Muchas gracias por todas y cada unas de sus palabras, anónimas, no anónimas, emocionales, constructivamente críticas, desesperadas, sinceras, sobrias, etc. He contestado sus comentarios lo mejor que pude de manera personal y "a mano" sin usar copy paste ni nada de eso. Algunas dudas están en la parte de abajo y otras que no son contestadas es porque si las contesto daría mucho de la historia. Aquellos que son anónimos y que no puedo regresarles el mensaje, les digo que sus palabras también son consideradas y leídas.
PREGUNTAS FRECUENTES EN MI BLOG (PAGINA EN MI PERFIL)
Twilight le pertenece a Stephenie Meyer
Capítulo 22
Día 98 a 174, Febrero-Mayo 2008
El ruido es como miles de soldados marchando, tick tack, tack tack tick, tack tack ring. El causante es cierto hombre, es nuestro hombre. Edward no está concentrado, esta perdido en un río de letras que no forman las palabras que desea, sus dedos a pesar de que martillan cada tecla de la Royal no son eficientes para recrear el sentimiento que tiene en su corazón, ¿acaso hay algo que dejo ella?, ¿acaso queda algo que pueda exprimir hasta su esencia que no haya expirado?. Enojado y frustrado se tira en su cama, cosa que teme porque es justo en ese lugar que por los últimos dos meses y medio su mente recurre a la misma idea.
¿Cuánto era tan hondo?, ¿qué tan hondo es el fondo en que tienes que llegar para decir que tocaste fondo? ¿qué tanto tienes que desear morir para decir que no soportas más? Edward no lo encontraba, no podía encontrarlo porque cada día era peor, mucho peor, y hoy, hoy estaba decidido a ya no buscar mas ese puto fondo, a no esperar sentir que no podía más para luego resurgir, hoy si algo podía hacer por ella era olvidarla. El sueño lo llevó a un mundo lejano donde no hay descanso pero tampoco hay cansancio, su mente aún alerta le manda sueños innolvidables e interesantes y cuando abrió sus ojos supo que escribir.
Es gracioso como un escritor es propenso a escribir más de él que de nadie más, sin embargo cuando lo hace se da cuenta que su vida es enormemente aburrida, un pensamiento deprimente, piensa Edward, así que no escribe sobre él, escribe sobre lo que sueña, sobre lo que su mente le permite recrear sin tener un dolor en su pecho, sobre personajes que no tienen similaridad con él y donde la historia termina con un final que si no es feliz tampoco es triste.
Los días se convierten en semanas y las semanas en meses hasta que su obra prima está terminada a mediados de abril, Edward le pone un título genérico y lo envía por correo a una editora en Seattle. Siendo el hombre de poca fé que es, regresa a su trabajo en la constructora, sin sueños, sin ansias de nada, tratándo de empujar todo recuerdo que lo atormente. Su vida no ha cambiado mucho dirían todos, sin embargo para el observador, para la persona que sabe que el alma de un hombre es cambiante como el reloj, Edward no es el mismo.
Para empezar hoy va a cenar con su padre, si Carlisle, ¿extraño?, no lo es, echemos un vistazo a su cena.
-Jack no quiere comprarme la tienda a pesar de que se la estoy dejando en un precio muy bajo-Dice Carlisle mientras parte su roast beef, con verduras y puré de papas.
-¿Qué no has tratado de vendérsela desde hace años?, ¿por qué no tratas con otro comprador?, los Webber tiene dinero de sobra-Dice Edward mientras mastica su pedazo de carne. Mientras lo hace acepta que le quedó buena al viejo cabrón de Carlisle.
-No, los Webber la derrumbarían y pondrían un Starbucks-Los dos hombres ríen porque es verdad.
Una vez satisfechos con una o dos cervezas encima Carlisle invita a su primogénito al porche. Una vez no hace mucho Edward estuvo aquí en una noche mucho más fría que las cálidas noches de mayo jurando no volver.
Carlisle se sienta en la mecedora mientras Edward toma el columpio de madera que jamás nadie usa.
-¿Has sabido de él?- Carlisle pregunta por su hijo menor con cierto temor a escuchar la verdad.
-No mucho, sólo se que está en Seattle estudiando- Carlisle está sorprendido.
-¿Cuándo hablaste con él?-Edward ríe porque tuvo que hacerse pasar por un banquero para preguntarle a su compañero de cuarto por su propio hermano y saber si seguía asistiendo a la escuela, al menos las cuentas de la universidad aún llegan a Edward.
-No hablé con él, me hice pasar por ...olvidalo, lo que te puedo decir es que sigue estudiando, le va bien, puras A´s-Edward asiente como en aprobación hacia su hermano, está orgulloso.
-Bien, bien-Los dos hombres se quedan callados.
-¿Por qué no lo negaste?- Pregunta Edward sobre aquella noche donde Jasper se enteró de las mentiras de su padre.
Carlisle sabe la respuesta pero le duele que su propio hijo no lo sepa.
-Por que Jasper no podía quedarse sólo Edward, admitir mi error , o al menos eso pensé lo acercaría a ti, es por eso que tampoco dije nada de...-Bella pensó Edward.
Su padre no dijo nada de como se cogió a la novia de su hermano, porque sabría que jamás tendría esperanzas de que lo perdonara. Edward entendió eso y sintió lo que nunca pensó sentir por su padre, respeto.
-Ahora está solo Carlisle, tu plan no salió como esperabas-
-Aparte no tuve remedio ¿cierto?, no es como me hubieras dejado mentir-Los dos saben eso, saben que están en el mismo lugar, con el mismo pecado encima, o al menos de la misma gravedad.
La realidad es que esa noche tal vez Edward perdió un hermano pero ganó un padre, ambos ahora compartían el desprecio de Jasper y un secreto enorme, donde tal vez uno ya esta en el descubierto pero no por eso era menos pesado.
Si Edward hubiera sabido que tendría que decidir entre su padre y Jasper, tal vez jamás hubiera ido esa noche, pero luego recuerda sus verdaderos motivos, los cuales a su pesar no tienen nada que ver con esos dos hombres.
-Jasper te va a perdonar con el tiempo, a mi...pff, lo dudo-Carlisle ríe, pero llora por dentro porque se siente como un hombre maldecido, destinado a siempre perder un hijo.
Si él hubiera tenido que decidir entre Jasper o Edward...Carlisle obviamente sabía que al menos Edward abogaría por Jasper, pero ese tipo de decisiones es lo que lo llevó a donde está ahora, Carlisle prefiere conformarse con no estar solo.
-No quiere hablar conmigo y ¿cuánto ha pasado, 6 meses?, no es un berrinche Carlisle, Jasper está dolido y es un Cullen, ¿acaso no recuerdas lo mucho que un Cullen puede resentirse?-Carlisle asienta, lo sabe muy bien, Edward duró años sin hablarle.
-Si lo sé-
Cuando Edward llega a su casa hay un sobre en su puerta, no es el mismo que mandó, es blanco con un sello de la editora a donde lo mandó y con un nombre:
"Carmen Hofftather Reyes"
-Jefe Editor-Dice Edward en voz alta, trata de sonreír y por primera vez en meses es una risa sincera.
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Carmen,
¿Qué te parece eso de respuesta?, si, seguiré escribiendo, mis dedos no pueden contenerse ahora, has creado a un monstruo, torturado pero monstruo aún. No conozco a ese tal Burrows, lo contactaré cuando termine la gira de presentaciones, estoy muy ocupado en estos momentos.
Querido Edward,
Gracias por continuar.
P.D Nunca había visto mi nombre como personaje de una novela, es extraño.
