Gracias a Isa que editó y corrigió el capítulo

Twilight le pertenece a Stephenie Meyer

Capítulo 27

Mayo 2008

Parte II

Fe no me falles ahora, llévame a donde no puedo ir, cuando mi corazón sea débil dame miedo para temer a mi destino, cuando mi mente sea obtusa dame soberbia para ignorarla, cuando todo falle, tú no lo hagas.

Eso es lo que rezaba Edward mientras veía a Bella en una camilla de hospital, pálida y casi irreconocible mientras se la llevaban a observación en la sala de emergencia. Esa silla de metal en la que había estado sentado por horas era increíblemente incómoda, pero no tanto como ser interrogado por el equipo del hospital; pidiendo datos del seguro, exigiendo como ese golpe llegó a su cara. Cuando lo hicieron separarse de ella y no tuvo más remedio de refugiarse en una sala estéril y blanca fue cuando toda su resolución se quebró. Con manos en su cara, Edward volvió al día en que visitó a su madre, imágenes de ella en estado tan frágil que era imposible imaginarla cuando era fuerte y hermosa lo asediaban como fotogramas que bombardeaban su mente. Llorar no le daba paz, sentía que no tenía derecho a hacerlo cuando si no fuera por él...

Un hombre en bata blanca se le acerca después de casi tres horas. Su diagnóstico es lo que Edward no comprende. Mal nutrición, anemia, deshidratación, daño renal, falla cardiaca, terapia, alimento intravenoso, hospitalización. Edward sólo quiere preguntar una cosa.

—¿Va a estar bien?

—El daño renal es severo pero reparable, necesitará tratamiento, un par de sesiones de hemodiálisis y medicamento, en este momento la están interviniendo para colocarle el catéter, pero lo que nos preocupa más es su hemoglobina de 6, es sumamente bajo, ya le hemos hecho una transfusión pero la hemodiálisis va a dañar ese proceso así que necesitaremos más sangre. En el caso de que el hospital no tenga las reservas le haremos saber, por mientras vaya buscando donadores, la señorita Swan tengo entendido es O positivo.

Edward asiente a todo, en realidad no puede pasar de las palabras "reparable" y se da el lujo de sentir que hay esperanzas.

—¿Puedo verla?

—Una vez que salga de la intervención del catéter y esté despierta sí. Tengo entendido que usted es su prometido.

Edward no se acordaba de la mentira que tuvo que inventar para que lo dejaran quedarse, sin anillos en los dedos de ambos, tuvo que decir alguna cosa estúpida hipster como "los anillos son muy pretenciosos", no recuerda que más mentiras dijo, seguro puras estupideces.

—Si.

—El golpe en la cara... ¿fue usted?— El doctor sabe que Edward lo negará, pero tiene pensado que una vez que Bella despierte le pedirá permiso para que la visite Edward y también una explicación de como llegó aquí.

—No, no fui yo— El doctor no hace más preguntas.

Una hora después, Edward es llamado a la sala de recuperación. Cuando entra, el olor a desinfectante y sábanas estériles lo sobrecogen. El cuarto es amplio y con varias camas; en cada cama un paciente. Edward camina buscando el nombre de Bella. Cuando llega a la última cama, su mano tiembla y toca el pie de la cama. Bella yace aún dormida, con labios secos, un vendaje en su hombro derecho y una intravenosa en su mano. La imagen es tan escalofriante que Edward se tiene que sujetar de la barra de la cama para no salir corriendo.

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A veces la vida es una contemplación, otras, es acción inminente de decisiones absurdamente estocásticas y a veces sólo es destino. Bella era una mezcla de todo ello, ahora que estaba en una cama de hospital observando a la última persona que esperaba ver contemplaba como su vida llegó a este punto.

Sabía que las cosas estaban mal, a nivel anímico lo sabía, pero no entendía como es que nunca identificó ninguna señal de su cuerpo, porque no le prestaba atención, pensó Bella, estaba demasiado ocupada regodeándose en su miseria y culpabilidad, preocupada por un hombre que ni siquiera reconocía y que sólo la jalaba con falsa lealtad. Bella entendió eso, pero no por eso fue menos doloroso.

En ese momento, su mente se dio el lujo de admitir que Edward estaba frente a ella con su cabeza sobre sus brazos cruzados, reposando sobre su cama de hospital, profundamente dormido.

Recuerda como el doctor se le acercó cuando recién despertó preguntándole cómo se siente o si le duele algo. Luego el momento cuando le explica que está deteriorada físicamente, el tratamiento y posteriormente sus probabilidades de éxito.

Ella sabe que estuvo cerca de morir e irónicamente si Jasper no la hubiera golpeado; jamás se hubiera dado cuenta a tiempo. Sin embargo eso no es suficiente para perdonar al hijo de puta. Los Cullen son una mala hierba piensa.

El doctor le comenta sobre su golpe en la cara y pregunta si su prometido se lo hizo, Bella no comprende pero supone que es Jasper. Tiene ganas de decirle que sí y meterlo a la cárcel por asalto, pero algo le impide denunciarlo, no sabe aún qué es. Afortunadamente el doctor cambia de tema e ignora la situación.

Ahora que ve a Edward comprende que de alguna manera él es el "prometido", al menos no culpó al hombre equivocado. Luego rectifica ese pensamiento porque ambos la han lastimado cada uno en su manera.

Bella siendo una mujer de principios y orgullosa, decide que no necesita a ningún Cullen a su lado, tomando acción inmediata, despierta a Edward.

—Edward— Ella quiere gritar, pero su voz es seca y quebrada.

Edward despierta lentamente y la ve, Bella tiene que voltear la cara porque verlo implica una carga muy pesada.

—¿Cómo estas?— Pregunta Edward enderezando su postura.

—Bien ¿qué haces aquí?— Bella juega con su sábana, el gesto le trae recuerdos cuando ambos compartieron sábana una vez.

—Te traje al hospital.

—No recuerdo, pero me refiero a qué haces en Seattle— Bella tose.

—Oh— Dice Edward, luego se talla los ojos.

—Vine a una entrevista— A Bella no interesa en verdad el motivo, sólo quiere correrlo de aquí, pero antes quiere entender.

—¿Cómo es que tú eres el que me trajiste?— Lo que no pregunta, pero es implícito es "¿por qué el cobarde de tu hermano no está aquí cuando fue él quien me golpeó?"

—Estaba en Seattle y decidí visitar a Jasper, hace tiempo que no sé de él... y en fin, fui a verlo. Cuando toqué escuché gritos...La puerta se abrió y vi a Jasper arrodillado a un lado tuyo, no respondías, pensé que te había golpeado fuerte, pero al parecer tu desmayo fue por otras causas— Edward la mira con intención. Bella voltea avergonzada por ser puesta en evidencia en su falta de cuidado.

—¿Jasper?— Bella no sabe porque pregunta por él, el cabrón no merece tan siquiera que ella mencione su nombre.

—No lo sé, estaba en shock cuando lo dejé— Bella asiente, pero en parte está aliviada porque Edward esté aquí en vez de Jasper.

—No necesito que estés aquí— Dice en voz dura y frágil a la vez.

Edward toma su mano y ella la arrebata de inmediato.

—Tal vez, pero yo sí— Edward vuelve a intentarlo y ella lo deja. Sus manos se contraen una con la otra como si siempre se hubieran necesitado.

—Bella— Edward dice su nombre para que ella volteé, lo cual hace.

—Dime qué pasó, ¿Jasper hizo esto?— Bella trata de remover su mano, él no la deja aunque la carga es muy pesada.

—El golpe sí, el descuido no, es todo mi culpa.

—No lo es, él debió de haberse dado cuenta, una persona no se convierte en un cadáver viviente de un día para otro— Aunque sus palabras eran duras, Bella sabe que son verdad.

—Él... hemos tenido problemas graves, Jasper se ha comportado un poco violento pero nunca así, nunca me había tocado— Bella no quiere hablar al respecto, su cara lo dice todo.

—Eso no es excusa, ¿están viviendo juntos?— Bella asiente como un niño cuando acepta la culpa.

Edward se levanta de la silla y jala su cabello en frustración.

—Debí verlo antes, cuando Jasper no me contestaba las llamadas debí de haber sospechado algo.

—¿Qué podías haber hecho? creo que ya hiciste suficiente daño la última vez que te vi— Bella sabe que sus palabras son hechas para doler y alejar.

—No estamos hablando de eso Bella, Jasper es mi hermano y tal vez no he sido el mejor hermano para él, pero lo conozco. Él no es así, no es como yo. Hacerte daño es... no puedo comprender que lo llevó a tratarte así.

—¡Oh por favor!, no me vengas con esas hipocresías, yo no soy ninguna víctima Edward, la culpa es tanto mía como de él.

—Eres una víctima Bella, tal vez voluntaria, pero lo eres, ve cómo estás, ¡estuviste a punto de morir!

—No tienes derecho...no tienes— Bella no puede terminar su frase, está indignada y enojada a niveles inconmensurables.

—Tú y tu hermano son más parecidos de lo que creen, ambos estúpidos egoístas que se juzgan mutuamente sin verse en el espejo, no voy a estar aquí tirada en una cama mientras vienes y pretendes darme lecciones de vida o como es que jodí todo; como es que soy una estúpida que caí en este hoyo y como cometí errores...

—No trato de darte lecciones de nada, sólo quiero entender cómo es que...— Edward sabe que cualquier cosa que diga la hará enojar más, así que decide que la confrontación debe esperar para otro día.

—Tienes razón— Edward se sienta y ambos quedan en silencio, hasta que Bella dice lo único que podría hacer que Edward se fuera de ahí.

—Quiero que te vayas, quiero que busques a tu hermano, le digas que se mude y que no lo quiero volver a ver, es lo menos que merezco— Edward voltea a verla y sabe que es una orden que tiene que cumplir si quiere darle un poco de paz.

—Tus padres fueron llamados, la enfermera me dijo que estarán aquí esta tarde— Hay un toque de resignación en su voz. Edward se levanta y se acerca hasta que está más cerca de ella, luego baja su cara y la besa en la frente y sin moverse le susurra.

—Ser una víctima no te queda Bella Swan, eres mucho mejor que eso— Edward se levanta y sale del enorme cuarto.

La primera vez que Edward escuchó la palabra visceral fue de la boca de su madre mientras hablaba por teléfono con su amiga Maggie la estilista, tratando de convencerla de no dejar a su marido. Típico de mi madre, pensó Edward, siempre fiel, nunca leal, siempre reprimida, nunca cobarde. A sus 4 años esa palabra germinó cierta curiosidad, Edward quería saber que era esa nueva palabra, su composición fonética le llamaba y parecía tener un significado profundo, siempre le habían gustado las palabras significativas, pero en ese entonces era demasiado pequeño para tomar acción y buscar la palabra. Tiempo después, su madre la volvió a usar con su padre sobre su reacción cuando descubrió que había quebrado el vidrio del auto y quería castigarle. Es curioso como realmente no necesitas nada ni nadie que te diga que significa una palabra si la escuchas varias veces en el mismo contexto, pero aún así Edward no tenía una idea definida de la palabra. Un día al salir de la escuela, Edward pasó por una librería sintiendo la necesidad de entrar, encontrar un diccionario y buscar la palabra, pero minutos antes reprimió ese impulso, no deseaba que nada ni nadie le quitara el concepto que tenía, no deseaba cambiar su significado, su significado , era suyo y sólo suyo, aunque eso significara que estaba mal y en un futuro al querer tratar la palabra correctamente quedara en vergüenza; hay cosas que simplemente no debes de saber.

Hoy después de años aún no ha buscado su significado oficial y no le interesa, pero se sentía particularmente visceral en este momento con sangre en sus adoloridas manos después de golpear a su hermano; nunca estuvo más seguro de tener la razón en usar una palabra para sus acciones. Otra palabra que también era apropiada era justicia.


Tenía en mi mente esta idea de que iba a poner una nota súper extensa sobre el por qué Bella esta enferma. Pero sigo bajo la influencia de las drogas y basta con decir que es un milagro que sepa cuales son las vocales y las consonantes. Prometo dar una explicación médicamente correcta el próximo capítulo