La saga pertenece en su totalidad a StehpM. La historia y algunos otros personajes me corresponden como autora de la misma.
-Gi-
Hola chicas como estan? Espero que su semanaa haya sido mucho mejor que la mia! afff! muchooooo trabajo y muchisimoo cansancio. Pero buenoo, logré terminar su capitulo y esoo chicas, es simplemente titanico.! con tantas cosas que hacer y tanto que estudiar, encontré tiempo para escribir.
Pero aqui estoy, he cumplido.
El capitulo esta fuerte lectoras...yo solo...
Buenooo leanlo, solo lean y disfruten,
Espero que les guste.
Con Cariño, Gi.
INADMISIBLE
-¿Cuando dijiste que me sincerara contigo que quisiste decir con eso de "por primera vez en un año"? – preguntó Jake con la mirada perdida.
Me encogí de hombros.
-Es el tiempo que creo que ha pasado desde que comenzaste a verme distinto – dije con voz ronca.
Me sorprendí, pues mi voz siempre era clara y suave. Sentía en mi boca un sabor raro, como algo amargo. Lo ignoré.
Jake guardó silencio por unos minutos
-¿Te vi distinto? ¿Mal? – preguntó intentando recordar.
-No – dije riendo.
Jake puso gesto pensativo.
-Recuerdo que hace un año fuimos a isla Esme – dijo encogiéndose de hombros como si no pudiera recordar nada mas.
Perfecto, recordó isla Esme.
-Continúa – dije con perspicacia.
-Pues, fue una semana verdaderamente genial. El vuelo estuvo de maravilla y cuando llegamos todo fue aun mejor. Probé por primera vez los huevos revueltos de Edward, una mirada furtiva de Carlisle y la mejor cara de aburrimiento de Rose. La playa estaba fabulosa pero lo mejor de todo fue…
Alcé una ceja.
-Tu traje de baño – dijo con vergüenza.
-¿Que?
Jake jugueteó con mi cabello intentando disipar mi repentina expresión de pasmo.
-No es cierto – musitó riendo.
-¡Claro que si! – Inquirí soltando una risotada – Tu me estabas…
Jake puso su mano en mi boca para impedir que hablara.
-No lo digas.
Comencé a reírme más fuerte.
Jake se ruborizó al instante.
-Ya…deja de reírte de mi – dijo haciéndome cosquillas.
-No…hagas…eso.
Me revolqué en la cama intentando desprenderme de sus manos. Sus dedos se paseaban juguetones por mi abdomen y espalda. Me recordaba tanto cuando era niña, siempre me hacia reír y gritaba pidiéndoles ayuda a mis padres pero ellos solo se detenían a verme sonriéndome. Ahora, esos "jueguitos" eran tan intensos que a veces reía mas por lo nerviosa que me ponía que Jake me tocara que por la misma sensación de cosquilleo que me hacían sentir su dedos estrujándose en mi torso.
-Muy bien, de acuerdo. Discutámoslo. ¿Quieres? - dije entre paroxismos de risitas.
Había dado una vuelta completa en la cama por lo que mi cabeza quedó en la parte inferior casi fuera del borde y algunas hebras de mi cabello cerca del suelo. Me llevé los dedos al las sienes y comencé a masajearlas debido a un leve dolor que me punzaba. Respiré fuerte varias veces para reponerme del jadeo y el dolor que me producía en el diafragma el haber reído con tantas ganas y me quedé en calma mirando hacia el techo. Permanecimos en silencio y después de un rato Jake se entretuvo con mis piernas acariciándolas con la yema de sus dedos y el ceño fruncido. Parecía estar absorto en sus pensamientos.
-Tú eras diferente para mis ojos. Pero me daba vergüenza pensar en eso – dijo en voz baja al cabo de unos minutos sin dejar de rozar mis piernas.
Sopesé sus palabras evitando cualquier expresión en mi rostro. Si bien era cierto, Jake había comenzado a verme distinto, ese brillo fanático en sus ojos cada vez que me miraba, dulces y anhelantes a la vez. Era todo un montón de sensaciones en sus pupilas, palabras que se quedaban mudas ante sus gestos que hablaban por si solos pero todo se reducía a su mirada, tan penetrante y hermosa. Me costaba creer que en algún momento también había sentido vergüenza y hasta culpa de mis pensamientos hacia Jake pero no existía nada en el mundo que hubiese podido mermar ese sentimiento que se apoderó fieramente de mi corazón. Me di cuenta en ese instante que así nunca me hubiera fijado en Jake de esa manera, así yo hubiese ignorado lo que sentía, si él hubiera continuado con su vida amándome en silencio, su sombra me hubiese seguido a cualquier lugar donde fuera y la mía a él. Quizá, Pero no fue así. Jake se mantuvo a mi lado silenciando lo que sentía por mí, mientras yo definía mis sentimientos. Ahora, nos encontrábamos los dos juntos, sin mas camino que seguir que el que ya nos teníamos trazado.
-¿Ahora te da vergüenza? Quiero decir… ¿mirarme de ese modo? – pregunté sin dirigirle la mirada parpadeando varias veces pues sentía los ojos irritados.
Hubo una pausa.
-Es que…ya yo no puedo dejar de hacerlo – admitió.
Suspiré ahogando la sensación de "mariposas" que subió hasta mi garganta.
-Jake, espero que sinceramente no te de vergüenza mirarme.
Él sonrió para si mismo.
-¿Por qué lo dices? – preguntó.
Mi pie se elevó hasta su abdomen. Que placentero se sentía ese calor recorriendo cada musculo y cada terminación nerviosa al alcance. Jake continuó acariciando la piel de mi pierna, que ahora se encontraba reposando en su pecho, que se estremecía cada vez más con el contacto. No solo mi pierna, mi cuerpo entero.
-Porque desde muy pequeña me acostumbré a ver esos enormes brazos y ese abdomen fuerte.
-Bien, pues yo solo me acostumbré a tener que ver solo tus brazos a través de esas camisas que Alice insistía que usaras.
-No es cierto.
-Claro que si.
-No, no es cierto – dije en voz baja.
Miré mis piernas desnudas, Jake me imitó. Entonces, agradecí con toda el alma que Kate tuviera en su closet pijamas cortas, donde quedaba descubierta mucha piel. Él no se inmutó ante mi comentario, en cambio se sonrió dejando ver sus relucientes dientes. Eso me gustó.
-Tienes unas piernas hermosas – dijo al final.
Suspiré.
La noche transcurrió tranquila, Jake insistió en dormir en el piso, junto a la cama, lo cual me pareció una estupidez. Buscó un montón de colchas viejas que encontramos y las amontonó en el piso colocando una sábana sobre ellas. Le repetí muchas veces que era mejor que durmiera en el sofá, pero él alegó que no quería "perderme de vista."
Me quedé dormida después que él, observándolo descansar en lo más profundo de la inconsciencia. Mi sueño se prolongó durante unas horas, pues ya me estaba afectando la sed. Me era incómodo respirar cuando mis pulmones apenas intentaban retener el aire y mis ojos estaban irritados, después de todo llevaba una semana o más sin ir de caza. Tampoco había ingerido ningún alimento.
Con la cabeza en la almohada, sentí varias veces una especie de mareo, pero cerré los ojos y la sensación se fue tan rápido como llegó. Jake había dicho – "eres realmente fuerte Nessie" – antes de quedarse definitivamente dormido.
Desperté en la mañana con una extraña sensación en mi paladar. Me incorporé en la cama con dificultad mientras mis ojos se acostumbraban a la luz. Me sentía como una hoja de papiro, vieja y seca.
Tragué saliva.
-¡Buen día! – dijo Jake.
Me volví al mismo tiempo que el lobo se sentaba a mi lado. Me dio un beso muy dulce en los labios.
-Buen día – dije casi sin voz.
Jake arrugó el gesto.
-No estas nada bien.
Me encogí de hombros.
-Nunca te había visto así – dijo con tono preocupado.
-¿Cómo?
-Pálida y tus labios…
Llevó su dedo índice a mi boca y la tocó con cuidado.
-Estas deshidratada Nessie.
-Solo quiero dormir un poco…más.
Me recosté en la cama y me acurruqué a su lado cubriéndome con la manta. Jake se acercó a mi rostro y beso mi mejilla. Todo me dio vueltas.
-Vamos, debes levantarte. Hay que ir de caza.
-No puedo.
Acarició mi cabello con delicadeza como si pensara que me iba a desmoronar con un toque.
-¿Quieres que te lleve? – preguntó mas preocupado que antes.
Asentí.
Jake me levantó en brazos como una pluma y me llevó fuera de la habitación. Cuando salimos de la casa, el aire me golpeó en la cara con fuerza obligándome a ocultar mi rostro en su pecho. Jake comenzó a correr.
Cerré los ojos.
-Jake no…
Sentí ganas de vomitar y el mareo de la noche anterior volvió a someter a mi cabeza a una especie de embotamiento. Mis oídos se llenaron de aire y mis ojos comenzaron a lagrimear. Jacob se detuvo en seco.
-¿Nessie? – dijo cerca de mi oído.
¿Temblaba? Estaba templando como si sufriera de convulsiones. Sentía mis manos mas frías de lo normal. Jake, horrorizado, me llevó al suelo abrigándome con la manta y cubriéndome con su propio cuerpo para protegerme del frio. Mi visión terminó por nublarse completamente, era como si me hubiesen arrojado polvo a los ojos.
-¿Renesmee que tienes? – medio escuché decir a Jake.
Comencé a tener arcadas. Me desprendí de los brazos de Jake con avidez, quería tocar la tierra que estaba a mi vista. Sentía que me estaba ahogando entre mi propia respiración forzada y las nauseas que me punzaban el esófago. El dolor en mi cabeza se incrementó y ya sentía que mis brazos no podían sostener el peso de mi cuerpo.
Di un último suspiro intentando retener el aire.
-¡Nessie!… ¡Nessie! – decía una y otra vez Jake.
A través de mi visión borrosa y casi nula, pude ver a Jake que decía algo, no podía escuchar nada, pero veía sus labios moverse. Me acercó su muñeca a mis labios con insistencia. Por un momento no capté lo que quería hasta que con sus propios dedos abrió mis labios para que pudiera entrar por completo la parte anterior de su brazo. Quería que lo mordiera y bebiera de su sangre.
Aparté la cara con furia, pero ese movimiento solo aumentó el dolor de cabeza que me estaba matando. Jake insistió, volvió a colocar su brazo en mi boca pero esta vez lo aparté con la poca fuerza que quedaba en mi brazo izquierdo. ¿Acaso estaba loco? Mi cabeza dio mas vueltas y esta vez sentí un dolor desgarrador en mi pecho.
Mis ojos observaron a los de Jake. ¿Él lloraba? Se veía desesperado.
Se apartó de mí, dejándome con cuidado en el suelo. Mis brazos cayeron flácidos a los lados de mi cuerpo, demasiado débiles. Un aroma, lejano pero certero se coló por mi nariz, subió hasta mi cerebro y volvió a descender recorriendo cada espacio de mi cuerpo. Dulce y delicioso. Mi garganta ardió.
Jake apareció junto a mí de nuevo. Me tomó por el cuello y besó mi frente.
-Vas a estar bien mi amor – leí sus labios porque a mis oídos ya no entraba ningún sonido.
El olor dulzón se hizo más fuerte y presente en mi cuerpo. Lo necesitaba, quería lo que desprendía ese olor tan hermoso, tan maravilloso. Estaba cerca muy cerca. Pasé la lengua por mis labios resecos e inspiré profundo para saciarme otra vez. Vi a Jake alzar su brazo sobre mi cara y como si hubieran hecho ¡clic! en mi cabeza, todos mis sentidos volvieron de nuevo a mi cuerpo, lo escuché todo, lo vi todo y lo sentí todo. Mi cordura se enfocó en una sola cosa.
Ese líquido rojo y viscoso, brillante, comenzó a deslizarse por el brazo de Jake.
Negué con la cabeza porque si abría la boca sería inevitable.
-Vamos cielo, bébela. Te hará bien, por favor – me pidió.
-¡No! –grita apretando los dientes.
-¡Hazlo!
Mi garganta y todo mi cuerpo estaban ardiendo como una antorcha olímpica cuando me di cuenta que estaba llorando. No pude evitarlo.
Lo había imaginado antes, en mi cabeza se habían creado imágenes vívidas de ese momento. Nunca pensé que eso pudiera suceder, era imposible, inaceptable e inimaginable. Eso me convertía en un monstruo de talla grande, en una asesina, pero eso no quería decir que pensarlo era lo mismo que hacerlo. No había nada en el mundo comparado con lo que sentí cuando esas gotas de sangre se discurrieron en mis labios hasta llegar a mi lengua. Instintivamente, aferré el brazo de Jake a mi boca como si fuera el cuello de un alce. Ya no había vuelta atrás, era una sensación de placer tan poderosa la que estaba experimentando que ni la mejor sangre de los pumas, de los osos o alces hubiese podido darme. Era la sangre que había deseado siempre en silencio y la misma que me convertía en la única, quebrantadora, infractora de las leyes, y del principio básico e innegable del único dogma que conocía, Carlisle.
Poco a poco fui recobrando la fuerzas, me sentí repentinamente bien y consciente de mi misma. Podía pensar con claridad y también podía ver la expresión de Jake, un gesto de dolor, como si estuviera intentando fingirlo, se le grabó en el rostro. Lo miré con el ceño fruncido mientras succionaba otro litro de sangre. Jacob comenzó a palidecer casi en seguida, sus labios se agrietaron y sus brazos estaban débiles. Sus pulsaciones descendieron de forma violenta y ya su corazón latía muy lento, más lento de lo normal y yo no hacía más que seguir bebiendo de su sangre que cada vez sabía mejor. Parecía una desquiciada.
No podía parar.
En silencio, Jake apoyó el peso de su cabeza en mi pierna incapaz de aguantar por más tiempo. Lo iba a dejar seco, él moriría, y yo quedaría condenada para toda la vida. Pero no me importaba ¿o si? ¿Quién era él? Un extraño. Un cuerpo sin vida. ¿Porque lo llamaba Jake? ¡Oh si! Que sonido tan melodioso tenía su sangre. No dejé escapar ni una gota, estaba tan sedienta, tan seca. Me hacía imaginar cosas hermosas, bonitos recuerdos, de un parque enorme con rayos de sol y verde grama, allí estaba, entre arbustos y bajo un árbol disfrutando de la sombra junto a alguien que me besaba el cuello desde mi espalda y repetía "te amo" entre cada beso. Que bien se sentía, aquellos labios calentitos y suaves rozando delicadamente la piel de mi nuca, impregnando con su aliento mí cabello. "Yo también te amo Jake" – le dije.
Lo miré de nuevo con los ojos como platos.
Entonces recordé quien era ese hombre, qué era él para mi, qué significaba en mi vida. Poco a poco fui volviendo a la realidad y mi realidad ahora se estaba muriendo. La estaba matando.
-¡No! – grité y sorprendentemente aparté su brazo de mi boca.
Jake cayó inconsciente a mi lado completamente pálido y con los labios morados.
-¡Jacob! – Dije sollozando – Jake mi amor respóndeme te lo suplico ¡Jake!
Lo moví con desesperación. Él no respondía.
-¡No! Jake, lo siento tanto mi cielo, perdóname por favor.
No sabía que hacer. Le di la vuelta cegada por el pánico y lo primero que se me vino a la mente fue la RCP. Entrelacé mis dedos y coloqué mis manos en su pecho y comencé a presionar hacia abajo. Contaba hasta cinco y volvía hacerlo. Las lágrimas inundaban mis ojos.
-¡Jacob por favor! – grité.
Con mis dedos, presioné las aletas de su nariz y coloqué mi boca sobre la de él expulsando una gran cantidad de aire. Estimulé su corazón de nuevo presionando con mis manos su pecho, cuidando de no ejercer mucha fuerza. Con desesperanza, hice eso seis veces mas. Jake no respondió.
Me eché a llorar desconsoladamente a su lado con un dolor inigualable que venía desde mi vientre hasta mi pecho. Me consumía.
Me acerqué a él y le besé los labios.
-Jake lo siento tanto mi vida. Lo siento, lo siento. ¿Por qué lo hiciste Jake? – Mis lágrimas cayeron en su rostro – No me dejes sola, no me dejes… Te amo…
La agonía desgarraba mi corazón con cada lamento y aumentaba al ver el cuerpo inerte de mi Jake. Lloré y lloré con todas mis fuerzas sintiéndome la mujer más despreciable del planeta.
Sin esperanzas apoyé mi cabeza en su pecho frio.
-Regresa mi amor…te necesito, te quiero a mi lado – susurré cerrando los ojos – Y te amo, por eso no puedes dejarme sola Jake, no puedes. ¡Por favor!… regresa, regresa, regresa.
Sollocé.
-No me puedes dejar aquí en este lugar…no tiene sentido vivir si tu nos estas conmigo, porque mi vida no lo tenía hasta que me enamoré de ti Jake – Solté un sonoro gemido desde mi pecho – Necesito vivir junto a ti toda la vida... ¿Ese no era nuestro plan? Jake… – sollocé con la voz débil besando su pecho.
No era un plan. Nunca lo fue. Me hubiera gustado haberle dicho todo esto antes. Necesitaba morir en ese momento, no aguantaba más el dolor, la agonía, el desaliento, la culpa que me corrompía el alma. Sentí asco de mi misma al ver mis manos llenas de su sangre y aun con el sabor dulce en mi paladar.
Lloré desconsoladamente.
Lloraba porque mi vida había terminado. Mi mundo se había extinguido al irse Jake, no podía soportar saber que yo misma había acabado con su vida. Era una asesina, una desgraciada que no iba a encontrar paz aun después de la muerte porque me iría al infierno, allí era donde pertenecía. Si es que existía, fue creado solamente para mí, para vivir en las penumbras y para sufrir el fuego de mi culpa. Estaba condenada y lo merecía, merecería después de ahora sufrir y padecer. Siempre supe que Jacob estaría bien sin mí pero que estúpida fui…y me enamoré. Nunca debí haber permitido que él me amara. Tal vez, si hubiese rechazado a Jake, ahora estaría con otra mujer y no muerto. Feliz con otra que fuera sana para él, que pudiera darle todo, porque sobraban muchas de ellas. Pero no ¡maldita sea! tuve que ser yo. Tantas veces me repetí que no podía pertenecerle a Jake y las consecuencias no pudieron ser mas graves.
Gemí.
¿Ahora que le diría a su familia? ¿Que le diría a Billy? Eso me produjo mas dolor que el que ya estaba sintiendo. No necesitaba matar también a su padre con una noticia así, eso era desastroso, era horrible. Es que tan solo imaginarlo me producía espasmos en todo el cuerpo. ¿Cómo lo tomaría la manada? Quil, Leah…Seth…pobre Seth, veía a Jake como un hermano mayor y esa figura ya no iba a existir para él. ¿Rachell, Rebecca? La inocente Sophi más nunca vería a su tío.
Mi pena se acrecentó al pensar en mis padres. Pobre de su hija asesina. ¿Que pasaría cuando tuviera que enfrentar al creador de mi familia? ¿El que había luchado tanto por respetar la vida humana? Él, que con mucha fe y constancia logró que sus hijos siguieran atenerse a sus normas, su principio. ¿Como vería a su nieta ahora? Me merecía todo el odio de mi familia y más de esa deidad que tanto respetaba, mi abuelo.
Pero Jake, mi Jake que solo quería amarme y protegerme. ¡¿Que culpa tenía él de mi debilidad? Mi cuerpo se debilitó, ya de mis ojos no salían lágrimas. Solo estaba consciente de Jake y de su pecho etéreo y hermoso que rozaba con mis labios. Lo acaricié con ternura mientras quitaba las ramas secas que se habían adherido a su pelo al momento de caer en la tierra. Miré a los lados con desesperación buscando con los ojos a alguien invisible, allí no había nadie, solo mi Jake y yo en medio de un bosque precioso en el cual pensé vivir alguna vez a escondidas, disfrutando nuestro amor, a la espera del día en que nos tuviéramos que despedir. No fue lo que esperaba…
Comencé a llorar de nuevo sin aliento, sin vida.
-¿Por qué?... ¿Por qué así mi cielo? – dije casi sin voz.
Le besé los labios.
-¡Regresa, maldita sea! quiero casarme y tener hijos contigo ¿me oyes? ¿¡Acaso no lo sabes! ¿No te lo había dicho? Quiero que regreses, te cases conmigo y me dejes embarazada de tus hijos. ¡Necesito tener bebés contigo Jake!…cuantos quieras, no me importa…Jacob vuelve te lo suplico… ¡te lo suplico!... no me dejes…
Mi cabello se deslizó por su mejilla cuando apoyé mi frente en la de él.
Durante unos minutos dejé que mi cuerpo reposara sobre su pecho. Sentía que me desvanecía poco a poco, como si mi espíritu o mi alma estuvieran abandonando su lugar. No hice nada para impedirlo, si tenía que morir del dolor, lo haría, junto al hombre de mi vida, al único que amaba. Cerré los ojos para acelerar el proceso de letargo, quería morir en ese instante, necesitaba irme de este mundo porque ya no tenía sentido ocuparlo sin Jake. Mi respiración fue en descenso y dejé que mi corazón adolorido palpitara más y más lento. Quería que se detuviera de una vez, pero no sabía como.
-Te amo – fue lo último que dije.
No supe cuanto tiempo transcurrió hasta que un sonido leve, lejano y acompasado comenzó a resonar en el pecho de Jake. El sonido aumentó de velocidad, parecía un tambor – "¡tuc, tuc, tuc, tuc, tuc!"- me asusté. Levanté la cabeza y observé a Jake con nerviosismo. Entonces, para mi sorpresa, ya no estaba pálido, como si la sangre hubiese vuelto a su cerebro. Sus labios estaban tersos y sus mejillas, de un tono rosa perfectamente definido, como siempre contrastaban con su piel canela.
-Jake – dije.
Toqué su mano y le di un apretón.
-Amor…Jake...
No hubo respuesta más que un intento de su corazón por bombear la poca sangre que le quedaba.
-Jacob – musité de nuevo.
Esta vez escuché con claridad como la sangre recorría con lentitud cada arteria de su cuerpo. Me acerqué a su oído y le hablé en voz baja dejando que mi aliento lo calentara.
-Cielo, estoy aquí, regresa. Estoy esperando por ti.
- "Tuc, tuc, tuc, tuc, tuc, tuc, tuc, tuc, tuc, tuc"
Sonreí emocionada por la respuesta de su corazón. Llevé mis labios a los suyos y los coloqué con delicadeza sobre ellos. Me abrí paso en su boca pasando mi lengua por la comisura de sus labios. Eso le gustaba.
-"Tuc, tuc, tuc, tuc, tuc, tuc, tuc, tuc, tuc, tuc, tuc, tuc, tuc, tuc"
-Vamos bebé...
Repentinamente, su corazón se detuvo. Me quedé en silencio con lágrimas desbordándose de mis ojos. Llevé las manos a mi boca intentando retener un grito que amenazaba con salir. No podía aguantar mas esta tortura.
-Jacob – gemí.
Entonces, sentí un apretón en mi mano libre, con la que había estado sosteniendo a Jake. Alcé la vista hasta su cara y sus ojos me devolvieron la mirada.
-Nessie – dijo con una sonrisa débil en su boca.
Solté todo el aire de mis pulmones y fue lo último que supe.
Espero que no hayan llorado con Nessie. buenoo y quien no lo haria por semejante hombre jajaja!
Las quiero lectoras. cuidense y leaaan mucho! Bye.!
Actualizaré pronto...
CHauuuuuuuuu!
