ¿Debo acostúmbrame o es solo por hoy? – pregunté.

-Pues no es algo de lo que debas acostumbrarte. Yo todavía no lo hago.

-No te ríes cada vez que te beso en el cuello – musité mirándolo a los ojos.

-Bueno, eso no quiere decir que no sienta lo mismo que tú.

Sonreí.

-¿Lo ves? – dijo dándome un beso corto en el cuello.

-Ujum.

Jake se recostó a mi lado, muy cerca, devolviéndome el control de mi cuerpo. Nos miramos por largos minutos sin decir nada, era como si nuestros ojos tuvieran su propia conversación, donde las palabras no hacían falta, estorbaban y no tenían ningún tipo de significado. Los minutos se convirtieron en horas y las horas en una eternidad. Había comenzado a llover a cántaros, el sonido de la lluvia logró relajarme y de un momento a otro pensé que me quedaría dormida pero eso era imposible. Jake nos cubrió con una sábana y yo me recosté en su pecho caliente abrazándome a su cuerpo, no quería estar separada de él.

Me besó en la parte superior de la cabeza.

Supe en ese momento que no iba a dejarlo ir tan fácil. A pesar de lo estúpida que había sido, me confortaba saber que nunca dejé de pensar en él, mas allá del odio y la ira que sentí en su momento no dejé de admitir que lo seguía amando con locura. Mientras acariciaba su abdomen con mis dedos, me detuve a pensar en dos cosas; uno, que no se me había pasado por la cabeza hasta ahora, fue que Jake se había aventurado a buscarme y casualmente me encontró corriendo por el bosque. Supe que el lobo que me estuvo siguiendo todo el camino desde la aldea hasta aquí era él, y no pude reconocerlo, ni siquiera su olor, el miedo me cegó. Y dos, eso o Jake siempre supo que estuve aquí, lo cual me llevaba a pensar en una tercera opción, alguien le había avisado que me encontraba en Denali. ¿Tanya o Carmen? No lo sabía.

Lo miré. Se veía cansado y agotado pero me sonrió, solo lo hacía para hacerme sentir bien pero yo sabía que estaba muerto de cansancio. No tuve el valor para hacerle ninguna pregunta, después de todo le había pedido aclarar las cosas para después. Volví a posar la cabeza en su pecho y lo dejé que poco a poco conciliara el sueño. Hasta que por fin cayó dormido, pero no del todo, puesto que abría y cerraba los ojos de vez en cuando para cerciorarse que yo seguía allí. Sonreí para mis adentros. A donde más iría si me tenía presa en sus brazos.

Suspiré.

La lluvia no cesó ni por un instante. Parecía que el cielo se iba a venir abajo y los truenos, ensordecedores, rompían el sonido único que ofrecían las gotas de lluvia al caer en las copas de los árboles. Mi mente se fue a otro lugar, exactamente en el bosque de Forks, allí donde la civilización no podía encontrarse, donde solo reinaba la tranquilidad que podía ofrecer estar aislado en medio de mucha vegetación, donde solo y únicamente mi familia de vampiros se encontraba. Sentí la necesidad de despertar a Jake y preguntarle por mis padres pero me detuve. Lo dejé que descansara por un rato más.

A veces besaba su pecho, lento y con cuidado de no despertarlo. Aun no habíamos aclarado nada del asunto pero no iba a permitir que el simple hecho de no haber hablado me impidiera besarlo y acariciarlo tanto como quisiera. Me pregunté si mi reacción hubiese sido distinta, pero es que era tan débil. No me podía imaginar gritándole y apartándolo de mí cómo si hubiera cometido un asesinato y aunque mi corazón revivió al verlo me quedaba la herida de los hechos del pasado. No necesitaba que él me lo contara todo desde el principio, pero si ayudaría un poco oírlo de su boca. Como siempre tenía muchas preguntas, pero más a allá de eso, de mis dudas, mi dolor y todo lo demás, Jake estaba aquí, lo tenía a mi lado y eso bastaba. Era todo lo que necesitaba.

Cerré los ojos también, no tenia ni pizca de sueño, pero me ayudaba a relajarme. Cuando despertara Jake él querría aclarar las cosas de una vez por todas. Así que traté de organizar mis ideas que se encontraban allí, en una pelea por tomar posesión de mi mente.

Jake despertó después de casi una hora. Me sonrió con dulzura cuando alcé la vista y lo miré. Me tomó del mentón y me dio un largo beso en los labios.

-¿Descansaste? – pregunté, poniéndome a la altura de su cabeza apoyándome de la cama con mi codo.

-¿Dormí demasiado verdad?

-No, no – dije rápidamente – Pero te veías muy cansado.

Jake arrugó el gesto.

-Sabes, podemos hablar mañana. De todas formas me tendrás que llevar a casa ¿no? – dije con tristeza.

-Mas bien…pensaba quedarme unos días. Claro si tú quieres.

Lo miré con entusiasmo.

-¡Claro!

Lo besé de nuevo emocionada de poder quedarme unos días más con Jake fuera de casa. Me maravillaba la idea de esta a solas con él.

-Pero…no te enviaron a buscarme ¿no?

-No.

-Y…como supiste que estaba aquí – dije confundida.

-Nunca lo supe hasta que pasaste frente como un rayo a unos kilómetros a la redonda.

Fruncí el ceño.

-Corres realmente rápido – me elogió.

Me levanté y me senté cruzada de piernas a su lado.

-Un segundo – dije alzando mi dedo índice – ¿Hacia donde ibas cuando me viste?

-No estaba seguro. Primero pensé en venir aquí y luego, si no te encontraba, seguiría.

-¿Hasta donde pensabas llegar? – pregunté sorprendida.

-Nessie – dijo incorporándose en la cama – Te iba a buscar en todos lados hasta hallarte.

Sus ojos se detuvieron en los míos.

-Quise seguirte pero sabía que era inútil en ese momento. La lluvia borró tu rastro casi en seguida y no logré…

Bajó la mirada.

-No tuve el valor de ir tras de ti.

Sostuve su mano y le di un apretón.

-¿Que sucedió luego? – pregunté.

-Regresé a tu casa, Bella estaba intentando retener a tu padre para que no fuera tras de ti pero después llegaron los demás y… Rose estaba hecha una fiera y se fue contra tu padre.

-¿Que? – dije sin poderlo creer.

-Jasper y Emmett la detuvieron. Ella gritaba y le decía un montón de cosas pero no lograron calmarla hasta que por fin aparecieron Esme y Carlisle.

Imaginé todo aquello. Tuvo que haber sido una escena muy difícil de ver, mas si Jazz y Emm intervinieron en el asunto para detener a Rose. Todo por mi culpa.

-¿Que sucedió después? – inquirí.

-Bueno todo era un caos allí sabes. Tu madre estaba destrozada y no dejaba de llorar.

Mis ojos se llenaron de lágrimas.

-Nadie quería decir nada. Todos estaban paralizados yo no sabía que hacer, hasta Nieve se escondió en tu habitación.

Jake frunció el ceño como si le costara creer que los Cullen, grandes, acertados, regios y siempre con algo que decir o hacer, pudieran quedarse tan faltos de opción.

-Así que salí de la casa y corrí a la Push. No podía quedarme a esperar que ellos decidieran que hacer. Cuando llegué allí puse a los chicos en guardia y les ordené peinar los bosques mientras yo iba por ti.

Su rostro se contorsionó como si estuviera sufriendo algún tipo de dolor.

-Tu rastro, es algo difícil de encontrar cuando hay vientos que vienen del sur. Y ya veo que tú te dirigías justo al norte. Además, llovía terriblemente.

-No me iba a quedar pero a Tanya se le ocurrió darle uso a las hierbas del huerto – dije con fastidio.

-¿Qué? – dijo incrédulo.

-Olvídalo.

-Nessie – dijo de pronto – ¿De dónde dices que venías cuando te encontré?

Parpadeé.

Ahora venía la parte más difícil. ¿Cómo demonios le iba a decir a Jake que había estado en la aldea Makah y que justamente allí se encontraba A Ka'wi? Jake le temía, lo pude ver en sus ojos cuando me dijo todo aquello del Ma'he'o. No iba a soltarle todo esto, capaz y salía corriendo ahora mismo para la aldea. Le ocultaría el paradero de A Ka'Wi hasta que regresáramos a casa y si quería pasar un día conmigo o dos o quizás unas semanas entonces no iba a decir absolutamente nada. No podía lanzarlo al peligro de ese modo. Sabia que era inevitable que él y A Ka'Wi se enfrentaran, pero necesitaba compartir algunas cosas con Jake, mas que besos caricias o palabras, algo que se me pasó por la cabeza tan fugaz como una estrella en el cielo y se anidó en mi mente.

-Ehh…pues…no te lo dije – dijo con una sonrisita de culpa.


Recuerden darme su opinion.!

Las quiero un montón.

Cuidense y lean mucho. Lo que siempre les digo.

Recuerden sintonizar los MTV movie Awards este 5 de junio y votar por sus favoritos que de seguros tambien son los mios! Arribaa eclipsee!

chauuuu!