La saga pertenece en su totalidad a StehpM. La historia y algunos otros personajes me corresponden como autora de la misma.
-Gi-
ATENCION
Estimadas Lectoras
El contenido de este capitulo puede resultar visiblemente fuerte. Fue escrito con meticulosidad por el conocimiento propio de que la mayoria de las seguidoras de dicha historia son menores de edad por lo que merecen respeto y discreción. Cabe resaltar que NO hay escenas de sexo explicito ni erotismo de ningun tipo. Queda bajo la responsabilidad de cada lectora leer lo implícito en el texto.
Sin mas nada que agregar, Se despide
-GI-
Holaaaaa chicasss espero que esténm muyy bien!
Disculpen mi terrible tardanza pero se presentaron algunos contratiempos por lo que no pude publicar! mucho trabajo y cosas por ESTUDIAR! jejejejeje pero bueno Aquí está por finnnn el capi! Quiero tomarme el espacio para agradecer a las nuevas lectoras que se interesaron en Atardecer y que dedicaron un poco de su tiempo para leer, ellas son: Adfly, Sandy124, Stephaniie15, BlackCullen y FenixBlack, así como también por tener a Atardecer como historia favorita, en alerta y por tenerme a mi, lo cual es un gran honor, como autora favorita. Graciasss! También quiero agradecer a las que nunca me fallan: Karelbric, Yani WiXD, Nessa Rockola, Caty Bells, ChelaBlack, Robmau, PatDarcy, mi amiguita Raquel, Antonella, Jeanette y ahhhhhhhhhhh no recuerdo massssss, si se me pasó alguna por favorr reclamenmeee! jejeje Gracias por estar allí.
Puess no creas que me olvidé de tiiiiii Eriii.! Este capitulo es para ti. Gracias por tu insistencia y no eres "latosa" solo demasiado adorable amiga!
Espero que les guste muchoo!
Un besooo!
Con Cariño, Gi.
"En toda historia de amor siempre hay algo que nos acerca a la eternidad y a la esencia de la vida, porque las historias de amor encierran en sí todos los secretos del mundo."
Paulo Coelho
LA CENA
No supe cuantas horas dormí, pero me sentí tan cómoda que ni siquiera me molesté en abrir los ojos. Jake también dormía, tranquilo e imperturbable a mi espalda, en paz como si no existieran problemas a nuestro alrededor ni cosas demasiado difíciles que enfrentar después, al abrir los ojos. Me mantenía muy cerca de él, su brazo libre descansaba flácido sobre mi cintura y sus piernas calientes hacían una curva detrás de las mías bajo la sábanas.
Suspiré.
Se sentía tan bien despertar a su lado, sentir su aliento rozar mi cabello y cerca de mi nuca, casi como si estuviera murmurándome al oído. Me acomodé más cerca de él, pegándome a su pecho tibio que apreciaba más que nunca ahora y por si eso fuera poco, subí mi pierna sobre la de él y la dejé descansar allí, mi mano recorrió la suya hasta llegar a sus dedos que entrelacé con cuidado para no despertarlo de su sueño profundo. Por primera vez había abierto los ojos entre sus brazos y no precisamente como las otras veces que nos separaban muchas cosas, el respeto, mi pudor, mí pasada y olvidada adolescencia y ahora que lo pensaba la abstinencia infinita de Jake, nuestra ropa…
Todas esas cosas ahora se veían tan ausentes y tan borrosas por la razón simple de que ahora estábamos juntos en todos los sentidos, en una misma cama, sintiendo la piel de nuestros cuerpos, perteneciéndonos el uno al otro cada minuto que pasaba, que diferente era despertar este día con el hombre que más amaba en el mundo. El hombre que me había hecho mujer.
–"Te amo tanto… Cuantas veces tendré que decírtelo para que te quedes conmigo" – pensé.
Entonces, sentí los labios tibios de Jake sobre mi hombro.
Me sobresalté.
-¡Ay amor te desperté! – Exclamé - Lo siento, no debí haberte tocado mientras pensaba…
Jake se enderezó inclinándose sobre mí para darme un beso en la boca, que despertó mis más intimas y recientes sensaciones.
-Creo que…si no me hubieses tocado como lo hiciste anoche, no habría podido hacerlo.
Sentí un cosquilleo en el estomago.
-Hablas de… ¿En serio viste todo lo que yo estuve pensando? – pregunté sorprendida.
Esperó.
-Solo algunas cosas – confesó.
-No sé si pueda controlarlo algún día – me lamenté.
Nos quedamos en silencio unos segundos.
-A mí me gusta – se encogió de hombros.
-¿Lo habrías hecho de todas formas verdad? – pregunté curiosa.
Sonrió.
-Fue difícil decir que no pero quería hacerlo y eso me hizo sentir culpable de alguna forma.
Fruncí el ceño.
-En ese momento – rectificó al instante - Quiero decir que...
Suspiró.
-Jamás pensé que sería capaz de…
-¿Hacerme el amor? – Terminé su frase – ¿Es que acaso firmaste un pacto de castidad con los lobos o que?
Me carcajeé.
Jake hizo un mohín pero sus labios se curvaron en una sonrisa que no pudo evitar.
-Lo siento – dije entre paroxismos de risitas – Es broma…es broma.
Cuando por fin dejé de reír, me incorporé y me recliné lánguidamente del cabecero de la cama cruzando los brazos sobre mi pecho. Jake se quedó donde estaba observándome con una sonrisa en sus labios.
-¿Terminaste de hacer burlas sobre mi? – preguntó divertido.
Hice un puchero.
-Lo siento – dije.
Mi lobo se compadeció de mí, subió hasta donde estaba y me dio otro beso en los labios, sus dedos se enroscaron en mi cintura con posesión, que término tan apropiado… Esta vez y con intensión presioné mis dedos en su cuello trayendo de mi memoria las suaves caricias de la noche anterior. Él sonrió de placer entre mis labios.
-¿Jake? – pregunté entre beso y beso.
-¿Mmm? – murmuró.
-Dime por favor que me hiciste el amor solo porque querías hacerlo y no porque de alguna forma yo te obligué.
-No recuerdo que me hayas apuntado anoche con un cuchillo. Eso habría sido sexy – dijo.
-Jake – me quejé.
-De acuerdo ¿tu si puedes hacer bromas sobre mis "pactos lobunos" y yo no?...
-Dímelo - lo insté.
-Si te hice el amor anoche fue porque te miré a los ojos y… supe que no iba a poder resistirme por mucho tiempo más. Me rendí ante ti, mi reina, ante tu belleza, ante este amor que…me llena de fuerzas desde muy adentro, por eso lo hice – sus ojos me quemaron - Pero fue la mejor decisión que he tomado en mi vida además de querer amarte por siempre, claro.
Mis ojos se desviaron a otro lugar. ¿Cómo pretendía amarme por siempre? Eso me dolió en lo más profundo de mi alma. Jake se aproximó con lentitud y volvió a besarme, sus intenciones eran acertadas, pero tenía razón, yo no debía arruinar el momento. Así que me dejé llevar por sus besos y lo besé con dulzura acariciando su cabello.
Al poco rato y después de habernos besado por lo que me parecieron horas, me incorporé a su lado y lo miré ceñuda.
-¿Que sucede? – preguntó alarmado.
-¿No tienes hambre?
-Oh…si, algo. ¿Y tú? Puedo hacerte la cena – inquirió con una sonrisa.
-¿Te puedo ayudar esta vez?
-Claro que si, cielo – dijo con expresión de ánimo.
-De acuerdo.
Con lentitud, me levanté de la cama, haciendo un reconocimiento mental de mi cuerpo. Comencé desde los dedos de mis pies hasta subir por mis piernas, mi cintura y abdomen, luego bajé la mirada hasta mi pecho apartando mi cabello. Me sentí rara en ese momento, pero podía entender por qué.
-¿Te sientes bien? – preguntó Jake desde la cama.
Me di la vuelta. Él me miraba con fascinación, tanto así, que me ruboricé en fracciones de segundos.
-Eso creo. ¿Me ves diferente? – dije.
Jake lo pensó por unos segundos.
-Por supuesto que te veo diferente, pero no ha habido ningún cambio en tu cuerpo si eso es a lo que te refieres.
Asentí sin poder moverme. ¿Que seguía a continuación? ¿Debía pedirle que saliera de la habitación para vestirme? Eso era estúpido y absurdo…tonto. ¿Entonces que? ¿Andaría desnuda por la habitación? - ¡¿Qué hago? – pensé con desesperación en ese momento. No sabía que hacer, estaba paralizada frente aquellos ojos oscuros que me miraban con pasión. Sentí la necesidad de volver a la cama y cubrirme con las sábanas de nuevo junto a él pero me detuvo su propio movimiento. Se levantó y al igual que yo, se deshizo de las sábanas que lo cubrían dando un paso hacia mí. No pude evitar mirar o podría decir más bien "contemplar" su silueta en todo su esplendor.
-Es extraño – confesé sin apartar los ojos de su hermoso cuerpo.
-Yo también me siento así – admitió – Pero todo está bien, es normal. No tienes por qué sentirte apenada, solo que es distinto esta vez mirarnos de esta manera, después de…todo lo hermoso que nos pasó anoche.
-No me siento apenada –corregí – Es que…
Jake me tomó de los brazos y me acercó a su cuerpo. Me estremecí.
-Mi Nessie…Gracias – dijo besando la parte alta de mi cabeza.
-¿Por qué?
-Por esto, por ti, por todo lo que me permitiste vivir anoche contigo.
-No agradezcas por algo que ya era tuyo –dije.
Me abracé más a su cuerpo. Esta vez besó mi frente en señal de agradecimiento.
-Mas bien yo quería…
-No – dijo acallando mis palabras – No – repitió.
-No todo me lo debes tú Jake…esto también quiero agradecértelo a ti.
-No.
Nos quedamos en silencio y abrazados. No quería llevarle la contraria ahora, así que solo omití mis palabras.
-¿Quieres comer pasta con salsa de atún y maíz? – preguntó cambiando el tema.
-Me encantaría.
Nos separamos. Busqué en el suelo mi ropa pero no la ubiqué, solo encontré la camiseta de Jake.
-¿Me la prestas? – dije ya colocándomela.
-Claro, creo que te quedará… te ves…muy bien.
Sonreí ante su mirada.
Se puso su pantalón y juntos salimos hacia la sala. Todo estaba en silencio allí y tal como la habíamos dejado hacia unas horas, con las bolsas de mercado por un lado, los platos a medio lavar y… ¡maldita sea! había olvidado refrigerar el atún con que había preparado el sándwich de Jake. Ahora estaba infectado de moscas.
-Oh, no – me lamenté corriendo hacia la mesita.
Miré a Jake.
-Ya no sirve.
-No importa amor. Haremos otra cosa.
Me sentí terriblemente culpable cuando desechamos el alimento a la basura.
-Lo olvidé por completo Jake, lo siento.
Sonrió y me abrazó.
-No importa – repitió para consolarme.
-Claro que si, no tenemos casi comida.
-No te preocupes por eso, ya encontraré la manera de conseguir algo más cuando esto se termine.
-Pero no tenemos dinero para comprar…
Me sentí más terrible aún.
-Renesmee Cullen – dijo tomándome por las mejillas – Estaremos bien. Recuerda que tenemos otra opción.
Alzó una ceja.
Bajé la mirada. Cazar animales sería lo apropiado pero había creado cierto tipo de oposición al respecto. Quizá Jake tenía razón, iba a tener que volver a cazar tarde o temprano, lo necesitaría en algún momento.
-De acuerdo, cuando estés lista lo haremos juntos ¿si?
Asentí.
-Bien. Ahora quiero ver esa sonrisa que tanto me gusta – dijo dando un paso hacia atrás para verme mejor.
Sonreí.
-Mucho mejor – dijo guiñándome un ojo.
Jake se puso en marcha al instante. Era impresionante lo rápido que resolvía el tema de la comida. De las bolsas de mercado tomó todo lo necesario y se puso en ello rápidamente, llevándolo todo a la mesita de la cocina. Por un momento me dejé llevar con la escena al moverse de allá para acá buscando los implementos en la pequeña alacena, imaginé que era un día normal en casa, después de haber llegado de hacer las compras del supermercado y de haber pasado a tomar un helado en el parque para además llevar a pasear a Nieve… ¡Mi pequeña! Cuanto la extrañaba, me hacía falta verla a sus ojos hermosos en los que siempre podía encontrar un mensaje afecto. Sentí la necesidad de ese momento, de un día tranquilo y sin la preocupación de volver a casa de mis padres a escondidas, sino a esta casa, la nuestra, la que juntos ocupábamos con la realidad disfrazada de un momento feliz, con el anhelo de que eso llegara a ser cierto. En ese instante el recuerdo alegre de mis días en Forks, junto a ellos, mi familia entera, se desvaneció, todo se esfumó….ya no había nada. Volvíamos a estar él, mi única razón y yo, solos en algún lugar oculto del bosque.
-¿Me vas a ayudar, cierto? – preguntó Jake.
Parpadeé.
Había estado ausente en esos segundos y Jake lo notó. Lo vi mirarme con inseguridad, como si conociera mis pensamientos y los compartiera, pero por alguna razón los dos intentamos ocultarlo. Él volvió la mirada a la lata de maíz que había comenzado a abrir con un cuchillo. Se estaba esforzando de más, a veces llegaba a pensar que quizá se sentía tan comprometido como yo en hacerme sentir lo mejor posible, mientras durara, así tuviera que ignorar cuando me veía a la cara y encontraba allí la misma expresión de miedo y nerviosismo así como de dolor y tristeza cuando cosas como ésta se pasaban por mi mente. Por mi parte, necesitaba darle los mejores momentos de felicidad que pudiera ofrecerle, los mejores días y ahora las mejores noches de entrega y amor. Ahora me tocaba a mí hacerlo…
-Sí, solo dime que hacer – dije aproximándome a él – Pero no te separes de mi, puedo incendiar la cocina.
Sonreímos.
-Estaré tan cerca que casi te sentirás ahogada – dijo tomándome con la mano que había mantenido extendida mientras me acercaba.
-Eso me gusta.
Le di un beso pausado y dulce en los labios.
-Tú picarás el tocino.
Me llevó frente a él y con su mano sobre la mía, que empuñaba un pequeño cuchillo, comenzó a guiarla haciendo movimientos de forma vertical dejando en pequeños y cuadrados trozos el tocino.
-De esta manera – dijo cerca de mi cuello.
Tuve que apoyar mi espalda de su pecho, pues un hormigueo en la parte baja de mi vientre hizo que casi perdiera el equilibrio. Seguí haciendo mi trabajo, con Jake muy cerca, cuidando que no cortara mis dedos, me concentré de verdad en no hacer eso.
-Lo estás haciendo bien – dijo Jake.
-Pues…no es algo que requiera de mucho esfuerzo la verdad.
Sonrió apartando el cabello de mi nuca. Cerré los ojos y esperé el contacto de sus labios en mi piel. Esto podía hacerlo una y otra vez y siempre me sentiría tan agitada y débil ante esas soberbias caricias. Su mano libre, la que no sostenía la mía con el cuchillo, comenzó a subir lentamente por mi pierna llevándose con ella la camiseta que la cubría. Cuando estaba a punto de soltar el cuchillo y girarme frente a él, su voz, muy cerca de mi oído, me detuvo.
-Hay que terminar la cena.
Respiré varias veces.
-De acuerdo – dije a medias.
Se separó de mí y se ocupó de la pasta. Sonreí, pero oculté el rostro para que Jake no lo notara, no sabía de donde provenía esa risa, tal vez era porque aquellas mariposas lo provocaron o simplemente porque era extraño lo que me estaba sucediendo en ese instante y es que… ¡No! Eso era inaudito. No podía estar pensando en… Sentí de nuevo el cosquilleo en mi estomago, no podía estar deseando estar de nuevo con él... ¿Acaso funcionaba de esa manera? Después de todo era vampira y cuando Emmett lanzaba sus comentarios inoportunos…era una niña pero no sorda, era muy lista, tenía que admitirlo. Jazz también me lo había explicado, todo vampiro se deja llevar por sus instintos y los nuestros no eran precisamente muy normales. Todo era en alta potencia y… ¡Por supuesto! Ahora sabía de qué hablaban cuando mi tío bromeó acerca de las casas de Rosie y Emm…No podía creerlo. Me mordí el labio inferior mirándolo de reojo mientras terminaba con el tocino.
-¿Estas resolviendo un problema de matemáticas? – bromeó Jake captando mi expresión.
Alcé la mirada y negué con la cabeza con una expresión pensativa.
-Mas bien creo que… un problema de matemáticas no lo podría resolver teniéndote cerca – suspiré con serenidad – No me concentro.
Jake sonrió un poco ruborizado.
-Listo – dije una vez que terminé.
-De acuerdo, esto va allí – dijo señalándome la sartén – Que no se quemen – me advirtió.
-Bien, lo intentaré.
Removí por unos minutos mientras observaba a mi lobo hacer lo mismo con la pasta. Nos mirábamos de vez en cuando y sonrisas pícaras y cómplices se asomaban en nuestros labios. Me fascinaba verlo hacer algo, lo que fuera. Luego de poco tiempo alejó de mis manos descuidadas la sartén, dándome un sonoro beso haciendo que mi corazón saltara dentro de mi pecho al verlo moverse hacia mí con lentitud, cada vez que se acercaba todo mi cuerpo se exaltaba de forma un poco vergonzosa. Aunque ya no debía sentirme avergonzada de las reacciones de mi cuerpo, Jake era dueño de ellas y las dominaba a su antojo.
-Creo que todo estará listo en unos minutos – dijo abrazándome.
-Oye, tengo curiosidad – fruncí los labios – No me dijiste como conseguiste toda esa comida.
Jake vaciló.
-No quiero que pienses que soy mal agradecida pero… sé que no tenías dinero para comprar todo eso – musité refiriéndome a las bolsas de mercado.
-No pienso que eres mal agradecida…pienso que a veces deberías olvidar hacer algunas preguntas.
Puse expresión de culpa.
Suspiró.
-No fui realmente a la ciudad, el supermercado más cerca está empezando el primer pueblo a unos cuantos kilómetros de aquí. No es muy grande pero iba con esperanzas de conseguir algo, lo que fuera, no iba a permitir que te pasara algo o que enfermaras por no comer.
-No me iba a pasar nada – dije besando su mentón.
-Pero tampoco quería arriesgarme – continuó – Así que, al llegar…había una mujer, muy bien vestida y acompañada por dos grandulones que cargaban sus bolsas.
Jake desvió la vista hacia las bolsas de supermercado que se encontraban en la mesita, que supuse serían las mismas de las que hablaba. Luego me devolvió la mirada con desaprobación.
-Las robaste – dije con naturalidad sin usar un tono de culpa.
-Ellos ni se dieron cuenta cuando me las llevé. Te juro que es la primera vez que lo hago y me sentí muy mal por eso…pero estoy seguro que lo necesitábamos más que ellos…
-No te estoy culpando cielo – Lo calmé – Está bien.
Su rostro se relajó.
-Si lo necesitamos – dije acariciando sus orejas con mis manos.
-¿Entonces no me vas a sermonear? – preguntó incrédulo.
-No soy quien para hacerlo.
-Eres mi novia – señaló.
-¿Las novias hacen eso? – fruncí los labios.
-Supongo que sí.
-¿Quieres que lo haga?
Jake sonrió mientras llevaba su boca a la mía.
-Seguro.
Mientras nos besábamos, cosa que ya no podíamos dejar de hacer, sentí un fuerte olor, indicador de que algo estaba por quemarse.
-Nuestra cena – canturreé buscando espacio entre su boca y la mía.
-¡Demonios! – exclamó separándose de mí.
Me carcajeé.
Un trueno ensordecedor me hizo sobresaltar por segunda vez.
Jake nos cubrió con la manta mientras yo me acomodaba en su pecho tibio buscando refugiarme de la tormenta que comenzó a flagelar hacia unos momentos. Llovía estruendosamente, las corrientes de aire golpeaban con violencia las débiles ventanas de la casita mientras los árboles, afuera, se estremecían con cada embestida del viento. Teníamos aproximadamente una media hora observando en silencio y con preocupación a todos lados de la casa, con el temor de que fuera a destruirse por completo si aumentaba la lluvia y los truenos.
-Estoy segura que esa ventana explotará en cualquier momento – dije señalando la pequeña ventana rectangular al lado de la puerta.
Jake me besó en la frente.
-Yo creo que más bien un árbol caerá en el techo y lo destruirá – opinó con naturalidad – Ya ha pasado una vez.
Lo miré con los ojos como platos.
-¿¡Qué! – pregunté asustada.
Se echó a reír.
-No es cierto.
Puse los ojos en blanco y me recosté de su pecho.
-Ja-ja – musité.
Repentinamente, un relámpago cegador alumbró toda la habitación. Me tapé los oídos al instante esperando que sonara el próximo trueno.
-Creo que quiero mi pastel de chocolate y crema ahora mismo – dije simulando estar aterrorizada.
-Voy por él – se ofreció Jake.
-No, está bien yo voy.
Me levanté de su regazo ignorando el frío pues era allí, en sus brazos, cuando lo sentía más y eso era realmente bueno. Todo por estar tan cerca de mi novio como fuera posible. Aproveché y llevé los platos vacios que descansaban en la mesita frente a nosotros y los coloqué con cuidado en el fregador. Luego di unos pasos más y abrí el freezer para sacar mi delicioso pastel que me esperaba con ansias, alargué la mano y lo tomé con cuidado como si se tratara de una reliquia sagrada. Cerré la puerta con el pie y corrí hacia el sofá junto a Jake quien me acogió en sus brazos cubriéndonos de nuevo con la manta.
-Tus piernas están heladas – dijo Jake frotándolas con sus manos para generar calor.
-Ujum – murmuré ya con un pedazo de pastel en la boca.
Tomé un poco con la cucharita de plástico y la acerqué a la boca de Jacob.
-Está deliciosa – dije mientras el lobo masticaba su porción - Me encanta.
Jake comenzó a hacerme bromas tratando do comerse cada pedazo de pastel que me llevaba a la boca. Estábamos disfrutando de ese momento los dos juntos, en medio de esa noche fría de tormenta, compartiendo un pedazo de pastel, me sentía tan feliz en ese instante, así tan simple pero a la vez tan hermoso.
-Extraño la calidez de la Push. Aunque lloviera seguido, siempre podía encontrar calor allí – dije mientras me terminaba lo que quedaba en el envase.
-¿Bromeas? Todo es helado en ese lugar, es una playa anti nadadores – rio ante su comentario – Nadie se baña realmente ¿Que felicidad le puede producir a un niño jugar en la arena? Sin poder bañarse…
-No me parece. Yo era muy feliz en la arena junto a ti. Creo es por eso que la extraño tanto.
Cerré los ojos y lo recordé. La lluvia ayudaba y también estar cerca de Jake. Busqué sus labios aún con los ojos cerrados, los encontré con la misma felicidad que siente un niño al jugar en la arena de la playa. El movimiento de nuestras bocas era lento, muy pausado, sin ser demasiado apasionado y lujurioso, solo lleno de amor, que alcanzó solo el primer nivel del deseo.
-Jake ¿qué es lo que más te gusta de mi? – Susurré un poco atontada.
Sentí sus labios de nuevo en mi mejilla.
-No se si podría decirlo en una palabra. Lo intentaré mejor en una frase – dijo en voz baja cerca de mi oído.
Apoyé la frente en su mentón sosteniendo mi mano en su ancho cuello. No sabía por qué tenía muy claro lo que iba a pasar a continuación pero mi cuerpo lo censó al instante.
-Vamos a la cama – murmuró.
Me alzó en brazos y caminó directo a la habitación. Luego de unos segundos escuché la puerta cerrarse con suavidad. Me acostó en la cama con sumo cuidado, para luego hacerlo él mismo muy cerca de mí.
-Primero comenzó por gustarme hasta lo mas mínimo que hacías – Comenzó sin pensar mucho - Recuerdo que de pequeña coleccionabas hojas secas y cada semana pegabas una en una hoja de papel, todas tenían formas distintas y nombres distintos, así era cada otoño – acarició con su nariz la punta de la mía – Un poco mas grande acostumbrabas a ir corriendo por toda la casa con un tutú rosado y alas del mismo color, era mi angelito corriendo por toda la sala y pidiéndome que la cargara en brazos para hacerla volar.
Mis dedos comenzaron a rodarse por su espalda, disfrutando de la reacción de su piel, al erizarse con el contacto.
-Luego, olvidaste todo eso y te encargaste de leer cada libro que había en el despacho de Carlisle, nunca entendí ni pizca de lo que leías, pero a medida del tiempo lo encontré interesante por ti. Me preguntabas con picardía si había entendido algo y yo decía que si pero en realidad observaba como tus delicadas facciones se movían a medida que pasabas cada línea del libro de anatomía de tu abuelo y decía dentro de mi - ¡Que hermosa voz! - Cada día me convencía más y cuando cantabas junto Alice en el piano…
Suspiró profundamente.
-Dime mas – le pedí.
Jake acercó su boca a mi mentón y me besó.
-Ese día que te quedaste en la Push, el año pasado, después del cumpleaños de Quil, ¿lo recuerdas? Te embriagaste – dijo en un susurro que se llevó mi aliento.
No me hubiese gustado haber estado realmente ebria si ese día hubiera pasado lo que sucedió anoche.
-No estaba ebria. Ni siquiera bebí como los otros – me defendí - Solo me mareé y no lo recuerdo muy bien pero... creo que papá se enfadó contigo.
Rio.
-Si, estaba muy molesto. Creo que desde ese día comenzó a desconfiar de mí. Pero esa noche te contemplé como nunca mientras dormías, estaba…reconociéndote, ya no podías seguir evitando el tiempo, crecías y crecías rápidamente...Me negué a hacerlo en primera instancia, tantas veces…pero lo hice. Estabas en mi cama, no podía creer que te tuviera tan cerca y sin poder tocarte, solo me acerqué un poco y puede sentir el olor de tu cabello – Jake respiró profundo como si estuviera reviviendo ese día - Estuve a punto, pero solo a punto de besarte pero…me contuve – dijo sonriendo.
Sonreí sintiendo cosquillitas en mi estomago.
-Te veías cansada, agotada, pero aún así tan hermosa.
-De tanto bailar – agregué.
-Yo me embriagué de solo verte hacerlo.
-Estabas ebrio también – dije riéndome con ganas – No creas que no me di cuenta.
-De acuerdo, si lo estaba, un poco – enfatizó - Pero consciente. Además, bailaste con un imbécil que ni conocías y eso fue suficiente como para no darme cuenta de que me había bebido la mitad de la botella – aclaró con tono de enfado.
-¿Chris? el hermano del amigo del… - intenté recordar – Ah sí, el hermano del amigo del primo de Josh
Puso los ojos en blanco.
-¿Quien lo invitó? – pregunté.
-Ni siquiera sé quién invitó a Josh.
-¿Y quién es Josh? – estaba algo confundida.
-Es el…primo del amigo…del hermano de Chris ¿No?
-Creo que es…olvídalo.
Hubo una pausa mientras los dos nos mirábamos con incredulidad. Luego soltamos una carcajada.
-Maldito, te tocaba un cabello y lo iba a sacer de ahí con una patada en el trasero.
Seguí riendo.
-Menos mal que se fueron rápido. Él era un amor.
Jake me miró con enfado.
-¿Seguías? – Musité con una sonrisita – Celoso.
Asentí en la oscuridad para que continuara olvidándome de todo lo demás.
-Isla Esme – dijo.
Casi sentí el sol quemándome los párpados y el agua tibia de la playa en mis dedos al recordarlo.
-Es una lástima que estaban tus padres.
Lo miré.
-Supongo que tuviste que refrenar cualquier cantidad de pensamientos por Edward.
-Fueron muchos, pero me ayudó a recapacitar a tiempo, antes que él se diera cuenta de verdad que estaba pensando en su bebé.
-No seas chocante, Black – dije empujándolo con suavidad mientras él soltaba una risotada de las suyas.
Continuó.
-No veía el momento de estar a solas contigo, hasta que nos dejaron ir a las cascadas con Alice – sonrió con sarcasmo – Fue como si no hubiese estado. Tu tía era nuestra mejor chaperona.
-Si la mejor – le di la razón.
-Entonces allí, pude al fin mirarte como quería. Tu cuerpecito de adolescente ha cambiado mucho desde entonces.
-¿Y eso está mal? ¿Te gustaba mas ese "cuerpecito."? – lo acusé con la mirada.
Negó.
-Me gusta más este que tengo justo debajo de mí ahora.
-¿Que mas? – lo insté disfrutando de esa sensación en mi cuerpo. La misma que me hicieron sentir sus palabras.
-Tu boca. Siguieron tus labios y luego tus labios pero también tu cuerpo, los dos juntos, tu cuerpo y tus labios – dijo mientras besaba una y otra vez mi boca – Tú cuerpo o tus labios… no me puedo decidir.
Esperé unos segundos mientras asimilaba aquellas palabras.
-¿Puedo decidir por ti? – pregunté cerrando los ojos como si fuera la última vez que los fuera a abrir, por lo menos esa noche.
Jake se acercó a mí y con sus labios muy cerca de los míos susurró en medio de la oscuridad.
-Está decidido.
El momento que había estado deseando llegó y en menos de lo que pensé, la poca ropa que llevábamos puesta fue a parar a la madera del suelo.
Espero que les haya gustado! Trataré de publicar la proxima vez lo mas pronto posible!
GRACIAS!
Cuidense y lean mucho!
Bye!
Besooooooooooooooos!
